PANDORA1
Zeus, dios de los cielos, ofendido ante la afrenta
recibida por Prometeo cuando este robó el fuego
del Olimpo para los hombres decidió castigarlo a él
y a la Humanidad.
El poeta Hesíodo lo describe con gran detalle,
probablemente porque admiraba el trabajo de los
hombres y no sentía gran simpatía por las mujeres.
Porque el castigo para los hombres les llegó, según
el poeta, precisamente a través de una mujer, la
primera de la raza humana. Hasta entonces sólo
existían los hombres quienes tomaban por esposas a las ninfas de la región.
Zeus reflexionó y dijo:
¡Ah!, hijo de Japeto! Te crees el más sagaz de todos y te ríes, satisfecho de haber
robado el fuego y engañado mi ánimo. Pero eso será la mayor de las desgracias para ti
y para los hombres. En lugar de quitarles el fuego mandaré a los mortales un mal, al
que todos, sin embargo, halagarán amorosamente, como si no se tratara de una
desgracia!
Luego Zeus, el que congrega las nubes, se echó a reír y convocó a Hefestos, el
divino artífice esposo de Afrodita. Le ordenó modelar con arcilla y agua una figura
semejante a las diosas inmortales. Así lo hizo el dios cojo y cuando su obra estuvo
terminada todos los dioses se acercaron para apreciarla y dar su opinión. Cada uno de
ellos quiso conceder un don a tan maravillosa criatura. Por eso tuvo el nombre de
Pandora, que significa "todos los dones".
Se cuenta que fue la más hermosa de todas las mujeres, y que sólo Helena, la reina
causante de la guerra de Troya, pudo asemejarse a ella. Hasta Afrodita reconoció al
verla que su esposo Hefesto seguramente había tratado de emular en aquella criatura
su propia belleza legendaria. Todos los dioses y diosas del Olimpo competían en
dotarla con sus mejores dones. Zeus le otorgó la vida ordenándole a los Cuatro Vientos
que infundieran su espíritu en la doncella.
Atenea le enseñó todas las sutiles labores donde domina la mujer, las artes que
embellecen y alegran el hogar. La dorada Afrodita le ungió la frente con belleza. Las
tres Gracias la dotaron con el poder de seducción. Apolo le dio el talento del canto.
Otros le dieron bellos trajes, flores y joyas.
Luego Zeus ordenó a Hermes, el dios sutil, que escoltara a Pandora, regalo de los
dioses, hasta el hogar de Epimeteo2, elegido para recibir a Pandora. Según Hesíodo,
Hermes agregó a los dones de la primera mujer la facilidad de palabra, la
desvergüenza y puso en su pecho la falsedad. Prometeo 3 sospechó de tan “precioso”
regalo y aconsejó a su hermano que no lo aceptara.
Al ver a Pandora, tan bella y además primorosamente vestida por las Gracias y
coronada con las flores de Afrodita, Epimeteo, que no era tan sagaz como su hermano
1
Adaptación en base a la siguiente bibliografía:
- J.E Zimmerman, Dictionary of Classical Mythology.Bantam Books New York 1971- pag.191
- Bulfinch, Thomas: Mythology,Modern Library 1998-Pag.18
- M.L.Vial Gabriela Andrade, Los mitos de los dioses griegos,Editorial Universitaria 1987 pag.191.
- Cotterell, Arthur, Enciclopedia Ilustrada de Mitos y leyendas. Editorial Debate Madrid1990 Pag. 147
2
El que piensa después del hecho.
3
El previsor.
olvidó toda prudencia y la aceptó gozosamente, se casó con ella y aceptó como dote
un cofre cerrado de dones divinos.
Prometeo había logrado encerrar en el cofre plagas tales como la Vejez, el Arduo
Trabajo, la Enfermedad, el Vicio y la Pasión, es decir, los males naturales que afligen
al hombre, pues había pretendido alejarlos de los humanos para hacerlos iguales a los
dioses. Lo único bueno que contenía era la Esperanza situada en el fondo 4. El cofre
fue puesto en el más oscuro y apartado rincón de la inmensa casa y fue cerrado con
fuertes cerrojos.
La joven y curiosa Pandora un día, recorriendo las extensas habitaciones, terminó
por encontrar la misteriosa caja. Entonces su imaginación se echó a volar. Le rogó al
enamorado marido que le mostrara lo que contenía. -Un cofre tan bien cerrado debe
guardar objetos preciosos y de gran valor. ¡Muéstramelos, Epimeteo, esposo querido!
Hazme feliz. Con los objetos que contiene adornaremos nuestra morada y todos
envidiarán nuestra riqueza. Así dijo mimosamente Pandora y no pudo resistir el
deslumbrado Epimeteo. Pandora cumplió su capricho.
Una oscura y densa nube cargada de aguijones salió entonces del nefasto cofre y
acometió a la pareja agobiándolos con grandes sufrimientos. Luego velozmente halló
la negra nube su camino hasta las casas de todos los hombres y desde entonces su vida
estuvo cargada de dolores. En el último instante, la infeliz Pandora logró cerrar la
pesada tapa del cofre, con mucha dificultad. En su fondo quedó encerrada la
Esperanza, más débil que las Plagas, pero inextinguible. Por ella los hombres suspiran
y siempre piensan que el futuro será mejor.
Por consiguiente, en desquite, desde aquel día innumerables desdichas reinan sobre
los hombres, y están llenos de males la Tierra y el Mar. Unas de día y otras de noche,
las enfermedades a su capricho visitan a los mortales dándoles sufrimientos y
dañándoles en silencio, porque el sabio Zeus les negó la palabra. Así es como no
existe ningún medio para escapar a los designios de Zeus. Así termina su relato el
poeta Hesíodo.
Tomado de Eyzaguirre, A., Hurtado, M., Merino, V., Orellana, P., Reyes, A.M.,
Vial, M. (2010). Mitos Griegos para conversar. Santiago: Globo, p.7.
4
Para cuando hiciera falta.