Disartria
Exploración e intervención logopédicas
PID_00282363
Núria Oriol Peregrina
Tiempo mínimo de dedicación recomendado: 8 horas
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Núria Oriol Peregrina
Doctora por la Universidad de Bar-
celona (UB). Programa de Ciudada-
nía y Derechos Humanos. Licencia-
da en Psicología, máster universita-
rio en Bioética, posgrado en Exper-
to en Trabajo Grupal y en Patología
del Lenguaje. Logopeda en Mutua
de Terrassa Sociosanitaria. Profesora
y coordinadora de las sesiones pre-
senciales del grado interuniversita-
rio de Logopedia de la Universidad
de Manresa, Universidad de Vic-Uni-
versidad Central de Cataluña (Uvic-
UCC) y Universitat Oberta de Cata-
lunya (UOC). Vocal de ética y deon-
tología del Colegio de Logopedas
de Cataluña y miembro del Comité
de ética asistencial de Mutua de Te-
rrassa.
Primera edición: septiembre 2021
© de esta edición, Fundación Universitat Oberta de Catalunya (FUOC)
Av. Tibidabo, 39-43, 08035 Barcelona
Autoría: Nuria Oriol Peregrina
Producción: FUOC
Todos los derechos reservados
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reproducida, almacenada o transmitida de ninguna forma, ni por ningún medio, sea este eléctrico,
mecánico, óptico, grabación, fotocopia, o cualquier otro, sin la previa autorización escrita
del titular de los derechos.
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Índice
Introducción............................................................................................... 5
1. Disartria................................................................................................ 7
1.1. Clasificación de la disartria ......................................................... 7
1.2. Procesos motores del habla (subsistemas) .................................. 8
1.3. Funciones neuromusculares ........................................................ 9
1.4. Componentes funcionales del habla .......................................... 10
1.5. Prevalencia ................................................................................... 11
1.6. Características del habla disártrica .............................................. 11
1.7. Tipos de disartria ......................................................................... 13
2. Cribado.................................................................................................. 18
3. Exploración del habla en el paciente adulto.............................. 19
3.1. Recogida de datos e historia clínica ........................................... 20
3.2. Exploración neurofisiológica ...................................................... 23
3.2.1. Exploración de los órganos bucofonadores ................... 23
3.2.2. Exploración de los pares craneales ................................ 26
3.2.3. Exploración de los reflejos ............................................ 27
3.3. Exploración perceptiva: procesos motores .................................. 28
3.3.1. Respiración ..................................................................... 29
3.3.2. Fonación ........................................................................ 31
3.3.3. Articulación .................................................................... 32
3.3.4. Resonancia ..................................................................... 33
3.3.5. Prosodia .......................................................................... 33
3.4. Exploración de los componentes funcionales ............................ 35
3.4.1. Inteligibilidad del habla ................................................ 35
3.4.2. Comprensibilidad .......................................................... 37
3.4.3. Naturalidad .................................................................... 37
3.5. Exploración acústica/instrumental ............................................. 37
3.6. Escalas de independencia funcional comunicativa y estudio
del contexto social ...................................................................... 39
3.7. Test de disartria ........................................................................... 39
4. Resultado de la evaluación............................................................. 43
4.1. Eficacia, efectividad y eficiencia ................................................. 43
4.2. Diagnóstico diferencial ............................................................... 44
4.3. Diagnóstico .................................................................................. 45
4.4. Pronóstico .................................................................................... 47
4.5. Indicación terapéutica ................................................................. 48
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5. Objetivos terapéuticos...................................................................... 50
6. Intervención........................................................................................ 53
6.1. Generalidades de la intervención ............................................... 53
6.2. Tipos de intervención ................................................................. 56
6.2.1. Tratamientos médicos .................................................... 57
6.2.2. Tratamientos con apoyo instrumental .......................... 58
6.2.3. Tratamientos cognitivo-logopédicos .............................. 61
6.2.4. Métodos pragmáticos ..................................................... 83
7. Estrategias de comunicación.......................................................... 84
7.1. Estrategias de comunicación relativas a los hablantes ................ 84
7.2. Estrategias de comunicación centradas en el entorno ................ 85
8. Trabajo con las familias o las personas próximas..................... 86
9. Aspectos éticos.................................................................................... 87
10. Materiales............................................................................................. 88
Abreviaturas............................................................................................... 89
Bibliografía................................................................................................. 90
Anexo............................................................................................................ 96
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Introducción
En este módulo nos adentraremos en los conocimientos teóricos y prácticos
básicos para hacer una exploración y una intervención en personas con alte-
raciones del habla a causa de un daño neurológico sobrevenido.
La disartria es la alteración logopédica más predominante en los trastornos
adquiridos del habla. Inicialmente, el módulo pretende ofrecer los cimientos
con relación al concepto de disartria. A continuación, queremos proporcionar
herramientas para desarrollar la capacidad de planificar y llevar a cabo la ex-
ploración del habla en el paciente adulto con la utilización de test o de ta-
reas específicas. Continuaremos con la introducción de cómo se deben anali-
zar los resultados de las pruebas de evaluación para llegar a un diagnóstico,
ofreciendo los conocimientos para poder llevar a cabo el diagnóstico de disar-
tria y establecer un diagnóstico diferencial entre los diversos tipos, y respecto
a otras alteraciones adquiridas del habla. Finalmente, mostraremos las herra-
mientas para mejorar la capacidad de planificar y conducir una intervención
en el área de la disartria, teniendo en cuenta las necesidades individuales de
cada paciente. Para esto, se presentarán los diferentes tipos de intervención
y se comentarán con detalle los tratamientos cognitivos-logopédicos y las es-
trategias de comunicación.
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1. Disartria
Etimológicamente, disartria proviene del griego y significa dis, ‘alteración’, y
artria, ‘articulación’.
La disartria se define como un trastorno del habla causado por lesiones
en el sistema nervioso central o periférico. Esta dificultad en el habla se
debe a alteraciones en la fuerza, la velocidad, la amplitud, la firmeza,
el tono o la precisión de los movimientos de la musculatura implicada
en la fonación.
Las anomalías que presenta la disartria son consecuencia de uno o más pro- Disartria
blemas sensoriomotores, como debilidad o parálisis, descoordinación, movi-
El término disartria está cir-
mientos involuntarios o tono muscular excesivo, reducido o variable. Los tras- cunscrito dentro de las disfun-
tornos motores descritos pueden comprometer los mecanismos básicos de la ciones neurológicas del habla,
y quedan fuera de su alcance
respiración, la fonación, la articulación, la resonancia y la prosodia (Darley et las alteraciones del desarrollo
(dislalia), las estructurales (dis-
al., 1978; Duffy, 2013). glosia) o las disfunciones voca-
les de otras etiologías.
La disartria puede manifestarse con dificultades en cuanto a la inteligibilidad
del habla, a la naturalidad de esta o a ambas a la vez. Es importante tener en
cuenta que la inteligibilidad puede no estar afectada en algunos hablantes con
disartria (American Speech-Language-Hearing Association, s/f).
El prefijo A en este caso
se refiere a cuando has
Esta alteración del habla puede ser concomitante con otros trastornos del len- perdido una habilidad
que has tenido y has
guaje, como la afasia, con otras alteraciones cognitivas, como la afectación de perdido.
la atención o la memoria, y muy a menudo aparece al mismo tiempo que hay
disfagia.
1.1. Clasificación de la disartria
Según Darley, Aronson y Brown, la disartria se puede determinar por varios
criterios (Darley et al., 1978):
• Edad�de�inicio: congénita o adquirida.
• Etiología: vascular (ictus isquémico o hemorrágico, encefalopatía anóxica
o hipóxica, malformaciones arteriovenosas), neoplásica (tumores en dife-
rentes lugares del sistema nervioso), traumática (traumatismo craneoen-
cefálico, cervical), tóxica/metabólica (por metales pesados o químicos, in-
toxicación por monóxido de carbono, enfermedad de Wilson, toxicidad
por litio, etc.) o degenerativa (esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad
de Parkinson, etc.) o desmielinizante e inflamatoria (esclerosis múltiple,
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encefalitis, etc.) o infecciosa (síndrome de inmunodeficiencia adquirida,
enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, etc.) u otras enfermedades neurológicas
como la hidrocefalia o la epilepsia mioclónica.
• Región�neuroanatómica�de�la�lesión: cerebral, cerebelosa, tronco ence-
fálico, médula espinal o región central o periférica.
Prosodia: acentuacion y
• Compromiso�de�nervio�craneal: V, VII, IX, X, XI, XII. pronunciacion
• Proceso�del�habla�comprometido: respiración, fonación, articulación, re-
sonancia, prosodia.
• Curso�de�la�disartria: hace referencia al patrón evolutivo en el desarrollo
(parálisis cerebral infantil), regresivo (posterior a un ictus), estable (una
vez que se ha producido la mejora después de un ictus), progresivo (en
enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson) o fluctuante (en al-
gún tipo de esclerosis múltiple).
• Fisiopatología: espasticidad, flacidez, ataxia, temblor, rigidez, dismetría o
movimientos involuntarios, o una combinación de estos (Duffy, 2013).
1.2. Procesos motores del habla (subsistemas)
A continuación veremos con más detalle los diferentes procesos motores im-
plicados en el habla, que son la respiración, la fonación, la articulación, la
resonancia o la prosodia. La disartria puede manifestarse con afectación en
más de un parámetro, pero también puede que altere solo uno, por ejemplo,
la articulación. Los procesos motores pueden estar afectados en diferente gra-
do, desde una leve perturbación hasta una alteración más grave (American
Speech-Language-Hearing Association, s/f).
• Respiración: es la base para la fonación. La participación de la muscula-
tura inspiratoria y espiratoria permitirá la fonación con la exhalación del
aire, lo que hará vibrar las cuerdas vocales.
• Fonación: hace referencia a la voz y a sus características. La fonación es
el proceso por el que se producen sonidos mediante la vibración de los
pliegues vocales, excepto para las consonantes sordas o áfonas.
• Articulación: es el proceso cuya finalidad es modificar el sonido generado
por los pliegues vocales y amplificado por los resonadores por medio de
los articuladores fijos, como el paladar duro, o móviles, como la lengua
y los labios.
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• Resonancia: es el proceso por el que se amplifican los sonidos originados
mediante la vibración de los pliegues vocales. Los resonadores son la fa-
ringe, la cavidad oral y la cavidad nasal.
• Prosodia: es el proceso que corresponde a los aspectos melódicos, y que
incluyen los patrones de acentuación, la entonación, el ritmo y la veloci-
dad. Una prosodia adecuada implicará una naturalidad del habla; la velo-
cidad, además, afectará a la inteligibilidad. La prosodia tiene, en su con-
junto, un papel fundamental para dar significado a las emisiones lingüís-
ticas (Duffy, 2005; Yorkston et al., 1988; Yorkston et al., 1999).
1.3. Funciones neuromusculares
Tal y como hemos visto anteriormente, la disartria implica una afectación de
la movilidad, del tono o de la coordinación de la musculatura de los órganos
bucofonadores (OBF). Por esta razón, será muy importante aprender a definir
con más precisión cuáles son las características de las funciones neuromuscu-
lares. A continuación, destacamos las siguientes funciones neuromusculares y
la semiología que puede producirse cuando están afectados:
• Fuerza�muscular. La fuerza se define como la capacidad máxima que pue-
de generar un músculo o un grupo muscular para producir un movimiento
funcional (Guimaraes et al., 2013). Cuando los músculos tienen una dis-
minución de la fuerza, los diferentes procesos motores del habla pueden
quedar afectados. Podemos observar una fuerza preservada, pero también
debilidad, debilidad progresiva y fuerza imprecisa.
• Velocidad�del�movimiento. Hay que diferenciar la tasa de movimiento
alternado (AMR) de la tasa de movimiento secuencial (SMR). En el caso de
la tasa�de�movimiento�alternado, la movilidad articulatoria se valora con
series simples de movimientos de ida y de vuelta rápidos, como por ejem-
plo repitiendo «pu-pu-pu». En cambio, la tasa�de�movimiento�secuencial
valora el movimiento de los articuladores mediante una secuencia rápida
de movimientos repetidos tantas veces como se pueda en una espiración
(Freed, 2020). La velocidad del movimiento muscular puede ser pausada
o lenta, intermitente o acelerada. La característica más común en las di-
sartrias es la lentitud, si bien en la disartria hipocinética se produce una
aceleración.
• Grado�de�excursión�del�movimiento. El grado de excursión del movi-
miento hace referencia a su amplitud. La reducción del rango de los movi-
mientos en los articuladores afecta especialmente a la prosodia (Darley et
al., 1978; Duffy, 2013). El grado de excursión puede ser amplio o limitado.
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• Precisión�del�movimiento. La precisión del movimiento es el resultado
coordinado de la fuerza, la velocidad, la amplitud, la dirección y el tiempo.
El movimiento puede ser preciso o impreciso.
• Estabilidad� motriz. La estabilidad motriz se refiere a la habilidad para
mantener quieta una parte del cuerpo. Puede haber estabilidad motriz, o
bien puede aparecer temblor o movimiento involuntario casual.
• Tono. El tono hace referencia a la contracción mínima y constante que
tiene todo músculo, también en reposo, y que lo mantiene listo para mo-
verse. También es la tendencia del tejido muscular a resistir el estiramiento
pasivo. El tono puede ser correcto, pero también puede haber hipotonía,
espasticidad, rigidez o distonía (Clark, 2003; Darley et al., 1978).
1.4. Componentes funcionales del habla
También describimos el habla según los componentes funcionales de la na- Velocidad
turalidad, la inteligibilidad, la comprensibilidad y la velocidad (Duffy, 2005;
A pesar de que algunos auto-
Yorkston et al., 1988, 1999). res consideran la velocidad co-
mo un componente funcional
del habla, que lo es, en este
• Naturalidad: es la descripción en conjunto de lo que se entiende como módulo la trataremos dentro
de las funciones neuromuscu-
estándar prosódico, es decir, que tiene unas características medias que sir- lares, puesto que afecta al mo-
vimiento de los OBF.
ven de referencia. Un habla es natural si responde a unos estándares de
velocidad, ritmo, entonación y patrones de acentuación. En caso contra-
rio, se considera un habla poco natural y que se percibe como extraña por
parte del interlocutor.
• Inteligibilidad: se refiere a la cantidad de lo que entiende el interlocutor
del habla producida por la persona con disartria. Recoge la señal acústica
y las estrategias que utiliza el paciente para hacerse entender. Por ejemplo,
si se establece que la inteligibilidad es de un 75 %, esto significa que un
75 % se entiende, y un 25 % no. La inteligibilidad es un concepto inde-
pendiente del trastorno articulatorio, puesto que el paciente puede usar
estrategias con el fin de compensar la dificultad articulatoria para ser lo
más inteligible posible. Emplear el gesto formaría parte de estas estrategias
complementarias a la señal acústica.
• Comprensibilidad: hace referencia a la cantidad de lo que entiende el
interlocutor del habla producida por la persona con disartria. Recoge la
señal acústica y la información adicional que puede contribuir a hacer
más comprensible el mensaje. Esta información complementaria incluye
aspectos como, por ejemplo, el espacio físico, la familiaridad del tópico
y el uso de gestos, y ayudas externas como, por ejemplo, la escritura o
cualquier otro sistema aumentativo de comunicación.
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1.5. Prevalencia
La disartria está presente en muchas enfermedades neurológicas con diferente
grado de afectación, pero se desconoce su verdadera incidencia y prevalencia.
Los criterios de evaluación utilizados definirán muchas veces los datos que
se recogen. En las estimaciones también influyen la ubicación de la lesión, la
naturaleza y el curso de la patología subyacente.
Las estimaciones de la prevalencia de disartria asociada a las principales afec-
taciones neurológicas son las siguientes:
• En el ictus hay mucha variabilidad en función de los aspectos comentados
antes, y se estima que entre el 8 y el 60 % de las personas con ictus presen-
tan disartria (Flowers et al., 2013; Jani et al., 2014; Vidović et al., 2011).
• En los traumatismos�cerebrales entre el 10 y el 65 % de las personas con
lesiones cerebrales traumáticas tienen disartria (Mitchell et al., 2017; Safaz
et al., 2008).
• En la enfermedad�de�Parkinson se considera que la disartria afecta apro-
ximadamente a entre el 70 y el 100 % de las personas que la sufren (Tja-
den, 2008).
• En la esclerosis�múltiple, la disartria está presente en algún momento del
curso de la enfermedad y afecta a entre el 25 y el 50 % de los enfermos
(Yorkston et al., 2010).
• En la esclerosis�lateral�amiotrófica, la disartria se puede observar como
signo inicial en un 30 % de los enfermos, y está presente en casi todos los
individuos en etapas posteriores (Logroscino et al., 2010).
1.6. Características del habla disártrica
La persona que sufre una disartria se distingue por tener un habla con
unas características o dimensiones alteradas.
Las características que pueden estar afectadas en el habla de una persona con
disartria se agrupan según el proceso motor del habla, aunque reconocemos
que, a veces, es difícil asociar una dimensión a un subsistema.
Clasificación de la disartria
Algunos aspectos respiratorios tienen una clara implicación en los aspectos fonadores y
se podrían incluir en ambos aspectos motores: en la respiración y en la fonación. Del
mismo modo, y por poner otro ejemplo, los aspectos del tono y de la intensidad de la
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voz se contemplan dentro del aspecto motor de la fonación, si bien también tienen una
clara relación con los aspectos prosódicos.
Un proceso motor puede tener impacto en otro. Por ejemplo, las alteraciones de la res-
piración, la fonación, la articulación o la resonancia pueden ser los responsables de las
afectaciones prosódicas (American Speech-Language-Hearing Association, s/f).
En la tabla 1 se explicitan las dimensiones alteradas según el proceso motor al
que pertenecen, todas acompañadas de una breve descripción.
Tabla 1. Descripción de las dimensiones alteradas en la disartria
Proceso motor Dimensión Descripción
Respiración Alteración del patrón respiratorio Patrón respiratorio que puede ser rápido, invertido, superficial o
irregular.
Emisión nasal Hay emisión nasal en la corriente de aire.
Inspiración o espiración forzadas El habla está interrumpida por suspiros de inspiración y de espira-
ción repentinos y forzados.
Inspiración audible La inspiración es sonora y jadeante.
Alteración de la capacidad vital Poca capacidad de espiración por inspiración limitada.
Gruñido al final de la espiración Se produce un gruñido al final de la espiración.
Fonación Voz áspera La voz es ronca, rasca.
Voz húmeda La voz tiene un sonido «líquido».
Voz soplada La voz contiene aire.
Voz forzada-estrangulada La voz tiene un sonido como si pasara con gran esfuerzo por la
glotis.
Temblor de la voz La voz aparece con temblores o vibraciones.
Voz interrumpida Se producen interrupciones repentinas del flujo respiratorio vocal.
Finales áfonos Los finales de las producciones son sin voz.
Frases cortas Se producen frases cortas, porque las inspiraciones son poco pro-
fundas (falta de aire).
Monotonía El tono se mantiene en un mismo nivel, sin las variaciones de las
inflexiones.
Ruptura del tono El tono aparece con variaciones repentinas e incontroladas (false-
te).
Alteración del tono El tono de la voz es demasiado elevado o demasiado bajo para la
edad y el sexo.
Monointensidad La intensidad se mantiene en un mismo nivel, sin las variaciones
de las inflexiones.
Variación de la intensidad La intensidad de la voz se muestra con alteraciones repentinas e
incontroladas, a veces demasiado fuerte y a veces demasiado dé-
bil.
Disminución de la intensidad Progresiva disminución de la intensidad a medida que se habla.
Fuente: adaptado de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). Dysarthria in adults (practice portal). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://www.asha.org/prac-
tice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/
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Proceso motor Dimensión Descripción
Alteración de la intensidad A veces la intensidad es demasiado baja (hipofonía) y a veces de-
masiado alta.
Articulación Distorsión consonántica Los sonidos consonánticos no tienen precisión, hay falta de niti-
dez. Puede haber poca fuerza, distorsiones: reducción de grupos
consonánticos, sonorización de consonantes sordas, rozamiento
de los silencios de consonantes oclusivas, etc.
Distorsión vocálica Los sonidos vocálicos no son precisos.
Alteración en el habla conectada o Falta de agilidad al pasar de un sonido a otro. Puede haber repeti-
coarticulada ciones de sonidos, prolongación de sonidos, etc.
Rupturas articulatorias Rupturas no sistemáticas en la exactitud articulatoria.
Resonancia Hipernasalidad La voz suena demasiado nasalizada.
Hiponasalidad La voz es poco nasal.
Faríngea-laríngea La voz resuena en la zona de la glotis y en la faringe.
Prosodia Alteración de la velocidad del habla El habla es demasiado lenta o demasiado rápida.
Aumento de la velocidad La velocidad aumenta de manera progresiva en determinados seg-
mentos del habla o, en general, del principio al final del enuncia-
do.
Velocidad variable La velocidad alterna de lenta a rápida.
Intervalos prolongados Hay intervalos prolongados entre palabras o entre sílabas.
Silencios inadecuados Hay intervalos de silencios inadecuados.
Precipitaciones en el habla Hay precipitaciones en el habla, separadas por pausas.
Acentuación reducida El habla muestra disminución de la acentuación.
Acentuación excesiva El habla muestra una acentuación excesiva, así como la acentua-
ción de sílabas átonas.
Fuente: adaptado de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). Dysarthria in adults (practice portal). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://www.asha.org/prac-
tice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/
1.7. Tipos de disartria
En el estudio de la Clínica Mayo, Darley, Aronson y Brown establecen una
clasificación de las disartrias en función del compromiso neurológico y de la
afectación clínica, que incluye seis entidades: flácida, espástica, atáxica, hipo-
tónica, hipertónica y mixta. En la tabla 2 podemos observar las principales
causas que llevan a cada uno de los tipos de disartrias, así como el compromiso
neurológico, las características perceptivas y los signos físicos para cada uno
de los tipos de disartria, según estos autores (Darley et al., 1978; Freed, 2020;
Love et al., 2001).
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Tabla 2. Descripción del compromiso neurológico, signos neurofisiológicos y afectación percep-
tiva del habla según el tipo de disartria
Tipo de disartria (causas) Compromiso Características per- Signos neurofisiológicos
neurológico ceptivas en el habla
Flácida (ictus, traumatismo físi- Neurona motora inferior • Inspiraciones audibles, respiración • Debilidad y asimetría (pare-
co, miastenia grave, síndrome continua, capacidad vital reducida. sia, parálisis).
de Guillain-Barré, poliomielitis, • Incoordinación fonorrespiratoria, • Flacidez.
tumores del tronco del encéfalo, frases cortas. • Hipotonía.
distrofia muscular, parálisis bul- • Voz débil, soplada, ronca. • Atrofia muscular.
bar progresiva) • Monointensidad, monotonía. • Fasciculaciones.
• Imprecisión articulatoria, distorsión • Sincinesias.
de la estructura formántica. • Movimientos simples y alter-
• Deterioro rápido en el habla y re- nos lentos, imprecisos y re-
cuperación con reposo. ducidos.
• Hipernasalidad, emisión nasal. • Agotamiento muscular rápi-
do con buena recuperación
en reposo.
• Regurgitación nasal durante
la deglución.
• Disminución del reflejo fa-
ríngeo o de náusea.
