LOS CAUDILLOS” Autor: Felipe Pigna.
El auge del caudillismo fue un fenómeno social de América Latina posterior a la
independencia. Durante el período 1820–1835, frente a la crisis del Estado y a la
ausencia durante muchos años de un gobierno central fuerte, los caudillos se
transformaron en muchos casos en el único poder real en sus zonas de influencia.
Muchos de ellos se transformaron en gobernadores; otros mantuvieron ejércitos
poderosos que desafiaron al poder central y legitimaron sus políticas con el apoyo de los
sectores populares de sus provincias, defendiendo los intereses regionales y su
autonomía amenazadas por la política porteña del libre comercio. La superioridad de
recursos económicos y financieros de Buenos Aires harían que su influencia predominara
en cualquier tipo de gobierno nacional.
Los caudillos surgen como una forma de autoridad más cercana a los problemas de la
gente. Los ejércitos gauchos no eran hordas predatorias como las de Atila, sino que
estaban estrechamente vinculados a la institución que les había dado origen y que se
fortalecía cada vez más: la estancia. La mayoría de ellos eran terratenientes que se
habían destacado en la defensa de las fronteras, en la lucha contra el indio o participando
en las luchas por la independencia. La lucha contra el indio importó distintos logros para
los valores de los propietarios de entonces: la protección de la sociedad blanca y de la
propiedad, la conquista de nuevas tierras y la consolidación de un poder militar capaz de
demostrar su importancia en la región.
No negaron la necesidad de unión entre todas las provincias, pero consideraban que esta
unión debía respetar la autonomía política y económica de cada una de sus respectivas
regiones.