TEMA: MITO
GRIEGO
TÍTULO: “EDIPO
REY”
AUTOR: Sófocles
Clásico de la
literatura:
Antigua Grecia –
Género: Tragedia
I. INTRODUCCIÓN:
¿De qué se trata?
La tragedia maestra de Sófocles trata sobre el
intento inútil de escapar del propio destino.
El destino inevitable
El destino de Edipo, presentado de manera
tan drástica por Sófocles,
ha conmovido a los
lectores y espectadores
teatrales durante siglos,
ya que toca las cuestiones fundamentales de la
humanidad. Edipo es abandonado de niño por
sus padres porque quieren escaparse del
cumplimiento de un mal oráculo. Ignorante de
su origen, el niño sobrevive y crece como el
heredero de una casa real vecina y pronto recibe
la misma profecía divina.
Precisamente su desesperado intento de huir
de esta maldición hace que Edipo, sin sospechar
nada, se convierta en el asesino de su padre y el
esposo de su madre.
Gracias a sus facultades sobresalientes, al
final tiene que descubrirse a sí mismo. En la obra
Sófocles no solo hace que la voluntad de los
dioses triunfe sobre la intervención humana, sino
que también evidencia los límites de la cognición
humana: incluso el más brillante entre los
hombres solo al final se dará cuenta de su propio
papel central en el desarrollo de esta tragedia.
La cuestión de hasta qué punto nuestro libre
albedrío nos permite actuar libremente frente a
los acontecimientos fatales conmueve también
al hombre moderno. Muchos de los temas que se
abordan en Edipo rey siguen siendo actuales hoy
día, o, mejor dicho, son eternos.
Ideas fundamentales
La obra se basa en el mito de Edipo, a
quien le profetizaron que mataría a su
padre y tendría hijos con su madre.
Al inicio de la tragedia, la ciudad de
Tebas, de la que Edipo es rey, se
encuentra agobiada por una maldición
divina.
Como condición para levantar la
maldición, el oráculo de Delfos exige la
condenación del asesino de Layo, el rey
anterior.
Edipo, sucesor de Layo y esposo de su
viuda Yocasta, inicia de inmediato una
extensa investigación para dar con el
asesino.
Edipo piensa que es hijo de la pareja real de
Corinto.
Cuando surgen dudas sobre su origen, varias
personas tratan de impedir que Edipo siga
buscando a sus verdaderos antepasados.
Pero Edipo insiste implacablemente en el
esclarecimiento de la verdad. Finalmente,
se entera de que es hijo de Layo, a
quien mató en una pelea sin conocerlo.
Yocasta no soporta la vergüenza de ser al
mismo tiempo la madre y la esposa de Edipo
y se ahorca.
Edipo se saca él mismo los ojos porque
ya no puede ver su vergüenza y su presunta
culpa ante la verdad revelada.
Esta tragedia de Sófocles ha conmovido
durante siglos el corazón de las personas y
se sigue representando regularmente hasta
la fecha.
II. DESARROLLO, RESUMEN, CUERPO,
TEXTO, ARGUMENTO:
La
maldición
sobre
Tebas
El rey
Edipo sale
de su palacio
en Tebas y
se encuentra con una muchedumbre
encabezada por un sacerdote que le pide que
remedie la plaga que pesa sobre Tebas como
maldición divina los habitantes de Tebas están
muriendo, las mujeres son infértiles, los campos
no dan frutos.
Y desde que Edipo liberó a la ciudad de ese
monstruo denominado “Esfinge” (monstruo
fabuloso representado generalmente como
una leona alada con cabeza y pecho de
mujer, que planteaba enigmas irresolubles
y que da muerte a quien no logra descifr ar
sus preguntas) y por vencer a la esfinge,
Edipo ahora tiene la fama de ser el mejor y más
brillante de los hombres y que por ello, además,
es evidente que disfruta de la ayuda de los
dioses.
Edipo replica que ya ha enviado a su
cuñado Creonte al
oráculo de Delfos (el
templo del dios Apolo)
para que averigüe cómo
puede eliminar la
maldición. Poco después
se presenta Creonte, quien recuenta que en
Delfos recibió la respuesta del dios Apolo a su
clamor: la maldición que asola a Tebas y a su
pueblo se levantará tan pronto como el asesino
de Layo, que todavía se encuentra en el país,
sea localizado y haya sido ejecutado o
desterrado de Tebas. Layo fue el predecesor de
Edipo en el trono real.
