TEMA No.
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LITIGACION ORAL Y ALEGATO DE APERTURA
INTRODUCCIÓN
1. ALEGATO DE APERTURA
2. ELEMENTOS INICIALES DE LA ORALIDAD
3. ¿QUÉ ES EL ALEGATO DE APERTURA?
4. RECOMENDACIONES PREVIAS
4.1. Conocer el caso
4.2. Conexión de ideas
4.3. El Apoyo en Ciencias Auxiliares
4.4. La presentación de los hechos
5. ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL ALEGATO DE APERTURA?
6. ESTRUCTURA DEL ALEGATO DE APERTURA
6.1. ¿Cuándo y cómo se presenta?
6.2. Presentación de la Causa
6.3. Presentación de los hechos
6.4. Presentación de los fundamentos jurídicos
6.5. Conclusión
7. TÉCNICAS DEL ALEGATO DE APERTURA
7.1. Prepare un esquema del Alegato, no un guion para leer
7.2. No realice promesas que no cumplirá
7.3. No de opiniones personales
7.4. Maneje bien el tiempo
7.5. Utilice medios audiovisuales
7.6. Manténgase atento al Alegato de la defensa
7.7. Aplique la Oratoria Forense
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INTRODUCCIÓN
Resulta evidente advertir que las carreras de Derecho de la mayoría de las
universidades, se encuentre ausente el fomento a la discusión de las normas y
doctrinas jurídicas, el análisis y aplicación práctica de la jurisprudencia, entre
otros, que permitan al futuro abogado contar con las herramientas necesarias
para poder analizar un problema jurídico y ofrecer alternativas de solución
razonablemente aceptables y viables; lo que implica que debemos promover
la práctica en las distintas áreas del ejercicio profesional del Derecho,
principalmente en el desarrollo de una adecuada litigación oral, toda vez que
no puede confundirse el “hablar fuerte y sin pausa”, con el uso adecuado de la
palabra integrado de razón, y determinadas características que hacen de la
oralidad una herramienta muy valiosa en la búsqueda de la verdad.
Al respecto Baytelman y Duce indican: “Un jurista que no sabe litigación –
litigante, juez o profesor de derecho– simplemente elabora teorías abstractas,
intelectuales, que no responden a la realidad, a los problemas y a los valores
para los que dichas normas fueron diseñadas.
En este contexto, resulta imprescindible que los estudiantes de Derecho
desarrollen las competencias necesarias para litigar oralmente de manera
efectiva, persuasiva y ética, tanto en el ámbito penal, civil, familiar entre otras.
Una de las competencias más importantes es la elaboración y presentación de
los alegatos de apertura, que son la primera oportunidad que tiene el abogado
para exponer su Teoría del Caso ante el juez o el jurado, y para captar su
atención e interés. Los alegatos de apertura deben ser breves, claros, sólidos y
coherentes con las pruebas que se presentarán durante el juicio. Además,
deben estar estructurados en tres partes: introducción, cuerpo o contenido
principal y conclusión.
Para ello, se revisarán los principales aspectos vinculados con la estructuración
y ejecución de los alegatos iniciales, así como algunos ejemplos prácticos
extraídos de casos reales.
1. ALEGATO DE APERTURA
En el tema anterior, hemos visto cómo se debe construir nuestra teoría del Caso,
es decir, nuestra visión de los hechos basada en elementos fácticos, jurídicos y
probatorios. Una vez definida nuestra posición, corresponde presentar el
alegato de apertura, que es la primera oportunidad que tenemos para exponer
nuestra teoría del caso ante el juez o el jurado, y para captar su atención e
interés.
Nuestra misión, como litigantes, será lograr que el juez acepte nuestra versión
creíble de los hechos. Debemos tener en cuenta que los jueces se imaginan la
acción, pero no la pueden ver, por eso se dice que el juicio oral es una batalla
por el convencimiento y persuasión al juzgador.
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El alegato de apertura es un discurso inicial que anticipa lo que vamos a probar
durante el proceso. El juzgador, escuchara versiones creíbles de lo sucedido, se
inclinará por una de las versiones que se le presenten, y luego esperará la
presentación de la prueba que confirme que lo convenza y persuada sobre una
de las teorías, a la cual el considera la correcta.
Además de señalar cuál es nuestra versión o posición de los hechos desde
nuestra Teoría del Caso, o de demostrar las debilidades del contrincante, el
alegato de apertura tiene las siguientes funciones:
a) Las partes realizan una exposición breve donde presentan su Teoría del
Caso, es decir, su posición sobre el caso, los hechos, las pruebas y el
derecho, de forma clara, breve, ordenada, no argumentativa, solicitud
del fallo a futuro.
b) Mostrar al tribunal que la versión del fiscal o defensa, aunque pueda
parecer convincente en principio, tiene falencias o contradicciones que
nosotros evidenciaremos a través de nuestra prueba, nuestros
interrogatorios o contrainterrogatorios que presentaremos durante la
audiencia.
c) Realizar aseveraciones, en una especie de promesa o compromiso, de lo
que vamos a demostrar durante el juicio.
En definitiva, a través del alegato de apertura construimos el punto de vista,
presentamos nuestra Teoría del Caso, a través del cual sugerimos al tribunal
examinar nuestro caso y prueba, de forma que pueda llegar al convencimiento
favorable.
2. ELEMENTOS INICIALES DE LA ORALIDAD
La oralidad es más que la simple expresión verbal de las partes en el proceso
oral. La oralidad es un principio y una técnica que busca garantizar el debido
proceso y el juicio justo, mediante el uso adecuado de la palabra en las
audiencias. La oralidad implica que la comunicación y la entrega de
información se realicen de forma directa, clara, ordenada y argumentada, sin
recurrir a escritos innecesarios o redundantes. La oralidad también supone que
la decisión judicial se fundamente exclusivamente en lo que se ha dicho y
probado en las audiencias, sin admitir elementos ajenos o posteriores al debate
oral.
La oralidad, según Waldo ORTEGA, en su obra: Litigación Oral en el Proceso
Penal, facilita el cumplimiento de otras garantías que están vinculadas al debido
proceso y al juicio justo, que tienen reconocimiento constitucional y constituyen
estándares de derechos humanos (Constitución Política del Estado, Art. 180-1,
Ley del Órgano Judicial 025, Art. 30:13 y 12), Código de Procedimiento Penal Art.
