1 Corintios 11:17-18.
Hay algo de lo que no puedo felicitarlos, y
son las reuniones que ustedes tienen.
En vez de serles de ayuda, los perjudican.
Para empezar, me han dicho que, cuando
ustedes se reúnen como iglesia, no se
llevan bien, sino que se dividen en grupos
y se pelean entre sí. Yo creo que en esto
hay algo de verdad. (TLA)
¿PORQUE HAY CONFLICTOS EN LAS IGLESIAS?
Esta es una pregunta que muchos cristianos se hacen y que
generalmente no encontramos una respuesta y por tal motivo
muchos hermanos(as) abandonan las iglesias pues llegan a una
conclusión: “Para estar en conflicto mejor ya no me congrego”
Pero la palabra de Dios nos da respuestas a esta pregunta que
muchos nos hacemos: ¿Porque hay conflictos en las iglesias?
En términos espirituales aunque nos parezca demasiado difícil
de comprender hay conflictos en las iglesias:
PORQUE DIOS ASÍ LO PERMITE.
1 Corintios 11:19. En realidad, todo esto tiene que pasar para
que se vea quiénes son los verdaderos seguidores de Cristo.
¿Con qué objetivo él Señor permite conflictos en las iglesias?
Para que esos conflictos puedan revelar quiénes son aquellos
cristianos que necesitan aún más de la obra transformadora
del Espíritu Santo en su vida, y entre ellos la palabra de Dios
nos dice que están:
-Los cristianos carnales (1 Corintios 3:3)
Es decir aquellos que sus acciones y actitudes están llenos de
celos, egoísmo, contienda y disensión.
-Los cristianos que causan divisiones (Romanos 16:17)
Estos son los que siembran discordia entre los hermanos, lo
cual el Señor dice que aborrece (Proverbios 6:19)
-Los cristianos contenciosos (1 Corintios 11:16)
Según el diccionario una persona contenciosa es aquella que
siempre contradice lo expresado por las demás personas, es
decir los cristianos que no hacen, pero que si critican.
En otras palabras, hay conflictos en las iglesias:
1. POR NUESTRA HUMANA DEBILIDAD. (Romanos 6:19/ 7:24)
Tenemos que comprender que todos los que nos congregamos
en una iglesia desde él pastor, servidores, y la congregación,
TODOS SOMOS DÉBILES E IMPERFECTOS.
No somos un producto ya terminado, somos un producto en
proceso de perfeccionamiento, todos los días luchamos con
nuestro mal carácter, con nuestra soberbia, con nuestro
resentimiento, y el Señor usa nuestra humana debilidad como
una oportunidad para nuestro aprendizaje (Colosenses 3:13)
2. PORQUE LOS PASTORES SON CONTENCIOSOS.
(2 Timoteo 2:24-25)
Lastimosamente muchas veces en las iglesias los causantes de
los conflictos y las disensiones somos los pastores, es cuando
usamos el púlpito en lugar de predicar la palabra de Dios para
atacar a los hermanos, para humillar a los servidores de la
iglesia, para criticar familias, etc.
La Palabra dice que el pastor o el siervo de Dios no debe ser
contencioso sino amable para con todos y apto para enseñar,
pues el llamado de Dios para él pastorado no es para regañar,
para pelear y tener conflictos sino para enseñar, y alimentar a
las ovejas que Dios nos ha encomendado.
Igualmente la Palabra nos dice que los pastores deben tener
mansedumbre para corregir, es decir que no se trata de poder
expulsar o literalmente echar de la iglesia a los hermanos sino
corregirlos con amor.
Lastimosamente muchas veces los pastores confundimos el
“Carácter fuerte” con prepotencia, con altanería y hasta con
malcriadeces, pero no debe ser así, pues la palabra de Dios nos
dice lo contrario. Tenemos que comprender que más que tener
“Carácter Fuerte” mucho mejor es tener una “Mente Fuerte”
es decir SABER DISCERNIR LO QUE ES CORRECTO Y HACERLO.
3. PORQUE NO LEEMOS LA BIBLIA. (Mateo 18:15-16)
Siempre decimos “La Biblia es el manual de Dios para nuestra
vida” pero NO la leemos, ni tampoco la consultamos cuando
no sabemos qué hacer. En toda la Biblia y principalmente en el
nuevo testamento encontramos los consejos para manejar los
conflictos entre los hermanos, pero lastimosamente no los
tomamos en cuenta, o simplemente no los conocemos pues no
los hemos leído.
La palabra de Dios nos dice que en un momento de conflicto o
discusión con un hermano tenemos que reprenderle estando
solos, pero ¿que hacemos normalmente? Comenzamos a
hablar mal del hermano o hermana con toda la congregación,
comenzamos a publicar comentarios en las redes sociales, etc.
Un conflicto en la iglesia puede nacer por distintas causas:
-Enfrentamientos entre familias o dentro de la misma familia.
-Innovaciones doctrinales o diferencias de interpretación de
pasajes bíblicos.
