Moisés un camino hacia la libertad
Dios cumplió la promesa que hizo Abraham. Su hijos, nietos y todos sus descendientes vivieron en la tierra prometida. Después de muchos años, comenzaron a pasar hambre y se enteraron que
en Egipto había mucho bienestar. Fue así, que el pueblo de Israel dejó su tierra y se fue a Egipto.
En Egipto, cada vez habian más judíos. El Faraón, tuvo miedo de que le quitaran el poder. Un matrimonio tuvo un hijo y queriéndolo salvar lo puso en una canasta cerca del Palacio de Faraón
Entonces ordenó que mataran a todos los hijos
varones bebés, arrojándolos al río Nilo.
Los judíos fueron esclavizados.
Dias despues de liberar a su pueblo de la esclavitud de los Egipcios, estuvieron transitando por el desierto durante cuarenta años. Allí muchas veces se olvidaron de Dios, se olvidaron que eran un pueblo que tenía que
estar unido, por eso Dios hizo un pacto, “Una Alianza”, para enseñarles a vivir de verdad.
De esta manera, Dios se le va a aparecer a Moisés nuevamente y le dará las tablas en donde estarán escritas los 10 mandamientos.
1. Amar a Dios sobre todas las cosas 6. No cometer actos impuros
2. No tomar su santo nombre en vano 7. No robar
3. Santificar las fiestas 8. No mentir
4. Honrar padre y madre 9. No desear la mujer del prójimo
5. No matar 10. No codiciar los bienes ajeno
Recordar:
Leer Éxodo, capitulo del 7 al 12
Antes de que Moisés liberara a los hebreos de la esclavitud, este líder se enfrentó varias veces al Faraón para que pudiera dejar tranquilo a su pueblo. Ante la
negativa, Dios envió diez plagas sobre Egipto, como demostración de su gran poder, en contraposición de los dioses egipcios.
1. Plaga de la sangre
2. Plaga de las ranas
3. Plaga de los piojos
4. Plaga de las moscas
5. Plaga del ganado
6. Plaga de las úlceras
7. Plaga del granizo
8. Plaga de las langostas
9. Plaga de la oscuridad
10. Plaga sobre los primogénitos
Plaga de la sangre: Moisés y Aarón se acercaron al río y metieron la punta de sus varas en él. Con la vara que tengo en la mano voy a golpear el agua del río,
y esta se convertirá en sangre. Los peces que hay en el río morirán, y el río apestará, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río. (Éxodo 7:17-18)
Las ranas :El río criará ranas, y éstas entrarán en tu casa, y en la cámara donde duermes, y se treparán a tu cama, y se meterán a las casas de tus siervos, y en
tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. (Éxodo 8:3)
Los piojos: Dile a Aarón que extienda su vara y golpee el polvo de la tierra, para que éste se convierta en piojos por todo Egipto. (Éxodo 8:16)
Las moscas: Si no lo dejas ir, yo enviaré contra ti y contra tus siervos, y contra tu pueblo y tus casas, toda clase de moscas. Todas las casas de Egipto se
llenarán de moscas, lo mismo que la tierra donde haya egipcios. Ese día, pondré aparte a la tierra de Gosén, donde habita mi pueblo, para que no haya en ella
una sola mosca. Así sabrás que yo, el Señor, estoy en medio de la tierra. (Éxodo 8:21-22)
Esto se convierte en un patrón donde las plagas solo dañan a los egipcios y no al pueblo de Dios.
La plaga del ganado Porque si no lo dejas ir, y sigues deteniéndolo, la mano del Señor va a caer sobre los ganados que tienes en el campo, y sobre los
caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas. Será una plaga muy grave. (Éxodo 9:2-3)
La plaga de las úlceras: Tomen de un horno puñados de ceniza, y que la arroje Moisés al cielo en presencia del faraón. La ceniza se hará polvo y caerá sobre
toda la tierra de Egipto, y en todo Egipto producirá sarpullido con úlceras en la gente y en los animales. (Éxodo 9:8-9)
Tormenta de granizo y fuego Pues mañana a estas horas haré que caiga sobre Egipto un granizo muy pesado, como nunca antes lo hubo desde que Egipto se
fundó hasta ahora. Así que manda recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo, porque el granizo caerá sobre todo hombre o animal que se halle en el
campo y que no se guarezca en casa, y morirá. (Éxodo 9:18-19)
Las langostas :Si insistes en no dejarlo ir, mañana mismo traeré langostas sobre tu territorio, y éstas cubrirán la superficie de la tierra, de tal modo que no
podrá verse el suelo. Se comerán todo lo que el granizo no haya dañado, lo mismo que todos los árboles frutales del campo. (Éxodo 10:4-5)
Los tres días de oscuridad: El Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, para que todo Egipto se cubra de tinieblas tan densas que hasta se
puedan tocar.»
Y Moisés extendió su mano hacia el cielo, y durante tres días todo Egipto se cubrió de densas tinieblas. En esos tres días, nadie pudo ver a su vecino, ni
nadie se movió de su sitio; en cambio, todos los hijos de Israel tenían luz en sus casas. (Éxodo 10:21-23)
Muerte de los primogénitos: A la medianoche pasaré a través de todo Egipto, y todos los primogénitos egipcios morirán, desde el primogénito del faraón,
que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que trabaja en el molino, y también todas las primeras crías de los animales. (Éxodo 11:4-5)
Para la plaga final, se instruyó a Moisés para que viera que todo su pueblo esparciera la sangre de un cordero sin mancha, en los postes y dinteles de sus
puertas. El ángel de la muerte "pasaría por encima" de las casas marcadas con la sangre, y solo los primogénitos de las casas no marcadas morirían(o sea,
quienes caerán serán los egipcios)
Esa noche yo, el Señor, pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primogénito egipcio, tanto de sus hombres como de sus animales, y
también dictaré sentencia contra todos los dioses de Egipto. Y cuando hiera yo la tierra de Egipto, la sangre en las casas donde ustedes se encuentren
les servirá de señal, pues yo veré la sangre y seguiré adelante, y no habrá entre ustedes ninguna plaga de mortandad. (Éxodo 12:12-13)
En la última plaga, muere el único hijo del Faraón. Frente al dolor del Faraón, éste, simula dejarlos ir, pero al aproximarse al mar rojo, los israelitas se
dan cuenta de que no tienen salida, y de que los egipcios están persiguiéndolos detrás.
Dios le dice a Moisés: "Extiende tu vara sobre el mar, y el mar abrirá un sendero delante de ti, y todo el pueblo de Israel podrá cruzarlo como en tierra
seca" (Éxodo 14:16).
Moisés obedece y extiende su vara sobre el mar. Un fuerte viento del este, sopla toda la noche y divide las aguas, creando un camino seco a través del mar.
Los israelitas cruzan a salvo, mientras que los egipcios que los persiguen quedan atrapados y mueren ahogados cuando las aguas vuelven a unirse.