Definiciones algunas
Animado: dibujo en movimiento
Artes menores :Dependen de los sentidos (gusto, olfato, tacto)
Artes superiores :Dependen de la vista y oído.
Cine: fotografías en movimiento
Comitente: El que encarga una obra
Convencionalismo: utiliza recursos usados por otros artistas
Estandarización: norma o tipo común
Estereotipo: imagen mental
Fijas: Imagen estática
Performance: Participación activa de los espectadores
Peyorativo: menospreciar un hecho
Plásticas: Arte
Posmodernismo: S XX-opuesto al funcionalismo y racionalismo moderno.
Secuencias: sucesión de hechos
Séptimo arte: cine (arquitectura, escultura, pintura, música, declamación (poesía) y
danza (teatro)
Simetría: eje – efecto espejo
Sumerio: perteneciente a civilización mesopotámica
¿Qué es un estereotipo?
Primero: ¿Qué clase de propuestas visuales son las imágenes estereotipadas?
Las imágenes estereotipadas constituyen propuestas materiales visuales
conceptuales.
El primer rasgo específico de este tipo de propuestas y que las diferencia de las
demás propuestas conceptuales es que las imágenes estereotipadas no actualizan
rasgos asignados para la comunicación de estructuras, procesos conceptuales o
hábitos, Las imágenes estereotipadas, a diferencia de las que constituyen un sistema
señalético, no pretenden regular ningún tipo de conducta o hábito, al menos eso no
constituye lo inherente a su eficacia. Las imágenes estereotipadas pueden
comunicar, claro está, valores ideológicos, pero no necesariamente para la
regulación de alguna conducta o comportamiento.
Segundo: ¿Cómo funciona el proceso mental de reconocimiento de las imágenes
Estereotipadas que realiza un intérprete?
Las imágenes estereotipadas actualizan un atractor simbólico, esto es, una forma
canónica que sólo admite mínimas posibilidades de variación para su activación.
Tercero:¿Qué es un estereotipo?
Un estereotipo es una imagen mental presente en la memoria del intérprete y que
funciona en el proceso de reconocimiento de una propuesta material visual como un
atractor simbólico, como una configuración canónica que limita las posibilidades de
variación de las imágenes estereotipadas.
El estereotipo no es una propuesta material visual, sino una imagen mental. La
relevancia del estereotipo está dada por el hecho de estar disponible en la
memoria del intérprete para el reconocimiento de propuestas materiales
visuales con grados de estereotipia o, como también son llamadas,
estereotipadas.
10 CARACTERÍSTICAS DE LOS ESTEREOTIPOS
¿Qué son los estereotipos?
Los estereotipos son una forma de percepción simplificada, dotada de pocos
detalles, exagerada y generalizante, que se tiene sobre un grupo humano o una
categoría social determinada. Lo estereotipos suelen abordarse siempre en plural y le
atribuyen a un individuo las características supuestamente obligatorias del grupo al
que pertenece.
Por lo general los estereotipos se basan en creencias ilógicas, prejuicios y modelos
de conducta, a menudo heredados de generaciones anteriores o impuestos por la
opinión pública, que anteceden el contacto real con los otros estereotipados. En ese
sentido, están emparentados con los clichés y con las caricaturas, ya que en éstas
se trabaja con arquetipos reconocibles que, a menudo, provienen de estereotipos
sociales.
Estos esquemas pre construidos que son los estereotipos se manifiestan a veces de
manera Inconsciente, ya que son aprendidos de maneras no siempre explicitas, por
lo que pueden ser vehículo de ideologías raciales o de clase.
1. Origen
Originalmente, los estereotipos eran modelos de plomo empleados en la imprenta
para formar los tipos o letras. De allí que se los haya tomado como metáfora de
aquellas figuras que, justamente, operan como un molde de plomo para el
pensamiento, fijando las mismas características de antemano.
2. Funciones
Los estereotipos cumplen un rol cognitivo y social ordenador, puesto que nos brindan
la sensación de que el mundo está ordenado en base a nuestros prejuicios o
consideraciones previas. De esta manera, nos permiten manejar la realidad de
manera más simple y rápida, acudiendo a las consideraciones aprendidas.
El problema de ello está, justamente, en que no se basan en la experiencia directa,
sino en juicios transmitidos, y por lo tanto suelen estar llenos de hostilidad hacia las
clases o grupos sociales desfavorecidos, y aprobación por los favorecidos,
cumpliendo así un rol segregacionista y entorpeciendo nuestra relación con el otro.
[Link]ón
El uso de estereotipos en la prensa o como modeladores de opinión es una
herramienta peligrosa y mirada con recelo hoy en día, ya que moviliza a las masas
hacia una afectividad determinada y a menudo infundada, en lugar de propiciar el
entendimiento y el respeto entre pares.
Los estereotipos raciales, por ejemplo, suelen conducir al racismo, los estereotipos
culturales, a la xenofobia; etc. Por eso hoy en día el término “estereotipo” tiene una
valoración más bien negativa, reservada para aquellas opiniones o discursos
caricaturizantes.
[Link] de estereotipo
Hay muchas formas de estereotipar, reduciendo a las personas a un supuesto
conjunto básico de características, por lo general nucleadas en torno a una condición
específica de la persona:
• Estereotipos raciales. Aquellos que hacen hincapié en la pertenencia a un
grupo racial, y que por lo tanto impone características morales o éticas al
individuo. Por ejemplo: “Los negros son fuertes y flojos. Los blancos laboriosos
y honestos”.
• Estereotipos de clase. Aquellos que se elaboran a partir de la pertenencia a
una clase social determinada. Por ejemplo: “Los pobres son deshonestos. Los
ricos son honrados”
• Estereotipos políticos. Aquellos que se atienen a un partido político o una
ideología determinada. Por Ejemplo: “Las feministas son mujeres infelices.
Los comunistas son flojos”.
• Estereotipos de género. Aquellos que se elaboran respecto a la preferencia
sexual o de género. Por ejemplo: “Los homosexuales son alegres y festivos. Las
mujeres son débiles e irracionales”.
[Link]és
El término cliché proviene del francés, idioma en que significa “estereotipo”. Su uso,
sin embargo, se ha difundido en los ámbitos de la representación ficcional o
periodística, para referir a los lugares comunes: personajes o situaciones ya muchas
veces vistos en la cultura y que sirven para referir rápidamente un conjunto
convencional de sentidos y significados.
Por ejemplo, un villano cliché o estereotipado en una caricatura presentará ciertos
rasgos físicos considerados tradicionalmente como propios de la maldad: bigotes
largos, cierto modo de hablar, cierta forma de reír, ciertos planes concretos (como la
destrucción del mundo).
[Link]ón
Los estereotipos se transmiten culturalmente, a través de la crianza (copiando
patrones paternos), la escolaridad y educación formal, el discurso de los medios de
comunicación, la literatura de masas publicidad, etc.
