Danza contemporánea
La danza contemporánea o danza moderna es un arte escénica surgida a finales del siglo
XIX. Fue una reacción en contra de las formas clásicas de danza (especialmente el ballet
clásico) y respondía a una necesidad cultural en Occidente de expresarse más libremente
con la música y el cuerpo.
Mientras el ballet clásico apostaba por las formas estilizadas y convencionales, la danza
contemporánea irrumpió con formas más agresivas, que representaran tanto lo hermoso
como lo feo de la vida. Fue en contra de los cánones tradicionales, al no requerir de un
atuendo homogéneo, o incorporar superficies y ambientes diferentes a la coreografía.
Los orígenes de la danza contemporánea se remontan a finales del siglo XIX y comienzos
del XX, como una reacción en contra de las dinámicas restrictivas de la danza
tradicional. Fue creada por bailarinas como las estadounidenses Loie Fuller (1862-1928),
Isadora Duncan (1877-1927), Ruth Saint Denis (1879-1968), Martha Graham (1894-1991),
Doris Humphrey (1895-1958) y la germana Mary Wigman (1886-1973).
Escenarios de tanta importancia como la Exposición Universal de París o los escenarios
londinenses de la época fueron los primeros lugares en que esta nueva propuesta
comenzó a mostrarse al público, con bailarines descalzos y coreografías menos rígidas.
Sin embargo, pronto esta búsqueda activa por expresión más libre inspiró a muchos otros
artistas que ya sufrían las restricciones expresivas. Así, hasta la Segunda Guerra
Mundial se habló de “danza moderna” para referirse en conjunto a estas nuevas
tendencias. Pero a partir de la década de 1940 se llamó danza contemporánea a un
verdadero torbellino de estilos y tendencias, gestado dentro del nuevo género.
Características de la danza
A grandes rasgos, la danza contemporánea se caracteriza por lo siguiente:
Un manejo escénico vanguardista, respecto de los montajes clásicos del ballet:
vestimenta distinta y a veces dispareja, escenarios inusuales en los que el piso juega
un rol dentro del baile, efectos de sonido, efectos visuales, decorados y un conjunto
de elementos coreográficos que incorporan un sentido dramatúrgico a la danza. El
coreógrafo, por lo tanto, toma decisiones creativas y persigue conceptos,
experimentaciones y búsquedas expresivas mediante el manejo del escenario.
Los movimientos de los danzantes ya no son tan rígidos o acompasados como en el
ballet, sino que beben de diferentes influencias y tendencias. En general los
movimientos son más libres, más atrevidos e innovadores. Lejos queda el preciosismo
del ballet clásico.
Se rompe con las convenciones según las cuales un hombre debía cargar a una mujer
en los montajes, permitiendo que varios hombres carguen a una mujer o que una
mujer cargue a un hombre. Los roles tradicionales del bailarín quedan atrás.
Persigue el cambio constantemente y no teme incorporar elementos de
otras tradiciones musicales o rítmicas (africanas, asiáticas, etc.).
Su apuesta es de tipo expresionista, en el sentido de reflejar la interioridad
emocional de los artistas y tratar de expresar un contenido subjetivo, en lugar de
formas bellas clásicas e impersonales.
Principales exponentes de la danza contemporánea
Isadora Duncan se considera la creadora de la danza contemporánea.
Ha habido muchos innovadores y cultores de la danza contemporánea en sus más de 100
años de historia, y en general se tiende a clasificarlos en dos escuelas distintas: la
americana, nacida en Estados Unidos, y la europea, ambas a lo largo de tres
generaciones de artistas y creadores. Entre los principales exponentes de ambas
escuelas encontramos:
Loie Fuller. Nacida en Estados Unidos en 1862, fue una importante bailarina, actriz,
productora y escritora, cuyo trabajo tuvo un inmenso impacto en Europa, con más de
130 danzas nuevas en las que incorporó efectos visuales, con tejidos flotantes y luces
multicolores.
Isadora Duncan. Bailarina y coreógrafa estadounidense nacida en 1877, se considera
en general la creadora de la danza contemporánea. Acudiendo a los preceptos
clásicos griegos, Duncan reinterpretó los movimientos de la danza para aspirar a
formas más naturales, con mayor expresión emocional, de la mano del expresionismo.
Consciente de que era una revolucionaria en su género, no siempre contó con la
aceptación de un público acostumbrado a las formas clásicas: durante su gira
Sudamericana en 1916, por ejemplo, tuvo numerosos problemas tanto con colegas
como con el público, al que finalmente insultó en Buenos Aires durante una puesta en
escena, acusándolos de ser incultos.
Rudolf von Laban. Maestro húngaro de la danza moderna nacido en 1879, inauguró
en 1925 su Instituto Coreográfico en Zurich, Suiza, del cual tuvo luego grandes e
importantes sucursales en el resto de Europa. En 1928 propuso un método de
notación matemática de suma importancia en el arte de la coreografía (la notación
labiana). Falleció en 1958 en Surrey, Inglaterra.
Mary Wigman. Alemana de nacimiento en 1886, se considera la principal propulsora
europea de la danza expresionista. Fue estudiante y asistente del maestro Rudolf von
Laban, y estuvo muy vinculada al grupo literario expresionista alemán Die Brücke, y al
grupo dadaísta de Zurich durante la Primera Guerra Mundial. En 1920 creó su propia
escuela de danza contemporánea.
