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Usos Problematicos de Internet

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Transcripcions en espanyol i català

Entrevista a Juan Manuel


Machimbarrena, profesor adjunto
Psicología Clínica y de la Salud
«#CNP2021 e International Symposium on Public Health Psychology»

«Simposios invitados: “Usos problemáticos de Internet: una aproximación a nuevos


fenómenos»

[Información visual: En un despacho, un plano medio de Juan Manuel Machimbarrena,


que habla directamente a cámara. Lleva puestos unos auriculares con micrófono. Detrás
de él, una estantería repleta de libros sobre psicología.]

«Juan Manuel Machimbarrena


Profesor Psicología Clínica y de la Salud – Universidad País Vasco»

Juan Manuel Machimbarrena:


A mí me hubiera gustado poner lo del uso problemático de Internet entre paréntesis. Sí
que tendemos a hablar de “uso problemático de Internet”, pero el uso de Internet no es
inherentemente problemático. Evidentemente, todo tiene sus lados positivos y negativos.
En este caso, el simposio lo que pretende es abordar nuevos fenómenos o nuevas
realidades que estamos viendo que ocurren en los y las adolescentes y en la gente
joven. La primera de ellas sería el uso problemático (o no problemático) de las redes
sociales.

Existe un paradigma imperante de considerar la adicción a las redes sociales. Este


término de “adicción a las redes sociales” no está recogido en los manuales
diagnósticos. Actualmente, en el DSM-V sí que se recoge la adicción a los videojuegos
como un trastorno que requiere más investigación, pero se descartó –por la investigación
que había– tanto la adicción a las redes sociales como la adicción a Internet de manera
mucho más general. Entonces, en este caso, la primera comunicación lo que plantea es
una adaptación de una herramienta que no se vale de este término de “adicción”, sino
que entiende que puede haber un uso problemático o no en función de una serie de
dimensiones o variables. Es decir, que el uso problemático de las redes sociales solo
ocurriría cuando estas afectan a la forma que tienes de relacionarte y ocupan un espacio
muy importante de tu vida o hay una preocupación excesiva por ellas. La idea es un
poco cambiar esta perspectiva de esa unión que hay de uso compulsivo y adicción a
redes sociales. Puede haber un uso que sea problemático o no.

La segunda comunicación es sobre el ghosting, que es una de estas nuevas palabras


que supongo que a muchos no os sonará –el ghosting y el breadcrumbing–, pero seguro
que a muchos y muchas nos ha pasado, que es la ruptura de la relación o la
comunicación de forma unilateral, por una de las partes de las personas. Esto, por
ejemplo, lo ha investigado el profesor Navarro con su equipo y es muy habitual también
con las nuevas tecnologías y las aplicaciones de citas online, que, de alguna manera,
también han llegado a gamificar las relaciones con los matches, el girar a la izquierda, el

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, profesor adjunto Psicología


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Clínica y de la Salud
girar a la derecha y el cese unilateral de las relaciones. O el breadcrumbing, que es ese
mantener la atención sin gastar mucha energía, pero que no deja que la persona que
está siendo “víctima” o que está siendo objeto de ese breadcrumbing pueda recibir el
ocasional like, el ocasional “¿Estás ahí?”. La persona no tiene un excesivo interés en
mantener la relación: no le consume mucho, pero tampoco te deja ir.

Y, luego, la tercera y la cuarta comunicación tienen un nexo común, que son las
problemáticas de las loot boxes. Las loot boxes es un tema emergente que está
relacionado con los videojuegos. Es un problema que requiere de investigación porque
es bastante reciente. Todos recordaremos que, cuando antes comprábamos un
videojuego, comprábamos el videojuego entero: venía en un disco, de principio a fin. Tú
comprabas eso y, si acaso, en algunas ocasiones, tenías las extensiones, como podía
ocurrir con el clásico de Los Sims, que podías comprar una expansión en el futuro. Una
situación que se da es que ahora, con Internet, muchos de esos videojuegos tienen
dentro del videojuego unas microtransacciones a través de las cuales tú puedes adquirir
elementos del juego, como pueden ser armaduras, espadas, tubos de escape para el
coche en el Need for Speed o pieles –skins–… Mil cosas. Por ejemplo, en el FIFA o en
los juegos de deporte, también son clásicos los sobres. ¿Qué es lo que pasa? Que estas
microtransacciones a menudo se realizan mediante dinero real. ¿Quiénes son muchas
veces los receptores de este tipo de información y de este tipo de aprendizaje? Los niños
y adolescentes, porque un padre no sabe realmente o una madre no tiene por qué saber
–porque no podemos ser expertos en todo– que hay elementos muy similares al juego
de apuestas dentro de lo que era un juego.