Espástica (ictus o tumor del Neurona motora superior • Capacidad vital reducida, frases • Labilidad emocional.
tronco del encéfalo, esclerosis bilateral cortas. • Clonus.
lateral amiotrófica, traumatismo • Voz ronca, tensa, forzada, estran- • Diadococinesias lentas y con
craneoencefálico, esclerosis múl- gulada, con tono agravado. disminución del recorrido.
tiple, causas infecciosas, anoxia • Escasas variaciones en el tono y en • Disfagia y sialorrea.
cerebral) la intensidad, acentuación excesi- • Presencia de reflejos orales
va. patológicos: reflejo de suc-
• Imprecisión articulatoria, grupos ción, reflejo de búsqueda,
consonánticos incompletos, ruidos reflejo de mordisco.
fricativos o sonorizaciones en oclu- • Aumento del reflejo faríngeo
sivas. o de náusea.
• Hipernasalidad y cierre velofarín-
geo incompleto.
• Velocidad de habla lenta, aumento
de la duración de las sílabas, las pa-
labras y los silencios.
Espástica (ictus, tumores, trau- Neurona motora superior • Voz ronca y tensa. • Debilidad facial inferior e
matismo craneoencefálico) unilateral • Intensidad reducida. hipotonía contralateral, sin
• Imprecisión articulatoria. atrofia ni fasciculaciones.
• Rupturas articulatorias. • Espasticidad.
• Hipernasalidad (a veces). • Apraxia oral no verbal.
• Ritmo lento. • Diadococinesia irregular,
lenta e imprecisa.
• Leves alteraciones sensoria-
les contralaterales.
• Leve o moderada disfagia
orofaríngea y sialorrea.
Fuente: adaptado de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). Dysarthria in adults (practice portal). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://www.asha.org/prac-
tice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/; Freed, D. B. (2020). Motor speech disorders: diagnosis and treatment (3.ª ed.). San Diego: Plural Publishing; y Love, R., Webb, W., y
Kirshner, H. (2004). Neurology for the speech-language pathologist. Boston, MA: Butterworth-Heinemann-Elsevier.
© FUOC • PID_00282363 15 Disartria
Tipo de disartria (causas) Compromiso Características per- Signos neurofisiológicos
neurológico ceptivas en el habla
Atáxica (enfermedades neuro- Cerebelo y conexiones • Respiraciones forzadas y audibles. • Hipotonía.
degenerativas como ataxia de con otras estructuras del Movimientos respiratorios paradóji- • Disinergias.
Friedreich o degeneración olivo- sistema nervioso central cos. • Movimientos dismétricos
pontocerebelosa, ictus, tóxicos, • Rupturas articulatorias, imprecisión de la mandíbula, la cara y la
tumores, traumatismo craneo- consonántica, vocales distorsiona- lengua.
encefálico, causa infecciosa) das. • Diadococinesias irregulares,
• Acentuación excesiva, inadecuada, lentas y con disminución del
disprosodia. recorrido.
• Restricciones en la variabilidad del • Temblor de cabeza y nistag-
contorno prosódico. mos.
• Incremento de la duración de las • Inestabilidad del tronco con
transiciones entre formantes y pro- un aumento de la base de
longación de fonemas. sustento.
• Tasa de habla lenta, variabilidad e
inconsistencia de los segmentos de
habla.
Hipocinética (enfermedad de Extrapiramidal • Capacidad vital reducida, patrón • Rigidez.
Parkinson, encefalitis, traumatis- respiratorio irregular y rápido. • Temblor de reposo.
mo craneoencefálico, intoxica- • Descoordinación fonorrespiratoria, • Bradicinesia.
ción por metales, ictus) frases cortas. • Alteración de los reflejos
• Voz soplada, ronca, hipofónica, posturales.
con temblor. • Mandíbula, labios y lengua
• Imprecisión articulatoria, sonoriza- temblorosos.
ción de consonantes sordas, roza- • Expresión facial hipomímica.
miento de los silencios de conso- • Diadococinesias rápidas e
nantes oclusivas. imprecisas, con extensión
• Hipernasalidad. de movimiento reducido.
• Tono bajo, monotonía, monointen- • Micrografía.
sidad, acento reducido y caída pro- • Disfagia y sialorrea.
gresiva de la intensidad.
• Velocidad de habla rápida o acele-
rada a medida que avanzan en la
articulación de la palabra o la frase.
• Silencios inapropiados y largos.
• Palilalia, prolongación de fonemas.
Hipercinética (síndromes de Extrapiramidal • Respiración corta o breve, inspira- • Movimientos rápidos y no
Corea, enfermedad de Hun- ción y espiración forzadas repenti- sostenidos (mioclónicos,
tington, ictus, discinesia tardía, nas. tics, coreicos, balísticos) o
anoxia cerebral, intoxicación por • Segmentos intermitentes respirato- movimientos lentos y soste-
monóxido de carbono) rios-afónicos. nidos (atetósicos, discinéti-
• Rupturas fonadoras. cos, distónicos) que pueden
• Voz ronca, tensa, estrangulada. aparecer en reposo, en mo-
• Temblor de voz. vimiento o durante posturas
• Variación excesiva de la intensidad. sostenidas en diferentes zo-
• Marcado deterioro articulatorio nas del cuerpo, de los órga-
con aumento del ritmo, impreci- nos bucofonadores (lengua,
sión y distorsión articulatoria, rui- labios, mandíbula, velo del
dos vocales inadecuados, vocales paladar, faringe, laringe) y
distorsionadas. en la musculatura respirato-
• Hipernasalidad intermitente. ria.
• Velocidad variable, prolongación • Muecas faciales durante el
de pausas y fonemas. habla.
• Diadococinesias alteradas en
tasa, ritmo y regularidad.
Mixta Múltiples sistemas Las características perceptivas varían en Las características físicas varían
función de los sistemas involucrados. en función de los sistemas invo-
lucrados.
Fuente: adaptado de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). Dysarthria in adults (practice portal). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://www.asha.org/prac-
tice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/; Freed, D. B. (2020). Motor speech disorders: diagnosis and treatment (3.ª ed.). San Diego: Plural Publishing; y Love, R., Webb, W., y
Kirshner, H. (2004). Neurology for the speech-language pathologist. Boston, MA: Butterworth-Heinemann-Elsevier.
© FUOC • PID_00282363 16 Disartria
Duffy añade otro tipo de disartria, que denomina indeterminada, que tiene
unas características perceptivas consistentes en una disartria, pero con unos
rasgos que no se adaptan claramente a ninguno de los tipos de disartria pre-
sentados (Duffy, 2013).
De las disartrias mixtas merece la pena destacar la espástica-flácida, la espásti-
ca-atáxica-flácida y la espástica-atáxica-hipocinética, porque corresponden a
entidades patológicas de alta frecuencia, como la ELA y algunos ictus para la
primera, la esclerosis múltiple para la segunda y la enfermedad de Wilson para
la tercera. En la disartria�mixta�espástica-flácida se manifiesta una combina-
ción de los efectos de la alteración de la motoneurona superior e inferior en
forma de paresias, con movimientos lentos de extensión limitada y espastici-
dad. Perceptivamente encontraremos frases breves, una voz áspera, con dis-
torsión consonántica y vocálica, hipernasalidad, monotonía en el tono y la
intensidad, alteración de la acentuación y habla lenta. En cuanto a la disartria
mixta�espástica-atáxica-flácida, dado que afecta a los sistemas de la moto-
neurona superior e inferior y los circuitos del cerebelo, podemos esperar es-
pasticidad, paresia, lentitud, limitación de la extensión de los movimientos y
ataxia. Perceptivamente observaremos voz áspera, rupturas articulatorias irre-
gulares y lentitud en el habla. En la disartria�mixta�espástica-atáxica-hipo-
cinética, dado que existe un compromiso de la motoneurona superior, de los
circuitos del cerebelo y afectación extrapiramidal, aparecen temblores de in-
tención, rigidez, espasticidad y movimientos lentos. Perceptivamente encon-
traremos distorsión consonántica con rupturas articulatorias, acentuación re-
ducida, monotonía y lentitud en el habla (Duffy, 2005; McNeil, 1997; Webb
et al., 2010).
Según estudios de la Clínica Mayo, en unos registros de 1987 a 1990 y de 1993
a 2001 de 6.101 personas con trastornos del habla, las disartrias se pueden
distribuir de la manera siguiente (Duffy, 2005):
• un 27 % son mixtas,
• un 18 % son hipercinéticas,
• un 10 % son atáxicas,
• un 8 % son espásticas,
• un 8 % son flácidas,
• un 8 % son de neurona motora superior unilateral,
• un 8 % son hipocinéticas,
• un 3 % son indeterminadas y
• un 2 % son anartrias.
• El 8 % restante corresponde a la apraxia del habla.
© FUOC • PID_00282363 17 Disartria
El método de clasificación perceptiva, que se basa en los atributos de
percepción auditiva del habla que apuntan a la fisiopatología subyacen-
te, será el principal marco para hacer el diagnóstico diferencial entre
los tipos de disartria. Estas características perceptivas nos permitirán ca-
racterizar las disartrias y, junto con la información fisiopatológica, nos
ayudarán a identificar enfermedades neurológicas subyacentes (Darley
et al., 1969a, 1969b; Darley et al., 1978).
Caso 1
Hombre de cuarenta y ocho años de edad que va al logopeda con un diagnóstico de
corea de Huntington de diez años de evolución. Presenta movimientos coreicos en el
cuerpo y en la zona alta (cara, cuello y tórax). En la exploración del habla del paciente
se aprecia poca producción verbal oral, con frases cortas. Hace inspiraciones rápidas y
repentinas. También se observa imprecisión articulatoria que dificulta la inteligibili-
dad. Alarga fonemas y hace silencios inapropiados, acentúa incorrectamente y tiene
picos de intensidad.
Comprobad qué tipo de disartria tiene. Podéis consultar la tabla 2.
© FUOC • PID_00282363 18 Disartria
2. Cribado
Por cribado entendemos la estrategia que se utiliza en medicina, y por
extensión en las ciencias de la salud, para detectar una enfermedad en
personas que no tienen ni signos ni síntomas, pero que son elementos
de riesgo de sufrirla. Así se puede hacer una detección precoz, dado que
al identificar la necesidad de una evaluación con más detalle se nos
permite adelantarnos a la plena manifestación de los signos o de los
síntomas (TERMCAT centro de terminología, 2021).
Cuando se hace un cribado pueden darse dos situaciones:
1)�No�se�detectan�indicios�de�sufrir�la�enfermedad y, por lo tanto, la persona
queda libre de posteriores exploraciones en aquella área.
2)�Se�encuentra�algún�indicio�que�indica�la�necesidad�de�una�exploración
en toda su extensión por parte de un profesional especializado.
Ictus
Por ejemplo, cuando una persona tiene un ictus, el neurólogo es el primer profesional
que explora al paciente; si este detecta algún indicio de alteración del habla, lo deriva al
médico rehabilitador o al logopeda para que explore con detalle el área y pueda llevar a
cabo la intervención necesaria.
El cribado no proporciona un diagnóstico definido, no describe las caracterís-
ticas de los déficits de habla asociados a la disartria, ni explicita la gravedad,
sino que detecta la necesidad de una exploración minuciosa por parte de un
profesional especializado, en este caso, un logopeda (American Speech-Lan-
guage-Hearing Association, s/f).
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3. Exploración del habla en el paciente adulto
El logopeda es el profesional de la salud que lleva a cabo la exploración del
habla con pruebas estandarizadas, si estas existen, o no estandarizadas. En Es-
paña no se dispone de pruebas estandarizadas traducidas y adaptadas al cas-
tellano y, por esta razón, se utilizan tareas no estandarizadas. La evaluación
debe realizarse en la lengua de la persona que tiene la alteración del habla.
En el supuesto de que empleemos pruebas estandarizadas traducidas literal-
mente a otras lenguas, hay que hacer las adaptaciones adecuadas para conci-
liar las variaciones culturales y lingüísticas. También deberíamos respetar las
variantes dialectales de esta lengua. Por lo tanto, y en consecuencia, habría que
informar con precaución de los resultados (American Speech-Language-Hea-
ring Association, s/f).
Llevar a cabo la exploración del habla en el paciente con daño sobrevenido
permite cumplir los objetivos siguientes (American Speech-Language-Hearing
Association, s/f; Duffy, 2013; Lowit et al., 2010):
1) Describir las características perceptivas del habla asociadas a la disartria y
los hallazgos fisiológicos relevantes.
2) Describir los procesos motores del habla afectados (respiración, fonación,
articulación, resonancia y prosodia) y determinar su gravedad.
3) Identificar otros procesos o áreas que pueden estar comprometidos, como
por ejemplo la deglución o el lenguaje.
4) Evaluar el impacto del trastorno del habla en la inteligibilidad y la naturali-
dad, también en la eficacia y la eficiencia comunicativas, y en último término
en la participación.
Como logopedas, y con el objetivo de entender la globalidad de la persona
y su grado de discapacidad, debemos tener presente el modelo conceptual de
salud propuesto en la clasificación internacional del funcionamiento, de la
discapacidad y de la salud (CIF-2001) de la Organización Mundial de la Salud
(Organización Mundial de la Salud, 2001).
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La evaluación ha de permitir identificar y describir los elementos neu-
rofisiopatológicos y los puntos débiles del discurso, pero también debe
incluir los puntos fuertes, como por ejemplo la comunicación no ver-
bal, las interacciones interpersonales, las limitaciones de actividad y de
participación de la persona en la sociedad, los factores contextuales que
pueden servir de facilitadores o de barreras en la comunicación, así co-
mo el impacto de las alteraciones de la comunicación en la calidad de
vida (Ussher, 2019).
En los últimos años, diferentes clínicos han utilizado la CIF para articular la
exploración y el plan de tratamiento de la disartria, yendo más allá de los as-
pectos neurofisiopatológicos y según los aspectos evidentemente comunicati-
vos, pero también sociales, profesionales y emocionales, tanto de la persona
afectada como de la familia (Melle, 2007a).
Con la información obtenida a partir de la exploración podremos determinar
el diagnóstico�clínico y establecer un pronóstico según la gravedad y otros
factores relevantes. Todos estos datos nos permitirán elaborar una interven-
ción�individualizada.
3.1. Recogida de datos e historia clínica
La exploración del habla se inicia haciendo una recogida de información para
cumplimentar la historia�clínica y poder contextualizar y entender el alcance
de la alteración del habla. Podemos extraer la información consultando los
informes de otros profesionales. Cuando dispongamos de toda esta informa-
ción nos haremos una idea más aproximada de lo que podemos esperar cuan-
do llegue el momento de valorar el habla de la persona.
Para obtener la información centrada en los aspectos del habla, podemos ha-
cer una entrevista� personal al paciente, y en el caso de que este no pueda
responder, pedir la ayuda de los familiares o de las personas de referencia.
La información que hay que recabar se puede agrupar en datos generales, datos
médicos asociados al diagnóstico y datos basados en aspectos logopédicos. Se
presenta esta información en la tabla 3.
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Tabla 3. Ítems para la recogida de información
Datos generales Datos médicos aso- Datos centrados en as-
ciados al diagnóstico pectos logopédicos
• Los datos personales (edad, estudios, • La etiología o el diagnóstico médico; • La aparición y la evolución de los sínto-
ocupación, etc.); • el lugar de la lesión; mas del habla;
• el estado auditivo (audífonos); • la fecha del diagnóstico; • la presencia o no de déficits asociados
• el estado visual (lentes correctivas); y • los procedimientos médicos; en relación con: lenguaje, estado cogni-
• el estado emocional. • las hospitalizaciones; tivo, deglución, etc.;
• la pérdida o no de conocimiento (pun- • los antecedentes culturales, lingüísticos y
tuación de la escala de Glasgow, si es el comunicativos;
caso); • la motivación;
• la evolución desde el diagnóstico; • los tratamientos logopédicos seguidos
• las derivaciones a otras especialidades hasta el momento y su resultado;
médicas y de rehabilitación, y sus resul- • las necesidades de comunicación especí-
tados; ficas de la persona;
• los cuidados recibidos; y • el impacto del problema actual en las
• la medicación que toma y los posibles actividades y en la participación;
efectos secundarios. • la identificación de facilitadores y de ba-
rreras de comunicación;
• las medidas adaptativas que la persona
afectada ha encontrado;
• el grado de sensibilización sobre la difi-
cultad, las observaciones y las expectati-
vas con relación a la mejora de la dificul-
tad; y
• la valoración del habla en diferentes con-
textos de comunicación asociados al
propio afectado (cuándo se fatiga, in-
fluencia de la medicación, etc.) y aso-
ciados al exterior (características del en-
torno, número de interlocutores, etc.).
Fuente: elaboración propia a partir de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). Dysarthria in adults (practice portal). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://
www.asha.org/practice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/; Melle, N. (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria. Madrid: Síntesis; Ussher, C. (2019). Trastorno del
habla en adultos. Disartrias. En V. A. Angiono (Ed.), Manual de los trastornos de la comunicación, lenguaje y habla: una mirada interdisciplinaria en niños y adultos. Córdoba: Brujas.
Es posible que algunos de los ítems expuestos en la tabla 3 no sean aplicables Entornos clínicos
a todos los entornos clínicos. Habrá que adaptar la recogida de información diferentes
a cada caso en concreto. Por ejemplo, de un paciente
con la enfermedad de Parkin-
son no habrá que recoger si ha
También, durante el proceso de exploración, a veces cuando ya hemos inicia- perdido el conocimiento en al-
gún momento o la situación
do la intervención, necesitamos exploraciones complementarias de otros es- de la lesión. En cambio, de una
persona que ha sufrido un ic-
pecialistas. tus sí que será importante co-
nocer estos aspectos.
A continuación, nos centraremos en la exploración�directa, según los aspec-
tos neurofisiológicos, perceptivos, funcionales y acústico-instrumentales.
Exploraciones
complementarias
Con la exploración nos interesará describir los aspectos siguientes:
Por ejemplo, podemos necesi-
tar la información que puede
ofrecer el otorrinolaringólogo
1) Las deficiencias, que son anomalías o pérdidas estructurales-orgánicas y con relación a la voz, o la del
fisiológicas. En las deficiencias�estructurales-orgánicas se incluyen las alte- neumólogo con relación a la
respiración.
raciones en la articulación, la resonancia, la respiración y la fonación a causa
de parálisis, espasticidad, flacidez, movimientos descoordinados y otros de la
musculatura implicada en el habla. Por deficiencias�fisiológicas entendemos
las relacionadas con la inteligibilidad, la comprensibilidad, la velocidad del
habla y la prosodia (Melle, 2007a).
© FUOC • PID_00282363 22 Disartria
2) Las limitaciones�en�el�desarrollo�de�las�actividades que implican las defi-
ciencias, es decir, las dificultades que podemos encontrarnos al hacer una ac-
tividad, y que se traducen en una reducción de las habilidades comunicativas
dentro de un contexto físico o social. Por ejemplo, la dificultad de habla por
teléfono o de habla en ambientes ruidosos.
3) Las restricciones�en�la�participación, que equivalen a las dificultades que
experimenta la persona con disartria para involucrarse en situaciones vitales,
como por ejemplo barreras actitudinales que impiden el desarrollo normal de
la persona con disartria en situaciones educativas, sociales y laborales (Ussher,
2019).
Las exploraciones neurofisiológica, perceptiva y acústica/instrumental nos
aportarán información sobre las deficiencias estructurales y fisiológicas. Las
escalas de independencia funcional comunicativa y el estudio del contexto
social contribuirán a hacer entender las limitaciones en las actividades y las
restricciones en la participación (Melle, 2007a; Ussher, 2019).
La exploración del habla habitualmente acompaña la exploración de la fun-
ción deglutoria. A menudo, la persona que manifiesta un trastorno disártrico
también tiene dificultades con la deglución.
En la figura 1 se presentan, en un diagrama, los elementos del proceso de
evaluación del habla con daño neurológico sobrevenido. A continuación, se
detalla cada uno de los elementos de la exploración directa con el paciente.
Figura 1. Elementos del proceso de evaluación
Fuente: adaptación a partir de Melle, N. (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria. Madrid: Síntesis.
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3.2. Exploración neurofisiológica
La exploración neurofisiológica se puede dividir en la exploración de los ór-
ganos bucofonadores, de los pares craneales y de los reflejos. A continuación,
las explicamos (Melle, 2007a; Oriol-Peregrina, 2006a; Ussher, 2019; Webb et
al., 2010).
3.2.1. Exploración de los órganos bucofonadores
Iniciamos la valoración de una persona con alteración del habla explorando
los órganos bucofonadores (OBF). Este análisis nos permitirá conocer su gra-
do de movilidad, de agilidad, de tonicidad, de fuerza y de sensibilidad. Nos
interesará saber cómo están en reposo, cómo pueden hacer los movimientos
de manera aislada, así como el movimiento diadococinético, para valorar la
velocidad y la regularidad del movimiento. Se hará una valoración sin voz y
también con voz, para observar la coordinación del movimiento con la respi-
ración y la voz. Con esta exploración determinaremos la estabilidad, la sime-
tría, la precisión de los movimientos y su recorrido (Darley et al., 1978).
La exploración de los órganos bucofonadores debe hacerse con unas medidas
higiénicas, como ponernos guantes quirúrgicos de nitrilo, mascarillaa FFP2 y
pantalla protectora por la proximidad a la cara de la persona y por los proce-
dimientos de generación de aerosoles (Talleda et al., 2020). La pantalla protec-
tora se ha empezado a utilizar desde el inicio de la pandemia por COVID-19.
Habrá que adaptar las medidas higiénicas a las necesidades en función de la
evolución de la pandemia u otras situaciones contagiosas que puedan aparecer.
Los materiales necesarios son depresores y bastoncillos de algodón.
A continuación describimos la exploración de cada uno de los órganos buco-
fonadores.
1)�Labios. La exploración del par craneal VII nos permite evaluar la función
motora de los labios, y la del V, la parte sensorial.
Observaremos la posición de los labios en reposo, si están cerrados o no, o si
hay asimetría. Valoraremos el tono mediante la observación y el tacto.
Exploraremos la movilidad y también la precisión y la amplitud del movi-
miento de los labios. Lo haremos frunciéndolos, estirándolos en una sonrisa
sin enseñar los dientes y enseñándolos y redondeándolos.
Para valorar la agilidad, utilizaremos los mismos ejercicios, pero llevados a ca-
bo de manera continua durante cinco segundos. Podemos emplear también
combinaciones de vocales, por ejemplo /u-i, u-i, u-i, u-i, u-i/. Haremos las ta-
reas sin voz y con voz.
© FUOC • PID_00282363 24 Disartria
Para conocer la fuerza podemos hacer producir una sílaba que empiece con
un sonido oclusivo bilabial /p/, o hinchar aire en las mejillas para comprobar
si los labios pueden retenerlo.
Finalmente, exploraremos la sensibilidad de los labios pidiendo al paciente
que con los ojos cerrados sepa dónde le estamos tocando los labios (arriba,
abajo, a la derecha, a la izquierda). Podemos hacerlo con un bastoncillo de
algodón.
2)�Lengua. La función motora de la lengua se explorará por el par craneal XII, y
la parte sensorial por el VII (dos tercios anteriores) y el IX (un tercio posterior).
También observaremos la posición lingual en reposo: medida, si hay asimetría
o movimientos involuntarios (fasciculaciones). Valoraremos el tono mediante
la observación y el tacto.
Exploraremos la movilidad haciendo una protrusión y retracción de la lengua,
elevándola y lateralizándola a izquierda y derecha y también repasando las
encías.
Para valorar la agilidad, utilizaremos los mismos ejercicios, pero llevados a ca-
bo de manera continua durante cinco segundos. Podemos emplear también
combinaciones silábicas, por ejemplo /ta-la, ta-la, ta-la, ta-la, ta-la/, o /lla-
ga…/. Los ejercicios los haremos sin voz y con voz.
Para saber la fuerza de la lengua podemos hacer empujar un depresor sosteni-
do por la persona examinadora. Esta tarea de contrarresistencia se puede hacer
empujando el depresor adelante, colocándolo sobre la lengua y pidiendo al
paciente que haga fuerza hacia arriba, o colocándolo en los laterales y pidién-
dole que empuje a los lados.
