POEMA DESPRENDIDO
CRISTINA PÓSTLEMAN
dibujo bebe 1
posible agradecimiento
Busco una señal
de que vivir vale la pena
que la vida de esa mujer
apoyada en la esquina
y de esos niños
o niñas quizás
vale la pena
que la vida de esa joven
que llora pero que aun así
está apurada
mirando su teléfono
vale la pena
que la vida del hombre
que ha venido en un auto
cero kilómetro
y ha estacionado frente al banco
que ha entrado hablando con otro
vale la pena
que la vida de ese perro viejo
que ha permanecido impertérrito
todo el invierno frente al kiosco
vale la pena
que aquel grupo de niñas
sentadas en la puerta de calle
que se ríen a grititos
vale la pena
que la vale en serio
que la vida del vecino
que acaba de llamar y que el médico haya sufrido
a la municipalidad él mismo una emergencia
para que corten el árbol y que no venga
porque molesta y ver la fila deshacerse
vale la pena hasta luego
que la vida de su esposa vale la pena
también que vale la pena
que vale la pena la vida de la mujer
que el tiempo del colectivero que no quiere ir
que está contento al 8M porque siente
en su era maradoniana orgullo de ser mujer
vale la pena la vale, incluso esa
porque quién si no de la señora que se
que la dignidad siente santa por ser vieja
que el sacrificio y con ese disfraz despotrica
valen la pena del tatuaje y de los piercings
que los millones de páginas del muchachito que toca
de los filósofos postestructuralistas el saxo en el piso de arriba
y postcoloanialistas vale, seguro igual
valen la pena la vale
que los millones de páginas que vale la pena el momento
de las poetas y los poetas de la familia entera
agrupados bajo rótulo destinado a escuchar el hit
que hacen libros del folklorista vestido
que luego serán desparramados de gaucho
o que serán tapados que aparece vociferando
unos por otros frente a millones
vale la pena de ponchos reboleados
que esperar dos horas a lo loco en el mar de sudor
para que el médico la vale, alguna señal
te atienda de que la vida del personaje
de la película yanqui que ansía el litio
que espera el fin del mundo porque si no cómo
la vale, que vale la pena va a alimentar la matriz
la vida del funcionario vale la pena, una señal
que cobra millones más de que la vida vale la pena
que yo, que vos en toda tu vida del ser que calumnia
la vale, que la vale al ser que lucha
que vale la pena la vida del ser que lucha
de los soldados enlistados por los derechos del ser
en el ejército del país que sufre
que la vale
la del policía que me revisa
el bolso y observa mis enseres
uno y otro
(qué busca, por favor)
la vale, la vida del hermano
que también busca
¿qué busca?
que la vida del loro
que ha aprendido
a decir loco, loco
que la de su dueño
también
que vale la pena la vida
del empresario que paga
los sueldos al personal
que vale la pena también
la vida de la esposa del empresario
que se hace cirugías en las zonas
íntimas, que la vale
que vale la pena la vida
del presidente de los estados unidos
Te encontraré
yo soñaré
el aire
donde cantarán
los gorriones
que hoy vagan
mareados
sobre el cielo
de la opulencia
que agoniza
soñaré
la tierra fértil
donde florecerán
las semillas
que hoy bollan
desangeladas
en la bóveda
sucia
profanada
silenciosamente
tejeré un hogar
para los muertos
en vida
y yendo tranquila
por el camino
de las lágrimas
dichosas
te encontraré
Falsas expectativas
A Remedios Varo, por su Visita inesperada (1958)
un carro absurdo aunque tengo brazos y piernas
con cola de puerco estratégicamente esbeltas
que transporta una cabeza para alcanzar mi otro yo
que cuelga dada vuelta que se escurre entre las paredes
con ojos mórbidos que ante mis palpitaciones
es mi visita inesperada se vuelven de seda
tengo que pensar y tengo cabellos largos
de qué se trata esta vez que a veces se embarullan
estar alerta por si es necesario sobre mis hombros
apretar el pedal y abrir la tapa y bajan a las piernas
de mi abismo escondido para cuidarlas
debajo de la mesa de falsas expectativas
confieso tener miedo a
que el extraño vehículo
—que también transporta flores—
que sorpresivamente
ha irrumpido en mi noche
no quepa en mi escondite
Tropiezo
no es tranquilidad al fin del tiempo concedido
es clarividencia justo al doblar la esquina
