Balancines y Fundición en Mecánica
Balancines y Fundición en Mecánica
R brazo P
despejaremos P, y tendremos:
R X brazo R
P:
brazo P
Y sustituyendo:
400 x 40
P- : 133'3 Kg
120
BATANCINES
Los balancines utilizados en mecánica se basan en las balanzas ordi-
narias, las cuales, en esencia, no son otra cosa que una palanca de primer
género, en donde la potencia y la resistencia se confían a la fuerza gra-
vitatoria ejercida sobre las masas que colocamos en los platillos.
Los balancines de los motores de explosión actúan por el sistema del
equilibrio de la balanza o, si lo prefiere mejor, de la palanca.
Una fuerza actúa sobre el extremo del balancín haciendo que bascule
sobre su punto de apoyo, cerrando o abriendo una válvula acoplada al
otro extremo y que subirá o bajará el sentido en que dicha [Link] actúe.
(Figura ó9.)
ol oncín
Fuerzo
V ótvuta
Ei ACl
^
l0
ri-F---.
B oloncín
4
E spórrogos
Levo
Fi9.70
tl
La figura 71 muestra un balancín para motor diésel lento, en .acero
fundido, construcción que resulta conveniente y de pequeño costo.
La mayor parte de los balancines se construyen en acero al níquel
o al níquel-cromo, y también en acero de cementación.
El balancín de la figura tiene sección en doble T, con lo que se con-
sigue una gran ligereza sin disminuir su rigidez a la flexión.
El balancín trabaja sobre fulcro, que constituye el eje. Lleva casqui-
llo lubricado por el sistema Staufier (del que hablaremos en la lección
correspondiente a engrasadores).
La extremidad inferior del balancín termina en una horquilla pro-
vista de un perno fijado con dos pasadores cónicos, sobre el cual gira
libremente el rodillo que apoya sobre la leva. *
a
¡r.
$
I
t,
73
Lo expuesto nos lleva, de causa a efecto, a conocer los pnocesos DE
¡'¿¡nrcecróN, que desglosaremos en dos facetas independientes:
A) Tnereuo y MEcANrzAcróN oE MATERTALES.
B) Dnscnrecró¡l y TRABAJo pr uÁeurNes HERRAMTENTAS.
Las cuales subdividiremos en los siguientes apartados:
a) Fundición.
TRATADO Y MECANIZA,CION b) Laminación.
DE MATERIALES c) Moldeado.
d) Mecanización.
z da) Desbastado.
# db) Cilindrado.
9
f, dc) Fresado.
ffi
de) Limado.
g MECA,NIZACION -F df) Taladrado,
oÉ
o ds) Soldado.
dft) Ajustado.
lr-
dl) Estampado.
t¡
o
|a
l¡l
t d/) Acabado.
I
o
É
1) Torno cilíndrico.
4 ffi' 2) Torno revólver.
E
3) Fresadora.
MAQUINAS HERRAMIENTAS $ 4) Limadora.
* 5) Taladradora.
ó) Prensa.
7) Utiles diversos.
il 8) Operaciones de acabado,
FUNDICION
Damos el nombre de fundición a la parte de la tecnología mecánica
que trata de los procedimientos que se utilizan para la obtención de
piezas, objetos y elementos metálicos por medio de la fusión de los me-
tales, que luego se dejan solidificar dentro de moldes o espacios huecos
de las formas propuestas.
El estudio que comprende la fundición es el siguiente:
a) Propiedades de los metales puros y sus aleaciones industriales.
á) Métodos empleados.
c) Preparación de los moldes adecuados.
d) De la colada de los metales en éstos.
E, íntimamente relacionadas con ella, las operaciones complementa"
rias que tienen por finalidad el acabado de Ias piezas moldeadas.
a) PRopr¡nADES Dts Los N'IET',aLES pt'Ros y sus ALEACTONES INDUSTRIALES
La importancia de este enunciado es obvia. El comportamiento de los
distintos metales y sus propiedades difieren enormemente, y por consi-
guiente la utilidad que las piezas fundidas pueden revestir.
El llamado hierro colado, que es un compuesto de hierro con una pro-
porción de carbono de 2'5 al 4 i/,, constiiuye el elemento de fundición
más simple y barato de que la industria se vale. Una enorme y variadísima
cantidad de piezas se construye con hierro colado. Son, en general,
todas aquellas que no precisan hacer trabajos específicos de ninguna
clase. Tapaderas, brazos de soporte, manguitos, pletinas, placas de co-
cina, basamentos de máquinas, cajas metálicas, bridas, contrapesos, tu-
bos, etc.
El material resulta tosco y quebradizo pero resistente a la presión Ductilidad
Presenta numerosas porosidades, por lo que no es apto para elementos
que precisen pulido o conduzcan flúidos a presiones y temperaturas extre-
madas. lrlo es dúctil ni maleable.
Para conseguir piezas que se puedan forjar, es preciso emplear hierro
que contega menos del 2'5 '/n de carbono. De ahí en adelante nos en-
contramos con las diferentes clases de aceros cuyas propiedades y carac-
terísticas, con adición de otros metales o sin ellos, ya estudiamos en una
Iección anterior.
Como usted sabe, además del hierro y el acero se emplean en fundición
otros metales y aleaciones: el plomo (para tuberías preferentemente), el
antimonio, el bronce (aleación de cobre y estaño), el latón (aleación de
cobre y cinc), el cobre y el aluminio.
Las aplicaciones de estos metales están, como es lógico, en relación Maleab¡lidad
con sus propiedades, su costo y su mayor o menor facilidad para ser tra-
bajados a fin de darles el acabado preciso.
Entre las propiedades cabe destacar:
Ductrlron¡.
- Es la
propiedad que poseen los metales de poder re-
ducirse a alambres.
MaLe¡srLroAD. Es la propiedad que tienen los metales de poder
-
ser reducidos a láminas.
llama a la propiedad qrl" presentan los metales
Fl-nxrsrt-rr,\o.
- Se de
a la torsión sin peligro rotura.
TeNacrneo. Es la resistencia que oponen los metales a la ruptura
por tracción. -
Fusrsrl-rnAD. El grado de temperatura en que cada metal se vuel-
-
ve al estado líquido,
la propiedad en virtud de la cual los metales
Cox¡ucrtsrlrDAD.
dejan pasar con relativa - Esfacilidad la coiriente eléctrica.
DuREza. Es la resistencia que oponen los metales (o cualquier otro
-
cuerpo) al rayado,
Desde el punto de vista de la fundición es interesante el punto de fu- Tenacidad
sión, ya que es indudable que los metales o sus aleaciones que presenten
un bajo punto de fusión hacen más fácil el proceso de su fundición.
75
Copiamos a continuación los puntos de fusión de los metales utilizados
en fundición:
Hierro 1.6000 c
Cobre 1.0850 C
Plata ... ... 9620 C
Aluminio 6250 C
Cinc . 4120 c
Plomo 3260 C
Estaño 2350 C
Oro .. .. 19'25
ttrtercurio . ... .. ... .. 13'59
Plomo 11'35
Plata , .. 10'44
' Cobre ,, 8'90
Latón .. 8'18
Hierro .. 7'80
Estaño .. 7'25
Cinc . ó'85
Aluminio 2'56
j6
es preferible que elijamos el plomopor su mayor densidad. (Silenciamos,
natnralmente, el oro en razón de su precio como metal precioso.) En
contraposición, la enorme ventaja del aluminio para piezas que exijan
poco peso. En cambio este último metal es de utilidad nula si precisamos
soldadura, dada la enorme dificultad que presenta,
ó) MÉr'ooos EN{pLEADos nARA FUNDTR
Nada diremos sobre esta cuestión, pues ello átañe directamente a la
especialidad, que se sale por completo de la finalidad de este Método.
c) PnerenacróN DE Los MoLDES ADEcuADos
Aquí sí que tenemos que decir algunas cosas, pues en su vida profe-
sional, tanto si se relaciona con la fundición como con los modelistas, for-
zosamente saldrán referencias a este cometido.
Para proceder a la fundición de una pieza es preciso disponer de un
molde que sea fiel reflejo de la que deseamos construir,
Si va a fabricarse una sola pieza y no ofrece mayores dificultades,
entonces el molde se hace directamente en la fundición, con arena hú-
meda o verde o con arena seca, y también en barro (moldes perdidos).
Ahora bien, si la pieza en cuestión es de difícil ejecución o existe la
intención de hacer continuadas series de ella, se ha de recurrir a los mol-
des semipermanentes o permanentes.
En estos casos intervienen los modelistas personal especializado
en la confección de moldes para fundición
- cuales proceden a pre-
los
parar los modelos en madera o metal. -,
Por su menor coste, su facilidad de realización e incluso de modifica-
ción, cuando las piezas objeto de la fundición no han de cumplir requi-
sitos extraordinarios, los moldes se construyen de madera, que se recubre
de una pintura especial para su conservación.
Estos moldes serán fiel reflejo de la pieza de fundición, pero con
las medidas algo mayores, pues han de ser previstas las contracciones
del metal fundido en su proceso de enfriado. Por esta razón, usted entre-
gatá al modelista un dibujo de la pieza a fundir, bastando la simple
indicación de que las medidas son las de la pieza ya mecanizada, así como
el material de fundición que se desea, dato muy importante, ya que los
coeficientes de dilatación serán los que determinen la variación de las
medidas del molde, respecto a las que tiene la pieza definitiva cuyos pla-
nos entregamos.
Además debe pensarse que a los nervios y brazos de piezas de metales
blandos, tales como plomo, estaño, cinc y alurninio, no se les puede dar
grosores muy débiles, pues no quedarían bien de fundición; al menos,
no como podrían quedar en hierro o acero. De todas formas, sóIo la prác-
tica podrá documentarle perfectamente sobre este particular, ya que los
citados grosores dependerán, como es lógico, de las formas y dimensio-
nes de las piezas.