Cómo llegó Edipo a Tebas
El niño Edipo se crió como el heredero del
trono del reino de Corinto. Un día, un corintio
emborrachado le dijo que probablemente no era
el hijo biológico del rey Pólibo. Y en vista de que
este y su esposa Mérope le testimoniaron su
gran amor; pero al mismo tiempo solo dieron
respuestas evasivas a las preguntas sobre su
origen, Edipo viajó en secreto al oráculo de
Delfos en busca de la verdad acerca de su
nacimiento y ascendencia. Pero en lugar de
responder a la pregunta sobre su origen, el
oráculo le profetizó cosas terribles: será culpable
de parricidio y de incesto con su madre.
Horrorizado, decidió no regresar más a Corinto
para evitar así el cumplimiento de la profecía del
oráculo y, en cambio, viajó en dirección a Tebas.
En el camino hacia allá, en una disputa sobre el
derecho al paso, mató a un viajero rico
desconocido y a su acompañante. Solo un
sirviente pudo escapar de él.
Cuando Edipo llegó a Tebas, resolvió el
acertijo que planteó la Esfinge y liberó a la
ciudad del terrorismo de esta bestia. En
agradecimiento por la liberación, los tebanos
convirtieron a Edipo en el heredero del trono del
rey Layo, que había sido asesinado
recientemente. Edipo tomó como esposa a su
viuda Yocasta. Con el correr de los años,
procreó cuatro hijos con ella. Ahora, de repente,
la ciudad parece estar bajo una maldición.
Pesquisa para descubrir al asesino
Puesto que, según el oráculo, solo el castigo
del asesino de Layo puede anular la maldición,
Edipo empieza de inmediato la investigación
correspondiente. El único sobreviviente del
conflicto en el que Layo encontró la muerte
informó, en aquel entonces, habían sido
atacados por una banda de ladrones
numéricamente superior. Pero Creonte no
había podido seguir el asunto debido a las
dificultades causadas por la Esfinge.
Edipo se dirige al coro –que representa a los
más ancianos de los tebanos– y les pide su
ayuda para aclarar el regicidio. El coro implora
NOVENO ayuda a los dioses para la condenación
del perpetrador. Edipo le promete al asesino que,
si se entrega, lo dejará vivir y solo lo enviará al
exilio, mientras que amenaza con castigar a
quien aloje al asesino o mantenga trato con él, y
maldice al propio asesino si no se entrega.
El corifeo propone que consulten
al vidente ciego Tiresias, ya que
él conoce la voluntad de los
dioses.
Edipo contesta que, por consejo de Creonte, ya
había mandado llamar al vidente. Pero cuando
este llega, al principio se niega a revelar sus
conocimientos. Insinúa que así sería mejor para
Edipo. Solo cuando Edipo lo acusa de
complicidad en el asesinato de Layo,
Tiresias rompe su silencio: revela que nadie más
que el propio Edipo es el perpetrador al que
buscan.
Edipo rechaza esta acusación como una
provocación. Tiresias le dice, además, que vive
en incesto con Yocasta.
En consecuencia, Edipo sospecha de una
conspiración de Creonte para derrocarlo.
Pone en duda el don visionario de Tiresias:
después de todo, a pesar de sus habilidades,
Tiresias no había logrado liberar a la ciudad de la
Esfinge, sino que fue él mismo, Edipo, quien lo
había conseguido. Tiresias responde a Edipo
que es él quien está verdaderamente ciego
y le pronostica un amargo final. El vidente se
va y deja la profecía de que el asesino de Layo
es alguien nacido en Tebas, que es culpable de
parricidio e incesto y que eso se revelará ese
mismo día. Pero incluso el coro no le da crédito;
después de todo, Edipo liberó a los ciudadanos
de la Esfinge y se aferran a él en tanto no se
pruebe claramente su culpabilidad. Además, no
pueden imaginar cómo un hombre con tanta
inteligencia y virtud, como lo es Edipo, podría
ser condenado por semejante atrocidad.
La verdad sale poco a poco a la luz (1º.
BGU)
Creonte se defiende de la acusación de haber
fraguado una intriga en contra de Edipo.
Mientras tanto, Edipo piensa que es extraño que
Layo lleve tantos años muerto y que ahora sea
acusado repentinamente de su muerte por el
vidente. Además, habían consultado al vidente
por consejo de Creonte. Creonte responde que,
como cuñado del rey, había tenido bastante
poder e influencia sin tener que cargar con el
lastre del puesto del rey. No sabía por qué tenían
que acusarlo de planes más ambiciosos. El
tiempo demostrará quién es inocente. Pero Edipo
se mantiene en sus acusaciones.