La quinta comunicación es en torno al tema de los challenges o los virales. Como decía
antes, no todo en Internet es negativo y los challenges no son intrínsicamente malos.
Hay challenges muy dignos y que tienen una causa benéfica o alguna causa social y son
absolutamente neutros. Sin embargo, es verdad que también hemos asistido en los
últimos años al desarrollo de challenges que ponen en riesgo la integridad física. Alguno
podría ser, por ejemplo, el de la ballena azul. Es cierto que hay ciertos riesgos.
Entonces, lo que pretende esta investigación es un instrumento para categorizar los
callenges y ver que hay ciertos tipos de challenge, y qué personas o qué adolescentes
son más proclives a seguir uno u otro.

«¿Son los adolescentes los que más riesgo corren usando la red?»

Son los más vulnerables, porque yo creo que nosotros –como gran parte de los adultos–
hemos ido viendo cómo progresaban y cómo las redes sociales e Internet iban
penetrando en nuestra vida. Sin embargo, los adolescentes, muchas veces se han
encontrado ante esta situación y no han tenido ese proceso de aprendizaje que nosotros,
en otras áreas de la vida, sí hemos podido tener.

Yo creo que también es importante dar una educación en Internet. El hecho de que tú
uses el móvil como adulto no deja de ser que estás mirando un espejo negro y el
adolescente o el niño no está viendo cómo lo usas, simplemente te está viendo usarlo.
Entonces, a veces, el mito del nativo digital que existe, que es que los niños vienen
aprendidos –y es verdad, hay cosas en las que son muy muy hábiles–, pero no debemos
confundir la habilidad con el conocimiento. En muchos casos, lo que ocurre es que nadie
les ha explicado que Internet tiene cosas buenas, pero que también tiene cosas de las
que tienen mantenerse alejados.

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, profesor adjunto Psicología


pág. 2
Clínica y de la Salud
«¿Somos conscientes de lo que esto implica como problema serio, o que podría serlo,
de salud mental?»

Es una pregunta complicada. Creo que la pandemia ha sacado a relucir la importancia


de la tecnología. Pero insisto otra vez en esta característica de la tecnología como algo
positivo también. En la pandemia, ha permitido que mucha gente pudiese trabajar desde
casa, ha permitido que pudiésemos continuar con la educación online… Entonces, tiene
cosas buenas. Lo que sí se ha visto es la importancia que tiene y lo nuclear que es para
la vida de mucha gente. Esa conceptualización de la realidad online como algo que no
tiene por qué ser real, como algo virtual, está absolutamente obsoleta. Creo que lo que
ocurre en Internet es tan importante como lo que ocurre en la realidad cara a cara. Y eso
se ha puesto de manifiesto con la pandemia porque hemos visto que es superimportante.
De la misma forma que se ha dado por hecho que todo el mundo tenía acceso a Internet,
cuando no era así. Pero, bueno, es algo que con la pandemia sí que hemos visto que
aumentaba.

Es verdad que los niños, al igual que los adolescentes, son más vulnerables. En los
niños, lo que cabría preguntarse es si deberían estar haciendo uso de esa tecnología de
la manera en que lo hacen los adolescentes. Yo creo que una pregunta que a menudo
nos hacen los padres es cuándo es el momento para que un niño, una niña o un
adolescente tenga el primer móvil. Por desgracia, no hay una respuesta correcta. No es
que los doce años sea una edad adecuada y los nueve no. Dependerá mucho de la
madurez personal y del uso que se haga de la tecnología. Un niño puede ser muy hábil
con Internet y tener una capacidad táctil increíble, pero no tiene por qué saber qué se
esconde detrás de un perfil ni de una red social ni de la privacidad ni de las demás
características.

«¿Qué consecuencias psicológicas pueden padecer esos menores si hacen un uso


incorrecto de la red?»

No está tan claro que la tecnología genere problemas. Muchas veces, los problemas
están y la tecnología puede hacer un papel amortiguador o puede acrecentarlos.
Entonces, es verdad que no está muy clara la causalidad. No es que el uso excesivo de
Internet ocurra en el vacío y eso genere un problema. Habría que ver cuáles son las
dinámicas de comunicación familiar o la situación en la que se encuentra esa persona y
cuál es el motivo por el que usa Internet y para qué lo usa, si lo usa como un mecanismo
de regulación o cuál es el motivo. Ahí es a lo que iba antes con lo de que no creo que
necesariamente Internet sea el mal y el demonio, y sea algo que vaya a derivar
inherentemente en consecuencias negativas para las personas.

