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Integrantes y Doctrina de la Corte Suprema

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UNIVERSIDAD EMPRESARIAL SIGLO 21

MATERIA: DERECHO CONSTITUCIONAL

TRABAJO PRACTICO N° 4

ALUMNO: Julieta Andrea, CASTRO

DNI: 26236238

LEGAJO: DER 341-10160

A. ¿Cómo se determina actualmente el número de integrantes de la Corte Suprema de


Justicia de la Nación? Haz referencia a las normas aplicables, tanto las de fuente
constitucional como legislativa.
B. ¿En qué sentencia la Corte Suprema sostuvo por primera vez la doctrina de las
cuestiones políticas no justiciables? Indica qué actos fueron considerados parte de una
cuestión política en ese caso y cuál fue la argumentación ofrecida allí por el Alto
Tribunal. ¿Sigue la Corte argentina el criterio de otro tribunal? Fundamenta la respuesta.
C. Señala al menos 2 (dos) atribuciones del Poder Ejecutivo que, en la Constitución
vigente, configuran cuestiones políticas no justiciables.
D. En el caso Bussi, ¿la Corte Suprema se declaró incompetente, invocando el
argumento de las cuestiones políticas no justiciables? Haz referencia a la concepción
que tiene la Corte sobre su función jurisdiccional, en el marco de la división e
independencia de poderes y los límites que establece la Constitución sobre ellos
(considerando 5° del voto de la mayoría).
E. Según la Corte, y sin perjuicio de las prerrogativas conferidas a las cámaras del
Congreso en los artículos 64 y 66 de la Constitución, ¿quiénes tienen el poder para
evaluar la idoneidad de los legisladores?
DESARROLLO:
1). La Corte Suprema de Justicia de la Nación es el más alto tribunal de la República
Argentina y órgano máximo del Poder Judicial. Su misión es asegurar la supremacía
constitucional, ser intérprete final de la Constitución Nacional y custodiar los derechos
y garantías enunciados en ella. El artículo 99 inc. 4 de la Constitución Nacional
determina que el Presidente de la Nación Argentina tiene la atribución de nombrar a los
magistrados de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN con acuerdo
del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública convocada al
efecto. El marco normativo para aplicar el procedimiento y la preselección de
candidatos para cobertura de vacantes está previsto en el decreto 222/03, el mismo
determina:
- Que es pertinente que el ejercicio de esta facultad por parte del PODER EJECUTIVO
NACIONAL sea reglamentada estableciendo parámetros a tener en cuenta para mejor
selección del candidato propuesto de modo que su designación contribuya de modo
cierto en aporte a un efectivo mejoramiento del servicio de justicia, cuya garantía debe
el Estado proveer a los ciudadanos, al fortalecimiento del sistema republicano y al
incremento de la calidad institucional.
- Que resulta necesario tener presente, a la hora del ejercicio de tal facultad, las
circunstancias atinentes a la composición general del Alto Cuerpo en cuanto a
diversidades de género, especialidades profesionales e integración con un sentido
regional y federal.
- Que a ello deben sumarse los requisitos relativos a la integridad moral e idoneidad
técnica y el compromiso con la democracia y la defensa de los derechos humanos que el
o los postulantes deben reunir
-Que para mejor cumplimiento de las finalidades indicadas resulta conveniente
posibilitar, con la conformidad expresa de quien o quienes resulten motivo de solicitud
de acuerdo, la acreditación de aspectos relativos a su trayectoria profesional y
académica, los compromisos públicos y privados que tuvieren, la concurrencia de los
requisitos establecidos en la Ley de Ética de la Función Pública y del cumplimiento de
sus respectivas obligaciones impositivas.
A partir de ello, la ley 26183 sanciona: “la Corte Suprema de Justicia de la Nación
estará compuesta por CINCO (5) jueces. Ante ella actuarán el Procurador General de la
Nación y los Procuradores Fiscales ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y los
Defensores Oficiales ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los términos de
la Ley Nº 24.946 y demás legislación complementaria". Es decir, que actualmente la
Corte Suprema de Justicia de la Nación está compuesta por CINCO (5) jueces
nombrados por el presidente de la Nación, con acuerdo del Senado de la Nación con
mayoría especial de dos tercios, luego de un procedimiento público para garantizar la
participación y control ciudadano. La misma está compuesta por: Horacio Rosatti
(presidente), Carlos Fernando Rosenkrantz (vicepresidente), Juan Carlos Maqueda,
Ricardo Lorenzetti.

