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Guía Turística del Río Magdalena

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MINISTERIO DE COMERCIO,

INDUSTRIA Y TURISMO

CONVIVIR
CONOCER
CONSERVAR
Manual ilustrado para guías
de turismo del río Magdalena
Comité Editorial
Gilberto Salcedo Ribero
María José Silva Arango
Julián Guerrero Orozco
Germán Ferro Medina
Andrés Barragán Montaña
Wade Davis

Producción Editorial
Puntoaparte SAS
www.puntoaparte.com.co

Director Editorial
Andrés Barragán Montaña

Editora General
Ana María Niño Giraldo

Directores de Arte
Mateo L. Zúñiga
Jerson Siabatto Moreno

Director de Ilustración
Guillermo Torres Carreño

Directores de Investigación
y Curaduría
Germán Ferro Medina
María Fernanda Franco Ortiz

Autores e Investigadores
Alejandro Salazar Correa
Amparo Murillo Posada
Andrés Camilo Beltrán González
Ángela Sosa Cataño
Claudia del Pilar Fuentes Polanco
Daniela Prada Adila
Daniela Sierra Navarrete
Diego Alejandro Gómez Hoyos
Eloísa Lamilla Guerrero
Fernando Rafael Navarro Bonilla
Germán Ferro Medina Pablo Andrés Velásquez Franco
Germán Peña León Paola Castillo Bejarano
Héctor Camilo Ruiz Sánchez Ramiro Delgado Salazar
Ignacio Piedrahíta Arroyave Sandra Janett Higuera Gómez Correctora de Estilo
Javier Rivera Sandoval Sandra Marcela Durán Calderón Carolina Obregón Sánchez
Johnny Meca Ospina Santiago Rincón Leuro
Juan Alberto Gómez Duque Sergio Andrés Castro Méndez Traductoras
Juan Carlos Gutiérrez Camargo Valentina Bonilla Palacios Tiziana Laudato
Juliana Dávila Gamboa Vanessa Nieto Romero Lina Grisales
Karen Viviana Gutiérrez Vargas
Laura Liliana Alarcón Forero Ilustradores Producción del Podcast Equipo de Legal Tape
Luis Enrique La Rotta Córdoba Zaida Vargas Oviedo
Luisa Fernanda Bríñez García Iohan Estévez Martínez Juan Miguel Cifuentes
Lorena Sofía Londoño Martínez
Luz Helena Oviedo Luisa Fernanda Maya Yarce María Camila Ramírez
Margarita Reyes Suárez Entrevistados
Laura Daniela Hernández Botero
María Angélica Suaza Español Steven Pinzón Rodríguez Damaris Sayas Bases de Datos y Archivos
María Catalina García Chaves Elízabeth Pérez María Fernanda Barragán Jaime
María del Carmen Benítez Trigos Diseñador Gráfico France Edith Vásquez
María Fernanda Franco Ortiz Luis Ernesto Olaya Créditos del Impresor
María José Camacho Durán Inti Alonso María del Carmen Benítez
María Teresa Arcila Estrada Raúl Ariel Rondón Impreso por Panamericana
Mario Danilo Reina Cardona Investigadores de Fichas Rosmeri Rua Formas e Impresos S.A.
Martha Isabel Gualdrón Silva de Cultura Material Samuel Mármol
Martín Andrade Pérez Germán Ferro Medina Segundo Arcenio Guzmán ISBN
Olga Elena Acosta Ossa María Fernanda Franco Ortiz Tobías Herrera 978-628-7526-19-8

El material incluido, pero no limitado a ilustraciones, artículos, fotografías y en general la información de este Manual
ilustrado para guías de turismo del río Magdalena y publicado en la página Colombia.Travel, está protegido por las leyes en
materia de propiedad intelectual de la República de Colombia. Las declaraciones y/u opiniones expresadas en la publicación
y en las piezas que acompañan este manual son opiniones del autor de la obra de carácter personal, que no corresponden
ni reflejan la posición del Gobierno Nacional, ProColombia ni del resto de entidades que han intervenido en el proyecto, Este trabajo es publicado bajo Licencia Internacional
quienes no asumirán responsabilidad alguna por cualquier daño directo, indirecto, incidental o consecuencial, punitivo, de Atribución Creative Commons 4.0 (Atribución –
especial, derivado y/o de cualquier otro daño que pueda ser causado en razón de lo allí expresado. Sin productos derivados – No uso comercial).
CONVIVIR
CONOCER
CONSERVAR
Manual ilustrado para guías
de turismo del río Magdalena

MINISTERIO DE COMERCIO,
INDUSTRIA Y TURISMO
Prólogo

E
l río Magdalena ha sido históricamente la país con la costa atlántica y, por otro, el país entero con
principal arteria fluvial, comercial, natural y el mundo. Esto ha facilitado el comercio y el intercambio
turística de Colombia. Además, ha sido una cultural en diferentes territorios.
fuente de inspiración para los juglares valle- El río Grande de la Magdalena también significa un
natos, los pintores y los escritores más reconocidos del recorrido por nuestra historia, donde nuestras raíces an-
país. ¿Qué habría sido de Gabriel García Márquez sin el cestrales se han expresado en importantes movimientos
río Magdalena? No tendríamos El amor en los tiempos culturales y sociales desde los primeros asentamientos
del cólera ni esos bellos recuerdos de la juventud del ribereños hasta la formación de las ciudades de nuestra
escritor cuando recorrió el río, desde el Caribe hacia época. Estos han dejado un importante legado que debe
el centro del país, para llegar a cursar su bachillerato, ser objeto de nuestro interés y que debemos reconocer y
travesía que inspiró gran parte de su literatura. estudiar para comprender el enorme patrimonio cultural,
Así, poner la atención tanto de los colombianos como histórico y arquitectónico del país.
de los extranjeros sobre el río Magdalena es una labor Es por estas razones que hemos decidido darle este
de vital importancia para el Gobierno. Por esta razón, en justo reconocimiento al río. También hemos querido
cabeza del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y resaltar y celebrar a las comunidades que han vivido
bajo la ejecución de ProColombia, hemos formulado este en la zona de influencia de nuestro principal afluente y
proyecto para resaltar la importancia de las actividades diversificar la oferta turística del país. Es nuestro deseo
turísticas que se realizan en torno al río Magdalena y para que el turismo se pueda aprovechar como una actividad
mejorar su competitividad, siempre bajo un principio de económica, como una fuente de desarrollo sostenible y
sostenibilidad, enfocada en la protección de los recursos como un vehículo para apropiarnos de las identidades
naturales y las comunidades. Con estas herramientas culturales del país.
buscamos promover los tesoros naturales y culturales Por otro lado, hacemos énfasis en que este docu-
que guarda el país, brindarles nuevas herramientas a los mento es una herramienta muy importante en materia
guías de turismo y a todos los actores de la cadena de de formación turística para el sector, especialmente
valor del sector, y aportar al posicionamiento del país para fomentar la actividad económica en las regiones
como potencia mundial. que el río Magdalena atraviesa y que prestan servicios
No hay que perder de vista que el río Magdalena atra- relacionados con el turismo. Creemos que este libro nos
viesa 11 departamentos de Colombia y ha sido el canal ayudará a promover el turismo cultural y sostenible en
por el cual se ha comunicado, por un lado, el interior del todos los territorios y a resaltar el valor que este tiene
para cada habitante. Nuestro objetivo es darles mejores lena particularmente porque es uno de los ejes centrales
herramientas a los destinos colombianos para ser más del desarrollo histórico, cultural y comercial del país, un
competitivos. Además, queremos prestarle especial recorrido articulador que se convierte en una manera de
atención a la promoción de nuestra gastronomía, mú- mostrar y de recorrer Colombia. Es, también, un buen
sica, artesanías y demás formas de vida en torno al río resumen de la diversidad de los destinos y de la conexión
Magdalena. De igual manera, queremos promocionar que tenemos los colombianos con el agua. El Magdalena
las actividades y prácticas ancestrales propias de los no exige itinerarios, sino que ofrece experiencias.
territorios que hacen parte del patrimonio inmaterial Convivir, Conocer, Conservar. Manual ilustrado para
de Colombia para que sean conocidos tanto por los guías de turismo del río Magdalena hace parte de un
colombianos como por los extranjeros. compromiso del Gobierno nacional, en cabeza del Mi-
También es importante resaltar que el proyecto nisterio de Comercio, Industria y Turismo y ejecutado
busca aportar a iniciativas turísticas actuales y futuras; por ProColombia, de dar herramientas para fortalecer la
es nuestra responsabilidad, a través de este material, promoción internacional y formar a los guías colombia-
brindar información que construya narrativas turísticas nos para que sean los primeros actores en la cadena de
que permitan vivir estas experiencias, darle un nuevo sig- valor del turismo. Si bien es labor del Gobierno capacitar
nificado a nuestra historia y contar las crónicas de todos a los guías, por el rol estratégico en la comunicación de
los visitantes que próximamente tendremos en el país. la narrativa del país a los visitantes, esta información
Debemos tener en mente que, si bien el río Magdalena está pensada también para cualquier persona que esté
narra y recorre la historia de nuestro pasado, también interesada en tener información confiable, fidedigna y de
será nuestro presente y se convertirá, prontamente, en calidad sobre este tema. Esta, además, es una invitación
el futuro del país. del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y de
Estos objetivos, además, encajan con lo que está ProColombia, a conocer el río Magdalena: el lugar donde
sucediendo a nivel global en el área del turismo. Hoy los se unen los mundos de la cultura, la tradición ancestral
viajeros quieren ir a espacios abiertos, quieren compartir y la naturaleza.
con la gente y quieren estar mucho más cerca de los ac-
tivos biológicos. Esta actitud coincide con las tendencias
de turismo que podemos ver hoy en día, entre las que
podemos encontrar un turismo mucho más auténtico. Carmen Caballero Villa
Desde ProColombia nos hemos enfocado en el río Magda- Presidente de ProColombia
CO
CO
CO
CONVIVIR · CONOCER · CONSERVAR
Carta comité editorial

E
ste proyecto, ya en su tercer año, forma parte investigadores, escritores, editores y antropólogos
de la colección de manuales ilustrados para que no solo han estudiado el río, sino que lo han
guías de turismo en Colombia. Por un lado, en recorrido y han convivido con sus comunidades, han
el Manual de naturaleza, nos encargamos de probado las delicias gastronómicas de los ribereños
visitar y contemplar los ecosistemas, la fauna y la flora y han participado en las fiestas patronales. El tercer
de Colombia. Por otro lado, en el Manual de cultura, nos manual cuenta entonces con un amplio espectro, tanto
enfocamos en las ferias, las artesanías, la gastronomía empírico como académico, de miradas y voces; una
y la cultura viva del país. Ahora ha llegado el momento combinación ideal a la hora de brindarles herramientas
de explorar estas dos perspectivas —que a veces pueden a los colombianos, a los guías de turismo y a los ex-
parecer, erróneamente, opuestas— en el punto exacto de tranjeros que quieran venir a conocer y experimentar
Colombia en el que confluyen: el río Magdalena. el río Magdalena.
El Guaca-Hayo, como leerán a muchos de los autores, Es importante para nosotros resaltar que este
investigadores y narradores de este libro mencionar, es proyecto, que promueve abiertamente el turismo, hace
el sistema circulatorio de Colombia, la entrada histórica énfasis en una manera ética de hacerlo: no se trata de
al interior del país, el canal comercial principal y la fuente consumir una experiencia del país, de absorber otras
de vida y sustento de los colombianos. Es, también, el culturas indígenas, criollas o urbanas de Colombia, de
eje articulador de nuestra historia, nuestro discurso, acumular o coleccionar lugares. Se trata, más bien, de
nuestra naturaleza y nuestra cultura. El río Magdalena es, aprender a convivir con las comunidades ribereñas, de
finalmente, la razón por la que los colombianos tenemos conocer sus costumbres y cultura, de contemplar su
una manera anfibia de relacionarnos con el país. naturaleza y hacer un recorrido por el río Magdalena
Es por estas razones que el tercer tomo de esta que nos recuerde su grandeza histórica y natural, y nos
colección es el Manual ilustrado para guías de turismo impulse a conservarlo.
del río Magdalena. Estas trescientas páginas fueron Finalmente, queremos mencionar que este es un
concebidas como un recorrido desde el nacimiento del proyecto multimedia. No solamente contamos con un
río en el Huila, en el páramo de Las Papas, hasta su de- manual bilingüe, sino también con fichas educativas para
sembocadura en el departamento del Atlántico, en Bocas descargar y compartir en las que se puede conocer la
de Ceniza. El manual recorrerá así los 1540 kilómetros cultura material del río y podcasts con entrevistas y
del río, explorará sus afluentes, visitará sus ciudades, capítulos del libro. Todo este material, como ha sido
cementerios y santuarios, cruzará sus puentes, probará usual en nuestros proyectos, estará disponible para libre
sus platos típicos y conocerá a su gente y sus fiestas. descarga en la página guiamagdalena.colombia.travel,
Nuestra intención, desde el comité editorial, es del portal de ProColombia, para uso de los guías y de
ofrecer un libro con información confiable, sencilla cualquier persona que tenga interés en el río Grande
y pedagógica que narre y analice la experiencia de de la Magdalena.
Guía de lectura

Al final del proceso, el equipo de trabajo


SOBRE EL PROYECTO 2. 50 audios tipo podcast de dos tipos
estuvo integrado por más de 50 profe-
EDITORIAL EN GENERAL (entrevistas e informativos).
sionales. Además de darle continuidad a
3. 100 fichas educativas que presentan la
la colección de manuales para guías de
Convivir, Conocer, Conservar. Manual ilustra- cultura material del río Magdalena.
naturaleza y de cultura, este libro pretende
do para guías de turismo del río Magdalena
ser un punto de partida de nuevos viajes y
es un proyecto editorial del Ministerio de Convivir, Conocer, Conservar fue concebido
numerosas conversaciones alrededor del
Comercio, Industria y Turismo, liderado para cuatro tipos de lectores:
río-árbol, el río-nación, el río-puerto que
por su entidad adscrita ProColombia, que
es el Magdalena. Con plena consciencia
recoge y presenta una mirada amplia del 1. El guía de turismo ávido de herramientas
de las limitaciones propias de un ejercicio
río Magdalena, sus gentes, su historia, su adecuadas y rigurosas que le permitan
de esta magnitud, se escogió un equipo
tejido social, sus oficios, sus fiestas y, de ofrecer una visión amplia del río y de las
multidisciplinario y diverso y se planteó
manera integral, el fluir de la cultura fluvial expresiones o manifestaciones culturales
una lógica editorial que privilegiara tanto
de su inmenso patrimonio en movimiento. que dan sentido a una comprensión más
una perspectiva narrativa como una mirada
allá de lo descriptivo y del lugar común.
histórica del río. El enfoque del manual
Para tal efecto, ofrece: 2. Estudiantes e investigadores que de-
buscó superar la información enciclopédica
sean ampliar sus fronteras académicas.
disponible sobre los temas elegidos y ofre-
• Un estilo narrativo sugerente, memora- 3. Visitantes internacionales y habitantes
cer a los lectores una inmersión cargada de
ble y fácilmente comprensible. de este río-país.
emoción y conocimiento integral de más de
• Un lenguaje infográfico capaz de arti- 4. El público en general.
120 temas. Este complejo y rico entramado,
cular datos, ilustraciones y bloques de
inscrito en una geografía que atraviesa
texto sin sacrificar legibilidad. Los procesos editoriales, a cargo de Pun-
Colombia de sur a norte y que narra una
• Unas ilustraciones que se inspiran en toaparte Editores y supervisados por el
historia de ocupación de miles de años, nos
las acuarelas de los viajeros del siglo comité editorial, exigieron la configuración
ofrece la posibilidad de sumergirnos en el
XIX que las actualizan y nos permiten de tres grupos de trabajo centrados en dis-
río Magdalena.
habitarlas a través de una mirada actual tintos ámbitos del quehacer editorial: uno
y de técnicas digitales. gráfico (conformado por diseñadores, ilus-
• Unos textos escritos con rigor histórico, tradores y artistas), uno textual (que constó
pero en una prosa amena y polifónica de editores, correctoras y traductoras) y otro SOBRE EL LIBRO
que le hace eco al río. de investigación (constituido por académi-
• Unos contenidos editoriales fácilmente cos, investigadores y autores de diferentes El Manual ilustrado para guías de turismo
descargables en la página web. ámbitos). El manual se construyó gracias del río Magdalena tiene como objetivo
a la larga experiencia de viajar, trabajar y ofrecer un referente obligatorio y apasio-
Convivir, Conocer, Conservar sigue las habitar el Magdalena de este grupo amplio nante de consulta sobre el río que histórica,
directrices editoriales de la colección de la de investigadores y estudiosos del río. La económica y culturalmente ha definido
que hacen parte Contemplar, Comprender, curaduría del proyecto invitó y acogió a 41 in- el devenir de la nación colombiana. Se
Conservar. Manual ilustrado para guías vestigadores y construyó un amplio abanico ha escrito de manera abundante sobre
de turismo de naturaleza en Colombia temático que sirvió para enmarcar los textos el río Magdalena en numerosas crónicas
y Cocrear, Conectar, Conservar. Manual en 18 categorías. Bajo esta definición, los 41 de viaje, ensayos y novelas. Sin embargo,
ilustrado para guías de turismo de cultura autores, más allá de ser conocedores de los era indispensable crear un documento
en Colombia. temas tratados, transmitieron la emoción cuya aproximación al río contuviera una
Al igual que sus antecesores, este pro- y el espíritu de estar en el río, una tarea poderosa herramienta metodológica y de
yecto incluye tres formatos de contenidos indispensable para restablecer el vínculo emoción para transmitir lo que ha signi-
editoriales con información complementaria: con el Magdalena y retomar, una vez más, ficado el Magdalena para Colombia en su
el cauce de una nación. historia y lo que será para su futuro.
1. Un libro de 300 páginas en versiones Adicionalmente, se contó con equipos Para la elaboración de los contenidos
en español e inglés (disponibles tanto de producción sonora y audiovisual a del libro se definieron 18 categorías que
en versión digital como impresa). propósito de las piezas complementarias. muestran el río en su diversidad natural,
TRES GRANDES REGIONES 18 CATEGORÍAS

Bajo
Magdalena 200 km

Geografía Afluentes del Ecosistemas Fauna


Magdalena
medio y geología Magdalena

Alto
Magdalena

Arqueología Caminos que llevan Pueblos, ciudades Oficios


al Magdalena y lugares

social y cultural. Estas repasan el carácter


geográfico y natural del río, su pasado
prehispánico de ocupación, las dinámicas Arquitectura, Puentes Plazas de Gastronomía
de poblamiento, las formas de habitarlo, vivienda y mercado
sus poblaciones y expresiones culturales urbanismo
sustentadas en la vida cotidiana, los oficios,
la dinámica de navegación, los sistemas de
comunicación y comercio, las fiestas, las
experiencias religiosas, entre otras. Este es
un acercamiento al río en toda su magnitud,
entendiéndolo como el eje de procesos
históricos, sociales y ambientales que han Fiestas, Acciones de Santuarios Cementerios
dejado huella y continúan marcando lo que celebraciones restauración
somos como país. y música colectiva
Para cumplir estos dos propósitos, el
manual cuenta con dos grandes capítulos:
«Miradas del Magdalena: 18 acercamientos
al río» y «Viaje por el río: 116 destinos en
el Magdalena». El primer capítulo recoge de Google Maps al punto señalado para
las distintas aproximaciones con las que facilitar su búsqueda y acceso; y un ícono
Museos Patrimonios de
un visitante nacional o internacional puede en la parte superior derecha que señala a
la humanidad
acercarse al Magdalena a través de las qué categoría corresponde el texto.
categorías previamente mencionadas y Finalmente, hay dos formas principales
les brinda contexto a las paradas que el de explorar este manual. La primera, de
manual hará en el río. El segundo capítulo forma narrativa, leyendo el libro en orden y
son estas paradas desde el nacimiento del haciendo las paradas que el manual sugiere.
río en la laguna de la Magdalena hasta su La segunda, de forma temática, en la que el en forma de constelación, en oposición a
desembocadura en Bocas de Ceniza. Están lector podrá acercarse al río eligiendo una la lectura lineal que sugiere el segundo
divididas, a su vez, en tres grandes regiones de las categorías y leyendo todos los tex- capítulo. La ventaja que ofrece este manual
que nos permiten entender el río en su tos que correspondan a ese acercamiento es la posibilidad de explorar un territorio en
condición geográfica: alta, media y baja. particular. Si bien los 18 acercamientos al movimiento, como el Magdalena, con una
Cada página del segundo capítulo, además, río pueden ser entendidos como el marco herramienta de lectura a la mano que ofrece
cuenta con un mapa que marca la ubicación conceptual que rige la estructura del libro, múltiples maneras de leerlo, múltiples voces
en la cuenca del Magdalena de lo que se estas categorías también son una propuesta y múltiples aproximaciones al río-mundo
narra; un código QR que abre un enlace de lectura en un orden temático, rizomático, de Colombia.
Contenido
N

Bajo Magdalena

100 km LA GUAJIRA

Barranquilla
mar
ATLÁNTICO
caribe
Cartagena
MAGDALENA

CAPÍTULO
CESAR

Miradas del R ío
Mag
da

len
Magdalena
Mompox

a
El Banco
SUCRE
BOLÍVAR
18 acercamientos al río
Magdalena medio

Panamá CÓRDOBA
Página
NORTE DE
SANTANDER
Geografía y geología 14

Afluentes del Magdalena 16

Ecosistemas18
Barrancabermeja
a
len
da
Fauna20 ANTIOQUIA

g
Ma
SANTANDER

R ío
Arqueología22

Puerto Berrío
Caminos que llevan al Magdalena 24
CHOCÓ
Pueblos, ciudades y lugares 26
BOYACÁ
Alto Magdalena
Oficios28
CALDAS Honda
RISARALDA
Arquitectura, vivienda y urbanismo 30
CUNDINAMARCA
Océano
Puentes32 Pacífico Bogotá D. C.
QUINDÍO
Plazas de mercado 34 Girardot
TOLIMA
Gastronomía36
ena

VALLE DEL
CAUCA
dal

Fiestas, celebraciones y música 38


Mag

META
R ío

Acciones de restauración colectiva 40

Neiva
Santuarios42

CAUCA
Cementerios  44
HUILA

Museos46
Almaguer
Patrimonios de la humanidad 48 Laguna San Agustín
de la Magdalena
NARIÑO CAQUETÁ
CAPÍTULO

Viaje
por el río
116 destinos en el Magdalena

Alto Magdalena Página 54


Página Página Página
Páramo56 Cementerio de Neiva 86 Virgen de la Canoa 116
Laguna de la Magdalena 58 Tamal del Huila 88 Armero118
Camino de Las Papas 60 Festival del Bambuco en San Juan Falan120
El Parque Arqueológico de y San Pedro 90 Cristo de los Caminantes 122
San Agustín 62 La Tatacoa 92 El bosque seco 124
Plaza de mercado de San Agustín 64 Museo de Historia Natural la Tatacoa 94 El camino real Honda-Santafé 126
Museo Parque Arqueológico de Natagaima96 Honda128
San Agustín 66 Las vírgenes de Purificación 98 Plaza de mercado de Honda  130
Estrecho del Magdalena 68 Río Saldaña 100 Pescadores en Honda 132
Timaná70 La Chamba 102 Museo del Río Magdalena 134
Río Suaza 72 Corpus Christi 104 Puente Navarro 136
Venezuela Sombrereros de Suaza 74 Lechona106 Arrancaplumas138
La Jagua  76 Girardot108 Islas fluviales 140
El Quimbo 78 Plaza de mercado de Girardot 110 Tradiciones constructivas en el
Queso yaguareño 80 Carpinteros de ribera del alto Magdalena 142
La cucamba  82 alto Magdalena 112
Neiva84 Ambalema114

Magdalena medio Página 144


Página Página Página
Bosque húmedo tropical 146 Festival de Acordeones del Ritual fúnebre de afrodescendientes  180
ARAUCA Río La Miel  148 río Grande de la Magdalena 166 Río Sogamoso 182
Camino del Nare 150 Bocas del Carare 168 Puerto Wilches 184
Ciénaga Barbacoas 152 Casa de mercado central Virgen de la Original  186
Urnas funerarias del Magdalena 154 de Barrancabermeja 170 Soledad188
Micos del Magdalena 156 Frito sudado 172 Corporación Marlon, Memorias y
Puente Monumental 158 El Llanito 174 Huellas de un Desaparecido 190
Cementerio de Puerto Berrío  160 Yondó176 Cartografía social y conocimiento
Puerto Berrío 162 Reserva Campesina del Valle propio192
Camino de San Vicente de Chucurí 164 del Río Cimitarra 178
CASANARE

Bajo Magdalena Página 194


Página Página Página
La Gloria 196 Manatíes en el río Magdalena 228 Calamar260
Hacedores de instrumentos Mompox230 El canal del Dique 262
de Tamalameque 198 Los malibú 232 San Basilio de Palenque 264
El Banco 200 Joyería de Mompox 234 Zonas de inundación 266
La cumbia 202 Semana Santa de Mompox 236 El chavarrí 268
La ciénaga de la Zapatosa 204 Cementerio de Mompox 238 Casa Museo Gabriel García Márquez 270
La Rinconada 206 El caimán y la babilla 240 Suan272
Lavanderas de Zapayán 208 Gastronomía de Mompox 242 Tradiciones constructivas en el
Chimichagua210 El santo Cristo de Mompox 244 bajo Magdalena 274
Brazos de Loba y Mompox 212 Festival del Chandé 246 Arqueología en Barranquilla 276
Alfarería en Juana Sánchez 214 Talaigua Nuevo 248 Gran Malecón del río 278
San Martín de Loba 216 El oficio de navegar 250 Máscaras del Carnaval de Barranquilla 280
Festival Nacional de la Tambora 218 Carpinteros de ribera de Pasacaballos 252 Carnaval de Barranquilla 282
Río Cauca 220 Areneros de Plato 254 Bocachico en cabrito 284
Río San Jorge 222 Festival Folclórico de la Leyenda Museo del Caribe Colombiano 286
Magangué224 del Hombre Caimán 256 Puente Pumarejo 288
Virgen de la Candelaria 226 Semana Santa en Tenerife 258 Bocas de Ceniza 290

GUAVIARE

Página Página
Bibliografía292 Créditos295
CONVIVIR Bajo Magdalena

CONOCER LA GUAJIRA

CONSERVAR Barranquilla

ATLÁNTICO

Manual ilustrado para guías Cartagena


de turismo del río Magdalena MAGDALENA

mar
caribe CESAR

R ío
Mag
da

len
Mompox

a
El Banco
SUCRE
Panamá BOLÍVAR

Magdalena medio

CÓRDOBA NORTE DE Venezuela


SANTANDER

Barrancabermeja
na
d ale
g

ANTIOQUIA
Ma

SANTANDER ARAUCA
R ío

Puerto Berrío

CHOCÓ

BOYACÁ
Alto Magdalena CASANARE
CALDAS Honda
RISARALDA
CUNDINAMARCA
Océano
Pacífico Bogotá D. C.
QUINDÍO
Girardot
TOLIMA
ena

VALLE DEL
l
gda

CAUCA
Ma

META
R ío

Neiva
N

CAUCA
HUILA

100 km

Almaguer
Laguna San Agustín GUAVIARE
NARIÑO CAQUETÁ
de la Magdalena
Viaje
CAPÍTULO

por el río
116 destinos en el Magdalena

Alto Magdalena Página 54


Página Página Página
Páramo56 Cementerio de Neiva 86 Virgen de la Canoa 116
Laguna de la Magdalena 58 Tamal del Huila 88 Armero118
Camino de Las Papas 60 Festival del Bambuco en San Juan Falan120
El Parque Arqueológico de y San Pedro 90 Cristo de los Caminantes 122
San Agustín 62 La Tatacoa 92 El bosque seco 124
Plaza de mercado de San Agustín 64 Museo de Historia Natural la Tatacoa 94 El camino real Honda-Santafé 126
Museo Parque Arqueológico de Natagaima96 Honda128
San Agustín 66 Las vírgenes de Purificación 98 Plaza de mercado de Honda  130
Estrecho del Magdalena 68 Río Saldaña 100 Pescadores en Honda 132
Timaná70 La Chamba 102 Museo del Río Magdalena 134
Río Suaza 72 Corpus Christi 104 Puente Navarro 136
Sombrereros de Suaza 74 Lechona106 Arrancaplumas138
La Jagua  76 Girardot108 Islas fluviales 140
El Quimbo 78 Plaza de mercado de Girardot 110 Tradiciones constructivas en el
Queso yaguareño 80 Carpinteros de ribera del alto Magdalena 142
La cucamba  82 alto Magdalena 112
Neiva84 Ambalema114

Magdalena medio Página 144


Página Página Página
Bosque húmedo tropical 146 Festival de Acordeones del Ritual fúnebre de afrodescendientes  180
Río La Miel  148 río Grande de la Magdalena 166 Río Sogamoso 182
Camino del Nare 150 Bocas del Carare 168 Puerto Wilches 184
Ciénaga Barbacoas 152 Casa de mercado central Virgen de la Original  186
Urnas funerarias del Magdalena 154 de Barrancabermeja 170 Soledad188
Micos del Magdalena 156 Frito sudado 172 Corporación Marlon, Memorias y
Puente Monumental 158 El Llanito 174 Huellas de un Desaparecido 190
Cementerio de Puerto Berrío  160 Yondó176 Cartografía social y conocimiento
Puerto Berrío 162 Reserva Campesina del Valle propio192
Camino de San Vicente de Chucurí 164 del Río Cimitarra 178

Bajo Magdalena Página 194


Página Página Página
La Gloria 196 Manatíes en el río Magdalena 228 Calamar260
Hacedores de instrumentos Mompox230 El canal del Dique 262
de Tamalameque 198 Los malibú 232 San Basilio de Palenque 264
El Banco 200 Joyería de Mompox 234 Zonas de inundación 266
La cumbia 202 Semana Santa de Mompox 236 El chavarrí 268
La ciénaga de la Zapatosa 204 Cementerio de Mompox 238 Casa Museo Gabriel García Márquez 270
La Rinconada 206 El caimán y la babilla 240 Suan272
Lavanderas de Zapayán 208 Gastronomía de Mompox 242 Tradiciones constructivas en el
Chimichagua210 El santo Cristo de Mompox 244 bajo Magdalena 274
Brazos de Loba y Mompox 212 Festival del Chandé 246 Arqueología en Barranquilla 276
Alfarería en Juana Sánchez 214 Talaigua Nuevo 248 Gran Malecón del río 278
San Martín de Loba 216 El oficio de navegar 250 Máscaras del Carnaval de Barranquilla 280
Festival Nacional de la Tambora 218 Carpinteros de ribera de Pasacaballos 252 Carnaval de Barranquilla 282
Río Cauca 220 Areneros de Plato 254 Bocachico en cabrito 284
Río San Jorge 222 Festival Folclórico de la Leyenda Museo del Caribe Colombiano 286
Magangué224 del Hombre Caimán 256 Puente Pumarejo 288
Virgen de la Candelaria 226 Semana Santa en Tenerife 258 Bocas de Ceniza 290
VIAJE POR EL RÍO

Alto Magdalena
Laguna de la Magdalena

Página 54
4000
m s. n. m.

3500
m s. n. m.

3000
m s. n. m.

2500
m s. n. m.

2000
m s. n. m.

1500
m s. n. m.
Río Saldaña

Río La Miel
Río Bogotá

1000
m s. n. m.
Río Opón
Neiva

Girardot

Puerto Salgar

500
Puerto Berrio
Puerto Nare

m s. n. m.
Honda

0 100 km 200 km 300 km 400 km 500 km 600 km 700 km 800

52
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Magdalena medio Bajo Magdalena


Página 144 Página 194

Páramo

Frío

Pisos térmicos
Templado

Brazo de Loba

Brazo Morales

Cálido
Canal del Dique
Río Sogamoso

Río San Jorge


Río Lebrija

Río Cesar

Río Cauca
Barrancabermeja

Puerto Wilches

Bocas de Ceniza
Sitio Nuevo
Tacamocho
Magangué
La Gloria
Gamarra

Coyongal
El Banco

Calamar

mar
caribe
0 km 900 km 1000 km 1100 km 1200 km 1300 km 1400 km 1500 km 1600 km

53
ANTIOQUIA BOYACÁ
ALTO MAGDALENA
CHOCÓ

a
agdalen
ALTO MAGDALENA

Río M
Página
Páramo56
Laguna de la Magdalena 58
Camino de Las Papas 60 CALDAS
El Parque Arqueológico de San Agustín 62 Mariquita Honda
Plaza de mercado de San Agustín 64
Museo Parque Arqueológico de San Agustín 66 Falan
Estrecho del Magdalena 68
Timaná70 RISARALDA
Río Suaza 72 Armero
CUNDINAMARCA
Sombrereros de Suaza 74
La Jagua  76
El Quimbo 78 Ambalema Beltrán
Queso yaguareño 80
La cucamba  82
Neiva84 Bogotá D. C.
Océano Cementerio de Neiva 86
Pacífico Tamal del Huila 88
QUINDÍO

otá
Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro 90

og
B
La Tatacoa 92 Río
Museo de Historia Natural la Tatacoa 94
Natagaima96
Las vírgenes de Purificación 98
Girardot
Río Saldaña 100
La Chamba 102
El Espinal
Corpus Christi 104
Lechona106
Girardot108 VALLE DEL TOLIMA La Chamba
Plaza de mercado de Girardot 110 CAUCA
Carpinteros de ribera del alto Magdalena 112 Saldaña
Ambalema114
Virgen de la Canoa 116
Armero118
Falan120
Cristo de los Caminantes 122
El bosque seco 124 Natagaima
El camino real Honda-Santafé 126
Honda128
Plaza de mercado de Honda  130
Pescadores en Honda 132 Museo de Historia
Museo del Río Magdalena 134 Natural la Tatacoa
Puente Navarro 136 Desierto de
Arrancaplumas138 la Tatacoa
Islas fluviales 140
Tradiciones constructivas en el
ña

alto Magdalena 142


alda
R ío S

Neiva META

Yaguará
a
alen
agd

CAUCA
M
Río

HUILA

La Jagua
za
ua

Parque Nacional Parque Arqueológico Timaná


os

Natural de Puracé

de San Agustín
Suaza N
Almaguer San Agustín CAQUETÁ
Laguna de la Museo Arqueológico
Magdalena de San Agustín
NARIÑO
50 km

54
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Alto
Magdalena
El origen

E
l alto Magdalena es origen y diversidad. Su empi- El alto Magdalena es el origen del mestizaje entre pueblos
nado descenso desde su nacimiento en la laguna indígenas, afros y españoles que se asentaron y construye-
de la Magdalena a 3685 metros sobre el nivel del ron su vida alrededor del río y de la naturaleza en ciudades
mar hasta los 229 metros en los que termina el tempranas como Timaná, Neiva y Honda. Ciudades que
alto Magdalena, en Honda, constituyen una diversidad de aún hoy son importantes, como Timaná, por ser la cuna
ecosistemas y paisajes que moldean sus culturas y pobla- de la resistencia indígena; Neiva, primera capital y puerto
ciones. Son tan solo 523 kilómetros de recorrido del río sobre el río; y la histórica Honda mantiene su carácter de
que nos permiten encontrar el Magdalena más cambiante, bisagra entre el alto y medio Magdalena. Los caminos que
escarpado y vital. La majestuosidad del río se manifiesta pasaron por estos lugares conectaron a su vez las princi-
en el camino que separa la cordillera Central de la Oriental, pales ciudades del reino por el camino de Honda a Santafé
palpando a su paso los departamentos de Cauca, Huila, o el de Las Papas hacia Almaguer y Quito. Luego vinieron
Tolima y Cundinamarca y 47 de sus municipios. ciudades como Girardot y Ambalema, que movilizaron el
En el páramo del Macizo colombiano, el permanente desarrollo del país gracias a su modernidad y el impulso
nacimiento del río Magdalena se celebra casi como un que le dieron a la economía de exportación.
milagro, pues sabemos todo el camino que le falta por Con el conocimiento del entorno, los oficios de tejedo-
recorrer, piedras por saltar, ondulaciones por esquivar, ras, alfareras y pescadores marcaron un territorio y unos
montañas por descender y nutrientes por cargar. saberes que se mantienen hasta hoy y le dan identidad
El río corre con ímpetu y fuerza por bosques altoandi- a la región. Identidad que también viene de su diversa
nos, bosques bajos, bosques secos y hasta el desierto de gastronomía, propia de tierras con una conexión fuerte
la Tatacoa. Cuando llega al valle, entendemos que, con entre valle y montaña: tamal, lechona, pescados, quesos y
su tarea milenaria, ha separado las cordilleras. El fluir de demás preparaciones que se pueden degustar de la mano
sus aguas lleva consigo millones de sedimentos que le de cocineras en plazas de mercado como la de Girardot,
van quitando a la montaña y que, luego, como en una Honda y San Agustín.
ofrenda, nutrirán las ciénagas y las partes bajas del río, Estos son territorios anclados por importantes santua-
mientras que las más persistentes se entregarán al mar. rios como el del Cristo de los Caminantes de Mariquita que
La montaña le pone todo su pecho al río y, entre los dos, acompaña al peregrino, y advocaciones como la Virgen de
se hacen Magdalena. la Canoa en Beltrán, que trae peces y alegría, y la Virgen
Las tierras del Magdalena han sido históricamente de la Purificación y del Amparo en el municipio de Purifica-
habitadas por poblaciones que desde antes de la Conquista ción. Todas son imágenes poderosas que han trascendido
se encontraban en las partes altas y los valles, conectando a hacer parte de los pueblos y sus celebraciones alrededor
entre sí por caminos de tierra y agua. El Guaca-Hayo o del río y de su simbolismo de bautismo y transformación
«el río de las tumbas» es el gran legado que dejan como como en las fiestas de san Juan y san Pedro en Neiva y la
testimonio de civilización los habitantes de lo que hoy co- fiesta del Corpus Christi en El Guamo.
nocemos como San Agustín. Son las poblaciones indígenas En el alto se celebra el origen del río, la vida, el mesti-
que resistieron y que aún encuentran su legado en los zaje. Lo sagrado está contenido desde las microscópicas
pueblos, cabildos y resguardos de las montañas como en plantas que en el páramo sostienen una pequeña gota de
Natagaima. Huellas que hoy en día podemos seguir reco- agua que fluirá en adelante en una región que celebra la
rriendo en museos como el arqueológico en San Agustín diversidad de entornos y culturas que ha sostenido esta
o el Museo del Río Magdalena en Honda. región del alto río Magdalena.

55
ALTO MAGDALENA

Páramo
El ecosistema de la vida

Hay agua por todas partes.


Se siente en la nariz al inhalar
profundo y llenar los pulmones
de esa humedad que hace
estar presente. Se ve en las
vellosidades de las pequeñas y
diversas plantas que colman el
espacio. Se siente en el suelo,
bajo los pies que se hunden
y luchan por no quedar
anegados. El páramo es un
lugar que se siente. Su viento
fuerte, permanente y frío
zumba en los oídos como si se
estuviera en un mar de nubes.
María Fernanda Franco Ortiz

El Macizo colombiano es una extensa área


al suroccidente del país que abarca diferen-
tes alturas, ecosistemas, usos de la tierra
A
y formas de vida. Es un territorio con un
complejo entramado de lagunas, volcanes, Cerca del 86% de los páramos del país aún se
bosques altoandinos y contiene uno de los mantienen en un buen estado de conservación.
más sagrados ecosistemas de Colombia: el Aunque esta cifra es alta, por la fragilidad de
este ecosistema hay un permanente riesgo B
páramo. Allí nacen los ríos Caquetá, Mag- debido a las actividades agrícolas, de pastoreo
dalena, Putumayo, Patía y Cauca. Por esto y mineras que allí se realizan.
Para llegar al páramo se debe atravesar primero
es también llamada la estrella orográfica o por los bosques de niebla, otro ecosistema
fluvial colombiana. maravilloso, colmado de nubes y de árboles
El agua, elemento inequívoco que permite Esta vasta área contiene cerca de 13 pára- que se van volviendo más pequeños a medida
que ascienden las montañas hasta convertirse
la vida, abunda por todas partes. Por esta ra- mos. Algunos de estos son el de Cutanga, en ese paisaje de plantas achaparradas y de
zón, el Macizo ha sido catalogado por parte de el Letrero, Las Papas —donde nace el río inmensidad multicolor dada por la microvegeta-
la Unesco como reserva de la biósfera, pues Magdalena—, el Apio, el Buey, las Hermosas, ción que brinda el páramo.
alberga una de las grandes reservas hídricas entre otros. Los frailejones, el chusque,
del planeta. Allí, las plantas y el ecosistema las puyas y demás plantas crecen con
se han especializado para responder a la gran paciencia y se van abrazando entre ellos, cóndores y las águilas son esquivos a los
tarea de capturar el agua en todas sus formas, en un bosque entretejido y de baja altura. humanos y se entregan a su montaña, a su
contenerla en el suelo y subsuelo, para luego Mientras que los osos de anteojos, las páramo, a sus aguas y al privilegio de estar
ponerla a disposición de todos. dantas de páramo, los venados conejo, los en las cumbres.

56
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La mitad de los páramos colombianos se


encuentran bajo alguna categoría de protección
y conservación. Es el caso del páramo de Las
Papas, donde nace el río Magdalena. El Parque
Nacional Natural Puracé, que fue declarado sitio
de protección en 1975, resguarda 83000 hectáreas
de ecosistemas estratégicos de alta montaña. Es
un paisaje sublime que invita permanentemente al
silencio humano, el disfrute y la introspección.

Asistir al páramo: esa es la mejor forma


Quienes mucho conocen el páramo saben de describir la experiencia de estar allí.
200 km
que cada uno tiene su dueño. Puede ser una No se visita un lugar; se está asistiendo
planta o un animal, puede que simplemente al nacimiento permanente de la vida. La
esté ahí, aunque no se vea. Por eso hay que ausencia humana es un privilegio en donde
portarse bien, pedir permiso y agradecer todo sigue pasando; las aguas se conden-
para poder pasar y permanecer. Si el dueño san en las hojas de los frailejones y, sobre
quiere, hace que todo «se cierre»: las nubes los suelos colmados de agua, empiezan a
bajan a nivel del suelo, todo es blanco, no fluir silenciosos hilos que van mostrando
Alto
se ve a dos metros de distancia, el frío el relieve, el descenso, los surcos que se Magdalena
entra hasta los huesos y el único deseo es construyen y cambian en la medida en que
salir pronto de allí. Por el contrario, si se es lo necesitan. No hay esfuerzo, solo una
bienvenido, las nubes «se abren»: el cielo búsqueda permanente de fluir. Asistir al
se despeja, el sol intenso quema la cara y el páramo es una decisión del ascenso; solo
paisaje se entrega a la vista con sus verdes subiendo se puede llegar. Es un esfuerzo
olivas, tierra, azul intenso y quietud. Este es que se hace a manera de ofrenda, de regalo
Ver el mapa
un regalo del que no todos pueden disfrutar. por la vida, por lo más sagrado.

57
ALTO MAGDALENA

Laguna
de la Magdalena
El inicio de un viaje por la vida

Todo nacimiento es
inspiración y está cargado
de esperanza. En el sur de
Colombia, en la frontera
entre los departamentos
del Huila y el Cauca, por
encima de los 3600 metros
de altura, está naciendo de
manera permanente el río
Magdalena.
Germán Ferro Medina

El río Magdalena nace en el páramo de


Las Papas, ecosistema maravilloso y único
precedido de una rica vegetación plena de
colorido en un mundo infinito de lo pequeño.
El páramo es un sublime contenedor de las
aguas, almacenamiento hídrico mediante
el efecto esponja, que captura y filtra agua Colombia, liderada por Neiva, constituyén-
de lluvia y niebla. Rodeado de precipicios dose así en un paso obligado y necesario
y cañones en medio de la inmensidad y la para remontar los Andes. La región del
imponencia de las montañas y los volcanes, Macizo colombiano, donde nace el río, está
donde aún los Andes no se han abierto en ocupada por una población campesina que
sus ramales, es el nudo de los pastos, donde avanza en la colonización y ampliación de
todo está por nacer. La región geográfica la frontera agrícola, especialmente con el
es conocida como el Macizo colombiano. cultivo de la papa. Igualmente han ocurrido
El nacimiento del río tiene lugar en una algunos brotes de cultivos ilícitos y ha habi- A
majestuosa planicie de pantanos. Nace en do presencia de ganadería y tala. Todo esto
una laguna circular de 200 metros de largo es una amenaza al equilibrio del ecosistema El Macizo colombiano está ocupado por la
que lleva el mismo nombre del río: la laguna delicado y frágil del páramo. tradición indígena y campesina, quienes
tienen desde años atrás un gran respeto
de la Magdalena, resguardada por una for- Tenemos entonces un gran desafío por por este lugar. La laguna es valorada
mación de montañas singulares y dentadas, delante: el páramo no se puede descuidar por su temperamento fuerte, bravo,
conocida como «la corona de Dios». y se debe seguir luchando por su conser- que quiere decir u obliga a respetar su
condición de lugar sagrado que otorga la
Desde tiempo atrás, en el periodo colonial, vación y conocimiento. Esto se traduce en vida, haciendo posible el nacimiento del
el lugar del nacimiento del río Magdalena ha apoyo a los campesinos, principalmente, río. A la laguna de la Magdalena hay que
estado asociado al camino de Almaguer. Este para que puedan convivir sanamente con el acercarse con sigilo, en silencio y con la
humilde disposición de pedir permiso para
vincula la región del gran Cauca, en dirección páramo y mejorar sus condiciones sociales observarla y aún más para entrar en su
a Popayán, con la región del suroccidente de de salud, educación y mercado. entorno delicado y sublime.

58
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

En este conjunto enmarañado de montañas


que es el Macizo colombiano, donde nace
el río Magdalena, tiene lugar también el
nacimiento de otros cuatro importantes 200 km
ríos. Esto se conoce como la estrella fluvial
de Colombia. Allí emprenden su marcha
en diferentes direcciones el Patía hacia el
Pacífico; el Caquetá y Putumayo al suroriente,
al encuentro con el Amazonas; y el Cauca en
la misma dirección del Magdalena.

Alto
Magdalena

Ver el mapa

Asistir al nacimiento de este río-país es


una carga de emoción. Llegar a él es un
deseo que requiere de un esfuerzo impor- amable hospitalidad y una rica presencia
tante de perseverancia y de un estado del de estatuaria prehispánica orientada, con
alma que logre construir empatía con el hermético interés, hacia el nacimiento. A
lugar, en todo sentido, sagrado, colmado partir de allí, los viajeros durante el camino El camino de ascenso no es fácil; se requiere
de silencio y resguardado por un ejército tienen la oportunidad de ser recibidos por de un guía conocedor de la zona y de una
de nobles frailejones. acogedoras y humildes posadas que ofre- fortaleza física y emocional para asistir a
Para llegar al lugar del nacimiento, des- cen el descanso, la comida y la reparación este gran momento. Acompañados de un frío
de la población de San Agustín en el Huila, de fuerzas para los viajeros peregrinos y penetrante, un fuerte viento y una sensación
se debe realizar un tramo en automóvil los caballos. de soledad conmovedora descubrimos, en
hasta la confluencia del río Quinchana con Después de dos jornadas a caballo por un medio del deslumbramiento o algo parecido
el río Magdalena, que en tiempos prehis- sendero a veces confuso e irregular, que se a un espejismo, la laguna y, en una orilla, el
pánicos fue llamado con la voz quechua presenta empinado, pedregoso y pasado por nacimiento tímido del Magdalena, que corre
de Guaca-Hayo o «el río de las tumbas». agua la mayoría del tiempo, se llega al desti- horizontal y forma un cauce no mayor a un
El poblado del mismo nombre ofrece una no final que es el comienzo: un nacimiento. metro de aguas heladas deseosas de partir.

59
ALTO MAGDALENA

Camino
de Las Papas
Surcar las nubes para enlazar los valles

Colombia es una urdimbre de caminos


que pueden contar gran parte de
su historia. Al Macizo colombiano lo
atraviesa el camino de Las Papas,
con su historia de siglos, un lugar de
tránsito y conexión. Caminar allí es un
acto de confianza, silencio, presencia
y resistencia; es reafirmar una huella
colectiva de un país que siempre se está
conectando y transformado.
María Fernanda Franco Ortiz

Existen vestigios arqueológicos que proyecto de expansión del reino a expensas


evidencian caminos en el alto Magdalena de la riqueza de los territorios por medio
desde el siglo VII. Estas primeras sociedades de una economía extractiva y la llamada
prehispánicas habitaron el territorio, y la «pacificación de indios». Los caminos se
necesidad de conectarse, de buscar nuevos hicieron inminentes para conectar estas
parajes y de intercambiar productos, las poblaciones y su producción minera.
llevó a marcar las primeras sendas que La red de caminos que entonces conec-
atraviesan la cordillera y los valles interan- taba las dos grandes ciudades del reino
dinos. Fue así como empezaron a surgir —Quito y Santafé— bajaba de la cordillera
los caminos entre lo que hoy llamamos los Oriental a trazar su ruta por el valle del
departamentos de Cauca y Huila. río Magdalena o por el valle del río Cauca; A
Con la conquista hispánica, el proyecto luego atravesaba la cordillera Central por
de colonización de nuevas tierras trajo con- el conocido paso del Quindío. La ruta aguas A principios del siglo XIX, el camino de Las
Papas permitió el comercio de productos
sigo la fundación de ciudades y la creación arriba por el Magdalena hacía el cruce de la provenientes del Cauca como lana, ganado
de caminos que conectaban los poblados. Central por el páramo de Guanacas o, más y anís; y del Huila, caballos, sal y ropa.
Esto llevó a fortalecer las redes que existían al sur, por el páramo de Las Papas. Neiva y El intercambio se dio entre diferentes
territorios y fue producto de los recursos
de antaño y a mejorar su infraestructura, Popayán fueron ciudades intermedias clave obtenidos en pisos altitudinales desde el
pues la frecuencia y el uso por parte de para quienes recorrían estos caminos. nivel del mar hasta el páramo.
personas y animales aumentaron. El camino del páramo de Las Papas pasa
Hacia mediados del siglo XVI, los espa- por San Agustín, la laguna de la Magdalena
ñoles fundaron pueblos en lugares provistos y llega a Almaguer en el Cauca. Asegurar Sin embargo, para finales del siglo XVI, los
de grandes yacimientos de minerales como este camino en manos españolas fue una españoles se consolidaron en este territorio
oro y plata. Fue así como nacieron ciudades proeza dada la resistencia de los pueblos que comunicaba la gobernación de Popayán,
como La Plata, Timaná, Popayán y Alma- indígenas que lo habitaban y por las mis- desde Almaguer, con el alto Magdalena y,
guer, en las vertientes del Macizo. Era un mas condiciones complejas del terreno. por lo tanto, con Santafé de Bogotá y Quito.

60
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Almaguer fue reconocida como una parada el camino se reactiva una vez más por su
obligatoria por su importante actividad potencial de comunicación entre Huila y
de extracción de recursos minerales, es- Cauca y la buena calidad de las tierras
pecialmente de oro. Además, desde muy para promover el desarrollo agropecuario.
temprano, fue la única población española El camino que llevaba varios siglos siendo
entre Popayán y Quito. Para mediados del transitado no perdió su vigencia y fue
siglo XVIII, la producción de los minerales elevado a la categoría de Camino Nacional.
en Almaguer y La Plata había disminuido, Conocido entonces como el Camino
lo que llevó a mantener los caminos en Nacional de Las Papas, este estuvo activo
una actividad comercial y de intercambio por varios decenios del siglo XX, pero la
de diversos recursos. falta de mantenimiento, la construcción de
A principios del siglo XX, Rafael Reyes, otras vías de comunicación y la presencia
con su principal interés de conexión entre de grupos armados llevó cada vez más al
los Andes y las tierras bajas, impulsó dife- desuso del camino. Hoy ha resurgido como
rentes vías de comunicación. En el Macizo, un nuevo destino turístico y de valoración
ambiental, y es protegido por el Parque
Nacional Natural Puracé.
Actualmente, se recorre el camino desde
San Agustín, en el Huila, a Puerto Quincha-
na y a la laguna de la Magdalena; o desde
Popayán, Cauca, pasando por Almaguer, y
subiendo a la laguna por Valencia. Es una
porción del camino centenario que aún
permite asistir al nacimiento de lo que fue
y es el país.

Grandes personajes de la historia recorrieron


este camino, lo que ha permitido documentar
y tener memoria de las impresiones y los
registros de todo aquello que encontraron
a su paso por el páramo. Algunos de ellos
fueron Alexander von Humboldt, Francisco
José de Caldas y Agustín Codazzi con la
Comisión Corográfica.

200 km

B Alto
Magdalena

Fray Juan de Santa Gertrudis, gran cronista


de la orden franciscana, en su obra Maravillas
de la naturaleza narra con detalle el viaje en
el que cruzó el páramo de Las Papas en 1757.
Es una obligatoria fuente de consulta para una
mirada del contexto cultural, las condiciones
de las comunidades indígenas y el paisaje
Ver el mapa
natural de fauna y flora de la época.

61
ALTO MAGDALENA

El Parque
A

Entre las manos de los personajes


tallados en piedra se identifican objetos

Arqueológico
que se han interpretado como caracoles,
bastones, herramientas, bolsas o
calabazos. Otras estatuas parecen ingerir
o expulsar de sus fauces animales o
pequeñas figuras humanas.

de San Agustín
Patrimonio de la humanidad

Los monumentales sitios funerarios


precedidos por magistrales tallas de seres
con rostros humanos y animales, o la fuente
ceremonial del Lavapatas, entre muchos otros
vestigios arqueológicos construidos por culturas
que habitaron la región hace 2000 años y que
hacen parte del recorrido del Parque Arqueológico
de San Agustín y su área de influencia, fueron incluidos
en 1995 en la lista de patrimonio mundial de la Unesco N

como testimonios únicos y excepcionales de una tradición


cultural desaparecida de valor universal extraordinario. 200 km

Margarita Reyes Suárez

La historia del parque arqueológico en


Alto
el alto Magdalena, departamento del Magdalena
Huila, está vinculada a los orígenes de la río Magdalena. Aunque se pueden encontrar
investigación y protección de los vestigios rasgos similares, cada estatua es única: la
arqueológicos de nuestro país. Fue allí don- diversidad de rostros, manos, ojos, bocas,
de pioneros de la arqueología y autoridades vestimentas y atavíos, sus gestos, posturas,
locales y nacionales se dieron a la tarea tocados e incluso los colores que algunas
de frenar acciones de robo y saqueo para conservan son evidencia de la complejidad
Ver el mapa
proteger los vestigios arqueológicos de la social y la riqueza simbólica y estética
nación. El parque fue creado en 1931 para alcanzada por estos grupos humanos.
la investigación, conservación y divulgación Viajeros, investigadores y curiosos han
del patrimonio arqueológico y fue abierto buscado interpretar las rígidas y enigmáticas Solo sabemos a ciencia cierta que hicieron
al público en 1937. figuras, escudriñando en las cualidades de parte de contextos fúnebres y que hoy son
Cerca de 500 estatuas se han encontra- la piedra, imaginando la intención y el sentir objeto de contemplación. Como habitantes
do, en su mayoría en contextos funerarios, de sus creadores: ¿dioses? ¿Imágenes del del bosque hoy posan erguidas y nos invitan
localizadas en importantes concentraciones demonio? ¿Seres sobrenaturales? ¿Cha- a abrir los sentidos y a dejarnos seducir por
utilizando, como eje de asentamiento, el gran manes enmascarados? ¿Partos y rituales? sus gestualidades y posturas.

62
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Algunos estudiosos han planteado que los


colores y combinaciones que aparecen en
estatuas y lajas de las tumbas están relacionadas
con los diseños de las pieles de las serpientes o
de los colores de plumajes presentes en el cuello
y el pico de aves del universo mítico.

vadas en el alto del Purutal, cuyas estatuas


fueron halladas con pintura en la totalidad
de rostros y cuerpos.
B En el alto de la Chaquira, un imponente
fueron utilizadas para rodear los muros paisaje de cimas, laderas y montañas se
Estos monumentales sitios estuvieron
igualmente relacionados con lugares y paredes de montículos a manera de abre ante nuestros ojos y abajo, encaño-
para la vida, donde mujeres y hombres elemento de contención. nado, el gran río Magdalena. Hacia allí están
artífices de estas complejas y elaboradas Los escultores de San Agustín tallaron dirigidas las miradas de los personajes, talla-
tumbas construyeron sus viviendas,
cazaron, pescaron y cultivaron la tierra igualmente formaciones naturales de pie- dos en una gran roca, que parecieran estar
para su supervivencia. dra y una de las más sorprendentes obras suspendidos o en estado contemplativo.
escultóricas es la fuente ceremonial del La- La estatuaria del alto Magdalena es uno
vapatas. Se trata del lecho de una quebrada de los cuatro patrimonios de carácter mun-
Cada uno de los personajes tallados en formada por una gran roca volcánica sobre dial que están profundamente vinculados
piedra, grandes y pequeños, pareciera la que esculpieron cerca de 33 figuras en al río Grande de Colombia: el Magdalena.
haber sido concebido para desempeñar bajo y alto relieve. Allí sobresalen culebras, En este sector el río fue llamado por los
una función específica: algunos de gran lagartos y algunas figuras humanas, confor- pueblos que lo habitaron en el pasado Gua-
tamaño y con sorprendentes tocados; mando un complejo laberinto de canales, ca-Hayo, «el río de las tumbas». Hicieron
con simétricos detalles en sus rostros pozos y piletas por donde circulaba el agua. de este lugar un sitio sagrado que honró el
ostentan colmillos y rasgos felinos con Algunas lajas que conforman las tumbas agua y la montaña, erigió una gran necró-
cuerpos humanos; algunos que fueron del alto Magdalena fueron pintadas con polis en talla de piedra de singular belleza y
dispuestos presidiendo las tumbas; otros figuras geométricas y diseños circulares de complejidad simbólica. Ahora son «vestigios
más delgados, localizados a cada lado de diferentes colores, entre los que predomi- de una nación artista y laboriosa», como
la figura central, portan en sus manos lo naron el rojo, el negro, el amarillo, el blanco se refirió a ella Caldas, una civilización que
que parecieran mazos y escudos, dando la y el café. Un ejemplo de ello son algunas de nos deja un legado de trascendencia, un
apariencia de ser personajes custodios de las tallas y lajas que se encuentran en los punto de convergencia entre los Andes y
los recintos ceremoniales; otros tallados a sitios del alto de los Ídolos y Piedras en el la Amazonía, y que recuerda, en medio de
manera de columnas, más sencillas y que municipio de Isnos del parque arqueológico. un paisaje exuberante, la íntima relación
presentan facciones y brazos insinuados, Un caso excepcional son las tumbas exca- entre la vida y la muerte.

63
ALTO MAGDALENA

Plaza de mercado
A

En las reconocidas sancocherías de la plaza


de mercado, como son nombrados los puestos

de San Agustín
de comida, se puede disfrutar de apetitosas
sopas servidas con un generoso picadillo
de aromático cilantro, de rellenas, chorizos,
tamales, gallina campesina acompañada
de yuca y papa y, para complementar el
desayuno o la merienda de la tarde, café o
Una gran familia chocolate con quesillos, toda la variedad de
amasijos y las famosas achiras, elaboradas
con harina del tubérculo del mismo nombre,
tradicional de la región.

En una gran explanada se encuentra


la plaza de mercado o galería del
municipio de San Agustín. Es el
sustento de cerca de 400 familias: un
grupo amplio de mujeres y hombres
jóvenes que son la tercera o cuarta
generación que ha nacido y crecido en
medio del bullicio y el olor de frutas y
verduras. Recuerdan corretear y jugar
entre bultos y cajones del mercado en
espacios improvisados por sus madres
para hacer sus tareas, ayudar a cuidar
del negocio y vender, desgranar
y embolsar mazorca y arveja. Se
consideran una gran familia.
Margarita Reyes Suárez

El mercado en San Agustín se remonta


a una tradición prehispánica. Durante la
Colonia existieron numerosos puntos de
trueque o intercambio de productos conoci-
dos como tianguis, activados por diferentes Aún no ha amanecido y ya se escucha el
grupos humanos localizados en las dos crujir de las puertas de la plaza dando la
vertientes del río Magdalena. La red de bienvenida a las primeras personas campe-
caminos que conecta diferentes territorios sinas que, hoy sábado, han madrugado para
del Macizo permitió el desplazamiento e preparar sus atados de productos cultiva-
intercambio cultural y comercial de grupos dos y para llegar a la galería con el canto
de las tierras altas, en las cumbres de las de los gallos. Durante la mañana esperan
montañas, con las zonas bajas, en el río lograr intercambiar sus productos con otros y removiendo, con grandes cucharones,
Magdalena que corre encañonado entre campesinos que vienen de otras veredas o caldos, sopas de maíz y sancochos. En los
las montañas. Grupos como los pastos, venderlos a lugareños que aprecian el valor entrepisos, en vistosos canastos, se ofrecen
quillacingas, yalcones, paeces y timanaes de sus productos orgánicos. panecillos, rosquillas, pandebonos, achiras,
recorrieron la escarpada topografía del Ma- Desde temprano se abren los puestos de almojábanas, cuajadas, quesillos, arepas
cizo colombiano para comerciar infinidad comida, atendidos por mujeres cocineras y deliciosos dulces como el alfandoque,
de productos, entre ellos sal, ají, recipientes que animan e invitan a sentarse en sus el blanqueado y bolas a base de maní de
cerámicos, hoja de coca y algodón. mesas, destapando sus brillantes ollas tradición pastusa.

64
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Organizados en costales y cajones se ofre- hay también diferentes módulos de venta El mercado tiene dos niveles o galerías y
cen todo tipo de granos, frijoles, garbanzos, de celulares, electrodomésticos, zapatos, algunos entrepisos conforman y organizan
alverjas, maíz, cebada, trigo, linaza, aliños ropa de segunda, juguetes, entre muchos la venta de los innumerables productos que
y condimentos, algunos traídos de las otros productos. se les ofrece a los locales y al inmenso co-
diferentes regiones de los departamentos Aunque la plaza de mercado abre sus lectivo de turistas nacionales y extranjeros
de Cauca y Nariño. Al exterior de la plaza puertas todos los días de seis de la mañana que llegan a visitar el Parque Arqueológico
están las ventas de guarapo, conejos, patos, a cuatro de la tarde, es el lunes el día oficial de San Agustín. Hay una gran oferta de
gallinas y cuyes exhibidos en jaulas o em- del mercado, en el que intermediarios y frutas, algunas cultivadas en la región,
pacados en costales. Alrededor de la plaza mayoristas negocian principalmente la como la granadilla, la mora, las uchuvas
panela y el café de Obando, de excelente y la naranja del sector de Matanzas, y
calidad, para luego surtir diferentes pun- de tomate chonto, maíz, zapallos, café y
tos del país. Sin embargo, los sábados y panela. Le sigue la sección de carnes, la
domingos ocurre el mercado campesino y venta de cuyes y el pescado, entre los que
allí vendedores y compradores locales aún se destaca la trucha de Puerto Quinchana,
realizan la antigua práctica del intercambio apreciada por su sabor, pues es alimentada
de productos. con yota, plátano y maíz cocido.

La gente cercana a las vegas del río


Magdalena surte la plaza de piña criolla,
papayas, limones, naranja y tomate chonto
dependiendo la temporada de la cosecha.
Sus aguas igualmente proveen de bagre y
pescado negro que se pesca con anzuelo
en época de abundancia.

200 km

B
Alto
El mejor día para hacer mercado es el sábado, lo recuerda Dally Valdez, que Magdalena
espera con mucha alegría encontrarse con mujeres del campo como doña
Rosita Muñoz, mujer sabia, generosa y alegre que viaja desde una lejana
vereda. Ella destapa lentamente, sonriente y con gracia los tesoros que ha
recogido de sus sembrados: aparecen las acelgas, las lechugas, el yacón, las
pencas de sábila, la hierbabuena, la albahaca; luego siguen el tomillo, los
rábanos y los aguacates. Orgullosa acomoda sus productos, cuenta historias
del chachafruto y lo importante que ha sido para alimentar a su gente en
tiempo de escasez. Habla de la yota y sus cualidades, de las variedades del
Ver el mapa
zapallo, la arracacha, la yuca.

65
ALTO MAGDALENA

Museo Parque
A

Peces, serpientes, sapos, lagartos, ranas,


salamandras, cocodrilos, jaguares, monos, aves,

Arqueológico
habitantes de ríos, montañas y bosques están
presentes en la rica iconografía de las tallas
encontradas en diferentes sitios arqueológicos
que se encuentran localizados en las dos

de San Agustín
márgenes del río Magdalena. Un número
importante de estas estatuas hacen parte del
recorrido del museo. Todas fueron removidas
originalmente de sus contextos originales por
acciones de guaqueros y saqueadores.

Un museo para explorar el alto Magdalena

El museo arqueológico que introduce el


recorrido por el Parque Arqueológico
de San Agustín fue concebido como un
espacio pedagógico y de exploración
sobre la compleja y rica geografía del
alto Magdalena y sobre los vestigios
arqueológicos dejados por diferentes
grupos humanos que se asentaron en las
dos vertientes del río Magdalena, desde
hace más de 4000 años.
Margarita Reyes Suárez

Si bien las tres áreas que conforman el


parque —Las Mesitas en el municipio de de tesoros y guaqueros. Y, de la misma
San Agustín, el alto de Ídolos y el alto manera, podemos apreciar también los
de Piedras en el municipio de Isnos— son trabajos adelantados por investigadores
consideradas como museos a cielo abierto, pioneros del Instituto Etnológico y el Ser-
el museo localizado en el sitio de Mesitas vicio Arqueológico Nacional, hoy Instituto
recibe e introduce a los visitantes en un Colombiano de Antropología e Historia
recorrido por nueve espacios que invitan (ICANH), en tareas de reconstrucción y El recorrido se aparta por un momento del
en primera instancia a aproximarse a la protección de los sitios funerarios monu- tema escultórico monumental y funerario
complejidad y diversidad geográfica del mentales, conformados por grandes lajas y y propone indagar sobre la cotidianidad
gran territorio del alto Magdalena. estatuas talladas en rocas volcánicas. de hombres y mujeres hace 2000 años.
El museo presenta un sorprendente y Tres espacios museográficos inde- ¿Cómo vivía la gente en el pasado? ¿Cómo
revelador registro fotográfico en blanco y pendientes dan continuidad al recorrido. enfrentaron y solucionaron las mismas
negro en un gran mural que da continuidad A través de estos se invita al espectador necesidades que enfrentamos hoy en día?
al recorrido. Las imágenes tomadas en las a crear conexiones entre los rasgos de ¿Dónde vivir, cómo comunicarse, cómo
primeras décadas del siglo XX dejan ver el animales presentes en la estatuaria y los preparar sus alimentos, dónde tirar la
lamentable estado en que exploradores y diferentes contextos naturales en donde basura que producían o dónde enterrar
arqueólogos encontraron los montículos habitan. Cada rostro, postura corporal y a sus muertos? Estas son algunas de las
funerarios, resultado de más de dos siglos cualidades desafían el entendimiento e preguntas que animan la curiosidad y
de saqueo, ocasionado por cazadores invitan a la interpretación. aprendizaje del visitante.

66
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Los pueblos prehispánicos se dieron a la tarea de movilizar


y trabajar enormes y numerosas rocas de origen volcánico,
conocidas como tobas, con las que construyeron imponentes
tumbas conformadas por grandes lajas dispuestas a manera
de corredores dolménicos. A cada tumba la antecedía un
imponente personaje de piedra con facciones de seres
humanos y animales. Los monumentales sitios funerarios
son antecedidos por magistrales tallas de seres con rostros
humanos y animales, o la fuente ceremonial del Lavapatas,
entre muchos otros vestigios arqueológicos. Estos fueron
construidos por culturas que habitaron la región hace 2000
años y que hacen parte del Parque Arqueológico de San
Agustín y su área de influencia. Fueron incluidos en la lista de
patrimonio mundial de la Unesco como testimonios únicos de
una tradición cultural de valor universal excepcional.

diferentes excavaciones, se encuentran


en una instalación museográfica a manera
de reserva y llaman la atención sobre sus
formas, estilos, acabados y función.
El recorrido continúa por un espacio
llamado De tumbas y estatuas: entre la
vida y la muerte. Se trata de un recinto
nocturno sobrecogedor donde sombras
proyectadas envuelven y acompañan
enigmáticos e impactantes personajes
tallados en roca volcánica. Sus pesados
cuerpos, facciones con rasgos humanos y
animales, parecieran estar suspendidos en
el espacio. Las estructuras que las sostie-
nen resguardan en su interior ofrendas en
piedra y recipientes cerámicos, sarcófagos
B y grandes urnas funerarias.
El montaje va proponiendo al visitante
El museo, a través de
videos, animaciones e temas y descripciones de contexto rela-
infografías, incentiva la cionados con las características de las
exploración de la geografía rocas volcánicas y el oficio del tallador, la
del alto Magdalena con
sus imponentes nevados, conformación de los sitios funerarios, la
volcanes, ríos, lagunas presencia de pintura en diferentes estatuas
y páramos, atravesados y lajas, y los grandes y pesados sarcófagos
por una red de caminos
abiertos y transitados por de piedra o madera donde eran depositados
N
hombres y mujeres desde los cuerpos al final de las grandes tumbas,
tiempos prehispánicos. destinados posiblemente a hombres y
mujeres poderosos.
200 km
El museo cuenta con una sala de expo-
A partir de animaciones se muestra el siciones temporales y grandes corredores
oficio de los arqueólogos que realizan y muros exteriores que se transforman
excavaciones y registran cómo y dónde cada año para dar paso a exposiciones
van encontrando, bajo tierra, herramien- temporales con el programa de Curadurías
tas de piedra como raspadores, hachas, Transversales. Este convoca a profesionales
cortadores, metates, manos de moler o de diferentes disciplinas y sectores de
Alto
Magdalena fragmentos cerámicos y recipientes como las comunidades de San Agustín e Isnos,
copas, cuencos, ollas, alcarrazas, platos. particularmente profesores y estudiantes
Registros y hallazgos que permiten hacer de instituciones educativas, a investigar
interpretaciones sobre cómo vivían las y crear alrededor de un tema y a realizar
personas en el pasado, dónde y de qué montajes de exposiciones construidas
forma y tamaño eran sus viviendas, dónde colectivamente, relacionados con el terri-
preparaban y consumían sus alimentos, torio, sus gentes, oficios, naturaleza, entre
Ver el mapa
etc. Estos materiales, como resultado de muchos otros temas.

67
ALTO MAGDALENA

Estrecho del
Magdalena
El arte de abreviar

El estrecho del Magdalena es una pequeña


cintura de piedra de poco más de dos metros
de ancho por donde el río se ve obligado a
pasar. El tajo es tan angosto que parece caber
en la palma de la mano. Si bien allí el río es
menor comparado con el gigante en el que
se convertirá después, esta angostura es un
verdadero monumento de la naturaleza.
Ignacio Piedrahíta Arroyave

Apenas unas cuantas decenas de kiló-


metros después de su nacimiento, el río
Magdalena se ve en la situación de una
estrechura monumental. Las orillas de
su cauce de roca se encogen de repente
y las aguas del río no tienen otra opción
que someterse. Lo hacen, sin embargo, con país. Su cauce zigzaguea en el fondo del
un brío que impide disimular su soberbia. cañón, controlado por fallas geológicas
Las aguas entran en la garganta de piedra que lo fuerzan a doblar en curvas cerradas.
con una viveza particular, forman crestas Siempre, sin embargo, va lleno de fuerza
y se revuelven inquietas. Mientras tanto, la y es a menudo de color cambiante: trans-
mirada del visitante se aplaca y resuelve parente en épocas secas y de un hermoso
que su loca idea de saltar de lado a lado color café en temporadas de lluvia. No
carece de sensatez. quiere decir esto que el río esté sucio, ni
Todo esto ocurre en el sur de Colom- mucho menos; al contrario, está cargado
bia, cerca de la población de San Agustín, de nutritivos sedimentos arrancados de
en el departamento del Huila. Allí el río la montaña.
Magdalena corre por un cañón de paredes Si bien todo ese tramo del Magdalena
empinadas que corta en dos la meseta está preso de las paredes del cañón
circundante. Es un paisaje de abundantes profundo en la meseta, el estrecho es su
tonos verdes y texturas. Los cultivos crecen confinamiento más explícito. Allí el lecho
en las pendientes menos fuertes, mientras de roca pone claros límites al agua, no hay
el bosque se ocupa de aquellos lugares escapatoria ni un camino alternativo: el río
donde es imposible la siembra. Por su debe atravesar la angostura por el camino A
parte, la roca desnuda asoma en forma de propuesto. La roca se apega a sus orillas y
precipicios verticales por donde a menudo difícilmente cede; se ofrece como sendero El estrecho tiene dos metros de ancho en
su parte más delgada. El nivel del agua
se lanzan hilos de agua que se atomizan marcado e impone sus condiciones. La roca depende de la temporada seca o lluviosa. En
en la caída. se prolonga sobre las orillas antes de dar las paredes de la roca pueden observarse
El río corre allí con una dirección gene- paso a la vegetación y, de esta manera, las cicatrices de golpes de otras piedras que
bajan con la corriente, así como de arenas
ral de occidente a oriente, antes de tomar configura un acceso directo hasta el cauce que viajan en la turbulencia. De esta manera,
rumbo definitivamente hacia el norte del del río. el estrecho va adquiriendo su forma.

68
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Las rocas del estrecho del Magdalena están hechas


de sedimentos de origen volcánico. Son areniscas
conformadas por fragmentos de piedra pómez que,
una vez expulsadas por antiguos volcanes, fueron
a depositarse en forma de capas. Eso explica su
disposición estratificada, evidencia de haber sido
parte de antiguas corrientes de agua. Su edad se
estima en unos cientos de miles de años.

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

labrados por el agua a lo largo de los años,


sugiriendo la facilidad de estas rocas para
ser talladas. Eso mismo es lo que hicieron
los pobladores ancestrales de la región de
San Agustín al tomar lajas enteras y escul-
pir sus piezas monumentales. La riqueza
arqueológica de la zona sugiere así una
correspondencia con el estrecho, una obra
natural que usa el cincel del tiempo y el
ritual de la naturaleza. Hoy, así como en
la antigüedad, el estrecho del Magdalena
invita a la reflexión interior acerca de un
La roca en sí tiene un origen volcánico. Se tra- poder mayor.
ta de una antigua mezcla de lava y sedimento Quizá en ningún otro lugar del río
que forma capas, fácilmente visibles sobre las Magdalena el agua y la piedra están en
márgenes del estrecho. Estas capas son como tan íntimo coloquio. En esa breve cintura
los pisos de un pastel y están ligeramente del gran Magdalena se conjugan piedra y
inclinadas aguas abajo. Son como un mazo selva, río y cielo. Estrechándose, el río se
B de cartas extendido en la dirección del río. rebaja a la escala del ser humano para ha-
El visitante camina sobre ellas, pasa de una blarle. Ahí está la fuerza de su poesía, que
El estrecho está en el centro de una capa a otra cuando da pasos acompañando invita al acto contemplativo del encuentro
región de gran riqueza arqueológica. la corriente. Si camina al contrario, aguas con la naturaleza. La humildad del río, al
Sus estatuas y tallas monumentales son
famosas mundialmente y el estrecho arriba, va descendiendo en la profundidad someterse al pequeño cauce de piedra, pro-
podría ser mirado como el eje de toda esa de las capas, cada vez más antiguas. picia la sorpresa meditativa y el asombro
manifestación ritual en torno a los dioses y Sobre la roca, el visitante encontrará reservado. El sonido del agua y el paisaje
la naturaleza. En San Agustín se encuentran
los sitios más visitados, pero también los hoyuelos llenos de agua, huecos que se de lo breve son un hito en la vida de todo
hay en San José de Isnos, al norte del río. llenan con la lluvia o las crecientes. Han sido aquel que avista el estrecho.

69
ALTO MAGDALENA

Timaná
La heroica memoria de la resistencia

La fundación de Timaná fue la gran conquista


del territorio al sur del alto Magdalena. ¡La
gloriosa San Calixto de Timaná! El mundo
hispánico buscó una avanzada firme y un
punto estratégico de conexión entre Santafé
de Bogotá y Popayán y, creyendo encontrarlo,
se convirtió paradójicamente en la memoria
mayor vista de la resistencia indígena a la
conquista hispánica.
Germán Ferro Medina

En territorio de timanaes, desde el actual


río que lleva su nombre y siguiendo el
curso del río Magdalena aguas abajo hasta
la desembocadura del río Suaza en el río
Grande, los timanaes habitaron un lugar
poderoso en el punto donde se inicia la
separación de las cordilleras Occidental y
Central, formando el alto y rico valle entre
las cuencas del Magdalena y el Suaza y el La geografía antiguamente habitada por
paso apropiado para comunicarse con la los timanaes es ahora la sede de la ciudad
recién fundada ciudad de Popayán. de San Calixto de Timaná, pero convertida
La primera mitad del siglo XVI fue un en un escenario de guerra que desembocó
periodo de fundación de ciudades y de en una de las resistencias más feroces del
conquista de un territorio en la gran batalla periodo de la conquista hispánica. Con el
de la contrarreforma. Timaná fue fundada deseo de manifestar su poder y aterrorizar za degollada fue enarbolada como signo de
en 1538, el mismo año que Santafé, y un al mundo indígena, el capitán fundador victoria y símbolo de libertad para todos los
año después de Popayán. El triángulo hacia mandó a apresar a Timanco y, mediante pueblos aliados de la región pijao. Las luchas
el sur estaba listo y la tarea dirigida por el un corto proceso, fue condenado a ser no pararon en esta guerra fratricida y, poco
capitán Pedro de Añasco, lugarteniente de quemado vivo como escarmiento para a poco, el control del territorio fue cada vez
Sebastián de Belalcázar, el fundador de intentar someter y volver obediente a la mayor por parte de la sociedad española ya
ciudades, sería feroz y despiadada para con- población indígena. dominante. Timaná se erigió entonces como
trolar el territorio y reprimir hasta la muerte La cacica Gaitana, en represalia, capturó la gran ciudad al sur con trazado en damero:
a los aguerridos líderes indígenas, entre ellos a Pedro de Añasco, le sacó los ojos, lo paseó iglesia, plaza mayor, calles amplias a cordel
a Timanco, hijo de la cacica Gaitana. con un lazo amarrado a la quijada y su cabe- y casonas de nobles españoles.

70
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Cansada de guerras inútiles,


la tradición afirma que la
cacica Gaitana se suicidó en el
río Magdalena tirándose desde
el alto del Pericongo, peñasco
imponente y lugar de culto,
sagrado para el mundo indígena.
Hoy sigue siendo un sitio de
interés para los visitantes y
punto estratégico para apreciar el
paisaje imponente del Magdalena.
Su suicidio de vuelta al río es
un signo poderoso de retorno a
todo lo que fluye, muere y vuelve
a nacer, perseverando en la
memoria del colombiano de hoy.

200 km

del nacimiento de un «Nuevo Mundo». Allí


A se erige de manera excepcional la escultura
esbelta y desnuda de la cacica Gaitana que
Timaná es actualmente un municipio al sur del lleva, en lo alto, la cabeza del capitán de
departamento del Huila, ubicado en el valle aún conquista. No tenemos al general Bolívar ni
montañoso del río Magdalena, pueblo originario Alto
y matriz de donde derivaron otros pueblos al sur a ningún otro prócer de la independencia. Magdalena
del departamento. Timaná combina una tradición En el centro de la plaza se levanta otro
española en sus costumbres, religiosidad y monumento, la gran ceiba, signo de la
arquitectura junto con la memoria heroica de
un mundo indígena que luchó por la libertad y libertad americana y de la emancipación
dignidad de su pueblo. de los esclavos. Este símbolo fue promovido
por el gobierno de José Hilario López en
1851 y se emplazó en numerosos pueblos
Ver el mapa
Hoy, con más de 480 años de fundada, y plazas del Huila.
Timaná es un lugar memorioso de lo que Sin embargo, en la cabecera de la plaza
fue la violenta confrontación de dos grupos se erige, aún sin tregua, la inmensa iglesia
enfrentados por un territorio. La plaza de San Calixto, jerarca y representante de plaza. Estos tres patrimonios, cacica, ceiba
central de Timaná es en la actualidad un uno de los mártires del mundo cristiano; la e iglesia, son nuestra herencia y legado
escenario público particular donde convi- enorme construcción que domina el espacio que hoy conviven en el mismo lugar como
ven los símbolos y paradojas de la violencia proyectado sobre un atrio convertido en memoria y resistencia.