No creo que, por sí mismo, Internet sea el problema y no creo que sea un problema en el
que los padres deban decir: “Los niños o los adolescentes no van a estar más a salvo si
no usan Internet que si lo usan”. Si no, la solución sería que hasta los dieciocho no se
usa Internet porque hay que proteger la infancia y la adolescencia. No, Internet tiene
cosas muy valiosas y puede ser un foro para expresarse, para conocer gente…

Internet no es el enemigo. Hablamos de usos problemáticos, pero Internet tiene tantos o


más beneficios que los problemas que puede generar. Creo que tendemos a fijarnos en
los riesgos –los profesionales de la salud y la investigación– porque es como lo que más
llama la atención y es algo que hay que conocer para poder prevenir, proteger e
intervenir, pero no me gustaría trasladar la imagen de que hay una cantidad ingente de

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, profesor adjunto Psicología


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Clínica y de la Salud
riesgos en Internet y que Internet debería estar absolutamente vetado, que no se
pudiese usar hasta los catorce años. Creo que lo que tenemos que hacer es una labor
de asumir que Internet es una tecnología que ha venido para quedarse, que la realidad
social está en constante cambio y que los padres –dentro de la labor educativa que
deben hacer con sus hijos– deben también incluir en esas tareas el enseñar a usar
Internet, y eso pasa, a menudo, por desgracia, por el uso que nosotros debemos hacer
de la tecnología. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero si tú como
padre o madre lo primero que haces en el día es mirar el móvil, si te despiertas y
despiertas al niño mirando el móvil, desayunas mirando el móvil, comes mirando el
móvil… su hijo o hija es un receptor pasivo de esos aprendizajes y luego es lo que va a
llevar a cabo. Entonces, creo que tenemos que hacer ese análisis de qué estamos
transmitiendo. Y no debemos hacer que Internet sea el foco de toda nuestra ira, porque
lo usamos nosotros para ciertas cosas. El problema es que no hemos sabido quizás
transmitir para qué lo usamos nosotros. Para un niño es igual que tú estés trabajando y
enviando emails que que estés mirando Twitter, porque él lo único que ve es a su padre
o su madre mirando una pantalla negra.

«¿Cómo controlar entonces que esas conductas peligrosas no les alcancen?»

Creo que pasa por que haya una comunicación fluida entre padres e hijos, porque el
padre siempre va a tener esa labor de acompañamiento. Uno de los elementos que
hemos visto siempre, tanto en la práctica como en la investigación, es que la
comunicación en las familias es superimportante; que, cuando ocurra algo, el menor sea
capaz de trasladárselo en un ámbito de comunicación abierto donde no tenga miedo.
¿Qué es lo que ocurre si amenazo o si están en un modelo de comunicación más
coercitivo en el cual, si además de ser víctima, el miedo del menor es: “Si cuento esto,
me van a dejar sin móvil, cuando el móvil es lo único que me da vida”? Entonces, nos
enfrentamos a esa dualidad. Si él no tiene confianza porque cree que Internet es un
privilegio que va a perder porque le ha ocurrido algo que no ha podido controlar,
entonces no nos lo va a contar. Eso lo único que va a hacer es acrecentar el problema.
Entonces, estamos en eso.

Yo insisto en la supervisión. Me encantaría poder dar una fórmula mágica, pero, por
desgracia, no la hay. Creo que esto es un trabajo, como tantos otros en la educación de
los padres. La tecnología es un área más en la que hay que enseñar. El problema es que
para enseñar hay que conocer. Creo que es importante que los padres y las madres
sean conscientes también de estas realidades. Y, al final, es muy fácil decir: “Bueno,
pues yo soy muy buen padre o muy buena madre y conozco a cinco o seis amigos de mi
hijo del colegio”. Ya, ¿y cuando está jugando a la PlayStation eso es una caja negra en
la que no pasa nada? También es interesante y también es importante saber si está
jugando con gente del colegio o no, porque eso da pistas. Pero, por desgracia, no hay
ninguna fórmula mágica para prevenir todos esos posibles riesgos.