7. Masividad
Para que un estereotipo sea tal, debe ser aceptado de manera masiva por una
comunidad humane determinada. Esto implica que forme parte de los discursos
públicos, que se le pueda hallar en lo opinión pública o en discursos cotidianos como
el humor (tanto a las caricaturas de prensa como a los chistes personales).
[Link]
La diferencia entre estereotipos y arquetipos tiene que ver con que los segundos
provienen de elaboraciones culturales muy primarias, es decir, reductos arcaicos de
nuestras culturas primitivas, que sobreviven en la contemporánea.
Los arquetipos del padre, por ejemplo, son formas diversas pero más o menos
semejantes entre si, que exploran los significados tradicionalmente asociados con lo
paterno. En cambio, un padre estereotipado reproduce un modelo fijo, estándar, de
padre.
9. Apaciguadores políticamente
Los estereotipos son discursos apaciguadores, es decir, calmantes; reducen la
angustia que nos da lo desconocido, lo nuevo, brindándonos un supuesto
conocimiento previo al respecto para no abordarlo con las manos vacías. Pero
también apaciguan el cambio social, ya que imponen un modelo de relaciones ya
ordenado del que resulta difícil salir para concebir otra manera de pensar las
sociedades.
10. Nuevos estereotipos
La llegada de Internet y la cultura 2.0 ha fomentado la creación de nuevas formas de
estereotipo, entre las cuales figuran: el friki, el nerd, el gamer, el otaku, el hípster, el
millenial, etc.
Friki (del inglés freaky, y este de freak, extraño o’, ‘extravagante’, ‘estrafalario”) o friqui
es un término coloquial para referirse a una persona cuyas aficiones,
comportamiento o vestuario son inusuales Al conjunto de aficiones minoritarias
propias de los frikis se denomina frikismo
En la personalidad friki, hay distintos niveles frikismo, siendo el más extremo el de
aquel individuo que lleva su afición o interés hasta el punto de convertirlo en un estilo
de vida, por ser una parte importante de ella.
Normalmente un friki está interesado en la informática, la electrónica, la ciencia. Las
matemáticas, la filatelia, los videojuegos, cómics, animación Japonesa, kemono,
furry, películas, libros y series de ciencia ficción, fantasía o terror. El término puede
extenderse a muchas aficiones a temas alternativos, con gustos específicos Los frikis
suelen distinguirse porque, a pesar de ser poco sociales, suelen juntarse con otras
personas de gustos similares
Los nerds manifiestan desinterés por ciertas actividades como participar en deportes
o seguir la moda, por lo que con frecuencia visten de forma conservadora., los nerds
desarrollan conductas obsesivas respecto de tareas de computación y limitan sus
actividades en otras áreas.
Nerd es un vocablo socialmente categorizado como peyorativo, a través del cual se
hace referencia, generalmente con un designio ofensivo, a la persona dotada de una
serie de cualidades entendidas como socialmente particulares
Un jugador de videojuegos, jugón o videojugador, también conocido por el
anglicismo gamer, es toda persona que le gustan los videojuegos. Al jugador que se
caracteriza por dedicarse con gran pasión e interés a los juegos en general, sean
videojuegos o no, se le designa en español el apelativo de jugón, aunque en función
del tipo de juego se le puede llamar con un término más característico.
El término otaku se emplea popularmente en Japón y se ha adquirido en otros países
como sinónimo de persona con aficiones apasionadas al anime y/o manga.
Hípster es una subcultura de jóvenes bohemios de clase media-alta que se
establecen por lo general en barrios que experimentan procesos de gentrificación. Se
asocian a tendencias musicales indie y alternativas, a una moda alejada de las
corrientes predominantes, basados más en lo independiente (que incluye artículos
vintage), a posiciones políticas progresistas (liberales), al consumo de alimentos
orgánicos, productos artesanales y ropa de segunda mano. Se caracteriza por una
sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes
(mainstream) y afin a estilos de vida alternativos.
El generación Y, también conocida como generación del milenio o milénica -del
inglés millennial generativo- es la cohorte demográfica que sigue a la generación X No
hay precisión o consenso respecto de las fechas de inicio y fin de esta generación.
Los comentaristas utilizan la década de 1980 como referencia. A los nacidos en esta
generación se les conoce como mileniales o milénicos, del inglés millennials. Son
personas que se adaptan fácil y rápidamente a los cambios, pues ellos pasaron de
usar el video Betamax, al VHS, al DVD, al Blu-Ray y navegan con soltura en los
sistemas streaming. Usaron el teléfono fijo para comunicarse con sus amigos y toda
clase de teléfonos móviles, hasta llegar a los llamados teléfonos inteligentes. Pasaron
de usar disquetes para almacenar su información, a quemar CD, usar USB y hasta el
almacenamiento en la nube. Estos cambios ocurrieron en menos de 20 años y ellos
aprendieron a adaptarse. Es una generación caracterizada por la hiperconexión, la
necesidad de auto expresarse, la realidad financiera, el interés por la salud, la
inmediatez y la búsqueda de experiencias entre otras cosas.
II-procedimientos
El estereotipo visual
Hablar de estereotipo visual exige alguna precisión, ya que tal término suele designar
a toda ‘repetición carente de significado, al decir de algunos pedagogos de la
plástica. Así, la casa dibujada por los niños incluyendo un techo a dos aguas que no
responde a su realidad hogareña puede deberse a una influencia televisiva o
mediática, pero también al desgano del artista-niño. Esa conceptualización del
término constituye un desvalor de lo estereotipado (la imagen), que no
necesariamente debe considerarse como algo intrínseco al acto de ‘repetir la imagen
en cuestión.
En general, la estereotipación puede bien ser considerada como ‘estandarización’ de
una imagen, producto de las necesidades productivas de un momento determinado
por razones de ahorro de tiempo e incremento de productividad (como podría ser en
el esquema de los talleres artísticos de finales del siglo XV o del XVI en Italia, por dar
un ejemplo), o bien por necesidad de ajustar la producción artística a la disciplina
impuesta canónicamente por quien ejerce la ‘dictadura’ del gusto. En este orden de
ideas se ubican Crispí y Ferrario, para quienes el estereotipo constituye una ‘rigidez
convencional’ o ‘falta de flexibilidad conceptual’, indicando que el término seria
aplicable a todo arte carente de creatividad artística y apoyado sólo en las
convenciones establecidas. Pero aluden también a la repetición de un signo o patrón
gráfico, con un objetivo decorativo, rítmico o de apoyo a una intencionalidad
expresiva.
Hablar de estereotipo nos conduce, entonces, al término ‘convencionalismo’, que
también viene acompañado muchas veces de un sentido peyorativo, disvalioso.
