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UNIVERSIDAD PRIVADA

DOMINGO SAVIO
FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES

INGENIERÍA COMERCIAL

TRABAJO:
Resumen

ESTUDIANTE:
Gianina Dafne Álvarez Fernández

DOCENTE:
Lic. Filomeno Carvajal Ticona

TARIJA, SEPTIEMBRE 2024


1

El desarrollo económico ha sido históricamente asociado con el


crecimiento económico medido principalmente en términos de aumento del Producto
Interno Bruto (PIB). Sin embargo, los nuevos paradigmas de desarrollo, tales como el
desarrollo sostenible, el desarrollo humano y el enfoque de capacidades, han ampliado
esta visión al incorporar dimensiones sociales, ambientales y humanas que son
fundamentales para el bienestar a largo plazo de las sociedades. Estos enfoques no
solo redefinen las metas tradicionales del desarrollo económico, sino que también
ofrecen marcos teóricos y prácticos para abordar problemáticas globales como la
equidad social, la sostenibilidad ambiental y el bienestar general.

Fundamentos de los nuevos paradigmas de desarrollo

Desarrollo sostenible

El concepto de desarrollo sostenible fue popularizado en el Informe Brundtland (1987),


donde se define como el desarrollo que “satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias
necesidades”. Este paradigma reconoce que el desarrollo no puede ser entendido
únicamente como un proceso económico, sino que debe ser integral, incorporando
aspectos sociales, económicos y ambientales de manera equilibrada.

El desarrollo sostenible redefine las metas del desarrollo económico al enfatizar la


necesidad de un crecimiento inclusivo y ambientalmente responsable. Este enfoque
se aleja de la idea de que la acumulación de riqueza y el consumo sin límites sean los
principales indicadores de progreso. En su lugar, propone la idea de un crecimiento
económico cualitativo, que considere los límites planetarios y busque la preservación
de los recursos naturales y la biodiversidad, asegurando que las futuras generaciones
también puedan satisfacer sus necesidades. Los principios fundamentales del
desarrollo sostenible incluyen:
1

• Equilibrio entre los tres pilares del desarrollo: El crecimiento


económico debe ir de la mano con la justicia social y la protección del medio
ambiente. Esto implica una revisión de las políticas económicas para garantizar
que las ganancias económicas no se obtengan a expensas del bienestar social
o del entorno natural.
• Justicia intergeneracional: El desarrollo debe garantizar que los recursos
naturales y las oportunidades de vida no se agoten para las generaciones
futuras. Esto introduce la noción de justicia a largo plazo, un concepto que está
ausente en las teorías tradicionales del crecimiento económico.

Desarrollo humano

El desarrollo humano, propuesto y promovido por el Programa de Naciones Unidas


para el Desarrollo (PNUD), desplaza el foco del desarrollo desde la economía hacia
las personas. Según este paradigma, el desarrollo consiste en la creación de un
entorno que permita a las personas disfrutar de vidas largas, saludables y creativas,
donde puedan expandir sus oportunidades y capacidades. Esto implica mucho más
que la mera generación de riqueza; incluye el acceso a la educación, la salud, y la
participación política, entre otros aspectos clave del bienestar humano.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH), introducido en los años 90 por el PNUD, se


utiliza para medir el progreso en términos de esperanza de vida, educación e ingreso
per cápita. El IDH ofrece una alternativa al PIB como medida del progreso,
proporcionando una visión más multidimensional del desarrollo. En lugar de centrarse
en la acumulación de bienes materiales, el desarrollo humano se enfoca en mejorar
las capacidades de las personas para que puedan alcanzar su máximo potencial.

Este paradigma redefine el desarrollo económico al resaltar que el objetivo final del
desarrollo no es simplemente incrementar la producción de bienes, sino mejorar la
calidad de vida de las personas. Esto implica políticas que promuevan la inclusión
social, que reduzcan las desigualdades y que ofrezcan oportunidades reales para
todos los individuos, independientemente de su origen o clase social. El desarrollo
1

humano introduce la idea de que la verdadera riqueza de una nación reside


en sus personas y no solo en su economía.

Enfoque de capacidades

El enfoque de capacidades, desarrollado por el economista y filósofo Amartya Sen,


ofrece una perspectiva aún más amplia del desarrollo al centrarse en las libertades y
capacidades reales de las personas para elegir y vivir vidas que valoren. Sen
argumenta que el desarrollo debe centrarse en aumentar la capacidad de agencia de
las personas, es decir, su capacidad para actuar y ser, más allá de las restricciones
impuestas por la pobreza, la falta de oportunidades o la discriminación.

Este enfoque redefine las metas del desarrollo económico al proponer que la
verdadera medida del progreso no debe basarse en el ingreso o el consumo, sino en
las oportunidades que las personas tienen para realizarse plenamente. De acuerdo
con Sen, las personas no solo deben tener acceso a los recursos, sino que también
deben ser capaces de convertir esos recursos en resultados valiosos, como educación,
salud y participación en la vida social y política.

