Jesús forma una comunidad, la familia de Dios, la Iglesia.
La predicación de Jesús sobre la soberanía y el Reino de Dios.
¿Qué tiene que ver la predicación de Jesús sobre la soberanía y el Reino
de Dios con el tema de “Jesús y la Iglesia”?1 esta pregunta se hace más
compleja aun cuando vemos que el mensaje del Reino de Dios es central
en los sinópticos, más de un centenar de veces aparece la palabra
basileia, mientras que el termino ekklesia solo viene dos veces en un
mismo evangelio (Mateo) “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y que
sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18) “Yo os aseguro que todo
lo que ateis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desateis
en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mt 18,18) aunque estos
pasajes son de encendida discusión exegética. Entonces surge la
pregunta “¿Está la Iglesia relacionada con la predicación de Jesús
acerca del Reino y soberanía de Dios?”2
Para poder dar unas respuestas a estas cuestiones es importante
primero hablar de la soberanía y Reino de Dios.
¿Qué es el Reino de Dios, el Reino de los Cielos? Cuando se habla de
esta categoría debe entenderse que la soberanía y reinado es de aquel
que está en los cielos (Dios) y no que su reinado está o estará en los
cielos. “el Reino de Dios no es un territorio, ni una circunscripción o
sector claramente delimitable en el espacio, sino un estado de cosas,
una situación, una forma de existencia: aquella en la que se reconoce a
Dios, su señorío, su ser divino, como la realidad que todo lo determina,
y que en la vida del hombre, tanto individual como comunitaria, llega a
su cumplimiento, alcanza su realización.”3
Basiliea, es la palabra que designa la soberanía y Reino de Dios, esta
palabra no es una creación de Jesús, sino que se toma del Antiguo
Testamento, donde ya nacía el mensaje de la promesa del reinado de
Dios. “Yahveh es el Señor, es rey en tanto que ayuda, salvación,
dirección y guía del pueblo de Israel.” 4 Junto a esta concepción de
presente se da también una concepción de futuro, donde Yahveh vendrá
y establecerá la soberanía, es lo que Jesús vino a predicar y realizar, la
soberanía y reinado de Dios.
Por lo tanto Jesús que sale de la familia de Nazaret y se adentra en su
ministerio publico para formar la familia de Dios con la predicación del
1
Heinrich Fries, Teología Fundamental, Jesús y la Iglesia, Barcelona-Editorial Herder,
1987, 437.
2
Ibíd., 437.
3
Ibíd., 438.
4
Ibíd., 439.
Reino de Dios, y la primera afirmación es que “está cerca”, es
inminente. -“Pero después que Juan fue puesto en la cárcel, vino Jesús a
Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, y diciendo: Se ha
cumplido ya el tiempo, y el reino de Dios está cerca.”- (Mc 1, 14ss).
Con la soberanía y reinado de Dios, que Jesús anuncia, no debe
entenderse o no indica el dominio divino sobre la creación y gobierno
del mundo, sino una forma distinta, la cual es la llegada de algo nuevo,
este reino divino no lo crea, instituye, monta e introduce el hombre,
porque es algo que llega, es obra y acto de Dios, una semilla que el
siembra, a lo que el hombre puede abrirse a ella, disponerse y
prepararse a ese reino.
“Soberanía y reino de Dios es el anuncio de una buena nueva, es el
anuncio de paz, alegría y salvación.”5 El tono de la predicación de la
soberanía y reino de Dios desde la boca de Jesús es muy particular,
porque proclama la soberanía divina en forma de gozo, esperanza,
consuelo, donación de sentido y perdón de las culpas, esto es
precisamente para los que están en el lado de las sombras, que en el
lenguaje de la época, eran los publicanos y pecadores, los golpeados por
el dolor y la enfermedad, etc.
La predicación del reino de Dios va dirigida por sobre todo a los
excluidos, marginados, a los pobres delante de Dios, esto se muestra
claramente en las palabras de Jesús con el Sermón de la montaña (Mt
5-7) “la soberanía y reino de Dios como una invitación divina es la
salvación del hombre.”6
En la predicación Jesús hay algo claro, que la soberanía y reinado de
Dios se opone a la concepción de un reino nacional y poder político, el
signo de la oposición es la negativa de Jesús cuando rechaza ser
proclamado mesías político según el Evangelio de Juan después de la
multiplicación de los panes (Jn 6,15) en esta misma línea está la de (Mt
22, 21) cuando Jesús responde “Dad al César lo que es del César y a
Dios lo que es de Dios”. Y en el mismo Evangelio está la corrección de
Jesús a Pedro cuando quiere salvarlo de la condenación a fuerza de
espada (Mt 26,51).
Las “afirmaciones (del reinado y soberanía de Dios) de expectación
inminente” y el problema de la Iglesia.
“Muchas parábolas sobre el reino de Dios indican que Jesús aguardaba
la llegada de ese reino abiertamente para un futuro próximo. Las
5
Ibíd., 441.
6
Ibíd., 442.
exhortaciones a la vigilancia que resuena de continuo, la insistencia en
estar preparados para llegada próxima y a la vez repentina y
sorprendente –como el ladrón en la noche- son expresión de una
expectación inminente.”7 En los sinópticos hay variados de textos donde
se muestra la expectación inminente por ej. (Mt 10, 23) (Mc 9,1) (Lc
9,27), etc. Jesús no habló solo del presente y del futuro de la soberanía
y reino de Dios, sino que también hablaba de la llegada inmediata de
ese reino, al ser así “la idea de una Iglesia como institución queda
excluida de antemano.”8
Por lo tanto si es inminente la llegada del reino y soberanía de Dios, la
Iglesia como fundación de Jesús es imposible, porque en la expectación
inminente no hay necesidad de Iglesia. Entonces surge la pregunta ¿se
puede hablar de que Jesús comenzó o inició una Iglesia?
El Reino de Dios y la Iglesia9
El Jesús histórico (terrestre) y la posibilidad de la Iglesia.-¿una
fundación de la Iglesia?10 La vocación de los discípulos (pág. 477) La
institución de los doce (pág. 478) La cena de Jesús y la Iglesia (pág.
499) La Iglesia de Cristo- La resurrección de Jesús y la Iglesia (pág. 512)
7
Ibíd., 444.
8
Ibíd., 445.
9
Ibíd., 454.
10
Ibíd., 471.