El proceso de fundición es harto sencillo: por diversos procedimientos
se recubre el modelo con tierra o arena comprimida, constituyendo un
bloque que ha de presentar la resistencia y porosidad precisas para sopor-
tar sin deformarse la presión ejercida por el metal líquido que habrá
de introducirse una vez havamos retirado el modelo de su interior.
Ahora bien y esto es muy importante: cuando las piezas objeto de
la fundición han de tener agujeros o concavidades ensanchadas interior-
mente, o cuando su forma pueda dificultar o impedir la extracción del
modelo del cuerpo de arena o barro de los moldes formados hay que
recurrir a partes suplementarias de modelo, llamadas ttachos, almas o
noyos, a fin de que con ellos podamos completar los moldes de estas
mismas partes que, por exigencias de la extracción del modeló, no se
han podido moldear entonce.s.
Respecto al apartado d) repetimos lo dicho respecto al b); es decir,
atañen directamente'al fundidor, constituyendo una especialidad fuera
de nuestro cometido.
I as operaciones de acabado son del mayor interés, ya que d.e su estu-
dio podemos colegir cuáles piezas interesa hacer de fund,ición y. cuáles
no. En la lección correspondiente hablaremos sobre este particular con
la extensión debida.
Finalmente y, como norrna general, expondremos que todas aquellas
piezas que exijan grandes series y no tengan precisión de ser construidas
de aceros especiales deben ser de fundición.
Asimismo, deben ser de fundición las que tengan formas no geomá
tricas, como brdzos, adornos, perfiles, etc., y las piezas que no requieran
grandes trabajos de acabado'uraa vez hayan salido del molde.
7a
ráclioa$ de dibuio rara
e$pecialislas mÉcánicss
80
l
a
T
-¡
t\ib 75
Fi1. 7ó
1 1,64 15ó 148 172 200 205 236 296 35ó 33ó 154
2 176 1ó8 160 184 21,3 218 248 308 3ó8 348 162
3 188 180 172 t96 225 230 260 320 380 360 t70
4 240 192 184 208 238 243 273 335 395 375 178
5 2r2 204 196 220 250 256 286 350 4r0 390 18ó
¡n
I
-T--
il
til
$
fl
il
Gffi@@@ R s#
tuffiffiffi€ffiffi ffi=
Cilindros
Embolos y segmenlos
Cigüeñales
Cálculo de cilindros,
émbolos y cigüeñales
Procesos de fabricación
Dibuio de un cigüeñal
GTLINDROS - PISTONES O E'IIBQIOS
ctGuEñel¡s
GENERATIDADES
En el estudio de los elementos que integran esta lección debemos pres-
tar en primer lugar la debida atención al trabajo qUe realizan, funda-
mento y síntesis de los motores de combustión interna (más comúnmen-
te llamados de explosión) y de las máquinas de vapor.
Los uoronEs DE cor,rsusrróN TNTERNA sE BASAN EN r-,q, GENERACTÓN DE
TRABAJO MEDIANTE LA COMBUSTTÓN y eXpaNSrÓN DE UNA MEZCIA DE GAS
Y AIRE.
Para que esto pueda verificarse es necesario que el gas empleado sea
de los llamados combustibles, es decir, de los capaces de inflamarse por
alguno de los métodos posibles (por compresión, chispa, calor, etc.), por
cuya causa se construyen motores que utilizan los diversos combustibles
que el hombre extrae de la naturaleza, motores que, según las condiciones
en que dichos combustibles son utilizados, clasificaremos en los siguientes
grupos:
t) MoToRES DE GAS
Llamados así por utilizar gases propiamente
clichos, como gas del alumbrado, gas de los hor-
nos de cok, gas pobre (obtenido de quemar com-
bustibles sólidos, como carbón, madera, etc.) y
otros.
2) MOTORES DE ACEITES UGEROS
Utilizan combustibles líquidos ligeros, talgs
como gasolina, bencina, alcohol, benzol, etc.
3) MOTORES DE ACEITES PESADOS
Utilizan como combustible los productos me-
dios de la destilación del petróleo, tales como
áceite de parafina, aceite de gas, alquitrán de
lignito, etc.
Motor de aceite ligero. Es sn motor de coche Los motores del tipo diésel entran en este
accionado por gasollna. grupo, ya que también usan como combustible
estos productos.
4) íYIAG¡UTNAS DE VAPOR
En que el vapor de agua es utilizado como
medio propulsor.
Naturalmente, las características de los mo-
tores, y por consiguiente su construcción y di-
seño, varían considerablemente de unos a otros.
Pero todos ellos se fundamentan en el mis-
mo principio. Y aquí nace. nuestra pregunta: '
¿Cómo se aprovecha la combustión de los
productos citados para transformarla en traba-
Motor de aceites pesados. Es un motor diésel de
io útil?
gran potencla.
88
o
c €c ec
¡, o o
o s s
o
s
Fi9.78
CICLO EN UN MOTOR DE CUATRO TIEMPOS
89
es de trabajo; o, lo que es lo mismo, de cada dos vueltas del volante,
sólo media produce empuje. Por esta causa ios motores de un cilindro
son Dreferentemente utilizados para trabajos en que permanecen fijos
o enclavados; y por lo mismo, los árboles se acoplan a volantes de gran
masa, a fi¡ de introducir una fuerte inercia que amortigüe los empujes
intermitentes del émbolo.
Los motores de cuatro tiempos son muy empleados en automóviles,
canoas y aeroplanos. Para suplir los empujes intermitentes se utilizan
motores de cuatro, seis, ocho y más cilindros, defasando sus tiempos
para evitar que la fuerza de empuje cese en ningún momento. Véanse
la figura 78 y siguientes.
tig. 79
ClLlt\IDRO
Corno ya hemos indicado, este elemento de forma cilíndrica, hueco,
tiene [Link] misiones de servir de guía al rnovimiento alternativo del ém-
bolo <;, pistón y de actuar como cámara de explosión de los gases utili-
zados como combustible.
Ccnsta de dos partes:
Er- cuÉnpo o crLrNDRo eROeTAMENTE DrcHo, Y
L;r tepensRA, más cornúnmente llarnada cuLATA.
La. primera condición esencial que debe reunir todo cilindro es tener
una t;uperficie interna muy bien pulida. Es de la máxima importancia
q;ue e:l émbolo discurra por su interior perfectamente ajustado, evitando
cle todo punto que los gases de la mezcla en expansión puedan infiltrarse
por los intersticios, lo que ocasionaría, como es evidente, una pérdida
de potencia.
La perfecta pulimentación de esta pieza es funSamental, no sólo con
vistas al mayor rendimiento del motor, sino también a su duración. No
ofre,ce la menor duda que un acabado no del todo fino o con muestras
de ondulación dificultaría el paso del émbolo, dañándole y ocasionando
la correspondiente pérdida de compresión.
Generalmente se emplea para su fabricación hierro fundido de gran
dureza y homogeneidad, y en ocasiones acero.
Existen motores, sobre todo los de muchas revoluciones, que utili-
zan cilindros y culatas fundidas con aleaciones ligeras, a base de alumi-
nio y magnesio, de gran conductibilidad calorífica, y por ende con gran
capacidad para enfriarse. En estos casos se reviste el interior del cilin-
dro de una camisa de acero durísinio para evitar el desgaste al paso del
émbolo.
Otra cuestión muy importante, que acabamos de tocar de pasada,
es la refrigeración. En efecto: la sucesiva combustión de la mezcla da
lugar a que en ocasiones la temperatura del cilindro y del émbolo llegue
hasta 9000 centigrados. La temperatura media de trabajo de un rnot<,r de
cuatro tiempos oscila entre 300 y 4000, y es como un 20 /o mayor en los
de dos tiempos.
Fis.81
- 91__--
En la figura 83 se trata cie un motor de
gran potcnc:ia, refrigerado por agua, en el que
la camisa cnvcltente y el ciliri:Jro propiamente
dich<.r constitul'en clos piezas separadas y uni-
das según la clisposición de la hgura.
Este sistema dc piezas separadas permite
que ei cilinclro se dilate libremente en sentido
longitudinal. El acoplamiento con la camisa se Cam¡so erterno
A^
-+jz \
Conducto ae corgo \
de admisión
pora embolocm tum- .
brero de comunicación \
1
TAPA O CULATA
Aunque la tapa o culata constituye en realidad una pieza del cilindro,
la tratamos aparte para su mejor estudio.
Las culatas difieren grandemente de una clase de motorese a otros.
En los motores normales de cuatro tiempos y en los diésel de dos o
cuatro tiempos, la culata está provista de válvulas, o dispositivos de
cierre y admisión de combustible, y de otros aditamentos, cosa que no
ocurre con los motores de aceites ligeros de dos tiempos, en los cuales
la culata tiene la misión específica de servir de cierre al cilindro; aparte
de los cuatro o cinco espárragos o tornillos de sujeción al cuerpo del ci-
lindro lleva un orificio donde se sujeta a rosca la bujía de encendido,
empleada en estos motores para provocar la inflamación de la mezcla
por medio de una chispa eléctrica que se produce en el momento ad.e-
cuado de la carrera del émbolo.
:2
Culata para motor de üatro tlempoÉ y combus'
tible de aceiteg ligeroe.
I 95
Las culatas, pues, están dotadas del conducto para alojar la válvula
de inyección de combustible. (Fig. 37,)
Las culatas también se construyen cie hierro fundido. se procura re-
partir el material de forma que no se formen ángulos, ni cambios bruscos
de espesor, que producirían diferencias notables de temperatura v re_
sistencia.
1
Conducto de to válvuto
i
de admisión de oire
Fig. 87
EnlBotos
se denomina émbolo o pistón al órgano de ros motores de combus-
tión interna que se desplaza a lo largo (carrera) de la cavidad dei cilin-
dro, impulsado por la fuerza de expansión del combustible.