Finalmente, exploraremos la sensibilidad pidiendo al paciente que con los ojos
cerrados nos diga dónde le tocamos la lengua (parte anterior, parte media, par-
te posterior, a la derecha, a la izquierda). Podemos hacerlo con un bastoncillo
de algodón.
3)�Mejillas. La exploración del par craneal VII nos permitirá evaluar la fun-
ción motora de las mejillas y otros elementos faciales como la movilidad de la
frente, de los ojos y, como hemos dicho antes, de los labios. Si exploramos el
par craneal V recabaremos información sobre la sensibilidad de la cara.
También observaremos la posición de las mejillas en reposo para ver si hay
asimetría. Valoraremos el tono por medio de la observación y del tacto.
Exploraremos la movilidad hinchando y comprimiendo las mejillas, las dos a
la vez, y de manera alterna.
© FUOC • PID_00282363 25 Disartria
Para valorar la agilidad, utilizaremos los mismos ejercicios, pero llevados a ca-
bo de manera continua durante cinco segundos. También haremos el movi-
miento alterno de hinchar primero una mejilla y después la otra.
Para conocer su fuerza podemos hincharlas de aire y darles pequeños golpes
con los dedos para comprobar el estado, o mantener la acción de contraer.
Finalmente, exploraremos la sensibilidad de las mejillas pidiendo al paciente
que con los ojos cerrados nos diga qué mejilla le estamos tocando (la derecha
o la izquierda). Podemos hacerlo con un bastoncillo de algodón.
4)�Mandíbula. La exploración del par craneal V nos permitirá evaluar la fun-
ción motora de la mandíbula.
Observaremos la posición de la mandíbula en reposo, si cierra con fuerza o si
cae sin fuerza.
Exploraremos la movilidad de la mandíbula abriendo y cerrando la boca, late-
ralizando y haciendo protrusiones, y también imitando los movimientos mas-
ticatorios.
Para valorar la agilidad, utilizaremos los mismos ejercicios, pero llevados a
cabo de manera continua durante cinco segundos.
Para conocer su fuerza podemos pedir al paciente que abra la boca haciendo
contrarresistencia con la mano de la persona examinadora e intentar abrir la
boca mientras el paciente la mantiene cerrada, así como lateralizar a derecha
e izquierda haciendo contrarresistencia.
Finalmente, exploraremos la sensibilidad de la mandíbula pidiendo al paciente
que con los ojos cerrados nos diga dónde le estamos tocando (a derecha, a
izquierda). Podemos hacerlo con un bastoncillo de algodón.
5)�Velo�del�paladar. La exploración del par craneal XI nos permitirá evaluar
la función motora del velo del paladar, y la del VII y el X, la parte sensorial.
Observaremos la posición del velo del paladar en reposo y si hay asimetría.
Valoraremos el tono mediante la observación y el tacto.
Exploraremos la movilidad pidiendo al paciente que haga una /a/ breve varias
veces.
Para valorar la agilidad, utilizaremos el mismo ejercicio, pero llevado a cabo
de manera continua durante cinco segundos.
© FUOC • PID_00282363 26 Disartria
Para conocer la fuerza podemos hacer producir una sílaba que empiece con un
sonido oclusivo posterior /k/ (a pesar de que una debilidad lingual posterior
puede influir en esto).
Finalmente, exploraremos la sensibilidad del velo pidiendo al paciente que
nos diga dónde le estamos tocando (a derecha, a izquierda). Podemos hacerlo
con un bastoncillo de algodón.
6)�Faringe�y�laringe. La exploración de los pares craneales IX y X nos permi-
tirán evaluar la función motora de la faringe y de la laringe, y la del X, la parte
sensorial.
La exploración de la faringe y de la laringe se llevará a cabo indirectamente Ved también
por medio de las tareas para explorar la fonación. El especialista indicado para
Las tareas para explorar la fo-
hacer la exploración instrumental de estos órganos es el otorrinolaringólogo. nación se exponen en el apar-
tado «Fonación».
Gracias a la realización de las tareas expuestas para evaluar cada uno de los
órganos bucofonadores recabaremos información de las funciones neuromus-
culares.
3.2.2. Exploración de los pares craneales
También es importante hacer la exploración de los pares craneales, puesto que
«el examen neurofisiológico permitirá establecer el grado de integridad de los
pares craneales que controlan los mecanismos implicados en la producción
verbal» (Melle, 2007a, p. 57).
La exploración de los pares craneales es más amplia que la exploración estricta
de los órganos bucofonadores porque incluye toda la exploración de la movi-
lidad y sensibilidad facial, así como la movilidad del trapecio y del esternoclei-
domastoideo. Por este motivo complementamos la información proporciona-
da en el apartado anterior con la información de la tabla 4, que se presenta a
continuación, sobre la exploración de los pares craneales (Love y Webb, 1998;
Love y Webb, 2001). Dado que la exploración de alguno de los órganos está
bien descrita en el apartado anterior, ahora no nos detendremos en ello.
Tabla 4. Descripción de la exploración motora y sensorial de los pares craneales
Par craneal Motor Sensorial
Zona Exploración Zona Exploración
V, o trigémino Músculos pterigoideos Apertura, cierre, laterali- Sensorial de la cara y de Tacto, dolor, temperatura
(lateral y medio) y mase- zación mandibular. la boca
teros, y músculo tempo- Observación, palpación,
ral contrarresistencia.
Fuente: adaptado de Love, R. J. y Webb, W. G. (1998). Neurología para los especialistas del habla y del lenguaje (3.ª ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana; y Love, R., Webb, W.,
y Kirshner, H. (2004). Neurology for the speech-language pathologist. Boston, MA: Butterworth-Heinemann-Elsevier.
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Par craneal Motor Sensorial
Zona Exploración Zona Exploración
VII, o facial Cara: orbicular de los Observar los diferentes Paladar blando y 2/3 an- Gusto
ojos, corrugador, vientre músculos (frente, ojos, la- teriores de la lengua.
anterior del occipito-fron- bios, mejillas, etc.) en re- Protege el oído.
tal, músculo depresor del poso, pedir movimiento y
tabique nasal, orbicular posturas sostenidas.
de la boca, depresor del
labio inferior, depresor
del ángulo de la boca,
mentoniano, platisma, ri-
sorio y buccinador
IX, o glosofaríngeo (se Músculos faríngeos y del Test de anclaje lingual Tercio posterior de la len- Gusto
evalúa al mismo tiempo paladar modificado, /a/ sostenida gua.
que el vago) y alternante, /i/ sostenida
(espejo de Glatzel).
Reflejo vómito. Deglu-
ción.
X, o vago Paladar, faringe y laringe Otorrinolaringología Otorrinolaringología
(ORL). (ORL).
Análisis subjetivo del lo- Paladar, faringe y laringe.
gopeda: valorar el cierre
glótico, /a/ mantenida,
cambio de tono en /a/,
reflejo del velo del pala-
dar.
XI, o espinal Paladar blando, parte ros- Pronunciar la /a/ sosteni-
tral del trapecio y ester- da y alternante.
nocleidomastoideo Levantar hombros ha-
ciendo contrarresistencia,
girar la cabeza e inclinar-
la hacia el hombro dere-
cho e izquierda haciendo
contrarresistencia y hacer
contrarresistencia hacia
adelante con la cabeza.
XII, o hipogloso Lengua Observación, movilidad
aislada y diadococinética,
fuerza.
Fuente: adaptado de Love, R. J. y Webb, W. G. (1998). Neurología para los especialistas del habla y del lenguaje (3.ª ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana; y Love, R., Webb, W.,
y Kirshner, H. (2004). Neurology for the speech-language pathologist. Boston, MA: Butterworth-Heinemann-Elsevier.
3.2.3. Exploración de los reflejos
En último lugar, y para acabar con la exploración neurofisiológica, habrá que
explorar los reflejos orales y valorar si son los normales en la edad adulta o si
aparecen reflejos arcaicos, que deberían haber desaparecido, y que en caso de
estar presentes indican un daño neurológico significativo. Los reflejos pueden
estar presentes o ausentes, y si están presentes pueden aparecer exacerbados,
ser normales o disminuidos.
© FUOC • PID_00282363 28 Disartria
La exploración de los reflejos es muy importante de cara a valorar la deglu-
ción. Como ya hemos comentado anteriormente, la exploración del habla y la
exploración de la deglución en una persona con daño sobrevenido a menudo
suelen realizarse al mismo tiempo.
Los reflejos que deberemos valorar y que esperamos que estén presentes son:
• Reflejo�de�náusea: aplicando una leve presión en la pared posterior de la
faringe con un depresor.
• Reflejo�del�paladar: aplicando una leve presión en la úvula.
• Reflejo� de� la� deglución: se provoca haciendo una estimulación lo más
parecida a la que hacen los alimentos cuando se come.
La tos debe valorarse de manera voluntaria, puesto que el reflejo solo se des-
encadenará si hay algún elemento extraño que intenta atravesar los pliegues
vocales.
Los reflejos considerados arcaicos y que no deberían estar presentes son, por
ejemplo, el de mordisco, el de búsqueda y el de succión.
3.3. Exploración perceptiva: procesos motores
La exploración perceptiva permitirá valorar el estado de los diferentes
procesos motores implicados en el habla, es decir, valorar la respiración,
la fonación, la articulación, la resonancia y la prosodia.
Tradicionalmente, los logopedas son los profesionales que llevan a cabo esta
exploración, que se caracteriza por ser accesible y tener un coste bajo. Tiene
un carácter subjetivo porque se basa en el análisis auditivo y visual del pro-
fesional, y este es uno de los motivos por el que no puede ser el único mé-
todo utilizado, dado que la fiabilidad entre explorador e intraexplorador es
cuestionable (Melle, 2007a). Otro motivo es la falta de correlación entre un
trastorno perceptivo y el déficit neurofisiológico, ya que diferentes trastornos
perceptivos pueden referirse a un mismo déficit neurofisiológico, o bien varios
déficits neurofisiológicos pueden ser los responsables de un mismo trastorno
perceptivo (Murdoch et al., 2001).
Es importante grabar esta parte de la exploración para hacer un análisis pos-
terior, para recabar información que pueda haber pasado desapercibida, para
contar la tasa o la velocidad del habla, y, en último término, para comparar
diferentes muestras de habla del paciente y observar la evolución. Por esta ra-
zón habrá que pedir el consentimiento informado del paciente.
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Debemos entender que a veces será difícil asociar alguna característica del ha- Respiración y fonación
bla a uno de los procesos motores. Por ejemplo, la reducción de la sonoridad
Por ejemplo, las alteraciones
puede ser a causa de un problema de laringe en algunas personas, y en otras de la respiración o de la fona-
puede deberse a un tema respiratorio. Además, la interrelación entre los dife- ción pueden influir en los com-
ponentes prosódicos (Ameri-
rentes procesos motores implica que la alteración en uno tenga incidencia en can Speech-Language-Hearing
Association, s/f).
otro.
A continuación describiremos cómo llevar a cabo la valoración de cada uno
de los procesos motores.
3.3.1. Respiración
De la respiración, en primer lugar analizaremos:
1) El modo�respiratorio, que puede ser nasal, bucal o mixto.
2) El tipo� respiratorio, que puede ser superior, costal, torácico, abdominal
diafragmático, invertido, costodiafragmático o abdominal.
3) La frecuencia�respiratoria, que puede ser rápida, lenta o pausada. Valores
de quince a veinte ciclos por minuto se consideran correctos.
Para hacerlo, observaremos la respiración en reposo y también durante la fo-
nación. Además del modo, el tipo respiratorio y la frecuencia, podemos definir
la calidad�de�la�inspiración: si es brusca, audible, si se hace con esfuerzo, etc.
Habrá que medir el tiempo máximo espiratorio (TME), así como su control.
Podemos hacerlo mediante el soplo o manteniendo una /s/ con inspiración
previa. El procedimiento se repetirá tres veces, se cronometrará la duración y
se hará la media de los tres valores. En la tabla 5 se muestran los valores de
referencia para calificar la normalidad y el grado de alteración. Para explorar
el control del soplo haremos una /s/ in crescendo y una /s/ in diminuendo.
Tabla 5. Calificación en segundos para el mantenimiento de la /s/
Calificación de TME
Normal Adecuado Justo Pobre Nulo
20-30’’ 15-19’’ 10-14’’ 1-9’’ 0’’
Fuente: Pert, S. (1995). An evaluation of the Robertson Dysarthria Profile (Revised). Department of Psychology and Speech Patho-
logy. Recuperado de http://www.speechtherapy.co.uk/PDF/1995SPertDissertation.pdf
Finalmente, exploraremos la relación entre la respiración y la fonación, es de-
cir, la coordinación�fonorrespiratoria�(CFR). Para explorar la coordinación
fonorrespiratoria se dividirá el tiempo máximo espiratorio por el tiempo má-
ximo de fonación (que se puede hacer con una /z/). La relación entre ambos
valores normalmente es 1 o algo más; valores por encima de 1,4 se conside-
© FUOC • PID_00282363 30 Disartria
ran patológicos (García-Tapia Urrutia et al., 1996). También se puede valorar
la coordinación fonorrespiratoria pidiendo al paciente que cuente en voz alta
del uno al veinte.
Entre las alteraciones más frecuentes podemos observar:
• hablar durante la inspiración;
• poco control en la dosificación del aire a medida que se habla, soltando
el aire de manera más importante al inicio de la fonación y haciendo los
finales áfonos;
• la ausencia de pausas respiratorias durante la fonación; o
• el mantenimiento de la fonación con aire residual.
En la tabla 6 se describe sintéticamente la exploración perceptiva de la respi-
ración.
Si se ha de realizar una exploración instrumental y detallada de la respiración,
habrá que derivar el paciente al neumólogo. Este hará una espirometría en la
que se medirán la capacidad vital (CV), la capacidad vital forzada (FVC), el
volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) y el índice FEV1/
FVC. También hará un estudio de las presiones estáticas máximas, la inspira-
toria (Pimáx) y la espiratoria (Pemáx), en la que se cuantifica la fuerza que puede
ejercer la musculatura respiratoria con relación al grado de estiramiento pre-
vio (Melle, 2007a).
Tabla 6. Descripción de la exploración perceptiva de la respiración
Exploración de la respiración
Dimensión Tarea
Modo, tipo y velocidad de la respiración Observación en reposo y en fonación.
Tiempo máximo de espiración Mantener una /s/.
Control del soplo In crescendo e in diminuendo con /s/.
Coordinación fonorrespiratoria Índice s/z.
Contar en voz alta del uno al veinte.
Fuente: elaboración propia
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3.3.2. Fonación
Con relación a la fonación, por un lado, nos interesará conocer si hay buen
apoyo respiratorio durante la fonación y, por otro, el estado de la función
laríngea.
Para explorar el apoyo respiratorio aplicado a la fonación utilizaremos el tiem-
po�máximo�de�fonación�(TMF), que como su nombre indica es el tiempo má-
ximo que una persona es capaz de mantener una fonación vocal confortable.
Haremos mantener la vocal /a/ tanto tiempo como el paciente pueda después
de una inspiración, siempre que lo haga con comodidad. El procedimiento se
repite tres veces, se cronometran y se hace la media de los tres valores. Tam-
bién se pueden llevar a cabo las mismas tareas con la vocal /i/. En la tabla 7 se
indican los valores en segundos de normalidad y patología con la vocal /a/.
Tabla 7. Calificación en segundos de normalidad y patología en hombres y mujeres para el
mantenimiento de la vocal /a/
Calificación TMF
Hombres Mujeres
Normalidad Patología Normalidad Patología
22-34’’ <10’’ 16-25’’ <10’’
Fuente: Melle, N. (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria. Madrid: Síntesis.
Durante la exploración observaremos la calidad de la voz para definir:
• Timbre: voz nítida, voz áspera (disfónica, ronca, rugosa), voz soplada (con
escape de aire durante la espiración), voz húmeda (voz mojada, con rui-
dos, gargajosa), voz aspirada (en inspiración), voz estrangulada (por cierre
glótico intenso, voz presionada), voz estridente, voz temblorosa, etc.
• Tono: utilizaremos la imitación de media escala musical en ascenso y en
descenso con la vocal /a/; las alteraciones que pueden surgir son dificultad
a la hora de modificar el tono, una voz demasiado grave, una voz dema-
siada aguda, monotonía o cambios tonales bruscos.
• Intensidad: la prueba de contar del uno al cinco con voz cada vez más
intensa, de hacer una /a/ in crescendo y una /a/ in diminuendo y de proyectar
la voz en la lectura de un pequeño texto nos permitirán valorar la capaci-
dad de control de la intensidad de la voz del paciente. En cuanto a la alte-
ración de la intensidad, podemos encontrarnos con hipofonía, intensidad
elevada, variación excesiva de la intensidad o monointensidad.
En la tabla 8 se describe esquemáticamente la exploración perceptiva de la
fonación.
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Si se debe realizar una exploración instrumental detallada de la función larín-
gea habrá que derivar al paciente al otorrinolaringólogo. Este, mediante una
fibroendoscopia, informará del estado anatómico de las estructuras laríngeas
(cierre glótico, simetría, amplitud, estado de la mucosa, patologías, etc.). A ve-
ces puede ser necesario hacer una electroglotografía, que aporta información
sobre el patrón vibratorio de las cuerdas vocales, el tiempo de cierre, etc.
Tabla 8. Descripción de la exploración perceptiva de la fonación
Exploración de la fonación
Dimensión Tarea
Tiempo máximo de fona- Mantener una /a/.
ción
Timbre Observación de la voz.
Tono Escala musical.
Intensidad Contar en voz alta del uno al cinco con intensidad progresiva.
In crescendo e in diminuendo con /a/.
Lectura proyectada de un texto.
Fuente: elaboración propia
3.3.3. Articulación
Para valorar la articulación nos interesará conocer la precisión articulatoria de
los diferentes fonemas. Todos conocemos la diferencia en la ejecución de un
fonema de manera aislada o en el contexto de la tira fónica. Para esto, valo-
raremos la articulación en un contexto simple, y en un continuum articulato-
rio de emisiones cada vez más largas, hasta llegar a la longitud de las que se
producen en el marco habitual del habla espontánea. En la exploración de la
articulación utilizaremos la lectura, y en el caso de no ser posible:
1) La repetición de palabras con diferentes grupos fonéticos (monosílabos, po-
lisílabos, grupos consonánticos):
• pie, gol, mes, flor, etc.
• calendario, mariposa, manifestación, etc.
• plato, brazo, tres, clave, etc.
2) La repetición de frases de diferente longitud:
• La casa es grande.
• El niño juega con la pelota.
• El sábado fui a una fiesta muy divertida.
3) La repetición de textos.
© FUOC • PID_00282363 33 Disartria
4) El habla espontánea.
En las alteraciones podremos identificar vocales distorsionadas (mal defini-
das), consonantes imprecisas, articulación irregular, desenfoque articulatorio,
transiciones torpes entre vocales y consonantes, imprecisión articulatoria ge-
neral o imprecisión articulatoria en un sonido determinado.
En la tabla 9 se describen esquemáticamente las tareas para la exploración de
la articulación.
Tabla 9. Descripción de la exploración perceptiva de la articulación
Exploración de la articulación
Dimensión Tarea
Articulación Lectura o repetición de palabras, frases y textos.
Habla espontánea.
Fuente: elaboración propia
3.3.4. Resonancia
Exploraremos la resonancia a partir de la observación de la calidad de la voz a
lo largo de la entrevista. Las alteraciones en relación con la resonancia pueden
ser: hipernasalidad, hiponasalidad, escape nasal de aire, resonancia faríngea,
resonancia laríngea o falta de resonancia.
En la tabla 10 se muestra un resumen de la tarea para explorar la resonancia
perceptivamente.
Tabla 10. Descripción de la exploración perceptiva de la resonancia
Exploración de la resonancia
Dimensión Tarea
Resonancia Observación de la voz en el habla espontánea.
Fuente: elaboración propia
3.3.5. Prosodia
Para valorar perceptivamente la prosodia podemos utilizar:
1) La repetición o la lectura de frases con diferentes entonaciones:
• Hoy hace sol.
• ¿Hoy hace sol?
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• ¡Hoy hace sol!
2) La lectura de frases con palabras que tienen un significado diferente en
función del contexto:
• En la estantería no hay nada.
• Ella nada cada día.
3) La lectura de frases que cambian el significado en función de la entonación,
los signos de puntuación, las pausas:
• ¿Cómo quieres que lo solucione?
• ¿Cómo? ¿Quieres que lo solucione?
• Cómo quieres que lo solucione…
4) La lectura de un texto.
5) El habla espontánea.
Con relación a la prosodia podemos encontrar alteraciones ligadas a:
• Velocidad: rápida o lenta. Se contabiliza el número de palabras que se
producen en la lectura de un texto durante un minuto. Una persona con
una velocidad de habla normal es capaz de decir aproximadamente 150
palabras por minuto y leer a una velocidad de 150,8-162,3 palabras por
minuto (Toledo et al., 2011).
• Melodía: monotonía o melodía extraña.
• Patrones�de�acentuación: acentuación reducida o acentuación excesiva.
• Ritmo: lentitud, aceleración, ritmo alternado (periodos de lentitud y pe-
riodos de aceleración), aceleración progresiva, breves precipitaciones o si-
lencios inadecuados.
En la tabla 11 se presentan esquemáticamente las tareas para explorar percep-
tivamente los diferentes aspectos de la prosodia.
Tabla 11. Descripción de la exploración perceptiva de la prosodia
Exploración de la prosodia
Dimensión Tarea
Velocidad Contabilizar el número de palabras por minuto en lectura o en
habla espontánea.
Melodía Repetir o leer frases con diferente entonación.
Leer un texto.
Hablar espontáneamente.
Fuente: elaboración propia
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Exploración de la prosodia
Dimensión Tarea
Patrones de acentuación Leer palabras, frases o textos.
Hablar espontáneamente.
Ritmo Leer un texto.
Hablar espontáneamente.
Fuente: elaboración propia
A pesar del desarrollo de técnicas instrumentales, como las que veremos
más adelante, el análisis perceptivo continúa siendo la primera herra-
mienta para hacer un diagnóstico diferencial y planificar el tratamiento
(Melle, 2007a; Miller, 2018).
3.4. Exploración de los componentes funcionales
También habrá que explorar los componentes funcionales, que en últi-
mo término permitirán definir la severidad de la disartria y los aspectos
determinantes en la eficiencia del habla, en su dimensión más práctica.
3.4.1. Inteligibilidad del habla
Como hemos dicho antes, es el grado con el que el interlocutor, tanto si es un
familiar o una persona próxima como si es un desconocido, entiende el habla
del individuo y recoge la señal acústica junto a las estrategias que utiliza el
paciente para hacerse entender. Normalmente, se informa como un porcentaje
de palabras identificadas de manera correcta por un oyente.
Las recomendaciones para obtener un muestreo de habla deberían incluir las
características siguientes:
• Material desconocido por el oyente y con una baja predictibilidad semán-
tica.
• Palabras que proporcionen un muestreo de la mayoría de los fonemas.
• Tareas con la producción de estímulos verbales, fonemas, palabras y frases,
grabadas y transcritas posteriormente por una o más personas ajenas a la
exploración.
© FUOC • PID_00282363 36 Disartria
Más que las escalas de estimación subjetiva, las pruebas que se utilizan en este
tipo de muestreo de habla son las que aportan más objetividad y, por lo tanto,
más validez y fiabilidad (American Speech-Language-Hearing Association, s/
f; Melle, 2007a).
