0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas114 páginas

La Participacion de La Mujer en Ciencia en La Arg

Cargado por

martin carra
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas114 páginas

La Participacion de La Mujer en Ciencia en La Arg

Cargado por

martin carra
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DOCUMENTOS DE TRABAJO

LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL SISTEMA


DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN ARGENTINA

PROYECTO GENTEC

INFORME FINAL

GRUPO REDES

UNESO – Oficina Regional Montevideo

María Elina Estébanez (Coordinadora)

Daniela De Filippo
Alejandra Serial

Documento de Trabajo Nº: 8

Fecha: mayo de 2003

E-mail: [email protected]
WEB: www.centroredes.org.ar
Indice

Presentación

I. Las mujeres y la ciencia: algunos elementos para el análisis

II. El contexto nacional

III. La formación en ciencias

IV. Participación de las mujeres en actividades de investigación y desarrollo

V. Las mujeres y la “empresa científica” (género y producción)

VI. Problemáticas específicas para el desarrollo de la carrera científica en las


mujeres

VII. Conclusiones

VIII. Bibliografía y fuentes de información

IX. ANEXOS

1
Presentación
El presente trabajo consiste en el informe final del capítulo argentino para la Fase II del
Proyecto GenTEC- Proyecto Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género, una iniciativa
de la UNESCO- Oficina Montevideo (Programa de Ingeniería y Ciencias Básicas) con el
apoyo de la OEI. GenTEC procura apoyar el conocimiento de la situación de la mujer en las
actividades científicas de la región, y sensibilizar a los responsables de las políticas científicas
y tecnológicas acerca de la necesidad de incorporar un enfoque de género en el proceso de
toma de decisiones. En la actual etapa de ejecución, el Proyecto produjo un estudio
comparativo internacional en la región iberoamericana realizado en dos fases entre los años
2000 y 2002. En este informe presentamos una ampliación y profundización de los resultados
obtenidos en la fase I del Proyecto para el caso argentino.

La participación diferencial de hombres y mujeres en las actividades de investigación y el


análisis de las especificidades en el desarrollo de las carreras científicas femeninas en la
Argentina no ha sido objeto de una indagación sistemática ni sostenida en el tiempo. Este
déficit en el conocimiento de un factor sociológico clave para la comprensión de la estructura
científica del país ha sido el punto de partida de nuestro estudio. Sobre la base de una
metodología acordada en el GenTEC realizamos: un relevamiento de la literatura disponible;
recopilación y análisis de información de instituciones del sistema de ciencia y tecnología de
todo el país; producción de información primaria cuantitativa en algunos aspectos
seleccionados donde no se disponen de estadísticas; y realización de una encuesta a
investigadores/as de todo el país para profundizar el conocimiento de las especificidades que
se registran en el desarrollo de las carreras científicas de las mujeres, en comparación con los
varones1.

Para la realización de este estudio, trabajamos en colaboración con un equipo de científicas de


la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, quienes
estuvieron a cargo de la difusión de la encuesta entre la comunidad científica local, el
desarrollo del soporte informático de la encuesta y la administración de la pagina web
institucional desde donde se accedió al formulario. El equipo estuvo coordinado por Silvina
Lopez Dawson del Departamento de Fìsica e integrado por las siguientes investigadoras
participantes: Alicia Dickestein del Dpto. de Matemática; Elizabeth Jares del Dpto. de
Química; Elizabeth Castañeda del Dpto. de Ciencias de la Atmósfera; Vera Brudny y Silvia
Ledesma del Dpto. de Física; Mónica Castañera y Patricia Kandus del Dpto. de Biología;
Irene Loiseau del Dpto. Ciencias de la Computación.

La encuesta consistió en un cuestionario compuesto por un total de 55 preguntas, orientadas a


relevar información referente a aspectos personales, formación académica de grado y
posgrado, desempeño profesional, producción científica, acceso a subsidios para investigación
y participación en instancias de decisión, por parte del conjunto de los investigadores
consultados. En el diseño del cuestionario se utilizó una combinación de preguntas cerradas y
abiertas con la intención de obtener no sólo información objetiva de los aspectos antes

1
Ver en bibliografía las referencias específicas de la literatura consultada y de las bases de datos u
fuentes de información consultadas.

2
mencionados, sino también indagar aspectos subjetivos, tales como opiniones personales y
valoraciones. En total respondieron 290 investigadores e investigadoras de todo el país.

Si bien la muestra no fue seleccionada al azar y se reconoce que puede no ser estadísticamente
representativa de la población total de investigadores/as, constituye una primera aproximación
para conocer los elementos que actúan facilitando u obstaculizando el desarrollo de las
carreras profesionales científicas para mujeres y varones.

El presente informe consta de siete secciones. En la primera se presenta un esbozo de “estado


del arte” en relación al estudio de la relación entre las mujeres y la ciencia, con el fin de
identificar problemáticas, ejes analíticos y experiencias que colaboren a una mejor
comprensión del caso argentino. Seguidamente una caracterización global del contexto del
país, en sus indicadores sociales básicos y específicos del sistema nacional de ciencia,
tecnología e innovación. La tercera sección aborda específicamente la formación en ciencias.
El análisis de la formación universitaria de la mujer resulta fundamental para comprender la
inserción de las mujeres en la vida científica, en las condiciones “de partida” que rigen el
ingreso de la mujer en la carrera profesional de la ciencia.

La cuarta sección trata sobre un aspecto central: la participación de las mujeres en actividades
de investigación y desarrollo. Se abordan cuestiones tales como el ámbito de trabajo, el sector
institucional de ejecución de actividades (empresas, gobierno, educación superior, ONGs) y la
región geográfica. La hipótesis que subyace a la elección de estos factores es que la
conformación social de los ámbitos de trabajo – incluyendo el patrón de género – es, en parte,
resultado de la transferencia de valores, hábitos y otros elementos socioculturales de los
entornos institucionales y de la sociedad local de inserción. También se ha considerado la
caracterización de la participación femenina según la función de I+D (investigadora, becaria,
personal de apoyo) y según categoría jerárquica en la carrera de investigación (diferentes
niveles de calificación laboral), que habilita al análisis de los procesos de segregación vertical.
En estos casos la hipótesis subyacente es que, por diferentes causas, existe un proceso de
estratificación en las actividades de I+D que genera una mayor concentración de mujeres en
los estratos inferiores de la pirámide social, y que esa participación desciende a medida que se
consideran los status jerárquicos superiores. Como complemento de este tipo de análisis, se
realiza una la identificación de patrones de participación según sexo en la dirección de
instituciones científicas. Luego, en la sección “Las mujeres y la empresa científica” se realiza
un estudio específico sobre género y producción, que constituye una de las áreas de menor
desarrollo y accesibilidad en la información secundaria disponible. En la sección VI se realiza
una focalización particular sobre una selección de problemáticas que afectan el desarrollo de
la carrera científica en las mujeres en Argentina. Finalmente se exponen las conclusiones.

3
I. Las mujeres y la ciencia: algunos elementos para el análisis2

El análisis de la especificidad de la participación de las mujeres en la investigación científica


forma parte de una problematización de creciente reconocimiento en las agendas de las
políticas de ciencia y tecnología en todo el mundo. Este interés se ha desarrollado a la par de
la constatación de algunos fenómenos, como por ejemplo: la escasa representación femenina
en las carreras científicas, sobre todo en el campo de las ciencias exactas y naturales y las
ingenierías; las altas tasas de abandono entre aquellas que ingresan finalmente a la profesión y
la subrepresentación de mujeres en puestos de decisión en el sistema científico.

Estos sucesos ocurren por igual en países de diferente desarrollo socioeconómico, con
independencia del nivel de recursos en ciencia y tecnología, aún en aquellos que tienen una
legislación de vanguardia en materia de equidad de género. La consideración de que su
ocurrencia obedezca a factores sociales y culturales vinculados a la discriminación de género
que operen como procesos de exclusión de las mujeres en la profesión científica, y que ello
produzca una perdida de potencial humano que afecte el desarrollo integral de la ciencia, ha
orientado diversas iniciativas académicas y políticas. A partir de aquí se ha tomado conciencia
del escaso desarrollo de estadísticas de ciencia y tecnología desagregadas por sexo o de la
inexistencia de un sistema “armonizado” que permita comparar la situación de las mujeres
entre diversos países, requisito indispensable para la realización de diagnósticos apropiados
y, consecuentemente, para la definición de acciones que reparen situaciones de inequidad y
que eviten la pérdida de talentos para la ciencia. Esto supone una redefinición teórica, y
política, del concepto de sexo.

La referencia a “genero” o la aplicación de un enfoque de género a la problemática de la


mujer en la ciencia, corresponde al desarrollo de una mirada específica, emparentada con el
histórico proceso de redefinición teórica vinculado a la propia dinámica del movimiento
social feminista y de su expresión en la reflexión académica en los últimos 50 años, y que
arranca de la famosa díada sexo-genero. En los países desarrollados, hacia fines de la década
de 1960, comenzaron a surgir diversas iniciativas de estímulo a los estudios sobre la mujer
que identificaban en el género un factor fundamental de desarrollo del conocimiento en la
sociedad. Históricamente, en dichos países, el incremento de la participación de mujeres en el
sector del personal profesional altamente calificado no había sido acompañado por una similar
participación en los puestos de relevancia y por un reconocimiento equivalente en la
retribución salarial.

El concepto de género no solo designa a las categorías “femenino y masculino” como sistema
de organización de la diferencia sexual, sino también permite explicitar las funciones
normativas y descriptivas de esa clasificación, y el carácter relacional de las identidades de
género3. En los actuales estudios de género, como en buena parte de los estudios sociales
sensibles a la diferencial situación de las mujeres en la vida social, cultural, política,
científica, etc., se utiliza el concepto “género” (en lugar de “sexo”) como categoría

2
Para la elaboración de esta sección se incorporó Débora Schneider.
3
Richard, Nelly (2002)

4
desarrollada para explorar aquello que se entiende como “mujer” y como “varón”. Sin
embargo, este concepto es aún hoy objeto de controversias y discusiones (especialmente
dentro de las teorías feministas) y los significados que se le atribuyen dan cuenta de diferentes
perspectivas teóricas. 4

Desde entonces, esta problematización se introduce progresivamente en el campo de estudios


sobre ciencia, tecnología y sociedad (CTS). El interés sobre la especificidad de la condición
femenina en la ciencia se ha extendido a diferentes temáticas paralelas a los estudios sobre
participación de mujeres en los sistemas de ciencia y tecnología, abarcando la conformación
social del conocimiento científico y tecnológico, y los impactos de dicho conocimiento en la
población femenina, entre muchos otros aspectos que hoy integran la oferta de este tipo de
estudios en todo el mundo.5

De los “estudios de la mujer en la ciencia” a los estudios “ciencia y género” hay un repertorio
variado de posturas y orientaciones que en todo caso contienen una insoslayable impronta
política.

A continuación realizaremos una breve exposición de las principales líneas de reflexión sobre
la mujer en la ciencia y la tecnología, incluyendo la lectura feminista sobre la ciencia que ha
cumplido un rol importante en la diversificación de los estudios respectivos. Luego nos
ocuparemos en particular de los enfoques que se ocupan de la cuestión de la participación
diferencial de varones y mujeres en los sistemas científicos, centralmente vinculada al
desarrollo de las carreras científicas. De estos enfoques nos interesa rescatar las principales
dimensiones conceptuales que aparecen en juego en diferentes estudios realizados y las
formas en que son pensados los problemas de la participación diferencial de las mujeres en la
ciencia. En tercer lugar exponemos algunas de las principales evidencias empíricas
encontradas en diversos estudios e incluiremos el análisis de políticas públicas aplicadas para

4
Esquemáticamente podemos mencionar tres aproximaciones arquetípicas: el determinismo biológico, el
constructivismo y el deconstructivismo (Squires, 1999). El determinismo biológico utilizará el concepto “sexo”
para indicar el status biológico de los sujetos, asumiendo el supuesto teórico de que es el sexo biológico el que
determina las características y roles sociales. Esta concepción teórica es evidente en gran parte de los estudios
sociales y representa la perspectiva privilegiada hasta la aparición de las primeras críticas, argumentadas por las
teorías constructivistas en los años 60’s. Desde este segundo punto de vista, es posible identificar un sistema
sexo/género (Rubin, 1975), que asume una dicotomía entre el sexo biológico y los patrones de sexualidad y
comportamiento impuestos por normas sociales y culturales, o género. El sexo es aún asumido como un dato
biológico inalterable, pero el interés para esta perspectiva será la comprensión de lo “femenino” y lo
“masculino” como identidades genéricas socialmente construidas. Hacia fines de los 80’s y principios de los
90’s, distintas teorías (Butler, 2001; Haraway, 1990) evidencian que son las propias prácticas sociales las que
construyen las diferencias sexuales, al convertir las diferencias promedio en diferencias categoriales. En este
sentido, afirman, si es la biología una construcción social y por lo tanto lo son las categorías que utiliza (el sexo,
entre ellas) y si la sociedad es a la vez sensible a las construcciones biológicas, la distinción sexo/género pierde
sentido dicotómico, pues ambas son categorías socialmente construidas. Las teorías deconstructivistas retoman la
noción foucaultiana de discurso (Butler, 2001), y proponen que el género es un medio por el cual el “sexo
natural” es producido y establecido como prediscursivo y previo a la cultura.
5
Para una revisión ver: Fox, Mary Frank en Handbook of Social Studies of Science and Technology (1995)
(sobre el desarrollo de carreras científicas en las mujeres y su relación con el ambiente social y cultural de la
ciencia en los países desarrollados); en el mismo libro también puede consultarse el análisis feminista de Evelyn
Keller sobre la relación género y ciencia, y el de Judy Wajcman referido específicamente a tecnología.

5
atender la problemática de la equidad en la participación en los sistemas de ciencia y
tecnología.

1 El análisis de las relaciones ciencia- género en el campo de estudios “ciencia, tecnología


y sociedad”6

Como se dijo anteriormente, los estudios que abordan las cuestiones vinculadas a la ciencia y
la tecnología desde una perspectiva de género se hallan presentes en el campo
multidisciplinario de los estudios CTS. Esta inclusión obedece a diversas razones, en parte
vinculadas al propio desarrollo teórico de estos estudios, en parte al contexto histórico en el
cual se constituyen. En general se acepta que el surgimiento de este tipo de estudios es
contemporáneo con lo que habitualmente se denomina “segunda ola del feminismo”, durante
las décadas del ’60 y ’70 que coincide a su vez con un momento clave en la historia de la
lucha de las mujeres por acceder al conocimiento.7 La inclusión de los estudios de género en
el campo CTS no implicó necesariamente una postura “feminista” o un “enfoque” de género8.

Si bien los estudios de ciencia y género conforman un amplio y heterogéneo conjunto, en


cuanto al enfoque y a los objetivos de las investigaciones llevadas adelante, se puede observar
una coincidencia: los primeros esfuerzos realizados fueron en su mayoría motivados por la
misma inquietud de conocer -y reconocer- la representación diferencial de las mujeres en el
ámbito científico o, como ha sido señalado, “la cuestión de la mujer en la ciencia”.

Dentro de esta perspectiva se ubican los estudios sociohistóricos que procuran caracterizar la
subrepresentación femenina en la ciencia, así como también la identificación de las
modalidades históricas en que se produce la participación de las mujeres en actividades
científicas, en términos de roles y tareas desempeñadas; los diagnósticos para la
caracterización socio-demográfica de los sistemas de ciencia y tecnología de los países,
conteniendo indicadores específicos para identificar las particularidades de la representación
masculina y femenina; el análisis de la participación de mujeres en el mundo laboral y
educativo, tomando la especificidad del complejo institucional de CyT de un país como
ámbito de trabajo, y tomando la especificidad del sistema de educación superior y de la
formación de posgrado (particularmente doctoral) como indicador de inserción social.

Por otro lado, corresponden a este enfoque las investigaciones que refieren a la problemática
de la “equidad”. En este tipo de investigaciones convergen por un lado, el objetivo de lograr
mayor equidad para las mujeres en el ámbito científico y por otro, bajo el convencimiento de
que aquellos aspectos que obstaculizan alcanzar dicha equidad pueden ser modificados, el
objetivo de diseñar estrategias que permitan la eliminación de distintas formas de
discriminación.

6
Tomado de Harding (1996), González García y Pérez Sedeño (2002 ) y Barral y otros (1999).
7
Pérez Sedeño (2002) señala éste como un 3er. momento, que es antecedido por un primer momento que va
desde el Renacimiento hasta el siglo XVII caracterizado por el acceso de las mujeres a la educación elemental,
y un segundo momento en la segunda mitad del siglo XIX cuando se plantea el acceso de las mujeres a las
instituciones de educación superior y a las academias científicas
8
Pérez Sedeño (2002 op. cit.), señala que respondió en la mayoría de los casos a un intento de ser “políticamente
correctos’

6
Forman parte de los esfuerzos realizados en este sentido iniciativas tales como: rescatar
figuras de mujeres científicas, olvidadas por la historia de la ciencia; propuestas educativas
tendientes a lograr reformas curriculares que contemplen, tanto en los contenidos, materiales,
estrategias didácticas, etc. (aspecto formal del currículum) como en las actitudes,
comportamientos y expectativas de los profesores (currículum oculto), los intereses,
experiencias y modelos para niñas y niños; investigaciones sobre los distintos mecanismos de
exclusión y/o discriminación de las mujeres en las instituciones científicas, así como también
la caracterización de las barreras de acceso, explícitas o implícitas; y una importante cantidad
de estudios que dan cuenta de la inferioridad numérica de las mujeres en ciencia.

Otras investigaciones pueden ser ubicadas en el ámbito del análisis sociológico de la ciencia
en diferentes etapas del proceso del conocimiento. Los estudios constructivistas referidos al
“momento” de la producción han dado cuenta de la particularidad del género en la
conformación social del conocimiento científico y tecnológico. En esta dirección se ha hecho
referencia a la masculinización o feminización del conocimiento científico y tecnológico.
Desde el feminismo, se ha focalizado en los sesgos sexistas y androcéntricos en las teorías y
prácticas científicas presentes en todas las etapas del proceso de investigación y se ha puesto
en tela de juicio la posibilidad misma de existencia de las ciencias puras, es decir, libre de
valores. Partiendo de la constatación de que la investigación científica se ha desarrollado de
manera sesgada, atravesada por los valores habitualmente asociados al género masculino,
desde esta perspectiva se plantea, ya no la disyuntiva entre investigación independiente de
valores o marcada por éstos, sino la posibilidad de diferenciar entre valores sociales que
incrementan la objetividad y los que la disminuyen. Así, algunos tipos de investigaciones
explícitamente marcadas por valores que conllevan fines emancipadores, serían deseables.

Por otro lado los estudios sobre usos sociales, de impacto social de la ciencia y la tecnología o
referidos al “momento” de la aplicación de resultados incursionan en las consecuencias
específicas y diferenciales en hombres y mujeres. Desde una mirada feminista, focalizando
las consecuencias sociales del antropocentrismo en la ciencia, Harding se refiere a “usos y
abusos sexistas de la ciencia y la tecnología” para conceptuar a las investigaciones orientadas
a mostrar la forma en que la ciencia y la tecnología son, a menudo, utilizadas como
instrumentos para llevar adelante proyectos sexistas, clasistas y racistas (políticas
reproductivas, formas de discriminación laboral, modelos de maternidad y roles familiares
respaldados científicamente). Cuestiones tales como la distinción entre usos adecuados e
inadecuados de la ciencia, la posibilidad de existencia de una investigación científica pura y
libre de valores, que pueda diferenciarse de sus usos sociales han estado emparentadas con
esta mirada sociológica.

Finalmente, una mirada fuertemente epistemológica sobre la relación ciencia y género


contiene diversos tipos de estudios que han observado una cierta evolución en el tiempo hacia
lo que Harding llama “la cuestión de la ciencia en el feminismo”. En estos estudios, la
misma autora reconoce las siguientes posturas:

- Empirismo feminista: desde esta perspectiva el sexismo y el androcentrismo constituyen


sesgos sociales que se pueden corregir mediante una adhesión estricta a las normas
metodológicas de la investigación científica. Aquí no se cuestionan las normas metodológicas

7
en sí sino su aplicación y por esa razón el problema queda circunscripto a la ‘mala ciencia’.
También se sostiene que las normas metodológicas se aplican sólo a la comprobación de
hipótesis e interpretación de datos –contexto de justificación- y no al contexto de
descubrimiento, por lo cual se le critica no considerar que el sesgo androcéntrico está desde la
selección de los problemas a investigar y en la definición de qué es lo problemático de esos
fenómenos. Desde esta línea teórica se presupone que el método científico es capaz de
eliminar los sesgos.