2). La Corte Suprema sostuvo por primera vez la doctrina de las cuestiones políticas no
justiciables mediante el fallo “Cullen vs. Llerena” resuelto el 7 de septiembre de 1893.
“El apoderado del gobernador provisorio de la provincia de Santa Fe, nombrado por la
revolución que derrocó -el treinta de julio de 1893- el Gobierno establecido, inició
demanda ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra la persona que lo depuso
invocando una ley de intervención federal, a la que califica de inconstitucional por
haber sido sancionada violando el procedimiento previsto en la Constitución a tal
efecto.” (CSJN, fallo Cullen vs. Llerena). La argumentación ofrecida por el alto tribunal
fue que dicha sentencia es de naturaleza política y de efecto puramente político,
controlando y revocando disposiciones y actos del poder legislativo y del Poder
Ejecutivo de la Nación, en materia de la exclusiva competencia de dichos poderes; lo
que se encuentra fuera de las atribuciones y competencias de la Corte para entender la
demanda. Todos los casos de intervención a las provincias son un acto político por
naturaleza, por ende, deben ser resueltos por el poder político (Congreso y Poder
Ejecutivo), sin participación del Poder Judicial. Ante esta doctrina se destacan los
precedentes de los Estados Unidos, en los casos: Marbury vs. Madison (donde nace el
concepto de una forma republicana de gobierno en la que el Presidente y el legislador
tienen cierta primacía); Luther vs. Borden (caso en el que la Corte Suprema de los
Estados Unidos estableció la doctrina de la cuestión política en las controversias
derivadas de la Cláusula de Garantía del Artículo Cuatro de la Constitución de los
Estados Unidos); Leither v. Bruther (Juez Taney), en el que argumentan: “que las cortes
de justicia, sostienen uniformemente que corresponde al poder político declarar si el
Gobiernos de la Carta ha sido depuesto ó no, y cuando esta decisión haya tenido lugar,
deben limitarse a tomar nota de ella como la ley suprema del estado, sin necesidad de
informaciones verbales ni examen de testigos”. Siendo estos, entre otros,
jurisprudencias que la Corte Suprema toma como criterios para determinar la “no
judiciabilidad” de cualquier caso dada su naturaleza política.

3). Las cuestiones políticas “no justiciables” se encuentran ligadas al principio de


separación de poderes, nuestra constitución les otorga total independencia y
atribuciones específicas a cada uno de ellos; cuyas competencias forman la esencia de la
forma republicana de gobierno. Una cuestión es política cuando demanda la
intervención del Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, quienes son reconocidos por la
Constitución para llevar a cabo decisiones de índole estatal. Por lo tanto, un juez no
puede desplegar su función para establecer si la cuestión es constitucional o
anticonstitucional ya que es un “acto político”, competencia de los poderes ya
mencionados anteriormente. Es decir, que la misma Constitución Nacional prescribe
que, el Poder Ejecutivo no puede llevar a cabo funciones legislativas, ni tampoco
funciones judiciales, y a su vez prohíbe al Poder Legislativo otorgar no solo la suma del
poder público, sino también facultades extraordinarias, o sumisiones o supremacías que
puedan poner la dignidad, la vida o la propiedad de los argentinos a merced de persona
alguna. Entre las cuestiones no justiciables se encuentran: La declaración de
intervención a una provincia, la declaración del estado de sitio, declaración del estado
de guerra, el control de la política económica del Estado, entre otros.Y si hacemos
hincapié en la Constitución Nacional vigente, podemos encontrar, en: el art. 27
(relaciones de paz y comercio con potencias extranjeras); art 23. (declaración de estado
de sitio); art 99. (atribuciones del Poder Ejecutivo), inc. 5, 7, 13, 19; entre otros.

