Pontificia Universidad Javeriana
Maestría en Psicología Clínica
Supervisión colectiva: reseñas
Reseña #5:
Sofía Flórez Castillo
Seminario 5 (19 de septiembre de 2024). Dedicado a Bion.
Meltzer, D. (1978/1990). Capítulo V, función alfa y elementos beta, y Capítulo VI:
Continente y contenido – el prototipo del aprendizaje, en Desarrollo Kleiniano.
Parte III: El significado clínico de la obra de Bion. Buenos Aires, Spatia (pp. 36-44
y pp.45-51).
Meltzer comienza el capítulo 5 situándonos en la teoría de pensamiento de Bion y
en los nuevos elementos que surgían de esta, desde dos vértices: por un lado, la
aplicación del método psicoanalítico a pacientes con esquizofrenia, y, por el otro,
los fenómenos que aparecen en esta población, sobre los cuales indica que la
teoría existente hasta el momento era insuficiente para explicarlos y
comprenderlos en su totalidad. Meltzer comenta que Bion observa una “flaqueza”
en el pensamiento psicótico y que los analistas se beneficiarían de una teoría más
fortalecida sobre el pensar.
Bion, en nueve pasos, propondrá una nueva teoría del pensamiento que pueda ser
más útil para el analista. Sus nueve pasos son: 1) extensión del concepto de objeto
parcial incluyendo funciones mentales; 2) creación del concepto de “vínculo”, como
lo que es “atacado” cuando la persona busca destruir su capacidad para el
pensamiento y la emoción; 3) extensión del complejo de Edipo, para incluir dentro
de él la acción que ejerce el “hubris” en el funcionamiento del instinto
epistemofílico; 4) definición del prototipo del vínculo que produce el “aprendizaje”,
como el vínculo entre el pecho y el bebé; 5) el otorgar consistencia a la naturaleza
cualitativa de la idea de Klein de una identificación proyectiva “excesiva”, a saber,
el “odio a las emociones” y, por tanto, hacia la vida misma; 6) limitar el concepto
de consciencia de algo operativo, como el “órgano de la percepción de las
cualidades psíquicas”, según Freud; 7) inversión de la idea corrientemente
aceptada de que “el pensar es el que produce los pensamientos de modo tal que los
pensamientos existentes requieren un aparato para “pensarlos”; 8) dar una nueva
forma al concepto de omnipotencia, que funcionaría con el dominio del
pensamiento como omnisciencia, la “afirmación dictatorial de una que una cosa es
moralmente correcta y otra moralmente incorrecta”. 9) Finalmente, sugerir que el
aparato mental necesita de la verdad, del mismo modo que el cuerpo requiere
alimentos.
En los planteamientos de Bion habría una estrategia principal de basarse en lo que
él llama “fundamentos vacíos”, es decir, la función alfa y los elementos beta. Estos
conceptos surgieron como estrategia, mas no como teoría establecida, ya que eran
‘vacíos’, y pasaría los próximos 15 años llenándolos de significado. Bion abordaba
su pensamiento desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia y la física, y
tomó el modelo de la tabla periódica para construir sus fundamentos, y proponer
La Tabla de los Elementos de Psicoanálisis. Además, invita a que su terminología
se piense inicialmente vacía y sin significado previo, como la “función alfa”. Bion
habla de un aparato mítico que es capaz de realizar la función de procesar las
experiencias emocionales, tanto en la vigilia como en el sueño, y en el sueño se
crean pensamientos que, o se almacenan como memorias o se piensan. Esta
estructura puede fallar o funcionar de forma invertida y esto tiene consecuencias
clínicas que veremos más adelante.
Además, hay un concepto al que le da el No-nombre, en palabras de Meltzer, de
“elementos beta”, y se refiere a todo lo que surge cuando no hay función alfa. Esta
última es continua, crea conexión entre significados y se transforma en una
membrana de pensamientos, que funciona como una “barrera de contacto” entre la
conciencia y el inconsciente. Si esta función opera de manera inversa, se forma
una pantalla beta que impide la diferenciación entre estos dos elementos,
conciencia e inconsciente.
Por otro lado, Meltzer explica que, en el modelo bioniano, tanto en el sueño como
en la vigilia, las experiencias emocionales necesitan ser percibidas para poder ser
procesadas por la función alfa y ser utilizadas por el aparato. Así, la función alfa
depende de que se perciba por las impresiones sensoriales y emocionales que tiene
el bebé desde el inicio de su vida. Esto quiere decir que Bion trata las emociones
como el centro mismo de la vida mental. Por lo tanto, la función alfa opera sobre
emociones ya existentes que forman parte de lo que llama la “experiencia”. Así,
ubica en un mismo nivel la experiencia, las impresiones sensoriales y las
emociones. El aparato “proto-mental" contiene pre-emociones y pre-impresiones
sensoriales que aún no se distinguen a nivel corporal y, por lo tanto, requieren de
la función alfa. Por ejemplo, el caminar sin ser consciente es “aprender una
habilidad” (OTRA COSA, volver a revisar).
Entonces, ya no habría una diferencia entre inconsciente sistemático e
inconsciente reprimido. Su modelo de la mente va a reemplazar el proceso
primario con las impresiones de la experiencia emocional y el proceso secundario
con el pensamiento del sueño. Esto implica que también habría un modelo
diferente para el análisis de sueños: ya los sueños no tienen contenido latente por
ser descubierto, sino un significado que debe ser comprendido por medio del
proceso de pensamiento. Es decir, ahora se piensa sobre los sueños; no se
descifran, sino que su significado se construye, aunque no se arma como en el
“rompecabezas” de Freud. Bion se propuso imaginar un aparato comparable con
el aparato digestivo, que funciona para producir pensamientos, que podrían luego
utilizarse para pensar y, de esta manera, darle un cuerpo al término “experiencia”.