El enfoque de capacidades critica la visión reduccionista del desarrollo que prevalece


en las teorías económicas tradicionales, al señalar que la acumulación de riqueza no
garantiza que las personas puedan ejercer sus libertades. Por ejemplo, alguien con
acceso a grandes recursos financieros pero que vive en una dictadura puede tener
pocas oportunidades reales para llevar una vida significativa. El desarrollo, desde este
punto de vista, se trata de crear las condiciones necesarias para que las personas
puedan ejercer sus libertades y elegir sus propios caminos en la vida.

Redefinición de las metas del desarrollo económico

Los paradigmas del desarrollo sostenible, el desarrollo humano y el enfoque de


capacidades, aunque distintos en sus enfoques, comparten una premisa fundamental:
el desarrollo no puede seguir siendo medido únicamente en términos de crecimiento
económico. En lugar de centrarse en el PIB como el indicador principal de progreso,
1

estos enfoques redefinen las metas del desarrollo económico para incluir
dimensiones humanas y ambientales.

Desarrollo sostenible: Requiere que las metas económicas se ajusten a los límites
del medio ambiente y a las necesidades sociales. Esto implica una transformación
profunda en los modelos de producción y consumo, promoviendo la economía circular
y reduciendo las emisiones de carbono. Se plantea la necesidad de crear una
economía que funcione dentro de los límites ecológicos del planeta, asegurando la
regeneración de los ecosistemas y reduciendo los desechos y la contaminación.

Desarrollo humano: Redefine las metas económicas en términos de la calidad de vida


y el bienestar de las personas. Esto significa que el progreso no debe medirse
únicamente por el ingreso per cápita, sino por factores como la educación, la salud, la
igualdad de género y la participación política. El objetivo es crear sociedades en las
que todas las personas puedan desarrollarse plenamente, no solo en términos
materiales, sino también emocionales, intelectuales y sociales.

Enfoque de capacidades: Se centra en la ampliación de las libertades individuales y


colectivas. Este paradigma propone que el desarrollo económico debe tener como fin
último aumentar las capacidades de las personas para vivir la vida que elijan. Esto
incluye mejorar las condiciones para que las personas puedan alcanzar sus metas,
mediante la eliminación de barreras estructurales como la pobreza, la discriminación o
la falta de acceso a recursos esenciales.

Abordaje de problemáticas clave: equidad social, sostenibilidad ambiental y


bienestar general

Equidad social

Los tres paradigmas coinciden en la importancia de la equidad social como elemento


central del desarrollo. En el marco del desarrollo sostenible, la equidad se aborda
desde una perspectiva intergeneracional, asegurando que las futuras generaciones no
sufran las consecuencias del agotamiento de los recursos o de la degradación
1

ambiental. El desarrollo humano y el enfoque de capacidades subrayan la


igualdad de oportunidades y la necesidad de garantizar que todas las personas, sin
importar su origen o condición social, puedan acceder a los recursos y oportunidades
necesarios para su pleno desarrollo.

Además, estos paradigmas reconocen que las desigualdades sociales y económicas


son uno de los mayores obstáculos para el desarrollo, por lo que promueven políticas
que reduzcan las disparidades de ingreso y mejoren el acceso a servicios esenciales
como la educación y la salud. La inclusión social es un objetivo clave, asegurando que
las comunidades marginadas o vulnerables no queden excluidas de los beneficios del
desarrollo.

Sostenibilidad ambiental

La sostenibilidad ambiental es uno de los pilares fundamentales del desarrollo


sostenible. Este paradigma reconoce que el crecimiento económico no puede darse a
expensas del medio ambiente y que es necesario encontrar un equilibrio entre el uso
de los recursos naturales y su conservación. La crisis climática, la pérdida de
biodiversidad y la degradación de los ecosistemas son problemas urgentes que deben
ser abordados mediante políticas que promuevan la transición hacia una economía
baja en carbono, la energía renovable y el uso eficiente de los recursos.

Aunque los paradigmas del desarrollo humano y el enfoque de capacidades no se


centran explícitamente en la sostenibilidad ambiental, reconocen la importancia de un
entorno saludable para el bienestar humano. La capacidad de las personas para vivir
vidas plenas y saludables depende en gran medida del acceso a recursos naturales
limpios y de la protección del entorno natural.

Bienestar general

El bienestar general en estos paradigmas va más allá de la acumulación de bienes


materiales. En el enfoque de capacidades, el bienestar está ligado a la libertad de
elección y a la posibilidad de vivir una vida que se valore. El desarrollo humano
1

considera el bienestar como un estado multidimensional, que incluye no solo


los aspectos materiales, sino también los emocionales, sociales y psicológicos. En el
desarrollo sostenible, el bienestar se vincula a la capacidad de las sociedades para
vivir de manera equilibrada, respetando los límites ecológicos del planeta y
garantizando que el progreso no implique la degradación de las condiciones de vida
para las futuras generaciones.

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