-Innovaciones en el programa general de la iglesia.
-Acción de hermanos prominentes que desean hacer cumplir
su propia voluntad.
-Ministros dominantes que ejercen una especie de dictadura.
-Batallas de poder entre el liderazgo.
-Medidas disciplinarias contra hermanos influyentes.
-Viejos resentimientos entre algunos miembros.
-Problemas emocionales de los miembros con enfermedades
psicológicas.
-Diferencias de opinión en asuntos administrativos o técnicos.
-Innovaciones en las formas del culto.
-Existencia de partidos, facciones o grupos que hacen política
eclesiástica.
-Preferencias (prioridades) en el calendario de actividades o en
el presupuesto.
-Discordias en el manejo de las instituciones anexas (escuelas,
institutos).
-Discrepancias denominacionales.
-Disputas sobre la relación con agencias paraeclesiásticas.
Estas causas —u otras— pueden estar presentes en un mismo
conflicto.
DEBEMOS QUITAR LAS RAÍCES VIEJAS DE AMARGURA
Hebreos 12:14-16 contiene una adecuada fórmula para poder
prevenir y remediar los conflictos en la iglesia.
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia
de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y
por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún
fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida
vendió su primogenitura”.
Para evitar los enfrentamientos tenemos que seguir (en griego,
dioko, palabra que se usa para describir la acción de “correr
rápidamente en procura de alguien”) la paz con todos, y la
santidad (Hebreos 12:14).
Debemos buscar la paz con los demás en forma muy urgente y
avanzar en la santificación, sin dar lugar a todas las raíces de
amargura o disensiones (Deuteronomio 29:18).
La gente de nuestras iglesias debe ser enseñada a buscar la paz
con diligencia, con urgencia.
Analizando el conflicto, se llega a una conclusión de cuatro
pasos de parte de la iglesia para prevenirlo o solucionarlo:
1. Es necesario que la conducta a seguir en caso de conflicto
sea enseñada a la congregación, de modo que los miembros
aprendan cómo comportarse antes de que ocurra el problema
y prevenir problemas en el futuro. (Mateo 18:15-22).
2. La intervención de los pastores o los consejeros debe ser
inmediata para evitar que un incidente se transforme en un
doloroso drama.
3. La iglesia debe orar por las familias o personas enfrentadas;
no tomar partido, ni asumir actitudes que puedan conducir a
divisiones en la congregación.
4. Todos los conflictos se resuelven con amor (1 Corintios 13).
La solución pertenece al Espíritu Santo y su fruto provee todo
lo que hace falta (Gálatas 5:22-23). Amando mucho es como se
pueden quitar las raíces viejas de amargura (Romanos 5:5).
En algunos casos, es necesario que la iglesia adopte algún tipo
de medida disciplinaria. Sin embargo, esto no es conveniente
si la disciplina en general no ha sido un tema muy habitual de
predicación y estudio en la congregación para que la disciplina
sea bien interpretada y correctamente ejercida a la luz de la
Palabra. Las medidas disciplinarias deberían ser aplicadas con
amor, procurando restaurar a los caídos (Gálatas 6:1).
CÓMO SE MANEJA UNA TÍPICA LUCHA DE PODERES
La típica lucha de poderes, es una lucha entre los líderes o una
lucha entre aspirantes a líderes. Este tipo de lucha siempre
suele producirse por diversos motivos y en distintos niveles:
1. Lucha inocente, expresión de un deseo infantil e ingenuo.
Es la lucha infantil, sin la intención de ejercer autoridad.
Se debe evitar que en todos los niños se desarrolle un orgullo
perjudicial o cualquier tipo de actitud que pudiera afectar el
desarrollo de su personalidad. Si el niño aprende a ocupar su
cargo con mucha humildad, difícilmente participará en luchas
de poderes cuando sea mayor.
2. Lucha muy humana pero con buenas intenciones.
En las áreas rurales y en iglesias pequeñas (sin excluir algunas
iglesias grandes), existen hermanos, muy amigos entre sí, que
pugnan cordialmente procurando ser elegidos para algún cargo
que ellos creen que pueden cumplir con eficacia.
Luchan lealmente en una dimensión humana, con muy buenas
intenciones, sin estar enemistados entre sí.
En Hechos 1:23-26, se pidió en oración que el Señor mostrase a
quién Él había elegido. No hubo luchas humanas, pero sí hubo
buena intención y búsqueda de la voluntad de Dios.
3. Lucha entre líderes que quieren imponer su propio criterio.
Este es un caso común en la Biblia. Uno de los episodios más
conocidos es el enfrentamiento entre Pablo y Bernabé (Hechos
15:36-41). Cuando dos líderes maduros y muy honestos no se
ponen de acuerdo entre sí, pueden conservar toda su amistad
y servir en ministerios diferentes.
Otros problemas entre líderes en el Nuevo Testamento:
• Gálatas 2:11-14.
• 2 Pedro 3:15-16.