329, 333 y 113 modificado por Ley 1173). Estas garantías son:
a) Inmediación: “El juicio se realizara con la presencia ininterrumpida de los
jueces y de todas las partes”. (Art. 330 CPP). Es el contacto directo y
personal entre el juez y las partes, así como entre el juez y las fuentes de
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prueba. Significa que las partes tienen que asistir a las audiencias y que
el juez tiene que presenciar y valorar por sí mismo las pruebas que se
presentan sobre lo que se presentó en el desfile probatorio. La
inmediación permite al juez tener una percepción más completa y veraz
de los hechos y de las personas involucradas en el proceso.
b) Publicidad: Es la posibilidad de que cualquier persona pueda presenciar
las audiencias, salvo que la ley prevea alguna situación de reserva o
secreto, debidamente fundamentada por el juez. La publicidad
garantiza la transparencia del proceso, el control social de la actividad
judicial y el respeto a los derechos de las partes. Asimismo, permite a que
las partes tengan conocimiento de todas las actuaciones, pruebas y
resoluciones que se presentan y emiten en el desarrollo del proceso.
c) Contradicción: Es la oportunidad de que las partes puedan conocer,
impugnar y refutar las pruebas y los argumentos de la parte contraria. La
contradicción implica un debate, un contradictorio entre las partes, que
controlan horizontalmente la calidad de la información que le entregan
al juez. El juez no puede ser un actor pasivo sino activo, porque exige
calidad en la información que le presentan y resuelve las objeciones que
se planteen.
Estos elementos iniciales de la oralidad son esenciales para lograr una
adecuada litigación oral en el proceso penal, que permita al abogado
defender eficazmente los intereses de su cliente y al juez dictar una sentencia
justa y razonable.
3. ¿QUÉ ES EL ALEGATO DE APERTURA?
El alegato de apertura es la primera intervención oral que realizan las partes en
el juicio oral, con el fin de presentar su Teoría del Caso al juez o al tribunal.
El alegato de apertura es una narración de los hechos que se van a probar,
desde la perspectiva de cada parte, con un lenguaje claro, sencillo, ordenado
e interesante. El alegato de apertura tiene una gran importancia, pues permite
captar la atención e interés del juzgador, ofrecerle una visión particular y creíble
de los hechos y anticiparle las pruebas que se van a presentar durante el juicio.
La palabra “alegato” proviene del latín “allegatus”, que se refiere al escrito en
el que el abogado expone: “lo que conduce al derecho de la causa que
defiende”. Sin embargo, en el juicio oral, el alegato no es un escrito sino un
discurso oral, que debe adaptarse a las características y exigencias de la
oralidad.
El alegato de apertura no es un análisis jurídico ni una argumentación sobre la
prueba, sino, como indica Paul Bergman: “el alegato inicial es una reseña
previa, un panorama verbal que propone el abogado para ayudar al juzgador
a entender el significado de la evidencia que llegará después”. La frase “la
evidencia demostrará” es de uso frecuente, aunque no indispensable, en este
acto procesal inicial.
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El alegato de apertura servirá para sentar las bases del debate y para orientar
los razonamientos finales que tendrán los jueces en su decisión final. No se debe
ofrecer nada que no se probara. Debe ser racional y no demasiado extenso. Por
ello, el alegato de apertura es una actividad fundamental, pues constituye la
oportunidad para presentar nuestra Teoría del Caso ante el juez o tribunal. Por
medio del alegato de apertura los jueces tomarán por primera vez contacto
con los hechos y antecedentes que fundamentan el caso de cada parte.
En el Código de Procedimiento Penal boliviano, el alegato de apertura se
encuentra implícitamente señalado en su Art. 346 cuando indica que:
“Expuestos los fundamentos del fiscal y del querellante y, en su caso, resueltos
los incidentes, se recibirá declaración al imputado”; el Código Procesal Civil en
su Art. 368: VI, hace referencia a los Alegatos de las partes, se entiende que se
refiere a los Alegatos en Conclusiones o de Clausura.
Son precisamente esos fundamentos a los que se hace referencias, lo que en la
doctrina se conoce como el alegato de apertura, vale decir, la primera
oportunidad que tiene tanto el acusador (fiscal) para realizar una especie de
presentación de lo que vendrá más adelante en el transcurso de las audiencias
orales, en consecuencia la exposición de los elementos iniciales y el anuncio de
lo que presentarán la partes en el juicio, siempre de acuerdo a lo que se tiene
planificado en la Teoría del Caso. Conforme al Artículo 344 del Código de
Procedimiento Penal, modificado por la Ley N° 1173, el juicio oral inicia con los
alegatos de apertura de las partes (fundamentación oral de la acusación y de
la defensa defensa).
El alegato de apertura tiene por objeto sentar las bases del debate, y dar un
contexto inicial al juez o tribunal de la controversia que se juzgará, fijando
claramente cuáles son los hechos en controversia, qué teorías jurídicas se van a
discutir y qué pruebas se van a producir. En este sentido, el alegato de apertura
no es un ejercicio argumentativo, porque aún no se ha producido la información
de la prueba. El alegato de apertura es una invitación al juzgador para que
preste atención a lo que se va a demostrar durante el juicio, y para que lo
interprete desde la óptica de cada parte.
La argumentación está reservada a la finalización de la producción de la
prueba, durante los alegatos finales o de clausura.
El alegato de apertura es, más bien, la comunicación de la Teoría del Caso
enfocada en el elemento fáctico, probatorio y jurídico, de forma concreta y
sucinta para situar al juez o tribunal respecto a la controversia entre ambas
teorías o posiciones (parte/contraparte).
Para la parte acusadora, el alegato de apertura debe cubrir los siguientes
aspectos:
a) La presentación de la teoría fáctica, es decir, la narración de los hechos
que se atribuyen al imputado y que se consideran constitutivos de delito.
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b) Una información concreta de la prueba que se examinará en el juicio
para sustentar la teoría fáctica, indicando qué medios probatorios se van
a utilizar y qué pretenden demostrar con ellos.
c) Un anticipo de la teoría fáctica y probatoria de la defensa, señalando las
posibles contradicciones, inconsistencias o debilidades que se van a
evidenciar durante el juicio.
d) La especificación de la subsunción jurídica (adecuación de la norma al
derecho), es decir, la calificación jurídica del hecho como delito y la
determinación de la responsabilidad penal del imputado, sin entrar en el
desarrollo de su argumentación.
Para la defensa, el alegato de apertura debe focalizarse en los siguientes
puntos:
a) Identificar con claridad los puntos de controversia respecto a la teoría fáctica
de la acusación, mostrando las dudas razonables o las alternativas plausibles
que existen sobre los hechos.
b) Identificar los fundamentos de la controversia, ya sea por insuficiencia o
contradicción de la prueba de la acusación, por existencia de mejor prueba
para refutarla o por otros motivos que desvirtúen la imputación.
c) Anticipar una síntesis de la Teoría del Caso que sostiene el pedido de
absolución, ya sea por atipicidad, por ausencia de culpabilidad o por otras
causas que excluyan o atenúen la responsabilidad penal.
En cualquiera de los casos, las partes litigantes deben tomar en cuenta que:
a) La atención del juez o tribunal y el tiempo son limitados. El alegato de
apertura es la oportunidad para captar la atención e interés respecto a la teoría
del caso, por tanto, debe ser breve y directo.
b) La intervención debe ser informativa, no argumentativa.
c) El alegato debe priorizar la teoría de los hechos, con adecuado contexto de
ESPACIO, TIEMPO y PERSONAS (¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?,
¿Quién?, ¿Qué? ).