«Consejo General de la Psicología de España»

«Psicofundación»

«www.cnp2021.es»

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, profesor adjunto Psicología


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Clínica y de la Salud
Entrevista a Juan Manuel
Machimbarrena, professor adjunt
Psicologia Clínica i de la Salut
«#CNP2021 i International Symposium on Public Health Psychology»

«Simposis convidats: “Usos problemàtics d’Internet: una aproximació a nous fenòmens»

[Informació visual: En un despatx, un pla mig de Juan Manuel Machimbarrena, que parla
directament a càmera. Du uns auriculars amb micròfon. Darrere seu, una prestatgeria
plena de llibres sobre psicologia.]

«Juan Manuel Machimbarrena


Professor Psicologia Clínica i de la Salut – Universitat País Basc»

Juan Manuel Machimbarrena:


A mi m’hauria agradat posar això de l’ús problemàtic d’Internet entre parèntesi. Sí que
tendim a parlar d’“ús problemàtic d’Internet”, però l’ús d’Internet no és inherentment
problemàtic. Evidentment, tot té les seves coses positives i negatives. En aquest cas, el
simposi el que pretén és tractar nous fenòmens o noves realitats que veiem que passen
entre els i les adolescents i entre la gent jove. La primera seria l’ús problemàtic (o no
problemàtic) de les xarxes socials.

Hi ha un paradigma imperant de considerar l’addicció a les xarxes socials. Aquest terme,


“addicció a les xarxes socials”, no es recull als manuals diagnòstics. Actualment, al DSM-
V sí que es recull l’addicció als vídeojocs com un trastorn que requereix més
investigació, però es va descartar –per la investigació que hi havia– tant l’addicció a les
xarxes socials com l’addicció a Internet de manera molt més general. Aleshores, en
aquest cas, la primera comunicació el que planteja és una adaptació d’una eina que no
utilitza aquest terme d’“addicció”, sinó que entén que hi pot haver un ús problemàtic o no
en funció d’una sèrie de dimensions o variables. És a dir, que l’ús problemàtic de les
xarxes socials només es donaria quan les xarxes socials afecten la forma que tens de
relacionar-te i ocupen un espai molt important de la teva vida o et preocupen d’una
manera excessiva. La idea és canviar aquesta perspectiva d’aquesta unió que hi ha d’ús
compulsiu i addicció a xarxes socials. Hi pot haver un ús problemàtic o no.

La segona comunicació és sobre el ghosting, que és una d’aquestes paraules noves que
suposo que a molts no us sonarà –el ghosting i el breadcrumbing–, però segur que ens
ha passat a molts i moltes de nosaltres. Es tracta de la ruptura de la relació o la
comunicació de forma unilateral, per una de les parts de la relació. Això, per exemple, ho
ha investigat el professor Navarro amb el seu equip i és molt habitual també amb les
noves tecnologies i les aplicacions de cites online, que, d’alguna manera, també han
arribat a ludificar les relacions amb els matches, el fet de de girar a l’esquerra o a la
dreta, i la fi unilateral de les relacions. O el breadcrumbing, que és mantenir l’atenció
sense gastar gaire energia, que no deixa que la persona que està sent “víctima” o que
està sent objecte d’aquest breadcrumbing pugui rebre l’ocasional like, l’ocasional “Hi
ets?”. La persona no té un interès excessiu a mantenir la relació: no s’hi dedica gaire,
però tampoc et deixa marxar.

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, professor adjunt Psicologia


pàg. 5
Clínica i de la Salut
I, després, la tercera i la quarta comunicació tenen un nexe comú, que són les
problemàtiques de les loot boxes. Les loot boxes és un tema emergent que està
relacionat amb els vídeojocs. És un problema que requereix d’investigació perquè és
força recent. Tots recordem que, quan abans compràvem un vídeojoc, el compràvem
sencer: el teníem en un disc, de principi a fi. Tu compraves allò i, si de cas, alguna
vegada, tenies les extensions. Passava amb el clàssic The Sims, que podies comprar
una expansió en el futur. Una situació que es dona és que ara, amb Internet, molts
d’aquests vídeojocs tenen dins del vídeojoc unes microtransaccions a través de les quals
tu pots adquirir elements del joc, com ara armadures, espases, tubs d’escapament per al
cotxe al Need for Speed o pells (skins)… Mil coses. Per exemple, al FIFA o als jocs
d’esports també són clàssics els sobres. Què passa? Que aquestes microtransaccions
sovint es fan amb diners reals. Qui són moltes vegades els receptors d’aquesta mena
d’informació i d’aquesta mena d’aprenentatge? Els nens i adolescents, perquè un pare
realment no sap o una mare pot ser que no sàpiga –o no hi ha cap raó per la qual ho
hagi de saber, perquè no podem ser experts en tot– que hi ha elements molt semblants
al joc d’apostes dins del que era un joc.