71
ALTO MAGDALENA

Río Suaza
A

La fertilidad del valle del río Suaza ha sido el


asiento de sociedades prehispánicas y actuales.
Sobre el plan, colinas y montañas se cultivan
Puente entre el Amazonas y el mundo andino variedad de productos de pancoger como la
yuca, el limón, la ahuyama, el tomate, el maíz,
el fríjol, la caña y el plátano. Recientemente,
hacia la serranía de La Ceja, los agricultores
están implementando otra variedad de cultivos,
como sacha inchi, aguacate Hass y sorgo.
El río Magdalena recibe en La Jagua,
Huila, el río Suaza, apacible tributario
cuyas primeras aguas brotan en el N

Parque Nacional Natural Cueva de los


Guácharos, entre los departamentos 200 km

del Huila y Caquetá, y en su recorrido


nutre y baña los municipios de Acevedo,
Suaza, Guadalupe, Altamira y Garzón.
María Angélica Suaza Español
Alto
Magdalena

Las frías y ferruginosas aguas del río Suaza


en su origen tienen como techo las ramas
de la exuberante selva húmeda nublada su-
bandina, donde dominan los robles, el laurel,
el cedro, la quina, el caucho, el pepeguara,
Ver el mapa
el arrayán, el canelo y el encenillo, donde
las transparentes aguas de la quebrada La
Chorrosa y la quebrada Seca se funden en
el profundo afluente del Magdalena.
En su recorrido de 74,9 kilómetros, el
río Suaza configura, en puentes naturales,
un sistema de cavernas y el incomparable
lapiaz o lenar, una superficie de piedra
irregular, llena de orificios y surcos, tallada
por el agua. Todo esto bajo el silbido de
bandadas de guácharos, guacharacas y
de una gran variedad de aves, mamíferos,
ranas y mariposas.
Los valles, colinas y montañas por las
que se desliza el río Suaza hasta verter
sus aguas en el río Guaca-Hayo fueron el
territorio caminado, habitado y cultivado
por las sociedades prehispánicas andakíes,
yacuas, suazas y yalcones.
Los habitantes de esta región, desde
tiempos pretéritos, aprendieron a conocer
los ríos Suaza y Magdalena; los indígenas,
españoles y africanos en la práctica coti-
diana intercambiaron saberes y memorias tejedores de esta palma, principalmente
en torno a los suelos, aguas, animales, mujeres ubicadas en veredas y rincones
plantas, ciclos solares y lunares, lo que les En las vegas del río Suaza la iraca fue de los municipios de Acevedo, Guadalupe
permitió crear tradiciones culturales de inspiración para la creación de la prenda y Suaza, desde la época colonial sustentan
largo alcance como los ciclos para cultivar elegante e identitaria de esta región, el a sus familias y dinamizan la economía de
y la elaboración de artesanías. sombrero suaceño, elaborado en iraca; los la región entramando finos hilos de iraca.

72
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El río Suaza da sus aguas al Magdalena en


un recorrido desde la cima de la cordillera
Oriental; labra laberintos y cavernas; es
una fuente para saciar la sed de la gente,
animales y plantas; en sus orillas, charcos y
cascadas se reúne la familia en los días de
descanso alrededor del fogón para preparar
el sancocho, mientras se da el chapuzón y
se refresca en las frías aguas de este río
que da vida a toda una región.

Hoy en día sus tierras productivas tienen


diversos colores y olores que emanan de
la variedad de cultivos, algunos de ellos
tecnificados; son reconocidos los cafés
especiales de Acevedo, orgullo de los
B cafeteros que han logrado posicionar este
producto a nivel nacional e internacional.
Los bosques riparios que circundan el En los atardeceres, el sol que irradia los
río Suaza son el hogar de diversidad de valles y montañas nos permite apreciar la
aves con hábitos arborícolas, acuáticos
y semiacuáticos; se han registrado maravilla de los múltiples colores de los
alrededor de 343 especies como resultado frutales que el río Suaza atraviesa por el
Otros oficios artesanales que rememoran de la diversidad florística y la cobertura municipio de Guadalupe, como el cacao,
de epífitas. Entre las aves se destacan las
el conocimiento ancestral campesino garzas, los patos silbadores y los loros; maracuyá, mandarina, pitahaya y grana-
es el oficio de la alfarería. En efecto, los entre los mamíferos, los murciélagos. dilla, que hacen conjunto con los colores de
maestros artesanos de Acevedo durante las hojas y flores de los cachingos, carbón y
varias generaciones han moldeado y creado samanes, árboles adornados con colgantes
vasijas tanto utilitarias como decorativas. está comprendida entre las estribaciones salvajinas y orquídeas. A nivel regional,
Próximo a la desembocadura del río de la vertiente occidental de la cordillera Guadalupe es reconocido como el mayor
Suaza en el Magdalena, las artesanas de Oriental o corredor transamazónico. El río productor de fríjol.
La Jagua aprendieron a sacar las fibras del Suaza es el eje conector de la red comercial En el municipio de Suaza, en la inspec-
fique y del plátano para elaborar diversos y cultural entre el Amazonas y el río Mag- ción de Gallardo, se encuentra el santuario
productos artesanales reconocidos por su dalena, a tal punto que actualmente en su de la Virgen de Aránzazu, sitio de peregri-
calidad en las ferias a nivel nacional. valle se desprende la vía que conduce al nación para los feligreses que acuden cada
La región que conforma el río Suaza Caquetá. En cierta forma, el río Suaza ha 9 de septiembre desde el Huila y varios
desde el periodo colonial ha sido el hecho de puente para que, a través del río sitios de Colombia, lo que ha posicionado
corredor del caucho extraído de la selva Magdalena, la región amazónica se conecte este sitio como un referente importante de
amazónica, pues la subcuenca del Suaza con el mundo andino. turismo religioso del país.

73
ALTO MAGDALENA

Sombrereros
de Suaza
Un sombrero fino del alto Magdalena para el mundo

Carludovica palmata, la palma


de iraca, nucuma, toquilla o
jipijapa es una planta típicamente
tropical, una herbácea. Pero como
palma la conocen las artesanas y
artesanos que, desde el valle del
río Suaza, han descubierto sus
secretos para transformar sus
fibras en artesanías de la más
alta calidad: el sombrero suaceño,
joya artesanal del alto Magdalena.
Santiago Rincón Leuro

El río Suaza, que baña los municipios de


Acevedo, Suaza, Guadalupe, Altamira y
Garzón antes de desembocar en el río
Magdalena, es territorio de hábiles arte-
sanos que logran extraer del corazón de
la iraca las fibras más finas para trenzarlas
con los nudos insondables de un sombrero.
Si la fibra es gruesa, podrán trenzar en Los indígenas andaquíes del valle del río
pocos días el sombrero ranchero, fuerte y Suaza hicieron del tejido de la palma un
cómodo para el inclemente sol del valle del oficio cotidiano para la elaboración de
Magdalena. Si en cambio es apenas un hilo elementos de trabajo, para cargar, amarrar,
de paja, en algunas semanas se convertirá trenzar y techar. El influjo europeo impulsó
en el reconocido sombrero suaceño, prenda la elaboración de sombreros y la adopción
que complementa la estampa Sanjuanera de estilos. Así, el oficio de la sombrerería
del Huila en las festividades de san Pedro. se implantó en la región. El tejido de A
En champanes y vapores viajaron sombreros es inherente al mundo rural y
La sombrerería artesanal implica un profundo
millares de sombreros por la ruta del río varias generaciones de familias suaceñas, conocimiento de la materia prima y sus
Magdalena hacia el istmo americano para, la mayoría mujeres, se dedicaron a su ela- técnicas para transformarla antes de tejerla:
desde allí, migrar con el equívoco apelativo boración. En reuniones de palabra y tejido, el corte del tallo; el desombligado, cuando
se abren los tallos para sacar los cogollos; el
de sombrero Panamá a diferentes países muchas artesanas se iniciaron en el oficio, ripiado y desvenado, en los que se deshilan
del mundo y proteger las cabezas de los tejiendo con sus madres, tías, vecinas y y seleccionan las fibras que luego se cocinan
obreros que construyeron el canal y de abuelas, y Suaza se convirtió en el mercado por horas y se secan. Con este proceso las
fibras toman su característico color blanco y
quienes combatieron en las batallas inde- notable que retrató el pintor Henry Price son lo suficientemente flexibles para el tejido
pendentistas del Caribe. en la Comisión Corográfica. del sombrero fino.

74
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Alto
Magdalena

El sombrero Panamá es en realidad el apelativo


de numerosas versiones del sombrero fino
de iraca como el ecuatoriano Montecristi, el
aguadeño y el suaceño que fueron, durante el
siglo XIX, un activo producto de exportación.
Los sombreros de exportación fueron producto
obligatorio en las casas comerciales de los
puertos del río Magdalena como Girardot,
Honda y Barranquilla.

a contraluz y el tejido no permite el paso


de un mínimo rayo de sol, las tejedoras
Este es un saber heredado como las recur- pueden decir con orgullo que el sombrero
sivas herramientas del oficio hechas con está abatanado y así reafirmar su condición
elementos cotidianos que se adaptan a una de alta fineza.
función específica: el ripiador, hecho con En el 2016 se le concedió al sombrero
hueso de perro para deshilar las fibras del de Suaza su denominación de origen. Tan
cogollo de la palma; la horma, molde de anclado está el oficio en la memoria del
madera donde se inicia el tejido apoyado pueblo que ni próceres ni héroes se erigen
B sobre una chanchala, raíz o rama gruesa de en el parque de Suaza, sino un sombrero
un árbol que permite a la artesana trabajar imponente. El sombrero de Suaza es resul-
El sombrero nace con el empiezo, núcleo sentada cómodamente; y el mazo, para gol- tado de una comprensión de los recursos
de nudos y fibras, desde el cual comienza
a conformarse el tejido que se extiende en pear el tejido, marcar sus curvas y dobleces, naturales de la región, ligada al quehacer
el plato, la copa y el ala, que puede ser más afirmar sus fibras y darle la forma final. manual para la simple protección del sol.
o menos ancha de acuerdo con el estilo. Se El sombrero es tan fino según la fineza Así termina convirtiéndose en prenda de
remata con el tafilete que encinta la frente
de quien lo porta altivo y se decora con cinta de la paja que implica nudos más pequeños distinción y afirmación de una cultura
tejida en la misma fibra. y mayor tiempo de elaboración. Si se pone huilense con su sentir festivo y rural.

75
ALTO MAGDALENA

La Jagua
Pueblo de brujas que se
resiste a desaparecer

La Jagua es una de las poblaciones más


antiguas del Huila y también una de las
más atractivas y misteriosas. Ubicado al sur
del departamento, el centro poblado de La
Jagua se conoce desde tiempos coloniales
como «el pueblo de las brujas». Aún hoy
se debate si son verdad o no las miles de
historias orales que incluyen hechizos,
conjuros y contras en diferentes épocas.
Lo cierto es que las calles empedradas,
la arquitectura tradicional y el seductor
paisaje ribereño de esta población, que es
atravesada por los ríos Magdalena y Suaza,
hacen de La Jagua un lugar encantador
e inolvidable de obligatoria visita.
Eloísa Lamilla Guerrero

Ubicada en el cruce de las aguas del río


Magdalena —Yuma— y Suaza —Cuacua—, La
Jagua fue un lugar ancestral de encuentro,
intercambio y paso estratégico de antiguas Desde la Conquista, sobre este pueblo
culturas indígenas. circuló la fama de que era un lugar idó-
Actualmente, a La Jagua le cae como neo para la reunión y rituales de brujas, A
anillo al dedo la popular expresión de que hechiceros y chamanes. Lo cierto es que,
Otra razón singular y por la que se le atribuye
«las brujas no existen, pero de que las hay, según las investigaciones arqueológicas, a los jagüeros, pero sobre todo a las jagüeras,
las hay». Entre sus calles empedradas y durante la época prehispánica e incluso la fama de brujas es por la destacada presencia
sus casas en tierra y teja de barro cuelgan tiempo después, La Jagua pudo ser un de jardines y solares en las casas, donde se
conservan y transmiten valiosos saberes sobre
figuras femeninas de diferentes tamaños y importante centro ceremonial, de adoración las plantas para usos culinarios, medicinales,
materiales que evocan leyendas de otros y pagamento a las deidades de diferentes artesanales y místicos.
tiempos. Aunque las brujas más célebres poblaciones indígenas como los tama,
son las que se ven en la Casa Embrujada, timanaes, pijaos, andaquíes y nasa. Fue un
que es como se conoce el museo-taller de escenario mágico y místico que cargó con casualidad, entonces, que existiera una
Emiro Garzón. Este reconocido artista fue la estigmatización por la férrea resistencia latente tensión entre La Jagua —el centro
quien inmortalizó en voluptuosas escul- de sus habitantes ante la implantación del devocional de los nativos— y Garzón —la ca-
turas de bronce los míticos relatos sobre proyecto hispano-católico que pretendía pital diocesana del Huila— por ser la primera
brujas que habitaron y siguen existiendo erradicar las creencias y prácticas aborí- diócesis de la Iglesia católica establecida en
en La Jagua, según se dice. genes por considerarlas herejías. No es el departamento.

76
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

El trabajo artesanal en tejido de fique es otro


de los conocimientos que tienen los habitantes
de La Jagua. Asimismo, hay un taller de Ver el mapa
carpintería rústica. En este se aprovechan las 200 km
maderas que flotan sobre el río para tallar
creativos objetos con destreza e imaginación.

Alto
Magdalena

Aquellos que quieran seguir indagando


sobre la brujería y disfrutar a su vez
del paisaje que ofrece el imponente río
Magdalena no pueden dejar de ir al sitio de
las Peñas, un escenario natural conocido
como el Aeropuerto de las Brujas, donde se
dice que solían aterrizar las brujas en forma
de pizcas para hacer sus aquelarres.

La historia de resistencia y tenacidad de este Hoy en día, los jagüeros han resistido los
lugar no se reduce a tiempos lejanos, pues embates y han sabido adaptarse para
También se cuenta que la aparición de la hace unos años los habitantes de La Jagua, seguir ofreciendo la hospitalidad y alegría
Virgen Inmaculada, patrona de La Jagua, junto con pobladores de otros municipios que los caracteriza. Desde hace unos años
determinó la ubicación de la antigua capilla aledaños, emprendieron una incansable promueven diferentes eventos culturales y
doctrinera, que tiempo después fue des- movilización en la defensa de su territo- artísticos para dar a conocer La Jagua al
truida como consecuencia de catástrofes rio, la protección del río Magdalena y los mundo. Entre estos está el Festival de las
naturales. Hoy en día, sobresale una iglesia derechos de las comunidades campesinas. Brujas, que se celebra desde el 2000 en los
de una sola nave con una torre adosada La comunidad se sentía amenazada por la últimos días de octubre y los primeros días
de cuatro cuerpos y una fachada muy instalación de la hidroeléctrica de El Quimbo. de noviembre, en el que se le da la vuelta
elaborada que es posible apreciar desde Sin embargo, la lucha colectiva permitió que, al estereotipo que durante tantos siglos los
diferentes lugares del pueblo, incluso si se a pesar de los conflictos, los habitantes se persiguió y avergonzó para reapropiarse de
está en las playas del Magdalena cerca al organizaran, se hicieran escuchar y se res- las brujas como un elemento identitario, de
casco urbano. petaran buena parte sus demandas. seducción, encanto y atracción turística.

77
ALTO MAGDALENA

El Quimbo
A

En el río Amigo, Yuma o Magdalena, desde las


ciénagas del Caribe venían cardúmenes con
miles de pataló, bocachico, dorada, sabaleta,
Un río entre compuertas: sardinata y otras especies a desovar en las aguas
de la cuenca alta del río y sus afluentes, en lo
defender el agua y la vida que hoy en día llamamos el Huila. A mitad de la
década de 1980, con la construcción de la primera
represa sobre el río, se interrumpió la migración
fundamental para el ciclo de la vida.

Las comunidades ribereñas


del Magdalena, al igual que
el bosque seco tropical,
uno de los ecosistemas que
más prevalecen a lo largo
de la cuenca, enfrentan la
adversidad y la aridez, y
se deshojan. Temporadas
después, reverdecen
en medio de inviernos
torrenciales que las llevan
a ser resilientes, flexibles,
adaptables y resistentes.
Daniela Prada Adila

En el alto Magdalena abundan historias


arqueológicas, coloniales, mágicas y unas
cuantas más, pero la historia reciente
del alto tiene un punto de inflexión en la
construcción de la represa de Betania en
1981. La fisura del paisaje entre La Jagua
y Garzón hace «babear a los constructores
de represas», comenta Wade Davis. Entre
la represa de Betania y la de El Quimbo hay Garzón se puede apreciar la infraestructura
apenas unos 14 kilómetros. Este tramo es del gran viaducto entre un picudo complejo
denominado por los pescadores y ribereños montañoso que crea formas de gigantes
como El Charco. Lo compone un paisaje dormidos. En Hobo, cuando el embalse de miento de más de quinientas familias, por
majestuoso de islotes en anchos espejos de El Quimbo se llena, los peces intentan huir mencionar algunos. Sin embargo, frente a la
agua y riberas en estrechos cañones que del vacío de oxígeno y se congregan en la adversidad y a los vientos indomables de la
son naranjas y amarillas cuando el bosque desembocadura de los ríos y quebradas. En modernidad, los ribereños han encontrado
está seco y verde intenso en invierno. esos puntos se concentran los pescadores un reverdecimiento político que los ha
El Charco es también un pedazo del gran que sacan buena cantidad de tilapia y capaz. llevado a presentarse ante la Asamblea de
río que quedó atrapado entre dos estruc- Es también cierto que los conflictos Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, repre-
turas colosales que generan casi un cuarto socioambientales alrededor de los dos sentados por la Asociación de Afectados por
de la energía que Colombia necesita. Entre embalses son muchos: la desaparición de el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo (Aso-
compuertas quedan también los modos de la pesca artesanal, la sobrecarga piscícola quimbo), una asociación de base compuesta
vida de pescadores y campesinos que entre de peces de exportación, la interrupción principalmente por campesinos, pescadores,
nuevos haceres se bañan en medio de un del ciclo ictiológico, la inundación de más jornaleros y arrendatarios, todos habitantes
mosaico de ingeniería civil y vida hídrica. En de 8000 hectáreas de cultivo, el desplaza- del gran charco.

78
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Este espíritu los ha llevado a liderar un a sembrar cuando se puede, a imaginarse de derechos. La sentencia respondió a una
proceso de más de nueve años, institucio- haciendo turismo en canoas y a fortalecer demanda en red de diferentes asociaciones
nalizado en febrero de 2022, persiguiendo su vida asociativa para encontrar una voz de base, acompañada por promotores
una acción colectiva para fortalecer la ante los desafíos del desarrollo energético legales entrenados, que denunciaron las
conservación del Macizo colombiano, la en Colombia. afectaciones que producía El Quimbo.
preservación del agua y la vocación pes- Del alto recordamos la historia de resis- «La lucha es por la preservación de
quera y campesina a través de la solicitud tencia y la respuesta visceral de la cacica los huilenses y la vida de los huilenses»,
de una Zona de Reserva Campesina. Esta es Gaitana ante el capitán Pedro de Añasco en señala un líder de Asoquimbo. «Es, al mis-
una alternativa que los mismos habitantes la primera mitad del siglo XVI que instó los mo tiempo, la vida de los antioqueños de
del alto Magdalena plantean después de primeros actos de rebelión contra la Corona Puerto Berrío y la misma de los habitantes
acomodarse y reacomodarse en diferentes española. En contraste, la resistencia de los de El Plato, Magdalena. Porque si El Quimbo
oficios a causa de los cambios y marejadas huilenses modernos ante las barricadas que se revienta, se lleva a Betania, y juntas se
que ha traído el desarrollo de Betania (1981) dividen el río y los indiscutibles impactos llevan toda la cuenca».
y El Quimbo (2015). Han aprendido de las sobre sus modos de vida transita a un En el municipio de La Jagua hay una
comunidades del bajo Magdalena a ser espectro más político que violento. Varios población importante de miembros de
camaleones, a pescar entre compuertas, investigadores que han estudiado el caso Asoquimbo. Entre los relatos de las mágicas
del alto lo denominan una «acción colectiva brujas, hoy se visten de orgullo y color sus
no violenta». Los habitantes del alto han calles principales con murales alusivos a
logrado definir de manera situada y con- la resistencia, a lo perdido y a lo ganado.
creta sus desafíos. Sus acciones colectivas Un genuino city tour es visitar La Jagua
los han llevado a plantearse universales. de Colores, una toma del espacio público
En el 2019, una decisión judicial determinó que exalta la actividad política actual del
que el río Magdalena fuera declarado sujeto alto Magdalena. La minga de muralismo
contó con más de 30 muralistas y proce-
sos sociales de todo el país, invitados de
Holanda, Estados Unidos y Alemania. Desde
el 2017 hasta hoy los murales permanecen
intactos, se han convertido en el orgullo
de La Jagua, uno distinto al de las brujas
y parecido al de la Cacica.
Entre dibujos de peces rosa, la pintura
de un caudal que es más poderoso que
una estructura de concreto, entre el viaje
dibujado de doradas, sábalos y patalós, se
deja ver el ímpetu de los pueblos que, como
dicen en su manifiesto, «están en plan de
decidir sobre sus vidas y sus territorios».

200 km

Alto
B Magdalena

Los pescadores de río ahora pescan en charcos, los campesinos se convierten


en piscicultores y las áreas de cosecha se inundan. Cuando El Quimbo se
llena, la pesca mejora. El bocachico desaparece y la tilapia ocupa su lugar.
Las motos de los viajeros en Garzón admiran la belleza del embalse y los del
pueblo los miran con ganas de contarles que este paisaje contenido entre
barricadas, este espejo de agua que parece estático, es un remolino cuando
abren las compuertas, que los ribereños danzan entre oficios y fortalecen su
Ver el mapa
ciudadanía desde aguas unas veces mansas y otras veces turbias.

79
ALTO MAGDALENA

Queso yaguareño
A

Por la alta demanda del quesillo, su


materia prima se obtiene de campesinos y
productores locales de Yaguará y municipios
cercanos como Hobo, Iquira y Teruel, donde
El manjar que nació por accidente la ganadería sigue siendo un importante
renglón de la economía rural.

El establecimiento de haciendas
fue uno de los medios por los
cuales se pobló el amplio territorio
del alto Magdalena durante la
Conquista y la Colonia, lo que dio
lugar a inabarcables extensiones
de tierra donde se implantó una
economía productiva a partir de
la ganadería. Esta fue la actividad
predominante de Yaguará desde su
fundación en el siglo XVIII en una
estratégica escala del camino de
La Plata, entre la cordillera Central
y muy cerca del río Magdalena.
Santiago Rincón Leuro

Los hatos ganaderos son un paisaje


recurrente en los campos del Huila, res-
guardados del sol bajo un árbol inmenso.
«Debajo de aquel samán de la tierra ya-
guareña (…) y a la distancia se ven pastar El toque definitivo y mágico de un producto
los ganados mientras las nubes se tiñen de que ya se producía desde el siglo XVIII lo
color arrebolado», escribió Jorge Villamil y dio a comienzos del siglo XX Antonina Falla
cantaron Garzón y Collazos a esta tierra de de Tavera, campesina nacida en Hobo que,
cebús, vaqueros y que naturalmente tam- por el azar, logró dotarlo de recordación
bién es territorio de quesilleras, artesanas y representatividad para el departamento
de cuajadas y quesillos. del Huila. Durante la preparación de unos
El quesillo yaguareño es bandera de la bizcochos de achira, se echó a perder una
cocina tradicional huilense. Adorna vitrinas cuajada, pero en lugar de desecharla de-
de plazas de mercado y terminales terres- cidió incorporarle un suero fermentado de B
tres y se ofrece en canastos por las ventanas días anteriores. Al hacerse sólida la cocinó
Desde el año 2017 se celebra el Festival Anual
de los buses, pero además es experiencia revolviéndola pacientemente con la cagüin- del Quesillo Yaguareño, con actividades de
para los sentidos desde el momento de abrir ga, una larga espátula de madera, hasta exhibición del proceso de elaboración del
su envoltorio de hoja de plátano, sentir la conseguir un queso hilado de una textura quesillo y la fabricación de un quesillo de varios
metros de diámetro para disfrute de los muchos
leve acidez de su aroma y la suavidad de flexible, como si lo derritiera el calor del asistentes que atestiguan en vivo su proceso de
su textura que parece fundirse en la boca. valle del Magdalena. elaboración en el parque del municipio.

80
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La hoja de plátano es un elemento fundamental


en la cocina tradicional del alto Magdalena. En la
cocción brinda protección y sabor característico
para el tamal y el chupado, y al suasarla —o pasarla
por el fuego— se presta como envoltura de los
bizcochos de achira y el quesillo yaguareño. Es una
técnica de conservación campesina que permite
que perdure el sabor.

200 km

Alto
Magdalena

y lograron que ocupara un alto puesto en la


cocina tradicional del alto Magdalena junto
al asado huilense, los bizcochos de achira
Antonina refinó su fórmula como una alqui- y la sevillana.
mista de pailas, cuajos, sueros y cucharones En conmemoración de Antonina y las
Ver el mapa
de palo y regaló el resultado a sus vecinos, mujeres que, cagüinga en mano y paila al
que no tardaron en encargarle para sus ca- fuego, arrullan la cuajada para convertirla
sas o sus visitas a otras regiones. En lugar en quesillo, en el año 2019 se instaló en
de guardar con celo su fórmula, con gene- el parque del municipio una gigantesca Así, el quesillo yaguareño persiste y es
rosidad la compartió, dando en herencia escultura en bronce. Esta es un homenaje la síntesis de un quehacer rural de hatos
su conocimiento a hombres y mujeres que a una actividad que ha beneficiado a varias ganaderos, de vaqueros y faenas de ordeño
hicieron de la elaboración del quesillo su generaciones de familias del municipio y les que se materializó en un manjar al alcance
sustento, establecieron fábricas familiares ha permitido asociarse para crecer. de toda Colombia.

81
ALTO MAGDALENA

La cucamba
Cuando el río suena… una cucamba lleva

En el alto Magdalena, tramo del río que arroja el manto


de agua sobre el departamento del Huila, se identifica
la presencia de un conjunto de instrumentos musicales
en particular: la cucamba. Con ella se escuchan los
cantos de rajaleña, una expresión musical y artística
de esta región. Detrás de una cucamba, ensamble de
instrumentos musicales, existen manos constructoras
que, a través de los años, han reinterpretado la
naturaleza y apropiado sus recursos a orillas del
Magdalena para dar lugar a sus creaciones artísticas
en la música del folclor huilense.
Laura Liliana Alarcón Forero

200 km

Alto
Magdalena

«CON USTEDES, SU MAJESTAD


EL RAJALEÑA»
Desde aquel siglo hasta nuestros días, sonando
entre el sur de la chirimía caucana con sus
Ver el mapa flautas traveseras y el norte de las estudiantinas
tolimenses con sus cuerdas pulsadas, el rajaleña
hace presencia como expresión musical y artística
entre el río de la tradición oral que recorre las
La Corona española, además de traer poblaciones del norte del Huila. Es un saber
comunitario con miles de autores y ninguno a la
consigo numerosas expediciones por el río vez, lo cual explica por qué el rajaleña hace parte
Magdalena para trazar conexiones entre estas fechas: san Juan Bautista, a quien de las formas de repentismo presentes en el país.
Popayán, Santafé y Cartagena, decretó le celebran su natalicio el 24 de junio.
en 1790 la obediencia al rey mediante las San Pedro, por otro lado, entra al ruedo
festividades realizadas en el mes de junio; de los diez días de jolgorio el 29 de junio, convertidas, debido a las jornadas exte-
el solsticio de verano, de repente, se vio fecha en la que se conmemora su martirio nuantes de sus esclavos y trabajadores de
eclipsado por el santo patrono que la tradi- en Roma. Pero ¿contaban los españoles los campos y las haciendas, en coplas y
ción judeocristiana de la Corona erigió para con que sus trovas medievales se vieran cantos de laboreo?

82
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

¿QUÉ SERÍA DEL RAJALEÑA SIN LA CUCAMBA?


Evocando la cadencia de un bambuco se encuentran
presentes el palo y el cuero del tambor como si fueran
las montañas asentándose en esta geografía sonora;
la esterilla, con sus cañas amarradas entre sí, perfila
aquellas montañas con su marcación tajante y, como
si suavizaran los cortes resultantes, el chucho y el
ciempiés adornan el relieve con el sonido fino de las
pezuñas y las semillas. La marrana o puerca, que
aparece de vez en cuando, sería la fauna que habita los
campos; y la guitarra con las sombras bordoneantes, C
el tiple con los matices y el requinto con las luces de la
melodía son las cuerdas que le dan el color a esta gran
LA NATURALEZA DEL ALTO
estructura musical. En este paisaje se oyen los gritos
fervorosos como llamados, de varias generaciones, al MAGDALENA EN LA CUCAMBA
inicio de un rajaleña. El uso del cuero de chivo se conserva en el
bombo del tambor, al mismo tiempo que en la
puerca, en la cual se encuentra extendido sobre
las orillas de un totumo o calabazo cortado a
mitad, con un palo pequeño de madera recu-
bierto con cera de abejas para su resonancia.
El ciempiés, con sus pezuñas de cabrito ama-
rradas entre un tubo cortado a lo largo, tuvo su
predecesora del mismo material: la carrasca,
similar a la conocida guacharaca; las esterillas
contienen cañas de Castilla, las cuales son
huecas en su interior (algunas se construyen
en chusque). Los chuchos, por su cuenta, son
tubos gruesos que producen su sonido gracias
a las semillas de la flor de la achira, que chocan
con palos pequeños en su interior. Estos tres
instrumentos comparten la guadua balsa como
su material principal.

con sus innovaciones —como el rajaclave,


invención musical para exaltar el pulso de
la clave a su cucamba—, y el sello de su
obra artística: sus instrumentos adornados
con petroglifos hallados en Campoalegre,
su municipio natal.
El carángano —instrumento musical
perteneciente a la cucamba— no es prácti-
co para los desfiles y las comparsas de las
festividades de san Juan y san Pedro por
su gran tamaño, cuya guadua puede abar-
car hasta los cuatro metros de longitud; la
madera de los tambores de vaciado —del
tronco que se vacía desde el centro hasta
conservar el contorno cilíndrico— se ha
Si la trova recibe el mismo nombre en An- reemplazado por el tríplex para aligerar
tioquia y el Eje Cafetero, en la región Caribe musical en su creación y su estética. Aquel su peso en los desplazamientos.
se conoce como piquería y en los Llanos cambio de vida, de la naturaleza al sonido En la visión de lo auténtico, el factor que
Orientales es el contrapunteo. El rajaleña es por intervención humana, parte de la mano determina que un artista, por medio de sus
el título que recibe el diálogo improvisado y el conocimiento de quien se encarga del creaciones, corresponda a su espacio y su
por medio de coplas, las cuales contienen diseño, la construcción y la difusión de tiempo en la historia se hallan el maestro
cuatro versos que riman entre sí, se cantan, las técnicas para llegar a la música de Córdoba y sus colegas constructores; junto
se enseñan, se oyen y se esparcen como un objeto. Entre ellos, Gustavo Córdoba, a la cucamba y el rajaleña hacen parte
aves en bandadas, siendo la cucamba el artista plástico, artesano y fundador de la del gran saber popular que ha perdurado
paisaje sonoro que apoya el vuelo. agrupación de rajaleña Los Hijuelapos, es y evolucionado como parte integral del
Desde los múltiples componentes e un afamado constructor de instrumentos patrimonio colectivo, desde las celebra-
insumos que se obtienen de habitar el musicales gracias a la cucamba que ha ciones de san Juan y san Pedro hasta las
entorno, se da forma y sonido a la rela- elaborado para que su ensamble musical vivencias musicalizadas del día a día en el
ción material que alberga un instrumento llegue a distintas regiones del país; también alto Magdalena.

83
ALTO MAGDALENA

Neiva
A

En el parque Santander, a uno de los costados,


permanece con su presencia solemne la catedral
de la Inmaculada Concepción de Neiva. Este
templo colonial del siglo XVIII, construido en tapia
Tierra de confluencias pisada, techo de madera y con pisos originales,
guarda parte de la memoria de esta ciudad.

Corre el río paralelo a una


ciudad contenida entre dos
cordilleras que apenas están
naciendo y, como vigía en
duermevela, el nevado del
Huila permanece en las alturas.
Es Neiva la primera ciudad que
el río acaricia, la de los indios
bravos, la de la confluencia
de caminos y culturas.
María Fernanda Franco Ortiz

Enclavada en el nido que forma el final del


Macizo y el comienzo del valle del Magda- por hábitat, de la oferta de restaurantes
lena, con valles ricos en sedimentos hacia y artesanías de la región, de la venta sobre la cuenca alta del río y la conexión
el sur y tierras más áridas hacia el norte, de pescado fresco y de la asociación de estratégica con Popayán, y por ende con
se encuentra Neiva. Fundada en la margen lancheros para ofrecer paseos por el río. Quito, eran razones de sobra para darse a
derecha del río Magdalena, ha hecho de Pero esta ubicación no fue escogida desde la contienda.
este su principal elemento estructurador un primer momento. Que la ciudad esté Lo que no sabían los españoles era que
de la ciudad. Ha crecido paralela al río en donde se encuentra ahora se debe a más los esperaban indios bravos: efectivamente,
una ciudad que se extiende de sur a norte, de un siglo en un proceso de lucha por la doches, totoyoes y pijaos mantuvieron una
pero dado el aumento de su población ha conquista de estos territorios a manos de aguerrida resistencia que hizo que Neiva se
empezado a ascender hacia el oriente, al los españoles. tuviera que fundar tres veces en diferentes
piedemonte de la cordillera. La conquista hispánica venía ascen- lugares, pues siempre terminaba destruida
Quien camina hoy por el malecón del río diendo aguas arriba por el Magdalena. a manos de los indígenas en defensa de sus
disfruta del privilegio de vivir en una ciudad Las tierras bajas, las medias y la capital territorios. Es así como en 1612 se fundó
con bosque y río. Allí la vida discurre entre del reino ya comenzaban a establecerse, la Villa de la Limpia Concepción del Valle
la agitada ciudad y el ritmo propio del río, pero aún quedaba una buena parte del de Neiva, donde aún hoy se encuentra la
que no para, pero no se cansa. Al mismo río en manos de los nativos. La zona que ciudad. Con esta victoria el alto Magdalena
tiempo, el río marca el ritmo de los árboles hoy reconocemos como alto Magdalena quedó en manos de los españoles y sus di-
que crecen en sus orillas, de la diversidad debía ser conquistada. Los intereses en námicas de vida y comercio se ubicaron en
de aves e iguanas que tienen este lugar los yacimientos de minerales, la soberanía un lugar propicio para la navegación fluvial.

84
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

N
B

JOSÉ EUSTASIO RIVERA, EN


Ver el mapa «ESTA NOCHE», HACE UN
200 km
PAISAJE DE SU TIERRA:

«Apoyado en el remo avizoro el vacío,


y la luna prolonga mi silueta en el río;
me contemplan los cielos, y del agua al rumor
alzo tristes cantares en la noche perpleja,
y a la voz del bambuco que en la sombra se aleja,
Alto
Magdalena la montaña responde con un vago clamor».

Por donde se mire, Neiva tiene


monumentos a personajes
célebres de su historia y su
mitología. Dos de ellos han
sido insignia de la templanza
huilense: la cacica Gaitana, en
un monumento del maestro
Arenas Betancourt que
observa desde lo alto entre
el río y la ciudad, y cerca se
encuentra el monumento a los
Potros, en homenaje al escritor
José Eustasio Rivera.

Los yacimientos de oro que se encontraron teniendo en su primer renglón la ganadería


en la región fueron la base para un ambi- y la agricultura. Las haciendas han dejado
cioso proyecto minero que trajo consigo su legado en la experticia de los oficios
esclavos, pero que fracasó al poco tiempo Han pasado más de cinco siglos de un río del campo.
al no ser rentable. Convergieron entonces que sigue trayendo y llevando. La cultura Todos los caminos condujeron alguna vez
indígenas, afros y españoles en un territorio huilense y neivana lleva en su sangre el a Neiva: desde la navegación fluvial que te-
rico en recursos en donde la apuesta eco- valor de sus antepasados. Sus expresiones nía acá su primer puerto hasta los caminos
nómica se dio en torno a la encomienda y culturales en fiestas como la de san Juan que atravesaron el reino y los modernos
las grandes haciendas con sus actividades y san Pedro, o el tradicional bambuco y las trenes e hidroaviones de principios del siglo
agropecuarias. En este proceso, las culturas rajaleñas, enuncian las raíces de pueblos XX. El río Magdalena fue el cómplice para
se fueron mezclando y comenzó así una diferentes que se juntaron en un mismo que naciera esta ciudad, la primera capital
nueva forma de habitar el territorio. territorio. La economía de la región sigue del río, la que conectó con el mundo.

85
ALTO MAGDALENA

Cementerio de Neiva
A

El cementerio central es el
espacio funerario en uso más
antiguo de Neiva, siendo incluso
Una ciudad del río que no se olvida de sus muertos anterior a la creación misma
del departamento del Huila
(1905). Por tanto, el cementerio
se levanta como un actor y
testigo privilegiado del proceso
Uno de los lugares más importantes, memorables y de poblamiento, crecimiento y
desarrollo de la ciudad y también
visitados a diario en Neiva, capital huilense y ciudad de la construcción identitaria
como región ribereña.
intermedia colombiana, es su cementerio central. Es el
recinto funerario más antiguo en uso de la ciudad que
custodia desde hace más de 100 años los nombres, fechas,
historias, devociones, duelos, tumbas y paisajes que buscan
honrar la memoria de los difuntos que vivieron a orillas del
primer o último puerto navegable en el alto Magdalena.
Eloísa Lamilla Guerrero

A un costado de la avenida Tenerife, una


de las avenidas principales de la capital
huilense que inicia su curso en el borde del
río Magdalena, se erige un espacio singular,
de gran significado y valor histórico, social,
afectivo y paisajístico para los habitantes: la fundación colonial de la ciudad. Esta
el cementerio central de Neiva. Referente ubicación evidencia la impronta espacial del
innegable de los diferentes procesos histó- río con respecto a la posición de los lugares
ricos del sur colombiano, su mayor riqueza relevantes de la vida social. Es por esto que,
radica en ser un espacio habitado, un lugar frente al cementerio, estuvo durante mucho
de afecto y devoción para los ciudadanos. tiempo la plaza de mercado, completando
Epicentro de encuentros, emociones, así el circuito de vida y muerte, aunque
saberes y prácticas que le dan vitalidad y posteriormente fue trasladada. resurrectionem mortuorum» («Espera la
arraigo a este sector de la urbe, haciendo Actualmente, a las afueras del cemente- resurrección de los muertos»). Este es el
de este un referente de actividad, cultura rio se ubican los puestos de las tradicionales sitio por donde ingresan a diario los corte-
y persistencia ciudadana vinculado a las floristeras, quienes intercambian palabras jos fúnebres y se inician las procesiones, el
dinámicas ribereñas. de aliento, anécdotas y sonrisas con los límite que divide la ciudad de los vivos de
Este cementerio de puerto fue levanta- visitantes. La entrada histórica del cemen- la necrópolis. El primer monumento que
do a finales del siglo XIX en el barrio Los terio conserva el portón original en hierro se alza es al soldado Cándido Leguízamo,
Mártires, uno de los seis barrios de mayor forjado que da la bienvenida al visitante exaltado como héroe y mártir huilense en
antigüedad de Neiva que se creó durante con su bella inscripción en latín: «Expecta el conflicto colombo-peruano (1932-1933).

86
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Entre las características más notorias del pero que son cuidados y mantenidos por El circuito de visita y ritualidad también
cementerio central está la presencia de una creyentes que adoptan estas tumbas como incluye la tumba del médico Hernando
gran variedad de árboles, palmas y otra ve- una práctica para honrar a las ánimas. La Moncaleano, célebre por su generosidad
getación que ofrecen sombra y frescor a los zona antiguamente destinada para los con los más necesitados que, con su trágica
visitantes. Otro elemento estético propio es suicidas, ateos e impenitentes es la más muerte, se convirtió en un santo popular.
la abundante presencia de tumbas-jardín, en visitada y evocativa, puesto que allí está Otros escenarios potentes por su carga
las que familiares y amigos de los difuntos la tumba-santuario del bandolero conser- simbólica son el mausoleo de los N. N.; el
siembran encima de los entierros plantas vi- vador Saúl Quintero «el Renco», de gran mausoleo de la Policía y la representativa
vas o flores artificiales que riegan o cambian devoción y afecto popular por su fuerza tumba-cóndor de uno de los primeros
en cada visita, transformando el entorno en milagrosa. También está la tumba del des- aviadores del departamento.
un inmenso paisaje verde y floreado. tacado periodista y líder liberal Reynaldo También hay que señalar los sepulcros
La zona céntrica del cementerio se Matiz, quien impulsó proyectos en beneficio de reconocidos compositores, músicos y
caracteriza por ser paso de tránsito obli- de la clase trabajadora, organizó la primera folcloristas huilenses que encontraron
gado, donde se encuentran las tumbas y huelga de los bogas del Magdalena y creó inspiración en el río Magdalena: en sus
mausoleos de la élite de los siglos XIX y varios sindicatos. paisajes, sus tradiciones y su gente, convir-
XX, hoy con resaltados signos de abandono, tiendo esta región en un referente artístico
y musical a nivel nacional.

En los últimos años, se han presentado


debates frente a la posible venta y
desalojo del cementerio central, en
razón a su ubicación en un área de alta
valorización inmobiliaria, lo que fractu-
raría drásticamente la relación entre los
vivos y sus muertos. Sin embargo, las
medidas cautelares adelantadas por la
Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)
han permitido frenar momentáneamente
dichas tentativas. Debido a que el
cementerio de Neiva no solo es una
fuente privilegiada de la sociedad neivana
republicana y actual, sino también para la
memoria histórica del país.

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

87
ALTO MAGDALENA

Tamal del Huila


Un amasijo que envuelve historias y afectos

Una de las comidas envueltas en hojas más apetecidas


y representativas en el país es el tamal, alimento que
se considera de origen prehispánico, con una fuerte
presencia tanto en el mundo campesino como en la
vida urbana. Y aunque hay muchas versiones de los
tamales según la región de donde provengan, el más
popular es el tamal de la región surcolombiana: un
amasijo de arroz, alverjas, zanahoria, carnes, huevo,
especias y la tradicional verija o masa de maíz,
todo envuelto en hoja de bijao soasada y puesta a
cocinar en una olla que vigoriza la combinación
de sabores. Una receta-legado que ha sabido
prevalecer a lo largo del tiempo.
Eloísa Lamilla Guerrero

Cuando se trata de asegurar cuál es el


tamal colombiano más rico, la decisión se
A
torna difícil y casi absurda: es imposible
escoger uno solo como el ganador. Eso En cada hogar huilense es común que haya
mismo ocurre cuando se quiere determi- una añoranza por el tamal que prepara la
nar si el origen del tamal de masa de maíz abuela, la mamá, la tía. La receta del tamal
es una herencia familiar transmitida de
y arroz con guarniciones que se come generación en generación que hace del B
mayoritariamente en el centro del país es amor el ingrediente principal de la sazón.
huilense o tolimense. Una única respuesta En el 2022 se dio inicio al primer Festival
dejaría inconformes a unos y a otros. El del Tamal en la ciudad de Neiva y se realizó
con la intención de darles la bienvenida a
tamal es uno de los platos más reconocidos Cada sábado en Neiva se respiran los las fiestas sampedrinas que se celebran en
de los departamentos del Huila y el Tolima aromas de una suculenta y célebre comida el departamento a mitad de año. Además
y en cada lugar de esta inmensa región se tradicional que, tanto en el pasado como de incentivar la economía local mediante el
consumo de un plato tradicional, también
fabrican con esmero y dedicación millones en la actualidad, cautiva los sentidos de se premiaron los tres mejores tamales que
de tamales para abastecer el placer de propios y extraños. Si bien la fama del tamal tuvieran un rasgo de identidad huilense.
todos los catadores. hace que todos los días sea posible degus-
Sin embargo, en este caso nos concen- tarlo, el sábado en la noche es la ocasión
tramos en conocer la tradición tamalera de la semana en que los neivanos tienen domingo, junto a una taza de chocolate, pan
de Neiva, a orillas del Magdalena y capital como ritual preparar, cocinar, rellenar, y achiras. No importa el día que se coma, ni
del Huila, en la que se exalta este producto envolver y comer este amasijo calentano. junto a qué se acompañe, lo cierto es que
insigne de la cocina colombiana con un Otros comensales prefieren aguantarse las cada fin de semana en Neiva es tradicional
toque auténticamente local. ganas para disfrutarlo en el desayuno del encontrar la tamaleada en la ciudad.

88
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Alto
Magdalena

En el Huila, sin importar la edad, condición


social o lugar de proveniencia, se podría
afirmar que todos fueron criados a punta de
tamales, música de cuerda y, por lo menos,
un chapuzón en el río Magdalena. El tamal
es uno de los platos que más se preparan y
consumen a diario en la cocina regional y se
caracteriza por su distintivo moño.

mercado y los restaurantes a orillas del río


ya son conocidos por ofrecer tamales case-
ros. Cada tamal es un relato que envuelve
saberes y secretos particulares porque no
abraza el relleno y lleva su toque personal hay un tamal igual, pues a pesar de que
según quien lo prepara. Luego se hace una contengan los mismos ingredientes todos
montañita con la masa de maíz, el arroz son hechos artesanalmente y uno por uno.
adobado y mezclado con arveja y por los En su mayoría, son las mujeres —muchas
laditos se coloca la carne de cerdo, de pollo de ellas cabezas de hogar— las principales
y el pedazo de tocino, una rodaja de papa, guardianas de los trucos para preparar,
El primer paso en la elaboración de un zanahoria y el huevo cocido. Se baña con aliñar, acomodar y enrollar un buen tamal.
tamal es escoger las materias primas, buen guiso el recado, todo se envuelve dies- Cualquier ocasión o celebración, ya sea un
esas que indiscutiblemente dialogan con tramente en una hoja de bijao previamente bautizo, cumpleaños, matrimonio, guayabo
los recursos del lugar: productos agrícolas soasada o tostada al fuego y se amarra o incluso velorio es una oportunidad para
propios del sur como el arroz, el maíz o para que no se le salga nada, se lleva a una degustar los tradicionales tamales de masa
choclo, la alverja, la carne de cerdo, las olla y se deja cocinar de una a tres horas. de choclo y arroz. O incluso cuando no
hierbas aromáticas, entre otros que com- La escena de una inmensa olla humeante hay nada que celebrar el tamal es y será
ponen la exuberancia del bocado. Todos sobre un fogón de leños es señal inequívoca una comida bien recibida en el día a día,
los ingredientes se cocinan por aparte. Y de que allí se consiguen tamales recién ya sea para desayunar, almorzar, cenar o
la particularidad de cada tamal está en la hechos. En otros casos, las panaderías, simplemente para merendar. ¿Qué espera
preparación del guiso sofrito o riogo que tiendas, negocios familiares, la plaza de para comerse el tamal?

89
ALTO MAGDALENA

Festival del
A

Aunque el bambuco es el ritmo protagonista


de las fiestas de san Juan y san Pedro,

Bambuco en San
nutren su folclor otros aires musicales
de origen campesino: el rajaleña, la copla
cargada de improvisación, la sátira y el doble
sentido, la caña, popularizada por Cantalicio
Rojas, la guabina y el torbellino.

Juan y San Pedro


Santos del río, la fiesta y el bambuco

«¡Viva san Juan, viva


san Pedro, viva la fiesta
tradicional!» es el grito que
esperan los pueblos y ciudades
del Huila y el Tolima en el alto
Magdalena para volcarse en
una temporada llena de música,
personajes míticos, baile y jolgorio,
donde el río se anima con papayeras,
alboradas y balsadas.
Santiago Rincón Leuro

Una celebración que tiene sus antecedentes


en las fiestas del solsticio de verano, en el
mes de julio, cuando el día es más largo y la
cosecha es abundante. Fiestas de culto a la
tierra, el sol y la luna que aprovecharon los
españoles como medio de evangelización
con su consagración a san Juan y san Pe-
dro, el bautista y el barquero, santos del
agua, santos del río, con enorme poder en
el imaginario católico.
Pero lejos de la solemnidad de las fiestas
religiosas en pleno, estos santos invitan al
gozo del bambuco, los rajaleñas, las cañas,
las comparsas de carrozas, matachines, La fiesta tradicional y plenamente rural
diablos y brujas, en unas semanas donde que celebra la región del Tolima grande
todo se permite. Pericles Sanjuanero, rey llega a las ciudades como bandera para la
de las fiestas en Natagaima, dicta la orden reconciliación después del teatro de odio bi-
de que la comarca del Pacandé se entregue partidista de la Violencia. En 1959 el político
al jolgorio y prohíbe «amarguras, tristeza, y periodista Adriano Tribín Piedrahíta fundó
odio y melancolía». Pero las fiestas cobijan el Festival Nacional del Folclor de Ibagué, Neiva llamó por primera vez a pegarse la
a su modo a numerosos pueblos del alto con el sabio argumento de que «tenemos rodadita al Festival del Bambuco en San
Magdalena, con reyes que ordenan enfies- la obligación de mostrarles a nuestros hijos Juan y San Pedro, fiestas oficiales que le
tarse y reinas que saben tocar tambora y no solo a los bandoleros de fusil, sino a suman a las ya tradicionales sus respecti-
bailar el sanjuanero. los bandoleros de bandola». El mismo año vos reinados del folclor y el bambuco.

90
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B «El sanjuanero huilense», anunciado desde El río es un cauce de inspiración de com-


«una piedra caliente» por la compositora positores como Jorge Villamil e intérpretes
Las fiestas de san Juan y san Pedro
no estarían completas sin los manjares Sofía Gaitán, con música de Anselmo Durán, famosos como los duetos Silva y Villalba,
de la gastronomía del alto Magdalena: es himno de una región y toda Colombia Garzón y Collazos, y Emeterio y Felipe, «Los
lechonas, insulsos, tamales, asados reconoce su sentir festivo. El sanjuanero tolimenses». Paisajes de los bambucos que
huilenses y achiras, que se bajan con
aguardiente, mistela y guarrús. tolimense es la canción «El contraban- narran por igual el fervor de las fiestas, el
dista», con música de Cantalicio Rojas y bucólico transcurrir del campo, los avatares
coreografía de la armerita Inés Rojas Luna, de la violencia política y la melancolía del
danzas sanjuaneras que evocan el ritual del amor que se pierde o la tierra que se deja.
cortejo, pleno de galanteos y coqueteos Pero el río también es marco de las
con declaración de amor mediada por el balsadas de la fiesta de san Pedro en El
tradicional raboegallo rojo. Espinal. Se hacen desfiles fluviales de pa-
payera, tamboras, reinas y mohanes. Como
presencia omnipotente del río Magdalena,
el Mohán se suma a las festividades de san
Juan y san Pedro junto a las comparsas
de diablos, matachines, brujas, seres y ani-
males fantásticos que pueblan el universo
mítico del río.
Las fiestas de san Juan y san Pedro,
fiestas de campo y río, son plenas de
cultura material, oficios, danza y música
tradicional, verdaderas esencias a menudo
opacadas por la espectacularidad de tari-
mas, reinados y conciertos que colman su
programación. La cultura del alto Magdale-
na no puede concebirse sin sus festividades.
Silva y Villalba ya lo sentenciaron al cantar
«Siempre vivirás Tolima, mientras exista el
san Juan… / Vivirás en las gargantas que
gritan ¡viva san Pedro! / Me hace correr
por las venas un tropel de mil vaqueros».

200 km

C Alto
Magdalena

Las comparsas de los matachines, diablos


que representan la picardía y el desborde
gozoso de las fiestas, son instituciones en
los pueblos del alto Magdalena, transmitidas
por generaciones en familias enteras que,
además, involucran la labor de artesanos
de máscaras, fabricantes de instrumentos
Ver el mapa
musicales y diseñadores de disfraces.

91
ALTO MAGDALENA

La Tatacoa
A

El cabrito asado lentamente en


horno de leña es una delicadeza
culinaria de la Tatacoa. Se come
usualmente con pepitoria: arroz
Máquina del tiempo y portal cocinado en la sangre y vísceras
hacia el universo de cabro.

La Tatacoa es un bosque seco


tropical ubicado al sur de
Colombia, entre las cordilleras
Central y Oriental y, si bien
es cierto que técnicamente no
es un desierto, sus habitantes
lo nombran así y se identifican
como gente del desierto. Sus
colinas multicolores hoy son
atravesadas por el río Magdalena
en su descenso hacia el mar
Caribe, rumbo que tomó a raíz de
la elevación de la cordillera Oriental
hace 13 millones de años, cortando así
su conexión con la cuenca amazónica.
Héctor Camilo Ruiz Sánchez

Hay varias formas de entrar a la Tatacoa,


pero es inigualable hacerlo a través
de uno de sus ferris por el Pata o Aipe,
ambos huella de un medio de transporte
recursivo presente en la amplia geografía
fluvial del país. La Tatacoa se encuentra en
el municipio de Villavieja, Huila, y hoy en
día presenta una transición económica del tido en excepcionales intérpretes de los
pastoreo vacuno y caprino hacia el turismo; registros fósiles que el árido terreno de la
cambio impulsado por sus paisajes atípicos Tatacoa pone al desnudo.
en la verde geografía colombiana, su rique- La Tatacoa, al este, está delineado por
za paleontológica y la poca nubosidad de el piedemonte de la cordillera Oriental, rico
sus cielos, que brindan una ventana única en agua, lo cual hace que esta sea su parte B
hacia las estrellas y el universo. más verde. De allí descienden aguas que
La Victoria, enclavada en la parte atraviesan e hidratan la Tatacoa y el valle Algunos hoteles, conscientes de la crisis del agua
noroccidental de la Tatacoa, tiene uno de del río Magdalena. Sin embargo, ya varias y la belleza cultural y natural de la Tatacoa, están
implementando modelos de turismo sostenible
los museos comunitarios más bellos de quebradas y riachuelos se han secado, y respetuosos con el tono sereno del desierto,
Colombia, impulsado por dos hermanos dejando su nombre y una seca hendidura participando con una arquitectura efímera y
que hacen parte de Vigías del Patrimonio: como recuerdo de lo que fueron. El agua en el mimetizada con el entorno. Los pastores, a su
vez, han adecuado sus lugares para recibir en
Rubén y Andrés Vanegas, paleontólogos y desierto de la Tatacoa es escasa y su pérdida rústicas y dignas posadas al visitante que quiere
científicos empíricos que se han conver- genera preocupación entre sus pobladores. vivir la experiencia del desierto.

92
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

En el paisaje arbóreo de la Tatacoa sobre- Entre los varios valles que hay en la Tatacoa La Tatacoa es un lugar excepcional para
sale el cují, un árbol de 5 a 12 metros de sobresale el de los Deseos, un hermoso reflexionar sobre nuestra posición temporal
altura, con un retorcido tronco, la corteza lugar propio para contemplar, en silencio, la y espacial en el trasegar de la Tierra y el
cuarteada y escamosa, una amplia copa y belleza y magnitud del paisaje. En su parte universo y, a su vez, para pensar nuestra
extensas y profundas raíces. Los cujíes son más elevada yace una imagen de la Virgen vital relación con el agua. En la Tatacoa
parte fundamental de las fincas y casas de del Carmen a la que los peregrinos ofren- hay una atmósfera especial de silencio
los habitantes del desierto. Bajo su sombra, dan pequeños montículos de piedras. Desde y soledad teniendo «al cielo como único
vacas, cabras y humanos se reúnen a con- allí también puede apreciarse la privilegiada protector», un paisaje tornado rojizo por
versar, descansar o comer. El cují es uno de posición de la Tatacoa entre las colosales sus elevaciones en permanente erosión,
los elementos más bellos que habla de las cordilleras Central y Oriental y la anchura las cabras recorriendo el desierto en busca
relaciones multiespecie contemporáneas del valle del Magdalena en este punto. de algún espino, en el horizonte numerosa
en la Tatacoa. variedad de cactus y los observatorios
astronómicos que buscan con ansiedad dia-
logar con las estrellas. En la infinitud de ese
valle seco, de vez en cuando, se pueden ver
N
pastores tras un cabrito perdido, se atisba
por casualidad un fósil de cientos de miles
Ver el mapa de años atrás o se llega a una casa donde
200 km
los pobladores matan el silencio con el
golpe de los dados en el vidrio del parqués.
En las tardes es posible escuchar el llamado
del pastor a sus ovejas con cantos y ricas
entonaciones que los animales reconocen.
El tiempo parece detenido en la amplitud
del desierto, todo da la sensación de un
Alto
Magdalena ambiente prístino, pero no: son años de
adaptación a un clima severo, aprendizaje
y legado de una tradición europea traída
por los jesuitas que controlaron y adminis-
traron la región a través de sus grandes
haciendas de numerosas reses y ganado
ovino y caprino. En todo este territorio se
implantó la tradición del horno hecho en
barro que todas las casas tienen en su patio
trasero y donde se producen deliciosas
colaciones como las famosas achiras o el
conocido horneado huilense, hoy elementos
identitarios del Huila.

La Tatacoa es un lugar ideal para posicionarnos


en la infinita historia del universo. Se puede
disfrutar de una bóveda celeste despejada para
ver las estrellas y sus constelaciones. Hay varios
observatorios astronómicos que ofrecen aulas
abiertas al público.

93
ALTO MAGDALENA

Museo de
Historia Natural
la Tatacoa
Un museo es una casa

El Museo de Historia Natural la


Tatacoa ha sido el resultado del
sueño de jóvenes habitantes del
desierto comprometidos con
la protección del patrimonio
paleontológico de la región.
Luz Helena Oviedo

Al norte del desierto de la Tatacoa, muy


cerca del paso del río Magdalena, está La
Victoria, uno de los centros poblados de
este lugar emblemático de Colombia. Allí
nació y creció Andrés Vanegas, un líder de
la comunidad que, desde muy pequeño,
tuvo la fortuna de encontrar su pasión: la
paleontología. En una excursión del cole-
gio encontró su primer fósil, una tenaza
de cangrejo que vivió hace 13 millones de
años, el mismo momento en el que delfines,
manatíes y cocodrilos gigantes nadaban en
grandes humedales, micos saltaban entre
los árboles y un primitivo río Magdalena
fluía hacia el lado contrario.
Luego de ese primer hallazgo, Andrés
no ha parado de proteger el patrimonio sus amigos a buscar fósiles después del
paleontológico de uno de los lugares más colegio, de su mamá eligiendo cajas de
fosilíferos del mundo e investigado por cartón para guardar esos tesoros, de las
científicos internacionales que lo han visi- cucharas que servían para excavar, del dien- hicieron más expediciones para aprender
tado y excavado durante el último siglo. En te gigante de cocodrilo que encontraron técnicas de trabajo en campo y manejo de
las colecciones de los museos de la Univer- con las hermanas Perdomo. colecciones, de modo que las cucharas se
sidad de Kioto y de Berkeley, por ejemplo, Fue en el 2016 que Andrés conoció a Car- transformaron en martillos paleontológicos
reposan piezas de este lugar y solo hasta los Jaramillo, paleontólogo e investigador y brochas. La casa de los Vanegas cada
hace muy poco, gracias al proceso liderado del Instituto Smithsonian de Investigaciones vez tenía más cráneos de cocodrilos gi-
por Andrés y el apoyo de su comunidad, Tropicales, quien rápidamente se contagió gantes, caparazones de tortugas, colas de
estos se estudian y albergan en el Museo del entusiasmo de ese joven que lideraba gliptodontes y colmillos de astrapoterios.
de Historia Natural la Tatacoa. Este lugar a los Vigías del Patrimonio Paleontológico Fósiles de todos los tamaños inundaban la
es más bien un sueño hecho de viajes en la Tatacoa. Pronto empezaron a llegar casa que poco a poco se fue convirtiendo
bicicleta de Andrés, su hermano Rubén y otros paleontólogos que, junto a los vigías, en un museo.

94
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A En enero del 2019, geólogos y paleontó- antigüedad) y muchas historias que recons-
logos en su gran mayoría colombianos truyen los hallazgos más importantes y las
El museo cuenta con algunos restos de
primates de más de 13 millones de años que hicieron una expedición paleontológica voces de los Vigías del Patrimonio:
son de las piezas más completas de este como una suerte de bautizo científico «A veces hacíamos artesanías de
tipo halladas en el desierto de la Tatacoa. de La Victoria que terminó con un gran totumo para vender y comprar luego más
También guarda el cráneo de una nueva
especie descrita. conversatorio comunitario. Con el trabajo herramientas. Papel higiénico, martillos,
de los Vigías del Patrimonio, y el apoyo de brochas y canguros para los muchachos».
los investigadores de varias universidades e «Ahora estamos nosotros y el Museo.
institutos de investigación, las colecciones Y es bonito ver a cada vez más investiga-
del museo se consolidaron. dores colombianos que quieren estudiar
Aún quedaba una parte del sueño: la colección».
encontrar la manera de divulgar el cono- Los estudiantes de la Institución Educa-
cimiento paleontológico en la región con tiva La Victoria hacen sus horas sociales
una exhibición museográfica. El centro de en el museo y se dedican a labores como
ciencia Parque Explora decidió sumarse e etiquetar y marcar piezas. Los Vigías del
inició junto a los Vigías del Patrimonio el Patrimonio organizan vacaciones recrea-
proceso para crear y diseñar «Territorio tivas para los niños y colectivamente
fósil, historias vivas», la primera exhibición arreglan la calle del museo. Así, los jóvenes
del museo. La exposición tiene 120 fósiles, de La Victoria no solo tienen la posibilidad
21 réplicas, 7 reconstrucciones de organis- de crecer con un museo cerca, sino de
mos del Mioceno (13 millones de años de habitarlo y transformarlo.
Conocer el Museo de Historia Natural la
Tatacoa es descubrir una parte de la historia
B de la biodiversidad colombiana, aprender
cómo se encuentra un fósil, pero, sobre
Los fósiles son restos o rastros
de organismos que vivieron en todo, conmoverse por la pasión de los jóve-
el pasado. El Museo de Historia nes paleontólogos locales que entienden su
Natural la Tatacoa tiene cerca de territorio a través de los fósiles. Es también
4000 especímenes fósiles.
preguntarse sobre las posibilidades de en-
contrar un museo de ciencias en la mitad del
desierto pensado, construido y manejado
por jóvenes de la misma región. A través
de esta experiencia podemos reconocer el
poder transformador que puede tener un
museo en una comunidad.

200 km

Alto
Magdalena

En la Tatacoa podemos encontrar fósiles de


animales que llegaron a pesar más de una
tonelada, como por ejemplo el caimán gigante
(Purussaurus neivensis). En el museo se
encuentra el cráneo de un ejemplar que pudo
Ver el mapa
haber alcanzado unos nueve metros de largo.

95
ALTO MAGDALENA

Natagaima
A

Las fiestas de san Juan son un ritual repetido


cada junio en las calles del pueblo y las aguas
del Yuma. Allí las gentes se apretujan en el
Un pueblo cruzado por gentes embarcadero para ver cómo se contonean los
mitos, leyendas, matachines y reinas al son de las
donde aún vive el pijao aguas y músicos hasta llegar al parque principal.

En uno de los codos de Yuma nace Natagaima,


el segundo municipio con mayor población
indígena del departamento. La ancestral
vida pijao, realidad de pasado y presente,
narra otro origen del mundo y ofrece su
guerrero y generoso aporte a músicas,
festividades, rituales e historias tan
esquivos a desaparecer como
este mismo pueblo.
Luisa Fernanda Bríñez García

200 km

Alto
Magdalena

El encuentro de acordeoneros del sur


del Tolima y las fiestas de san Juan, así
Propios y viajeros transitan por Natagaima como el oficio de confeccionistas de
Ver el mapa
como puerta de entrada y salida del Tolima trajes, tejedores de palma, artesanas de
y el Huila. Antes de alcanzar el jardín desér- totumo, alfareras, tamaleras, lechoneras
tico de la Tatacoa, y a orillas de carretera, es y bizcocheros tiene como banda sonora
En el caluroso plan al sur del Tolima se ubica posible ingresar a Velú, una vereda en la que a músicos locales. Todos ellos se convier-
Natagaima, hogar de compositores como su gente insiste desde hace 60 años en una ten en personajes indispensables para la
Cantalicio Rojas, inesperados acordeoneros tradición acordeonera aprendida y escondi- ritualidad del folclor que pervive en la
como «El Tigre», parteras, mohanes y otras da en el alto Magdalena. El hermanamiento cotidianidad y se reafirma durante cada
figuras míticas que emergen del río Yuma del acordeón y la tambora, es decir, del junio y julio en el río Magdalena, la vereda
o Magdalena, que divide el territorio y lo Caribe y lo andino, ha enriquecido el título Velú, la plaza de la Constitución y la casa
serpentea de norte a sur por 51 kilómetros. de «meca del folclor» para este municipio. de cultura Cantalicio Rojas.

96
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Por creencia pijao, el cerro representa un


tramo de la creación hecha por la serpiente
Mola, una deidad que levantó parte de la
cordillera Central, posicionó algunos luga-
res sagrados y ahora duerme petrificada
a un costado del cerro. Desde la cima del
Pacandé, en las mañanas, se ve lo dorado
del Magdalena, lo naranja del desierto de la
Tatacoa y hasta el paso de la barca. Pero ha-
blando de lo escondido, los pijaos mencionan
que, bajo sus faldas, reposa una de las tres
columnas de oro que sostienen el mundo.
En este bosque seco tropical donde se
narra otra génesis del mundo florecen chi-
calas, samanes e iguás y perviven los pijaos,
mujeres y hombres negados a desaparecer
e incómodos para españoles, terratenientes,
empresarios, grupos armados y gobiernos.
Sus descendientes han visto reducir su
B territorio a 22 resguardos habitados por
8873 personas de las 22455 que existen
«El Tigre» no es como lo pintan. El de
Natagaima se llamaba Nophal Ramiro actualmente en el municipio. Tal es la fuerza
López y trajo el acordeón a Velú hace 60 que los une a la tierra que nacen y mueren
años, pero desde hace 16, sus discípulos, en ella y por ella. Sus ombligos y muertos
entre ellos Graciela Díaz, crearon el
Entendiendo que la pureza cultural es un encuentro de acordeoneros del sur del han sido sembrados y de ellos han recolec-
mito, los natagaimunos permiten recordar Tolima celebrado cada 20 de julio. tado autonomía, fuerza y continuidad en la
la mixtura de etnias, regiones, creencias y lucha para reclamar su derecho a existir, a
cantos. En sus cuerpos y rostros figura el creer y a opinar.
matachín, en su voz se entonan vallenatos, sobrevivientes al etnocidio de un poco más Como tarea de resistencia y optando ale-
cañas y el contrabandista, y en sus manos de 60 pueblos que habitaban lo que hoy gremente por la vida, las manos de parteras
yace el oficio de las alfareras, testigo del conocemos como el Tolima. pijao han recibido en casas y aguas a genera-
fuerte pasado indígena que ahora se em- Dentro del imaginario colectivo toli- ciones de guipas o guámbitos, muchachadas
plaza en el barrio Juan de Borja, nombrado mense, Natagaima es un pueblo de pijaos convertidas en guardias, aprendices y voces
así por el conquistador español encargado y calentanos, pero también de «encosta- atadas al río y quienes rechazan el olvido al
de la pacificación pijao y fundador en 1608 lados», comunidad religiosa guardiana del nombrar sus aguas en lengua propia, aunque
de este asentamiento aliado y poblado por Pacandé o San Luis, cerro de referencia extinta, peregrinar a sus lugares sagrados,
coyaimas y natagaimas. Ambos grupos per- subregional donde se veneran también a conversar con mohanes y confrontarse por
tenecientes a la gran familia pijao y únicos dioses de indígenas y católicos. esta tierra, siempre suya.

97
ALTO MAGDALENA

Las vírgenes
A

PURIFICACIÓN EN LA HISTORIA
Por su ubicación estratégica a orillas del río

de Purificación
Magdalena, la Villa de la Purificación tuvo un
importante protagonismo en la historia de
Colombia. Es considerada una de las ciudades más
antiguas del país y, en el momento de su fundación,
se le hizo un primer plano que ha sido catalogado
como uno de los más tempranos ejemplos de la
cartografía urbana nacional. Asimismo, durante
el siglo XIX tuvo importantes posiciones político-
En el sur del Tolima, en la orilla administrativas, ya que fue capital provisional de
la República de la Nueva Granada en 1831, capital
occidental del río Magdalena, se ubica del estado soberano del Tolima entre 1861 y 1864, y
capital de la República del Centro en 1886.
la Villa de la Purificación de Nuestra
Señora. Con este nombre y en honor a
la Virgen de la Candelaria se fundó el
municipio de Purificación, que, con el
tiempo, se ha convertido en el pueblo-
santuario donde se les rinde especial
devoción no a una, sino a dos vírgenes:
la de la Candelaria y la del Amparo.
Sandra Marcela Durán Calderón

200 km

El 25 de mayo de 1664, en el sitio llamado


la meseta del Palmar, en tierras de los indí-
genas yaporogos, el gobernador y capitán
general de la provincia de Neiva, Diego
de Ospina y Maldonado, fundó la villa de Según la tradición oral, en 1748, en vista de
Alto
Magdalena Nuestra Señora de la Purificación o de la que el primer templo había sido arrasado
Candelaria. La advocación de la patrona de por un terremoto y su cuadro quemado, la
la villa recuerda la presentación de Jesús Virgen se apareció en una laguna ante una
en el templo de Jerusalén y la purificación indígena llamada María y le pidió que allí se
de la Virgen María. El culto a la Virgen de construyera su iglesia, donde hoy en día se
la Candelaria inició al mismo tiempo que la ubica el actual templo. En 1793 se elaboró
fundación de la población con la imagen de un segundo lienzo pintado por el artista
Ver el mapa
un lienzo pintado por Baltazar de Figueroa. santafereño José Antonio Porras.

98
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

VIRGEN DEL AMPARO


En 1935 Nuestra Señora del Amparo fue
designada como «protectora y copatrona
de la Villa de las Palmas», nombre con
el que también es conocido el municipio
de Purificación. Su celebración inicia
el 31 de enero con las vísperas y el 1 de
febrero es la fiesta patronal. El cuadro que
está entronizado en un altar en la nave
derecha del santuario es una copia de la
imagen original, que fue robada en 1980.
Aunque la iconografía de la actual imagen
resulta muy similar a la primera, esta se
caracterizaba por los acentuados rasgos
indígenas en los rostros de la Virgen y
el niño, una representación icónica de
significados mestizos.

LA CANDELARIA REPLICADA
La Virgen de la Candelaria está representa-
da por dos imágenes: el lienzo que preside
el altar mayor del santuario y una imagen
en bulto tallada en madera y traída en 1909
desde Barcelona, España. Esta última figura
es la que sale en procesión en su fiesta
patronal del 2 de febrero, siendo conocida
en esta parte del alto Magdalena como
«la reina espiritual del sur del Tolima». No
obstante, la Virgen de la Candelaria es la
advocación mariana más venerada en toda
la ribera del río Grande de la Magdalena.

llegada de cientos de peregrinos provenien-


tes de los departamentos de Tolima, Huila
Años después, en 1850, ocurrió una nueva y Cundinamarca. Desde épocas coloniales
aparición, pero esta vez de un cuadro de los devotos, con mucha fe, han invocado la
Nuestra Señora del Amparo, en la casa de Desde entonces, el municipio de Purificación, protección de las vírgenes para que los libren
la señora Antonia Cardozo, habitante de arraigado en sus costumbres y tradiciones de las catástrofes e inundaciones y para que
La Mata, una de las veredas del municipio. religiosas, celebra el 1 y 2 de febrero las protejan a los viajeros y navegantes. Gracias
Sin embargo, existen otras versiones que festividades en honor a sus dos santas a los testimonios de los milagros recibidos
afirman que la piadosa mujer le compró patronas: la Virgen de la Candelaria y la por intercesión de Nuestra Señora de la
a un ecuatoriano el cuadro, que en 1886 Virgen del Amparo. El poblado, bañado por Candelaria y del Amparo, en octubre de
fue trasladado al templo parroquial para el río Magdalena y conectado con vías que lo 1996, la iglesia de Purificación fue elevada
rendirle culto a esta advocación. comunican con ciudades capitales, permite la a la categoría de santuario diocesano.

99
ALTO MAGDALENA

Río Saldaña
Entre el café, el oro y el arroz

Un río que los pijaos llamaban Yanki, el


Saldaña abre un amplio surco diagonal
en el sur del Tolima desde lo alto de la
cordillera Central. Es un escenario de
luchas y conflictos por el acceso a la
tierra y una nueva economía basada
en la producción de cafés excelsos. Su
corta y amplia cuenca es enriquecida
por la memoria de las reivindicaciones
indígenas de nasas y pijaos.
Santiago Rincón Leuro

El río Saldaña y su cuenca recogen las


aguas de varios ríos que bajan de la
cordillera Central, una toponimia de
nombres indígenas como Atá, Mendarco,
Amoyá, Cucuana, Anamichú y Tetuán.

Corriendo en dirección nororiente, arrastra


el oro de las vetas que resguarda la cordi-
llera; metal dorado que han buscado desde
los orfebres pijaos, mineros artesanales
Las fuentes del Saldaña vienen desde el y barequeros, hasta enormes multina-
nevado del Huila y de los páramos de Santo cionales mineras. Llega engrandecido a
Domingo y Las Hermosas en la cordillera Ataco, primer municipio donde casi toca
Central. Las empinadas laderas que en- sus calles, pueblo de joyeros y poetas que
Principal tributario del Magdalena en el cierran su cuenca alta, entre Planadas y le cantan al río, al sol y a la locura. Del
Tolima, el Saldaña es un río con profunda Rioblanco, se destacan por la producción de lado norte de la cuenca está la connotada
memoria indígena, aunque su nombre cafés excelsos, de alta calidad y con méto- ciudad de Chaparral, sede del reinado trans
hace referencia al primer soldado español dos de producción agroecológica. A su paso del río Tuluní, expresión de diversidad y
que murió en sus aguas. Los pijaos y sus labra un valle que, en pocos kilómetros, se resistencia frente al conflicto que ha mar-
descendientes aún lo llaman Yanki. ensancha después de recibir al río Atá. cado toda la cuenca del río.

100
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Alto
Magdalena

Chaparral es lugar de nacimiento de José


María Melo, Manuel Murillo Toro y Darío
Echandía, presidentes en diferentes
momentos de la historia de Colombia.
El primero era pijao; el segundo,
impulsor de las telecomunicaciones en
el país; el tercero, connotado jurista y
pensador político. Además, allí nació una
importante generación de diplomáticos,
ministros y hombres de leyes.

el horizonte. El pueblo de Saldaña, a orillas


del río, de la carretera y del antiguo ferroca-
rril a Neiva, es epicentro de la agroindustria.
En Coyaima, corazón del distrito de riego Tractores, sembradoras y discos de arado
Triángulo del Tolima, el acervo indígena se son parte del paisaje. Al pueblo lo rodean
siente en los apellidos; en las tradiciones numerosos molinos arroceros y el canal
artesanales, culinarias y medicinales; en el de riego Ospina Pérez, en funcionamiento
trabajo de la tierra dura, ardiente y agreste, desde 1952, que inunda los arrozales entre
y en la presencia potente de la chicha, que Saldaña y Purificación.
calma el calor del pueblo en una plaza Su viaje final por el plan del Tolima está
destinada a su comercio y consumo, la rodeado de extensos cultivos. Lo recibe el
única plaza de la chicha en Colombia. El Magdalena junto al pueblo de La Chamba,
río Saldaña marca una línea diagonal por corregimiento de Guamo, lugar de cera-
el sur del Tolima hasta desembocar en el mistas, artesanos y artesanas de tierra,
El Saldaña es nervio y vena de la nación Magdalena. Una cuenca corta, de apenas agua y fuego. Allí se fabrican platos, ollas
pijao, sendero de la lucha de Manuel 205 kilómetros, pero poderosa en caudal, y tinajas negras que en todo el país sirven
Quintín Lame por los derechos del pueblo naturaleza, economía, cultura y oficios, que changuas, sancochos, frijoladas, ajiacos,
indígena, cuya tumba es un santuario con define, en buena parte, el temple cultural sudados, viudas y cazuelas de camarones.
vista exclusiva a los cerros Abechucos en de Tolima. El Saldaña se funde con el Magdalena y le
Ortega. En este municipio se encuentra el El río permitió colmar los primeros aporta la influencia de la memoria indígena
resguardo Guatavita Tua, uno de los más distritos de riego del país, cambiando para de su cuenca, la huella de una minería en
antiguos del país. El río alimenta cultivos de siempre el paisaje de las planicies del Tolima constante controversia y los efectos y
plátano cachaco y cacao que son antesala y el valle del río Magdalena. Enormes cultivos productos del desarrollo agroindustrial en
de Coyaima. de arroz, algodón y sorgo que se pierden en el Tolima.

101
ALTO MAGDALENA

La Chamba
A
N

En 1937, con la apertura


de la vía que va de El
Espinal a La Chamba, se
Historias contenidas en barro 200 km disparó el comercio y el
pueblo tuvo un pico de
desarrollo. Para esa época
se introdujo la técnica del
ahumado que ahora le da
identidad y singularidad a
A 300 kilómetros del nacimiento su producción.

del río Magdalena, en la margen


izquierda, se encuentra el centro Alto
Magdalena

poblado de La Chamba, muy


cerca de la desembocadura del río
Saldaña. Es un pequeño pueblo
del Tolima donde más de 1000
Ver el mapa
personas se dedican amorosamente
al oficio del barro, y que hoy se ha
convertido en uno de los principales
pueblos cerámicos de Colombia.
Olga Elena Acosta Ossa

La Chamba se debe al río, que hizo parte


fundamental de su desarrollo artesanal
al haber sido proveedor de las arcillas y
vehículo. Por medio de este embarcaciones,
canoas y balsas comercializaron las piezas
cerámicas aguas arriba hacia Purificación
y río abajo a diferentes poblados como
Ambalema, Honda y hasta Puerto Berrío.
Un pueblo-carretera podría ser la des-
cripción de la configuración urbana de La
Chamba; hay casas a lado y lado de la vía y
solo un par de calles marcan desvíos de la
calle principal. Se llega a La Chamba desde
su cabecera municipal, El Guamo, o desde B
El Espinal. Ambos caminos van al encuentro
con el río. Son carreteras que contemplan El Festival del Barro realiza un reinado en
el rico valle agrícola del Tolima bañado donde las candidatas deben demostrar su
destreza en la artesanía para representar
por el Magdalena, paisajes de cultivos de a su pueblo. También se realiza un evento
arroz, algodón y maíz, y en el horizonte se llamado Manos de Oro, en el que se aprecia
avista la imponente y prehistórica cordillera y se disfruta de los distintos oficios del
barro a manera de competencia en
Central. El paisaje prepara al visitante para pueblo alfarero. Cualquier día en La bruñido, carreras de transporte de piezas
el encuentro con este pueblo de olleros que Chamba se ve a un niño atravesar la calle en bicicletas y en tablas de balso.
se adelanta a su llegada, pues la loza roja y con una pila de cazuelas de loza o a dos
negra avisa, se desborda, se asolea y sale muchachas con papel periódico empacando
de las casas y zaguanes, haciendo parte del y organizando una docena de platos en la acariciando, brillando y bruñendo insisten-
paisaje a cada lado de la carretera. canasta de una bicicleta. Un día se ve a un temente cerámicas ya moldeadas y secas
En La Chamba siempre hace un calor muchacho entregando dos múcuras en la con piedras del río o cucharas plásticas. Y
abrasador. La intensidad del sol hace casa vecina o una reunión familiar en un así la vida pasa todos los días en este cálido
resplandecer y brillar los colores de este zaguán, sentados todos en bajos banquitos pueblo a orillas del Magdalena.