- Punto de vista feminista: En su formulación original encontramos dos supuestos: que todo
conocimiento es situado y que el sistema de referencia que parte de la experiencia de las
mujeres es privilegiado porque proporciona un punto de vista que permite lograr un
conocimiento más profundo del mundo natural y social.9 De esta manera, la posición
dominante de los hombres en la vida social se traduce en un conocimiento parcial y perverso
mientras que la posición subyugada de las mujeres abre la posibilidad a un conocimiento más
completo y menos perverso. Análisis posteriores en esta misma línea han reconocido la
necesidad de incorporar también otros factores que intervienen y se entrecruzan en las
relaciones sociales, como raza, clase y cultura. El empirismo feminista y el punto de vista
parecen afirmar que la objetividad no ha podido ni podrá incrementarse mediante la
neutralidad de los valores, pero sí con un compromiso con valores y proyectos
emancipadores.

- Posmodernismo feminista: Desde este enfoque teórico se niegan los supuestos de las dos
posturas anteriores e impera un profundo escepticismo respecto de los enunciados universales
acerca de la ciencia y del sujeto, entre otros. Se propone adoptar un enfoque adecuado para
investigar las fragmentadas identidades que crea la vida moderna, basado en la solidaridad
entre esas identidades y entre las políticas que crea, que han permitido formular nuevas
cuestiones sobre la ciencia y han abierto un espacio para la reflexión y discusión, y a la vez de
mayor escepticismo respecto de la posibilidad de reforma de la empresa científica.

Si bien el desarrollo de los distintos tipos de investigaciones ha recorrido caminos diferentes


según los países o regiones, podemos decir que en América Latina en general los estudios que
dan cuenta de la situación actual de las mujeres en la ciencia y las formas de exclusión que
aún persisten siguen cumpliendo una función importante, en la medida que es aún incipiente
la producción de información reveladora de la situación de género en el sistema científico.

2. La cuestión de la mujer en la ciencia: carreras científicas y trayectorias profesionales

Los estudios sobre la participación de las mujeres en los sistemas de ciencia y tecnología han
sido desplazados “políticamente” en las agendas feministas por los estudios de mayor
contenido epistemológico. Sin embargo, en muchos países aún no ha sido resuelta la brecha
informativa que dificulta el conocimiento de la situación de las mujeres, razón por la cual no
se disponen de parámetros actualizados y confiables para elaborar diagnósticos que sean el
soporte de políticas específicas. Esto ocurre particularmente en los países latinoamericanos
9
Magallón Portolés en Barral y otros (1999 op. cit.),

8
que adolecen de una dificultad estructural en la construcción de indicadores que vuelvan
visibles la diversidad de la situación de género.

En esta dirección, el problema de la participación femenina puede formularse en términos del


desarrollo de la carrera profesional científica, concepto que permite recuperar una reflexión
más general sobre la constitución de la profesión científica y sus dimensiones específicas,
como por ejemplo las etapas de formación, la intervención de “modelos” de identificación
profesional, la relación maestro-discípulo.

La profesión científica es sin duda un tipo muy particular de profesión “moderna” a la que se
suma un ethos o idealización específica y una carga simbólica muy fuerte en el proceso de
adquisición de las credenciales básicas para la pertenencia a la comunidad profesional. Junto a
los aspectos representacionales y subjetivos presentes en toda profesión -y que convergen en
la adquisición de una “identidad”- pueden identificarse aspectos biográficos y sociales
objetivados en el recorrido de diversas trayectorias de trabajo, empleo y formación Estos
circuitos educativos y laborales están fuertemente condicionados por diversos factores, entre
ellos, el sexo, particularmente en profesiones históricamente “masculinas”, como es el caso de
la ciencia. 10.

Apelando a la imagen de Athena -figura mítica griega con elementos femeninos y masculinos
en su identidad- se ha procurado representar los dilemas que enfrenta la mujer científica
contemporánea al afrontar sus decisiones como mujer en un mundo dominado por el ethos
masculino.11 De allí que el desarrollo de la carrera profesional científica sea un territorio
paradigmático para el análisis de la situación de la mujer.

Una conceptualización de frecuente referencia es la tesis de la “pipeta” (science carrear


pipeline12), según la cual la trayectoria profesional de una carrera científica, desde sus niveles
más iniciales se describe como una pipeta de laboratorio que transporta fluidos y gases. El
flujo de estas sustancias es el desarrollo de la carrera científica, que debe pasar por sucesivos
puntos de transición crítica –por ejemplo la graduación – para el logro del éxito. Esta imagen
puede implicar una visión idealizada del transcurso de una carrera científica, si no se
considera que a medida que avanza el flujo a lo largo de la pipeta surgen barreras de diferente
naturaleza que producen la exclusión de mujeres, de modo tal que la cantidad de mujeres al
inicio del ciclo es, proporcionalmente a lo que se observa en los hombres, mucho mayor que
en las etapas finales.

Un abordaje muy frecuente aplicado al problema de la exclusión femenina de la ciencia es la


identificación de barreras que estarían interviniendo en el acceso a la ciencia o bien de los
distintos “mecanismos de exclusión.”13

10
Respecto al análisis de trayectorias laborales y género, ver el número especial de la Revista Mexicana de
Sociología nro. 2 vol. LXIII de abril-junio 2001, en particular los trabajos de Alfredo Alfaro sobre las ingenieras
de la industria maquiladora, y el de Mercedez Blanco sobre mujeres de sectores medios en la ciudad de méxico,
que incuye algunos casos de mujeres en las ciencias “duras”.
11
Etzkowitz y otros (2000)
12
Etzcowicz op cit
13
González García y Pérez Sedeño (2002 op. cit.)

9
Respecto a la existencia de barreras institucionales, hay una importante acumulación de
estudios sociohistóricos que dan cuenta de un primer nivel de exclusión. Se ha señalado que
hasta fines del siglo XIX y principios del siglo XX, las mujeres no accedían ni permanecían
en las instituciones científicas (universidades y academias europeas y norteamericanas) si bien
no se observaban normas explícitas al respecto. La explicación privilegiada para esta situación
es la de la institucionalización propia de la actividad científica y de las organizaciones que la
componen. Los procesos de institucionalización en cada época son coherentes con las normas
y usos sociales vigentes: en una sociedad política e ideológicamente masculina, las
organizaciones científicas debían serlo también, y allí radica la segregación no explícita pero
sí formal de las mujeres de la actividad científica.

Tal como señalan Gonzalez García y Perez Sedeño (2002) “Con el nacimiento de la ciencia
moderna se repite -y podríamos decir que a partir de aquí toma carta de naturaleza- la
siguiente norma doble: la mujer es admitida en la actividad científica prácticamente como
igual hasta que dicha actividad se institucionaliza y profesionaliza; y el papel de una mujer en
una determinada actividad científica es inversamente proporcional al prestigio de esa
actividad (según el prestigio de una actividad aumenta, disminuye el papel de la mujer en
ella)”. Justamente el proceso de profesionalización de la actividad científica es el argumento
que utiliza Rossiter para explicar la expulsión de las pocas mujeres participantes de la
actividad científica en los Estados Unidos hacia fines del siglo XIX. Según esta autora, la
profesionalización puede ser vista como “...una reacción deliberada de los hombres,
consciente o no, contra la creciente feminización de la cultura norteamericana, incluyendo la
ciencia, hacia el final del siglo” (Rossiter, 1982 en Harding, 1996: 58).

Por otro lado, se ha abordado el problema desde el análisis del proceso de oferta-demanda
de mujeres en la ciencia. Por un lado, existiría un problema en la “oferta” por una menor
presencia de mujeres en los trayectos educativos pre-profesionales que se resolvería
aumentando el reclutamiento de mujeres en las etapas de formación inicial. La difusión de
modelos exitosos de mujeres científicas entre las niñas y mujeres jóvenes podría estimular el
desarrollo de vocaciones científicas. Por otro lado, se enfatiza en problemas de “demanda”
debidos a la existencia de barreras y resistencias organizacionales al cambio, en este caso, a
la inclusión femenina en ámbitos laborales tradicionalmente masculinos, que operan
independientemente del tamaño de la “oferta” de graduados.

Diversos estudios han identificado los mecanismos informales a través de los cuales se
mantiene y legitima la segregación de hecho de las mujeres en la carrera científica. En el
análisis de los procesos de estratificación laboral, los enfoques de género han procurado
detectar la discriminación territorial y la discriminación jerárquica (Gonzalez García y Perez
Sedeño, 2002). Por medio de la primera, las mujeres científicas son relegadas a tareas
específicas dentro de la actividad científica de cada disciplina, y en todos los casos, estas
tareas coinciden con aquellas consideradas de menor relevancia por la propia comunidad para
la producción de conocimiento (por ejemplo, computar datos, clasificar y catalogar, etc.). La
división sexual de tareas también opera como mecanismo no explícito de asignación de
labores de “productividad” en términos de capital científico, interés e impacto. Por medio de
la discriminación jerárquica, las mujeres se topan en su carrera con un “techo de cristal” y de
esta manera es posible observar cómo las científicas permanecen en los grados inferiores de la

10
carrera al tiempo que presentan las mismas credenciales y habilidades que sus colegas
masculinos, ubicados en los grados superiores.

La jornada laboral “doble” de las mujeres (profesional y doméstica), condición de su


presencia en el mercado de trabajo y los estereotipos de género que circulan socialmente son
los argumentos que con más frecuencia aparecen para explicar el funcionamiento de estos
mecanismos de segregación. Harding (1996) plantea que la estructura de la ciencia puede
observarse dividida en tres grupos: los gestores y distribuidores, los trabajadores técnicos y el
personal de administración y servicios, y solamente es el primer grupo el que conceptúa y
controla la marcha de la investigación científica. La participación de mujeres es mayoritaria
en el nivel administrativo, es igualitaria a la de los hombres en el nivel técnico y es
evidentemente minoritaria en el grupo de gestores y distribuidores.

Otros mecanismos de exclusión que intervienen a lo largo de todas las fases de la trayectoria
científica son:

- los procesos de exclusión de mujeres de los ámbitos científicos formales e informales de


intercambio de información–aunque con frecuencia operante también en torno a
actividades sociales extralaborales- lo que incide en un menor acceso al capital social y a
las redes de relaciones y contactos;
- los diferentes grados de reconocimiento de logros científicos en hombres y en mujeres, o
los reconocimientos tardíos, como por ejemplo, los premios o distinciones a la trayectoria
científica, que suelen ser otorgadas a mujeres en etapas más tardías de la carrera que lo
observado en las premiaciones a hombres.

En relación a los desempeño en los trayectos educativos, se menciona la existencia de un


sistema de competición-selección que opera en diversas instancias formativas no
necesariamente de manera explicita e institucionalizada (Etzcowitz). Este sistema evoca
valores y practicas propias de la educación tradicional masculina, en la cual la competencia, el
desafío, el ponerse a prueba son aspectos centrales de la identidad de grupo. Trasladado al
plano educativo, estos valores son encuadrados bajo el paradigma de la eficiencia o
excelencia, en el sentido que permite que lleguen “los mejores” que son los más capaces de
sortear todos los problemas.

La competencia –en el sentido de lucha, juego por ganar- es uno de los factores de mayor
peso a la hora de evaluar las barreras que operan contra el acceso de las mujeres que se
sienten identificadas con otro tipo de valores sociales. La selección implica la aplicación de
criterios meritocráticos que identifican a “los mejores” para el sistema educativo superior. Las
comunidades disciplinarias se reservan una cuota decisiva en el control de este mecanismo, y
de este modo mantienen el poder de homogeneidad cultural del grupo. En el campo de las
ciencias naturales y exactas, e ingenierías, pareciera ser un mecanismo ampliamente aceptado.

Estos mismos principios parecen también intervenir en la formación doctoral, etapa decisiva
de socialización científica. Una vez superada la primera instancia de formación universitaria,
la carrera científica transcurre por la etapa crítica de adquisición del doctorado, que es la
credencial básica para la autonomía profesional, y a la vez para el ingreso definitivo en el

11
mundo del trabajo científico. De estudiante, el joven doctor pasará a ser integrante de un
equipo de investigación.

Finalmente, los ciclos vitales tienen una particular incidencia en el desarrollo de las carreras
femeninas. Matrimonios o uniones, hijos, proyectos de maternidad/paternidad, edad, vida
familiar en general inciden de manera variada no solo en la mujer científico sino en el varón,
dado que implican la diversificación de situaciones biográficas. Existen afirmaciones
bastante generalizadas respecto a la relación entre el éxito profesional y las estas diversas
situaciones, como por ejemplo la que indica que el éxito no es compatible con el
cumplimiento efectivo de las responsabilidades familiares, o que el avance acelerado en la
carrera científica en la edad temprana es garantía de éxito (Etzcowitz). Como en el caso de lo
señalado para el caso de los procesos de estratificación laboral, afirmaciones de este tipo se
encuentran en la base de las “cuasi” explicaciones acerca de la exclusión de la mujer en la
ciencia. Para el caso, será necesario determinar empíricamente cuáles son las circunstancias
reales de éxito en la carrera científica.

3. Políticas públicas, ciencia y género

La problemática de la participación de las mujeres en la ciencia ha sido el punto de partida de


una serie de estudios y acciones en la Comunidad Europea en los últimos años14. Bajo la idea
o principio del “gender mainstreaming” difundida en la Conferencia Mundial sobre la Mujer
de Pekín15 se llevaron a cabo acciones tendientes a imprimir equidad de género en los
sistemas de ciencia y tecnología y en las carreras científicas. Este principio es la política
oficial de la UE y se utiliza como enfoque estratégico para el logro de la equidad de género.
Las herramientas derivadas de este enfoque incluyen: acciones legislativas, estudios de
género, modernización de la gestión de recursos humanos en ciencia y la tecnología,
herramientas de intervención en el campo de la cultura, la educación y los medios de
comunicación.

A fines de 1999 se constituyó un grupo de funcionarios y expertos en cuestiones de género


provenientes de 30 países - conocido como Grupo Helsinki sobre mujeres y ciencia- que tuvo
como misión producir información desagregada por sexo, generar debates y promover el
intercambio de experiencias sobre acciones y políticas destinadas a estimular la presencia
femenina en la ciencia. El funcionamiento del grupo Helsinki dio pie a la identificación de
diferentes mecanismos de políticas para la promoción de la igualdad de género, de
14
Por ejemplo: El informe “Mujeres y Ciencia- movilizar a las mujeres en beneficio de la investigación europea”
de 1999 establecía un plan de acción para el logro de la equidad de género en la ciencia; el informe “Política
científica en la Unión Europea – Promover la excelencia mediante la integración de la igualdad de sexos” fue
encargado por la CE a la European Technology Assessment Network en el mismo año para conocer la situación
de las mujeres en la ciencia y la tecnología. Finalmente, el Grupo Helsinki edito el documento “National Policies
on Woman and Science in Europe” que contiene las principales conclusiones de su labor entre 1999 y 2002, y
sistematiza las políticas implementadas para el logro de una mayor equidad de género en la ciencia por los 30
países integrantes de la iniciativa. Este documento ha sido la base para la elaboración de esta sección del
presente informe.
15
Mainstreaming es “la integración sistemática de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la
organización y la cultura, en todos los programas, las políticas y las prácticas, y en las maneras de ver y hacer las
cosas” T.Rees (1998) citado en ETAN: Informe Política Científica en la Unión Europea 2001.

12
implementación efectiva o potencial, como así también modalidades de acción positiva que se
presentan a continuación.

a) Legislación: normas que garantizan la equidad en la regulación del sistema de educación


superior, en la composición de los órganos estatales de ciencia y tecnología; creación de
agencias específicas que se provean información cualitativa y cuantitativa sobre las
relaciones de género en las carreras científicas y que puedan ser utilizadas para la
elaboración de políticas tendientes a eliminas los efectos de la discriminación.

b) Redes: la conformación de redes de mujeres científicas se acopla sobre una práctica


extendida en la comunidad científica internacional, que además constituye uno de los
principales mecanismos de intercambio de información estratégica para el desarrollo de
las labores científicas y el progreso profesional. Asimismo, se ha demostrado que es
frecuente la intervención de factores de exclusión o marginación de mujeres en muchos de
los circuitos de comunicación existentes. La promoción de redes en diferentes niveles
(integubernamentales, redes académicas, disciplinarias, etc.) y el apoyo de estas
iniciativas por parte de los gobiernos es una medida que fortalece el posicionamiento de
las mujeres en la ciencia.

c) Cupos de participación: el mantenimiento de un piso de participación de mujeres en


determinados puestos es una herramienta que permite neutralizar ciertas barreras de
acceso constituidas en torno a tradiciones o factores históricos. Si bien es una medida no
exenta de controversias, adquiere una mayor aceptación en su implementación en comités
de evaluación u órganos de decisión de políticas CyT. Una acción convergente es el
establecimiento de cupos específicos para mujeres en la gestión de programas científicos
europeos, por ejemplo, en Grupos de expertos, paneles de evaluación, etc.

d) Tutorías: acciones de vinculación entre científicas senior y colegas jóvenes para


actividades de apoyo y consejería académica. Estas medidas tienden a modificar una
visión –muchas veces real- de lo dificultoso que puede resultar el ingreso a la comunidad
científica, generando un vínculo con científicas de la propia disciplina.

e) Plazas, premios y fondos específicos para mujeres científicas: acciones destinadas a


eliminar la segregación horizontal y vertical que intentan modificar las situaciones de
concentración de científicos en determinadas áreas disciplinares y en determinadas
jerarquías dentro de la actividad científica, que pueden realizarse mediante la
incorporación de plazas específicas para científicas en los sistemas de becas, en el acceso
a otras instancias de formación y en la incorporación a los Centros de Investigación. Por
otra parte, los premios nacionales e internacionales cumplen la doble función de otorgar
reconocimiento a quienes los obtienen y aportan muchas veces fuentes de financiación
para la investigación. En este sentido es importante la existencia de premios y fondos
específicos para las investigaciones llevadas a cabo por mujeres científicas, ya que además
de reconocer los logros actúan como incentivo para la continuidad de las actividades.

f) Acciones en el plano de la educación, la cultura y la comunicación: los estereotipos


sobre los roles que desempeñan varones y mujeres están presentes en los distintos ámbitos
de lo público y lo privado. Las acciones orientadas a desterrar los estereotipos de género, a

13
través de un tratamiento diferente en los medios de comunicación y la divulgación de los
logros obtenidos por científicas, entre otros, puede colaborar en la tarea de concientizar
sobre esta forma de segregación que hace ver como incompatibles a las mujeres y la
ciencia.

g) Pedagogía de la educación científica: si bien la cantidad de mujeres que eligen una


carrera “tradicionalmente masculina” ha aumentado considerablemente, al punto de igual
la participación de los varones en algunos casos, todavía subsisten determinadas prácticas
en los sistemas educativos que atentan contra la posibilidad de eliminar las diferencias de
género desde los primeros años de escolaridad. En ese sentido resulta importante
replantear la incidencia que tiene la diferencia de expectativas de los docentes con
respecto a niños y niñas y la existencia de estereotipos de género en los planes de estudio
y en el material didáctico; encontrar nuevos enfoques pedagógicos que resulten más
atractivos para las niñas; brindar modelos de referencia con los que puedan identificarse y
realizar tareas de orientación para evitar que se sientan aisladas, entre otras medidas
posibles.

4. Particularidad de la situación de las mujeres y la ciencia en la región Iberoamericana

En las secciones precedentes, y con el fin de realizar una conceptualización de la problemática


de la participación de la mujer en la empresa científica, se han tomado como referencia
estudios realizados fundamentalmente en los países de mayor desarrollo, donde existe una
tradición más afirmada de reflexión y gestión en esta problemática. Las evidencias parciales
que se van acumulando respecto a la situación de los países de menor desarrollo, están en
sintonía con las afirmaciones allí realizadas. De todos modos, una de las principales
diferencias reside en la escasez de estudios en profundidad y de estadísticas que permitan una
perspectiva comparativa en los países de la región Iberoamericana.

En primer lugar, los relevamientos que incluyen la variable género en actividades CyT rara
vez son completos ya que la ausencia de datos desagregados por género es un factor
generalizado. Históricamente, en la mayoría de los países los institutos de investigación,
organismos nacionales de CyT y entidades educativas no han producido información
diferenciada por sexo. Para el establecimiento de series temporales largas se dispone de
mayor información en las estadísticas referidas a la participación femenina en el sistema
educativo, lo que permite apreciar que por lo general es recién en siglo XX cuando las
mujeres de la región tienen acceso a la educación formal y que sólo luego de mediados de
siglo la población universitaria femenina se incrementó considerablemente. La mayor
participación de mujeres se da en los niveles secundario y universitario donde, por lo general,
tiende a igualar a la de los hombres.

Durante la Fase I del Proyecto Gentec su obtuvo un diagnóstico preliminar de los países que
formaron parte de esta iniciativa.16 Tomando estos antecedentes pueden señalarse algunas
características generales de la situación de la mujer en la ciencia iberoamericana. A pesar de

16
UNESCO-OEI, Informes del Proyecto Gentec Año 2000 de Argentina, Colombia, México, Paraguay, Uruguay
y Venezuela.

14
las particularidades nacionales, el contexto de la región imprime características comunes a
todos los países.