La cinquena comunicació és al voltant del tema dels challenges o els virals. Com deia
abans, no tot a Internet és negatiu i els challenges no són intrínsecament dolents. Hi ha
challenges molt dignes i que tenen una causa benèfica o alguna cosa social i són
absolutament neutres. No obstant això, és veritat que en els últims anys també hem
assistit al desenvolupament de challenges que posen en risc la integritat física. Un podria
ser, per exemple, el de la balena blava. És cert que hi ha certs riscos. Aleshores, el que
pretén aquesta investigació és un instrument per categoritzar els challenges i veure que
hi ha certs tipus de challenges, i quines persones o quins adolescents són més proclius a
seguir-ne un o altre.

«Els adolescents són els que més risc corren utilitzant la xarxa?»

Són els més vulnerables, perquè crec que nosaltres –com gran part dels adults– hem
anat veient com progressaven i com les xarxes socials i Internet penetraven en la nostra
vida. No obstant això, els adolescents, moltes vegades s’han trobat davant d’aquesta
situació i no han tingut aquest procés d’aprenentatge que nosaltres, en altres àrees de la
vida, sí que hem pogut tenir.

Crec que també és important donar una educació a Internet. El fet que tu facis servir el
mòbil com a adult no deixa de ser que estàs mirant un mirall negre i l’adolescent o el nen
no veu com el fas servir, simplement et veu fent-lo servir. Aleshores, a vegades, el mite
del nadiu digital, que és que els nens arriben amb l’aprenentatge fet –i és veritat, hi ha
coses en què són molt més hàbils–, però no hem de confondre l’habilitat amb el
coneixement. Moltes vegades el que passa és que ningú els ha explicat que Internet té
coses bones, però també té coses de les quals s’han de mantenir allunyats.

«Som conscients del que això implica com a problema seriós, o que ho podria ser, de
salut mental?»

És una pregunta complicada. Crec que la pandèmia ha posat sobre la taula la


importància de la tecnologia. Però insisteixo altra vegada en aquesta característica de la
tecnologia com quelcom positiu, també. Durant la pandèmia, ha permès que molta gent
pogués treballar des de casa, ha permès que poguéssim continuar amb l’educació
online... Té coses bones. S’ha vist la importància que té i que és un nucli important en la

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, professor adjunt Psicologia


pàg. 6
Clínica i de la Salut
vida de molta gent. Aquesta conceptualització de la realitat online com quelcom que ha
de ser real, com quelcom virtual, està absolutament obsoleta. Crec que el que passa a
Internet és tan important com el que passa a la realitat cara a cara. I això s’ha posat de
manifest durant la pandèmia, perquè hem vist que és superimportant. De la mateixa
manera que s’ha donat per fet que tothom tenia accés a Internet, quan no era així. Però,
bé, durant la pandèmia sí que hem vist que això augmentava.

És veritat que els nens, com els adolescents, són més vulnerables. En el cas dels nens,
caldria preguntar-se si haurien de fer servir aquesta tecnologia de la manera en què ho
fan els adolescents. Una pregunta que sovint ens fan els pares és quan han de tenir el
primer mòbil un nen, una nena o un adolescent. Malauradament, no hi ha una resposta
correcta. No és que els dotze anys sigui una edat adequada i els nou no. Depèn molt de
la maduresa personal i de l’ús que es faci de la tecnologia. Un nen pot ser molt hàbil amb
Internet i tenir una capacitat tàctil increïble, però potser no sap què s’amaga darrere d’un
perfil ni d’una xarxa social ni de la privacitat ni de la resta de les característiques.

«Quines conseqüències psicològiques poden patir aquests menors si fan un ús


incorrecte de la xarxa?»

No està tan clar que la tecnologia generi problemes. Moltes vegades, els problemes hi
són i la tecnologia els pot esmorteir o incrementar. Aleshores, és veritat que la causalitat
no està gaire clara. No és que l’ús excessiu d’Internet passi en el buit, i això genera un
problema. Caldria veure quines són les dinàmiques de comunicació familiar o la situació
en què es troba aquesta persona i per quin motiu i per a què fa servir Internet, si ho fa
com un mecanisme de regulació o per quina raó. Aquí és on volia arribar abans quan
comentava que no crec que Internet sigui necessàriament el mal i el dimoni, i sigui
quelcom que hagi de derivar de forma inherent cap a conseqüències negatives per a les
persones.