José Limón. Bailarín mexicano nacido en 1908 y fallecido en los Estados Unidos en
1972, fue un maestro de danza y coreógrafo, creador de un estilo propio que resaltó el
papel masculino dentro de la danza, y tenido por precursor de la danza
contemporánea.
Danzas clásicas
Las danzas clásicas son en general herederas de la cultura europea renacentista.
Las danzas clásicas o académicas son aquellas que se enseñan en una academia y que
a menudo se bailan con fines artísticos o estéticos, es decir, como una ejecución de
las Bellas Artes. Se pueden bailar de manera grupal o individual, pero casi siempre
acompañadas de música instrumental de orquesta, y de acuerdo a una coreografía bien
planificada.
En general, las danzas de este grupo son herederas de la cultura europea renacentista, y
de la música “clásica” propia de este período histórico. Suelen bailarse acompañadas de
una vestimenta específica y su aprendizaje se lleva a cabo desde etapas tempranas de la
vida.
Algunos ejemplos de danzas clásicas son:
El ballet clásico. Es la más formal y ortodoxa de las danzas clásicas, que puede
presentar variaciones dependiendo de su escuela específica (rusa, francesa, italiana,
entre otras), pero en general contempla un baile armónico y atlético de movimientos
fluidos, precisos, gráciles, realizados de manera individual o grupal. Sus orígenes italianos
renacentistas fueron desplazados por su popularidad en la Francia del siglo XVII, de modo
que sus pasos y piruetas reciben aún nombres en este idioma.
La ópera-ballet. Es la combinación de ópera y danza que nació en el siglo XVIII,
basándose en el ballet cortesano y en la herencia grecorromana de la tragedia lírica. Este
tipo de danza busca combinar los movimientos estéticos del ballet clásico con la
escenificación de un relato contado en varios actos.
Danzas modernas
Las danzas contemporáneas son la vanguardia en materia de expresión rítmica corporal.
Las danzas contemporáneas, también llamadas modernas, son aquellas de carácter más
innovador, diverso y moderno, que pueden ser efectuadas dentro o fuera de las
instituciones de baile, y por bailarines profesionales o amateur. Normalmente no forman
parte de un corpus definido de prácticas, sino que son la vanguardia en materia de
expresión rítmica corporal, y para ello echan mano además a la música moderna, como el
hip-hop, la música electrónica, entre otras.
No debemos confundir esta categoría con la Danza Contemporánea, que es un estilo
artístico de danza clásica surgido a finales del siglo XIX, como una alternativa al régimen
estricto del ballet clásico. Este estilo de danza forma parte de las danzas
contemporáneas, pero no es la única.
Son ejemplos de danzas modernas o contemporáneas:
El break dance. Al igual que la música hip-hop, este tipo de danza está vinculado con
la cultura afroestadounidense y sus expresiones culturales callejeras. De hecho, suele
estar acompañado por esa música o por música electrónica, y se baila de manera
individual, realizando giros y piruetas muy vistosas y exigentes, que requieren de
enorme flexibilidad, coordinación y sentido del ritmo.
El electrodance. Es un estilo de baile bastante libre, en el que cada bailarín sigue el
ritmo de la música electrónica a través de movimientos de cuerpo entero, con los brazos o
las piernas.
El twerking o reggaetón. Este baile nacido en el Caribe hispanoamericano y
acompañado por la música del mismo nombre surgió hacia comienzos del siglo XXI y ha
sido tremendamente exitoso como baile social y de fiesta. El twerking es su variante
anglosajona, muy similar pero menos propensa al baile en pareja.
Danzas folklóricas
La danza folklórica, danza folclórica o danza típica, es un tipo de baile social, a menudo
practicado en grupos, que forma parte del acervo cultural o tradicional de una sociedad o
una cultura. El término proveniente de la voz inglesa folklore: “sabiduría popular”.
En otras palabras, se trata de bailes tradicionales, vinculados a la identidad de los pueblos
y que suelen recoger parte de su imaginario o sus tradiciones en su vestuario,
movimientos o en la época del año en que se realizan.
Las danzas folklóricas suelen ser un espectáculo consumido socialmente, de importancia
cultural e incluso turística. Involucran cierto nivel de preparación y suelen darse en el
marco de fiestas patronales, celebraciones nacionales o algún tipo de jubileo. No deben
confundirse con las danzas ceremoniales ni con las étnicas, que generalmente están
asociadas a ritos o a sociedades tribales.
Comúnmente, estas danzas se inscriben en el folklore y en ocasiones pueden mutar su
contenido, dando pie a variantes modernas y a reinterpretaciones de la tradición.
En líneas generales, toda danza folklórica se caracteriza por:
Poseer un gran número de danzantes, aunque también las hay que se ejecutan en
pareja.
Su práctica es tradicional y se hereda de generaciones previas.
Es bailada por la gente común, es decir que no es necesariamente una práctica
profesional, aunque también pueden existir concursos especializados, organizados
independientemente.
Recogen los valores locales y tradicionales de la sociedad, ya sea en su vestuario,
sus movimientos, su música acompañante o sus días de ejecución.
No poseen un órgano colegiado o rector que vigile por su correcta realización, sino
que se practican de manera espontánea, con numerosas variantes y sin necesidad de
permisos o autorizaciones.