16-10-2024 Definir conceptos
de teología
SERGIO DAVID PEREZ OGANDO
MATRICULA: MT-2024-00627
1. El ser humano y sus dimensiones
Enfoque 1: Dimensiones físicas, emocionales, mentales y espirituales:
Según la psicología humanista, el ser humano se compone de varias
dimensiones que interactúan entre sí para
formar una totalidad. La dimensión física
incluye el cuerpo y la salud, la dimensión
emocional abarca los sentimientos y las
emociones, la dimensión mental está
relacionada con los procesos cognitivos y la
capacidad de razonar, y la dimensión
espiritual aborda la búsqueda de sentido y
propósito en la vida. Este enfoque destaca la
importancia de equilibrar todas estas
dimensiones para lograr el bienestar integral.
Enfoque 2: Dimensiones biológica, social y cultural:
Desde la antropología, el ser humano es visto como un ser biológico, social y
cultural. La dimensión biológica se refiere a las características físicas y genéticas
del individuo, la social abarca la interacción con otros y la participación en grupos
sociales, y la cultural implica la adquisición de creencias, valores y prácticas
transmitidas a través de generaciones. Este enfoque subraya cómo el ser
humano se desarrolla no solo a nivel individual, sino también en relación con su
entorno social y cultural.
2. Importancia de la formación humana en el desarrollo
académico
Concepto 1: Formación en habilidades blandas (soft skills)
La formación humana en el contexto académico
no solo abarca el aprendizaje de conocimientos
técnicos, sino también el desarrollo de
habilidades blandas, como la comunicación, la
empatía, el trabajo en equipo y la resolución de
conflictos. Estas habilidades son fundamentales
para el éxito académico y profesional, ya que
ayudan a los estudiantes a interactuar de
manera efectiva en diversos contextos y a enfrentar desafíos con resiliencia y
adaptabilidad.
Concepto 2: Formación ética y moral en la educación:
La formación ética y moral se considera una parte esencial del desarrollo
académico, ya que promueve la responsabilidad social, la integridad y el respeto
hacia los demás. Al integrar valores éticos en el currículo, se fomenta la creación
de un entorno educativo positivo donde los estudiantes no solo aprenden a ser
competentes en sus disciplinas, sino también a ser ciudadanos responsables y
comprometidos con el bienestar de la sociedad.
3. La persona como ser social
Perspectiva 1: Teoría del desarrollo social de Vygotsky**
Lev Vygotsky argumenta que el desarrollo
cognitivo de los individuos está profundamente
influenciado por la interacción social. Según su
teoría, el aprendizaje ocurre primero a nivel
social (entre personas) y luego se internaliza a
nivel individual. Esto implica que la cultura y el
contexto social juegan un papel crucial en la
formación de habilidades y conocimientos,
destacando la importancia de la mediación social en el desarrollo humano.
Perspectiva 2: Enfoque sociológico de Emile Durkheim**
Emile Durkheim sostiene que la sociedad es esencial para la formación del
individuo, ya que proporciona normas, valores
y expectativas que guían el comportamiento.
Según Durkheim, la socialización es un
proceso clave mediante el cual los individuos
aprenden y adoptan las reglas de la sociedad,
lo que les permite integrarse en ella. La falta de
integración social puede llevar a un sentido de
anomia o desorientación, lo cual destaca la
importancia de la cohesión social en el
desarrollo personal.
4. Formación en valores en una sociedad que evoluciona
Enfoque 1: Educación en valores como base del desarrollo social
La educación en valores busca inculcar principios éticos y morales, como el
respeto, la responsabilidad, la honestidad y la
solidaridad. Estos valores son considerados
esenciales para el funcionamiento de la
sociedad y deben adaptarse continuamente a
las nuevas circunstancias sociales y
tecnológicas. La educación en valores
proporciona una base para la convivencia y el
desarrollo de ciudadanos conscientes y activos
en la sociedad.
Enfoque 2: Relatividad de los valores en un contexto cambiante
La evolución de la sociedad trae consigo cambios en los valores y normas
aceptadas. El enfoque relativista
sostiene que los valores no son
absolutos, sino que varían según el
contexto histórico, cultural y social. La
formación en valores, por lo tanto, debe
ser flexible y abierta a la reinterpretación
para responder a las nuevas realidades,
como el avance tecnológico, la
globalización y los movimientos sociales
emergentes.