En lengua inglesa se dispone como principales herramientas�objetivas el As-
sessment of Intelligibility of Disarthric Speech (Yorkston et al., 1984), el Speech
Intelligibility Test for Windows (Yorkston et al., 2007) y el Multiple-Word Intelli-
gibility Test (Kent et al., 1989) (Freed, 2020).
En el Assessment of Intelligibility of Disarthric Speech (Yorkston et al., 1984) se
deben identificar palabras fonéticamente similares y frases de dos extensiones
diferentes (cinco y diez palabras). El paciente las ha de leer o repetir mientras
se graba la producción. El evaluador tendrá que identificar, de entre una lista,
las palabras grabadas y transcribir las frases para encontrar las palabras enten-
didas. De este modo se calculan los parámetros de porcentaje de inteligibilidad
de palabras y de frases, la tasa de inteligibilidad (palabras inteligibles en las
frases) y la tasa de eficiencia comunicativa (cociente de la tasa de inteligibili-
dad del evaluado entre la tasa media de inteligibilidad del grupo normativo).
El Speech Intelligibility Test for Windows (Yorkston et al., 2007) es una versión ac-
tualizada de un test desarrollado por Yorkston, Beukelman y Traynor en 1984
que mide la inteligibilidad de palabras y frases, la velocidad del habla y la efi-
ciencia comunicativa en una aplicación de ordenador.
El Multiple-Word Intelligibility Test (Kent et al., 1989), aparte de proporcionar el
grado de inteligibilidad gracias al porcentaje de palabras reconocidas correc-
tamente, ofrece información diagnóstica adicional porque permite conocer
cuáles son las características fonético-articulatorias responsables de la altera-
ción articulatoria. Esto se consigue utilizando palabras que contienen los die-
cinueve contrastes fonéticos de la lengua inglesa. En esta prueba, que no está
estandarizada, también se graban las emisiones del paciente para que uno o
dos evaluadores puedan elegir la palabra escuchada con un procedimiento de
elección múltiple.
De las herramientas�subjetivas hay que destacar la valoración de la inteligi- Ved también
bilidad desarrollada por Duffy mediante la Intelligibility rating scale for motor
Encontraréis la Intelligibility ra-
speech disorders (Duffy, 2005). ting scale for motor speech di-
sorders en el anexo 1.
En esta escala se puntúa la inteligibilidad del uno al diez para cada una de
las siguientes dimensiones: el contexto o el entorno, el contenido informati-
vo y la eficiencia comunicativa. El entorno puede ser ideal (cara a cara, sin
distracciones ni ruidos, etc.) o adverso (distanciación, ruidos, etc.). El conte-
nido�informativo puede ser restringido (respuestas breves) o abierto (conte-
nido pragmáticamente apropiado, tópicos nuevos, narraciones largas, etc.). La
eficiencia�comunicativa puede ser normal (no necesita repetir o aclarar) o
© FUOC • PID_00282363 37 Disartria
precisar reparaciones (repetir, aclarar, modificar las emisiones, como deletrear,
confirmar palabra a palabra, repeticiones del interlocutor, etc.) (Duffy, 2005;
Melle, 2007a).
3.4.2. Comprensibilidad
Hay que recordar que la comprensibilidad es el grado en el que el interlocutor
entiende el mensaje hablado reuniendo la señal acústica y otra información o
indicaciones, como por ejemplo el tema, el contexto semántico o los gestos,
para mejorar la comunicación.
Normalmente, se informa como el porcentaje de palabras identificadas correc-
tamente por un oyente. Los materiales y las tareas son similares a los que se
utilizan para evaluar la inteligibilidad del habla, y se proporcionan indicios
auditivos, visuales y contextuales al interlocutor para favorecer la compren-
sión del habla. En estas tareas también se evalúa el uso que hace la persona
con disartria de las estrategias de comprensibilidad o el potencial para poder-
las incorporar (American Speech-Language-Hearing Association, s/f).
3.4.3. Naturalidad
Hace referencia a la calidad del habla de ser natural conforme a los estánda-
res de velocidad, ritmo, entonación y patrones de acentuación. Es la descrip-
ción total de la exactitud prosódica (González et al., 2012). En definitiva, la
naturalidad del habla refleja la adecuación prosódica (American Speech-Lan-
guage-Hearing Association, s/f). A oídos del interlocutor, si el habla es extraña
o particular como consecuencia de una alteración motora del habla, entonces
se considera que es poco natural (González et al., 2012).
3.5. Exploración acústica/instrumental
La exploración acústica/instrumental permite establecer de manera ob-
jetiva una correlación entre los hallazgos neurofisiológicos y los percep-
tivos, delimitar con más precisión los objetivos de rehabilitación y con-
trolar los beneficios de la intervención (Melle, 2007a; Murdoch, 1998;
Ussher, 2019).
Para hacer este tipo de exploración necesitamos instrumentos de análisis acús-
tico de la fonación, de la articulación, de la resonancia y de la prosodia (Tja-
den et al., 2004).
© FUOC • PID_00282363 38 Disartria
El aspecto más importante para conseguir fiabilidad y validez de las medidas
acústicas es llevar a cabo con el máximo rigor el registro y el análisis de las
muestras de habla. Los elementos imprescindibles de un laboratorio de voz
para obtener unas buenas muestras de habla son los siguientes:
• disponer de un micrófono de diadema, unidireccional, cardioide, que mi-
nimice los ruidos indeseables y que recoja las frecuencias del habla;
• un buen sistema de grabación que permita almacenar las muestras en el
ordenador o en otros dispositivos externos; y
• programas específicos que permitan el análisis de las muestras, como por
ejemplo PRAAT o Multi-Dimensional Voice Program (MDVP).
Atender la disposición del micrófono (a 15-20 cm de distancia de la boca del
paciente) y el contexto (evitar ruidos que no superen los 40 dB, como por
ejemplo el que hacen los aparatos de aire acondicionado, etc.) será imprescin-
dible para obtener una buena muestra.
La visualización de la onda sonora para llevar a cabo el análisis acústico la
podremos hacer con los sistemas siguientes:
• Oscilograma. Representa bidimensionalmente la forma de la onda sonora
reflejando las variaciones en la amplitud a lo largo del tiempo, y permitirá
realizar un análisis de la sonoridad, la duración, las pausas, el acento y el
ritmo.
• Espectrograma. Representa tridimensionalmente la forma de la onda so-
nora reflejando las variaciones en la frecuencia y la intensidad a lo largo
del tiempo, y permitirá realizar un análisis de la sonoridad, la duración,
la estructura formántica, la intensidad, las pausas, el acento y el ritmo. El
espectrograma puede ser:
– De banda�estrecha, cuando el filtro que se aplica es de 30-50 Hz. Útil
para estudiar la frecuencia fundamental y los rasgos prosódicos.
– De banda�ancha, cuando el filtro que se aplica es de 300-500 Hz. Útil
para el estudio de la secuencia del sonido.
• Espectro�del�sonido. Representa las amplitudes relativas de cada compo-
nente sonoro en función de su frecuencia en un momento concreto (Me-
lle, 2007a). Por ejemplo, Tjaden y Wilding utilizaron un instrumento de
análisis acústico para medir objetivamente las variaciones en la duración
del sonido/sílaba, la velocidad de articulación, la intensidad de la voz y el
tiempo para la producción de vocales y consonantes (Tjaden et al., 2003).
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3.6. Escalas de independencia funcional comunicativa y estudio
del contexto social
Un último conjunto de escalas para evaluar el habla de las personas con di-
sartria, y que aporta información de la severidad de la alteración del habla en
contextos sociales, son las escalas�de�independencia�funcional�comunica-
tiva. Estas nos permiten valorar las limitaciones en la actividad. Como ya he-
mos comentado a lo largo del módulo, todavía no tenemos escalas específicas
en castellano, en este caso, para valorar la independencia comunicativa con
relación a la disartria.
Generalmente, se administra una versión para el afectado y otra para el fami-
liar, y así se puede valorar el grado de conciencia y de coincidencia en cuanto
a las limitaciones en el contexto social.
En el libro Guía de intervención logopédica en la disartria, Melle ofrece en caste- Ved también
llano parte de una escala elaborada ad hoc para la valoración de la indepen-
La escala, tal y como se pre-
dencia funcional en personas que han sufrido daño cerebral (Melle, 2007a). senta en el libro, la encontra-
réis en el anexo 2.
3.7. Test de disartria
Aparte de los procedimientos descritos para llevar a cabo la exploración del
habla en la persona adulta, también hay test como el Mayo Clinic Dysarthria
Studies (Darley et al., 1975), el Assessment of Intelligibility of Dysarthric Speech
(Yorkston et al., 1984), el Frenchay Dysarthria Assessment-Second Edition (En-
derby, 1983; Enderby et al., 2008), el Dysarthria Profile (Pert, 1995; Robertson,
1982), el Multiple-Word Intelligibility Test (Kent et al., 1989), o la Intelligibility
rating scale for motor speech disorders (Duffy, 1995). Desgraciadamente, ninguno
de estos test tiene una versión traducida y estandarizada al castellano.
No obstante, hay algunos test que han sido traducidos literalmente y que se
utilizan actualmente:
1)�Dysarthria�Profile (Pert, 1995; Robertson, 1982). Este test divide la explo-
ración en las siguientes áreas:
© FUOC • PID_00282363 40 Disartria
I�–�Respiración: mantener una /s/ in crescendo, in diminuendo e intermi-
tente.
II�–�Fonación: diferentes ejecuciones con la /a/, con variaciones de tono
y de volumen.
III�–�Musculatura�facial: cara, labios, mandíbula, lengua, paladar blan-
do.
IV� –� Diadococinesia: movimientos de los órganos bucofonadores de
manera áfona, vocalizaciones y combinaciones silábicas con voz.
V�–�Reflejos: babear, masticar, tragar, toser.
VI�–�Articulación: precisión en los sonidos aislados, grupos consonán-
ticos, polisílabos y frases.
VII�–�Inteligibilidad: observada por la persona examinadora, por un
familiar y por un desconocido al leer y hablar.
VIII� –� Prosodia� y� velocidad: velocidad, ritmo, entonación, acentua-
ción.
La ejecución de cada tarea se mide desde la normalidad hasta la imposibilidad
de llevarla a cabo. Los baremos son los que se muestran en la figura 2.
Figura 2. Baremos de los test de disartria
Fuente: elaboración propia
Paralelamente, se puede realizar un análisis más descriptivo sobre cómo eje-
cuta el paciente cada tarea; por ejemplo, da opciones para describir la calidad
de la voz (ronca, estridente, débil, etc.).
En este test se valora la inteligibilidad a partir de la opinión del especialista, de
un familiar y de un desconocido. De este modo se intenta corregir el sesgo que
implica el hecho de que una persona próxima o el profesional especializado
esté acostumbrado a las alteraciones del habla de la disartria.
2)�Frenchay�Dysarthria�Assesment-Second�Edition (Enderby, 1983; Enderby
et al., 2008). Este test se ha traducido y adaptado al catalán y al castellano, si
bien todavía no ha sido validado ni publicado. Es el único test que ayuda a
hacer el diagnóstico diferencial entre las diferentes disartrias (Freed, 2020).
Sus áreas de exploración son las siguientes:
© FUOC • PID_00282363 41 Disartria
I�–�Reflejos: toser, tragar, babear.
II�–�Respiración: en reposo y en fonación.
III�–�Labios: movilidad, tonicidad, diadococinesia, al hablar.
IV�–�Mandíbula: en reposo y en fonación.
V�–�Paladar: movilidad, en fonación.
VI�–�Laringe: duración de la /a/, tono, intensidad, en fonación.
VII�–�Lengua: en reposo, movilidad, diadococinesia, en fonación.
VIII�–�Inteligibilidad: en palabras, frases, espontáneamente y en la lec-
tura.
IX�–�Prosodia: ritmo, melodía.
X�–�Articulación: precisión en los sonidos aislados, grupos consonán-
ticos.
XI�–�Eficacia�comunicativa.
Las tareas propuestas se valoran de 0 a 8, donde 0 implica una función normal
y 8, una alteración máxima.
El test también recoge otros factores que pueden tener una influencia en el
diagnóstico y posterior intervención en la disartria, como pueden ser sensibi-
lidad, postura y posible trastorno motor, cognición, necesidad de usar un sis-
tema alternativo y aumentativo de comunicación (SAAC), etc.
Otro aspecto que cabe destacar de este test es el método para valorar la inte-
ligibilidad (Freed, 2020). La prueba de inteligibilidad consta de cuarenta pala-
bras y veinte frases. Tanto las palabras como las frases están elegidas de forma
que constituyan pares mínimos.
Pares mínimos
Por ejemplo:
Figura 3
Fuente: elaboración propia
O bien:
Figura 4
Fuente: elaboración propia
© FUOC • PID_00282363 42 Disartria
El paciente debe elegir diez palabras y diez frases de todas las presentadas y
leerlas. La persona examinadora deberá grabar y al mismo tiempo escribir lo
que le parece oír. Con este método se pretende corregir, en la medida de lo
posible, la variable de subjetividad que implica generalmente la prueba de
inteligibilidad.
En castellano hay alguna propuesta de escalas perceptivas, a pesar de que no
están validadas, como por ejemplo la Escala para valorar las características per-
ceptivas del habla (Melle, 2007a), el Protocolo de evaluación de disartrias (Ortiz,
2014) o la Evaluación clínica del habla (González et al., 2012).
La primera propuesta, la Escala para valorar las características perceptivas del ha-
bla, se estructura en seis apartados: articulación, prosodia, calidad vocal, fona-
ción, respiración y resonancia. Cada ítem de cada apartado se puede valorar
como normal, leve, moderado o severo (Melle, 2007a).
El Protocolo de evaluación de las disartrias está estructurado de la siguiente ma-
nera: una primera parte dedicada a la evaluación estructural de los órganos
bucofonadores en reposo (musculatura facial, mandibular, lingual y palatina)
y, la segunda, a los cinco mecanismos básicos del habla (respiración, fonación,
resonancia, articulación y prosodia). Las tareas que propone este protocolo
evalúan diferentes aspectos de la conducta motora verbal y no verbal, a partir
de las cuales se extrae información descriptiva del proceso del habla (Ortiz,
2014).
La tercera propuesta, la Evaluación clínica del habla, es la más completa, recoge
la dentición en un primer apartado de anatomía orofacial, el segundo aparta-
do lo dedica a recabar los aspectos del control motor oral, el tercero se centra
en la sensibilidad oral, el cuarto en los cinco procesos motores básicos del ha-
bla y el quinto introduce la capacidad funcional (naturalidad, inteligibilidad,
velocidad y comprensibilidad) (González et al., 2012).
© FUOC • PID_00282363 43 Disartria
4. Resultado de la evaluación
Como hemos dicho antes, hacer una evaluación, por un lado, da la posibili-
dad de establecer un diagnóstico, determinar un pronóstico, concluir la inter-
vención terapéutica y marcar unos objetivos de trabajo para planificar la in-
tervención, y por otro, permite hacer inferencias de la eficacia, la efectividad
y la eficiencia (Melle, 2007a). A continuación, veremos con más detenimiento
cada uno de estos aspectos.
4.1. Eficacia, efectividad y eficiencia
La evaluación, como acabamos de introducir, nos permitirá hacer inferencias
de la eficacia, la efectividad y la eficiencia de las técnicas aplicadas en la inter-
vención de la persona con disartria.
Por eficacia entendemos el posible beneficio que podría obtener un grupo de
la población de un tratamiento logopédico en una situación ideal, es decir,
que el tratamiento logopédico tenga la virtud de producir el efecto querido en
una situación ideal.
Por efectividad entendemos el posible beneficio que podría obtener un grupo
de la población de un tratamiento logopédico en una situación real, es decir,
que podemos valorar la efectividad de un tratamiento eficaz cuando lo hemos
llevado a cabo en una situación real.
La eficiencia, por otro lado, implica conseguir la máxima efectividad con el
mínimo esfuerzo económico, material y profesional, y se considera la veloci-
dad a la que se comunica el habla inteligible o comprensible. Normalmente,
una persona ajena a la exploración informa el número de palabras inteligibles
o comprensibles por minuto. Los materiales y las tareas en el plano de frase son
similares a los utilizados para evaluar la inteligibilidad y la comprensibilidad
del habla (American Speech-Language-Hearing Association, s/f; Melle, 2007a).
Ejemplo
Imaginémonos a una persona con disartria que necesita usar un sistema alternativo y
aumentativo de comunicación (SAAC) para facilitar su comunicación. Por los estudios se
desprende que la eficacia del uso del SAAC es muy alta. Cuando se intenta implementar
en esta persona en concreto, nos encontramos con que se deja el SAAC en la habitación
y no lo lleva habitualmente encima, lo que sería lo más indicado para facilitar la comu-
nicación. O sea, que la eficiencia del SAAC es francamente insuficiente, puesto que en
la práctica no lo utiliza.
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4.2. Diagnóstico diferencial
La disartria es la alteración�del�habla más frecuente en daño cerebral sobre-
venido. Debemos tener presente, sin embargo, que no es la única. Hay otras
alteraciones del habla y del lenguaje que afectan al área motora, como por
ejemplo la apraxia, la anartria, la afasia motora o la disglosia. Entre todas estas
tendremos que aprender a hacer un diagnóstico diferencial. A veces, alguna
de estas alteraciones puede presentarse de manera concomitante, es decir, que
además de haber una disartria puede haber también una afasia motora.
A continuación, describiremos cada una de estas otras alteraciones para poder
llevar a cabo el diagnóstico diferencial.
La apraxia�de�los�órganos�bucofonatorios�(AOBF) se define como una alte-
ración articulatoria causada por una lesión cerebral, en la que se afecta la ca-
pacidad de programar la posición de los músculos del habla en la producción
voluntaria de fonemas (Darley et al., 1978). En este caso, no hay un déficit
motor significativo, lentitud o incoordinación de los músculos del habla en los
actos reflejos o automáticos. La diferencia fundamental respecto a la disartria
está en la ausencia de déficit motor, aspecto que precisamente sí que queda
alterado en la disartria. En la AOBF se comprometen los procesos motores de
la articulación y la prosodia, a diferencia de la disartria, donde pueden apare-
cer alterados otros componentes motores. Las alteraciones prosódicas pueden
asociarse al problema articulatorio de programación motora. Los errores que
presenta el paciente con apraxia de los órganos bucofonatorios son variados
e inconsistentes. El habla de la apraxia de los órganos bucofonatorios está in-
fluenciada por los automatismos del habla, por la modalidad de los estímulos
y por las variables lingüísticas (Duffy, 2013).
Muy a menudo, la apraxia de los órganos bucofonatorios se asocia a las afasias
motoras. Algunos tipos de disartria, como la de la neurona motora superior
atáxica o la hipercinética, comparten algunas características con la apraxia de
los órganos bucofonatorios y pueden ser difíciles de distinguir (Bislick et al.,
2012; Duffy, 2013).
Cuando nos referimos a una anartria, hablamos de una ausencia de habla por
pérdida severa de la función motriz de la musculatura (Darley et al., 1978). La
imposibilidad articulatoria se debe a una afectación de los músculos en grado
máximo, de manera que se imposibilita el habla. En la disartria no hay un
grado tan elevado de alteración articulatoria. Si tuviéramos una línea continua
que avanzara de la normalidad en el habla hasta la anartria, entremedias co-
locaríamos los diferentes grados en los que puede aparecer la disartria, y solo
en uno de los extremos podríamos colocar la anartria.
Establecer el diagnóstico diferencial entre la disartria y la afasia�motora nos
lleva a diferenciar entre trastornos del habla y trastornos del lenguaje. La di-
sartria es un trastorno del habla que afecta solo a la producción del habla;
© FUOC • PID_00282363 45 Disartria
en cambio, la afasia�motora es un trastorno del lenguaje que afecta tanto a
la comprensión como a la expresión del lenguaje en la modalidad hablada
o escrita (Darley et al., 1978). En la afasia motora, la comprensión, el acceso
al léxico y la lectoescritura estarán afectados de alguna manera. Todos estos
aspectos permanecen intactos en la disartria pura.
La disartria, a pesar de haber afectación del aspecto motor del lenguaje, no es
una alteración lingüística propiamente dicha. La afectación se centra en los
músculos y de aquí derivan las dificultades en el habla. El lenguaje, tanto en
la comprensión como en la expresión (fonología, sintaxis, gramática), es co-
rrecto. La afasia motora, en cambio, es una alteración del lenguaje donde hay
una afectación no solo de la parte motora, sino también de los procedimien-
tos cognitivo-lingüísticos, como son la selección y la organización de los ele-
mentos semánticos, sintácticos, morfológicos y fonológicos de la producción
verbal (Melle, 2007a). Dado que es un trastorno lingüístico, la afasia afecta al
acceso al léxico (aunque en menor grado respecto a otras afasias), la compren-
sión y, generalmente, también a la lectoescritura.
Finalmente, cuando la dificultad en el habla está causada por malformaciones
de los órganos periféricos (labios, mandíbula, lengua, paladar, dientes), dicho
de otro modo, por alteraciones anatómicas o fisiológicas, hablamos de disglo-
sia. En la disartria no observamos ningún tipo de alteración orgánica.
4.3. Diagnóstico
Diagnóstico de disartria
El análisis de la información obtenida a partir de la recogida de datos
y de la exploración nos permitirá establecer un diagnóstico y clasificar Estamos ante una persona que
sufre Parkinson y presenta di-
el�tipo�de�disartria. sartria. Para delimitar más el
diagnóstico podemos decir
que se trata de una disartria
adquirida, neurodegenerativa,
hipocinética y por alteración
La determinación del diagnóstico o el hecho de poner una etiqueta al tras-
del sistema extrapiramidal.
torno manifestado por el paciente estará en función de las características del
habla auditivas-perceptivas observadas. Si se desconoce la etiología subyacen-
te, identificar el tipo de disartria puede ser más difícil; ahora bien, las caracte- Diagnóstico diferencial
rísticas distintivas del habla y los hallazgos físicos nos ayudarán a realizar el Por ejemplo, un habla caracte-
diagnóstico diferencial entre las disartrias. rizada por la variabilidad y las
irregularidades en el tono y en
la intensidad nos puede orien-
tar hacia una disartria�atáxica,
También es necesario, una vez que tenemos el diagnóstico, determinar la gra- y una fonación hipofónica, con
monotonía y aceleración en el
vedad�de�la�disartria para valorar la evolución a medida que se interviene habla, hacia una disartria�hi-
con el paciente. pocinética.
Según las medidas de comunicación funcional (FCM) desarrolladas por la
ASHA, en este caso podemos establecer en siete niveles los aspectos de la co-
municación funcional de un paciente con alteración del habla para valorar el
discurso motor (American Speech-Language-Hearing Association, 2013).
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«Las medidas de comunicación funcional (FCM) son escalas de calificación de siete pun-
tos específicos de quince alteraciones, que van desde menos funcionales (nivel 1) hasta
más funcionales (nivel 7). Han sido desarrolladas por la ASHA para describir los diferen-
tes aspectos de la comunicación funcional de un paciente y las habilidades de deglución
en el transcurso de las intervenciones de patología habla-lenguaje, y forman parte de la
herramienta de recopilación y de generación de datos del Sistema nacional de medición
de resultados (NOMS) de la ASHA».
American Speech-Language-Hearing Association (2013). National Outcomes Measure-
ment System (NOMS): Adults in Health Care. Functional Communication Measures
(FCMs). Speech-Language Pathology, 1-12. Recuperado de http://coe.uoregon.edu/cds/fi-
les/2013/12/ASHA-NOMS.pdf.
La escala con relación al discurso motor se desglosa en los niveles que se pre-
sentan en la tabla 12. Conviene aclarar que en algunos casos, si el desorden
fonador es importante, puede ser necesario utilizar medidas de comunicación
funcional adicionales centradas en la voz.
