ELEMENTOS PARA LA CONSTRUCCION DE UNA
CIUDADANIA RESPONSABLE
Cabada López Danna Nicol Grupo 3-2
Formación Ciudadana
ELEMENTOS PARA LA CONSTRUCCION DE UNA CIUDADANIA
RESPONSABLE
Introducción
En tiempos actuales, el concepto de ser ciudadana o ciudadano significa ser
miembro pleno de una comunidad, tener los mismos derechos que los demás y las
mismas oportunidades de tener una influencia en el destino de la
comunidad, asimismo supone obligaciones que es lo que hace posible el ejercicio
de los derechos.
Formas y Manifestaciones de la ciudadanía
La ciudadanía se manifiesta (se hace posible) a partir de tres dimensiones
diferenciadas. Siguiendo a Marshall, primero, por pertenecer a una comunidad que
es fuente de identidad colectiva (nacional). Segundo, por la capacidad que
tenemos de ser agentes participantes y decisorios en las instituciones políticas.
Tercero, porque supone cierto estatus legal. Las tres dimensiones que se
presentan interrelacionadas entre sí en el mundo real han sido destacadas como
claves por diferentes corrientes filosóficas como el comunitarismo, el
republicanismo y el liberalismo (Lois y Alonso, 2016: 61).
Esta visión de la ciudadanía se encuentra constantemente desafiada por los
cambios que se están dando en las últimas décadas respecto a la distinción entre
esfera pública y privada, los efectos de la globalización y las ciudadanías
cosmopolitas o por ejemplo el creciente pluralismo y diversidad de las sociedades.
Todos estos elementos ponen en discusión constantemente el concepto de
ciudadanía. Por ejemplo, en relación a la distinción entre espacio público y
espacio privado, la revisión histórica evidencia cómo diversos grupos han tenido
acceso desigual a los derechos de ciudadanía y cómo la filosofía se ha olvidado
de explorar lo que ocurría en el espacio privado (quién se hacía cargo, cómo, para
quién)
Adela Cortina (2005) distingue seis tipos de ciudadanía: ciudadanía política,
ciudadanía social, ciudadanía económica, ciudadanía civil, ciudadanía intercultural
y una ciudadanía cosmopolita. Todos estos tipos constan de distintas
características y enfoques que los hacen tener su propia categoría.
Por ejemplo, la ciudadanía política se enfoca en los derechos de participación
política con los que cuentan los ciudadanos para influir en el futuro del lugar en el
que viven y así como con la ciudadanía política los otros tipos tienen enfoques
diferentes en otros grupos de derechos y obligaciones.
Derechos y Obligaciones de los ciudadanos
La literatura sobre el tema nos da muchas definiciones diferentes de lo que es un
derecho. Una de las clásicas, de Rudolf Von Ihering, señala que “un derecho es
un interés jurídicamente protegido.” Es decir, que este reconoce la posibilidad y el
interés de las personas en actuar y protege esas acciones frente a los demás. Nos
estamos aproximando a una definición que corresponde con nuestra intuición,
aunque aún tenemos varios problemas por resolver: ¿Todos nuestros intereses
están protegidos por la ley? ¿Quién determina qué intereses protegerá la ley?
¿Quiénes tienen esos derechos?
Todas y todos sabemos que tenemos derechos y eso nos da cierta sensación de
protección. Intuimos que tener derechos es algo bueno y algo que nos da
herramientas para hacer cosas o para defendernos. Los derechos son otro de los
conceptos que usamos y valoramos, pero que no nos es fácil definir y muchas
veces ni siquiera conocemos bien. Si llegamos a conocer a la perfección los
derechos que tenemos esto nos llevara a empoderarnos, es decir, a fortalecer
nuestras capacidades, confianza, visión y protagonismo para impulsar cambios
positivos en nuestro entorno.
Por supuesto, no es cierto que cualquier interés y cualquier acción serán
protegidos por la ley. La delimitación de cuáles lo serán depende de la concepción
de justicia, de moral y de los valores que tenga una sociedad. La evolución de
nuestra civilización es precisamente la historia de la ampliación de este catálogo
de derechos.
Podríamos decir que la ampliación de los derechos se relaciona con la evolución
de las sociedades que, con el paso de tiempo, abandonaron las visiones
tradicionales de la comunidad por encima de las personas y adoptaron una
perspectiva moral que le dio al individuo el lugar central en los valores colectivos.
¿Pero quiénes tienen los derechos? La respuesta a esta pregunta también fue
diferente en los distintos momentos de desarrollo de nuestras sociedades. Poco a
poco se fue ampliando el catálogo de las personas a quienes se les reconocía
como integrantes de la comunidad y a quienes se les otorgaban derechos.
Primero, los derechos se les otorgaron a todos los varones, mayores de edad, que
eran libres y contaban con un determinado nivel de ingresos o recursos. Después
los requisitos relacionados con la riqueza personal se fueron eliminando y con la
abolición de la esclavitud todos los varones fueron libres. Los siguientes pasos
fueron el reconocimiento de los derechos de las mujeres y de las personas
pertenecientes a ciertos grupos, como minorías (étnicas o religiosas), de la
diversidad sexual, personas en situación de migración o en otras situaciones de
vulnerabilidad.
La responsabilidad ciudadana es un término que se refiere a la carga, compromiso
u obligación, de los miembros de una sociedad ya sea como individuos o como
miembros de algún grupo, tanto entre sí como para la sociedad en su conjunto.
Porque así como se nos otorgan derechos se nos dan responsabilidades que
debemos cumplir para ser ciudadanos ejemplares y lleguemos a tener derechos
plenos.
La ciudadanía responsable es la actitud de los ciudadanos de asumir la
responsabilidad de sus acciones y de su papel en la comunidad. Ser un
ciudadano ejemplar implica:
Cumplir con las normas y deberes
Ser honesto, coherente, autónomo y organizado
Participar en la toma de decisiones sobre el manejo de los recursos y las acciones
que impactan en la comunidad
Respetar las leyes y normas que rigen la sociedad
Observar las normas de tráfico
Proponer acciones de reparación
Evitar cosas que hagan daño
Enseñar a los demás el papel de las personas que persiguen un cambio
Conclusión
Como conclusión podemos mencionar que para construir una ciudadanía
responsable, es clave que tengamos en mente varios elementos esenciales.
Primero, la educación cívica que permite a las personas conocer sus derechos y
deberes, la participación activa en la comunidad y en la política fomenta el
compromiso y el sentido de pertenencia, la ética y la empatía ayudan a crear un
ambiente de respeto y convivencia pacífica, finalmente, asegurar la transparencia
y la rendición de cuentas en las instituciones genera confianza. Juntos, estos
elementos forman la base para que los ciudadanos se involucren y trabajen por un
futuro mejor para todos y para su ambiente.
BIBLIOGRAFIA
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