4. RECOMENDACIONES PREVIAS
4.1. CONOCER EL CASO
Para realizar un buen alegato de apertura, es indispensable que los abogados
patrocinantes conozcan el caso en su totalidad, tanto los hechos como las
pruebas, las normas y los argumentos jurídicos.
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El conocimiento del caso debe ser profundo y actualizado,
independientemente de si el abogado patrocinante participó desde el inicio
del proceso o se incorporó en una etapa posterior.
En suma “El estudio del caso debe convertirse en una fuente de identificación
de las fortalezas y debilidades de la acusación, y servir para estructurar la
estrategia más conveniente para enfrentar el contradictorio.”, según Angulo
Arana.
El conocimiento del caso también debe permitir al abogado patrocinante
elaborar un lema o frase que sintetice su Teoría del Caso, y que tenga la
capacidad para transmitir su visión de los hechos y resumir la cuestión que será
conocida por el tribunal. Este lema debe iniciar y finalizar el alegato de apertura,
creando una impresión en el juzgador y centrando su atención en nuestro caso,
para que pueda comprender de qué trata lo que empezaremos a argumentar.
Por ello, luego de la utilización del lema, que el litigante ha relacionado con el
caso, corresponde explicar con palabras claras, precisas y directas la teoría del
caso que se pretende plantear al tribunal. Cuando se termine su alegato de
apertura, el juez debe recordar su caso a través de su lema; así, cuando quiera
recordar sobre qué trataba el caso, lo primero que en lo que pensará será: Este
es el caso del homicidio, por ejemplo. Por eso tanto al inicio como al final, su
alegato de apertura debe empezar y terminar con la enunciación de su lema.
Así, al inicio hizo que el juez centre su atención en su exposición y al final, terminó
por dejar impregnada en su mente su idea del caso, expresada en un lema.
Para poder elaborar un buen lema, no debe olvidar las reglas básicas de todo
proceso de comunicación (resumido, no aburrido y que logre transmitir nuestra
idea), si somos capaces de identificar en pocas palabras el contenido central
de lo debatido en el juicio y repetimos ese mensaje en diversos momentos del
juicio, no solo habremos captado la atención del tribunal, sino que habremos
avanzado de manera eficaz en fijar esa idea o concepto en la mente del
juzgador.
4.2. CONEXIÓN DE IDEAS
Para realizar un buen alegato de apertura, no basta con exponer los hechos y
las pruebas de nuestra teoría del caso, sino que también es necesario
conectarlos con ideas externas que refuercen nuestra posición y persuadan al
juzgador. Estas ideas externas pueden ser de diversa índole, pero deben estar
relacionadas con el rol del litigante, el bien jurídico protegido, el valor en debate
o el contexto del caso. Algunos ejemplos de estas conexiones son:
a) HACER REFERENCIA AL BIEN JURÍDICO PROTEGIDO Y/O VALOR EN DEBATE
EN EL JUICIO: Esta conexión consiste en destacar la importancia o la
trascendencia de lo que se juzga, desde una perspectiva jurídica, social
o moral. Por ejemplo, si se trata de un delito contra la vida, se puede
hacer referencia al derecho fundamental a la vida, al valor de la
dignidad humana o al respeto a la convivencia pacífica. Esta conexión
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puede servir para captar la atención del juzgador, para mostrar la
gravedad o la relevancia del caso y para apelar a su sentido de justicia.
b) HACER REFERENCIA A OBJETOS: Esta conexión consiste en mostrar o
mencionar objetos que tengan una relación directa o indirecta con el
caso, y que puedan causar impresiones más fuertes en el juzgador. Por
ejemplo, si se trata de un delito con violencia, se puede mostrar o
mencionar el arma empleada en el delito, las lesiones sufridas por la
víctima o las evidencias recogidas en el lugar de los hechos. Esta
conexión puede servir para ilustrar los hechos, para demostrar la
veracidad o la credibilidad de la prueba y para generar emociones en
el juzgador.
c) HACER REFERENCIA AL CONTEXTO: Esta conexión consiste en situar los
hechos en un marco temporal, espacial o personal (¿Qué?, ¿Quién?,
¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Por que?) que ayude al juzgador a
comprender mejor el caso. Por ejemplo, si se trata de un delito cometido
en una fecha o lugar específico, se puede hacer referencia a las
circunstancias que rodearon el hecho, como el clima, el horario, el tráfico
o los testigos. Si se trata de un delito cometido por una persona
determinada, se puede hacer referencia a sus antecedentes, sus
motivaciones, sus características o sus relaciones. Esta conexión puede
servir para dar coherencia y consistencia a los hechos, para explicar las
causas o las consecuencias del caso y para crear una imagen más
completa y veraz del mismo.
Estas conexiones de ideas deben realizarse de forma adecuada y pertinente,
sin exagerar ni distorsionar los hechos ni las pruebas. También deben realizarse
con respeto y ética profesional, sin ofender ni descalificar a la parte contraria ni
al juzgador. El objetivo de estas conexiones es complementar y reforzar nuestra
teoría del caso, no sustituirla ni desvirtuarla.
4.3. EL APOYO EN CIENCIAS AUXILIARES
Para realizar un buen alegato de apertura, también es conveniente apoyarse
en ciencias auxiliares que puedan aportar datos, estadísticas, perfiles o teorías
que respalden nuestra Teoría del Caso y que ayuden al juzgador a comprender
mejor el caso.
Estas ciencias auxiliares pueden ser de diversas disciplinas, como la psicología,
la sociología, la criminología, la medicina forense, la estadística o la informática.
El uso de estas ciencias auxiliares debe ser adecuado y pertinente, sin abusar ni
confundir al juzgador con información irrelevante o innecesaria. Algunos
ejemplos de cómo usar estas ciencias auxiliares son:
a) SEÑALAR LAS ESTADÍSTICAS SOBRE EL DELITO QUE SE PRESENTARÁ: Esta
técnica consiste en mostrar o mencionar datos numéricos que reflejen la
frecuencia, la gravedad o las características del delito que se juzga, y
que puedan servir para contextualizar el caso o para mostrar su
importancia o relevancia social. Por ejemplo, si se trata de un delito de
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robo agravado, se puede buscar el número de hechos que configuren
este delito y que se cometan en la ciudad cada día. De esta forma, si se
estima que el juicio durará un mes, y el promedio indica un robo con
agravantes al día, se puede decir algo como: “Durante este mes que
durará el juicio, se producirán alrededor de 30 robos agravados en esta
ciudad. Uno de ellos es el que estamos juzgando hoy. La evidencia
demostrará que el imputado es el autor de este delito grave, que atenta
contra la propiedad y la seguridad de las personas”.
Esta técnica puede servir para captar la atención del juzgador, para
mostrar la magnitud o la incidencia del delito y para apelar a su sentido
de responsabilidad.
b) INCORPORAR DATOS SOBRE LOS PERFILES PSICOLÓGICOS MÁS
CARACTERÍSTICOS: Esta técnica consiste en mostrar o mencionar datos
sobre los rasgos psicológicos más comunes o más relevantes de las
personas que cometen determinados delitos o que tienen determinadas
conductas.