En ellos (figura 88) distinguimos -dos partes:
a) Et cugRpo onr ÉNrsoro, de forma cilíndrica, más o menos alargada.
b) Los sEcrdENros, simples anillos que sirven de elemento de ajuste
del émbolo con el cilindro.
como tercera pieza, mencionemos el bulón del émbolo, cuya utilidad
se circunscribe a servir de elernento de unión con la biela o árbol que
el émbolo arrastra en su carrera, que pone en movimiento la mácuina
de que se trate.
Cuerpo
Segmentos
Un émbolo de forma simple está representa-
do en la figura 89. Se trata de un cuerpo de
forma cilíndrica, naturalmente, hueco y provis- Fondo det embolo
to de un orificio transversal para la sujeción del
bulón. La cabeza o fondo del émbolo es del tipo
plano, que suele ser el más comúnmente em-
pleado.
En su parte superior lleva seis gargantas,
en las cuales se alojan otros tantos anillos o
segmentos de sección rectangular o trapezoidal.
De todas maneras, las cabezas de los émbo-
los son de forma muy diversa. En la figura 90
puede usted ver un modelo provisto de deflec-
tor.
Se trata de un dispositivo que ha sido muy
utilizado en los motores de dos tiempos para
-':::,;::letas. al objeto de que sirviera de guía Sección de un émbolo dc forüra sencllla.
¡:-,!!l!iSt^ea{ssr\:\sr'\ar\>,\.a;tr\s.\\g\\s\
del cilindro, de forma que empujasen mejor los
gases ya quemados hacia el conducto de escape
En la figura 90 una flecha indica en traza
negro la dirección que siguen los gases de ad-
misión; otra flecha, en color, los ya quemados.
Otro tipo de cabeza es el representado en la
figura 92. Constituye una simple variación del
modelo plano. Este modelo, ilamado cabeza de
cúpula, es empleado en algunas marcas de mo-
tocicletas.
tig.92
Embolo dc c¡bez¡ de cúpula.
Corga
Fi9. 9l
91
l,a iignra 93 representa una cabeza clásica de motor diésel. Como us,
ted puede ver, aclopta una forma cóncava. que no se emplea, ni muchr¡
rncncs, por simple capricho.
l-a explicacíon e:s sencilla. Observe usted el esqrrema de la figura 94;
en c<l verá cómc-' ei chorro pulverizado de la mezcla inflamada cae sobre
Ia cabeza del émbolo, que al ser cóncavo impide que ninguna partícula
ele comt¡ustii:le alcance ias paredes laterales del cilindro, las cuales, so-
mctidas por ia parte externa a un fuerte coeficiente de refrige':ación, im-
peeiiríari ]a comb,ustión de las susodichas partícuias, que en vez de arder
se condensarían formando incrustaciones.
Fig. 93
Valvula de in cton
[--
, -' *5- El
material: comúnmente empleado para
:r,-'---lO los émbolos es hierro fundido de dureza algcr
menür que el del cilindro , La cabeza, en los mo- Cobea
delos de dos piezas, es. de acero fundido. -a'-
Fis.9ó
La corredera superior es
la que abre y cierra alter.
natlvámente lo¡ orlflcio¡
de entr¡dc y ealtda del
vrpof, :
Fig.97
SEG'IñENTOs
Los segmentos no son otra cosa que anillos más o menos elásticos,
cuya misió[Link] servir de ajuste entre el émbolo y el cilindro, eütando así
pérdidas de fuerza por filtración de la mezcla gaseosa en expansión.
Existen en el mercado diversos tipos de segmentos, de construcción
normal o standard, que podemos clasificar en:
Cónico Cilíndrico
il
3
tt
tl
ill
t'l Alt uro
-T
ris. e8i
ioo
a) ANrLLos DE coMpRESróN crlfNDRrcos y cóNrcos (fig. 98).
Son los segmentos de más frecuente uso. La superficie externa, bien
torneada para favorecer el ajuste con las paredes del cilindro, puede ser
cilíndrica o ligeramente cónica. En este último caso, el diámetro mayor
se coloca mirando hacia abajo. La conicidad es del orden de 10 a 15o.
Son de uso muy frecuente en los motores diésel.
En los motores de gran velocidad (avión, automóviles deportivos, etc.)
suelen usarse anillos con revestimiento de cromo poroso, que tienen la
particularidad de impregnarse fácilmente de aceite, favoreciendo la lu-
bricación.
Como puede usted colegir por las figuras que acompañamos, corres-
pondientes a k's distintos tipos de anillos, éstos quedan abiertos, condi-
ción naturalment: indispensable para su colocación en las gargantas
del émbolo.
Se procura que los segmentos no giren una vez montados, por lo que
en previsión de tal circunstancia suelen bloquearse mediante topes in-
sertados entre sus extremos y la garganta del pistón, Esta precaución
es aconsejable en los motores de dos tiempos en razón de que las lumbre-
ras practicadas en las paredes del cilindro suelen ser de dimensiones
bastante amplias y existe evidente peligro de que los extremos llegaran
frente a ellas y tendieran a abrirse, lo que probablemente determinaría
su rotura al chocar contra los bordes de la lumbrera.
En cuanto a dimensiones de espesor y altura, varían de acuerdo con
el cli¿ímetro total.
A continuación insertamos una tabla de medidas aproximadas:
Trapezoidol de choflan
Fis. 99
r0l
garganta, es decir, la más próxima al fondo de la cabeza. En ocasiones
se utilizan también para la segunda garganta.
En los segmentos del tipo de chaflán indicarernos que éste, en ángulo
de unos 20o, se extlende por los dos tercios del grosor del anillo.
Por lo demás, las medidas consignadas para los anillos mencionados
anteriormente son también correctas para éstos.
c) ANrlr,os RAScA-AcErru os cHAFrÁu (fig. 100).
Este tipo de anillo se utiliza en la última garganta, o sea la más prG
xima al cárter. su nombre viene del hecho de estarle encomendada la
misión de levantar el aceite de lubricación existente en el cárter a fin
de engrasar las paredes de contacto con el cilindro.
Por esta causa, suele colocarse entre los anillos de compresión, que
como le hemos dicho ocupan las gargantas más próximas a la cabeza, y
las últimas gargantas destinadas a los anillos del tipo chaflán, anterior-
mente descritos.
Las medidas también son análogas a las anteriores. El escalón que
presenta suele ser de pequeño tamaño. Un cuarto, aproximadamente, del
espesor del anillo.
e) ANrrros (fig. 102).
RAScA-AcErrE AcANAT-aDos
Este modelo es el más usado como aro rasca-aceite y, por tanto, el
más idóneo para colocar en la última garganta.
103
Et BUTON
El bulón del émbolo se aloja en su interior, fijado en los orificios
laterales que a tal efecto lleva practicados el cuerpo del émbolo.
Estos orificios, aunque situados hacia el centro de .la longitud total
del émbolo, quedan por regla general un poco más abajo de este punto.
En las medidas generales que encontrará en el capítulo de [Link] de
Mdquinas hallará la información necesaria.
EI material suele ser de acero M.S. Presentan su stiperficie cementa-
da, templada y rectificada.
El diámetro del buión, normalmente, es el máximo que permiten las
condiciones de trabajo. Es decir: [Link] la biela, árbol o manivela
que acople con é1. La alta temperatura a que está sometido y las presio-
nes superficiales que soporta aconsejan esta medida.
CIGUEÑALES
Gráfico que muestra el E,ste es otro de los elementc¡s esenciales en los motores de combustión
conjunto del pistón, bulón interna, aunque no común a todos ellos.
y biela.
En efecto, los motores monocilíndricos, propios para trabajos indus-
triales, así como las máquinas de vapor (locomotoras, etc.), utilizan la
manivela (vea la lección 8: Mecanismos de biela y manivela), ya sea en
forma de volante, rueda o propiamente como manubrio, para la trans-
formación final del trabajo rectilíneo (en este caso el émbolo) en trabajo
rotativo y continuo.
-
--F
Fis..l03
Fis. 104
lu)
Los botones rl,: r¡-.rani'.,cia est.á¡r dispuesl*s si¡lirtcniir; [Link] e.!r:, .r:.-i d{i5-
piazamiento dt-¡s a dos,Je l8ü", oje t¡¡l suf:-t,: que 1':s iE.,ricspcn¿.lici-rlts
a los cilindros 1v 4 se ericuentran en i:: mi:;-na pc;rlci'rn ci'-:::irc, ct¡n:r-,
asimismo ios 2 v .1 .
sin embargr, nil ris norrna ':n tr.:cia clasc cie cigiieñalcs. €,n 1;i:.
.Esto,
páginas cLrrespondlentes a Prac¡latts rie Llibttit' 1-icnr ristl:ijr r:l-¡ [Link]"cicic.'
que corresponde a rin r'igüeñal paia seis ciiínclros, que rio sigu.: t-sia.
tónica.
Los brazos de palanca son de forrna rectangular, aunque pu*clr:n aricp-
tar otras diversas formas. Iiustrarnas dos formas mul/ corrientes (figut';is
105 y 106).
Observe los canales o conductos transversales que, uniendo icls boto-
nes de giro de las manivelas con los asientos cie apoyo ciel cigüeñal, pcr-
miten la lubricación de estas partes sometidas a- roce.
El aceiie, coirlo en el caso de !a figura, se tcma ele ios corresponclien-
tes cárteres. En ot¡:os casos sü toma de un conducln central practic¿ltrro
en el árbol del cigüeñai. L]nos discos para aceite, se fiian en [Link] extren:os
de los conductos para evilar la saiida dei l;rxuirii.;.
I-os cigüeñaies se [Link] por regia generai de ace¡'¡ al r--ari:oncr
{como en el ejemplo de} cigüeñ;rl pera nl l{r-sc*cici), cci} tr'?iianrirtrit.r.;!
cromo-manganesc c sin éi. Este procedimienia ¡e suele-: i,ltiii¿¿r¡" cr.¡*n,jl'
se trata de cigüehales de ar'bal ;lrueso. Fara trjijir¡'njs ;ie gial vtir:iirj¿;d
se emplean, asimismc, aceríls es¡leci:i:i itiÍt'';r ;io:.
