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Síntomas y signos del LES(1,2) Los síntomas más comunes en el LES son (Tabla1):
• Dolor articular: A consecuencia de la hiperactividad del sistema inmunológico se produce una
inflamación cursada con dolor e hinchazón en las articulaciones.
• Eritema/sarpullido: La forma más característica del lupus es la ya mencionada anteriormente
como eritema en forma “de alas de mariposa” (Figura 1) que aparece en el rostro. En ocasiones
este eritema puede progresar a otras zonas del cuerpo como cuello, pecho, orejas o cuero
cabelludo.
• Alopecia: El lupus también puede afectar a los folículos pilosos provocando la caída en
mechones del pelo.
• Fotosensibilidad: Los pacientes refieren hipersensibilidad a la luz, ya sea ultravioleta o artificial.
Por lo general los síntomas del lupus empeoran con la exposición a la luz solar produciendo
eritema, fatiga y cefaleas.
• Fatiga: Sensación de cansancio generalizado que no cesa con el descanso.
• Manifestaciones cardiopulmonares: Se produce dolor en el pecho, sensación de falta de aire y
dolor punzante al respirar, toser o reírse. En algunos casos (40% de los pacientes con LES) la
afectación es únicamente pulmonar produciéndose una inflamación de la pleura (pleuritis),
pero la tercera parte de los pacientes con LES presentan inflamación del pericardio (pericarditis).
La miocarditis es difícil de diagnosticar pasando en algunas ocasiones desapercibida.
• Problemas renales: La nefritis lúpica suele darse en los primeros dos años de la enfermedad. De
lo contrario a una nefrítis común, la nefritis lúpica es asintomática, de ahí la importancia de la
realización de controles de orina.
• Problemas neuropsíquicos: Son muy variadas, se presentan hasta en el 60% de los pacientes
estudiados. Pueden ser desde una leve alteración cognitiva a cuadros de psicosis o vasculitis que
puedan comprometer la vida del paciente. También pueden darse problemas de amnesia,
confusión o falta de concentración.
• Úlceras bucales: Es habitual la aparición de llagas mucosas, generalmente no duelen y son
distintas a las clásicas aftas bucales.
• Trastornos hematológicos: Son manifestaciones muy frecuentes. Se producen anomalías en la
sangre, siendo la anemia una de las más frecuentes presentándose en el 50% de los pacientes.
Además de la anemia, se producen otras manifestaciones hematológicas como la trombocitopenia
autoinmune (síndrome de Evans) la cual se manifiesta entre el 25-50% de los pacientes como
resultado a un recuento plaquetario bajo, o las trombosis. En este último caso, se produce a
consecuencia de la aparición de anticuerpos componentes de la cascada de coagulación, el más
conocido el anticoagulante lúpico que se presenta en el 30% de los casos, aunque bien es cierto
que en la gran mayoría no se asocian manifestaciones trombóticas. En cuanto a la velocidad de
sedimentación, también es un parámetro importante para analizar en nuestros pacientes ya que
una velocidad de sedimentación alta significa que la enfermedad de se encuentra activa, el mismo
motivo por el cual se encontraran los niveles de proteína C reactiva (PCR) bajos. Lupus eritematoso
sistémico: enfermedad y manejo del dolor articular en pacientes con lupus eritematoso sistémico
NPunto Figura 3. Algoritmo de pruebas diagnósticas para el Lupus Eritematoso Sistémico. Vol. IV.
Número 43. Octubre 2021 NPunto 46 Revista para profesionales de la salud
• Manifestaciones gastrointestinales: Se presentan en 50% de los pacientes. Entre las más
comunes se encuentran úlceras orales, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
Antiinflamatorios. Alivian el dolor de la artritis y pueden
suprimir otros síntomas leves, como los dolores musculares
y algunas pleuritis o pericarditis.
Corticoides. Siguen siendo los medicamentos más
importantes para controlar muchos de los síntomas que
aparecen en el lupus. Prácticamente todas las
complicaciones de esta enfermedad, son susceptibles de
ser tratadas con éxito con los corticoides.
Antipalúdicos. Estos medicamentos se emplean en el
lupus para el tratamiento de la artritis, de algunas lesiones
de la piel y para cuando existen síntomas pleurales y
pericárdicos.
Inmunosupresores. Los más utilizados son la azatioprina
y la ciclofosfamida. Estos medicamentos se emplean
únicamente cuando hay complicaciones importantes de la
enfermedad, especialmente en el riñón.