Membrana citoplasmática
La membrana plasmática, membrana celular, membrana
citoplasmática o plasmalema, es una bicapa lipídica que delimita
todas las células.
Es una estructura formada por dos láminas de fosfolípidos,
glucolípidos y proteínas que rodean, limita la forma y contribuye a
mantener el equilibrio entre el interior (medio intracelular) y el
exterior (medio extracelular) de las células.
Regula la entrada y salida de muchas sustancias entre el
citoplasma y el medio extracelular. Es similar a las membranas que
delimitan los orgánulos de células eucariotas.
Está compuesta por dos láminas que sirven de "contenedor" para el
citosol y los distintos compartimentos internos de la célula, así como
también otorga protección mecánica. Está formada principalmente
por fosfolípidos (fosfatidiletanolamina y fosfatidilcolina), colesterol,
glúcidos y proteínas (integrales y periféricas).
La principal característica de esta barrera es su permeabilidad
selectiva, lo que le permite seleccionar las moléculas que deben
entrar y salir de la célula. De esta forma se mantiene estable el
medio intracelular, regulando el paso de agua, iones y metabolitos,
a la vez que mantiene el potencial electroquímico (haciendo que el
medio interno esté cargado negativamente). La membrana
plasmática es capaz de recibir señales que permiten el ingreso de
partículas a su interior.
Cuando una molécula de gran tamaño atraviesa o es expulsada de
la célula y se invagina parte de la membrana plasmática para
recubrirlas cuando están en el interior ocurren respectivamente los
procesos de endocitosis y exocitosis.
Tiene un grosor aproximado de 7,5 nm (75 Å) y no es visible al
microscopio óptico pero sí al microscopio electrónico, donde se
pueden observar dos capas oscuras bilaterales y una central más
clara. En las células procariotas y en las eucariotas osmótrofas
como plantas y hongos, se sitúa bajo otra capa exterior,
denominada pared celular.
En la actualidad se ha descubierto que es posible que estas
estructuras se formen sin la presencia de agua, a partir de metano
líquido, lo que abre la posibilidad a encontrar vida fuera de la Tierra.
Composición química
Antiguamente se creía que la membrana plasmática era un conjunto
estático formado por la sucesión de capas proteínas-lípidos-lípidos-
proteínas. Hoy en día se concibe como una estructura dinámica
cuyo modelo se conoce como "mosaico fluido", término acuñado por
S. J. Singer y G. L. Nicolson en 1972. Esta estructura general -
modelo unitario- se presenta también en todo el sistema de
endomembranas (membranas de los diversos orgánulos del interior
de la célula), como retículo endoplasmático, aparato de Golgi y
envoltura nuclear, y los de otros orgánulos, como las mitocondrias y
los plastos, que proceden de endosimbiosis.
La composición química de la membrana plasmática varía entre
células dependiendo de la función o del tejido en la que se
encuentren, pero se puede estudiar de forma general. La membrana
plasmática está compuesta por una doble capa de fosfolípidos, por
proteínas unidas no covalentemente a esa bicapa, y glúcidos unidos
covalentemente a los lípidos o a las proteínas. Las moléculas más
numerosas son los lípidos, ya que se calcula que por cada 50
lípidos hay una proteína. Sin embargo, las proteínas, debido a su
mayor tamaño, representan aproximadamente el 50 % de la masa
de la membrana.
La membrana celular cumple varias funciones:
La función principal de la membrana plasmática es mantener
el medio interno separado de la capa fosfolipídica y a las
funciones de transporte que desempeñan las proteínas. La
combinación de transporte activo y transporte pasivo hacen de
la membrana endoplasmática una barrera selectiva que
permite a la célula diferenciarse del medio.
Permite a la célula dividir en secciones los distintos orgánulos
y así proteger las reacciones químicas que ocurren en cada
uno.
Crea una barrera selectivamente permeable en donde solo
entran o salen las sustancias estrictamente necesarias.
Transporta sustancias de un lugar de la membrana a otro,
ejemplo, acumulando sustancias en lugares específicos de la
célula que le puedan servir para su metabolismo.
Percibe y reacciona ante estímulos provocados por sustancias
externas (ligando).
Mide las interacciones que ocurren entre células internas y
externas.
Poseen receptores químicos que se combinan con moléculas
específicas que permiten a la membrana recibir señales y
responder de manera específica, por ejemplo, inhibiendo o
estimulando actividades internas como el inicio de la división
celular, la elaboración de más glucógeno, movimiento celular,
liberación de calcio de las reservas internas, etc.