Estos datos pueden provenir de estudios científicos, de informes periciales
o de testimonios expertos. Por ejemplo, si se trata de un delito contra la
libertad sexual, se puede incorporar datos sobre los perfiles psicológicos
más característicos de los agresores sexuales, como sus motivaciones, sus
patrones de comportamiento o sus estrategias de manipulación. Esta
técnica puede servir para ilustrar los hechos, para demostrar la veracidad
o la credibilidad de la prueba y para generar emociones en el juzgador.
Estas son solo algunas de las posibles formas de apoyarse en ciencias auxiliares
para realizar un buen alegato de apertura. Sin embargo, existen muchas otras
disciplinas y fuentes que pueden ser útiles para reforzar nuestra teoría del caso
y persuadir al juzgador. Lo importante es saber seleccionar y utilizar la
información más adecuada y pertinente para cada caso.
4.4. LA PRESENTACIÓN DE LOS HECHOS
En el alegato de apertura, no solo debemos presentar nuestra Teoría del Caso,
sino también los hechos que la sustentan y que se van a probar durante el juicio.
La presentación de los hechos debe ser una versión estratégica, intencionada
y persuasiva de lo ocurrido, que logre generar en los jueces la capacidad de
comprender el conjunto de acciones y hechos que luego formarán parte del
relato y de los detalles del mismo.
Para ello, la forma en la presentación es de suma importancia. Debemos elegir
cuidadosamente el orden, el énfasis y el lenguaje con el que narramos los
hechos, buscando captar la atención e interés del juzgador, mostrar la
verosimilitud y coherencia de nuestra versión y anticipar las posibles objeciones
o contradicciones de la parte contraria.
Por ejemplo, si se trata de la apertura de la defensa y el caso se vincula
con el delito de violación, en el que se cree que el acusado está siendo
víctima de un despecho de quien aparece como víctima, una posible
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aproximación a la presentación de los hechos sería la siguiente: “Señores
miembros del tribunal, este caso trata sobre una falsa acusación de
violación motivada por el despecho de una mujer que, herida por la
decisión de su pareja de terminar con ella, decide amenazarlo y luego
denunciarlo por violación como parte de su represalia y rabia que no
logró controlar. La evidencia demostrará que el imputado nunca violó a
la supuesta víctima, sino que mantuvo con ella una relación consensuada
que terminó por mutuo acuerdo. La evidencia demostrará también que
la supuesta víctima le envió mensajes amenazantes al imputado después
de la ruptura, en los que le advertía que se iba a arrepentir y que le iba a
arruinar la vida. La evidencia demostrará además que la supuesta
víctima no presentaba ninguna lesión física ni psicológica compatible
con una agresión sexual, sino que simuló las mismas para dar credibilidad
a su denuncia”.
En este ejemplo vemos cómo se presenta una versión clara y precisa de los
hechos desde la perspectiva de la defensa, se anticipa la prueba que se va a
presentar para sustentarla y se refuta la versión de la acusación.
Es preciso señalar también en la presentación de los hechos, la relación de ideas
que permitan formar en la mente de los juzgadores la relación y asociaciones
que los predispongan favorablemente con la posición que tiene ese momento
el litigante. Por ejemplo, si el rol desempeñado es del fiscal en un caso de
violación, resultará relevante que la víctima sea presentada como niña recién
egresada del colegio, antes de decir que se trata de una joven que estudia en
primer año de universidad.
Para el juzgador no es lo mismo hablar de una niña que recién finalizó el colegio,
a hablar de una estudiante universitaria, aquí no se pretende recomendar
artimañas que desemboquen en mentira. Que la víctima recién acabó el
colegio constituye un hecho cierto, lo único diferente se encuentra en la
presentación.
Tras haber expuesto los hechos, se puede ahondar en otros elementos del
discurso de apertura que generen en el juzgador la sensación de verosimilitud y
autosuficiencia en la teoría que se le está planteando.
Para desarrollar esta tarea resulta importante indagar sobre la composición del
tribunal, conocer la edad de los jueces, el sexo de los integrantes y otros detalles
que contribuyan a definir lo que para tales jueces podrían resultar aceptable
como máxima de la experiencia. De esta forma el litigante puede optar por
presentar algunas características de las personas involucradas en el hecho, lo
cual posee como ventajas al acercar y humanizar a la víctima o al victimario
según sea el caso al tribunal.
Si el alegato de apertura lo plantea el fiscal lo que se deberá pretender es crear
en los jueces una predisposición favorable para la víctima del caso en particular,
ya sea presentando aspectos personales de la víctima, relaciones laborales o
algunos detalles del cómo se vivió el delito que hagan que el nivel de
credibilidad y coherencia vaya en aumento para la discrecionalidad del
tribunal oral.
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5. ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL ALEGATO DE APERTURA?
El alegato de apertura es una de las etapas más importantes del juicio oral, pues
es la primera intervención oral que realizan las partes ante el juez o el jurado, y
la primera oportunidad que tienen para presentar su teoría del caso.
El alegato de apertura debe ser el resultado de un análisis y una planificación
previa de la Teoría del Caso, de acuerdo a lo indicado en la anterior unidad. El
propósito del alegato de apertura no es argumentar ni persuadir, sino
simplemente darle al juzgador una visión coherente y completa de nuestra
posición y anticiparle el orden y contenido de la prueba que vamos a presentar;
por ello debemos tener presente que el alegato de apertura en su lógica de
herramienta estratégica para la litigación oral no debe ser confundido con los
interrogatorios o el desfile probatorio, puesto que se desnaturalizaría su esencia
y por ende perdería su contundencia.
• El alegato de apertura debe producirse necesariamente al inicio de la
audiencia oral como primera ocasión en la que se pone en contacto al
juez o tribunal con los hechos y los antecedentes que los fundamentan
desde la perspectiva del principio de contradicción que rige en el
proceso penal boliviano.
• El alegato de apertura le sirve al juez como una contextualización que le
ayudará a comprender mejor la presentación de cada parte, y en
especial la del fiscal. Es esencial una “inducción” al proceso de
juzgamiento, no olvidemos que el juez o tribunal no conoce a detalle el
marco fáctico del caso.
• El alegato de apertura también le sirve a la parte que lo realiza como una
forma de estructurar su estrategia procesal, de anticiparse a las posibles
objeciones o contradicciones de la parte contraria y de generar una
impresión favorable en el juzgador.
• El alegato de apertura debe ser coherente con la teoría del caso que se
ha elaborado previamente, y debe ser consistente con la prueba que se
va a presentar durante el juicio.
• El alegato de apertura debe ser claro, preciso y directo, sin entrar en
detalles innecesarios o irrelevantes.
• El alegato de apertura debe ser breve, pero suficiente para dar una visión
global y completa del caso.