Las mujeres se encuentran, en la generalidad de los países, subrepresentadas en el sistema


científico y tecnológico, con una tenencia a la participación equilibrada en un conjunto
reducido de países. Cuando la presencia femenina es importante, se constata en la mayoría de
los casos que esto ocurre en áreas como las Ciencias de la Salud, Educación, Humanidades y
Ciencias Sociales, que tradicionalmente concentran un alto porcentaje de mujeres. Dentro de
las ciencias exactas y naturales la mayor presencia de mujeres se da en Química y Biología.
Esta tendencia a la participación diferencial por disciplinas es de carácter más universal y está
asociada a las opciones temáticas que las mujeres realizan al elegir sus carreras universitarias.
Sin duda influyen también los modelos tradicionales de elección de estudios que
evidentemente actúan como línea demarcatoria de campos disciplinares femeninos y
masculinos que se traducen directamente en la incorporación de investigadores en cada área.

En los últimos años, ha sido posible obtener datos agregados de todos los países, pero para un
reducido número de indicadores (principalmente indicadores de personal). Para el año 2001,
un panorama general de la región realizado sobre la base de 14 países iberoamericanos y, a
modo comparativo, de Estados Unidos, muestra que entre los investigadores de los distintos
países se registra un piso del 20 % en la participación femenina, a partir del cual se presentan
diversas situaciones que en ningún caso lleva el techo de esta participación más allá del 50%.
De todos modos, sólo en tres países (Argentina, Paraguay y Uruguay) se registra una situación
de equilibrio entre la cantidad de investigadores e investigadoras. En el resto de los países, la
presencia masculina es mayoritaria. Países de un alto desarrollo económico como España y
Estados Unidos registran algunas de las participaciones más bajas de mujeres entre su
personal de CyT.

Debe advertirse, sin embargo, sobre la posibilidad de intervención de factores de índole


metodológica en estas diferencias, por ejemplo, la definición de investigador en cada país
puede variar.

A lo largo de los últimos 10 años estos porcentajes han evolucionado en sentido a un


crecimiento de la participación femenina, en todos los estratos funcionales (investigadores,
becarios, personal de apoyo)17. En este sentido, puede establecerse una tendencia a la
participación más equilibrada de varones y mujeres para los próximos años en la mayoría de
los países, con algunos casos donde probablemente las mujeres superen a los hombres.

Grafico 1: Investigadores por sexo en América y España

17
Una excepción notable es Estados Unidos, con un patrón de estabilidad particularmente marcado en el sector
de las investigadoras.

15
Investigadores por sexo, 2001*
Estados Unidos
Ecuador
España
Honduras
Panamá
El Salvador
Colombia
Trinidad y Tobago
Brasil
Bolivia
Uruguay
Venezuela
Portugal
Argentina
Paraguay
0% 15% 30% 45% 60% 75% 90%

* o último año disponible Femenino Masculino

Fuente: Ricyt 2002

Comparando la situación de género que se observa en el sector de investigadores respecto al


sector de becarios, las cifras muestran una correspondencia: en los países con altos niveles de
participación femenina entre los investigadores, el porcentaje de becarias supera al de
becarios; en los países con altos niveles de participación masculina, este tipo de participación
se reproduce en el sector de becarios5.

Tomando la situación específica del personal de apoyo, para aquellos países que lo informan,
se presentan dos situaciones. En 4 casos, hay una mayoría de mujeres entre el personal de
apoyo, o bien, una situación cercana al equilibrio que mejora los niveles de participación
registrados en el sector de investigadores y becarios. En los 4 casos restantes no hay cambios
significativos respecto a la modalidad de participación. Esta observación podría generalizarse
para señalar una tendencia al crecimiento de la participación femenina en el sector del
personal de apoyo en aquellos países donde se registran diferencias respecto al sector de
investigadores.

En síntesis, se registran dos situaciones típicas en relación a la participación diferencial entre


varones y mujeres en los países de la región:
- países con participaciones equilibradas entre varones y mujeres, incluso con
una proyección de crecimiento aún mayor de la participación femenina,
superando en algún caso a la participación masculina
- países con una marcada participación mayoritaria masculina en todos los
estratos, particularmente en el sector de investigadores y becarios, que
5
De todos modos cabe aclarar que no todos los países informan datos sobre becarios.

16
registran, sin embargo, una tendencia al crecimiento de la participación
femenina a lo largo de los últimos años.

Considerando los procesos de segmentación vertical, esto también ocurre en los países de la
región. Resulta llamativo que a pesar de que el incremento del número de mujeres en el
Sistema CyT es sostenido, pocas se desempeñan en mandos medios o superiores ya que la
mayoría de los directivos siguen siendo hombres. Finalmente, otro aspecto de común
ocurrencia es que el sector institucional donde se desempeñan mayor número de mujeres es el
ámbito público en todos los países.

A pesar de que no existen, en general en la región, políticas públicas tendientes a promover el


acceso de la mujer a la actividad académica, en las últimas décadas se ha evidenciado un
notable incremento de su participación en los diferentes niveles educativos. Al nivel de
posgrado, a pesar del reciente desarrollo de planes de maestría y doctorado, las cifras
muestran una incorporación significativa de mujeres. El punto de inflexión sigue estando en
los niveles superiores de la actividad académica y en los cargos de poder donde
invariablemente el número de mujeres sigue resultando escaso en todos los países.

Lo expresado hasta aquí ha tenido la intención de presentar un esbozo de conceptualización


de la problemática de la mujer en la ciencia, sobre la base de trabajos teóricos y empíricos del
campo de estudios CTS. Asimismo, se ha presentado una revisión general de la situación de la
mujer en la región iberoamericana. Ambos materiales han sido elaborados con la finalidad de
servir como contexto de comprensión del estudio en profundidad sobre la situación de la
mujer en la ciencia en Argentina que se presenta en las secciones siguientes del presente
informe.

17
II El Contexto nacional

1. Situación de la mujer en Argentina: datos demográficos y tendencias recientes18

La población de Argentina es de 36.223.947 (censo 2001)19. La mayor parte de sus habitantes


reside en el medio urbano (71% de pobladores en localidades de más de 100.000 habitantes)
La razón de masculinidad (hombres por cada 100 mujeres) del total de la población ronda el
95 %. Hay un margen de variación según las regiones geográficas del pais. La región
metropolitana que abarca la Capital Federal tiene un índice de masculinidad de 91.6; en la
región Patagonia se observa un 100.5. El resto de las regiones ronda el promedio.

Para el año 2002 se estimó la cantidad de mujeres en 18.868.303, el 62 % de las cuales se


encuentra en la franja etaria de 15-65 años. Si bien las mujeres representan algo más de la
mitad de la población argentina, dentro de la población económicamente activa (PEA)
(15.840.000 de personas estimadas para el año 2000) alcanzan el 36 %. Un porcentaje algo
mayor corresponde a la PEA urbana. De todos modos, a lo largo del período 1980-1990 este
porcentaje ha ido en aumento (en la década de 1980 era un 33%), mientras que la
participación masculina en el PEA se ha mantenido estable o en descenso, mostrando
comportamiento diferentes de cada sector respecto al mercado laboral.

Si bien en la última década se ha observado un incremento de la tasa de actividad femenina


(mujeres ocupadas y desocupadas en el total de la población), los cambios que han afectado al
aparato productivo y el mercado de trabajo recientemente en Argentina incidieron
negativamente en una incorporación más plena de las mujeres en el sector de la población con
empleo, dando como resultado un mayor impacto relativo de la desocupación y subocupación
sobre su situación laboral.

El dinamismo observado a lo largo del tiempo en la participación femenina en la fuerza de


trabajo se explica por la incidencia positiva de los logros educativos y de la necesidad de
aportar nuevos ingresos al núcleo familiar ante el peso de la crisis, particularmente por la
desocupación de los hombres. Por otro lado, tanto el comportamiento laboral como el tipo de
empleo al que acceden difieren según el sexo. En el caso de las mujeres el comportamiento es
más heterogéneo: se multiplican sus formas de participación el mundo del trabajo en función
de la edad, estado civil, educación, etc.; se producen más interrupciones en su situación
laboral, habitualmente relacionadas con cambios en su ciclo vital (casamiento, maternidad).
De todos modos, en los últimos años se observa un aumento en la continuidad de las
trayectorias laborales femeninas, al crecer la participación de las mujeres que no se retiran del
mercado de trabajo cuando tienen hijos. Por último, es frecuente entre las mujeres el empleo
de tiempo parcial, esporádico y estacional relacionado con la necesidad de compatibilizar rol

18 Fuentes consultadas para esta sección: Página web del Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos-INDEC; Subsecretaría de la mujer. Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio
Internacional y Culto (1999); Correia, María (1999); Colombo, Di Marco y Gogna (1988) ver
bibliografía .
19 En 1991 alcanzaba los 32.615.528 habitantes

18
reproductivo con el productivo, pero además relacionado con la generalización de formas de
contratación flexibles.

En relación con la escolaridad de la fuerza de trabajo femenina, puede afirmarse que el 20%
de las mujeres integrantes de la PEA tiene un nivel de instrucción superior o universitario
completo, duplicando la participación de los hombres activos en esta franja. En términos
generales diversos estudios han mostrado que las mujeres tienden a tener mejor nivel
educativos que los hombres, pero que las posibilidades de capacitación a lo largo de la vida
laboral son mejores para los varones que para la mujeres, en parte por las limitaciones que
afectan los múltiples compromisos domésticos femeninos, en parte porque a las mujeres se le
asignan tareas de menor importancia o que ofrecen menores posibilidades para la promoción.
De este modo, con el tiempo las mujeres van parte de este perdiendo capital inicial y no van
accediendo al capital “social” que se acumula con el acceso a redes de información
estratégica, derivando en una menor representación en las posiciones de mayor poder y
capacidad de decisión

Se observa un crecimiento de la participación de mujeres en los puestos profesionales y


técnicos. Paralelamente, se produce un aumento en la brecha salarial en perjuicio de las
mujeres.

Cuadro 1: Algunos indicadores socioeconómicos

Producto Bruto interno 285.000 millones $ Año 2000


equivalente a idem en
U$S
Producto bruto per capita 7.696 U$S Año 2000
Indice de desarrollo humano 0,888 Año 1995
Rankig de país en el IDH 36 Año 1995
Tasa de escolarizacion –nivel 95,7 Año 1995
primario
Tasa escolarizacion – nivel 59,3 Año 1995
medio
Tasa de escolarizacion nivel 14,7 Año 1995
superior
Tasa de mortalidad infantil 21,8 Periodo
1995-2000
Funentes: INDEC – Informe sobre Desarrollo Humano UNDP

2. El Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación

En líneas generales, la mayor parte de las instituciones de ciencia y tecnología que existen en
la actualidad fueron creadas hacia fines de los años cincuenta. La excepción, sin duda, son las
universidades nacionales, que han constituido el espacio privilegiado para la investigación
científica desde comienzos de siglo, junto con los observatorios y museos (en particular los de
La Plata y Córdoba) fundados a fines del siglo XIX.

19
Así, en 1956, se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto
Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Posteriormente, en 1958, fue creado el Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). A partir de entonces, el
desarrollo del sistema ha seguido un crecimiento discontinuo que refleja los vaivenes
institucionales que han caracterizado la historia argentina contemporánea. A pesar de que la
creación de las instituciones dedicadas a la ciencia y la tecnología ha sido el producto de una
voluntad de planificación y de intervención general del Estado sobre las actividades
científicas y tecnológicas, la lógica de aquellas acciones ha sido interpretada como expresión
de un modelo “espontáneo” de expansión institucional, en el que los elementos de relación y
complementariedad de cada componente no fueron planificados de manera articulada. Así,
cada organismo fue respondiendo a las convicciones que, respecto de cada sector, fueron
expresando ciertos actores significativos en cada área de aplicación y de actuación de las
políticas.

De este modo, el INTA y el INTI fueron creados con la misión de dar apoyo tecnológico al
sector productivo correspondiente. El CONICET es, tal vez, la mejor muestra de un proceso
que ya a finales de los años sesenta fue caracterizado como “imitativo” y posteriormente se lo
denominó “transferencia de modelos institucionales” o, más directamente, como la
importación de formas de organización institucional. El CONICET fue concebido como un
instrumento para promover la investigación científica en las universidades, inspirado en el
modelo del CNRS francés. Al igual que el CNRS, al CONICET se le encargaron diferentes
niveles de actuación de política: planificación y coordinación por un lado, promoción por otro. Y
también, al igual que su inspirador, jamás pudo cumplir con su primer objetivo.

Esta situación es posiblemente el motivo por el cual, diez años más tarde, se creó, en un nivel
más alto que el CONICET, el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (CONACYT). Este
órgano tuvo corta existencia, pero su Secretaría Ejecutiva (SECONACYT) devino, con el
correr del tiempo, en la actual Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT), órgano máximo
de política científica y tecnológica. La oscilación política que repercutió en el funcionamiento
general del sistema ha provocado asimismo un ascenso y descenso en el grado de importancia
relativa de ciertas instituciones.

Por su parte, el CONICET ha ido incrementando en las últimas dos décadas su participación
en el presupuesto nacional de ciencia y tecnología, y su volumen. Esto se debe a que, en
términos institucionales, cumplió con eficacia una de sus funciones (la de realizar investigación
a través de sus propios investigadores y centros) en desmedro de otras. En la práctica, esto
significó un giro, desde la promoción hacia la ejecución de I+D, que comenzó con la creación, en
1960, de la “carrera del investigador”. Esta fue concebida inicialmente como un cuerpo de
científicos a los que se asignaba lugar de trabajo en las universidades, permitiendo así que éstas
tuvieran una planta de investigadores a tiempo completo. Aunque más flexible en sus comienzos,
la “carrera” fue adquiriendo con el tiempo la forma rígida de un escalafón similar al de los
funcionarios públicos. El espíritu de cuerpo de los miembros de la “carrera” los fue vinculando
más con la pertenencia al CONICET, que con las universidades de destino.

Posteriormente, la tendencia hacia la ejecución propia de I+D se acentuó con la creación de


institutos propios del CONICET para desarrollar diferentes áreas de investigación. A partir del

20
gobierno militar que se instaló en 1976, el organismo creó más de un centenar de institutos
propios, en una estrategia deliberada de sustraer la investigación del mundo universitario, al que
se consideraba contaminado por la actividad política. A partir del retorno del país a la
democracia, en 1983, la tendencia del CONICET hacia la expansión del número de institutos
de su dependencia se ha estabilizado, pero no revertido.

A partir de 1996, el gobierno nacional hizo explícita la intención de reestructurar el sistema


mediante una nueva definición de los objetivos y los roles de los organismos que lo integran.
En particular, se ha enfatizado la necesidad de orientar la I+D pública hacia las necesidades
de innovación del sector productivo. El “sistema nacional de innovación” aparece como el
concepto organizador de la nueva política pública de ciencia y tecnología, que tiende a
orientar las actividades científicas y tecnológicas hacia la innovación y ha cristalizado en una
nueva organización institucional y en la creación de nuevos organismos e instrumentos de
vinculación con las empresas.

La novedad más importante respecto al esquema "tradicional” está representada por la


creación de la Agencia Nacional de Promoción de la Científica y Tecnológica (ANPCyT), y
los dos fondos que de ella dependen: FONCYT (Fondo Nacional de investigación científica y
tecnológica), dedicado a financiar proyectos de investigación científica y proyectos de
investigación y desarrollo y FONTAR (Fondo tecnológico argentino), destinado a financiar
proyectos de desarrollo tecnológico y de innovación.

Sintéticamente, el esquema de instituciones de ciencia y tecnología de la Argentina, siguiendo


una organización en tres niveles diferentes de actuación, puede resumirse según el cuadro
siguiente:

Niveles de actuación Instituciones


Nivel 1 (a): formulación de GACTEC
políticas Comisión de Ciencia y Técnica del Congreso Nacional
Nivel 1 (b): Planificación SECYT
Nivel 2: Promoción CONICET – ANPCyT
Nivel 3: Ejecución Institutos del CONICET
UNIVERSIDADES (principalmente públicas)
Organismos gubernamentales (CONAE - INTA – CNEA
INTI – ANLIS – SEGEMAR – CITEFA – Otros)
En menor medida: entidades sin fines de lucro y
laboratorios de I+D empresariales

La innovación institucional implicó, además de la mencionada Agencia Nacional de


Promoción Científica y Tecnológica, la creación de los siguientes organismos e instituciones,:
el Gabinete Científico y Tecnológico (GACTEC) y el Servicio Geológico Minero
(SEGEMAR). Las instituciones cuyas competencias fueron redefinidas son la SECYT (ahora
denominada SETCIP, Secretaría para la tecnología, la ciencia y la innovación productiva), el
CONICET y la CNEA.

21
Dentro del conjunto de instituciones a cargo de la ejecución de actividades científicas y
tecnológicas, se destacan las instituciones del ámbito público, entre las que se ubican los
institutos y centros de investigaciones gubernamentales y las universidades nacionales. El
gasto total en ciencia en el país ronda los 1.200 millones de pesos, que representa un 0,38%
del Producto Bruto Interno. Hasta fines del año 2001 esta cifra equivalía a la misma cantidad
de dólares. Desde el 2002 una fuerte devaluación del peso triplicó la paridad monetaria.

Tabla 1 - Gastos en Actividades Científicas y Tecnológicas por sector de ejecución, años


1997 a 2001 (En millones de pesos equivalentes a U$S)

Universitario
Guberna Privado no
Año Total mental Público Privado Empresarial lucrativo
1997 1466,3 575,3 371 35,8 443,2 41,0
1998 1495,6 588,3 355,2 39,9 467,0 45,2
1999 1481,9 590,9 383,0 32,0 432,9 43,1
2000 1430,0 582,1 397,3 31,4 383,1 36,1
2001 1290,2 534,6 382,5 28,0 309,0 36,1

Fuente: SEPCYT 2002

Los datos de la tabla 1 muestran una característica propia del esquema de desarrollo de la
investigación CyT en la Argentina: la mayor parte de los conocimientos se desarrollan en el
sector público, siendo la participación de las empresas privadas tradicionalmente baja.
Algunas estimaciones recientes, sin embargo, evalúan que el gasto privado en CyT apenas
podría superar el 10% del gasto total. Los problemas de medición (metodológicos, de
definición de conceptos) impiden en este terreno una aproximación más precisa.

Estructura del personal de I+D en el país

Según las cifras oficiales, el personal total dedicado a actividades de ciencia y tecnología es
de casi 53 mil personas. Esta cifra es relativamente alta si se la mide en cantidad de
investigadores por cada mil integrantes de la PEA (2,64 por mil), triplicando el promedio de
la región que es de 0,88 por mil. Si se toma investigadores EJC por cada 1000 integrantes del
PEA la participación baja a 1,67

Respecto de la distribución por función, más del 50% se desempeña como investigador y el
resto se distribuye de manera homogénea entre los becarios, el personal de apoyo y el
personal técnico

Tabla 2: Personal de CyT por año y función (personas físicas

22
Función 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Investigadores 21.103 26.484 28.808 30.873 32.544 30.665 32.583 35.015
Becarios 6.361 7.975 8.107 7.381 7.572 7.573 7.183 6.726
Personal de 6.831 6.218 6.996 6.951 7.836 6.157 5.707 5.836
Apoyo
Personal técnico 6.741 4.627 5.510 6.480 7.900 5.276 5.228 5.259
TOTAL 41.036 45.304 49.421 51.685 48.368 49.671 50.701 52.836
Fuente: Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), 2002.
Nota: de 1993-a 1996 datos de la SECYT

Hay una diferencia relevante entre el número de personas físicas y el número de personas en
equivalencia a jornada completa (EJC), dado que una gran parte de los investigadores del
sector universitario fundamentalmente, tienen dedicación a la investigación parcial. Para el
año 2000 se registraron las siguientes diferencias

Tabla 3: Personal científico y tecnológico – Personas físicas y EJC

Función Personas EJC


físicas
Investigadores 35.015 21602
Becarios 6726 4818
Personal de Apoyo 5836 5836
Personal técnico 5259 5259
TOTAL 52836 37515

Fuente: RICYT 2001

Como ha sido señalado, las instituciones más significativas de ejecución de investigación y


desarrollo corresponden a las entidades públicas. En relación a la participación de personal
científico según sector de trabajo la importancia del sector público se reitera: el 39% del total
se desempeña en Organismos Públicos (dentro de los que destaca el CONICET) y el 34% en
las universidades nacionales.20

Grafico 1: Investigadores comparativos por sector en la región año 2001


20
Debe destacarse que, sin embargo, casi la mitad del personal del CONICET trabaja en institutos de
investigación que funcionan en el sector universitario, por lo cual este último se constituye en el
principal receptor del personal científico y tecnológico del país.

23
Investigadores por sector, 2001*

100%

75%

50%

25%

0%

EE.UU. Japón Canadá España México Brasil Chile Uruguay


U. Europea
P. nórdicos Costa Rica PortugalArgentina

Empresas Gobierno Educación Superior OPSFL

Las diferencias de participación del personal según sector de ejecución en personas físicas y
EJC, refuerza la afirmación realizada precedentemente respecto a la presencia de una
relevante proporción de individuos con dedicaciones menores a la investigación en el sector
de educación superior.