Permeabilidad
La permeabilidad de las membranas es la facilidad de las moléculas
para atravesarla. Esto depende principalmente de la carga eléctrica
y, en menor medida, de la masa molar de la molécula. Moléculas
pequeñas o con carga eléctrica neutra pasan la membrana más
fácilmente que elementos cargados eléctricamente y moléculas
grandes. Además, la membrana es selectiva, lo que significa que
permite la entrada de unas moléculas y restringe la de otras.
La bicapa lipídica, debido a su interior hidrofóbico, actúa como una
barrera altamente impermeable a la mayoría de moléculas polares,
impidiendo que la mayor parte del contenido hidrosoluble de la célula
salga de ella. Pero por esta misma razón, las células han tenido que
desarrollar sistemas especiales para transporte las moléculas polares
a través de sus membranas.
Con el tiempo suficiente, esencialmente cualquier molécula
difundirá a través de una bicapa lipídica libre de proteínas, a favor
de su gradiente de concentración. Sin embargo la velocidad a la
que una molécula difunde a través de una bicapa lipídica varía
enormemente, dependiendo en gran parte del tamaño de la
molécula y de su solubilidad relativa al aceite (es decir, cuanto más
hidrofóbica o no polar), tanto más rápidamente difundirá a través de
una bicapa.
Las moléculas pequeñas no polares se disuelven fácilmente en las
bicapas lipídicas y por lo tanto difunden con rapidez a través de ellas.
Las moléculas polares sin carga si su tamaño es suficientemente
reducido también difunden rápidamente a través de una bicapa.
Ejemplos de estas sustancias no polares son los solventes orgánicos,
que presentan una polaridad alta o baja. Por ejemplo: el metanol, la
acetona, el etanol, la urea, etc.
La reacción que provocan en la membrana plasmática, dichos
solventes, al no ser capaces de atravesar dicha membrana, es de
degradación, al ser moléculas muy polares provocan que la bicapa
lipídica se degrade, que sufra un desgaste. Hay que tomar en
cuenta que la permeabilidad de cada soluto se expresa como su
penetración relativa. Los alcoholes, como ejemplo de ellos el
metanol, etanol, butanol, octanol, etc., pueden actuar en las
membranas biológicas fundamentalmente de 3 formas:
alterando la fluidez de las membranas,
lo que indirectamente afectaría el funcionamiento de las
proteínas como enzimas
canales produciendo una deshidratación a nivel de las
membranas interactuando directamente con las proteínas de
la membrana.
La membrana plasmática puede sufrir un proceso llamado lisis, que
hace referencia al rompimiento de la membrana, ya sea
mecánicamente, químicamente o por alguna combinación de los
dos. Para realizar la lisis química, las células se suspenden en una
solución que contiene detergentes y otros reactivos que interfieren
con los enlaces químicos que sostienen las proteínas de las
membranas juntas. Esto resulta en la rotura de la membrana y la
liberación de los componentes intracelulares.
Existen dos tipos de lisis: la lisis tradicional(mecánica) y la lisis por
medio de detergentes(química) haciendo referencia al párrafo
anterior:
Dentro de la tradicional se encuentran tres ejemplos;
Homogenización líquida, donde las células se rompen al ser
forzadas a pasar por espacios muy pequeños, Sonificación,
aplicada a ondas de alta frecuencia rompen las células y
Congelamiento, lo cual son ciclos de congelación continuos rompen
la célula induciendo la formación de cristales. De igual manera esta
la lisis por medio de detergentes (química), donde los detergentes
rompen la barrera lipídica de una manera suave, solubilizando las
proteínas e interrumpiendo la interacción lípido-lípido, lípido-
proteína y proteína-proteína. Los detergentes, al igual que los
lípidos, se asocian entre ellos y se unen a superficies hidrofóbicas.
Se componen de una cabeza polar hidrofílica y una cola no polar
hidrofóbica.
La permeabilidad depende de los siguientes factores:
Solubilidad en los lípidos: Las sustancias que se disuelven
en los lípidos (moléculas hidrófobas, no polares) penetran
con facilidad en la membrana dado que está compuesta en
su mayor parte por fosfolípidos.
Tamaño: la más grande parte de las moléculas de gran
tamaño no pasan a través de la membrana. Solo un
pequeño número de moléculas polares de pequeño tamaño
pueden atravesar la capa de fosfolípidos.
Carga: Las moléculas cargadas y los iones no pueden
pasar, en condiciones normales, a través de la membrana.
Sin embargo, algunas sustancias cargadas pueden pasar
por los canales proteicos o con la ayuda de una proteína
transportadora.
También depende de las proteínas de membrana de tipo:
Canales: algunas proteínas forman canales llenos de agua
por donde pueden pasar sustancias polares o cargadas
eléctricamente que no atraviesan la capa de fosfolípidos.
Transportadoras: otras proteínas se unen a la sustancia de
un lado de la membrana y la llevan al otro lado donde la
liberan.