Fi^ ln( Ni que decir tiene que todas las sr:perficies rie contectr¡ sr.¡¡i ie;tifLa-
das v [Link] trabaiadas {vea lo-o lres trillgulr's ilcilc¿rli"'r,::-r).
I
o
Cálculo de
l|lilq[|ll|il$
NoqoNEs soBRE cALcUto DE ctuNDnos, EftlBotos Y cIGUEÑnl¡s
En su labor de dibujante proyectista, le interesa s'aber cómo calcular
las dimensiones de los elementos que acabamos de estudiar; para ello
acompañaremos las fórmulas y tablas necesarias, partiendo, naturalmen-
te, del supuesto de que su jefe le da los datos precisos para su labor.
Empecemos, pues, por el cilindro.
mXD2XpmXvXn
P:
75xt
En donde:
P: Potencia nominal del motor.
m Constante que para motores de simple efecto equivale a
- n :o,zg5.
4
prn: Presión media útil producida por la expansión de la mezcla com-
bustible.
v:Velocidad media del émbolo, expresada en metros por segundo.
n-Número de cilindros.
t
- Factor tiempo, indicativo del número de carreras que realiza el
émbolo por cada carrera útil.
Para encontrar los valores de m, pm, v y f damos'a continuación las
tablas corresponilientes .
107
YATORES DEI FACTOR m
Tipo de motor Factor m
cxr
3.000
108
Los motores de dos tiempos de barrido por cárter reducen el valor de
pm a sólo el ó0 ó 70 % del valor de los de lumbrera simple o por bomba,
que son los consignados en la tabla'
EJEMPTO
De la fórmula:
mXD2XpmXvXn
P:
75Xt
despejamos D, para conocer el diámetro del cilindro, o mejor dicho de
cada cilindro:
75XtXP
D: ! nr)(pmXvXn
y sustituyendo valores:
75Y 4 Y 1.500
D:V 0'785x4',0xó'0x2
:109'2 cm
El diámetro del cilindro es, pues, de 109'2 cm, habiendo tomado como
valor de t:4 (motor de simple efecto de cuatro tiempos). Como valor
de pm :4'0 (valor medio para motores de gas, según la tabla). Y como
valor de v: ó'0 (según la tabla, en la especificación de motores horizon-
tales lentos).
CÁrcuro DE LA cARRERA
cxr
Hallaremos la carrera por medio de la fórmula
3000
C- 16 x 3000
:12 cm
4000
1)
B: '-
9',9 -l'2
Completamente norrnal en esta clase de motores.
V:o r2Xa
Ahora bien; en este caso a:carrera, siendo la relación de carrera
(\
a diámetro B: -- ; y como el diámetro es doble del radio, podremos
D
también escribir
C
28:
r
sin que la igualdad se modifique.
Ahora, en el valor de la cilindrada, V-u fxc (recuerde c-a)
sustituiremos el valor de c por su equivalencia, despejando este valor
de la susodicha expresión 28: " , o sea: C- 2BXr, con lo que
r
tendremos:
V-¡ rzX28 Xr:z,X28XC
puesto que el orden de factores no altera el producto.
Por consiguiente:
t¡Y
_
t:
1/
\r
tX28
l ta
Si volvemos al ejemplo anterior, teníamos como valor de B l'2
(por tanto 29: l'2 * l'2:2'4). -
Nos dicen que la cilindrada (o volumen) es de 973 cms (que es el re-
sultado de aplicar la fórmula V r )( c en el ejemplo anterior).
-
Sustituyamos, pues, las letras por los valores numéricos y tendremos:
r:V'
utT
v :ú -i-
_
zX2B "t
'3'14X2'4 4'ss
s_- D( \
K*0'4Xpx
-1)
2 K- 1'3 X px
{
Sea un motor diésel de inyección de aire, cuyos cilinoros, lrrowistos
de camisa exterior, están fabricados de hierro fundido de una sola pieza.
Hallar el grosor de los cilindros.
Diámetro del cilindro: 10 cm.
Solución:
:5 X ({E--
\
r\:o'ó5 cm
317',5 |
Cuando se trata de cilindros de automóvil, avión u otro móvil veloz,
se establece un espesor mínimo de paredes de 0'6 cm.
Para motores fijos, el espesor mímino será de 1'5 cm.
En los cilindros construidos de dos piezas, es decir, en aquellos en los
que la envoltura no forma pieza única con el cilindro propiamente dicho,
aquélla queda sometida a un esfuerzo axial que determina el espesor pro-
pio, y que en líneas generales podemos establecer en 0'8 del espesor del
cuerpo interior del cilindro. Sin embargo, los límites mínimos aceptados
son:
Cur¿re
Las paredes de la culata resultan muy difíciles de calcular, dada su
construcción un tanto complicada. El material debe ser repartido del
modo más homogéneo que sea posible, evitando, como ya hemos dicho
en otra ocasión, los puntos muertos y ángulos violentos.
A continuación incluimos una tabla [Link] y medidas a tener en
cuenta para la construcción de una tapa o culata:
D: A del cilindro
EMBOTOS
El cálculo de los émbolos puede hacerse por comparación con el diá-
metro D máximo del émbolo, diámetro que en relación con el diámetro
interno del cilindro significará una diferencia o juego entre ambos del
siguiente orden:
Juego entre la cabeza del émbolo y el cilindro:O'Ol D.
Juego entre el cuerpo del émbolo y el cilindro: de 0'0013 a 0'001 D.
Recuerde que entre el extremo superior de la cabeza y la última gar-
ganta la forma es ligeramente cónica, cuyo diámetro menor es el que
deja el indicado juego de 0'01 D. En cambio, el juego entre el cuerpo
(parte inferior del émbolo) y el cilindro es mucho menor.
h ! a o'12 D
o'o7 0'06 a 0'I D
d I 0'05 a 0'09 D 0'25 a 0'3 D
I O'32 a 0'44 D
SEGTYTENTOS
Ya vimos, al estudiar este accesorio, los tipos y medidas más corrien-
tes que se utilizan en el mercado.
BUTON
Dijimos, en su momento, que el diámetro que suele darse al bulón,
en razón de las presiones que soporta, es el máximo posible, y que
además se construye de buen acero, cementado y rectificado.
En la tabla de medidas del émbolo tiene usted una guía sobre su me-
dida, puesto que el bulón encaja en el orificio d de aquéI. Normalmente
es de forma cilíndrica; y en ocasiones, cónica, siendo en este caso su
conicidad del orden de l: 20.
Por último debe asegurarse bien contra el giro, por lo cual su ajuste
normal suele ser H7 /k6 e incluso hasta H7 /n6.
CIGUEÑAIES
Los cigüeñales, como verdaderos mecanismos de biela y manivela, es-
tán sometidos a todos los esfuerzos de flexión y torsión que ya vimos
cuando estudiamos aquéllos, y que ahora podemos resumir diciendo que
tienen su expresión máxima en la presión que ejerce el émbolo en su
desplazamiento, junto a la masa y peso de éste, masa y peso de la biela
y la fuerza tangencial de giro. Tampoco son despreciables las reacciones
producidas en los puntos de apoyo del cigüeñal.
I t3
El cálculo de la resistencia del material en
los cigüeñales es harto complicado y de difícil
solución. Normalmente se adoptan, gracias a la
experiencia acumulada, los resultados obteni-
dos, que dan lugar a la confección de tablas in-
dicativas de las dimensiones principaies y crí-
ticas.
La tabla que insertamos a continuación nos
iiustra sobre ello:
I
I
I
t
IA'YIINACION
Consiste, como su nombre indica, en la preparación de los materiales
en forma de planchas, cie grosores diversos y uniformes, para ser em-
pleados en la industria; así ccmo en la obtención de los llamados per-
'files laminados, viguetas y barras de distinta
sección.
Los materiales utilizados son los metales maleables (hierro, cinc, la-
tón, alumlnio, etc.).
El sistema normal para laminar consiste en hacer pasar el material
entre dos o más rodillos de fundición de hierro que rnarchan en senti-
Este esquema simbolíza
dos contrarios; es lo que se llama un tren de laminación , que será dúo,
la acción lamínadora de
trío o doble dúo. un tren dúo.
Las chapas obtenidas tienen las dimensiones de 2 X I o I X I metros.
Se hallan en el mercado en los distintos grosores normalmente emplea-
dos: 1 mm, 1'5, 2, 3, etc., en una extensa y variada gama, cuya denomi-
nación se standariza en el mercado asignándole números.
Son, asimismo, diversas las aleaciones y características de las láminas
o planchas que se fabrican, incluso con nombre propio, por sus pro-
piedades y características.
lr.''
i,
t,
l15
TYIOTDEADO
MECANIZACION
Para nosotros es ésta la más importante de las operaciones en el
proceso de fabricación.
Con este nombre nos referimos a las diferentes operaciones, ya sea
con máquinas herramientas o por trabajo manual, que tienen por misión
la transformación de los materiales preparados en piezas concretas y
aptas para determinado uso.
Para ello es preciso llevar a cabo una o varias de las operaciones
que a continuación exponemos:
DESBASTADO
Desba*tado manual con
cl buril o cortafrío. El desbastado consiste en quitar del material, por el procedimiento
más rápido, todo el sobrante, hasta dejarlo en medidas y formas próxi-
mas a las definitivas requeridas por la pieza que se ha de construir.
En este proceso no existe, pues, preocupación alguna por la exacti-
tud de las dimensiones, calidad de acabado ni, por consiguiente, toleran-
cias, ya que ninguna de ellas se pretende, sino dejar lapieza rápidamente
en condicic¡nes para los procesos subsiguientes.
CIt][Link]
Todo el proceso de mecanización, con cotas exactas, acabado, tole-
rancias, etc., que exijan el empleo del torno, recibe este nombre. Y aun-
que el desbastado, por lo general, también lo utiliza, se discrimina bien
por la diferencia de nombres la operación de que se trata. Así, cuando
decimos que hay que cilindrar tal pieza, nos referimos a darle mediante
un torno las medidas que la pieza requiere, no simplemente a desbas-
tarla.