102
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

requiere un proceso adicional: una vez las


piezas han salido del horno, en las canecas
todavía calientes se agrega estiércol seco
de caballo, paja o aserrín y se tapan para
que la temperatura queme la materia or-
Para fabricar las piezas rojas y negras gánica, ocurra la reducción y se produzca
brillantes es necesario continuar el proceso el efecto ahumado.
La actividad cerámica es dinámica e antes del horno, aplicando con brocha el Para las personas de La Chamba el barro
involucra a casi todos sus habitantes. Los barniz que es otro tipo de barro rojo tami- es su vida, su arte, su sustento, su propia
hombres jóvenes van a la mina a sacar el zado e hidratado. Este paso es en buena tierra convertida en futuro. Pero también,
barro, preparan las quemas y sacan las parte lo que distingue la cerámica de La de vez en cuando, comentan con tristeza
canecas del horno. Las niñas y los niños Chamba del resto de tradiciones cerámicas que las personas que se acercan a comprar
aprenden mirando y también se les encarga de Colombia. muchas veces no valoran las piezas porque
y se les paga por bruñir docenas de piezas, Las piezas se dejan secar al sol y se no se imaginan el trabajo que hay detrás
pero han sido las mujeres quienes han bruñen. El bruñido es uno de los pasos más de cualquier plato y que por ver muchas
llevado en sus manos y en su corazón este importantes y demorados del proceso. Este piezas creen que es sencillo, rápido.
oficio y han logrado su trascendencia a lo se realiza en los mismos talleres familiares Sin embargo, los pueblos que han sido
largo de los años. o se contrata con otras familias. General- tocados con el barro y las manos y el co-
El proceso de la elaboración cerámica mente, las personas bruñen en horas de la razón de sus alfareras son bendecidos. Su
inicia con la extracción del barro. Luego se tarde. Es un proceso que realizan con su oficio trasciende los objetos para alcanzar
preparan las pastas. Las alfareras pueden propio tesoro de piedras semipreciosas y un sentido pedagógico y transmitir de
modelar o moldear, y para este último que requiere más dedicación, pues de esto generación en generación un saber que se
método se usan moldes y placas de arcilla depende que las piezas queden brillantes siente al amasar. Es así como la alfarería ha
amasada. Para el modelado se usan las téc- y que sus poros cierren. transformado y construido con sus manos
nicas del rollo o el pellizco. Luego se dejan El proceso continúa con la quema en un territorio de creación arraigado a la
secar, se pulen y se llevan al horno. Hasta hornos de barro alimentados con leña. tierra. Actualmente varias de las alfareras
aquí va el proceso de la cerámica rústica sin Habitualmente se unen las familias y los son profesoras de su oficio y a sus clases
barnizar. Esta cerámica sirve para moldes, talleres para realizar quemas colectivas. asisten numerosas personas interesadas en
filtros o elementos con rugosidad. Para sacar las piezas de color negro se su saber y experiencia con el barro.

103
ALTO MAGDALENA

Corpus
A

Durante los dos meses previos al Corpus


Christi, en la vereda Rincón Santo, cerca

Christi
de la confluencia de los ríos Luisa, Saldaña
y Magdalena, se han secado los plátanos
maduros que, bañados en miel de caña,
se convierten en el plátano paso, dulce
exclusivo de los días de la festividad que
se vende en abundancia alrededor del
El cuerpo de Cristo en la parque del Guamo.

abundancia de la tierra

Desde la Edad Media se


instauró la celebración del
Corpus Christi en el mundo
católico, fiesta que glorifica el
cuerpo y la sangre de Cristo
en la forma y sustancia de
la hostia. Del profundo y
solemne imaginario ritual, y
con su repertorio de símbolos
y alusiones, se convirtió en la
fiesta católica por excelencia.
La celebración fue trasladada a
América con todo su esplendor
y adoptada con fervor a lo
largo de las tierras del alto
Magdalena en el Tolima.
Santiago Rincón Leuro

La fiesta del Corpus Christi, como las fiestas


religiosas de san Juan y san Pedro, se han
Ante el cisma de la fe que provocó la Refor- hecho coincidir con el solsticio de verano,
ma de Martín Lutero, la fiesta del Corpus tiempos de celebración rural, adoración al
Christi reafirmó la idea de que el cuerpo y sol y temporada de cosechas. El sol es la
la sangre de Cristo estaban presentes en el gran custodia que da vida a los campos, de
pan y el vino de la eucaristía, de modo que modo que indígenas y campesinos adapta- B
la Iglesia católica introdujo la devoción a la ron la fiesta religiosa a sus celebraciones La más clara representación de la abundancia
hostia, que representa el cuerpo sagrado de rurales, involucrando la preponderancia de santificada por el cuerpo de Cristo son los
Cristo, y a la custodia como estandarte. En la figura de Cristo como la nueva deidad arcos triunfales, que con la presencia opulenta
de la vid en el cáliz, se complementan con
efecto, durante el periodo de la Conquista, solar y fuente de vida y abundancia. En el mangos, cacaos, piñas, naranjas, maíz, yucas,
la fiesta se instauró como el medio más alto Magdalena se vive la máxima expresión carambolos, anones, mamoncillos, mameyes y
eficaz para implantar el credo católico en de esta fiesta religiosa y de folclor cerca de plátanos que producen las veredas de Guamo.
Los arcos son expresión de un mundo agrícola
regiones de fuerte arraigo indígena, como la confluencia del Saldaña en el Magdalena, y campesino alterno a la solemnidad de la
el alto Magdalena. en el municipio de Guamo, Tolima. celebración religiosa.

104
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

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200 km

Alto
Magdalena

La exaltación de la abundancia también se


refleja en la oferta de comida tradicional que
se vive en las calles vecinas al parque de
Guamo. La lechona tiene su apogeo alrededor
de la estación de ferrocarril y, entre esta y
el puente sobre el río Luisa, abundan ventas
de achiras, piononos, arequipes, chicha y
bizcochos de cuajada y arroz.

a su paso por el Tolima en el siglo XIX. A los


protagonistas del derroche y el jolgorio los
secundan desfiles de danza y música tradi-
cional, además de las comparsas alegóricas
a las artesanías, productos tradicionales y
cultura del Guamo, con sus ollas de cerámica
negra de La Chamba y sus sombreros de
el alimento, los altares del paraíso plenos pindo y palma real.
de artesanías, las frutas y verduras, los ani- Es una fiesta religiosa que enaltece la
males y el olor dulce a plátano, que atrae a ruralidad, el vivir campesino y la abundan-
las abejas a los puestos de venta de paseros cia de la tierra: frutas, verduras, plantas,
y paseras de las veredas de Guamo. Todo animales, bebidas fermentadas, comida,
en el Corpus Christi es alegoría, expresión música, baile y comparsas. El Corpus Christi
El 11 de junio es el día del Corpus Christi, y múltiple de una tradición que fusiona y en el alto Magdalena a menudo es absor-
en Guamo comienza la fiesta de la abun- sincretiza una visión católica con el culto bido por el derroche de las fiestas de san
dancia en tributo al cuerpo de Cristo en la a la naturaleza y la interpretación propia Juan y san Pedro, que lo han convertido en
hostia y el cáliz. Se trata de una procesión del mundo americano. telón de otras expresiones que no guardan
con el paso de la custodia que consagra una Después de lo sacro viene lo profano, con relación con el núcleo de la celebración,
ruta marcada por los arcos triunfales. Es los desfiles de diablos, cucambas, matachi- anclado en la poderosa representación
una exaltación al triunfo de la hermandad nes, mohanes y sombrereras, personajes de lo sagrado en los tesoros que dan los
del ser humano, la tierra y el agua que dan descritos por José María Gutiérrez de Alba campos del Tolima.

105
ALTO MAGDALENA

Lechona
El plato que se vuelve fiesta

La lechona es una obra creativa de


los tolimenses, y su presencia en
esta economía y en sus dinámicas
socioculturales cotidianas y festivas
la posiciona como un ícono poderoso
para pensar la región del Tolima. Siendo
oriunda de este territorio, hoy en día se
ha expandido a lo largo y ancho del país
y podemos encontrarla en las principales
carreteras intermunicipales, zonas
comerciales, estadios, tiendas de barrio,
restaurantes, puestos ambulantes,
almacenes de cadena y plazas de
mercado de las diferentes ciudades
Colombia. Incluso, ya se destaca como
un producto de exportación.
Sandra Janett Higuera Gómez

DATO CURIOSO
Emblema de nuestra hospitalidad, gene-
Se sabe que la verdadera lechona tolimense
rosidad y espíritu alegre, la lechona es no lleva arroz, pese a ser un producto
protagonista en diferentes momentos característico de esta región, ya que solo se
eventuales, como lo son las fiestas de san prepara con arveja amarilla a medio cocinar
(ni muy dura ni muy blandita porque el horno
Juan y de los apóstoles san Pedro y san Pa- se encarga de terminar esta labor), carne de
blo, que se celebran durante el mes de junio cerdo y cuero crocante. Colón durante su segundo viaje y parece
en el antiguo Tolima Grande (conformado ser que fue en Medio Oriente donde se
por los actuales departamentos de Tolima domesticó, pasando de ser un animal
y Huila). También es parte de las fiestas poco en la cotidianidad campesina. Actual- salvaje que llegaba en manada huyendo
decembrinas y, en general, de los paseos mente, su crianza, tratamiento y consumo de sus depredadores a convertirse en un
familiares de fin de semana. Reciente- son unas de las prácticas más tradicionales animal de corral.
mente, ha adquirido un puesto importante del Tolima, pues el cerdo es el protagonista Las lechonerías son un próspero nego-
hasta en la fiesta de la democracia, ya que, de innumerables celebraciones y el eje por cio que desde siempre ha sido manejado
según muchos distribuidores, cuando es donde pasa toda la cultura de departamento. por familias campesinas, y cuyos roles son
época electoral para Concejo y Cámara, se Este plato tiene como antecesor al un legado que se transmite de generación
vende y consume de manera abundante y asado castellano. Está influenciado por en generación. Según estos expertos, la
rinde para todos. insumos que provienen de diferentes partes cocción en horno de barro alimentado por
Desde el periodo colonial, el cerdo, del mundo y ha evolucionado a partir de leña es fundamental para darle el mejor sa-
puerco, marrano, chancho, cochino o lechón procesos de mestizaje. El cerdo se inserta bor, color y textura crocante. Las cocineras
ha participado de espacios de celebración en Latinoamérica por los árabes a través afirman que es un plato dietético, porque
y cierre de cosechas, insertándose poco a de los españoles. Fue traído por Cristóbal en su preparación se le quita toda la grasa.

106
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

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200 km

Alto
Magdalena

UN COJÍN DE LECHONA TOLIMENSE


PARA 20 PERSONAS REQUIERE DE
LOS SIGUIENTES INGREDIENTES

5 libras de arveja amarilla seca

10 litros de agua para cocinar las arvejas

7 libras de carne de cerdo

1 libra de cebolla larga finamente picada

2 cucharadas de sal

3 cucharadas de comino

2 cucharadas de color

10 libras de tocino (piel)


Al momento de preparar la lechona todos Pita para amarrar
los roles son fundamentales. Se empieza bandeja y lo cubre con papel de aluminio,
Hojas de plátano o bijao
por la propia escogencia del animal, que dejándolo ahí por un lapso de entre 20 y
debe ser joven, de aproximadamente ocho 24 horas. Es importante que cuando la coc-
meses, y debe contar con una talla y un peso ción vaya por la mitad se le retire el papel
específicos. Posteriormente, pasa a manos aluminio, para que la lechona dore y quede
del matarife, matarí, matador, matancero, con su característico color naranja y con el Es tradicional que la lechona tolimense se
pesero, espelinchador, componedor, picador, cuero soplado, porque, como dicen los que acompañe con productos a base de maíz,
alzador, garrenchín o picador de ganado. saben, «lechona sin cuerito no es lechona». como la arepa y el insulso. Este último es
Así se le conoce a la persona que realiza La presentación final de la lechona es una natilla preparada a base de masa de
el sacrificio del animal, quien también es el muy particular. El cerdo es dispuesto sobre maíz, con canela y panela, envuelta en hoja
encargado de su limpieza. una bandeja metálica y conserva su cara de plátano o bijao, que se pone a asar al
El turno es ahora para los cocineros, que y orejas, que son muy apreciadas por los lado de la lechona. Algunos dicen que el
adoban y rellenan el lechón para después conocedores, no solo como elementos verdadero sabor de la lechona solo se
pasarlo al hornero, quien lo pone en una decorativos, sino también para consumo. conoce combinándola con el insulso.

107
ALTO MAGDALENA

Girardot
A

Girardot es punto luminoso en una rica


región del alto Magdalena que enlaza,
a manera de un rosario, otros puertos
El puerto del Magdalena que deslumbró a Bogotá aguas arriba —Purificación, Natagaima,
Aipe y Neiva— y aguas abajo —Ambalema,
Cambao y Honda—, y que une las orillas
de Cundinamarca, Tolima y Huila.

En una curva excepcional del Magdalena,


donde el río toma sorpresivamente
dirección hacia el occidente, se encuentra,
ubicada al norte, la población de Girardot.
Su posición privilegiada en la esquina
del departamento de Cundinamarca ha
estado dada por su vocación de antiguo
paso a la región del actual Tolima y por
estar en relativa cercanía a la ciudad de
Bogotá, capital de Colombia.
Germán Ferro Medina

Girardot, en la orilla suroccidental del depar-


tamento de Cundinamarca, se alza como la
capital de la provincia del alto Magdalena y
el puerto fluvial más decisivo para la comu-
nicación y desarrollo de Bogotá en el siglo
XX. Podríamos decir que la transformación
moderna de este siglo entró por Girardot y
le entregó a la capital todos los sueños del
cambio, los ideales europeos, la glamurosa
Belle Époque con su alegría, el comercio,
la arquitectura, la tecnología, los viajes, la
música, el cine, la industria y el desarrollo
de una sólida economía de exportación
centrada en el café.
Durante siglos, Bogotá estuvo conectada
con el río Magdalena a través de un camino
de herradura que arribaba a Honda, por
el que transitó toda la vida colonial que el destino de las paralelas férreas y su gran
construyó y administró con dificultad el locomotora fue adaptada a la montaña. La
país hasta bien entrado el siglo XIX. Más población, de relativa recién fundación, se
adelante, nuevos modos y tecnologías de catapultaría como la ciudad moderna: todo
comunicación y transporte estuvieron a la era movimiento en un ir y venir de perso- En la plaza de mercado, que aún podemos
orden del nuevo siglo. Así, el desarrollo de nas, mercancías e ideas traídas por el río. disfrutar, todo fue innovación: arquitectura
las vías férreas se convirtió en el proyecto Desde su origen modesto en la plaza de bioclimática, invención de la maravillosa
económico, social y cultural más impor- San Miguel, Girardot pudo visionar la impor- columna en «v» y voladizo de fibrocemento.
tante del país, en el que se invirtió buena tancia de su cercanía con el río Magdalena. Un espacio sin cerramientos para disfrutar y
parte del presupuesto nacional (siendo el No en vano, años más tarde, al frente de la dar paso a la actividad comercial sin tregua
segundo mayor endeudamiento externo de iglesia se construiría de cara al río la más de productos que van y vienen por la región
Colombia después del costo de la indepen- moderna plaza de mercado que ha tenido construida por el río, teniendo a Girardot
dencia). Girardot fue entonces el camino y el país, diseñada por Karl Rotter en 1940. como el centro del movimiento.

108
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Sí, en Girardot todo fue sueño de moderni- comercio de ganado, hoteles, clubes, casi- mundo. En los años treinta del siglo XX se
dad, libre pensamiento, comunicación con nos, un cinematógrafo, turismo y cafés. Fue inauguró el impresionante puente férreo
el mundo, puente entre Bogotá y las regio- sede de grandes orquestas y, por tanto, un sobre el Magdalena, que hoy es un monu-
nes. Todo llegó por Girardot, todo llegó por lugar que atrajo una numerosa población. mento escultórico de ingeniería y memoria
el río. Y todo salió por el puerto, especial- Por si fuera poco, recibió la invención de que disfrutamos sin fin. El puente ferrero
mente el café de Cundinamarca donde los la navegación aérea y se convirtió, junto logró una vez más la conexión con la otra
buques a vapor lo esperaban. La ciudad fue con Flandes, en el aeropuerto de Bogotá. Colombia al occidente a través de Flandes,
una gran bodega, con numerosas trilladoras El mundo estuvo conectado por los aires en el departamento del Tolima, y el enlace
de grano, empresas de jabón y gaseosas, y, a principios de los años veinte, la ruta del tren al suroccidente con Ibagué, Neiva
principal fue Barranquilla, Girardot, Neiva. y el puerto de Buenaventura.
Por donde se mire, al recorrer las calles Girardot había construido un primer
del Girardot de hoy, están las huellas de puente colgante sobre el Magdalena a fi-
esta ciudad del alto Magdalena que supo nales del siglo XIX y otro automotor en los
dinamizar la economía y sociedad de su años cincuenta, el llamado Mariano Ospina
tiempo para lograr conectar, con la velo- Pérez. Todo ha sido comunicación en un
cidad del tren, a Bogotá y proyectarla al puerto destino que fue atrayendo mucho
turismo, con una oferta gastronómica muy
apreciada por la preparación del viudo de
pescado y un clima cálido de especial interés
para la numerosa población bogotana que
aún insiste en bajar al soñado puerto. La
ciudad actual de Girardot tiene en su muni-
cipio un volumen muy grande de residencias,
conjuntos cerrados y hoteles corporativos,
ampliando su vocación de destino turístico
y residencial en el centro del país.

200 km

Alto
Magdalena
B

La catedral de Girardot del Inmaculado Corazón de María sorprende


igualmente por su estilo moderno. Es una estructura muy particular
con columnas exteriores de concreto y ladrillo que remata en una
cruz de hierro y contiene un espacio excepcional amplio y cuadrado
recubierto de piedra bogotana. Iluminada y fresca para soportar el
clima caluroso de Girardot, es una edificación religiosa de 1970 muy
Ver el mapa
original que nos reafirma la atipicidad de Girardot anclada al futuro.

109
ALTO MAGDALENA

Plaza de mercado
de Girardot
Una ventana de modernidad hacia el Magdalena

La plaza de mercado de Girardot es


una obra de inigualables cualidades
e importancia por su diseño único,
sensible con el paisaje y el clima del
lugar en el que se localiza, y también
por su uso. Como mercado central,
fue uno de los más importantes
reconocimientos a los orígenes
comerciales y de puerto que tuvo la
ciudad sobre el río desde la Colonia.
Karen Viviana Gutiérrez Vargas

En el punto de encuentro o cruce entre el A


río Grande de la Magdalena y el río Bogotá
se encuentra la ciudad de Girardot, y muy La plaza de mercado de Girardot es una (SCADTA), hoy Avianca, que tuvieron lugar
cerca de la ribera, su plaza de mercado: un muestra completa de la plaza como espacio allí en la primera mitad del siglo XX. En
público: abierta totalmente y transparente
espacio potente y dinámico, lleno de colores como una vitrina de los sabores, los colores esa época de oro, la plaza de mercado era
y aromas que, acompañados del pregoneo y los sonidos de Cundinamarca y el Tolima. espacio recibidor y expositor de todos los
de los vivanderos y de las creativas exhi- productos de cara a las gentes que llegaban
biciones de los productos en sus puestos, al municipio antes de llegar a la ciudad
hacen de la experiencia de recorrer, comer Girardot nació del río y se catapultó con capital, lo que le inyectó al espacio una
y comprar en la plaza un pequeño viaje por el ferrocarril e incluso con los primeros importancia y representatividad cultural y
diferentes puntos del Tolima y la región sobrevuelos aéreos de la Sociedad Co- comercial enorme que guiaría su desarrollo
central del país. lombo-Alemana de Transportes Aéreos en años siguientes.

110
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Alto
Magdalena

La plaza de mercado de Girardot fue declarada


monumento nacional (hoy Bien de Interés
Cultural de la nación) en el año 1993 por ser
representativa del movimiento moderno y
ser una representación innovadora del diseño
La plaza, con su techo abovedado, sus co- arquitectónico y estructural en el país.
B
lumnas en forma de «v», su horizontalidad,
Su construcción sirvió no solo para ordenar la su planteamiento sin cerramientos ni pare-
actividad del mercado en la ciudad, sino también des y con sus cuatro escaleras perimetrales girardoteño y a surtirse de la gran variedad
para utilizarse como escenario y telón de fondo en forma de caracol, fue pensada a través de frutos, hojas, pescados, alimentos,
de distintas películas, postales y fotografías que
buscaban mostrar el interior del país como uno de elementos del diseño que aprovechan las amasijos, condimentos y artesanías propias
de avanzada y moderno para la época. corrientes de viento que provienen del río y de la región. Como muchas otras plazas y
que dotan de sombra y frescura exquisita el espacios de mercado del país, es un sitio
interior de la plaza misma, y que le permiten con grandes necesidades y urgencias para
En 1945 se propone la reconstrucción de abrirse como un mirador sobre el río y su su correcta intervención y conservación,
la plaza en el mismo espacio que tenía trayecto. Estas son condiciones que aún pero cuenta con la pujanza y el cariño de
desde la Colonia: cerca al río y como uno están presentes y abiertas para el disfrute sus comerciantes y usuarios que la siguen
de los cuatro lados de la plaza fundacional de todo aquel que la visite y se deje cautivar defendiendo y ocupando para su uso origi-
del municipio. El diseño fue planteado por por su magia y encanto. nal. Este uso la llenó de sentido y valor, y
el arquitecto alemán Leopoldo Rother, Su estructura y sus columnas son la la dota diariamente de motivos y potencial
quien logró una obra sin precedentes, perfecta analogía a un gran parasol, bajo como uno de los puntos más importantes
con cualidades espaciales y estructurales el cual miles de personas y usuarios acu- de tradición y memoria de la herencia y
innovadoras para la época. den a cubrirse del inclemente clima y sol génesis de la ciudad y sus habitantes.

111
ALTO MAGDALENA

Carpinteros de ribera
del alto Magdalena N

El arte de construir canoas 200 km

Diariamente los pescadores, agricultores y


transportadores del río Magdalena se embarcan
a surcar sus aguas. La mayoría va en canoas de Alto
Magdalena

madera, piezas artesanales únicas concebidas y


trabajadas por los maestros constructores que
viven a orillas del alto Magdalena. Conocidos
como carpinteros de ribera, estos sabedores del
Ver el mapa
río mantienen viva la movilidad fluvial a través
de su oficio.
María Catalina García Chaves

Entre Neiva y La Dorada, es decir, a lo largo


de más de 300 kilómetros, casi todos los
que viven del Magdalena conocen a los
Yara. Sus canoas han surcado las aguas del
río por más de 50 años, tanto las construi-
das por los hermanos Henry y Jaime como A
las hechas por su padre, Agustín. Nacidos
Los registros de los viajeros y exploradores
y criados en Purificación, Tolima, pareciera del río en los siglos XVIII y XIX dan cuenta
que los Yara han navegado desde siempre ellos anudan la madera seca para torcerla. de balsas, bongos, piraguas, champanes
las aguas del alto Magdalena y han llevado Solo así tendrá la curvatura necesaria para o piezas hechas en un solo madero que
resultaron indispensables para el comercio, la
sus obras a los municipios ribereños. construir las embarcaciones. Así lo apren- comunicación, el transporte y la pesca. Estas
A Henry y a Jaime es habitual verlos dieron de su padre Agustín y así lo siguen artes, conocimientos y tecnologías ancestrales
trabajando en Purificación. Rodeados de sus enseñando a sus ayudantes y aprendices, para navegar el río fueron fundamentales para
recorrer el territorio de norte a sur, para ubicar
herramientas artesanales, un olor a madera que han adquirido sus habilidades y su y fundar puertos y para, más tarde, colonizar
recién cortada impregna el aire mientras ingenio para mantener vivo el oficio. los parajes andinos.

112
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Si bien los constructores y canoeros


reconocen que la materia prima para sus
embarcaciones tradicionales cada vez es
más escasa, también reconocen el valor
de proteger los ecosistemas. «Aunque
vivamos de los árboles, necesitamos
cuidarlos, en estos soles nos dan sombra;
en las inundaciones, protección».

de esta parte del río prefiere continuar


empleando las canoas hechas artesanal-
mente, pues son conscientes de que la vida
del río en el alto Magdalena depende de la
pericia de sus navegantes y de la estabilidad
y calidad de sus embarcaciones. La destreza
para sortear corrientes, bajos y remolinos de
esta parte del río depende de la versatilidad
y firmeza de la canoa. Por eso, aquellos que
viven del río comprenden la importancia de
surcarlo en una buena embarcación.
Y es que cada embarcación tradicional
es una pieza única que refleja la habilidad
de los artesanos constructores para selec-
cionar la madera entre los árboles de iguá,
de espermo o de caracolí que darán forma y
fuerza a su embarcación. A veces es posible
ver la madera secándose en las enramadas,
el lugar de trabajo de los carpinteros de
ribera a orillas del río. Cada paso es com-
plejo y minucioso. El diseño, la consecución
de los materiales y la elaboración misma
evidencian los profundos conocimientos
de los carpinteros constructores sobre los
desafíos que enfrentarán sus canoas en las
aguas del Magdalena.
Una vez terminada su obra, los maes-
tros entregan las piezas a sus clientes,
la mayoría de ellos pescadores, para que
sean bautizadas y se vuelvan parte del
río y de sus numerosas ciénagas aguas
abajo y afluentes. Amarradas a sus orillas
Magdalena, ellos también se encargan del esperarán a sus pasajeros habituales. Allí
mantenimiento y la calafatería: el arte de los pescadores se embarcan diariamente
reemplazar piezas, agrandar las canoas y con chinchorro y atarraya para llevar a cabo
sellar las juntas. Es por esto que algunas sus pacientes faenas de pesca de nicuro,
«A pesar de nuestra experiencia, algunas de estas embarcaciones llevan más de 25 bagre, barbudo y bocachico. Los agricul-
nos salen defectuosas. O son difíciles años navegando por el Magdalena. tores las utilizan para transportar plátano
porque la madera no está buena o senci- A pesar de la presencia masiva de embar- veguno y otros productos que crecen en las
llamente porque la canoa sale caprichosa... caciones en fibra de vidrio y otros materiales fértiles vegas del río, que serán vendidos
todo es difícil en este arte, no hay partes más modernos, un número diverso y todavía en alguna orilla. Desde ahí se distribuirán
sencillas. Lo que pasa es que nosotros ya importante de canoas, bongos, botes y luego a las plazas de mercado de Girardot,
somos conocedores», dice uno de ellos. lanchas de fabricación artesanal continúa Purificación, Honda o La Dorada. Todos los
Muchas de sus obras regresan a sus ma- haciendo parte de la movilidad fluvial del habitantes del río utilizan estas embarca-
nos después de muchos años. Al igual que Magdalena. Aún hoy la gran mayoría de los ciones tradicionales para transportarse,
los demás carpinteros de ribera del alto pescadores, agricultores y transportadores para vivir el río.

113
ALTO MAGDALENA

Ambalema
Entre el valle y la montaña

Ambalema se abre camino entre


las cordilleras Central y Oriental
mientras reposa al lado del río
Magdalena, una relación que le brinda
alta fertilidad a sus suelos y que le
permitió ser epicentro histórico de la
producción tabacalera en Colombia durante
los siglos XVIII y XIX. Su particular arquitectura,
caracterizada por la presencia de estantillerías
que evocan un caney, hace de Ambalema el pueblo
de las mil y una columnas, huella y memoria de una
bonanza que se volvió humo.
Sandra Janett Higuera Gómez

A
El tabaco fue el gran motor que conectó a
Ambalema con el mundo. Al recorrer sus El complejo volcánico Ruiz-Tolima está conformado
calles se pueden encontrar edificios que por cinco nevados: Ruiz, Santa Isabel, el Cisne,
Quindío y Tolima. Este complejo volcánico ha sido
fueron construidos como parte del sistema un factor determinante para la fertilidad de los
de producción tabacalera y de cigarros, suelos de esta región. Las erupciones volcánicas
como la Casa Inglesa, la Casona, la Factoría masivas a menudo generan lahares (flujos de lodo
y escombros) que, conducidos por los afluentes del
y la antigua fábrica de cigarros La Haba- río Magdalena (Gualí, Sabandija, Lagunilla, Recio,
nera, en la que actualmente funciona un Venadillo, Totare, Coello), suponen una amenaza
hotel. Esta dinámica productiva dio origen para la vida humana. Sin embargo, a lo largo
de la historia también han hecho que la ceniza
a lo que hoy se ha destacado y reconocido volcánica, rica en nutrientes, vuelva el suelo apto
como centro histórico patrimonial de ám- para la agricultura.
bito nacional.
Las condiciones geográficas y geológi-
cas de Ambalema han propiciado que, a lo Hoy en día, la población y el malecón de
largo de la historia y hasta el presente, haya Ambalema son memoria de un lugar excep-
estado vinculada a la industria agrícola, pa- cional en el que han confluido múltiples hitos
sando de la icónica producción tabacalera a de la movilidad y de las comunicaciones por
la cañaducera, y posteriormente al cultivo el río; canoas, lanchas a motor y el ferri
del algodón y el arroz. La necesidad de mo- Omaira hacen del puerto un espacio vivo Diferentes artistas y viajeros encontraron
vilizar estos productos en su condición de de tránsito, turismo, disfrute del paisaje en Ambalema una fuente inagotable de ins-
puerto a orillas del Magdalena incentivó el y oferta de comida, además del paso que piración, dejándonos valiosas descripciones
surgimiento de diferentes medios de trans- comunica Ambalema con la población de de su tiempo de gloria, donde el cultivo y
porte y motivó el origen de la navegación Gramalotal en Cundinamarca. Allí también la exportación del tabaco la convirtieron
a vapor por el río, cuya fina hoja de tabaco hacen presencia el viaducto férreo y la anti- en un lugar soñado para comerciantes,
fue recogida por los buques a más de 1000 gua estación del ferrocarril con el tanque de aventureros y trabajadores, igual que para
kilómetros aguas arriba del mar Caribe para agua que alimentaba las locomotoras y sus la llegada del cinematógrafo, los hoteles y
posteriormente ser llevada a Bremen. antiguas casonas asomadas al tren. lugares de diversión.

114
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B Convertida en obligatoria parada en el alto columnas, el calor abrasador y el silencio


Magdalena, podemos apreciar la Ambalema de la Ambalema de hoy nos invitan a estar
Se sabe que la navegación a vapor por el
Magdalena, que tuvo su auge durante el de aquella época en el registro del diplomá- y disfrutar de una atmósfera sin tiempo.
siglo XIX, nació «para sacar, río abajo, la tico y acuarelista inglés Edward Walhouse En Ambalema nació, a principios del
muy codiciada y aromática hoja de tabaco». Mark, quien plasmó en sus aguadas con siglo XX, el maestro Nicanor Velásquez
Posteriormente, Ambalema fue incluida en
el marco del proyecto ferroviario nacional, precisión y rica descripción el paisaje, la Ortiz, compositor de la letra del bunde to-
construyéndose una estación que se terminó arquitectura, el río y la gente de la Amba- limense, himno actual del departamento del
en enero de 1931 como parte del ramal lema de mediados del siglo XIX. Resulta Tolima. Este deja clara la profunda conexión
que comunicaría la línea de La Dorada.
Esta pasaba por Honda e iba a buscar a emocionante encontrar la permanencia hoy con el río hoy cantada a coro por todos los
Mariquita y Armero para encontrarse de en día de varios de sus paisajes con el río de tolimenses: «nacer, vivir, morir, amando el
nuevo con Ambalema y seguir a Ibagué, en paso calmo, los árboles de sombrío y el paso Magdalena la pena se hace buena y alegra
el piedemonte de la cordillera.
desde la otra orilla o desde el barrio El Alto, el existir».
que tiene como telón de fondo los nevados El río tiene en su haber unos sitios de
del Ruiz, Tolima y Santa Isabel. La persis- indispensable visita. Ambalema es uno
tencia del paisaje, la arquitectura con sus de ellos. Siempre habrá que ir a Ambalema
para hacer un ejercicio de reconocimiento
y comprensión de una buena parte de
nuestra historia y de la relación que hemos
construido con el río Magdalena. Una buena
preparación y disposición para bajar a las
tierras calientes de Ambalema, Tolima,
es leer con anterioridad la valiosa novela
del siglo XIX Manuela, del escritor José
Eugenio Díaz Castro, que retrata con fino
estilo las características de esta población
y las relaciones complejas entre un país
pensado desde el centro o la capital y otro
que sucede en el mundo rural a orillas del
río Magdalena.

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

Entendemos como estantillería ese espacio definido


por la extensión del alero de la cubierta en las
casas para conformar un andén cubierto delimitado
por pies derechos o columnas de madera rolliza a
modo de soportales, que responden a la necesidad
de generar un espacio resguardado del sol y de la
lluvia para poder circular.

115
ALTO MAGDALENA

Virgen de la Canoa
A

RUTA PEREGRINA
Beltrán recibe a la población peregrina
por el nuevo corredor vial que corre
paralelo al Magdalena y que conecta
con los municipios ribereños de
En el municipio de Beltrán, Cundinamarca, Cundinamarca, así como por el puerto,
que con su malecón recién construido
sobre la ribera oriental del río Magdalena, ofrece un espacio agradable para
disfrutar del paisaje de río.
navega por sus apacibles aguas una virgen que,
acompañada por unos ángeles, se desplaza río
arriba y río abajo santificando el territorio y
protegiendo a los pobladores que por centurias
han vivido y derivado su sustento de este
afluente. Ella es conocida como la Virgen de
la Canoa, una de las imágenes marianas más
representativas del alto Magdalena.
Sandra Marcela Durán Calderón

El territorio del actual municipio de Beltrán,


cuyo casco urbano es bañado por el río
Magdalena, estuvo habitado por los indios
panches y era llamado con el nombre de
Colombayma. En 1670 se ubicaba sobre sobre una canoa y rodeada de ángeles, se le
la orilla izquierda del río, figuraba como apareció a una señora que lavaba ropa en el B
pueblo de indios de Ambalema y estaba río. Los gritos de emoción de la mujer aler-
PROCESIÓN POR EL RÍO
a cargo del encomendero Francisco Félix taron a los pescadores, quienes, al verla,
La festividad religiosa tiene como evento central
Beltrán. Al trasladarse a la margen derecha tomaron sus canoas para intentar alcan- la procesión de canoas que se lleva a cabo por el
del río, el pueblo tomó el nombre de su en- zarla, pero cuando estaban cerca la imagen río Magdalena en honor a la Virgen de la Canoa.
comendero. Los indios que habitaban esta desapareció. Se dice que luego hubo una Cada 8 de septiembre, el cuadro de la patrona
zarpa río arriba en medio de otras embarcaciones
encomienda trabajaban como bogas. Para gran subienda. Desde entonces la Virgen hasta el puerto de Gramalotal, corregimiento de
1760 la población de Beltrán contaba con de la Canoa se convirtió en la patrona del Beltrán, y de allí cruza a la otra orilla para arribar
alcalde pedáneo. Años después, en 1790, pueblo y los lugareños. Especialmente los al malecón del municipio de Ambalema, donde
es homenajeada por los pobladores tolimenses;
ocurrió un suceso inesperado: según la pescadores y canoeros comenzaron a creer luego navega río abajo de regreso a su santuario
tradición oral, el 8 de septiembre la Virgen, en su poder milagroso. en el puerto de Beltrán.

116
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N

TEMPLO DOCTRINERO Y PROVINCIAL


La iglesia de Nuestra Señora de la Canoa posee
Ver el mapa gran importancia histórica y arquitectónica.
200 km
Además de ser una edificación representativa
de la tipología de las capillas doctrineras que se
implantaron durante los siglos XVII y XVIII, fue
el primer templo provincial del alto Magdalena,
lo que marcó un hito dentro del desarrollo de
esta región. Dados sus atributos, en diciembre
del año 2000, la iglesia fue declarada patrimo-
nio cultural de la nación.

Alto
Magdalena

importante que integra a la comunidad de


Beltrán y atrae a visitantes de poblaciones
vecinas como Ambalema, Cambao y San
Juan de Río Seco, entre otras. Desde hace
más de 30 años se viene realizando un
festival cultural y artístico en honor a la
Virgen de la Canoa con una programación
variada que incluye alboradas, encuentros
musicales y dancísticos, competencias de
canotaje y procesión por el río Magdalena.
Como parte de su legado histórico y
ubica en el parque principal del municipio. cultural, los hombres y las mujeres del
El cuadro de la Virgen no está entronizado río en el alto Magdalena mantienen viva
en un nicho en el altar, como es la cos- su devoción, a pesar de que el milagro
tumbre, sino sobre una canoa construida de las subiendas cada vez es menor. Bajo
Tras el acontecimiento de la revelación, especialmente para exponer la imagen y el amparo de la Virgen, los beltranenses
se construyó la iglesia de una sola nave y llevarla en procesión de un lugar a otro. perseveran en hacer de su pequeño pueblo
planta rectangular, con espadaña y acceso Su fiesta patronal es el 8 de septiembre, y del río el remanso anhelado. Por ello, en
enmarcado por un arco de medio punto en fecha en que, según el calendario católico, sus plegarias a Nuestra Señora de la Canoa
su fachada, siguiendo el estilo arquitectó- se celebra el nacimiento de la Virgen María. no dejan de repetir la oración en la que le
nico de las capillas doctrineras. Hoy en día La festividad se extiende durante tres días piden bendiciones «para que no falten los
la iglesia, que fue restaurada en el 2017, se y se ha convertido en la celebración más peces, la comida, la paz y la alegría».

117
ALTO MAGDALENA

Armero
A

Cada 13 de noviembre se reúnen en Armero los


sobrevivientes para conmemorar y recordar a
todas las personas muertas y desaparecidas
durante la catástrofe. Se ponen cruces y
Un pueblo-cementerio en el que placas, se plantan árboles y se resignifica el
sus muertos salvaron a los vivos lugar a través del ritual. Muchos sueñan con
que Armero se convierta en un sembrado de
flores en el que sus muertos puedan seguir
descansando para siempre.

Peregrinar entre las ruinas del antiguo


pueblo de Armero, ubicado en el
Tolima, es un ejercicio fundamental de
memoria, reivindicación y respeto hacia
los habitantes de este municipio. El 13
de noviembre de 1985 fueron víctimas
de una de las catástrofes naturales
más trágicas y mortales en la historia
de Colombia y el mundo. Armero fue
declarado un camposanto, un memorial
que evoca la historia del duelo por las
más de 20000 personas que perecieron
a causa del desastre ambiental.
Eloísa Lamilla Guerrero

Hay historias que nos estremecen la piel


cada vez que las escuchamos, la de Armero
es una de ellas. Hoy, a este pueblo fantasma
se le conoce como el «finaíto Armero», para
subrayar el arrasamiento y la desaparición
de un pueblo que no volverá a existir sino
solo en la memoria individual y colectiva
de quienes lo habitaron.
El extenso territorio donde estaba ubica-
do Armero es un amplio valle irrigado por
los ríos fríos de Lagunilla, Sabandija y Cua-
mo, que toman sus aguas de las cimas del nevado del Ruiz, el descongelamiento de
nevado del Ruiz y de la cordillera Central. un glaciar del volcán dejó a su paso un
También hacen parte de la cuenca hídrica alud de fango caliente y escombros. Una
del Magdalena, un escenario geográfico tragedia anunciada que ya había afectado
cuyos ríos tributarios bajan de la montaña a la región en 1595 y 1845, y que en 1985
para irrigar, intervenir y transformar el El fatídico miércoles 13 de noviembre de acabó con la próspera ciudad del algodón,
paisaje. Allí se hizo evidente la constante 1985 es recordado como un día apocalíp- el café y la pujante manufactura tolimense,
tensión entre la ocupación humana y el tico, luego de que una avalancha torrencial a pesar de las alertas y los riesgos tem-
desborde de una naturaleza indómita que destruyera, en 15 minutos, el pueblo de pranos identificados sobre la posibilidad
reclamaba lo suyo. Armero. Ubicado en inmediaciones del de una erupción.

118
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

Entre los miles de relatos que es posible


conocer sobre la tragedia hay uno que se
convirtió en el símbolo más notorio y con-
movedor de lo que ocurrió en Armero: es la
historia de la pequeña adolescente Omaira
Sánchez Garzón. Omaira falleció luego de
B las 60 horas que permaneció en el lodo
mientras sus piernas estaban atrapadas,
Durante una visita a Colombia en todo ante la vista de rescatistas y televi-
1986, el papa Juan Pablo II, en
un acto de profunda humildad dentes impotentes por el fallido rescate.
y caridad, se arrodilló ante la Desde entonces, Omaira se convirtió en
mirada del mundo en la tierra que una santa y mártir con una fuerte vene-
fue borrada por la tragedia, lo que
potenció su valor como punto de ración popular, y el lugar donde murió y
peregrinaje de devotos cristianos. fue enterrada se transformó en una tum-
Antes de la tragedia, el volcán estuvo ba-santuario, atiborrada de velas, rosarios,
anunciando e incluso gritando su inminen- mensajes de agradecimiento, flores, entre
te explosión mediante la lluvia de ceniza Hoy en día Armero es un camposanto, un muchas otras ofrendas. Miles de personas
y arena. Los múltiples terremotos en las espacio solemne que es necesario visitar de diferentes partes de Colombia y el mun-
horas previas y el fuerte olor a azufre que con el mayor respeto y sensibilidad. Se do hacen masivas procesiones para orarle a
se propagaba por el aire eran las señales. deben recorrer sus calles, ruinas y edifica- Omaira, pedirle la obtención de milagros y
Pero nadie supo interpretarlas. Alrededor ciones abandonadas como un acto que nos dejar algún recordatorio en su honor.
de las 11 de la noche, enormes corrientes de permita recordar y honrar a sus muertos. Ir Actualmente, el valle donde ocurrió
lodo cubrieron Armero y destruyeron todo hasta Armero es similar a peregrinar hacia la tragedia es un extenso bosque, un rico
lo que encontraban a su paso. Aquellos que un lugar sagrado. El silencio invita al recogi- ecosistema de fértiles suelos, de modo que
sobrevivieron fueron quienes tuvieron miento y, a pesar del tiempo que ha pasado, la gran paradoja es que el valle de la muerte
la posibilidad de correr hacia las partes aún se siente una energía misteriosa. es hoy tierra de vida.
altas, entre esas la pequeña colina donde Llegar a Armero es vital para tener una Armero es un lugar complejo, que evoca
se ubica el cementerio municipal. Nadie mejor comprensión del país, hacer memoria un recuerdo amargo y doloroso, donde a su
nunca se imaginó la paradoja de que los y rendir tributo a través del reconocimiento vez floreció la esperanza de tantos sobrevi-
muertos se salvaran y ofrecieran refugio del lugar y de esos vestigios o huellas la- vientes, quienes a pesar de lo que atravesaron
y salvación a los vivos mientras Armero tentes que prevalecen por entre las grietas aún insisten en preservar viva la memoria del
era sepultado. de la maleza y el olvido. pueblo y la de sus seres queridos.

119
ALTO MAGDALENA

Falan
A

Desde Falan se accede por sinuosas


carreteras veredales hacia otros pueblos de
ancestro minero e influencia antioqueña:
El tesoro escondido entre el río Palocabildo, Casabianca y Villahermosa.
Magdalena y la cordillera Central Falan conecta el plan del Tolima con las
alturas de la cordillera Central.

En las montañas de la
cordillera Central, resguardo
de oro y plata, densos bosques
y abundantes fuentes de agua,
se cifraron a lo largo de siglos
las esperanzas de riqueza con
la explotación de sus recursos
mineros. Esta fue soporte de
la economía colonial y definió
parte del orden territorial del
valle del alto río Magdalena.
Muy cerca del río y el puerto
de Honda se establecieron los
reales de minas de la provincia
de Mariquita.
Santiago Rincón Leuro

La minería artesanal indígena fue desplaza-


da por un modelo de explotación tecnificado
a mayor escala introducido por los espa-
ñoles, con mano de obra de indígenas y
esclavos confinados en poblados junto a las
minas de Bocaneme, Malpaso, Hervé, Frías
y Santa Ana. Con la minería, la ciudad de
Mariquita fue un núcleo político, económico
y comercial del alto Magdalena, capital de
provincia, y ruta del mineral que dejaba la
cordillera para embarcarse desde Honda,
por el río Magdalena con rumbo a España.
Las minas de Santa Ana, muy conoci- socavones empedrados, molinos y buitrones.
das entre los siglos XVII y XIX, atrajeron Vanos intentos de españoles e ingleses
el interés científico de Humboldt, Mutis, para mejorar la productividad de las minas
D’Elhuyar, entre otros reputados natura- terminaron en su abandono y el progresivo
listas, minerólogos y químicos. Pero de los desmantelamiento de sus construcciones.
proyectos mineros a menudo quedaron La naturaleza devastada por siglos recuperó
fracasos e inversiones perdidas en comple- sus dominios y los restos de las minas que-
jas infraestructuras de túneles, bodegas, daron escondidos entre la densa vegetación.

120
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Pero las minas fueron semilla de pueblos que y los idiomas. Curioso intelectual, hizo de la ocuparon sus paisajes en el tránsito de la
se mantuvieron anclados en las montañas, poesía su refugio y se convirtió en uno de los tierra caliente al frío cordillerano, donde se
como Frías y Santa Ana de Lajas. Ubicado a precursores del modernismo literario en Co- encuentran los aires cálidos del río Magda-
900 metros de altura en un balcón que mira lombia. El pueblo minero quiso homenajear el lena y el viento helado de los nevados de
al valle del Magdalena, este pueblo fue cuna legado de su hijo notable y se rebautizó como la cordillera Central. Los mineros siguieron
de Diego Fallon Carrión, hijo del ingeniero de Falan. Un pueblo con forma de estrella donde con el barequeo buscando las esquivas
minas inglés Thomas Fallon. Diego, formado las calles convergen en la plaza, asiento de pepas de oro en las quebradas de la región.
como ingeniero ferroviario, prefirió dedicarse tiendas, billares y una iglesia consagrada a Cuando se redescubrió, a orillas de la
a la enseñanza de la música, las matemáticas santa Ana. quebrada Morales, el enorme complejo de
La agricultura se expandió por las construcciones en piedra que se asemeja
laderas donde se escondían las minas. a una ciudad olvidada por el tiempo y el
Guanábana, aguacate, maíz, café y cacao monte, se le denominó ciudad perdida.
Aunque no es ciudad, ni está perdida,
las antiguas minas de Falan atrajeron de
nuevo las miradas, pero ahora de biólogos,
ornitólogos, caminantes y turistas. Allí la
naturaleza es reina. El musgo y los helechos
convierten los muros en jardines verticales
a la orilla de pozos y quebradas cristalinas.
Los vestigios de la infraestructura minera
fueron bautizados con los apellidos de
las personas que, como los científicos o
el mismo Simón Bolívar, reconocieron en
las minas las posibilidades de desarrollo
económico del país.
Frente al cerro Lumbí y la estación de
ferrocarril de San Felipe, una carretera
abandona el plan del Tolima con sus lar-
gas rectas y se trepa por el piedemonte
de la cordillera hacia Falan y sus fuentes
de riqueza. Sin embargo, el gran tesoro
ahora reside en la diversidad de su flora
y fauna, su valor paisajístico, sus tierras
fértiles abonadas con ceniza volcánica y
la abundancia de sus fuentes hídricas, que
drenan todas en el río Magdalena.

200 km

Alto
Magdalena

El influjo de los ingleses en la región trascendió las


actividades mineras. Partícipes en otros proyectos
como el ferrocarril de La Dorada y el cable aéreo
de Mariquita, los ingleses se asentaron en Honda
y Mariquita, sembraron sus apellidos y dejaron
Ver el mapa
cementerios que hoy permanecen entre ruinas.

121
ALTO MAGDALENA

Cristo de los
Caminantes
Fe, territorio y poder

El río Magdalena permitió y fue el


vehículo para introducir las nuevas
creencias de la teología cristiana y
un modelo de sociedad dominante
en un territorio conquistado por
el mundo hispánico desde el siglo
XVI. En San Sebastián de Mariquita,
por más de 400 años, un pequeño
santuario ha albergado un cristo
potente y seductor que avanzó en
la tarea de controlar y ampliar, por
medio de su poder, la frontera y
consolidar un nuevo territorio para
la Iglesia católica contrarreformista.
María Fernanda Franco Ortiz

Cristo ha muerto, clavado en una cruz, con


su piel morena, el perizonium manchado
y sus tres potencias: todo lo puede, todo
lo ve, todo lo sabe. Su costado herido, su
sufrimiento y su esperanza de resurrección A
se convierten en la insignia del modelo civi- Gonzalo Jiménez de Quesada, en uno de sus
lizatorio cristiano, que conquistó América a viajes a España, solicitó al rey Felipe II, por El cristo ha llegado a San Sebastián de
partir de la fundación de pueblos ricos en medio de una de sus infantas, la donación de Mariquita, importante ciudad real desde
un cristo para San Sebastián de Mariquita.
yacimientos mineros y la conversión de al- Su intención era ubicarlo en el camino que mediados del siglo XVI. Fue un punto
mas pecadoras por medio del sacrificio. Es conducía a las provincias del occidente y del neurálgico y de interés para la economía
una imagen con fuerza simbólica que se ha sur del Nuevo Reino. Aún hoy en el santuario extractiva en el Nuevo Reino, reconocido
se puede observar, entre su rica e ingenua
ido cargando con momentos culminantes iconografía, el águila bicéfala, símbolo de la por sus yacimientos ricos en oro y plata de
de la historia cristiana. casa reinante de los Austrias. las minas de Santa Ana, Lajas, San Juan
Podemos imaginar este cristo atrave- de Frías, Manta, Santa Águeda, entre otras.
sando el Atlántico entre continentes para Mariquita fue, desde entonces, lugar de
luego entrar por el río Magdalena y llegar la batalla de Lepanto, izado en lo alto del avanzada de la frontera cristiana con sus
a Mariquita. Carga a cuestas la esperanza, mástil de una embarcación. Ahora viaja a estandartes e imágenes poderosas que
la trascendencia y el mensaje de un dios un territorio inhóspito, sin dios, de tierras abrían caminos para sobrepasar la cordillera
único, así como la historia acumulada de malsanas y desconocidas, para iniciar de Central y poder conectar al sur con Quito
su lucha y presencia en las cruzadas y en nuevo otra conquista. desde Santafé.

122
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El Cristo de los Caminantes se encuentra


acompañado en su altar mayor de otros
santos mártires emblemáticos para la región:
santa Lucía, patrona de Ambalema, y san
Sebastián, patrón de la misma ciudad de
Mariquita. Al superar el arco toral se accede
al camarín que permite el encuentro y la
intimidad con lo sagrado, y la cercanía a los
pies de Cristo. Allí se realiza la petición del
milagro y se ofrece el signo de la negociación
simbólica mediante los exvotos o milagritos
de figuras hechas en cera: ojos, cabeza,
brazos y piernas.

200 km

Alto
Magdalena

Este santuario y su ermita, ubicados en


lo que tiempo atrás fuera la periferia de
Mariquita, se emplazaban en el cruce de
Ver el mapa
caminos de quienes partían o llegaban La edificación es de finales del siglo XVI,
para descender por el Magdalena o partir construida en piedra, y conserva aún su
a las tierras del sur, construyendo así una estilo español de ermita, característico por
geografía de lo sagrado y del andar. Los ubicarse distante de los pueblos y sobre C
viajeros que se encomendaban al cristo, los caminos. Los viajeros modernos siguen
que agradecían o ponían especialmente llegando desde muchos lugares. El camino Mariquita estuvo rodeada de un gran número
de minas de plata y oro, materiales que fueron
en sus manos el viaje que apenas comen- ya no se suele hacer a pie, pero la geografía extraídos de la tierra por la población indígena
zaba, terminaron por reconocerlo como el de los peregrinos se mantiene en el encuen- y los africanos esclavizados y llevados a la
Cristo de los Caminantes. El santuario del tro y en la fe a este cristo milagroso. En el Corona española en un viaje que comenzaba
en el río, aguas abajo, desde Honda. Con el
Milagroso Señor de la Ermita es el nombre mes de mayo, el día de la Ascensión, este paso del tiempo, el auge minero decayó y
por el cual se conoce en la actualidad o santuario acoge a peregrinos que celebran Honda pasó a ser la capital de la provincia,
sencillamente como «El Milagroso», gracias y le rinden culto, lo que mantiene viva la por lo que ahora servía al comercio cafetero
que bajaba por la cordillera Central en cable
a todos los milagros que ha cumplido a sus antigua tradición de converger en un lugar aéreo y en caminos hasta Mariquita y de allí a
feligreses en casi cinco siglos. potente de significados sagrados. Honda, puerto histórico en el Magdalena.

123
ALTO MAGDALENA

El bosque seco
El valor de la vida oculta bajo el caparazón

El bosque seco, que se extendía


originalmente en vastas regiones del valle
del río Magdalena y a lo largo de la costa
del Caribe, tiene un cuerpo totalmente
fragmentado. Su extensión se ha reducido
a un 8% del tamaño original. Al final del
alto Magdalena, podemos encontrar los
pocos relictos de bosque seco que aún
quedan y que abrazan el río.
Luis Enrique La Rotta Córdoba

La tradición oral habla de un duende


llamado Tarasca, que tiene un cuerpo an-
tropomorfo con cabeza de tortuga, boca de felinos y serpientes. Cuando se mira este
caimán, extremidades de lagarto y cola de bosque desde el aire, su apariencia es de
saurio, y que, por dentro, guarda muchos caparazón, como el de una tortuga, un
secretos y hasta esqueletos humanos. Es un armadillo o el mismo que usa el Tarasca
mito no muy conocido y tiene varias cosas para proteger su interior.
en común con el bosque seco, pues es poco Entre el nivel del mar y los 1000 metros
identificado, tienen funciones comunes y de altura, con temperaturas promedio su-
están en riesgo de desaparecer. periores a 24 °C y precipitación anual entre
El bosque seco es un ecosistema con 800 y 2000 milímetros, se dan las condi-
diversidad de árboles, plantas trepadoras, ciones básicas para que el bosque seco se
arbustos, hierbas, epífitas y animales que despliegue sobre los suelos que, a veces, particulares que es un ecosistema poco
han encontrado su nicho en un hábitat con parecieran no haber visto el agua desde común. Quienes aún lo recorren ven sus
fluctuaciones extremas de sequía y altas hace mucho tiempo. La poca cantidad de suelos amarillos y agrietados, sus maderas
temperaturas. Todas estas especies han agua que está en los suelos, las hojas y el retorcidas, los animales esquivos con una
tenido que desarrollar mecanismos adap- aire se evapora y, sin duda, es más de la presencia importante de aves y un olor
tativos para sobrevivir a las condiciones que cae. Es decir que la evapotranspiración predominantemente dulce, algunos le lla-
especiales que allí se dan. Al igual que la supera la precipitación, lo que resulta en man palo santo. Es un espacio en el que se
Tarasca, parece como si el bosque seco un déficit de disponibilidad de agua. En el aprecia cada sombra y en el que pareciera
tuviera el cuerpo protegido con espinas o bosque seco todos luchan el agua que hay. que hasta el último grano de tierra tiene
púas en sus vertientes escarpadas, debido En toda su extensión, el río Magdalena, sed. El bosque seco contrasta con los que se
a su abundante variedad de cactus. En su asociado al clima y a la geografía, genera encuentran a pocos metros del río Grande,
interior hay oquedades y laberintos que condiciones específicas para varios de los con su carga hídrica, que sabiamente hace
albergan murciélagos, arañas, insectos ecosistemas que tenemos en el país. Para un intercambio de agua por sedimentos que
y todo tipo de animales como primates, el bosque seco las condiciones son tan carga para las tierras bajas y el mar.

124
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

La conservación de los bosques, en especial


la del bosque seco, garantiza muchas
interacciones ecosistémicas y biológicas.
Además, proporciona a la humanidad 200 km
plantas medicinales, maderas, fibras, resinas
y extractos entre otros productos. También
servicios, como proteger cursos de agua,
filtrar contaminantes, regular caudales que
evitan la erosión y las inundaciones. En
resumen, logran contrarrestar algunas de
las causas y efectos del cambio climático.

Alto
Magdalena

Ver el mapa

quebradas y los ríos como el Magdalena.


Estas aves anidan en el bosque cerca del
río y se desarrolla una gran competencia
entre ellas por el apreciado alimento.
Los humanos han encontrado en el
bosque seco una diversidad de productos
contenidos en las plantas, los animales
y suelos. Los árboles, al estar sedientos
y contener menos agua, generan unas
preciadas maderas compactas y finas.
Estas han sido históricamente codiciadas
A y usadas. El río facilita la extracción de los
productos, sobre todo de las maderas. Aquí
En torno a Honda, Tolima, a unos 12 kilómetros ocurre la constante disputa en la búsqueda
del casco urbano, el río Magdalena se abre El bosque se puede entender si se mira en del equilibrio entre un uso sostenible y
paso y conforma un estrecho valle en forma de
«v» entre serranías y cerros con paredes casi tres pisos diferentes o estratos de vegeta- equilibrado entre humanos y bosque.
verticales, cubiertas, aún, por relictos de bosque ción. El primer piso es el sotobosque, con Tarasca y bosque seco están muy cerca
seco. Esta región de fácil acceso desde las las plantas pequeñas o brinzales; el piso de desaparecer. En Colombia, este ha sido
capitales de los departamentos centrales del país
ofrece la posibilidad de aproximarse a conocerlo intermedio es donde están los árboles uno de los ecosistemas más afectados y
para desarrollar allí proyectos de ecoturismo. jóvenes y no muy altos; y el estrato supe- fragmentados debido al aprovechamiento
rior conforma el dosel hecho por especies de las maderas finas y duras que tienen
de árboles que tienen forma de sombrilla los árboles, la ganadería y la agricultura.
Los suelos que sostienen el bosque seco abierta, provistas de hojas pequeñas, adap- Quienes han visto a la Tarasca dicen que se
son de origen sedimentario y arenosos. tadas a resistir la resequedad y el viento. le ve hostigando a los animales de pastoreo
Por esto, cada una de las plantas que allí Los grandes árboles, antiguos y con una en pastizales y a los humanos que la ame-
habitan tienen que darse sus mañas para presencia que se siente a la distancia, son nazan. Este es el mismo comportamiento
lograr extraer los nutrientes y el agua. la ceiba espinosa, el resbalamono, el iguá, que adoptan los animales del bosque seco
En la época de mayor sequía, los árboles el cují, el guayacán y el caracolí. cuando destruyen su hábitat. Este tipo de
pierden sus hojas y ofrecen un paisaje En periodos de extrema sequía, el bos- bosque y numerosas especies únicas y en-
otoñal, lo que a su vez permite que estas que puede mantener a muy pocos animales, démicas son actores fundamentales para el
se amontonen en el suelo, le den una cierta pues casi no hay alimento. Por esta razón, equilibrio planetario. Están desapareciendo
protección para evitar la deshidratación y especies como las aves pescadoras depen- muy rápidamente, al igual que se les olvidan
acojan especies descomponedoras. den del suplemento que se encuentra en las las leyendas a los habitantes del río.

125
ALTO MAGDALENA

El camino real N

Honda-Santafé
Ver el mapa
200 km

Del camino de agua a los caminos de piedra

Alto
Magdalena
La ubicación estratégica del río Magdalena
en medio de las cordilleras Oriental y
Central, y su excepcional condición de río
navegable, hizo que confluyeran en este
los caminos de tierra, de piedra, de hierro
y, por último, de aire. Así, la búsqueda
de conexión entre las montañas y el
Magdalena, la principal vía durante años,
hizo que los llamados caminos reales
fueran protagonistas del transporte y las
comunicaciones durante más de tres siglos.
Juliana Dávila Gamboa

El camino real Honda-Santa Fe fue quizás


uno de los caminos reales más importan- Tras las dificultades y riesgos de la ruta
tes durante la época colonial, e incluso su inicial del río Magdalena a Santa Fe desde
A
vigencia se mantuvo hasta mediados del el embarcadero de Vélez y por el camino
siglo XX. Comunicaba el puerto de Honda, del Arcabuco, se ordenó cerrar la ruta y EL CAMINO EN LA VOZ DE LOS
a orillas del río Magdalena, con la capital trazar una nueva desde Honda, que entró VIAJEROS EXTRANJEROS
político-administrativa del Nuevo Reino de en funcionamiento hacia 1559. Los con- DEL SIGLO XIX
Granada, Santa Fe de Bogotá. Es así como, quistadores Alonso de Olaya y Hernando Augusto Le Moyne, un diplomático francés
durante más de tres siglos, transitaron por de Alcocer, mediante un convenio firmado que vivió en Colombia entre 1828 y 1839,
nos ofrece esta escena cotidiana:
el camino real todo tipo de viajeros, ideas con la Corona, fueron los encargados del
y mercancías. trazado entre Honda y Villeta, lugar desde
Una vez iniciada la Conquista, y poste- donde ya había camino hasta Santa Fe. El «Al salir de Honda para tomar el camino
riormente en la Colonia, el río Magdalena camino real Honda-Santa Fe empezaba en de Bogotá hay que pasar en barca a la
se convirtió rápidamente en la principal la actual Plaza de Bolívar de Bogotá. Si el otra orilla del Magdalena donde hay una
ruta de comunicación entre el Caribe y el viaje se iniciaba desde allí, el viajero se aldehuela cuyos habitantes se dedican a
interior. Así, los senderos indígenas fueron dirigía al occidente, cruzaba los terrenos alquilar caballos y mulas para el servicio
poco a poco reemplazados por los caminos pantanosos de la sabana en inmediaciones de los viajeros y el transporte de fardos;
reales, también llamados caminos de herra- del río Bogotá y, luego, descendía por la las bestias que requería la caravana de
dura, las vías más amplias y empedradas cordillera Oriental desde los 2600 m s. n. m. que formaba parte estaban ya cargadas o
en muchos tramos que ordenó construir la de Santa Fe hasta los 230 m s. n. m. en el esperaban a los jinetes…».
Corona española. puerto de Honda a orillas del Magdalena.

126
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

EL CAMINO REAL ¡ES REAL!


El camino, cuyo trazado se conserva
actualmente, el mismo que aún presenta
largos tramos empedrados, todavía puede
caminarse, ofreciéndonos así la oportunidad
de recorrer parte de nuestra historia y
disfrutar de un entorno natural excepcional.

El recorrido desde Guaduas nos presenta


sitios maravillosos como el mirador que los
lugareños llaman de los Colorados y que, en
otras fuentes, se menciona como alto del
Sargento, a escasas dos horas y media de
retomar el camino. Allí podemos observar
las panorámicas: a un costado, el valle del
río Magdalena y, al otro, el valle de Guaduas.

frío altiplano; Villeta creció y Santa Fe se


fortaleció como capital. Así, el camino
fue la vía por donde fluyeron las ideas, el
conocimiento, el comercio y, del mismo
indescriptiblemente malo: se trata de una modo, fue el escenario de tierra y piedra
pequeña escalera abierta en la piedra de en donde pasaron grandes acontecimientos,
un ancho de tan solo 18 a 20 pulgadas, de como la Revolución de los Comuneros, y por
modo que el cuerpo de las mulas puede el que transitaron reconocidos personajes
pasar únicamente con suma dificultad». o funcionarios de la Colonia. Pasaron por
Los relatos de este camino son numerosos, El recorrido entre el puerto y la capital allí científicos de la talla de José Celestino
al ser uno de los más transitados y estraté- tardaba entre dos y tres días, que podían Mutis, viajeros, diplomáticos y comerciantes,
gicos de la Nueva Granada. Se destacan las extenderse al doble en temporada de lluvias. el general Bolívar en su trazo libertario, el
imágenes escritas y gráficas que nos ofre- A partir de las dinámicas propias del cami- cartógrafo, historiador y coronel Joaquín
cen los viajeros extranjeros del siglo XIX, en no, resultado del intercambio de productos Acosta residenciado en Guaduas y tantos
las que nos entregan ricas descripciones, y del paso de viajeros, Honda prosperó y se otros, sin olvidar el incontable contingente
anécdotas y peripecias del camino. Ilustres convirtió en el puerto de Santa Fe de Bogotá de cargueros y mulas que se ocuparon de
viajeros como el científico Alexander von y el principal contacto que la capital tendría llevar numerosas mercancías en el lomo
Humboldt, quien recorrió el camino en los con el Magdalena. Guaduas nació como el de sus espaldas, los elementos necesarios
primeros años del siglo XIX, narra así su lugar principal de posada, punto intermedio para la vida y los suntuarios de un ideal
experiencia: «El camino entre las rocas es entre el caluroso valle del Magdalena y el importado de otros mundo.

127
ALTO MAGDALENA

Honda
A

Los relatos dicen que Honda ha tenido al menos


cuarenta puentes, queriendo resolver su implantación
sobre sus tres ríos con un urbanismo muy audaz y
singular que hoy podemos disfrutar, y por eso la han
La ciudad renacimiento llamado a Honda «la ciudad de los puentes». Los más
destacados hoy son el puente metálico Navarro, en
proceso de renovación, importado de Estados Unidos
a finales del siglo XIX por el comerciante Bernardo
La arquitectura y el urbanismo son la Navarro, y el puente vehicular Luis Ignacio Andrade, de
acero y concreto, que data de mediados del siglo XX.
superposición de diferentes momentos Ambos puentes son indispensables para cruzar de un
lado al otro el Magdalena.
de la historia sobre una geografía
particular; son la adaptación a un medio,
un proyecto político y un modelo de
sociedad. Honda no es la excepción, es
más, resulta un ejemplo revelador de la
erección, el crecimiento y el desarrollo
de una ciudad. Es una cartilla y
memoria nítida de sus diferentes
capas o huellas que revelan en el
presente el devenir histórico de un
puerto a orillas del río Magdalena.
Juliana Dávila Gamboa

El puerto de Honda está ubicado en el alto


Magdalena, al norte del Tolima, e implanta-
do sobre tres ríos: el Gualí, Quebrada Seca
y el propio Magdalena, cuyo paso por este
lugar forma los rápidos y remolinos que
determinarán para siempre a la ciudad en
las condiciones de navegación, la vocación
comercial y la obligatoria parada como B
bodega, lugar de hospedaje y comienzo
La ciudad ha tenido históricamente varios
del camino real que conducirá a Santafé puertos y los estudios locales nos recuerdan sus
de Bogotá, la capital del Nuevo Reino. nombres: Real, Retiro, Capastrán, Bodeguitas y
Como aldea de pescadores y llegadero Gallote, del cual aún se aprecian sus ruinas en
Puerto Bogotá, su vecina y hermana población
de canoas por el Magdalena, Honda surge en la otra orilla. Durante el siglo XX, los más
inicialmente como un pequeño puerto importantes fueron Caracolí y Arrancaplumas.
que sirve a la rica ciudad de Mariquita, y
a principios del siglo XVII ya se consolida
como el principal puerto del interior del y que estaría por más de un siglo en el río,
país, un puerto caribeño a mil kilómetros puso de protagonista a Honda y lo consolidó
de distancia del mar. como puerto fluvial organizado y responsa- saber, el conjunto de la estación de tren y la
La ciudad vivió un gran auge durante el ble de la navegación aguas abajo y aguas vía férrea que introdujo del todo al proceso
siglo XVIII, en contraste con sus altibajos arriba, con sus puertos a lado y lado: Caracolí de modernización de la población y fue un
ocurridos en el siglo XIX, en particular el y Arrancaplumas. Asimismo, el ferrocarril de lugar de referencia y convergencia de los
gran terremoto de 1805 que prácticamente La Dorada, en funcionamiento desde finales grandes negocios del país, marcados por la
destruyó la ciudad. De nuevo el impulso de la del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, vocación agroexportadora, particularmente
navegación a vapor a mediados del siglo XIX, dejó su impronta urbana y arquitectónica, a del café que se movía por el río.

128
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La impronta urbana de Honda es excepcio- Las construcciones hondanas contrastan es movimiento, cambio y adaptación a los
nal, conformada por calles empedradas y entre cierta monumentalidad de las casas nuevos panoramas y realidades de país,
sinuosas que son embudos, que terminan con altos y gruesos muros de cal y canto superando difíciles periodos de violencia,
cerradas o que son cuestas inclinadas que (piedras de río) y pesadas cubiertas de la avalancha del deshielo del volcán ne-
conectan un segundo piso de la ciudad en estructura de madera y tejas de barro con vado, crisis económicas y altos niveles de
el Alto del Rosario. Su arquitectura bien la sencillez de las de bahareque y tejas de desempleo, y nuevas carreteras que dejan
variada conjuga técnicas y materiales muy zinc. Las innovaciones del siglo XX apor- de pasar por el casco urbano. Sin embargo,
diversos y de diferentes periodos que, en su taron cambios, traídos en embarcaciones Honda persiste.
conjunto, tejen una juiciosa y armoniosa op- y en trenes, como el cemento y las tejas En la primera mitad del siglo XX se
ción para resolver las exigencias del clima de metal. Antiguas casas cambiaron sus construyeron la plaza de mercado, ícono
y la marcha de su actividad comercial de techos al zinc y asimismo se construyeron de la nueva ciudad con estilo neoclásico,
puerto. Es sin duda punto convergencia del nuevas con muros de cemento, piedras y fábricas como la cervecería Bavaria, teatros
país colonial, republicano y contemporáneo. arena de río, llamadas popularmente «de como el Unión o el Honda, y hoteles como
tablonada», que se cubrieron también con el Ondama. La ciudad fue declarada centro
tejas metálicas. histórico y patrimonio con declaratoria de
Los nuevos materiales trajeron consigo ámbito nacional. Algunas de estas edificacio-
mayor altura y espacios más generosos y nes desaparecieron o fueron abandonadas,
aparecieron las fábricas y los molinos, los al igual que sus actividades asociadas, pero
teatros y hoteles, y los puentes tanto de curiosamente algunas lograron renacer y
concreto como de metal. En Honda todo hacer parte del paisaje urbano, al igual que
los puentes que se conservan en su gran ma-
yoría y se encuentran en uso actualmente.
Tras años de dificultades, el espíritu
del lugar parece siempre en estado de
renovación y se siente que la región y sus
habitantes renacen con una fuerte vocación
de turismo cultural y de ciudad histórica.
Renacen como punto ya no de paso, sino
destino que ofrece un lugar sorprendente y
lleno de aprendizajes para los visitantes que
la admiran y los propios que la valoran. Y así,
cada vez es más frecuente la recuperación
de espacios públicos y edificaciones y la
renovación o aparición de nuevos espacios
y eventos culturales.

200 km

EL RENACIMIENTO HONDANO
Dentro de este espíritu surge renovado totalmente desde el 2015 el Alto
Museo del Río Magdalena, espacio de pedagogía del río y la ciudad; Magdalena
del mismo modo, numerosas casas han sido transformadas como
lugares escogidos para habitar la ciudad. Bogotanos y colombianos, la
Asociación de Pescadores, gestores culturales, el Museo Alfonso López
Pumarejo (en proceso de renovación), el área cultural del Banco de la
República, el centro de historia, festivales, ferias, oficina de turismo,
muralismo y de nuevo las edificaciones como el Teatro Unión en
pleno proceso de recuperación, escenario nuevamente de conciertos
y de proyecciones de cine, le han apostado a Honda. Esta aldea de
Ver el mapa
pescadores y comerciantes es cada día más la ciudad de todos.

129
ALTO MAGDALENA

Plaza de mercado
A

La plaza de mercado es la referencia mayor


para todos quienes la habitan, la rodean,

de Honda
la viven y la visitan en Honda. El edificio es
conocido como el Partenón del Tolima por
la similitud de sus columnas con el Partenón
griego. Un siglo de silencio después del
terremoto de 1805, que acabó con el 80%
del casco urbano de Honda, le sucedería
Patrimonio vivo otro siglo recién cumplido colmado de voces,
rostros y sabores en un paisaje arquitectónico
singular y sublime.

El río Magdalena es uno de los patrimonios vivos


que ha construido el desarrollo de todo el país.
Junto a este, y en confluencia con el río Gualí,
se encuentra un patrimonio vivo cuya actividad
económica y cultural es el corazón del desarrollo
comercial y el encuentro social del puerto de
Honda: la plaza de mercado. Levantada sobre las
ruinas de un antiguo convento franciscano,
es para la ciudad y para Colombia un
ícono de la arquitectura neoclásica,
construida entre 1917 y 1935, que es
indispensable visitar.
Paola Castillo Bejarano

Sostenida por 148 vistosas columnas


dóricas de fuste acanalado de color verde
y blanco, el edificio sorprende al visitante
por su solemnidad y elegancia. Incluso más B
cuando abriga y reparte luz y sombra en
las cuatro plazoletas interiores de un mer- En los puestos de la plaza hay suministros
a costos muy bajos de un universo infinito
cado con la calurosa atmósfera hondana. de posibilidades que va desde un alfiler en
Adentro, y en los corredores, pasa la vida adelante: ropa, zapatos, canastos, atarrayas,
del puerto con todo tipo de intercambios. constituyen como el punto privilegiado anzuelos, objetos de pesca, guacales, utensilios,
cables para tejer mecedoras, loza, salpicón,
Además de la compra y venta de productos, de distribución e intercambio de sujetos, frutas, verduras, carnes, quesos, huevos,
está el sostenimiento del tejido social que signos, mercancías y del acontecer diario, lo arepas, yerbas, graneros, joyerías, peluquerías,
se basa en el encuentro de la relaciones que la ha convertido en uno de los espacios zapaterías, relojerías, libros, antigüedades,
talleres de reparación y lustradores. No puede
personales, el valor de la vecindad, los más emblemáticos de puerto fluvial desde faltar, por supuesto, el pescado todos los días.
rostros conocidos, la continuidad de la el temprano siglo XX. ¡Aunque no haya subienda, hay pescado!
experiencia que acumula historias y la Actualmente, los vendedores o inquili-
memoria viva del lugar. nos, que en su mayoría llevan más de 30
En la plaza se hacen visibles las capas años de labores, pasan numerosas veces quera, lo que une de manera indisoluble
históricas que Honda ha atravesado: capas inadvertidos, pero están ahí cada día y dos patrimonios en movimiento: la plaza
urbanas, arquitectónicas, económicas y representan, con sus oficios, el sostén, y el río. La plaza es hija del río, nace con
culturales. Los ocupantes de la plaza o como el de sus columnas, de la vida en este y dialoga con regiones, productos y
galería llevan un siglo de actividades y la ciudad. Uno de los oficios que la plaza gentes de diferentes lugares; están en la
de circulación de bienes e ideas que la acoge especialmente es la actividad pes- misma tarea de conectar y fluir.

130
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Alto
Magdalena

En esta pequeña ciudad con cuatro plazole-


tas, los habitantes se encuentran en locales
adentro, afuera y en la periferia. Hay túneles
de olores que rodean Paloquemao con la
oferta de la tradicional lechona, las carnes,
la venta ambulante y los restaurantes. Este
universo estimulante entra por el olfato, las
combinaciones visuales, las texturas y los
sonidos: el paso de la gente, el choque de
botellas, los saludos, las voces que pregonan
y las melodías que no se olvidan. Al final de
la tarde, al caer el sol de las cuatro, empie-
za a concluir la jornada y las voces se van
apagando, pues esperan un breve descanso
para, al siguiente día, volver a empezar.
El movimiento de la plaza de mercado de El crecimiento de la población del mu-
Honda es diario como el río mismo. Aunque Dentro de la primera línea de abastecimien- nicipio, la extensión urbana y los nuevos
su día de mayor actividad es el domingo, to llegan quienes pescan, sajan, venden formatos de distribuidores en otros puntos
evocando la antigua tradición de ir a misa y y cocinan. Hay lugar para tomarse una ha puesto en crisis la actividad y protago-
mercar, todos los días está activa. Tres días pausa con un tinto y seguir descubriendo nismo de las plazas de mercado en general.
a la semana llega la mercancía al por mayor, la oferta cuidadosa y bien organizada que Volver a ellas es una acción inaplazable y
que ha viajado desde diversas regiones: del cada inquilino pone en su casita y la manera necesaria de protección a un patrimonio
Tolima agrícola, de Cundinamarca, de Bogo- dedicada en la que transforman, por ejem- vivo que ofrece con generosidad servicios
tá y del río aguas arriba y aguas abajo. Los plo, la fruta fresca en el tradicional salpicón. y alimentos en un encuentro directo que
habitantes de la plaza inician sus labores Y así con cada puesto. Un derroche de color acorta la cadena de intermediarios entre
cuando abastecen sus puestos desde las e instalaciones que buscan conquistar a la consumidores y productores, activa las
cuatro de la mañana, cuando la guardiana afluencia de público local, habitantes de alianzas y crea afectos; un círculo definitivo
de las llaves de la plaza abre las inmensas Honda y un importante flujo de turistas en la cadena de actividades económicas
puertas de hierro de los cuatro costados. que llegan a descubrir las riquezas. que se inician en el río.

131
ALTO MAGDALENA

Pescadores
en Honda
De accidente geográfico a cultura pesquera

Una curva y una inclinación del río Magdalena que


forman rápidos permiten concebir a Honda como una
población ribereña para la que el cruce de caminos
es inevitable: por un lado está la abundancia de
proteína animal y, por el otro, las embarcaciones
obligadas a detener su viaje. Desde el siglo XVII ha
existido una gran circulación de pasajeros, ideas y
comercio en «la garganta del reino». Allí, al final del
alto Magdalena, en medio de particulares condiciones
geográficas, se gesta un pueblo de pescadores.
Paola Castillo Bejarano

El salto de Honda impulsó el desarrollo


hacia la actividad económica insignia: la
200 km
cultura pesquera, que con expectativa
ansía cada año la subienda, época en la
que los peces salen de las ciénagas, van
río arriba y alcanzan su máxima abundan- Quienes le apuestan a este oficio conocen
cia entre los meses de enero y febrero. profundamente el río, están conectados
Aquí los peces pierden su impulso en los con su territorio y conocen sus ciclos, las
rápidos. El ingenio de los pescadores los especies, el agua y los vientos. La pesca
Alto
ha llevado a adaptar camas o remansos, Magdalena cuenta con técnicas adaptadas al entorno.
que son descansaderos para los peces en Se encuentran variadas herramientas a lo
donde se mantienen las faenas de pesca. largo del río desde lo más sencillo, como los
Estas camas están hechas natural o arti- anzuelos, hasta lo más inventivo, como las
ficialmente y han sido heredadas de sus cometas en los fuertes vientos de Bocas de
bisabuelos, abuelos o padres. Es tanta la Ceniza. En Honda y su vecino de la otra orilla,
importancia de estos espacios que algunos Puerto Bogotá, las dos herramientas de pesca
Ver el mapa
cuentan hasta con escrituras. más usadas son la atarraya y el cóngolo.

132
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A los pescadores se les conoce más por


sus apodos que por sus nombres. Se puede
encontrar en Honda a personajes como Raulito,
Carri, Guaracha, Gato, Garza, Murdock, Serpa,
Carreritas, Jirigüelo, Miguel Muelas, Científico,
Candelillo y así otros 500 pescadores. Ellos
ocupan más de 100 camas que también tienen
nombres, en su mayoría llevan calificativos
femeninos: tolombera, sorpresa, calabaza,
quemalaeres, plancheta, pelaculos, mina,
peligro, las damas, trompa e’ burro, rusia,
cangrejo, sorpresa, encimada y capacera están
entre las más conocidas.

de dejarse llevar por sus historias. Junto


con los pescadores también se encuentran
quienes sajan, cocinan, venden, tejen y
hacen canoas. También quienes se inspi-
A ran y escriben, hacen música o retratan la
realidad de este universo cambiante, vivo,
Las redes de los pescadores se activan durante colorido y sonoro. Cada acción es un saber
la subienda, es decir, cuando los peces viajan a
contracorriente, y allí los esperan los pescadores. tan único como necesario.
La tolomba anuncia el comienzo de la subienda, El punto de unión y de fortaleza que se
le siguen el nicuro, bocachico, moino, vizcaíno, ha enraizado en las orillas del río agrupa a
mueluda, picuda, corunta, torta y tantos otros
peces como el capaz, blanquillo, caloche, cucho El cóngolo es una red en forma de canasta los habitantes ribereños por sus tradicio-
y, por último, el bagre. Se añora el pataló, que es y su movimiento es por embolsamiento. nes, sus familias y su sentido comunitario.
fino y sabroso, pero ya poco sube. Aparecen en La red está fijada a una vara de madera El círculo de prácticas y conocimientos
menor medida en los periodos de mitaca o en la
bajanza. Sin embargo, hay pescado para todo el que se extiende a dos largas que terminan que se alimentan entre sí hace parte de
año que se espera y se pesca con paciencia. uniéndose para poder ser manipuladas por las manifestaciones alrededor de la pesca
los pescadores. Las varas, usualmente de artesanal, que comprende una memoria in-
arrayán, son operadas por un solo hombre valuable del río y los saberes. No en vano en
La atarraya es una red circular utilizada desde la orilla. Honda, de nuevo por su suerte geográfica,
al voleo. El tejido inicia con el moño, que El oficio de los pescadores no solamente está el Museo del Río Magdalena, que rinde
va dando forma a la flor que, por medio se sustenta en el conocimiento y en el acto homenaje a toda esta cultura aguas arriba,
de hijos, se extiende a la manta. Hacia la de pescar. Los pescadores también son hacia el nacimiento, y aguas abajo, hacia
mitad se llega a la cabeza e’ trincho. Lo que artesanos, pues construyen sus propias la desembocadura. Permitirnos reconocer
viene después será el seno y, en sus bordes, herramientas. Particularmente, poseen nuestro entorno e interiorizar su dimensión
se atan los plomos. Algunas son lanzadas una gran memoria oral y de ello dan cuenta evidencia sus necesidades, como la de pre-
desde la orilla y otras en una maniobra sus mitos y leyendas. Quien ha sostenido servar la cultura ribereña en función de la
equilibrada mientras la canoa navega. conversaciones con ellos conoce el deleite protección de nuestro ecosistema.