Entonces, aparece Yocasta para mediar en el
pleito entre su esposo y su hermano. Tanto ella
como el coro le piden a Edipo que cese su
ataque contra Creonte. Pero Yocasta también
quiere saber qué provocó toda la disputa. Edipo
le relata la acusación del vidente y sus
sospechas sobre Creonte. A lo cual Yocasta le
asegura que el arte de la profecía humana
no es confiable. Le admite que también a su
anterior esposo Layo le habían profetizado que
lo mataría su hijo; en cambio, lo habían matado
unos ladrones en un cruce de caminos. Añade
que el hijo, al que la pareja real había
abandonado en aquel entonces por temor al
oráculo, de todos modos no habría podido
sobrevivir con los pies atravesados y atados y
así evitar que fuera parricida.
Cuando Edipo se entera de la muerte de Layo
sucedido en un cruce de caminos, le invade un
extraño presentimiento. Le pregunta a Yocasta
por el lugar de los hechos, el aspecto de Layo y
el número de sus acompañantes. Con cada
respuesta, Edipo suspira profundamente y le
cuenta a Yocasta de sus dudas sobre su origen,
de su viaje a Delfos y también de la disputa
mortal por el derecho del paso en el que él
estuvo. Edipo empieza a ver claro la realidad; él
mismo es el asesino de Layo. Ahora quiere irse
de Tebas, pero no desea regresar a Corinto, para
no convertirse ahí en el asesino de su padre y el
esposo de su madre. Pero Yocasta tranquiliza a
Edipo: el criado, que en ese entonces escapó del
conflicto, habló frente a la ciudad reunida de una
banda completa de ladrones que había atacado
a los viajeros. Una vez más surge en Edipo la
esperanza de que el asesinato de Layo y su
propia pelea en el cruce de caminos sean dos
sucesos diferentes.
Yocasta quiere dar por satisfecha la
investigación, pero Edipo insiste en mandar
llamar a ese sirviente. Por propio deseo, a ese
sirviente lo habían empleado como pastor muy
lejos de la ciudad después de que Edipo
sucediera a Layo.
Entonces aparece otra vez el coro, que habla
en defensa de la omnipotencia de los dioses: con
toda seguridad, un criminal no podría escapar de
su justo castigo. En caso contrario, sería inútil
servir a los dioses. Si la predicción de los dioses
hecha a través del oráculo con respecto a Layo
no se cumpliera, eso significaría una desgraciada
pérdida de poder para los dioses.
Mensaje de Corinto
Se presenta un mensajero de Corinto y le
anuncia a Edipo que los corintios quieren
designarlo rey, ya que su padre que lo recogió
de niño, Pólibo ha muerto a causa de su vejez.
Yocasta está encantada, porque ahora Edipo ya
no tiene que temer el parricidio profetizado. En
general, piensa, las predicciones de los videntes
resultarían cada vez más engañosas y sin
sentido.
Pero Edipo aun teme que, en Corinto, al
menos pueda perpetrar incesto con su madre
Mérope.
El mensajero de Corinto le explica que él no es
hijo biológico de la pareja real y que fue él
mismo quien, en ese entonces, llevó al bebé
Edipo con la pareja sin hijos. 3º. BGU Al niño se
lo había dado un pastor, un criado de Layo.
Según se comprobó, se trata del mismo
pastor al que Edipo había mandado llamar y que
fue el único que sobrevivió a la lucha en la que
Layo perdió la vida. Yocasta le implora a Edipo
que no prosiga con el asunto; pero él insiste en
traer claridad sobre su origen y ella entra
apurada al palacio. El coro expresa la esperanza
de que el origen de Edipo sea noble, incluso
quizá divino.
Resolución del enigma
Traen al pastor tebano, el antiguo criado de
Layo. Si bien reconoce al mensajero corintio, al
principio quiere evitar que este
cuente la vieja historia sobre el
bebé. Después de muchos
ruegos y bajo amenazas, relata
lo que aconteció
en ese entonces:
el oráculo de
Delfos le había
profetizado a
Layo que un día sería asesinado
por su propio hijo. La propia
reina Yocasta le había entregado a su hijo recién
nacido al criado para que lo abandonara. Los
tobillos del niño habían sido perforados y
le habían atado los pies.