Cuando hablamos de convencionalismos en el campo visual artístico nos referimos
al recurso del artista-creativo que, para no apartarse de una tradición artística
determinada (por temor, o por necesidad de quedar inmerso en ella) usa soluciones o
tipos artísticos empleados por otros artistas. En este caso hablamos de una
consciente necesidad expresiva de quien crea, que acude así al empleo de ‘términos’
o 'soluciones plásticas que están dotados, de antemano, de un cierto significado,
pero esto no excluye necesariamente la imposición de un ajeno al acto creador:
a) El comitente que encarga la obra,
b) El Sumo Sacerdote (el ‘Pontífice’) que impone canónicamente los signos del
lenguaje, imaginario religioso-a la manera, por ejemplo, del Concilio de Trento
para los artistas católicos a fines del s. XVI, o de los sacerdotes de la antigua
civilización egipcia o de las templos mesopotámicos en la era acadia,
sumeria, neosumeria o caldea, etc.)
c) La dictadura del ‘éxito’ de mercado, que lleva cada vez más a la ‘apropiación’
de imágenes, tipos o motivos de otros artistas, antecedentes o
contemporáneos a quien crea.
De esta manera, los ‘formatos’ visuales se adaptan a una argumentación o historia
que se quiere contar o mostrar o desplegar en el espacio. Uno de los aspectos que
suelen destacarse al hablar de posmodernismo tiene que ver precisamente con los
‘apoderamientos’ o ‘citas’ de textos u obras de otros artistas.
El arte de la Mesopotamia asiática y el Antiguo Egipto nos ofrece numerosos ejemplos
de estereotipos visuales. La figura del CD corresponde al arte sumerio, en la antigua
Mesopotamia asiática. Se trata de una hierática imagen de un adorante sentado del III
milenio antes de Cristo. Puede verse la simetría axial de la figura, recurso para dotarla
de mayor estatismo. Corresponde al principio de frontalidad, común a casi todas las
expresiones artísticas mesopotámicas a lo largo de los milenios de historia antigua, y
que también aparece en la estatuaria del antiguo Egipto, contemporáneo a las
civilizaciones medio orientales. Esto es un ejemplo de estereotipo visual, pero no en
el sentido peyorativo que se atribuye al término muchas veces, sino en sentido de que
Estas formas son un convencionalismo del que los artistas no pueden apartarse. En
la imagen siguiente, otra estatuilla de adorante, también del III milenio a.C., y a la
derecha, Retrato de Iku Shamagan, rey de Mari, que aparece también en la misma
hierática actitud de adorante, y con la misma configuración del rostro y sobre todo de
la apertura de ojos. Sigue una obra de un alumno de primaria, que da cuenta de
ciertos estereotipos infantiles, como el que se aprecia en la confección de las nubes,
o en la figuración de la casa ubicada a la derecha, que responden a esquemas
prefijados en la mente del niño, y no al producto de una Visualización u observación.
Lo mismo sucede con la imagen siguiente, donde el mismo Esquema prefijado es
aplicado en la representación de flores, mariposas y pasto o en el dibujo de Árboles y
figuras humanas en “palitos”.
Imagen Fija e Imagen Secuenciada
Las típicas imágenes ‘fijas’ son las que corresponden a los campos más tradicionales
de las Artes plásticas: dibujo, grabado, pintura, escultura, arquitectura. A estas podría
agregarse los ‘diseños gráficos y las publicidades gráficas (afiches en vía pública,
marquesinas, u obrantes en catálogos, periódicos, revistas, etc.). La mención de la
escultura y la arquitectura como procedimiento de imágenes ‘fijas’ puede Requerir
alguna explicación adicional: si entendemos por imágenes fijas aquéllas que son
susceptibles de mirarse de un solo golpe de vista del observador, en el sentido de
observador parado o situado en un lugar desde donde observa, diremos que está
disfrutando de una imagen ‘fija’. Sin embargo, para la escultura por lo menos, existen
algunas que necesitan de un movimiento de parte del espectador para que su
observación sea factible: es lo que acontece con las esculturas del barroco,
especialmente las ejecutadas por Bertini y su escuela. Por otra parte, en el siglo XX la
escultura muestra la presencia de los ‘móviles’ que implican un despliegue temporal
y espacial de las obras, que ya conmueven el concepto de ‘fijeza’ y que pueden dar
lugar a más de una posibilidad perceptual.
Relativamente a la arquitectura, lo de ‘fijo’ es un convencionalismo que atiende a la
situación propia de inmovilidad de la arquitectura. Sin embargo, obviamente, la
arquitectura tiene un ‘adentro’ y un ‘afuera’ y la percepción de cada instancia implica
la imposibilidad de ver de un golpe de vista toda la obra en cuestión. Así, si
encaramos la visión de, por ejemplo, la Catedral de La Plata, veremos en primera
instancia su fachada (si miramos ‘de frente’) pero, para visitar el crucero de la nave, o
el altar, o las capillas, o las naves laterales , o la nave central, es imprescindible el
‘moverse’.
Tal vez resulte mejor limitar la expresión de imagen ‘fija’ a aquélla que observamos en
‘dos dimensiones’ en un soporte papel, cartón, muro, tabla, cerámica o piedra:
dibujos, grabados, publicidades y diseños gráficos, alto y bajorrelieves escultóricos o
dibujos esgrafiados. Y reservar la denominación de imágenes secuenciadas o
temporalizadas para el cine, el video, el videoclip, la animación digital, el dibujo
animado, el comic, la instalación, la performance, la escultura Móvil, la escultura
barroca, la arquitectura.
Lo secuencial implica que la obra no se muestra en un solo golpe de vista al
espectador, requiriendo un despliegue en el espacio o en el tiempo o en ambos. Así,
una película en cine o video tiene, al igual que la animación digital, el dibujo animado,
el comic o la performance, una división entre introducción, nudo y desenlace,
semejante a un relato literario. En suma, la secuencialización supone un
encadenamiento de imágenes fijas, que generalmente representa desarrollo de un
argumento previo. De esta manera, no se trata de una ‘foto’ sino de una ‘continuidad’,
un ‘proceso’ que exige del elemento tiempo para su desenvolvimiento.
El cine, denominado por muchos como 'el séptimo arte', vino a constituirse en el arte
secuencial por excelencia. El cine expresa las características propias de la sociedad
capitalista de nuestra época: una sociedad intensamente, incansablemente
dinámica, en movimiento perpetuo y en sostenida aceleración. Precisamente, la obra
de los artistas ‘futuristas” intentó dar cuenta, en su estética, de la necesidad de
incorporar la velocidad y sus máquinas productoras: por ello en el manifiesto llegaron
a decir que 'un auto deportivo es más hermoso que la Venus de Samotracia’, pero
muchas de sus propuestas quedaron en la tinta del papel, precisamente porque
mantuvieron el formato del cuadro y no salieron del concepto de pintura, dibujo o
escultura tradicionales.
La secuencialidad fue introducida en el plano bidimensional de la pintura en las
obras del Animado dibujo en movimiento ‘Op Art’ o ‘arte óptico’, uno de cuyos
principales protagonistas fue el húngaro Laszlo Moholy-Nagy , quien fuerza la mirada
del espectador con sus recorridos cromáticos desplegados en estructuras
geométricas reticulares que le sirven de base compositiva. Las experiencias de la
pintura ‘óptica’ fueron llevadas al movimiento real en las obras catalogadas como de
arte ‘cinético’: se trata en general de ‘esculturas’ dotadas de mecanismos que
permiten una secuencia móvil, que no depende ya del factor viento (como en los
‘móviles’ de Calder), sino que vienen accionados en base a la energía eléctrica o
hidráulica.