133
ALTO MAGDALENA

Museo del
Río Magdalena
Un viaje de emoción por el río de la vida

El Museo del Río Magdalena nació


de la necesidad e iniciativa privada
de los ciudadanos de Honda, Tolima,
hace 25 años. Su objetivo era hacer
un museo que tuviera la tarea
pedagógica de mostrar el río, su
historia, su dinámica ambiental y
cultural, así como su impronta en la
actividad de navegación y comercio.
Germán Ferro Medina

Con los años, el museo inicial se empeñó


en una renovación total de guion, curaduría
y montaje, y se reinauguró en septiembre
de 2015. La renovación fue el resultado de
una tarea investigativa de varios años y
una apuesta museográfica contemporánea.
Su principal objetivo es contribuir una vez A
más a restablecer el vínculo perdido de los
En la sala de exposiciones temporales,
ciudadanos con el río-país, cuya historia, el museo profundiza o amplía temas
memoria, saberes, navegación y cultura han relacionados con el río y su cultura
caído en el olvido, el desconocimiento y, en fluvial y presenta un panorama amplio
en el campo de investigaciones,
muchos casos, el desprecio. propuestas artísticas, recuperación
El enfoque del museo es presentar al de archivos fotográficos, trabajos
río como un «patrimonio en movimiento», de campo, problemática ambiental,
tradiciones e hitos del río, y, en
rico en tradición oral que hace visible, en su general, aspectos que puedan ser de
colección permanente, la cultura material especial interés para los visitantes.
del río y el rostro múltiple de aquellos En sus salas, el visitante es un viajero ex-
sujetos históricos con acento que el relato plorador que navega por el río y su historia:
oficial ha invisibilizado. Para este proceso colombianos una nueva manera de relacio- observa mapas, recuerda pueblos, se monta
se contó con los pescadores que se fueron narse con el río. Su sede es una antigua en una canoa, aprende a usar una atarraya,
vinculando desde la formulación del guion, bodega de puerto del siglo XVII que invita reconoce los peces y dialoga con el rostro
la consecución de piezas y la ejecución de a sus visitantes a un viaje por el río y a de los navegantes y con los pescadores,
numerosos talleres, exposiciones temporales llenarse de emoción y conocimiento en un escucha a la cacica Gaitana y a un bul-
y en la mediación. recorrido por sus 1540 kilómetros. Allí el teador, aprende de los bogas, reconoce la
El Museo del Río Magdalena es único en visitante puede ir reconociendo de manera geografía del río y puede asumir el control
Colombia, pues indaga y reflexiona sobre el integral lo que significa un río constructor del timón. No hay vitrinas, nada dice «No
río, ubicado en Honda, el puerto histórico de civilización y cultura, un río de pescado- tocar», y dentro del museo se avanza con
del alto Magdalena. Se trata de un museo res, río de la economía, río de los saberes, el placer de viajar y aprender de un río y
pequeño, pero con un tema inmenso y de un río-mito, un río-fiesta, un río-memoria, de las gentes que nos transformaron y nos
gran responsabilidad para brindarles a los río a la vez andino y caribeño: un río-nación. hicieron posibles.

134
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La Sala Buque nos permite navegar y recordar


la larga historia de la memoria y huellas de
ocupación de la vida en el río. Aventurarse a la
navegación por el Magdalena significa entender
el desarrollo tecnológico y transformación
de los sistemas de transporte que a su vez
cambiaron nuestra economía y la cultura de
los colombianos. La navegación por el río nos
hizo modernos de la mano de los bogas y sus
champanes y los marineros que le apostaron a
la gran revolución de los buques a vapor para
conectarnos con el mundo.

200 km

Alto
Magdalena

En varios proyectos, desde su renovación,


el museo ha buscado ir al encuentro directo
con las comunidades asociadas al río que
Ver el mapa
no logran llegar al museo. Así se generaron
espacios de conversación para que el saber
B de río sea compartido y se construya desde
allí respeto, conciencia y pedagogía de país. igualmente en publicaciones que apoyan
La colección permanente del museo El museo cuenta con un grupo de jó- la tarea pedagógica, como el catálogo del
presenta el río en todo su recorrido. Se venes hondanos que se han formado en museo, folletos, hojas de estudio, libros y
trata de un relato de viaje mediado por dos
espacios. Se ingresa primero por una rampa, el quehacer diario del museo al aprender su propio calendario.
como ascendiendo a un barco, y se entra las tareas de asistencia al público, guías Y, como en todo viaje, el museo ofrece al
de una vez a la Sala Río, donde este está y mediaciones, manejo de contenidos y visitante una tienda del río que enriquece el
pintado a escala. Desde su nacimiento hasta
la desembocadura, son cientos los recuerdos diversas tareas de orden administrativo. relato curatorial a través de piezas diversas,
y las imágenes que llegan a la memoria: También, se ha fortalecido con un centro recuerdos y productos, dándole participa-
pueblos, afluentes, puentes, personajes de documentación, una biblioteca especia- ción a una población de artesanos que
y voces de un río cuenca con sus ríos, su
geografía, sus paisajes, los pescadores, los lizada del río, que es lugar de encuentro y tiene el río como inspiración y conectando
mitos, la fauna y, especialmente, los peces. consulta por un amplio público. Se trabaja el producto con su contexto y su autoría.

135
ALTO MAGDALENA

Puente Navarro
Audacia y desarrollo

Honda, corazón del río Magdalena;


Honda, puente, apuesta de desarrollo
del país. Es un símbolo inequívoco de
modernidad, de encuentro entre dos
pueblos, dos departamentos, dos mundos.

María Fernanda Franco Ortiz

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

«La ciudad de los puentes», esa es Honda.


Es una ciudad colonial que ha sido recono-
cida por diversidad de nombres que hablan
de sus principales características en cuanto En una apuesta por la modernidad, y en
a su importancia comercial, administrativa respuesta a las condiciones apremiantes
y geográfica. Su ubicación estratégica le que ponía un país en pleno auge del desa-
permitió ser un punto neurálgico, al co- rrollo comercial y de navegación, a finales
nectar Santafé con el resto del territorio del siglo XIX, el Congreso de Colombia
andino y al norte a través del río. autorizó la construcción de un puente en
Honda es atravesada por tres ríos: hierro sobre el río Magdalena. Fue el primer
Gualí, Quebrada Seca y Magdalena. En su puente en Suramérica que no se construía A
desarrollo, tuvo la audaz tarea de hacer de con los materiales disponibles en la zona.
En 1994 se declaró el puente Navarro
estas fuentes de agua parte de la ciudad Con los recursos necesarios y la visionaria como Monumento Histórico Nacional, hoy
y darle continuidad a un espacio urbano apuesta de Bernardo Navarro, a través de la conocido como Bien de Interés Cultural.
singular en una negociación constante San Francisco Bridge Company de Estados Pese a este reconocimiento, el puente se
encuentra actualmente cerrado por el mal
con los ríos a través de la construcción de Unidos, se trajo a Honda un puente que estado de su tablado, lo que impide que lo
numerosos puentes. se convirtió en vanguardia de una región. usen tanto los locales como los visitantes.

136
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La autorización que el Congreso


de Colombia concedió para la
construcción del puente en hierro
sobre el río Magdalena daba también
una concesión de cobro de peaje
por 99 años. En 1913, el peaje tenía
tarifas para el cruce de pasajero a pie,
pasajero montado, bestia suelta, entre
otros. También se cobraba la carga de
artículos de exportación a cinco pesos
y de importación a 20 pesos.

Honda guarda un registro de un


total de 40 puentes en la ciudad.
Sin embargo, en la actualidad solo
funcionan 18 sobre sus tres ríos.
Los demás puentes se han caído a
lo largo del tiempo o se han dejado
de usar por falta de mantenimiento.

puente de Occidente sobre el río Cauca en


las inmediaciones de Santafé de Antioquia.
Una vez más, los ríos Magdalena y Cauca
confluían en su apuesta de responder al de-
sarrollo de un país, facilitando el encuentro
de regiones.
La construcción del puente Navarro tar-
gracias al puente Navarro, a pie o a lomo dó cuatro años y fue inaugurado en enero
de mula, para subir a Bogotá, favoreció de 1899. El río que ahora atravesaba fue
toda esta actividad. Para entonces, vadear el mismo que permitió que su estructura
el río era una proeza de alto riesgo, dada llegara desde Estados Unidos. Más de un
la velocidad de sus aguas en un cauce que siglo después, el puente sigue en pie con
Para entonces, Honda se había consolidado apenas comenzaba a explayarse. su delicado tejido amarillo de hierro, y co-
como el principal puerto del Magdalena. Su La estructura del puente, realizada en munica la población de Honda con Puerto
cercanía con Santafé y el Salto de Honda hierro, acero y listones de madera, repre- Bogotá. Su importancia en la conectividad
partían la navegación en dos y obligaba a sentaba una complejidad de diseño para ha disminuido frente a puentes que ahora
viajeros y comerciantes a hacer una parada la época, y las condiciones especiales del permiten el paso de vehículos con grandes
en el puerto ubicado en la margen occiden- terreno hicieron que el empresario Bernardo cargas y que se encuentran ubicados a lo
tal, actual departamento del Tolima. Era un Navarro pusiera en manos del ingeniero largo del río. Pese a esto, el puente continúa
sitio de descanso y de actividad comercial José María Villa la tarea de construir los honrando la memoria de un país que hizo
vertiginosa, bodegaje, y compra y venta pilares para el puente. Villa era reconocido del río su aliado y se modernizó garantizan-
de mercancías. Pasar al otro lado del río por haber construido una década antes el do la conexión y el tránsito entre territorios.

137
ALTO MAGDALENA

Arrancaplumas La arqueología identificó una industria de


herramientas compuesta por diferentes tipos de
instrumentos elaborados en piedra, cuyas materias
primas fueron obtenidas en fuentes cercanas. Estas
herramientas fueron destinadas principalmente
Asentamiento de antiguos pescadores a realizar actividades relacionadas con la pesca,
la caza y algunos artefactos fueron utilizados en
en los raudales de Honda labores asociadas con la agricultura.

Arrancaplumas constituye uno de


los sitios más importantes para
la arqueología de la región, ya
que allí se ha identificado la más
antigua comunidad nativa que
habitó la zona de los raudales de
Honda. Está ubicada en un lugar
estratégico sobre una amplia
terraza, en donde el estrecho curso
del río y las condiciones climáticas
les proporcionaron a los nativos
un entorno natural favorable
para combinar el desarrollo de su
cultura material con actividades de
pesca, caza y agricultura.
Germán Peña León

Colombia se encuentra localizada en la Las antiguas poblaciones asentadas


en las orillas del río realizaron
zona tropical, y la biología de los peces que también actividades agrícolas
habitan los principales ríos está regulada esporádicas como el cultivo de maíz
por los periodos de lluvias y sequías, razón y papaya, y la recolección de frutos
de palma. También experimentaron
por la cual, durante las épocas secas del con una gramínea de género Setaria,
año, miles de peces se desplazan desde aprovechada como un cereal menor.
las ciénagas del bajo Magdalena, toman el
curso principal del río y recorren grandes
distancias en contra de la corriente en El sitio arqueológico con mayor relevancia
busca de aguas menos cálidas y más oxi- en esta zona es Arrancaplumas, localizado caza de anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
genadas. Estos fenómenos los conocemos entre las actuales poblaciones de Honda, Esto indica que los habitantes conocieron y
como la subienda y la bajanza, comporta- Tolima, y Puerto Bogotá, Cundinamarca. aprovecharon el fenómeno de subienda y la
mientos migratorios que también están Este lugar ha sido reseñado por varios bajanza y escogieron uno de los mejores
asociados a la época de reproducción de arqueólogos. Nuevas investigaciones al lugares de la época para capturar ejempla-
varias especies. Una de las principales principio de siglo XX permitieron saber que res de especies distintas de peces, entre
áreas de pesca de especies migratorias, de el lugar fue habitado hace más de 2500 las que se encontraban el bagre rayado, el
larga duración en el tiempo, se localiza en años y por cerca de 500 años continuos blanquillo, el nicuro, el capaz, el bocachico,
la zona de los raudales del río Magdalena, entre los siglos V y I a. C. la arenca, la dorada y otras 12 especies
que se constituye en la actualidad como Durante toda la ocupación del sitio, la más. Varias de estas llevan en el nombre
uno de los más importantes sectores de alfarería y la pesca constituyeron las princi- científico su denominación de origen y de
pesca artesanal para la región. pales actividades y, en menor proporción, la reconocimiento en el Magdalena.

138
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Durante la ocupación de Arrancaplumas pesca, especialmente durante los primeros


disminuyeron las tallas, los pesos y las fre- siglos de ocupación, tiempo que coincide
cuencias de restos óseos del bagre rayado, con un periodo en el que predominaron
y aumentó la captura de especies con tallas condiciones climáticas más secas que
menores como el nicuro y el bocachico. Este contribuyeron a facilitar la captura de los
comportamiento indica que el bagre raya- bagres al hacerlos más vulnerables. Todo
do fue objeto de intensas actividades de parece indicar que, al finalizar la ocupación
del sitio de Arrancaplumas, las condiciones
climáticas mejoraron, lo que favoreció la
recuperación de esta especie.
Durante las últimas tres décadas, va-
rios arqueozoólogos en diferentes países
han hecho esfuerzos para revelar que la
información derivada del análisis de fauna ar-
queológica es básica para resolver problemas
urgentes de conservación en la actualidad. A
través de los registros arqueozoológicos es
posible reconocer el impacto que represen-
tan los fenómenos ambientales causantes de
alteraciones en la composición, frecuencia
y diversidad de las especies aprovechadas
por los grupos humanos.

200 km

Alto
Magdalena C

La comunidad nativa que habitó en el sitio


de Arrancaplumas, entre los siglos V y I a. C.,
fabricaba vasijas cerámicas muy elabo-
radas que fueron probablemente las más
empleadas para la preparación del pescado.
Sus características se emparentaban con
otras comunidades que vivieron tanto en el
Ver el mapa
alto río Magdalena como en el valle medio.

139
ALTO MAGDALENA

Islas fluviales
Hijas efímeras del río madre

El río Magdalena, como otros ríos míticos,


es una deidad viva: entre sus atributos se
permite engendrar y sepultar islas. Estas
también son seres vivos que, en su ciclo,
sufren metamorfosis fascinantes y tarde
o temprano terminan como sedimentos
esparcidos en los océanos.
Luis Enrique La Rotta Córdoba

todo a su paso en momentos de rabieta en


épocas de lluvia. Este trayecto se conoce A
como el alto Magdalena. Aquellos que quieran sentir la emoción de
Desde este lugar, donde se podría con- desembarcar por primera vez (o una y otra vez)
tinuar con la analogía de la adolescencia en una isla fluvial del río Magdalena pueden
navegar aproximadamente 11 kilómetros río
del río madre, se da una etapa de vida en arriba desde el casco histórico de Honda,
Al igual que los seres humanos, el río la que este comienza a parir islas. Esto se Tolima, para llegar a la isla del Silencio,
Magdalena nace cuando el agua que lo da debido a la proporción, a su caudal y escenario en que la génesis de la tierra, con
sucesiones vegetales y poblamiento natural,
compone aflora desde la profundidad del a la inclinación del terreno que atraviesa se recapitula y recrea permanentemente. Un
subsuelo y sale a la luz en su lugar de rumbo al océano. El río recoge, lleva o deja verdadero lugar catalogado como un no-lugar.
nacimiento, para iniciar su infancia tumul- su carga o equipaje de arrastre; este es el
tuosa en sus primeros 100 kilómetros de material de deriva que le comienza a dar
recorrido hasta cerca del actual municipio cuerpo a las islas. medio, donde origina pequeñas islas de
de Pitalito, Huila. Hasta este lugar, el río Así, el río Magdalena en sus subsecuen- corta supervivencia, compuestas de rocas
ha descendido vertiginosamente, llevando tes 600 kilómetros comienza a explayarse y troncos despedazados que sirven de
consigo rocas, tierra, arenas, porciones en la apertura de las empinadas cordilleras posadero para aves y de asoleadero para
de suelos de montañas, árboles e incluso Oriental y Central, en el valle del Magdalena tortugas y otros reptiles.

140
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Actualmente no hay una estadística


oficial sobre el número de islas que se
forman a lo largo de los 1540 kilómetros
de recorrido del Magdalena debido a
su constante variabilidad, ubicación
y dimensiones. Las islas que forma
el río son propiedad del Estado y no
hay licencia para construir viviendas.
Sin embargo, la actividad humana,
especialmente las obras de ingeniería
hidráulica, acelera su desaparición.

200 km

Alto
Magdalena

Ver el mapa

a la desvalorización de estos hábitats


altamente productivos y que desconocen
además la magia que hay en ellos.
Sin embargo, en el bajo Magdalena,
El sustrato del río Magdalena contiene mu- cerca de su desembocadura en el mar
chos nutrientes que son aprovechados por Caribe, se encuentran habitantes isleños
En Barrancabermeja, la amplitud del Mag- semillas de especies vegetales para germi- semipermanentes, agricultores que habitan
dalena permite que, cuando baja el nivel nar y dar lugar a una sucesión biológica, las islas que ocupan hasta decenas de kiló-
de las aguas, aflore en la superficie el río que durará hasta la siguiente inundación metros cuadrados, como la isla Ponedera,
lecho: lodazales que al estar expuestos a aniquiladora, pero que, en algunos casos, la isla Suan, la isla San José, la isla 1972,
la intemperie experimentan metamorfosis en épocas pasadas, podía equipararse entre otras. Allí se cosechan guineo, yuca,
en terraplenes agrietados, arenales con a verdaderos oasis con la presencia de plátano, cebolla, maíz, batata, zapallo,
dunas moldeadas por vientos, pastizales, depredadores de nivel superior como cilantro, ají y más variedades vegetales de
matorrales y arboledas conformadas por caimanes y felinos, cazadores de chigüiros ciclos biológicos cortos.
especies de árboles oportunistas. y fauna rastrera. Las islas fluviales son La cultura anfibia, como lo sugiere Fals
En los siguientes kilómetros el río ecosistemas complementarios a los bos- Borda, nos enseña a ver «conceptos al
madura y empiezan a nacer y a desapa- ques neotropicales, puesto que albergan revés»: los cuerpos de agua casi quietos
recer islas en diferentes lugares. Son islas una comunidad faunística dispersora de son las islas, separadas por angostos brazos
fluviales de mayor extensión y capacidad de semillas vegetales que fortalecen la cadena de tierra que se engruesan en las épocas de
supervivencia. Todas tienen como impronta alimenticia natural para constituirse en verano, abonadas por las aguas en retirada.
de madre la misma fisonomía: alargadas, ecosistema megadiverso. Estas islas son aptas para sembrar y reco-
oblongas, con la parte aguda del lado de Nuestra sociedad actual tiene prejuicios lectar… es la tierra del hombre hicotea, que
donde viene el río y se tienden a ensanchar en su mayoría sobre lugares efímeros poco tiene la paciencia de esperar la sequía como
aguas abajo, asumiendo en su madurez una aptos para el asentamiento o la actividad pescador y la llegada de la oportunidad de
forma de corazón. humana, prejuicios que llevan erróneamente trabajar la tierra como campesino.

141
ALTO MAGDALENA

Tradiciones
constructivas en
el alto Magdalena
Unas son de barro, otras son de tierra

Las casas a orillas del Magdalena


nos ofrecen memorias del paso del
tiempo. Tras los muros se esconden
los sueños de quienes las habitan y,
aún más, de quienes las construyeron
con sus propias manos. Una a una nos
hablan de conocimientos de nuestros
antepasados plasmados en técnicas
de construcción tradicionales. Las
edificaciones de tierra nos muestran
una forma de ver y entender el mundo.
Juliana Dávila Gamboa

El bahareque es una estructura de material


vegetal (palos o ramas) y tierra en estado
El río ha visto viajar a las personas con sus muy húmedo, prácticamente barro. Y eso
ideas y sus conocimientos. Así, ancestrales es lo que el río nos ofrece: vegetación,
conocimientos del territorio han fluido por tierra y agua. Quizás por esto y por su Es sencillo distinguir las casas de bahare-
el río. De este modo, a veces la tierra se construcción sencilla, que no requiere de que en las orillas del río, en las poblaciones
moja y se vuelve barro que sirve para hacer elaboradas herramientas, ha sido utilizado ribereñas. Destacan sus líneas sinuosas,
bahareque; otras veces para adobe; y otras durante años por los ribereños para dar algunas con techos de paja o de zinc,
permanece casi seca, se pisa y se hace ta- vida a sus viviendas. Así se tienen los las más sofisticadas de teja de barro. En
pia. Es así como a orillas del Magdalena aún mismos recursos que se concretan en la general son altas, sus muros superan los
se ven edificaciones de adobe e incluso de misma técnica casi a lo largo de los 1540 tres metros y las partes más altas de las
tapia pisada, pero sobre todo de bahareque. kilómetros del Magdalena. cubiertas muchas veces exceden los cinco.
La palabra bahareque aparentemente es Gruesas maderas y delgadas varas se Al navegar por el Magdalena podemos
un americanismo: «pared de cañas y/o ma- juntan entre sí, amarradas o clavadas, y encontrar Ambalema, en el norte del Toli-
deras y tierra». Y aunque probablemente conforman un tejido que da forma a los ma, una población ribereña que tiene un
en otros lugares del mundo se construyera muros. De este modo, como tejiendo un lugar especial para la arquitectura de tierra
con técnicas similares, lo cierto es que las canasto, se levanta el esqueleto de la casa. cruda por estar construida en bahareque
comunidades indígenas que habitaban el Los muros se llenan de barro, las paredes se casi en su totalidad. Su fachada, compuesta
actual territorio colombiano ya construían embarran y se convierten en gruesos muros por edificaciones de barro con carpinterías
sus edificaciones de este modo a la llegada de tierra que aíslan del calor sofocante de madera que se asoman por entre la ve-
de los españoles. propio de las tierras bajas. getación de la orilla, es parte ya del paisaje.

142
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A
N
Junto a las casi monumentales edificaciones
de ladrillo y piedra de Mompox, encontramos
todavía las sencillas casas de bahareque de las
Ver el mapa
poblaciones como San Zenón, Santa Bárbara de 200 km
Pinto, Santa Ana o San Sebastián, todas en el
bajo Magdalena. Y es que el bahareque está o
ha estado en casi todos lados, y hoy nos remite
a un pasado no muy lejano de poblados enteros
construidos en esta técnica constructiva.

Alto
Magdalena

B C
Las pinturas de casas y calles de EDUARDO CABALLERO CALDERÓN NOS
Barranquilla de Frederic Edwin Church, DESCRIBE NO SOLO UNA VIVIENDA DE
fechadas en 1853, nos lo recuerdan. TIERRA CRUDA, SINO LA ÍNTIMA RELACIÓN
Incluso esta gran ciudad, hoy conocida QUE SE PUEDE LLEGAR A TENER CON ELLA:
como la «Puerta de Oro» de Colombia,
fue quizás en el pasado reciente la
puerta de barro de nuestro país. «La casa no es una arquitectura sino un ser que
encierra un alma misteriosa, que se expresa por medio
de extraños ruidos en las noches de miedo. Tiene su
Las casas tradicionales ambalemunas se olor a cosa orgánica, a excremento de vacas, a majada,
caracterizan también por su «estantille- a calostro; y al través de los siglos va adquiriendo
ría», pronunciados aleros que cubren los una recia personalidad y una venerable belleza. Yo le
andenes y que se soportan en gruesas diría que, inconscientemente, me refiero a ella como si
columnas de madera. Así, las cubiertas de fuera una persona. A su contacto con la casa, mi alma
teja de barro cubren a los caminantes del se modifica. Su espíritu se funde misteriosamente con
sol inclemente y protegen los frentes de el mío».
las fuertes lluvias.

143
MAGDALENA MEDIO Venezuela
MAGDALENA


o N
ag

M
MAGDALENA MEDIO da
len
a
Página CESAR
Bosque húmedo tropical 146
Río La Miel  148 50 km
Camino del Nare 150
Tamalameque
Ciénaga Barbacoas 152
Urnas funerarias del Magdalena 154
Micos del Magdalena 156
Puente Monumental 158
Cementerio de Puerto Berrío  160
Puerto Berrío 162 La Gloria
Camino de San Vicente de Chucurí 164
Festival de Acordeones del
río Grande de la Magdalena 166
Bocas del Carare 168
Casa de mercado central de Barrancabermeja 170 NORTE DE
Frito sudado 172 Gamarra SANTANDER
El Llanito 174 Aguachica
Yondó176 Morales
Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra 178

alena
Ritual fúnebre de afrodescendientes  180 BOLÍVAR
Río Sogamoso 182

ití

agd
Río Sim
Puerto Wilches 184

M
o
Virgen de la Original  186 Rí
Soledad188
Corporación Marlon, Memorias y Simití
Huellas de un Desaparecido 190
Cartografía social y conocimiento propio 192

Puerto Wilches
arra
Cimit
R ío

Río
Ciénaga San So
Silvestre ga
m oso
Barrancabermeja
í

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Río

ANTIOQUIA
Bocas del Carare
Ciénaga
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Puerto Berrío
Puerto Olaya

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Puerto Nare

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Río

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144
BOYACÁ
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Magdalena
medio
Navegación, modernidad y sobrevivencia

C
uerpo abierto del río. ¡Ay, Magdalena medio! «Hemos bajado de la montaña para encontrarnos con
Magdalena centro, como también suele llamarse el río, con las ciénagas, con el pez», dice un colectivo
a este tramo vibrante de 600 kilómetros entre humano en este sector del río. La abundancia en medio
Honda y El Banco. El río de la navegación que de la escasez es una paradoja que da ritmo y vigor para
pasa con dinamismo por un territorio que ha soñado la continuar. Numerosos afluentes o tributarios también bajan
modernidad, el comercio, el viaje, la industria, las comu- buscando el río Grande. Es que el río son también sus ríos
nicaciones a través de sus puertos: Puerto Salgar, Puerto que nos obligan a pensar en la cuenca hidrográfica y no
Triunfo, Puerto Boyacá, Puerto Nare, Puerto Serviez, Puer- solo en su eje principal; sus ríos a la manera de una espina
to Berrío y Puerto Wilches. de pescado.
Todos son pueblos-puerto que, apostados en las dos La parte media del Magdalena ya anuncia lo que será
orillas del Magdalena, atrajeron una numerosa población una de sus características principales: la relación estrecha
colona con el sueño de cultivar la tierra e ingresar a la vida y de vasos comunicantes que forma con las ciénagas. Son
laboral ofrecida por todo un mundo en movimiento. Un maravillosos cuerpos de agua, ricos en fauna y flora, y son
mundo de trenes, buques, cables aéreos y el boom de la el lugar preferido para las ocupaciones humanas y para el
exportación, pues todo se movía por la parte media del río. crecimiento de los peces. No son solo paisaje, sino espacios
Antioquia y Santander buscaron con desespero su co- propicios para la asociación colectiva, verdaderos santua-
nexión al Magdalena por caminos antiguos y reconstruidos rios de flora y fauna. Lo cierto es que no podemos pensar
para conectar Medellín con Puerto Nare y Bucaramanga con el río sin sus ciénagas, que en la parte baja serán lo que
Puerto Wilches y Barrancabermeja. Aquí los puentes amplia- definirá y marcará para siempre las formas de vida anfibia
ron el camino para vadear el ancho río con el puente de La del Magdalena. Hacerlas parte de nuestro imaginario de
Dorada-Puerto Salgar o el Monumental de Puerto Berrío. río es un desafío cognitivo y una experiencia sensorial
Estamos en el bosque húmedo tropical con sus grandes geográfica y ambiental única.
árboles, ceibas, iguás, caracolís con sus doseles para darle No olvidemos que el río es memoria de una larga
refugio y hábitat a monos o primates que ahora están en ocupación humana en el tiempo y que, a través de todo
riesgo. Es el río que comienza a abrirse en brazos, el de su horizonte medio, desde Honda hasta Tamalameque, la
Morales, y a darle alojamiento en sus aguas a los manatíes investigación arqueológica ha identificado la presencia
también en su lucha por sobrevivir. Y es que esta parte del de sofisticadas urnas funerarias de pueblos antiguos que
río es la lucha en todos los sentidos, la lucha que libraron los enterraron a sus muertos en bellos recipientes de cerámica.
braceros y ferroviarios por sus derechos laborales, la de los Hoy en día sigue teniendo presencia en la cultura de río
obreros del petróleo y la de los colonos en busca de tierra. el lugar destinado a los muertos, con especiales rituales
¡Ay, Magdalena medio!, que tantas heridas has dejado de devoción a las ánimas y de funebria propias de este río
y al mismo tiempo tantas esperanzas de asociaciones, mestizo. Mientras tanto, la vida se sigue celebrando con
reivindicaciones, grupos de campesinos, colectivos de insistencia a ritmo del acordeón y juglería que tiene su
mujeres, habitantes de barrios, agremiación de pescadores festival en Barrancabermeja, así como el disfrute de un
y colectivo de cantaoras reclamando la vida, haciendo universo culinario donde el rey es pescado sudado.
memoria, nuevas cartografías, cantando, bailando, dándole Buena parte de este «mundo que se mueve como el río»
nombre y dignidad a los muertos convertidos en ánimas se podrá apreciar en esta parte media del Magdalena por
y explorando nuevas prácticas ambientales y de turismo. donde viaja esta región.

145
MAGDALENA MEDIO

Bosque
húmedo tropical
La selva en el centro del país

La vida abunda en todas sus formas, tamaños


y colores. Donde se mire nunca es igual.
La variedad de verdes y marrones es tanta
que se confunde y no se sabe con certeza
cuándo se pasa de un tono a otro, solo hay
grandes contrastes cuando algún animal
desprevenido se deja ver o cuando, luego de
mucha inversión energética, una planta logra
brotar sus coloridas flores. La vida del bosque
húmedo tropical emerge por doquier.
María Fernanda Franco Ortiz

El bosque húmedo tropical también es


simplemente llamado selva. Son muchas
las personas en Colombia que creen que
solamente se encuentra en el Amazonas
o al occidente, en el andén Pacífico, y más
ajenos aquellos quienes la reconocen en el
centro del país. El río Magdalena ha termi-
nado su descenso desde la montaña y cada
vez más se acerca al nivel del mar, pero
aún entre cordilleras más explayadas se dan
las condiciones de humedad, temperatura A
y precipitación para que este inmenso
Gracias a las condiciones de
ecosistema tenga lugar. temperatura y humedad, los procesos
El bosque tiene estratos, donde se mire de descomposición son rápidos en el
hay vida y procesos en marcha. El sotobos- bosque, haciendo que la mayor cantidad
de nutrientes quede en la superficie. Por
que, a la altura que el humano recorre y esta razón, varias especies de árboles
puede ver, está lleno de arbustos y árboles han desarrollado raíces tablares, que son
pequeños, las quebradas van creciendo y más superficiales para capturar nutrientes y
generar un mejor agarre. Además de ser útil a
las lianas trepando por encima de otros los propios árboles, los nichos que crean estas
árboles. Los humanos habitamos ese raíces sirven de refugio para animales.
sotobosque, donde llega poco sol y, en el
suelo, todo lo que alguna vez tuvo vida se
descompone a toda velocidad para entrar árboles altos, grandes y gruesos. Maderas
a hacer parte de otro ciclo. En el bosque con alma fuerte y de corazón duro que son
húmedo tropical todo está en permanente Abarcos, iguás, samánes, bálsamos, cara- apetecidas y escasas. Sus maderas tienen
transformación y nada se pierde ni se des- colís, animes, aceitunos y cabos de hacha colores y vetas que atraen a la industria
perdicia, siempre hay cambios de formas, imponentes miran desde arriba, en el dosel, maderera para transformarlos y conver-
de procesos y ciclos. un bosque que carga con su diversidad. Son tirlos en diferentes objetos.

146
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa
200 km

Magdalena
medio

En inmediaciones de las serranías de San


Lucas, en Bolívar, de los Yariguíes, en
Santander, y de las Quinchas, en Boyacá,
se encuentran aún algunos relictos de
bosque húmedo conservados. Las áreas
Es la vida vibrante en todas sus formas la protegidas se han convertido en una
que se tiene alrededor. Un lugar en perma- de las más eficientes estrategias para
nente reproducción donde la investigación preservar estos ecosistemas. Por ejemplo,
en la serranía de Santander se encuentra
aún no ha logrado descifrar por completo un Parque Nacional Natural, y en la de
las complejas redes de colaboración y Boyacá, un Parque Regional Natural.
comunicación que se crean entre los orga-
nismos. Acá toda empresa humana cae a los
pies del poder de la naturaleza. El cuerpo Pese a tanta presión que el bosque húmedo
Vuelan los gavilanes cenizos, las garzas, y el alma deben estar en disposición para tropical ha tenido, aún se puede encontrar
los garrapateros, periquitos y gallinas de permanecer en el bosque. sobre el río Magdalena. Parches o mancho-
monte; saltan de rama en rama los micos Los grandes bosques que alguna vez nes muy pequeños luchan por conectarse
colorados, titís, capuchinos y marimondas. cubrieron el Magdalena medio ahora están en municipios como La Dorada, Puerto
En los caños y quebradas se encuentran considerablemente disminuidos, fragmen- Boyacá, Cimitarra o Puerto Wilches. Su
sigilosos caimanes agujos, babillas, tortu- tados e impactados. Desde principios del reconocimiento es el primer paso para su
gas tapaculo e iguanas. Y por el bosque, siglo XX, la entrada de empresas petroleras, protección y valoración. No se puede ser
casi invisibles a los humanos para cuidarse, la construcción de infraestructura y vías ajeno a esta rica diversidad y a la explosión
están los zorros de monte, las comadrejas, de comunicación como el ferrocarril o las de la vida que aún subsiste y está presente
las tairas, los guatín o ñeque, los venados, carreteras y los proyectos de colonización en el río Magdalena. Somos hijos del tró-
los osos hormigueros, cusumbos y dantas. de tierras «baldías», impulsados por el pico, del bosque que permitió abundantes
Andan solitarios o en colonias y, a veces, se general Rojas Pinilla en los 50, fueron los recursos para hacer del río Magdalena el
dan citas en los salados, lugares especiales motores para transformar estas selvas. gran corredor de ocupación y poblamiento
en la selva donde brotan sales y minerales Hoy se suman conflictos como la ganadería desde las antiguas hordas de cazadores,
que los animales aprovechan. Son como el extensiva, los cultivos de uso ilícito y los recolectores y pescadores miles de años
bar de la selva. grupos armados. atrás. Honremos su generosidad.

147
MAGDALENA MEDIO

Río La Miel
Dulce carne de Dios

El río La Miel oxigena y refresca al


Magdalena con los 215 metros cúbicos
por segundo que le trae de las montañas
caldenses y antioqueñas. Lo besa en sus
Bocas de La Miel con el agua de 55
tributarios, incluyendo afluentes tan
portentosos como el Tenerife, el
Manso, el Moro y el Samaná.
Juan Alberto Gómez Duque

Desde las cumbres boscosas del oriente de


Caldas y el suroriente de Antioquia hasta
las planicies del Magdalena medio, La Miel
pasa de los 2200 a los 150 metros sobre
el nivel del mar y su cuenca alcanza los A
1100 kilómetros cuadrados. 45 kilómetros
En San Miguel, la calle de los Chiribicos es
antes de su desembocadura, un muro de la calle de los pescadores. En el río La Miel
180 metros le embalsa 571 millones de me- confluyen varios actores. Además de los
tros cúbicos, para generar 396 megavatios pescadores, alguna ganadería y cultivos B
de plátano y papaya, se encuentran las
desde el año 2003. A pesar de este embalse comunidades, los operadores turísticos y Los verdes cristalinos de tenues visos
llamado Amaní, que pertenece a su central la minería artesanal. dorados parpadean en la superficie del río
Miel I, y de la presión antrópica de ocho mu- La Miel en algunos parajes de su cauce,
nicipios, se han reportado en el área de la donde la actividad turística del balsaje
río abajo ofrece galerías bordeadas de
cuenca 1335 especies de animales, incluido el río Samaná sur con el río La Miel, en el vegetación y algunas colosales ceibas que
el jaguar, de las cuales 808 corresponden sitio que se denominó Puerto Plátano. Su flanquean como sobrias deidades.
a aves; 150, a mamíferos; 249, a herpetos; éxodo solitario de 14 horas recorridas «a
y 128, a peces. Las historias, por su parte, palo» Magdalena abajo y Miel arriba fue
son imposibles de cuantificar. compensado con el maná ribereño de esa en el ribereño corregimiento de San Miguel,
Está, por ejemplo, la de don Luis Fernan- especie de subienda perpetua que significó del municipio de Sonsón, donde terminó
do Muñoz, que subió a punta de canalete para él hallar Puerto Plátano, donde se heredándole su apodo a la populosa calle-
en los años setenta desde su natal Honda, llenaban camiones jaula con bocachicos, juela que alberga su descendencia: la calle
atraído por el rumor de la pesca abundante patalós doradas, doncellas, picudas, bagres de los Chiribicos; lo mismo que decir calle
que encontró justamente donde se juntan y nicuros. Jamás volvió a Honda. Se asentó de los Pescadores.

148
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N

El muro o presa Pantágoras del


embalse Amaní, en Norcasia, marca
un punto radical en la dinámica del
río La Miel. Río abajo de la presa, sus 200 km
principales centros poblados son San
Miguel, del municipio de Sonsón, y
Buenavista, municipio de La Dorada,
en la desembocadura en el Magdalena. Magdalena
medio
También se encuentran veredas como
La Garrucha y La Atarraya.

Ver el mapa

está el médico que en su año rural en San


Miguel recuerda cómo se volvió experto en
necropsias de cuerpos sacados del río. Y la
minería desbordada que, desde los años
y suscitar la duda. Pero todas las versiones ochenta, ha pintado el río de un triste color
coinciden en que, además del magnetismo ocre. El embalse también ha ocasionado un
exuberante de la naturaleza, lo que hizo pulso antinatural de crecientes y descensos
Pero la historia que alcanzó la dimensión famoso el paraje fue la abundancia de hon- que alteran su equilibrio.
de mito en el río La Miel es la de Pozo gos mágicos, llamados también «la carne En Buenavista saben de los abusos
Redondo, paraje de la vereda La Habana de Dios». Se trata de una las 186 especies contra el río. Es el corregimiento de pes-
en el municipio de La Dorada. Allí tuvo de hongos que contienen el compuesto cadores en la desembocadura de La Miel
lugar la versión local del espíritu jipi de llamado psilocibina, cuya ingesta aumenta en el Magdalena, que también se halla en la
paz y amor universal. Los ribereños más la emotividad, favorece la capacidad de jurisdicción del municipio de La Dorada. Por
viejos, incluyendo Chiribico, cuentan que introspección y genera el recuerdo vivido allí cruzó el tren, y el puente del ferrocarril
Pozo Redondo se llenó de carpas de las de algunas memorias, una especie de cons- sobre el río aún lo atraviesan las artesa-
que brotaban hombres y mujeres desnudos ciencia, casi siempre eufórica y placentera, nales motorrieles hacia Puerto Triunfo o
a entregarse entre algarabías y risas a las de los sueños. hacia La Dorada. El río se ensancha en unos
aguas verdes del río. De ese tiempo quedan historias idíli- 200 metros antes de rendirle sus aguas
A don Carlos Quiceno, habitante de La cas. Pero la cuenca también ha sufrido la al Magdalena, después de atravesar un
Habana, le gusta desgranar nombres de violencia. Así como Chiribico recuerda a territorio tan diverso y tan rico que bien
personajes famosos que llegaron a Pozo los felices jipis, tampoco olvida la mañana se puede afirmar que le tributa la savia de
Redondo: incluye expresidentes, actrices y plomiza en que levantó del fondo del río con la tierra. Una tierra que es como la carne
actores de televisión que pueden sorprender su atarraya algo distinto a un pescado. Y de Dios.

149
MAGDALENA MEDIO

Camino del Nare


¡Oh, libertad! El camino que encontró el río

Los caminos son de ida y vuelta, caminos de


libertad y fuga, aventura y comercio, conexión
entre regiones, pueblos y personas. El camino de
Juntas del Nare, también llamado posteriormente
camino de Islitas, es el más antiguo de Antioquia
en su búsqueda por llegar al Magdalena. Un
camino que es memoria, bodega y destino, que
está colmado de esperanza para llegar a buen
puerto y conectarse con el mundo.
Germán Ferro Medina

Sobre las huellas de un antiguo camino indí-


gena, la enmarañada región montañosa de
Antioquia buscó con ahínco, desde el siglo
XVII, su conexión con el río Magdalena al A
oriente de sus fronteras. Las condiciones de
aislamiento y lejanía eran enormes entre las Alrededor del camino de Islitas se erigieron
ciudades, los centros de producción aurífera y desarrollaron diversos pueblos que fueron
consolidando una región marcada por la
y los puertos de salida fluviales o marítimos actividad comercial, que aún hoy la identifica
en una economía colonial especialmente y es foco de ocupación de urbanizaciones,
extractiva. Estas dificultades continuaron lugares de paseo, compras, servicios, res-
taurantes y un aeropuerto. La región ha sido
todavía más tarde en el periodo agroexpor- transformada por proyectos hidroeléctricos
tador de los siglos XIX y XX, hasta que la y algunos de sus pueblos, como El Peñol,
región encontró un camino más expedito: el Guatapé, San Carlos, Jordán, San Luis, San
Roque, Cocorná, San Vicente, Santo Domingo,
de la vía férrea a Puerto Berrío que buscaba, Guarne, Concepción, entre otros, tienen valor
una vez más, el Magdalena. patrimonial de orden nacional.
N
Numerosos cronistas, viajeros, comer-
ciantes, diplomáticos, científicos y otros
más no escatimaron sus apreciaciones y del Nare, ubicado en la parte media del río;
200 km
descripciones sobre las pésimas condicio- un punto estratégico y de atención por la
nes del camino y las dificultades tanto para administración colonial española. De este
transitarlo como para poder transportar lugar se tienen valiosos documentos de
Magdalena
la mercadería y todo tipo de carga movida archivo en los que se pueden ver los dise- medio
a lomo de buey y, posteriormente, de ños de especial detalle de la configuración
mula. Las exigencias del camino obligaron urbanística del puerto.
también a un colectivo de habitantes de la Desde Nare partía el camino y salían
región a asumir la tarea de llevar sobre su varios ramales en dirección a los tradicio-
espalda pesados fardos y hasta personas nales centros de producción minera como
en silleta. Estos eran conocidos como Yolombó y Santa Fe de Antioquia. Hacia el
cargueros o «peones de tercio». noreste brotaban en búsqueda de las minas
El punto de entrada de este camino al de Zaragoza y Remedios, y tenían como
encuentro con la provincia antioqueña función principal rescatar la producción de
fue, desde tiempo atrás, partiendo desde oro dispersa y abastecer el mercado cautivo
Ver el mapa
el río Magdalena, el Puerto de San José de los pueblos mineros.

150
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Las mercancías que llegaban al Magdalena en el


puerto de Nare y las que entraban a Antioquia
eran transportadas a lomo de mula por los
arrieros que iban por cuenta propia o contratados
por las casas comerciales de Rionegro y Medellín.
Las mercancías debían estar aforadas en bultos
que no pesaran menos de 64 kilos ni más de 75,
pues este era el peso que una mula promedio
resistía a cada lado de su lomo.

Buena parte de la mercancía entró a la ciudad


de Medellín cargada «a lomo de indio». Estos
llevaban fardos de gran peso y, muchas veces,
cargaban personas en silletas a sus espaladas.
Los cargueros hacían su entrada por Santa Elena.
De allí se derivó la recreación de este oficio, pero
ya con el cultivo y la bajada de flores en bellos
e ingeniosos adornos organizados en silletas.
Esto se convirtió en una fiesta de gran vistosidad
conocida como la Feria de las Flores.

Numerosos pueblos se fueron vinculando


al camino que tenía como objetivo final La ruta pasaba por Canoas, Guatapé, El
Con la crisis de la minería, poco a poco el Medellín. Todas las mercancías, tanto del Peñol, Marinilla y terminaba en Rionegro.
interés económico se fue orientando hacia interior del país como del extranjero, in- Desde allí hacía puente con Medellín al
el comercio de exportación e importación. gresaban por este puerto del Nare a orillas bajar por Santa Elena. Tiempo después,
El camino de Juntas del Nare se convirtió del Magdalena. Años después, cinco leguas se trasladaron las bodegas más cerca de
entonces en el eje ordenador del territo- aguas arriba del río Nare, se construyó otra Puerto Nare, con el nombre de Islitas, lo
rio y le otorgó dinamismo a la región del bodega en las juntas con el río Samaná que vinculó San Carlos al camino. A Islitas
oriente antioqueño con intensa actividad Norte. Este lugar era de obligatoria parada llegaban entonces las mercancías que tam-
económica. El punto de referencia, de poder y punto de encuentro del bodeguero con bién iban para exportación, especialmente
económico y de destino en el oriente era la canoas, tripulantes y champanes. A partir café, a la espera de un barco que las sacara,
ciudad de Rionegro. de allí, el camino tomaba la montaña. aguas abajo por el Magdalena, al Caribe.

151
MAGDALENA MEDIO

Ciénaga Barbacoas
La ciénaga ombligo del Magdalena medio

Atravesar el punto más angosto de la


cuenca media del río Magdalena es un
paso obligado para llegar a un sistema
de humedales conformado por dos
cuerpos de agua que reciben el nombre
de ciénaga Barbacoas. Oler el río, ver el
vaivén del pequeño bote con un motor
fuera de borda y sentir la emoción en
el estómago son suficientes razones
para realizar el viaje.
Pablo Andrés Velásquez Franco

El sistema de humedales se encuentra en


el extremo noreste del departamento de
A
Zarpar desde Puerto Berrío, Antioquia, es Antioquia, en Yondó. Los espejos de agua
la forma más recurrente de llegar hasta miran al cielo y reclaman por el olvido en La Corporación Autónoma Regional del Centro
la ciénaga. Durante el viaje, la invitación el que se tiene históricamente sumergido a de Antioquia (Corantioaquia) reglamentó,
fluvial es a tomarse un sancocho de bagre Bocas de Barbacoas: punto de unión entre mediante un acuerdo, a la ciénaga de Barbacoas
como un Distrito Regional de Manejo Integrado
en uno de los bancos de arena que emplean el paisaje cenagoso y el río. El vecindario (DRMI). Esta categoría de área protegida es una
los pescadores como lugar de acopio del lo conforman palafitos, algunas canoas de las reconocidas por la Unión Internacional
pescado, donde se pesa y se asigna su de madera y niños que buscan esperanza para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
En total son 32074 hectáreas, que incluyen la
valor en el mercado de la región. Aquí, la en los transeúntes del agua. La latitud y ciénaga Grande y la ciénaga Pequeña como
mano cenaguera campesina, dorada por longitud del caño conector únicamente son áreas de estricta preservación.
generaciones por el sol que llega de frente, visibles en el mapa cuando llega la subien-
asume la cocina y prepara un sancocho en da, momento en el que una arteria de 40
el que la piedra lumbre y el cloro son sufi- metros de anchura que abraza el río recibe dalena medio. Cual enjambre, sostenidas en
ciente garantía para que las achocolatadas a los pescadores de la región, quienes leen la esperanza propia de la suerte, cientos de
aguas del río sirvan de condimento en un con exactitud el lugar de mayor fertilidad atarrayas colonizan el aire para arrebatarle
inesperado banquete. económica y alimentaria que tiene el Mag- a Barbacoas un poco de su aliento.

152
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

31 especies de flora y fauna se


encuentran bajo algún estado de
amenaza en esta área. El manatí
(Trichechus manatus), el mono 200 km
araña (Ateles hybridus brunneus) y
el paujil piquiazul (Crax alberti) son
los vertebrados considerados como
especies clave para la conservación, Magdalena
medio
puesto que ayudan a definir y
mantener los ecosistemas.

Ver el mapa

Seis veredas hacen parte del paisaje de la ciénaga


de Barbacoas: Santa Clara, San Bartolo, Barbacoas,
Ciénaga Chiquita, La Ganadera y Bocas de Barba-
coas. Predominan como actividades económicas la
pesca y la ganadería. Los latifundios de potreros, a
veces subutilizados, y caseríos con pescadores de
piel y espíritu acerados por el constante sobrevivir
son el reflejo de las diferencias sociales presentes
en el paisaje de Barbacoas.

El buchón de agua, planta flotante y for-


madora de grandes manchones verdes en
la superficie, cubre el humedal y amenaza
la estabilidad del sistema. El bocachico, el
caimán aguja y el manatí huyen paulati-
namente por la pérdida de oxígeno en el
agua producto de la invasión del buchón. La
acelerada sedimentación que se presenta
río arriba propicia las condiciones para que
y se rehúsan a cambiar pese a la constante la planta se «engorde» y crezca sin control,
presión en su piel verde boscosa. Incluso, lo que ahoga Barbacoas. Solucionar esta
se han rebelado para lograr ser las más situación depende de una labor manual
Barbacoas tiene una relación de a dos protegidas de la región. que realizan los mismos pescadores, pero
con el Magdalena. Las láminas de agua El sapán, el comino y el abarco son los esto está supeditado a la disponibilidad de
conocidas como ciénaga Grande y ciénaga árboles que soportan el peso de los bosques inversión por parte de las instituciones.
Pequeña suman más de 3000 hectáreas. maduros y siempre verdes de Barbacoas. Barbacoas hace parte de un área pro-
La Grande pone el pecho de primera a El alto valor comercial de sus maderas los tegida de carácter nacional, aunque dar
todos los que usan el río para recorrer el obliga a lidiar con el voraz deseo del ser un paso adelante e incluirlo en la lista de
sistema; la Pequeña, con un único acceso humano que, sin timidez, busca la hermosa humedales de importancia internacional
que la conecta con su hermana mayor, es veta y la dureza que sus cortezas esconden. según las directrices de la Convención
reconocida porque allí se avistan manatíes Bosques clímax, bosques de bosques, esos Ramsar permitiría una mejor gestión. Esto
y caimanes, cada vez más ausentes en la que aún albergan especies únicas. Tanto se debe a que Colombia cuenta con nueve
región. Ambos cuerpos de agua son rebeldes que, a veces, pasan desapercibidas. humedales designados en esta categoría.

153
MAGDALENA MEDIO

Urnas funerarias N

del Magdalena Magdalena


200 km

Perpetuar la memoria de sus gentes medio

La tradición alfarera en Colombia se


remonta aproximadamente a 5000
años. Desde entonces, innumerables
piezas cerámicas han sido elaboradas
por grupos humanos que han ocupado Ver el mapa

el territorio colombiano en diferentes


regiones y temporalidades. Sus formas,
usos y significados fueron diversos.
Una de las expresiones culturales más
poderosas de la Colombia prehispánica
son sus prácticas de enterramiento
secundario: exhumados o incinerados
y dispuestos en urnas funerarias de
cerámica finamente elaboradas.
Margarita Reyes Suárez

A lo largo del río Magdalena, desde el


Macizo colombiano hasta su desemboca-
dura en la costa Caribe, se han encontrado
entierros individuales y colectivos, en urnas
funerarias, realizados por diferentes grupos
humanos prehispánicos que habitaron en
las dos vertientes del río. Son urnas de
mediano y gran tamaño, que se han hallado A
en investigaciones arqueológicas en el alto
Magdalena en San Agustín y aguas abajo En las tumbas de pozo con su cámara lateral,
en sitios como Purificación, El Espinal, donde se depositaban las urnas funerarias,
se han llegado a encontrar hasta 70 urnas
Ricaurte, Girardot, Honda, Puerto Bogotá, acompañadas por ofrendas de cerámica como
Guarinó, el río La Miel, Dorada, Tamalame- platos, cuencos y copas. Las urnas están
que, entre otros. finamente decoradas en sus dos partes con
figuras geométricas y animales, la mayoría aves.
Las urnas funerarias se encuentran La urnas funerarias, en las dos vertientes
en tumbas que se componen de un pozo del río Magdalena, varían de acuerdo con el
profundo y una cámara lateral, donde se encontrado urnas con restos previamente sitio donde son encontradas, pero prácticas
deposita el cuerpo entero y, en otros casos, incinerados. La investigación arqueológica similares en su elaboración y uso ritual
se depositan los restos humanos exhuma- denomina la presencia abundante de estas indican que sus artífices estaban emparen-
dos de varios individuos, dando prioridad a urnas en toda la geografía del río como «el tados o al menos mantuvieron estrechas
huesos largos y cráneos. Igualmente, se han gran horizonte de urnas funerarias». relaciones comerciales.

154
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Las urnas funerarias siempre están confor- do cubriendo la boca de la urna y, en otros sentan, en su parte superior, seres humanos
madas por dos partes: el cuerpo de forma casos, es la representación de la cabeza y que llaman la atención por el cuidado y el
cilíndrica, globular u ovoide, con cuello los brazos de un personaje. También apa- detalle en su elaboración. Algunos perso-
ancho o sin este, que en algunos casos rece modelada la representación completa najes están sentados en banquitos y tienen
es la representación de un personaje y en de una mujer o un hombre sentado en un cabezas que son notoriamente más grandes
otras solo es el recipiente o contenedor. banquito o en la parte superior de la tapa. que los cuerpos, otros tienen perforaciones
La segunda parte la conforma la tapa, que Un buen ejemplo del hallazgo de urnas en la parte baja de la nariz, algunas con na-
puede ser sencillamente un cuenco inverti- es en el río La Miel, afluente del río Mag- riguera de oro o de cerámica. Las facciones
dalena y límite entre los departamentos de la cara y otros elementos que parecieran
de Caldas y Antioquia. Allí encontramos adornar el cuerpo están demarcadas por
grandes urnas funerarias cuyas tapas pre- incisiones lineales y, en otros casos, están
definidas por la aplicación de delgadas tiras
de barro. Igualmente presentan collares
modelados y aplicados sobre el cuello.
Es notoria, también, la importancia
que dan a la representación del sexo. En
el hombre, el pene aparece sostenido por
una fina faja o cuerda. Los brazos de las
figuras humanas descansan alargados
sobre las rodillas con las piernas abiertas
y, en algunas, sostienen cuencos en las
manos. Los brazos y las piernas presentan
protuberancias artificiales provocadas por el
uso de ligas, que son mucho más marcadas
en los cuerpos de las figuras masculinas.
Otro elemento que se destaca en estas
representaciones de figuras humanas son
los apliques de cuentas blancas en los ojos y
en diferentes partes del cuerpo, elaboradas
con vértebras de pescado o hueso. Es de
notar que en esta región del Magdalena
medio han sido encontradas en las tapas
en las urnas funerarias representaciones de
animales como aves, lagartos, ranas y felinos
en lugar de un ser humano.

B
C
La fina decoración geométrica y pintura de las urnas,
además del trabajo de representación de los humanos En Tamalameque, en zonas bajas del río Magdalena,
sentados sobre bancos y de seres desnudos finamente están las urnas que se identifican por la reconocida
ataviados, nos invitan a pensar en la compleja elaboración figura humana en la tapa, donde aparecen repre-
que los pueblos ancestrales del río Magdalena, y de América sentados unos pequeños brazos, un fino collar y una
en general, tenían sobre la trascendencia: desnudos, cabeza en forma de triángulo. La parte inferior y de
ataviados y sentados para pensar y esperar el paso. mayor tamaño es un recipiente cilíndrico y alargado.

155
MAGDALENA MEDIO

Micos del N

Magdalena
Ver el mapa
200 km

Magdalena
medio
Primates como nosotros

Los primates —incluyendo a los humanos—


dependemos de los bosques, del río
Magdalena y de sus servicios ecosistémicos
para sobrevivir. Los primates no humanos,
conocidos comúnmente como monos,
son parte de la biodiversidad que recorre
los grandes corredores de bosque del
pasado y los que aún quedan en la
cuenca del río Magdalena.
María José Camacho Durán y
Diego Alejandro Gómez Hoyos

Son las siete de la mañana en el Magdalena


medio y se puede ver cómo hermanos y
primos inician el día comiendo frutas a
orillas del río, a la vista de sus madres. Esta
familia es de nueve integrantes y, luego del
desayuno, se reúnen a compartir, algunos
con tranquilidad y otros un poco malhu- nes más importantes en esta dinámica es la
morados por algunos desencuentros. Esto, dispersión de semillas, un trabajo que hace
que podría ser la descripción de una familia muy bien nuestra familia de monos araña
en su cotidianidad, en realidad es una fa- cuando recorre su territorio en busca de
milia de monos araña que nos recuerdan las frutas de la mañana en el medio y bajo vocalizaciones entre los animales, se pue-
el parentesco de antaño entre primates y Magdalena. Estos son los sembradores de den encontrar de dos tipos: uno colorado
humanos. Además de esta cohesión familiar árboles por excelencia. El mono araña o de toda la cuenca y otro negro restringido
y social compleja, también nos es cercano marimonda es una de las 12 especies de al Caribe. Algunos, como los titís, con una
ver manos capaces de agarrar objetos, una primates que podemos encontrar en los úl- especie del Caribe y otra del Magdalena
fuerte comunicación visual, el cuidado pro- timos y preciados remanentes de bosque de medio, pueden ser tan pesados como una
longado de los bebés y compartir cerebros la cuenca del río Magdalena. Esta riqueza naranja. No podemos olvidar los bien co-
proporcionalmente grandes. también representa hábitos de vida diver- nocidos monos capuchinos, de los cuales
Los monos y los bosques son interde- sos, desde monos nocturnos hasta ruidosos tenemos tres tipos segregados en toda la
pendientes, por lo que son indispensables aulladores. Los monos nocturnos tienen un cuenca. Estas especies de monos cada vez
para las dinámicas ecológicas generales en representante andino y otro en las tierras tienen más riesgo de extinguirse, al igual
la cuenca del Magdalena. Una de las funcio- bajas. Los aulladores, con las más fuertes que el 60% de los primates de Colombia.

156
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Charles Darwin fue uno


de los primeros científicos
en atreverse a incluir a los
humanos como parientes de
los primates, en su obra El
origen de las especies (1859).
Ahora tenemos suficiente
evidencia para asegurar
que somos mamíferos del
orden Primates, es decir que
compartimos un ancestro
común con los monos.

Los primates son especies


carismáticas que funcionan
como especies sombrilla, pues
la conservación de sus hábitats
de bosques tropicales conlleva
a la protección de muchos otros
elementos de la biodiversidad y
los recursos naturales.

Asociación Primatológica Colombiana, la


Fundación Primates en el Magdalena Medio,
el Proyecto COMPAS de Soy Conservación
en colaboración con el Museo del Río
describieron los exploradores y escritores Magdalena, la Fundación Proyecto Tití en
que la navegaron, será un objetivo en sí la zona Caribe y WCS Colombia. Gracias
mismo para recuperar el río, los humedales a estos esfuerzos se han logrado mitigar
Una de las razones por las cuales cada vez y la biodiversidad asociada, incluyendo algunas de las amenazas y se protegen o
son más escasos estos monos es la pérdida, nuestros cercanos monos. recuperan algunos bosques que son hábitat
degradación o aislamiento de los bosques Actualmente existen distintas iniciativas de los monos. Sin embargo, uno de los
que ha sufrido la cuenca del río Magdalena. de conservación para varias especies de principales problemas es el tráfico ilegal,
Lo que les pasa a los monos les pasa a los monos a lo largo del Magdalena, las cuales y debemos actuar en sinergia para que no
ecosistemas, al río y a nosotros mismos. incluyen la protección y la restauración sigan desapareciendo estos tesoros de la
Rememorar los corredores de bosque de su hábitat, la educación ambiental, la biodiversidad, que representan la riqueza
ribereños que alguna vez recorrieron la investigación y la sostenibilidad en sistemas animal, los ecosistemas e incluso al mismo
cuenca del río Magdalena, y que muy bien productivos. Resaltamos la labor de la río Magdalena.

157
MAGDALENA MEDIO

Puente
Monumental
El abrazo entre montañas

Por las mismas fechas en que


Puerto Berrío inauguraba el
puente con el que Antioquia y
Santander sellaban su histórico
abrazo entre las orillas del río
Magdalena, se construía en Alemania
el muro de Berlín. La coincidencia de
las dos obras en aquellos julio y agosto
de 1961 resulta mucho más significativa
por el hecho de que fue justamente un
ingeniero alemán, Germán von Menters,
el que estuvo a cargo de la obra ribereña.
Juan Alberto Gómez Duque

También fue el mismo año en el que zarpó


el vapor Enrique Olaya, que puso fin a la his-
tórica navegación de los barcos a vapor por
el Magdalena. Pocos conocieron en Puerto Es suficiente con detenerse a mirar cómo
Berrío estas historias, pero tanto porteños los carros reducen la velocidad para que
como visitantes reconocen en el puente los pasajeros se tomen fotos que serán re-
Monumental —su nombre lo dice todo— el cuerdos. Estos son la evidencia del puente
N
gran hito, el símbolo mayor del pueblo. como ícono del lugar y el testimonio de la
En cualquier lugar del mundo y en visita o del paso por sus 540 metros de
cualquier idioma uno puede representar longitud, sus 11 metros de ancho entre vía,
200 km
la separación, la exclusión o la incomuni- rieles y acera de peatones.
cación con un muro, y significar todo lo Cada vez resulta más raro que coincidan
contrario con la figura del puente. La unión el tren y los carros, pese a que uno de los
Magdalena
y la comunicación que abrió el puente Monu- objetivos principales desde su construcción medio
mental entre los dos departamentos desde fue conectar los ferrocarriles de Antioquia
aquellos años sesenta fueron celebradas por y el Atlántico. Puerto Berrío emergió del
muchos lugareños con el conteo jubiloso propio ferrocarril y su nombre lo tomó, en
de los 710 pasos que toma cruzarlo. En ese 1875, del gobernador Pedro Justo Berrío,
entonces muy pocos tenían carro o moto, quien le dio impulso. Hoy en día la berma
pero han mantenido una festiva disposición que marca el límite del ancho del vagón
al encuentro y las ganas de exaltar con parece más un extraño obstáculo para el
orgullo el significado de un puente. tránsito simultáneo de dos vehículos en
De ese tiempo hasta ahora basta verifi- ambos sentidos; y los rieles, una especie de
car en la historia y en el día a día la figura añoranza del silbato del tren anunciando el
Ver el mapa
del puente como emblema del municipio. arribo de sueños y de mercancías.

158
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

En sus más de 60 años de existencia, el


puente Monumental ha sido una fuente diaria
de momentos para el recuerdo en fotos y
videos de viajeros, pero en la mente de los
porteños también se quedan imágenes de
tristeza, amor y despecho: los que se arrojan
desesperanzados, los que arrojaron cuerpos
inertes, los que se han caído, los rescatados,
las monedas cargadas de peticiones, las flores,
un puente… una carretera alzada», dice una las cenizas, un feto y algún niño recién nacido
que recuerda las leyendas de la Llorona. Una
porteña y asegura que no será un símbolo joven escuchó de su abuela que en los pilotes
A como el entrañable puente Monumental. del puente permanecen obreros sepultados.
Otra manera de decir que las cosas son más
El puente Monumental de Puerto Berrío afianzó
el contacto y el intercambio con Cimitarra, que objetos, sobre todo cuando se unen tan
Santander, especialmente con sus corregimien- amorosamente, como en este caso el río y escenas que reportaron aquel ambiente
tos Puerto Olaya y las veredas La Primavera, y el puente con el flujo vital de las almas playero mostraban la sombra generosa del
Manjarrés y El Aterrado. Quedaron de algún
modo integradas de manera más estrecha a la porteñas que la llenan de experiencias y puente como un altar protector.
población. Cruzar el puente es un acto cotidiano. de memorias. Las 500 toneladas metálicas que se
Una de tantas anécdotas sucedió en perfilan en el horizonte y que se elevan
2016, cuando la sequía abrió una playa de desde un primer arco de 150 metros para
Desde finales del 2021 hay otro puente 600 metros de arena y rocas bajo el puente. desplegarse en otros cinco arcos de 76
sobre el río que hace parte de la llamada Los porteños montaron carpas, sancochos metros cada uno semejan el penacho o la
autopista del río Magdalena para conectar y tarimas para retozar en las tardes a la corona del rey porteño: el río Grande de la
Remedios y Cimitarra, que cruza a dos sombra del Monumental; un verdadero Magdalena. Por eso la imagen más repetida
kilómetros del casco urbano de Puerto puente festivo. De los cinco metros y medio es la vista desde el viejo muelle en la que
Berrío. La curiosidad porteña acude con que alcanzó el nivel del río a su paso por puente y río son uno y desde el que se con-
sus celulares a tomarse fotos sobre esta el pueblo con la creciente del 2010 y del templa mejor su vocación de maridaje entre
impecable línea de asfalto de 1360 metros promedio de los cuatro metros diarios se las orillas. Los fotógrafos más esforzados
de longitud y sus 13 metros de ancho con pasó al humo de las ollas, la música de gui- o profesionales se empeñan en aguardar a
dos vías y paso peatonal; pero los buses tarras y acordeones y al fútbol en canchas que una embarcación, ojalá una canoa de
siguen entrando al pueblo y el nuevo improvisadas, permitidos por un caudal que pescadores, atraviese al lado de alguno de
puente parece distante. «No es más que no superaba los dos metros. Todas las fotos sus siete pilotes para capturar el instante.

159
MAGDALENA MEDIO

Cementerio de
Puerto Berrío
La devoción por los muertos del río

Los habitantes de Puerto Berrío creen en el


poder milagroso y protector de las ánimas.
Por ello, desde que la guerra azotó sin reparo
sus orillas, se han convertido en guardianes
de todos aquellos muertos anónimos
que fueron tirados al río Magdalena para
desaparecer su rastro. En un acto de
resiliencia y caridad, han adoptado como
suyos a los N. N., les han brindado refugio en
su cementerio y los han nombrado, visitado y
cuidado como si fueran sus muertos.
Eloísa Lamilla Guerrero

El Magdalena es un río de la vida y también


200 km
de la muerte. Ha sido testigo y víctima de
innumerables crueldades durante los largos
periodos del conflicto armado colombia-
Magdalena
no. Sus vastas aguas son un cementerio medio
flotante, un «río de las tumbas», por el
que transitaron los cuerpos y memorias
de cientos de asesinados y desaparecidos
del país. Ahora son muertos del agua que
naufragan y se aferran a las márgenes para
que nos los consuma el olvido.
Pero, entre tanta barbarie y sangre que
han manchado por décadas el río, brotan
acciones colectivas de reparación, dignidad
y esperanza que permiten creer en otras
Ver el mapa
formas de enfrentar la muerte violenta y A
de resistir la deshumanización que produce
la guerra. El cementerio de Puerto Berrío fue cobijado
con medidas cautelares por la Jurisdicción
Un ejemplo en el Magdalena medio y, por tanto, ha padecido los horrores de Especial para la Paz (JEP) y, en los últimos
ocurre en Puerto Berrío, Antioquia, un la guerra y la muerte de sus habitantes. años, la Unidad de Búsqueda de Personas
territorio que, debido a su ubicación estra- Además, estos ribereños han visto bajar dadas por Desaparecidas (UBPD) ha
adelantado acciones para la recuperación e
tégica, ha sido históricamente escenario de por el caudal del río, sinónimo de sustento y identificación de víctimas de desaparición
disputa entre diferentes actores armados alimento, los cuerpos de muchas personas. del conflicto armado colombiano.

160
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El cementerio de Puerto Berrío es un referente


arquitectónico e histórico ribereño. El ingreso
está precedido por tres arcos y, en uno de ellos,
se alza un ángel del silencio —Duma—, para
recordarnos que no debemos perturbar a los
muertos. El diseño del cementerio es en forma
de cruz, una espacialidad singular y moderna,
y el camino principal está cobijado por un
corredor de árboles. Al interior, hay diferentes
sectores enmarcados por mausoleos familiares
y bóvedas individuales. El recinto se caracteriza
por combinar elementos de estilo clásico con
decoraciones coloridas en un despliegue de
adornos y colores propios del arte popular. Un
escenario comunicativo que invita a recorrer
sus caminos y dejarse cautivar por las memorias
y prácticas que resguarda este lugar. Es un
verdadero honor visitar las tumbas bellamente
ataviadas de los N. N.

cementerio de Puerto Berrío, los habitan-


tes comenzaron a escoger y apadrinar a
los muertos. Los nombraron o apodaron,
les pintaron sus sepulcros, les trajeron
flores para adornar sus últimas moradas,
les rezaron y pidieron milagros.
Entre los porteños y los N. N. se estable-
ció un intercambio afectivo y simbólico, un
pacto de hermandad en el que se da y se
recibe compañía, protección y lealtad. Sin
embargo, la práctica ritual de adoptar un
muerto no es estática, por el contrario, es
dinámica y fluctuante, como el río mismo.
B Tanto la tumba como el ánima de un N. N.
pueden ser dejadas por falta de recipro-
En Puerto Berrío, como en otros pueblos cidad y no por eso se pierde la fe. Cada
antioqueños, existe la tradicional práctica muerto actúa de maneras insospechadas
del animero, en la que, cada noche del
mes de noviembre, un hombre vestido con y, mientras que para algunos el vínculo con
túnica negra saca a pasear por las calles el más allá es inmediato, otros se pasan la
del pueblo a las ánimas del cementerio. Lo vida en busca de su ánima milagrosa, de
hace con el repicar de una campana, en
compañía de los devotos que se quieran aquella que conceda lo anhelado.
Frente a tantos muertos errantes, los unir y sin mirar nunca hacia atrás. Ha habido momentos álgidos, en donde
porteños comenzaron a pescar a estos a los pobladores se les ha prohibido recoger
difuntos sin nombre para brindarles los muertos del Magdalena. En otros casos,
cuidado y devolverles la humanidad que y vecinos desaparecidos. Los muertos que el fervor por escoger, nombrar y pintar de
les fue arrebatada, con el anhelo de que, llegan por el río son tan suyos como ajenos, colores las tumbas de los N. N. ha extra-
al igual que ellos, otros vivos recogerían son dolientes de todos ellos y, por eso, los viado información valiosa, que obstaculiza
a sus muertos y los tratarían, a su vez, acogen en su camposanto. la posterior identificación y entrega de los
con cariño y compasión. Se convencieron Su devoción hacia las ánimas no paró cuerpos, una situación que, con el paso de
de que esos muertos desconocidos eran allí. Luego de ser inhumados en las bó- los años, se subsanó sin dejar de lado la
también sus padres, hijos, tíos, hermanos vedas de los pabellones de caridad del costumbre de adoptar a los muertos.

161
MAGDALENA MEDIO

Puerto Berrío
Remolino Grande

El sitio donde comenzó el


ferrocarril de Antioquia se
llamaba Remolino Grande.
Don Lupo, viejo pescador del
barrio La Milla, asegura que ese
nombre lo tomó de la moya del
abismo, donde el río Magdalena
choca contra una peña y se
devuelve para formar un pozo tan
profundo que es capaz de tragarse
«un buque de esos de vapor».
Puerto Berrío nació del ferrocarril y
son siameses, pero Remolino Grande
nació del vientre del río.
Juan Alberto Gómez Duque

Todo se juntó en La Milla, paraje en el Cualquier viejo pescador del pueblo te ha-
200 km
que el ingeniero Francisco Cisneros puso bla de abundancias idílicas de bocachicos,
los primeros rieles por allá en octubre de nicuros y bagres por ciénagas y bocas como
1875. El nombre del paraje lo conservó el Barbacoas, Cachimberos, San Bartolo, Caño
Magdalena
barrio, que ahora es el más antiguo de Baúl y Matarredonda. Te habla del antiguo medio
la población y sigue siendo sinónimo de muelle en sus tiempos de palpitante inter-
pescador. El de Remolino Grande quedó en cambio y se siente como si te estuvieran
la historia para darle paso a Berrío, apellido hablando de la médula comercial del
lustroso de Pedro Justo, gobernador de la mundo. Te habla de barcos a vapor y de hi-
época. Así, la derrota del nombre Remolino droaviones. También de la violencia, ¿cómo
Grande quedó asegurada con tinta y papel no?, pero mucho más de la supervivencia
sellado en el Decreto 34 de 1875 del estado y de las subiendas que iluminan las orillas
soberano de Antioquia que le impuso su del río con luces de linternas. Cada lucecita
nombre definitivo. El ferrocarril, el río y la es una ilusión familiar de «amanecé con
pesca constituyen la tríada fundacional de pejcao para vendé en el mercado», como
Ver el mapa
Puerto Berrío. dice la canción de Gabriel Romero.

162
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

En la moya del abismo se yergue la peña


del mismo nombre; con el barrio La Milla
conforman lugares históricos donde el
A ocasiones, se ha cumplido. Ellos lamentan ferrocarril abrió paso a la fundación de
más la contaminación que asfixia a los Puerto Berrío.
Los pescadores en Puerto Berrío recuestan peces que la pérdida de efímeros enseres o
sus casas a la orilla del río, en donde plataneras. Comprenden las crecientes con
parquean sus canoas. Es una relación
estrecha y permanente con el Magdalena las que el río honra su memoria expansiva do, necesitaran la bendición multiplicadora
que les brinda sustento. de irrigador fecundo. del hogar al cruzar desde la puerta del río
De la asociación de pescadores, Aso- (no existe la puerta trasera) hasta la de la
milla, quedan 17 miembros. «Se nos han calle por donde brotan sartas y canecas.
El barrio La Milla es una extensión orillera muerto varios», lamenta don Lupo, que La Milla es el largo barrio germinal de
del río, por eso a sus casas se ingresa por es su representante legal, pero relata con Puerto Berrío, cuya única calle de casi dos
dos puertas que casi nunca están cerradas: orgullo que han retirado la tarulla de las kilómetros sigue la antigua vía del tren
la de la calle y la del patio donde se parquea ciénagas, cuna de los peces, y limpiado flanqueando el río. Caminar por ella es
la canoa. Esa simbiosis anfibia de tierra, sus caños que son su cordón umbilical a verse envuelto en un tornado de niños,
barro y agua los hace más sensibles a las la Magdalena. Detrás de los 17, hay otras redes, canoas y memorias. Su caseta co-
crecientes y a las sequías. Las historias de tantas familias que se suman a la pesca en munal es otro patio al río que llena los ojos
vida del vecindario son compendios magis- subienda para formar un reverbero en las con la moya del abismo. Es fácil sentirse
trales de adaptación al medio. Se vive con la orillas, es decir, los patios de las casas. Es allí acogido por el vientre del río y por un
amenaza de la inundación que, en no pocas como si los peces, antes de llegar al merca- pueblo en perpetua gestación.

163
MAGDALENA MEDIO

Camino de San
A

SAN VICENTE HOY

Vicente de Chucurí
Actualmente, San Vicente se destaca por su
gran producción agrícola y es reconocido
por ser el mayor productor de cacao del país
y también por la calidad de sus aguacates.
Asimismo, produce grandes cantidades de
café y cítricos. En la vereda La Germania
aún se encuentran tramos del camino
Un sueño hecho camino o el camino de los sueños empedrado que se dirigía hacia el río.

La historia del camino de San Vicente de Chucurí al


puerto de Barrancabermeja ha sido la de un sueño difícil
de hacer realidad. Y es también la de una geografía
compleja, llena de montañas boscosas, de ríos a medio
navegar y un valle del Magdalena casi selvático y
habitado por comunidades indígenas que no cedieron al
avance colonizador. Ni siquiera el recio carácter de los
santandereanos lograba conjurar ese sueño. Por eso,
junto con los extranjeros, lucharon por consolidar una
ruta expedita para llegar al río Magdalena.
Juliana Dávila Gamboa

200 km

Magdalena
medio

LA NOVELA DE LOS CAMINOS


De La otra raya del tigre, de Pedro
Gómez Valderrama.

«Lengerke va y viene: Zapatoca, Bogotá, el


rutas, pero ninguna de ellas fue lo sufi- Socorro, San Gil, Bucaramanga. La mitad
cientemente exitosa. Entre 1790 y 1810, de la vida la pasa cabalgando, la otra mi-
Ver el mapa
nació San Vicente de Chucurí y el primer tad en las posadas circunstanciales. Desde
camino desde allí hasta el río Magdalena que vino, su actividad solo se ha suspen-
fue abierto a mediados del siglo XVIII. Fue dido en el viaje a Europa. Establecida la
El deseo de explotar las riquezas naturales entonces conocido como el camino de casa de comercio, abrió la de Zapatoca,
y de comunicar el interior del país con el Chucurí. Su apertura estuvo relacionada comienzo del camino al Magdalena, que
exterior por el Magdalena acompañó a con el interés de socorranos y zapatocas se iniciará cuando reconstruya el camino
muchas generaciones. Los españoles lo de transportar, con fines de exportación, a San Vicente, camino-puente, puente el
intentaron y no lo lograron: durante la lienzos de algodón, cueros y conservas mismo Lengerke».
Conquista y la Colonia se abrieron varias hacia los distritos mineros de Antioquia.

164
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

UN SANTO OBSERVADOR
San Vicente de Chucurí, enclavado en la ladera
occidental de la serranía de Los Yariguíes, en
las estribaciones de la cordillera Oriental, es
un mirador que nació y creció viendo al valle
del río Magdalena. La población, en sus inicios,
fue resultado de la presencia de misiones de
dominicos que le dieron el nombre de uno de
sus santos: san Vicente Ferrer. Años más tarde,
santandereanos oriundos de Socorro y Zapatoca
buscaron conectar sus tierras con el Magdalena.

Virreinato. El camino tuvo muchos tropie-


zos de toda índole y el alemán murió en
1882 sin ver del todo cristalizado su sueño
de exportar grandes cantidades de quina
por el camino hasta el río Magdalena.
A comienzos del siglo XX, se logró con-
solidar el camino que por años se había
anhelado y así lo reseñaba el Libro azul de
Colombia en 1918: «Se comunica con las
poblaciones de San Vicente y Zapatoca por
medio de un buen camino de herradura en
el cual encuentra el viajero buenas posadas
y potreros. El movimiento de carga por esa
vía es de bastante consideración… Por ella
desde Zapatoca hasta el puerto de Barran- se da salida a la mayor parte de los artículos
cabermeja, con sus respectivas bodegas, que se exportan de la Provincia y de otras
A pesar del relativo éxito del camino, este tambos y potreros, durante cuatro años. El secciones del Departamento y se introducen
se vio afectado por el sinnúmero de guerras camino partía a mitad de camino entre San los del Exterior y de la costa atlántica».
civiles del siglo XIX y, sin embargo, los san- Vicente y Barrancabermeja, desde un lugar En ese momento ya se había iniciado la
tandereanos persistieron en su deseo de conocido como Naranjito, en la cuenca del explotación de petróleo en Barrancaberme-
tener un camino hasta la principal arteria río Chucurí. ja, hecho que marcó el cambio de rumbo de
fluvial del país. Así las cosas, apareció un En 1858, Lengerke había fundado la la economía regional durante el siglo XX.
personaje casi mítico: el alemán Geo von hacienda Montebello en Naranjito y, desde Hoy por hoy, aún se puede caminar sobre
Lengerke. Se trataba de un comerciante allí, conectó temporalmente a Bucaraman- parte de lo que fuera el camino empedrado
que firmó con el Estado varios contratos ga y Girón con su hacienda y luego con del siglo XIX. Entre Zapatoca y San Vicente
para la construcción y reconstrucción Zapatoca y Barrancabermeja. Ocurrió de de Chucurí, en medio de un extenso bosque
de caminos en la región en 1863. Se le igual manera con los caminos de Sogamo- húmedo altoandino, está el Parque Nacional
adjudicó entonces el camino de herradura so y de Lebrija, originarios de la época del Natural Serranía de los Yariguíes.