• Filipenses 4:2-3.
4. Lucha por el gobierno de una iglesia. (3 Juan 9-10).
Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener
el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo
fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras
malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no
recibe a los hermanos, y a todos los que quieren recibirlos se
lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.
A Diótrefes le gustaba tener el primer lugar entre todos y así
ejercer el gobierno de la iglesia A pesar del cargo que tenía en
la congregación, no estaba conforme con él. Ambicionaba todo
el poder. Sus actitudes eran agresivas contra los miembros de
la iglesia que recibían a los visitantes que venían de parte de
los apóstoles. A estos, los expulsaba de la congregación.
En el mundo helénico era costumbre de todos los cristianos
primitivos, cambiar su nombre si éste era muy abiertamente
pagano y tenía connotaciones idolátricas.
Diótrefes no respetó esa costumbre.
-Dio, se refería al dios Zeus.
-Trefes (trepho) del verbo alimentar.
Diótrefes = alimentado por Zeus.
El hecho de conservar su nombre indicaba que no había roto
del todo con el paganismo, lo cual se muestra en su ambición,
pretendiendo un poder político, al querer aspirar a tener una
jerarquía indiscutible, al no aceptar la influencia del apóstol
Juan ni la de los misioneros y predicadores itinerantes que
recorrían la región. Su lucha era una lucha sucia que entristecía
a gran parte de la iglesia.
El apóstol Juan no separó a Diótrefes de su cargo, ni pidió que
la iglesia lo hiciera. El apóstol se limitó a anunciar su visita (3
Juan 10,13,14). Es muy probable que siguieran fielmente las
instrucciones de Jesús en Mateo 18:15-22, y se entrevistaron
personalmente con Diótrefes y buscaron una sabia solución al
problema. Juan buscó la paz para aquella iglesia, en vez de
optar por una guerra sin cuartel.
Es muy posible que Juan haya visitado a Diótrefes para poder
relatarle su propia experiencia con Jesús, acerca de sus propias
ambiciones juveniles (Marcos 10:37, 43-44, Lucas 22:24).
Por lo tanto, una conversación personal, guiada por el Espíritu
Santo, ahorra muchos conflictos.
5. Lucha entre grupos solo por razones carnales.
La iglesia en Corinto había sido enriquecida (1 Corintios 1:5-7),
sin embargo, la dura contienda con argumentos carnales entre
diversos partidos estaba causando divisiones (1 Corintios 1:11-
12). El lema parecía ser: “Soy más santo que tú” (Isaías 65:5).
Esos grupos de la iglesia permanecían obstinadamente en sus
propios partidos y eran inflexibles en sus actitudes. Pablo los
reprendió severamente (1 Corintios 1:13) y no se identificó con
ninguno de los partidos.
El problema no consiste solo en la diferencia de opiniones; el
problema radica en la actitud de los creyentes que asumen
posiciones de infalibilidad y autosuficiencia y que muestran
una agresiva intolerancia hacia los que tienen otro criterio.
Los grupos de Corinto admiraban a los hombres sabios, pero
Pablo les declaró la necesidad de siempre hablar de Jesucristo
(1 Corintios 2:1-5).
Cuando los movimientos religiosos se fundan en la supuesta
sabiduría humana, carecen del verdadero poder de Dios. Para
superar las divisiones, el apóstol Pablo enfatizó el aprender a
ser de un mismo sentir, y vivir en paz (2 Corintios 13:11).
LA FÓRMULA PARA RESOLVER UN CONFLICTO
La armadura de Dios (Efesios 6:10-12) y el fruto del Espíritu
(Gálatas 5:22-23) nos ayudan a resolver un conflicto.
Los conflictos en la iglesia son crisis de relaciones personales,
sea por enemistades o por enfrentamientos, con buena o mala
intención, que nos ponen en situaciones conflictivas cuando
no sabemos cómo interpretarlas.
La oración es el arma más práctica y mas poderosa; aunque al
mismo tiempo, es la menos utilizada para solucionar todos los
conflictos en la vida de la iglesia.
Un conflicto en la iglesia saca a relucir lo mejor y lo peor:
• Lo mejor, la actitud de los pacificadores (Mateo 5:9).
• Lo peor, la pérdida del dominio propio (Proverbios 25:28,
Santiago 1:19-20).
La fórmula para resolver un conflicto es el diálogo en amor (1
Corintios 13:4-7). Ese amor es fruto del Espíritu Santo (Gálatas
5:22-23). Ante el riesgo de conflictos en la iglesia, debemos
aprender a aceptarnos los unos a otros como resultado del
genuino amor fraternal.
Melanchthon, teólogo del siglo XVI, decía:
“En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad; en todas las
cosas, caridad”.
• Romanos 15:7
• Efesios 5:21
• Filipenses 2: 3-4.
Cuando obedecemos a la Palabra de Dios, dejamos de pensar
en nosotros mismos (Efesios 3:8, Juan 3:30).