Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Alemania fue ocupada
militarmente por los Ejércitos Aliados, dividiéndose el territorio en cuatro zonas
autónomas de ocupación, bajo el mando unificado de un Consejo de Control Aliado. Si
bien el plan inicial era reunificar el país, la creciente tensión entre los Estados
Unidos y la Unión Soviética (URSS) en el marco de la Guerra Fría provocó que en
1949 las zonas de ocupación occidentales se unieran en un nuevo Estado
independiente denominado República Federal Alemana (RFA), a lo que la URSS
respondió constituyendo ese mismo año la República Democrática Alemana (RDA) en su
respectiva zona de ocupación. A partir de entonces cada Estado alemán siguió su
propio modelo socioeconómico, situación que se agravó aún más en 1961 con el
levantamiento del Muro de Berlín. Ya en 1990, tras el desmembramiento del bloque
soviético y la caída del Muro de Berlín, fue posible concretar la reunificación de
Alemania, que concluyó con la adhesión de la antigua República Democrática Alemana
(RDA) bajo la jurisdicción de la República Federal de Alemania (RFA). El proceso
dio como resultado una sola Alemania.[1]