Tabla 12. Descripción de los niveles de calificación de la escala del discurso motor
Escala de calificación del discurso motor
Nivel Descripción
1 La persona intenta hablar, pero en ningún momento el habla es entendida por los
oyentes, familiares o desconocidos.
2 La persona intenta hablar. El interlocutor tiene que asumir la responsabilidad de in-
terpretar el mensaje, y con ayudas máximas constantes el paciente puede producir
combinaciones cortas de vocales-consonantes o palabras automáticas extrañamente
inteligibles en el contexto.
3 El interlocutor debe asumir la responsabilidad principal de interpretar el intercambio
de la comunicación; sin embargo, la persona es capaz de producir combinaciones
de consonantes-vocales o palabras automáticas inteligibles. Con ayudas moderadas
constantes y consistentes la persona puede producir palabras y frases simples inteligi-
bles, aunque la precisión puede variar.
4 En conversación estructurada simple con un interlocutor familiar, la persona puede
producir palabras simples y frases inteligibles. La persona, en general, requiere ayu-
das moderadas para producir frases simples inteligibles, aunque la precisión puede
variar.
5 La persona es capaz de hablar de manera inteligible usando frases simples en las ruti-
nas de las actividades diarias con interlocutores familiares y desconocidos. A veces re-
quiere un mínimo de ayuda para producir frases o mensajes en actividades rutinarias,
aunque la precisión puede variar y, ocasionalmente, puede utilizar estrategias com-
pensatorias.
6 La persona es capaz de comunicarse inteligiblemente en la mayoría de las activida-
des, pero continúan siendo evidentes algunas limitaciones en la inteligibilidad en ac-
tividades profesionales, no profesionales y sociales. La persona excepcionalmente re-
quiere ayudas mínimas para producir frases o mensajes complejos inteligibles. La per-
sona solo usa estrategias compensatorias cuando tiene dificultades.
7 La producción del habla no limita la capacidad de la persona para participar con éxi-
to y de manera independiente en actividades profesionales, no profesionales y socia-
les. A veces, el funcionamiento independiente puede incluir el uso de técnicas com-
pensatorias.
Fuente: adaptado de American Speech-Language-Hearing Association (2013). National Outcomes Measurement System (NO-
MS): Adults in Health Care. Functional Communication Measures (FCMs). Speech-Language Pathology, 1-12. Recuperado de
http://coe.uoregon.edu/cds/files/2013/12/ASHA-NOMS.pdf
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La gravedad del trastorno no determina necesariamente el grado de
discapacidad. Este dependerá de dos aspectos importantes (American
Speech-Language-Hearing Association, s/f):
1) Las necesidades de comunicación de la persona, y
2) la comprensibilidad de su habla en un contexto determinado.
4.4. Pronóstico
Una vez que conozcamos el diagnóstico de la alteración lingüística nos plan-
tearemos el pronóstico y si la persona es candidata a rehabilitación logopédica
o no.
Los factores que inciden en el pronóstico de la disartria son los siguientes:
• etiología (vascular, traumática, tumoral, neurodegenerativa, etc.);
• estado neurológico;
• extensión de la lesión;
• gravedad de la disartria;
• presencia de trastornos asociados (deterioro cognitivo, alteración del len-
guaje, etc.);
• presencia de recuperación espontánea;
• edad;
• intervalo de latencia entre la lesión y el inicio de la terapia;
• medio social y escolaridad; y
• motivación, personalidad y estado psicológico.
Se consideran factores de buen pronóstico que la causa de la disartria sea no
progresiva (por ejemplo, un ictus), con lesiones reducidas, que haya estabili-
dad médica, que la severidad de la disartria sea de leve a moderada, que si
hay trastornos asociados sean leves (deterioro cognitivo, afasia, etc.), que ha-
ya habido cierta recuperación espontánea los primeros días, ser joven o que
el tiempo de evolución no sea superior a un mes (Duffy, 2013; Melle, 2007a;
Yorkston et al., 1999).
No todos los factores expuestos tendrán el mismo peso a la hora de determinar
el pronóstico. Los que tienen más importancia son los siguientes:
• la etiología (vascular, traumática, tumoral, neurodegenerativa);
• la extensión de la lesión o la severidad de la enfermedad; y
• la gravedad de la disartria.
Reflexión
¿Tendrá el mismo pronóstico un señor de noventa y tres años con una disartria impor-
tante por ictus isquémico que un señor de cincuenta y cuatro con una disartria moderada
a causa de un ictus hemorrágico?
© FUOC • PID_00282363 48 Disartria
La respuesta es que no. El señor de cincuenta y cuatro años, a priori, tiene mejor pronós-
tico porque es más joven, su cerebro es más plástico y existe la posibilidad de reabsorción
del hematoma, puesto que su etiología es hemorrágica y la disartria no es tan importante.
El pronóstico de las alteraciones del habla en las enfermedades neurodegene- ELA y Parkinson
rativas requiere una aclaración. El pronóstico de la disartria irá ligado al pro-
Tendrá peor pronóstico la di-
nóstico de la enfermedad. Como su nombre indica, son enfermedades del sis- sartria en la esclerosis lateral
tema nervioso que tienen una evolución progresiva de empeoramiento y, por amiotrófica (ELA) que la di-
sartria en la enfermedad de
lo tanto, el habla, en caso de estar afectada, también puede evolucionar nega- Parkinson, puesto que la ELA
es una enfermedad que tiene
tivamente. peor pronóstico que la de Par-
kinson.
4.5. Indicación terapéutica
La evaluación también nos permitirá valorar la indicación de intervención.
Ante cada caso deberemos plantearnos la idoneidad de iniciar un tratamien-
to rehabilitador del habla o desestimarlo. La intervención tendrá que ser ade-
cuada a la afectación de la comunicación en su globalidad. Habrá que desa-
rrollar un plan de intervención con el paciente y el entorno, y a veces habrá
que identificar la necesidad de derivar al paciente para complementar la inter-
vención. Esta derivación puede ser a otros profesionales para complementar
la exploración o la intervención en relación con el habla o para valorar otras
áreas (psicología, fisioterapia, etc.).
Ejemplo
Puede ser necesario derivar al otorrinolaringólogo para valorar conjuntamente la intro-
ducción de una prótesis para mejorar la resonancia en un paciente con incompetencia
velofaríngea.
En la planificación de la intervención habrá que tener en cuenta que el pacien-
te esté estable médicamente (que no esté alterado o tenga un grado de alerta
demasiado bajo, etc.). Los objetivos deberán ajustarse al pronóstico de base de
la patología, al estado cognitivo del paciente, a la capacidad de comprensión,
a la edad, al grado de motivación y al nivel de conciencia. También habrá que
considerar los medios económicos, temporales y técnicos del paciente, y sobre
todo del centro donde recibe atención (Melle, 2007a).
Los siguientes aspectos, a pesar de ser importantes, no serán determinantes. La
falta de colaboración familiar por sí sola no será un aspecto excluyente de ha-
cer rehabilitación, en todo caso puede dificultarla. En cuanto a la motivación,
deberemos tener presente que habrá casos en los que la propia enfermedad
puede implicar apatía o anosognosia, y será tarea nuestra motivar al paciente
para que se interese por la rehabilitación.
Reflexión
¿Estará indicado hacer intervención logopédica del habla en el caso de una persona que
tiene la enfermedad de Parkinson? ¿Y en el caso de una que tenga corea de Huntington?
Pues sí, también en las enfermedades neurodegenerativas es importante la intervención
logopédica. Sin embargo, será una intervención de estimulación y de mantenimiento,
en lo posible, de las funciones preservadas o de las susceptibles de trabajar.
© FUOC • PID_00282363 49 Disartria
En cambio, posiblemente no se iniciará tratamiento rehabilitador logopédico en una per-
sona de ochenta y nueve años que tiene una disartria leve y pocas oportunidades comu-
nicativas, y sí en una persona de sesenta años, a pesar de tener una disartria leve, si tiene
una profesión en la que es importante la comunicación con otras personas.
© FUOC • PID_00282363 50 Disartria
5. Objetivos terapéuticos
Tal y como indica el marco CIF de la OMS (OMS, 2001), el objetivo de la
intervención es ayudar a la persona a lograr el máximo nivel de función
independiente para la participación en la vida diaria.
Los objetivos�generales del tratamiento de la disartria se pueden desglosar en
dos grandes bloques, uno que hace referencia al paciente, y otro en lo referente
al entorno:
1) Conseguir satisfacer las necesidades comunicativas cotidianas del paciente
con el propósito de obtener una mejor calidad de vida.
2) Ayudar a la familia o al entorno más próximo a aceptar las limitaciones del
paciente y a adaptarse psicosocialmente.
Los objetivos�específicos deberán concretarse para cada persona, pero de ma-
nera global irán dirigidos a (American Speech-Language-Hearing Association,
s/f; Melle, 2007a; Weismer, 2007):
1) Mejorar los procesos motores básicos alterados, la inteligibilidad y la natu-
raleza del habla.
a) Aprovechar los puntos fuertes y tratar los puntos débiles.
b) Optimizar la retención de nuevas habilidades motoras mediante el apren-
dizaje de principios de aprendizaje motor.
2) Compensar las dificultades comunicativas.
a) Aprender nuevas habilidades y estrategias compensatorias.
b) Facilitar las actividades y la participación de la persona con disartria.
3) Modificar los factores contextuales para favorecer la comunicación y la par-
ticipación con éxito.
Por lo tanto, habrá que delimitar cuándo se interviene para reducir (Melle,
2007a):
• las deficiencias�estructurales-corporales mediante ejercicios;
© FUOC • PID_00282363 51 Disartria
• las deficiencias�funcionales, como son la pérdida de inteligibilidad, de
comprensibilidad y de naturalidad por medio de estrategias compensato-
rias, cuando se espera poca mejora en los mecanismos motores del habla;
• las limitaciones�en�la�actividad a fin de mejorar la comunicación con los
otros con estrategias tanto para el afectado como para los interlocutores; y
• las restricciones� en� la� participación y ayudar a la disminución de las
barreras sociales comunicativas.
Cuando la severidad de la disartria es importante, y no se prevé una recupera-
ción completa, hay que plantear objetivos realistas y dar más peso a la com-
pensación funcional y a las adaptaciones del contexto que a la recuperación
de las funciones.
Globalmente, el tratamiento de la disartria se centra en facilitar la efi-
cacia, la eficiencia y la naturalidad de la comunicación.
En nuestro ejercicio como logopedas, habrá que determinar los objetivos y
subobjetivos de manera individualizada, que deberán centrarse en el área en
la que nos interese trabajar. Pongamos un ejemplo.
Objetivos y subobjetivos
Ante una persona con alteración de la articulación de los fonemas labiales por debilidad
labial, el objetivo general podría ser:
1) Potenciar la articulación.
Ahora bien, este objetivo es muy general y conviene delimitarlo, por ejemplo, en los
siguientes subobjetivos:
a) Aumentar la tonicidad labial para conseguir la explosión labial.
b) Potenciar la articulación de sonidos bilabiales y labiodentales.
Es interesante acabar de definir los objetivos con el paciente, siempre que se
pueda, para mejorar la adherencia al tratamiento (Gual et al., 2020).
En función de la cantidad de objetivos en los que haya que trabajar y de su
gravedad, habrá que priorizar con cuál se puede iniciar la rehabilitación. A ve-
ces, los trabajaremos paralelamente. También deberemos determinar el perio-
do de tiempo que nos marcamos para conseguirlos. Una vez pasado el periodo
establecido para hacer la intervención, volveremos a hacer la exploración para
saber si los objetivos se han conseguido o no, y redefinirlos en el caso de que
sea necesario.
El aspecto formal de los objetivos variará en función del pronóstico esperado.
Así, en el caso de una disartria por ictus redactaremos los objetivos�con�verbos
que� denoten� posibilidad� de� mejora. En cambio, en el caso de la disartria
© FUOC • PID_00282363 52 Disartria
en pacientes con ELA utilizaremos verbos� que� hablen� de� maximizar� o� de
estimular la comunicación en la medida en que se pueda y de adaptación
constante al empeoramiento de la enfermedad (Duffy, 2013).
De este modo, usaremos el término rehabilitación cuando se espera una me-
jora de la función y de las estructuras implicadas en el habla en el proceso
de intervención, es decir, cuando hablamos de un proceso�de�convalecencia.
La mejora prevista estará marcada por el pronóstico esperable en función de
la patología que provoca la alteración logopédica y en función del momento
evolutivo. Los objetivos que nos marcaremos en este caso, siempre adaptándo-
los a cada persona, serán de mejora en el grado que el pronóstico nos indique.
En cambio, hablaremos de rehabilitación�de�mantenimiento cuando no se
espera una mejora. Por un lado, podemos encontrarnos con que la evolución
de la enfermedad que provoca la disartria está definida por un empeoramien-
to y, por lo tanto, el proceso de intervención se basará en intentar mantener
tanto tiempo como se pueda las habilidades comunicativas y el habla, y sobre
todo en hacer un acompañamiento del deterioro en un proceso irreversible.
Por otro lado, podemos encontrarnos con una disartria postictus en fase de
estabilización, disartria estable, en la que no se espera mejora pero tampoco
empeoramiento. En este caso, sí que hablaríamos de rehabilitación de mante-
nimiento (Oriol-Peregrina, 2006c).
En la tabla 13 se describen unos objetivos generales en función del tipo de
rehabilitación que desarrollaremos, rehabilitación, rehabilitación de mante-
nimiento de adaptación al empeoramiento progresivo de un proceso neuro-
degenerativo y rehabilitación de mantenimiento para conservar las mejoras
conseguidas (por ejemplo, en un ictus).
Tabla 13. Descripción de los objetivos generales en función del tipo de rehabilitación
Rehabilitación Rehabilitación de man- Rehabilitación de
tenimiento (enfermeda- mantenimiento (fa-
des neurodegenerativas) se de estabilización)
Mejorar la sintomatología del Acompañar la evolución dege- Mantener el estado funcional
habla. nerativa de la sintomatología conseguido en la rehabilita-
del habla. Paliar los síntomas. ción.
Ofrecer orientación a la fami- Ofrecer orientación a la familia Ofrecer actividades de rela-
lia y al enfermo. y al enfermo. ción y de socialización.
Fuente: elaboración propia a partir de American Speech-Language-Hearing Association (s/f). The Practice Portal (Dysarthria in
Adults). Recuperado el 30 de marzo de 2021 de https://www.asha.org/practice-portal/clinical-topics/dysarthria-in-adults/
Después de llevar a cabo la exploración y determinar el plan de trabajo, debe-
remos informar sobre estos aspectos, tanto al afectado (si se puede) como a
algún familiar o cuidador (Oriol-Peregrina, 2006c).
© FUOC • PID_00282363 53 Disartria
6. Intervención
Una vez valoradas las habilidades preservadas, las alteradas y su relación con
el entorno, establecido el diagnóstico, delimitado el pronóstico y definidos los
objetivos, y con los propósitos de la intervención claros, será el momento de
diseñar el programa de intervención.
6.1. Generalidades de la intervención
Independientemente del tipo de alteración motora en la comunicación que
estemos tratando, habrá unos aspectos que tendremos presentes en la plani-
ficación�de�la�intervención.
Además de los aspectos que hemos comentado en el apartado anterior, como
por ejemplo el origen de la disartria (ictus, enfermedad neurodegenerativa,
etc.) y el momento evolutivo (inicio de la disartria, fase evolucionada, etc.),
también será determinante el inicio�precoz�del�tratamiento con relación al
momento del diagnóstico. Es importante iniciar la rehabilitación tan pronto
tengamos el diagnóstico, puesto que esto implica un beneficio para aprender o
volver a aprender los patrones motores. Ahora bien, en el caso de que esto no
sea posible, será interesante iniciarla tan pronto como se pueda para mejorar
los aspectos alterados del habla.
También deberemos decidir el tipo�de�ejercicios�o�de�estrategias que utilizare-
mos en la sesión. Últimamente, la tendencia en la intervención en la disartria
se ha alejado de poner el foco en alteraciones específicas (por ejemplo, ejerci-
cios práxicos orales para normalizar o mejorar los patrones de movimiento) y
se ha orientado hacia la adquisición de habilidades específicas para facilitar la
participación en actividades funcionales del mundo real (por ejemplo, hablar
con una sonoridad y una inteligibilidad adecuadas para actividades telefóni-
cas en el trabajo o en casa) (Hodge, 2002).
A pesar de que no hay nada fijado ni establecido en cuanto a cómo se desarrolla
una sesión, queremos dar unas indicaciones de cómo podría ser el desarrollo
de�una�sesión (Melle, 2007a; Oriol-Peregrina, 2006c):
1)�Presentación�o�saludo. Repasar cómo ha ido desde la última semana, si se
han hecho ejercicios, etc.
2)�Explicación de lo que se hará durante la sesión.
© FUOC • PID_00282363 54 Disartria
3)� Práctica� de� los� ejercicios. Inicio con ejercicios de dificultad media (que
requieran un esfuerzo activo por parte del paciente, quizás con un poco de
ayuda del logopeda) y alguno de complejidad más alta (sin el apoyo del logo-
peda, por ejemplo).
4)�Última�actividad de menos complejidad que asegure el éxito y mantenga
la motivación en la rehabilitación.
5)�Mandar�tareas para hacer en casa o por su cuenta, en el caso de considerarlo
oportuno.
6)�Despedida.
La frecuencia de las sesiones puede ser de intensidad�alta (atención diaria en
los casos de severidad importante y de posibilidades de recuperación), inten-
sidad�media (dos o tres sesiones semanales) o intensidad�baja (una sesión
a la semana de manera que se pueda llevar a cabo un seguimiento de la evo-
lución). También se pueden realizar sesiones de control cada quince días o
mensualmente. La duración puede oscilar entre un cuarto de hora, si es una
sesión de refuerzo, media hora o incluso una hora, en función de la capacidad
de atención y de colaboración del paciente. Las sesiones de refuerzo, que se
pueden hacer una o dos veces a lo largo del día, pueden llevarlas a cabo los
cuidadores principales, con un aprendizaje previo. La intensidad estará mar-
cada por el nivel de energía y la motivación. Las personas con disartria pueden
beneficiarse de una práctica frecuente e intensa consistente en los principios
del aprendizaje motor para mejorar la retención de las habilidades de habla
(Bislick et al., 2012; Kleim et al., 2008; Maas et al., 2008).
Diferentes estudios en enfermos de Parkinson avalan el resultado positivo de
la rehabilitación�intensiva (Levy et al., 2020; Trail et al., 2005). Este tipo de
intervención propone un trabajo diario. Las mejoras obtenidas se mantienen
durante un periodo de tiempo en el que no se interviene y, posteriormente, es
necesario otro periodo intensivo de rehabilitación.
Habrá que decidir la modalidad de las sesiones, que puede ser individual,
grupal o mixta, cuando se combinan sesiones individuales y grupales (Melle,
2007a; Oriol-Peregrina, 2006c).
La rehabilitación�individual puede ser interesante en fases iniciales para po- Rehabilitación individual
der dedicar el máximo de atención al paciente, y para que este aprenda los
Estará más indicado hacer
ejercicios, las técnicas y las estrategias lo mejor posible (American Speech-Lan- rehabilitación individual a una
guage-Hearing Association, s/f). En estas situaciones se puede llevar a cabo un persona con esclerosis lateral
amiotrófica avanzada que tie-
trabajo específico y bajo control. Esta modalidad también puede ser adecuada ne un habla ininteligible y se
está trabajando con un SAAC.
en fases avanzadas o de gravedad en las que el paciente no se beneficiaría de la
rehabilitación en grupo y, además, el hecho de participar en un grupo podría
tener un efecto distorsionador.
© FUOC • PID_00282363 55 Disartria
La rehabilitación�en�grupo proporciona una oportunidad para practicar las
técnicas y las estrategias en un entorno naturalista, y a la vez permite recibir
comentarios sobre la efectividad para mejorar la comunicación gracias al re-
torno de los compañeros de grupo (American Speech-Language-Hearing As-
sociation, s/f). Es idónea en fase de mantenimiento o en enfermedades neu-
rodegenerativas como el Parkinson, corea de Huntington, etc., puesto que se
pueden hacer actividades para potenciar los factores relacionales y socializa-
dores. Habitualmente, se buscan grupos homogéneos en cuanto a la edad, la
patología de base, la gravedad de la afectación, etc.
Pese a buscar el máximo de homogeneidad en los grupos, habrá algunos as-
pectos que pueden ser difícilmente controlables, como por ejemplo la lengua
(castellano, etc.), el nivel premórbido (personas iletradas, personas escolariza-
das) o la diferente sintomatología, a pesar de presentar la misma patología de
base. Habrá que desarrollar estrategias y habilidades creativas para conciliar
estos aspectos heterogéneos en el mismo grupo. Varias experiencias con gru-
pos heterogéneos en cuanto a la patología de base han sido satisfactorias y
gratificantes tanto para los afectados como para los rehabilitadores-conducto-
res de grupo (Carvalho et al., 2020).
La ubicación del desarrollo de la intervención también se tendrá que definir,
y se puede dar la casuística de llevar a cabo atención� domiciliaria, o bien
atención�comunitaria, en el caso de que el paciente esté ingresado en algún
centro hospitalario o sociosanitario (American Speech-Language-Hearing As-
sociation, s/f). En los últimos tiempos, también se han producido diferentes
experiencias con asistencia�telemática, llevada a cabo sobre todo con pacien-
tes de Parkinson (Griffin et al., 2018; Saiyed et al., 2020).
Revalorar la efectividad de la intervención, tanto en fase de convalecencia co-
mo en enfermedades neurodegenerativas, es necesario para adaptar los objeti-
vos a los cambios obtenidos en la rehabilitación: mejoras en el caso de la reha-
bilitación, mantenimiento en el caso de la rehabilitación de mantenimiento
o empeoramiento en el caso de la rehabilitación de acompañamiento de un
proceso degenerativo. También nos ayudará a entender cuál es el momento
para acabar la rehabilitación, si los objetivos se han logrado en la rehabilita-
ción o si ya no se prevé mejora (Oriol-Peregrina, 2006c).
Un aspecto muy importante con relación a la intervención es dejar constancia
del trabajo hecho, tanto para orientar a los otros profesionales sobre nuestra
línea de trabajo como para nosotros, para tener el seguimiento de la interven-
ción. En este sentido, cada vez que intervengamos recogeremos en la hoja�de
curso�clínico o en la historia�clínica la siguiente información:
• Incidencias desde la última sesión.
• Ejercicios realizados.
• Material utilizado.
• Comentarios sobre la realización de los ejercicios.
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• Ejercicios que se dan para hacer en casa o por cuenta de la persona afectada.
• Evolución de la alteración.
Finalmente, en este apartado queremos destacar la necesidad de establecer un
sistema�de�supervisión. Una supervisión semanal con el equipo de profesio-
nales que atiende a la persona con disartria y otra trimestral para revisar los
objetivos terapéuticos ayudarán a mejorar la calidad asistencial (Melle, 2007a).
6.2. Tipos de intervención
La intervención en la disartria se desglosa en métodos médicos, instrumenta- Logopedas
les, cognitivo-logopédicos y pragmáticos (Melle, 2007). Los métodos�médicos
Los logopedas solemos utilizar
incluyen los procedimientos quirúrgicos y los tratamientos farmacológicos. sobre todo las técnicas cogni-
Las técnicas�instrumentales usan herramientas como por ejemplo amplifica- tivas-logopédicas, el método
pragmático y las técnicas ins-
dores, prótesis elevadoras del paladar o sistemas alternativos o aumentativos trumentales. Estas últimas se
emplean en la medida de las
de comunicación (SAAC). Las técnicas�cognitivas-logopédicas inciden en los posibilidades de cada profesio-
nal dentro de su ámbito labo-
factores estructurales-corporales y funcionales; son ejemplos de esto los ejer- ral.
cicios isotónicos o isométricos, la técnica del bostezo o de la masticación, y
los ejercicios de cierre glótico con esfuerzo, entre otros. El método�pragmáti-
co incluye tanto las estrategias de intervención para mejorar la comunicación
como las actuaciones en las barreras sociales que puede sufrir la persona con
disartria (Melle, 2007).
