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Ferraro - Socialización

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SOCIALIZACION por Miguel Ángel Ferraro

La socialización primaria
El individuo no nace miembro de una sociedad, nace con una predisposición hacia la
sociabilidad, y luego llega a ser miembro de una sociedad. El individuo es inducido a participar en
lo dialéctico de la sociedad.
El punto de partida de este proceso lo constituye la internalización: la aprehensión o
interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado, o sea, en
cuanto es una manifestación de los procesos subjetivos de otro, que en consecuencia, se vuelven
subjetivamente significativos para mí.
Esta aprehensión no resulta de las creaciones autónomas, sino que resulta cuando el
individuo “asume” el mundo en el que ya viven otros. En la forma compleja de la internalización, yo
no solo “comprendo” los procesos subjetivos momentáneos del otro: “comprendo” el mundo en que
él vive y ese mundo se vuelve mío. No solo vivimos en el mismo mundo, sino que participamos cada
uno en el ser del otro. Solamente cuando el individuo ha llegado a este grado de internalización
puede considerárselo miembro de la sociedad.
DEFINICION
El proceso por el cual esto se realiza se denomina socialización y puede definirse: como la inducción
amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él.

La socialización primaria es la más importante para el individuo y la estructura básica de


toda socialización secundaria debe semejarse a la de la primaria. Comporta algo más que un
aprendizaje puramente cognoscitivo, se efectúa en circunstancias de enorme carga emocional.
En esta etapa no existe ningún problema de identificación, ninguna elección de otros significantes.
La sociedad presenta al candidato a la socialización ante un grupo predefinido de otros significantes
(en la socialización primaria este grupo es la familia) a los que debe aceptar en cuanto tales, sin
posibilidades de optar por otro arreglo. Hay que aceptar a los padres que el destino nos ha
deparado.
Como el niño no interviene en la elección de sus otros significantes, se identifica con ellos casi
automáticamente, el niño no internaliza el mundo de sus otros significantes como uno de los tantos
posibles: lo internaliza como el mundo, el único que existe y que se puede concebir.
Por esta razón, el mundo internalizado se implanta en la conciencia con mucha más firmeza
que los mundos internalizados en socializaciones secundarias.
Uno de los contenidos específicos que se internalizan en la socialización primaria es el
lenguaje.
En la socialización primaria se construye el primer mundo del individuo, comporta secuencias de
aprendizaje socialmente definidas. El niño a determinada edad debe dejar los pañales, caminar,
comer solo, etc. El cumplimiento de estas etapas tiene un reconocimiento social.
Se crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva que va:
• desde los roles y actitudes de otros específicos,
• a los roles y actitudes en general.
En la internalización de normas existe una progresión que va desde “Mamá está enojada conmigo
ahora” hasta “Mamá se enoja conmigo cada vez que derramo la sopa”. A medida que otros apoyan
la actitud negativa de la madre, la generalidad de la norma se extiende subjetivamente.
Cuando el niño reconoce que todos se oponen a que derrame la sopa, la norma se generaliza como
“Uno no debe derramar la sopa”, en la que
“uno” es él mismo como parte de la generalidad que incluye todo aquello de la sociedad resulta
significante para el niño.

La abstracción de los “roles” y actitudes de otros significantes concretos se denomina el otro


generalizado. Su formación dentro de la conciencia significa que ahora el individuo se identifica no
solo con otros significantes, sino con una generalidad de otros, o sea una sociedad. Saca una regla
general de una serie de acciones.

Finaliza este proceso, cuando el niño dice yo no debo hacer eso porque los nenes buenos no lo
hacen. La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido
en la conciencia del individuo.
Ahora el individuo se identifica no sólo con otros concretos sino con una generalidad de otros, o
sea, con una sociedad.

El lenguaje es el vehículo de este proceso continuo de traducción.

A esta altura ya es miembro efectivo de la sociedad y está en posesión subjetiva de un yo y un