Por otro lado, Meltzer explica que los elementos beta son una acumulación de
impresiones sensoriales que aún no han sido conectadas entre sí; no son
recuerdos, ni aún están en la memoria. En ese orden de ideas, la terapia tendría el
propósito de dar sentido a estos recuerdos y de recuperar evidencias corporales.
Aquí entra en juego el aparato metabólico o digestivo, por el que debemos
preguntarnos al leer a Bion. Él se pregunta si estos elementos pueden ser
evacuados y hacia dónde, si pueden acumularse, reciclarse o reutilizarse, y por las
consecuencias de estos procesos.
CAPÍTULO 6 Continente-Contenido, el prototipo del aprendizaje
En el segundo capítulo del seminario de hoy, Meltzer nos arroja el concepto de
“proto-relación”. Esta, para Bion, es la relación entre madre-bebé, que es la base
para el modelo del esquema continente-contenido. Para ello se designaron unos
símbolos. Es importante aclarar que Bion utilizaba un lenguaje cuantificable y
matemático, con simbología erótica (COMUNICACIÓN CORPORAL ORIGINARIA
DE LA VIDA), el cual, según Meltzer, generaba sentimientos negativos en las
personas al acercarse a sus textos. Sin embargo, Bion pedía que aquellos se vieran
como símbolos vacíos, ya que toda teoría debe empezar con algo vacío, y los
símbolos son más vacíos que las palabras. Crea esta simbología para poder
referirse a un sistema “universal” –como en la astronomía– cuyos términos se usan
de forma intradisciplinar. Buscaba que existiera una notación abstracta que pueda
mejorar la experiencia clínica.
Algunos de sus símbolos eran aplicados a los tres vínculos más importantes que él
planteaba con respecto a la función alfa: amor (L), odio (H) y conocimiento (K).
Estos tres vínculos constituyen la médula de las experiencias emocionales. El “K”
es importante, ya que es la digestión adecuada de las experiencias emocionales la
que proporciona el “alimento” por medio de la verdad; es lo que mantiene activo y
vivo el aparato mental, y así se puede aprender de la experiencia. Previamente, las
investigaciones psicoanalíticas estaban muy centradas en los vínculos de “L” y “H”,
aunque “K” siempre haya estado presente, como en Klein y el “K” clínico. “K” es lo
que trae consigo el dolor mental, que puede ser evadido, modificado o aceptado.
Por ende, estamos hablando de un acercamiento a la verdad como alimento para el
aparato mental. Y si la verdad es alimento, la mentira viene siendo veneno para el
pensamiento, para el crecimiento y para la personalidad. Cuando la verdad resulta
intolerable, se busca modificar para poder ser digerida con ayuda de la función
alfa.
Esta última se relaciona con el principio de realidad de Freud. La realidad le
proporciona a la personalidad una experiencia de sensación de confianza para
diferenciar la verdad de la mentira, una especie de sentido común, que permite
elaborar la membrana de la barrera de contacto, aunque este punto no lo entendí
muy bien. Recordemos que los elementos alfa son una representación de “la cosa”,
y no “la cosa” en sí. Esto le da un nuevo sentido a la psicosis como la “muerte de la
personalidad”: si no se digieren las experiencias, la mente se envenena y se
destruye.
Con respecto a la ontogénesis de sus teorías, Bion toma un mito como modelo: el
bebé tiene preconcepción de un pecho. Luego del nacimiento se encuentra con una
realización que da origen a la concepción del pecho. Ahora, la ansiedad es un
objeto, un no-pecho, en forma de temor a morir. Así, el bebé expulsa esta ansiedad,
sobre todo mediante el grito. Si la madre puede recibir esta angustia, hay función
de reverie que pasa por la función alfa. Esto idealmente le quita la aflicción al
bebé, le devuelve el sentido de sí mismo, y la sensación de no-pecho es
reemplazada con el pecho. Ahí surge el vínculo K.
En el caso de la psicosis, se puede dar un objeto que favorezca o ayude al no-
pensar. Este objeto promueve el malinterpretar, el elaborar mentiras y
alucinaciones para evadir en lugar de modificar la frustración y la ansiedad, y se
quedan atascados en estas sensaciones. Meltzer comenta que es como un “Súper-
yo”, pero que odia todo desarrollo, promueve el desaprender y la tergiversación.
Es decir, impide el crecimiento y realiza una operación inversa a la función alfa:
los elementos alfa que hayan sido obtenidos, se adquieren para ser convertidos en
elementos beta.
A modo de conclusión, Meltzer nos recuerda que Bion invita a percibir los estados
mentales como emociones. El funcionamiento de continente y contenido son
impregnados por la emoción: unidos, vinculados, que cambian y se transforman
hacia la verdad y hacia el crecimiento. Si se separan, se despojan de emoción y se
aferran a los objetos inanimados, que –me pregunto yo– ¿es como lo que ocurre
con el autismo? Para Bion, el aprendizaje consiste en permanecer integrado, pero a
la vez perder rigidez, y el modelo de continente-contenido se sostiene a través de
una emoción.