Como ya se ha comentado antes sobre la influencia entre los diferentes pro- Ejemplo
cesos motores, hay que remarcar que también la intervención en un proceso
Mejorar el apoyo respiratorio
motor puede tener efectos en otras variables o procesos. incidirá positivamente en la in-
tensidad, favorecerá indirecta-
mente una ralentización en el
Antes de adentrarnos en las diferentes aproximaciones terapéuticas, hay que ritmo del habla y, consiguien-
temente, puede aumentar la
hacer un apunte en torno a la reflexión previa que los logopedas tenemos que precisión articulatoria y mejo-
rar en última instancia la inteli-
llevar a cabo antes de empezar la intervención. Aspectos como cuál será la gibilidad (Miller, 2018).
estrategia o la técnica más adecuada en cada alteración observada (en�función
del�tipo�de�disartria) y el orden más efectivo en el que se usarán, además de
valorar la idoneidad de utilizar más de una al mismo tiempo, son aspectos Ejemplo
básicos. Cuando hagamos una inter-
vención en un paciente que
tiene una disartria flácida, de-
Un aspecto esencial es fundamentar nuestra intervención en los conocimien- beremos basarnos en cuál o
cuáles son los pares craneales
tos de la práctica�profesional�basada�en�la�evidencia. afectados para llevar a cabo el
tratamiento más apropiado.
La consulta de las pruebas aportadas por la investigación debe ser el
motor en la elección de las estrategias o las técnicas rehabilitadoras, para
cumplir los estándares de competencia profesional exigibles y mejorar
la calidad asistencial (Freed, 2020; Melle, 2007a).
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6.2.1. Tratamientos médicos
Como acabamos de introducir, los métodos médicos incluyen los procedi-
mientos quirúrgicos y los tratamientos farmacológicos. El logopeda deberá de-
rivar a los médicos especialistas si se considera necesario este tipo de aproxi-
mación terapéutica. Se recomienda hacer una valoración conjunta de la ido-
neidad de estos tratamientos. Suelen considerarse como una última opción,
para cuando las técnicas logopédicas no han conseguido los objetivos de co-
municación funcional. Hay que recordar que la condición médica subyacente
no es curar y, por lo tanto, estas técnicas también tienen un tope de beneficio.
Las intervenciones�quirúrgicas suelen estar indicadas en problemas relacio-
nados con la fonación, la resonancia y la articulación.
En cuanto a la fonación, las técnicas que se aplican son de fonocirugía, y
suelen estar centradas en mejorar las alteraciones de aducción vocal, tanto
por hiperaducción (la resección del nervio laríngeo recurrente o la inyección
de toxina botulínica en los pliegues vocales, menos agresiva y reversible, por
ejemplo) como por hipoaducción o parálisis de cuerda vocal (poner una in-
yección con colágeno en la cuerda vocal atrófica, o hacer una laringoplastia
inyectando ácido hialurónico, Gelfoam® o colágeno con efectos temporales,
fascia, titanio u otros con efectos más permanentes, o teflón en enfermedades
terminales por las consecuencias negativas a largo plazo) (Cohen et al., 2009).
En cuanto a la resonancia, la alteración más frecuente es la incompetencia
velofaríngea, en la que, cuando se han agotado otras posibilidades terapéuti-
cas, puede ser adecuada la colocación de una prótesis elevadora del paladar o
hacer una faringoplastia con infiltración de teflón. La palidotomía (Mourão
et al., 2005) o la estimulación eléctrica del núcleo subtalámico sobreactivo
(Volkmann et al., 1998) en enfermos con Parkinson es una opción para estas
personas, a pesar de que si bien los síntomas cardinales pueden mejorar, se
ha observado que la mejora es escasa en la primera opción e, incluso, puede
reducir la inteligibilidad en el segundo caso. En cambio, la estimulación trans-
craneal repetitiva de la corteza motora primaria puede ser beneficiosa para el
funcionamiento vocal en estos pacientes (Cohen et al., 2009; Dias et al., 2006).
La intervención quirúrgica en la articulación no tiene demasiada tradición. El
objetivo se centra en reducir al máximo el grado de alteración neurofisiológica
que pueda haber. Serían ejemplos de esto las infiltraciones de toxina botulínica
en casos de espasmos hemifaciales o tortícolis bucomandibular (Melle, 2007a;
Rosenbek et al., 1991).
Las opciones�farmacológicas se utilizan para aligerar los signos físicos subya-
centes de las enfermedades neurológicas de base como, por ejemplo, la espasti-
cidad en esclerosis múltiple (American Speech-Language-Hearing Association,
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s/d). Ahora bien, no podemos obviar que también hay tratamientos, como los
que se usan para mejorar los síntomas del movimiento parkinsoniano, que
pueden comportar un aumento del déficit de habla (Cohen et al., 2009).
6.2.2. Tratamientos con apoyo instrumental
Las ayudas técnicas e instrumentales son elementos que sirven de apoyo y po- Apoyo instrumental
tencian la efectividad de la intervención conductual-logopédica. Las podemos
En este apartado solo nombra-
aplicar en los diferentes subsistemas de producción del habla, y podemos decir remos las ayudas técnicas e
que cada vez se emplean más (Melle, 2007b). instrumentales, puesto que el
uso de la mayoría de los instru-
mentos de apoyo requiere de
un aprendizaje específico.
1)�Apoyo�instrumental�aplicado�a�la�respiración. Los aparatos de retroali-
mentación representan el grupo más importante de instrumentos aplicados a
la respiración. El objetivo de su uso es poder regular la respiración gracias a
la información visual o auditiva que proporcionan. Pueden ser desde un sim-
ple espejo de cuerpo entero (que los logopedas siempre deberíamos tener), un
manómetro de tubo en U o un manómetro hecho de manera casera, un es-
pirómetro incentivado volumétrico u otros aparatos que favorecen la espira-
ción, hasta programas informáticos específicos, como Respitrace, Speech Vie-
wer, SonaPitch o Speech Training.
Manómetro de tubo en U
El manómetro de tubo en U es un tubo de plástico o de vidrio en forma de U, de manera
que los dos lados del tubo están llenos de la misma cantidad de agua. El paciente debe
soplar por uno de los dos lados para hacer subir el agua del otro lado del tubo.
Figura 5. Manómetro de tubo en U
Fuente: adaptación a partir de Rangel, C. (2008). Manómetro U [Imagen digital]. Recuperado de http://
instrumentacionycontrol.blogspot.com/2008/06/manometro-u.html
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2)�Apoyo�instrumental�aplicado�a�la�fonación. Disponemos de prótesis y
de instrumentos que mejoran y facilitan la fonación. Entre las prótesis se en-
cuentran los amplificadores de voz, para pacientes con voz débil que tienen
una buena articulación y que no mejoran con el tratamiento conductual-lo-
gopédico, y las laringes artificiales, aparatos que al ponerlos en contacto con
el cuello emiten una señal eléctrica y producen un efecto similar al de los plie-
gues vocales (figura 6).
Figura 6. a) Laringe artificial, b) Laringófono, c) Laringófono electrónico
Fuente: a) AOTC (2021), b) Josep M. Miró Llull, c) Ecu-Red
Los instrumentos de retroalimentación potencian el beneficio que se puede
obtener con la intervención conductual-logopédica. Hay programas informá-
ticos, como VisiPitch, que combinado con Respitrace mejora la coordinación
fonorrespiratoria, o SeeScape, que favorece fonaciones y disminuye el esfuerzo
laríngeo, y también SonaPitch o Speech Training. Hay otros procedimientos,
como la electromiografía cricoides o la electroglotografía, que están en vías
de desarrollo.
3)�Apoyo�instrumental�aplicado�a�la�resonancia. Para la resonancia también
disponemos de prótesis y de ayudas técnicas e instrumentales.
Los pacientes que se pueden beneficiar de prótesis velopalatinas son quienes Ved también
tienen una incompetencia de moderada a severa. Al principio se prueban pró-
Podéis ver el tratamiento con-
tesis provisionales para posteriormente pasar a las definitivas. ductual-logopédico de la reso-
nancia en el apartado «Trata-
mientos cognitivo-logopédi-
Generalmente, hay que hacer el tratamiento conductual-logopédico antes de cos».
colocar la prótesis, como cuando interesa desensibilizar en el plano velofarín-
geo o se quiere conseguir la apertura mandibular necesaria, o posterior a su
colocación para acabar de hacer la adaptación.
Según la Academy of Neurologic Communication Disorders and Sciences, los
mejores candidatos son las personas que tienen un paladar blando flácido, un
movimiento mínimo de la pared faríngea y buen apoyo respiratorio y articu-
latorio. También deberán estar motivados y ser independientes para ponerse
y quitarse la prótesis (Duffy, 1995).
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En el grupo de ayudas técnicas e instrumentales se encuentran los aparatos
de retroalimentación, que a la vez se pueden dividir en dos grupos: los que
aportan información directa del esfínter velofaríngeo y los que la aportan in-
directamente.
a) Los métodos�indirectos son más invasivos y costosos y hace falta un mé-
dico para llevarlos a cabo. Incluyen la endoscopia, la electromiografía y la fi-
bronasolaringoscopia flexible.
b) Los métodos�directos son menos invasivos y mejor tolerados por los pa-
cientes, y no es necesario que intervenga el médico. Proporcionan informa-
ción sobre los flujos nasales, la vibración nasal/oral y las tasas de oralidad y de
nasalidad. En este grupo se encuentran los sistemas Nasometer, Nasalview, la
accelerometría nasal, SeeScape y la presión positiva continua de aire (CPAP).
4)�Apoyo�instrumental�aplicado�a�la�articulación. Con relación a la articu-
lación también hay prótesis, que tienen una función más compensatoria o co-
rrectora, y las técnicas o los instrumentos que favorecen la toma de conciencia
para mejorar la autocorrección y el autocontrol.
Algunos ejemplos de prótesis son el bloqueador mandibular (Bite Block), que
estabiliza la mandíbula, o la prótesis de aumento de paladar, que compensa la
falta de movilidad de la lengua.
Los instrumentos más utilizados son la electromiografía y la electropalatogra-
fía, que permiten controlar y modificar los movimientos voluntarios bucofa-
ciales o palatinos.
También disponemos de programas informáticos, algunos ya comentados, co-
mo Speech Viewer o Speech Training, y otros como SonaSpeech o Praat.
5)�Apoyo�instrumental�aplicado�a�la�prosodia. Para reducir la velocidad del
habla se puede disponer de un metrónomo, o de un tablero alfabético donde
el paciente señala la letra inicial de cada palabra (figura 7), o de aparatos como
el pacing-board, que tiene unas separaciones que posibilitan silabear o hablar
palabra a palabra, o de la retroalimentación auditiva demorada (DAF), que
atrasa la recepción auditiva de las producciones (Freed, 2020; Yorkston et al.,
1988).
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Figura 7. Ejemplo de tablero alfabético
Fuente: UTAC (2021)
Para trabajar los aspectos prosódicos también hay programas informáticos co-
mo Speech Viewer, o programas interactivos que se usan en el aprendizaje de
lenguas extranjeras que tienen módulos de entonación (Melle, 2007b).
6)�Casos�graves.
Cuando la comunicación resulta realmente difícil y no es posible llegar a una
comprensibilidad del mensaje por el habla oral, puede ser útil emplear méto-
dos que la complementen o sustituyan: los sistemas alternativos y aumentati-
vos de la comunicación (SAAC). Por ejemplo, puede ser útil en personas que
tienen una disartria hipercinética en fases avanzadas (Freed, 2020). Dado que
el objetivo de este módulo no es desarrollar esta área, no entraremos en esta
cuestión, pero sí que debemos saber que a veces habrá que utilizar algún tipo
de SAAC con personas con disartria.
6.2.3. Tratamientos cognitivo-logopédicos
A continuación, desarrollaremos con más detalle los tratamientos dirigidos a
los subsistemas de producción del habla.
Respiración
Para trabajar la disfunción neurofisiológica asociada a la respiración habrá que
establecer un buen control postural y un tono muscular apropiado que favo-
rezca una presión subglótica estable, prolongada y suficiente para conseguir
la vibración de los pliegues vocales, y así posibilitar la fonación (Murdoch et
al., 2001). Por este motivo, en primer lugar deberemos valorar el grado de in-
fluencia de la postura en el trastorno del habla. A menudo, la simple correc-
ción postural de levantar la cabeza y colocar los hombros atrás hace mejorar la
respiración para el habla (Britton et al., 2017). Así, deberemos llevar a cabo un
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trabajo de cooperación con los fisioterapeutas de cara a generalizar el trabajo
hecho con estos profesionales para aplicarlo también en nuestras sesiones y
hacerlo extensivo al máximo de situaciones comunicativas.
Por lo tanto, será necesario diferenciar la postura general del cuerpo de la po-
sición específica de los órganos bucofonadores (mandíbula, cuello, etc.).
El tipo de intervención que puede llevarse a cabo podrá ser:
1)�Compensatoria: con elementos (fajas, cinturones, prótesis, etc.) que rodeen
el pecho o el abdomen (Watson et al., 2001). Nos coordinaremos con otros
profesionales, como por ejemplo terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas,
en el caso de detectar necesidades donde estos profesionales puedan aportar
su conocimiento. A veces, la simple colocación de unas almohadas de manera
adecuada permite iniciar el trabajo terapéutico con un enfermo que todavía
no acaba de controlar el tronco en sedestación (Melle, 2007a).
2)�Reeducativa: con ejercicios de conciencia corporal en los que el objetivo es
crear un eje de verticalidad que favorezca los movimientos de la caja torácica
para la respiración y de la laringe. Puede ser en sedestación o en bipedestación.
A continuación presentamos algunos de estos ejercicios:
a) Estimulación y sensibilización de las plantas de los pies (con masajes, pelo-
tas o bastones, etc.).
b) Estiramientos de la columna, por ejemplo apoyando la espalda contra una
pared, con bastones alineados a la espalda, etc.
c) Colocación correcta de la pelvis. Movilizaciones de la pelvis para ser cons-
cientes de ello. Sentarnos sobre los isquios (Oriol-Peregrina, 2006c).
La práctica con relación a las diferentes alteraciones respiratorias debe ir en-
caminada hacia una respiración de modo nasal (inaudible, suave) y de tipo
costo-diafragmático-abdominal. Tendremos que reforzar la musculatura invo-
lucrada, tanto si es por un exceso del tono muscular (espasticidad) como por
defecto (flacidez).
Antes de iniciar los ejercicios habrá que entender el funcionamiento respira-
torio y su implicación en el habla, para posteriormente tomar conciencia del
mecanismo. Con este objeto está indicado usar imágenes, dibujos o vídeos que
faciliten la comprensión (Melle, 2007a).
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El trabajo respiratorio debería practicarse en diferentes posiciones. En los ejer- Trabajo respiratorio en
cicios respiratorios mantendremos una buena postura corporal en la medida bipedestación
de lo posible (verticalidad). Generalmente, se aconseja iniciar este tipo de tra- A menudo, el trabajo respira-
bajo en decúbito supino y lateral, posteriormente en bipedestación y, final- torio en bipedestación se debe
dejar de lado, tanto porque el
mente, en sedestación. Colocar las manos una sobre el lateral de las costillas paciente presente problemas
de inestabilidad como por im-
y la otra sobre el diafragma facilitará la propiocepción (Le Huche et al., 2003). posibilidad de mantenerse de
pie.
El tiempo dedicado a los ejercicios respiratorios varía en función del estado
del paciente y puede oscilar entre cinco y quince minutos (Melle, 2007a). Los
ejercicios para trabajar la respiración (Dworkin et al., 1997; Robertson et al.,
1986, 1997) pueden desarrollarse de la manera siguiente:
1)�Conciencia�del�acto�respiratorio�manteniendo�los�cuatro�tiempos: expi-
rar-pausa-inspirar-pausa. Inicialmente sin forzar en ninguno de los tiempos y,
posteriormente, marcando dos o tres segundos por cada tiempo, por ejemplo.
Es preferible iniciar los ejercicios en tiempo espiratorio. Estos ejercicios son de
tipo isotónico.
2)�Ejercicios�de�gimnasia�respiratoria para entrenar la fuerza muscular res-
piratoria y mejorar la fuerza de los músculos respiratorios:
a) Aumentar la capacidad inspiratoria con ejercicios combinados de movi-
miento de los brazos (por ejemplo, inspiramos cuando tenemos los brazos es-
tirados arriba y expiramos bajando los brazos lenta y suavemente.
b) Potenciar la longitud de la apnea.
c) Aumentar la capacidad general del soplo con tareas de exhalación contro-
ladas (mantener la presión y la duración de la espiración):
• Mantener sonidos áfonos como /s/, /f/, /sh/, soplar velas o utilizar el mé-
todo Lax Vox para mejorar el equilibrio de las presiones subglóticas y su-
praglóticas. El objetivo es aumentar la duración hasta los veinte segundos,
aunque deberá adaptarse la exigencia a cada paciente.
• Hacer in crescendo e in diminuendo con estos sonidos áfonos (figura 8). To-
dos estos ejercicios son de tipo isométrico.
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Figura 8. In crescendo e in diminuendo con el sonido /s/
Fuente: elaboración propia
• Mantener ritmos respiratorios alternando las longitudes y usando una to-
ma de aire únicamente en cada secuencia (figura 9).
Figura 9. Ritmos respiratorios
Fuente: elaboración propia
• Con voz: ejercicios de coordinación fonorrespiratoria Ved también
Los ejercicios de coordinación
También existen las técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva, o fonorrespiratoria se comentan
método Kabat, que se aplican para aumentar la resistencia y la amplitud de las en el apartado «Fonación».
paredes del tórax y del diafragma. El paciente debe tener un mínimo control
sobre la apnea respiratoria y el logopeda ha de oponer resistencia haciendo
contracciones con las manos en la musculatura implicada en la respiración
(Voss et al., 1996).
En la revisión de la literatura se apunta que la mejora en el apoyo respiratorio
es gracias a las herramientas de biorretroalimentación que ayudan a medir la
respiración en tareas de habla, y también cuando se aprende un nuevo patrón
de respiración con inhalación más profunda, con aumento de la fuerza de
exhalación y con el uso de la musculatura abdominal (Spencer et al., 2002).
Fonación
Podríamos dividir la práctica relacionada con la fonación entre los ejercicios
de coordinación fonorrespiratoria, las técnicas para mejorar aspectos de la fo-
nación y las estrategias para usar mientras se habla. En todos los casos debe-
remos utilizar los beneficios obtenidos con la respiración y aplicar un buen
control postural.
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1) Los ejercicios� de� coordinación� fonorrespiratoria, que a la vez también
permiten optimizar la estabilidad fonatoria, incluyen (American Speech-Lan-
guage-Hearing Association, s/f; Melle, 2007a; Oriol-Peregrina, 2006c):
a) Control de fonación sostenida y tareas de emisión del tiempo máximo de
fonación con las vocales para mejorar la duración. Habrá que introducir pro-
gresivamente el mantenimiento de dos sonidos vocálicos, después tres, y así
cada vez con más vocales.
b) Ejercicios con series automáticas (por ejemplo, contar en voz alta los núme-
ros, decir los días de la semana, etc.). Habrá que adaptar de manera progresiva
la longitud de las emisiones a las posibilidades respiratorias.
c) Emisiones de grupos fónicos, que son el conjunto de sílabas con contenido
significativo que una persona puede emitir entre dos pausas. Pueden ser ple-
garias, dichos populares, frases hechas, etc.
Todos estos ejercicios tienen la estructura respiratoria de inspirar, hacer una
pausa, empezar a fonar hasta un poco antes de notar que empieza a faltar el
aire, hacer una pausa y reiniciar los pasos (figura 10).
Figura 10. Ejemplo de ejercicio de inspirar, hacer una pausa y empezar a fonar
Fuente: elaboración propia
d) Método del acento, cuyo objetivo es potenciar la coordinación fonorrespi-
ratoria a partir de una jerarquía de ejercicios respiratorios, fonatorios y articu-
latorios en los que se utilizan variaciones en la intensidad y en la frecuencia. Es
un trabajo coordinado entre respiración, fonación y prosodia (Kotby, 1995).
2) Las técnicas�para�trabajar�aspectos�de�la�fonación pueden ir dirigidas a
mejorar el volumen, el tono, para tener un adecuado ataque vocal o para el
reforzamiento del cierre glótico.
Podemos encontrarnos con un tratamiento conductual-logopédico indirecto
y directo. El trabajo�indirecto se centra en preparar la musculatura implica-
da en la fonación para mejorar el tono mediante técnicas miofasciales y de
facilitación neuromuscular propioceptiva. Las técnicas�miofasciales liberan
las restricciones producidas por la espasticidad o la rigidez por medio de mo-
vilizaciones o de estiramientos y de la relajación o presión sostenida sobre los
puntos gatillo. Las técnicas� de� facilitación� neuromuscular� propioceptiva
permiten trabajar y reforzar las movilizaciones activas del cuello, y las pasivas
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cuando el paciente no pueda iniciar los movimientos (Melle, 2007a). Algunas
de estas técnicas requieren una formación específica para llevarlas a cabo con
corrección.
Las técnicas�conductuales�logopédicas�directas pueden tener diferentes ob-
jetivos:
a)�Técnicas�para�aumentar�volumen: emisiones de vocales in crescendo e in
diminuendo. Iniciaremos la vocalización con un sonido /m/ para conseguir una
correcta impostación del sonido y evitar el apoyo laríngeo de la voz. Habrá
que tener cuidado en no forzar la voz al aumentar la intensidad. También se
pueden hacer ejercicios de in crescendo e in diminuendo en la misma emisión.
Es decir, empezar con una intensidad floja, aumentar progresivamente hacia
una intensidad vocal más fuerte y volver progresivamente a la intensidad baja
inicial (figura 11). Habrá que hacerlo con todas las vocales.
Figura 11. Ejemplo de emisiones de vocales a diferentes intensidades
Fuente: elaboración propia
Es necesaria la misma práctica de voz con palabras y frases a diferentes inten-
sidades (figura 12).
Figura 12. Ejemplo de emisiones de palabras y frases a diferentes intensidades
Fuente: elaboración propia
Cuando las personas con disartria hacen un esfuerzo físico por hablar
más alto de manera consciente, la articulación distintiva entre las voca-
les aumenta y el habla resulta más inteligible (McAuliffe et al., 2017).
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b)� Técnicas� para� mejorar� el� tono: se pueden practicar ejercicios musicales
teniendo en cuenta la extensión y la tesitura vocal de cada paciente. Antes
de que el paciente realice las emisiones se recomienda que identifique con el
logopeda diferentes tonos. Si el paciente no reconoce los cambios tonales, el
pronóstico en la mejora del control del tono es peor (Dworkin et al., 1997).
Emitir inicialmente una vocal y posteriormente dos sílabas en dos tonos, y
empezar la fonación con el tono más grave. Partiremos de una nota que sea
cómoda para el paciente (figura 13).
Figura 13. Ejemplo de técnicas para mejorar el tono
Fuente: elaboración propia
El mismo ejercicio iniciando la fonación con el tono agudo (figura 14).
Figura 14. Ejemplo de fonación con el tono agudo
Fuente: elaboración propia
Se puede aumentar el número de sílabas en cada emisión, y también subir y
bajar escalas musicales (figura 15).