Tabla 4:Participación de investigadores según sector de ejecución en personas físicas y


EJC

Sector Personas físicas EJC


Gobierno 20,2 31,5
Empresas 9,7 12,4
Educación superior(universidades públicas y privadas) 68,6 54,5
Organizaciones SFL 1,5 1,6
TOTAL 100% 100%
Fuente: Ricyt

En relación con la formación de posgrado, según los últimos datos disponibles, se registran
casi 1000 programas de posgrado en universidades públicas y privadas distribuidos en las
siguientes áreas disciplinarias

24
Tabla 5: Posgrados reconocidos según áreas disciplinarias –año 2002

Areas cantidad
Cs. Sociales 259
Cs humanas 134
Cs. Básicas 67
Cs. De la Salud 299
Cs aplicadas 234
TOTAL 993

Fuente: CONEAU

En los últimos años se han registrado un crecimiento notable de esta oferta, pasando de 792 a
971 en dos años según consta en las solicitudes de acreditación recibidas por la Comisión
Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU)21.

Tabla 6: Programas de posgrados en el país

1994 1996
Sector Público Sector Privado TOTAL Sector Sector TOTAL
Público Privado
Especialización 216 87 303 290 130 420
Maestrías 151 94 245 190 125 315
Doctorados 151 93 244 145 91 236
TOTAL 518 274 792 625 346 971
Fuente: CONEAU

Es necesario notar que, así como tradicionalmente la investigación científica estuvo localizada
en las universidades nacionales, lo mismo ocurrió con la formación de posgrado. Sin
embargo, si bien la investigación sigue desarrollándose mayormente en la universidad
pública, durante los últimos años se han expandido de un modo significativo las actividades
de formación de posgrado en las universidades privadas. Por otro lado, si bien los estudios de
posgrado correspondientes a carreras científicas tienen una larga tradición en el país, durante
la última década se ha creado una importante cantidad de posgrados, particularmente en el
nivel de maestría, tanto en las ciencias sociales como en las carreras más técnicas, de
administración. Así, se puede observar que, mientras la cantidad de doctorados permanece
relativamente constante, las maestrías prácticamente duplican su número. Entre 1994 y 1996
la oferta de carreras de especialización creció un 38,60% y la oferta de maestrías un 70%. En
particular, es de destacar que existía, en las últimas disciplinas de las ciencias sociales una
evidente carencia en la disponibilidad de posgrados en el país. Por otro lado, en el mimo
período los doctorados habían disminuido en un 3,27%.

21
Dentro de ese conjunto se cuentan las 176 carreras acreditadas por un órgano de naturaleza
transitoria (CAP) y que fueran refrendadas posteriormente por la CONEAU. Los datos corresponden a
1997.

25
III La formación en ciencias
1. Antecedentes históricos

26
Una breve referencia histórica sobre la incorporación de la mujer en el sistema educativo
argentino permitirá una mayor comprensión de la situación específica de la formación
universitaria actual.22

A diferencia de otros países, en Argentina las mujeres se incorporaron tempranamente al sistema de


educación formal. Desde mediados del siglo XIX, el 50% de la población escolar primaria eran mujeres,
proporción similar a la participación femenina en la población total del país. La cobertura educativa primaria
alcanzaba por entonces al 20% de niños en edad escolar, y al 20% de niñas en igual edad. Desde entonces,
esta cobertura se ha extendido, al amparo de un marco político –el liberalismo de las elites gobernantes- y
legal –Ley 1420 nacional de 1864 de educación- donde regía la obligatoriedad de la educación primaria para
la población. En la actualidad esta cobertura alcanza a prácticamente la totalidad de la población entre 6 y 12
años.

Con respecto a la educación secundaria, el proceso expansivo de este nivel de escolaridad se


produce más tardíamente y no alcanza proporciones similares de cobertura sobre la edad
respectiva. De todos modos constituyó un importante acceso de las mujeres al sistema
educativo y al mundo laboral. A fines del siglo XIX, con la creación de las escuelas normales
que formaban en la profesión docente, las mujeres accedieron a una carrera de prestigio y que
tuvo desde entonces una fuerte identificación con el rol femenino.23

La cobertura educativa de este nivel alcanzaba en 1.914 al 3% de la población argentina entre


13 y 18 años. Medio siglo más tarde este porcentaje ascendía al 23%, para alcanzar en los
años ´60 a la mitad de la población en dicha franja etaria. Según datos del último censo
(año1991) la tasa de escolarización de nivel medio femenino es el 62%, una cifra que supera
la tasa de escolarización masculina. Al analizar la participación de mujeres en las diferentes
modalidades de enseñanza secundaria (bachillerato, comercial, técnica, artística y agraria),
llama la atención la mayor presencia en las modalidades artísticas o humanísticas
(bachillerato) y un sesgo negativo en su participación en las escuelas de enseñanza agraria y
técnica.

Este sesgo debe ser tomado en consideración al analizar la participación de mujeres en el


mundo de la ciencia. Tomado en cuenta los estudios realizados por Martinez (1996) y
Tiramonti (1995), Maffia afirma que “la visión de las niñas acerca de estas carreras como
típicamente masculina, las distancia de la elección de carreras científico-tecnológicas en el
nivel de formación superior. Si a pesar de todo tal elección se produce, hay una respuesta
diferente a las exigencias iniciales que no tienen que ver con la capacidad intelectual sino con
la confianza y la familiaridad, la apropiación que produce el contacto frecuente con las
herramientas técnicas."24

22
Estas consideraciones se basan Maffia (1998).
23
Según Maffia, a mayor nivel educativo, menor proporción de mujeres docentes (la participación
femenina en el nivel de educación primaria es del 93%, en el nivel secundario desciende al 67%; y en
el nivel universitario desciende aún más: 35%) y menor representación femenina en cargos directivos.
De todos modos debe señalarse que el titulo otorgado por las escuelas normales era habilitante sólo
para la docencia en el nivel primario. En la actualidad dicho título solo se obtiene en institutos
terciarios.
24
Maffia. op. cit., pp. 66.

27
Por último, el acceso de las mujeres al sistema universitario fue un proceso de más difícil
logro. Hacia 1940 sólo el 13% del alumnado de las universidades del país eran mujeres. La
carreras típicamente femeninas eran las ciencias sociales, filosofía y letras y auxiliar de
medicina. Desde entonces, la participación femenina entre el alumnado universitario se
amplió gradualmente: en el período 1941-1978 lo hizo a una tasa de crecimiento anual del
casi el 10 %, mientras que la tasa masculina fue del 5%.25

Un período particularmente intensivo en el crecimiento de la tasa de escolarización superior y


universitaria se da entre 1980 y 1991: En 1980 había 3.136.593 habitantes entre 18 y 24 años,
el 9% de los cuales estudiaba en el nivel superior; diez años más tarde, pese a haber crecido la
población en dicha franja etaria un 10%, la tasa de escolarización era de casi el 20%. Para
entonces, aproximadamente la mitad del total de la matrícula universitaria eran mujeres. Un
cambio significativo que se observó en estos últimos años es el perfil de las preferencias en
las carreras universitarias elegidas: se incorporan psicología, farmacia, bioquímica y
odontología como carreras con alta participación de mujeres (que tienen más del 60% de la
matrícula). Carreras que tradicionalmente tenían un perfil masculino, pasan ahora a ser
“neutras”, es decir, con similares porcentajes para ambos sexos). Estas carreras son: ciencias
exactas y naturales, derecho y medicina. En el primer caso se trata de carreras universitarias
vinculadas principalmente con las carreras científicas. Las carreras de ingeniería y ciencias
agropecuarias siguen siendo carreras típicamente masculinas.

A continuación se presenta información relativa a la participación de mujeres en la formación


académica de grado y de posgrado dentro del sistema universitario público.

2. Formación universitaria de las mujeres

El sistema universitario del país está compuesto por 36 universidades públicas y 45


universidades privadas, que concentran en total a aproximadamente 1.100.000 alumnos. Las
universidades públicas reciben alrededor del 90% del total de los estudiantes universitarios.
Por otro lado, estas universidades son las instituciones que más recursos humanos aportan al
sistema nacional de ciencia y tecnología en comparación con otros sectores institucionales
(gobierno, empresas, organizaciones sin fines de lucro y universidades privadas). En ellas se
forman en el grado y (casi de manera excluyente) en el posgrado, los aspirantes a científicos
del país.

En la actualidad, luego de un continuo crecimiento, la participación femenina en el conjunto


de los estudiantes de grado se estabiliza en torno a un porcentaje levemente mayor que los
hombres en el total de la matrícula estudiantil. (Ver Tabla N° 1). En promedio, un 53% de los
alumnos de carreras de grado en las universidades públicas argentinas son mujeres. Esta
presencia no es homogénea en todas las instituciones del sistema universitario argentino.
Varias universidades con matrícula importante superan esta cifra: en particular la UBA (la
mayor universidad del país), UNR, UNCuyo y UNComahue. Se destaca la Universidad
Tecnológica Nacional, institución orientada fundamentalmente a las ingeniarías, con sólo el
21% de mujeres.

25
Colombo, Di Marco y Gogna (1988).

28
Estas diferencias están vinculadas, en parte, a la orientación disciplinaria de la oferta
académica de las instituciones. En las universidades que registran porcentajes por debajo del
promedio, tienen una oferta más próxima de las preferencias “masculinas” tradicionales. Es el
caso típico de la Universidad Tecnológica Nacional. También puede mencionarse el caso de
la Universidad Nacional del Centro especializada en ciencias agrícolas y veterinarias con un
48 % de participación masculina. Ver Tabla Nº1.

La oferta universitaria actual se encuentra distribuida prácticamente en todas las provincias


argentinas, cada un de las cuales tiene al menos una universidad pública. Asociando los
niveles de participación femenina en cada institución con el índice de masculinidad de la
respectiva provincia donde se radica el establecimiento, no se observa ninguna relación, por lo
cual, no puede afirmarse que la presencia femenina en las universidades se asocia a las
características demográficas del entorno.

Al observar las cifras de egresados de las carreras de grado, podemos comprobar que,
globalmente, se repiten los mismos porcentajes que en el caso anterior. (Ver Tabla N° 2). Esto
es significativo porque implica que la participación de mujeres en el sistema universitario se
mantiene relativamente constante en los diversos ciclos hasta su finalización (la deserción se
presenta homogénea por sexos).

La población en los estudios de posgrado ha observado, en los últimos años, un importante


crecimiento como resultado de la creación de una importante cantidad de posgrados,
principalmente no académicos (maestrías y carreras de especialización). La oferta de
posgrado en Argentina se compone de aproximadamente 300 carreras de doctorado y casi 700
de maestría en instituciones públicas y privadas.

Si se compara la distribución porcentual de cada campo del conocimiento sobre el total para
cada nivel de formación (grado y posgrado) se puede advertir que las ciencias básicas -que
concentran el grueso de las carreras típicamente científicas- están proporcionalmente mejor
representadas en el posgrado (11% del total de alumnos de en las universidades nacionales)
que en el grado (3,5 % de los alumnos del mismo sector) en comparación a los otros campos,
por ser carreras con una continuación “natural” en el doctorado. (Ver Tablas Nº3 y Nº5).

Si bien existen datos sobre la matrícula estudiantil de grado discriminada por sexo, no ocurre
lo mismo con la información relativa a carreras de posgrado. No existe información
estadística accesible de egresados de carreras de doctorado por sexo en diversos niveles: tanto
en el Ministerio de Cultura y Educación, como en las universidades que otorgan estos títulos,
sino sólo en las unidades académicas específicas de cada universidad. La falta de información
agregada en el nivel nacional de la cantidad de doctores por sexo no permite establecer el
grado de calificación diferencial -y por ende de profesionalización- de la fuerza de trabajo
científica en mujeres y hombres.

Un análisis en detalle del alumnado de posgrado de la Universidad de Buenos Aires (UBA)


según la unidad académica de pertenencia permite apreciar las preferencias disciplinarias de
varones y mujeres. Dado que esta institución es la más grande del país, ofrece una

29
representatividad importante de las tendencias nacionales. Entre los 8.809 estudiantes de
posgrado registrados en el año 2.000 (alrededor de l38% de la población estudiantil de
posgrado del total de universidades públicas) hay un 40% de varones y 59% de mujeres. Las
unidades académica con mayor presencia femenina entre su alumnado de posgrado son
Psicología, Filosofía y Letras, Farmacia y Bioquímica y Odontología, en ese orden. Por el
contrario, las unidades académicas con mayor presencia masculina entre su alumnado de
posgrado son: Ingeniería, Agronomía, Cs Económicas y Cs Veterinarias. (Ver Tabla N° 4.)

De estos datos se extraen dos conclusiones principales:

- Comparando los datos de participación por sexo en el posgrado con el grado se destaca
una mayor participación femenina en ambos casos, pero más acentuada en el caso del
posgrado, lo que parece confirmar lo señalado como una tendencia general en el
comportamiento educativo de las mujeres en Argentina, en el sentido de una mayor
formación relativa.

- Por otro lado, puede establecerse a partir de estos datos un cierto perfil de orientación
disciplinaria preferencial de varones y mujeres en el país en materia de posgrado.

Para analizar la situación específica del doctorado, como muestra se han obtenido datos de la
facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Los datos corresponden a egresados de
programas de doctorado entre 1996 y 1999.

Durante el período 1996-1999 han egresado 413 doctores de los cuales el 55% son mujeres.
La distinción disciplinar muestra que en el período indicado las disciplinas con mayor
cantidad de graduadas fueron Ciencias de la Atmósfera y Biología. En la primera se registró
un 81% de doctoras, aunque su cantidad total al ser tan escasa, resulta poco significativa. En
Biología, en cambio, el 61% de egresadas adquiere relevancia, ya que esta disciplina
concentra casi la mitad de los doctores de la facultad. Se advierte además en la muestra
disponible que matemática y física son las disciplinas con menor cantidad de egresadas. Es
importante retener esta distribución por disciplina para compararla más adelante con la
participación femenina en la investigación en esas mismas áreas. (Ver Tabla N° 6).

En general, puede afirmarse que la participación de mujeres en el sistema universitario se


mantiene en niveles similares en la formación de grado y en la formación doctoral (de mayor
relevancia que otras instancias de formación de posgrado para la caracterización del sistema
CyT) con una leve diferencia a su favor con relación a la participación masculina.

3. Participación de mujeres en los cuadros directivos de programas de posgrado

El acceso a la formación de posgrado es un “punto de transición” clave para el ingreso a la


carrera científica, específicamente cuando se trata del acceso al doctorado. La aceptación del
ingreso a un programa, la evaluación que recibe durante el transcurso de sus estudios y el
éxito que pueda tener un aspirante en adquirir el título son aspectos relacionados con muchos
factores. Entre ellos, probablemente tengan un rol central en la facilitación de recursos (en el

30
plano material, simbólico y social) el tipo de interacciones que establezca un joven con sus
profesores y la constitución de lazos de discipulado.

La conformación de los planteles académicos de los posgrados son aspectos importantísimos


en la eficacia de estos estudios, ya que en est nivel, probablemente mucho más en los
programas doctorales, la formación implica en gran medida una transferencia directa de la
experiencia, del “know how” y de conocimientos tácitos.

El control de los mecanismos de formación de este nivel es asimismo un aspecto estratégico


para la propia comunidad científica, en la medida que constituye la fuente de identificación de
discípulos y futuros asistentes y, en definitiva, en ámbito de reproducción de la propia
comunidad.

Todo ello confluye en la definición de estos ámbitos como oportunidades estratégicas para
todos quienes allí confluyen. El peso de la representación femenina incidirá,
consecuentemente en la orientación e impacto que presenten estas oportunidades,
particularmente en relación al acceso de las mujeres a este nivel de formación y al éxito en la
obtención del titulo. En dirección a identificar que situación de base se registra en le país en
materia de acceso a las mujeres a estos ámbitos de decisión y poder en la comunidad
científica, se han analizado la composición de los planteles de una muestra de más de 300
carreras de posgrado presentadas para su acreditación ante el Ministerio de Educación.

La distribución por sexo en la dirección de estas carreras indica una participación femenina
que ronda el 25%. Las mayores proporciones aparecen en las comisiones académicas de
doctorados, y las mínimas en la dirección de Maestrías. (Ver Tabla N° 7).

Considerando que las disciplinas tienen patrones bastante establecidos de feminización o


masculinización, es necesario asociar la dirección del posgrado por el campo disciplinario
para identificar cuál es el factor más relevante. El siguiente gráfico muestra las
particularidades de la situación de la mujer en relación a la dirección de doctorados.

Gráfico Nº 1

31
Participación de mujeres en la dirección de doctorados según
campo disciplinar

Humanidades

Ciencias Sociales

Ciencias Médicas
Hombres
Ingeniería y Mujeres
Tecnología

Ciencias Exactas y
naturales

Agronomía

0% 20% 40% 60% 80% 100%

Fuente: CONEAU (2000).

El campo de las ciencias Humanas y Sociales, que en conjunto no alcanzan el 20% de la


oferta de doctorados, están mayoritariamente dirigidos por mujeres. En el primer caso la cifra
se eleva hasta el 80% del cuerpo directivo y supera el 55% en el segundo. Las carreras de
Ciencias Exactas y Naturales cuentan con sólo el 17% de su planta directiva compuesta por
mujeres, cifras que son similares a las que se presentan en las Ciencias Agrarias y en
Ingeniería y tecnología. Esta última es la que evidencia una menor presencia femenina, ya que
sólo alcanza el 12%.

En las Maestrías, en cambio, la distribución de la oferta de carreras es mucho más


homogénea. Las Ciencias Sociales y Humanas presentan, sin embargo, una presencia
femenina levemente mayor al resto con cifras que llegan al 25% y 18% respectivamente.

El predominio de mujeres en las carreras de Ciencias Humanas y Sociales se mantiene en


los porcentajes de participación femenina en la dirección de carreras en cada área en
particular. En este sentido, se puede apreciar que cerca del 65% de las maestrías en Ciencias
Humanas son conducidas por mujeres. Este es el único campo en el que la planta directiva
está compuesta por más de la mitad de mujeres, ya que los porcentajes en las restantes áreas
no superan el 35%. En Ciencias Exactas y Naturales se cuenta con un tercio de mujeres en los
cuadros directivos, mientras que en Sociales hay un 30% y en las restantes áreas rondan el
19%.

Gráfico Nº 2:

32
Participación de mujeres en la dirección de
Maestrías según campo disciplinar

Humanidades Hombres

Ciencias Sociales Mujeres

Ciencias Médicas

Ingeniería y Tecnología

Ciencias Exactas y naturales

Agronomía

0% 20% 40% 60% 80% 100%

Fuente: CONEAU (2000).

Es notorio, además, que en todos los campos del conocimiento la presencia femenina en las
Comisiones Asesoras se da mayoritariamente en los casos en que la dirección está también a
cargo de una mujer profesional. Sólo en dos ocasiones (menos del 1%) se presentan carreras
dirigidas por mujeres y con una comisión íntegramente formada por hombres.

33
ANEXO ESTADISTICO CAPITULO III

Tabla N° 1: Estudiantes de grado en las Universidades Nacionales. Participación porcentual


de hombres y mujeres

UNIVERSIDAD TOTAL % HOMBRES % MUJERES


Buenos Aires 206.941 41.7 58.3
Catamarca 8.557 42 58
Centro 6.976 51.7 48.3
Comahue 17.058 39.2 60.8
Córdoba 93.194 42.5 57.5
Cuyo 21.835 38 62
Entre Ríos 8.790 42.9 57.1
Formosa 4.061 37.5 62.5
Gral. San Martín 2.023 43.5 56.5
Gral Sarmiento 1.337 45 55
Jujuy 7.754 45.8 54.2
La matanza 13.545 46.5 53.5
La Pampa 6.025 43.8 56.2
La Patagonia Austral 3.321 34.2 65.8
La Patagonia San Juan Bosco 10.098 41.2 58.8
La Plata 74.421 48.5 51.5
La Rioja 8.864 47 53
Lanús 571 50.4 49.6
Litoral 19.402 46.2 53.8
Lomas de Zamora 27.356 46.5 53.5
Luján 12.796 40 60
Mar del Plata 20.144 42 58
Misiones 10.697 41.5 58.5
Nordeste 43.433 45.6 54.4
Quilmes 2.461 43 57
Río cuarto 10.924 47 53
Rosario 61.240 41.8 58.2
Salta 14.918 46.8 53.2
San Juan 12.142 47.5 52.5
San Luis 11.726 38.8 61.2
Santiago del estero 4.602 41.2 58.8
Sur 14.740 46.2 53.8
Tecnológica Nacional 64.213 79 21
Tucumán 42.706 42 58
Villa María 569 38.7 61.3
TOTAL 869.440 47.28 52.72

Fuente: SPU (Secretaría de Políticas Universitarias) Programa Mejoramiento del Sistema de


Información Universitaria. Datos correspondientes a 1997. Para el porcentaje de mujeres de algunas
universidades se utilizó como fuente la página web del Consejo Nacional de la Mujer
(www.cnm.gov.ar)

34
Tabla N° 2: Egresados de grado en las Universidades Nacionales. Participación porcentual
de hombres y mujeres Egresados por sexo.