Esquema de ia acción del
torno, cn una operación
PIANEAR. O EXPTANAR
de cilindrado. Consiste en labrar las superficies planas de las piezas. Es una labor
similar a la que se efectúa a mano con una lima; pero así como con ésta
se atacan superficies reducidas e incluso se les puede dar perfiles más o
menos redondeados, el proceso de planear o explanar se refiere siem-
pre a superficies planas y de dimensiones por lo general extensas. Es un
proceso laborioso que requiere máquinas especiales, como la limadora,
la planeadora y la escopladora.
__l
[Link]
TAIADRADO Y MANDRITADO
Son operaciones complementarias. La primera tiene por objeto hacer
los orificios qlre la pieza precise. El mandrilado consiste en mecanizar
los orificios de grandes diámetros en piezas pesadas, ya sea haciéndolos
por entero o rectificando otros agujeros previos de menor diámetro.
ESTAMPADO Y TROG¡UEIADO
Sabemos perfectamente lo que estas operaciones significan: dar for-
mas y perfiles diversos a los materiales de laminación, ya sea para adap-
tar o servir de cubierta a un mecanismo determinado o para dar mayor
consistencia a la pieza laminada con vistas a un trabajo determinaclo'
Un bordón producido a la orilla de una lámina, o una forma de
casquete esférico dada a una plancha, dan por resultado que adquiera
mayor firmeza.
RECTIFICADO
,-
I
I
¡
__
En fase A: Botones i y ó.
En fase B:Bs¡s¡es 2 y 5.
En fase C: Botones 3 v 4.
tr-v ]IT-E
Y ahora procedamos con orden. Tracemos los ejes segíln las dos
vislas, v examinernos los datos que nos han dado, que pueden ser éstos:
Mc,tor diésel rápido de cuatro tiempos. Número de cilindros, ó. Carre- Croquis de la posición
de los botones según una
ir--. 120 mm. Diámctro=:, 100 mm. vista lateral.
lt9
Adopción de escala: en seguida advertimos que el corte longitudinal
rle¡ la figura tendrá, para cada cilindro, las longitudes correspondientes
a: iong. de 1 botón f long" de 1 gorrón del árbol 1 2 gruesos del brerz,t
de manivela, que sumados representan, respecto al diámetro del cilindro,
lo siguiente : 0'45 + 0'40 + 0'20 + A'20: I'25, que muitiplicado por 6,
puesto que se trata de seis cilindros, nos da:7'50 veces el diárnetro de
aquéI, sin contar los extremos del árbol. Como dicho diámetro es de
100 mm, nos da una longitud de 7'50 X 100:750 mrn (que con los ex-
tremos nos llevará probablemente a 900 mm). Cornprendemos que una
escala 1 : 5 es buena para nuestro propósito, puesto que 900: 5: 180
rnilimetros
Sobre la vista transversal tracemos una circunferencia, con centro
en el cruce de los ejes, y cuyo diámet!"o, que será el del írrl;ol, cortcs-
ponderá aA'7 D (según la tabla); o sea,0'7 X 100.:?0 rnrn (a cicala ¡ros
dará 14).
Tracemos ahora los ejes de los botones de manivela" Com'¡ ustccl
sabe, el desplazamiento total de la manivela en tornr: ai centro rotor ha
de scr igual a la carrera del pistón; en consecuenci¿r A.:I20 mm (24 a
escala). La circunferencia que pasa por estos centros, dividida en tres
partes iguales, por supuesto nos dará las posiciones relativas de
- -,
las tres fases. (Desplazamiento de una a otra i20".) Podeinos, pue:, ciitrr,:-
jar lr:s diámetros de lcs botr:nes, sigr-riencli,r ias med,iclas clc¡ ia tabla {eii
este caso 0'6-5 D:0'ó-q X 1ü0:=ó5 rnm d,c ná. (13 en l¿¡ escal¿r.)
rl
1l
fí- -
rl,_
---= lr
{ l-1
[.-
+l
__l F-- ___.1
ll - -- j_
IJ
J
_L
ll:-: j L
l_ I
t22
Con esta consideracién sctbre la forma convencional de representar
los cigüeñales, darnos fin a esta lección.
Puede parecer que tratamos un tanto superficialmente tales eiemento's
de máquinas, rnáxime si tenemos en cuenta el importantísimo papel que
d,esempeñan cuando se trata de transmitir r-ln. rnovimienio rectilineo a un
árbol que lo precisa circular.
Pero, como hemos dicho en el capítuIo de Cálculo, un cigüeñal es pieza
que difícilmente puede adaptarse a una standarización. Cada caso par-
ticular requiere un estudio independiente, y en térnlinos de generaliza-
ción es poco lo que puede recopilarse'
No debe extrañarle, pues, que en este sentido no,s hayamos limitado a
proporcionarle las ideas básicas que, sin du,la, le servirán para adaptarse
con mayor facilidad y conocimiento de causa a los problemas que en su
vida profesional pueden presentársele ante el caso concreto de solucionar
gráficamente un cigüeñal proyectado por un ingeniero.
f
G#&&tr kneiilillt'
Transmisiones
Poleas, volanles y tamborer
Cálculo de poleas y volanles
T¡azado de poleas de fricción
ORGANOS DE TRANS'I'I!5ION - POTEAS -VOLANTES
Y TAMBORES . CABTES Y CADE¡üAs
EN€RASADORES
ORGANOS DE TRANSMISION
En términos generales, hablamos de órganos de transmisión cuando
ilos referimos a los elementos de máquinas que tienen la misión de lle-
var o transrnitir el movimiento producido por un árbol motor a otros
puntos del ingenio mecánicn que deban beneficiarse del mclvimiento
criginario.
Hablaremos de los óRCnNOs DF. TRANSI{ISIÓN COI¡¡IiCToRES, llamados
así porque, no siendo en-sí los que realmente transmiten el movimiento,
actúan de guía, de conductor para el elemento transrnisor propiamente
dicho.
Tal es el caso que se presenta al considerar la transmisión de un
movimiento circuiar por medio de poleas y correas. El órgano que real-
mente transmite el movimiento (órgano que empuja el eje, que sin él
carecería de rotación) es la correa, órgano transmisor. Pero tal órgano ca-
recería de efectividad sin ia presencia de otros órgangs que controlen
su carrera, que la conduzcan y lirniten. La cr¡rrea debe apoyarse y guiar-
se por medio de ruedas especiales: las poleas u órganos conductores.
Por similitud de forma con aquéllas, podemos considerar como ór-
ganos de transmisión los volantes y poleas, aunque su misión específica
consiste en regularizan el movimiento o giro de motcres y acoplamientos.
[Link]
En líneas generales, una polea consiste en un disco o rueda, llamada
roldana, montada en un eje que descansa en un soporte o armazón. El
perfil del disco, cuya misión es servir de guía y permitir el movimiento
a una cuerda, cable, correa o cadena, puede adoptar múltiples formas
según los casos, siempre para transmitir un movimiento entre dos má-
quinas o entre elementos de una misma máquina.
Podremos establecer varias clasificaciones de las poleas, según con-
sideremos el trabajo que realizan, o el material de su construcción, o
bien la forma de su borde o perfil.
Lo más lógico y común, sin embargo, es clasificarlas en orden al
tipo de medio de transmisión empleado, y así tendremos:
a) Poleas para cable o soga.
b) Poleas para correa plana.
c) Poleas para correa trapezoidal.
d) Poleas para cadena.
e\ Poleas de fricción
POLEAS PARA CABTE O SOGA
Este tipo de polea, que recibe también el nombre de cennucHe, es
profusamente empleado en todos los trabajos que implican la aparición
de esfuerzo de tracción actuando sobre el órgano transmisor. En gene-
ral, levantamiento de pesos en vertical y arrastre en planos horizontales
e inclinados. Entr€ los primeros se nos ocurre mencionar ascensores y
Fig 107
mcntacargas, grúas, pozos, etc, Entre los segundos, la tracción o arras-
tre de vagonetas de canteras y minas, teleféricos, funiculares, etc.
La particularidad esencial de las poleas radica en su borde, provisto
de una garganta central de sección más o menos circular; esto último
depende de la propia sección de la soga o cable utilizado.
En la figura 107 ofrecemos el dibujo de una polea normal, cuyo per-
fil en vista y sección puede usted observar. Es la polea más caracterís-
tica : un tambor que transmite su movimiento al borde o . corona con
garganta gracias a los brazos que los unen.
El material comúnmente empleado en este tipo de poleas es el hierro
fundido. Son claramente visibles la conoNe y el cueo, unidos por cuatro
brazos, tal como queda indicado en la figura.
Los brazos son, en muchas ccasiones, reemplazados por una plancha
en la que se ha abierto un determinado número de agujeros para dis-
minuir su peso. (Fig. 108.) Fi9. 108
En la figura 109 hemos representado una polea múltiple (para varios
Polea en la que los brazos
cables) de concepción sencilla. se han sustituido por una
En cuanto a su sujeción, las poleas pueden ser ñjas; esto es, si van plancha taladrada.
solidarias con el eje, en cuyo caso todo el conjunto gira sobre los co-
rrespondientes gorrones, soportes o cojinetes; o locas cuando giran
libremente sobre un eje inmóvil.
Dado que el medio de transmisión determina la forma, característi-
cas y tipos de las poleas, debemos hacer un estudio de cada uno de es-
tos medios.
Distinguiremos dos tipos de transmisión para esta clase de poleas:
l) Transmisión vegetal (cuerda o soga), y
2) Transmisión metálica (cable).
Poco hemos de extendernos con respecto al primer tipo. El material
generalmente usado es cáñamo, esparto y algodón, más este último en
razón a su mayor flexibilidad.
F-.
F;^ 109
129
usualmente se preparan confeccionando una trerwa formada por tres
o cuatro hebras o cabos,'entrelazadas de modo que adopten una sec-
ción circular o poligonal.
