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Escatología: Victoria vs. Derrota

Un estudio sencillo de escatología bíblica.

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Jaime Mella
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Escatología de la Victoria V/S Escatología de la Derrota

“La escatología es la doctrina de las últimas cosas, pero


también es la doctrina de las primeras cosas porque
tiene que ver con la meta de la historia”. Forzosamente,
nuestras metas determinarán nuestra forma de actuar. Las
metas específicas nos motivan. Si nosotros creemos que la meta
principal y final de la vida cristiana es el cielo, o la salvación de
nuestras “almas”, seremos indiferentes ante la historia y el
mundo que nos rodea. La clase de fe que tenemos rige la
totalidad de nuestras vidas y nuestra total perspectiva. Cómo
consideremos a Dios y a Cristo determinará cómo nos
consideremos nosotros mismos, nuestra vocación y el final de
los [Link] los hombres hablan y escriben desde una
determinada perspectiva: Vemos el mundo, las cosas, la historia
y el conocimiento en términos de creencias, y estas creencias
determinarán fundamentalmente nuestro compromiso con el
mundo, las cosas, la historia y el conocimiento. Nuestra
perspectiva siempre está condicionada por nuestras
presuposiciones religiosas. Una vez que adoptamos una
posición, tiene ciertas consecuencias lógicas y también
inferencias muy prácticas para nuestras vidas. Si yo creo que
Cristo pronto me raptará de este mundo maligno, esto tendrá un
efecto práctico en mí vida, muy diferente de una creencia de
que yo veré que el mundo se convertirá en un mundo mejor
donde el reino de Dios se extenderá de manera amplia y
dominante. Nuevamente, si yo creo que el mundo verá el triunfo
progresivo del pueblo de Cristo hasta que todo el mundo sea
cristiano y se revele una gloriosa era material y espiritual, yo me
motivaré en forma muy diferente a un creyente
dispensacionalista que piensa que este mundo le pertenece a
Satanás y que va derecho a las garras del anticristo. Las
escatologías que creamos determinarán una diferencia muy
grande en cómo contemplamos el mundo y nuestra labor y
futuro en el mismo. Se dice que en Chile hay tres millones de
personas que se confiesan cristianos evangélicos, es decir, que
han recibido a Cristo como Señor y Salvador. Si esta gente cree
que el final está cerca y que el rapto, el anticristo y la gran
tribulación están a la vuelta de la esquina, su impacto en Chile y
el mundo será (y es) muy diferente del de aquellos tres millones
que creen que conquistarán el mundo. En un enfoque, el pueblo
se prepara para escapar del mundo y, en lo posible, “convertir”
al máximo de “almas” antes de ser “raptados”. En la otra, se
preparan para dominar por medio de la Palabra el mundo y
hacer valer los “Derechos de Corona del Rey Jesús”.Pesimismo:
El problema es que la vasta mayoría de los evangélicos han
creído que las cosas empeorarán progresivamente en casi todas
las áreas de la vida hasta que Cristo regrese. Esta posición
pesimista y derrotista de la historia recibe el nombre de
dispensacionalismo. Los dispensacionalistas creen que Jesús
establecerá un reino terrenal visible, con Cristo a la cabeza,
presente en cuerpo y que durará mil años literales. Ellos no
creen que Cristo Reina actualmente, sino que es Satanás quien
gobierna y dirige este mundo. Creen que la iglesia está solo para
“rescatar almas” del infierno pero llegara un punto en que
deberá ser “raptada” de la tierra porque el mundo caerá más y
más bajo el dominio de Satanás. Esta escatología enseña la
derrota terrenal de la iglesia de Cristo antes de su Segunda
Venida. Un problema con esta perspectiva es que, cuando llegan
las derrotas predecibles, los cristianos tienen un incentivo
teológico para encogerse de hombros y decirse a sí mismos: "Así