La secuencialidad de la obra de arte llegó, en el siglo XX, a un extremo: la eliminación
del ‘objeto’ artística y su sustitución por la noción de ‘procedimiento’ o ‘proceso’: de
este modo, además, se dio una apertura al fenómeno artístico, que tendió a perder su
especificidad, para pasar a ser un aspecto más de la vida cotidiana. Asi, las
performances o los developments(desarrollo) suponen una participación activa de
los ‘espectadores’ que dejan de ser tales, para pasar a ser ‘artistas’.
Los estereotipos visuales y las imágenes estereotipadas.
(Prof., y Lic. . Martin M . Acebal Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. UNL)
Introducción
El objetivo de este trabajo es elaborar algunas líneas para el abordaje del concepto de
“estereotipo y para el análisis de lo que comúnmente llamamos “imágenes
estereotipadas”. En lo relativo al concepto de “estereotipo”, cualquiera de los
presentes podría construir uno propio a partir de la abstracción de sentidos comunes
en diferentes usos. Esto es beneficioso y a la vez problemático. Beneficioso porque
implica que el trabajo no será tan arduo, ya que no se trata de construir una categoría
inexistente, sino tan sólo de precisarla. Y problemático porque implica debatir con las
diferentes conceptualizaciones que el término sugiere, pero, más que esto, implica
poder dar cuenta de un conjunto (no cerrado) de propuestas visuales que la mayoría
puede reconocer como estereotipadas.
1. De la propuesta visual al atractor
Para lograr la precisión del concepto de “estereotipo mencionada debemos acotar la
propuesta anterior enunciando los interrogantes que nos interesa responder. Estos
pueden formularse provisoriamente de la siguiente manera:
1. ¿Qué clase de propuestas visuales son las imágenes estereotipadas?
2. ¿Cómo funciona el proceso mental de reconocimiento de las imágenes
estereotipadas que Realiza un intérprete?
3. 3. ¿Qué es un estereotipo?
Las tres preguntas pueden parecen redundantes y de hecho por momentos los serán.
El motivo se encuentra en que el abordaje de cada una de ellas nos irá brindando
elementos conceptuales e hipótesis de trabajo para el abordaje del interrogante
siguiente.
1.1 ¿Qué clase de propuestas visuales son las imágenes estereotipadas?
Tanto en esta instancia como en las posteriores organizaremos la mayoría de
nuestros análisis en el marco de los desarrollos teóricos realizados por magariños de
Morentin en su texto “La(s) Semiótica(s) de la imagen visual” (2001). En dicho texto el
autor propone pensar en la necesidad de un abordaje específico de las diferentes
propuestas visuales posibles, y en los problemas de su estudio indiferenciado. Para
tal efecto combina dos enfoques diferentes: por una parte el que brindan las
“investigaciones cognitivas”, acerca de los avances en la explicación del
procesamiento de las imágenes visuales en la mente/cerebro humano; por otra, el
dado por la semiótica peirceana, la cual, como veremos a continuación, permite la
clasificación y diferenciación de las propuestas visuales como objetos de
conocimiento relativamente Independientes.
La calidad representativa de la imagen material visual
El primer paso para el estudio de las imágenes estereotipadas, es definir qué
entenderemos por “Imágenes” y luego qué subgrupo constituyen las
“estereotipadas”. Para la definición del término “imagen” (que se constituirá en el
objeto de estudio de una semiótica visual) en los términos planteados por Magariños
de Morentin, debemos ampliarlo, en principio, a la construcción “imagen visual”. Este
primer paso sitúa al objeto en el ámbito de las percepciones visuales, y lo
diferenciará de los objetos de la semiótica del habla o de la lengua, así como de otro
tipo de semióticas que no sean la visual. En segundo lugar, la “imagen visual”, en
tanto objeto de una semiótica debe concebirse como signo, esto significa que se trata
de una percepción visual a la cual se le atribuye, en palabras del autor, “la cualidad
de suscitar en una mente la posibilidad de que se la considere como sustituyente de
otra forma que no es la que se está percibiendo”.Enmarcado en el enfoque
peirceano, entender a la imagen visual como signo supone pensarla como algo (una
propuesta de percepción visual), que está en alguna relación (considerada como
representación), por algo (destinada a la configuración de una forma), para alguien
(para su valoración por el perceptor)
Ahora bien, en tanto toda imagen visual que constituye objeto de una semiótica visual
está dotada de un soporte fisico (tela, papel, pantalla, piedra, etc.), es necesario,
para Magariños de Morentin, ampliar nuestra construcción de “imagen visual a la de
“imagen material visual”. Con este último paso, logra el autor precisar el objeto y
diferenciar a la “imagen material visual” de las “imágenes perceptuales”
(acontecimiento cognitivo evocado directamente por la estimulación de un órgano
sensorial), y de las “imágenes mentales” (en tanto representaciones internas que
reemplazan a los Correspondientes objetos).
Una imagen material visual es un objeto más del mundo exterior, que se diferencia
por su carácter signico, esto es, por ser considerada por un eventual perceptor como
una representación, destinada a la configuración de una forma, para su valoración.
Esto último significa que una propuesta de percepción visual puede analizarse en tres
aspectos: como representación, como configuración de una forma diferente de la
representada y como objeto de una valoración. Veamos cómo pueden pensarse las
imágenes estereotipadas en cada uno de estos tres aspectos.
La propuesta de percepción visual como representación visual
Esta primera instancia parece ser la que más comúnmente se desarrolla a la hora de
realizar un análisis de una propuesta visual. Veamos las siguientes imágenes:
Ninguno de nosotros dudaríamos en afirmar que se trata de representaciones
estereotipadas de Ernesto “Che Guevara. Ahora bien, ¿qué tipo de propuesta de
percepción visual realizan con esta representación? La clasificación propuesta por
Magariños de Morentin va a depender del tipo de relación de representación que
mantiene percepción visual propuesta con aquello sobre lo que opera como sustituto
y con lo cual se vincula.
De acuerdo con esto, una imagen material visual plástica es una "propuesta visual
cuya única relación de representación se establece respecto de determinadas
sensaciones subjetivas” . Dentro de este tipo de propuesta deberíamos incluir a lo
que suele denominarse arte no-Figurativo, desarrollado durante el siglo XX.
Por otra parte, una imagen material visual figurativa consistirá en una “propuesta
visual Cuya fundamental relación de representación se establece como sustituto de
la imagen perceptual que hubiera sido el resultado, en la retina, de una efectiva
percepción o de una percepción posible y aun imposible pero imaginable” . Esta
reproducción ficcional de la percepción requiere de la actualización de determinadas
cualidades del existente real o imaginario (más adelante desarrollaremos este punto),
y la mayor o menor actualización que se realice llevará a la problemática de la
iconicidad, en tanto grado de semejanza con la percepción imaginable.