• El alegato de apertura debe ser respetuoso y ético, sin ofender ni
descalificar a la parte contraria ni al juzgador.
• El alegato de apertura debe ser persuasivo, sin caer en exageraciones ni
distorsiones.
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• El alegato de apertura debe ser una invitación al juzgador para que
preste atención a lo que se va a demostrar durante el juicio, y para que
lo interprete desde nuestra óptica.
6. ESTRUCTURA DEL ALEGATO DE APERTURA
Desde nuestra perspectiva, el alegato de apertura puede estructurarse en
cuatro partes:
a) La introducción.
La introducción o exordio, así como todo el alegato de apertura, deberá ser lo
más breve posible, así el alegato deberá empezar con el lema que previamente
estableció para resumir el caso. Este lema debe iniciar el alegato de apertura,
creando impresión en el juzgador y centrando su atención en nuestro caso, para
que pueda comprender de qué trata lo que empezaremos a argumentar.
Por ello luego de la utilización del lema, que el litigante ha relacionado con el
caso, corresponde explicar con palabras claras, precisas y directas la Teoría del
Caso que se pretende plantear al tribunal.
Cuando termine su alegato de apertura, el juez debe recordar su caso a través
de su lema; así, cuando quiera recordar sobre que trataba el caso, lo primero
en lo que pensará será, por ejemplo: este es el caso del homicidio. Por eso, tanto
al inicio como al final, su alegato de apertura debe empezar y terminar con la
enunciación de su lema. Así, si al inicio que el juez centre su atención en su
exposición, al final debe terminar por dejar impregnada en la mente del
juzgador su idea del caso expresada en un lema. En conclusión, esta parte
introductoria debe cumplir con transmitirle al juez cual nuestra visión de los
hechos, un preámbulo de lo que a lo largo del proceso defenderemos con
argumentos jurídicos y probatorios.
b) Narración de la historia.
Como habíamos señalado en temas anteriores que la Teoría del Caso debe ser
explicada a manera de historia; (no olvidar: Novelista, historiador, dialectico)
pasada la introducción, corresponde la narración de nuestra historia, la
narración de los hechos, pero contados a nuestra manera, desde nuestro punto
de vista.
Corresponde en esta exposición de nuestra versión de los hechos, una narración
que en primer lugar ubique al juzgador en tiempo y espacio, para luego
establecer a los actores que intervinieron en el suceso (exigencia de
individualización).
En caso de ser necesario, se puede empezar por la narración de los
antecedentes del hecho; ello a fin de complementar las acciones principales
que se quieran plantear. Establecidas las bases, ahora podemos empezar con
nuestra narración. Empezar por contar nuestra versión, como una secuencia de
hechos, como episodios de una historia que debe ser convincente y creíble. La
narración debe diferenciar los episodios, cuando la acción principal se
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desarrolla en varias acciones parciales. Significa que hay que considerar la
secuencia de las actividades, cuando los hechos son complejos o se trata de
un concurso o conjunto de hechos.
En estos casos, es recomendable clasificarlos y enumerarlos, esto tiene la
ventaja de facilitar la comprensión y la contestación o no contradicción de los
hechos.
c) Ofrecimiento de pruebas
Es sin duda esta etapa es la más importante de nuestro alegato de apertura.
Ningún dicho tendrá sentido, por más consistente y creíble que pueda parecer,
si no tiene respaldo a un elemento probatorio.
De ahí que Devis Echandia, señale que la valoración de la prueba es el
momento culminantes y decisivo de la actividad probatoria; define si el esfuerzo,
el trabajo, el dinero y el tiempo invertidos en investigar, asegurar, solicitar,
presentar, admitir, ordenar y practicar las pruebas que se reunieron en el
proceso, han sido o no provechosos o perdido e inútiles.
Aun cuando la fiscalía quien por tener la carga de prueba deberá presentar en
juicio oral, en este caso en el alegato de apertura, aquellos elementos
probatorios que den fe sobre su teoría del caso; en el caso de la defensa, de
realizarse una defensa positiva, también se deberán presentar las pruebas que
respalden su visión de los hechos.
d) El cierre
El cierre de la presentación inicial debe ser fuerte, debe reiterar el tema del
alegato y concluir con la petición, en caso de ser fiscal con una condena o en
caso de ser defensa con la absolución. Esta petición será resultado de toda la
audiencia pública condena o absolución fundamentada en el tema de
controversia.
Es así, que para el final del alegato de apertura resulta necesario aclarar las
peticiones y conclusiones, además de algunas ideas que sobre todo refuercen
la teoría del caso que ya se ha planteado en el sentido en el que se ha
encaminado el litigante.
Puede entonces concluirse el alegato de apertura recurriendo a las siguientes
ideas:
• Reiterar por última vez el lema del caso que terminará por dejar la idea
clara y concisa en la mente del juzgador.
• Presentar una nueva idea que vincule al juzgador con una máxima de la
experiencia que se pueda asociar al caso.
• Señalar algún aspecto o conducta que tenga en particular, ya sea el
acusado o la víctima del caso, que genere una predisposición final de
parte del tribunal.
237
De acuerdo a Baytelman y Duce, el contenido que debería observarse como
guía en el alegato inicial es:
• Introducción: Información esencial que nos interesa que sea conocida y
comprendida por los jueces.
• Identificación de los principales intervinientes en el caso: Supone referirse
a los sujetos del proceso con su nombre propio, para que el juez o tribunal
fije en su memoria sobre quiénes se está tratando, como seres humanos
y no necesariamente con nombres genéricos.
• Escena: Construir una imagen del lugar en que el delito fue cometido, sin
hacerla larga o abusar de los detalles o información irrelevante.
• El Derecho: Considerar que Los jueces conocen el derecho, por ello debe
establecerse los hechos apoyados con el derecho, lo contrario, es decir
una mera repetición de lo que se encuentra señalado en el Código Penal
o de Procedimiento Penal resulta ser una repetición inútil.
6.1. ¿CUÁNDO Y CÓMO SE PRESENTA?
El alegato de apertura es la primera intervención oral que realizan las partes en
el juicio oral, después de que el juez o el tribunal haya declarado la apertura del
debate. El orden de las intervenciones se rige por el principio de contradicción,
es decir, que primero habla la parte acusadora y luego la parte defensora.
El alegato de apertura tiene una duración limitada, que puede variar según el
tipo y la complejidad del caso, pero que generalmente no debe exceder los 15
o 20 minutos.
El alegato de apertura debe ser claro, preciso y directo, sin entrar en detalles
innecesarios o irrelevantes. El alegato de apertura debe ser respetuoso y ético,
sin ofender ni descalificar a la parte contraria ni al juzgador.
El alegato de apertura tiene los siguientes contenidos:
a) La presentación de la Teoría del Caso: Es la narración de los hechos que
se van a probar, desde la perspectiva de cada parte, con un lenguaje
claro, sencillo, ordenado e interesante. La Teoría del Caso debe incluir un
lema o frase que sintetice la posición de cada parte y que capte la
atención e interés del juzgador.