La madre quería enviar a su propio hijo a la
ruina, porque esperaba evitar así el parricidio
profetizado.
El criado compasivo le entregó al niño a un
pastor de Corinto porque creía que la fatal
profecía no podría cumplirse debido a la gran
distancia. Edipo reconoce ahora las relaciones:
en realidad, él había matado a su padre Layo y
había tomado por esposa a su madre Yocasta sin
saber la realidad. El coro lamenta el destino de
Edipo, representativo de la suerte de todas las
personas: todos los que agradecen su suerte
viven en una ilusión, de la cual algún día tendrán
un duro despertar. (El coro es un personaje
colectivo que comenta y juzga lo que ocurre en
la tragedia. Representa al ciudadano tebano, que
tiene sus esperanzas puestas en Edipo pero
confía también en los dioses.
Es un personaje conciliador, cuya
preocupación es salvar la ciudad. Le desagradan
las rencillas de los personajes y la impiedad que
manifiesta Yocasta al poner en duda la veracidad
de los oráculos de Apolo).
El escalofriante final
Un criado informa lo sucedido en el
palacio real de Tebas después de estas
revelaciones: Yocasta se suicidó. Corrió hacia
el palacio, desesperada y tirando de sus
cabellos se dirigió hacia el dormitorio y cerró
la puerta tras de sí. Ahí, le reclamó su
destino al difunto Layo. Después, Edipo entró
en el palacio con gran agitación, exigió una
espada y preguntó por Yocasta. Ninguno de
los hombres quiso darle información, pero los
dioses deben haberle mostrado el camino.
Impetuosamente abrió la doble puerta del
dormitorio y allí encontró a Yocasta,
ahorcada.
Con un fuerte grito, soltó a la mujer de la cuerda
y la tendió en el suelo. Después tomó los
broches de oro de su túnica y se sacó los
ojos con ellos. Gritó que sus ojos ya no podían
ver el mal que se había cernido sobre él y que él
mismo había causado. Una y otra vez se picó los
ojos hasta que la sangre le corría a raudales por
la barba.
Edipo y Yocasta fueron alguna vez realmente
felices, comenta el criado, pero ahora solo les ha
quedado la deshonra y el sufrimiento.
DESENLACE
El ciego Edipo es conducido fuera del palacio.
Acatando su propio veredicto sobre el asesino de
Layo, Edipo exige ahora que lo expulsen de
Tebas. El coro se lamenta al ver a Edipo que se
había infligido sufrimiento adicional cegándose a
sí mismo. Edipo insiste en que no tenía otra
opción y preferiría también ser sordo.
Cuando aparece Creonte, que mientras tanto
se ha apoderado del gobierno de Tebas, Edipo le
pide que lo destierre del país. Pero Creonte
quiere esperar primero el veredicto del dios
Apolo.
Edipo le pide que cuide a sus dos
hijas, Antígona e Ismene; sus hijos varones
podrían cuidarse a sí mismos, pues son hombres.
Cuando Creonte le lleva a las niñas, Edipo las
abraza y lamenta su destino deshonroso, antes
de que las conduzcan de regreso a casa.
“¡Ay de mí! Parece que acabo de implicarme a
mí mismo, / sin saberlo, en terribles
maldiciones””.
El coro advierte que se reflexione sobre el
destino de Edipo, quien pudo resolver el enigma
de la Esfinge, obtuvo mucho poder, fue
envidiado por todos y ahora ha tenido que sufrir
semejante desgracia. Ningún mortal debería
considerarse dichoso hasta que llegue al final su
vida sin haber sufrido.
Acerca del texto
Estructura y estilo
La tragedia de Edipo rey fue concebida de
acuerdo con un esquema básico: en seis
episodios, cada uno de los cuales es
interrumpido por las canciones del coro, Edipo se
acerca cada vez más a la verdad. La
construcción sencilla solo era necesaria porque,
en ese momento, las tragedias, en el marco de
las competencias de poesía en honor del dios
Dionisio, se realizaban de acuerdo con reglas
estrictas: al prólogo introductorio siempre le
seguían alternativamente escenas descriptivas y
cantos corales.
La obra obtiene su dinámica sobre todo de la
interacción de los dos elementos de estilo, coro
y actor. Sófocles aumentó de 12 a 15 los
miembros del coro –que, por cierto, en su
época estaba integrado por legos, mientras que
los actores ya eran profesionales– y los incluyó
en el diálogo de los actores.