Finalmente, una imagen material visual conceptual es una “propuesta visual cuya
relación de representación consiste en la actualización de los rasgos socialmente
asignados para la comunicación de determinadas estructuras y procesos
conceptuales o hábitos y valores ideológicos.
Para la plena comprensión del carácter representativo de las propuestas no es
suficiente, señala el autor, con una experiencia perceptual, como en el caso de las
imágenes materiales visuales plásticas, ni la comprensión de su carácter
representativo, como en las imágenes materiales visuales figurativas, sino que
requiere el conocimiento de determinada convención, ley o norma que regula la
representación propuesta. Así, frente a la señalética que indica el baño femenino con
una figura Femenina, es insuficiente esta identificación puramente figurativa, y se
vuelve necesario el conocimiento del código que permite la comprensión del carácter
representativo de la propuesta. Sabremos de este modo que no se trata de una
representación simplificada de la mujer, sino que responde a un sistema señalético
de, al menos, dos elementos que indican la existencia de un baño y El género de los
individuos que lo utilizan.
Por supuesto y dependiendo de su grado de complejidad, las propuestas visuales
suelen combinar estas clases de imágenes, pero, como también señala Magariños de
Morentin, siempre es posible establecer el predominio de una de las clases que
definirá, entonces, el carácter plástico, figurativo o conceptual de la propuesta.
Si volvemos a nuestras imágenes y ensayáramos la clasificación expuesta, creo que
acordaríamos en reconocer que se trata imágenes materiales visuales figurativas. No
pretenden, al menos predominantemente, vincularse con alguna sensación
puramente subjetiva generada por la experiencia perceptual, tampoco demanda de
un código, al menos no el tipo de código o ley que regula las señaléticas. En
definitiva, funcionando fuera de cualquier sistema, las imágenes materiales visuales
pueden comprenderse, esto es, puede identificarse el carácter representativo de la
propuesta. ¿Cuál es este carácter? El de proponerse como sustituto de una imagen
perceptual que hubiera sido el resultado, en la retina, de una efectiva o imaginable
percepción de un objeto, de un existente. Ahora bien, ¿cuál es el objeto cuya
percepción estas imágenes pretenden sustituir? En la respuesta a este interrogante
reside la complejización que ofrecen las imágenes estereotipadas. Antes de
responder veamos otras imágenes:
Todas se tratan también de imágenes materiales visuales figurativas. Pero, ¿podemos
decir que las imágenes de esta segunda serie pretenden sustituir la percepción del
mismo objeto que la serie anterior? De acuerdo con lo planteado hasta el momento
la respuesta debería ser afirmativa. Tanto la primera como la segunda serie parecen
ser imágenes visuales materiales figurativas y proponen en su relación de
representación una sustitución de la posible o imaginable percepción de su objeto, el
individuo Ernesto Che Guevara. Por lo que en principio no sería incorrecto señalar en
esta instancia que no hay ninguna diferencia, en tanto propuestas visuales, entre las
imágenes que componen la primera serie (las que llamamos imágenes
estereotipadas) y la segunda.
Esto no significa que se trata de signos equivalentes; en todo caso se trata de signos
pertenecientes a una misma clase. Como señala la semiótica peirceana, un signo
nunca representa la totalidad del objeto sino algún aspecto del mismo (está en
alguna relación), por lo que cada una de estas imágenes, a pesar de representar a un
mismo objeto, constituye un signo diferente. Nos preguntamos, entonces, ¿cuál es el
rasgo diferencial de las propuestas estereotipadas? Para responder a este
interrogante este nivel parece ser insuficiente y debemos avanzar al siguiente, esto
es, pensar a estas propuestas como representaciones destinadas a la configuración
de una forma.
1.2. La propuesta de percepción visual como representación destinada a la
configuración de una forma
El pasaje a esta instancia merece, en principio, dos observaciones: la primera es que
permitirá rever las provisorias conclusiones acerca del objeto representado por las
imágenes vistas; la segunda es que implica la incorporación del enfoque cognitivo
propuesto por Magariños de Morentin como Necesario para la elaboración de las
semióticas de la imagen visual.
En el punto anterior presentamos la propuesta clasificatoria que propone el autor
para las imágenes visuales, o, para ser más preciso, para las variantes perceptuales
propuestas por las diferentes imágenes. Resta ahora precisar no tanto la calidad de la
propuesta, no tanto el tipo de relación que establece con lo representado, sino,
justamente, qué es lo representado, cuál es la operación mental que demanda cada
una de las propuestas vistas y cómo funcionarían las imágenes estereotipadas.
Dice Magariños de Morentin:
“El objeto o fundamento de esta imagen visual (el “por algo” peirceano; 2.228)
Consiste en aquello que está efectivamente representado por ella. Pero, por una
Parte, el proceso de tal representación habrá de cumplirse mediante alguna o varias
Operaciones de reconocimiento puestas en funcionamiento según sea la
Construcción plástica, figurativa o conceptual que se realice sobre la imagen visual y,
por otra parte, lo que se obtiene como efectivamente representado en tales imágenes
no debe confundirse con objeto real alguno.”
Y aclara más adelante:
“La eficacia configuradora de la imagen material visual, en cuanto resultado de la
aplicación de las operaciones de reconocimiento a la propuesta perceptual, tampoco
Remite a determinadas formas del mundo real, sino a determinadas
representaciones Mentales, archivadas en la memoria visual, para las que utilizaré el
nombre de “atractores”. Este es el ámbito existencial en el que se encuentra el
objeto o fundamento de la imagen material visual: la memoria visual.”
En síntesis, en cuanto se aborda la eficacia representativa de una imagen material
visual, es Necesario considerar las operaciones mentales que dicha representación
genera en el proceso de su reconocimiento. El abordaje de dichas operaciones nos
orienta hacia el carácter que tendrán los objetos de cualquier representación visual:
un carácter mental. El objeto representado por la imagen no es nunca, como señala
el autor, un objeto real, sino una representación mental residente en la memoria
visual del individuo perceptor. El reconocimiento se realizará cuando el perceptor
encuentre y actualice la imagen mental mnémica que ofrezca el mayor grado de
semejanza (en el sentido más amplio posible) con la percepción propuesta por la
imagen material. Dicha imagen mental es denominada por el autor como "atractor", y
lo define como:
“un conjunto de formas, que, en un momento dado, ya está organizado, con cierta
constancia, en una imagen mental (sin que corresponda evaluar lo correcto o
incorrecto de tal organización, sino su vigencia o falta de vigencia, dejando lugar a las
plurales variaciones culturales), cuya relativa reiteración o constricción psicológica u
operación voluntaria de fijación (J.M. Fuster, 1995:101) ocasiona su permanencia en
la memoria, y que, por tanto, se encuentra disponible para contrastarse con un
determinado conjunto de formas ocasionalmente percibido, permitiendo identificar
(o no) a este último como una de sus variantes posibles.” (2001:8)
Y en lo específico a un “atractor” de una imagen material visual: un conjunto de
formas, que, en un momento dado, ya está organizado, con cierta constancia, en una
imagen mental almacenada en la memoria visual, la cual se actualiza o no por su
correspondencia o falta de correspondencia con la configuración que el perceptor
efectúa a partir de dicha imagen material visual propuesta.” (2001:8).