4)-En el caso Bussi, Antonio Domingo c/ Estado Nacional la Corte Suprema rechazó la
demanda in limine fundándose en que el juzgamiento de la admisibilidad del diputado
electo no es una cuestión justiciable. La Cámara Nacional Electoral confirmó la
sentencia. Interpuesto recurso extraordinario federal, la Corte sostuvo que se trataba de
un acto revisable judicialmente y revocó la decisión de grado. De acuerdo al interés
constitucional que presenta la causa, corresponde definir el criterio con que pueden ser
revisadas las decisiones de la Cámara de Diputados en el ámbito del art. 64 de la
Constitución Nacional. Para dar una solución razonable, la Corte ponderó dos principios
adoptados por nuestra constitución: - “En primer lugar, el tribunal ha sostenido la regla
general de la no justiciabilidad de las decisiones que se adoptan dentro de la esfera de
competencia propia de otro poder. Esta interpretación es consistente con los precedentes
de este tribunal que la ha sostenido desde el año 1865 (Fallos: 53: 420). También es
coherente dentro del sistema jurídico argentino, en el que se adopta el principio de
división de poderes que obliga a los magistrados a respetar la independencia de las otras
autoridades de la Nación (Fallos: 354:43; 321:3236, considerando 16), sin que les sea
posibles juzgar el modo en que ellas ejercen sus competencias. - “En segundo lugar, se
ha dicho que no hay otro poder por encima del de esta corte para resolver acerca de la
existencia y los límites de las atribuciones constitucionales otorgadas a los
departamentos legislativo, judicial y ejecutivo, y del deslinde de atribuciones de estos
entre sí y con respecto a los nuevos de las provincias” (sentencia del 11 de Octubre de
2001, considerando 7° del voto de la mayoría, fs. 325 vta.) De esto surge que los jueces
no pueden opinar sobre el modo en que se ejercitan las facultades de otros poderes, pero
deben establecer sus límites. La mayoría del tribunal manifestó que tanto la intención de
los redactores de la Constitución, como los principios básicos del sistema democrático,
revela que la Constitución no otorga al Congreso un poder para negar la incorporación
de un candidato electo, basándose en valoraciones materiales como la falta de idoneidad
o la inhabilidad moral. El fallo fue firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Carlos
Fayt, Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni. En disidencia votaron los jueces Elena Highton
de Nolasco, Enrique Petracchi y Juan Carlos Maqueda. Estos últimos entendieron que
las atribuciones conferidas a las Cámaras del Congreso por el artículo 64 de la
Constitución Nacional, que establece que "cada cámara es juez de las selecciones,
derechos y títulos de sus pares en cuanto a su validez", por lo que incluye la facultad de
realizar un juicio sobre las calidades constitucionalmente exigidas para acceder al cargo
de legislador nacional. Y, que en este caso, es el pueblo el que elige a sus representantes
quien valora la idoneidad y no la Cámara de Diputados de la Nación, porque el régimen
electoral establece justamente el procedimiento adecuado para impugnaciones que
permitan a los electores valorar la idoneidad.
5)- El control de los requisitos constitucionales de los candidatos para diputados de la
Nación se efectúa de modo previo y ante el Poder Judicial. Una vez aprobado el
diploma, éste puede ser presentado ante la Cámara, que es “juez” de ese título conforme
al art. 64 de la Constitución Nacional. Por lo tanto, la facultad de la Cámara de
Diputados sólo estaría Descargado por GESTORIA TITULOS (titulo327@[Link])
lOMoARcPSD|24246090 inclinada a la revisión de la legalidad de los títulos de los
diputados electos y la autenticidad de los diplomas. El art. 66 establece que puede
remover a sus miembros por inhabilidad física o moral sobreviniente; a su vez, regula
también los hechos posteriores a la elección sobre los que no hubo una decisión previa y
requiere una mayoría calificada de los dos tercios. Sin embargo, a diferencia de la
administración pública, quienes acceden a cargos por vía electoral como lo son los
candidatos a diputados de la Nación, es el pueblo el que elige a sus representantes, al
ejercer el derecho al sufragio universal, secreto, igual y obligatorio; quienes valoran la
idoneidad y no la cámara de diputados de la nación, porque el régimen electoral
establece justamente el procedimiento adecuado para impugnaciones que permitan a los
electores valorar la idoneidad

Fuente: canvas

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