Universidad Autónoma de Querétaro.
Facultad de Psicología y Educación.
7mo semestre de clínica.
Materia: Prácticas clínicas (psicoterapia)
Docente: Caryll Rosillo Ocampo, María Guadalupe Reynoso Nieto.
Alumna: María Guadalupe Trejo Reséndiz
Ensayo: El analista como dirigente a la felicidad.
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Antes de comenzar este ensayo deseo exponer el caso que atendí unas cuantas sesiones
durante el semestre, por el cual he decidido retomar estos temas para realizar dicho escrito:
Se presenta un sujeto solicitando la atención psicoterapéutica urgente (llamada así por él) al
recibir la demanda y consultar con los supervisores de la práctica se decide dar la atención,
una vez dada y pasada dos ocasiones, en su discurso se localiza la fantasía de completud
mientras transita por el proceso psicoterapéutico y por la seguridad que tiene de poder ser
curado y feliz mediante mi función como terapeuta, esto generado desde el posicionamiento
en donde se me colocó como “el que sabe”, expresado directamente por el.
Al escuchar su discurso y estructurar preguntas con su propio lenguaje tales como: ¿Por qué
necesita ser curado por mi o por otros?, ¿Por qué le hace feliz venir a este espacio donde
estoy yo?, el paciente comenzó a hablar acerca de lo que para él significa la felicidad, una
definición subjetiva a partir de vivencias propias que fue elaborando de acuerdo a su
necesidad de completud y fantasía de saber que es lo que necesita para ser feliz, así como su
ideal personal de la felicidad, así mismo tenía una lista elaborada titulada “Para ser feliz yo
quiero…” y en ella colocaba: “Un espacio donde se me escuche, solo a mi.”, al leerlo explica
que es por eso que solicito la atención, ya que leyó por ahí acerca de que los psicólogos
acompañan en la búsqueda de la plenitud y felicidad, termina con un “eso me trajo aquí”.
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El ideal de la felicidad, genera la necesidad de la satisfacción de los deseos y demandas del
sujeto, dirigiéndolo a la búsqueda interminable de objetos de satisfacción, llevándolo
también a espacios que cree que le brindaran respuesta y completud, comprometiéndose con
tal promesa generando un interés por mantenerla, un ejemplo de esto es el espacio analítico.
Lacan en su texto La demanda de la felicidad y la promesa analítica, expone que tal promesa
se refiere al papel que tiene el proceso de análisis como un medio para trabajar con este deseo
y esta falta.
Sin embargo el sujeto fantasea con la idea de que el analista o el transitar analítico le brindará
lo necesario para el cumplimiento de su deseo o para ser curado, no obstante esta no es su
función, sino más bien consta de poder ayudar al sujeto a comprender tal deseo, lo que
generará una mayor comprensión de sí mismo.
De hecho la ética del psicoanálisis lacaniano, tiene como objetivo centrar al sujeto para que
se enfrente con su deseo y con lo que no puede ser satisfecho, adoptando y sosteniendo una
posición ética que no busca el placer inmediato, sino una cierta posición frente a la falta y el
deseo que reconozca los límites del sujeto.
Es por eso que se pregunta: ¿Cómo debe ser la función del analista para dirigir al sujeto en su
comprensión del deseo?.
Citando a Lacan,J., desde su texto titulado, La dirección de la cura y los principios de su
poder, menciona que la función del analista no debe ser un observador o indicador, sino más
bien un agente o testigo que que ayude al sujeto al autoconocimiento mediante el uso de su
lenguaje y los significantes de este, es decir encontrar la cura.
Entonces se cuestiona, ¿La cura en el proceso analítico sería ayudar o guiar al sujeto a
encontrar su felicidad?, la respuesta es no.
Siguiendo con el mismo texto, se hace referencia de qué la cura no es dar dirección para
ubicar la felicidad, sino la transformación de la estructura del paciente, en la cual se rediseñan
la relación que tiene con su deseo, también se puede localizar en el texto: Lección 17: La
Función del Bien en el cual se habla que en términos convencionales del bien no se trata de
cumplir el deseo, se refiere más bien a direccionar el reconocimiento de la falta estructural
del sujeto y su relación con su deseo, los otros y el inconsciente propio, el cual está
estructurado como un lenguaje que debe ser descifrado y reconfigurado mediante sus
significantes que estructuran la subjetividad individual.
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Retomando todos los puntos expuestos anteriormente se concluye que es importante tener
claro cuál es la ética como analista, cuál es la función y cómo se ejercerá en el transitar
analítico del sujeto, así mismo como desde la función del bien se debe esclarecer que el
objetivo principal no es cumplir el deseo de quien presenta la demanda de la felicidad, si no
más bien reubicar la relación que tiene el sujeto con su deseo, los otros y el inconsciente
individual, así mismo estar advertido de los ideales subjetivos de la felicidad, que promueven
fantasías de completud y curación.
Por otro lado me atrevo a decir que la demanda de la felicidad no es más que un manto del
engaño utilizado para no aceptar realmente el deseo y la angustia que genera no poder ser
satisfecho.
La idea de la completud ha entrado en el mercado mediante caritas sonrientes.
Fuentes bibliográficas:
1. Lacan, J. Lección 22: La demanda de la felicidad y la promesa analítica en Seminario
7: La ética del Psicoanálisis; Paidós; Argentina.
2. Lacan, J. (2005); Lección 17: La Función del Bien en Seminario 7: La ética del
Psicoanálisis; Paidós; Argentina.
3. Lacan, J. (195/2007); La dirección de la cura y los principios de su poder en Escritos
2; Siglo XXI; México.