Cada una de las propuestas visuales que hemos clasificado antes (plásticas,
figurativas y conceptuales) se diferenciará por la particularidad de actualizar un
atractor particular. Asi, dirá Magariños de Morentin que una propuesta perceptual
cualitativa activa, en la mente de un espectador, un atractor abstractivo, esto es,
una sensación perteneciente a una semiosis privada; por su parte, las propuestas
perceptuales existenciales activarán un atractor existencial; y las propuestas
perceptuales normadas o conceptuales un atractor simbólico. Antes de avanzar en
la explicación de estos puntos consideremos la utilidad que nos brindan en el
objetivo que nos planteamos para esta ponencia. Dijimos que la indagación podía
organizarse a partir de tres interrogantes: ¿Qué clase de propuestas visuales son las
imágenes estereotipadas?; ¿Cómo funciona el proceso mental de reconocimiento de
las imágenes estereotipadas que realiza un intérprete?; ¿Qué es un estereotipo?.
Sobre el primero de estos tres, relativo al tipo de propuesta visual que constituyen las
imágenes estereotipadas, hemos elaborado una primera respuesta según la cual este
tipo de propuestas no diferían de las figurativas ya que ambas funcionaban como
sustituto de una imagen perceptual posible o imaginable. No era posible establecer
ninguna diferencia entre la fotografía del Che saboreando un habano y la imagen
estereotipada estampada en la remera. Sin embargo con este pasaje a la instancia de
la existencialidad podemos rever esa respuesta y preguntarnos si, efectivamente,
estas diferentes imágenes pueden pensarse como de un mismo tipo o las
estereotipadas ofrecen alguna singularidad.
La nueva pregunta consistirá, entonces, en la siguiente: ¿Las imágenes
estereotipadas y las no-estereotipadas del Che actualizan un mismo atractor, una
misma imagen mental? Para resolver esto debemos partir de nuestra primera
hipótesis de trabajo, según la cual las representaciones estereotipadas y las no-
estereotipadas constituyen propuestas visuales Figurativas. Proyectado a este
segundo planteo, estos dos tipos de imágenes actualizarían, en tanto propuestas
figurativas, un atractor existencial, detengamos, entonces, en este concepto. Dice
Magariños:
“Si se trata de una selección de elementos perceptuales existenciales, los
correspondientes atractores existenciales no están organizados en sistema o
sistemas, o sea, no ostentan el carácter de tipos, sino que constituyen Imágenes de
transformación dinámica, en base a polos diferenciales y espacios Intermedios de
posibilidad de reconocimiento.” (9:2001)
Esta primera cita nos permite establecer una primera característica de los atractores
existenciales: la de no constituir un sistema y no tener el carácter de tipos. Sin
embargo, esta característica no es tan relevante como la que señala el carácter
dinámico de estos Atractores. Sobre esto dirá el autor: “Dinámicamente, el atractor
se actualiza en base a las operaciones de reconocimiento que determinarán las
marcas, los ejes y los contornos de oclusión, en cuanto componentes
perceptuales mediante cuyo agrupamiento Interior y/o exterior se irá configurando la
forma, hasta que se concrete el Atractor.” (9:2001)
No disponemos del tiempo necesario para detenernos en estos tres conceptos de
marcas, ejes y contornos de oclusión, digamos tan sólo que son los componentes
que el proceso de reconocimiento de una propuesta figurativa identifica para la
posterior actualización del atractor. Lo más relevante y lo común a estos tres
elementos es que ninguno de ellos puede pensarse como rasgos mnémicos estables,
discretos y tipificados, sino que constituyen, dice Magariños de Morentin, “zonas de
variación identificables en un continuum de transformaciones.” Y “los límites de
admisibilidad de tal variación vienen establecidos por la vigencia espacial y/o
temporal de los hábitos sociales de percepción (los discursos visuales vigentes).
Lo anterior significa que los atractores existenciales admiten durante el proceso de
reconocimiento (en la identificación de las marcas, los ejes y los contornos de
oclusión) una gran variabilidad de las propuestas perceptuales sin que deje de seguir
actualizándose el mismo atractor. Esto permite que, frente al dibujo en lápiz de un
perro, al óleo que representa a un perro y frente a una fotografía de éste, podamos
actualizar un mismo atractor existencial como es la imagen mental del género
canino. La variabilidad es tal que aun con grandes diferencias en el recurso
tecnológico utilizado para la elaboración de la propuesta y, por ende, aun con grandes
diferencias en el grado de semejanza con la percepción posible o imaginada, es
factible seguir actualizando un atractor de este tipo. Para nuestro estudio, estas
apreciaciones sobre el atractor existencial nos permiten rever la Clasificación de las
imágenes estereotipadas y no-estereotipadas como propuestas perceptuales
figurativas. Comencemos por las segundas. Recordemos [rever imágenes de Serie 2]
que en esta serie podíamos agrupar tanto fotografías del Ernesto Che Guevara en
diferentes actitudes (sonriendo, fumando, pensativo, muerto), así como una
representación caricaturesca que lo asociaba al personaje de Cervantes. Las
variantes entre estas propuestas no parecen afectar la actualización del atractor
existencial, en ningún momento quedan dudas para quien posee en su memoria la
imagen mental de Ernesto Che Guevara que las representaciones logran su eficacia
con la actualización de dicha imagen. Y otro tanto podría decirse de la serie 1,
constituida por Las imágenes estereotipadas, si no identificáramos un rasgo que las
diferencia de la segunda serie. Efectivamente, en un análisis rápido también podría
decirse que lo que se está actualizando es la imagen mental del individuo Ernesto
Che Guevara; sin embargo, a continuación notamos que, mientras la segunda serie
admitía la variabilidad que señala Magariños para las propuestas que actualizan
atractores existenciales, las imágenes estereotipadas ofrecen una grado de
regularidad mucho mayor, y las posibilidades de una variación en la forma tienen
como Limite la conservación de su grado de estereotipia. En otras palabras: las
imágenes estereotipadas realizan sus variaciones dentro de un grado de regularidad
muy superior al de las imágenes puramente figurativas. Esto implica que las
imágenes de la primera serie no pueden pensarse, como los hicimos en un comienzo,
como propuestas visuales figurativas, porque esto implicaría que su eficacia pasa por
la actualización de un atractor existencial cuya variabilidad y amplitud es muy
superior a la que admite la propuesta para seguir considerándose estereotipada.
Una propuesta visual estereotipada como cualquiera de las que constituyen la serie 1
pretende algo diferente de la actualización de un atractor existencial; su eficacia pasa
por la activación de una imagen más específica, menos variable o que admite menos
variaciones para su actualización. La eficacia de las imágenes estereotipadas del
Che no pasa por su carácter figurativo (lo que las emparentaría con las de la serie 2),
sino por su vinculación con una imagen mucho más estable y definida, la cual ya no
puede ser concebida como un Atractor existencial.