Figura 15. Ejemplo de ejercicios con escalas musicales
Fuente: elaboración propia
Leer frases, o cantar pequeñas canciones, con ayuda de flechas que indiquen
el tono al final de la frase puede ayudar.
c)�Técnicas�para�iniciar�la�fonación: cuando el objetivo que se persigue es la
correcta aducción vocal y pretendemos relajar�la�laringe o iniciar suavemente
la fonación, utilizamos:
• Masajes�y�vibraciones para relajar la zona de los músculos suprahioideos
previamente a las fonaciones (Robertson et al., 1986, 1997), a pesar de ser
una técnica indirecta. Por ejemplo, con el paciente sentado y el logopeda
de pie detrás de él, cogerle la cabeza suavemente y movilizarla de manera
leve hacia atrás, adelante, a la derecha y a la izquierda, manteniendo cada
posición durante unos diez segundos (Dworkin et al., 1997).
• Técnica�del�bostezo, que consiste en inspirar profundamente y simular
un bostezo mientras se mantiene la lengua en posición baja. Esta técnica
© FUOC • PID_00282363 68 Disartria
ayuda a ensanchar la faringe y a bajar la laringe, preparándolas para poder
realizar fonaciones relajadas.
• Técnicas�de�sonoridad�suave, se inician con las fonaciones de una /h/
aspirada o de sonidos fricativos y, posteriormente, se añaden las vocales.
El objetivo es conseguir el cierre de la glotis con vocalizaciones suaves du-
rante la fonación. Hay que reducir progresivamente la longitud del sonido
fricativo hasta emitir directamente el sonido vocálico (figura 16).
Figura 16. Ejemplo de sonoridad suave
Fuente: elaboración propia
• Método�de�la�masticación�(técnica�de�Froeschels). Con esta técnica, en
primer lugar masticaremos con la boca cerrada y después con la boca abier-
ta, al mismo tiempo que se mantiene un sonido suave (nasal o líquido).
Cuanto más movimiento labial y lingual hay, más variado es el sonido que
se emite. Debemos intentar no producir un sonido de manera estereotipa-
da (Froeschels, 1952).
• Técnica� Lax� Vox: para conseguir eficiencia glótica, por ejemplo si hay
parálisis laríngea (Sihvo et al., 2007).
• Fonación�con�un�volumen�pulmonar�elevado, lo que provoca una ab-
ducción pasiva de los pliegues vocales antes de iniciar la fonación.
Cuando nos encontramos con una hipoaducción de los pliegues vocales, las
técnicas tienen el objetivo de conseguir un nivel�óptimo�de�aproximación�de
los�pliegues para evitar la voz soplada o ronca. Entre las técnicas, encontramos
las siguientes:
• Correcciones�posturales�del�cuello, que buscan las posiciones más favo- Correcto cierre glótico
rables para conseguir la aducción de los pliegues vocales. Por ejemplo, gi-
La corrección postural del cue-
rar la cabeza hacia el lado afectado (Duffy, 1995; Spencer et al., 2002). llo y la manipulación física del
cartílago tiroides se pueden
utilizar puntualmente, pero no
• Manipulación�física�del�cartílago�tiroides mientras el paciente emite al- estarían indicadas como modo
predominante para conseguir
gún sonido. un correcto cierre glótico.
• Aguantar�la�respiración, que implica mantener una apnea durante quin-
ce segundos después de haber inspirado profundamente. Se puede repetir
el ejercicio diez veces (en función de las posibilidades de cada paciente).
Esta tarea requiere la habilidad de cerrar los pliegues vocales (Freed, 2020).
© FUOC • PID_00282363 69 Disartria
• Técnica�de�inicio�duro�de�la�sonoridad, en la que se utilizan sonidos to-
nificantes (oclusivas posteriores, vocales agudas) para conseguir un ataque
vocal duro (figura 17).
Figura 17. Ejemplo de inicio duro de la sonoridad
Fuente: elaboración propia
• Técnicas�de�cierre�glótico�con�esfuerzo, en las que se hacen vocalizacio-
nes con sonidos tonificantes mientras se empuja, se levanta o se arrastra
algo. Habrá que adaptar las tareas de fuerza a cada paciente en función
de sus posibilidades motoras (Bustos Sánchez, 2013; Dworkin et al., 1997;
Greene, 1980; Rosenbeck et al., 1978).
• Lee�Silverman�Voice�Treatment (Levy et al., 2020; Ramig et al., 1995; Trail
et al., 2005) es un programa intensivo, estructurado en dieciséis sesiones de
una hora repartidas a lo largo de un mes, que tiene como objetivo un alto
esfuerzo fonador consciente para mejorar la sonoridad vocal, aumentando
el esfuerzo fonador. Se ha demostrado que mejora la inteligibilidad.
3) Algunas de las estrategias�respiratorias�para�la�fonación serían las siguien-
tes:
a) Inhalación preparatoria. Inhalar profundamente antes de empezar a hablar.
b) Hablar inmediatamente en la exhalación para aprovechar la presión del aire
subglótico al inicio de la fonación (Swigert, 2010).
c) Detener la fonación antes de que se empiece a utilizar el aire residual y em-
peore la calidad de la voz y disminuya el volumen. El paciente debe aprender a
hacer una pausa para tomar aire antes de que disminuya el flujo (Freed, 2020).
d) Grupo respiratorio óptimo. El paciente ha de aprender cuál es el número
de sílabas que puede producir cómodamente en cada espiración (Linebaugh,
1983).
e) Revisión inspiratoria. Se trata de animar al paciente a hacer un control
consciente sobre el flujo espiratorio mientras habla (American Speech-Langua-
ge-Hearing Association, s/f; Melle, 2007a).
Articulación
La articulación imprecisa de las consonantes, y también de las vocales, es la
que más contribuye a la reducción de la inteligibilidad global del habla. Por
eso y, como en cualquier trastorno articulatorio, deberemos delimitar si la di-
© FUOC • PID_00282363 70 Disartria
ficultad es en relación con el punto de articulación, con el modo o con la so-
noridad. También valoraremos el contexto fonético en el que se producen las
dificultades.
Las dificultades articulatorias se pueden explicar por dos mecanismos diferen-
tes:
1) Dificultad en la pronunciación por afectación muscular específica del o de
los órganos que intervienen en la correcta articulación –alteración del tono, de
la fuerza y del recorrido muscular del movimiento de los articuladores (labios,
lengua, mandíbula); por ejemplo, una /p/ poco explosiva por debilidad labial–.
Este tipo de alteración implicará una intervención basada en ejercicios bucales
no verbales y en el trabajo articulatorio.
2) Articulación correcta de manera aislada que pierde precisión en el contex-
to articulatorio de palabras largas, frases o discurso; por ejemplo, por efecto
del ritmo, por imposibilidad de articular correctamente si hay una disminu-
ción del recorrido de los órganos por el aumento de velocidad del habla, o
por mantener un ritmo de habla inadecuado a las necesidades actuales de los
órganos bucofonadores (Freed, 2020; Robertson et al., 1997). La intervención
en este caso se centrará en el trabajo con técnicas articulatorias más globales.
En el trabajo articulatorio tendrán una importancia capital los principios que
guían el aprendizaje motor. El aprendizaje�motor se basa en tratar las difi-
cultades neurofisiológicas que presenta la persona con disartria. Es el proceso
por el que una persona adquiere la destreza de producir hábilmente acciones
o movimientos a partir de la práctica y de la experiencia (McNeil, 1997). Los
principios�de�la�prepráctica son los siguientes:
• Motivación para aprender, tomando conciencia de los beneficios en el re-
sultado final del habla.
• Conocimiento general del objetivo motor.
• Conocimiento de lo que se espera mediante representaciones gráficas o
esquemáticas o vídeos de los movimientos.
• Preentrenamiento verbal, en el que el paciente, antes de empezar la prác-
tica, debe disponer de todos los estímulos verbales.
• Aprendizaje observacional por medio del modelado y de la demostración
por parte del logopeda, y no solo a partir de la instrucción verbal.
• Instrucción-atención, ofreciendo las instrucciones justas y necesarias so-
bre uno o dos de los objetivos motores por no sobreinstruir al paciente y
desbordarlo.
© FUOC • PID_00282363 71 Disartria
• Corrección de la ejecución para entender qué es lo que se espera que haga.
A continuación se exponen los principios�que�promueven�la�adquisición�y
la�retención�de�los�aprendizajes�motores:
• Consistencia�y�variabilidad: por consistencia entendemos la repetición
constante de una tarea (un movimiento, una palabra, etc.) que promueve
la automatización de un aprendizaje. La variabilidad representa la realiza-
ción de un conjunto de tareas relacionadas que favorecen la retención y
la generalización del aprendizaje.
• Práctica�bloqueada�y�aleatoria: la práctica bloqueada trabaja cada uno de
los objetivos separadamente durante la sesión. La práctica aleatoria mez-
cla los diferentes objetivos de manera que se facilitan los aprendizajes y se
desarrollan programas motores, dado que hay una interferencia contex-
tual que obliga al paciente a usar estrategias diversas cada vez que se recu-
pera el programa motor necesario según los objetivos presentados.
• Práctica�mental: favorece el aprendizaje sin error cuando el paciente hace
la práctica mental de los movimientos que debe aprender.
• Ejercitación: los ejercicios deben ser extensos, cuando la práctica se desa-
rrolla distribuida en el tiempo (varias sesiones a lo largo del día), e intensos
por la cantidad de repeticiones del movimiento que hay que hacer para
aprenderlo (que se considera que no ha de ser inferior a veinte, a pesar de
que no está totalmente demostrado).
• Autoaprendizaje: el logopeda debe mantener un equilibrio entre las ins-
trucciones y las correcciones para favorecer el aprendizaje por parte del
paciente.
• Equilibrio�precisión-velocidad: reducir la velocidad favorece la precisión
del movimiento. Solo cuando el paciente puede hacer correctamente el
movimiento es posible aumentarse la velocidad.
• Retroalimentación: la retroalimentación puede ser conocimiento de los
resultados (CR), por ejemplo diciéndole bien o mal; o conocimiento de la
ejecución (CE), explicándole cómo debe hacerlo (posición de los labios,
etc.). De manera temporal, tanto el CR como el CE se han de presentar
después de un grupo de ejecuciones (tres, aproximadamente) con una de-
mora respecto a la ejecución en la que no haya interrupciones (habla, etc.)
y manteniendo otra demora de unos tres segundos después de la retroali-
mentación, para que el paciente pueda reflexionar (Duffy, 1995; McNeil,
1997).
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1)�Trabajo�bucal�no�verbal
Antes de profundizar en este apartado, queremos hacer un inciso alrededor
del trabajo de fortalecimiento muscular con tareas orales no verbales, puesto
que es una cuestión todavía en debate. Con la compilación de pruebas de in-
vestigación, hay muchos autores que reportan que la contribución de los ejer-
cicios orales no verbales en la recuperación del habla no es definitiva; uno de
los motivos de esto es el descubrimiento de que las contracciones musculares
orales y faríngeas durante las tareas orales no verbales son bastante diferentes
de las contracciones musculares durante el habla (Duffy, 2013; Kent, 2015;
Maas, 2017).
Aun así, podemos encontrar técnicas para favorecer un tono óptimo, para in-
crementar la fuerza muscular y para aumentar el recorrido muscular.
Las técnicas�para�favorecer�un�tono�óptimo tienen el objetivo de disminuir
el tono en casos de hipertonía, de rigidez y de espasticidad; aumentar el tono
en casos de hipotonía y flacidez; o regularizar el tono en casos de distonías.
Podemos utilizar las técnicas siguientes para favorecer un tono óptimo:
a)� Técnicas� de� relajación� progresiva (Jacobson, 1929; Le Huche y Allali,
2003), en las que se contrasta el tono del músculo tensando y relajando los
músculos implicados en la articulación; por ejemplo, con la consigna «empuje
la lengua contra el paladar..., y relaje».
b)�Ejercicios�de�vibración. Aplicar vibración manual o con algún objeto, co-
mo por ejemplo un depresor, para puntos más inaccesibles. Está indicado para
favorecer la relajación de la musculatura hipertónica.
c)�Método�de�la�masticación. Para liberar de tensión la musculatura espástica Ved también
articulatoria.
El método de la masticación
y la terapia de liberación mio-
d)�Terapia�de�liberación�miofascial. Se centra en la musculatura en relación fascial se han comentado en el
apartado «Fonación».
con la articulación como, por ejemplo, buccinadores, pterigoideos, etc.
e)� Aplicación� de� frío. La aplicación de frío tiene beneficios para reducir la
espasticidad, puesto que disminuye la velocidad de conducción de los nervios;
aplicado rápidamente, el frío también puede aumentar el tono muscular, y
dado que aumenta la circulación sanguínea se han observado mejoras en la
fuerza. Ahora bien, el beneficio de la aplicación de frío se ha observado en los
músculos para el cierre mandibular, pero no en labios y lengua.
f)�Neurovendaje�muscular�(NVM). Se utiliza en parálisis faciales para mejorar
la movilidad del lado de la cara afectado, tonificándolo y relajando el otro lado
de la cara. Se aplica en los siguientes músculos: frontal, elevador de la aleta de
la nariz y del labio superior, canino, buccinador, cigomático, risorio, depresor
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del labio inferior, mentoniano y orbicular de los labios, según las necesidades
de cada paciente (Ortega Sánchez-Diezma et al., 2017). Su uso requiere una
formación específica.
g)�Estimulación�eléctrica�neuromuscular. Se usa cuando hay debilidad e hi- Movimiento práxico oral
potonía, puesto que la aplicación de esta técnica provoca la contracción mus-
Un movimiento práxico oral
cular. Por esta razón, esta técnica debe reservarse a los pacientes que no pue- pedido de manera sostenida
den hacer las contracciones musculares voluntariamente (Clark, 2003; Fredd favorecerá el tono muscular
adecuado de un órgano hipo-
et al., 2001). Su uso requiere una formación específica. tónico. Una consigna podría
ser: «mantenga la lengua pro-
pulsada fuera al máximo du-
rante cinco segundos».
Cuando el objetivo es incrementar�la�fuerza porque se observa debilidad mus-
cular, los ejercicios se centran en:
Resistencia al movimiento
a)�Ejercicios�isotónicos�para�favorecer�la�movilidad�y�ejercicios�isométri-
Ejemplo de objetos o de instru-
cos�para�incrementar�la�fuerza. Los ejercicios isotónicos pueden iniciarse de mentos para poner resistencia
al movimiento:
manera pasiva si el paciente no puede llevarlos a cabo; cuando el paciente ya
• Objetos tradicionales: de-
domine el movimiento y aguante la posición entre tres y cinco segundos, se presor o botón atado con
hilo dental.
pedirá un aumento de la velocidad sin que vaya en detrimento de la ejecución. • Kapitex Healthcare ha dise-
Para los ejercicios isométricos se pueden utilizar instrumentos que promuevan ñado instrumentos para tra-
bajar isométricamente los
la resistencia al movimiento. En ambos tipos de ejercicios se recomiendan de labios (Facial Flex) y la len-
gua (Ora-Light System).
siete a diez repeticiones por cada ejercicio con una breve pausa entre ellos,
y hacerlo entre cinco y diez veces al día. Hartelius y Lillvik observaron la im-
portancia de centrarse en la mejora del funcionamiento lingual al inicio de la
intervención en la articulación (Hartelius et al., 2003).
b)�Técnicas�de�facilitación�neuromuscular�propioceptiva. Los movimientos
de cuello facilitan los movimientos de la mandíbula o de la lengua, motivo
por el que puede ser interesante utilizar alguno de los ejercicios propuestos
por esta técnica. Por ejemplo: el cierre de la boca se facilita con la extensión
del cuello y se refuerza con la rotación (Voss et al., 1996).
Cuando se quiera aumentar�el�recorrido�muscular del movimiento se pueden
usar las técnicas siguientes:
a)�Técnicas�de�estiramiento�muscular. Se fundamentan en mantener el esti-
ramiento de las fibras musculares de manera sostenida, estable, prolongada y
en la dirección de las fibras. También será apropiado usar estas técnicas cuan-
do se quiera disminuir la rigidez y la espasticidad, así como para mejorar la
hipotonía, puesto que favorecen el tono muscular cuando las contracciones
musculares se mantienen durante cinco segundos (Melle, 2007a).
b)�Aplicación�de�calor. La aplicación de calor mejora la circulación (Edwarts
et al., 1972) y eleva el umbral del dolor dejando estirar más el músculo, lo que
permite aumentar el rango pasivo de los movimientos y reducir los espasmos
musculares que aparecen en algunos casos de disartria hipercinética. Hay que
© FUOC • PID_00282363 74 Disartria
decir que el dolor secundario de los espasmos musculares no es muy habitual
en la musculatura del habla, por lo que la aplicación de calor se cuestiona
(Clark, 2003; Weber et al., 1996).
Por lo tanto, de acuerdo con las pruebas, a pesar de disponer de estas técnicas
expuestas, se recomienda que si el objetivo es mejorar el habla, las actividades
de intervención se concentren directamente en la producción (Duffy, 2013;
Freed, 2020).
2)�Trabajo�articulatorio
El trabajo articulatorio también se basa en unas técnicas específicas en las que
se utilizan estímulos verbales, desde sonidos aislados hasta sílabas (en posición
inicial, media y final, trabadas y haciendo diferentes combinaciones), para ir
aumentando la complejidad articulatoria con palabras y frases, y también con
trabalenguas, lectura controlada, ejercicios de pregunta-respuesta y, finalmen-
te, en conversación (Robertson et al., 1986, 1997; Rosenbek et al., 1991), así
como otras técnicas más globales aplicables al habla.
Para favorecer una correcta articulación (Melle, 2007a) podemos describir las
técnicas específicas siguientes:
a)�Ejercicios�de�inteligibilidad. El paciente lee palabras o frases y el logopeda
debe intentar entenderlas sin hacer lectura labial ni haber leído las palabras o
las frases anteriormente. Si el logopeda no entiende lo que produce el pacien-
te, en un segundo intento observa de qué palabras se trata para hacerle indi-
caciones más precisas y mejorar la articulación (Yorkston et al., 1988). Ejerci-
cios de articulación utilizando trabas que, en primera instancia, impiden una
articulación precisa (colocando un depresor en la boca, posicionando la punta
de la lengua en el paladar, etc.).
b)�Técnicas�de�derivación�fonética. El posicionamiento de los órganos arti-
culadores se trabaja a partir de sonidos no verbales (sonido de mandar callar,
etc.), posturas bucofaciales (dar un beso, etc.) y posturas combinadas con ac-
ciones verbales (postura de dar un beso y decir la /u/, etc.).
c)�Posicionamiento�fonético. La producción del sonido se enseña con ayu-
das visuales, gestuales, gráficas o manipulación física. Facilitará la tarea que
el paciente tenga la percepción bucosensorial en buen estado. Las imágenes
de la figura 18, por ejemplo, pueden ayudar a entender cómo deben colocarse
los órganos bucofonadores para pronunciar correctamente un sonido bilabial
o un sonido labiodental.
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Figura 18. Colocación de los órganos bucofonadores para pronunciar correctamente un
sonido bilabial (izquierda) o un sonido labiodental (derecha)
Fuente: elaboración propia a partir de Wikidata (2021). Bilabial consonant. Recuperado de https://www.wikidata.org/wiki/
Q146878; y University of Manitoba (2009). Describing consonants. Recuperado de https://home.cc.umanitoba.ca/~krussll/
phonetics/articulation/describing-consonants.html
d)�Estimulación�integral. El logopeda se sitúa de modelo haciendo de manera
lenta y exagerada el sonido, y al paciente se le da el máximo de información
sobre la emisión del estímulo verbal, diciéndole «mírame, escucha y repite».
Se basa en el marco de aprendizaje del modelado-repetición.
e)�Contrastes�mínimos. Se emplean pares de palabras monosilábicas, bisilábi-
cas y trisilábicas que se diferencian únicamente por un sonido contrastivo que
lleva a una diferenciación semántica. Se pueden utilizar integrados en frases.
Ayuda a la precisión de los sonidos (figura 19).
Figura 19. Contrastes mínimos
Fuente: elaboración propia
f)�Técnica�del�incremento�del�esfuerzo�fisiológico. Se fundamenta en exa-
gerar los movimientos articulatorios. Indicado en casos de hipotonía.
g)�Puntos�para�la�reestructuración�de�objetivos�fonéticos�musculares�orales
(PROMPT). Método de una jerarquía de siete pasos que van desde el tono
hasta la prosodia, y que a partir de unos indicios táctiles multidimensionales
indican las diferentes características de la articulación, no solo de los sonidos
aislados, sino también de los aspectos relacionados con la coarticulación y la
prosodia (Square-Storer, 1989).
3)�Técnicas�articulatorias
Las técnicas más globales aplicables al habla se basan en consignas o ejercicios
para permitir más tiempo a la articulación, es decir, se basan en reducir la
velocidad para facilitar la precisión articulatoria, en algunos casos con ayudas
externas (Robertson et al., 1986, 1997).
Las consignas pueden ser:
© FUOC • PID_00282363 76 Disartria
• Hablar más despacio.
• Instrucción de alargar las vocales.
• Silabear.
• Utilizar frases cortas.
• Sobrearticular, exagerar los movimientos articulatorios.
• Exagerar las consonantes. Los pacientes necesitan concentrarse especial-
mente en las consonantes de mitad y final de palabra, puesto que son los
sonidos que peor se articulan en el habla conectada (Darley et al., 1978;
Park et al., 2016).
• Emplear enfoques que ayuden a reducir la velocidad del habla indirecta-
mente; por ejemplo, aumentar el volumen o variar el tono.
En los casos donde no se consiga una mejora de la articulación a causa de las Ejemplo de estrategia
alteraciones subyacentes de los componentes musculares, Robertson y Thom- compensatoria
son proponen unas estrategias compensatorias para la articulación de algunos Una de las estrategias compen-
sonidos. satorias utilizadas por Rober-
tson y Thomson cuando hay
alteración en sonidos bilabia-
les /p/ o /b/ se basa en la in-
Se ha observado que los efectos combinados de múltiples técnicas (aumento dicación de «producir explo-
siones creando el cierre con
de la intensidad sonora, reducción de la velocidad y articulación exagerada) los dientes superiores y el la-
muestran un impacto positivo en la precisión y la inteligibilidad del habla bio inferior» (Robertson et al.,
1986, 1997).
(Tjaden et al., 2013). De los estudios surge la recomendación de aumentar la
amplitud articulatoria mientras se reduce la velocidad y se aumenta la intensi-
dad, lo que mejorará la precisión articulatoria y la inteligibilidad (Miller, 2018).
Resonancia
El abordaje de las alteraciones de la resonancia no puede desvincularse de las
ayudas técnicas e instrumentales descritas en el apartado de tratamiento con
apoyo instrumental y el tema de las prótesis. Será necesario que un equipo
formado por el odontólogo, el cirujano maxilofacial y el logopeda decida cuál
puede ser el beneficio para cada paciente del tipo de intervención, conduc-
tual-logopédica o instrumental (Melle, 2007a).
Netsell y Rosenbek proponen tres aspectos que pueden ayudar al clínico a
tomar decisiones:
1) Valorar el grado de influencia de la alteración de la resonancia en los otros
componentes del habla.
© FUOC • PID_00282363 77 Disartria
2) Valorar el impacto de las válvulas velofaríngeas en los otros componentes
del habla.
3) Valorar el resultado del tratamiento conductual-logopédico en la función
velofaríngea.
Generalmente, los pacientes con incompetencia velofaríngea leve o media
pueden beneficiarse del tratamiento conductual, y en casos más graves se opta
por prótesis elevadoras del paladar (Netsell et al., 1985).