Para ilustrar mejor este punto, veamos un ejemplo de cómo podría ser
una presentación de la causa para un caso hipotético de asesinato:
“Señores miembros del tribunal, este caso trata sobre un asesinato
premeditado y cruel, cometido por el imputado contra su propia esposa,
a quien asfixió con una almohada mientras dormía. Este es el caso del
asesino silencioso, que actuó con alevosía, ventaja y ensañamiento, y
que luego intentó hacer pasar el crimen por una muerte natural. La
238
evidencia demostrará que el imputado tenía motivos para matar a su
esposa, que planificó el asesinato con antelación y que ejecutó el
asesinato con frialdad y sin piedad. La evidencia demostrará también
que el imputado trató de ocultar el asesinato, que mintió a las
autoridades y que no mostró ningún arrepentimiento ni remordimiento
por su acción. La evidencia demostrará además que el imputado es el
único responsable del asesinato de su esposa, y que no hay ninguna
duda razonable sobre su culpabilidad. Por todo ello, solicitamos al
tribunal que condene al imputado por el delito de homicidio calificado,
con la pena máxima prevista por la ley.”
b) La anticipación de la prueba: Es la información concreta de los medios
probatorios que se van a utilizar durante el juicio y que sustentan la teoría
del caso. Se debe indicar qué tipo de prueba se va a presentar
(documental, testimonial, pericial, etc.), qué pretende demostrar con
cada prueba y cómo se relaciona con los hechos.
c) La refutación de la teoría contraria: Es el anticipo de las posibles
contradicciones, inconsistencias o debilidades que se van a evidenciar
en la teoría del caso de la parte contraria. Se debe señalar qué puntos
de controversia existen entre las partes, qué fundamentos se tienen para
impugnar o refutar la versión contraria y qué pruebas se van a utilizar para
ello.
d) La petición o peroración: Es la solicitud que se hace al juez o al tribunal
respecto al sentido y el alcance de la decisión final. Se debe especificar
qué pretensión se tiene (condena o absolución), qué calificación jurídica
se le da al hecho (tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad) y qué
consecuencias jurídicas se derivan del mismo (pena o medida).
6.2. PRESENTACIÓN DE LA CAUSA
El alegato de apertura debe comenzar con una presentación de la causa, que
es la síntesis de la teoría del caso que destaca sus características particulares y
que capta la atención e interés del juzgador.
La presentación de la causa debe ser breve, clara y directa, sin entrar en
detalles innecesarios o irrelevantes. La presentación de la causa debe enviar un
mensaje claro al juzgador sobre el tema que se va a debatir y sobre la posición
que tiene cada parte. La presentación de la causa debe incluir un lema o frase
que resuma la teoría del caso y que tenga una fuerza persuasiva.
6.3. PRESENTACIÓN DE LOS HECHOS
El alegato de apertura es una introducción al juicio, una presentación de lo que
se debatirá y del criterio con el cual se abordará la controversia.
Debe tenerse claro, que no existe un parangón entre el alegato de apertura y
el alegato de clausura o final, puesto que se presentan marcadas diferencias
entre ambos.
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• El alegato de apertura es una narración de los hechos que se van a
probar, desde la perspectiva de cada parte, con un lenguaje claro,
sencillo, ordenado e interesante.
• El alegato de apertura tiene una función informativa, no argumentativa.
• El alegato de apertura debe ser coherente con la teoría del caso que se
ha elaborado previamente, y debe ser consistente con la prueba que se
va a presentar durante el juicio.
• El alegato de clausura es una valoración de las pruebas que se han
presentado durante el juicio, desde la perspectiva de cada parte, con
un lenguaje persuasivo, convincente y contundente.
• El alegato de clausura tiene una función argumentativa, no informativa.
• El alegato de clausura debe ser coherente con el alegato de apertura
que se ha realizado previamente, y debe ser consistente con los hechos
que se han probado durante el juicio.
La presentación de los hechos en el alegato de apertura varía según el rol del
litigante. La Fiscalía enunciará los hechos que probará, concentrándose en los
hechos relevantes para la imputación, la escena del crimen, la manera de
ocurrencia y el nexo causal entre la conducta del imputado y el resultado lesivo.
No realizará ninguna inferencia, simplemente los enumerará a efectos de
comprometerse a probarlos. Por ello es una labor importante del fiscal integrar
al final del juicio todos los requisitos para declarar la responsabilidad del
acusado.
La defensa tiene un trabajo más puntual frente a las deficiencias de la
investigación o a hechos que desvirtúen la teoría de la Fiscalía. La defensa
puede negar o admitir parcial o totalmente los hechos imputados, puede
ofrecer una versión alternativa o plausible de los hechos o puede cuestionar la
calificación jurídica o la responsabilidad penal del imputado.
6.4. PRESENTACIÓN DE LOS FUNDAMENTOS JURÍDICOS
El alegato de apertura no solo debe presentar los hechos que se van a probar,
sino también los fundamentos jurídicos que sustentan la imputación o la defensa.
La defensa hará lo propio con las eximentes de responsabilidad o con la
enunciación de la falta de requisitos para que configuren los elementos
constitutivos del delito que plantea la acusación y por lo tanto de la sentencia.
Podrá situarse en la violación a los derechos y garantías dentro de los
parámetros sustantivos y adjetivos que se encuentran previstos en la legislación
penal boliviana y convenios y tratados de DDHH de los que forma parte Bolivia.
La presentación de los fundamentos jurídicos en el alegato de apertura debe
ser breve, clara y directa, sin entrar en detalles innecesarios o irrelevantes.
Para ilustrar mejor este punto, veamos un ejemplo de cómo podría ser una
presentación de los fundamentos jurídicos para un caso hipotético de asesinato:
“Señores miembros del tribunal, este caso se rige por las disposiciones del
Código Penal y del Código de Procedimiento Penal vigentes en nuestro país. El
Código Penal establece en su artículo 251 que el homicidio es el acto de matar
240
a otro ser humano, y que se sanciona con una pena privativa de libertad no
menor de diez años ni mayor de veinte años. El Código Penal también establece
en su artículo 252 que se comete asesinato cuando se actúa con alevosía,
ventaja o ensañamiento, y que se sanciona con una pena privativa de libertad
de treinta años.
El Código Penal también establece en su artículo 14 que para que exista
responsabilidad penal se requiere que el agente haya actuado con dolo, es
decir, con conocimiento y voluntad.
El Código de Procedimiento Penal establece que el fiscal tiene la carga de la
prueba respecto a los hechos constitutivos del delito y la participación del
imputado, y que debe probarlos más allá de toda duda razonable. Esta norma
también establece en sus artículos 8 y 9 que el imputado tiene derecho a una
defensa técnica y material, y que puede ofrecer las pruebas que considere
pertinentes para desvirtuar la acusación fiscal. La jurisprudencia nacional e
internacional también respalda nuestra posición, como veremos a lo largo del
juicio.”