UNIVERSIDAD TOTAL % HOMBRES % MUJERES


Buenos Aires 10.168 *** ***
Catamarca 216 *** ***
Centro 311 60.5 39.5
Comahue 548 29.9 70.1
Córdoba 5.160 45.1 54.9
Cuyo 1.291 38.7 61.3
Entre Ríos 616 35.6 64.4
Formosa 139 40.3 59.7
Gral. San Martín 40 10 90
Gral Sarmiento 0 0 0
Jujuy 50 30 70
La matanza 23 43.5 56.5
La Pampa 185 41.8 58.2
La Patagonia Austral 71 25.4 74.6
La Patagonia San Juan Bosco 177 41.2 58.8
La Plata 3.243 50 50
La Rioja 72 *** ***
Lanús 0 0 0
Litoral 684 49.7 50.3
Lomas de Zamora 1.362 *** ***
Luján 418 37.6 62.4
Mar del Plata 785 *** ***
Misiones 348 39.1 60.9
Nordeste 1.749 48.8 51.2
Quilmes 29 *** ***
Río cuarto 414 *** ***
Rosario 2.296 43.4 56.6
Salta 203 43.8 56.2
San Juan 395 38.7 61.3
San Luis 348 35.3 64.7
Santiago del estero 48 52.1 47.9
Sur 443 44.9 55.1
Tecnológica Nacional 1.358 *** ***
Tucumán 1.485 44.2 55.8
Villa María 0 0 0
TOTAL 34.675 40.4 59.6

*** falta información discriminada por género en algunas carreras.


Fuente: SPU- Programa Mejoramiento del Sistema de Información Universitaria.
Datos de 1996

35
Tabla N° 3: Alumnos y Egresados de grado por ramas de estudios en las universidades
Nacionales (año 1996) y Privadas (año 1998)

UNIV. NACIONALES UNIV. PRIVADAS

Ramas de estudio Alumnos Egresados Alumnos Egresados


Ciencias aplicadas 237.209 8.830 30353 2131
Ciencias básicas 29.691 1.072 1728 209
Cs. De la salud 124.338 8.147 9691 4913
Cs. Humanas 114.678 4.271 18483 1817
Cs. Sociales 363.524 12.355 105926 6311
TOTAL 869.440 34.675 166181 15381

Fuente: Sánchez Martínez (1999)

Tabla N° 4 : Estudiantes de grado según sexo y Unidad Académica- Universidad de Buenos


Aires – año 2000

36
Tabla N° 5: Alumnos y Egresados de posgrado por campo del conocimiento en las
Universidades Nacionales (año 1997)

UNIV. NACIONALES
Ramas de estudio Alumnos Egresados %
Ciencias aplicadas 4.131 242 5,85
Ciencias básicas 2.630 269 10,22
Cs. De la salud 6.298 535 8,5
Cs. Humanas 4.256 229 5,4
Cs. Sociales 6.004 398 6,63
TOTAL 23.319 1673 7,17

Fuente: Sánchez Martínez (1999).

Tabla N° 6: Egresados de doctorado por sexo en facultad de ciencias exactas y naturales de la


UBA (valores absolutos)

1996 1997 1998 1999 TOTAL TOTAL


H M H M H M H M H M
Matemáticas 4 3 2 2 3 1 4 1 13 7 20
Biología 15 26 23 30 23 25 15 37 76 118 194
Física 8 5 8 10 11 7 13 9 40 31 71
Química 12 12 5 9 13 14 13 14 43 49 92
Cs de la Atmósfera 1 2 0 1 1 5 0 1 2 9 11
Geología 2 0 3 4 1 2 2 5 8 11 19
Computación 0 0 0 1 1 0 2 2 3 3 6
TOTAL 42 48 41 57 53 54 49 69 185 228 413

Fuente: Actas de exámenes de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

Tabla N°7: Participación de Mujeres en cuerpos directivos. Carreras de Posgrado

Tipo de Dirección de carreras Comités Académicos


Posgrado H M % de M Total H M % de M Total
Maestrías 235 73 23,7 308 1228 426 25,7 1654
Doctorados 97 32 24,8 129 560 193 26,6 753
TOTAL 332 105 24 437 1788 619 25,7 2407

Fuente: CONEAU (2000).

37
IV. Participación de las mujeres en actividades de investigación y desarrollo
La ciencia y la tecnología implican el desarrollo de una variedad de actividades. Los manuales
metodológicos, como el Manual Frascati de la OCDE, incluyen dentro de las actividades
científicas y tecnológicas (ACT) a:

- Las actividades de investigación y desarrollo (I+D).


- Otras actividades científicas y tecnológicas: entre ellas, los servicios científicos y
tecnológicos y las actividades de formación científica y tecnológica.

Cada una de estas actividades son el contenido principal de ámbitos de trabajo. La ciencia, y
la tecnología se constituyen en la actualidad como ámbitos profesionalizados de actividad
laboral, con instituciones específicas donde se llevan a cabo, pautas de desarrollo de las
capacidades requeridas para cumplir eficazmente con sus propósitos, y sistemas
institucionalizados de retribuciones materiales y simbólicas. En definitiva, si bien se
diferencian en muchos aspectos de otras profesiones, estas labores convergen en mayor o
menor medida en un mercado de trabajo. En América Latina ha sido señalado que los
mercados académico y científico observan un desarrollo menor o diferente de lo que ocurre en
los países centrales, con lo cual las prácticas profesionales y las reglas que regulan la
actividad son algo diferente a lo observado en las profesiones modernas.

El análisis de la participación de las mujeres en las actividades científicas y tecnológicas


puede ser referido en gran medida a un enfoque particular de los estudios de género que se
ocupa de la relación entre las mujeres y el mundo del trabajo. De todos modos, la mirada
principal que se ha adoptado en este estudio no ha sido la de los estudios de género o el
análisis del proceso de trabajo, sino la de los estudios ciencia, tecnología y sociedad.
Aceptando que un enfoque de tal naturaleza enriquecería mucho el estudio de las mujeres en
la ciencia, se tratará de incorporar en esta sección algunas problemáticas específicas, como el
análisis de los procesos de estratificación laboral.26

En la Argentina sólo recientemente ha comenzado el registro sistemático de información


estadística agregada en el nivel nacional que considere el sexo como variable de relevancia en
la información sobre ciencia y tecnología. En los relevamientos anuales realizados desde 1993
por la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Gobierno Nacional se incluye la variable sexo
en la cuantificación de personal de CyT de las instituciones que integran el sistema nacional
de I+D. Como antecedente lejano, existe información en relevamientos oficiales previos (años
1969, 1980 y 1988) pero que son el resultado de la aplicación de metodologías muy
diferentes, y no permiten establecer comparaciones en la actualidad.27

26 En esta misma dirección, también se incorporarán en otras secciones del informe temáticas tales como las trayectorias laborales y profesionales, y la
movilidad ocupacional
27 Vale la pena destacar la ausencia de información diferenciada por sexo o el atraso en su incorporación en las estadísticas nacionales de todo tipo y no
sólo las relativas a CyT.

38
En el país, las mujeres registran una participación importante en el sistema científico y
tecnológico frente a lo que puede observarse en otros países. En la sección I se han presentado
algunas cifras comparativas que ubican la participación femenina en el personal de CyT de
Argentina como uno de las más altas de la región americana, incluyendo Estados Unidos,
llegando casi al 50 %. Aplicando un mirada retrospectiva, se observa que la participación de
las mujeres en actividades de I+D en la Argentina fue creciendo durante los últimos años.
Mientras en 1993 sólo un 37% era personal femenino en la actualidad esta participación ha
observado un importante crecimiento. En el año 2001 entre los investigadores y becarios
había un 49 % de mujeres. (Ver tabla 1)

En el contexto de esta amplia participación, se registran si embargo algunas variaciones que


revelan la incidencia de factores como la función desempeñada, la disciplina de ejercicio o el
sector de trabajo, en la participación y, en algunos casos, la emergencia de problemas en el
acceso real de las mujeres a la ciencia.

1. Género y función en la ciencia

Si se distingue en el total de participación de mujeres, a quienes ocupan diferentes puestos o


funciones en el desempeño de actividades científicas y tecnológicas, se advierten algunas
modificaciones. Considerando la distinción entre el sector de “investigadores” y sector de
“becarios”, los datos relevados muestran un constante aumento, tanto en el número total de
mujeres en actividades de CyT, como en su participación dentro del sistema.

El sector de becarios ha tenido históricamente una proporción mayor de mujeres que el sector
de investigadores. Los datos disponibles para el período 1997-2001 muestran la misma
tendencia general a un crecimiento de la participación femenina, pero con un crecimiento más
acelerado en el caso de las becarias, ya que en este sector la participación de las mujeres pasó
de un 46% en 1997 a un 53,6% en la actualidad.

En el caso de las investigadoras el incremento de su participación fue del 7% en el período


1997-2001, mientras que para las becarias las cifras ascendieron rápidamente en los primeros
años llegando a un aumento del 6% aunque se registró un leve descenso en el 2000. (Ver
Tabla Nº 1).

Esta mayor presencia femenina en los trayectos formativos iniciales en la ciencia también se
ve reflejada al analizar la composición de las edades del personal científico en el país, con una
moderada tendencia hacia una participación mayor de las mujeres jóvenes en el total del
personal femenino en relación a lo observado en el sector masculino. Esta tendencia puede
revelar un proceso más intenso de envejecimiento de los integrantes masculinos en el plantel
de personal científico del país. (Ver Tabla N° 2).

39
Gráfico Nº 1:

Participación de mujeres en CyT . Porcentaje por años


60

50

40
Porcentajes

30

Investigadoras
20

Becarias
10

1997 1998 1999 2000 2001

Fuente: RICYT, 2001

Otro aspecto relevante consiste en poder determinar si existen diferencias significativas entre
varones y mujeres en relación a las dedicación temporal a las actividades científicas y
tecnológicas. El interés reside en poder confrontar los datos con la hipótesis que señala que
hay mayor concentración de mujeres en cargos con dedicaciones bajas a la investigación.

Según los datos recogidos, la situación es inversa según se trate del sector de los becarios o el
sector de los investigadores. Entre las investigadoras, se registra un 55% de dedicaciones
completas, mientras que entre los investigadores este porcentaje asciende al 61%. En el caso
de los becarios la mayor participación masculina se registra en las dedicaciones parciales.
(Ver Tablas N° 3 y 4).

2. Las mujeres y los lugares de trabajo en la ciencia

La distribución por sexo de los investigadores varía notablemente según el tipo de institución
en que desarrollan las actividades.

Globalmente, las universidades públicas registran el porcentaje más alto de mujeres en


relación a otros sectores institucionales. Allí supera la mitad del total de investigadores. Esto
contrasta con lo observado en las universidades privadas puesto que, allí, las mujeres
investigadoras sólo representan una cuarta parte del total. De todos modos, esta participación
no afecta las cifras globales, dado el escaso peso numérico de las universidades privadas –por
la débil tradición que tienen en el país en actividades de investigación- en el sistema nacional
de CyT.

Considerando un sector más restringido, el del personal con dedicación completa se han
podido precisar las siguientes relaciones (para el año 2001):

40
- Entre los investigadores, la participación más baja de las mujeres se verifica en las
empresas con un 30%. En este sector la mayor parte de las actividades se inscriben
más en tareas de ingeniería o de perfil tecnológico; de hecho, la cifra total de casi
2.290 “investigadores” en empresas no parece un dato comparable con el de países
más avanzados, sino que debe ser analizado como el personal que realiza ajustes en
productos y procesos y, en general, actividades de innovación menor. Sólo un pequeño
porcentaje (en un puñado de empresas) podría realmente ser considerado bajo los
parámetros de las actividades de I+D. Por el contrario, las universidades públicas, con
un 55% y las organizaciones sin fines de lucro, con un 46% son el sector más
importante en cuanto a participación de mujeres.

- Entre los becarios este tipo de participación se mantiene en cuanto a sectores de


ejecución, con una mayor diferencia a favor de la participación femenina ya que los
porcentajes ascienden a un 60% en el caso de las universidades públicas y a un 62%
en el caso del sector de las organizaciones sin fines de lucro. De todos modos, lo
peculiar es que la presencia de mujeres becarias en cualquier sector de ejecución es
relativamente mayor que lo observado en el sector de investigaciones. Así por
ejemplo, en el sector de las empresas, aún siendo minoritarias, las mujeres alcanzan el
45% (contra el 30% de lo registrado entre los investigadores del sector empresarial)

Para apreciar las cifras absolutas ver tablas N° 5 y 6.

Algunas particularidades del sector universitario

El sistema universitario argentino está compuesto por 81 instituciones; son 36 instituciones


públicas llamadas “universidades nacionales” públicas y 45 instituciones privadas. En total
estudian en el sistema más de un millón de estudiantes. Dentro de este sistema, el sector
universitario público es el ámbito casi excluyente de la realización de actividades de I+D, si
bien en los últimos 10 años el sector privado ha comenzado a desarrollar estructuras de
investigación incipientes, particularmente en el ámbito de las ciencias sociales.

El sector universitario público es el lugar de trabajo de más de la mitad de los investigadores


del país28 y como se ha observado, el ámbito de mayor presencia femenina, superando el
promedio del sistema CyT nacional. Aquí la participación de mujeres supera el 50% del total
de la planta dedicada a actividades de I+D .

No se registran, en el caso de las universidades, variaciones significativas entre los


porcentajes correspondientes a los distintos segmentos funcionales (investigadores y
becarios). Si volvemos a considerar, pues, el problema de la participación diferencial entre
investigadoras y becarias señalado en el acápite anterior, podemos concluir que la institución
universitaria parece ofrecer una mayor continuidad de trabajo e implica, por lo tanto, una
mayor retención de los investigadores, una vez concluida su etapa de formación. Esto ocurre
en forma equilibrada tanto para los varones como para las mujeres investigadoras.
28 No solo trabajan en este sector investigadores y becarios de las propias instituciones universitarias, sino también investigadores y becarios pagados por
instituciones gubernamentales de promoción , como por ejemplo el CONICET, cuyo lugar de trabajo es la universidad.

41
Cuando se comparan, entonces, las posibilidades que ofrecen los diferentes sectores
institucionales para la carrera de investigación, parece plausible pensar, por lo tanto, en el
fuerte carácter articulador que tiene la institución universitaria puesto que, en la mayor parte
de los casos, los mismos becarios serán luego incorporados como docentes e investigadores
en esas mismas instituciones. Este aspecto, sin dudas positivo, debe ser analizado junto con
otro aspecto que estos datos no muestran, y que se refiere a la escasa movilidad de los
investigadores en el interior del sistema universitario, y más en general, a través del sistema
nacional de investigación. La permanencia en las mismas instituciones tiene, por lo tanto, su
faz positiva en la garantía de continuidad de los trabajos de los becarios y en la fuerte
retención diferencial de investigadoras mujeres frente a otras instituciones. Sin embargo, este
mismo dato expresa cierto esclerosamiento del sistema, en donde la permanencia en esas
mismas universidades se debe más bien a una estrategia defensiva, frente a la falta de otras
instituciones adecuadas y, en última instancia, a un mercado académico infra-desarrollado.

Un análisis detallado respecto a las características de la participación femenina en el sector


universitario puede obtenerse a partir de los datos del Programa de Incentivos a la
Investigación Universitaria del Ministerio de Educación, que es el ámbito institucionalizado
de la carrera de investigación de los docentes de las universidades públicas del país. Para el
año 2000, este registro indicaba un total de 18.878 docentes investigadores de toda categoría y
dedicación distribuidos en 35 establecimientos. Entre 1995 y 2000 la participación femenina
ha pasado de un 55% a un 59%. Según esta misma fuente de información, la distribución del
personal femenino en las diferentes dedicaciones revela un 53% de mujeres en las
dedicaciones completas (o exclusivas) frente al 59% de varones ocupando el mismo
segmento. Estas cifras se acercan a las participaciones observadas para el personal CyT en
todos los sectores institucionales.
(Ver tabla 10)
Considerando la distribución de las investigadoras en las diferentes universidades públicas se
comprueba que los porcentajes de mujeres son similares en todas las instituciones. Sólo se
verifican diferencias significativas en los siguientes casos:

- Participaciones femeninas menores al 40% en tres instituciones: la Universidad


Tecnológica Nacional, de perfil ingenieril, y las Universidades Nacionales de Quilmes
y San Martín , que son universidades metropolitanas nuevas

- Participaciones mayores al 65% en siete universidades chicas o medianas del interior


del país o bien del área metropolitana pero de creación reciente, y en una universidad
grande y tradicional (Universidad Nacional de Tucumán).

(Ver Tabla Nº 9).

3. Procesos de estratificación en la actividad científica

42
El análisis de la información presentada hasta aquí ha girado en torno a la constatación de una
presencia aceptablemente equilibrada entre hombres y mujeres en el sistema científico
nacional, quizás con algunos sesgos negativos, en ciertas instituciones, pero no muy
significativos por el “peso” de dichos sectores en el sistema. Pero los aspectos más
importantes del análisis de la participación femenina se logran al focalizar en los procesos de
estratificación que permiten apreciar la existencia o no de procesos de segregación y
exclusión de mujeres. A través de un análisis de la distribución del personal I+D en el sistema
científico argentino según su categoría de investigación, se evidencian cambios significativos
en relación con la proporción global de mujeres en el sistema que fuera analizado en las
secciones precedentes.

En el caso del sector universitario público, la categoría de investigación esta determinada por
un escalafón de 4 categorías. Los máximos niveles de formación corresponden a las
categorías “I” (“A” en la antigua denominación) y II (“B”); niveles intermedios corresponden
a la III (“C”) y el nivel inicial a las categorías IV y V (“D”) . Estas categorías rigen entre el
personal docente que realiza actividades de I+D y se aplican luego de una evaluación de los
aspirantes.

Los datos recogidos muestran que a mayor categoría la participación femenina desciende
considerablemente. En el siguiente gráfico se pueden apreciar los valores totales para el
sistema universitario. Mientras que dentro del total de investigadores de máxima formación la
participación femenina sólo alcanza el 28 %, en el sector más bajo asciende al 62 %. La
distribución de los hombres en cada una de las categorías de investigación muestra una
pirámide más armónica que presenta una base hiperensanchada. (Ver Tabla N° 11).

Gráfico Nº 2

Distribución de investigadores universitarios por categoría y género

7000
6000
5000
4000 hombres
3000 mujeres
2000
1000
0
I-A II-B II-C IV-V-D

43
Otra fuente de información para apreciar la estratificación del personal de investigación según
sexo es la distribución jerárquica del personal de investigación del CONICET. En la Tabla
N°12 se han listado las diferentes carreras (investigador, personal de apoyo y becarios) y
categorías de investigación del organismo, por orden descendente en la escala jerárquica en
cada carrera.

En términos generales, si se considera el total del personal del CONICET hay participación
similar de hombres y mujeres con leve mayoría masculina. Sin embargo, en el interior de cada
carrera la distribución es heterogénea a lo largo de las diferentes categorías. Los datos
referidos a la carrera de investigador (un sector que es equiparable con las categorías I, II y
III del Programa de Incentivos) muestran claramente la existencia de marcadas diferencias de
acceso.

En primer lugar, forman parte de dicha carrera 1.556 hombres y 1.043 mujeres. Esto ya
implica un primer nivel de exclusión dado que se considera al acceso como resultado de una
premiación o reconocimiento especial al científico/a. A su vez, la carrera se compone de cinco
segmentos de gradual nivel de excelencia. La participación de las mujeres desciende a medida
que se asciende en la categoría de investigación. La mayoría de las mujeres (casi 70%) en
dicha carrera ocupan los segmentos más bajos (adjunto y asistente), mientras que en el caso
de los hombres esos mismos segmentos son ocupados por un 45%.

Desde otra óptica puede apreciarse que las mujeres sólo constituyen el 9,6% del total de
investigadores que ocupan el segmento de Investigador superior (máxima categoría) y el 24%
del segmento siguiente.

Gráfico Nº 3

Investigadores del CONICET según categoría y género

500

450

Varones
400
Mujeres
350

300

250

200

150

100

50

0
Investigador Investigador Investigador Investigador Investigador
superior principal independiente adjunto asistente

44
Si se sigue la evolución de la participación femenina y masculina en la carrera de
investigador en la última década, se advierte que, si entre 1994 y el 2002 la participación
femenina se duplicó en el estrato más alto, aunque esto no significara un cambio sustancial en
la presencia de las mujeres29.

El mismo tipo de distribución que lo registrado para el caso de los investigadores se puede
apreciar en carreras de mayor subordinación, como la de técnico, artesano y profesional, si
bien no en forma tan acentuada como en el caso precedente.

Un caso particular es el de los becarios: a diferencia de lo que ocurre con los investigadores y
el personal de apoyo, hay aquí una leve ventaja relativa de las mujeres en todas las categorías.
Esta situación, sin embargo, no parece un fenómeno propio del CONICET sino que hay que
recordar también la preponderancia de las mujeres en el sector de becarios de investigación en
todo el país.

