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El Mundo Global: Una Aldea Desigual: Brasil: El Movimiento de Los "Sin Tierra"

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El mundo global: una aldea desigual

Caracol La Garrucha, 2005 Escuela Autónoma del Caracol Morelia, 2005

Actividades

a) Ubica en un mapa a la región de Chiapas y a San Cristóbal de las Casas.


b) ¿Qué quiere el movimiento zapatista?
c) ¿Cómo respondió el gobierno?
d) ¿De qué modo se organizaron para la vida comunitaria los distintos pueblos originarios
de la región, con el movimiento zapatista?

Brasil: el Movimiento de los “Sin Tierra”


A partir de la década del 70 comenzaron a surgir en Brasil (país en donde hay mucha
tierra sin cultivar y cinco millones de familias de campesinos que no tienen acceso a
la misma), diversos movimientos por el derecho a la tierra. El gobierno militar, con el
pretexto de modernizar la agricultura brasileña, realizó una serie de cambios, como
la introducción de la soja como cultivo de exportación y la mecanización del proceso
agrícola, que determinaron la expulsión del campo de cientos de familias agricultoras
(arrendatarias o parceleras).
Bajo el régimen de la dictadura militar (1964-1985) un grupo de obispos y sacerdotes
católicos asumieron su “opción preferencial por los pobres”, se comprometieron con
la dura realidad social y defendieron a los ocupantes de tierras en la región amazónica
que, al no poseer títulos de propiedad, eran reprimidos y desalojados. Este compromiso
de la Iglesia con los desposeídos se enmarcaba en la Teología de la Liberación. Con la
creación de la Comisión Pastoral de la Tierra, desde 1975 la Iglesia impulsó la reorga-
nización de los campesinos en Brasil.
En 1979 nació el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), una organización
campesina que surgió en los estados del sur a partir de la lucha por la reforma agraria,
que coordinaba simultáneamente las demandas por la tierra en los estados de Río
Grande do Sul, Mato Grosso, Sao Paulo, Paraná y Santa Catarina. En 1984 se realizó el
primer encuentro en el que se constituyeron formalmente como movimiento nacio-
nal. La prensa brasileña los bautizó como los “Sin Tierra” y ellos tomaron ese nombre
como propio.

218
CAPÍTULO 7

Aunque nació en 1984, en los años 90 el Movimiento Sin


Tierra (MST) se convirtió en el principal referente de la
lucha contra el neoliberalismo. Bajo la consigna “Ocupar,
resistir y producir”, organizó la ocupación de haciendas
o tierras en forma masiva, con el objetivo de presionar a
favor de la reforma agraria. Tuvo que enfrentar la política
represiva del presidente Fernando Collor de Melo (1990- MST, fotografía de Salcedo
1992), que inició procesos judiciales para desarticular el
movimiento, pero él mismo tuvo que abandonar el poder
por las acusaciones de corrupción. Luego continuaron su
resistencia al neoliberalismo del gobierno de Fernando
Henrique Cardoso (1995-2002). En 1997 organizaron la
Marcha de los “Sin Tierra” hacia Brasilia. Participaron
más de 60.000 campesinos que debieron recorrer miles
de kilómetros hasta confluir en la capital brasileña.
Como movimiento autónomo, el MST mantuvo impor-
tantes vínculos políticos con el PT (Partido de los Traba-
jadores) y con la CUT (Central Única de Trabajadores),
y participaron anualmente del Foro Social Mundial de
Porto Alegre.
Los “Sin Tierra” apoyaron las promesas de reforma agraria del PT, que, con 52 millones
de votos, en el 2002 llevó a la Presidencia a Luiz Inacio Lula da Silva, obrero y sindicalista
metalúrgico. Querían una solución para un millón de familias, especialmente para las
que vivían en campamentos precarios en todo el país, y que el Presidente garantizase
la expropiación de las haciendas que no cumplieran la función social de la propiedad
prevista por la Constitución brasileña ni las leyes laborales. Si bien durante los ocho
años de gobierno de Lula las promesas electorales se cumplieron muy parcialmente
y las relaciones entre el gobierno y el MST fueron inestables, el dirigente histórico y
fundador del MST, Joao Pedro Stédile, reconoció que la situación de los “Sin Tierra” me-
joró un poco y por eso apoyaron en las elecciones a la sucesora de Lula, Dilma Rousseff
(presidenta de Brasil desde el 1/1/2011).
La estrategia básica del MST es la ocupación de tierras y la instalación de familias
en campamentos provisorios, que luego se transforman en asentamientos sobre los
latifundios “desapropiados”; la producción agrícola se desarrolla sobre la base de la
organización colectiva del trabajo. Los “Sin Tierra” rechazan supeditar la agricultura
a los criterios de mercado y la competencia impuestos por el modelo neoliberal; sos-
tienen que los alimentos no pueden estar subordinados a acuerdos internacionales, ni
su producción atada a la lógica de las ganancias de las empresas exportadoras. Rechazan
las políticas internacionales en este sentido, como las resoluciones de la Organización
Mundial del Comercio que apuntan a la liberalización de la agricultura y las patentes
para las semillas transgénicas, que tienden a imponer cultivos como la soja a los países
periféricos para cobrar las regalías. El MST defiende el derecho a la soberanía alimen-
taria, mediante el desarrollo de políticas para garantizar la alimentación suficiente,
barata y de calidad para toda la población brasileña, producida en el ámbito nacional.

219
El mundo global: una aldea desigual

Sostiene que solamente se debe comercializar en el mercado mundial la producción


excedente.
La mayoría de los asentamientos del MST se organizan en forma de cooperativas de
producción. Las familias cuentan con viviendas, escuelas, jardines infantiles, atención
médica, centros de recreación, de formación política y capacitación, y algún tipo de
agroindustria que permite valorizar la producción agrícola y crear fuentes de trabajo
estable para los campesinos.
Por otra parte, los “Sin Tierra” como organización social y política, han firmado conve-
nios con las Universidades brasileñas para la formación técnica, y tienen acuerdos de
intercambio con Cuba, adonde miembros del movimiento viajan para formarse en la
Escuela Internacional de Medicina.
La política de los asentamientos del MST se lleva a cabo en veintiún estados y constituye
la organización campesina más grande de Latinoamérica. Este hecho resulta notable
si consideramos que en otros países como México, Bolivia y Perú los movimientos
campesinos son indígenas y sus tradiciones de lucha se remontan a la resistencia an-
ticolonial, mientras que en Brasil no existió una clase campesina hasta la abolición de
la esclavitud (en 1888) y la llegada de la inmigración masiva europea.
Representan un modelo de organización social, por su eficacia en la recuperación de
tierras (enfrentando a los latifundistas y la estructura agraria tradicional) y porque han
planteado la reforma agraria y la eliminación del latifundio no como una demanda
exclusiva de los campesinos de Brasil, sino como medio fundamental para resolver la
mayoría de los problemas que enfrentan los sectores pobres de las grandes ciudades
que viven en las favelas: el hambre, el desempleo y la vivienda.

Notas:
1 El Grupo de los 8 (G8) en la década de 1970 era el G-6; luego fue el G-7 con la incorporación de Canadá, y después
de 1997 se incorporó Rusia y pasó a ser el G8.

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