165
MAGDALENA MEDIO

Festival de
Acordeones del
río Grande de
la Magdalena
Una monarquía de acordeones a orillas del Magdalena

Entre los meses de octubre y noviembre


resuenan los compases del vallenato en
Barrancabermeja. Los acordeoneros más
versados esperan, con su destreza, convertirse
en el rey del Festival de Acordeones del río
Grande de la Magdalena, festividad declarada
patrimonio cultural y artístico de la nación.
Santiago Rincón Leuro

En las sabanas del bajo Magdalena, el acor-


deón europeo se convirtió en compañero de
los cantos de las jornadas de trabajo de los
vaqueros, se acopló con el golpe del tambor Juancho Polo Valencia, hasta el río Cesar
de herencia africana, incorporó el sonido que baña las tierras de Lorenzo Morales y A
rasposo de instrumentos indígenas hechos Colacho Mendoza.
En El Paso, Cesar, nació una legendaria
con troncos de madera tallada y reinterpretó El río Magdalena permite que el Caribe monarquía musical: Alejo Durán, el primer
a través de su fuelle sentimental el silbido se interne hasta el Magdalena medio y, rey del Festival de la Leyenda Vallenata
de las gaitas y las flautas de los pueblos como capaz en la subienda, el vallenato de Valledupar en 1968. Es recordado por
interpretar «Alicia adorada» y «Pedazo de
tayronas, zenúes y caribes. Con las bases remonta el río e inunda con sus vibracio- acordeón». Su hermano menor, Nafer, primer
de un amplio abanico musical de pueblos, nes a Barrancabermeja, Santander, donde rey de reyes del Festival de Acordeones del río
ciénagas y sabanas como la cumbia, el comienza el Caribe colombiano desde el Grande de la Magdalena, compuso «A orillas
del Magdalena», expresión de un río que
pajarito y la chalupa, y la presencia deter- interior. Cuna de verseros y acordeoneros, acompañó sus triunfos con el acordeón.
minante del acordeón, la guacharaca y la desde 1983 anualmente se reúne el folclor
caja, el vallenato se convirtió en uno de los vallenato a la espera del Festival de Acor-
ritmos representativos de la región Caribe deones del río Grande de la Magdalena. La expresión vallenata de Barrancabermeja
y la cuenca del río Magdalena en su cuna. Como el principal certamen de este se anima con la premiación a los cinco
Canto de juglares, de mensajeros nóma- ritmo musical en la ribera del Magdalena, mejores acordeoneros en diferentes cate-
das de pueblo en pueblo y de festival en los protagonistas no son los artistas de gorías: infantil, aficionado y profesional. El
festival acompañando sus poesías y fábulas moda, sino los acordeoneros que compiten ganador de esta última categoría es el rey
cantadas con el acordeón. La amplitud de con sus dedos ágiles junto a la guacharaca del festival, dignidad ocupada habitualmen-
la cuenca baja del Magdalena se convirtió «con su canto bullanguero, como el del te por acordeoneros que se han coronado
en tierra de leyendas, desde las sabanas del cucarachero», y la caja, que por norma reyes del Festival de Valledupar, músicos de
río San Jorge, con los vallenatos sabaneros debe llevar parche de cuero. Instrumentos pueblos y ciudades de los departamentos
y cumbias de Calixto Ochoa y Andrés Lan- que son un legado del sentir musical de que el Magdalena y sus tributarios abrazan
dero, pasando por el propio Magdalena de indígenas y africanos. en su intrincada cuenca baja.

166
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Después de Nafer han sido dos acordeoneros


barranqueños los enaltecidos como reyes de
reyes del festival del río Grande: Víctor «Rey»
Reyes Leuro y Samuel Alberto Ariza. En el
río navega la sonoridad de los acordeones
incluso hasta Natagaima, con su encuentro de
acordeoneros del sur del Tolima.

200 km

Magdalena
medio

Ver el mapa

El rey del festival del río Grande se hace


merecedor de esta nobleza tras haber
demostrado su dominio en los aires tradi-
cionales del vallenato: el son cadencioso y
melancólico, el merengue y el paseo con miento sarcástico de versos improvisados
sus compases moderados, la puya con su entre dos cantores donde demuestran sus
ráfaga de notas veloces y, en la gran final, dotes para la rima repentista e improvisada,
una cumbia como quinto aire. termina también con la designación de su
En algunas versiones el festival se propio monarca.
engalana con el Concurso Rey de Reyes, Con sus reyes, verseros, acordeones, C
alta condición de virtuosismo que cimenta guacharacas y cajas, el Festival de Acordeo-
el camino hacia la leyenda vallenata. Pero nes del río Grande de la Magdalena es un La sonoridad del acordeón vallenato es
la corte de los aspirantes a rey también baluarte del vallenato tradicional declarado propia del Caribe colombiano gracias al
se hace merecedora de reconocimientos por la Unesco como patrimonio inmaterial oficio empírico del técnico de acordeones,
experto en el arte de modificar los tonos de
con premios a los mejores intérpretes de de la humanidad que requiere medidas cada acordeón de acuerdo con el gusto del
caja y guacharaca. La piquería, enfrenta- urgentes de salvaguardia. músico, dotándolo de una sonoridad propia.

167
MAGDALENA MEDIO

Bocas del Carare


Carareñas, choibos y pescadores

En el corazón del río Grande de la Magdalena, en


la margen derecha y en plena desembocadura
del río Carare, se encuentra el centro poblado
que no engaña con su nombre: Bocas del Carare,
del municipio de Puerto Parra. Es un puerto de
pescadores artesanales, biodiverso y sostenible,
líder en el manejo comunitario y único en el país.
Martha Isabel Gualdrón Silva

200 km
Ver el mapa

Magdalena
medio

En Bocas del Carare se escucha la algarabía del


choibo o mono araña, una especie que está en vía
de extinción. Este es su territorio y es prioritaria
su conservación. Su puesta en valor da origen
a la fiesta. Anualmente se celebra el Festival
del Choibo, que atrae a una gran población. La
apuesta es sensibilizar a sus visitantes en la
un gran temor: pasar por la angostura del protección y conservación de las especies nativas
Esta es una región habitada desde la época Carare. Los indígenas carares y yariguíes a través de expresiones culturales propias y de
prehispánica. Su nombre proviene de los que ocuparon estas tierras sobrevivieron otras localidades cercanas. Kelly Cuervo cuenta
que elaboran las máscaras a partir de fotos de
indios carares que están presentes en este enfrentándose al dominio colonial y a la las especies como guía. Con papel de reciclaje,
territorio y fueron reconocidos por ser, avanzada expansión de la frontera moderna papel de panela, cuadernos ya utilizados de los
supuestamente, el mayor riesgo al nave- en el siglo XIX. Ya para los años cincuenta hijos y engrudo van haciendo más máscaras de
diferentes especies y colores cada año. Estas
gar el río, dada su rebeldía y resistencia del siglo XX no se tuvieron informes de su máscaras se usan y alquilan durante la celebra-
frente al control hispánico. Esto generó presencia, pues fueron exterminados. ción del Festival del Choibo.

168
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Cerca del casco urbano de Carare se


encuentra el río San Juan, hábitat de especies
nativas como el mono aullador, el mono
cariblanco, la tortuga del río, la babilla, la
nutria, el manatí, el bagre rayado, el blanquillo
y el bocachico, entre otros. Este territorio
biodiverso y singular con presencia de espe-
cies en vía de extinción, desafortunadamente,
compite actualmente con la expansión del
monocultivo de la palma africana en la zona.

con mayor fortaleza en la zona, referente


de emprendimientos colectivos y sociales.
Educan para conservar la biodiversidad con
galletas, artesanías, festivales y máscaras
de especies nativas.
Con trabajo y sin tregua, Bocas del
Carare busca ser declarada territorio am-
bientalmente sostenible y ya cuenta con
varias iniciativas colectivas: el proyecto
Filtro Verde, que maneja las aguas residua-
les domésticas; la planta de potabilización
y el acueducto comunitario; la producción
de abono orgánico para el manejo de los
residuos domésticos; el vivero El Guamito
de especies nativas; el proyecto Pescando
Plástico, que va dirigido a evitar su disposi-
día fue su hogar. Con ellos regresaron más ción en las calles y en el río; la restauración
B personas de diferentes lugares que han vegetal; y también la conservación de pri-
posicionado Carare como una zona emble- mates, tortugas, bagres rayados, manatíes
El candeleo es el movimiento en el agua que mática en la conservación y protección de y carretos.
hacen los bagres machos sobre la hembra. Este
es el momento en el que más se debe cuidar la la flora y fauna, de la mano de instituciones Asomucare cuenta con varias iniciativas
especie. Y es gracias al conocimiento local y a las que han estado apoyándolos. como restaurante, panadería, miscelánea,
decisiones comunitarias que, a diferencia de lo En medio de esta riqueza ambiental modistería, artesanías, abono orgánico
que dicen las normas de uso pesquero, los pesca-
dores locales, a través del monitoreo comunitario, cargada de numerosas dificultades para la y patios de cultivo, con las que generan
definen sus propias épocas de candeleo. vida humana, nace en el 2015 la Asociación trabajo; elaboran refrigerios y alimentos
de Mujeres Emprendedoras de Bocas del para los visitantes y locales, y ofrecen
Carare (Asomucare), compuesta por mu- productos y servicios que no tenían en la
La voz de Deyanira Fuentes nos cuenta jeres esposas de pescadores. María Mejía vereda para mejorar la economía de sus
hoy que su gente ha compartido dificulta- Lizarazo nos recuerda que, en épocas de familias y el trabajo en equipo. Tiene su
des, penurias y logros debido al conflicto veda (es decir, dos meses al año), «nuestros propia sede con equipos conseguidos en
armado que se presentó en la zona: las maridos no pueden salir a pescar y había mingas comunitarias o con el apoyo de
personas que trabajaban en el campo fue- que hacer algo para el sustento de los ho- varias ONG nacionales e internacionales
ron desplazadas de sus tierras y, muchos gares». Actualmente, son nueve mujeres y entidades del Estado que han apoyado
años después, pudieron volver a lo que un y dos hombres. Es una de las asociaciones sus sueños.

169
MAGDALENA MEDIO

Casa de mercado central


de Barrancabermeja
El tránsito de un puerto a la mesa

En el punto en el que el río Magdalena toca


Barrancabermeja se abre un paisaje único en el
que el río se extiende sobre un amplio horizonte
lleno de vegetación, colores y abundancia a su
alrededor. Muy cerca del muelle se encuentra
la primera casa de mercado del distrito, una
construcción cargada de significado y de
memoria del lugar, de sus habitantes y
de su transformación en el tiempo.
Karen Viviana Gutiérrez Vargas

200 km

Magdalena
medio
entra directo a un mercadillo de río, propio
de la vocación y tradición de puerto que
siempre ha tenido y que, a pesar de su
condición petrolera, aún se conserva. En
ese delicioso recibimiento se encuentran
productos propios de la región y su clima: nes que se realizaron en Barrancabermeja
peces y plátanos por montones, y todo tipo entrado el siglo XX. Una construcción
de frutas y alimentos que aromatizan el irrepetible obra del arquitecto español
trayecto. Estos van guiando de a pocos ha- Alfredo Rodríguez Orgaz, que planteó,
cia el interior de Barranca, para llegar a la desde 1940, una construcción ordenada y
Ver el mapa
Casa de Mercado Central, una construcción eficiente para su función. Usó la geometría
inigualable en la ciudad que ha sido siempre en el interior de manera excepcional y
el punto de acopio y distribución de todos logró crear espacios para puestos, locales
esos productos que vienen de y por el río, comerciales, posadas, galerías y amplios
La llegada a Barrancabermeja por el río con espacios y dinámicas al interior que la corredores por los que transita la brisa y se
siempre será una experiencia sensorial vuelven una parada obligada de cualquier siente una frescura que no se compara con
emocionante; la brisa y la frescura que visitante o residente. otros lugares de su contexto. En el centro
acompañan al Magdalena contrastan inme- Este mercado, junto con la iglesia del se abre un espacio circular de mayor altura
diatamente al desembarcar con la calidez Sagrado Corazón y el palacio municipal, que invita a sentarse, dialogar, descansar o
del clima y de la gente en Barranca. Se fueron algunas de las primeras construccio- simplemente observar alrededor.

170
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La Casa de Mercado ha sido testigo de muchas


manifestaciones y actividades sociales y
políticas propias del auge petrolero del distrito
en el siglo XX. La plaza es, por tanto, un testigo
material y físico de la historia y transformación
misma de Barrancabermeja.

C
ta, con platos cuidadosamente preparados
B La Casa de Mercado Central es ampliamente
y típicos de distintas regiones cercanas. defendida por sus ocupantes y lleva consigo el
Aunque la Casa de Mercado Central de Los productos de la plaza son vendidos recuerdo de la unión entre el municipio y los
Barrancabermeja no es la obra más repre- con gusto a los comensales y visitantes habitantes, quienes reunieron el presupuesto
sentativa del arquitecto Orgaz, sí recoge necesario para su construcción en 1946.
por cocineras o vendedores que llevan
en su diseño muchos de los postulados de
arquitectura interior del movimiento moderno generaciones enteras a su servicio y que,
que él practicó durante su exilio en Colombia. diariamente, siguen llenando la casa de
sentido y motivos para conservarla. ción en el tiempo. La Casa de Mercado, a
Caminar por los pasillos y galerías de la pesar de sus valores y su importancia, se
Al interior de la Casa de Mercado se Casa de Mercado es entender el proceso de mantiene con muchas dificultades. Tiene
pueden encontrar todo tipo de frutas y transformación que ha tenido Barrancaber- puestos y locales vacíos, y los comercios a
verduras, cacharros, artesanías, talabar- meja desde su fundación, pues conserva su alrededor le compiten y la invisibilizan
terías, restaurantes y puestos de hierbas elementos de sus orígenes ligados a la de a poco. La plaza sigue viva, adolecida
que llenan de colores y aromas un espacio tierra, a lo natural y al río como fuente prin- pero llena de sentido, cuya conservación
pensado justamente para acercar el campo cipal de su desarrollo. Sin embargo, también resultaría ser el mejor reconocimiento a sus
y el río a la ciudad y a sus habitantes. La representa un reto importante y necesario comerciantes tradicionales y a su aporte a
oferta gastronómica al interior es exquisi- para garantizar su adaptación y preserva- la historia y cultura local del distrito.

171
MAGDALENA MEDIO

Frito sudado
Magia y herencia del Magdalena

Comer frente al gran río Magdalena


en Barrancabermeja o frente a la
ciénaga de San Silvestre cautiva y
enamora. Es comer viendo las garzas
morenas y blancas mientras que,
en cada cucharada, se encuentran
los sabores de una región ribereña,
pesquera y agrícola. Las preparaciones
que se ofrecen tradicionalmente son el
legado de familias que se han entregado
a transformar los ingredientes y volverlos
experiencias de alimentación y disfrute.
Claudia del Pilar Fuentes Polanco

La bella hija del sol, como es conocida


Barrancabermeja, es la ciudad más impor-
tante del Magdalena medio. Su nombre
está compuesto por «barranca», que hace
referencia a las tierras, y «bermeja», debido de Barrancabermeja, dada la intensa
al color colorado o rojizo de sus suelos. actividad de las labores de la refinería de
Caminar sobre estas tierras para dirigirse petróleo y de turistas de diversos lugares.
al muelle a las cinco y media de la mañana La fama del lugar se extiende por un buen
y ver un hermoso y caluroso despertar ba- sector del río y es motivo de viaje para los
rranqueño es una experiencia espléndida. santandereanos de montaña, que bajan al
Es el momento para apreciar la inmensidad puerto para disfrutar un plato de pescado
del río Magdalena y toda la dinámica del de deliciosa preparación.
puerto: llegan las canoas con pescadores En Barrancabermeja el plato más conoce el origen exacto de esta, pero hay
y pescados, y el mundo del comercio y la apetecido es el pescado frito sudado. Su quienes cuentan que, dada la abundancia
gastronomía empieza su movimiento con preparación es muy tradicional y se ofrece de pescado que había en ciertas épocas del
el calor mañanero. en lugares como el muelle, las plazas de año, al no contar en las casas con energía
Los pescados frescos llegan hasta las mercado, la rampa y los restaurantes en eléctrica debían buscarse opciones para
casetas multicolores o restaurantes des- general. Esta receta se puede preparar con conservar el pescado y que no se dañara.
pués de la negociación directa en la orilla diferentes clases de pescados, sin embargo, La solución fue entonces fritar una gran
y, de estas, empiezan poco a poco a surgir en el puerto santandereano el pescado más cantidad de pescados para luego guardar-
diversidad de olores atrayendo a todos los consumido y apreciado es el bocachico. los y poco a poco ir consumiéndolos en
comensales, en especial a los trabajadores Popularmente se cuenta que el frito su- la medida que se demandaban. Estas pre-
que salen de turnos nocturnos o los que dado nació en El Llanito, un corregimiento paraciones posteriores tenían como base
madrugan a sus trabajos y paran por un a 20 minutos del casco urbano de Barran- un pescado frito, pero se complementaban
buen plato con pescado para iniciar el día. cabermeja, y luego se fue extendiendo el con preparaciones diversas al cocinarlo,
Allí llegan igualmente no solo los locales, interés por esta receta en la región. Como sudarlo con hogao solo o con hogao y leche
sino también la mayoría de los visitantes muchas de las recetas populares, se des- de coco.

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CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A Otra versión que hace referencia al naci- Las cocineras de Barrancabermeja somos
miento del frito sudado es por la necesidad portadoras de tradición, a pesar de las
Se debe lavar el pescado y agregar sal para
condimentar. Lavar y picar los vegetales de innovar, ya que cada día llegaban más dificultades no perdemos el amor y la
finamente. Calentar abundante aceite que tape comensales preguntando por diferen- pasión por la cocina que aprendimos y
los pescados y, cuando esté bien caliente, freír tes presentaciones y preparaciones de heredamos de nuestras madres y padres.
el pescado hasta dorar muy bien. Reservar frito.
Colocar aceite achiotado a calentar y, cuando pescado, pues la demanda de pescado Nuestras preparaciones muestran todos los
tome temperatura, adicionar las cebollas, el ajo en Barrancabermeja es muy alta dada la saberes y sabores de un legado de gente
triturado, el ají dulce y revolver unos minutos. cercanía al río Magdalena y a las ciénagas ribereña, del trabajo y la supervivencia
Agregar los tomates, el sazonador y terminar de
sofreír. Adicionar los pescados fritos y la leche que la rodean. Sea cual sea la historia del de nuestros campesinos y pescadores.
de coco que está reservada, dejar unos minutos surgimiento de este plato, hoy lo vemos en Resaltar y transmitir la magia y deleite
hasta hervir. Rectificar sabor y agregar cilantro múltiples lugares del puerto. de los sabores, las tradiciones, el arraigo
para terminar.
La venta de frito sudado a medio día es de nuestra cultura ribereña, el amor por
muy importante para los restaurantes ribe- nuestra tierra, la herencia de estas cocinas
reños. Si se les pregunta a los habitantes nos llena de emoción, al igual que a todo
de la ciudad cuál es su lugar preferido para buen hijo de estas tierras bermejas, la
comer frito sudado, sin duda se dará cuenta ciudad con gran calor humano. El brillo en
de que cada persona tiene una caseta pre- los ojos de cada visitante al ver y conocer
ferida en el muelle y que todos dirán que la grandeza e importancia de nuestro río y
esa es la mejor. La diversidad de lugares en culinaria debe ser motivo de orgullo para
donde se ofrece este plato también permite cada colombiano.
conocer otras formas de prepararlo y de
presentación, preparaciones que muchas
veces van más allá de la forma tradicional,
pero que de igual manera son deliciosas.
N

200 km

Ver el mapa
Magdalena
medio

INGREDIENTES PARA
PREPARAR UN FRITO SUDADO

2 pescados sin vísceras ni escamas


(bocachico, bagre o doncella)

Cebolla larga, 100 gr

Cebolla roja, 1 unidad

Tomate, 2 unidades

Ají dulce, 50 gr

Ajo, 40 gr

Sal a gusto

Achiote c/n

Aceite, 1000 ml o c/n

Primera leche de coco

Cilantro

Sazonador adicional si es de su gusto

173
MAGDALENA MEDIO

El Llanito
Comunidad y sueño sostenible para una región

El Llanito es un corregimiento de
Barrancabermeja con más de 4000
habitantes que le abre paso a los
complejos cenagosos del bajo
Magdalena. Allí, entre santandereanos
ribereños, se propaga un espejo de
agua que sobre los 30° C esconde
procesos asociativos heredados de
las cooperativas pesqueras de los
años setenta que hoy le apuntan
al turismo sostenible.
Daniela Prada Adila

A solo 30 minutos de Barrancabermeja, en


una carretera que fluye rápido entre valles
y pequeñísimas montañas, aparece el corre-
gimiento de El Llanito y, al fondo, guardada
como un tesoro único, la ciénaga bañada
por el río Magdalena y el río Sogamoso. En la pesca y la compra y venta del pescado.
ese tramo se pierde la imagen industrial de Esa organización fue clave cuando, en los
una Barrancabermeja que humea y aparece años noventa, aparecieron en repetidas
una donde caños, ríos y valles brillan bajo la ocasiones millares de peces muertos flo-
luz del sol. En El Llanito todo gira alrededor tando en la ciénaga. Por esa misma época, pescadores, ya articulado en la Asociación
de la ciénaga. La vía principal conduce a El Llanito era un corredor estratégico de de Pescadores Artesanales y Acuicultores
un puente largo de madera que lleva a la las Autodefensas Unidas de Colombia de El Llanito (APALL), aliados locales que
entrada del inmenso espejo de agua rodea- (AUC). En medio de estas dos situaciones, planteaban formas organizadas de manejos
do por buchones de agua y ceibas brujas, los pescadores fortalecieron su liderazgo sostenibles de la ciénaga, de cuidado y de
allí se esconden monos cariblancos, titis, y continuaron ejerciendo el manejo sobre aprovechamiento del recurso pesquero.
monos araña y manatíes. la ciénaga. La gestión de APALL y el liderazgo de
Los procesos asociativos y organizativos A mediados de los años noventa llegó al su presidente crecieron tanto en El Llanito
también han girado alrededor de pensar corregimiento la influencia de la Corporación que, en el 2000, Lucho Arango fue asesi-
el manejo compartido de este cuerpo de Autónoma Regional del río Grande de la nado. El liderazgo de Lucho como defensor
agua y de defender el río Magdalena como Magdalena (Cormagdalena) y del Programa de la ecología de la ciénaga, su lucha en
cuerpo de vida. Incluso antes de las coope- de Paz y Desarrollo del Magdalena Medio, contra del uso del trasmallo (un arte ilegal
rativas pesqueras que abundaban en el país dos nuevos actores que se le sumaban a la de pesca) y su llamado a vigilar la ciénaga y
en los años setenta, los pescadores de El presencia de la refinería. Este ecosistema sus caños ayudaron a debilitar la violencia
Llanito ya estaban organizados regulando de instituciones encontró en el gremio de en el territorio.

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CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A
N

La ciénaga no solo es un santuario donde


es posible ver babillas, manatíes, monos
cariblancos y una amplia variedad de pájaros en
sus profundidades. Es también un santuario de 200 km
gente pujante, marcada por una larga historia
de asociatividad y liderazgos que florecen en
medio de retos socioambientales.
Magdalena
medio

Ver el mapa

extendió también a un proceso de limpieza


y recuperación de las quebradas y afluentes
que se conectan con la ciénaga y cuyo
flujo hace circular la sangre del que han
denominado su acuatorio.
Actualmente han desarrollado la Mesa
de Turismo de El Llanito, que busca que su
territorio sea una verdadera vitrina turísti-
ca. Esta iniciativa, que viene cocinándose
en bajo desde el 2016, tiene el objetivo
esperan que vengan los del Magdalena para de mostrar la herencia de la cultura de la
encontrarse y empezar el viaje río arriba, los pesca artesanal, los tejidos tradicionales
B pescadores esperaron para encontrarse con y la gastronomía de la ciénaga. La Mesa
nuevas voces que reavivaran su liderazgo. ha sido reconocida por el Ministerio de
Para los líderes pescadores y jóvenes del
corregimiento el turismo cultural es una El encuentro fue con jóvenes que solían Ciencias a nivel nacional como una de las
estrategia de desarrollo endógeno que permite recorrer el caño San Silvestre y encontra- 30 mejores experiencias del país para ge-
preservar su identidad como pueblo pescador ban manatíes encallados o muertos por nerar desarrollo con enfoque comunitario y
artesanal, fortalecer sus organizaciones de
base, diversificar su economía y conservar la desnutrición. Allí nació, de manera orgánica sostenible en la región. Para la comunidad,
biodiversidad de la zona. y lenta, un movimiento de rescate de los la pesca artesanal resume la expresión de
manatíes que aún podían avistarse por la esencia de El Llanito. La pesca es un pilar
algunos caños de la ciénaga. El liderazgo fundamental del desarrollo que sueñan,
La muerte de Lucho silenció por muchos de Yelisa Potes, una joven barranqueña, pues congrega creencias, valores, sabiduría
años las estructuras organizativas de los ha logrado articular a pescadores, jóve- popular y cocinas tradicionales que son hoy
pescadores. Sin embargo, así como los nes y habitantes diversos de El Llanito en un potencial identificado y valorado por la
peces salen de la ciénaga por el caño San una estrategia de conservación de estos comunidad para promover su cultura y
Silvestre, se van por el río Sogamoso y ahí mamíferos icónicos del río Magdalena. Se diversificar su economía.

175
MAGDALENA MEDIO

Yondó
A la sombra del petróleo: de ciudadela
holandesa a pueblo de colonos campesinos

Los terrenos sobre los que surgió Yondó


eran anegadizos y más bajos que el nivel
del río en su margen izquierda, frente a
Barrancabermeja. Su historia no se reduce
a la existencia del campamento petrolero
porque en su espacio, y en diferentes
momentos, se entrecruzaron otras
dinámicas de poblamiento vinculadas a la
ganadería y a la colonización campesina.
Amparo Murillo Posada

Desde los tiempos precolombinos y colo-


niales los yariguíes —pueblos originarios
del valle del Magdalena santandereano—
recorrieron los montes y lagunas. Incluso se
cuenta que aplicaban un aceite negro en su
cuerpo para repeler los zancudos. Cuando
los españoles elaboraron mapas del curso
N
del río llamaron a este sitio Casabe, nombre
de la oblea de fibra de yuca y alimento
básico de los nativos suramericanos.
200 km
Desde la época colonial hasta 1978,
Yondó fue un corregimiento de Remedios,
antigua ciudad minera de Antioquia fun-
Magdalena
dada por ancestros de la familia Ospina, medio
cuyos títulos mineros y vastas concesiones
de tierra les hicieron propietarios de estas
selvas y humedales. Desde mediados del si-
glo XIX hasta 1957, dicha familia estableció
una gran hacienda ganadera, dando lugar
a pequeños asentamientos de trabajadores
de la empresa agropecuaria, así como de en épocas de crecientes del río. Además,
algunos colonos que desde principios del secaron los sitios necesarios para la cons-
siglo XX habían levantado parcelas en las trucción del campamento con conjuntos de
partes montuosas de la hacienda. casas o colonias para obreros, empleados y
Ver el mapa
Las tierras de la hacienda comenzaron a directivas. Tenían oficinas y talleres, escue-
ser vendidas a inversionistas europeos inte- las, iglesia y hospital, casinos, comisariato,
resados en yacimientos de petróleo. Desde escenarios deportivos, clubes y teatro.
1938 la empresa holandesa Shell-Cóndor se ción anegadiza del terreno y acudió a la Se erigió toda una exclusiva y moderna
instaló allí renombrándolas Campo Casabe. experiencia de su país de «ganarle tierras al ciudadela tropical de estilo holandés con
Para iniciar las labores de exploración y mar». Así, se construyó un dique a manera espacios sociales delimitados de acuerdo
explotación, la empresa afrontó la condi- de terraplén que impedía las inundaciones con la posición laboral.

176
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A A pesar del orden y control social que pro- rra, más allá del control de la empresa y la
hibía el ingreso a Campo Casabe de gentes policía. Los unos y los otros hicieron parcelas
Campo Casabe se configuró como
un enclave capitalista —igual que ajenas a la empresa, existían algunos colo- y fundaron veredas abriéndole caminos a la
Barrancabermeja— de carácter cosmopolita nos campesinos que habitaban las tierras de reciente sociedad rural.
y con marcadas diferencias sociales. Allí la hacienda que ahora eran de su propiedad. Mientras tanto, la Shell-Cóndor, abo-
llegaron oleadas de gentes del Caribe y del
mundo andino para mejorar sus condiciones Con ellos la Shell tuvo relaciones fraternales gando bajos rendimientos, suspendió la
de vida en calidad de asalariados. Otros y les concedió salvoconducto para transitar perforación de nuevos pozos y en 1968
colombianos fueron directivos, supervisores, por terrenos de la concesión petrolera. redujo las operaciones extractivas al mí-
oficinistas y médicos. También vinieron
muchas personas extranjeras oriundas de Entre 1950 y 1960, Yondó experimentó nimo, luego solicitó al Estado colombiano
Inglaterra, Holanda y Estados Unidos que un giro en su historia por la relación entre el la reversión de su concesión, diez años
ejercieron como altos ejecutivos, ingenieros, petróleo y la colonización de miles de campe- antes de su vencimiento en 1985. Campo
médicos y enfermeras.
sinos de varias regiones andinas que huían Casabe fue desocupado en 1975 y sus
de la violencia bipartidista en sus lugares de bienes e infraestructura quedaron bajo la
origen. Llegaron así hasta predios de la Shell. vigilancia militar que tampoco pudo conte-
La empresa acudió al recurso de guardias ner la presión campesina por las tierras y
oficiales para desalojarlos. Sin embargo, las viviendas que habían pertenecido a la
estas medidas no impidieron la afluencia de empresa holandesa.
nuevos desplazados, muchos de los cuales Entonces sucedió una notable mutación
ocuparon los baldíos en la quebrada Cimita- social y cultural. «La ciudad en la selva»
—como calificaron algunos a Campo Casa-
be— se transformó en un pueblo campesino
que habitó las viviendas desocupadas. Este
reasentamiento demográfico fue dinámico
y obtuvo su municipalidad en 1978. De
Campo Casabe quedaron las memorias y
añoranzas de familias casabeñas o sheleras
que viven en Barrancabermeja y recuerdan
aquellos tiempos de bienestar y cohesión
social ofrecidos por los holandeses. Hoy el
repoblamiento campesino ha crecido con
nuevos barrios de invasión y tiene su propio
comercio local sin depender ya de la capital
petrolera para su abastecimiento. Desde
1976, continúa en Yondó la explotación
petrolífera en manos de Ecopetrol, lo que
genera empleo para sus habitantes.
Yondó es quizá el pueblo antioqueño del
siglo XX donde se diluye lo paisa y, en su
lugar, existe un crisol de culturas y rostros
regionales de Colombia. Allí sus pobladores
comparten las diferencias y son conscientes
de esa riqueza humana como horizonte de
futuro y paz.

Yondó posee una gran riqueza hídrica


soportada en humedales, ciénagas, lagunas
y quebradas. Además de la pesca, las
ciénagas configuran un escenario ambiental
propicio para el ecoturismo y la recreación.
Las ciénagas de El Totumo, Barbacoas, El
Castillo, Sardinata Alta ofrecen, en verano, el
avistamiento de manatíes.

177
MAGDALENA MEDIO

Reserva Campesina
del Valle del Río
Cimitarra
Selva, agua y vida digna

Los viajeros que navegan


por el río Magdalena poco
imaginan los mundos que forma planicies, ondulaciones y colinas que
existen más allá de sus configuran un suave paisaje de piedemonte
enriquecido por numerosas quebradas y un
orillas. Monte adentro se complejo de caños y ciénagas que hacen primeras formas de organización social
cuentan historias de luchas parte del sistema hídrico de la cuenca sucedieron a fines de los años setenta.
media del río Magdalena. Esto tuvo como resultado estrategias
campesinas por el derecho Sus pobladores más recientes llegaron comunitarias de cohesión política, social,
a la vida, la tierra y el a estas tierras en los años cincuenta y se- económica y cultural.
senta, dedicándose en su mayoría a cultivos Por esa misma época, al valle del Cimi-
trabajo, y del ímpetu con el de subsistencia; otros se hicieron mineros tarra comenzaron a llegar grupos armados
que se cuidan los bosques. en la zona media del curso del río, mientras que se disputaron el control territorial.
los que se dedicaron a la pesca en pequeña Quienes no se desplazaron y decidieron
María Teresa Arcila Estrada escala se asentaron al norte, a orillas de permanecer en sus veredas acudieron a
las ciénagas. su fortaleza e ingenio para defender sus
Para organizar sus asentamientos y tierras: conformaron juntas de acción
El río Cimitarra nace al sur de la Serranía ordenar el uso de las parcelas crearon comi- comunal y fundaron por primera vez
de San Lucas y vierte sus aguas al gran tés de tierras; y para definir colectivamente una cooperativa campesina. Pero ambas
río por la ribera occidental en límites normas que preservaran las ciénagas y los experiencias colectivas fueron blanco de
entre Antioquia y Bolívar. En su recorrido peces crearon comités pesqueros. Esas la violencia de los grupos armados.

178
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

200 km

Magdalena
medio

Ver el mapa

En defensa de las ciénagas, el rechazo


a la expansión de la minería ilegal y la
búsqueda de sustitución voluntaria y
concertada de cultivos de uso ilícito,
han entregado la vida varios líderes
campesinos de la Asociación.

Las Zonas de Reserva Campesina tienen


como objetivos regular la ocupación de
los terrenos baldíos en Colombia dándole
preferencia a los campesinos; brindarles a veredas que comparten el territorio. Así
los campesinos las condiciones adecuadas nació la Asociación Campesina del Valle
para el desarrollo sostenible de su economía,
e incluir a las comunidades campesinas en la del Río Cimitarra.
toma de decisiones sobre sus territorios. En 2002 la Asociación alcanzó su logro
más significativo con la constitución de aún existen en el valle del Cimitarra, sin
la Zona de Reserva Campesina del Valle renunciar a su sueño de producir alimentos
La comprensión sobre la condición finita del Río (ZRCVC), una de las pocas que en ese fértil suelo.
y frágil de la naturaleza que les dejó la existen en el país a pesar de su importan- Con su claridad puesta en el logro de
voladura del oleoducto Colombia en 1995, y cia estratégica. La reserva tiene un área grandes metas, la Asociación Campesina
los desastres naturales que esto produjo en cercana a las 180000 hectáreas y cobija a del Valle del Río Cimitarra (ACVC) ha desa-
el río Cimitarra, antes que desalentarlos les unas 30000 familias pertenecientes a 134 rrollado proyectos de reforestación, talleres
dio fuerzas para continuar su defensa de los veredas de Remedios, Yondó, Cantagallo de educación ambiental, caracterizaciones
bienes comunes, retomando los propósitos y San Pablo. de fauna y flora, campamentos ecológicos
de juntas de acción comunal, cooperativas, La figura de reserva les ha permitido y recorridos ecoturísticos por las ciénagas,
comités de pescadores y otras agrupacio- a estos valerosos campesinos contribuir a acciones que son símbolos de la vida digna
nes de trabajadores campesinos de las preservar las áreas de bosque primario que que nos merecemos los colombianos.

179
MAGDALENA MEDIO

Ritual fúnebre de
afrodescendientes
Transitar al otro mundo

Para los afrodescendientes de


los pequeños asentamientos
ribereños del Magdalena medio,
el ritual fúnebre facilita el paso
del difunto al otro mundo y el
encuentro con sus antepasados;
para los que se quedan es la
manera de hacer el duelo y de
reafirmar la vida y los vínculos
sociales de su grupo.
María Teresa Arcila Estrada

La presencia de población afrodescendiente


en el Magdalena medio se confirma por los
rasgos físicos y culturales de buena parte
de la población, y se explica por los trabajos fue el inicio de pequeños asentamientos protegen contra las amenazas de fuerzas
forzados a los cuales se sometió desde el ribereños de población afrodescendiente, malignas que crean ansiedad y temores
siglo XVI a los esclavizados en las minas de como Murillo, Canaletal, Paturia, San Pablo entre la población.
oro de Guamocó, ubicadas en la serranía de o Cantagallo, donde todavía es posible ha- En la conducción de estos rituales se
San Lucas, y por el trabajo en la boga del llar rastros de ciertos rituales de muerte encuentran hombres y mujeres que acom-
río durante casi todo el periodo colonial. que dan cuenta de creencias de innegable pañan a los familiares y a las pequeñas
Las extenuantes y penosas jornadas a raíz africana. comunidades ribereñas en los difíciles
las que estaban obligados los bogas del Cuatro momentos componen el ritual momentos de la muerte de uno de sus
Magdalena alentaban en ellos la huida. Por fúnebre: velorio, enterramiento, novena y miembros, procurándole el tránsito hacia
eso, cuando los champanes atravesaban los levantamiento de tumba o despedimento, el mundo de los muertos. Los rezanderos y
extensos y desolados parajes, se les posibili- sin contar la agonía y muerte. En todos se las rezanderas se enfrentan con la muerte y
taba la fuga, pues aquellas orillas selváticas hace presente con sus oraciones el rezan- lo sobrenatural. Definitivamente el suyo no
y alrededores de las ciénagas les ofrecían dero o rezandera de la vereda o el barrio, o ha sido un oficio fácil, por eso muy pocos
encubrimiento, seguridad y alimento. Tal el sacerdote cuando lo hay. Las oraciones lo desempeñan hoy en día.

180
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A
N

El velorio es tiempo de separación y el


entierro, de segregación o aislamiento del
Ver el mapa difunto del mundo de los vivos. Sin embargo,
200 km existe la creencia de que mientras no se
efectúe el levantamiento de la tumba, el alma
continúa rondando los lugares familiares.

Magdalena
medio

al amanecer. El encuentro, la solidaridad


y la comida colectiva son expresión de los
Las mujeres más cercanas fabrican para el lazos sociales necesarios para afrontar las
velorio un altar o tumba, elemento central amenazas de disolución de la muerte.
del ritual, pues representa el alma del difun- El día siguiente, antes de salir para el Antes del amanecer, mientras la rezandera
to. Este consiste en una mesa cubierta con entierro, el rezandero o la rezandera ento- va retirando uno por uno los elementos
una sábana blanca y un vaso con agua en el na, en voz alta, un rosario a la Virgen del de la tumba, en medio de las oraciones le
centro, y otra sábana blanca sobre la cual Carmen, patrona de los difuntos; luego, en implora al alma que abandone la casa y se
se cose una cruz de tela negra que cuelga la capilla cercana, se realiza la misa presi- desprenda de sus seres y objetos queridos.
de la pared presidiendo el espacio donde se dida por el sacerdote. De allí salen para el Este es el momento más emocionante y
coloca el cajón del difunto. Así permanece cementerio que, en los pueblos ribereños, triste para los deudos y el más peligroso
en ese sitio después del entierro y durante quedaba muy cerca del río. A la gente se la para quien realiza el ritual, pues debe
las noches del novenario. enterraba en el suelo, no en bóvedas como purificarse con antelación y llevar sobre
Durante el velorio hay lágrimas, ora- hoy en día. su cuerpo una protección, ya que pueden
ciones y tristeza dentro de la vivienda, y Durante las nueve noches siguientes se presentarse resistencias indeseadas,
cuando la economía lo permite, las mujeres reza la novena de las ánimas del purgatorio, sobre todo si la persona murió por una
preparan viandas para ofrecerles a los con- la cual es presidida por la rezandera o el enfermedad «puesta» o «tenía pacto con
currentes a la medianoche; en la calle se rezandero. La última noche es para el levan- el demonio», caso en el cual debe ayudarle
juega, hay licor, se narran chistes e historias tamiento de la tumba o el despedimiento al alma —con sus oraciones— a dar el paso
para animar la vigilia y llegar despiertos del difunto. definitivo al otro mundo.

181
MAGDALENA MEDIO

Río
Sogamoso
Surco de Santander hacia el Magdalena medio

El río Sogamoso nace en el departamento


de Santander, resultado de la unión de
dos ríos: el Suárez y el Chicamocha. Desde
este punto hasta su desembocadura en el
río Magdalena, el Sogamoso recorre 173
kilómetros, pero sus tributarios atraviesan
grandes distancias al sur, en las montañas
de Boyacá y Cundinamarca. Fluye
esta cuenca por poblados históricos,
con vocación al turismo cultural y de
aventura, y por un diverso territorio de
economías agrícolas, mineras, petroleras
e industriales.
Santiago Rincón Leuro

El río Sogamoso es la suma de dos


imponentes ríos nacidos en el altiplano
cundiboyacense. El primero, el río Suárez
o Saravita, nace en la extensa y agonizante
laguna de Fúquene, sitio de artesanos del
junco, en la ruta al santuario de la Virgen de
Chiquinquirá. En Saboyá se despeña para
llegar a Barbosa, donde huele a guayabas
y bocadillo. Se abre un amplio cañón
donde se asientan San José de Suaita,
cuna de la industria textil en Colombia; Al occidente emerge la serranía de los
Oiba, Simacota, Socorro y otros pueblos Yariguíes, Parque Nacional Natural, fiero
de comuneros que, en 1781, remontaron la pueblo indígena que habitaba desde estas
ruta del río hacía Bogotá gritando «¡Abajo montañas hasta la orilla del río Magdalena. A
el mal gobierno!». Asomada en un balcón Resistieron a los conquistadores, a las ex-
de rocas rojizas, en la orilla oriental del pediciones que en el siglo XIX los cazaban Barichara se conecta con el pueblo de Guane,
cañón, está Barichara, pueblo patrimonio, para poder establecer rutas de comercio en descendiendo hacia el río Suárez, por uno de
los caminos construidos por Geo von Lengerke
pueblo de canteros, talladores de piedra y la región, pero sucumbieron a la coloniza- en el siglo XIX. Este fue el primer camino en ser
constructores en tierra. ción petrolera durante el siglo XX. declarado Bien de Interés Cultural en Colombia.

182
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

En Tipacoque se reconoce el universo literario


de Eduardo Caballero Calderón. Libros como
Tipacoque, Diario de Tipacoque, Yo, el alcalde
y Siervo sin tierra contienen profundas 200 km
descripciones del paisaje natural y humano
del cañón del Chicamocha.

Magdalena
medio

Ver el mapa

El embalse Topocoro, inaugurado en el 2015, es


uno de los más grandes proyectos hidroeléctricos
del país, pero dejó profundas huellas ambientales
y sociales, como la merma de la pesca aguas
abajo. No obstante, en su cuenca baja se han
identificado 91 especies de peces.

En sus laderas rocosas, Susacón, Soatá


y Tipacoque vigilan el río. El Chicamocha
se refresca con las heladas aguas del río
nevado, conexión entre las nieves andinas río Sogamoso. La cuenca caprichosa del
de la sierra del Cocuy y el río Magdalena. Chicamocha, con sus ires y venires hacia
De lleno en tierras santandereanas en su todos los puntos cardinales, ha quedado
rumbo hacia el norte, bordea los pueblos atrás. El río corre decidido hacia las selvas
de Capitanejo y Cepitá, asentados en el del Magdalena medio. Cerca de Betulia y
El segundo río, el Chicamocha, nace fondo del cañón. En el puente de Pescadero, San Vicente de Chucurí, Hidrosogamoso
cerca de Tunja. Irriga una región donde punto medio de una mítica carretera llena interrumpe su ruta.
se disputaron definitivas batallas por de curvas, donde se han puesto los ojos Ahora por un amplio valle y un cauce
la independencia. Provee de energía a del turismo en Santander, el río marca una sinuoso, atraviesa la región petrolera de
Paipa, pueblo de almojábanas, queso con pronunciada herradura hacia el sur. Santander. En el puente Sogamoso el río
denominación de origen, termales y bandas Paredes rocosas de la orilla norte del se cruza con el ferrocarril que viene de La
musicales. Hace un recodo en Duitama para cañón sostienen la Mesa de los Santos, don- Dorada. Tras un par de curvas más y el roce
llegar a la ciudad de Sogamoso, ciudad del de la tierra tiembla con frecuencia. Luego de la ciénaga del Llanito, el río Sogamoso
sol y el acero. Una intensa minería cierra su el río acoge a Jordán Sube, conexión de llega por fin al Magdalena, en medio de
erosionada cuenca alta y, entre curva y cur- caminos comerciales entre Bucaramanga dos importantes puertos: Puerto Wilches
va, pierde altura rápidamente para formar y el Magdalena. Al encauzarse de nuevo y Barrancabermeja, en pleno corazón del
en el renombrado cañón del Chicamocha, hacia el norte, el Chicamocha se encuentra Magdalena medio. Este río ha entregado
cuenca media, empinada y árida, tierra de con el Suárez en el sitio de las Juntas, la historia y la cultura de una rica y densa
tabaco, chivos y cabrito asado. municipio de Villanueva, y nace por fin el población de la región andina.

183
MAGDALENA MEDIO

Puerto Wilches
A

En 1881, Solón Wilches, presidente del


estado de Santander, recorrió las vías
por donde iba la construcción ferroviaria.
Recuerdos desde la plaza de Puerto Wilches En esta visita se decidió el cambio
de nombre del poblado ribereño de
Montecristo a Puerto Wilches que, para
entonces, había aumentado su población
con más colonos y trabajadores que
Como ha ocurrido en la mayoría de nuestros tumbaban montes e instalaban rieles.

pueblos colombianos, la historia de Puerto Wilches


ha registrado cambios debido al vaivén de los
mercados. Épocas de auge y declive fueron más
acentuadas en aquellos poblados destinados a ser
puertos-estación, lugares donde el transporte fluvial
y férreo tendía puentes entre la producción nacional
y el mercado internacional.
Amparo Murillo Posada

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200 km

Magdalena
medio

Para fines del siglo XIX, la economía del país


requirió de vías férreas que conectaran el
bajaron a pie desde las montañas santande- mundo andino con el río Magdalena para
reanas. Entre ciénagas, caños y ríos, como garantizar la exportación agraria, espe-
el Sogamoso y el Lebrija, subsistían de la cialmente de café, exitoso en el mercado
pesca, cultivos de yuca y plátano; también exterior. En 1870, la Asamblea del Estado
Antes de ser nombrado Puerto Wilches, cortaron árboles para proveer leña a los de Santander aprobó la construcción del
esta localidad fue un pequeño caserío buques de vapor. A cambio recibían zarazas, ferrocarril que uniría a Bucaramanga o a
llamado Pajaral —aunque las voces de los herramientas, gallinas y vacas. De las selvas Girón con el río. Fue Montecristo el sitio
mayores hablan de Montecristo— habitado extrajeron hierbas medicinales, caucho, ribereño elegido, dada su posición estra-
por gentes que huyeron de las guerras ci- tagua y maderas finas para venderlas en tégica más cercana a Bucaramanga y por
viles del siglo XIX. Unas llegaron en canoas Barranquilla, de allí se exportaban a Esta- el buen caudal del río en esta zona que
por el río desde pueblos del Caribe, otras dos Unidos y a Europa. propiciaba el arribo de los barcos.

184
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Desde 1970 la plaza de mercado de Puerto


Wilches ha perdido el protagonismo comercial
y social, ya no acoge los alimentos locales,
fuera de ella hay algunas ventas como la
del pescado de las ciénagas ofrecido por las
mujeres ponchereras. Han surgido nuevos
barrios y hoy los pobladores compran en
tiendas y supermercados. Se desdibuja la
memoria del alegre bullicio de la plaza de
mercado y sin embargo allí está la plaza en
una espacialidad memoriosa de la profunda
relación río-plaza-tren y montaña.

productos agropecuarios hasta los centros


de consumo, especialmente de arroz y ga-
nado. También permitió la llegada al puerto
de productos como café, tabaco y panela
para su embarque hacia otros puertos y al
mercado internacional.
El creciente flujo de pasajeros y de
diversas mercancías demandó obras como
el muelle, la estación ferroviaria, el hotel
Ferrowilches, algunas plantas eléctricas y
edificios vinculados a la actividad fluvial, la
plaza de mercado, la iglesia, el puesto de
salud, la alcaldía y el acueducto.
En Puerto Wilches la iglesia no fue un
referente espacial porque frente al río se
definió un pequeño parque central y la
plaza de mercado fue protagonista de un
nuevo urbanismo, en el que llegaban por
tren los alimentos cultivados en parcelas
campesinas como huevos, quesos, leche,
aguacate, yuca, maíz, cacao, carnes de
res y cerdo, hortalizas, entre otros. Por
lo que dio lugar a pequeños poblados cam- el río llegaban lanchas surtidas de frutas,
pesinos que abastecían los campamentos ñame, plátanos, gallinas, cervezas, gaseo-
ferroviarios y el puerto. También llegaron sas; productos traídos desde Magangué y
migrantes con más recursos que abrieron otros sitios ribereños donde arrimaban los
fincas ganaderas. Mientras tanto, en las mercaderes para vender y comprar abastos.
riberas cercanas y en el mismo pueblo, La plaza de mercado era el único
continuó el arribo de gentes de la costa expendio de las carnicerías, igual que
En 1940, después de 60 años de tropiezos, y del bajo Magdalena, como pescadores y restaurantes y fresquerías. Fue un lugar
escasez de trabajadores y adversidades braceros de carga entre barcos y trenes. de acopio de alimentos y de encuentros
climáticas, se terminó el ferrocarril Su presencia representó el predominio humanos durante los tiempos de auge
santandereano en la última estación de de costumbres y tradiciones ribereñas y comercial porteño.
Bucaramanga llamada Café Madrid. Para costeñas en la localidad. Desde 1960, sin embargo, las carreteras,
Puerto Wilches, la construcción de esta En términos económicos y sociales, se la baja navegabilidad del río y la caída en
obra significó la ocupación de sus espacios vivió una época de auge comercial asociada desuso de los ferrocarriles ocasionaron el
rurales y la diversificación de los oficios en a la idea de crecimiento, progreso, dinero y declive del progreso basado en el creci-
el casco urbano. buena vida desde 1930 hasta 1950. Durante miento mercantil de Puerto Wilches. Fue
Por la ruta del ferrocarril llegaron co- este período de esplendor, Puerto Wilches entonces cuando llegó la expansión del
lonos del mundo andino que se hicieron fue un gran mercado y una gran fiesta. cultivo de la palma africana que eclipsó la
cultivadores de arroz, plátano, maíz y yuca, El transporte férreo facilitó la salida de agricultura tradicional y la ganadería.

185
MAGDALENA MEDIO

Virgen de
la Original
Simití es un pueblo peninsular de
pescadores a orillas de la ciénaga del
mismo nombre, enmarcado por las
imponentes montañas de la serranía de
San Lucas, en el sur de Bolívar. Es un
lugar privilegiado en inmediaciones de
la margen izquierda del río Magdalena.

Sandra Marcela Durán Calderón

200 km

Magdalena
medio

Ver el mapa
lada concepción, conocida como la Virgen de
la Original de Simití, cuya arraigada devoción Antes de morir, la pareja de esposos
goza de gran popularidad en la región. decidió regalar el milagroso cuadro a la
El culto por la Virgen de Simití existe parroquia. Este, en medio de una romería,
Esta población, fundada en 1537, se caracte- desde mediados del siglo XVIII. Según la fue trasladado desde la serranía de San
riza por la belleza de su paisaje natural; por tradición oral, el cuadro de la milagrosa Lucas hasta Simití, donde se celebraron
la apacible ciénaga que es fuente de vida y imagen fue traído desde la serranía de fiestas en su honor. Otras versiones sobre
sustento para sus habitantes, en su mayoría San Lucas como obsequio de una pareja de su origen señalan que, como en la región
pescadores; por la huella de su impronta co- esposos que vivían allí y que la obtuvieron estuvieron los padres jesuitas, el cuadro
lonial en algunas de sus viviendas; y por sus como regalo de dos jóvenes desconocidos pudo haber sido dejado allí en 1767 al ser
dos iglesias. Una está en la plaza principal en que hospedaron en su casa. Se dice y se expulsados los jesuitas del país y obsequia-
honor a san Antonio de Padua y la otra, en enfatiza que el lienzo, que representa la in- do por los mismos religiosos a la pareja que
la parte alta de la población, es una pequeña maculada concepción, es una obra original, lo trajo a Simití para que se le construyera
capilla que alberga una imagen de la inmacu- de allí el nombre de Virgen de la Original. una capilla.

186
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

EL CUADRO DE LA VIRGEN
El relato de creación del lienzo de la Original
refiere que un día se presentaron dos misio-
neros que pidieron albergue a un matrimonio
longevo y sin hijos, quienes los alojaron en un
pequeño cuarto de su casa. La pareja contó su
deseo de obtener un cuadro de la Virgen y los
jóvenes manifestaron que ellos eran pintores
y que, como agradecimiento a su hospitalidad,
pintarían la imagen deseada.

Para ello, pidieron un pedazo de tela. Los


ancianos entregaron un lienzo burdo. Los
jóvenes se encerraron en el cuarto para
trabajar, solicitando no ser molestados, pero
los esposos, al ver que los días pasaban y
los jóvenes no salían del cuarto ni daban
señales de vida, decidieron abrir la habitación.
Grande fue la sorpresa al no encontrar a los
huéspedes, pero en cambio hallaron, en medio
de un resplandor, el deseado ícono.

La ermita de la Virgen de la Original está


ubicada sobre una colina al oriente de
la población, desde donde se divisa la B
majestuosidad de la ciénaga y, al fondo, la
encumbrada serranía de San Lucas. Este TEMPLO PARROQUIAL DE
templo, que data de 1790, es el epicentro festividades peregrinan tanto los simiteños SAN ANTONIO DE PADUA
del fervor religioso por la Virgen. Su fiesta como los devotos de las vecinas poblacio- Además de la capilla en honor a la Virgen, está
patronal es el 15 de diciembre y se celebra nes ribereñas de los departamentos de el templo parroquial de San Antonio de Padua,
construido en el siglo XVII y declarado como
con toda clase de pompas y jolgorios. Desde Bolívar, Antioquia, Cesar y Santander a lo Bien de Interés Cultural de la nación en 1993.
las vísperas se realizan misas, procesiones, largo del Magdalena. Los devotos van río En su altar mayor también está entronizada
alborada musical, cabalgatas, competen- arriba o río abajo para confluir con sus pro- una réplica del cuadro de la Virgen de la
Original, que es el que se saca en procesión
cias deportivas, reinado de la simpatía, mesas y anhelos de milagro en el santuario por las calles de Simití. El cuadro fundador
actividades musicales y fandangos. A estas más antiguo del Magdalena medio. permanece siempre en su nicho de la capilla.

187
MAGDALENA MEDIO

Soledad
A

La isla de Morales, brazo del río Magdalena,


pertenece a una geografía delineada por
el agua. Su territorio hace parte del sur del
Una manatí perdida en la isla de Morales departamento de Bolívar. Es tan aislada la
zona que, para viajar a Cartagena, la capital
departamental, hay que atravesar al menos
otros tres departamentos durante horas.

Morales es una de las islas mayores que forman


el río Magdalena entre sus brazos. Cerca están
las islas del Tablar y Pancoger. Más adelante
esta vertiente del Magdalena desemboca en el
río Simití, otro brazo del Magdalena, del que
cuentan algunos pescadores que en la Colonia
era el cauce principal. Un día a este distante
lugar, inesperadamente, llegó una cría de un
animal que no conocía la nueva generación de
niños y niñas, hijos de pescadores: una manatí.
Juan Carlos Gutiérrez Camargo

200 km

Magdalena
medio

Ver el mapa

Por muchos años, el río Magdalena ha


llevado su caudal central hacia el oriente
y ha dejado por largo tiempo a sus gentes
habitando un territorio distante del comer-
cio y vías principales, viendo desde la orilla. contraen, crecen y decrecen, se crean y se
Como si no pasara el tiempo, el movimiento extinguen. La gente no recuerda cuándo se
caprichoso de un río que se abre paso por desprendió el brazo de Morales; lo que sí
el valle bajo las suaves colinas que descien- Un río caprichoso, sí. Eventualmente la saben es que es su río, así como el brazuelo
den desde la imponente serranía de San gente ve cómo se forman para desaparecer del Dique, con su presencia, ha permitido
Lucas conforma complejos y hermosos al poco tiempo nuevos brazos, brazuelos, el asentamiento y la vida de miles de fami-
entramados de ciénagas y bosques de una caños e islas. Se trata de un paisaje de lias de pueblos y veredas, como el propio
exuberante biodiversidad. cuerpos cambiantes que se expanden y puerto de Morales.

188
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Además de Morales, en este lugar comparten


su historia los pobladores de municipios y
veredas de río Viejo y Arenal, lugar de pueblos
de pescadores y campesinos, hijos de colonos
y desplazados, afrodescendientes nietos de
bogas cimarrones y pueblos indígenas. Este es el
caldero en el que se ha cocido un sistema cultural
biodiverso que busca dignificarse en medio
de lamentables condiciones de marginación,
pobreza y pérdida de ecosistemas de humedales
y bosques de los que depende su modo de vida. El
reto: la protección de acuatorios y el patrimonio
cultural de sus pueblos como bienes y recursos
de uso común fundamentales para la vida en las
orillas del río Grande de la Magdalena.

antiguos bosques habían sido deforestados.


Las plantas flotantes y de orilla dieron paso
a rondas erosionadas. Los manatíes son
mamíferos herbívoros y Soledad dependía
del cuidado de su nueva familia para no
morir de inanición.
Bolmar y su familia de pescadores ar-
tesanales, nacidos y criados en la isla, se
convirtieron en los guardianes de Soledad.
El lugar a donde fue a dar la manatí es una
«poza» que se forma en la tierra inundable
de su papá. Cuando el verano se acrecentó y
se agotó la comida disponible, tuvieron que
ir a rincones de la ciénaga del Dique, un hu-
medal muy cercano, para cortar gramalote
Al poco tiempo, las aguas del llamado fe- y otras plantas de orilla para alimentarla.
nómeno de La Niña, que habían inundado Después de dos años, con el dolor de
lugares que no veían espejos de agua hacía la familia y del pueblo, todos sabían que
décadas, se retiraron. Pero a su partida de- Soledad ya no podría sostenerse en esta
jaron un regalo a los habitantes del Dique, pequeña ciénaga. Ahora era una manatí de
pueblo de pescadores: una pequeña manatí. cerca de dos metros y, lamentablemente,
Los primeros en verla, un grupo de niños, las aguas no volvieron a crecer de forma
no sabían qué animal era. ¿Es un bagre? natural para reconectar este lugar con el
¿Un ponche? Fueron unos pescadores que río como sucede en los grandes inviernos.
se acercaron quienes les aclararon que se Fue difícil contactarse con las autori-
trataba de un animal que no veían en esta dades ambientales del sur de Bolívar, de
tierra hace mucho tiempo: un manatí. El manera que los pescadores decidieron darle
chisme se regó rápidamente entre la gente un manejo directo, dando uso a ese legado
de este alejado lugar del río. «¡Un manatí, cultural como pueblos anfibios cuyas bases
un manatí!». Era un animal casi mitológico de conocimientos se basan en el imbricado
para los niños. sistema biocultural de saberes. Un día,
Un día, en medio de aguas turbulentas, Alejada de su manada y sin poder salir toda la vereda del Dique, del municipio de
troncos, ramas y sedimentos, la manatí de la pequeña «poza» denominada Los Morales, se organizó en un delicado y bien
fue arrastrada por una corriente que no Evaristos, Soledad empezó a ser parte del planeado operativo comunitario de traslado
había sentido antes, pues era muy joven. A vecindario. La profesora organizaba excur- de Soledad al río. Consiguieron costales de
lo lejos, su madre la vio alejarse, esperando siones pedagógicas para llevar a los niños a fibra que se usan para empaques de bultos
que la pequeña tuviera la fuerza para no se- conocerla, las personas iban y se metían en de alimentos, la cargaron entre seis hom-
pararse del grupo. Allí, en medio de un lugar el agua para buscarla y reconocerla. bres fuertes, la llevaron a hombros hasta
recóndito de la planicie del río Magdalena, En el siguiente verano bajaron las aguas un caño y de allí en canoa al río, mientras
una cría hembra de manatí se encontraba y la «poza» se redujo a un par de hectáreas los niños la humedecían con platonados de
a la deriva de una corriente tan fuerte que de espejo de agua de baja profundidad. agua y algunas lágrimas por la despedida.
fue a dar a un lugar desconocido, alejada No había comida ni espacio suficiente Soledad se sumergió rápidamente y ahora
de su madre. para Soledad, pues hace muchos años los es parte del gran río Magdalena.

189
MAGDALENA MEDIO

Corporación Marlon,
Memorias y Huellas
de un Desaparecido
La memoria se hace arte en Aguachica

Entre las planicies del río Magdalena


y la serranía de los Motilones, donde
confluye el sur del departamento
del Cesar, el sur de Bolívar y los dos
Santanderes, se alza Aguachica, un
lugar que mezcla el recuerdo de la
abundancia con un ánimo de lucha.
Todos los 20 de julio, entre gritos
de independencia e instrumentos
de banda, marchan por las calles
las madres de hijos desaparecidos.
Entre ellas, resuena la voz de Gliceria
Moreno, más conocida como Chayo,
una madre valiente que decidió
juntarse con otras mujeres para sanar
con arte la ausencia de su hijo Marlon,
desaparecido el 21 de marzo de 2007.
Valentina Bonilla Palacios

Las cicatrices de la violencia aún habitan la


región. Son la marca de una época en la que
no se podía confiar en el vecino, ni bailar en
la calle o tocar la tambora. Mucho menos
ser líder social, y preguntar por los hijos El 20 de julio de 2007, año en que des-
desaparecidos. Pero junto a esas cicatrices apareció Marlon Peña, Chayo se decidió
hay huellas de una cultura resistente. En el a preguntar por su hijo en medio de las
Magdalena medio ya no hay tiempo para el celebraciones de las marchas de Indepen- fundó la Asociación de Mujeres Madres
olvido, ni tolerancia al silencio. En las calles dencia. Desde entonces, ella sale todos los cabeza de Hogar Víctimas del Conflicto
de Aguachica el miedo se vuelve danza con 20 de julio por las calles de Aguachica, con Armado. Hoy, junto con sus hijas Paola y
el golpe de la tambora, la memoria toma una foto de Marlon en su pecho, negándose Liseth, sostienen la Corporación Marlon,
cuerpo y el dolor se apacigua con el canto al olvido. Cada año se le fueron sumando Huellas de un desaparecido, por la cual han
de las madres. más mujeres y, al ver que no caminaba sola, pasado alrededor de 35 familias.

190
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

200 km
Ver el mapa

Magdalena
medio
B

CANCIÓN «DÓNDE ESTÁN»


Composición de las familiares de desaparecidos
de la Corporación Marlon y el grupo de tambora
Son de Catalina.

«Somos memoria
somos la historia
somos las madres que lloran
somos las voces
somos los gritos que luchan por saber dónde están
por ellos hablamos, por ellos luchamos
marchando por una verdad
para que no los olviden
y no los señalen
anhelando saber dónde están
qué ¿dónde están? ¿dónde están?
qué ¿dónde están? ¿dónde están?

… Se han perdido con el tiempo,


y los puedo recordar
una foto en mi cuello
me acompaña en mi andar».

para mirarse a los ojos, escuchar su dolor


y hacerse más fuertes, pues la lucha de
una es ahora la de todas. Con el tiempo,
este tejido de madres, hermanas e hijas se
convirtió en un símbolo de resistencia para
A la región. Y aunque allí todavía se busca la
Chayo se convirtió en la esperanza para verdad, se siente crecer una comunidad que
LA TAMBORA
muchas. Algunas, incluso, la piensan como las reconoce y celebra su fortaleza.
La tambora ha viajado por el río convirtiéndose
en ritmos de chandé, berroche y guacherna en la al río Magdalena: un lugar de encuentro Hoy Aguachica acoge la memoria de las
región del Magdalena medio. En municipios como femenino, un refugio de recuerdos perdi- madres. Los nombres de sus hijos han reco-
Gamarra y Aguachica, las mujeres han hecho dos, un caudal que se resiste al silencio, rrido la ciudad y el rostro de Chayo adorna
de la música tradicional un lugar para revivir
la memoria. Inspiradas en ellas, Chayo y sus una voz que inunda el alma, un puerto las paredes de la carrera 11 en un gran mural
compañeras se juntaron alrededor de la tambora seguro y un camino colectivo. La búsqueda comunitario. Estas mujeres han conseguido
para recordar los sones que el río trajo y los de sus hijos ha llevado a Ramona, María, transformar la vida de sus familias y de
hijos que se llevó. De sus encuentros surgieron
composiciones colectivas en las que formaron un Martha, María del Carmen, Gladis, Gliceria, muchos otros, llevando música a las calles,
coro femenino y cantaron al unísono los nombres María Magdalena, Edilma, Paola, Liseth y teatro a las casas, cine a la plaza y arte a los
de sus hijos. Sus canciones son poderosas, como otras más a navegar juntas. En una tarde muros del colegio. Son voceras y madres de
ellas, y logran transmitir el sentimiento de su
historia: un poco de dolor, un tanto de lucha y un cualquiera, bajo el calor de Aguachica, ellas la historia de Aguachica y, con magia, han
ritmo de tambora para alegrar las penas. se reúnen en el patio de la casa de alguna abrazado la herida de su pueblo.

191
MAGDALENA MEDIO

Cartografía social y
A

Esta es la voz de los cartógrafos

conocimiento propio
locales: «El río Magdalena grita, pero
no lo escuchan, los que lo defienden
pagan un precio, el pescador es vida,
agua, tierra, cultura y medio ambiente.
¡Cuando al río le reducen su espacio
ruge y cuando él se da a la tarea de
Con el ojo en el agua recuperarlo, decimos qué inclemente!
Y tú, ¿qué has hecho por él?».

La cartografía social ha sido una herramienta


de valoración y reconocimiento de las
comunidades que se encuentran alrededor
del río Magdalena. A través de un mapa hecho
con su saber empírico, y mediante un ejercicio
de espacio abierto a la participación de
todos, los pescadores —desde el más veterano
hasta el más joven— comienzan a recuperar
la identidad del sector y a reconocer un
territorio dinámico como el río, permitiendo
visionar en el tiempo un antes y un ahora.
María del Carmen Benítez Trigos

Desde el 2006 en el Magdalena medio, con


la Asociación de Pescadores de Gamarra, se B
inició una gran aventura: el reconocimiento
Estos mapas sorprenden desde el
del territorio del río Magdalena. Fue el reto conocimiento empírico y los han
de dibujar el río reuniendo a varias personas venido a llamar los trapitos mágicos,
mayores, adultos y jóvenes y diseñar entre porque logran dar cuenta de la
realidad del río. Son mapas que no
todos, con su saber y experiencia, un mapa son de alta tecnología, pero que son
completo del río y de cómo estaban conec- escuchados por la gente, al contrario
tados sus ciénagas, caños, pozos y bajos. de aquellos que desde su pasmosa
generalidad terminan diciendo muy
Con el apoyo de Cormagdalena y de poco de la realidad cotidiana y de
asociaciones de pescadores del Magdalena los habitantes del río y sus saberes.
medio, la cartografía permitió recuperar
el autoestima de los pescadores e iniciar
una lectura novedosa del territorio, dán- Con el pasar del tiempo se identificó que
dole validez y certeza a su experiencia de no se sabía nada del alto y bajo Magdalena.
habitar el río. Así comenzó un proceso de Entonces la cartografía empezó a ampliar
visibilización que antes no contaba con un su mirada a la totalidad del río. Se comenzó
medio para transmitirse y la cartografía a hacer contacto con las dos regiones y se
fue la oportunidad de representar todo un ascendió hasta el municipio de San Agustín En el alto Magdalena se decía que ya se les
mundo social. Esta también respondía a para percibir desde allí como nacía el río, su había acabado la subienda por culpa de las
las preguntas quiénes son, dónde están, angostura, sus afluentes que llegan desde actividades del medio y bajo Magdalena.
cómo habitan las orillas del río y cómo es la montaña, muy distinto a la conformación Con esta afirmación inicial se buscó iden-
su dinámica de pesca en el río Grande y en del Magdalena medio y, especialmente, del tificar cuál era la problemática y cuál era
las ciénagas. Un conocimiento real que se bajo que está relacionado fuertemente con la solución desde el propio conocimiento
había quedado guardado. el complejo cenagoso. de los habitantes.

192
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La metodología siempre partió de la con- El cambio que había ocurrido en el tiempo Son múltiples las variables que ha ido
versación. Empezamos a ver las diferentes es la herramienta por medio de la cual se develando la realización de estos mapas
formas y técnicas de pescar en las otras deja ver y representar el río-territorio. El con la información dada por los colecti-
partes del río. Comenzamos a reunirnos a mapa marca una diferencia substancial: es vos de pescadores, haciendo visible la
reconocer y respetar el saber de los otros, una cartografía en el tiempo. transformación y afectación del río por la
crear confianza y, poco a poco, a iniciar la Un primer gran descubrimiento es que, explotación minera y petrolera, los mono-
construcción colectiva del mapa, identifi- si la subienda ha mermado, es especial- cultivos, el desvío de fuentes de agua y
cando lo que había antes y lo que es ahora. mente por la pérdida de conectividad, taponamientos de caños, la deforestación,
una cadena indisoluble entre la montaña, los amurallamientos, las hidroeléctricas y los
el complejo cenagoso, las quebradas y el malos hábitos de pesca.
propio río Magdalena. La cartografía permitió también identifi-
car elementos culturales, como la presencia
indígena en las regiones, un saber vivo que
está en los bailes cantados, en la tambora,
en la gastronomía y sus diferentes prepa-
N
raciones en los tres sectores del río y una
amplia gama de artes de pesca.
Poco a poco el ejercicio ha ido apor-
200 km
tando y ampliando la información para
reconocer la flora y la fauna del río, el valor
de árboles como el iguá amarillo, el tolu,
Magdalena
medio el orejero, el campano, la ceiba, el caracolí
y el roble. Además, hay que estar atentos
a las especies animales en riesgo, como
el manatí, el chigüiro, el ponche, el bagre,
la dorada y la tortuga de río que sufren la
caza por parte de las comunidades.
Así, poco a poco se fue haciendo la
cartografía de todo el río. Se constituyó,
entonces, la Mesa de Pesca Artesanal y
Humedales del río Grande de la Magdalena,
en la que todos los representantes de las
Ver el mapa
asociaciones locales y regionales están
sentados. Así se construyó un mapa a
muchas voces desde el conocimiento y las
miradas de quienes habitan el río. Se trata
de un lenguaje que se entiende y reconoce
lo que es importante para la vida de los
habitantes de la ribera.

La elaboración de una cartografía social se ha


avanzado en el Magdalena alto, medio y bajo como
una herramienta de gran utilidad para identificar la
conectividad de la montaña con las tierras bajas, los
nacimientos de los ríos afluentes y las desemboca-
duras. Además, permite ver el valor y la importancia
de la montaña, las quebradas, la presencia vital de
los complejos cenagosos. Así entendemos que el río
no nos separa, sino que nos une.

193
BAJO MAGDALENA

N
BAJO MAGDALENA
mar Mar Caribe
caribe Página
La Gloria 196
50 km Hacedores de instrumentos de Tamalameque 198
El Banco 200
La cumbia 202
Bocas de Ceniza La ciénaga de la Zapatosa 204
La Rinconada 206
Ciénaga de Lavanderas de Zapayán 208
Mallorquín Chimichagua210
Barranquilla Brazos de Loba y Mompox 212
Palermo Alfarería en Juana Sánchez 214
Ciénaga Grande San Martín de Loba 216
de Santa Marta Festival Nacional de la Tambora 218
Río Cauca 220
Nueva Venecia
Río San Jorge 222
Magangué224
Virgen de la Candelaria 226
ATLÁNTICO Manatíes en el río Magdalena 228
Mompox230
Los malibú 232
ena

Aracataca Joyería de Mompox 234


Ciénaga de
da l

Semana Santa de Mompox 236


Guájaro
ag

Cementerio de Mompox 238


M

El caimán y la babilla 240


Río

Ciénaga Manatí
Gastronomía de Mompox 242
Limpia El santo Cristo de Mompox 244
Cartagena Festival del Chandé 246
Talaigua Nuevo 248
Ciénaga de Ciénaga de Suan
Quintanilla Jobo El oficio de navegar 250
Carpinteros de ribera de Pasacaballos 252
Calamar Areneros de Plato 254
Mahates Festival Folclórico de la Leyenda
Ciénaga Aguas Pedraza MAGDALENA del Hombre Caimán 256
Claras
Semana Santa en Tenerife 258
San Basilio Ciénaga de
Zapayán Calamar260
de Palenque El canal del Dique 262
Ciénaga de San Basilio de Palenque 264
María la Baja Zonas de inundación 266
El chavarrí 268
Casa Museo Gabriel García Márquez 270
Tenerife Suan272
Tradiciones constructivas en el
bajo Magdalena 274
Plato Arqueología en Barranquilla 276
Gran Malecón del río 278
Río Ma

Máscaras del Carnaval de Barranquilla  280


Carnaval de Barranquilla 282
gdale

Bocachico en cabrito 284


Museo del Caribe Colombiano 286
na

Puente Pumarejo 288


Bocas de Ceniza 290
BOLÍVAR
R ío

CESAR
Ce

Talaigua
sar

Nuevo
Santa Cruz
de Mompox Chimichagua
Magangué Ciénaga de
Ciénaga de la Zapatosa
La Rinconada San Sebastián Saloa
la Zapatosa
de Buenavista
Br
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SUCRE Mom
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El Banco
Hatillo de Loba Juana Sánchez
San Martín

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ANTIOQUIA

194 SANTANDER
La Gloria
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena
La cultura anfibia del Caribe colombiano

E
l bajo Magdalena es una subregión del Caribe mitidos de generación en generación —como la alfarería, la
colombiano que comprende un extenso territorio joyería en filigrana, la elaboración de instrumentos musicales
desde La Gloria, Cesar, hasta Bocas de Ceniza, y máscaras de carnaval— y en las labores propias del río
Atlántico. Aquí, las aguas del río Grande se fun- —como la pesca con sus distintas técnicas, la extracción de
den con el mar Caribe. En este trayecto del Magdalena arena y la fabricación de embarcaciones—. La madera que
confluyen poblaciones de los departamentos de Bolívar, brinda el medio también crea una arquitectura particular
Atlántico, Cesar y Magdalena. de viviendas de tabla parada o las palafíticas de la ciénaga.
Esta región es una llanura aluvial, bañada por nume- En la conformación de pueblos y ciudades-puerto es
rosas ciénagas y caños, compuesta por un conjunto de notable una arquitectura y urbanismo que se asoma al río,
playones, islotes y pequeñas tierras altas que forman un como la colonial de Mompox o la republicana de Calamar,
paisaje inundable, a veces, incluso bajo nivel del mar. Es que por su estratégica posición geográfica han sido clave
un escenario ambiental dado por la bifurcación del río a la en el desarrollo del país como enclaves de conquista y
altura de El Banco, Magdalena, cuando se encuentra con las colonización o como prósperos puertos comerciales. Su
aguas del río Cesar y se une con la ciénaga de Zapatosa. relevancia es tal que, en el caso de Mompox, su centro
Una corriente de agua sigue hacia el occidente y forma histórico fue declarado patrimonio mundial por la Unesco.
el brazo de Loba que se encuentra con el río Cauca y el Entre otras valiosas expresiones que nos hablan de
San Jorge, cerca de Magangué, Bolívar. La otra sigue río la historia mestiza del río, están las creencias religiosas,
abajo por el oriente y forma el brazo de Mompox hasta sustentadas en las devociones a la Virgen de la Cande-
encontrarse nuevamente en un solo cauce. laria, al santo Cristo de Mompox y a san Martín de Loba,
En el último trayecto hacia la desembocadura se ubican, cuyas imágenes potentes han afirmado y revitalizado las
entre otras, destacadas poblaciones como Plato y Tenerife identidades y el territorio.
en el departamento del Magdalena; Calamar en Bolívar; Las fiestas y celebraciones se fusionan con lo profano y
y Barranquilla en el Atlántico. Desde Calamar parte una lo sagrado, tal como ocurre con la Semana Santa tanto de
importante vía fluvial artificial, el canal del Dique, que Mompox como de Tenerife o con las expresiones musicales
permite a las embarcaciones arribar a Cartagena. y dancísticas. En estas predominan los bailes cantados
Los habitantes de estas tierras cenagosas han forjado presentes en las fiestas patronales, pero también en los
sus valores a partir de su relación estrecha con la natura- diversos festivales como el de la cumbia en El Banco; el
leza, dominando habilidades como agricultores, ganaderos de tamboras en Barranco, Hatillo y San Martín de Loba;
y pescadores. El río determina los ciclos de abundancia el del chandé en San Sebastián de Buenavista; y en el
o escasez siguiendo los tiempos de sequía o inundación Festival Folclórico de la Leyenda del Hombre Caimán en
y le enseña al ribereño a defenderse en tierra y agua. Plato, representación mitológica y festiva de lo que es la
Esto configura la llamada cultura anfibia, una ingeniosa cultura anfibia.
adaptación que se manifiesta en todas sus actividades La cultura del bajo Magdalena, mestiza y anfibia, está
productivas y culturales. moldeada al ritmo de las aguas con sus crecientes y se-
En este vasto sector del río subsiste una población quías. Les otorga a sus pobladores una identidad propia
mestiza, zamba, hija del agua que es río, ciénaga y mar. Es caracterizada por ese vínculo inquebrantable hombre-río
heredera de costumbres y tradiciones producto de las cultu- que es una memoria viva de un proceso de adaptación al
ras indígena, afro y española, cuyo aporte a la idiosincrasia medio y de las estrategias de supervivencia. Este es el
ribereña de esta región se expresa en múltiples formas. Por legado y la experiencia acumulada que le quedará a las
ejemplo, en su habilidad para los oficios artesanales trans- siguientes generaciones.

195
BAJO MAGDALENA

La Gloria
A

El pueblo de La Gloria tuvo, en épocas


coloniales, el nombre de Belén, pero
en plena campaña libertadora el
famoso general Maza envió a uno de sus
En el Magdalena hombres a reprimir a los españoles. Al
preguntarle cómo le estaba yendo dijo
que el lugar se llamaba Belén, pero que
él estaba en La Gloria.

Un pueblo llamado La Gloria genera


curiosidad o expectativa sobre lo que
propone su nombre: ¡vivir en La Gloria! Y
lo que resulta sorprendente para todos
los que llegamos a su puerto, antiguo
leñateo donde los buques fondeaban
para aperarse de combustible, es que sí,
es cierto, en este lugar se come como
en la gloria, en la sazón de doña Meri
que no permite el olvido para este
poblado de pescadores del bajo
Magdalena en el sur del Cesar.
Germán Ferro Medina

B
La Gloria es un pequeño poblado que
sorprende con sus dos estatuas de Simón PATACÓN Y SUERO, EL
SABOR DE LA GLORIA
Bolívar, seguramente haciendo referencia
Se corta la leche durante dos días, se recoge,
a aquella gloria que ganó el general en el de la tarde. Carruajes movidos con la se le lleva a licuadora, se le echa un punto de
río por su famosa Campaña Admirable y fuerza humana de sus amables pobladores sal al gusto y se licua: así se hace el suero.
que después se le fue agotando. Pero en esperan impacientes a los visitantes en el Los patacones de guineos mafufo, entre más
tiernos, más sabrosos. Que no vayan a estar
La Gloria aún se le tiene en la memoria. malecón recién restaurado que los protege muy «jechos». Se fritan, se dejan reposar y
La Gloria es lo más parecido a Macondo del río. Este se recorre a ritmo lento, un se llevan al pataconero. Se dejan del grueso
en todo el río Magdalena: un pueblo de pueblo isla rodeado de innumerables cié- al gusto. Luego nuevamente van al aceite.
Se deja que queden crujientes, se sacan y se
pescadores en casas de tabla parada que nagas y cuatro microcuencas que vierten ponen a escurrir. Lo importante de esto es
asolean sus atarrayas en el sol abrasador sus aguas al Magdalena. ponerle mucho amor, eso dice doña Meri Rua.