Distribución geográfica del personal femenino en CyT

La distribución geográfica del personal del CONICET muestra un patrón de concentración en


la zona de Capital Federal y provincia de Buenos Aires, donde se localiza más de la mitad del
personal del país. En el caso de las investigadoras, casi un 70% se encuentra en esta región y
los porcentajes alcanzan el 60% para las becarias y el 67% en personal de apoyo. Este dato es
significativo, porque la proporción de técnicos (o personal de apoyo) por investigador, resulta
un indicador fundamental para evaluar institutos y grupos de investigación. Se observa,
además, que sólo en Capital Federal hay un tercio del personal total, y en el caso de los
investigadores estos valores ascienden hasta el 40%. Por otra parte, la zona Noreste,
compuesta por las provincias de Formosa, Chaco, Entre Ríos Corrientes y Misiones, cuenta
con muy poco personal I+D, tanto en términos relativos como absolutos. (Ver Tabla N° 13).

Al analizar la información referida a los docentes investigadores de las universidades


nacionales también la concentración es alta en la zona de Capital Federal y Provincia de
Buenos Aires. En esta región las Universidades de Buenos Aires, la Plata, Lomas de Zamora,
La Matanza, Luján, Gral. Sarmiento, Gral. San Martín, Tres de Febrero y Quilmes concentran
al 40% de las mujeres dedicadas a esta actividad.

4. Participación de mujeres según disciplinas científicas seleccionadas

Un importante factor de diferenciación en la participación femenina es la disciplina científica.


En Argentina las estadísticas nacionales no reflejan la relación entre disciplina de ejercicio y
sexo. Como modo de aproximación se ha tomado la producción científica en un año (1997)

29
Para un detalle mayor de la evolución en el tiempo ver: Atrio, Jorge (2002) .

45
del total del sistema universitario público, que se encuentra diferenciada por disicplina, tipo
de publicación y nombre de autores. 30

Considerando solamente la producción de artículos en revistas, las disciplinas donde se


registra una proporción mayor (mayor a 50%) de mujeres entre los autores son: Lingüística,
Biblioteconomía, Contabilidad, Ciencias de la Salud, Educación, Literatura y Filología,
Geografía, Farmacia, Psicología, Medicina, Antropología, Historia, Biología, Filosofía,
Sociología, Odontología, Demografía.

Es decir, se registra una preponderancia femenina en las diversas disciplinas de ciencias


sociales, y en algunas del área de biomédicas.

Datos convergentes con este panorama se han encontrado en una muestra de 1.105 personas
(entre investigadores y personal de apoyo) de la Universidad de Buenos Aires, que
corresponden a 199 grupos de investigación de 15 disciplinas seleccionadas, permite observar
la participación diferenciada de mujeres en las tareas de investigación, según la disciplina
científica en la que se inscriban.

Los datos muestran, en el caso de los investigadores, que la presencia de mujeres es mayor en
las ciencias sociales y en algunas ramas de la química (bioquímica y especialidades
vinculadas) Estos datos resultan congruentes con lo que ya se ha observado en el caso de la
formación de grado, y la misma distribución se observa en el caso del personal de apoyo (en
el cuadro: profesionales y técnicos) pero combinándose con la característica, también
señalada, de mayor predomino femenino en funciones de mayor “subordinación”. (Ver Tabla
N° 14).

5. Participación de mujeres en los cuadros de dirección de Institutos y Centros de


Investigación

Centros de I+D del CONICET

El CONICET, además de las funciones de promoción de la ciencia y tecnología en el país, es


un organismo donde se ejecutan actividades de I+D. Cuenta con 108 unidades ejecutoras (UE)
–en general institutos y centros de investigación- que realizan actividades de I+D en los
diferentes campos del conocimiento. La mayor proporción pertenece a las Ciencias Biológicas
y de la Salud que concentran el 40% de las UE, seguidas por Ciencias Exactas y Naturales
con el 34% y Agronomía, Ingeniería y Materiales con el 14%. En último lugar aparecen las
UE de Ciencias Humanas y Sociales que en conjunto suman sólo el 12%.

Poco más del 20% de las UE son conducidas por mujeres y aquí nuevamente se notan claras
diferencias según las áreas, ya que casi el 40% de las instituciones cuyas directoras son
mujeres corresponden a Ciencias Humanas y Sociales.

30
Sobre este punto ver capítulo V en este informe

46
Gráfico Nº 4

Relación entre la cantidad de UE y mujeres directoras

50

45
Unidades Ejecutoras
40
Dirigidas por mujeres
35
cantidad de UE

30

25

20

15

10

0
Biología y Salud Humanas y Exactas y Agron, Ing y
Sociales naturales Materiales

Fuente: CONICET 2000.

Sector universitario: el caso de la Universidad de Buenos Aires

La UBA posee 44 institutos de investigación que dependen de 13 facultades diferentes. Las


tablas siguientes muestran la distribución de los mismos según campos del conocimiento y la
facultad a la que pertenecen. Aquí aparecen identificados también aquellos cuya dirección
está a cargo de mujeres. (Ver Tabla N° 15).

Gráfico Nº 5

Distribución por sexo de los directores de


institutos

Mujeres

Hombres

47
Dentro de los campos del conocimiento que cuentan con institutos dirigidos por mujeres, los
mayores porcentajes se encuentran en Ciencias Humanas y Sociales. Aunque también es
significativa la presencia de directoras en Ciencias Exactas, ya que llega al 40%.

Gráfico Nº 6

Relación entre el número de institutos y directoras

Filosofía y letras

Psicología

Derecho

Cs. Sociales Directoras


Cs Económicas Nº de Institutos
Medicina

Ingeniería

Arquitectura

Ciencias Exactas y Naturales

Veterinaria

Agronomía

0 5 10 15 20

Fuente: Secretaría de CyT de la UBA (2000).

Instituciones de Ciencia y Tecnología del sector gobierno

Como hemos mencionado anteriormente, las principales entidades que realizan I+D en el país
pertenecen al sector público. En el ámbito gubernamental se encuentran organismos
dedicados a desarrollar actividades en áreas específicas como salud, energía, tecnologías
agropecuarias e industriales. Entre los más relevantes se encuentran:

• Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): es el órgano competente en materia


de actividades CyT del campo nuclear. Entre sus funciones se encuentran las actividades de
I+D, transferencia de tecnología, venta de servicios especializados y formación de recursos
humanos. Para el desarrollo de estas actividades cuenta con su sede central y cuatro centros
atómicos. La dirección está a cargo de un Directorio encabezado por el Presidente y formado
por cinco miembros. Es una institución donde la conducción es mayoritariamente masculina
ya que sólo una mujer ocupa un alto cargo (miembro del directorio), y a pesar de que hubo,
en el pasado, una mujer que fue presidente de la institución.

48
• Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): posee dependencia directa y
exclusiva del Presidente de la Nación y autarquía administrativa y financiera. Posee
competencia para realizar el diseño, la ejecución, la administración y el control de proyectos y
emprendimientos en materia espacial. El cuerpo directivo central está integrado por 1 director
(hombre). Entre los cargos gerenciales el 28% son mujeres.

• Instituto Nacional de Aguas y del Ambiente (INA): realiza estudios, investigaciones,


desarrollos tecnológicos y asistencia técnica especializada a organismos públicos y privados
en temas de hidrología, navegación fluvial, modelización física y matemática, calidad de agua
e ingeniería ambiental, etc. La estructura administrativa está integrada por un presidente, un
vicepresidente, dos gerentes (un hombre y una mujer) y 11 directores de centros de
investigación entre los cuales hay una sola mujer. De los 15 puestos gerenciales la presencia
femenina representa el 13%.

• Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): es un organismo


descentralizado dedicado a la producción agrícola, ganadera y forestal del país. Desarrolla
también estudios de los recursos naturales, su uso, conservación y empleo racional mediante
prácticas agropecuarias sustentables. Cuenta con 42 estaciones experimentales distribuidas en
15 centros regionales y diversos centros e institutos de investigación. Su organigrama lo
encabeza el consejo directivo integrado por 13 miembros entre los que no se encuentra
ninguna mujer. Posee además 19 Consejos regionales dirigidos exclusivamente por hombres.
Dentro de sus numerosas unidades de investigación sólo una mujer ocupa un cargo directivo
en una estación experimental.

• Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI): es un organismo descentralizado


creado para colaborar en el perfeccionamiento tecnológico del sector productivo mediante la
prestación de servicios técnicos a empresas y la realización de trabajos conjuntos de I+D.
Realiza además control de calidad, capacitación, información técnica y registro de
transferencia de tecnología. En su estructura jerárquica se puede advertir que, sobre 15 cargos
de conducción superior (Consejos directivos y consejo asesor) no existe ninguna mujer. En el
nivel gerencial en cambio, hay un 15% de mujeres (3 sobre un total de 19). Los mayores
porcentajes aparecen en la conducción de Institutos donde las cifras llegan al 34% (sobre 23
cargos, 11 son mujeres).

• Administración nacional de laboratorios e Institutos de Investigación en Salud


(ANLIS): Además de las unidades hospitalarias en cuyos servicios se realiza I+D, del
Ministerio de Salud dependen instituciones específicamente dedicadas a investigaciones y
servicios CyT que se han congregado bajo esta denominación. La institución está presidida
por un Director31 y se compone de doce institutos de los cuales dos, el de Virología y el de
Nutrición están conducidos por mujeres. Estas cifras representan el 16% sobre el total.

31 Hasta el año 2000 estaba a cargo de una mujer, quien había obtenido el cargo por concurso en 1996.

49
ANEXO ESTADISTICO del capitulo IV

Tabla N° 1: Personal de CyT por año y función. Personas físicas y porcentaje de mujeres

Función 1997 % 1998 % 1999 % 2000 % 2001 %M


M M M M
Investigadores 30.097 41.5 30.665 41.4 32.583 46.3 35.015 48.1 33.738 48,5
Becarios 7.119 46.1 7.573 52.3 7.183 51.5 6.726 50.5 6.717 53,6
Personal de Apoyo 5.702 6.157 5.707 5.836 6.211
Personal de Servicios ciencia 5.468 5.276 5.228 5.259 5.577
y tecnología
TOTAL 48.368 49.671 50.701 52.836 52.243

Fuente: Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), 2001.

Tabla N° 2: Cargos de investigadores y becarios de jornada completa, dedicados a


Investigación y Desarrollo, según género y grupos de edad, años 1997 a 2001.

GRUPOS 1997 1998 1999 2000 2001


DE EDAD
Varón Mujer Varón Mujer Varón Mujer Varón Mujer Varón Mujer
13.482 10.685 13.913 10.824 13.659 11.391 13.201 11.917 12.685 11.707
TOTAL
Menos 2.014 1.852 1.961 1.746 1.8 1.725 1.617 1.87 1.416 1.618
de 30
30 a 39 4.222 4.035 4.236 3.668 3.814 3.76 3.555 3.769 3.265 3.641

40 a 49 3.892 2.958 3.835 3.039 4.059 3.424 3.948 3.517 3.885 3.523

50 a 59 2.376 1.453 2.738 1.847 2.811 1.925 2.829 2.106 2.803 2.208

60 a 69 781 321 905 453 925 475 998 541 1.096 547

70 y + 197 66 238 71 250 82 254 114 220 170

Fuente: SEPCYT 2002


Nota: No hay datos disponibles para el año 1996

50
Tabla N° 3: Cargos de Investigadores de jornada completa y parcial, dedicados a
Investigación y Desarrollo, según género y grupos de edad, al 31 de diciembre de 2000

GRUPOS DE Jornada Completa Jornada Parcial


EDAD
TOTAL Varón Mujer TOTAL Varón Mujer
TOTAL 20.531 11.195 9.336 14.484 6.981 7.503
- de 30 1.04 566 474 1.682 899 783
30 a 39 5.348 2.662 2.686 4.929 2.182 2.747
40 a 49 7.326 3.899 3.427 4.336 1.926 2.41
50 a 59 4.91 2.816 2.094 2.563 1.353 1.21
60 a 69 1.539 998 541 756 468 288
70 y más 368 254 114 218 153 65

Fuente: SEPCYT 2002

Tabla N° 4: Cargos de Becarios de jornada completa y parcial, dedicados a Investigación y


Desarrollo, según género y grupos de edad, al 31 de diciembre de 2000

GRUPOS DE Jornada Completa Jornada Parcial


EDAD
TOTAL Varón Mujer TOTAL Varón Mujer
TOTAL 4.587 2.006 2.581 2.139 1.326 813
- de 30 2.447 1.051 1.396 1.46 946 514
30 a 39 1.976 893 1.083 538 298 240
40 a 49 a 139 49 90 92 57 35
50 y más 25 13 12 49 25 24

Fuente: SEPCYT 2002

Tabla N° 5: Cargos de investigadores de jornada completa, dedicados a I+D según género y


tipo de entidad, al 31 de diciembre de 2001

TIPO DE Varón Mujer TOTAL


ENTIDAD
TOTAL 10.748 9.185 19.933
Organismos 4.038 2.476 6.514
Públicos
Universidades 4.769 5.779 10.548
Públicas
Universidades 185 95 280
Privadas
Empresas 1.590 700 2.290

51
Entidades sin 166 135 301
fines de lucro
Fuente: SEPCYT

Tabla N° 6: Cargos de Becarios de jornada completa, dedicados a Investigación y Desarrollo


según género y tipo de entidad, al 31 de diciembre de 2001.

TIPO DE ENTIDAD Varón Mujer TOTAL

TOTAL 1.937 2.522 4.459


Organismos Públicos 1.174 1.542 2.716

Universidades Públicas 440 668 1.108

Universidades Privadas 13 15 28

Empresas 272 226 498


Entidades sin fines de 38 71 109
lucro

Fuente: SEPCYT 2002

Tabla N° 7: Cargos de Investigadores de jornada completa y parcial dedicados a I+D según grado académico
alcanzado al 31 de diciembre de 2001.

Grado 2001
Académico
Varón Mujer
alcanzado
TOTAL 17.39116.347
Universitario 10.824 10.196
Maestría 1.325 1.280
Doctorado 4.777 4.309
Otros* 465 562

* Otros corresponde a profesorados universitarios, terciarios no universitarios y cualquier


otro grado no contemplado en los puntos anteriores.

Fuente: SEPCYT 2001

52
Tabla N° 8: Cargos de Becarios de Investigación de jornada completa y parcial dedicados a I+D según grado
académico alcanzado al 31 de diciembre de 2001.

Grado 2001
Académico
Varón Mujer
alcanzado
TOTAL 3.119 3.598
Universitario 2.403 2.711
Maestría 47 69
Doctorado 330 400
Otros* 339 418

* Otros corresponde a profesorados universitarios, terciarios no universitarios y cualquier


otro grado no contemplado en los puntos anteriores.

Fuente: SEPCYT 2001

Tabla N° 9: Personal I+D en las Universidades Nacionales.

Universidad** Investigad % Mujeres Becarios % Mujeres


ores
UBA 3867 56 842 57
UNC 1408 53 240 59
UNCA 556 59 58 60
UNCE 414 56 81 46
UNCO 453 67 10 73
UNCU 1066 54 129 72
UNER 457 53 56 0
UNF 125 44 s/d s/d
UNGS 102 41 s/d s/d
UNJ 187 67 8 50
UNL 922 48 82 56
UNLM 143 56 s/d s/d
UNLP 2064 52 114 46
UNLPA 430 50 49 51
UNLR 122 41 22 73
UNLU 199 62 291 62
UNLZ 61 48 1 100
UNM 273 58 s/d s/d
UNMDP 757 55 129 26
UNNE 250 46 3 67
UNPA 91 55 1 0
UNPSJB 264 58 28 68
UNQ 126 32 24 42

53
UNR 1098 50 23 0
UNRC 708 58 161 57
UNSAL 1442 58 34 56
UNSE 252 52 30 67
UNSJ 593 47 16 19
UNSL 515 58 43 37
UNSM 63 35 8 25
UNSUR 602 50 169 66
UNT 1490 4 179 17
UTN 426 26 1 0
TOTAL 21526 50 2832 50

Fuentes: Ministerio de Cultura y Educación, CONICET y Encuesta realizada a las


universidades nacionales. La cifra total de investigadores y becarios supera los registros
citados por fuentes oficiales pues esta tabla muestra el personal que trabaja en las
universidades independientemente de cual sea su dependencia institucional (por ejemplo
peersonal del CONICET que tiene sede de trabajo en una universidad).

• Ver anexo con el listado de nombre de las universidades.

Tabla N° 10: Número de investigadores que participan en el Programa de Incentivos, según


genero - Año 1995-2000

Año Total Femenino Masculino


1995 15900 8727 7173
1996 18878 10523 8355
1997 17993 10098 7895
1998 16905 9580 7325
1999 16017 9187 6830
2000 18704 10974 7730

Fuente: Programa de Incentivos 2001


Nota: estas cifras representan un subconjunto (el más numeroso)del total del personal de
investigación que trabaja en las universidades.

Tabla N 11: Distribución del personal I+D en universidades por sexo y categoría.
Categorias
I-A % II-B % II-C % IV-V-D %
Hombres 1025 72 1350 52 1982 39 3335 35
Mujeres 407 28 1262 48 3133 61 6277 65
TOTAL 1432 100 2612 100 5115 100 9612 100

Fuente: Programa de Incentivos año 2001

54
Tabla N° 12: Personal del CONICET según categoría y sexo

Carreras / categorías Hombres %H Mujeres % de M % M sobre total


de categoría
Investigador superior 106 6.81 7 0.67 9,6
Investigador principal 298 19.15 85 8.14 24
Investigador independiente 450 28.92 238 22.81 34
Investigador adjunto 468 30 411 39 47
Investigador asistente 234 15 302 29 53,5
Total investigadores 1556 100% 1043 100% 40
Profesional principal 319 51.78 296 40.6 48
Profesional adjunto 228 37.01 324 44.44 59
Profesional asistente 69 11.20 109 14.95 61
Total profesionales 616 100% 729 100% 54
Técnico principal 286 43.2 253 39.71 47
Técnico adjunto 205 30.96 231 36.26 53
Técnico asistente 144 21.75 119 18.68 45
Técnico auxiliar 27 4.07 34 5.33 56
Total técnicos 662 100% 637 100% 49
Artesano principal 96 67.60 70 56.91 42
Artesano asociado 40 28.16 45 36.58 53
Artesano ayudante 6 4.22 7 5.69 54
Artesano aprendiz 0 0 1 0.81 100
Total artesanos 142 100% 123 100% 46
Beca postdoctoral 0 0 2 0.20 100
Beca doctoral perfecc. 27 3.53 35 3.64 56
Beca doctoral inicación 72 9.42 78 8.11 52
Beca de formacion sup. 19 2.48 30 3.12 61
Beca investig. Formado 8 1.04 6 0.62 43
Beca perfeccionamiento 400 52.35 506 52.65 56
Beca de inicación 238 31.15 304 31.63 56
Total de becarios 764 100% 961 100% 56
TOTAL DE PERSONAS 3740 3493 48

Fuente: elaboración propia en base a Maffia (1998) sobre datos de Fernández Lemonie y
Lértora Mendoza (1993).

55
Tabla N° 13: Distribución del personal I+D del CONICET por sexo, cargo y región

Investigadores Becarios Personal de Apoyo


Región Provincia H M %M H M %M H M %M
METROP. Gran Buenos Aires 161 145 47.39 52 86 62.32 150 173 53.56
Capital 640 533 45.44 200 221 52.49 180 432 70.59
Total 801 678 252 307 330 605
SUR Neuquén 4 6 60.00 4 4 50.00 0 1 100.00
Río Negro 29 27 48.21 29 13 30.95 5 9 64.29
Chubut 11 13 54.17 8 10 55.56 44 46 51.11
Santa Cruz 2 1 33.33 0 2 100.00 0 1 100.00
Tierra del Fuego 5 7 58.33 2 1 33.33 38 9 19.15
Total 51 54 43 30 87 66
NOROESTE Salta 12 9 42.86 8 3 27.27 26 18 40.91
Jujuy 4 9 69.23 5 6 54.55 9 7 43.75
Tucumán 51 53 50.96 50 42 45.65 47 54 53.47
La Rioja 5 0 0.00 0 0 0.00 0 0 0.00
Catamarca 1 2 66.67 0 0 0.00 0 1 100.00
Santiago del Estero 1 1 50.00 0 0 0.00 1 1 50.00
Total 74 74 63 51 83 81
NORESTE Formosa 3 1 25.00 0 0 0.00 9 5 35.71
Chaco 6 3 33.33 9 5 35.71 5 6 54.55
Entre Ríos 11 2 15.38 6 3 33.33 3 2 40.00
Corrientes 17 15 46.88 5 5 50.00 37 23 38.33
Misiones 1 1 50.00 4 1 20.00 0 0 0.00
Total 38 22 24 14 54 36
CENTRO Santa Fé 89 80 47.34 66 56 45.90 225 100 30.77
Provincia de Bs As 264 296 52.86 174 141 44.76 325 274 45.74
La Pampa 4 1 20.00 5 3 37.50 4 3 42.86
Cordoba 221 124 35.94 142 105 42.51 77 53 40.77
Total 578 501 387 305 631 430
CUYO San juan 14 7 33.33 17 6 26.09 40 18 31.03
San Luis 17 8 32.00 14 4 22.22 5 4 44.44
Mendoza 36 57 61.29 29 22 43.14 126 67 34.72
Total 67 72 60 32 171 89
TOTAL 7241 1609 1401 829 739 1356 1307
Fuente: base de datos CONICET (1999)

56
Tabla N° 14: Investigadores, profesionales y técnicos de grupos de investigación
seleccionados por disciplina especifica, por sexo. Universidad de Buenos Aires año 1993.