6.5. CONCLUSIÓN
El alegato de apertura debe concluir con una petición concreta sobre lo que
se espera del juicio oral y público. El juzgador debe saber qué es lo que el fiscal
o la defensa solicitan al finalizar el juicio, es decir, una sentencia condenatoria
o absolutoria para el imputado, con una pena o una medida determinada.
La petición debe ser coherente con la teoría del caso y los fundamentos jurídicos
que se han presentado previamente. La petición debe ser concreta, completa
y clara para fijarse en la mente del juez.
Para ilustrar mejor este punto, veamos un ejemplo de cómo podría ser una
conclusión para un caso hipotético de asesinato:
“Señores miembros del tribunal, hemos llegado al final de nuestro alegato
de apertura. Hemos presentado nuestra teoría del caso, los hechos que
vamos a probar, los fundamentos jurídicos que sustentan nuestra
acusación y las pruebas que vamos a presentar durante el juicio. Hemos
demostrado que este es el caso del asesino silencioso, que actuó con
alevosía, ventaja y ensañamiento, y que luego intentó hacer pasar el
crimen por una muerte natural. Hemos demostrado que el imputado es
el único responsable del asesinato de su esposa, y que no hay ninguna
duda razonable sobre su culpabilidad. Por todo ello, solicitamos al tribunal
que condene al imputado por el delito de asesinato, con la pena máxima
prevista por la ley, es decir, 30 años de privación de libertad efectiva. Esta
es la única forma de hacer justicia por la víctima y por la sociedad.
Muchas gracias por su atención.”
7. TÉCNICAS DEL ALEGATO DE APERTURA
7.1. PREPARE UN ESQUEMA DEL ALEGATO, NO UN GUION PARA LEER
241
Es conveniente realizar un esquema del alegato, no un alegato escrito. El
esquema es una herramienta que les permitirá a los abogados conocer los
pasos que darán en la presentación, repasar la secuencia y el tiempo de cada
parte, y sortear ordenada y eficientemente la presentación.
El esquema es una guía para el alegato de apertura, pero no lo sustituye ni lo
soporta para que se realice una lectura. El esquema debe ser una indicación,
no un guion.
¿Qué ventajas tiene preparar un esquema del alegato y no un guion para leer?
Algunas de ellas son:
a) Permite al abogado patrocinante tener una mayor flexibilidad y
adaptabilidad ante los posibles imprevistos o cambios que puedan surgir
durante el juicio.
b) Permite al abogado patrocinante tener una mayor fluidez y naturalidad
en su exposición oral, evitando caer en la monotonía o la rigidez que
puede provocar la lectura de un texto escrito.
c) Permite al abogado patrocinante tener un mayor contacto visual y
gestual con el juzgador, lo que favorece la comunicación no verbal y la
persuasión.
d) Permite al abogado patrocinante tener una mayor capacidad de síntesis
y de resaltar los aspectos más relevantes y convincentes de su teoría del
caso.
¿Cómo se prepara un esquema del alegato? Algunos pasos que se pueden
seguir son:
a) Identificar los puntos clave que se quieren transmitir al juzgador, siguiendo
la estructura básica del alegato de apertura: presentación de la causa,
presentación de los hechos, presentación de los fundamentos jurídicos y
conclusión.
b) Ordenar los puntos clave según una lógica cronológica, temática o
argumentativa, buscando dar coherencia y consistencia al relato.
c) Redactar los puntos clave con palabras o frases cortas, claras y precisas,
evitando el uso de tecnicismos o términos complejos que puedan
dificultar la comprensión del juzgador.
d) Revisar el esquema y ajustarlo según el tiempo disponible, el nivel de
detalle necesario y el grado de dificultad del caso.
e) Ensayar el alegato con el esquema, buscando mejorar la expresión oral,
el tono de voz, el ritmo, las pausas, el énfasis y la entonación.
7.2. NO REALICE PROMESAS QUE NO CUMPLIRÁ
242
Todo lo que se enuncia en la apertura debe probarse, porque toda promesa
incumplida será tomada por el abogado de la contraparte como un motivo de
ataque durante las pruebas y sobre todo en el alegato de conclusión.
El juzgador puede tomar este hecho como debilidad o falta de preparación del
fiscal de materia o el abogado de la defensa. Por eso, es importante que el
abogado sea cuidadoso y realista al presentar su teoría del caso y los hechos
que va a probar.
• No debe exagerar ni inventar hechos que no tiene cómo sustentar con
las pruebas disponibles.
• No debe comprometerse a probar más de lo que necesita para obtener
una sentencia condenatoria. No debe caer en contradicciones ni
incoherencias que puedan ser aprovechadas por la defensa para
sembrar dudas o desconfianzas en el juzgador.
• No debe dejar cabos sueltos ni lagunas que puedan ser llenadas por la
teoría contraria.
• No abundar en detalles, distraen del centro del debate y aburren al
juzgador.
• Ser conciso y preciso al presentar los hechos relevantes para su teoría del
caso.
• Debe seleccionar los hechos más importantes y convincentes para su
acusación.
• Debe ordenar los hechos según una lógica cronológica.
• Debe evitar los hechos irrelevantes o innecesarios que puedan confundir
o desviar la atención del juzgador.
7.3. NO DE OPINIONES PERSONALES
En los alegatos siempre hay que ser afirmativo, debe expresarse el
convencimiento pleno sobre la teoría del caso. Lo que se exprese debe denotar
la certeza de que lo dicho fue lo que ocurrió y la manera como ocurrió.
Las opiniones personales demuestran lo que el fiscal piensa desde una
perspectiva subjetiva pero no persuasiva ni real, en ese sentido el juez o tribunal
que observa no asume la presentación como la realidad de los hechos, sino
apenas como una versión sobre la que el fiscal da su criterio al opinar, la
psicología de la percepción obliga a que la presentación ante el juzgador sea
asertiva y objetiva.
Por eso, es importante que los abogados se basen en los hechos y las pruebas,
no en sus opiniones o impresiones personales. No deben hacer juicios de valor ni
comentarios innecesarios o inapropiados sobre el caso, el imputado, la víctima
o la defensa. No deben mostrar prejuicios ni preferencias que puedan afectar
su imparcialidad o credibilidad. No deben caer en contradicciones ni
incoherencias que puedan ser aprovechadas por la defensa para sembrar
dudas o desconfianzas en el juzgador. No deben dejar cabos sueltos ni lagunas
que puedan ser llenadas por la teoría contraria. Su presentación debe ser
completa y eficiente.
243
7.4. MANEJE BIEN EL TIEMPO
La presentación del alegato de apertura debe ser completa y a la vez eficiente.
El abogado debe conocer de antemano cuánto tiempo tiene disponible para
su presentación, y ajustarse a lo que el juez o el tribunal le indique. El abogado
debe concentrarse en no perder la atención del juzgador, y para ello debe
evitar extenderse demasiado o desviarse del tema central.