196
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N
Hace poco tiempo La Gloria logró tener un amplio
y elegante malecón o parque lineal de 960
metros que sorprende y ofrece a su población Bajo
Ver el mapa
un muro de protección y un espacio público de Magdalena 200 km
lujo adecuado para ciclovía, con muelles para
recibir las embarcaciones y estimular el turismo.
El proyecto continúa en una segunda fase con la
decidida tarea de volver a ponerle la cara al río.

cerveza desde el sur a todo el Cesar y la


región circunvecina de Bolívar y Santander.
No se puede uno imaginar, en el calor so-
focante de un puerto a 50 metros sobre el
nivel del mar, la gloria que significa beber
una cerveza helada. Las bodegas trajeron
un importante contingente de trabajo de
mano de obra a La Gloria y los braceros se
agruparon para luchar por sus derechos,
Al lado del río, La Gloria ha recibido los siguiendo la tradición de solidaridad y
embates de sus aguas que a veces se han va contando las historias de los males de asociación que ha tenido el río en esta
salido de su cauce y han entrado como la vida y que subió por el río Cesar y entró zona desde aquellas épocas de los años
un guerrero alocado llevándose casas y por el Magdalena para instalarse en La veinte, cuando los bananeros enfrentaron
damnificando a centenares de familias. Los Gloria. La chica no abandona el acordeón, a la United Fruit Company.
pobladores aún miran con respeto el río. los dedos recorren a una velocidad mágica La cultura pesquera ha sido la vida de La
Por este ha llegado la vida, el alimento, el el infinito teclado, y un señor agente de Gloria y desde allí se ha vendido pescado
pescado y el comercio, pero también supie- policía la secunda descolgando en el piso salado para la montaña o el páramo hasta
ron llegar otros guerreros enamorados de su arma y la acompaña en el canto. Ocaña, como dicen sus habitantes. La iglesia
la muerte a mediados de los años noventa. Por si fuera poco, años atrás entró la oficia en un altar en forma de pez y el atril
La Gloria supo aguantar y en sus calles, cerveza Águila e instaló varias bodegas y de igual manera representa otro pez. Así,
y tal vez como conjuro, una joven mujer colmó de cervezas el pueblo. Lo convirtió los símbolos cristianos se fusionan con la
canta vallenatos: ese ritmo de juglería que en el centro de operaciones para repartir cultura del río.

197
BAJO MAGDALENA

Hacedores de
instrumentos
de Tamalameque
De la mano al ritmo

El río Magdalena, tras largos años de


ocupación y asentamiento de poblaciones en
sus orillas, es ante todo un río de los oficios,
resultado de un cúmulo de experiencias y
tradiciones que viajan en la geografía y de
generación en generación. La tradición de los
instrumentos elaborados artesanalmente es
una muestra de cómo los pueblos asentados
en su ribera se relacionan con los recursos
de la naturaleza y construyen formas de
vida y cultura material, donde cada objeto es
historia viva que pasa de la mano al hecho.
Paola Castillo Bejarano

Tamalameque, población que hace parte del


gran complejo cenagoso del bajo Magdale-
A
na, recuerda siempre a una «llorona loca»
que, de manera reiterada, vuelve a aparecer Taty Tambó, cuando realiza su
en los versos cantados de algún músico oficio como hacedora de tambores,
local y en el repertorio de los colombianos. honra a la muerte al reconocer que los
elementos usados para la fabricación
Es la música, el ritmo y el baile que corren de sus tamboras alguna vez fueron
por sus calles. En la plaza principal hay un seres vivientes y sintientes. Del árbol al
monumento a la tambora, y es que en las tronco y del animal al cuero. Taty hace
un ritual ofreciendo perdón a la tierra
tierras bajas del río es el instrumento por por el uso, pide permiso y agradece
excelencia. Tamalameque, Cesar, celebra su existir para hacerlos trascender
desde 1978 el Festival Nacional de la Tam- musicalmente. Se evidencia entonces
una conexión y sensibilidad particular
bora y la Guacherna, que ya es patrimonio con el objeto y el poder para transfor-
cultural de la nación. mar lo que alguna vez tuvo vida.
Dentro de las tradiciones, saberes y
oficios que se crean con las manos de las
comunidades asomadas a la ribera están de estos sonidos percutivos, expresión de
los instrumentos de percusión, huella comunicación y fiesta heredados del mundo
muy antigua y directa de nuestra relación africano. Desde inicios del siglo XVII hasta
sonora con la naturaleza. El sonido y las hoy estos sonidos dan sentido a la cultura
vibraciones de una tambora, un llamador o musical aguas abajo, una cultura riana
un alegre nos conectan con la ascendencia construida a golpes de tambor.

198
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

Son numerosos los músicos de la región y


en Tamalameque está la viva expresión de
la cantadora Damaris Sayas y el hacedor
de instrumentos Luciano Robles. Ellos han
retomado el legado de sus mayores, apren-
diendo el oficio de bailar, cantar y hacer
instrumentos de percusión. Su relación con
el uso de los recursos naturales es directa
y medio siglo llevan ya de labrar, amarrar,
tejer, afeitar, templar y también de sentir
instrumentos. Como por efecto de magia,
sus manos se han convertido por extensión
en el tronco, el cuero, el agua, las cuñas y
las estacas.
El oficio de elaborar los instrumentos de
percusión como la tambora, el llamador, el
alegre o el guache requiere de varios días,
persistencia, paciencia y precisión para
ponerlos a sonar, a vibrar, para acompañar
cantos y bailes de los que se derivan los
numerosos ritmos de cumbia, bullerengue,
chalupa, tambora, mapalé, afros, porros,
pasillos, bambucos, currulaos y aguabajos.
B Todos estos ritmos hacen parte de una
gran familia de composiciones sonoras que
Los elementos usados para la elaboración de estos llevan historias y una tradición oral que viaja
instrumentos son orgánicos y están al alcance de la mano caudalosa de puerto en puerto, desde el
en la exploración de los recursos naturales. Se trabaja con alto Magdalena hasta las tierras bajas y
troncos, cueros, estacas, cuerdas y cuñas. Las cuñas se van
martillando para templar la cuerda y a su vez el cuero; de cenagosas de Tamalameque, y continúan
esta manera se va afinando el sonido. El alegre lleva siete hasta Barranquilla, conectando vivencias y
u ocho cuñas; el llamador, el tambor pequeño, lleva cinco; experiencias de un río que suena, se baila
la tambora, que es la grande, no lleva cuñas y se afina solo
con los amarres. En Tamalameque, particularmente, se y se vive y que encuentra en común una
toca con los tambores flojos para que se oiga grueso. forma de expresión y memoria: la música.

199
BAJO MAGDALENA

El Banco Todos los límites (o mejor, conexiones) de


El Banco son agua: la Zapatosa, el Cesar
y el Magdalena lo han bordeado hasta
convertirlo en un lugar caleidoscópico en
el que se mueven todos los elementos de
Un nudo de tres sures la vida, la pesca, las embarcaciones, y que
lo hacen el rostro humano de la ciénaga.

Un banco de arena, formado


por el flujo de materia de los
ríos Magdalena y Cesar desde la
antigüedad, es hoy una puntada que
conecta la lejanía, hito del poder
colonial, y un puerto fundamental
tanto para el comercio de la misma
colonia como de la joven república.
Las características bioculturales de
El Banco obedecen a su situación en
el curso de la conexión de distintas
aguas, lugar central para la dinámica
social del sur del Caribe colombiano.
Es un nudo posible por la presencia
de grandes ríos y ciénagas.
Daniela Sierra Navarrete

Bajo una ceiba frondosa que da la bienve-


nida a El Banco, y que junta el río con el
cielo, reposa un picó que generosamente
lanza al viento puyas, merengues y paseos,
el alma del vallenato. Entre ondas que se
esparcen por el río, llegan y a veces se van
La niña Sole, Dios y mis hijos, El naciona- ese que parece ser otro país: el Magdalena
lista y muchas otras embarcaciones que medio. Otros, un poco más cómodos con la
traen los enseres y las historias de quienes circunstancia de la cercanía y a favor de
habitan el sur del Bolívar, el sur del Cesar, el la corriente, cogen la vía de Mompox para
sur del Magdalena y un pedacito de Sucre bajar hasta Magangué pasando por Chilloa,
y Córdoba. A veces son transportadores Guamal, Margarita, San Sebastián de Buena
vecinos de San Miguel o de El Peñol, pero Vista, Santa Ana, Cicuco y Talaigua... De
algunos tienen la osadía de bajar por el aquella tierra mojada es Totó la Momposina. B
camino de Loba hasta remontar el Cauca y Lo que ocurre bajo la ceiba es una
Lo que parece impetuoso resulta más bien común
el San Jorge, llegar a Tiquisio, Altos del Ro- apertura a este universo en red, una red acá. Los abuelos fueron detrás de la pesca hasta
sario, Pinillos, Barranco y Hatillo. Muchos se de puertos. Y los puertos son el inicio de la puertos aparentemente lejanos como la desembo-
van con ambición en contra de la corriente vida en cada rincón del amplio Magdalena. cadura del Sogamoso. Los naseros, por elección,
bajaban hasta el San Jorge. Distancias largas,
para abrirse camino por Barrancabermeja, Pero ¿por qué tanta gente, de tan disímiles sí, pero posibles cuando se tiene incorporado el
Puerto Wilches, San Pablo y Simití hasta geografías, se junta aquí en El Banco? oficio de la navegación.

200
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El Banco es el nudo de aquella extensa red. Sobre la ciénaga de la Zapatosa hay un El Banco es un lugar de encuentro e inte-
Como los hilos de la atarraya, cada uno comercio más asociado al ocio: venta de racción. Su arquitectura tiene la marca de la
de los cursos de agua, por alguna razón helados en parques que se han construido pesquisa sirio-libanesa que entró al Caribe
comercial, tiene como destino este nudo. para embellecer la perspectiva sobre el hu- por lugares como Maicao, Barranquilla,
Basta ver todas las orillas del pueblo. El medal, comercios menores de ropa, comida, Cartagena y Lorica. Sus fachadas cuentan
muelle del río Cesar está adornado por los droguerías. Por la salida de El Banco que va la historia de tránsitos de origen medite-
barrios de los pescadores que tiran hacia hacia San Miguel se encuentra el lugar de rráneo; pero sus toponimias y la manera
la ciénaga; en su muelle comercializan el los mecánicos, las pinturas, los materiales como la gente hace y habita este territorio
pescado, arreglan sus redes, ponen sus picó de construcción. Al cruzar a San Miguel, la del agua habla de la matriz pocabuye y
y organizan la leña. En el tránsito del río gente tiene que tomar la decisión sobre el malibú. En sus vecindades están Sempegua
Cesar al río Magdalena está la iglesia y, a destino: ¿deberían seguir la navegación por (del cacique Sampegua); Tamalameque (del
partir de esta, se abre el malecón sobre el el brazo de Loba o mejor bajar por el brazo cacique Tamalameque); Saloa (del cacique
río Grande, en donde se ubica el fuerte del de Mompox? Allí en aquella esquina, la gran Saloba); y se dice que el nombre malibú
comercio de El Banco. Por allí mismo se esquina de El Banco, el gran Magdalena se de la Zapatosa fue Sompayón, que traduce
encuentra el puerto de las chalupas y los abre en dos. ahuyama. Además, la matriz africana tiene
johnsons; se apuesta al bingo y al dominó; una fuerte presencia a través de toponimias
se vende pescado cocido y se bebe cerveza. cercanas como Mandinguilla.
Es un lugar de encuentro histórico, de
tecnologías compartidas para la caza, la
N
recolección, la pesca y la agricultura de las
tierras que se inundan. La tecnología de do-
Bajo mesticar las semillas que son capaces de
Magdalena 200 km
Ver el mapa nacer en los tiempos de sequía, que tienen
la capacidad de germinar en menos meses
o la posibilidad de vivir con la raíz inundada.
El Banco —de arena— es el punto de partida
y de llegada de una red vital y compleja
que cuenta la historia profunda del sur del
Caribe colombiano.

Después de que el Magdalena se junta con el río


Cesar, forman junto a otros afluentes aquel delta
interior conocido como la depresión momposina.
A partir de El Banco, el río Magdalena aumenta
el número de sus brazos, ciénagas y caños; aquí
empieza la depresión momposina y el río se
divide en dos ríos: el de Loba y el de Mompox.

201
BAJO MAGDALENA

La cumbia
Su majestad la cumbia reina
en El Banco, Magdalena

En la población de El Banco se inicia el


bajo Magdalena, pleno de llanuras y de
aguas. Allí la creatividad del maestro
José Barros Palomino imaginó un
imperio de fiesta sobre lo que fuera
el antiguo asentamiento de la etnia
pocabuy. Dicha invención declaró El
Banco como la «ciudad imperio de la
cumbia», una alegoría que remite a la
soberanía del pueblo originario.
Amparo Murillo Posada

El Banco, importante puerto fluvial, fue uno


N
de los escenarios del pasado colonial donde
se encontraron las culturas musicales de los durante cuatro días cada año, el festival ha
pueblos pocabuy y chimila con los africanos enaltecido los aportes del maestro Barros Bajo
Magdalena 200 km
esclavizados en haciendas y como bogas y de aquellas familias musicales que, de
o remeros del río. De su relación nació la generación en generación, han conserva-
cumbia y también el grupo de zambos, do y renovado el repertorio de la cumbia
población mayoritaria del bajo Magdalena, banqueña, ese que durante cuatro días
en particular de la depresión momposina, en impregna el ambiente sonoro del pueblo,
la cual está inscrita la historia de El Banco. desde locales comerciales y emisoras.
A la gaita y al guache pocabuyanos se les Gentes del pueblo y de localidades
unió el tambor africano y, con estos instru- vecinas acuden a darle vida al festival con
mentos musicales, las dos etnias —sometidas el desfile pocabuyano, compuesto por com-
al poder colonial— celebraban su existencia parsas cumbiamberas muy bellas, alegres y
con un baile ritual en playones del río, a la organizadas; además desfilan carrozas con
luz de antorchas. A sus fiestas concurrió el motivos ribereños que rinden homenaje a
grupo español a través del vestuario, pues los pescadores. Otra de las expresiones an-
las matronas ataviaban con vestidos y joyas cestrales que tienen lugar son las llamadas
Ver el mapa
a sus criadas, que asistían a la cumbiamba. danzas de tradición aborigen como la de
Estos «vestidos de blancas» fueron modi- sompallón, la pocabuyana, la chimila, la del
ficados por las mujeres populares, dando sol; estas necesitan reivindicarse porque
origen a las coloridas polleras. Por esto se refieren al origen primigenio de la cumbia. velas, la pareja sonriente mirándose siem-
dice que la cumbia es una expresión cultural Durante el Festival de la Cumbia se rea- pre a los ojos, la expresión femenina altiva
de carácter triétnico. lizan varios concursos como el de parejas y elegante, los pasos suaves, como si sus
En 1970, el compositor José Barros ideó de baile en categorías infantil, juvenil y pies se deslizaran sobre las aguas mansas
la realización del Festival de la Cumbia en mayores, y cuyo escenario es la plaza del bajo Magdalena. En esta misma plaza
El Banco, su pueblo natal, y tuvo como Roja. Allí se puede apreciar ese ritual de hay presentaciones nocturnas de grupos
objetivo revitalizar esta tradición ances- fina seducción que es la coreografía de la folclóricos invitados que recrean diversas
tral ribereña. Desde entonces hasta hoy, cumbia con su baile sereno acompañado de músicas del río.

202
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

La cumbia representa la historia y cultura


colombiana, pues refiere el encuentro de las
tres etnias que durante siglos dieron origen
a nuestra diversidad y multiculturalidad. La
acogida del país a este aire musical propició
un sentimiento de identificación nacional
dentro y fuera de Colombia.

Los organizadores del festival conciben


El Banco como un territorio de «cultura
anfibia», entonces destacan dos escenarios
alegóricos: uno en tierra, en la plaza Roja,
al interior del pueblo; otro en el río, en la
Otros dos concursos convocan y premian tarima fluvial instalada sobre un planchón
a intérpretes de la caña de millo y a com- pegado al muelle.
positores de cumbia en canción inédita. «La noche blanca», en la que candidatas
A estos acuden participantes locales y de y asistentes deben vestir de blanco. La
varios pueblos o ciudades del Caribe. noche de cierre del festival, en la tarima iluminada con antorchas la gran canoa de
Un cuarto concurso es el del imperialato fluvial, un jurado elige a tres ganadoras en Guillermo Cubillos tripulada por doce bogas
de la cumbia. Consiste en la participación de las categorías de emperatriz de la cumbia, zambos. Mientras arriban los personajes a
mujeres jóvenes de todo el país, que acuden princesa pocabuy y doncella chimila. la tarima fluvial, suena la legendaria cumbia
a participar como bailadoras de cumbia en Un evento conmovedor del festival su- y, a su llegada, irrumpen los aplausos de
representación de departamentos o ciuda- cede la última noche cuando se representa la gente al calor del regocijo y emoción
des. A su vez son emisarias de la cultura de la canción «La piragua» de José Barros. popular. Entre nativos y turistas circula
sus lugares de origen. La primera noche se Sucede así: desde la desembocadura del río una alegre cordialidad, esa que nace de la
las presenta al pueblo en un evento llamado Cesar hasta el muelle de El Banco navega identidad con la cumbia.

203
BAJO MAGDALENA

La ciénaga de
la Zapatosa
El ombligo del mundo

En el encuentro entre dos grandes ríos —el


Cesar y el Magdalena— se forma un espejo de
agua que, temporada a temporada, crece y
decrece. A veces el agua puede ocupar 80000
hectáreas y, cuando las lluvias merman en las
cordilleras, puede llegar a 30000 hectáreas.
La Zapatosa, ombligo del mundo con su vasta
presencia, es uno de esos lugares de la tierra
donde pareciera que se originó la vida.

Daniela Sierra Navarrete

Si usted ancla un bote en el centro de la


ciénaga de la Zapatosa podrá ver, en línea
recta en dirección sur, medio río Magdalena
dibujado por un valle interandino formado
por las cordilleras Oriental y Central. Si gira
15 grados al occidente, podrá ver la serranía
de San Lucas, último relicto de la cordillera
Central. Si gira unos 10 grados más en la
misma dirección, tendrá una sensación de
infinitud que se abre hacia el bajo Magdale- Navegar la Zapatosa enseña a sentir
na, es decir que, por allí, podría llegarse al distinto. Para un neófito de la travesía, el
valle interandino formado por las cordilleras viento es solo frescura. Para un maestro de
Central y Occidental. Si se sigue el curso la navegación, en cambio, anuncia lluvia o
A
del propio río Magdalena en dirección norte sequía. El que viene del Atlántico es llamado
podrá encontrar su delta en el mar Caribe. por los pescadores como «Bajero». También La gente del agua fue incorporada al mundo a
Si gira 30 grados más hacia el nororiente, hablan de «Morales», que viene del bajo través de los sentidos. Viven solo si entienden la
podrá ver, en un día despejado, los picos Magdalena y es respetado aquí y en puertos multitud de elementos que se mezclan en este
movimiento fluido y constante que es la vida. Los
de la Sierra Nevada de Santa Marta. Si en lejanos; Morales es bravo. Desde la Sierra vientos aquí son señales. Mensajes del «tiempo»,
la misma dirección gira 10 grados más, se Nevada viene «la Nevada» y es fría. Desde un tiempo que se ve, pues anuncia las condicio-
encontrará con el infinito valle de Upar, por el Perijá, «la Loca» o «la Sierra»; a esta no nes de la navegación. La gente de la ciénaga
pasa día y noche recolectando signos y huellas
donde discurre el río Cesar en una travesía solo se le respeta, su llegada es el inicio de que la naturaleza va dejando para acomodarse
que empieza en la Sierra Nevada y que coge la huida de quienes navegan. «La Loca» ha y construir su estrategia: puede ser de pesca,
forma en inmediaciones con la serranía del ahogado a varios habitantes de la región y puede ser de siembra. Toman decisiones sobre
la navegación dependiendo de la apariencia de
Perijá. Por este camino podrá llegar al golfo es la principal causa del naufragio en este las nubes, de la temperatura del viento, de su
de Maracaibo. gran ombligo que a veces parece infinito. velocidad y dirección.

204
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

El agua sedimentada del Magdalena empuja en


un impulso incesante las aguas más carbonadas
del Cesar. A veces la mancha oscura tiende a la Bajo
expansión, pero pronto viene un hilo del color Magdalena 200 km
de la tierra y le recorta el andar. A veces gana
el Magdalena, a veces gana el Cesar. Son dos
gigantes en su repique eterno.

Ver el mapa

Lo que parece una orilla es más bien una


«loma» o «isla», no es la costa: detrás o por el
ladito, la ciénaga sigue extendiéndose. Otras
veces viene flotando un guayabo en un firmal
que parece una porción de tierra, pero que es
más bien un bote de macrófitos construido
por la naturaleza para que los guayabos y las
garzas se eviten la fatiga de andar un lugar de
interacciones tan complejas.

Por aquí pasa el Magdalena, que viene


andando desde arriba, en los altos Andes
del sur, en donde corre el rumor sobre un
águila y un cóndor que anudaron el viento. Desde entonces se revelaron ante mí
Viene a encontrarse con el río Cesar, an- códigos a los que antes no tenía acceso.
tiguo Cesari, hijo de la Sierra Nevada y el En un día de sol radiante vino Bajero —a Vi «el tiempo» en el cielo. Guardé una flor
Perijá. Dicen las ciencias de la tierra que el veces brisa, a veces viento— para aliviar de palo prieto como testigo fiel de que las
camino del Cesari fue abierto hace miles el sopor. En el horizonte había pasividad y aguas de la ciénaga empezarían pronto
de años por el Magdalena cuando, en su movimiento constante, cuando de repente a bajar. Escuché a una babilla bebé en la
trajín permanente de sedimentos, vida y lo vi: el sol en punta, posado de manera onomatopeya de Poto. Y el rumor sobre
agua, decidía discurrir al Caribe, pero un absoluta sobre él; una mancha aguas abajo, «fogonero», el viento, me llevó a El Banco a
poco más cerca de Maracaibo. Las aguas oscura, azulada, casi del color del petróleo. comprobar que efectivamente el Magdalena
del río Cesar, la ciénaga de la Zapatosa y el Agucé la vista. Con atención lo recorrí aguas había empezado su retirada después de un
Magdalena se entreveran; en ese avatar de arriba para encontrar el antecedente de la año transcurrido sin veranillo. Fue entonces
corrientes se podría leer a la ciénaga como mancha: había otra. Los pescadores insistie- cuando la relación entre el cuerpo de la
un puente entre dos ríos. ron siempre en que ahí estaba: era el Cesar. gente y el clima se hizo más clara.

205
BAJO MAGDALENA

La Rinconada
Tejer la casa del vecino

A lo largo de la historia, en las riberas del río


Magdalena, se han asentado y fundado pueblos
al pulso del trabajo familiar y comunitario. Han
convivido y entendido su entorno natural para
hacer con él su hábitat, desarrollar técnicas,
y métodos de construcción en los que la
arquitectura se convierte en un motivo de
encuentro colectivo. Las casas de palma
son muestra de ello. Son la memoria del
poblamiento del río, el producto de tradiciones
e innovaciones tecnológicas acumuladas, el
reflejo del bosque y la naturaleza que las
rodea, las protectoras del calor familiar y
el resultado del trabajo comunitario.
Valentina Bonilla Palacios

Al navegar por la inmensa red de ciéna-


gas, en el bajo Magdalena, se recuesta la
ciénaga de Pozuelo, en la cual se juntan
a diario pescadores, garzas y vacas. Al
atracar, se avista un camino de arena en-
tre ceibas peludas y florecidas que lleva
hasta La Rinconada, un pequeño pueblo en su oficio, quien corta la palma de vino
atravesado por la carretera que conecta (Attalea butyracea) o palma amarga (Sabal
Santa Cruz de Mompox y Talaigua Nuevo, mauritiiformis) para empajar los techos.
del departamento de Bolívar. Con una escalera de guadua se sube a las
Cada cierto tiempo, en La Rinconada, palmas de hasta diez metros para cortar
alguna familia convoca a hermanos, primos, sus hojas, no sin antes asegurarse de ha- Se sabe que la construcción está avanzando
vecinos, y yernos para empajar el techo de cerlo en la fase de la luna correcta, pues cuando se ven los hombres adornando desde
su casa. De manera voluntaria, pero organi- dice que cortarla en luna nueva no tiene arriba la estructura de la casa. En un inter-
zada, los hombres que atienden al llamado buen pronóstico. cambio de señas y silbidos reciben y amarran
se ponen de acuerdo para distribuirse las Al día siguiente de la recolección, las hojas de las palmas que otros dos hom-
tareas y comenzar la labor; mientras tanto, comienza la jornada muy temprano y va bres lanzan desde abajo. El sonido del porro
las mujeres de la casa alistan las ollas y tomando ritmo con el movimiento de las que usan como martillo para empujar las
piensan cómo resolverán la alimentación palmas, que atraviesan de un lado a otro el hojas de palma hacia abajo entretiene a la
de los 10, 14 y hasta 20 trabajadores. patio donde se sientan las bases de la casa. comunidad, que se avecina para admirar la
La magia comienza en la recolección del Al mismo tiempo, pero en un son diferente, danza sincronizada entre hombres y palmas,
material de construcción. En La Rinconada las mujeres preparan comida para sostener a veces distraída por los olores de la comida
todos buscan a Carlos Cervantes, el único el equipo y chicha para animarlo. que preparan las mujeres.

206
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

potencia la conexión entre lo íntimo y lo


colectivo y fortalece el tejido que sostiene
«Empaje sin ñeque no es empaje», dicen en la casa y la comunidad.
La Rinconada. La comunidad espectadora La tierra y el bosque han sido material
se une a la celebración que surge dentro de construcción en todos los tiempos y lu-
y fuera de la construcción. Hay quienes gares de Colombia, y quizás del mundo. Más
A medida que va tomando forma la casa, traen botellas del ñeque que prepara la allá de la arquitectura colonial y solemne de
los cuerpos de los hombres se van calen- vecina; otros ofrecen ron para compartir Santa Cruz de Mompox, existe un paisaje
tando con el sudor del trabajo y el sabor del con los compañeros; y algunos hasta llevan de casas de bahareque, con techo de palma
ñeque. El ruido del espectáculo llega cada la pesca del día para intercambiarla por y algunos árboles frutales asomándose en
vez a más rincones del barrio y la gente unos tragos. La cocina también se hace el fondo. Este habla del legado, aún indes-
se va sumando al final de la jornada, que sentir. El sancocho calma el hambre de los cifrado, de comunidades indígenas malibú
se anuncia cuando la luz del día se acaba. hombres que regalaron su día de trabajo, que habitaron el bajo Magdalena y dejaron
Con el caballete terminado, los trabajadores mientras la chicha se reparte a la gente. tecnologías y tradiciones de construcción
bajan del techo ya empajado y presiden la Finalmente, la construcción de los techos que han permitido la protección de la fami-
inauguración de la casa. de palma permite la extensión de la familia, lia y la reproducción de la vida comunitaria.

207
BAJO MAGDALENA

Lavanderas
de Zapayán
Entre líos y ríos

El oficio del lavado de ropas surgió y


prosperó en Colombia como apropiación
del río, entendido como territorio de labor,
catarsis y tertulia femenina. En algunos
cuerpos de agua conectados con el río
Magdalena esta labor sigue configurando
identidad: es sustento, casa y raíz para las
mujeres que han heredado los secretos de
la piedra, el jabón, el agua y el manduco.
Vanessa Nieto Romero

Son las cuatro de la mañana, se siente una


brisa templada mientras me aproximo a la A
orilla de la ciénaga de Zapayán, derivada al
occidente del río Grande de la Magdalena. lechos que soportan pesos contundentes; POEMA «ENTRE LÍOS Y RÍOS»
Desde Bomba, corregimiento del munici- no están aisladas a lo largo de la ciénaga, De Vanessa Nieto Romero
pio de Pedraza dentro del departamento sino que permanecen juntas, en colectivo.
Cargadas
de Magdalena, encuentro un espejo de Al ingresar a sus nobles aguas, mi mano es
Sumergidas
agua apaciguada y de un azul grisáceo tomada por una mujer, quien sumergida ya Enjabonadas
profundo. Dicha quietud es superpuesta hasta la cintura me dice: «Venga, mi niña, Golpeadas
por una experiencia sonora poderosa: ecos que usted es una de las nuestras. Soy Juana Enjuagadas
de golpeteos secos, húmedos, resbalosos; María». Pero ¿quiénes son ellas? ¿A qué las Restregadas
asincrónicos y sincrónicos, entrelazados congrega el río al surgir de este amanecer? Retorcidas
con risas, carcajadas y voces de tertulia Ellas son las lavanderas de la ciénaga de Cargadas
femeninas. La luz de un tímido amanecer Zapayán, sus prendas, las de sus familias y Colgadas
se pronuncia entre la penumbra, revelando las que son encomendadas por los habitan- Extendidas
Secadas
siluetas frondosas que emergen del agua, tes de Bomba. Acuden a las fuerzas de su
Cargadas
unas en constante movimiento, otras, en cuerpo activando un ritual como resistencia Dobladas
quietud total. La simultaneidad de olores frente al aparente ocaso de este oficio. Es Planchadas
llega a ser única y compleja en su desglose; un saber transmitido de mujer a mujer, Para volver liviano lo pesado
la confluencia del agua fresca y cristalina estableciendo vínculos cada madrugada y Para entrelazar lo íntimo y lo público
con un sutil olor a coco y jabón inundan cada atardecer para hacer catarsis de sus Para sostener lo cotidiano y ser sustento.
mis deseos de indagar qué acontece en la penas, trivialidades y profundidades del día
ciénaga a tan tempranas horas del día. a día. Desconfían de la tecnología de las
A medida que me acerco más a la cié- máquinas lavadoras y son resilientes ante
naga me antecede un panorama de seis la carencia de recursos de agua potable Los elementos que acompañan este ritual
piedras planas, cada una sostenida por dos y sistemas de acueductos. Estas parecen de lavado y su materialidad son especial-
horquetas erigidas y ancladas en la baja ser energías vitales que resignifican una mente importantes dentro de las poéticas
profundidad del agua: de ellas provienen labor cotidiana, pero tan necesaria: es su y luchas que envuelven la labor de estas
los poderosos ecos. Las piedras parecen sustento y origen. mujeres de ciénaga.

208
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

«Lo que se lleva el agua, la piedra, la horqueta, el


manduco y el jabón son indicios de luchas cotidianas.
Si bien, mi encuentro puntual se ha dado en la ciénaga
de Zapayán, entre los líos y los ríos afluentes del
Magdalena (desde su origen hasta su desembocadura)
corren historias liberadas por mujeres poderosas para
quienes la frase popular “la ropa sucia se lava en casa”
es acogida desde el río como casa, cuerpo y raíz».

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

La ponchera de las lavanderas contiene la de cada lavandera. Cada bola de jabón es


encomienda de lavado. Los brazos firmes íntima, transformando con su cuerpo lo
y decididos de la lavandera la cargan a la del golpe seco. Siendo una herramienta rígido en blando. Por siglos, la lavandera
cabeza, desde sus hogares hasta la orilla de tallada por «los maridos» de las lavanderas, también ha tenido una fuerte relación
la ciénaga, para luego ser empujada por el tiene un vínculo femenino al permitir la con la circulación de la materia: la grasa
flujo del agua. Posteriormente es atada con liberación de tensiones a través del impacto excedente de la cocina se vuelve jabón, así
una fina cuerda a la horqueta que compone y contacto repetitivo contra las prendas. como las cenizas de la cocina servían para
la estación de lavado para que el fluir del El jabón es el precioso lingote alargado blanquear la ropa.
agua no arrebate su material de trabajo. de color ocre opaco, llamado jabón Oro, Los líos son aglomeraciones de prendas
El manduco o «la manduco», como lo oriundo del Caribe. Se corta en pedazos a lavar. Allí, podemos identificar «el lío» bajo
llama Juana María, es una herramienta ta- para ser golpeada con el manduco hasta dos significaciones: coloquialmente, como
llada en maderas duras como el guayacán, generar una lámina, cuya maleabilidad situación problemática, pero también, en
con un mango para sujetar y una superficie permite ir modelando este jabón contra la referencia al bulto de prendas, que están
rectangular plana. Se usa para golpear las piedra y el calor corporal de la lavandera, envueltas o atadas unas con otras. Las
prendas una vez están enjabonadas, agili- consiguiendo así una esfera hecha a la justa lavanderas cargan líos hasta lavarlos, liberar-
zando así la salida de la suciedad a partir medida del vacío de la palma de la mano los de suciedad y elevarlos en el tendedero.

209
BAJO MAGDALENA

Chimichagua
A

La agricultura y la pesca se han complementado


históricamente para sostener la vida de los
pueblos anfibios. Las playas de Chimichagua,
como las orillas del río Magdalena, cargan
Las playas de amor la memoria de miles de familias que allí
sembraron cultivos transitorios como el maíz,
la yuca, el ñame, la ahuyama, la patilla, el frijol
y otros alimentos que lograron garantizar la
alimentación y la economía temporalmente.
Un inmenso cuerpo de agua nace del encuentro
entre el río Magdalena y el río Cesar al norte
de Colombia. A su paso, forma las ciénagas,
brazos y caños por las que alguna vez navegó
la piragua de Guillermo Cubillos y que dan vida
a cientos de pueblos anfibios. En medio de
este paisaje que inunda la mirada, se desnudan
las playas de amor de Chimichagua: lugar de
inspiración y memoria.
Valentina Bonilla Palacios

En las tierras mojadas y cálidas de Chimi-


chagua se añora una abundancia construida
con el sudor de la labranza y la pesca. Allí,
el pulso de la vida familiar y comunitaria adorna con un canalete, un arte de pesca,
ha estado determinado por el constante un achicador, una camiseta de repuesto, a
palpitar de la ciénaga de Zapatosa, que veces una radio y, si es larga la jornada, una
baña y seca las playas cada cierto tiempo. olla, una yuca y un café. Los pescadores
El agua abunda y se mueve en todas las se mueven con fluidez en el agua, ellos
direcciones, y con ella se mueven también amplían sus sentidos para hacerse uno con los niños, recoge los chismes, lava la ropa,
los bocachicos, las babillas, los manatíes, su entorno y así capturar buen pescado. alimenta los marranos con las sobras de
las aves migratorias, los monos aulladores, En medio de lo que los cachacos percibi- la comida del día anterior, barre las hojas
y las gentes. Habitar entre el agua y la tie- mos como un vasto espejo de agua y un secas y piensa en el menú del día. Entre
rra ha permitido a los pueblos la creación y silencio solemne, ellos ven las corrientes, una labor y otra, ella se sumerge entre los
transmisión milenaria de una diversidad de pozas, quebradas, lomas, ríos, e incluso los aromas y los colores de su patio, donde
alimentos, prácticas, conocimientos, artes y peces al interior de la ciénaga; escuchan los nace la magia del cuidado. En este lugar
tecnologías que hoy se ven representadas bocachicos roncar, sienten la dirección del las mujeres han descubierto y potenciado
en la cultura chimichagüera. viento y huelen la lluvia venidera. su relación con la naturaleza. Allí conser-
A diario, los puertos de las comunidades Mientras tanto, la mujer de aquel pesca- van las semillas heredadas de generación
reciben el amanecer junto con los pescado- dor se pasea por toda la casa en la rutina en generación, siembran las plantas que
res que se alistan para la faena. Su canoa se de oficios que sostienen el hogar: cuida a alimentan y curan a la familia.

210
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

playones y más las vacas que los caminan;


es más inminente el agua que inunda la
tierra, y menos la comida que se cosecha.
El paisaje ha sido transformado por diver-
sas, complejas y lejanas razones. Y se ha
dado paso a un nuevo tiempo en el que se
pronostica la escasez.
Pero aquella cultura de la abundancia,
B que se ha tejido por siglos, resiste y se ha
convertido en el motor para devolverle
En la región de la ciénaga de Zapatosa se
configuró una cultura zamba como resultado balanzas para pesar, comprar y revender la vida al acuatorio: el territorio de agua.
del encuentro y alianza entre rebeliones el pescado; en la orilla de la ciénaga los En los pueblos anfibios de la Zapatosa, el
indígenas, bogas libres y negros esclavizados. hombres indagan sobre el escondite de buen vivir se construye con trabajo y la
Cuentan que, a lo largo de la llanura del
Caribe, habitaron malibú y pocabuyes, quienes los peces; en la casa las madres cocinan la abundancia se sabe esperar. Cuando final-
aprovecharon el paisaje anfibio a través de la yuca y preparan la olla con la esperanza de mente llega, las familias regalan comida a
pesca, la agricultura, la caza y la recolección echar un barbul o nicuro de buen tamaño; sus vecinos, los niños corren por las calles
de frutos y maderas de bosque ripario para la
construcción de bohíos y piraguas. en las plazas se anuncia una inesperada de arena, las ollas se calientan al fuego
creciente; y en las tiendas se rumora sobre de la leña, las mujeres preparan bollos y
tiempos difíciles. chicha, el vallenato resuena en los picós,
Con suerte, después de varios lances de Hoy, los pueblos de Chimichagua viven y el ñeque se comparte en los estaderos.
atarraya, nasas sumergidas o anzuelos en la incertidumbre. Son más pequeños Cuando en los puertos se recibe buen
guindados, el pescador salta a tierra con los peces que nadan en la ciénaga y más pescado, y en los patios se produce buena
el alimento que tanto espera el pueblo. En grandes las redes que quieren capturarlos; yuca, la comunidad celebra y las playas de
el puerto las mujeres alistan ansiosas sus son menos los árboles que protegen los amor de Chimichagua se visten de carnaval.

211
BAJO MAGDALENA

Brazos de Loba
A

Un excelente lugar para apreciar la separación

y Mompox
de los brazos de Mompox y de Loba es el
muelle de los ferris de transporte local en
El Banco. El gran canal de la izquierda es el
de Loba, por donde se llega a puertos como
Barranco y San Martín. Sobre el lado derecho
se separa, más estrecho, el de Mompox,
rumbo a la ciudad del mismo nombre.

Cuando el Magdalena llega a la población


de El Banco, se divide en dos brazos
principales: el de Loba y el de Mompox.
Cada brazo tiene sus rasgos y su historia
y, entre ambos, forman una enorme
isla llena de canales menores, ciénagas
y otras islas en una zona de constante
cambio entre el agua y la tierra firme.
Ignacio Piedrahíta Arroyave

Es fascinante cómo los ríos se abren ante


su encuentro con el mar. Vienen siguiendo
un trazo lineal y, de pronto, como intuyendo
la cercanía del océano, se abren en varios
brazos que forman un dibujo parecido a la
cuarta letra griega, delta. El cauce pasa de
este modo de la línea al triángulo, en un
gesto artístico de la geografía. Los deltas
interiores son aún más especiales y tienen
lugar cuando el río, aun en medio de tierra
firme y en una especie de ensayo de su
propia muerte, se abre como si el mar
estuviera ya en la cercanía.
Como el Níger antes de Tombuctú y el
Nilo Blanco en los pantanos del Sudd, el
Magdalena hace lo propio al entrar en la
extensa llanura de la costa Caribe.
Esta especie de metamorfosis del Magda-
lena comienza en la población de El Banco, extremidades como una divinidad hindú.
en el departamento que lleva su nombre. Justo a la altura de la población de El Ban-
Es como si el río sufriera allí un cambio de co se desprende a la izquierda el brazo de
personalidad debido a la falta de vigilancia Loba, más ancho y potente, que va a pasar
de las cadenas de montañas que lo confina- por poblaciones como las de Barranco y San
ban en su parte media. La cordillera Oriental Martín de Loba antes de recibir las aguas
se despide torciendo al nororiente, rumbo a del río Cauca en Pinillos. Y a la derecha se B
Venezuela, cuando la cordillera Central va separa el brazo de Mompox, más tranquilo
perdiendo altura en la serranía de San Lucas y de menor tamaño, que va a pasar más La clásica novela de Robert Louis
hasta allanarse del todo. adelante por la histórica ciudad del mismo Stevenson, El extraño caso de Dr. Jekyll y
Mr. Hyde, pareciera retratar los rasgos de
De este modo, sin un valle que lo acune nombre. De esta manera, las aguas del Mag- personalidad de cada uno de estos brazos
en el fondo y le señale su recorrido, el Mag- dalena se reparten las cargas en dos brazos del Magdalena. El brazo de Mompox,
dalena se ve enfrentado a una gran planicie, mayores y numerosos cauces menores, sereno y apacible, sería el doctor Jekyll;
mientras que el de Loba, cambiante y
que le sugiere a su curso mil y un caminos formando cientos de ciénagas encadenadas rufián, sería su señor Hyde. Este último no
posibles. De ahí que decida multiplicar sus y un rosario de pequeñas islas. solo lleva más agua sino más sedimentos.

212
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A la gran isla que forman estos dos brazos Canales mayores pasan a ser caños de estas embarcaciones mayores. Especialmente
se le conoce como isla de Mompox, y a la segundo orden y poblaciones que antes en verano se quedaban encalladas en los
zona entera como depresión momposina. quedaban a orillas del río de repente se bajos del río y debían esperar semanas a que
Allí conviven el agua y la tierra firme por dan cuenta de que ya el agua les queda de nuevo subiera el agua para continuar la
partes iguales, trocando sus roles con lejos. Las gentes se mueven con el río, lo marcha. Antes de terminar el siglo XIX, las
cada creciente a lo largo de los años. Los mismo que la navegación. compañías navieras tomaron la decisión de
meandros migran, las ciénagas se secan o Históricamente, la navegación por el Mag- pasar sus rutas para el brazo de Loba, más
se desbordan, las partes bajas se inundan. dalena en esta parte se hacía por el brazo de bravo pero también más caudaloso.
Mompox, pero con la entrada de los vapores Ese hecho tan importante en la historia
se hizo evidente que el río se quedaba de la navegación del país es apenas una
pequeño ante los cascos de los nuevos bar- muestra del carácter de la depresión mom-
cos. Por la misma dinámica del río, que lleva posina: cambio constante. Todo allí, en esa
mucha agua en temporada de lluvia y poca en parte del río, es transformación permanen-
temporada seca, transitarlo no era fácil para te, metamorfosis del territorio. Poco a poco
el brazo de Mompox tiende a llevar menos
agua, mientras que el de Loba tiende a
aumentar. La enorme carga de sedimentos
que lleva el río se va depositando allí donde
el agua es precisamente menos turbulenta,
y es así como unos brazos se cierran y otros
se amplían. Habitar esa región es saber
convivir con la indecisión del río. Allí el
Magdalena reivindica la importancia de la
ambigüedad, propia de la naturaleza y del
ser humano que es parte de ella.
Toda esta fragmentación en brazos
termina al norte de la población de Ma-
gangué, donde por medio de ciénagas
y canales menores el Loba y el Mompox
se encuentran de nuevo, después de más
de 100 kilómetros de tentativas sobre la
llanura. A partir de ese lugar, el Magdalena,
antes disgregado, pero ahora más potente
que nunca, con las aguas del Cauca en su
vientre, forma otra vez un solo cauce para
recorrer las llanuras del Caribe hasta su
desembocadura en Bocas de Ceniza.

Bajo
Magdalena 200 km

El brazo de Mompox era el canal principal de navegación


por el Magdalena. Pero cuando el buque Patrono decidió
oficialmente, en 1862, cambiar de ruta hacia el de Loba, el
resto de la flota optó por seguirlo. Pronto la ciudad perdió
su importancia comercial y quedó como una reliquia
histórica. Mientras tanto, el brazo de Loba pasó a ser el
Ver el mapa
cruce obligado de todos los viajeros que entraban al país.

213
BAJO MAGDALENA

Alfarería en
Juana Sánchez
Juana Sánchez y sus tinajas

Al llegar al pueblo de Juana Sánchez se descubre


un oficio que ha permeado a su gente y a su
paisaje: la alfarería. En un recorrido corto por sus
calles se atraviesan carretas llevando piezas de
barro torneadas de un lado a otro, motos que llevan
greda para los distintos talleres, chimeneas de
hornos de barro, quemas a cielo abierto, mujeres y
niñas puliendo o «lisando», con piedras y pedazos
de plástico, tinajas y ollas antes de ser quemadas.
Apreciamos unos cuantos murales con rostros de
alfareras y leyendas sobre la importancia del oficio
del barro como saber colectivo.
Olga Elena Acosta Ossa A

La tambora ha dedicado en varias de sus


composiciones y letras al oficio alfarero
Juana Sánchez es un corregimiento del de Juana Sánchez, entre ellas «Linda
municipio de Hatillo de Loba en el sur de tinajera», cantada por el semillero de tam-
bora y escrita por Gumercindo Palencia:
Bolívar, ubicado en la ribera de la margen Hernández, María de los Santos Aislant y
oriental del brazo de Loba. Cuando se llega Elizabeth Pérez Garzón. Para ellas, hacer
«Linda tinajera momento de mis amores,
por el río, lo primero que se encuentra es un una tinaja representa una creación plena mujeres juana sancheras
campo amplio y verde, poblado de ceibas y mágica propia de Las mil y una noches, orgullo entre las flores,
y después la cancha de fútbol, la iglesia un trabajo lento y de gran pericia que se Mi mamá hace la tinaja,
y poco a poco comienzan a aparecer las realiza en una semana. Primero arman mi papá corta la leña,
pocas calles de arena que conforman este el timbo o la base; luego esperan que se y después de cocinarla
corregimiento. Sus pobladores, la mayoría seque y esté duro para continuar con el quedan listas para venderlas
del tiempo, permanecen afuera de sus cuerpo de la tinaja; nuevamente dejan mi papá sacando el barro
con su burra acá en la casa,
casas, en los antejardines recibiendo «la secar durante dos o tres días; y embocan,
y después de hacer pilado
fresca» a la sombra de cujíes mientras que es armar la abertura de la tinaja. Ya
Se limpia y también se amasa».
charlan y ven pasar gente. elaborada y seca, le raspan la base y la
El bajo Magdalena ha tenido una fuerte alisan o pulen toda la superficie con piedras
tradición alfarera. Según el reconocido para cerrar los poros, lo que le da su nece-
antropólogo Reichel Dolmatoff, desde 1951 saria impermeabilización.
nos relata la existencia de varios pueblos La fabricación de la tinaja ha sido tarea la tarea milagrosa de levantar el barro de
con vocación alfarera como Bocas de Chimí, de las mujeres, acción creativa por exce- la incipiente tinaja hasta más de un metro
Yatí, Tacalasuma, San Martín de Loba en la lencia. Los hombres se encargan de traer cincuenta de altura con la técnica milenaria
realización de ollas y Juana Sánchez por la la leña, covar el barro (de la mina), trans- del rollo y sin la ayuda del torno. Algunos
fabricación de tinajas. portarlo y, una vez ha llegado al solar de artesanos del pueblo han intentado usar el
En Juan Sánchez son cuatro mujeres las casas o los talleres, pilarlo y desteparlo torno para facilitar el proceso con resulta-
las que aún continúan fabricando tinajas: (es decir, quitarle las piedras). Las mujeres dos fallidos, pues la tinaja necesita tiempo
Celia Molina Hernández, Temilda Molina inician entonces, con sus propias manos, y caricias para levantarse fina y fuerte.

214
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Ver el mapa Bajo


Magdalena 200 km

Del 13 al 15 de julio se celebra en Juana


Sánchez el Festival de la Tinaja y la
Tambora, en el que se realizan home-
najes a las personas que han dedicado
su vida a la alfarería y promueven la
música, el canto y la danza de tambora.
En este mismo mes, en Hatillo de
Loba, la cabecera municipal, se celebra
Festialfarería, en el que participan con
sus piezas de cerámica alfareros y
alfareras de la región como San Martín
de Loba, San Antonio, Talaigua Nuevo,
Mompox y Juana Sánchez.

En las últimas décadas, el producto de alfa-


rería más vendido de Juana Sánchez y en el
que se ha especializado son los crisoles, o
como se conocen allá, cucharas, que sirven
para la fundición del oro y son distribuidos
a muchos pueblos mineros de Colombia.
Las artesanas tinajeras dependen de las
jornadas de quema de los talleres produc- cia el Plato, Magangué o Mompox, llevando
tores de cucharas para quemar sus piezas la fama de las tinajas de Juana Sánchez, y
tradicionales como las tinajas, areperas, con ellas el relato de que Juana Sánchez
braseros, ollas y múcuras. era una mujer artesana que elaboraba estas
El río lo ha sido todo para la loza, y piezas de gran calidad.
en especial la vía de comercialización de Hoy en día, aunque cada vez menos, llegan
las piezas que la alfarería ha elaborado; canoas para cargar cerámica, pero el río sigue
remolcadores, lanchas, balsas y otras siendo musa, recurso de arcillas, vehículo de
embarcaciones han arrimado por años a comunicación, de transporte y de conexión
Juana Sánchez para llenarse de cerámica. con nuevos visitantes que empiezan a hacer
Generalmente la loza bajaba por el río, ha- visible esta población alfarera.

215
BAJO MAGDALENA

San Martín de Loba


Un pueblo para un santo

En las llamadas tierras de Loba, en la margen sur de uno de


los brazos en que se divide el cauce del río Magdalena, se
venera la imagen de san Martín de Tours. El santo que, por
apropiación local, dejó de ser francés para convertirse en un
lobano más y ser reconocido como San Martín de Loba, cuyo
santuario se erige en el pueblo de su mismo nombre.
Sandra Marcela Durán Calderón

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

En toda la región de la depresión mompo-


sina, de la que hace parte el brazo de Loba
con sus paisajes de llanura aluvial, se ex-
tiende la devoción por San Martín de Loba.
Santo y pueblo son uno solo, dando lugar
y reconocimiento al municipio bolivarense
que es el centro de su advocación y de su
fiesta patronal el 11 de noviembre.
A la llegada de los españoles, San Martín Cruz de Mompox, y luego fueron heredadas
de Loba estaba bajo el dominio de los indios a su hija María Ortiz, quien se estableció
chimilas y malibú, cuyo gobernante era el en la zona para explotar las minas de oro.
cacique Loba. Con el descubrimiento de En 1690, María Ortiz trajo al pueblo la
yacimientos de oro, los conquistadores imagen de san Martín de Tours para some- su capa para cubrir a un anciano mendigo.
trajeron esclavos de África para el trabajo ter a los indígenas y negros esclavos que Debido al gran fervor que despertó entre
minero y de bogador. Estas tierras fueron trabajaban en su hacienda. La figura escul- los habitantes, la población, que hasta ese
adquiridas en 1635 por Diego Ortiz Nieto, tórica representa al santo como un militar momento se llamaba Loba la Vieja, pasó a
encomendero español y residente en Santa romano a caballo que corta en dos pedazos denominarse San Martín de Loba.

216
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

DEVOCIÓN AL SON DE TAMBORA


Una manera de rendirle culto a san Martín de
Loba es a través de la música; por ello durante su
fiesta patronal se realiza el Festival Nacional de la
Tambora de San Martín de Loba. El evento tiene un
carácter competitivo. En este se concursa en las
modalidades de música, baile y canto. La tambora,
como expresión musical propia de los pueblos
ribereños del bajo Magdalena, ha estado ligada al
calendario católico de fiestas religiosas. Así, desde
el día de san Martín (11 de noviembre) hasta la
fiesta de la Virgen de la Candelaria (2 de febrero),
se escucha el retumbar de las voces y los tambores
en las poblaciones del brazo de Loba.

Hoy en día, las fiestas en honor al santo


se celebran entre el 9 y 13 de noviembre,
tiempo en el que también se lleva a cabo
un festival de tambora. En el día principal
del santo, el 11 de noviembre, la imagen
se adorna con joyas y prendas de oro
ofrendadas por sus devotos desde épocas
coloniales. Esto debido a que se cree que
son innumerables los milagros cumplidos
por intercesión de san Martín y las personas
se comprometen a pagar las deudas con el
santo a través de mandas. La procesión se
A realiza el 12 de noviembre y es el momento
en el que los devotos están más cerca de
«SANTO Y PARRANDERO» su santo y le demuestran su fervor al ha-
Así se titula la famosa cumbia de Pedro cer sacrificios como caminar con los pies
Beltrán, cuya décima expresa de manera descalzos o de espaldas; otros visten a sus
precisa la función social y perenne que
ejerce el santo en estas tierras: hijos de san Martín o de ángeles; y otros
más optan por acostarse en medio de la
calle por donde va a pasar la imagen y,
«Desde el principio hasta el fin/ arropados de pies a cabeza, no se levantan
y en noviembre tan sabroso/ hasta que la procesión haya pasado.
nació un santo milagroso/ La fe profesada por San Martín de Loba
que se llama san Martín/ es tal que podemos afirmar que, junto con
por eso este parrandín/ la Virgen de la Candelaria, son las dos
lleva un aire cumbiambero/ devociones más extendidas en el bajo
y yo me pongo el sombrero/ Magdalena. Su presencia constante en las
porque es noche de parranda/ riberas del río es prueba irrefutable de que
para bailar la cumbiamba/ estamos navegando por esta gran región;
santo bueno y parrandero». sus imágenes potentes son expresión de
identidad y arraigo en el territorio.

217
BAJO MAGDALENA

Festival Nacional
A

A medianoche, cuando terminan los eventos


en la tarima, sucede de manera espontánea

de la Tambora
una rueda de tambora frente a la casa de
quien invita, o también algunos grupos
participantes la hacen en alguna esquina.
A ellas acuden pobladores y visitantes que
desean escuchar y bailar con entusiasmo el
alegre espíritu de la tambora.
La tambora viaja por el río de puerto en puerto

Los ritmos y bailes de tambora nacieron


en el bajo Magdalena y llegaron a otros
sitios a través de caños, brazuelos y
ciénagas. Es música tradicional de las
fiestas de pobladores ribereños desde
tiempos remotos, expresión cultural
identitaria ancestral y vibrante de las
tierras de Loba y sus festivales, en
particular, de San Martín de Loba.
Amparo Murillo Posada

El tramo del río Magdalena comprendido


desde El Banco hasta Calamar se identifica
como bajo Magdalena. En El Banco, el río se
abre en dos brazos: el oriental, llamado de
Mompox, y el occidental, llamado de Loba.
Dichos nombres aluden a los caciques de
ambos territorios de la etnia malibú, casi
acabada por el duro trabajo colonial en la
boga del río, reemplazados en 1600 por
africanos esclavizados. En estas tierras
confluyeron nativos malibú, españoles,
negros esclavos y cimarrones, originando
una sociedad triétnica con predominio de
zambos y mulatos; y campesinos pescado-
res o mineros sumaron y reinterpretaron
para su universo cultural la devoción a una
imagen del santoral católico, la francesa
de San Martín de Tours, convertida en San En este escenario geográfico y social sur-
Martín de Loba. gen las músicas alegres de la tambora, de
Barranco de Loba o Loba la Vieja, Hatillo marcado acento afro dado que los tambo-
de Loba y San Martín de Loba o Loba la res –llamador y currulao– son protagonistas
Nueva formaron un triángulo histórico que marcadores del ritmo de cantos y danzas,
resistió ataques armados de esclavistas y acompañados por palmoteos y, algunas
autoridades coloniales contra cimarrones veces, el guache. La voz líder de quienes
de palenques en las estribaciones de la cantan –en su mayoría mujeres– y los coros
serranía de San Lucas. Mientras tanto, San recrean la oralidad ancestral cantando a
Martín fue fundado en 1660 por colonos la naturaleza, a lo cotidiano, a mitos y va-
«libres de todos los colores», desafiando lores; temas del pasado y el presente que
la existencia del mayor latifundio de la anuncian a la tambora como voz del río y
depresión momposina. de su identidad.

218
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

En Tamalameque, Cesar, se realiza el Festival


de la Tambora y la Guacherna a principios de
diciembre; Barranco de Loba, Bolívar, el festival Bajo
honra a la Virgen de la Candelaria del 23 de Magdalena 200 km
enero al 3 de febrero; y, en San Martín de Loba,
el Festival Nacional de la Tambora se vive del
10 al 12 noviembre a nombre de San Martín,
patrono del pueblo.

Ver el mapa

En San Martín de Loba el festival contiene


eventos oficiales como el concurso de
canción inédita que, en recientes ediciones,
alude a problemas ambientales del río, a
la paz, al futuro de la niñez. Un segundo
concurso es el llamado de riqueza folcló-
rica, en el cual los grupos concursantes
–locales o de afuera– exhiben su talento
interpretando los cuatro aires de tambora
y su respectiva pareja de baile. Uno y otro
concurso se realizan en la tarima del centro
del pueblo. Otra convocatoria de participa-
ción folclórica premia a parejas o grupos
de baile de acuerdo con su experiencia en
el arte de la danza, así las categorías son
las de veteranos, subveteranos, iniciados e
infantiles. Su entusiasmo colectivo desfila
en comparsas una noche del festival.
Las fiestas de tambora conjugan jolgorio y Acuden además invitados especiales
religiosidad popular porque suceden durante de otros países que comparten su folclor
las fiestas patronales, en las novenas decem- musical en la tarima.
brinas y el 6 de enero, día de Reyes. Esta El culto de la tambora en San Martín
tradición cultural genera espacios de socia- tiene su propio perfil y se habla de tambora
En tanto nuestro gran río colombiano bilidad que siguen vivos a través del tiempo, lobana por la tambora redoblada y por
comunica y une otros pueblos cercanos y cultivados entre generaciones de tambore- cierto golpe marcial en cantos a la patria
afines a la cultura del bajo Magdalena que ros, cantadoras, cantadores y grupos de o sus héroes. Por ejemplo, este canto alude
han acogido este acervo tradicional de tam- baile. Durante las acostumbradas ruedas de a 1810: «La guerra, la guerra patriota / que
bores y voces como en Barrancabermeja, tambora y en los festivales se despliegan muera Napoleón / que viva la independen-
Gamarra, Arenal, Rioviejo, Altos del Rosario, públicamente los cuatro aires o ritmos cia / la justicia y la razón».
Pelaya, Cáceres en Antioquia, entre otros. diferentes de tambora: tambora-tambora, La tambora del bajo Magdalena ha ido
Todos han ido tejiendo una red anfibia berroche, chandé y guacherna; cada uno de viajando aguas abajo, de puerto en puerto,
musical que, como taruya, se desplaza a ellos tiene una forma particular de toque hasta llegar a Barranquilla, donde enrique-
través del río para presentar sus grupos en de tambores y de baile y son calificados por ce las músicas del carnaval y se saluda con
los festivales anuales de tambora. los jurados durante los festivales. la cumbia, su tradicional comadre.

219
BAJO MAGDALENA

Río Cauca
Cantando va

El segundo río más importante del


país nace cerca de la laguna del
Buey en el Macizo colombiano. Allí,
según los yanaconas, se encuentra
el vientre del mundo, en el que la vida
tal y como la conocemos nació del agua.
Es en este territorio en el que surgen a
borbotones de la tierra los ríos hermanos
que fluirán entre montañas, valles y gentes.
El Cauca y el Magdalena pactan en este A
sitio su encuentro en La Mojana, Bolívar, para En el 2019 el Tribunal Superior de
arribar juntos al mar, después de seguir cada uno Medellín le otorgó al río Cauca cuatro
derechos básicos: protección, conservación,
su cauce y enfrentar las vicisitudes del camino. mantenimiento y restauración. Esta es una
medida que busca proteger los derechos de
las futuras generaciones y de los pobladores
Ángela Sosa Cataño de su cuenca.

El río Cauca o Bredunco —nombre indíge- Al son de la geografía este río se transforma,
na— comienza su recorrido al bajar de los pero lo hace también con la gente que la
páramos, entre los volcanes Puracé y Sotará, curvas con su gran cuerpo de agua, con habita y la nombra y la reconstruye con su
en el Cauca. De ahí viaja por 1180 kilómetros un canto de ribera sinuoso y acalorado. A hacer. La correría del Cauca, como la del
y cruza siete departamentos —Cauca, Valle partir de allí el río comienza a estrecharse Magdalena, cuenta la historia de Colombia:
del Cauca, Risaralda, Caldas, Antioquia, y se alzan de nuevo las cordilleras en sus aguas han alimentado importantes
Sucre y Bolívar— entre las cordilleras Central torno suyo. Es este el Cauca medio. La procesos históricos que nos han definido
y Occidental. Las montañas lo encauzan en turbulencia del río baja desde Caldas, pasa como nación. Al rumor de su corriente
lo que se conoce como el alto Cauca y allí por Antioquia, donde culmina su descenso se formaron vigorosos pueblos indígenas
su canto es nuevo. ampliándose de nuevo en el bajo Cauca y como los quimbayas, que hicieron del oro un
Entre el Valle del Cauca y La Virginia, en se diluye en lagunas hasta reencontrarse medio de expresión para el espíritu; como
Risaralda, el río se torna amplio y profundo, con su hermano poco antes de Magangué los yanaconas o los coconucos, que siguen
discurre con gracia entre planicies y dibuja para llegar al mar como habían acordado. defendiendo incansablemente su territorio.

220
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

El brío del río Cauca, al que tantos autores como


León de Greiff, Jaime Jaramillo Escobar, Manuel
Mejía Vallejo o Jorge Isaacs le han cantado, se Ver el mapa Bajo
alimenta de un gran número de afluentes en ambas Magdalena 200 km
márgenes de su cauce. Algunos de ellos en el
costado occidental son los ríos Pance, Risaralda,
Supía y San Juan; mientras que en el costado
oriental están, entre otros, los ríos La Vieja,
Otún, Chinchiná, Arma, Buey y Nechí, este último
caracterizado por su gran riqueza aurífera.

tierras, fundar nuevos pueblos y promover


lo que sería la industria productiva más
próspera del país: la del café. También ha
sido el lugar de descanso para muchos, a lo
El cauce del Cauca sirvió de guía a las largo de su curso, durante el interminable A pesar de infortunios como la minería
huestes conquistadoras que, buscando el conflicto armado. Algunos desaparecieron ilegal y el desplazamiento forzado por el
camino al Perú, fundaron a su paso ciuda- para siempre bajo el agua; otros se valie- conflicto armado, el río siempre está na-
des como Zaragoza, Santa Fe de Antioquia, ron de los remolinos de su corriente para ciendo y se sigue apropiando del paisaje. El
Cali y Popayán en el siglo XVI. Grandes hacerse visibles y dar testimonio del dolor. Cauca llena el espíritu de quienes conviven
contingentes de esclavizados cruzaron Las aguas del río Cauca y las de sus con él, otorgándoles sustento, oficios,
por allí como insumo para las minas y las afluentes han hecho fértiles los suelos para conocimientos o experiencias que le dan
haciendas azucareras. la producción de caña de azúcar y de café, hondura a la vida. Es un honor acompañar
En sus riberas se arrochelaron mulatos y han sido vigías y han entrañado la riqueza el rumor del Cauca en el camino entre
zambos que por generaciones han pescado mineral de su cuenca con carbón, piedra Medellín y Manizales, atravesar el río por
y lavado oro en el río, al que consideran su caliza, mármol, oro, plata, platino, hierro, el puente de Occidente en Santa Fe de
patrón. Las breñas que frecuentaban, con amianto, entre otros. También abastecen el Antioquia, visitar el mítico Bolombolo de
su tonada de selva y monte, fueron frontera 80% del acueducto de los departamentos León de Greiff, navegar en La Virginia y
hasta que, en el siglo XIX, una oleada de del Cauca y Valle del Cauca. Incluso la fuer- recorrer las cañadas que lo circundan, pues
hombres y mujeres antioqueños se propu- za y el volumen de su caudal han servido como lo dijo el poeta, el Cauca conversa y
sieron sobrepasarla para colonizar nuevas para generar energía de grandes represas. lo cuenta todo.

221
BAJO MAGDALENA

Río San Jorge


A

El limo arrastrado por el río irriga las tierras del


cauce del San Jorge, haciéndolas fértiles cuando
baja el nivel de las aguas. Su vocación es anegar
Arar en las aguas y edificar en las ciénagas las planicies para hacer de ellas tierras sumamente
productivas y que han sido consideradas despensa
agrícola de Córdoba y Sucre.

Sobre la cordillera Occidental, en el


nudo de Paramillo entre Antioquia
y Córdoba, nacen los ríos San
Jorge y Sinú, hermanos que corren
paralelos los primeros kilómetros,
pero que rápidamente se alejan
hacia rumbos contrarios, obligados
por la serranía de San Jerónimo.
Santiago Rincón Leuro

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

de Ayapel recibiendo sus primeros gran-


Al río San Jorge le espera un divagar de des tributarios, los ríos San Pedro y Uré.
386 kilómetros por entre potreros, cenaga- Serpentea por los enormes potreros que
les, tres departamentos, pueblos ganaderos Pequeños corregimientos como Riosucio y anteceden a Montelíbano, tierra de la mina
y de pescadores, de zenúes y santos, de Juan José pueblan su cuenca alta, región de Cerro Matoso, donde soplan los vientos
ferroníquel y manglares, de porro cantao y remota y afectada por años de conflicto de marzo que impulsan el Festival Nacional
bandas pelayeras, hasta su desembocadura armado. En las planicies de Córdoba, el del Barrilete y el ingenio de los monteliba-
en el río Magdalena. río rodea las estribaciones de la serranía neses en la construcción de cometas.

222
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

«Lomillos de indios» les llaman los campe-


sinos a los terraplenes construidos por los
zenúes a orillas de los numerosos canales
de irrigación. El sistema hidráulico abarca
cerca de 50000 kilómetros cuadrados
entre los ríos Sinú y San Jorge. Esto les
permitió mantener cultivos y poblados en
la complejidad de las ciénagas con un en-
tramado de canales y camellones utilizados
para irrigar, encauzar los desbordes de las
ciénagas, disponer de agua en temporadas
secas y mantener áreas a salvo de las
aguas para sus cultivos y viviendas.

Los pueblos rianos suelen ser invisibles


desde el río y se despliegan en la bahía de
alguna ciénaga, como Ayapel, lugar de gran-
des recursos pesqueros. El rumbo del río lo
adorna un santoral de pueblos devotos: San
Marcos le celebra al patrón del río el 23 de
abril, y dos días después, al santo que le dio
agua en lugar de conquistarla quitándole su nombre. San Juan Bautista de Caimito,
terrenos y construyó un intrincado sistema Sucre, cuyo Festival Riosabanero es fiesta de
de canales y camellones adaptándose a las vaqueros y canoeros, oficios de tierra y agua
frecuentes inundaciones. Hoy el sistema en que se suman para mover las recuas hacia
Un laberinto de aguas, el curso vivo del río desuso podría ser una opción para mitigar las zonas que no se han inundado.
San Jorge cambia tras cada inundación y las crecidas que anegan cada año la región San Benito de Abad, Sucre, puerto
cada sequía, tejiendo permanentemente la de La Mojana, dejando a sus habitantes sin comercial donde el Cristo milagroso con-
filigrana fluvial que conforma las regiones cultivos ni viviendas. grega ganaderos, comerciantes y devotos
de La Mojana y la depresión momposina. El San Jorge es región medianera entre en una enorme peregrinación cada 14 de
Cuando el agua retrocede, se van los bagres, el Caribe sinuano y el bajo Magdalena. En septiembre. Antes de su desembocadura,
sábalos y bocachicos, llegan los pastos y los las faenas de vaquería, en las corralejas y el San Jorge es un laberinto de brazos, ca-
cebúes, nómadas entre potreros, pantanos en las fiestas de los santos que bautizan ños y ciénagas. El río despliega un enorme
y lagunas a merced de lo que se inunda y sus pueblos, se encontraron el porro saba- delta, como una mano abierta, que llega al
lo que queda seco. nero y el porro palitiao. Los «chupacobres» río Magdalena por el brazo de Loba junto
Las inundaciones del San Jorge marcan de las bandas pelayeras resuenan al inter- al pueblo de Retiro, en la margen izquierda
los ritmos de agricultores y pescadores pretar «Río San Jorge», porro compuesto del Magdalena. En la margen opuesta
herederos de los zenúes, cultura anfibia por Miguel Emiro Naranjo. Alrededor del está San Francisco de Loba, antesala de
que supo interpretar los caprichos de ríos San Jorge los aires sabaneros conocieron Magangué donde el Magdalena junta sus
y ciénagas, aprendió a vivir en torno al al acordeón. brazos de nuevo.

223
BAJO MAGDALENA

Magangué
Puerto cosmopolita

Anclado en la depresión momposina sobre


el río Magdalena, históricamente, territorio
de cruce de caminos, de conexiones con
el país y con el mundo, Magangué evoca
un centro de comercio y de movilidad
de pueblos que lo han marcado en su
diversidad cultural y, por ende, en sus
universos culinarios y comerciales.
Ramiro Delgado Salazar

Sobre el brazo de Loba, el río en su margen


izquierda recorre territorios de chimilas y
malibú. Allí se fundó Magangué en 1610 y,
en 1925, se constituyó como municipio del
departamento de Bolívar. Puerto que vivió
la navegación por el río en los albores del
siglo XX, representando grandes cambios otras preparaciones. En esa misma ruta se
en la gente magangueleña. encuentran puestos de fritos con la arepa
Ese mundo que construye el río Mag- de huevo, la carimañola, los buñuelos de
dalena con la zona de la albarrada es la frijol, el quibbe, los palitos de queso, con
columna vertebral o arteria principal de la un toque de picante o de suero, y el pedazo
vida del puerto, y es tal su dinámica que de queso costeño.
se vive en una ciudad mirando al río. Una En Magangué se venden diversos tipos
albarrada donde se conversa con el devenir de quesos costeños que viajan por el río y A
fluvial que trae y lleva lo local, lo regional o se acopian en varios puntos de la albarrada.
lo de otras tierras, y a su vez se aísla y se Acompañan el negocio, y disfrute del queso, La navegación a vapor por el río Magdalena
protege del río y sus inundaciones. especias como la pimienta negra y la de olor, y el cruce de caminos de la zona hizo de
Magangué un enclave industrial y comercial
Diversos tipos de puestos instalados la canela en astillas, los cominos, los clavos, heterogéneo con varios molinos arroceros,
a la orilla del río dejan recorrer variados la nuez moscada y otras más. Evocan junto medianas factorías de café molido, jabone-
restaurantes, con sus sancochos de pes- con los quibbes, en la mesa de la fritanga, rías, fábricas de mantequilla, panaderías,
industrias menores de dulcerías y la fábrica
cado o los pescados fritos, arroz de coco, la presencia sirio-libanesa en la región, ya de pandero, hielo, entre otros negocios del
de fideos o de frijol cabeza negra, entre que hacen parte de la comida local. río-comercio.

224
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Deliciosas frutas, propias de la depre-


sión momposina, sirven de paliativo
al calor de la región, ofreciendo en
N
diversas casetas jugo de zapote cos-
teño, de níspero, de guayaba agria, de
tamarindo, de naranja criolla. Entran
en escena los coloridos carritos de Bajo
raspado con jarabes, almíbares y otras Magdalena 200 km
delicias para hacer más llevadera la
vida ribereña y tropical.

Ver el mapa

Un puerto ribereño como Magangué apostó


en su devenir histórico por ser un lugar de
acopio y comercio del ganado de la zona.
Así, organizó ferias ganaderas desde finales
del siglo XIX bajo la tutela de la Candelaria,
dialogando entre lo sagrado y lo profano, su-
mándole al municipio el mundo de las músicas
locales y las bandas llamadas papayeras.
Dichosa la albarrada que provee el mundo
del tabaco, las calillas en sus diversos tipos,
sus hojas y las señoras con su mundo de La Virgen de la Candelaria es patrona del
dobladoras y fumadoras de tabaco. A su municipio. El 2 de febrero, día de las can-
lado está la panadería local y regional delas, se celebra su fiesta, cuya imagen de
de las panochas de coco por dentro, los virgen negra recorre las calles magangue-
espejuelos y los arequipitos en sus cajas de leñas en procesión, engalanada de flores
En la albarrada está a la venta el pescado maderas locales, los adorotes de casabe, la y oro. La creencia se aviva anualmente
fresco o el seco y salado, que en épocas de panela melcochuda, las almojábanas y otros siendo la fiesta patronal y el momento
cuaresma se acompaña con la oferta del dulces y amasijos locales que se concentran de congregación de las parentelas y las
tamarindo, de las guayabas agrias, de las en el sector. amistades y las comilonas.
berenjenas, el zapote costeño y el níspero. En esos ires y venires escuchamos las Magangué hoy tiene una dimensión de
La albarrada es el mercado infinito de ventas callejeras que van anunciando no solo puerto cosmopolita ligada a más de un siglo
puestos que surten los asuntos necesarios el peto caliente, sino el tinto o las palenque- de transporte por el río y de conexión con
de la casa en misceláneas con ollas, platos ras voceando sus dulces y, especialmente, numerosos pueblos de Antioquia, la Mojana
de peltre, calderos, cucharas de palo, de sus alegrías con coco y anís. Se escucha la y el sur de Bolívar, cuyas músicas, celebra-
totuma, musengues, baldes y otras mil ca- algarabía de los vendedores de butifarras y ciones, cocinas y comercio continúan aún
charrerías que soportan la vida de la gente. de pan árabe recién salido del horno. ancladas a esa vida de río y de ciudad.

225
BAJO MAGDALENA

Virgen de la
Candelaria
La morenita de las candelas

El culto a la Virgen de las Candelas


o de la Candelaria es una arraigada
tradición en gran parte del Caribe
colombiano y de especial afecto
en la región del bajo Magdalena.
Ella es la patrona de varios de los
municipios que se asientan a orillas
del río, donde celebran con gran
pompa su fiesta el 2 de febrero.
Sandra Marcela Durán Calderón

rendirle tributo con grandes celebraciones,


representadas en procesiones, actos litúr-
gicos y festejos populares.
La devoción de los magangueleños por A
En la orilla occidental del brazo de Loba del esta advocación mariana proviene desde
LA PATRONA DEL BAJO MAGDALENA
río Magdalena, se ubica la ciudad Puerto de la época colonial y se relaciona con dos
Además de su santuario en Magangué, la Virgen
Magangué, conocida como «la capital de los imágenes: una pintura de caballete y una de la Candelaria es venerada en otros municipios
ríos» por ser el punto geográfico donde los imagen de bulto, en torno a las cuales se ribereños de Bolívar como Barranco de Loba,
ríos Cauca y San Jorge tributan sus aguas ha configurado una tradición espiritual muy Margarita, Río Viejo y Talaigua. En la capital del
departamento, Cartagena, su santuario en el
al Magdalena. Allí, situado frente al malecón arraigada. Estas figuras son portadoras de cerro de la Popa es el más reconocido y visitado
como si custodiara el Magdalena, se levanta un sinnúmero de significados que mantie- de la ciudad. También es la santa patrona de El
imponente el santuario de Nuestra Señora nen vivo el fervor por la Virgen Negrita o Banco, Magdalena. Y aunque la advocación es la
misma, cada población tiene sus particularidades
de la Candelaria, hasta donde centenares Morenita, como afectuosamente la llaman tanto en los relatos de origen de las imágenes
de devotos llegan en peregrinación para sus creyentes. como en las maneras de celebrar la festividad.

226
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

LA PROTECTORA DE
LAS FAENAS DEL RÍO
En el frontispicio del santuario
de Magangué, hay un vitral de la
Candelaria sobre una canoa que
recuerda que la Morenita también
navega junto a pescadores,
chaluperos, areneros y a todos
los habitantes de las riberas que
invocan su protección en sus
labores cotidianas en el río.

LA VIRGEN DE LA CANDELARIA
Y EL MOHÁN
El cuadro de la Virgen tiene, en la parte de
abajo del marco, una media luna con dos estrellas
ubicadas en cada extremo; en el centro se divisan
el rostro y las alas de un ángel. En torno a esta
pieza repujada en plata se ha construido un relato
mítico que señala que la figura no es un ángel,
sino el Mohán, una figura mitológica del folclor
colombiano. Se dice que la Virgen de la Candelaria
tiene encadenado a sus pies al Mohán y que, de no
ser por ella, ya habría devorado a toda la población
y habría hecho crecer el Magdalena.

En Magangué, el 2 de febrero es un aconte-


cimiento muy importante: es la fiesta más
representativa del año en la que todos los
feligreses acuden a la catedral para venerar a
N
la Virgen de la Candelaria. Durante los nueve
días previos a la gran celebración, los devotos
Bajo participan de misas y procesiones que son
Magdalena 200 km
El lienzo de la Virgen de la Candelaria, cuya acompañadas por una banda musical. En las
fecha y autor se desconocen, llegó a Magan- procesiones, el pueblo acompaña la imagen
gué a mediados del siglo XVIII de las manos escultórica que es ataviada todos los años
del «pacificador de indios», N. Monroy. El con vestidos finamente confeccionados por
cuadro fue ubicado en la antigua ermita de magangueleños, que compiten entre sí para
la plaza del Morro del barrio sur y, posterior- tener el honor de vestirla. Los trajes son ob-
mente, fue trasladado a la iglesia parroquial sequiados por los devotos en agradecimiento
que quedaba en el mismo sitio donde hoy se por los favores y milagros recibidos.
erige la Catedral Mayor de Nuestra Señora de Además de las ceremonias religiosas, se
la Candelaria. La imagen fue entronizada el realizan diferentes muestras culturales que
8 de diciembre de 1772, 20 años antes de la incluyen danza, música y gastronomía. En
terminación del templo. Tiene un marco en el marco de esta fiesta patronal, también
plata repujada de 20 centímetros de ancho se llevan a cabo las Ferias de Magangué,
que fue elaborado por orfebres momposinos celebradas desde el siglo XIX, y el Festival
Ver el mapa
en 1809. del Retorno.

227
BAJO MAGDALENA

Manatíes en el
A

La gestación de una manatí dura 12 meses y


usualmente solo tiene una cría luego de más

río Magdalena
de 30 horas de parto, tiempo en el que rotan
en su eje y giran en círculo en una danza
con la que terminan la gestación.

Del mito a la realidad

Desde la Edad Media, los navegantes de


diversas culturas han relatado historias
sobre la sirena, criatura mitológica con
cuerpo de mujer y cola de pez. Este mito
se ha extendido por todo el mundo y en
América no fue la excepción. Los pueblos
nativos del continente americano tenían
referencias acerca de animales acuáticos
con aspecto humano. Posteriormente, los
primeros cronistas de la Colonia contaron
de la presencia de sirenas en este
territorio, incluyendo el mismo Cristóbal
Colón, que aseguró en sus memorias
haber visto tres. Estas mitológicas
sirenas eran, en realidad, manatíes.
Diego Alejandro Gómez Hoyos

Bajo
Magdalena 200 km

Además, salen a la superficie a respirar con


poca frecuencia, ya que pueden aguantar
En la cuenca baja del río Magdalena, llegan- sumergidos hasta 20 minutos. En reempla-
do a la altura de Barrancabermeja, habita zo de patas traseras, el manatí tiene una
el manatí del Caribe (Trichechus manatus), aleta caudal que recuerda la forma de los
especialmente en ciénagas, el curso prin- remos usados por los mismos pescadores
cipal del río y sus zonas de inundación. La del Magdalena. También tiene un par de
turbidez propia de estas aguas y el sigilo aletas pectorales que, en sus extremos,
con el que nadan, gracias a su cuerpo hi- poseen uñas, característica que diferencia
Ver el mapa
drodinámico, los hace casi imperceptibles. al manatí caribeño de las otras especies.

228
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Los nombres comunes y los mitos de las


sirenas han tenido influencia en la asignación
de la nomenclatura taxonómica de estos
organismos. El orden al que pertenecen todos
los manatíes y vacas marinas se denomina
Sirenia y este nombre se utilizó por primera
vez en 1811. Por otra parte, el manatí del Caribe
fue clasificado por Lineo en 1758 en su obra
Systema naturæ con el epíteto «manatus».

queño orificio sin oreja detrás de sus ojos.