que me he concedido mis piernas no responden
por estos minutos a mi cerebro
que tardo en ir se enroscan
de esquina a esquina son dos serpientes desbocadas
en el trance admito y así en un solo gesto
que debo apostar en el tropiezo
por algo más de coherencia echo mano a la consigna
aunque sé del poeta
que la imposibilidad hacer de la caída
es su naturaleza una danza perfecta
paso a paso
al pasar por los jardines
que adornan
las casas
me tranquiliza ver
ahí también gramilla
Fantasmas nocturnos
si pudiera saber
si pudiera elegir
sin maletas
me sumergiría en el océano
seguiría a las medusas
sin huir
fluiría
bajo la única ley
de las mareas
no recortaría recuerdos
me fundiría
en los matices de azules
pondría en práctica
las enseñanzas del don
de ver al sol
desde las profundidades
y al anochecer
me recostaría
en una roca antigua
hasta que la luna
oculte su forma
la única
la de la recompensa
de las balsas
que solitarias
resisten
los fantasmas nocturnos
Tras la inspiración
A Remedios Varo, por La despedida (1958)
se está yendo
se va
dobla la esquina
se enfila en línea recta
por la avenida más ancha
se desvanece
y yo ni siquiera
recibo el beneficio
de su saludo final
sin embargo
un medio adiós
se queda en mi aire
se hace acorde
se expande
en el secreto
frío de la noche
que carcome
los poros multicolores
de la serpiente
que juega en mi cuello
húmedo de ansias
de ir tras ella
de perseguirla
por la avenida
hasta el amanecer
del día nuevo
Muerte en cadena
las hormigas transportan hojas
dibujan caravanas perfectas
no se conoce aún esa
que haya preguntado sobre el ser
en mi mundo existe la ciencia
para inventar el polvo mortal
que extinga mil hormigas a la vez
bajo el amparo de sellos y leyes
en mi mundo me escondí
entre calles y cárceles
huyo del juicio
del cosmos en un mal sueño
El ingrediente esencial
que primero hay que revolver entonces seguía esclareciéndome
tiernamente la mezcla el punto justo del pábulo
para que la cosa en procura del momento
salga a punto de la primera prueba
me repetía ella donde se vería
y yo arrinconada qué tanto nos habíamos
aprendiendo a preparar esmerado qué tanto
ardides y explosivos cósmicos habíamos confiado
aquí se cocina, me mostraba nuestra creación quedó deliciosa
hay fuego y hay cuchillos disfrutamos hasta el amanecer
hay una fiesta siempre del sabroso festín
rondando en el aire y al final me reveló
una copa servida que guardar el secreto
un ungüento en un estante era siempre e infaliblemente
viejas conversaciones el ingrediente esencial
hay frutos recién cosechados
¿Poesía?
¿es esto
que el fantasma
aposentado en el sillón
aterciopelado
balbucea y gesticula
y que yo sólo
puedo presentir?
¿que casi me mata
de las palpitaciones?
¡maldita sea!
¿quién es capaz
de descifrarle
esa patética
manía suya
de simular
lo que no es?
La moribunda
A Guayasamín, por su Lágrimas negras (1984)
cuando fui india un día me hirieron
en el corazón
desde los yuyales en el arroyo manso
yo seguí
me sumergí
y en una balsa
zarpé sin timón ni remos,
con el sol en mi frente
y mi herida —esa que estaba
desde antes—
y un puñado del oro de nadie
y la belleza
de mamá cocha con su protección
en mis ojos
me lancé con todo a las aguas
aguerridas
al contagio de la fuerza me fui
con mis lágrimas
a cuando la paz de cuando fui
india
En este momento
está siendo decapitado
el último poema
que atesoré de vos
y están siendo ahorcadas
tus canciones esas
que no cantaste
qué extraña manía
la de los tontos
descartar flores
Las razones de las aves
hay un ave al oeste
que afila sus garras
hambrientas
y se lanza a sorprender
a su presa distraída
por los cielos del este
hay otra que espera
el último halo
de la víctima
para hacerse de sus restos
se ha visto también
por allí una pequeñita
que atrapa
intuitivamente
insectos diminutos
las formas del ataque
de las vidas a las vidas
son ciertamente variadas
hasta se ha visto otra
que mata sin necesidad
Acorde exclamativo
¡qué se cree el poema
que canta y que pretende
hechizar al pájaro dorado!
¡qué se cree que dice
arriesgarse a todo o nada
y en éxtasis conjurar la lira!
¡presume que nos contagia el don
de ser unos segundos
la belleza misma por sus propios medios!
¡qué se cree el poema!