Nos preguntamos luego de la falsación: ¿Qué tipo de atractor actualizan las imágenes
estereotipadas? Descartemos ya mismo los atractores abstractivos, ya que, como
señalamos son aquellos que se actualizan en las propuestas no-figurativas, y que por
ende queda afuera de las series de imágenes que estamos trabajando. Revisemos,
entonces, el concepto de atractor simbólico. Sobre el mismo, dice Magariños de
Morentin:
“estos [los atractores simbólicos]y su sistema pertinente preexisten, como
estereotipos pre configurados ,en el ámbito social al que pertenece el intérprete.
En estos casos, las propuestas de la imagen material visual tienen una libertad de
variación relativamente acotada, debiendo adecuarse a las características con que
circulan socialmente tales percepciones (…). Del mismo modo, las configuraciones
que puede organizar el perceptor están también sometidas a las características del
registro o sistema con que las organiza en su memoria visual, conforme a pautas
sociales aprendidas. Este atractor, por tanto, sería una forma canónica que sólo
admitiría mínimas posibilidades de variación.” (8:2001)
De la anterior cita se obtienen una serie de características de los atractores
Simbólicos:
1) constituyen estereotipos pre configurados en el ámbito social al que
pertenece el intérprete
2) Son formas canónicas que admiten mínimas posibilidades de variación
3) las propuestas materiales visuales que pretendan actualizarlos tienen una
libertad de variación relativamente acotada, deben adecuarse lo más posible
a la forma canónica
4) los atractores simbólicos forman un sistema o sistemas
Es interesante que a la hora de estudiar los atractores simbólicos, Magariños de
Morentin utilice el término “estereotipos”. Evidentemente el término “estereotipo”
remite a una regularidad de la forma, pero lo que aquí comenzamos a reconocer es
que tal regularidad en la forma plantea un proceso mental especifico y diferente del
realizado en el reconocimiento de las imágenes figurativas.
Explicitemos entonces nuestra hipótesis: Las propuestas visuales estereotipadas
actualizan atractores simbólicos. Identificando con esto la diferencia nodular entre el
proceso mental de reconocimiento realizado con la serie 1 y con la serie 2 de
imágenes del Che Guevara. La mostración de tal hipótesis ya ha sido sugerida. El
autor señala que la imagen material visual que actualiza un atractor simbólico tiene
una libertad de variación relativamente acotada; algo que nosotros reconocimos en
nuestra serie estereotipada. Pero junto con esto el autor señala que las limitaciones
se deben a la adecuación a una cierta forma pre configurada. Nos preguntamos
entonces: ¿Cuál es esta forma pre configurada a la cual deben adecuarse las
imágenes estereotipadas del Che y las imágenes estereotipadas en general? Dicha
forma pre configurada constituye la imagen mental de referencia con la cual deberán
contrastarse las propuestas visuales estereotipadas para Poder ser consideradas
como tales y para poder establecer sus grados de estereotipia. En el caso de nuestra
serie la forma pre configurada es la imagen mental que representaba la forma
simplificada de la célebre fotografía tomada por el fotógrafo cubano Korda a Ernesto
Che Guevara. Dicha imagen constituirá el atractor simbólico que denominaremos
“estereotipo”.
2. ¿Qué es un estereotipo?
Los planteos realizados nos permiten realizar una revisión de los interrogantes
originarios y elaborar algunas respuestas.
Primero: ¿Qué clase de propuestas visuales son las imágenes estereotipadas? En
Tanto su eficacia pasa menos por la simulación de una percepción visual posible o
imaginable, que por la actualización de una forma pre configurada con poca libertad
de variación, diremos que las imágenes estereotipadas constituyen propuestas
materiales visuales conceptuales. El primer rasgo especifico de este tipo de
propuestas y que las diferencia de las demás propuestas conceptuales es que las
imágenes estereotipadas no actualizan rasgos asignados para la comunicación de
estructuras, procesos conceptuales o hábitos. Las imágenes estereotipadas, a
diferencia de las que constituyen un sistema señalético, no pretenden regular ningún
tipo de conducta o hábito, al menos eso no constituye lo inherente a su eficacia. Las
imágenes estereotipadas pueden comunicar, claro está, valores ideológicos, pero no
necesariamente para la regulación de alguna conducta o Comportamiento.
Segundo: ¿Cómo funciona el proceso mental de reconocimiento de las imágenes
estereotipadas que realiza un intérprete? Las imágenes estereotipadas actualizan un
atractor simbólico, esto es, una forma canónica que sólo admite mínimas
posibilidades de variación para su activación.
Tercero: ¿Qué es un estereotipo? Un estereotipo es una imagen mental presente en la
memoria del intérprete y que funciona en el proceso de reconocimiento de una
propuesta material visual como un atractor simbólico, como una configuración
canónica que limita las posibilidades de variación de las imágenes estereotipadas. La
mayor o menor similitud al estereotipo establece los grados de estereotipia de una
propuesta visual. De este modo logramos elaborar una primera definición coherente
dentro del marco teórico propuesto.
El estereotipo no es una propuesta material visual, sino una imagen mental. La
relevancia del estereotipo está dada por el hecho de estar disponible en la
memoria del intérprete para el reconocimiento de propuestas materiales
visuales con grados de estereotipia o, como también son llamadas,
estereotipadas. El estereotipo es una forma canónica que admite mínimas
posibilidades de variación, rasgo Privativo que lo diferencia de los atractores
existenciales. Esta forma canónica puede pensarse, recuperando los planteos de
Nally Schnaith sobre códigos, como una “representación ya resuelta”. Y, en efecto, el
estereotipo brinda una solución esquemática para la representación de un
determinado objeto, en nuestro caso, el rostro de Ernesto Che Guevara. En este
sentido, el carácter canónico del estereotipo es más facilitador que coercitivo: para
un individuo resulta más sencilla la incorporación de un estereotipo en su memoria
visual que un atractor existencial, cuya variabilidad exige el establecimiento de
posibilidades que el estereotipo no admite; por lo tanto, la representación
estereotipada se constituye en una propuesta con mayor probabilidades de eficacia
en su reconocimiento que la planteada por una propuesta figurativa.
Sin embargo, una vez que hemos reconocido al estereotipo como un atractor
simbólico y lo hemos diferenciado de los atractores existenciales se nos plantea un
Problema: ¿existe algún rasgo diferencial del estereotipo que lo diferencie de los
demás atractores existenciales? Para esto debemos revisar algunas características
de este tipo de atractores que hemos ignorado. La primera de ellas es que el vinculo
que se establece entre una propuesta material visual conceptual y un atractor
simbólico, está regulada por una cierta norma o ley que transforma al atractor en una
imagen mental convencionalizada. En este sentido, una imagen señalética responde
a un código que establece su correspondencia con determinado atractor simbólico, y
descarta la posibilidad de ser reconocido como una propuesta figurativa. Sobre esto
señala Magariños de Morentin: “Para llegar a comprenderlo (al carácter
representativo de la imagen material visual conceptual) se requiere además y
predominantemente el conocimiento de determinada convención y de aquellas leyes
o normas que la actualizan en la configuración propuesta. Esto reafirma el carácter
simbólico o conceptual de estas imágenes materiales visuales y su dependencia de
un determinado sistema interpretativo, temporal y/o espacialmente delimitado.”