En Edipo rey el coro representa a los más
ancianos de la ciudad. Por consiguiente,
participa en los acontecimientos y no es solo un
elemento que comenta. Los espectadores, que
estaban familiarizados con el mito de Edipo,
conocían los hechos básicos, a diferencia de los
personajes, que deben resolver todo en el
transcurso de la obra.
Las excepciones son el vidente Tiresias y el
mensajero tebano, quienes fungen como
elementos de tensión porque están bajo la
presión de Edipo en su búsqueda de la verdad.
En el original griego, la obra también está
lingüísticamente muy estructurada: se
establecen acentos mediante diferentes ritmos
del habla y una parte de los acontecimientos se
transmite por medio de cantos, de modo que, en
su interpretación original, la obra nos transmite
hoy día más la impresión de una ópera barroca
que la de un drama hablado moderno.
Planteamientos de interpretación (DÉCIMO
NUMERAL 3)
La obra plantea la cuestión de la libertad
humana: ¿nuestra vida está predeterminada
o tenemos libre albedrío? Para Sófocles, el
libre albedrío está restringido por la voluntad
de los dioses. Querer anular esos límites es
para él orgullo desmedido, arrogancia
sacrílega, la verdadera culpa de los seres
humanos.
Edipo rey deja en claro que frente a las
complejidades de la vida con frecuencia no
es nada fácil aclarar definitivamente
la cuestión de la culpa. Al igual que Edipo,
en cierto sentido, todos somos al mismo
tiempo víctimas y perpetradores.
Sófocles aborda los límites de la
capacidad cognitiva humana. Incluso
Edipo, en su gran sabiduría, tiene dificultades
para reconocer la desagradable verdad.
Edipo proyecta el mal de una manera
típicamente humana, hacia afuera. Maldice
incluso al asesino de Layo sin saber que la
maldición lo alcanzará a él. Este tipo
de ironía dramática se extiende por toda la
obra.
El coro final extrae la lección de todo: la
suerte es volátil, etérea, inconstante,
inestable. Cuando la gente piensa que está
en una seguridad duradera, solo está absorta
en una ilusión.
Un motivo importante es la ceguera: así, por
ejemplo, el ciego Tiresias ve la verdad,
mientras que el perspicaz Edipo, que sí ve, es
ciego a ella y, al final, cuando reconoce la
verdad, se ciega a sí mismo.
Antecedentes históricos
La cuna del teatro en Europa
Los fundamentos del drama, tal como los
establecieron los antiguos griegos, determinan
parcialmente hasta hoy las convenciones del
teatro en el ámbito cultural
occidental.
Los comienzos de esta
forma de literatura se
pueden encontrar en las
festividades religiosas en
el marco del culto a
Dionisio (Dios del vino, la vida, la locura y
el éxtasis y el protector del teatro y la
agricultura y apicultura).
Estas fiestas estaban marcadas, al
principio, por danzas y cantos, y más tarde,
por recitaciones dramáticas. Se dice que en
el siglo VI a. de C. el griego Tespis desarrolló
por primera vez los elementos de la tragedia
para estas ocasiones festivas. Él enfrentó al
coro con un actor y, así, abrió la posibilidad
de un diálogo y una acción dramática; el
poeta Esquilo introdujo un segundo actor en
las escenas, y Sófocles, después, incluso un
tercero.
Desde el punto de vista temporal, este
último se encuentra entre los otros dos
grandes dramaturgos griegos, Esquilo
y Eurípides.
En la época de Sófocles las tragedias se
representaban en el marco de las competencias
de dramaturgos que tenían lugar anualmente
con motivo de las festividades para el dios
Dionisio. Para este propósito cada poeta tenía
que presentar tres tragedias y una comedia. El
funcionario público responsable de los juegos
dionisiacos seleccionaba entonces a tres poetas
que competirían entre sí y les asignaba un coro a
cada uno para la ejecución de sus obras. Una
comisión de diez árbitros determinaba al
ganador. Todo constituía una festividad
espléndida que mantenía en vilo (en suspenso,
en zozobra) durante varios días a los habitantes
de Atenas.
Origen
Según el poeta Homero, ya alrededor de
800 a. de C. los griegos conocían, en general, la
historia de Edipo. Más tarde los tres grandes
poetas griegos … escribieron dramas al
respecto, pero solo se ha conservado la trilogía
de Edipo de Sófocles.