En el supuesto de que se opte por el tratamiento conductual-logopédico como
único tratamiento (Melle, 2007a), o en paralelo a la colocación de algún tipo
de prótesis, iniciaremos el trabajo con voz instaurando previamente un buen
apoyo respiratorio y una postura correcta. Habrá que utilizar una intensidad
suave y unos tonos cómodos para el paciente. En la mayoría de las alteraciones
de la resonancia (hiponasalidad, resonancia faríngea/laríngea, voz poco reso-
nada) habrá que potenciar los resonadores superiores (región nasofaríngea).
1) Haremos ejercicios de apertura de las cavidades de resonancia (bostezar)
corrigiendo la posición lingual. Evitaremos que la lengua esté en una posición
atrasada o que presione hacia las zonas de contacto. Swigert propone una se-
cuencia de pasos para mejorar la habilidad de mantener la boca abierta mien-
tras se habla (Swigert, 2010).
2) Haremos inspiraciones profundas manteniendo el aire dentro de la boca,
con los labios cerrados y evitando que el aire se escape por la nariz, durante
unos segundos, para ser conscientes del cierre oral posterior, y a continuación
se soltará el aire suavemente por la boca.
3) Entrenaremos la resistencia durante el habla usando presión de aire posi-
tiva continua (CPAP), que normalmente se utiliza en la apnea del sueño. El
mecanismo de la presión de aire positiva continua se basa en el hecho de que
el velo del paladar tiene resistencia contra la presión de aire que llega por la
máscara mientras se habla (Kuehn, 1997).
4) Haremos ejercicios de inhibición (toques prolongados de hielo, presión en
los puntos de inserción de los músculos, cepillado y golpes irregulares y lentos,
y desensibilización).
5) Deberemos llevar a cabo inicialmente una tarea de discriminación auditiva
y de contraste de sonidos nasales y orales.
6) Practicaremos de manera alterna con sonidos orales y nasales (figura 20).
© FUOC • PID_00282363 78 Disartria
Figura 20. Sonidos orales y nasales
Fuente: elaboración propia
7) Aumentaremos la longitud de las emisiones empleando palabras que con-
tengan sonidos orales y nasales.
8) Incrementaremos el esfuerzo al hablar aumentando el volumen, lo que fa-
vorecerá la reducción del esfínter velofaríngeo.
9) Retrasaremos el ritmo de habla para permitir el movimiento completo de
los músculos (Yorkston et al., 2010).
10) Haremos habla sobrearticulada.
Habría que incidir en el hecho de que los tratamientos conductuales-logopé-
dicos que utilizan movimientos bucales no verbales del velo del paladar (como
por ejemplo las técnicas de soplar o de empujar) no se consideran apropiados,
puesto que el cierre velofaríngeo verbal y no verbal tienen mecanismos sub-
yacentes diferentes y no hay pruebas de que el incremento de la fuerza del
velo del paladar mejore el habla (Melle, 2007a; Yorkston et al., 2010).
1)�En�casos�de�hipernasalidad
Si hay paresia o parálisis del velo del paladar, iniciaremos la estimulación de
la musculatura velofaríngea con masajes. La dirección del masaje deber ser
anteroposterior y medial-lateral. No obstante, empezaremos con consonantes
explosivas y sonidos graves seguidos de vocales, para pasar posteriormente a
sonidos alveolares y velares. Si hay debilidad de la musculatura velofaríngea,
haremos ejercicios de fonación con contrarresistencia.
• Retorno visual utilizando un espejo, para que el paciente pueda observar
el escape nasal en sonidos orales (Strand et al., 2001).
2)�En�casos�de�hiponasalidad�o�resonancia�faríngea-laríngea
En los ejercicios de resonancias con /m/ mantendremos los labios juntos, sin
apretarlos, con la boca abierta por dentro, como si estuviéramos bostezando. Si
realizamos correctamente los ejercicios, notaremos un cosquilleo en los labios
y un temblor en la cabeza provocados por la resonancia vocal (figura 21).
Figura 21. Ejemplos de resonancias con /m/
Fuente: elaboración propia
También los podemos hacer iniciando la emisión con una /h/ aspirada (figura
22).
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Figura 22. Ejemplos de resonancias con una /h/
Fuente: elaboración propia
Las series se pueden alargar a tres sonidos (figura 23).
Figura 23. Ejemplos con tres sonidos
Fuente: elaboración propia
También podemos hacer series de inicio con /m/ y continuación con dos, tres,
cuatro o cinco vocales (figura 24).
Figura 24. Ejemplos con dos, tres, cuatro o cinco vocales
Fuente: elaboración propia
Prosodia
Del mismo modo que cuando se trabaja la fonación y la resonancia, al iniciar
el trabajo prosódico comprobaremos que haya una respiración costodiafrag-
mática, una postura correcta, una voz suave y un tono cómodo para el pacien-
te (Oriol-Peregrina, 2006c).
El trabajo en prosodia se centra en moderar la velocidad del habla, intervenir
en las alteraciones del acento, que incluyen el acento prosódico y el grupo
tónico (Murdoch, 1998), y en la entonación, que es el resultado de la combi-
nación de la melodía y del acento. No se puede olvidar la influencia de la res-
piración, no solo para apoyar la fonación y la articulación, sino también para
favorecer el ritmo y el acento (Robertson et al., 1986, 1997).
1)�Velocidad�del�habla
La revisión de la literatura reconoce que las técnicas de gestión de la veloci-
dad del habla son eficaces para mejorar la inteligibilidad. Sin embargo, con
las técnicas de control de velocidad puede haber un impacto negativo sobre
la naturalidad del flujo conversacional, que hay que tener en cuenta en el tra-
tamiento (Hammen, 2002).
La velocidad del habla incluye tanto el número de palabras que se dicen co-
mo también las pausas que se incluyen en el discurso. La reducción de la ve-
locidad permite favorecer el recorrido muscular máximo del movimiento de
los órganos bucofonadores, y esto se puede conseguir cambiando el tiempo
© FUOC • PID_00282363 80 Disartria
de habla («estirar la palabra») o aumentando el tiempo de pausa (dentro o en-
tre palabras). Disponemos de dos tipos de técnicas: las rígidas y las rítmicas
(Hammen, 2002).
a) La aproximación�rígida requiere ayudas externas:
• Golpes�con�los�dedos�o�contar�con�los�nudillos. Resulta un habla poco
natural, y es una técnica poco indicada en algunas disartrias, como la hi-
pocinética por la aceleración motora que presentan los pacientes, o la di-
sartria atáxica por los problemas de coordinación (Duffy, 1995).
• Recitar�sílabas�con�un�metrónomo (Dworkin, 1991). Se emplea un me-
trónomo para establecer la velocidad de producción de la sílaba en un re-
citado o una lectura conocida. El objetivo en esta tarea es que el paciente
tome conciencia de la velocidad más apropiada para el habla.
• Lectura�de�un�texto�pautado�por�el�logopeda en el que se indican las
palabras que hay que destacar y las pausas entre los límites sintácticos (con
barras tipo //), con más lentitud al hacer las sílabas acentuadas. Incluye
un sistema de control externo cued rhythmic (Mainka et al., 2014). Suelen
utilizarse lecturas de textos con bastante puntuación (puntos, comas, ex-
clamaciones, etc.).
• Enunciados�en�unidades�sintácticas (Duffy, 2013). La necesidad de divi- Ejemplo
dir las emisiones en unidades sintácticas proviene del número limitado de
Por la mañana (inspiración)
palabras que la persona con disartria puede emitir en una espiración. Para cuando me he levantado (ins-
compensar esta limitación, el paciente inspira en las pausas naturales de piración) he ido a comprar
(inspiración).
las unidades sintácticas de los enunciados y así se consigue un ritmo más
natural en el habla.
• Lectura�controlada. Se lee un texto con la incorporación de una cartulina
recortada o perforada con una ventana de la medida deseada. La cartulina
se desplaza por el texto con la cadencia que se desea (Rosenbek et al., 1991).
b) La aproximación� rítmica incluye técnicas de control de velocidad que
también intentan preservar la naturalidad mediante sistemas de biorretroali-
mentación durante las tareas de habla, ya comentadas en el apartado de apoyo
instrumental en la prosodia. La técnica de producción de magnitud directa
(DMP), que no utiliza ningún dispositivo externo, también puede ser eficaz.
Esta técnica es autodidacta y pide al individuo que hable en mitad de su tono
habitual. A pesar de que las técnicas rítmicas requieren más tiempo de apren-
dizaje, se puede mejorar la inteligibilidad del habla y la naturalidad (Hammen,
2002).
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2)�Trabajo�del�acento
Recordemos que el trabajo del acento se divide en el del acento prosódico y
el del grupo tónico.
El trabajo en el acento�prosódico se usa para destacar la pronunciación de
una determinada sílaba dentro de una palabra y para aumentar su tono, la
intensidad o la duración (American Speech-Language-Hearing Association, s/
f). En castellano el acento puede ocupar tres lugares diferentes, y da lugar a las
palabras agudas, llanas o esdrújulas. El acento tiene la función de diferenciar
el significado de las palabras (figura 25). Se utilizan listados de palabras que
varían su significado en función de dónde está situado el acento prosódico.
Figura 25. Ejemplo
Fuente: elaboración propia
El grupo�tónico es el segmento formado por una palabra con un acento pro-
sódico y el resto átonas; puede tener significado por sí solo y no se puede
dividir en unidades más pequeñas. También se trabaja la función distintiva
haciendo énfasis en cada uno de los grupos tónicos de la frase (Darley et al.,
1978; McHenry, 1998). Se puede trabajar con la técnica de ejercicios�de�estrés
contrastivo con frases, preguntas-respuestas o frases ambiguas (figura 26).
Figura 26. Ejercicios de estrés contrastivo
Fuente: elaboración propia
3)�Entonación
«La línea�melódica se manifiesta acústicamente con una variación temporal de la fre-
cuencia fundamental y sirve para indicar la modalidad de la oración».
N. Melle (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria (p. 45). Madrid: Síntesis.
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En castellano hay cuatro modalidades de líneas melódicas, que son la enun-
ciativa, la interrogativa, la exclamativa y la volitiva. Esta última incluye las
modalidades exhortativa, desiderativa y dubitativa.
Los grupos fónicos que vehiculan la línea melódica están formados por una
rama�inicial (hasta el primer acento), un cuerpo (desde la primera sílaba acen-
tuada hasta el anterior de la última acentuada) y la rama�final (desde la úl-
tima sílaba acentuada hasta el final). Esta rama expresa cambios en el tono,
que son los tonemas, que tienen la función distintiva de las modalidades de
las oraciones.
En nuestra lengua hay tres tonemas: el descendente, el ascendiente y el hori-
zontal. La tarea se centrará en trabajar los tonemas con vocales, con listados
de frases de diferente modalidad y la asociación de frases con diferentes emo-
ciones (Melle, 2007a; Robertson et al., 1986, 1997) (figura 27).
Figura 27. Ejemplo
Fuente: elaboración propia
Se pueden poner flechas para marcar los tonemas (Darley et al., 1978) (figura
28).
Figura 28. Ejemplo
Fuente: elaboración propia
También se puede trabajar con los perfiles�de�entonación. En esta tarea, los
cambios de entonación en sentencias escritas se marcan con una línea. Si la
línea está justo por debajo de la palabra indica un tono plano; una línea más
alejada por debajo de la palabra indica una bajada de tono; y una línea por
encima de la palabra indica una subida de tono (figura 29) (Darley et al., 1978;
Duffy, 2013).
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Figura 29. Ejemplo de perfil de entonación
Fuente: adaptación a partir de Melle, N. (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria. Madrid: Síntesis.
Finalmente, se pueden realizar tareas de generalización aumentando la con-
ciencia y la capacidad de controlar la respiración, la frecuencia y el tono (Ame-
rican Speech-Language-Hearing Association, s/f). Algunas de las actividades
con que podemos trabajar estos aspectos son lecturas (diálogos, poesías, etc.),
escenificaciones (juegos de rol, teatro, etc.), conversación y canto.
6.2.4. Métodos pragmáticos
El abordaje pragmático se centra en todas las estrategias y técnicas aprendidas
por la persona con disartria y aplicadas al contexto comunicativo, donde se
encuentran los interlocutores. También incluye los aspectos relacionados con
las políticas sociales y los factores participativos (Melle, 2007a).
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7. Estrategias de comunicación
Cuando se reduce la inteligibilidad o la eficiencia del habla, la persona con
disartria y el interlocutor pueden utilizar varias estrategias de comunicación
para mejorarla. Estas estrategias se pueden usar antes, durante o después de
aplicar otros métodos de tratamiento para mejorar o compensar los déficits
del habla. Las estrategias de comunicación se pueden dividir en dos grupos:
las relativas a los hablantes y las centradas en el entorno (American Speech-
Language-Hearing Association, s/f; Melle, 2007a; Murdoch et al., 2001; Yorks-
ton et al., 1995).
7.1. Estrategias de comunicación relativas a los hablantes
Para emplear las estrategias de comunicación se orientará la intervención al
paciente y también a las familias o a las personas próximas. Algunas de las
estrategias están centradas en la persona con disartria, otras en el interlocutor,
y otras en ambas.
1)�Estrategias�centradas�en�la�persona�con�disartria
• Preparar al interlocutor llamando su atención, por ejemplo alargando una
vocal (aaaa), aclarando la voz o con alguna palabra («perdón», «escucha»).
• Introducir el tema de la conversación antes de hablar o cuando se cambia
de tema con una palabra o frase que ayude al interlocutor a hacerse una
mejor idea del contenido del mensaje.
• Ayudarse de los gestos para facilitar la transmisión del significado del men-
saje.
• Buscar en el interlocutor signos de comprensión o de falta de comprensión
del mensaje.
• Utilizar eficazmente estrategias de reparación conversacional, como por
ejemplo repetir el mensaje con palabras diferentes o cambiar las palabras
si ve que no se entienden.
• Emplear las técnicas y estrategias aprendidas (hablar más despacio, usar
un volumen de voz alto, hacer pausas para favorecer la respiración, usar
frases cortas, etc.).
• Emplear algún tipo de SAAC si se considera facilitador de la comunicación.
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La persona con disartria también deberá hacer un esfuerzo para entender que
no todos los interlocutores son igual de hábiles ni tienen el mismo interés en
conseguir un buen intercambio comunicativo.
2)�Estrategias�centradas�en�el�interlocutor
• Ser un oyente activo (hacer gestos de asentimiento, etc.) y hacer todo lo
posible para entender el mensaje.
• Pedir aclaraciones haciendo preguntas específicas.
• Ser honesto, reconocer cuándo no se entiende el mensaje y hacerlo saber
a la persona con disartria.
• Repetir la parte del mensaje que sí que se ha entendido.
• Animar a la persona con disartria a utilizar las estrategias aprendidas.
• Dar tiempo para que la persona se pueda expresar, sin anticiparse o hablar
por ella.
• Resumir periódicamente lo que se recaba.
• Favorecer otro sistema de comunicación cuando el habla no es efectiva.
A veces, si no se puede llegar a una comunicación exitosa, y aparece cansancio
o nerviosismo, puede ser necesario dejar la conversación para un rato después.
3)�Estrategias�centradas�en�ambos
• Mantener el contacto visual.
7.2. Estrategias de comunicación centradas en el entorno
La modificación ambiental implica identificar los parámetros que bien ges-
tionados conducen a mejorar la comprensibilidad (American Speech-Langua-
ge-Hearing Association, s/f). Estos parámetros incluyen:
• Reducir el ruido de fondo (se recomienda elegir un entorno tranquilo pa-
ra las conversaciones, apagar el televisor, la radio y los ventiladores, por
ejemplo).
• Garantizar que el entorno tenga una buena iluminación.
• Mantener una distancia entre hablantes que favorezca la comunicación.
• Sentarse cara a cara para el acto comunicativo.
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8. Trabajo con las familias o las personas próximas
Aparte de la intervención con el paciente, también haremos una tarea para-
lela de atención a su entorno, familia, cuidadores o personas más próximas.
Las orientaciones�a�la�familia�o�a�los�más�próximos se basarán en (Oriol-
Peregrina, 2006b):
• Informar sobre las dificultades y habilidades del paciente.
• Indicar cómo pueden ayudar a los pacientes en la práctica de los ejercicios
que se tienen que hacer en casa, si es necesario.
• Ofrecer pautas comunicativas para optimizar la comunicación.
• Informar de los cambios y compartir información sobre la evolución del
paciente.
• Alentarlos para que colaboren en la generalización de los aprendizajes rea-
lizados en la sesión. Formarlos en este sentido.
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9. Aspectos éticos
Como en cualquier relación asistencial, hay que tener presente el compromiso
ético con relación a los pacientes y sus familias.
Tenemos la responsabilidad de respetar la autonomía del paciente, de lograr el
grado máximo de competencia profesional mediante la formación constante
y, en caso de hacer investigación, respetar los estándares recomendados (Co-
legio de Logopedas de Cataluña, 2003).
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10. Materiales
A continuación, detallaremos qué elementos pueden formar parte del mate-
rial que se puede utilizar en las sesiones (Oriol-Peregrina, 2006b):
• instrumentos para soplar (matasuegras, globo antirretorno, globo, flauta
de émbolo, etc.),
• depresores,
• gomas para mascar,
• botón e hilo,
• pantallas orales,
• guantes de vinilo,
• gasas,
• colchón,
• espejo,
• piano,
• cronómetro,
• metrónomo,
• registradora,
• imágenes de posiciones articulatorias,
• palabras, frases y textos escritos,
• programas informáticos,
• SAAC.
Acabamos el contenido de exploración y de intervención en el trastorno del
habla adquirido más frecuente después de un daño neurológico sobrevenido,
con este apartado de posibles materiales que utilizar para facilitar la aproxi-
mación terapéutica en las personas con disartria. En el módulo hemos hecho
un repaso del concepto de disartria, de las diferentes maneras de detectar y
explorar el trastorno del habla y de la intervención en esta alteración.
© FUOC • PID_00282363 89 Disartria
Abreviaturas
AMR Tasa de movimiento alternado
ASHA American Speech-Language-Hearing Association
CE Conocimiento de la ejecución
CFR Coordinación fonorrespiratoria
CIF Clasificación internacional del funcionamiento, de la discapacidad y de la salud
CPAP Presión positiva continua de aire
CR Conocimiento de resultados
CV Capacidad vital
DAF Retroalimentación auditiva demorada
DMP Producción de magnitud directa
ELA Esclerosis lateral amiotrófica
FEV1 Volumen espiratorio forzado en el primer segundo
FCM Medidas de comunicación funcional
FVC Capacidad vital forzada
NVM Neurovendaje muscular
OBF Órganos bucofonadores
Pemáx Presión estática espiratoria máxima
Pimáx Presión estática inspiratoria máxima
PROMT Puntos para la reestructuración de objetivos fonéticos musculares orales
SAAC Sistemas alternativos y aumentativos de la comunicación
SMR Tasa de movimiento secuencial
TCE Traumatismo craneoencefálico
TME Tiempo máximo espiratorio
TMF Tiempo máximo de fonación
© FUOC • PID_00282363 90 Disartria
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Anexos
Anexo�1
Escala subjetiva de inteligibilidad
Puntua- Dimensión Inteligibilidad
ción
10 Entorno Es normal en todos los contextos.
No tiene restricciones de contenido.
Contenido No hay necesidad de reparar.
Eficiencia comunicativa
9 Entorno Algunas veces es reducida (1) bajo condiciones adversas, sin restricciones de
contenido, pero adecuada con reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
8 Entorno Algunas veces es reducida bajo condiciones ideales, sin restricciones de conteni-
do, pero adecuada con reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
7 Entorno Algunas veces es reducida bajo condiciones adversas, incluso cuando hay restric-
ciones de contenido, pero adecuada con reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
6 Entorno Algunas veces es reducida bajo condiciones ideales, sin restricciones de conteni-
do, e incluso si se intentan reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
5 Entorno Usualmente (2) es reducida bajo condiciones adversas, sin restricciones de con-
tenido, e incluso si se intentan reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
4 Entorno Usualmente es reducida bajo condiciones ideales, incluso con el contenido res-
tringido, pero adecuada con reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
3 Entorno Usualmente es reducida bajo condiciones adversas, incluso con el contenido res-
tringido, y también si se intentan reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
Fuente: adaptado de Duffy, J. R. (2005). Motor speech disorders: substrates, differential diagnosis, and management (2.ª ed.). San Luis: Mosby.
(1) Inteligibilidad reducida en un 25 % o menos de los enunciados de la persona.
(2) Inteligibilidad reducida en un 50 % o más de los enunciados de la persona, pero no en todos.
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Puntua- Dimensión Inteligibilidad
ción
2 Entorno Usualmente es reducida bajo condiciones ideales, incluso con el contenido res-
tringido, y también si se intentan reparaciones.
Contenido
Eficiencia comunicativa
1 Entorno El habla no es un medio viable de comunicación en ningún tipo de entorno, in-
dependientemente de si el contenido es restringido o si hay intentos de repara-
Contenido ción.
Eficiencia comunicativa
Fuente: adaptado de Duffy, J. R. (2005). Motor speech disorders: substrates, differential diagnosis, and management (2.ª ed.). San Luis: Mosby.
(1) Inteligibilidad reducida en un 25 % o menos de los enunciados de la persona.
(2) Inteligibilidad reducida en un 50 % o más de los enunciados de la persona, pero no en todos.
Anexo�2
Escala de independencia funcional comunicativa
Nombre y apellidos: .......................................................... Fecha de evaluación: ..............
Contestado por (nombre y relación con el paciente): .........................................................
Valoración (por el clínico): ..............................................................................................
A.1. Puede comentar cosas a personas conocidas (pedir algo, preguntar, etc.). ( ) ( )
A.2. Puede pedir cosas a personas desconocidas (preguntar la hora, pedir un menú, etc.). ( ) ( )
A.3. Puede hablar en lugar silencioso (sala de espera, iglesia, etc.) adecuadamente. ( ) ( )
A.4. Puede hablar en lugares ruidosos (bares, estaciones, etc.) y se le entiende. ( ) ( )
A.5. Puede hablar por teléfono con sus familiares. ( ) ( )
A.6. Puede pedir información por teléfono (horarios de cines, concertar citas, etc.). ( ) ( )
A.7. Una persona conocida lo entiende cuando lee algo en voz alta. ( ) ( )
A.8. Una persona poco conocida lo entiende cuando lee algo en voz alta. ( ) ( )
A.9. Puede hablar en situaciones de larga distancia. ( ) ( )
A.10. Puede mantener conversaciones prolongadas sin que la calidad del habla quede afectada. ( ) ( )
A.11. Puede atender al portero automático. ( ) ( )
A.12. Puede utilizar la voz en situaciones de peligro inminente (gritar, avisar, etc.). ( ) ( )
Fuente: Melle, N. (2007a). Guía de intervención logopédica en la disartria. Madrid: Síntesis.
Escala�de�valoración
Dentro de los paréntesis se pondrá la puntuación (0, 1 o 2) para cada una de
las actividades descritas y se anotarán dos puntuaciones: la primera, recogida
en el ingreso del paciente, y la segunda, en el alta o en las revisiones.
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• (0) = puede hacer la actividad sin necesitar a una tercera persona (no ne-
cesita repetir ni aclarar lo que ha dicho, etc.).
• (1) = puede hacer la actividad, pero necesita ayuda parcial de otra persona
(darle alguna indicación, parafrasear lo que ha dicho, etc.).
• (2) = no puede hacer la actividad ni siquiera con el apoyo de otra persona,
puesto que es totalmente dependiente y necesita ayuda máxima.
Las actividades que ya no hacía previamente se marcarán con un asterisco (*)
junto al ítem correspondiente y se puntuarán si se considera necesario.
En las actividades que el paciente no considere relevantes para su vida diaria
se pondrá «no relevante» abreviado (NR), con independencia de si es capaz de
llevarlas a cabo o no.