El Derecho Penal en el Perú es una rama del derecho público encargada de regular las
conductas que son consideradas delitos y establecer las penas correspondientes. A través de
él, el Estado busca mantener el orden social y garantizar la protección de bienes jurídicos
fundamentales, como la vida, la propiedad y la seguridad pública. Este sistema, como en
muchos otros países, se encuentra en constante evolución, influenciado por factores políticos,
sociales y jurídicos que responden a las necesidades cambiantes de la sociedad. La
interacción entre el Derecho Penal y el Derecho Procesal Penal es crucial, ya que el primero
define el contenido de las normas penales y el segundo regula la forma en que dichas normas
son aplicadas en la práctica.
Desarrollo
El Derecho Penal Peruano tiene como base fundamental el principio de legalidad, consagrado
en la Constitución y en el Código Penal. Este principio establece que solo la ley puede definir
lo que constituye un delito y señalar la pena correspondiente, garantizando que ninguna
persona sea sancionada por un acto que no esté expresamente previsto como delito en una
norma previa.
El Código Penal vigente en el Perú, promulgado en 1991, regula las conductas consideradas
delictivas y las sanciones aplicables. Dentro de su estructura, se destacan tres libros:
• El Libro I establece las disposiciones generales, incluyendo los principios de la
responsabilidad penal y las causas de justificación y exculpación.
• El Libro II define los delitos específicos y sus respectivas penas, divididos en
diferentes títulos que abarcan delitos contra la persona, el patrimonio, la seguridad
pública, entre otros.
• El Libro III regula la ejecución de las penas y medidas de seguridad, así como la
rehabilitación de los sentenciados.
En cuanto al proceso penal, el Código Procesal Penal (CPP) regula los procedimientos
judiciales que deben seguirse en los casos penales. Desde su implementación progresiva en
2006, el CPP busca garantizar un proceso más rápido y eficiente, con un enfoque en la
oralidad, la inmediación y el respeto a los derechos fundamentales del imputado. Este nuevo
enfoque permite que las audiencias sean más dinámicas, otorgando a los jueces la posibilidad
de interactuar directamente con las partes.
El proceso penal en el Perú se divide en tres fases principales: la investigación preparatoria,
la etapa intermedia y el juicio oral. Durante la investigación preparatoria, el Ministerio
Público asume un rol central en la dirección de la investigación, bajo el control jurisdiccional
de un juez de garantías. En la etapa intermedia, el juez debe decidir si hay elementos
suficientes para llevar el caso a juicio. Finalmente, en el juicio oral, se busca garantizar la
inmediación y la publicidad, ofreciendo a las partes la oportunidad de exponer sus
argumentos y pruebas ante un juez o un tribunal colegiado.
Características del Derecho Penal Peruano
1. Principio de legalidad: Solo la ley puede crear delitos y establecer sanciones
(artículo 2 de la Constitución y artículo 2 del Código Penal).
2. Presunción de inocencia: Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo
contrario en un juicio justo y con garantías procesales.
3. Inmediación: En el proceso penal, se prioriza la interacción directa del juez con las
pruebas y las partes.
4. Culpabilidad: No hay pena sin que haya una conducta culpable; se exige dolo o culpa
en la comisión del delito.
5. Proporcionalidad de las penas: Las penas deben ser proporcionales a la gravedad
del delito y a las circunstancias personales del infractor.
6. Reinserción social: El objetivo final de la pena es la rehabilitación y reinserción del
condenado a la sociedad, garantizando que no se perpetúe el ciclo de criminalidad.
Conclusión
El Derecho Penal Peruano es un pilar fundamental en la preservación del orden y la justicia
dentro de la sociedad. A través de sus normas, se garantiza la convivencia pacífica y la
protección de los bienes jurídicos esenciales. No obstante, su aplicación debe ser compatible
con los derechos fundamentales de los ciudadanos, respetando principios como el de
legalidad, la presunción de inocencia y la proporcionalidad de las penas. La reciente reforma
procesal penal ha sido un paso significativo hacia un sistema más eficiente, donde se prioriza
la transparencia y la celeridad procesal. A medida que la sociedad peruana evoluciona, el
sistema penal también debe adaptarse para responder a nuevas formas de criminalidad y
necesidades sociales, manteniendo siempre un equilibrio entre la seguridad pública y los
derechos humanos.