La tragedia de Edipo rey es la primera parte
de la trilogía, pero solo se representó como
segunda obra. Varios años antes se había
representado Antígona (Símbolo de lucha y
determinación, Antígona es una mujer joven
víctima y a la vez heroína, la única capaz de
desafiar al tirano Creonte), cuyo contenido
representa la conclusión de la trilogía. La parte
de en medio es Edipo en Colono, que describe el
asilo de Edipo en Atenas.
En la competencia de poetas Sófocles
presentó 30 veces la tetralogía de obras
prescrita por los estatutos de la competencia y
por lo menos 18 veces ganó el primer lugar.
Nunca quedó en tercero, es decir, nunca fue el
último; sin embargo, con Edipo rey solo ocupó el
segundo lugar.
Se dice que Sófocles escribió en total
123 obras, pero solo siete de sus tragedias se
conservaron íntegras. Una razón de la pérdida de
la mayoría de los dramas es que estos se
representaban una sola vez en el marco de las
festividades en honor del dios Dionisio. Es
posible que en el prólogo de Edipo rey se
encuentre una alusión a la peste que devastó a
Atenas en el año 430 a. de C. y en la que el
estadista Pericles, que era amigo de Sófocles,
murió en 429 a. de C.
Historia de la influencia de la obra
Edipo rey de Sófocles es una de las obras de
teatro más exitosas de todos los tiempos.
En el transcurso de los años la obra se ha
traducido a una multitud de idiomas, ha
experimentado infinidad de puestas en escena
en todo el mundo y sigue siendo, hasta la fecha,
objeto de investigación científica. Ha despertado
el interés tanto de filósofos y filólogos como de
artistas, sobre todo literatos y dramaturgos.
Desde la Antigüedad hubo adaptaciones libres
de la tragedia, como las del poeta y
filósofo Séneca. Incluso el joven Julio
César escribió una versión del material.
Durante el Renacimiento italiano la obra
redescubierta se convirtió en el drama griego
más conocido.
La influencia de Edipo rey también va más
allá de la literatura. El hecho de que, al parecer,
la temática de la obra despertaba un interés
inusualmente grande en personas de diferentes
épocas fue considerado por Sigmund
Freud como prueba del complejo de Edipo que
él postuló: según Freud, en una determinada
etapa de la vida, los niños varones rivalizan con
su padre para poder ocupar su posición de poder
al lado de la madre.
Sobre el autor
Sófocles nació en 497 o 496 a. de C. en la
aldea de Colono, cerca de Atenas. Su figura es el
centro de numerosas leyendas. Hasta nuestros
días solo han llegado pocos datos biográficos
confiables sobre el curso de su vida
relativamente larga para esa época.
Su padre Sófilo era un rico fabricante de
armas y Sófocles recibió una buena educación. A
causa de su estatura, su habilidad atlética y
su talento musical, supuestamente interpretó
de adolescente la canción de acción de gracias
con motivo de la victoria de los griegos sobre los
persas en la batalla naval de Salamina en el año
480 a. de C.
En 471 o 470 a. de C., presentó sus primeros
cuatro dramas para la competencia de poetas en
las festividades dionisiacas y, en el primer
intento, obtuvo el segundo lugar. En 468 a. de
C., ganó por primera vez esta competencia, y lo
logró en comparación directa con el famoso
Esquilo. Por su edad y sus convicciones, Sófocles
se encuentra entre Esquilo y Eurípides, el último
de los tres grandes poetas.
Con Esquilo, Sófocles aprendió, según su
propia admisión, la escritura de las obras. Al
parecer escribió unos 130 dramas, de los cuales,
sin embargo, se conservan muy pocos, entre
ellos, la trilogía tebana de Antígona, Edipo
rey y Edipo en Colono.
Sófocles murió en su ciudad natal
alrededor del año 406 a. de C. sin haber
aceptado nunca uno de los numerosos
nombramientos en una corte real
extranjera. Se dice que se ahogó con un
racimo de uvas, pero la verdad de esta
anécdota es discutible. FIN
PERSONAJES DE EDIPO Y YOCASTA.
FIN
1 Esfinge Dibuje
2 Presagio inicial
3 Maldición de Logacho y Calderón 01
Tebas
4 Biografía
Sófocles
5 Mencione 2
Ideas
fundamentales
6 Tiresias
7 Edipo Rey
8 El coro
9 Plantear dos
interpretacion
es de la obra
1 Grandes
0 dramaturgos
Elaborado por: Anita M.