0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas3 páginas

El Texto

Investigación
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas3 páginas

El Texto

Investigación
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El texto – Ensayo de Oskar Jaimes Carrillo

¿Qué es el Texto? Un Análisis a través de las Siete Normas de Textualidad


El concepto de “texto” es fundamental en el estudio de la lingüística y la
comunicación. Un texto no es simplemente una secuencia de palabras y
oraciones, sino una unidad de sentido que debe cumplir con ciertas normas
para ser considerado completo y efectivo. Según Beaugrande y Dressler,
existen siete normas de textualidad que determinan la calidad y funcionalidad
de un texto: cohesión, coherencia, intencionalidad, informatividad,
aceptabilidad, situacionalidad e intertextualidad.
1. Cohesión: La cohesión se refiere a la conexión gramatical y léxica entre las
partes del texto. Es el pegamento que mantiene unidas las palabras y
oraciones, permitiendo que el texto fluya de manera lógica y comprensible. Los
mecanismos de cohesión incluyen el uso de pronombres, conjunciones,
sinónimos y elipsis. Por ejemplo, en un texto narrativo, la repetición de nombres
propios puede ser sustituida por pronombres para evitar redundancias y
mantener la fluidez. Además, el uso de conectores como “sin embargo”, “por lo
tanto” y “además” ayuda a establecer relaciones lógicas entre las oraciones y
párrafos, facilitando la comprensión del lector.
2. Coherencia: La coherencia es la lógica interna del texto. Un texto coherente
presenta ideas que se relacionan de manera clara y ordenada, permitiendo al
lector seguir el hilo argumental sin dificultad. La coherencia se logra mediante
la organización adecuada de las ideas y la eliminación de contradicciones. Por
ejemplo, en un ensayo argumentativo, las premisas deben estar claramente
relacionadas con la conclusión, y cada párrafo debe contribuir al desarrollo del
argumento principal. La coherencia también se ve reforzada por la estructura
del texto, que puede incluir una introducción, desarrollo y conclusión, cada una
con un propósito específico y bien definido.
3. Intencionalidad: Esta norma se refiere a la intención del autor al crear el
texto. Un texto debe tener un propósito claro, ya sea informar, persuadir,
entretener, etc. La intencionalidad guía la estructura y el contenido del texto
para cumplir con su objetivo comunicativo. Por ejemplo, un artículo de opinión
debe reflejar claramente la postura del autor sobre un tema específico,
utilizando argumentos y evidencias para persuadir al lector. La intencionalidad
también se manifiesta en el tono y estilo del texto, que deben ser apropiados
para el propósito y la audiencia. Un texto informativo, por ejemplo, debe ser
objetivo y claro, mientras que un texto literario puede permitirse un lenguaje
más figurativo y evocador.

4. Informatividad: La informatividad se relaciona con la cantidad y calidad de


la información proporcionada en el texto. Un buen texto debe ofrecer
información relevante y novedosa para el lector, evitando redundancias y datos
innecesarios. La informatividad también implica un equilibrio entre lo conocido y
lo nuevo, de manera que el lector pueda aprender algo nuevo sin sentirse
abrumado. Por ejemplo, en un artículo científico, los datos y resultados
presentados deben ser precisos y relevantes para la hipótesis planteada. La
informatividad también se puede ver en la capacidad del texto para anticipar y
responder a las preguntas del lector, proporcionando explicaciones y detalles
que enriquecen la comprensión del tema.
5. Aceptabilidad: Un texto debe ser aceptable para su audiencia, lo que
significa que debe cumplir con las expectativas y convenciones del género y
contexto en el que se presenta. La aceptabilidad también implica que el texto
sea comprensible y adecuado para su público objetivo. Por ejemplo, un manual
de instrucciones debe ser claro y directo, utilizando un lenguaje sencillo y
pasos detallados para que el usuario pueda seguir las indicaciones sin
dificultad. La aceptabilidad también se relaciona con la adecuación cultural y
social del texto, asegurando que el contenido y el lenguaje sean apropiados
para la audiencia y el contexto en el que se presenta.
6. Situacionalidad: Esta norma se refiere al contexto en el que se produce y
se recibe el texto. Un texto debe ser pertinente y apropiado para la situación
comunicativa específica. La situacionalidad asegura que el texto tenga sentido
dentro de su entorno social y cultural. Por ejemplo, un discurso político debe
estar adaptado al contexto histórico y social del momento, abordando temas
relevantes para la audiencia y utilizando un lenguaje que resuene con sus
preocupaciones y valores. La situacionalidad también implica que el texto
responda a las expectativas y necesidades de la situación comunicativa, ya sea
un evento formal, una conversación casual o una publicación en redes sociales.
7. Intertextualidad: La intertextualidad es la relación que un texto tiene con
otros textos. Un texto puede hacer referencia a otros textos, ya sea explícita o
implícitamente, creando una red de significados compartidos. Esta norma
enriquece el contenido y la comprensión del texto al situarlo dentro de un
marco más amplio de conocimiento. Por ejemplo, una novela puede incluir
referencias a obras literarias clásicas, mitología o eventos históricos, lo que
añade profundidad y complejidad a la narrativa. La intertextualidad también se
puede ver en la forma en que los textos dialogan entre sí, ya sea a través de
citas directas, alusiones o parodias, creando un tejido rico y multifacético de
significados.
En resumen, un texto es mucho más que una simple combinación de palabras.
Para ser considerado un texto en el sentido pleno de la palabra, debe cumplir
con las siete normas de textualidad propuestas por Beaugrande y Dressler.
Estas normas aseguran que el texto sea cohesivo, coherente, intencional,
informativo, aceptable, situacional e intertextual, permitiendo una comunicación
efectiva y significativa. La comprensión y aplicación de estas normas es
esencial para la creación de textos de alta calidad en cualquier ámbito, desde
la literatura y el periodismo hasta la comunicación empresarial y académica.
Además, estas normas no solo son útiles para los escritores, sino también para
los lectores, ya que proporcionan un marco para analizar y evaluar la calidad y
efectividad de los textos que encontramos en nuestra vida diaria.

También podría gustarte