Las cuerdas o sogas de sección poligonal proporcionan mayor rendi-
miento, ya que se ajustan mejor a la ranura de la polea, aumentando
la adherencia entre ambos elementos, y por consiguiente reducen el
peligro de deslizamiento. El desgaste es mlnimo, de suerte que sóportan
mejor las altas velocidades.
CABTES
r30
POIEAS PARA COR,REA PTANA
Las poleas para correa plana difieren mucho de las que hemos estu-
diado. En ellas la corona está desprovista de garganta; presenta, en
cambio, una superficie de considerable anchura, algo mayor que la an-
chura de la correa destinada a establecer la transmisión. Al presentar
mayor superficie de contacto se facilita la adhesión de la correa y se
prolonga su vida. Si la correa fuera más ancha que la polea se deterio-
raría por los bordes.
En la figura 113 representamos una polea de este tipo. Es de hierro
de fundición, provista de cuatro brazos o radios.
SECCION A- B
Fig. 1 l3
Fis. 114
Muñón topodero
poro asiento
cojinete
!is. I15
'12
Es, asimismo, de hierro fundido. Las superficies de la cc¡rona están
trabajadas y presentan la correspondiente curvatura superficial.
El orificio del cuerpo destinado a albergar el eje rotor lleva ajuste
de H7, con su pertinente cota de tolerancia. La fijación se efectúa por
chaveta.
En la figura 115 encontramos otra polee múltiple de aplicación seme-
jante. La diferencia radica en que es una polea múltiple para árbol in-
móvil. Se trata, por tanto, de una polea loca. Mecánicamente la diferen-
cia estriba en que la superficie de contacto con el árbol queda reducida
a los extremos. Para facilitar la rotación (con la consiguiente reducción
del desgaste), este contacto se establece por medio de casquillos de fric-
ción o cojinetes de bolas.
En la misma figura 115 añadimos otra particularidad, no siempre co-
i
mún a este tipo de poleas. Se trata, como habrá colegido al observar
I
el dibujo, del hecho de que esta polea está formada por dos piezas; una
I
i de ellas es una especie de tapadera que se fija al resto del elemento por
medio de seis tornillos embebidos que roscan en el cuerpo de la polea.
Esta tapadera lleva el muñón de uno de los extremos que asientan sobre
I
i
t el eje.
tI El ajuste entre la tapadera y el cuerpo se hace mediante un resalte
cilíndrico que contorna interiormente la corona de mayor diámetro.
En la figura 11ó representamos esquemáti-
camente cómo van dispuestas para su funcio-
namiento estas poleas múltiPles.
Las dos poleas A y B están colocadas en
forma opuesta, de modo que el diámetro ma-
yor de una corresponde con el diámetro me-
nor de la otra y viceversa. Lo mismo ocurre
con las intermedias.
La correa de unión H tiene una longitud
calculada para que ejerza la suficiente pre-
sión sobre el juego de ambas poleas, tal como
indica la figura.
En el gráfico la correa queda montada se'
bre las poleas b y b', sobre las que ejerce
una determinada presión que debemos supo-
ner correcta. Si la correa pasa a actuar sobre
las poleas marcadas o y a', será la misma la
presión que ejerce sobre ellas, puesto que al
mayor diámetro que debe abarcar sobre la pri-
mera se opone, por decirlo así, el menor diá-
metro de la segunda. Lo mismo ocurrirá si la
desplazamos sobre c y c' o sobre d y d': la su- Fis. I ló
ma de los diámetros será constante.
El trabajo que realice la correa será co- Dlsposición de un iuego- de polear múltlplet para
rrecto, puesto que en ninguna de estas posi- obtener un camblo de velocidades.
ü
II
ciones quedará demasiado floja o ciemasiado
T
g
iensa. En cambio, en cada una de ellas pro-
:ucirá una velocidad de rotación diferente.
133
En efecto, si consideramos que la polea múltiple A es la conducto-
ra (es decir, la dotada de movimiento, a través del eje o árbol) y gira
con una velocidad determinada, es indudable que la velocidad lineal
de la correa será tanto mayor cuanto mayor sea el diámetro de la polea
con la que establece contacto. Por contra, a velocidad constante de la
correa corresponderá en la polea conducida B una mayor velocidad de
giro cuanto menor sea el diámetro de la corona donde aquélla se apli
que. En otras palabras: la velocidad de giro de la polea múltiplc B
será mayor cuando la correa esté en la posición a - a' . En la posición
b-b' será indudablemente menor que en la posición a-a' antedicha,
pero mayor que en la c - c', y corresponde a la d - d' la menor rotación
de todas.
SECCION A- B
Fis. 118
-
-.-
No todas las poleas se'construyen en una pieza (o en dos, según la
forma diseñada en la figura 115). Cuando se utilizan en transmisiones
que precisan un fácil montaje, es costumbre emplear poleas construidas
en dos mitades, tal como indica la figura 118. Las dos mitades se unen
por medio de bulones que atraviesan los brazos.
Aunque la mayor parte de las poleas se fabrican de hierro fundido,
se construyen también de otros materiales, afin de aligerar su peso. Las
poleas de madera y las de chapa de acero estampado se utilizan en mu-
chas transmisiones.
El perfil que debe adoptar la corona de una polea para correa plana
es una circunstancia a determinar en función de la cuantía del esfuerzo
a transmitir y de las condiciones de trabajo de la correa.
En la figura 119 están representados divers<¡s perfiles de coronas de
polea, dos de los cuales llevan bordes de guias salientes.
Fig. I l9
Las correas planas propias de este tipo de poleas son cintas cerradas
construidas preferentemente de cuero curtido al tanino o al cromo. Tam-
bién se fabrican de cáñamo, goma y caucho.
Dado que el esfuerzo a transmitir por un mecanismo de poleas y
correa ha de ser inferior a la fuerza de rozamiento y al valor del esfuer-
zo de tracción capaz de soportar la correa, las dimensiones de ésta, así
como el coeficiente de trabajo de su material y la tensión a que debe
ser sometida para evitar deslizamientos, son factores a determinar en
cada caso y que no siempre pueden solucionarse con correas de una
soia tira.
Por esta causa, cuando ello es preciso, aparte de la suficiente super-
icie de adherencia y tipo de material empleado, se recurre a la cons-
::-¡cción de la correa a base de dos o más capas de cuero, obteniendo
._.: correas dobles, triples, etc"
r35
[Link] PARA COR,REA TRAPEZOIDAT Y CADENAS
Estas poleas son de una utilidad extraordinaria, toda vez que para
obtener una transmisión perfecta no necesitan someter la correa a una
tensión tan fuerte como en el caso de emplear correas planas.
La explicación es harto sencilla. La corona de la polea lleva una gar-
ganta de perfil trapezoidal. La sección de la correa es también un tra-
pecio que encaja justamente, como una cuña, dentro de la garganta de
la polea.
En la figura 120 se representa una polea para correa trapezoidal, con
su clásica garganta en cuña.
- Lp de la figura 121 es una polea provista de dos gargantas. Es muy
frecuente, para grandes potencias, emplear poleas de dos, tres y más
gargantas.
La figura 122 indica la forma en que esras correas van insertas en la
garganta. En ella vemos que la profundidad de la garganta es mayor
que la de la correa, lo que deja cierta holgura [Link] fondo.
JC
I
__l
La ranura de la polea debe tener una anchura máxima igual a la de
]a correa. Para evitar que la correa pueda deformarse al curvarse, el
ángulo de abertura en ella es algo menor que en la garganta de Ia polea'
En el capítulo de CÁlcul-o DE I4ÁQUINAS insertamos una tabla de me-
didas standard para gargantas de poleas y correas trapezoidales.
Así como la longitud de las correas planas se adapta a las necesida-
des (pueden cortarse a la medida deseada y luego unir sus extremos
con grapas), las correas trapezoidales se expenden en el mercado ya
hechas y cerradas. Aparte de sus distintas secciones, existen en distintas
longitudes. De todas formas, como estas correas no pueden .acortarse
ni alargarse, las poleas correspondientes estarán concebidas de tal modo
que puedan desplazarse un tanto para su acoplamiento y tensado.
En ocasiones especiales interesa sustituir por cadenas de eslabones
los cables que generalmente se acoplan a la garganta de las poleas. Tal
ocurre cuando se trata de Ievantar grandes pesos mediante mecanismos
de elevación (grúas y aparejos dc elevación de anclas de buques, por
ejemplo).
Correo
Polea
Fis.122
137
Posición de lo
(b)
Demostramos en vista dos poleas de fricción ranuradas por parecernos que, dada
eu forrna, es la meior manera de hacerlo.
CADENAS
Vamos a citar los dos tipos de cadenas más usuales, a saber:
a) Cadenas de eslabones, v
b) Cadenas Ce rodillos.
Codenos de eslqbones
Las cadenas de este tipo se utilizan, con las poleas correspondientes,
:.:a trabajos de elevación y arrastre. Mencionaremos los dos modelos
ar-:s:3:'t¡es:
139
caoeN^ DE E'[Link] [Link], como la representada en la figura
126, acerca de la cual no consideramos necesario hacer comentario
al-
guno. Es la clásica cadena de barco que todos hemos visto
en muy dis-
tintos tamaños, desde lo muy pequeño hasta la enorme cadena [Link] lr-
vanta el ancla de un gran navío.
Fig. l2ó
Fig 127
Codenqs de rodillos
Estas cadenas se emplean como órganos de transmisión, utilizando
para ello, en lugar de poleas, ruedas dentadas apropiadas, punto que
estudiaremos en los capítulos sobre ENGRANAJES.
La transmisión por cadena suele ser de una eficiencia extraordina.
ria; y sobre todo es insustituible para transmisiones de gran longitud.
Las cadenas de rodillos también se llaman cadenas articuladai. Tal
denominación se debe a que cada eslabón articula verdaderamente con
los inmediatos, lo que permite una adaptación total a las ruedas den-
tadas.