(6:2001) En lo relativo a la segunda parte de esta cita, no es conveniente caer en el
viejo error acerca de la problemática de la semejanza o iconicidad (Eco 1994 (1968):
los atractores, simbólicos no son más temporales o culturales que los atractores
existenciales, los cuales, como señala el autor, responden a una cierta vigencia,
antes que a una verdad o falsedad. No constituye, considero yo, un rasgo
excesivamente diferencial; en todo caso podemos decir que la regulación de los
atractores simbólicos está explicitada en un código o norma. Sobre este punto, no es
objetivo de este trabajo analizar cómo llega a constituirse una imagen en un
estereotipo, en todo caso diremos que, desde un corte sincrónico, el vincula entre
una propuesta visual estereotipada y un estereotipo está convencionalizado o, lo que
significa lo mismo, que el estereotipo es una imagen mental convencionalizada.
Otro rasgo que presentan los atractores simbólicos, y sobre el que hace hincapié el
autor, es el hecho de que constituyen un sistema o sistemas. Esto significa que
cualquier atractor simbólico debe pensarse como un elemento constitutivo de un
sistema mayor. Aquel reside el rasgo diferencial de los atractores simbólicos que
hemos denominado estereotipos: justamente, la eficacia de un estereotipo es, si se
quiere, autónoma, individual. El estereotipo no forma parte de un sistema, es un
atractor simbólico que funciona aisladamente. Esta característica también refuerza
su eficacia, porque su valor (en el sentido saussureano del término) no está
determinado por otras imágenes con las que formaría sistema, sino por la
convencionalidad que lo asocia y lo actualiza frente a una propuesta material visual
conceptual estereotipada.
3. Conclusiones
Desde el comienzo de esta ponencia aclaramos que no era nuestro objetivo agotar
los diferentes abordajes posibles del estereotipo. Apenas nos hemos detenido en un
aspecto del mismo y sin avanzar mucho más allá. Tan sólo pretendimos precisar,
desde una determinada perspectiva teórica, un concepto que parece ser muy
utilizado, pero siempre de un modo subsidiario, subordinado a la problemática de la
iconicidad, subordinado al estudio de las imágenes convencionalizadas, al de los
códigos de representación, etc. Todos estos usos ofrecen constantes, pero nunca
llegan a ser explicitadas. En algunos casos el estereotipo es abordado menos como
una entidad que una cualidad de la imagen visual. Esta ponencia pretendió precisar y
definir la noción de estereotipo y de imágenes estereotipadas desde una perspectiva
precisa: la relativa a las operaciones mentales realizadas en el proceso de
reconocimiento de las imágenes materiales visuales, recuperando para ello planteos
de la semiótica y las investigaciones cognitivas. Tal planteo ha dejado afuera la
problemática de la representación (por ejemplo la relativa a qué propiedades del
objeto Ernesto Che Guevara posee una imagen estereotipada, tema trabajado por U.
Eco); la de interpretación, entendida como la inscripción de la propuesta Visual en
algún tipo de semiosis; la genética, que rastrearía el momento en que tal imagen se
constituye en un estereotipo dentro de una determinada sociedad; la sociosemiótica
que analizaría los valores que comporta la elección de una determinada
representación como estereotipo (ejercicio de lo que Pierre Bourdieu llamaba la
“violencia simbólica”), etc. En el recorte propuesto, las imágenes estereotipadas,
analizadas dentro del proceso mental de reconocimiento que realiza un intérprete,
son propuestas materiales visuales conceptuales. Esto significa que su eficacia
depende de la actualización de un atractor simbólico, esto es, una imagen mental
conformada por una forma canónica que admite mínimas posibilidades de variación
para su actualización. Dicho atractor simbólico puede denominarse estereotipo, y se
diferencia de los demás atractores de su tipo por su carácter aislado y autónomo, no-
sistémico, rasgo que acentúa su eficacia al otorgarle un valor nuevamente en el
sentido saussureano del término- estable e independiente. Esta concepción del
estereotipo permite diferenciar con claridad las imágenes Estereotipadas de las
imágenes figurativas, y, de este modo, definir las indagaciones sobre estos objetos.
Recordemos que de acuerdo con el planteo realizado por Humberto Eco en su texto
“La estructura ausente”, las imágenes estereotipadas todavía podían pensarse como
signos icónicos y su rasgo distintivo residía en la recuperación de propiedades
convencionalizadas del objeto representado (1994 [1968]:196). Sin embargo, con los
aportes de las investigaciones cognitivas recuperados por Magariños de Morentin, las
imágenes estereotipadas se diferencian de los demás signos icónicos en que su
eficacia depende de la actualización en la memora mental del perceptor de una
entidad diferente (el atractor simbólico). Esta última característica explica la eficacia
en el reconocimiento que ofrece una imagen estereotipada (siempre será más
probable la identificación del Che Guevara en una imagen estereotipada, que en una
fotografía desconocida, aun con cuando ésta última despliegue mayores recursos
tecnológicos para la simulación de la percepción). En efecto, la adquisición de la
representación ya resuelta y su inscripción como estereotipo en la memoria visual del
perceptor es mucho más sencilla que las variantes que componen a un atractor
existencial, el cual en algunos casos nunca parece estar plenamente limitado. Esto
constituye la condición cognitiva de posibilidad de lo que Eco denomina la
“enervación de la percepción” (1994 [1968]:200), según la cual, dice el autor,
“tendemos a las cosas según las han venido representando los signos icónicos"; o lo
que nosotros diríamos: tal cual son representados por el estereotipo incorporado a la
memoria visual.
Finalmente, este planteo nos ha permitido diferenciar al estereotipo de las imágenes
estereotipadas. Mientras el primero es una entidad mental residente en la memoria
visual de un individuo, con rasgos privativos y que la diferencian de otras imágenes
mentales (su carácter simbólico no sistémico); las segundas, las imágenes
estereotipadas o con grados de estereotipia, son propuestas materiales visuales
conceptuales, que se diferencian de las demás propuestas conceptuales por no
pertenecer a un sistema ni por depender en su eficacia de la modificación de alguna
conducta, hábito, etc.
El estereotipo del Che no es entonces la fotografía tomada originalmente por
Korda, sino su representación simplificada incorporada a la memoria visual de
una comunidad. Resta pensar, y con esto finalizaremos, cómo llega a constituirse
una propuesta visual en estereotipo, cuáles son los motivos de su elección y cuáles
son los valores que dicha elección pretende comunicar. Aunque son preguntas que
trascienden nuestro marco teórico, algunas de las conclusiones aquí bosquejadas
pueden servir para retroceder en el recorrido semiótico del cual sólo hemos
analizado un ínfimo eslabón.