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Juan Wesley, Fundador de Una Secta Influente

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ARTICULOS DE FE JAMES E.

TALMAGE
Sin embargo, en la primera parte del siglo iv, se manifestó un cambio en la actitud del paganismo hacia el
cristianismo, debido a la así llamada conversión de Constantino el Grande, bajo cuyo patrocinio aumentó la
influencia de la profesión de fe cristiana y se convirtió, por cierto, en la religión del estado. Pero, ¡que profesión,
qué religión había llegado a ser para entonces! Su sencillez había desaparecido; la franca devoción y abnegada
sinceridad no distinguían ya a los ministros de la Iglesia. Aquellos que profesaban ser creyentes del humilde
Profeta de Nazaret, aquellos que a sí mismos se nombraban representantes del Señor, cuyo reino no era terrenal,
aquellos ruidosamente aclamados amantes del Varón de Dolores vivían en condiciones muy extrañamente
distintas de las de la vida de su Divino Ejemplar. Se aspiraba a las posiciones eclesiásticas por la distinción de
honor y riquezas que las acompañaba; los ministros del evangelio afectaban el estado de dignatarios seculares;
los obispos ostentaban la pompa de príncipes, los arzobispos vivían como reyes y los papas como emperadores.
Con estas innovaciones se introdujeron muchos cambios en las ceremonias de la así llamada iglesia: fueron
pervertidos los ritos del bautismo; alteróse el sacramento de la Santa Cena; la adoración pública se transformó en
una exhibición de arte; se canonizó a los hombres; convirtióse a los mártires en objetos de adoración y la
blasfemia aumentó rápidamente, pues hombres sin autoridad intentaron ejercer las prerrogativas de Dios. Siglos
de tinieblas envolvieron la tierra; el poder de Satanás parecía ser casi supremo.
Para una consideración especial de la evidencia de una apostasía general de la Iglesia de Cristo, el estu-
diante deberá, consultar autoridades en materia de historia eclesiástica. Aunque pocos de estos escritores admiten
el hecho de la apostasía, los acontecimientos históricos que ellos anotan nos revelan la terrible verdad. Desde los
días de los apóstoles hasta fines del siglo diez se puede percibir un cambio en la forma de la organización de la
Iglesia, la cual para esta última fecha casi ningún parecido tenía ya a la Iglesia que el Salvador estableció.
Algunos historiadores admiten esta decadencia y, como veremos en breve, fué definitivamente anunciada por
profecías autorizadas.
Juan Wesley, fundador de una secta influente, declaró que los dones distintivos del Espíritu Santo no
estaban ya con la Iglesia, pues habían sido quitados por no ser dignos aquellos que profesaban ser cristianos, a
quienes caracterizó de paganos que no tenían sino una forma muerta de adoración.0 En la Homilía Contra el
Peligro de la Idolatría de la Iglesia de Inglaterra, leemos lo siguiente: "De manera que, legos y clero, doctos e
indoctos, todas edades, sectas y clases de hombres, mujeres y niños de toda la cristiandad—cosa terrible y
horrorosa en que pensar—se han hundido a un mismo tiempo en una idolatría abominable, de todos los vicios el
más aborrecido de Dios y el más detestable para el hombre; y esto tiene más de ochocientos años de estar así." El
Libro de las Homilías data desde como a mediados del siglo xvi; y en él oficialmente se afirma que la así
llamada Iglesia y todo el mundo religioso habían estado en una condición de apostasía completa durante ocho
siglos o más antes del establecimiento de la Iglesia de Inglaterra.
Esta Gran Apostasía Fué Predicha. — La precognición de Dios le reveló, aun desde el principio, esta
desviación de la verdad; y los profetas de la antigüedad por medio de la inspiración pronunciaron solemnes
amonestaciones de los peligros que se aproximaban. Isaías vió esta época de obscuridad espiritual cuando
declaró: "Y la tierra se inficionó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rom-
pieron el pacto sempiterno." Causan profunda impresión las palabras del Señor dadas por boca de Jeremías:
"Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas,
cisternas rotas que no detienen aguas."
Las profecías de los apóstoles relativas a los falsos maestros que al poco tiempo afligirían el rebaño nos
muestran que en aquella época temprana la apostasía se aproximaba con rapidez. San Pablo aconsejó a los santos
de Tesalónica que no se dejaran engañar por aquellos que entonces anunciaban que la segunda venida de Cristo
estaba ya próxima. "Porque—declaró el apóstol —no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el
hombre de pecado, el hijo de perdición, oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se
adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios." Esta apostasía había
empezado aun en los días de los apóstoles: "Así también — dice Juan — al presente han comenzado a ser
muchos anticristos." Y San Pablo, dirigiéndose a los Galatas, dice: "Hay algunos que os inquietan, y quieren
pervertir el evangelio de Cristo." °
No menos conclusivas son las profecías referentes a esta gran apostasía que el Libro de Mormón contiene.
Nefi, el hijo de Lehi, predijo la opresión de los indios de las Américas bajo los gentiles, y declaró que en ese
tiempo el pueblo se llenaría de orgullo, apartándose de las ordenanzas de la casa de Dios; que edificarían muchas
iglesias, pero en ellas predicarían su propia sabiduría en medio de envidias, contiendas y malicia, negando el
poder y milagros de Dios.

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