Itv
Por su construcción y montaje distinguiremos dos tipos esenciales
de cadenas de rodillos:
El de la figura 128 TiPo Galle.
El de la figura 129: TiPo ZóbeI'
Fig r28
E¡labón de la cadena
VOtANTES
Los volantes tienen la misión de regulari zar lamarcha de los motores,
en el sentido de acumular energía en los momentos de abeleración de la
velocidad y restituirla cuando ésta disminuye. Así, en los motores de
combustión interna de uno o dos cilindros se acumula energía en gl
período de expansión; es decir, cuando el émbolo empuja con fuerza.
En cambio, la restituye en los momentos siguientes, tendiendo a conser-
var la velocidad adquirida, con lo que la marcha de todo el motor
se mantiene dentro de una casi total regularidad.
con todo, por mucha masa que tenga el volante, no puede conservar
rigurosamente una marcha uniforme. En los motores de cuatro y más
cilindros [Link]ón de velocidades es, desde luego, mucho mayor.
Los volantes para máquinas alternativas de gran tamaño son, por lo
general, de hierro fundido, de una o dos piezas (mitades), como el vo-
lante dc Ia figura 131. unos bulones pasantes aseguran, a través de los
brazos, la unión de las dos mitades, como vimos en las poleas.
El número. de brazos de los volantes de hierro fundido suele ser
seis cuando su diámetro es inferior a 3 metros. En los de diámetro su-
perior se emplean volantes de ocho brazos. En los volantes de un ancho
considerable (300 mm o más) es frecuente que los brazos sean dobles.
Este es el caso de la figura que comentamos.
El volante de la figura 132 es de disco, provisto de seis amplios agu-
Fotografía de ua volante. jeros. La fijación al árbol se efectúa por medio de una chaveta. El vo-
polea de gran diámetro.
5e h¡ coostruido en dos lante está ligeramente trabajado, y más especialmente el agujero del
mit¡des. cubo para sujeción al árbol.
i42
Sección A-B
Fis. l3l
143
En el capítulo de CÁrcuro os [,rÁeurNRs insertamos las medidas más
importantes de los volantes.
No todos los volantes se emplean para motores de impulsión más
o menos intermitente. Su campo de aplicación rebasa ampliamente es-
te aspecto.
La regularización del movimiento alcanza, pues, a otros terrenos. Los
giradiscos de las casas impresoras de discos musicales usrn platos que
en realidad son verdaderos volantes, a fin de mantener con gran riguro-
sidad la rotación de los aparatos grabadores.
En los equipos de reproducción de sonido de alta calidad, para cine-
matógrafo, se emplean volantes de gran masa, y aún mejor de tipo hi-
dráulico, para mantener rigurosamente constante la velocidad de arras-
tre de la película y conseguir una reproducción sonora perfecta.
En la figura 133 está representado uno de
estos curiosos volantes.
Consta de un volante exterior (tambor),
hueco, y compuesto de dos piezas: el cuerpo
propiamente dioho, unido solidariamente al
eje conductor, y la tapa, que ajusta perfecta-
mente mediante una junta de goma o caucho.
Cuatro o seis tornillos fijan ambas piezas.
El eje conductor se prolonga por el inte-
rior de este volante hueco, al objeto de que
otro volante de gran masa pueda girar libre- Cosqu¡llo
sujec ¡ ó n
mente sobre él y en el interior del otro. Dos
pequeños topes laterales impiden que puedan
rozar sus respectivas superficies.
'Como puede usted ver, entre ambos volan-
tes queda un pequeño espacio de 1 mm que
abarca toda la superficie, tanto lateral como oce¡te
TAftIBOR,ES
Los tambores son piezas de forma cilíndrica, de aplicación tan diver-
sa que se hace muy difícil definirlos de forma concreta.
Genéricamente son piezas rotativas de unión con otros elementos
mecánicos, como por ejemplo los tambores de freno, de cambio de mar-
chas, de las ruedas, etc.
El volante exterior que forma parte del volante hidráulico de la figu-
ra 133 es propiamente un tambor.
En la figura 134 representamos un tambor de rueda. con las acota-
ciones pertinentes. A destacar, la superficie cónica, bien trabajada (tres
triángulos), del manguito central para el eje rotor, y colocado en el
tambor por fusión. Su posterior fijación al árbol se realiza por cha-
veta o lengüeta.
Son igualmente trabajados los agujeros para la unión o acoplamien-
to de la rueda al tambor, provistos también de manguitos del mismo
material que el del eje central (acero especial al carbono).
Fig. 134
t45
Las demás superficies interesantes, intcrior del tambor y externa e
interna del cubo, llevan un acabado intermedio (dos triángulos).
En la figura L35 encontraremos un tambor perteneciente a un cambio
<Ie marchas de motocicleta trror sisterna centrítugoi
Observe que una de las caras del tambor tiene gran conicidad, la cual,
enfrentada a otra cara semejante de otro tambor, peffnite que una co-
rrea trapezoidal se desplace más o menos con relación al eje si acerca-
mos o alejamos ambos fambores entre sí, lo cual hace aumentar o
disminuir la circunferencia de giro de la correa, que, compensada por
un dispositivo semejante en el otro lado de la transmisión, da lugar a
una variación de velocidades, al igual que vimos en esta misma lección
al estudiar las poleas.
TDesplamiento 2e tombor
\l r-----7
I
I
Fis. 135
ENGR,ASADOR,ES
Completamos el capitulo de EI-tl¡eNrros DE MÁeurNAs de esta lección
con un somero estudio sobre engrasadores.
Ante todc¡ los permitimos llamar su atención sobre la importancia
de la función encomendada a los engrasadores.
El importantisimo papel del engrase en la conservación y buen fun-
cionamiento de las máquinas muchas veces es desestimado, y en ocasio-
nes hasta olvidadc¡, por los proyectistas principiantes o nuevos en la
profesión. Pero un profesional sabe, sin ningún género de dudas, que
del engrase dependen en gran parte el rendimiento y vida útil de una
máquina.
Dos son las funciones que cumple el engrase: reducir la frotación o
roce de las partes móviles, evitando desgastes prematuros y gasto de
energía, y servir de refrigerante parar como en los motores de combus-
tión interna, las piezas calentadas en exceso.
l-ic
Hemos aludido, en diferentes ocasiones, a la necesidad de la lubri-
cación y el modo cómo se resuelve en distintos elementos. Vimos
cómo
*rr"-ho, tipos de motores de explosión se utilizaba el baño de aceite
para la lubricación y refrigeración de sus bielas, émbolos y cilindros,
"n
iaRo [Link] se estableóía partiendo de un depósito de aceite en el fondo
del cáiter, teniendo cuidado en no sobrepasar determinados límites, o
sea, que pudiera haber excesiva cantidad o demasiado poca. Este aceite
i-pr"gtata el cigüeñal y la biela y, en su movimiento, salpicaba sobre
ei émbolo, qu-e a través de sus segmentos rasca-aceite impregnaba, a su
vez. Ia camisa interna del cilindro.
I-Tn sisternade engrase más eficaz y de empleo corriente en los mo-
tores para grandes vélocidades, eomo en los automóviles y aeroplanos,
es el de engrase por bomba d'e aceite.
ACEITERAS
El tipo más simple consiste en un orificio transversal practicado en
la pared del elemento y que comunica con el órgano rotor (eie, árbol
etc.). Con la sir¡ple adición, de vez en cuando, de unas gotas de aceite, Fi9. 139
la lubricación queda efectuada.
t47
Fig l4l
ACEITERA DE AGUJA
En la figura 142 verá usted un engrasador-
aceitera de aguja. Consiste en una esfera de
vidrio que ajusta en un cuello de latón, pro.
visto de un orificio central por el que pasa
una aguja del mismo rnaterial. La trepidación
148
r-
I
I
del elemento a que pertenece, cuando esiá en
movimiento, da lugar a que el aceite se intrr
duzca poco a poco a través del orificio, gracias
a que la vibración de la aguja lo arrastra por
simple adherencia.
El esquema de la figura 143 es una varian-
te de la anterior. Se trata de un engrasador-
aceitera de campana. Por los delgados conduc-
tores inferiores va pasando el aceite, cuyo Compono
Fig 143
I
l
I
I
I
I
I
I
I
149
I
Consiste en un depósito, por lo general padera, para que la grasa, oprimida, se vea
de hierro fundi 1o, acero o latón, cuyo fondo obligada a salir por el conducto inferior y así
adopta una fori"Ra convexa, a fin [Link] llegue al punto a lubricar.
el paso de la grasa. Va cerrado mediante una Un tipo parecido es el engrasador de ém-
tapadera roscada sobre cl cuerpo en rosca-gas, bolo (fig. 145). Un muelle, cuya tensión se gra-
haciendo que entre el borde superior del cle- dúa por medio de una tuerca, empuja constan-
pósito 1, plano interior de la tapa quede un temente un émbolo, gu€, a su vez oprime la
espacio que puede ocupar la masa de grasa. grasa contenida en el depósito y la obliga a
Basta con hacer girar periédicamente esta ta- pasar por el conducto.
Fig l4ó
ri0
t-
I
o
Cálculo de
lllilq[|lllil$
CAICUIO DE POLEAS Y VOIANTES
Como es norma en este capítulo, vamos a entrar en las consideracio-
nes propias del cálculo de los elementos que acabamos de estudiar, en
la extensión y profundidad exigibles al proyectista.
dN
en donde:
D: diámetro de la polea conductora ;
d: diámetro de la polea conducida ;
n revoluciones por minuto de la polea conducida ;
-
N revoluciones por minuto de la polea conductora.
-
Si se ignora alguno rle estos datos, es fácil averiguarl<.¡ cuando se
conocen los otros tres.
Por otra parte, lo normal en estos cálculos es conocer la velocidad
de giro y el diámetro de la polea conductora, por formar parte del mo-
tor de arrastre que se emplea en el .mecanismo de que se trate.