El abogado debe planear el alegato de apertura centrado en lo fundamental
y ensayar contabilizando el tiempo de exposición, esto le da seguridad y le
permite hacer los últimos ajustes al alegato de apertura.
¿Cómo manejar bien el tiempo en el alegato de apertura? Algunas
recomendaciones que se pueden seguir son:
a) Hacer un esquema o bosquejo del alegato, con los puntos clave que se
quieren transmitir al juzgador, siguiendo la estructura básica del alegato
de apertura: presentación de la causa, presentación de los hechos,
presentación de los fundamentos jurídicos y conclusión.
b) Asignar un tiempo estimado para cada parte del alegato, teniendo en
cuenta el tiempo total disponible y el nivel de detalle necesario. Por
ejemplo, si se tiene 15 minutos para el alegato, se podría asignar 2 minutos
para la presentación de la causa, 6 minutos para la presentación de los
hechos, 4 minutos para la presentación de los fundamentos jurídicos y 3
minutos para la conclusión.
c) Ensayar el alegato con el esquema y un cronómetro, buscando mejorar
la expresión oral, el tono de voz, el ritmo, las pausas, el énfasis y la
entonación. Verificar si se cumple con el tiempo estimado para cada
parte del alegato y hacer los ajustes necesarios.
d) Durante el juicio, estar atento al tiempo que se tiene y al que le queda. Si
se ve que se está demorando más de lo previsto en alguna parte del
alegato, tratar de sintetizar o resumir lo que falta por decir. Si se ve que se
está terminando antes de lo previsto en alguna parte del alegato, tratar
de profundizar o ampliar lo que se ha dicho.
7.5. UTILICE MEDIOS AUDIOVISUALES
La percepción visual es mejor que la exclusivamente auditiva. El apoyo
audiovisual permite crear imágenes que facilitan la comprensión, recrean los
hechos y proporcionan un mejor nivel de persuasión.
En casos complejos, el apoyo audiovisual evita que el alegato de apertura se
prolongue demasiado, porque se utilizan para resumir los hechos y condensar
las pruebas.
Es importante precisar que no debe exponerse imágenes relacionadas a prueba
que, obviamente, aún no se ha introducido a juicio y no olvidar, es sólo una
244
ayuda un medio para obtener la atención del juez o tribunal y no sustituye al
abogado ni al contenido de su presentación.
¿Cómo utilizar los medios audiovisuales en el alegato de apertura? Algunas
recomendaciones que se pueden seguir son:
a) Elegir los medios audiovisuales más adecuados para cada caso, según el
tipo y la cantidad de información que se quiera transmitir. Algunos
ejemplos de medios audiovisuales son: diapositivas, gráficos, mapas,
fotografías, videos, audios, etc.
b) Preparar los medios audiovisuales con anticipación.
c) Integrar los medios audiovisuales con el esquema o bosquejo del alegato,
asignando un tiempo estimado para cada parte del alegato y para
cada medio audiovisual.
d) Presentar los medios audiovisuales con claridad y precisión, explicando
su contenido y su relación con los hechos y los fundamentos jurídicos del
caso.
e) Complementar los medios audiovisuales con la expresión oral, el
contacto visual y el lenguaje corporal, buscando reforzar el mensaje y la
persuasión. Evitar depender exclusivamente de los medios audiovisuales
o perder el contacto con el juzgador.
7.6. MANTÉNGASE ATENTO AL ALEGATO DE LA DEFENSA
Es muy importante que los abogados escuchen atentamente el alegato de
apertura de la parte contraria, pues de esta forma podrá detectar y aprovechar
las inconsistencias, errores, teorías irracionales, promesas no cumplidas y
debilidades probatorias que pueda presentar la parte contraria.
Para ello, se recomienda tomar notas cada vez que se encuentre algún aspecto
importante para la lucha dialéctica entre el fiscal y el abogado defensor, que
se desarrolla en el marco del principio de contradicción.
¿Qué ventajas tiene mantenerse atento al alegato de la parte contraria?
Algunas de ellas son:
a) Permite al abogado anticiparse y prepararse para las posibles objeciones
o contradicciones que pueda plantear la parte contraria durante el
juicio.
b) Permite al abogado contrastar y refutar la teoría del caso de la defensa
con los hechos y las pruebas que sustentan su propia teoría del caso.
c) Permite al abogado evidenciar las falacias, distorsiones o manipulaciones
que pueda utilizar la parte contraria para confundir o engañar al
juzgador.
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d) Permite al abogado reforzar su posición y su credibilidad ante el juzgador,
mostrando una actitud profesional, respetuosa y atenta.
7.7. APLIQUE LA ORATORIA FORENSE
La oratoria forense es el arte de hablar en público con el fin de persuadir al
juzgador sobre la veracidad y la justicia de nuestra teoría del caso. Es
conveniente que el abogado utilice todos los conocimientos respecto a la
Oratoria Forense avanzados en temas anteriores; así: hable en voz alta, clara y
segura, que demuestre en sus intervenciones en la audiencia oral un carácter
sólido y una personalidad firme, seguridad en sí mismo haciendo contacto visual
con el juzgador mientras le habla. Lo mejor es usar su propio estilo de oratoria,
pero siempre usando lenguaje cotidiano, no rebuscado, siendo breve y conciso,
exponiendo los hechos de manera organizada y lógica.
¿Cómo aplicar la oratoria forense en el alegato de apertura? Algunas
recomendaciones que se pueden seguir son:
a) Utilizar un vocabulario entendible para el público en general, evitando
lenguajes complicados terminologías técnicas o científicas que podrían
generar dudas en el tribunal. Usar palabras o frases que capten la
atención e interés del juzgador, como por ejemplo: “este es el caso del
asesino silencioso”, “la evidencia demostrará que…”, “no hay ninguna
duda razonable sobre…”, etc.
b) Hacer uso de las figuras retóricas de la Elocucion que refuercen el
mensaje y la persuasión, como por ejemplo: las preguntas retóricas, las
comparaciones, las metáforas, las citas, los ejemplos, etc. Evitar el uso de
recursos que debiliten el mensaje o la persuasión, como por ejemplo: las
falacias, las contradicciones, las generalizaciones, las exageraciones,
etc.
c) Mantener una actitud profesional, respetuosa y ética durante el alegato,
evitando ofender o descalificar a la parte contraria o al juzgador. Mostrar
confianza y seguridad en la teoría del caso y en las pruebas que se van
a presentar. Mostrar empatía y sensibilidad con la víctima y con la
sociedad.
d) Concluir el alegato con una petición concreta, completa y clara sobre
lo que se quiere que sea el fallo del juez o del tribunal. Esto supone que el
fiscal no debe abusar de su investidura a momento de plantear el
alegato inicial o de apertura, exagerando la prueba o planteando
elementos sobredimensionados, puesto que éste alegato solo es un
ejercicio argumentativo y estratégico que en el transcurso de la
realización del juicio oral se irán desarrollando y cumpliendo, según
corresponda, conforme a la teoría del caso.
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