La muerte de la mariposa
cuando suene la campana
y las notas del viento
esculpan acordes rosados
cuando la justicia se revele
la única, la de la muerte
de la mariposa
en ese momento
permaneceremos a la espera
de los hilos de ternura
que nos guiarán
al umbral del mundo
a despedirnos de su paisaje
Ilusiones
¿sabe el pájaro de oro
de su brillo y cadencia?
¿sabe que el atardecer reluce
para ayornar las laderas?
¿sabe de mis ojos en llamas
cuando lo contemplo?
¡qué ilusiono aves doradas
si acá hay solo insectos
cuchicheando en sus horas,
en su única noche y en su fugaz día!
Perseverance
no supe de qué día esparció ella
era esa noche que era bella como la plata
vértigo fue lo que sentí unas cartas de mentira
entonces para averiguarlo en las baldosas agrietadas
encendí otra vez y vaticinó a mi curiosidad
la lámpara de la biblioteca riesgos de la mente
ciega de arrogancia
me equivoqué
aluciné
encontré entre los tratados
paquetes de respuestas que esa noche se tramaba
encriptadas en teoremas con todos y el mismo día
pero no de los que explican y que creer en la eficacia
mis astros sin banderas de cuantificar el universo
ni mis amaneceres solo sirve para engañar
al que cree haber pisado
me desanimé el éter
entonces me fui a la plaza me di a las preguntas
y encaré a mis brujas
sabias y calumniadas ¿y si hubiera otras formas
aparté sus bolsas de cosas de afrontar el vértigo
y me senté junto a una de ellas no las mismas
en un banco ajado por los años con las que se hacen guerras?
¿y si todo consistiera en todo caso
me entusiasmé en un juego de dados
como aventuró el poeta?
me apiadé
me desperté el día Tres ternuras tristes
sin saber cuál era su noche
no obstó para hacerme el café
acicalarme y salir
y ese día sembrar y cuidar una
y dejar que el vecino la irresistible sensación
pesara su propio arroz de sentir
burbujas de viento
prometí perseverar que saben a amparo
finales
dos
la infinita suavidad
de latir
olas de aire y polvo
que son para vos
duelos
tres
la irrefrenable tensión
de vibrar
compases de lunas
que significan
llantos
La hora de la siembra
la hora llega
la hora se repite
la hora de la lágrima
vertida en soledad
por el amor ausente
el que surca el mar
del olvido y de la pena
la hora llega
la hora se repite
del júbilo del corazón
que siembra el sueño
de la hora del rencuentro
nutrido por la lágrima
del sublime naufragio
Despedida
A Marc Chagall, por su Paraíso 14 (1961)
un atardecer ya no vi
el cardumen pasar
a mi alrededor
no escuché el zumbido
ahogado
de su ráfaga
no necesité siquiera
presentir un ápice
de su estela
me fundí en cambio
en él y sentí mis contornos
desdibujarse
entre sirenas y moluscos
y ya no en la superficie
comencé a verme
allá fui
donde las ansias encuentran
la humedad primordial
El significado de la ternura
Ilusionadas, caminábamos crédulas de una paz atavia-
da de cotidianidad, de ir de compras, de trabajar, inclu-
sive de descansar a la sombra de un sauce viejo. En esa,
un bramido puso en silencio el atardecer, entonces, nos
abrazamos a los árboles y los animales corrieron deli-
rando hacia ningún lugar. Nada volvió a ser lo mismo. La
ilusión se había disipado y vuelto pasión inconsolable; y
mis muertes y las tuyas se volvieron grito atragantado.
Pero, tranquila, han sobrevivido las palabras y, con ellas,
también el silencio que las resguarda de abalanzarse al
abismo del significado vacío de ternura.
El blablerío
A Remedios Varo, por su Insomnio (1947)
te digo que sí
que las mariposas duermen
escondidas porque
viven presintiendo
que en pocos días
cerrarán sus alas
por última vez, amiga
vos me decís estás loca
que buscan un escondite
para cuidar los últimos
suspiros que ya ni alas
te digo
y mientras, amiga,
te digo y me respondés
un aletear nos calla
de una ráfaga
el blablerío
Poema pobre
a Fitzgerald
acechado bajo ruinas
por el espectro en el humo
de la fatalidad del olvido
mi yo pasa lista
a nuestra vida entre tanto
por si hay piezas de la lista
sueltas se ha desprendido
el poema
aparentemente salvaje
está todo en orden enrojecido
salvo que puro ansias
dos tercios
de la superficie de este pobrecito
del planeta emana otro
están en llamas y otro más
todos quieren
que el fondo del mar enredarse en
que mi océano cúmulos de llanto
mi río no solo por gusto
son cementerios
que ya no hay de mi yo
lugar ya no queda rastro
para cantos de sirenas menos aún de listas
de cosas que hacer
que una catástrofe queda solo
injusta el poema
ha enterrado
vidas el poema desprendido
Ámbar
Ámbar, Ámbar
que sus hermanos
son Kevin y Fátima
que a tres mil metros
camino a Iruya
vende empanadas
dame dos, Ámbar
¿quién y cuándo
le explica a Ámbar
que el mundo es así?