Vamos a ilustrarlo con un ejemplo:
1.o Se trata de montar una transmisión oara mover una bomba a
una velocidad de giro de 300 r.p.m.
r5r
Para ello vamos a emplear un motor que gira a 1.400 revoluciones
Fl diámetro de la polea del motor es de 28 cm. ¿eué polea hemos de
aplicar a la transmisión?.
De la ecuación antedicha, d es la incógnita.
Dn
Por tanto, siendo s€rá
dN -,
DXN
d__
puesto que en la primera igualdad ,1 que el producto de los
"rr*pt"
extremos es igual al producto de los medios.
Y, por consiguiente, un extremo es igual al producto de los medios
dividido por el otro extremo. Y viceversa: un medio es igual al produc-
to de los extremos partido por el otro medio
Estamos seguros que, a estas alturas, usted sabe perfectamente esto.
Pero hemos preferido recordárselo para 9u mejor comprensión y co.
modidad.
Efectuemos ahora las operaciones, de acuerdo con los datos del pro
blema:
28 x1400
d
- _: 300 130'ó cm
RETACION DE DIAMETROS
Es conveniente, para el buen funcionamiento de una transmisión, que
la relación de diámetros entre ambas poleas no sea superior a 5. Esto
es, que el diámetro de una no sea superior a cinco veces el de la otra.
En el ejemplo anterior, hemos visto que esta relación era igual a 4,
lo que es correcto.
En caso de que hubiera sido superior, cabrían. dos soluciones:
La posibiiidad de reducir la relación de giro, variando n; o en su
defecto, adicionando a la transmisión una o varias poleas rensoras.
Estas poleas se montan, como indica la figura 147, presionando so-
Díspositívo con
bre la correa en el sentido que se ve en el dibujo mediante un contra-
polea tensora. peso, lo que tiene la finalidad de lograr la suficiente superficie de roce
de la correa con la polea menor, lo que no era posible por causa de la
excesiva diferencia de diámetros.
t)2
Poleo tensora
Contropeso
Superlicic de roce
>
'50'
Fig 148
r53
CURYATUR,A DE 8,A COR,ONA EN POTEAS PARA GOR,R,EA PIANA
La flecha o altura de la curvatura (fig. 149) viene representada por
la fórrnula:
a
b-_-
4
|?
\[= 20 20 t6 13 144 A - 80 all2 mm: 34o
ñ : lI2 a 140 mm: 3óo
p= 20 2l t6 t4 15'5 5',5 A : 140 a 180 mm: 38o
A : más de 180 mm 40o
-
, t17¿ N- 24 20 t7 17 Q
tt 26 5',5 -125a1ó0mm:34o
Q :160 a 200 mm : 3óo
+v
I
flc
34 33 24 7
A :250 a 315 mm : 3óo
P-i 34 36 27 24 27 10 ñ -315 a400mm-38o
A :más de 400 mm:40o
, F¿4-J N- 48 42 37 ]2 30 9',5 Q :300 a 450 mm
A :450 a ó30 mm -: 360
34o
flü
¡
I
D_ 48 43',5 37 34',5 33'5 13 A -630a800mm:38o
@ : más de 800 mm:40o
A a mm:
38 36 12',5 A:- ó30a 900mm:3óo
500 ó30 34o
FJqt N_ ó0 50 45
-+1ü P_ 60 54',5 45 - 900 a 1120 mm:38o
41 40'5 17 AA:fi20omás:40o
tílr A - 700 a 1000 mm: 34o
t l--l N_ 74 5ó 51 A - rc00 a 1500 mm :
+-
ó0 42 15 3óo
A : 1500 a 2000 mm: 38o
P_ 74 63 5ó 53 45 18
A :2000 o más : 40o
POTEAS DE [Link]
La relación de diámetros y velocidades ya estudiada vale igualmente
para estei tipo de poleas.
En el caso de tratarse de poleas de tipo cónico, es conveniente to-
mar los diámetros medios.
En el capítulo de PnAcrrcAS DE DIBUJ0 explicamos el modo de proce-
der al irazado de poleas cónicas de fricción.
CALCUTO DE VOTANTES
La importancia del cálculo de los volantes recae únicamente en los
utilizados para regul arizar el movimiento en los motores de fuerte im-
pulso intermitente, condición que mayormente se da en los mono, bi
y tetracilíndricos. A base de grandes pesos o masas pueden reducirse
las diferencias de velocidad que causarían los impulsos'
El volante, repetimos, actúa de verdadero regularizador de la velo-
cidad, acumulando energía en el período de impulsión¡ y por tanto de
aceleración, y soltándola (valga la palabra) en el período de decelera-
ción, o sea, cuando no existe empuje en el émbolo del cilindro.
Al proyectar un volante nos proponemos, en último término, cono-
cer dos factores indispensables para su proyecto:
a) EI peso del volante (llanta f brazos f cubo)'
b) Las medidas fundarnentales.
tl:- V"'-V'
V
Una vez conocido el peso que debe tener el volante a proyectar debe-
remos establecer sus medidas de tal modo que, una vez construido, se
mantenga dentro del peso teórico que para él hemos calculado.
Veamos cuáles son las fórmulas que van a permitirnos el dimensio-
nado del elemento,
Snccróu DE LA LLAN'I'A del volantg. Viene dada por esta fórmula:
100 G
s-- 2zrr\yXg
156
r-
I
_.1
En ella:
S: Sección de llanta del volante.
G: Peso de dicha llanta anteriormente calculada.
2zr : lsn*itud de la circunferencia cuyo radio medimos desde el cen-
tro del cubo del volante y el centro de gravedad de la seccién
de la llanta. Este factor debe expresorse en metros.
y: Peso específico, que para el hierro es 7'25.
E: Aceleración de la gravedad:9'8.
c_ G!rNn2
9000 X nu
^c
)5:-
K"
siendo K" el esfuerzo a tracción admitido, y que para el hierro podemos
tomar entre 120 y 150 Kg/cm2.
DrÁMerno DEL cuBo. Debe ser de 2 a 2'5 d, siendo d el diámetro del
eje o árbol del volante.
Axcrro DEL cuBo. Esta cota estará comprendida entre 1'5 a 2'5 d.
NúuEno DE BRAZos. Para volantes de menos de 3 m de diámetro se
establece un total de seis brazos.
Para volantes de diámetro superior a 3 m, los brazos serán ocho.
Peso rorar DEL vorANTE, o sea, el peso de la llanta (G), que es el punto
de partida del cálculo, más el de los brazos y cubo.
Este peso (P), para que pueda aceptarse como bueno, debe quedar
comprendido entre 1'1 G y 1'3 G.
EJEMPLO
Precisamos proyectar un volante para un motor rnonocilíndrico de
aceites ligeros, de las siguientes earacterís'tieas :
Diámetro del cilindro:400 mm
Carrera del cilindro: 5ó0 mm
La velocidad tangencial debe ser de 35 m/seg a 180 r.p.m. y el grado
de irregularidad I se calcula en 1/100.
o *,,1
Partiremos de la fórmula 1t , empezando por calcu-
": V,XI
lar el valor de sus términos.
Por lo tanto:
AxexE : 125óX9'8X3'2
t':-v*I nzsxr/rw :3'21óKg
a: 560 X 4: 2.240 mm
t 2'240
:
,- l.12o l'l': 1'12 m
22-
Apliquemos ahora la fórmula de la sección:
S: -""
100 G
-: (recuerde que y peso específico del hierro)
2rXvXg -
100 x 3.21ó
S: - 643'5 crn'
2x3',14xl'12x7'25x9'8
Si se tratase de una llanta de sección cuadra -la, ei lado de la misma
sería I - l;ffi- 25'3 cm.
Lo común, empero, es establecer una secciún rectangular más an:ha
que alta en una proporción de l'4: I a l'5 : l.
Es decir: llamado ¿ al lado mayor de la sección y b al ladcl menor,
podem<;s escribir que a:b : :l'4:1, de donde a: l'4 b.
Unas dimensiones aceptables, por ejemplo, pueden ser 3C X 21 cm.
tqR
III) SecctóN DE Los BRAZoS
Sh
c 2.16r
--:- -:::-: l7'3 cm!
- K,, 125
ñ cubo-2 X 20:40 cm
V) Ancso DEL cuBo
zx(0'75*p)X9000XP,Xg
G-
IXnXVI
t)v
p es un coeficiente, que depende de la composición de la mezcla emplea-
da, cuyo valor encontraremos en la tabla que sigue.
z es, asimismo un coeficiente variable, que también encontrará en la
susodicha tabla.
Pz - potencia del motor. usted conoce los demás valores, ya que son
los mismos que aparecen en el sistema de cálculo anterior.
Motores de 2 tiempos
de gas de aceitea lig' dté¡el
Motores de simple efecto
De 1 cilindro 0'4 0'4 O'4
De 2 cilindros 0'0ó3 0'0ó3 0'0ó3
Motores de doble efecto
De 1 cilindro 0'0ó
De 2 cilindros 0'03
Tomemos los datos del ejemplo anterior para ver los resultados a
que llegamos empleando esta nueva fórmula del peso de la llanta del
volante.
r6a
Nos falta únicamente conocer la potencia del motor; pero en iugar
de solicitar este dato, vamos a averiguarlo.
En la lección anterior le indicábamos una fórmula para conocer Ia
potencia nominal P (no la real) de un motor; la reproducimos:-
P-
[Link]
75Xr
Y sustituyendo valores, tendremos:
f)-
0'78s x ló00 x 4'3 x 3'36 x I
: ó0'4 HP
75x4
Le rogamos compruebe las tablas relativas a m, pm, v y t. Respecto
tX t :
a v le recordamos que
- era: u : 4'3.
3.000
D
La potencia real P, : {-R., .
P 60',4
t": -6¡¡:73'6 HP
¡;:
Aplicando ahora la fórmula de G, tendremos:
Resuf tado bastante parecido al de 3.216 Kg que nos daba por la otra
fórmula.
Vca en la página rigulente el plano obtenldo de loe cálculos reahzados eo este capítulo.
r6l
t62