Disciplina Investigadores TOTAL Profesionales y técnicos TOTAL


% H %M (personas % H %M (personas
físicas) físicas)
Biol. Molecular 68 32 25 30 70 23
Biotecnologia 43 57 88 42 58 36
Cardiología 54 46 11 - 100 3
Antropología 28 72 67 25 75 12
Cs.educación 7 93 29 27 73 11
Economía 69 31 29 75 25 4
Física 61 39 107 83 17 23
Fisiología 68 32 41 26 74 19
Geografía 43 57 14 - 100 5
Historia 43 57 49 - 100 5
Informática 69 31 85 58 42 12
Química 37 63 150 29 71 75
Biológica
Química 67 33 49 18 82 11
inorgánica
Química 39 61 87 36 64 36
orgánica
Sociología 41 59 34 21 79 14
TOTAL 48 % 52 % 865 35 % 65 % 289

Fuente: Universidad de Buenos Aires (1996).

57
Tabla N° 15: Participación de mujeres en la dirección de Institutos de la UBA

CS Agrarias Cs. Exactas y Naturales Ingeniería y Tecnología Cs de la Salud


Agronomía Veterinaria Ciencias Exactas y NaturalesArquitectura Ingeniería Medicina
Institutos 1 1 5 2 4 4
Directoras 0 0 2 0 0 0

Sociales Humanidades
Cs Económicas Cs. Sociales Derecho Psicología Filosofía y letras
Institutos 5 1 1 1 19
Directoras 1 0 0 1 7

Fuente: Secretaría de CyT de la UBA (2000).

58
V Las mujeres y la “empresa científica”. Género y producción

La ciencia ha sido caracterizada como un empredimento humano cuyos resultados intervienen


efectivamente en la sociedad y la naturaleza. El producto característico de dicho
emprendimiento es el conocimiento científico y tecnológico en las diversas formas en que éste
se manifiesta. Bajo un enfoque de género, los contenidos y cualidades de estos conocimientos
expresan las particularidades que adoptan los modos masculinos y femeninos de conocer,
explicar, representar, y finalmente intervenir en el mundo.

Asimismo, la producción de conocimiento es un ámbito socio-laboral, de acción e interacción,


donde tienen lugar procesos de acceso y exclusión observados en otros ámbitos del quehacer
científico. Las diferencias que tienen lugar en la producción científica de varones y mujeres
están asociadas al desarrollo de las carreras profesionales y a la vez son un factor de
incidencia en el éxito de dicha carrera. Tipo de estrategias adoptadas en la producción de
conocimiento, acceso a recursos para la “empresa” científica, oportunidades y ambiciones
personales, entre otros aspectos imprimen su huella en los resultados de la actividad científica.
Las nuevas miradas sociológicas sobre el conocimiento científico ponen de relevancia que un
“resultado” en la ciencia es la “resultante” de un proceso social variado de disputas,
negociaciones, intereses y acuerdos, donde no es ajena la incidencia de los patrones de
género.

Estudios incipientes han incursionado en el análisis de la particularidad de la producción


científica según sexo y en los posibles factores de incidencia en las diferencias encontradas.
Una red variada de factores disciplinarios, familiares, de acceso a recursos, de estratificación
laboral, de formas de organización del trabajo, entre muchos otros operan en las variaciones
de productividad. Tomando como marco los estudios de laboratorio de Latour y Woolgar,
se han realizado investigaciones para conocer el modo en el que la estructura de poder
operante en los grupos de investigación está ligada al ejercicio del liderazgo, y éste a su vez
en los valores que identifican a la masculinidad, para vincular esta dinámica del trabajo
científico con la producción de resultados.32 La formación de diferentes grupos de trabajo
dentro de los mismos ambientes laborales o disciplinarios y su caracterización mediante
técnicas bibliométricas para la reconstrucción de redes y vínculos que establecen los
investigadores, permite apreciar la intervención de factores de género en las diferentes
instancias de la producción científica. Con el estudio de las publicaciones científicas, se
pueden analizar las coautorías y citaciones, elementos importantes que ponen de manifiesto el
reconocimiento que los pares le dan a cada autor. La revisión de una muestra de
investigaciones de este tipo ha permitido establecer, entre otras, las evidencias preliminares
respecto a la diversidad de patrones de producción científica entre hombres y mujeres, y de
factores explicativos:33.

- Es frecuente encontrar que la producción de los hombres es más numerosa que la de sus
colegas mujeres; esto ocurre también considerando diferentes períodos temporales

32
Mählck, Paula (2001)
33
Sobre este tema ver Webster (2001), Mählck (2001), Mälhack y Persson (2002), Kyvik y Teigen (1996) y
Lemoine, W. (1992).

59
- la disciplina es un factor central en el análisis de la productividad
- Los trabajos de hombres son mucho más citados.
- Los trabajos de mujeres son menos citadas por investigadores hombres
- Las redes y vínculos establecidos entre hombres son más numerosos, frecuentes y sólidas
que lo observado entre mujeres.
- Muchos trabajos similares destacan que la edad es un factor importante para determinar
distintos patrones de producción con mucho más peso que el sexo del científico
- Los factores de productividad se encuentran asociados al tipo de tareas llevadas a cabo por
hombres y mujeres. En los institutos de investigación, las tareas administrativas suelen
ser llevadas a cabo por mujeres, mientras que los hombres se concentran en las tareas de
investigación y esto se refleja en la mayor producción que logran los segundos.
- Se ha encontrado en estudios de países periféricos que los hombres tienden a publicar más
en revistas extranjeras mientras que las mujeres lo hacen en medios locales
- Se ha encontrado que los factores con mayor asociación a la diferencia de productividad
según el sexo, son: la participación en las actividades académicas y la presencia de hijos
pequeños.

La cuestión de los hijos involucra diversas consideraciones, tales como el posicionamiento en


la carrera profesional al momento de la maternidad (o paternidad) y la edad de los hijos34. El
cuidado de los hijos pequeños influye de manera determinante en la producción pues demanda
una dedicación de tiempo considerable. Si a esto se le suma la carga de actividades del hogar
que la mujer asume, inevitablemente el tiempo dedicado a las tareas académicas y la jornada
laboral en general, se reduce y esto se refleja en la menor producción. De todos modos, el
factor maternidad varía significativamente de acuerdo al contexto cultural y social en el que
se inserte el grupo de investigación. Así, en los países donde no existe una predisposición a
abandonar sus actividades laborales durante la maternidad, donde no hay condiciones
laborales que estimulen un abandono temporal del trabajo, o no existen seguros sociales de
maternidad de larga duración, las diferencias se amortiguan.

Las aproximaciones sociológicas como las descriptas anteriormente que incluyen estudios
cualitativos y cuantitativos han demostrado la importancia del género en la construcción y
reproducción del conocimiento. Sin embargo, a pesar de comprobar que las diferencias de
género influyen en la producción, el análisis de los resultados científicos según género
obtenido a partir de estudios bibliométricos exclusivamente, no resulta tan sencillo. Esto se
debe especialmente, a que los estudios bibliométricos orientados al análisis de la literatura
científica utilizan como principales fuentes de información bases de datos como las del
Institute for Scientific Information (ISI) en las que sólo se menciona a los autores a través de
su apellido e iniciales del nombre. Esta información resulta poco valiosa para identificar el

34
Por ejemplo, en un el estudio realizado por Kyvik y Teigen (1996) sobre académicos de Noruega se comprobó
que las investigadoras con hijos de hasta 10 años eran menos productivas que sus colegas mientras que cuando
los hijos son mayores la producción se tiende a estabilizar: si la edad de los hijos no supera los 6 años, las
mujeres son un 60% menos productivas que los hombres en la misma situación; cuando los hijos tienen entre 6
y 10 años la productividad de sus madres es un 30% menor a la de los hombres con niños de la misma edad.

60
género y es necesario complementar estos datos con otros obtenidos generalmente a través de
métodos cualitativos.35

Desde diversos abordajes los estudios sobre las prácticas científicas que incorporan el factor
de género, ponen de manifiesto que efectivamente hombres y mujeres poseen modos diversos
de hacer ciencia. Esto, como vimos, puede obedecer a factores culturales, sociales o
psicológicos pero es evidente que estas diferencias existen y se reflejan tanto en la estructura
de la organización de los grupos de investigación como en la producción y reproducción de
los nuevos conocimientos que generan y es por lo tanto esencial tomar en cuenta esta variable
si se considera que la ciencia es un producto socialmente construido.

1. Particularidades de la producción científica según sexo en Argentina: el caso del sistema


universitario

Se analizarán algunas características de la producción científica de hombres y mujeres en


Argentina con la intención de conocer las particularidades propias de este colectivo y
comprobar si la variable “genero” influye en la producción de nuevos conocimientos y en sus
resultados.

Se ha utilizado la base de datos del Directorio de Proyectos de Investigación en Ejecución


durante 1997 en las Universidades Nacionales del Ministerio de Educación que concentra la
producción total de los Docentes Investigadores del Sistema Universitario Argentino. Esta
base permite conocer la producción según universidad, disciplina, tipo de publicaciones y
origen y se considera significativa ya que más del 68% del personal dedicado a ciencia y
tecnología, en Argentina, se desempeña en este sector. Si bien los datos resultan relevantes la
última información disponible en formato electrónico es del año 1997. La información se
analizó tomando en cuenta la identificación del sexo de los autores a partir del nombre.
Aquellos autores cuyos nombres sólo aparecen con iniciales o resultan ambiguos, no fueron
considerados por lo que los resultados son muestrales.

La información suministrada por dicho Directorio clasifica la producción de los


investigadores según el tipo de resultado. Las publicaciones son discriminadas en libros,
capítulos de libros, revistas, ponencias a congresos y patentes. Considerando que los tres
primeros resultados son los que se encuentran más normalizados, el análisis se concentrará en
ellos.

Producción y autoría

La planta de docentes investigadores del sector universitario para el año 1998 era de 16.905
personas de las cuales un 56,67% fueron mujeres y el 43,33% hombres. Durante el año
analizado (1997) el total de artículos en revistas científicas de investigadores del Programa de

35
A pesar de estas dificultades existen algunos estudios que han podido analizar la participación de mujeres en
las publicaciones científicas internacionales. Uno de ellos es el realizado por Webster (2001) quien analiza la
autoría de mujeres polacas en publicaciones incluidas en el SCI durante las dos últimas décadas. Esto fue posible
porque en ese país el 60% de los apellidos definen el sexo de cada persona.

61
Incentivos fue de 17477. Sobre este total se identificó el género de los autores del 45,42% de
los artículos. Este porcentaje fue tomado como muestra para el análisis de la información y
resulta relevante ya que las proporciones de investigadores por sexo, universidad, disciplina y
campo del conocimiento son similares a las que presenta el universo total.

En el mismo año se han producido 1804 libros y 3536 capítulos de los cuales se han
podido identificar los autores de un 75% y 79% de publicaciones respectivamente.

Tabla 1: Distribución de autores por sexo

Autores
identificado % %
Tipo de Documento s Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Artículos en Revista 13.582 6131 7450 45,14 54,85
Libro 2.236 1058 1178 47,32 52,68
Capítulo 3.824 1544 2280 40,38 59,62
TOTAL 19.642 8733 10908 44.47 55.53

Como puede observarse en la Tabla Nº 1, más de la mitad de los autores de la muestra son
mujeres. Los mayores porcentajes de autoría femenina corresponden a los capítulos donde
casi el 60% de las publicaciones son elaboradas por mujeres.

Al considerar la cantidad de publicaciones y el número de autores se aprecia que, en


promedio, la producción por investigador es menor a una publicación. Como se observa en la
Tabla Nº 2 el mayor índice de productividad se da en los capítulos.

Tabla 2: Producción por investigador según tipo de publicación

Tipo de Publicaci
Documento autores ones Pub/Autor
Revista 13582 7938 0.58
Libro 2236 1353 0.61
Capítulo 3824 2794 0.73

Aunque estos datos pueden indicar que existe una productividad reducida, más de un 60%
de los escritos son de autoría única. La mayor productividad por autor único es la de capítulos
donde el 76% de los escritos es realizado por un autor. (ver Gráfico Nº 1).

62
Gráfico Nº 1

Tipo de autoría según publicación

80
70
60
Autor único
50
Autores varios
40
30
20
10
0
Artículos en Libros Capítulos
Revista

Sobre el universo total de publicaciones, poco más de un tercio –en promedio- son escritos
en coautoría. A pesar de ser una proporción poco significativa, este tipo de escrito concentra
un gran número de autores. La distribución por género muestra que la mayor proporción de
autoras de artículos en revistas y capítulos elige las publicaciones individuales como modo de
producción mientras que en el caso de los libros las mujeres representan poco menos de la
mitad de las autorías únicas. (ver Tabla 3).

Tabla 3: Distribución de autores según tipo de escrito y de autoría

Tipo de % Autores % % Autores % Autores %


autoría Artículos Mujeres Libros % Mujeres Capitulos Mujeres
Unico 36.95 56.62 38.24 46.43 55.39 59.07
Varios 63.05 43.38 61.76 53.57 44.61 40.93
TOTAL 100 100 100 100 100 100.00

Al tener en cuenta las variaciones de género según el número de autores se observa que, en
el caso de las revistas –teniendo en cuenta las publicaciones más numerosas- las autorías
femeninas disminuyen a medida que aumenta el número de autores.

La autoría de capítulos no parece tener una tendencia definida pero en los libros, en cambio,
la presencia de mujeres se acrecienta a medida que aumenta el número de autores con el
mayor porcentaje de mujeres en publicaciones de 5 autores. (Ver Tabla 4).

Tabla Nº 4: Proporción de Mujeres autoras según tipo de autoría y publicación

%M %M
Cantidad autoras de autoras de % M autoras
de autores artículos libros de capitulos
1 56.62 46.43 59.07
2 55.7 51.69 64.7

63
3 51.85 57.78 50.36
4 49.86 56.91 63.84
5 57.82 67.37 52.25
6 58.23 64.91 58.82
7 55.46 63.27 79.31
8 34.38 60 25
9 56.25
10 0
11 0
Total 54.84 52.68 59.62

Producción por universidad y disciplina

Si bien el Sistema Universitario Argentino presenta una mayor proporción de mujeres en su


planta de personal, las diferencias de género varían en cada universidad. Esta distribución se
puede apreciar en la Tabla Nº 5.

Al analizar la cantidad de autoras por institución se observa que no necesariamente los


porcentajes de producción femenina se corresponden con la cantidad relativa de mujeres en la
planta de personal.

Tabla Nº 5 Producción por Universidad

% %
Total de % de Autoras % Autoras
Universidad Investiga muje Artícul Autoras Capítul
Nacional de dores. res os Libros os
Tucumán 1255 68.6 68.64 66.47 80.48
Comahue 546 67.9 67 53 70.37
Jujuy 204 66.7 56.14 72.5
La Patagonia
SJB 200 66.0 52.17
Salta 472 65.3 68.9 93.22 80
Misiones 269 64.7 51.47 80
Rosario 1332 64.5 61.87 61.31 64.58
La Patagonia
Austral 114 64.0 46.88 50 50
Entre Ríos 190 63.7 55.04 90 52.63
Catamarca 313 63.6 55.74
Cuyo 792 61.7 70.54 62.5 65.15
Sur 668 61.2 41.42 56.47
San Luis 573 60.9 63.18 52.38
Mar del Plata 830 60.7 52.69 66.86
Luján 207 60.4 56.33 50 71.67
Buenos Aires 2847 59.8 53.87 51.04 56.5

64
*En la Tabla aparecen las universidades cuya planta de investigadores registra, más del 50
% de personal femenino

Los posibles factores que pueden estar interviniendo en estas diferencias deben buscarse en
las disciplinas de investigación, el tipo de publicaciones y la función que ocupan las mujeres
en los equipos de investigación, dado que no necesariamente el estar en la planta de
investigación de una institución implica tener una participación efectiva en las publicaciones
(a pesar de que pueda implicar un trabajo intenso en el proceso de producción).

Teniendo en cuenta que las publicaciones pueden verse notablemente modificada de acuerdo
a la disciplina de pertenencia de los autores, resulta significativo analizar en qué áreas se
concentra la mayor producción femenina.

En la Tablas Nº 6 se puede apreciar que en el sistema universitario la producción de mujeres


es muy superior a la de los hombres en las ciencias sociales y humanas llegando a los
mayores valores en Lingüística, Biblioteconomía, Geografía y Cs de la Educación así como
también en las Ciencias Médicas.

Tabla 6.1. Producción de Artículos en Disciplinas con mayor porcentaje de autoras

Autores % de
de autoría
Disciplina Artículos femenina
Lingüística 389 88.95
Biblioteconomía 24 87.50
Contabilidad 68 80.88
Cs. Salud 113 79.65
Educación 926 77.43
Literatura, Filología 965 73.26
Geografìa 233 70.82
Farmacia 45 66.67
Psicología 688 64.53
Medicina 605 63.47
Antropología 595 63.36
Historia 839 61.86
Biología 1043 58.20
Filosofía 712 57.30
Sociología 530 56.79
Odontología 44 54.55
Demografía 19 52.63

Tabla 6.2. Producción de Capítulos en Disciplinas con mayor porcentaje de autoras

65
% de
Autores de autoría
Disciplina Capítulos femenina
Contabilidad 3 100
Ing. Industrial 7 85.71
Lingüística 144 80.56
Administración 14 78.57
Educación 344 77.62
Psicología 107 75.70
Odontología 8 75.00
Literatura, Filología 415 70.12
Geografìa 173 69.36
Historia 439 66.74
Farmacia 9 66.67
Sociología 371 62.80
Antropología 211 61.14
Demografía 9 55.56
Agronomía 47 55.32
Derecho 120 55.00
Arquitectura 164 54.27
Medicina 85 54.12
Matemáticas 26 53.85

Tabla 6.3. Producción de Libros en Disciplinas con mayor porcentaje de autoras

% de
Autores de autoría
Disciplina Libros femenina
Biblioteconomía 9 88.89
Lingüística 128 81.25
Química 26 73.08
Cs. Salud 13 69.23
Educación 192 68.75
Literatura, Filología 219 65.30
Derecho 107 63.55
Contabilidad 12 58.33
Sociología 169 56.80
Psicología 102 54.90
Historia 224 54.46
Geografìa 51 50.98
Antropología 85 50.59

Hay una correspondencia entre el peso del sector femenino en el plantel de investigadores
de una universidad y la composición disciplinaria de las actividades de investigación que allí

66
se llevan a cabo. Las universidades con mayor cantidad de mujeres se encuentran
especializadas en ciencias tradicionalmente consideradas “femeninas”. Tal es el caso de la
Universidad de Tucumán -con una planta de casi el 70% de mujeres y porcentajes similares de
producción femenina- que concentra una amplia cantidad de proyectos en Química y
Biología. Otro ejemplo es la Universidad del Comahue con una importante especialización en
Biología y en Educación 36

Además de las variables consideradas anteriormente, existen otros factores como el origen
nacional o internacional de las publicaciones, que pueden estar vinculados con el género de
los investigadores. Como se aprecia en la Tabla Nº 7 la producción de mujeres se orienta
generalmente a la difusión en medios nacionales mientras que los hombres eligen en especial
medios internacionales.

Tabla Nº 7. Producción nacional e internacional según tipo de resultado

Total
Tipo de resultado Autores %M
Rev. Nacionales 6650 60.42
Rev. Internacionales 6932 49.50
Capítulo Internacional 1029 51.6
Capítulo Nacional 2795 62.58
Libros Nacionales 1942 53.86
Libros Internacionales 294 44.9

El gráfico siguiente también permite observar que la mayor proporción de mujeres autoras se
concentra en los capítulos nacionales mientras que los hombres lo hacen en libros
internacionales.

Gráfico Nº 2

36
Datos extraídos de una encuesta realizada a las universidades Nacionales en el Marco del proyecto “la I+D
universitaria”1997-2000 Anpcyt- grupo REDES- Buenos Aires Argentina

67
Publicaciones nacionales e internacionales por
género y tipo de resultado

70

60

50

40

30

20 Rev. Nacionales
Rev. Internacion.
10
Capítulo Internacional
0 Capítulo Nacional
Mujeres
%M
Hombres
%H
Libros Nacionales
Libros Internacionales

Los datos presentados anteriormente pueden brindar una primera aproximación al análisis
de la producción por género. Sin embargo, solo reflejan determinadas características de las
publicaciones de hombres y mujeres sin tener en cuenta variables vinculadas con aspectos
personales de los investigadores que pueden influir directamente en sus resultados.