mundo. Pero esta internalización de la sociedad, la identidad y la realidad no se resuelven así como
así. La socialización nunca es total y nunca termina.
Observaciones Sobre la Socialización Primaria
• Es inevitable; Marca la identidad del individuo, se aprehende desde la mirada de los otros.
• Establece la ubicación social del individuo (el niño es lo que lo llaman).
• Se caracteriza por tener una fuerte carga afectiva.
• Aprehensión del mundo que lo rodea, internaliza el mundo objetivo.
• El espacio social en donde transcurre este periodo es la familia.
• Tiene etapas, es similar a un programa a cumplir, si se cumple tiene reconocimiento social.
• El niño incorpora roles y actitudes sociales y los toma como propios.
Identidad
El individuo acepta los roles y las actitudes de otros y también su mundo. Y por esta identificación
se vuelve capaz de identificarse a él mismo. Este proceso entraña una dialéctica entre la
autoidentificación y la identificación que hacen los otros, entre la identidad objetivamente atribuida
y la que es subjetivamente asumida.
La identidad se define objetivamente como ubicación en un mundo determinado y puede asumírsela
subjetivamente solo junto con ese mundo.
Lo que más importa para nuestra argumentación, es el hecho de que el individuo no sólo acepta los
“roles” y las actitudes de otros, sino que en el mismo proceso acepta el mundo de ellos.
EN SINTESIS
Todas las identificaciones se realizan dentro de horizontes que implican un mundo social específico.
El niño aprende que él es lo que lo llaman. La identidad se adquiere a través de los otros
significantes.
Cada nombre implica una nomenclatura, que a su vez implica una ubicación social determinada.
Recibir una identidad comporta adjudicarnos un lugar específico en el mundo.

Socialización Secundaria
DEFINICION
La socialización secundaria es la adquisición del conocimiento específico de roles
(comportamientos rutinarios dentro de un área institucional), estando éstos directa o indirectamente
arraigados en la división del trabajo. Al mismo tiempo los “submundos” internalizados en la
socialización secundaria son generalmente realidades parciales que contrastan con el “mundo de
base” adquirido en la socialización primaria.
Se necesitan fuertes impactos biológicos para poder desintegrar la realidad masiva internalizada en
la primera infancia, pero éstos pueden ser mucho menores para poder destruir las realidades
internalizadas más tarde.
La realidad original de la niñez es el hogar y se plantea naturalmente y, en comparación con ella,
todas las realidades posteriores son artificiales. Así pues, el maestro de escuela trata de hacer
familiares los contenidos que imparte, haciendo que resulten tan llenos de vida como el mundo
hogareño del niño, vinculándolos con las estructuras de relevancia ya presentes en el mundo
hogareño, induciendo a la atención del niño a separarse de sus objetos naturales para fijarse en
estos más artificiales.
Los “roles” están directa o indirectamente relacionados con la división del trabajo. La socialización
secundaria requiere la adquisición de vocabularios específicos de “roles”. Los procesos formales
de la socialización secundaria se determinan por un problema fundamental: siempre presupone un
proceso previo de socialización primaria; o sea que debe tratar con un yo formado con
anterioridad y con un mundo ya internalizado.

Esto presenta un problema porque la realidad ya internalizada tiende a persistir. Existe un


problema de coherencia entre las internalizaciones originales y las nuevas.
El acento de realidad del conocimiento internalizado en la socialización primaria se da casi
automáticamente; en la socialización secundaria debe ser reforzado por técnicas pedagógicas
específicas, debe hacérselo sentir al individuo como algo familiar.
Observaciones Sobre la Socialización Secundaria
• Es la adquisición de conocimiento específico de roles.
• Proceso más artificial, se necesitan técnicas pedagógicas.
• No hay relación afectiva, hay anonimato.
• Es necesario e imprescindible para seguir siendo miembro de la sociedad
Mantenimiento y Transformación de la realidad subjetiva
La socialización primaria internaliza una realidad aprehendida como inevitable. Esta internalización
puede considerarse lograda sí el sentido de inevitabilidad se halla presente casi todo el tiempo, al
menos, mientras el individuo está en actividad en el mundo de la vida cotidiana.
Es conveniente distinguir dos tipos generales de mantenimiento de la realidad: mantenimiento de
rutina y mantenimiento de crisis.
• El primero está destinado a mantener la realidad internalizada en la vida cotidiana
• Y el segundo en las situaciones de crisis.
La realidad de la vida cotidiana se mantiene porque se concreta en rutinas, lo que constituye la
esencia de la institucionalización. La realidad de la vida cotidiana se reafirma continuamente en la
interacción del individuo con los otros.
 Los otros significantes constituyen, en la vida del individuo, los agentes principales para
el mantenimiento de su realidad subjetiva.
 Los otros menos significantes funcionan como una especie de coro.
Resulta muy posible que exista cierto desacuerdo entre estas personas. En ese caso el individuo
se halla frente a un problema de coherencia que puede resolver modificando su realidad o
renovando sus relaciones para el mantenimiento de aquella. (Tiene la alternativa de aceptar su
identidad como fracasado, o de despedir a su secretaria o divorciarse de su esposa).
El vehículo más importante del mantenimiento de la realidad es el diálogo.
El diálogo cotidiano mantiene la realidad subjetiva, esta última adquiere solidez por la acumulación
y la coherencia del diálogo casual, diálogo que puede permitirse ser casual precisamente porque
se refiere a las rutinas de un mundo y se da por establecido.
El lenguaje objetiviza el mundo. El diálogo es la actualización de esta eficacia realizadora del
lenguaje en las situaciones “cara a cara” de la existencia individual.
Para poder mantener eficazmente la realidad subjetiva, el aparato conversacional debe ser continúo
y coherente. La frecuencia del diálogo realza el poder de éste como productor de realidad; pero la
falta de frecuencia puede, a veces, compensarse con la intensidad del diálogo (podemos ver al ser
amado una sola vez al mes, pero el diálogo que se produce tiene una intensidad suficiente para
suplir su falta relativa de frecuencia).
La realidad subjetiva siempre depende de la base social específica y de los procesos sociales
requeridos para su mantenimiento.
Es verdad que un individuo suele recordar las realidades de su pasado; pero la manera de
“refrescar” esos recuerdos es dialogar con quienes comparte su relevancia.
En situaciones de crisis se utilizan los mismo procedimientos que para el mantenimiento de rutinas,
excepto que las confirmaciones de la realidad tienen que ser explícitas e intensivas.
Con frecuencia se ponen en juego técnicas de ritual. Si bien el individuo puede improvisar
procedimientos para mantener la realidad frente a una crisis, la sociedad establece procedimientos
para situaciones que presenten reconocido riesgo de una ruptura con la realidad (muerte).
Todo lo dicho hasta ahora sobre la socialización implica la posibilidad de que la realidad subjetiva
pueda transformarse.
Socialización Exitosa y Deficiente