es la vida. Así es como Dios profetizó que ocurriría. Las cosas
están empeorando". Leen los amarillistas y sensacionalistas
titulares de los diarios, y piensan para sus adentros: "El rapto de
la Iglesia está a las puertas". La fortaleza interior que la gente
necesita para recuperarse de las derrotas externas normales de
la vida es socavada por una teología que predica la inevitable
derrota terrenal de la iglesia de Jesucristo. La gente piensa para
sus adentros: "Si ni siquiera la santa iglesia de Dios puede
triunfar, entonces, ¿cómo puedo yo esperar triunfar?" Por
consiguiente, los cristianos se convierten en los cautivos
psicológicos de los encabezamientos pesimistas diseñados para
vender los perió[Link] escatología parte por una falsa
suposición: la inevitable derrota en la historia de la iglesia de
Cristo por las fuerzas terrenales de Satanás. Esta doctrina es
satánica en forma y contenido, ya que está a favor de la
impotencia histórica y la irrelevancia cultural de la obra de Cristo
en el Calvario. Esto es lo que los dispensacionalistas predican, el
escapismo, la irrelevancia y la cobardía. Ellos nunca se
propusieron cambiar la civilización. Sólo se proponían escapar
de lo que consideraban como las características “más
desagradables de la civilización moderna”, cosas tales como el
licor, el cine, y los bailes sociales. Es tanta la esquizofrenia de
los dispensacionalistas y los fundamentalistas que Rousas
Rushdoony dijo: “He dicho a menudo que si los anti-abortistas
difundieran el rumor de que el abortista local daba un vaso de
cerveza a cada mujer para calmarle los nervios después del
aborto, la mitad de los fundamentalistas del pueblo estarían en
las filas de los manifestantes en frente de su oficina dentro de
una semana”En resumen, el dispensacionalismo enseña que en
la historia no existe tal cosa como un triunfo de Cristo y su
Reino. El papel de los cristianos es en el mejor de los casos
sonreír y resignarse, y con mayor probabilidad ser victimas y
mártires. En este punto de vista pesimista, el mundo irá de mal
en peor. El cristiano debe retirarse del mundo de la acción, en la
comprensión de que no hay esperanza para este mundo,
ninguna victoria mundial de la causa de Cristo ni rectitud y paz
mundial. La Palabra Dios es inaplicable porque no hay ningún
plan de conquista ni plan de triunfo en el nombre y poder de
Cristo. En el mejor de los casos, la Palabra de Dios es un plan de
moralidad privada, no para hombres y naciones en todos sus
aspectos. No es sorprendente que el dispensacionalismo
produzca una perspectiva retraída, alienada y obtusa, una
iglesia en la cual los hombres no piensan en la victoria. El
teólogo bíblico David Chilton compuso un epitafio para el
dispensacionalismo, este es: "¡Predicamos la derrota, y la
obtuvimos!"Optimismo: Pero nuestro Señor dijo: “Negociad entre
tanto que vengo” (Luc. 19 :13) Dios creó al hombre para ejercer
dominio sobre la tierra y para dominar todas las cosas en
términos de la palabra de Dios, y Jesucristo restauró al hombre
(siendo él mismo el postrer Adán) en este mandato, con la
bendita seguridad de que nuestro “trabajo en el Señor no es en
vano” (1 Cor. 15:58) y que “mucho más reinaran en vida, por
uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y
el don de la justicia” (Rom. 5: 17)El mensaje fundamental de la
escatología bíblicamente correcta es la victoria, en el tiempo, en
la tierra, en la historia. Una victoria abarcante, no simplemente
una especie de victoria psicológicamente interna, de "sonrisas
en nuestros rostros, gozo en nuestros corazones". Esta
escatología es lo que en círculos teológicos se llama
Postmilenialismo. También recibe otros nombres como Teología
del Dominio o Reconstrucción Cristiana. El Postmilenialismo
enseña que el llamado y deber del cristiano es ejercer los