Con sus pelos modificados se considera que
son unos especialistas del tacto.
Muchas poblaciones del manatí caribeño
han desaparecido y otras son vulnerables a
la extinción como en la cuenca del río Mag-
dalena. Sus amenazas incluyen la cacería
para su uso o eliminación por percepciones
negativas —cada vez menos frecuentes—,
muertes por colisión con botes a motor o
por quedar atrapados en redes de pesca,
así como la degradación de su hábitat por
la deforestación, drenaje de ciénagas y
contaminación del agua. En el río Magda-
lena, durante las jornadas de navegación
de antaño, se observaban ecosistemas que
alguna vez albergaron una alta biodiversi-
dad asociada al río, incluyendo poblaciones
de manatíes. El mismo nobel de literatura
colombiano, en la novela El amor en los
tiempos del cólera, se permite describir los
cambios que han ocurrido en los trayectos
navegables del río a través del relato de
uno de sus personajes, quien describió a
los manatíes: «Amamantaban sus crías con
sus grandes tetas maternales y sorprendían
a los pasajeros con sus llantos de mujer».
Si bien esta descripción recrea su relación
mitológica con las sirenas y sonidos de
mujer, porque los manatíes no tienen
Los manatíes son mamíferos acuáticos vocalizaciones muy conspicuas, al parecer
particulares, pues tienen características los manatíes con sus crías sí pudieron ser
poco frecuentes en los mamíferos, como parte de estos paisajes, como también lo
B seis vértebras en el cuello que no les per- retratan James Stewart y William Home en
mite girar la cabeza. Pueden reemplazar 1837 con su obra Manatus: The Manatu of
La palabra manatí proviene de la voz arahuaca y
actualmente es de uso común para referirse a las durante toda su vida los dientes molares y the West Indies. Posteriormente, Gabriel
dos especies de manatíes que se distribuyen en su intestino puede llegar a medir 40 metros García Márquez, unas páginas más adelan-
la cuenca del Amazonas (Trichechus inunguis) y de longitud. te, supera la narración novelesca de ficción
en el Caribe y tributarios (Trichechus manatus).
En la depresión momposina y el Magdalena Para estar bajo el agua, los manatíes con una descripción desgarradora, casi que
medio, la Fundación Sirenas realiza esfuerzos cierran sus fosas nasales con válvulas anecdótica, de lo que son hoy los manatíes
para la conservación del manatí y su hábitat con herméticas y su diámetro es un poco mayor en el río Magdalena: «Los manatíes de
comunidades locales. También, en el Magdalena
medio (departamentos de Santander, Antioquia y al de sus ojos. Su agudeza visual es alta a grandes tetas de madres que amamantaban
Cesar) el proyecto Vida Silvestre, de la mano de pesar de los pequeños ojos y tienen sus a sus crías y lloraban con voces de mujer
Cabildo Verde, ha trabajado en acciones puntuales sentidos del oído y el tacto bien desarro- desolada en los playones eran una especie
para mejorar el hábitat y atender las emergencias
de la especie, por medio de una red de varamien- llados. Pueden escuchar frecuencias más extinguida por las balas blindadas de los
tos, enmarcado en un plan de acción regional. bajas que los humanos a través de un pe- cazadores de placer».

229
BAJO MAGDALENA

Mompox
Una ilusión de la memoria

¡Ay, Mompox! El general Simón Bolívar


dijo que no existía al pasar moribundo
por su orilla en su octavo y último
viaje por el río Magdalena. Era quizás
el desencanto de su ruina política, la
frustración de arribar al puerto que le
diera años atrás la gloria y le hiciera
posible el sueño de la libertad de
América o quizás no quería encontrarse
con la que fue su amante en la Campaña
Admirable, la joven Fernanda, hija de
un adinerado minero de Rionegro. Este,
según José Palacios, había arribado por
esos días al puerto. Bolívar, no. Mompox
sí existe y es necesario llegar a ella,
es la «tierra de Dios» que palpita en el
corazón del río Magdalena.
Germán Ferro Medina

La villa de Santa Cruz de Mompox fue A


fundada en la primera mitad del siglo XVI,
Mompox es un pueblo de oficios: areneros,
cuando comenzaba una práctica funda- joyeros, escultores, forjadores, pescadores, Le siguen la calle Real o del Medio y la
cional de poblaciones que los españoles cocineras, navegantes, poetas y, entre ellos, calle de Atrás, paralelas al río de un puerto
erigirían con sagrado juicio a lo largo del también la ebanistería, que ha aportado al río con vocación de alojar a una clase adine-
y a su espíritu la mecedora momposina, una
río Magdalena y en cada orilla. Esto para versión criolla de la mecedora vienesa. En rada, hacendera y dedicada especialmente
ir ascendiendo por las dos cordilleras en ella nos sentamos, nos mecemos y arrullamos al comercio, aprovechando la estratégica
una tarea de reconocimiento y de explo- para ver pasar el tiempo lento, el río manso, la ubicación en el río que comunicaba a
brisa escasa; mecedora para el descanso de un
ración sistemática para poder así ocupar, largo viaje, que invita a un recorrido por el río. Cartagena con el interior de la Nueva
controlar y administrar un territorio para Granada y su capital hasta el siglo XIX. El
el catolicismo en el Nuevo Mundo. comercio de Mompox fue posible por la
Con escasos 29 metros sobre el nivel de ladrillo y primera calle, Mompox organiza esclavización de la población indígena para
del mar, Mompox se salva de la gran llanura su urbanismo siguiendo la sinuosidad del río la movilización de las canoas y, más tarde,
aluvial, conocida como la depresión mom- desde la iglesia de Santa Bárbara hasta la de de un grupo numeroso de bogas, una nue-
posina, y se extiende a lo largo del río en un San Francisco. Todas las órdenes religiosas va clase de hombres libres —zambos—. Los
territorio insular formado por dos brazos del (dominicos, agustinos, franciscanos y jesuitas) champanes de los bogas transportaron,
río. Por más de dos kilómetros, el puerto le se asentaron temprano y construyeron igle- durante cuatro siglos, a punta de palanca
da la cara al río que lo vio nacer en el brazo sias, claustros y colegios para la educación las mercancías y las personas de ida y
derecho del Magdalena, que también lleva su de la élite criolla y desde allí avanzar en la vuelta hasta Honda, su hermana histórica
nombre. Protegida por la albarrada, muralla cruzada de la fe y el oro aguas arriba. y comercial en el alto Magdalena.

230
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N

Mompox, como muchos otros lugares del río,


lo que cuenta son las presencias: personas
que con su abrazo y saber te reciben y te Bajo
contagian con su afecto y alegría, con su Magdalena 200 km
generosidad. Algunas reparten quesos como
don Pupo, otras ofrecen deliciosos platos en
el comedor costeño de doña Meri, esculpen
tallas religiosas como las del maestro Tobías,
enseñan su oficio de joyero como Lucho
Ramírez, recorren las ciénagas con Fredy el
canoero u ofrecen bailes, tambora, o cantos
de río con don Abundio y sus traviesos.

Ver el mapa

cuya procesión delirante entra por fin a las


El río Magdalena tomó, a mediados del seis de la mañana, su santa Bárbara, que
siglo XIX, la decisión de mover su cauce conjura los rayos, su queso de capa, su vino
mayor por el otro brazo llamado de Loba. de palma, su dulce de limón, sus casabitos y
Entonces Mompox se fue quedando aislada su mote de queso. ¡Qué sabor tiene Mompox!
y solitaria, en un estado al parecer sin Mompox es la música y la fiesta inspira-
tiempo que, de manera excepcional, per- da en el río que acompaña los pasos con
mitió la conservación de su arquitectura y antiguas y solemnes interpretaciones de
B tradiciones, de sus ricas y frescas casonas, piezas coloniales en viejas partituras o
con sus esculturales ventanas de todas las viaja al carnaval de Barranquilla con baile
Llegar a Mompox por el río es un placer formas que sostienen en la base la forja de coyongos, son de negro, chandé, farotas
inigualable al caer la tarde. Se van prendiendo
las luces, las iglesias se asoman con su con delicados adornos y trenzados, como y pilanderas; es juego, cultura de río, medio
arquitectura al río. En cada sector hay un la joyería en filigrana de larga tradición en ambiente, resistencia y creación colectiva
puerto cuyas escalinatas bajan hasta el río el puerto que ha elaborado, desde tiempo de viejas y nuevas tradiciones. Un Mompox
para recibirnos; se distinguen sus callejones,
las viejas bodegas, sus pies derechos que atrás y como en un sueño macondiano, los refugio histórico de cartageneros, asiento
soportan los portales y adornan los patios y pescaditos de oro. prehispánico de malibú, morada de marque-
sus puertas y ventanas de casa que esperan la Ahí está Mompox, con su inigualable ce- sados, lugar de nacimiento del gran poeta
llegada del viajero, algunas de ellas converti-
das en hoteles y pequeños restaurantes. Hay lebración de Semana Santa, mestiza, negra, Candelario Obeso, que le cantó a los bogas
una magia indescriptible, un tiempo que llega popular, hipnotizante con sus pasos que se en su propio idioma. Mompox, patrimonio
del pasado y que evoca antiguas travesías, un mecen en una orgía mística, agenciada y mundial inscrito en la lista de la Unesco
paisaje silencioso y un río calmo que invita a
un estado del alma nostálgico y abrazador de soportada por los nazarenos, con su cristo a desde 1995, lugar único que insiste y per-
creer haber estado allí, de no querer irse. prueba de inundaciones, su santo sepulcro, severa como joya viva del río Magdalena.

231
BAJO MAGDALENA

Los malibú
Antiguos pueblos anfibios del bajo Magdalena

A orillas del Magdalena, entre lo que hoy


es Tamalameque y la desembocadura del
río, se ubicó un grupo indígena entre los
siglos VII y XVI dedicado a la pesca, la
navegación y el comercio, conocidos
en las crónicas españolas como los
malibú. Esta sociedad estableció una
estrecha relación con el Magdalena,
reconociendo actualmente varios
elementos de su legado en las
tradiciones culturales del Caribe.
Sergio Andrés Castro Méndez, Javier Rivera Sandoval
y Andrés Camilo Beltrán González

La llegada del río Magdalena al mar Cari-


be crea un paisaje que combina grandes
espejos de agua conectados entre sí por
canales que se desbordan en épocas de
lluvia y se secan en épocas de intenso sol.
Para poder vivir, es necesario entender las
dinámicas del río y saber aprovechar los para cocinar, almacenar agua e, incluso,
recursos que cada estación brinda, como lo algunas que fueron empleadas como ajuar
hacen algunos peces que migran río arriba para enterrar a sus muertos. También han
u otros animales que esperan enterrados encontrado los restos de artefactos que uti-
con paciencia las mejores condiciones para lizaron para cazar, pescar y vestir, al menos
salir a comer. aquellos que resistieron el paso del tiempo carbonizadas, junto a algunos artefactos
Así también tuvieron que aprender a por estar elaborados en piedra, cerámica, en piedra como metates y budares, son
adaptarse los grupos de personas que hace huesos de animales y conchas. Hoy pueden la evidencia de un gran conocimiento del
1300 años llegaron a este paisaje en busca ser visitados en exposiciones y museos del cultivo de plantas como el maíz y la yuca.
de un espacio para construir sus viviendas antiguo territorio malibú como Mompox, Se han encontrado asentamientos
y llevar a cabo una vida en comunidad. Sus San Jacinto, Cartagena, Barranquilla, Ga- malibú en diferentes ambientes dentro
ancestros nacieron en el Caribe venezolano lapa, Tubará, Malambo, entre otros. de la cuenca baja del río Magdalena.
y hablaban la lengua karib. A su llegada, Así, hoy sabemos que realizaban arpo- Sitios arqueológicos en las cimas de las
ocuparon la ribera del río Magdalena y nes con las mandíbulas de caimanes para colinas, cercanos a las ciénagas, al lado
su sistema de ciénagas inundables. Estos cazar animales de gran tamaño. El hallazgo del cauce principal del río y en el litoral.
pueblos son conocidos en la arqueología de broches, colgantes, cubresexos y de Estos distintos ambientes permitieron que
como la sociedad malibú. muchas cuentas de collar nos indican la cada comunidad experimentara diferentes
Los arqueólogos han encontrado los importancia que tenía vestir bien dentro formas de elaborar su cerámica y conse-
vestigios de lo que fueron sus aldeas, de sus comunidades. La comida también guir sus alimentos. Incluso, la diversidad
siguiendo el rastro de los residuos que se hace visible en estos residuos: huesos de espacios pudo estar acompañada de
dejaron sus actividades cotidianas. Entre de venado, ponches, hicoteas, bocachicos, diferencias étnicas, reflejadas en las formas
estos se pueden encontrar fragmentos de bagres y mojarras son el resultado de lar- de enterrar a sus muertos o la manera para
vasijas de barro, las mismas que utilizaron gas jornadas de cacería y restos de plantas expresar los rangos de poder.

232
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El saber navegar de los malibú fue fundamental


en los procesos de conquista y colonización por
parte de los europeos, quienes aprovecharon las
dinámicas que tenían los malibú para adentrarse
en el territorio y diseñar rutas para la circulación
de productos y personas a lo largo del río con la
actividad de la boga. Sin embargo, la sobreex-
plotación que sufrieron junto con el ataque de
enfermedades como la viruela o el sarampión
diezmó significativamente a la población indígena,
lo que obligó a introducir a esclavizados de origen
africano para que continuaran con la boga.

Nombres de comunidades indígenas que


aparecen referenciadas en crónicas de Bajo
Magdalena 200 km
conquistadores y que aún hoy sobreviven
pueden hacer pensar que algunos de los
grupos que hacían parte de la sociedad
malibú eran los pacabuyes, los sondagua
y los mocaná.
La sociedad malibú llegó a tener un
profundo conocimiento del río y sus pai-
B
sajes, con el que consolidaron un sistema
de navegación que permitió el comercio Los rasgos comunes entre los diferentes pueblos
entre comunidades. Incluso permitió la malibú muestran un profundo conocimiento
del manejo de la concha para la elaboración de
comunicación con la sociedad Tayrona, accesorios, la decoración de su cerámica que
con quienes comerciaban materias primas se compone de líneas y puntos dibujadas en la
y, en ocasiones, adoptaron ciertos rasgos superficie de la vasija antes de su cocción, o
decoraciones ahumadas realizadas con ayuda de
estilísticos en figuras zoomorfas que podrían hojas y resinas vegetales, y de aerófonos, que
Ver el mapa
indicar intercambio de ideas. pudieron acompañar festividades.

233
BAJO MAGDALENA

Joyería de
Mompox
La travesía de la filigrana

El antiguo puerto de Mompox, que


acopiaba los metales que serían
enviados a Europa y las monedas usadas
por los comerciantes, vio originarse el
trabajo con metales preciosos gracias a
la influencia de la Iglesia y de las familias
de clases españolas dominantes, quienes
fomentaron la migración de artesanos
orfebres provenientes de España.
Mario Danilo Reina Cardona

La abundancia de oro y plata que pasaban


por el puerto y la necesidad de elaborar ob-
jetos religiosos decorativos para iglesias y
hogares, así como la creación de accesorios
de uso personal para una élite comercial A
y hacendada establecida en Mompox,
permitieron el asentamiento de muchos LA FILIGRANA
maestros artesanos. Ellos trajeron sus téc- La filigrana es una técnica de la joyería; su
nombre se deriva de los pequeños gránulos
nicas orfebres, transmitidas de generación que se forman al laminar el hilo entorchado
en generación, lo que le confirió a la villa de de oro y de plata. Estos crean una cintilla que
Santa Cruz de Mompox la fama de ciudad se introduce en estructuras conocidas como
guías. A medida que avanza en su pieza, el N
joyera que ostenta hasta hoy. joyero elabora ramales, panderos, caracoles,
La filigrana recorre un largo camino zigzags, ochos, tirados, entre otros tipos de
hasta llegar al territorio colombiano. Su ori- rellenos, que resaltan diversos detalles en Bajo
las piezas. Los artesanos de Mompox son Magdalena 200 km
gen se remonta a la antigua Mesopotamia, reconocidos por representar con lujo de
entre el Tigris y el Éufrates, y al comercio detalles y diseños el entorno del río.
con el norte de África, el Mediterráneo y
Asia, lo que sembró este conocimiento en
distintos lugares como la península ibérica. ese entonces, el estampado fue la técnica
Allí, la posterior expansión del islam aportó por excelencia con sus famosos pescaditos
nuevas formas de trabajar los metales de oro, evocados por Gabriel García Már-
preciosos, lo que llevó a los orfebres al quez en su novela Cien años de soledad,
perfeccionamiento del manejo de técnicas donde José Arcadio Buendía se refugia en
previamente conocidas como la filigrana. el final de sus días en su taller de joyería.
Esta técnica fue traída a la actual Co- La filigrana eventualmente se abrió paso
lombia en los tiempos de la Conquista y la en objetos de gran formato como cruces,
Colonia y se desarrolló en pueblos como cofres, ornamentos del hogar, ropa y tam-
Barbacoas, Ciénaga de Oro, Santafé de bién en apliques de joyas, distinto de como
Ver el mapa
Antioquia y Mompox. En este último, hasta la conocemos hoy.

234
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

LA PRUEBA DE ORO
Anteriormente, cuando un joven quería aprender
el oficio, debía someterse a diferentes pruebas por
medio de las cuales los maestros joyeros buscaban
comprobar su interés, su paciencia y su constancia.
Una de las pruebas más utilizadas fue la de cuajar
el agua: el aspirante debía revolver con una rama
el agua servida en una olla puesta a la intemperie
hasta que esta espesara. Muchos perseveraban en
su tarea, expuestos a los fuertes rayos del sol y el
calor extremo, mientras que otros se rendían en
el proceso. Los maestros esperaban hasta el final
del día; quienes seguían sentados revolviendo eran
invitados a regresar al día siguiente y continuar
con su tarea. Al final, quienes regresaban a intentar
cuajar el agua eran aceptados como aprendices
en el taller; su paciencia era valorada para ser un
verdadero joyero.

aumenta conforme sube el sol; sin embargo,


el joyero se encarga de elevarla a los 1000
grados apenas prende su soplete para fun-
dir el metal y convertirlo en lingotes o en
barras. Con el martillo golpea el material y
luego lo pasa por el laminador. La máquina
disminuye el grosor del lingote hasta un
calibre muy delgado. Luego, el burro de
madera —construido por carpinteros del
pueblo—, sumado a la hilera le permite al
joyero reducir el metal al calibre de un hilo.
Una vez preparado se dobla el hilo y, sobre
una tabla, este se mueve de adelante hacia
atrás para entorcharlo. Luego, los maestros
llevan a cabo el proceso de escarchado, en
el que se aplana el hilo trenzado y se crea la
cintilla de filigrana. Se enrolla la cintilla con
un perno, que se introduce en el cuerpo de
la pieza, decorada con diferentes rellenos
que van dando vida a la figura en cons-
trucción. Una vez terminado el proceso de
A principios del siglo XX la filigrana en joyas relleno se suelda la pieza con un soplete
se popularizó y desplazó otras técnicas. de gasolina y fuelle. Finalmente, se brilla
Esto llevó a todos los talleres a aumentar insectos colman el espectro de la creación, la joya que queda lista para ser apreciada.
la producción y la creación de estas piezas. desplazan las tradicionales figuras religiosas Hoy Mompox se conoce como la ciudad
También permitió diseñar formas variadas, y se dejan ver en las vitrinas de los nume- de la filigrana, especialmente en plata, y la
más orgánicas, con las que se representó rosos talleres de joyería. gran habilidad de sus maestros y calidad de
la diversidad de la fauna y flora que se en- Muy temprano en la mañana los sus piezas trasciende fronteras. Termina
contraba en la región, usando el río no solo maestros abren las puertas de su taller allí el viaje histórico de una técnica que
como fuente de alimento o de transporte, de filigrana a la espera de la llegada de atraviesa continentes, mares y ríos para
sino también como inspiración plena. Es los clientes habituales y turistas, en una llegar a un lugar que perpetúa un cono-
aquí donde las aves, las flores, los árboles, tarea de ilustración y pedagogía del oficio, cimiento milenario entre familias y sus
las hojas, las mariposas, los peces y los muy valiosa. La temperatura de Mompox manos creadoras.

235
BAJO MAGDALENA

Semana Santa
de Mompox
El goce festivo de la expiación

La Semana Santa que conmemora la pasión, muerte y


resurrección de Jesucristo es una de las expresiones culturales
más importantes del mundo católico. Inscrita en esta
tradición, responde a un canon oficial con reglas, liturgia y
códigos preestablecidos, pero su verdadero significado
y valor está en el modo en que cada población ha
interpretado y recreado ese canon a la luz de sus
propias creencias y costumbres, haciendo de esta
celebración un elemento renovador de símbolos
para la cultura local del bajo Magdalena.

Sandra Marcela Durán Calderón

En Mompox, las procesiones de Semana De allí provienen los nazarenos, gente de EL PASO ROBADO
Santa tienen una larga tradición con más todas las clases sociales de la villa y de Es una procesión única en Mompox que se realiza
de 400 años de celebración ininterrumpida. los poblados cercanos, hijos de los gran- el Viernes de Dolores. Inicia a la media noche
cuando todo el pueblo y los nazarenos llegan
Con enorme sentido y participación popular, des señores y del pueblo de pescadores, a la iglesia de San Francisco para robar el paso
se realizan desde el año 1564 y, en honor a campesinos y artesanos. Ellos son los (es decir, el soporte o anda) de Jesús nazareno.
su privilegiada ubicación como puerto colo- protagonistas de la pasión festiva al llevar Luego es llevado en procesión a la iglesia de
Santo Domingo para que oficien misa. Terminada
nial a orillas del Magdalena, congregan para sobre sus hombros el peso de las andas de la celebración, comienza la ceremonia del Despe-
la celebración a los pobladores mestizos cada uno de los pasos de la procesión. El dimiento. Con tristes cantos se despide a Jesús
y zambos de origen indígena y africano esfuerzo y dolor por sostener o aguantar y a su santísima Madre. Al amanecer se regresa
el paso nuevamente a la iglesia de San Francisco.
que conforman la región circundante de el paso se hace como pago de una manda Esta procesión rememora una disputa colonial
la depresión momposina. a Dios por un milagro recibido. entre las órdenes de agustinos y franciscanos.

236
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

EL SIMBOLISMO DEL RÍO EN


LAS PROCESIONES
La procesión del Jueves Santo se recorre del Barrio
Abajo al Barrio Arriba, es decir, en contra de la
corriente del río. Esto simboliza que Jesús va con
su cruz a cuestas, luchando contra la corriente,
soportando golpes y sufrimiento. El Viernes Santo
el trayecto es al contrario: del Barrio Arriba al
Barrio Abajo. Esto representa que el cuerpo inerte
de Cristo es arrastrado sin oponer resistencia
alguna por la corriente del río Magdalena. El río es
lucha, muerte y resurrección en un poblado lejano
que hoy es patrimonio de la humanidad.

Bajo
Magdalena 200 km

LOS NAZARENOS Ver el mapa

Visten con una túnica azul turquí.


Ceñido a la cintura llevan un cordón
blanco de donde cuelgan, hasta la
altura de los tobillos, cinco borlas
que representan las heridas de principales que corre paralela al río Mag-
Jesús en la pasión y muerte. En su
espalda y hombros usan un manto dalena. Los desfiles duran, por lo general,
blanco que se sujeta en el pecho. entre ocho y diez horas; comienzan hacia
Sobre la cabeza tienen un capirote las cinco de la tarde y terminan a las tres de
con una tela recogida sobre la
frente que, en ocasiones, se suelta la mañana, aproximadamente. Esto ocurre
para cubrir la cara. debido a las condiciones climáticas de la
zona, ya que en el día las altas temperatu-
ras y el sol dificultan y hacen más pesado
el tránsito de las procesiones, lo que sofoca
a las personas; y, aunque son unas pocas
cuadras, la procesión se detiene muchas
veces para el descanso, el relevo y la fiesta
desplazándose lentamente al compás de profana. Sin duda la Semana Santa de
la música. De manera pausada se marcha Mompox hace parte de un disfrute colectivo
de izquierda a derecha y se alterna con de carácter catártico y es un lugar para
La Semana Santa momposina se caracte- dos pasos adelante y uno atrás, lo que el encuentro y la ruptura de lo cotidiano,
riza por sus procesiones marchadas. Las les da una bella y solemne cadencia a las donde la calle es el gran escenario para la
marchas son piezas musicales propias de imágenes religiosas. representación ritual de la vida y muerte
compositores momposinos que interpreta La mayoría de las procesiones se llevan de Jesús, lo que hace de esta celebración
la banda. Estas sirven de fondo rítmico a cabo en horas de la noche y a lo largo religiosa un acto público, festivo y popular
para que los nazarenos marchen los pasos de la Calle Real del Medio, una de las vías por excelencia.

237
BAJO MAGDALENA

Cementerio
de Mompox
Ciudad histórica con una necrópolis inigualable

El cementerio de Mompox es un lugar significativo


y seductor por su valor histórico, arquitectónico y
ritual, que le ha valido una declaratoria patrimonial
de carácter nacional. Ubicado en Mompox, la isla
fluvial más grande de Latinoamérica. La historia
de este importante enclave urbano a orillas del río
Magdalena se encuentra condensada en su necrópolis
de blancos sepulcros, donde reposan los restos
mortales de destacados políticos, militares, poetas y
ciudadanos del común, quienes son custodiados con
orgullo y devoción por todos los momposinos.
Eloísa Lamilla Guerrero

Uno de los lugares históricos y culturales


más llamativos de Mompox, puerto que du-
rante la Colonia y comienzos de la República
fue un reconocido punto comercial sobre el Actualmente, en la zona exterior del cemen-
Magdalena, es su cementerio municipal. terio, los visitantes encuentran un pequeño
Ubicado en el emblemático barrio Santo Do- parque donde es posible sentarse y resguar-
mingo, los planos del cementerio de Mompox darse del sol bajo sus frondosos árboles. Un
fueron unos de los primeros proyectos de escenario propicio para leer, descansar y
cementerios a las afueras de las ciudades disponerse para recorrer la seductora ciudad
de la Nueva Granada. de los muertos.
Fundado en 1831, este cementerio fue El recorrido por el cementerio de Mom-
construido por recomendación del sabio y pox inicia frente a su majestuoso portal
sacerdote José Celestino Mutis, quien señaló en arco de medio punto construido en Entre ellos podemos destacar al prócer de
la necesidad que tenía la villa de Mompox mampostería tradicional y coronado con un la independencia Hermógenes Maza, cono-
de un lugar funerario amplio y distante de frontón con tres esculturas en cada vértice. cido como «el ángel exterminador» por su
la población, para contrarrestar la propaga- Allí sobresale una sugerente inscripción que crueldad, venganza y sevicia desmedida, al
ción de epidemias ocurridas por el entierro da la bienvenida e invita a la reflexión de punto en el que se le recuerda por meter a
dentro de las iglesias y solares. Además, los visitantes: «Aquí confina la vida con la los prisioneros de Tenerife en zurrones de
por considerar que el auge, crecimiento e eternidad». El corredor principal es en ladri- cuero y lanzarlos vivos al río Magdalena,
intercambio ribereño hacía que más y más llo y a 60 metros de la entrada remata en cumpliendo así las órdenes del Libertador,
personas llegaran a vivir y morir allí. Fue una pequeña capilla de velación enmarcada quién había ordenado que no se derramara
así como, en 1840, la capilla y el altar del con dos campanarios. El color terracota del una gota de sangre enemiga. Maza murió a
cementerio fueron terminados y el obispo piso contrasta con el blanco inmaculado y los 55 años en Mompox, pobre, amargado,
de Santa Marta consagró el lugar, haciendo perpetuo de los mausoleos familiares y las olvidado y alcoholizado a causa de una
oficial su inauguración. tumbas de reconocidos personajes. disentería aguda.

238
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

Un consejo es ingresar a la capilla


de estilo italiano y piso ajedrezado
Bajo para detallar la exhibición de tallas
Magdalena Ver el mapa
200 km en madera de ánimas en pena,
las cuales dialogan con la fuerte
religiosidad y fervor popular que
tienen los habitantes de Mompox
hacia estas entidades. Esto es
especialmente evidente durante la
Semana Santa, cuando el miércoles,
locales y turistas se congregan en el
cementerio en las horas de la noche
para rendir homenaje a sus muertes
con una serenata interpretada por
las bandas de la región, y llenar
de velas, flores y música sacra a
aquellos que ya partieron.

Un rasgo llamativo del cementerio de Mompox


que genera fascinación e inquietud es la
abundante presencia de gatos que viven y
se pasean por esta calurosa ciudad de los
muertos. Según relata la oralidad, el primer
gato llegó con la muerte de un joven amante
de los felinos que, poco a poco, fue atrayendo que la poesía hable con los ritmos del Mag-
más y más de estos animales hasta que se dalena, usando la cultura oral de los bogas y
formó una inmensa colonia. La presencia el mundo negro y mestizo para resignificarlo
de tantos gatos en el cementerio evoca la
veneración del antiguo Egipto con los felinos, desde el lenguaje poético y literario.
una relación extraña, pero poética. Los visitantes que recorran el cemente-
rio de Mompox podrán sorprenderse con antiguos, elaborados en mármol de carrara.
el hallazgo de otros personajes y familias Sin embargo, puesto que el cementerio sigue
Otro destacado difunto del cementerio emblemáticas para la región y el país. prestando servicios funerarios y devocio-
es el escritor Candelario Obeso, el primer Igualmente, se verán transportados en el nales, también es posible encontrar otros
poeta moderno de la literatura colombiana y tiempo, gracias a esa belleza arquitectónica estilos y estéticas modernas en las zonas
precursor de la poesía negra en América. Su y sublime de destacada influencia colonial periféricas, asociadas a los oficios, gustos
excelsa obra se cimienta en la posibilidad de con sus estatuas de ángeles y sus sepulcros e identidades de los difuntos más recientes.

239
BAJO MAGDALENA

El caimán
A

La representación del caimán en los


descubrimientos arqueológicos de la

y la babilla
cuenca del río Magdalena incluye las
representaciones antropozoomorfas en
San Agustín, Huila, en sus reconocidas
tapas de sarcófagos y la orfebrería en
las culturas sinú y tairona.

Entre ancestros africanos

En la biodiversidad colombiana, animales


como el caimán y la babilla tuvieron antiguos
ancestros africanos hace más de 80 millones
de años. Ha transcurrido tanto tiempo en su
proceso evolutivo que su rastro se pierde. Sin
embargo, el río Magdalena nos ofrece hoy en
día las palabras, la música y algunos fósiles
como testigos parciales de esta historia.
Diego Alejandro Gómez Hoyos

Bajo
Magdalena 200 km

dibulares. Estas características del cuerpo


pueden ser notorias mientras toman el sol
en los bancos de arena formados por ríos
Ver el mapa
y quebradas, pero son casi irreconocibles
grandes escamas, hocico largo y ojos con en el agua, donde asoman solo sus ojos y
pupila vertical tienen sutiles diferencias. fosas nasales. Estos lagartos usan el agua
En la cuenca del río Magdalena sobreviven El caimán suele ser de mayor tamaño y, al los días más calurosos para regular su tem-
la babilla (Caiman crocodilus fuscus) y el cerrar su boca, deja al descubierto un dien- peratura corporal; en la noche suelen estar
caimán o cocodrilo (Crocodylus acutus). A te a cada lado de la mandíbula. La babilla activos en quebradas, ríos, humedales o
simple vista, estos dos lagartos lucen simi- tiene un hocico relativamente más ancho y, jagüeyes, solo visibles al iluminar sus ojos
lares, pero más allá de su piel cubierta por al cerrar su boca, esconde los dientes man- con una linterna.

240
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A su paso por el Huila y el Tolima,


el río Magdalena nos permite una
mirada al pasado a través de La
Venta, uno de los yacimientos
paleontológicos más importantes de
nuestro país. La Venta nos cuenta
de la presencia de cocodrilos,
caimanes y gaviales que alguna vez
existieron en nuestro territorio.

El amplio interés por estas especies permite


rastrear parte de su historia, pues pocos
La babilla tiene una distribución más animales mantienen el mismo nombre escuchada es «La porra caimanera», de
amplia y es más abundante que el caimán. común entre los lugareños del amplio te- Policarpo Calle, que detalla los artefactos
Este último frecuenta la cuenca baja del rritorio donde habita la babilla. De hecho, usados para matar caimanes. Lo mismo
Magdalena, con algunas observaciones la lengua palenquera nombra a este lagarto ocurre en las novelas Cien años de soledad y
aisladas en el alto y medio Magdalena en como babía. El caimán, por su parte, viene El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel
los departamentos de Tolima, Caldas y del taíno kaiman y ha sido parte de las cultu- García Márquez, en las que se narra cómo
Cundinamarca. Por su parte, la babilla se ras indígenas, afrocolombianas, campesinas se mataban caimanes y se hacía taxidermia
puede ver con mayor frecuencia en casi y anfibias del río Magdalena. Se representa para enviar a Europa.
toda la cuenca hasta los 1000 metros sobre al caimán como leyenda entre los zenúes en Es evidente que el uso de la biodiversi-
el nivel del mar. Ambos lagartos se han «El caimán de oro», en el que este sostiene dad deja una impronta en las palabras, la
visto afectados por la degradación de su el mundo y mantiene su equilibrio. También música, las leyendas y en la historia que ha
hábitat terrestre y acuático, resultado de aparece en «El hombre caimán», leyenda transcurrido a lo largo del río Magdalena y
actividades como la deforestación, la con- en la que José María Peñaranda basa su sus pueblos. Esta riqueza cultural, basada
taminación, la reducción de presas y sitios canción «Se va el caimán». Incluso existe en la interacción con la biodiversidad, es
de anidamiento. También están en peligro un festival en Villa Concepción de La Plata ahora necesaria para que el acercamiento
por su aprovechamiento para alimentación en Plato, Magdalena. En el municipio de al caimán y a la babilla no solo sea extrac-
y pieles, pero es el caimán la especie que Ciénaga, en el mismo departamento, se tivo, sino también ambiental. El objetivo es
se ha visto más afectada y tiene una mayor celebra el Festival Nacional del Caimán que no desaparezcan de la cultura ni de la
vulnerabilidad a la extinción. Cienaguero. Otra canción ampliamente cuenca del río Magdalena.

241
BAJO MAGDALENA

Gastronomía
A

QUESO DE CAPA
Cada pieza de este queso se prepara a mano y

de Mompox
requiere la atención de un niño, como lo dice
uno de sus cocineros, cariño y detalle para
enrollar las capas que se hacen con la masa
elástica elaborada con tres ingredientes: leche
fresca de vaca, cuajada y sal. Ahora también
se pueden conseguir con bocadillo al interior.
Agua con tierra y tiempo

En Mompox los sentidos se


agudizan: se escuchan más
sonidos, se observan más
colores, se ven las gamas del
ocre y, sin duda, todo sabe
distinto. La comida momposina es
de sabores potentes, concentrados
y singulares, como «agua con tierra
y tiempo». En las calles se respira el
olor de una tradición culinaria que
sale humeante por las ventanas de
las casas, en los restaurantes y de los
puestos de los venteros ambulantes.
Olga Elena Acosta Ossa

Hablar de la cocina de Mompox es hablar


del río, de la ciénaga, de los momentos de Bajo
Magdalena 200 km
inundación y los tiempos sequía, de una
fauna anfibia y, también, de un mestizaje de Por ser Mompox una isla fluvial, su acceso
tradiciones indígenas, afrodescendientes, a productos de otras regiones era limitado
hispánicas y de otras latitudes que pasaron y centró su saber culinario en productos
por más de tres siglos durante en el auge como el plátano, la yuca y el maíz, que
económico de Mompox. Dejaron así mezclas son cultivados localmente y son los me-
abundantes y apetitosas de ingredientes jores acompañantes del pescado y de los
tradicionales con recetas y productos animales silvestres de ciénaga como aves,
foráneos que ampliaron el abanico culinario tortugas, iguanas y chigüiros.
que hoy le otorgan fama y reconocimiento Entre la iglesia de San Francisco y la plaza
a esta tradición cultural de Mompox. de la Concepción, a orillas del río y bajo la
En esta región del bajo Magdalena, rica sombra de dos grandes árboles de mango, se
en agua y con exuberante selva, antes de encuentran los restaurantes de carácter fa-
la llegada hispánica habitaban los grupos miliar. Entre ellos está el de Meri Gandara que
Ver el mapa
indígenas malibú, chimilas y zenú, que ob- es, en sí mismo, un homenaje a la tradición
tenían sus recursos del agua y de la tierra culinaria momposina. Allí, se puede degustar
en una condición anfibia; cultivaban yuca, un bocachico en salsa criolla o una viuda de
maíz, ñame, bore; cazaban con arco y flecha pescado de blanquillo, de pácora, de mojarra de cerdo, la posta momposina, el arroz con
animales de monte, venados, armadillos, lora, de barbudo o de comelón. También se coco, el mote de queso, entre muchas otras
iguanas; y pescaban con atarraya, trampas puede probar el delicioso preparado de pebre variedades de preparaciones locales que
y canoa. de pato, de gallina, de galápago, de costilla llevan ingredientes de temporada.

242
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

De las aves que se consumen, el pato se ha Las calles de Mompox son escenarios tos hace que la experiencia de la comida
convertido en una singularidad por la que gastronómicos móviles gracias a los vende- traspase los límites de los ingredientes y
se reconoce la gastronomía momposina. dores que, de manera espontánea, caminan las recetas. Basta mirar con atención la
El pisingo, el barraquete y el pato real y cantan llevando deliciosos mecatos o destreza, la alegría y el cariño de las coci-
son algunas de las variedades que se han galguerías hechos de forma casera, como neras para preparar los alimentos y el gusto
cocinado en las casas del bajo Magdalena casabes, casabitos, dulces de limón —un y el amor con el que acogen al visitante,
en forma de guiso, ahumado, en sancocho, delicioso manjar de laboriosa preparación al que le dedican tiempo para contarle la
en escabeche, en arroz y, en su forma más por el que se conoce Mompox—, queso de historia detrás de los platos para hablar de
conocida, en pebre. capa, butifarras ahumadas, agua de azahar, la dignidad de la comida y para explicar a
El pebre de pato es una preparación galletas o almojábanas, entre muchas otras su manera que lo que hacemos al degustar
guisada a fuego lento en su salsa. En primer preparaciones que, al degustarlas, se con- un plato tradicional en Mompox es nutrir
lugar, se usa la naranja agria para quitarle vierten en un puente al pasado, un retrato el espíritu.
el amargo y el olor fuerte al pato. Luego íntimo de cocina familiar que se disfruta en
se doran las carnes y se cocinan en agua, pleno en el lugar.
tomate criollo, cebolla, pimienta, comino, Estar a orillas del río, en la albarrada, B
achiote y vinagre a baja temperatura con la haciendo parte del paisaje de donde salen
BEBIDAS
olla tapada para que el vapor se concentre frescos los alimentos servidos en los pla-
Los bates son jugos con la pulpa macerada
y enternezcan las carnes, cualidad indis- de frutas de temporada como guayaba
pensable en esta preparación. Aunque el agria, mamón, uvita, tamarindo, guanába-
pebre es preparado con diferentes carnes, na, entre otros. También a base de maíz
se toman la chicha, el peto, el masato y
como res, gallina y tortuga, el de pato es la mazamorra de maíz quebrado. El jugo
de los más apetecidos. de corozo es una de las especialidades,
además de la horchata a base de arroz.

243
BAJO MAGDALENA

El santo
Cristo de
Mompox
Un milagro para el río

La gran villa de Santa Cruz


de Mompox, el puerto fluvial
más importante del Magdalena
durante la Colonia, conserva
y mantiene viva su tradición
religiosa a través de la Semana
Santa y de la devoción a un
milagroso cristo moreno,
conocido en toda la región como
el santo Cristo de Mompox.
Sandra Marcela Durán Calderón

En la iglesia de San Agustín, fundada por


la Orden de los ermitaños calzados de San
Agustín en 1606, se encuentra sobre el
altar mayor la figura imponente del santo
Cristo crucificado, a la que los momposinos
y pobladores cercanos de las riberas del
Magdalena le rinden especial veneración
por su fama de milagroso. Según sus
devotos peregrinos, las peticiones son
concedidas si lo visitan durante la Semana A
Santa o en su fiesta patronal, celebrada el
14 de septiembre. EL PODER DEL MILAGRO EN EL RÍO
El relato de origen del santo Cristo de Cada cierto tiempo, el río Magdalena se hace
sentir de manera implacable con sus amenazas
Mompox está estrechamente vinculado a de inundación que mantienen en alerta a los
otros dos reconocidos cristos: el de San ribereños. En diciembre de 2010, tras un año de
Benito Abad, en Sucre, y el de Zaragoza, inclemente invierno que tuvo aislada a Mompox
y en inminente riesgo por la creciente que solo
en Antioquia. En un sector de la llamada era contenida por la albarrada, la población
calle de la Albarrada, trazada a orillas del momposina no tuvo más remedio que acudir en
Magdalena, sobre la fachada de una de las rogativa al santo Cristo, que fue sacado en pro-
cesión y llevado hasta el río junto a la albarrada.
casonas coloniales que miran al río, se ubica Allí, se le mojaron los pies para que sintiera los
una placa como testimonio de la historia de embates del caudal y pudiera contrarrestar su
los tres cristos. La leyenda refiere que, a impredecible fuerza. Así, con su accionar sobre
las aguas del Magdalena, se puso a prueba el
principios del siglo XVII, llegaron en época poder de la fe de sus seguidores y la inquebran-
de Semana Santa tres forasteros buscando table creencia en sus milagros.

244
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B hospedaje. Un comerciante los alojó en El cristo que decía Mompox lo llevaron a la


una de esas casas bodega del puerto, a iglesia de San Agustín, y los otros dos fue-
LA BASÍLICA DEL SANTO CRISTO
la que entraron los visitantes, cada uno ron enviados a sus respectivos destinos. Sin
En el año 2012, la Santa Sede otorgó el
título de basílica menor a la iglesia de San con una caja en forma de ataúd. Pasado el embargo, se dice que hubo una confusión
Agustín. La exaltación de este templo colonial tiempo, y al ver que no salían, se convidó en los letreros que indicaban los trayectos.
es gracias a que se ha consolidado como a las autoridades a forzar la cerradura. Al El cristo que correspondía a Mompox, de
un importante sitio de peregrinación, por
albergar allí al cristo momposino. La basílica abrir la bodega encontraron tres cajas muy piel blanca, por aquello de ser una ciudad
también es la encargada de resguardar el parecidas y en cada una de ellas un cristo de asiento de nobles españoles, se lo lle-
Santo Sepulcro y de celebrar el sermón de las tallado en madera. Cada imagen tenía un varon a Zaragoza; y, en cambio, dejaron en
siete palabras el Viernes Santo.
papel que señalaba su destino: villa de San Mompox el cristo moreno, que era para los
Benito Abad, villa de Zaragoza y villa de esclavos negros que trabajaban en las mi-
Mompox. Los momposinos expresaron que nas de esa población de Antioquia. El único
quienes habían entrado al lugar eran tres que se correspondió con su asignación fue
ángeles, razón por la cual la calle lleva por el de San Benito Abad.
nombre Albarrada de los Ángeles. Aunque tiempo después se aclaró el
impase, ni en Mompox ni en Zaragoza estu-
vieron de acuerdo en hacer el cambio. Los
tres cristos tienen connotada reputación de
milagrosos. Para los momposinos el santo
cristo moreno es expresión viva de su fe,
así como su santuario. Este se constituye en
un importante referente de la religiosidad
del bajo Magdalena y se expande por el río.

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

DEVOCIÓN A LOS CRISTOS NEGROS


El culto a los cristos negros, como el de Mompox
y San Benito Abad, constituye una importante
tradición que surge desde la temprana Colonia
como parte de un proyecto de evangelización y
dominación. Los españoles se sirvieron de estas
imágenes con piel oscura para someter a los
nativos y a la población esclava traída de África,
ubicada especialmente en zonas mineras. Cristos
como el de Buga, Mariquita y Valledupar también
hacen parte de este grupo de imágenes negras,
insignes y poderosas.

245
BAJO MAGDALENA

Festival del Chandé


A

LOS BAILES CANTADOS


Los pueblos ribereños de la depresión
momposina, que se comparten entre los
departamentos de Bolívar, Magdalena
Música del río al son de tambora y Cesar, son una de las subregiones
del Caribe en la que mayormente se
practican los bailes cantados como una
de sus más importantes expresiones
San Sebastián de Buenavista, Magdalena, ubicado musicales que ha pervivido a través de
generaciones por medio de la tradición
a orillas del río en el llamado brazo de Mompox, es oral y del aprendizaje empírico. El
chandé es uno de los dos ritmos que
conocido como la tierra del chandé. Allí cada diciembre más predominan en esta región junto
con la tambora, cuyos cantos evocan
se realiza un festival regional para celebrar y difundir los oficios y el acontecer cotidiano de la
vida del río.
este aire musical propio de los pueblos ribereños del
bajo Magdalena y que hace parte de los conocidos
bailes cantados o cantos del río del Caribe colombiano.
Sandra Marcela Durán Calderón

Las llamadas músicas de tambora son un


género musical que identifica a los pobla-
dores ribereños y que hace parte de una
modalidad de canto y baile practicado de
manera tradicional que se extiende y se
mueve por el curso de los brazos, caños
y ciénagas del bajo Magdalena. En la
tambora se interpretan diferentes aires
o sones de acuerdo con la zona donde o maracas; un formato de percusión con
esta se practique. Uno de los ritmos es el canto y coro responsorial cuyo origen se re-
chandé, de los más populares en la región monta al encuentro de las culturas indígena
de la depresión momposina. chimila y africana que dio como resultado
El chandé es un baile cantado que se esta inigualable práctica musical y dancís-
constituye en la expresión musical más tica. El chandé se practicaba de manera de esquina en esquina tocando, bailando,
representativa de San Sebastián de Bue- espontánea entre los pobladores. Después cantando «un chandé», pero con el tiempo
navista, donde se canta y se baila al ritmo de las labores del campo se iban por las la expresión se comenzó a ejercer en el
de la tambora, el tambor alegre, el guache calles de San Sebastián de casa en casa o marco de un festival de carácter regional.

246
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El primer Festival del Chandé se realizó en apropiarse del ritmo para marcar una dife- mantener vigente el canto y el baile del
1992. Desde entonces esta festividad se rencia y una identidad a esa forma musical. chandé con sus particularidades musicales,
lleva a cabo la tercera semana de diciembre El chandé de San Sebastián se distingue en además de contribuir a la transmisión y
con la participación de grupos musicales y el golpe del tambor y el baile, pues tiene dos continuidad de esta manifestación como
de danza. Este congrega a toda la región de sones característicos: el chandé «brincado» elemento de identidad cultural y cohesión
Mompox, Guamal, Pijiño del Carmen, San y el chandé «paseado». Las coreografías y social de las comunidades ribereñas de la
Zenón, Talaigua, Tamalameque, Hatillo de composiciones con las que se participa depresión momposina.
Loba, El Peñón, entre otros pueblos aleda- del festival les permiten a los tamboreros,
ños al río Magdalena. Cada año, el festival cantadoras y bailadores de toda la región
rinde homenaje a un portador de esta B
tradición oriundo de San Sebastián que se
«LO DE LA CHULA»
haya destacado por practicar, transmitir y
María Jesús Palomino, «la Chula», fue una
preservar los bailes cantados. N
notable exponente de los bailes cantados
Bajo el modelo de concurso sobre la que dedicó su vida a la composición e
interpretación y apropiación del chandé, interpretación del chandé. Aunque no
Bajo sabía leer ni escribir, canciones suyas como
se compite en las modalidades de grupo Magdalena 200 km «Tamarindo seco», «La garrapata», «La
musical, mejor tamborero y pareja baila- matica de patilla», «El huevo», «El pañuelo»
dora. Los participantes deben cantar, tocar y «El guayuco» fueron inmortalizadas
por el gran Joe Arroyo. La brevedad de
y bailar dos temas a ritmo de chandé que las canciones de «la Chula» hizo que el
se interpreta en San Sebastián. De cual- Joe agrupara los tres primeros temas en
quier modo, se tiene en cuenta que cada una sola canción, desde entonces no hay
festividad decembrina o carnaval donde no
población tiene determinadas maneras de se escuche el mosaico titulado «Lo de la
Chula», aunque toda Colombia lo cante y lo
baile como «Tamarindo seco».

Ver el mapa

EL CHANDÉ ES FIESTA
El chandé, más que un ritmo musical, es expresión de
acontecimientos colectivos; es una festividad comunitaria. El
término «chandé» significa jolgorio, festín, parranda, reunión.
Esta manifestación cultural ha estado relacionada con las
celebraciones de tipo religioso y patronal, particularmente en
la época decembrina ha sido tradición el toque de tambores,
acompañados de canto espontáneo y baile colectivo. En
San Sebastián de Buenavista los tambores se comienzan a
escuchar desde el 25 de noviembre, día de Santa Catalina,
luego en las celebraciones navideñas y hasta en la fiesta del
20 de enero, día del santo patrono del municipio.

247
BAJO MAGDALENA

Talaigua Nuevo
A

«Talaigua, tierra querida, yo te vengo a saludar, y


el que llega a este puerto, jamás te puede olvidar.
Talaigua y sus mujeres, las gentes muy popular,
bailando esta melodía, jamás te puede olvidar».
Farotas, chandé y casabe Canción de María Mármol, cantadora de su tierra.

Talaigua Nuevo, lugar anfibio en su


geografía y en su gente, en sus vivencias
diarias y festivas, evoca un pueblo que
mira al río Magdalena, con sus cocinas,
sus cantos ancestrales y sus danzas de
resistencia ancladas a la vida del río, de
caños y de ciénagas.
Ramiro Delgado Salazar

Bajo
Magdalena 200 km
Ver el mapa

En territorios de la depresión momposina,


en donde las aguas del río Magdalena en- B
vuelven la isla de la Margarita, más conocida Sobre Dominga, conocida como «Minga la
como la isla de Mompox, se encuentra una Perillona», Rafael Naicir comenta: «Ella vende
población heredera de pueblos amerindios fritos con sus hijas en los puestos en épocas
de fiesta y también va a Mompox a vender sus
y de gente africana esclavizada, así como de Relata Carlos Mancera en El Origen de comidas. Es bailadora y cantadora de chandé,
diversos europeos, de sirio-libaneses y de mi pueblo que, en el sitio del Guayabal y sus hijos pertenecen a las farotas».
gente de otras regiones del país. Talaigua donde vivían muchos indios, fue fundado
Nuevo evoca diversas celebraciones festi- por Emeterio Ospina en agosto de 1840
vas que conectan los ámbitos católicos y un pueblo llamado Talaigua Nuevo. Este Por el río Magdalena han viajado diversas
las vivencias populares de lo sagrado en nombre viene del cacique Taligua, que vivía expresiones musicales y dancísticas que han
medio de culinarias ribereñas y de culturas en la parte norte de la isla de Mompox. Un ido dando vida al eje carnavalero que este
anfibias que entroncan mundos de aguas lugar habitado por los malibú y que antes río representa. El carnaval de Talaigua Nuevo
con mundos de tierras, y que se expresan fue no solo encomienda, sino resguardo reúne danzas, disfraces y teatro callejero al
en esa dinámica cultural que es este pueblo hasta finales del siglo XIX. Se convirtió en compás de la caña de millo, los tambores,
en su ayer y hoy. municipio en 1985. las maracas y las violinas.

248
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Cuenta María Brígida que, en la danza


de las farotas, no hay mujer que se
meta. El hombre resiste y se pone
guayuco apretado para que no le
brinque eso de ahí, se bañan antes
bastante y se ponen solo Menticol el
día del baile para refrescarse.

El chandé talaiguero evoca memorias


africanas del canto responsorial, en el que
entre cantadora y respondonas los versos
se entonan y se contestan mientras una
rueda de baile iluminada con mechones
da curso a un día a día de final de año e
inicio del nuevo. Acompaña este universo
el mundo del arte de doblar tabaco y, en
asocio con el ron ñeque, voces que integran
diversos saberes de la naturaleza, los afec-
o sombrero, franela en el pecho, pollerín, tos y la historia local.
abarcas tres puntá y una sombrilla. Las En el mundo de celebraciones están
danzas de indios, de negritos o las pilan- las comidas y bebidas con la presencia
deras y las rezanderas recorren también histórica de la yuca, las tortas y los panes
día tras día las calles de Talaigua, dándole de harina de la región y el casabe. Esta
forma a su carnaval ribereño y multicolor. última es una preparación emblemática
C Un carnaval con música y contacto entre que permite un horizonte del gusto que
sus gentes carnavaleras en medio de ese conecta Talaigua con la región y con
«Yo vide del tigre, yo no lo vide» es la voz del
chandé tradicional de la región llamado «El cara cara de Maizena, harina, agua y un Mompox. También existe el casabe angelito,
tigre». Según los relatos, los tigres en Talaigua mundo festivo anual. endulzado con coco y anís.
eran cazados por afición o peligro. Se cuenta que, El universo del baile cantado en torno a Agricultura, pesca y ganadería ofrecen
por el año de 1948, mataron el último tigre. El
tigre malibú era un tigre con manchas amarillas la tambora, el tambor, las palmas, las canta- la fuente a las cocinas del municipio y ha-
y muy fiero. doras, los bailarines y los mirones tiene en blamos de un rico viudo de pescado o de
Talaigua Nuevo un mundo de celebraciones sancochos con pescados del río y de las cié-
entre lo sagrado de las navidades que se nagas. El maíz con su chicha, su mazamorra
Como componente vital y de resistencia a viven en la Pascua del Niño Dios. Las rondas y los diversos bollos y las arepas, junto con
las acciones españolas sobre la población de chandé que recorren la cabecera muni- el suero y los quesos locales, dimensionan
indígena surgen las farotas, una danza cipal son una tradición de emblemáticas el comer, el beber, el celebrar y el vivir un
masculina en la que los hombres van cantadoras que llegan hasta hoy para tener ser talaiguero, un mundo anfibio en el que
vestidos de mujer con pollera, flores, gola su lugar en el Festival de la Cultura Anfibia. el río nutre su comer y su sentir.

249
BAJO MAGDALENA

El oficio
de navegar
Cuerpos de agua

Navegar es conocer el río, leer el entorno


en un momento específico, saber sortear
el viento, las estrellas, las corrientes,
los reventones y demás condiciones a
su favor. Los navegantes que por más
de seis siglos han movido Colombia
por el río Magdalena mantienen un
fino equilibrio entre conocimiento,
destreza, audacia y apropiación de las
nuevas tecnologías. El puerto de destino
siempre se sabe; el camino es el que se
va haciendo a medida que el navegante,
la embarcación y el río se vuelven uno.
María Fernanda Franco Ortiz

en busca de El Dorado. Los nativos nunca


han ido tan lejos, pero saben navegar por
El sol ardiente toca la piel de un indíge- su río que sigue siendo el mismo, el río de
na que va en una canoa atravesando el sus antepasados, el río del caimán, el río
Karakalí, en una época en que, en tierras del pez. La población indígena ha mermado
lejanas, llaman el siglo XV. Su propósito drásticamente por el trabajo duro impuesto
es transportar algo de comida y empezar por los recién llegados y por las enferme-
a buscar nuevos puntos donde asentarse. dades que han contraído. La ambición
Observa el río, lee la corriente, sabe qué naciente de recorrer y explorar el nuevo conocimiento de las aguas, fuerza y coor-
lado es menos riesgoso y se deja llevar territorio exige otras formas de transporte dinación los convirtió en los reyes del río,
en su canoa: un gran tronco de un árbol y ha traído consigo la compra de esclavos el protagonista de la navegación durante
liviano y ahuecado con herramientas de africanos para que, con su fuerza, muevan tres siglos.
piedra y fuego. un río-mundo que se está reconfigurando. A comienzos del siglo XIX llegó la revolu-
Ha pasado más de un siglo. El sol sigue Desde el siglo XVII se abrieron espacio ción tecnológica al río: los buques movidos
siendo el mismo, pero ahora hay unos los champanes conducidos por los bogas, por la caldera a vapor. Era la modernidad
cuerpos extraños, tienen otros ropajes y herederos de un mestizaje entre negros navegando con una capacidad de carga de
afanes. Le han puesto un nuevo nombre al e indígenas. Las nuevas embarcaciones más de 300 toneladas y una numerosa tri-
río: la Magdalena. Enfrentan a los indíge- eran canoas largas de 15 a 24 metros, con pulación de marineros llamados vaporinos.
nas, aprenden sus lenguas y cambian sus cubierta curva de hojas de palma, muy Esta, dirigida por un capitán, aprendió a
formas de vivir, sus rutinas, sus creencias, resistente y con un espacio pequeño para navegar por el río en los grandes buques.
tienen sed de oro. Los recién llegados de cocinar. Entre 10 y 12 bogas se distribuían Colombia se abrió al mundo a través de su
un viejo mundo obligan a los indígenas a a lado y lado y se movían rítmicamente río y la vocación exportadora se consolidó
navegar en grandes balsas o en sus bergan- mientras empujaban el champán a punta por la navegabilidad del Magdalena durante
tines, quieren ir lejos, cada vez más lejos, de palanca. El carácter de los bogas, su más de 150 años.

250
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A
N

Los buques de gran calado que viajan por


los océanos, al llegar a Bocas de Ceniza, son
entregados a un piloto local llamado práctico. Ver el mapa Bajo
El práctico conoce el río, las condiciones y Magdalena 200 km
asume la capitanía para entrar el buque hasta el
puerto de Barranquilla, afrontando las complejas
condiciones de un río que se ha encontrado con
el mar. Este es un diálogo entre capitanes, donde
los conocimientos del mar y el río confluyen para
hacer posible la magia de la navegación.

En el Museo del Río Magdalena en Honda


se encuentra una gran colección que rinde
homenaje a los rostros de la navegación
en Colombia. Es un recuento del oficio, de
las embarcaciones y del país que durante
siglos se ha movido a través del río. Allí se
puede conocer la larga experiencia de la
navegación y la diversidad de sistemas de
transporte a través del tiempo.

Han pasado siglos de navegación, nume-


rosos tipos de embarcaciones, pasajeros Navegar el Magdalena es una experiencia
y mercancías. El río ha sido la mayor compleja dadas las condiciones extremas
escuela para los navegantes. Por el paso de tiempos de lluvia y periodos secos, así permanece y se renueva. Puertos como
del tiempo y las necesidades de la nación y como el grado alto de sedimentación. Las La Dorada, Puerto Berrío, Puerto Boyacá,
sus pobladores se han desarrollado nuevas tareas necesarias para adecuarlo son un Barrancabermeja o El Banco aún mantienen
tecnologías de los sistemas de navegación. tema controversial y permanente, pero la su tráfico fluvial con rutas que permiten
Así, durante varios periodos, han coexistido vida de las comunidades y del río sigue navegar por el río en una actividad diaria
en el río, incluso hasta el día de hoy, las andando; y la necesidad de conectar de comercio local, regional y de exportación
canoas, las balsas, las chalupas, los grandes los puertos y cruzar las orillas para la hacia Barranquilla o por el canal del Dique
buques, los ferris, las dragas, los plancho- exportación y el comercio sigue vigente. hacia Cartagena, lo que permite mover
nes y los remolcadores. Es por ello que el oficio de los navegantes también numerosos pasajeros y turistas.

251
BAJO MAGDALENA

Carpinteros
de ribera de
Pasacaballos
Al encuentro del río con el mar

Los barcos y canoas que se encuentran


cuando el Magdalena se acerca al mar Caribe
cambian, al igual que el resto del paisaje.
Son más grandes y con formas diferentes
que les permiten navegar por el mar y por el
río. Detrás de estas embarcaciones hay una
importante historia de conexión entre las
costas del Pacífico y del Caribe y un arte que
se resiste a desaparecer frente a la aparición
de nuevos materiales.
María Catalina García Chaves

A medida que el río se acerca al mar todo


cambia lentamente. El paisaje se vuelve
más plano, solo se ven, a lo lejos, los Montes formas diferentes, mucho más coloridas.
de María y la Sierra Nevada de Santa Marta. La proa, su parte delantera, es ahora más
El cauce del río se ensancha rodeado por alta, curveada y puntuda. Es una punta
las ciénagas de Capote, Zarzal o el Jobo. más propia de embarcaciones de mar, cuyo
Dejamos atrás Soplaviento y su música de diseño les permite enfrentar y romper las
gaitas y tambores. El ambiente se vuelve olas frontalmente. El encuentro del mar con
salado. Las dos ciudades más grandes en el el río se vuelve así evidente. A
recorrido del río se acercan: Cartagena, por Para construir estas grandes canoas
el lado del canal del Dique, y Barranquilla, se requiere más mano de obra y más El muelle de Pasacaballos, en la desembocadura
del canal del Dique en la bahía de Cartagena,
por la desembocadura natural del río. materiales, pero también un conocimiento fue inicialmente un pueblo de pescadores, pero
Cambia la manera de hablar de la gente, especial de la navegación en las aguas del fue adquiriendo importancia gracias a que su
la arquitectura y la cultura en general. mar Caribe y en las aguas del Magdalena. muelle se convirtió en un lugar de construcción
y reparación de embarcaciones. Hoy todavía
También cambian las embarcaciones. Se trata de un conocimiento que no está se encuentran algunos astilleros en los que se
Además de aparecer grandes barcos de escrito. Los maestros constructores de estas puede apreciar de primera mano este arte.
carga y planchones entre Barrancabermeja chalupas o piraguas de dos aguas no usan
y el mar Caribe, al llegar a Cartagena, por un manual, no dibujan sus modelos, no
el canal del Dique, se comienzan a ver llevan un registro de medidas. Su precisión Los maestros hacen su tarea de memoria y
canoas más grandes al lado de las canoas en la selección de las piezas se debe a la sin prisa. Les indican a algunos aprendices
pequeñas de los pescadores. Tienen más experiencia acumulada de años en el oficio la curvatura que debe tener la madera,
de 10 metros de eslora. Tienen, además, y decenas de embarcaciones construidas. otros pegan tablones. Todo tiene un ritmo.

252
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Parte de la madera para construir estos para darle forma al esqueleto de las canoas, trabajan ya en fibra de vidrio, un material
barcos aún llega del Pacífico, por las rutas lo que en arquitectura naval se conoce más fácil de conseguir y más económico
comerciales del río Atrato. El casco de los como las cuadernas. Algunos constructores que la madera. Pero todavía sobreviven
botes, que lo contiene todo, está hecho con les añaden fibra de vidrio a los botes para el las rutas, los aprendices, los libros que se
caracolí, cedro o roble de los bosques del recubrimiento del casco, eso los hace más escriben sobre ellos, las fotografías viejas y
Pacífico. También utilizan madera que los resistentes. Están equipados con motor y los recuerdos que quedan en los habitantes
aprendices buscan entre los manglares, algunos tienen un pequeño camarote que de Pasacaballos. Los que pasan por las
esos lugares cada vez más escasos de ani- alberga a los tripulantes. enramadas los han visto trabajar ahí desde
dación y resguardo de peces y aves. A veces Sin embargo, este oficio se está acaban- siempre, bajo grandes polisombras negras
pasan días para que puedan encontrar un do. A pesar de que sobreviven al paso del y con una música que dicta su ritmo.
trozo de madera con la curvatura perfecta tiempo, a las tormentas y a las embestidas Actualmente, algunos proyectos in-
del oleaje, sus maestros artesanos están tentan salvaguardar este arte. La historia
desapareciendo. Algunos están muy viejos; de estos carpinteros de mar y de río está
otros han abandonado el oficio y otros solo ligada a la de los constructores navales de
la cercana isla de Tierra Bomba, en la bahía
de Cartagena, donde recientes iniciativas
dan valor a este oficio ancestral y buscan
que los jóvenes se interesen de nuevo por
construir embarcaciones. Poco a poco un
interés nuevo despierta por el río Magdale-
na y por los saberes que se esconden detrás
de sus barcos. Aún insisten en ser astilleros
los pueblos de Suan, Cerro de San Antonio,
El Piñón y Sitio Nuevo, entre otros.

Adentrándose por el Dique, estas embarcaciones


llevan mercaderías hasta Gambote y Mahates. En
su desembocadura, la mayoría llevan pasajeros a
los puertos cercanos de Cartagena, pero algunos
capitanes han navegado hasta la isla de San
Andrés, a 750 kilómetros de distancia. Esto no
solo prueba la fortaleza de estas embarcaciones,
también es una muestra de las redes comerciales
y culturales que se mantienen entre esta isla y la
costa Caribe colombiana.

Bajo
Magdalena 200 km

La generosidad para compartir sus conocimientos


caracteriza a los carpinteros de ribera de
Pasacaballos. Están habituados a que estudiantes
e investigadores de la ciudad pasen las horas
observándolos trabajar, registrando con dibujos
y fotografías los detalles de su oficio. Ellos
pacientemente responden a las inquietudes de
sus visitantes, entre el olor a madera, las risas y
las conversaciones que se mezclan con la música,
Ver el mapa
los sonidos de la sierra y el martillo.

253
BAJO MAGDALENA

Areneros de Plato
La extracción de arena en el
Magdalena es uno de los oficios
más tradicionales y recurrentes a lo
largo del río, pero también es uno de
los más arduos y pesados. Hombres
de diversas edades se encargan
solo con la fuerza de sus brazos
de realizar la misma labor de las
dragas mecánicas: excavar el fondo
del cauce para extraer el material
principal para la construcción.
Sandra Marcela Durán Calderón

LAS HERRAMIENTAS DE LOS ARENEROS


Los hombres de las riberas han aprendido con
ingenio y de manera recursiva todo un sistema
En el municipio de Plato, así como en mu- artesanal para sacar la arena del río. Ellos
chos otros lugares asentados a las orillas La extracción manual de arena es uno de emplean utensilios que se han convertido en
del Magdalena, existe el oficio de recoger los más fuertes y agotadores oficios del río, las herramientas básicas para el oficio como
la canoa arenera, que es una embarcación
arena del lecho del río, que ofrece con ge- necesario, sin embargo, para aprovechar metálica de considerable calado y de aproxi-
nerosidad su recurso del fondo del cauce uno de los recursos más generosos que madamente cuatro metros de largo; las barras
o de las grandes playas que se forman al ofrece el Magdalena. Su coloración café es de madera que se clavan al fondo del río y
alrededor de la canoa, que sirven como anclaje
bajar su nivel en época de sequía. Cientos el signo claro, aunque lo veamos turbio, para la embarcación; las palas, cajones y los
de familias han derivado su sustento de esta de millones de metros cúbicos de arena o baldes o recipientes ahuecados para extraer la
labor centenaria, pues, por siglos, las arenas sedimentos que transporta el río y deja caer arena, primordialmente de material metálico
para ayudar a que la inmersión sea más rápida;
y gravas extraídas del río han sido usadas en en sus playas o las entrega en tiempos de además de toda la fuerza, el tesón y aguante al
la construcción de caminos y edificaciones. sequía para el sustento de miles de familias rayo del sol para llevar a cabo la difícil labor.

254
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

LA ORGANIZACIÓN DEL
TRABAJO ARENERO
Para esta labor se requiere del trabajo en equipo,
pues los integrantes de la llamada «cuadrilla»
cumplen una función específica para lograr de
manera eficiente la recolección del recurso: los
«buceadores» son los encargados de sumergirse
con los tarros para la extracción del fondo del
río; los «paleros» tienen la doble función de
descargar la arena de las canoas o llenar las
volquetas; y los «reboliadores» o cargueros son
los que llevan los cajones de arena para apilarla a
la orilla del río.

calidad de arena que se quiera adquirir. No


obstante, el pago siempre resulta mínimo
y no compensa las recias y extenuantes
B jornadas de más de 12 horas de trabajo
que deben realizar los areneros y que se
FÁBRICA DE LADRILLOS reflejan en sus rostros quemados por el sol,
En Plato, la arena que se extrae en este en sus manos ásperas y callosas y en sus
sector del río es usada para la elaboración de delgados pero fuertes cuerpos.
adobes, cuya fábrica está ubicada en la ribera
del río en inmediaciones del puerto de carga, La labor de los areneros depende del
donde fácilmente se puede obtener el material clima y del comportamiento del río. Es de
a lo largo de su curso. Desde tempranas de sedimento cenagoso para la formación de anotar que en el municipio de Plato, Magda-
los ladrillos. La mezcla de arcilla y arena se
horas en la madrugada, mucho antes de moldea sobre rectángulos de madera que dan lena, es donde el río es más ancho en todo
que despunte el sol, los areneros de Plato forma a los bloques que son secados al sol. su recorrido y, en temporadas de sequía,
salen desde el puerto de carga, ubicado se forman grandes bancos de arena en el
en el extremo norte del casco urbano, en centro del cauce, como los que se crean
sus grandes canoas para sacar el material En el puerto, los encargados de paliar co- cerca del puente que comunica a Plato con
del río con unos recipientes metálicos y mienzan a desocupar la barca y a depositar Zambrano, Bolívar. Esta circunstancia es
ahuecados para drenar el agua. Estos en la arena en cajones para transportarla a aprovechada para recolectar el material
realidad son antiguas latas de aceite con tierra firme y vaciarla en los montículos de manera más fácil, mientras que, en
las que se sumergen una y otra vez hasta que se forman en las orillas como luga- época de lluvias, el nivel del río sube y las
llenar la embarcación. Cuando han acumu- res de acopio o para dejarla junto a las corrientes dificultan la extracción de arena.
lado entre cuatro y seis metros cúbicos de volquetas que llegan para comprar un car- Con la arena se completa la tríada de los
arena, regresan a la orilla para descargar gamento del material. El precio del metro tres recursos fundamentales del río: agua,
y comercializar el producto. cúbico puede variar dependiendo de la peces y arena.

255
BAJO MAGDALENA

Festival N

Folclórico de
Ver el mapa Bajo
Magdalena 200 km

la Leyenda
del Hombre
Caimán
El mito que nos habló del río

La fuerza arrolladora de
un mito que es capaz de dar
cuenta de la cultura ribereña
del Magdalena está en el conocido
relato de un hombre que se convirtió
en caimán. Esta narrativa identifica las
destrezas y el saber del hombre ribereño
para vivir de los recursos que proveen el
agua y la tierra. Así se combinan dos formas
de vida que aprovechan al máximo los medios
de producción heredados en el territorio.
Germán Ferro Medina

El hombre convertido en caimán —más


exactamente mitad hombre, mitad cai-
mán— tiene la fuerza de la narrativa oral
que se extendió como fuego de abrasadora se va para Barranquilla»; y, a partir de allí,
sonoridad y vigor a través de la música. la improvisación y la creación repentista A
Este mito inspiró la composición de «El de múltiples historias lo han transformado
hombre caimán», una de las canciones constantemente a lo largo de los años en El hombre anfibio trabaja y produce para
su subsistencia. Ha aprendido a vivir
más populares de Colombia, compuesta todo paseo, fiesta, celebración o carnaval. de la pesca, la caza y la agricultura. Su
y cantada originalmente en 1941 por el El relato recrea una geografía ubicada vida cotidiana es una lucha permanente
barranquillero José María Peñaranda. en el bajo Magdalena y muestra la fuerte defendiéndose en tierra y en agua. Siembra
plátano, yuca, ñame, maíz y árboles frutales,
El alegre relato abre la tradición y sitúa presencia de esta población en el mito. Así, aprovecha el tiempo de inundaciones y cría
el hecho en la población de Plato, Magda- pone al protagonista a moverse por el río gallinas, marranos, pavos y morrocoyes. Va a
lena; crea un estribillo pegajoso que invita hasta llegar a Barranquilla, un canto-mito la caza por yuyos y ponches y pesca bagre y
bocachico. De generación en generación han
a todas las personas a repetirlo una y mil en movimiento y cambio que lleva la cultura ido transmitiendo los saberes y secretos del
veces, «se va el caimán, se va el caimán, del río al ritmo del porro. agua y del barranco.

256
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El mito que narra este hecho fue, en primera el pescador busca el apoyo de un brujo de En Plato, la plaza, el malecón, los restauran-
instancia, escrito por el profesor y escritor la alta Guajira, quien le proporciona una pó- tes, las tiendas, las estatuas, todo tiene el
Virgilio Andrés di Filippo a mediados del cima para convertirse en caimán y otra para nombre del hombre caimán. Sin embargo,
siglo pasado. El personaje central es el volver a su condición humana. Lo acompaña Édgar Romanos mantiene en solitario esta
pescador Saúl Montenegro, de la población entonces, en una de sus faenas, un amigo leyenda, envejece y nadie quiere asumir
de Plato, quien observa con interés a las que al verlo a orillas del río convertido en o cargar sobre sus hombros un mito. La
mujeres lavanderas bañándose en un caño caimán se asusta y riega la poción para violencia ha hecho también lo suyo, ha
del río Magdalena. Para pasar inadvertido, volver a ser humano. Sin embargo, unas azotado la región y ha oscurecido por años
pequeñas gotas logran alcanzar el torso y el disfrute y la alegría del relato. La muerte
la cabeza del caimán, retornándolo solo a entregada generosamente por los enamo-
B medias a su condición humana. Así, mitad rados de la guerra y las armas amilanó el
hombre y mitad caimán, Saúl queda obligado ánimo para narrar y darle sentido al mito.
El municipio de Plato, fundado temprana-
mente en el siglo XVII como Santa María a permanecer nadando y sin descanso por Se olvidó que se necesitaba del mito para
de la Plata, acoge una gran población de el río con pequeños asomos a tierra y huir sostener la vida.
más de 50000 habitantes y es el centro de su terruño aguas abajo por el Magdalena Pero el mito está vivo y permanece en
de un inmenso complejo cenagoso, rico en
fauna y flora, donde se pasea y sobrevive y llegar a Barranquilla. la cultura del río. En efecto, el investiga-
el hombre caimán. A 200 kilómetros de Como si fuera poco, el relato llegó de la dor Fals Borda recogió la tradición y lo
la desembocadura del Magdalena, Plato voz de Andrés di Filippo a Édgar Romanos que otros estudiosos del río habían dicho
es un punto de conexión en el sur del de-
partamento del Magdalena y se comunica Moisés, quien recibió del escritor la tarea de anteriormente: la cultura del río es la del
por un lujoso puente con las poblaciones no dejar olvidar la leyenda. Desde que tenía hombre anfibio, el hombre caimán, la del
de Zambrano y Carmen de Bolívar, donde 14 años y hasta la actualidad, Édgar ha pescador y agricultor de las ciénagas y de
le espera otra canción poderosa en el
imaginario de los colombianos, del famoso interpretado, representado y se ha vestido toda esta región aluvial del medio y bajo
compositor Lucho Bermúdez. de caimán en las calles de Plato, su pueblo Magdalena. Esta cultura ha caracterizado a
natal, por más de 50 años. Él es el hombre sus habitantes desde épocas precolombinas,
caimán, el mito hecho hombre. Más tarde, pues ellos saben repartir su tiempo entre
en 1972, se creó el Festival de la Leyenda las labores de tierra firme y del agua como
del Hombre Caimán, hoy Festival Folclórico estrategia de supervivencia y experiencia
de la Leyenda del Hombre Caimán. en su relacionamiento con la naturaleza y
el manejo versátil de los recursos.

COPLAS EN CADA PUEBLO


DEL RÍO SE OYEN TRINAR
ENRIQUECIENDO LA
TRADICIÓN ORAL DE
TODA LA REGIÓN:

Por el río Magdalena


se pasea el hombre caimán,
las mujeres de Gamarra
temen volverse a bañar.

Se va el caimán, se va el caimán,
ya se va de blanco a blanco,
se va el caimán, se va el caimán
para el pueblito de El Banco.

«Voy a empezar mi relato / Se va el caimán, se va el caimán


con alegría y con afán / que en la población de Plato / al derecho y al revés,
se va el caimán, se va el caimán,
se volvió un hombre caimán / Se va el caimán / se va el ya se va de Magangué.
caimán / se va para Barranquilla».

257
BAJO MAGDALENA

Semana Santa
A

SAN LUIS BELTRÁN


Tenerife fue una zona estratégica para el

en Tenerife
proyecto de conquista y evangelización de
los indígenas asentados en este territorio.
San Luis Beltrán, como sacerdote misionero
de la orden de predicadores dominicos, fue
párroco en esta población ribereña del río
Magdalena entre los años de 1565 y 1569,
Fe y tradición de un pueblo considerado además como un abnegado
defensor de los indios. Un siglo después fue
canonizado en 1696 y declarado patrono del
Nuevo Reino de Granada, hoy Colombia.

San Sebastián de Tenerife es


conocida como la tierra santa
del departamento del Magdalena
por ser el epicentro de una de las
festividades más importantes de la
herencia cultural hispano-católica:
la Semana Santa. Cada año sin falta,
este municipio ribereño se engalana
para celebrar con gran solemnidad
y devoción la Semana Mayor, cuya
riqueza simbólica y apropiación local
se han convertido en un referente
primordial de su tradición cultural.
Sandra Marcela Durán Calderón

Bajo
Magdalena 200 km

La Semana Santa de Tenerife se constituye


en la celebración religiosa y cultural más
relevante que posee este municipio situado
sobre la ribera oriental del río Magdalena y
al sur del departamento del mismo nombre.
Esta festividad semanasantera es una de
las más reconocidas y antiguas de la región
del bajo Magdalena. La solemnidad de sus
desfiles sagrados se remonta a la época en B
que el capitán Francisco Henríquez fundó
la villa en 1543, sobre un antiguo pueblo LAS HUELLAS DE UN
PASADO GLORIOSO
de indígenas chimila. Desde entonces, y de
Tenerife está lleno de historia. De la época
manera casi ininterrumpida, cada año los colonial quedan los vestigios de una casa del
Ver el mapa
tenerifanos se reúnen para conmemorar perdón, ubicada muy cerca de la iglesia, donde
con fervor y entusiasmo la pasión, muerte les concedían indultos a las personas juzgadas
por la inquisición. En esta población, Simón
y resurrección de Jesucristo. Bolívar enfrentó a la Corona española y lanzó
Este evento religioso, que nos habla de cultural y simbólico particular, convoca a una de sus primeras proclamas libertarias.
la apropiación de un discurso hegemónico locales y turistas a vivir con un estilo propio También queda el recuerdo del romance que
sostuvo con la francesa Anne Lenoit, cuyos
pero reinventado y reinterpretado de múlti- y original esta tradición mestiza y colonial restos reposan en una sencilla tumba del
ples formas para dar sentido a un universo de Tenerife. cementerio del pueblo.

258
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

IGLESIA DE SAN SEBASTIÁN


El templo parroquial donde se desarrollan las
diferentes ceremonias de la Semana Santa
es una bella iglesia colonial de estilo mudéjar
construida en la cima de una colina desde
donde se divisan el sublime paisaje del río
Magdalena y, al fondo, los Montes de María. Es
considerada una de las iglesias más antiguas del
departamento del Magdalena. La edificación,
junto con una colección de bienes muebles
religiosos que posee, fueron declarados bienes
de interés cultural del ámbito nacional en 1995.
No obstante, esta joya arquitectónica del siglo
XVII genera preocupación por su cercanía al
río y las afectaciones que pueda tener por la
constante erosión que causa en su orilla.

de la mañana el Sábado Santo después de


diez horas de recorrido. Para esta ocasión,
la vestimenta de los nazarenos es de color
De las procesiones que se efectúan durante negro. Las procesiones son marchadas con
la semana, se destacan la del silencio el música de banda. También, como elemento
Jueves Santo, donde los nazarenos van distintivo de esta celebración, se hacen se viene oficiando desde el año 2003 como
revestidos con túnica y capirote en punta de representaciones en vivo de la pasión de un proceso pedagógico en el que se prepara
color morado que cubre el rostro; y el desfile Cristo y el sermón de las siete palabras. y forma a los más jóvenes para hacer parte
con el Santo Sepulcro o paso mayor del En Tenerife se realiza la Semana Santa de esta expresión cultural, con lo cual se
Viernes Santo, sin duda el más imponente infantil. En la programación del lunes, mar- contribuye a perpetuar y mantener viva
y significativo. Este paso, que representa tes y miércoles los protagonistas son los la tradición de la villa. Asimismo, dado el
el santo entierro de Cristo, es considerado niños y adolescentes, quienes recrean las arraigo y la cohesión social que genera la
una joya colonial de arte barroco tallada por procesiones de la Semana Mayor. Sus pasos manifestación de la Semana Santa, con
artesanos momposinos y donado a la parro- son una réplica de menor tamaño de las todo lo que esta reúne y representa para
quia en 1850. La procesión sale de la iglesia imágenes originales para que los pequeños la comunidad, fue declarada en el 2016 pa-
a las nueve de la noche y regresa a las siete nazarenos puedan cargarlas. Esta actividad trimonio cultural inmaterial del municipio.

259
BAJO MAGDALENA

Calamar
La esquina en la que el río se parte en dos

Bordeado por el canal del Dique al norte y por el río


Magdalena al oriente, Calamar se encuentra en una
esquina privilegiada que marca el camino hacia los
dos puertos más importantes del Caribe colombiano:
Cartagena y Barranquilla. Incrustado en un
territorio de ciénagas, la historia de Calamar está
estrechamente ligada a la línea de tren que lo conectó
con Cartagena a finales del siglo XIX. El ferrocarril
propició entonces una nueva época de esplendor
para Cartagena que impulsó consigo a Calamar.
Martín Andrade Pérez

Se respira un aire nostálgico en Calamar.