DEFINICION
La socialización exitosa es el establecimiento de un alto grado de simetría entre la realidad objetiva
(social) y la subjetiva (individuo) y la socialización deficiente es la asimetría entre la realidad objetiva
y la subjetiva.

• El éxito máximo de la socialización probablemente se obtenga en las sociedades que


poseen una división del trabajo sencilla y una mínima distribución del conocimiento.
La socialización en esas condiciones produce identidades socialmente predefinidas. Todos
en gran medida son lo que se supone que sean. En una sociedad de esta clase todos saben
quién es cada uno y quiénes son los otros. En tales condiciones la socialización deficiente
ocurre sólo como resultado de accidentes biológicos o sociales. El cojo y el bastardo
constituyen prototipos de estos dos casos. Están estigmatizados, es decir, predefinidos por
la sociedad.
• La socialización deficiente puede ser resultado de la heterogeneidad en los elencos
socializadores. Por ejemplo, pueden existir situaciones en la que todos los significantes de
la socialización primaria mediaticen una realidad común. Un niño puede ser educado por
sus padres y por un tutor reclutado de una sub-sociedad étnica y o de clase. Cuando los
mundos discrepantes se mediatizan en la socialización primaria, al individuo se le presenta
una elección entre identidades perfiladas. Puede convertirse en un hombre como lo concibe
la raza A o como lo concibe la raza B. Aquí es donde aparece la posibilidad de una identidad
oculta. Discrepancias similares se producen entre los procesos de socialización en la familia
y en el grupo de pares. Tales situaciones producen conflictos internos de culpa.
Todos los hombres, una vez socializados, resultan “traidores a si mismos”. El problema interno de
esa traición se vuelve mucho más complicado si lleva apareado el problema adicional de cuál de
sus “yo” es el traicionado en un momento dado, problema que se plantea tan pronto como la
identificación con otros significantes diferentes incluye a otros generalizados diferentes. En cada
traición existe una concomitante “traición a sí mismo” en cuanto se ha identificado con los dos
mundos discrepantes.
La posibilidad de individualismo se vincula directamente con una socialización deficiente. El
individualista surge como un tipo social específico que tiene al menos el potencial para peregrinar
entre la cantidad de mundos disponibles y que, deliberada o conscientemente, se ha fabricado un
yo con el “material” proporcionado por la cantidad de identidades disponibles.
• Cuando existen discrepancias entre la socialización primaria y la secundaria puede
darse la socialización deficiente. La unidad de la socialización primaria se mantiene, pero
en la secundaria las realidades e identidades que se dan como alternativas aparecen como
opciones subjetivas. Las opciones están limitadas por el contexto social del individuo.
Por ejemplo, un individuo quiere ser caballero, pero por su posición social esta ambición es absurda.
La identidad subjetivamente elegida se convierte en una identidad fantástica. En la socialización
secundaria los individuos pueden internalizar realidades diferentes sin identificarse con ellas, esta
se denomina “alternación fría”.
En este caso la socialización deficiente debe entenderse en razón de la asimetría existente entre la
realidad objetiva y subjetiva. Discrepancia entre la socialización primaria y la secundaria.

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