derechos de corona del Rey Jesús en todas las áreas de la vida.
Cristo ha comprado a su pueblo de entre las naciones, no sólo
para redimirles del pecado, sino para capacitarles para que
cumplan el Mandato de Dominio original de Dios para el hombre.
Como el segundo Adán, Cristo asigna a su nueva creación la
tarea que Adán perdió (esta vez, sin embargo, sobre el
inconmovible fundamento de su muerte, su resurrección, y su
ascensión) La salvación tiene un propósito, “un salvar a, así
como un salvar de”. Cristo ha hecho de su pueblo reyes y
sacerdotes para nuestro Dios, y ha garantizado su destino:
Reinarán sobre la tierra. Esto nos muestra la dirección de la
historia: Los redimidos del Señor, ya una nación de reales
sacerdotes, avanzan hacia el completo dominio que Dios ha
planeado como su programa original para el hombre. En Adán,
se había perdido; Cristo Jesús, el segundo Adán, nos ha redimido
y nos ha restaurado a nuestro real sacerdocio, para que
reinemos sobre la tierra. Por medio de la obra de Cristo, la
victoria definitiva sobre Satanás ha sido ganada. Se nos
prometen crecientes victorias, y creciente gobierno y dominio, al
hacer que el evangelio y la ley del gran Rey produzcan frutos
por todo el [Link] postmilenarismo ve la salvación como
victoria en el tiempo y la eternidad, por consiguiente ve una
responsabilidad del hombre de Dios para toda la vida. El
postmilenarismo sostiene que se cumplirán las profecías de
Isaías y de toda la Escritura. Las Escrituras no se han hecho
inaplicables a la historia. Habrá victoria sobre Satanás, tal y
como lo declaran en Génesis 3:15, Romanos 16:20 y Apocalipsis
12:9; y como lo proclamaban en Génesis 13, Génesis 28:14,
Romanos 4:13, y toda la escritura, todas las familias de la tierra
serán bienaventuradas. Se convertirán los pueblos de todas las
lenguas, tribus y naciones, y la palabra de Dios prevalecerá y
gobernará en todas partes de la tierra. Por lo tanto, hay
necesidad de acción y una seguridad de victoria.
Benjamín Warfield, de Princeton, dijo: "Entonces, no debéis
imaginar que Dios se sienta indefenso mientras el mundo, que él
creó para sí mismo, se lanza, indefenso, a su destrucción, y que
Él sólo puede arrebatar, aquí y allá, algún tizón del incendio
universal. El mundo no le gobierna a Él en ninguno de sus actos:
Él lo gobierna y lo conduce con mano firme hacia el fin que,
desde el principio, o desde que se colocara la primera viga, Él
había determinado para él.... A través de todos los años, se nota
un propósito, un creciente propósito: más y más, los reinos de la
tierra han venido a ser el Reino de nuestro Dios y de su Cristo.
Puede que el proceso sea lento; a nuestros ojos impacientes, el
progreso puede parecer que se demora. Pero es Dios el que está
construyendo, y bajo sus manos, la estructura se levanta firme
aunque lentamente, y a su debido tiempo, la cúspide será
puesta en su lugar, y ante nuestros ojos atónitos, quedará
revelado nada menos que un mundo salvado".
En el Circo Máximo de Nerón, el escenario de sus sangrientas y
repugnantes matanzas de cristianos (por medio de las bestias
salvajes, por crucifixión, por el fuego y por la espada) había un
gran obelisco de piedra, mudo testigo de la valiente conducta de
aquellos santos valientes que soportaron la tribulación y
contaron todas las cosas como pérdida por amor a Cristo. Hace
mucho tiempo, el bestial Nerón y sus secuaces pasaron de la
escena a su recompensa eterna, pero el obelisco todavía
permanece, y ahora está en el centro de la gran plaza en frente
de la Basílica de San Pedro. Grabadas a cincel en su base
aparecen estas palabras, tomadas del himno de triunfo de los
mártires vencedores:
CHRISTUS VINCIT (Cristo vence)CHRISTUS REGNAT (Cristo
reina)CHRISTUS IMPERAT (Cristo gobierna sobre todo)

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