No crec que, per si mateix, Internet sigui el problema i no crec que sigui un problema en
què els pares hagin de dir: “Els nens o adolescents estaran més protegits si no fan servir
Internet que si la fan servir”. Si no, la solució seria que no es pogués utilitzar fins als
divuit anys perquè cal protegir la infància i l’adolescència. No, Internet té coses molt
valuoses i pot ser un fòrum per expressar-se, per conèixer gent...

Internet no és l’enemic. Parlem d’usos problemàtics, però Internet té tants o més


beneficis que els problemes que pot generar. Crec que els professionals de la salut i la
investigació tendim a fixar-nos en els riscos perquè és el que més crida l’atenció i és
quelcom que cal conèixer per poder prevenir, protegir i intervenir, però no m’agradaria
traslladar la imatge que hi ha una quantitat ingent de riscos a Internet i que Internet
hauria d’estar vetat del tot, que no es pogués fer servir fins als catorze anys. Crec que el
que hem de fer és una tasca d’assumir que Internet és una tecnologia que ha vingut per
quedar-se, que la realitat social està en canvi constant i que els pares –dins la tasca
educativa que han de fer amb els seus fills– han d’incloure en aquestes tasques el fet
d’ensenyar a utilitzar Internet, i això passa sovint, malauradament, per l’ús que nosaltres
fem de la tecnologia. Qui estigui lliure de culpa, que tiri la primera pedra. Si tu com a pare
o mare el primer que fas per començar el dia és mirar el mòbil, si et despertes i
despertes el nen mirant el mòbil, esmorzes mirant el mòbil, dines mirant el mòbil... El teu
fill o filla és un receptor passiu d’aquests aprenentatges i després és el que farà.
Aleshores, crec que hem de fer una anàlisi de què estem transmetent. I no hem de fer
que Internet sigui el focus de tota la nostra ira, perquè nosaltres l’utilitzem per a certes

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, professor adjunt Psicologia


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Clínica i de la Salut
coses. El problema és que no hem sabut, potser, transmetre per a què l’utilitzem
nosaltres. Per un nen és igual que estiguis treballant i enviant correus electrònics o que
estiguis mirant Twitter, ell l’únic que veu és el seu pare o la seva mare mirant una
pantalla negra.

«Aleshores, com controlem que aquestes conductes perilloses no els atrapin?»

Crec que passa pel fet que hi hagi una comunicació fluida entre pares i fills, perquè el
pare sempre tindrà aquesta tasca d’acompanyament. Un dels elements que hem vist
sempre, tant en la pràctica com en la investigació, és que la comunicació a les famílies
és superimportant; que, quan passi alguna cosa, el menor sigui capaç de traslladar-ho en
un àmbit de comunicació oberta sense por. Què és el que passa si amenaço o si es
troben en un model de comunicació més coercitiu en què, si a més de ser víctima, la por
del menor és: “Si explico això, em deixaran sense mòbil, i el mòbil és l’únic que em dona
vida”? Aleshores, ens enfrontem a aquesta dualitat. Si ell no té confiança perquè creu
que Internet és un privilegi que perdrà perquè li ha passat alguna cosa que no ha pogut
controlar, aleshores no ho explicarà. Això l’únic que farà és engrandir el problema.

Insisteixo en la supervisió. M’encantaria poder donar una fórmula màgica, però


malauradament no n’hi ha cap. Crec que això és un treball, com tants altres en l’educació
dels pares. La tecnologia és una àrea més que cal ensenyar. El problema és que per
ensenyar cal conèixer. Crec que és important que els pares i les mares siguin conscients
també d’aquestes realitats. I, al final, és molt fàcil dir: “Bé, doncs jo soc molt bon pare o
molt bona mare i conec cinc o sis amics del meu fill de l’escola”. Ja, i quan juga a la
PlayStation, és una caixa negra on no passa res? També és interessant i també és
important saber si està jugant amb gent de l’escola o no, perquè això dona pistes. Però,
malauradament, no hi ha cap fórmula màgica per prevenir tots aquests riscos possibles.

«Consell General de la Psicologia d’Espanya»

«Psicofundación»

«www.cnp2021.es»

Entrevista a Juan Manuel Machimbarrena, professor adjunt Psicologia


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Clínica i de la Salut

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