Sus bellas construcciones republicanas
son el indicio de que algo pasó en esas
calles bulliciosas que reúnen comerciantes,
pescadores y agricultores por las mañanas.
Desde lejos, cuando se llega navegando por
el río Magdalena, las fachadas de esas casas
parecen la antesala perfecta para quien va
hacia Cartagena o hacia Barranquilla. Solo El canal del Dique es la razón de ser de Cala-
desde cerca se puede apreciar el estado de mar, o al menos fue la razón de su fundación.
conservación de esta calle-fachada: la calle A mediados del siglo XIX se decidió cambiar A
del Comercio, hoy carrera primera. el curso del canal, cuya construcción se
Calamar no es solo una esquina en el recorrido
Sin embargo, la calle del Comercio sigue había iniciado en el siglo XVII. Con la inten- del río, también es un punto de confluencia de
siendo un epicentro de esta parte del río. sificación de las obras se creó un pueblo tres departamentos. Aunque se encuentra en el
Aunque ya no tiene la importancia nacional que podía servir para los trabajadores, pero departamento de Bolívar, solo hay que cruzar
el canal del Dique para llegar al departamento
que tuvo, sigue albergando almacenes de también como un punto articulador entre del Atlántico o cruzar el río Magdalena para
todo tipo de mercancías que los habitantes Cartagena y el río Magdalena: Calamar. En llegar al departamento del mismo nombre.
de los pueblos vecinos vienen a vender y a 1894 se inauguró el ferrocarril que unía a
comprar para abastecer sus negocios. Es Cartagena con Calamar y se cumplió así el
el centro de acopio y de abastecimiento sueño de conectarse con el río Magdalena entraba y salía por el puerto marítimo de
para los comerciantes de las poblaciones y, en consecuencia, con el resto del país. Cartagena, que volvió a ser importante para
ribereñas vecinas, las de río abajo y río Comenzó entonces una época de esplen- el país, pasaba también por el puerto fluvial
arriba, pero también las del canal del Dique. dor para ambas poblaciones. Todo lo que de Calamar.

260
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Al final de la carrera primera, casi en la esquina del río Magdalena y el canal del
Dique, está la plaza de mercado, también conocida como plaza del pescado. Por
las mañanas, la plaza se inunda del olor de bocachicos, mojarras, cachamas,
bagres y una gran variedad de peces que los pescadores traen del río y sobre
todo de las ciénagas vecinas, como la de Sapayán, la de Cerro de San Antonio, la
de Machado, o incluso de la ciénaga de Jobo, más cercana a Santa Lucía. En la
otra esquina, la iglesia que se asoma a la orilla del río. En su interior hay bellas y
majestuosas esculturas en mármol que evocan épocas de gran abundancia.

Ver el mapa Bajo


Magdalena 200 km

atención tres cuadras hacia adentro: es la


antigua estación de tren. Nadie, sin saberlo,
entendería que este fue el inmueble más
importante de Calamar desde 1894 hasta
1950, cuando dejó de funcionar el ferroca-
de los grandes orgullos de Calamar. Sus rril. Por esa pequeña casa verde en la mitad
historias son narradas de vez en cuando de un campo polvoriento, hoy convertida en
por los «paoleros», los conductores de bodega, llegó la riqueza a Calamar.
las «paolas», como llaman a los cientos El límite occidental del área urbana de
Muelles, grandes bodegas, hoteles, clubes de bicitaxis que constituyen el transporte Calamar está marcado por la carretera
sociales y hasta una sala de cine se cons- predominante en Calamar. que conecta a Medellín con Barranquilla.
truyeron en esa época de prosperidad, en Con sus carpas coloridas, siempre hay Al seguirla, hacia el norte, se llega al puente
la que los italianos y sirio-libaneses que alguna «paola» esperando en los muelles o sobre el canal del Dique, el puente de Cala-
llegaron consolidaron Calamar como un recorriendo el pueblo en busca de clientes. mar. Los «paoleros» no suelen atravesarlo,
puerto cosmopolita en el bajo Magdalena. En un corto recorrido en alguna de ellas pero al cruzarlo en carro se puede tener
En la calle del Comercio y a su alrededor, los se puede observar una cancha de fútbol una vista de la inmensidad y rectitud del
comerciantes edificaron las casas que hoy improvisada a orillas del río; árboles de canal: una línea recta de agua que termina
se observan. De arquitectura republicana mango en todas las calles y vírgenes (o comienza) en Calamar y cuyo final no se
y con influencia de modelos franceses, enjauladas en los parques. Una pequeña ve. Vienen y van barcos que se pierden en
estas construcciones siguen siendo uno construcción aislada y diferente llama la el horizonte. Pronto llegarán a Cartagena.

261
BAJO MAGDALENA

El canal del Dique


El mar que buscó el río Magdalena

El canal del Dique, ambicioso proyecto de


ingeniería al norte del departamento de
Bolívar, permitió la comunicación directa
entre Cartagena y el río Magdalena. Asiento
de pueblos que resguardaron sus tradiciones
musicales, manifiestas en la percusión, el
canto, el baile y los ritos vinculados con la
vida y la muerte. A lo largo del canal del
Dique se establecieron las luchas de los
esclavos africanos por su libertad.
Santiago Rincón Leuro

Cartagena, en su afanosa búsqueda por


N
establecer rutas de comercio y transporte
hacia el río Magdalena, aprovechó una
sucesión de ciénagas para llegar a la orilla Bajo
Magdalena 200 km
sin el enorme rodeo de entrar por la des-
embocadura del río. En 1650, a pica, pala, A
machete y azadón comenzaron las obras
del gran proyecto de ingeniería de transpor- Sobre el mapa, el canal del Dique dibuja una
te en la Colonia: el canal del Dique. Una ruta «s» acostada que marca el límite entre Bolívar
y Atlántico, y discurre entre las ciénagas de
discontinua, ya recorrida por indígenas, que Quintanilla, Jobo, Soplaviento, La Limpia,
se valió de jarrillones y diques para darle Guájaro y María la Baja.
márgenes al canal. Un atajo de 115 km que
redujo el tránsito entre la costa y el río.
Después de anegar la depresión mompo- la izquierda; pueblo que, con su nombre,
sina, el río Magdalena llega al municipio de describe la sensación en el paisaje y la brisa
Calamar y al puente que anuncia la entrada que refresca el calor de las ciénagas.
al canal. Calamar, ubicado en la margen iz- Mahates, con su nombre de tribu Ca-
quierda del río, fue igualmente destino final ribe, es la siguiente estación del canal. El
de un efímero ferrocarril desde Cartagena. municipio es uno de los más antiguos del
Ver el mapa
El río comienza su atajo hacia Cartagena departamento y, en su momento, fue un
de Indias, joya de la Corona española: importante enclave comercial y político
fortaleza, puerto, comercio de esclavos, de la región. San Basilio de Palenque, un
de inquisición y asedios de piratas. que irán acompañando el recorrido del corregimiento de Mahates, es un enclave
Las aguas se dejan llevar impávidas en canal hasta su llegada a Cartagena. Santa de África en el Caribe. Fundado por Benkos
la larga recta que conduce a Santa Lucía, Lucía es sede del Festival Nacional de Son Biohó, fue el primer territorio libre de
Atlántico. Aquí son recibidas por el son de de Negro. América, donde sus habitantes hablan el
negro, aire musical de tamboras, alegres, Bolívar del margen izquierdo, Atlántico palenquero, lengua vernácula que mezcla
llamadores y palmas, herencia de cima- del derecho. En San Cristóbal, Bolívar, co- el español y el bantú, cuna de boxeadores,
rrones y palenqueros libres que trajeron mienza a marcarse su primera gran curva. marímbulas, lumbalús, chalupas, champetas
consigo la memoria musical de África y San Estanislao a la derecha, Soplaviento a y la dinastía de tamboreros de Batata.

262
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Músicos palenqueros, como


Las Alegres Ambulancias, Son
Palenque, el Sexteto Tabalá,
Kombilesa Mi y Viviano Torres,
junto a músicos invitados de
África, animan en octubre el
Festival de Tambores de San Ba-
silio de Palenque, manifestación
cultural de un pueblo declarado
patrimonio inmaterial de la
humanidad en 2005.

puente de Barú cierra su recorrido antes


de entregarse al mar en el corregimiento de
Pasacaballos y la zona industrial de Mamonal
en Cartagena.
El canal del Dique le anticipa al Caribe
Se llega al puente de Gambote que comu- una parte del río Magdalena. En medio de
nica Arjona con Sincerín, y es preámbulo la paradoja de atravesar una región anfibia,
de la última gran curva en dirección al mar don de la música, la expresión cantada, el donde la mayoría de la población carece de
que se marca al llegar a la ciénaga de María baile, el verso, los mitos y los saberes tradi- servicios de agua potable y su acelerada se-
la Baja. El municipio del mismo nombre es cionales. El bullerengue recorrió el mundo dimentación y la variabilidad del nivel de las
sitio del Festival Nacional del Bullerengue, con la voz sentida de Petrona Martínez. aguas del complejo de ciénagas y canales
canto y ritmo de grandes faldas, palmas y Las ciénagas dan paso al estuario cuan- marca sus apogeos y declives, adecuar el
tablas que acompañan los tambores. Las do el canal se acerca al mar. Este separa la canal del Dique para su navegación sigue
cantaoras son matriarcas que dominan el península de Barú y la convierte en isla. El siendo un tema de interés nacional.

263
BAJO MAGDALENA

San Basilio
A

El canal del Dique es un territorio de


ciénagas. Por ello, se aprovechan las

de Palenque
ciénagas para unir Cartagena con el
río Magdalena. La ciénaga Limpia, de
Luisa, de Quintanilla, de Jobo, Capote,
Atascoso, El Tupe, Aguas Claras, Matuya,
Zarzal, Juan Gómez, María la Baja, entre
otras, se confunden con caños y arroyos.
Un enclave de libertad en medio de la Es difícil saber dónde termina una y
dónde comienza la otra.
exuberancia natural del canal de Dique

A orillas del canal del Dique, a medio


camino entre Calamar y Cartagena, se
llega a Mahates, un lugar donde conviven
pescadores, agricultores y cuidadores de
ganado. Todavía conocido por muchos
como la capital del Dique, Mahates
alberga el Palenque de San Basilio, un
pueblo que simboliza la libertad y cuyo
espacio cultural es uno de los ocho
elementos colombianos inscritos en la
Lista Representativa del Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Martín Andrade Pérez

Al caminar por Mahates es difícil asimilar


que este pueblo se fundó en 1533, el mismo B
año que Cartagena; que, durante varias
décadas, ambas poblaciones tuvieron la Una de las actividades más importantes de
misma importancia para los españoles; y Mahates es el cultivo de tilapia roja, que
se popularizó desde que algunas especies
que, en el siglo XVIII, Mahates fue uno de comenzaron a escasear en el canal y en las
los principales puertos fluviales del terri- ciénagas. Hoy la piscicultura en estanques lugar clave para entender las relaciones
torio colombiano. Tanto así que, cuando de Mahates representa una de las mayores históricas entre Colombia y África. Sus
fuentes de ingreso de sus habitantes y
se comenzó a planear, en 1571, el canal es reconocida como un buen ejemplo de habitantes tienen una lengua propia, el
del Dique se pensó como una conexión de asociatividad a nivel nacional. palenquero, que tiene elementos del cas-
Cartagena con Mahates, desde donde se tellano y de las lenguas bantúes que se
seguiría por tierra hasta el río Magdalena. hablan en algunas regiones de la República
Pero cuando comenzaron a construirlo, hates. Este territorio inundado de ciénagas, Democrática del Congo. También tienen ex-
en 1650, los planes habían cambiado y el pero en las faldas de los Montes de María, presiones musicales y orales propias como
canal era una gran obra de ingeniería que permitió que los habitantes del Palenque se el lumbalú, la música de sexteto, los cantos
llegaría finalmente hasta el río Magdalena. defendieran ferozmente de los españoles de velorio o las décimas palenqueras; y
Sin embargo, durante varios siglos, el canal durante siglos, hasta el punto de lograr su danzas como el son de negro y el baile del
se conoció como el Dique de Mahates. reconocimiento como pueblo libre en 1691. pajarito. Hoy es innegable que San Basilio
En 1599, Benkos Biohó y un grupo de Hoy, con menos de 5000 habitantes, de Palenque ha jugado un papel de primer
africanos esclavizados le dieron vida al el Palenque sigue siendo un símbolo de orden en el desarrollo de expresiones
Palenque de San Basilio, en tierras que libertad, pero es, sobre todo, un referente artísticas de carácter nacional como el
pertenecían a la entonces provincia de Ma- importante en términos culturales y un bullerengue, la cumbia y el mapalé.

264
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N

A pesar de que ha perdido su


relevancia, Mahates es todavía
Ver el mapa Bajo conocido por muchos habitantes
Magdalena 200 km de la región como la capital
del Dique. También es común
encontrar que en lugares como
Gambote se refieren a Mahates, y
a su vecino Soplaviento, como las
islas, pues son las tierras situadas
entre el canal y las ciénagas. Así
que en Gambote venden lo que
viene de las islas.

Más allá de estas expresiones artísticas,


la Unesco reconoció el espacio cultural
de Palenque de San Basilio como patri-
monio de la humanidad por los rituales
particulares que se practican allí, por su
gastronomía, por su medicina tradicional
y por el sistema de organización social
de la comunidad. Este se basa en redes
familiares, juntas organizativas y grupos de
edad llamados kuagros. Es un sistema que
implica una serie de derechos y deberes
hacia los demás, así como una importante la troncal de Occidente, construida en 1971, acceso por el canal del Dique. Los palen-
solidaridad interna. permitió que sus pobladores salieran más queros, conscientes de eso, han trabajado
Desde que el Palenque cobró esta fácilmente a vender sus productos, pero desde hace más de 30 años en programas
relevancia internacional, se ven turistas también ha permitido que los visitantes para defender su territorio y para ser ellos
recorriendo las tierras de Mahates. La lleguen ahora para conocer la riqueza cul- mismos los encargados de salvaguardar su
carretera que comunica el Palenque con tural de este pequeño pueblo; también hay patrimonio cultural.

265
BAJO MAGDALENA

Zonas de inundación
Yo inundo

El río Magdalena es mucho más que


esa línea que serpentea a lo largo del
país. Ese apenas es su cauce principal.
También están los canales menores
que comunican con las ciénagas
y, más aún, sus zonas inundables
o aluviales. Estas zonas bajas se
llenan de agua durante las crecientes
mayores del río, un fenómeno
esencial en su funcionamiento y
completamente natural.
Ignacio Piedrahíta Arroyave

El río Magdalena no es como a veces lo


pintan en los mapas: una línea de color azul.
Es de color café y, sobre todo, no es una
línea. Más bien se podría representar como
un árbol lleno de ramas y de hojas y frutos.
Lo que llamamos el río es apenas el tronco
de ese árbol, mientras que las ramas son
los numerosos canales que se desprenden
de él y llevan a las ciénagas y las zonas de A
inundación. El río Magdalena no es pues
solo su cauce, sino toda el agua que viaja La mejor manera de observar este
más allá de sus márgenes. fenómeno es visitando las zonas
aluviales o de inundación, tanto en época
Este hermoso tejido de humedad es de sequía como en época lluviosa. Las
armónico con el funcionamiento del río. orillas de las ciénagas o las zonas bajas
Una parte del exceso de agua en el cauce y llanas cercanas al río son ideales para Cuando el río inunda no hace otra cosa que
ello. Allí los pobladores relatarán las
principal alimenta los canales menores que diferencias del nivel del agua y la manera dejar allí sus limos nutritivos y fertilizar la
se desprenden de él y de allí pasa a las como se adaptan a estos cambios. tierra. Así ha ocurrido en el mundo entero y
ciénagas, pero otra parte simplemente se desde siempre. Sin las inundaciones de ríos
desborda sobre las orillas y va a inundar las tan importantes como el Amarillo en China,
zonas bajas aledañas. Esto sucede anual- ganadería se inundan, el agua se entra a el Nilo en Egipto o el Indo en Paquistán
mente y no es un asunto singular como las casas y cubre las calles de los pueblos. no habrían surgido las grandes sociedades
podría pensarse. Ir más allá de sí mismo es Los medios de comunicación hacen eco de la historia. Los indígenas zenúes tenían
propio de la esencia del río. Basta que entre de imágenes que impactan en la retina del claro este comportamiento del San Jorge,
la temporada de lluvias para que suceda. televidente. Pero nada de eso es extraño tributario del Magdalena. A imitación de
Este fenómeno natural es conocido para los habitantes del Magdalena, pues la naturaleza, construyeron terraplenes
como avulsión y es el que suele generar saben que cada año el río les hace una y canales por los cuales pudieran fluir las
más tensiones en la relación de las perso- visita impertinente que pasa el umbral de inundaciones que, una vez se retiraban, de-
nas con el río. Los terrenos cultivables o de la puerta. jaban las tierras listas para ser cultivadas.

266
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B A estas grandes porciones de tierra que que recorre. En el bajo Magdalena las
se inundan con las crecientes del río se ciénagas son mucho mayores en extensión
La cantidad de sedimentos en
el río Magdalena ha aumentado les conoce como zonas aluviales. Aluvial y asimismo las zonas aluviales. Allí la lla-
dramáticamente en las últimas quiere decir «desbordamiento» o «terre- nura es más amplia y permite que el agua
décadas. Esto está directamente no inundado». El agua del río supera las sobrante alcance lugares más distantes del
relacionado con fuertes cambios
en la cobertura del suelo y la márgenes previstas de su cauce y pasa a canal principal.
pérdida de bosques en su cuenca. lavar grandes extensiones de tierras bajas Al ocupar las zonas aluviales para vivir,
Si bien el cambio climático al traer susceptibles de ser inundadas. Una vez el el ser humano se pone justo en el lugar
más lluvias tiene influencia, son
las actividades humanas las que agua ocupa estas vastas llanuras se aquieta que el río usa para el alivio del exceso de
tienen mayor predominio sobre y deposita los sedimentos que lleva en sus- agua y entonces el fenómeno de desborde
este fenómeno en el país. pensión. A estos sedimentos se les conoce e inundación pasa de ser algo necesario
como sedimentos aluviales. y positivo a un desastre natural. Hay que
La región del Magdalena medio tiene recordar, sin embargo, que puede haber
gran cantidad de ciénagas, así como zo- un desastre cuando los pobladores cierran
nas de inundación que se adentran en el artificialmente los canales y se impide el
paisaje de colinas bajas del valle amplio paso del agua entre el río, la ciénaga y las
zonas de inundación.
Si el río no se desbordara, nuestras
planicies costeras se agotarían sin poder
renovarse, lo que es en sí un regalo para
sus habitantes y todos los seres vivos.
Aprender a convivir con el ser cambiante
del río es una tarea que no tendría que
estar marcada por la tragedia: más bien
se trata de entender el río y aprovechar el
movimiento de sus aguas.

El desbordamiento y la consiguiente
inundación de las zonas bajas aledañas
por parte del río es el resultado de un
ecosistema natural del trópico que ocurre
todos los años. De ahí que tratar de tapar,
bloquear e impedir por cualquier medio
que el río se desborde impide el ritmo
natural de pulsos que van entre el tiempo
de lluvia y de sequía.

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

267
BAJO MAGDALENA

El chavarrí Bajo
N

Magdalena
El guardián de los humedales y los pescadores 200 km

Ver el mapa

Algunas comunidades
indígenas, campesinas, afro
y anfibias apostadas en
las orillas del Magdalena
han incorporado animales
silvestres a su cotidianidad
que cumplen la tarea
de compañía, defensa o
alimentación. Es una práctica
común con mamíferos como
monos, venados e incluso
aves como el chavarrí,
el pájaro guardián de los
humedales y los pescadores.
Diego Alejandro Gómez Hoyos

El chavarrí (Chauna chavaria) es un ave


poco común que se puede observar en los
humedales, así como en las orillas y zonas
de inundación del río Magdalena, lugares
donde encuentra plantas acuáticas que son
su principal fuente de alimento. Comparte
su hábitat con el pato yuyo, el pato aguja
y las garzas, esas aves que vuelan al paso A
de las embarcaciones o los pescadores. Sus El chavarrí se reproduce a finales y principios
principales poblaciones se encuentran en las de año, es monógamo, hace sus nidos en la
cuencas media y baja del río Magdalena, con vegetación acuática y pone entre dos y siete
huevos. Sus pichones son amarillos y, luego de
algunas observaciones dispersas a la altura un año, ya tienen su coloración de adultos, sin
de Neiva e incluso en la cuenca del río Cauca. notarse diferencias entre machos y hembras.
Es un ave llamativa por su gran tamaño, los
colores de su plumaje y sus cantos.
Puede medir casi un metro sobre sus atención de los pescadores, quienes los
patas robustas y rojizas; su cuerpo exhibe consideran una alarma natural para cuidar
un plumaje gris oscuro que se torna negro sus propiedades y proteger a sus animales
en su cuello y cresta, luego unas mejillas domésticos y de producción.
blancas que contrastan con su antifaz rojo y El chavarrí tiene espinas en sus alas polluelos amarillos, que mantienen en
coronilla gris. El chavarrí tiene varios tipos que utiliza para atacar cuando un intruso cautiverio. Esta es una práctica común en
de cantos, los cuales se caracterizan por se acerca demasiado a su territorio. Por los pocos sitios donde aún esta ave persiste,
ser agudos, pero son los de alarma y en esta razón, los pescadores llevan individuos pero está a punto de terminarse por la
defensa del territorio los que llaman la del pájaro a sus casas, especialmente sus disminución o extinción de su población.

268
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B Esta imponente y bella ave está vulnerable y de los humedales puede dejar de serlo,
y a punto de extinguirse en Colombia y casi lo que sería fatal. Sin duda, la acción más
El aviturismo es una actividad que
está ganando terreno en nuestro amenazada a nivel mundial debido a la de- contundente para recuperar al chavarrí
país; es una práctica que permite gradación de los humedales, el consumo de es realizar actividades de restauración de
diversificar fuentes de ingresos su carne y huevos, así como la sustracción humedales y detener la degradación de su
para las personas locales y potencia
líderes de conservación local. Como de su hábitat como animal de vigilancia, de hábitat ocasionada por prácticas ganaderas
toda actividad humana, puede causar modo que el guardián de los pescadores inadecuadas, el cultivo extensivo de palma
impactos, pero dependerá de la africana y los residuos de la explotación
planificación y buenas prácticas que
se convierta en un aliado para la petrolera. Encontrar el balance entre su
conservación del chavarrí. función ecológica y cultural será fundamen-
tal para que siga siendo el ave guardiana.
A pesar de su futuro incierto, el chavarrí
cuenta con áreas protegidas en las que
habita en la cuenca del río Magdalena, las
cuales pueden amortiguar su tendencia
de disminución poblacional. Mejorar el
manejo de las áreas protegidas vía isla
de Salamanca y el Santuario de Flora y
Fauna Ciénaga Grande de Santa Marta será
fundamental, pero es necesario explorar
estrategias de conservación de su hábitat
con las comunidades locales, especialmente
aquellas que ven en esta ave un protector
de los humedales.

El chavarrí tiene historia sobre su uso


por comunidades rurales. El botánico
Nikolaus Joseph von Jacquin, en
1765, describió un ave grande llamada
cavaria que era posible domesticar y
que llamó «grenada». Un año después,
Linnaeus le asignó el nombre de
«parra chavaria» a algunas de estas
aves provenientes de Cartagena de
Indias. Su nombre válido actual es
Chauna chavaria o simplemente el
chavarrí, como se conoce localmente.

269
BAJO MAGDALENA

Casa Museo
A

Además de la casa familiar de García Márquez,


en el pueblo se pueden visitar la casa del

Gabriel García
telegrafista donde inició el amor que le dio vida
a Gabo; la tumba imaginaria en la calle 13 del
gitano Melquiades, que curó al pueblo de una
epidemia de olvido; la estación del ferrocarril
que hace un siglo transportaba el banano de

Márquez
la «Yunai» y hoy transporta carbón; un parque
lineal con murales alusivos al escritor; y el
monumento de Remedios la Bella, una mujer
que vivió ajena a la vida ordinaria y ascendió un
día milagrosamente al cielo.

Macondo: un conjuro contra el olvido

La dificultad para
conectar Santa Marta,
Ciénaga, Aracataca y
Fundación con el río
Magdalena, y a Colombia
con el resto del mundo, fue
paradójicamente enmendada
por el vallenato, los juglares
costeños y la literatura de
Gabriel García Márquez bajo
la idea universal del realismo
mágico y la geografía
macondiana.
Alejandro Salazar Correa

Aracataca, que en la lengua de los indígenas En los ochenta, luego de ganar el nobel,
chimila significa «agua del río», es un pueblo García Márquez volcó su escritura sobre el río
Magdalena y lo convirtió en su protagonista.
del viejo estado soberano del Magdalena, En Aracataca, Magdalena, el 6 de marzo Por este río navegaron el amor de Florentino
al que se llega por carretera en menos de 1927, en la casa del coronel Nicolás Márquez Ariza y Fermina Daza; el destino hacia la
dos horas desde Santa Marta. Sus tierras se Mejía y doña Tranquilina Iguarán Cotes, muerte de Simón Bolívar; los recuerdos y las
premoniciones del escritor. En el río transcurren
usaron en el cultivo del tabaco y el cacao guajiros del pueblo de Barrancas, nació, por El amor en los tiempos del cólera, El general en
que luego dieron paso a los latifundios el azar de un amor contrariado entre Luisa su laberinto y Vivir para contarla.
bananeros de la United Fruit Company. Santiaga Márquez y Gabriel Eligio García,
El gran flujo de comercio y el ferrocarril el escritor Gabriel José García Márquez.
que construyó la compañía atrajo miles de Según dicen muchos, de este abuelo casa misma de Aracataca donde vivía con
migrantes de todas las latitudes y convirtió exmilitar, dedicado ya en ese tiempo a la mis abuelos. Es un sueño recurrente que
el pueblo en un centro cosmopolita. Allí, joyería, y de esta abuela agorera y su- todavía persiste. Todos los días de mi vida
turcos, ingleses, franceses, italianos, alema- persticiosa, el nobel heredó la dimensión despierto con la impresión, falsa o real, de
nes, palestinos, estadounidenses y locales narrativa de la realidad y la representación que he soñado que estoy en esa casa, estoy
crearon un paisaje que tejía los aires de la mágica de las palabras. Dice en El olor de allí, sin edad y sin ningún motivo especial,
modernidad con las viejas costumbres de la guayaba: «Mi recuerdo más vivo y cons- como si nunca hubiera salido de esa casa
la costa Atlántica. tante no es el de las personas, sino el de la vieja y enorme».

270
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

C
N

En su infancia, mientras era estudiante de


internado en Zipaquirá, el Magdalena fue el
Ver el mapa Bajo recorrido obligado que hizo varias veces para
Magdalena 200 km llegar a Aracataca, a Sincé o a Barranquilla a
visitar a su familia. Con la fascinación y nostalgia
de su primer viaje en el vapor David Arango, el
nobel escribió en «El río de la vida»: «Por lo único
que quisiera volver a ser niño es para viajar otra
vez en un buque por el río Magdalena. Quienes
no lo hicieron en aquellos tiempos no pueden ni
siquiera imaginarse cómo era».

hacía animalitos de caramelo mientras el


loro Lorenzo el Magnífico repetía consignas
contra España; la despensa; el cuarto de la
tía Francisca Simodea, que además era el
de la cuna de Gabito y el depósito de los
La Casa Museo refleja las influencias santos; el cuarto de los abuelos donde el
arquitectónicas francesas y victorianas coronel Márquez dormía con su revólver
El lugar de su nacimiento, hoy la Casa tan comunes en otros paisajes caribeños: bajo la almohada; el cuarto de la prima
Museo Gabriel García Márquez, está a dos paredes de madera, techos altos, jardines Sara Emilia con su colección de cuentos
cuadras del parque principal de Aracataca laterales, barandas con crucetas, ventanas de Calleja; y el «depósito de trastos y
en una calle que tiene sus dos márgenes en celosía y un corredor adornado con be- baúles jubilados» donde se guardaban
cubiertas por una sombra casi continua de gonias que une todos los espacios desde la setenta bacinillas. Al final del recorrido,
mangos y almendros, capaces de apaciguar calle hasta el traspatio. en el traspatio, están el baño sin techo; el
el calor de 40 grados al mediodía. A lado y lado del corredor se encuentran parapeto de tres metros con los barriles del
En la calle, antes de entrar al museo, se hoy la oficina del abuelo Nicolás; la platería agua; el cuarto de los guajiros; la huerta de
encuentran ventas de dulces, café, libros, de los pescaditos de oro; el cuarto de hospi- frutales; los árboles de castaño y pivijay; y
mariposas amarillas y otros objetos de tal donde murió la tía Petra y se exorcizó a el jardín lleno de flores.
recuerdo. Los guías turísticos recitan de la tía Wenefrida con un conjuro que sonaba La memoria persistente de su pueblo
memoria fragmentos literarios y un per- a canción de cuna; el comedor donde el inspiró a García Márquez a crear Macondo,
sonaje propio del realismo mágico, vestido general Rafael Uribe Uribe «comía como y esa creación es ahora la que protege
con la mejor gala militar, convence a los un pajarito»; la sala de visitas; el recibo que Aracataca. Posiblemente, si no existiera
visitantes de ser el mismísimo coronel pertenecía casi exclusivamente a las mu- Macondo, Aracataca, como cualquier otro
Aureliano Buendía. jeres; la cocina donde Tranquilina Márquez pueblo, estaría condenado al olvido.

271
BAJO MAGDALENA

Suan
La puerta de entrada del río Magdalena al Atlántico

Suan hace parte de lo que algunos llaman


el cono sur del departamento del Atlántico.
Un territorio donde la presencia de extensas
áreas bañadas por las aguas del río Magdalena
y el canal del Dique hacen que sea considerado
un lugar privilegiado natural y culturalmente.

Johnny Meca Ospina

El suan (Ficus dendrocida) es un árbol fron-


doso, cuyo uso como combustible de vapores
lo convirtió en una especie muy apetecida,
llevando a una tala indiscriminada que lo
condenó a casi desaparecer en el municipio
que lleva su nombre. Pero gracias al trabajo de
la profesora Carmen Rodríguez y su incan-
sable lucha por la reforestación, el municipio
empieza a recuperar su árbol insignia.

Al norte del canal del Dique, en la ribera del


Magdalena, en lo que hoy es el territorio
del municipio de Suan, los historiadores y confirmando la ubicación dada en el mapa
arqueólogos referenciaron un asentamiento 20 años antes. En esa esquina del departa- tamaño, como el vapor Capitán de Caro, que
indígena, en el sitio llamado Malambito, mento del Atlántico se cruzan el canal del convertían al puerto en un festín, con música
que, entrado el siglo XVIII, ya había des- Dique y comienzan los 111 kilómetros del río de cuerdas, sombrillas multicolores de las
aparecido. Años más tarde, se inició otro Magdalena que recorren la margen oriental damas y comidas típicas para los pasajeros.
asentamiento ubicado entre la ciénaga Real del departamento hasta su desembocadura Hoy día, aunque sus principales acti-
y el río Magdalena y se nombró Suan en en Bocas de Ceniza. vidades económicas son la agricultura
honor a los grandes árboles que crecían Suan es la puerta de entrada del río y la pesca, Suan mantiene un pequeño
allí. José Agustín Blanco reseñó que las al departamento del Atlántico, un punto puerto para embarcaciones de transporte
menciones con ese nombre iniciaron en estratégico de comunicación con Bolívar de pasajeros y carga, canoas con motor
1831 en un mapa de la zona del canal del y Magdalena. Gracias a esa privilegiada fuera de borda, conocidas como johnsons,
Dique, en el que se señalaba un caserío con ubicación geográfica, se desempeñó inicial- en referencia a la marca de los motores
el nombre de «El Suan». Luego, en 1899, mente como punto de aprovisionamiento más usada. Gracias al intercambio que se
en el artículo «El río Magdalena hace 50 de combustible —leña— para los vapores mantiene por esta vía, llegan al Atlántico
años», el geógrafo Francisco Javier Vergara que surcaban el río y, más tarde, se con- productos cosechados en el departamento
hablaba del viaje que en 1851 realizó el ge- virtió en punto de arribo y embarque de de Magdalena. También allí, cerca al puerto,
neral Joaquín Acosta, subiendo por el río pasajeros, materias primas y mercancías de el avance y retroceso del río en determina-
desde Barranquilla en dirección a Honda. En importancia subregional. Por años, fue un das épocas forma playones fértiles aptos
las anotaciones de dicho viaje, se menciona centro mercantil: todo entraba y salía por su para el cultivo en los que se siembran
brevemente Suan como un pequeño caserío puerto, movilizado en canoas y champanes. ahuyama, patilla, limón, papaya, batata,
en la orilla occidental del río Magdalena, Incluso llegó a recibir embarcaciones de gran maíz, ají y yuca.

272
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

En el puerto de Suan también permitió la


entrada del son de pajarito, un baile cantado
característico de las poblaciones ribereñas del río
Magdalena, distinguido por la expresión corporal
que imita el aleteo de las aves, mostrando la
inseparable relación del hombre con la fauna
de sus ecosistemas cercanos. Según algunos
autores, su patrón de movimiento tiene una
influencia del bambuco andino, por la forma de
cruzar las piernas lateralmente y su balanceo.

Todo este flujo comercial y actividad social


interdepartamental le da a este espacio un
protagonismo especial en la zona, en este
puerto-mercado se mezclan actividades Los platos más apetecidos son los desa-
de cultivo, pesca, comercio y consumo de yunos de arenca asada o frita con yuca, el
alimentos desde hace casi 200 años, sin salpicón de bolulo y el bagre guisado en
mencionar el intercambio que también salsa de coco. La cocina de Suan se nutre
debía ocurrir en tiempos prehispánicos. fundamentalmente del río y sus playones; intercambio de saberes y la adaptación a las
El puerto-mercado de Suan es un es- los pescados junto con la ahuyama y la dinámicas que el río trae con su abundancia
pacio de donde agricultores y pescadores batata son protagonistas. y escasez. En el puerto-mercado de Suan
obtienen sus productos y enseguida los En el universo culinario y social de Suan el podemos apreciar con claridad la impor-
comercializan; donde matronas aprovechan puerto-mercado tiene un rol predominante, tancia de un río que no ha dejado de ser
ese flujo de ingredientes frescos a la mano que está marcado por la comunicación con protagonista; que determina gran parte de
y preparan deliciosos platos que sustentan pueblos hermanos llenos de ruralidad, por lo que se come; que, aunque ya no reciba
el universo culinario del Atlántico; y donde cocinas de origen campesino, con técnicas grandes vapores, mantiene la comunicación
disfrutan locales y visitantes, comerciantes rudimentarias y tradicionales, que represen- fluida entre tres departamentos y guía una
y turistas, por igual. tan la acumulación de la experiencia por el dinámica social a su alrededor.

273
BAJO MAGDALENA

Tradiciones
constructivas en
el bajo Magdalena
La madera en el agua

La arquitectura de madera está presente a lo


largo del río Magdalena en diversos diseños
y variaciones de casas construidas en tabla.
Muchas de estas se han constituido como
categoría de un saber vernáculo y se les
conoce como casas de tabla parada. Otro uso
de la madera está en la construcción de casas
palafíticas. Estas son dos manifestaciones que
se relacionan con el entorno, pero de formas y
orígenes distintos, que se pueden apreciar tanto
en las orillas del río como dentro de las ciénagas
desde la parte media de Magdalena hacia abajo.
Juliana Dávila Gamboa

Las edificaciones construidas con tablas, A


algunas ubicadas en sentido horizontal y la
mayoría en vertical (es decir, tabla parada), El uso de la madera en las llamadas casas
de tabla parada responde a las necesidades
se distribuyen a lo largo del Magdalena y de manejo del clima, el aprovechamiento de
especialmente en la parte media y baja del los recursos de cada región y de numerosos
río. Hay quienes afirman que este modo pueblos ubicados a orillas del río Magdalena, Los moradores de la ribera usan productos
su relativo fácil reemplazo cuando uno de los
de usar la madera parada lo trajeron los segmentos de tabla se deteriora y la búsqueda cotidianos como el ACPM o la brea para
ingleses, primero a las islas del Caribe y de las mejores condiciones ambientales y impermeabilizar la madera, lo que garantiza
luego a Colombia, y la tradición cuenta que económicas. Sobre la madera los ribereños el buen estado a pesar del paso del tiempo.
han aprovechado para adornar sus fachadas
el diseño imitó las paredes de madera de los con fuertes y alegres colores que le dan una Saber seleccionar la madera y reconocer
buques que usaban ese sentido vertical. Lo particular atmósfera al paisaje del río. cuál es apta para el contacto directo con el
cierto es que el diseño y el material fueron agua o las mejores para muros o cubiertas
muy bien adaptados al clima cálido del es fundamental.
Magdalena y hoy las viviendas de madera tradicionales indican que, en cada lugar, La conservación de la madera es una
hacen parte sustancial del paisaje ribereño. existen distintos tipos de madera, tiem- ciencia que los constructores ribereños
La madera en contacto con el agua o con pos apropiados para cortarla, maneras conocen bien; la han aprendido de un saber
la humedad del ambiente requiere de mu- adecuadas para aserrarla y, por supuesto, heredado y en la experiencia de hacer sus
chos cuidados y nos remite directamente fórmulas y secretos para impedir que el casas y canoas. Esta es la cultura de la
a la sabiduría popular. Estos conocimientos agua la afecte y pudra. madera y el agua.

274
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

PALAFITOS EN TODO EL MUNDO


Y EN TODOS LOS TIEMPOS
Ver el mapa Bajo
Magdalena Palafitta es una palabra de origen italiano que
200 km
significa «palos hincados». En diferentes lugares
existen manifestaciones de su utilización en el pasado
y en el presente, no siempre en el agua, muchas
veces en la tierra y otras veces hechas de piedra en
vez de madera. La primera alusión a los palafitos
la conocemos de Heródoto, en el siglo V a. C., en
referencia a las viviendas de un pueblo macedonio.
Tenemos evidencias aún más tempranas de palafitos
en el Neolítico, 6000 años atrás.

El otro uso de la madera es en las casas


construidas sobre palafitos o pilotes, que
son maderas sembradas en el agua. Estas de las extensas zonas inundables del bajo
construcciones parecen emerger y flotar Magdalena, quienes la han adoptado como
en el agua, pero se encuentran bien cimen- una forma de entender, sobrevivir y habitar
tadas en el suelo fangoso del fondo de las este territorio acuático. la categoría de Reserva de la Biosfera de la
ciénagas. Los palos hincados, gruesos y El río Magdalena se desborda de ma- Unesco y está incluida en la lista Ramsar de
firmes, son maderas muy resistentes al nera natural en su costado oriental y se humedales de importancia internacional.
agua y soportan el piso sobre el que se encuentra con los ríos Aracataca, Funda- El paisaje natural de la ciénaga es onírico
levantan los muros y los techos, también ción y Tucurinca. Estas aguas dulces se con sus casas de madera flotantes sobre el
de madera. mezclan con las saladas del mar Caribe y gran espejo de aguas tranquilas, bajo el cielo
En Colombia, las viviendas palafíticas el resultado es impresionante: un complejo brillante y azul del Caribe, que hospedan
recogen una tradición conocida por el lagunar costero que conocemos como la poblaciones de pescadores que transitan
mundo prehispánico y por los antiguos Ciénaga Grande de Santa Marta. Su valor entre el río y la ciénaga como Nueva Venecia
habitantes y pescadores contemporáneos ambiental es excepcional y ha entrado en y Buena Vista.

275
BAJO MAGDALENA

Arqueología
en Barranquilla
Fragmentos para la historia enterrada

Desde su origen espontáneo como «sitio de libres»


a finales del siglo XVII, Barranquilla ha sido punto
de confluencia para la circulación de mercancías,
saberes y tradiciones de diferentes partes del mundo,
sin dejar de lado aquellas heredadas por los ancestros
indígenas. Gracias a su ubicación estratégica, próxima
a la desembocadura del río Magdalena, sus puertos,
mercados y fábricas recibieron y exportaron una
gran diversidad de artículos e ideas, tal que hoy los
arqueólogos pueden rastrear la memoria de la ciudad
a partir de los objetos enterrados bajo sus casas.
Sergio Andrés Castro Méndez, Javier Rivera Sandoval y
Andrés Camilo Beltrán González

Aunque Barranquilla es una ciudad que nace y


crece junto al río, la relación que ha tenido con
el Magdalena ha cambiado con el tiempo. Desde
la actividad de la boga y los vapores hasta la
a lo largo del río y sus brazos antes de la construcción del ferrocarril, y recientemente con
llegada de los europeos y también de los proyectos como el malecón, se observa cómo
los barranquilleros han venido estableciendo
bogas, que surcaron los canales y caños sus actividades y construyendo la relación de
Debajo de las calles y los patios de las casas que conectan Barranquilla con el puerto pertenencia con el río Magdalena.
más antiguas de Barranquilla reposa la de Sabanilla en la costa.
historia de cómo circulaban allí productos Con el tiempo, estos cuerpos de agua
hechos en la zona y otros importados del se fueron secando y dieron paso a nuevas traviesas en madera y los clavos empleados
extranjero, lo que ayudó a la economía y al tecnologías con la ampliación de la ruta en su construcción, que nos recuerdan esa
crecimiento de la ciudad en el siglo XIX. Allí, comercial hasta Puerto Colombia. Esto se memoria olvidada del trayecto que hacían
de igual manera, podemos encontrar las haría gracias al ferrocarril de Bolívar, del los trenes desde y hacia el edificio de la
huellas de algunos de los intercambios que cual reposan bajo la conocida vía 40 algu- Aduana para llevar mercancías y pasajeros
los pueblos indígenas habían establecido nos fragmentos de los rieles, junto con las de Europa, Estados Unidos y Medio Oriente.

276
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

En los barrios más antiguos donde el


acueducto no se había instalado, las personas
construyeron desarenadores, un sistema de
canales y cajas que permitía recolectar el
agua lluvia decantando los sedimentos que
eran arrastrados por los arroyos. La cañuela
transportaba el agua hasta la primera caja, en la
que el sedimento caía al fondo, y cuando subía el
nivel, el líquido pasaba a la segunda caja, donde
ya se podía recolectar para su consumo.

para elevar las viviendas, así como la


construcción de escaleras y andenes altos
para evitar las inundaciones de los arroyos
que se forman con las lluvias y recorren las
calles barranquilleras.
Por debajo de aquellos pisos deterio-
rados yacen entramados de canaletas
construidas a partir de hileras de ladrillos
color terracota, hechos para aprovechar
la lluvia que era conducida a un tanque fa-
bricado con el mismo tipo de ladrillos. Este
tanque, que ahora se ve como una cámara
secreta debajo de algunas viviendas, nos
cuenta una historia en la que no existía un
acueducto, en la que el diseño arquitectóni-
co de las casas tuvo que adaptarse al paso
lujosos, llegaban a la Aduana y de allí eran del agua y en el que los servicios públicos
llevados a los mercados públicos y tiendas aún no estaban instalados.
locales donde serían comprados por la El uso de rellenos no solo se aprovechó
naciente clase alta barranquillera. Sin em- en las casas. De forma similar, las fábricas y
bargo, contrasta que en sus viviendas estos empresas instaladas estratégicamente a ori-
artículos importados estuvieran con otros llas de los caños y del mismo río Magdalena,
elaborados en Barranquilla y municipios para traer sus materias primas y exportar
B cercanos que intentaban ajustarse a las sus productos, fueron poco a poco dese-
modas extranjeras, pero también estaban cando las orillas de los canales, añadiendo
La arqueología también se interesa por el
pasado más reciente, excavando los restos las ollas y cuencos de fabricación indígena grandes cantidades de tierra, escombros y
de estructuras públicas, pisos y muros de que poco habían cambiado con el tiempo. basuras para estabilizar el terreno. Muchas
antiguas casas y edificios. Los fragmentos de Igualmente sobrevivió la costumbre de con- de estas industrias han desaparecido con
objetos en loza, vidrio, hueso y metal usados
y desechados en los basureros son la principal sumir muchos de los productos que durante el tiempo, dejando tan solo el rastro de
fuente de información para conocer la vida siglos el río y la ciénaga les habían proporcio- grandes esqueletos de cemento cubiertos
cotidiana de quienes vivieron en esos barrios nado a los grupos nativos. En los basureros de una densa vegetación, o sobre los cuales
tradicionales de la ciudad.
de los patios de las casas, en los barrios más se han levantado otros edificios.
antiguos de la ciudad, se han desenterrado La vida comercial, desarrollada a lo largo
Testigos mudos de estos eventos son los restos de la amplia diversidad de peces que del tiempo en Barranquilla, impulsó también
fragmentos de lozas inglesas, los envases hay en la región y de tortuga hicotea que, junto el encuentro de gente de varias partes del
de bebidas alcohólicas, de medicinas y de a los huesos de vacas, cerdos y gallinas, son Caribe y del mundo que, junto a sus saberes
perfumes que, junto a cepillos de dientes los protagonistas en los sancochos, pasteles, y tradiciones, hoy construyen lo que significa
en hueso provenientes de Europa y Estados arroces y otros platos característicos de la ser barranquillero. A pesar de estar ocultos
Unidos, se han logrado excavar bajo el pavi- región en la actualidad. en el suelo, los numerosos objetos excavados
mento, las aceras y los pisos de las viviendas Estas casas dejan ver también un estilo por la arqueología nos hablan de cómo se
del centro histórico de Barranquilla. Este arquitectónico propio, según el cual se vivía en la ciudad, memoria de Barranquilla
tipo de artículos, que para la época eran utilizaron varios rellenos y capas de pisos 100 años atrás.

277
BAJO MAGDALENA

Gran Malecón
del río
Barranquilla de vuelta al río

Se podría pensar que para muchos


barranquilleros el río Magdalena es
algo tan evidente en el panorama de la
ciudad que se da por descontado que
lo conozcan. Sin embargo, por muchos
años el río permaneció cubierto por un
muro de industrias en decadencia y era
fácil asociarlo a espacios abandonados
y deteriorados.
Johnny Meca Ospina

A pesar de que en las escuelas se habla de


su importancia en la historia de la ciudad,
pues el río dio a Barranquilla su relevancia
como potencia a finales del siglo XIX, con-
solidándose como eje del comercio y de la
industrialización del país, en pleno siglo XX
era difícil poder entender esto cuando la di-
námica de la ciudad se mantenía alejada del
río. Luego de esa época dorada, el río quedó
casi invisibilizado y estático, como la ciudad
misma, que perdió su sitio de importancia
como abanderada de la modernización. La
ciudad le había dado la espalda a su mayor
recurso y con ello quedó relegada y perdida
en el panorama nacional.
A finales de la década de 2010, la ciudad
empezó a recuperar el tiempo perdido con
su río. Barranquilla empezó a trabajar en senderos peatonales y un mobiliario urba-
una acelerada transformación urbana, cuyo no que invita a vivir el río a través de su
signo mayor es el Gran Malecón, un espacio oferta gastronómica, recreativa, turística y
de regeneración urbana amigable con el cultural. Allí convergen escenarios propicios
entorno, llamado a ser el eje del reencuen- para reuniones empresariales y académi- ahora tenemos un vínculo reestablecido.
tro de Barranquilla con el río Magdalena. cas, pero a la vez el barranquillero camina Este sitio de encuentro ha permitido que
Inaugurado en julio de 2017, el Gran Male- su río, avista aves, disfruta, come, celebra, todos los barranquilleros y los colombianos
cón es un lugar integral con una extensión ve su ciudad desde otra perspectiva, una entendiéramos por qué fue tan importante
de cinco kilómetros en los que cuenta con más incluyente, una mirada desde la ribera este río para nuestra ciudad y el potencial
áreas verdes, escenarios, plazas, ciclovías, que nunca debió perderse, de modo que que hoy representa.

278
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A El barranquillero recibió con mucho escep- su brisa y el paisaje de la ribera que se nos
ticismo la obra del malecón. Al principio había negado por tantas décadas: a pesar
GRAN MALECÓN parecía más cemento, más de lo mismo, pero de que no puedes tocar sus aguas, puedes
El malecón es además el espacio público poco a poco se empezaron a notar los deta- sentirte muy cercano a él. Esa sensación
más visitado de Colombia según un informe
lles de diseño y paisajismo, el lugar comenzó se ha interiorizado en los ciudadanos y en
de las autoridades distritales y ha recibido
a más de 20 millones de visitantes desde su a consolidarse como espacio de encuentro, los visitantes.
entrada en operación hace cinco años. una alternativa al alcance de todos por fuera El Gran Malecón es el centro de un
de las grandes moles de los centros comer- proyecto urbanístico que se articula con
ciales, y pasamos de la contemplación de la la renovación de los mercados y caños en
vitrina a la admiración del río, al disfrute de el centro de la ciudad y con la recuperación
de la ciénaga de Mallorquín, un ecoparque
donde termina el recorrido del río antes de
entrar al mar Caribe, rodeado de mangla-
res y pasarelas que nos acercarán mucho
más al río y sus ecosistemas. Espacios que
hablarán de la ciudad, de las huellas de la
industrialización y los flujos comerciales,
donde se cruzan los caminos y característi-
cas de sus mercados, sus espacios abiertos,
su mentalidad moderna y modernizante
que hace más de un siglo la caracterizó.

Barranquilla le apunta a ser una biodiverciudad,


a conjugar el crecimiento económico con la
valoración del medioambiente. Para ello trabaja
en conectar el malecón con la recuperación
integral de la ciénaga de Mallorquín, la conversión
de los caños del mercado en canales de aguas
tratadas y recuperadas, la construcción de
parques urbanos, la adopción de políticas serias
en materia de residuos sólidos y la generación de
energías limpias.

Bajo
Magdalena 200 km

Ver el mapa

279
BAJO MAGDALENA

Máscaras del A

La danza de congo tiene tanta

Carnaval de
relevancia en el Carnaval
de Barranquilla que la
estatuilla con la que premian
la excelencia de los grupos
participantes en los principales

Barranquilla
eventos cada año se llama
Congo de Oro.

Oficio y ritualidad en el río

Carnaval de Barranquilla y río Magdalena


es una relación ineludible que fluye en
sus bailes cantados, la tradición oral,
las comparsas, en las danzas y, por
supuesto, en las máscaras que llegaron
por su cauce y se establecieron como
emblemas de esta fiesta.
Johnny Meca Ospina

Las máscaras y las danzas en el carnaval


traídas por el río que llegaron a Barranqui-
lla, en su tránsito de lo rural a lo urbano,
fueron aires musicales, bailes cantados y
danzas como el chandé, la tambora, el son
de pajarito, el son de negro, la cumbia y B
el caimán. Todos estos son considerados El río aportó la madera en la que
íconos indiscutibles de su carnaval. tallaron las primeras máscaras para
El Magdalena traía en sus aguas la livia- danzar en el carnaval y también
el barro que sirvió durante mucho
na madera de balso que llegaba a manos tiempo para hacer los moldes con
de los primeros artesanos que elaboraban las formas de animales. Estos luego
las máscaras en barrios tradicionales de se cubrían con papel para obtener
nuevas máscaras a través de la
Barranquilla, Barrio Abajo del río y Barrio técnica de moldeado conocida
Arriba del río (hoy dividido en Rebolo y San como papel maché o papel pisado.
Roque). De estos barrios, cercanos al río y
sus caños, provienen algunas de las danzas
más antiguas que han utilizado máscaras su cotidianidad, dándonos detalles de un
para el carnaval. Los congos hacen parte territorio bañado por el río y sus brazos, de
del grupo de danzas tradicionales más su fauna, de sus comportamientos, de su
emblemáticas del Carnaval de Barranquilla riqueza y su escasez, de sus transformacio-
y a estos se le atribuye el uso inicial de la nes. De ese grupo de danzas se destacan:
máscara en esta fiesta. Es una danza cente- Podemos decir que esa relación entre danza de los coyongos, danza del caimán,
naria que recrea rituales y faenas de tribus máscara y danza en el carnaval de Barran- danza de los goleros/gallinazos, danza de
guerreras del Congo, África. Está formada quilla, si bien al parecer comenzó con los los pájaros, danza de micos y micas. Todas
por grupos que generalmente sobrepasan congos y sus cuadrillas de animales con estas integran las máscaras para mostrar
los cien integrantes y una cuadrilla de máscaras talladas en la madera que traía la fauna local y contar los relatos propios
disfraces con máscaras de animales en la el río, luego, se fue trasladando a otro tipo de un carnaval cercano a su contexto. En
que suele destacar aquel del que toman de danzas llamadas danzas especiales y estas danzas el río no solo aporta madera
su nombre: el torito ribeño, toro grande danzas de relación. Estas están inspiradas náufraga, sino también leyendas, formas,
de Rebolo, perro negro, el tigre de Galapa. en vivencias de las poblaciones rurales y movimiento y sonoridades.

280
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El torito es uno de los personajes principales


de la danza de congo, pues es quien lidera
la cuadrilla de animales que acompaña a
los danzantes. Debido a su protagonismo,
también es usual encontrarlo en los desfiles
como disfraz individual. La máscara de torito
es considerada la máscara más representativa
del Carnaval de Barranquilla.

Bajo
Magdalena 200 km

Así pues, el carnaval de Barranquilla, como


el espacio de confluencia de culturas que
Ver el mapa
es, mantuvo las máscaras de animales
africanos como elefantes, gorilas, leones
y cebras, e incorporó otros como el jaguar,
La máscara en el carnaval es un elemento el burro, el chivo, el mico, el caimán y di-
que el antropólogo Aquiles Escalante atri- versas especies de aves y peces de este
buye a una herencia de la cultura africana continente. De este modo, la máscara se
y la asocia al totemismo del buey y anti- Barranquilla fueron disminuyendo, en Ga- consolidó como elemento emblemático
guos rituales de caza y cosecha. Nuestros lapa, un municipio vecino, fueron surgiendo de danzas diversas que evocan rituales
pueblos adoptaron ese legado africano familias de artesanos que comenzaron a guerreros, faenas de caza o escenas co-
presente en la representación totémica de tallar máscaras diferentes a las caretas de tidianas en las que vemos representadas
animales y en su técnica de talla en madera, poca profundidad y limitados colores que historias propias y también ajenas, lejanas y
y transformaron las máscaras guerreras y eran utilizadas en las danzas. Así aparecie- cercanas. Tal como lo menciona Corradine,
rituales de animales africanos en piezas de ron máscaras que, al no estar obligadas a una máscara de toro evoca las utilizadas
liberación y diversión que ahora incluían encajar en la cabeza del danzante, le daban por los bijagós de África occidental en sus
representaciones, no solo de la fauna al artesano la libertad para transformar sus rituales de agricultura y como adorno de
americana, sino también de relatos de sus materiales, usos y tamaños y empezaron a sus barcos de guerra. Asimismo, una de
pueblos y territorios. Esa transformación ser reconocidas como elementos de colec- caimán es una metáfora de los habitantes
del elemento también generó cambios en ción, artísticos y decorativos producidos del Magdalena, capaces de sobrevivir en el
el oficio artesanal. Mientras los talleres de todo el año. agua y en la tierra.

281
BAJO MAGDALENA

Carnaval de «¿Qué es lo que tiene el carnaval,


Barranquilla el Carnaval de Curramba?».
Cuco Valoy, canción «Frutos del carnaval».

Fiesta de todos

El carnaval como fiesta religiosa y pagana


se celebra en muchos países de América y
de la cuenca del Caribe, aunque uno de los
más vistosos por su colorido, bailes, danzas,
disfraces y música es el de Barranquilla, en
el que se muestran las influencias culturales
africanas, indígenas y europeas.
Fernando Rafael Navarro Bonilla

El carnaval de Barranquilla es una festivi-


dad única que recoge y resume las fiestas,
costumbres y tradiciones que se realizan
en los pueblos localizados en las riberas del
río Magdalena. Aquí se vive la alegría y la
espontaneidad del ingenio, el mamagallis-
mo que caracteriza a sus habitantes y se
percibe una gran riqueza cultural.
Barranquilla, a finales de 1800, era sitio
de entrada y salida de viajeros del interior y
exterior del país. Esa comunicación fluvial
le permitió ser abastecida y nutrida por las
manifestaciones y tradiciones culturales y
ancestrales de pueblos ribereños como
N
Tamalameque, El Banco, Plato, Tenerife,
Pinto, Guamal, Santana, Mompox, Ma-
gangué y Calamar, pertenecientes a las Bajo
Magdalena 200 km
gobernaciones del Magdalena y Bolívar,
donde inicialmente los carnavales se cele-
braban como fiestas religiosas, no exentas
de influencias españolas.
También en la «Puerta de Oro», las A
colonias europeas que se conformaron por
la migración dieron a conocer costumbres No obstante haber pasado por una
etapa de crisis en la década de los
y tradiciones culturales de sus países y se setenta, ello no fue obstáculo para que
organizaron en exclusivos clubes sociales el carnaval resurgiera con nuevas fuerza
donde se celebra el carnaval. Así, en la y vitalidad y llegara a ser declarado por
la Unesco obra maestra del patrimonio
naciente y próspera ciudad, esa confluencia oral e inmaterial de la humanidad el 7 de
cultural entre lo europeo, lo indígena y lo noviembre de 2003. Además, mediante la
africano posibilitó el nacimiento de un Ley 706 del 26 de noviembre de 2001, el
Carnaval del Distrito Especial, Industrial
carnaval con una pluralidad cultural propia y Portuario de Barranquilla fue declarado
Ver el mapa
de un río al encuentro con el Caribe. patrimonio cultural de la nación.

282
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B En estas carnestolendas concurren mani- La locura festiva comienza, de manera ofi-


festaciones de los carnavales venecianos, cial, el 20 de enero con la lectura del bando,
De la depresión momposina y pueblos
ribereños parten míticos personajes como con figuras de reinas, reyes y bufones, acto simbólico donde la reina y el rey Momo
el hombre caimán y la fauna carnavalera, carrozas, disfraces, máscaras y antifaces declaran a la ciudad en modo carnaval y
goleros, coyongos, micos y gusanos, para que velan la personalidad escondida que autorizan que el despeluque y la mamadera
encontrarse con danzas y comparsas al
llamado de los tambores africanos y la tenemos los seres humanos y que sale a de gallo se desborden y se tomen las calles y
gaita indígena, en la festiva ciudad de flote en estas festividades. En cada esquina plazas de la ciudad, se apresten los desfiles
Barranquilla, puerto final del gran río. se escucha la música del Caribe en sus rit- multicolores de disfraces y lentejuelas, y la
mos carnavaleros: cumbia, porro, tambora, ensordezcan las sonoridades urbanas y de
berroche, chandé, pajarito, chalupa, fandan- otras regiones del país como la champeta,
go y son de negros. Desfilan por las calles el mapalé, los vallenatos, porros pelayeros
numerosas comparsas y danzas que hacen y los agudos sonidos de la caña’e millo que
alusión a la relación cultura-naturaleza: co- caracterizan a las cumbiambas.
yongos, goleros, gusanos, monos, hombre Los carnavales son unas fiestas donde
caimán; danzas indígenas: indios farotos, se conservan tradiciones de fuerte arraigo
indios bravos y mansos. La cultura anfibia popular, pero tampoco las élites escapan
y ribereña es tan significativa en el carnaval a la sabrosura de ese goce pagano, mo-
que actualmente se realiza La noche del río, viéndose al ritmo de bailes y danzas como
un encuentro artístico musical. el garabato, eterna lucha entre la vida y
la muerte, o los congos, danza guerrera
de marcada influencia africana venida de
los cabildos de Cartagena; la danza del
torito, la danza del paloteo, originaria del
Magdalena pero de influencia española; los
diablos arlequines; las cumbiambas, baile
en parejas y mezcla de lo indígena, africano
y español; los disfraces de marimondas y
monocucos que se burlan de todos y de
cualquiera en su propias narices.
El día martes culmina la fiesta y ese
día muere el personaje central, Joselito
Carnaval, después de haberse derrochado
y dejado sus frutos que nacen a los nueve
meses, y para revivir con más ánimo y
alegría el próximo año. Una fiesta donde
se sucumbe a la tentación de la carne, car-
ne-levare, pero siempre existe la posibilidad
de arrepentirse el Miércoles de Ceniza.

El Carnaval de la Arenosa es el
espacio lúdico y cultural para
el goce de la vida, no solo para
el barranquillero, sino también
para los habitantes de la costa
Caribe colombiana y del país,
quienes acuden a esta ciudad
para festejar durante cuatro días
en un ambiente de luz y color,
plenos de música y baile.

283
BAJO MAGDALENA

Bocachico
en cabrito
Sabores del río acentuados en
los caños de Barranquilla

El bocachico es, sin duda, una de


las especies más representativas
del río Magdalena. Reconocido
como un emblema por los
colombianos, es un importante
recurso económico y fuente
alimenticia de miles de habitantes
ribereños y parte de su folclor.
Johnny Meca Ospina

Bajo
Magdalena 200 km

y simbólico. En honor a este se celebran


festivales y se componen canciones como
Ver el mapa
«La subienda», una cumbia compuesta por
Senén Palacios; «El bocachico», interpreta-
da por Adolfo Echavarría; y «El bocachico
Por su carácter migratorio, el bocachico sinuano», compuesta por Dionisio Romero. ciudad tiene sitios especializados donde
mantiene una especial relación con las Debido a que es la especie más se puede comer. La plaza del Pescado, al
culturas anfibias a lo largo del río Magda- abundante y pescada del Magdalena, el interior del mercado público, y la plaza de
lena y sus ciénagas, pues se considera la bocachico es preparado en diversas formas: la Intendencia Fluvial son las más recono-
especie que más distancia recorre a lo largo frito, sudado, frito-sudado, en sancocho, cidas en el sector del centro, a orillas del
y ancho de su cuenca, debido a sus patro- en viuda o en «cabrito». Esta última es histórico caño de Las Compañías. Otro sitio
nes de reproducción, convirtiéndolo en el una preparación icónica de Barranquilla. destacado es la esquina del cabrito, en el
protagonista indiscutible a nivel económico Gracias a la popularidad de este plato, la barrio El Carmen, al sur de la ciudad.

284
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

El historiador Enrique Morales resalta que los


aborígenes del departamento del Atlántico
no fueron grandes navegantes mar adentro,
aunque sí muy buenos pescadores en la
costa y en los ríos. Las numerosas ciénagas,
lagunas y caños proveían de buena manera,
por lo que no necesitaron alejarse de sus
viviendas para encontrar una alimentación
rica. Lo que más pescaban desde la época
precolombina eran arenca, bagre, manatí,
bocachico, doncella y barbudo.

La popularidad de este plato lo hace ape-


tecido todo el año y, debido a que para su
preparación se recomiendan peces de buen
tamaño, aspectos como la sedimentación
de la cuenca y la captura por debajo de las
tallas mínimas en época de bajanza hace
con vegetales ligeramente sofritos (los más que el tamaño de las poblaciones disminuya
usados son tomate, cebolla roja, cebolla y que se reduzca la talla de los animales
larga, ajo y ají dulce). Luego, se amarra con criollos. Por esto, también se ha optado por
B una cuerda de fique (que, por no ser sinté- traer importada del sur del continente una
tica, no se quema rápidamente y no afecta especie que localmente se conoce como
El bocachico es uno de los peces cuyo nombre
científico incluye una derivación en referencia al el sabor del pescado) y se pone a asar al bocachico argentino, el cual se destaca
río Magdalena: Prochilodus magdalenae. Otras carbón hasta que se dore. Opcionalmente, se por su gran tamaño, pero al paladar de los
especies también nombradas científicamente en suele envolver en hojas de bijao o en papel conocedores no iguala la calidad del sabor
honor al río son la raya, la viejita, la arenca, el
chui y el raspa canoas. aluminio para conservar el aroma ahumado criollo propio del sacado del Magdalena.
y los jugos de los vegetales. Se sirve acom- En este sentido, si queremos mantener
pañado de arroz de coco, yuca cocida, bollo vivo este plato emblemático de Barranqui-
La técnica del «cabrito» consiste en abrir de yuca o patacón. Como bebidas se prefiere lla, debemos procurar estimular el consumo
el pescado por el pecho o zona ventral algo refrescante como un jugo de corozo, local, respetando los periodos de vedas y
(corte longitudinal), sacando las vísceras y agua de panela o una cerveza bien fría. Sin las tallas mínimas, resaltando la labor de
dejando las escamas. Algunos recomiendan duda es un plato que condensa la riqueza del los pescadores artesanales y acercándonos
marinarlo desde el día anterior con vinagre universo culinario de una ciudad que se nutre a la dinámica que se teje alrededor de los
y sal. Una vez preparado el corte, se rellena del río y mezcla sabores de todo el Caribe. caños de la ciudad y sus plazuelas.

285
BAJO MAGDALENA

Museo del Caribe


Colombiano
El mundo visto a través del Caribe

El Museo del Caribe Colombiano


está ubicado en Barranquilla, la
«Puerta de Oro» de Colombia,
que ha sido históricamente el
punto de llegada de todos los
productos de importación que
llegaron al interior del país
a través del río Magdalena a
finales del siglo XIX y principios
del siglo XX. Allí tiene lugar un
museo-región donde convergen
diferentes voces y geografías
del gran Caribe.
Sandra Janett Higuera Gómez

El museo permite activar el cuerpo, la


mente y el espíritu para abrirse a este
territorio. El Caribe es relevante para los se encienden las luces y se abren las ven-
habitantes de todo el país por ser una tanas, la gran sorpresa es verse inmerso
región que recoge y expresa gran parte en el estudio del escritor, un espacio íntimo
de la cultura colombiana y aporta un gran que cuenta con objetos como máquinas
legado en la economía, la literatura, el arte de escribir, lámparas de mesa y libros que
y la música, entre tantos otros aspectos logran recrear, de manera vívida, el espacio
de una geografía que se alimenta del mar donde escribía sus obras.
Caribe y el río Magdalena. Al bajar encontramos la naturaleza como hogar de una rica fauna local, pues
El relato de la exposición comienza con caribeña, donde se puede conocer gran su papel es vital en el ciclo del agua y para
la sala dedicada a Gabriel García Márquez parte de la variedad geográfica e hídrica el mantenimiento de los suelos fértiles.
en el último piso de una edificación mo- que posee esta región tanto en su parte En particular, detenerse a observar las
derna en el centro de Barranquilla. Existen continental —compuesta principalmente dinámicas de las ciénagas caribeñas es
muchos detalles que hacen de este un por llanuras, valles, montes, sierras neva- un ejercicio que no solo reconoce una gran
espacio conmovedor y envolvente, como das, serranías y depresiones— como en su biodiversidad, sino que a través de ellas se
la proyección de tipo mapping, en piso, parte marítima —compuesta por penínsulas pueden comprender los modos de vida de
paredes y techo, de algunos fragmentos y golfos—. Asimismo, se resalta la impor- sus habitantes, una cultura anfibia que
animados de las obras más importantes del tancia de los bosques secos tropicales ha construido su hogar sobre el agua
nobel que se entrecruzan entre sí y saltan para mantener un equilibrio ecosistémico (en viviendas palafíticas) y cuya principal
por universos paralelos. Después, cuando en cuanto a la producción de oxígeno y actividad es la pesca artesanal.

286
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

B
N

Aunque los colombianos acostumbran a llamar


turco a cualquier persona nacida en el medio
oriente, los turcos que llegaron a nuestro país a Bajo
fines del siglo XIX no eran precisamente de esta Magdalena 200 km
nacionalidad. Migraron de naciones como Siria,
Líbano y otros sitios que pertenecían al antiguo
Imperio otomano y, por lo tanto, estas personas
contaban con pasaporte otomano, independien-
temente de la nación de la que procedieran.

Ver el mapa

sino la riqueza creativa que ha emanado


de esta mixtura cultural, materializada a
través de la literatura, la música y el arte
de esta región. Barranquilla, al haber sido
la entrada hacia el interior y puerto en el
Caribe, ha recibido múltiples migraciones.
Continuando con el recorrido, se sabe
diálogo con otras comunidades indígenas, que no es posible sentir el Caribe sin
como la wayú, que se ubica en la península que suenen las gaitas, las tamboras y el
de la Guajira. Estas son comunidades muy acordeón, ritmos e instrumentos que han
antiguas que han habitado este territorio llegado por el Magdalena. Así, la última
desde antes del periodo colonial. Por otro sala está dedicada al disfrute de la música
lado, hay también un lugar dedicado a la caribeña: podemos escuchar y bailar ritmos
A
cultura afro, reconocida en aspectos como propios de la región como la cumbia, el
Gabriel García Márquez es uno de los más la gastronomía, la música y la ritualidad, en- mapalé, el vallenato y el porro, entre otros.
grandes escritores caribeños del siglo XX, tre otros. La clave en esta sala es la apuesta Para finalizar, la tienda del museo es un
precursor del realismo mágico, que tiene su por un proceso pedagógico a través de la lugar oportuno para probar algunos pro-
semilla en las formas de expresión lingüística
y cultural del Caribe. No en balde, su obra más experiencia y el conocimiento de dinámicas ductos de la gastronomía local tales como
importante, Cien años de soledad, es conside- cotidianas como la alimentación, la vivienda las carimañolas y los quibbes —la huella
rada por él mismo como un vallenato largo. Su y los procesos rituales. árabe que ya hace parte de la gastronomía
importancia como narrador se vio reconocida
a nivel mundial en 1982, año en el que le fue En el siguiente piso nos encontramos local— o los dulces tan propios de la región
otorgado el Premio Nobel de Literatura. con un espacio dedicado a la palabra, que como el pionono y la torta de coco.
pone de frente la naturaleza heterogénea Actualmente no es posible visitar en su
y mestiza que ya había hecho su antesala totalidad la exposición del museo, pues se
Vamos explorando otro piso dedicado y se reconoce en la jerga costeña. Se trata encuentra en un proceso de transición ad-
a la gente que hace visible la voz de las de una construcción cultural producto de ministrativo para convertirse en un espacio
comunidades indígenas que habitan la esta mezcla, que va desde lo europeo y de la Alcaldía de Barranquilla. El museo de
Sierra Nevada de Santa Marta, como los árabe hasta lo africano y lo indígena. Acá Caribe es un espacio importante para en-
koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos, en no solo se reconocen rasgos identitarios, tender esta parte de la cultura colombiana.

287
BAJO MAGDALENA

Puente
Pumarejo
Un puente al mar

Para miles de colombianos el


puente Pumarejo es su tránsito
al mar. La dimensión nacional de
esta obra no se debe solo a sus
1489 metros, que lo convirtieron
en el puente más largo de Colombia
durante 40 años, sino por las historias
que el pueblo costeño, barranquillero y
colombiano ha tejido en torno a este. A

Juan Alberto Gómez Duque Todavía hay controversia por el destino


del viejo puente, que está sentenciado por
lo menos a que le abran un boquete para
dejar pasar los futuros buques en el plan
de navegación del río Magdalena. Que
sea un malecón cultural y gastronómico,
dicen unos, o que se preserve como bien
La resonancia épica de aquella obra de patrimonial, matizan otros.
infraestructura impregnó todo el país. Y migrantes que bajaron por el Magdalena
cómo no iba a ser de ese modo si hasta huyendo de la violencia, difícilmente
una de las canciones más icónicas de la aceptaría recordar ese nombre en una obra Como cualquier obra de esta magnitud, el
música decembrina lo consagra: «Río tan entrañable. El más citado historiador puente Pumarejo reconfiguró el paisaje y la
Magdalena que te la pasas viajando, en mi local, Moisés Pineda, así lo explica cuando población. Desaparecieron las filas de carros
Barranquilla el puente te está esperando», habla del puente: «siendo una sociedad de y personas para cruzar sobre el viejo ferri,
abre la cumbia de Víctor Piñero detrás de inmigrantes venidos de todas las regiones el barrio del mismo nombre entró en declive
un caudal de trompetas con el sabor de liberales que fueron perseguidas por con- y los negocios más variopintos surgieron a
Los Melódicos. servadores, pues el nombre de Laureano la sombra de la estructura. El barranqui-
Por ignorancia histórica o por simpatía, no les resultaba muy grato; entonces el llero, presto al festejo, lo acogió y lo volvió
siempre asumí que el puente debía su pueblo decidió llamarlo con el nombre de paseo. «La primera vez lo crucé a pie, era
nombre al presidente de la revolución en Alberto Pumarejo que, en su momento, fue el encanto de cruzar el río, una fiebre de
marcha, Alfonso López Pumarejo, y solo uno de los promotores de esa solución para todos los fines de semana», dice Armando
después me enteré de que ni siquiera el el desarrollo de la ciudad de Barranquilla». Arraut, un veterano periodista deportivo
nombre que le atribuyen corresponde al Nada que hacer: la memoria del pueblo de la ciudad. Al calor de ese peregrinaje
real. Pocos saben, y menos aún repiten, instituyó su propio veredicto, aunque fuese semanal y del flujo de vehículos emergió
que se le impuso el del expresidente tan distinto al documento con el que el el corregimiento Palermo del municipio de
conservador Laureano Gómez. El pueblo presidente conservador Misael Pastrana Ciénaga, en la otra orilla del departamento
costeño, conformado en gran medida de bautizó la obra en 1974. del Magdalena.

288
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

Bajo
Magdalena 200 km

Desde el 20 de diciembre del 2019 hay


un nuevo puente al lado del que ya es el
viejo puente Pumarejo. Este nuevo puente
se ha nombrado puente Pumarejo, tal
cual, como para que quede clara su idea
de reemplazo y, si se quiere, de borrón y El hábito pomposo que reviste las inaugu-
cuenta nueva. Así se nombra oficialmente raciones no dejó de comparar este puente
por la resolución 0006427 de 2019 del con otros del mundo, resaltando que era
Ministerio de Transporte. En todo caso, el más ancho que el de Brooklyn en Nueva
nombre de Laureano siguió sepultado en el York (26 metros) y el Golden Gate en San
olvido, ahora los dos son el viejo y el nuevo Francisco (28 metros). Pero todavía no
Ver el mapa
puente Pumarejo. Punto. tiene canción famosa que no sea la mención
La vocación de vía rápida de este nuevo en un jingle, mientras la canción de Piñero
puente Pumarejo ahuyentó el comercio y el al viejo puente, por su parte, le dijo a un tal
rebusque de Palermo. El historiador Pineda Evaristo que cumpla con su sueño «ahora En todo caso, aunque la canción de Víctor
lo compara con una fuerza centrífuga que que el puente está listo». Ese «ahora» de Piñero celebre el «nuevo puente» que
expulsa a poblaciones, sectores y procesos, la canción es un pasado que recuerda bien ahora es «el antiguo», dejó en su letra
y otra centrípeta que atrae «cosas diferen- una vieja foto de la inauguración del 6 de una verdad eterna: «Río Magdalena que
tes». Es un saldo de pérdidas y ganancias abril de 1974 y que muestra parte de los nunca te pones viejo, sigues orgulloso bajo
que aún no termina de asentarse. El viejo 300000 barranquilleros que se agolparon el puente Pumarejo». 20 kilómetros más
Pumarejo quedó eclipsado con los 45 para celebrar la obra. Si bien son épocas y abajo, el siempre joven río Magdalena se
metros de gálibo, los 3.2 kilómetros de momentos distintos, el viejo Arraut señala encuentra con el mar en Bocas de Ceniza. Y
longitud y los 38 metros de ancho en sus que con este nuevo puente de 2019 «ya no por el puente, miles de almas, agobiadas o
seis carriles vehiculares, la ciclovía y el paso hubo esa misma atracción» y lo ve como expectantes, siguen festejando la cercanía
peatonal del nuevo puente. «una calle nueva, nada más». balsámica del Caribe.

289
BAJO MAGDALENA

Bocas
de Ceniza
El encuentro con la eternidad

La inmensidad de un río que


construyó el país se encuentra con
la eternidad del mar Caribe. Bocas
de Ceniza es, por definición, el sentir
de la emoción geográfica. Es un lugar
de disputa de fuerzas que confluyen y, al
mismo tiempo, que permiten la vida. Es la Las fuerzas primigenias se encuentran
con vehemencia y hacen de Bocas un
invitación a honrar el fin y la transformación lugar potente que anuncia el cambio, la
para volver a comenzar. disputa, la transformación y la muerte.
Las aguas cargadas de sedimentos, que
María Fernanda Franco Ortiz bajan de las cordilleras y viajan por las
tierras bajas, chocan a gran velocidad con
las aguas saladas del mar; la corriente es
Papas, hasta este lugar, Bocas de Ceniza, un difusa, tanto que da la sensación de ir en
El mar Caribe se ha teñido de aguas color camino de agua que atraviesa el país. Acá, dirección contraria. El viento ensordece,
ceniza y se puede ver en la distancia desde más que la muerte, se trata de la entrega, la hace gritar, y al mismo tiempo hace música
el aire o al navegar por mar abierto. Han ofrenda de kilómetros recorridos cargados al encontrarse con barreras y orificios. Las
sido 1540 kilómetros recorridos desde los de vida, historia y cultura que llegan al mar banderas de Barranquilla y de Colombia no
finos hilos de agua que forman la laguna y se disponen ahora a seguir un nuevo paran de ondear en todas las direcciones.
de la Magdalena, en el páramo de Las curso, nuevos rumbos. El viento no cesa.

290
CONVIVIR. CONOCER. CONSERVAR

A
N

Chivo, cojinúa, bagre, róbalo, sábalo, sable y jurel


son los pescados que el visitante puede probar
en los restaurantes que se encuentran en la playa Ver el mapa Bajo
de Puerto Mocho y en el barrio Las Flores. Estas Magdalena 200 km
tierras han sido habitadas durante muchos años
por comunidades de pescadores y pobladores que
desean procesos incluyentes de renovación de
estos espacios, tanto para la vida cotidiana de los
locales como para los turistas.

El río Magdalena, al ser un río de origen andino,


en su recorrido va recogiendo y cargando
santa María Magdalena en el año 1501. La grandes cantidades de sedimentos. Es como
si bajara la montaña al mar. Por esta razón,
navegación impulsó el desarrollo del país los sedimentos generan una barrera en la
y la posibilidad de conectar el interior, desembocadura que complica la navegación
sus márgenes y el resto del mundo. Hoy fluvial. Los tajamares, que hoy permiten visitar
y recorrer Bocas de Ceniza, fueron construidos
es un paisaje rocoso que divide el mar y el en 1936 con el fin de disminuir el ancho de la
B río: son los tajamares, construidos en los boca del río para que el agua aumentara su
años treinta del siglo XX, que permiten la presión y pudiera contrarrestar la fuerza del
Bollado, a media agua y a fondo son las altu- mar, depositando en este los sedimentos y
incursión de la navegación marítima por el dando espacio para que los grandes buques
ras a las cuales se puede encontrar un pez en
el agua. Los experimentados pescadores las Magdalena. Buques enormes entran por pudieran entrar por el río.
reconocen muy bien. La pesca con cometa es la desembocadura hasta el puerto fluvial
un sello único de Bocas de Ceniza. El viento de Barranquilla. El milagro de conexión y
se convierte en el principal aliado para alejar
los anzuelos con carnada de la orilla y así comercio persiste luego de cinco siglos. llegar, entre piedra y piedra, al punto final
lograr capturar peces de mayor tamaño. Llegar a este lugar exige esfuerzo: el del tajamar, donde se siente la emoción de
viento; las rocas; los medios de transporte este paisaje excepcional de mar y río. Los
locales cada vez son más precarios; y la pescadores, como habitantes de la desembo-
Estamos en un cautivante encuentro de basura de los colombianos desafortunada- cadura, son la manifestación de la adaptación
mar, río, playa y manglar. Un paisaje que mente confluye aquí. Al final solo los pasos y humana, la relación natural con el entorno,
abrió Colombia al mundo y le puso un la voluntad del visitante son los aliados para el uso de los recursos y, ante todo, el disfrute
nombre hispánico al río al ser divisado alcanzar la Virgen de la Medalla Milagrosa, de vivir en un paisaje como este, evocador
por los viajeros el día de la conversión de que protege a los pescadores para lograr de libertad.

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Convivir, Conocer, Conservar. Manual ilustrado para guías de turismo del río
Magdalena recoge y presenta una mirada amplia del río Magdalena, sus gentes,
su historia, su tejido social, sus oficios, sus fiestas y, de manera integral, el fluir
de la cultura fluvial de su inmenso patrimonio en movimiento. Este complejo y
rico entramado, inscrito en una geografía que atraviesa Colombia de sur a norte
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