elegantes banquetes
para unos
cabras flacas
para los demás
Aprendizajes
A Pablo Picasso, por La cabra (1941)
fisgoneo las cabras
me pregunto a dónde miran
¿a un punto fijo?
¿a un agujero negro?
¿a sus adentros?
por un instante
el rebaño me observa
solo de reojo
lo mínimo para saber
cuándo huir
el conocimiento
no es más
que un manual
de buenas técnicas
de voyerismo pago
Aprendizajes II
andando hallamos
la garganta del diablo
la mansedad
nos confundió
con las cabras
ellas saben bien
dónde dar el paso
las más viejas
cuidan el silencio
mientras las crías balan
cruzamos la cuesta
aprendiendo a palpitar
vertientes
y una que otra melodía
bagualera
Signos
soy el primer cadáver
hallado ansía comprender
mi tumba qué ironía
es casi imperceptible explicar el canto
los buscadores de las aves
no ven con el cadáver
más que castillos profanado
y pirámides de un pájaro
a mi alrededor tendido bajo
yo soy visto el microscopio
apenas de nuestros tiempos
aunque los vientos amiga
y las lluvias perdido
resguardan en clasificaciones
mi linaje
un día
el cuerpo que soy
cayó desde las alturas
al vacío
desde entonces
soy solo
y nada más
que el signo de algo
que la enciclopedia
Comprobaremos
A Pablo Picasso, por su Mujer que llora (1937)
que los estruendos que a la espera
que despertaron del silencio
a la ciudad que ya no
que se encendió sobrevendría
en una sola llama en la ciudad
gris triste
y que el fuego sabremos
que arrasó porqué ellas
con los recuerdos continuaron
de un tiempo en el escondite
de ilusiones sin palabras
vanas ni amaneceres
que la eternidad tan sólo su valentía
de la vida comprobaremos
que protegió un día
en brazos cuando se abran
a las niñas de par en par
y los niños puertas y ventanas
del mundo de las casas
¡que no entrara de las gentes
en su corazón cuando se escuche
la arrogancia el grito
de los hombres el del fin
que no saben de las guerras
de amor que el cielo
menos aún será el soñado
de gracia! por las poetas
comprobaremos de este su tiempo
sabremos las cansadas
que la fuerza y las ágiles
de la vida todas
resiste se habrán
a las bombas anudado
y que la vanidad en un pacto
de los hombres de futuros
no acaba de paz
con la savia dulce sabremos
comprobaremos que las serpientes
que la siembra reviven
interrumpida de los dientes
vuelve a crecer clavados
a crear por los egos
aún de las cepas comprobaremos
moribundas que la vida
y como regalo impregna
de la tierra con su vigor
las saborearemos el odio
sabremos y es millones
que las aves de instantes
que han huido y de montañas
en vuelos de mares
infortunados comprobaremos
retornan que las miradas
al horizonte de la ciudad
que sus alas volverán
dibujan comprobaremos
desde siempre que tu mirada
y comprobaremos y la mía
que las manos volverán
ajadas a encontrarse
y las aterciopeladas
el selllito tapa del ellas
isbn
Cristina Póstleman nace en San Juan. Vive allí desde entonces. En
los noventa estudia filosofía y al término de su licenciatura se dedi-
ca a enseñar y a aprender. Unos años después decide canalizar sus
inquietudes especulativas y se concentra en los estudios doctorales
y en la investigación. Ha escrito unas cuantas páginas y ganado
amistades por todo el orbe, con quienes comparte el proyecto
de hacer de este, un mundo mejor. Toda la vida escribió
poemas, pero los dejó olvidados o los escondió.
Un día le sobrevino el deseo de compartir
sus versos en las redes sociales.
Alguien los leyó y acá está el
resultado, una condensa-
ción de todo ello en
este dispositivo
soñado.
colofon