Para conocer algunos factores adicionales, en el siguiente apartado se presentarán datos


obtenidos de una fuente diversa que puede operar como complemento de la información
cuantitativa.

2. Biografías y producción científica

¿Está asociada la mayor o menor productividad científica con el sexo de los investigadores
o con la calificación profesional? Son más productivos los jóvenes? Como repercute el
entorno familiar en la producción individual? En dirección a identificar los factores que
pueden incidir en la producción de hombres y mujeres en esta sección se trabajará sobre la
base de una muestra reducida (290 casos) de investigadores de todo el país y sus
publicaciones, principalmente provenientes de las ciencias llamadas “duras”-donde se
concentran los mayores procesos de exclusión de las mujeres en las actividades científicas- a
quienes se consultó mediante una encuesta sobre diversos aspectos vinculados al desarrollo de
sus carreras científicas. Se pudo establecer, de este modo, algunas asociaciones entre
producción científica y edad, estado civil y maternidad-paternidad e hijos de los
investigadores37.
.

37
Se trata de la encuesta realizada en el marco del presente estudio. Ver prólogo y Anexo metodológico. para las
características de la encuesta

68
Tabla 8: Distribución de la producción por género

Total de Investigadores que han


Total de respuestas realizado alguna publicación
Mujeres Hombres Total % M % H Mujeres Hombres Total % M % H
192 98 290 66.21 33.79 145 75 220 75.52 76.53

Los datos extraídos de la encuesta permitieron aportar información sobre el tipo de


publicación de hombres y mujeres, el medio de difusión elegido por ambos y las disciplinas
de mayor concentración de autores de cada género. Dado que estos datos arrojaron resultados
similares a los obtenidos del Programa de Incentivos y, teniendo en cuenta que la primera
fuente es representativa de la producción del país, sólo se presentarán aquí los resultados que
brinden información adicional.

En primer lugar, teniendo en cuenta la edad se puede apreciar que el mayor número de
respondentes se encuentra en la franja etaria de menores de 39 años con una distribución
porcentual similar entre hombres y mujeres de las diferentes categorías.

Al analizar la producción de los investigadores en revistas Internacionales y la relación de


estos valores con la edad se puede observar que son notorias las diferencias porcentuales
según género en las diferentes franjas etarias. (Ver Tabla 9)

Tabla Nº 9: Distribución de la producción en revistas Internacionales por edad

Hombre Mujer
Total Con % Con Total Con % con
Edad Encues Public Pub. Encues Public. Public
hasta 39 46 29 63,04 86 47 54,65
40 - 49 26 19 73,08 56 38 67,86
50 - 59 18 12 66,67 35 27 77,14
60 o más 8 4 50,00 15 10 66,67
TOTAL 98 64 65,31 192 122 63,54

En el gráfico siguiente se puede observar que en los grupos más jóvenes la producción de
hombres es superior a la de las mujeres. Esta situación tiende a equilibrarse y se invierte a
medida que la edad aumenta. Esto podría indicar un retraso de las mujeres en el inicio de las
actividades de publicación y al mismo tiempo muestra que aquellas que logran publicar en
medios internacionales son las de mayor rango y categoría, valores generalmente asociados
con la edad.

69
Gráfico Nº 3

Publicaciones Internacionales según género y


edad

90
80
70
60
50
40
30 Hombre Con Pub.
20 Mujer con Public
10
0
hasta 39 40 - 49 50 - 59 60 o más

Al analizar otros aspectos personales de los investigadores como el estado civil, se observa
que dentro del total de respondentes existe un mayor porcentaje relativo de hombres
casados/unidos que de mujeres. (ver Tabla 10)

Los datos aportados por la encuesta permiten comprobar que las proporciones de hombres y
mujeres son muy similares cuando se analiza el momento de la carrera en que se produce el
matrimonio/unión. En ambos casos esto coincide con las primeras etapas de formación
académica (antes y después de la carrera de grado pero con anterioridad al posgrado).38

Al vincular el estado civil con la producción en Revistas Internacionales las diferencias de


género se hacen algo más evidentes ya que los hombres casados que cuentan con
publicaciones internacionales son un 10% más que sus colegas mujeres. (Ver Tabla 10).

Tabla Nº 10: producción en revistas Internacionales según estado civil

TOTALES Autores rev. Internac.

Estado Civil Mujer Hombre Total % M % H Mujer Hombre Total %M %H


Soltero 37 18 55 19.47 18.56 24 11 35 64.86 61.11
Casado/Unido 118 74 192 62.11 76.29 68 49 117 57.63 66.22
Divorciado 35 5 40 18.42 5.15 29 5 34 82.86 100.00
TOTAL 190 97 287 100.00 100.00 121.00 65.00 186.00 63.68 67.01

38
Informe Proyecto Ciencia, Tecnología y Género de Argentina (2002). Grupo REDES

70
Gráfico Nº 4

Produccion según género y estado civil

100

80
Porcentaje

60 %M

40 %H

20

0
Soltero Casado Divorsiado

Otra variable a analizar es la relación entre la producción y la presencia de hijos ya que,


habitualmente, se considera que el “ser madre” afecta el desempeño académicos de las
mujeres. Resulta también significativa la edad de los hijos ya que diversos estudios
demostraron que las investigadoras con niños menores de 6 años ven afectada notablemente
su producción debido al tiempo que les demanda el cuidado de sus hijos, situación que se
reduce a medida que la edad de los niños aumenta39.

Los resultados de la encuesta han arrojado valores muy similares en la producción de


hombres y mujeres con hijos. (ver Tabla 11).

Tabla Nº11: Producción en revistas Internacionales y presencia de hijos

TOTALES Autores c/ Rev. Internac.


Hijos Mujer Homb. Total %M % H Mujer Hombr Total %M %H
Con Hijos 128 62 190 66.67 63.92 87 42 129 67.97 67.74
Sin hijos 64 35 99 33.33 36.08 36 22 58 56.25 62.86
TOTAL 192 97 289 100.00 100.00 123 64 187 64.06 65.98

A pesar de que este resultado podría revertir la hipótesis anterior, lo cierto es que no se cuentan con datos
sobre edad de los hijos para poder añadir información. Sin embargo, teniendo en cuenta que los mayores
porcentajes de mujeres que publican en revistas internacionales corresponden a las edades más avanzadas,
sería posible pensar que no poseen hijos menores. De todas formas este resulta un punto interesante para
profundizar con datos adicionales.

39
Kyvik Svein y Teigen Mari (1996)

71
3. Comentarios finales

Considerando que la publicación de documentos no es sólo un resultado sino una etapa más
en la producción de nuevos conocimientos, es posible advertir ciertas características y
tendencias diferenciales en el modo en que hombres y mujeres desarrollan sus actividades
científicas. Estas diferencias inevitablemente impactan sobre la producción impregnándola de
las particularidades propias de cada género.

A partir de los datos presentados anteriormente, un intento de clasificación de las


diferencias de género en la actividad científica puede reflejar que:

- En el Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación existe una evidente


diversidad de género según el sector institucional con una marcada presencia de mujeres en el
ámbito universitario.

Muchas explicaciones sobre esta tendencia se vinculan con la expulsión de hombres que
migran hacia el sector privado donde los salarios más elevados y las mejores condiciones de
trabajo se convierte en factores muy atractivos. Por otro lado la actividad de investigación
universitaria posibilita participaciones de medio tiempo que resultan más compatibles con las
actividades extras que muchas mujeres poseen en sus hogares y esto es un factor que opera
positivamente a la hora de elegir ingresar o permanecer en este ámbito.

- La disciplina de formación y trabajo de los investigadores está íntimamente vinculada con


el género.

Diversos estudios han puesto en evidencia que las pautas culturales influyen en el imaginario
social estableciendo cuales son los roles “esperados” para hombres y mujeres. Esto hace que
se asocie a la mujer con actividades vinculadas a la educación o al cuidado de la salud y ha
llevado a concluir que es posible observar disciplinas “femeninas” y otras “masculinas”.
Dentro de las primeras se encuentran en general las Ciencias Humanas, Sociales y Médicas
así como también la Biología y Química mientras que las segundas son en general las
Exactas, Ingenierías y tecnológicas.

- Las características personales influyen en la actividad científica y lo hacen de manera


diferencial según el género.

Si bien en la actualidad la formación de hombres y mujeres alcanza proporciones similares,


las responsabilidades familiares son asumidas generalmente en mayor grado por las mujeres y
esto impacta en su vida profesional. Algunos estudios40 muestran que el cuidado de los hijos y
del hogar puede retrasar el progreso académico de las mujeres mientras que no parece
impactar en la carrera de los hombres.

40
Kyvik. S y Teigen M (1996)

72
Todos estos factores y muchos otros asociados con características psicológicas, definen el
modo de hacer ciencia de hombres y mujeres y hacen que la producción de ambos tenga
también características diversas.

A partir de los datos presentados previamente se pudo observar que existe una tendencia a la
producción en disciplinas diversas por parte de hombres y mujeres lo que implica una
correlación directa entre la disciplina de formación y la producción. Esta pertenencia
disciplinar es también relevante a la hora de analizar el tipo de escrito ya que en general en las
Ciencias Sociales y Humanas –donde predominan las mujeres- los resultados se hacen
visibles a través de libros y capítulos generalmente locales. En las ciencias exactas, en
cambio, la internacionalización propia de estas disciplinas hace que el mejor vehículo de
difusión sean las revistas extranjeras.

Teniendo en cuenta estas particularidades se hace evidente la necesidad de contar con datos
adicionales a la hora de analizar la producción por género ya que un simple conteo de
publicaciones no permite sacar conclusiones sobre los factores que están influyendo en la
diversidad de género.

Así mismo, al considerar que la producción científica es tomada como un factor relevante
para la evaluación personal o institucional, resulta muy reduccionista analizar sólo cifras
globales sin tener en cuenta otras variables.

Al reconocer que existen diferencias de género que se reflejan también en la producción se


torna indispensable, entonces, contar con herramientas apropiadas para medirlas y analizarlas.
Aquí, la escasez de información sobre producción desagregada por género es una limitación
considerable a la que se suma también la falta de herramientas y fuentes alternativas (estudios
cualitativos, encuestas, memorias, informes) que permitan conocer, medir y evaluar de
manera equitativa la producción de hombres y mujeres.

73
VI Problemáticas específicas para el desarrollo de la carrera científica en las
mujeres
A los fines de poder abordar algunas problemáticas específicas para el desarrollo de la carrera
científica de las mujeres se ha analizado una serie respuestas obtenidas en la encuesta a 290
investigadoras e investigadores de todo el país sobre la que ya se ha hecho referencia en este
informe.

1. Representaciones de la ciencia y la profesión científica: vocaciones y modelos

Son ampliamente conocidas las evidencias provistas por los estudios sobre el desarrollo
educativo inicial en niños y niñas, que han mostrado la influencia de ideas tradicionalistas, muy
afirmadas en el entorno familiar y en los diversos ámbitos de socialización escolar, en el
establecimiento de una divisoria de aguas entre alternativas educativas apropiadas e
inapropiadas según los sexos. Estas influencias culturales inciden en el tipo de acercamiento
que puedan tener las niñas hacia las carreras de base técnica –en los niveles iniciales y
secundarios de educación- y posteriormente en la elección de una carrera universitaria de base
científica o tecnológica. La incidencia no sólo se da en la elección de una alternativa educativa
sino también en el proceso de aprendizaje, ya que las nociones internalizadas acerca de la
ciencia y la técnica influyen sin lugar a duda en la capacidad de apropiarse de las herramientas
cognitivas que dichos ámbitos del conocimiento proveen a quienes los practican41.

De este modo, una instancia decisiva en el acceso a la carrera científica, se constituye a partir de
la emergencia de un interés por la ciencia y la investigación que conduce en la elección de
una carrera universitaria afín a este proyecto “vocacional”. En la mayoría de los casos
analizados en este estudio, la constitución de esta elección tiene lugar durante los estudios
secundarios (nivel pre-universitario), particularmente durante los últimos dos años. De todos
modos en una cierta proporción la vocación científica se presenta ya iniciados los estudios
universitarios, implicando o no un cambio de plan de estudios según los casos.

Al hablar de vocaciones científicas surge a menudo la asociación con la existencia o no de


modelos de identificación profesional, que puedan servir de estímulo para la elección de la
carrera, y los distintos momentos y factores que pueden ejercer su influencia a la hora de tomar
la decisión.

Al analizar las respuestas relacionadas con estos tópicos, encontramos una gran similitud entre
mujeres y varones con respecto a haber realizado la elección de la carrera científica durante la
etapa correspondiente a la realización de los estudios secundarios (mujeres: 60% - varones:
63%), como así también con respecto las distintas influencias recibidas. Entre los factores
mencionados por los investigadores/as, el mayor porcentaje corresponde a “intereses
personales” (49% tanto en mujeres como en varones). Los siguientes factores en orden de
importancia están dados por la influencia de profesores en la escuela media (mujeres: 18% -
varones: 16%) y profesores en la universidad (mujeres: 13% - varones: 14%). En este sentido los
datos obtenidos no nos permiten suponer que haya determinados sesgos en cuanto a motivar de
41
Ver al respecto sección III..

74
manera diferencial a mujeres y varones para que elijan una carrera científica. Igualmente, no
podemos perder de vista que estamos hablando de un determinado grupo dentro del conjunto
total de investigadores/as que, a su vez, expresan una opinión o apreciación personal sobre el
tema. Esta información, más allá de lo valiosa o interesante que nos pueda resultar, no nos
permite por sí misma afirmar que en el sistema educativo argentino se hayan eliminado las
diferencias de expectativas y las tendencias a valorar y estimular en mayor medida a los varones
que a las mujeres, temas a los que se alude habitualmente.

Si en el universo de representaciones que gobiernan el vínculo de los jóvenes con la ciencia y la


tecnología tiene un gran peso las influencias socializadoras tempranas, no es menor la existencia
de otro tipo de representaciones muy fuertes acerca de la ciencia y los sexos que se operan en el
individuo, una vez iniciada su carrera científica. Es el caso de los “modelos” de identificación
o científicos/as que son señaladas por los investigadores como referentes de su disciplina de
trabajo.

El análisis de las respuestas referentes a la existencia de modelos dentro de la disciplina elegida


da cuenta de una situación en la que el factor género adquiere una importancia sustancial. Si
bien es mayor el porcentaje de varones que afirma haber considerado la figura de algún
científico/a como modelo dentro de su disciplina (57%), con respecto a las mujeres (45%), al
analizar el género de los científicos/as considerados como modelo por estos investigadores/as
(Gráfico 1.) encontramos que tanto mujeres como varones se inclinan mayoritariamente a la
elección de modelos masculinos.

Mientras casi el 90% de los investigadores varones han elegido como modelo a científicos
varones con los cuales identificarse, casi el 70% de las mujeres han elegido también modelos
varones. Por otra parte, sólo un porcentaje minoritario de investigadores varones (11%) han
elegido a mujeres como modelo, mientras que la misma elección por parte de las mujeres apenas
pasa el 30%.

Gráfico 1. Elección de científicos/as como modelo dentro de su disciplina de ejercicio, según


género.

100%

80% 89%

60% 69%
Modelo mujer
Modelo varón
40%

20% 31%
11%
0%
Mujeres Varones

75
Estos datos revelan la importancia de la elección de modelos en la ciencia, y por otro lado el
peso de las figuras masculinas en las idealizaciones que se generan en este proceso.

2. Vida familiar y trabajo en la ciencia

La compatibilización de las responsabilidades familiares y laborales constituye un aspecto clave


en el desarrollo de todo tipo de actividad profesional moderna. Los ciclos de vida están en
íntima relación con las oportunidades que se abren o se cierran en el mundo del trabajo. La
carrera científica es en muchos aspectos, una carrera absorbente que no suele reconocer límites
de horarios o espacios y que desafía constantemente los límites entre la vida privada y laboral.
La vida de laboratorio y los “tiempos” de los experimentos no tienen una correspondencia con
los horarios de la vida familiar. A su vez, la alta movilidad geográfica propia del estado de
globalización de la producción científica y las vinculaciones académicas plantea serias
dificultades a quienes tengan obligaciones familiares indelegables.

Si bien estas situaciones no son exclusivas de la actividad científica, el imaginario social ha


identificado, de un modo paradigmático en este campo, los casos de resignaciones heroicas, bajo
la imagen de investigadores (en general hombres) que “ha dejado todo” por la ciencia, y otro
tipo de idealizaciones similares.

En concreto, sucesos tales como el matrimonio o la unión, y la llegada de hijos tienen una
incidencia efectiva en la medida que implican para el individuo su vinculación con nuevos
“otros significativos”, nuevos compromisos sociales, y rutinas de tiempo y espacio que se
acoplan a prácticas ya establecidas o inciden y transforman estas prácticas. Un análisis más
detallado de cómo se van desarrollando paralelamente los sucesos de la vida familiar y de la
vida laboral de los científicos permite conjeturar sobre los diversos significados e impactos en
varones y mujeres.

Encontramos que más del 60% de los entrevistados se encuentra casado, aunque se aprecia una
diferencia entre mujeres y varones (mujeres casadas: 61% - varones casados: 76%). Sin
embargo, se observan porcentajes muy similares entre mujeres y varones cuando se analiza la
relación con el momento de la carrera con el que coincide el matrimonio/unión de estos
investigadores, sobre todo en las primeras etapas de formación académica (antes y después de la
carrera de grado, pero con anterioridad al posgrado). Esto nos permite suponer que el
matrimonio no es un factor que sea considerado como un obstáculo en la carrera, tanto por las
mujeres como por los varones, al menos en la primera etapa de formación académica.

La situación con respecto a los hijos se muestra un tanto diferente. Mientras que se pueden
observar porcentajes similares al comparar la cantidad de mujeres y varones que tienen hijos
(67% de mujeres y 63% de varones), cuando analizamos el momento de su formación
académica con el que coincide la maternidad/paternidad de estos investigadores (Gráfico 2)
encontramos que dentro del grupo de mujeres el mayor porcentaje se ubica en la etapa
intermedia entre la culminación de la carrera de grado y antes de comenzar el doctorado;
mientras que entre los investigadores varones ese momento aparece aplazado hasta la

76
culminación del doctorado. Podemos suponer, por un lado, que este fenómeno está motivado,
por el condicionamiento que tienen las mujeres en relación a la etapa fértil de su vida y, por otro,
que es probable que esto represente un retraso en la iniciación tanto de los estudios de doctorado
como de las restantes etapas en la vida profesional.

Gráfico 2. Porcentaje de investigadoras/es según la etapa de su formación académica en la que


nacieron sus hijos.

35%
30%
25%
20% Mujeres
15% Varones

10%
5%
0%
Grado (1) Entre Grado Posgrado (3) Despues del
y Posgrado posgrado (4)
(2)

(1) Antes o durantes la formación de grado


(2) Después de finalizar la carrera de grado y antes de comenzar el doctorado
(3) Durante la realización de los estudios de doctorado
(4) Después de finalizar el doctorado

Debe destacarse que, como característica de la muestra que provee esta información, mientras
un 18 % de los encuestados es menor de 29 años (una etapa no signada centralmente por la
situación maternidad / paternidad), entre un 33 y un 37 % según fueran mujeres o varones, no
tienen hijos, lo que indicaría en principio un ingreso más tardío en el ciclo típicamente familiar.

El impacto de la presencia de hijos en el desarrollo de las carreras científicas esta asociado sin
duda, diversos factores, y no simplemente al sexo. Por ejemplo: a la edad del investigador/a, a la
posición laboral y académica y, como ha sido señalado en otra sección, a la edad de los propios
hijos.

Consultando a los entrevistados respecto a la incidencia de matrimonio e hijos en el desarrollo


de su carrera científica, los resultados marcan una cierta tendencia diferencial. Por un lado, las
mujeres los señalan como factor de incidencia en mayor proporción que los hombres (77% de
respuestas positivas contra un 61%); por otro lado, es significativo que sean las mujeres quienes
señalan en mayor proporción que los varones a los hijos como factor de incidencia.

77
Tabla 1: Factores que inciden en el desarrollo de la carrera científica, según género

Factores Mujeres % Varones %

Matrimonio 73 38% 33 34%

Hijos 75 39% 26 27%

Nota: Los porcentajes están sacados en relación al total de mujeres y hombres


(190 y 100 respectivamente).

Los datos confirman las observaciones realizadas por diversos estudios acerca del mayor
impacto (o percepción del impacto) de la situación familiar en la vida laboral de la mujer. La
“doble” jornada laboral femenina (profesional y doméstica) se da por descontado cuando una
mujer con responsabilidades familiares ingresa al mercado de trabajo. Este factor incide
claramente en el desempeño de las tareas en cada ámbito. Determinados procesos de división
sexual de tareas que conduce a una segregación de las mujeres de puestos de relevancia en la
ciencia (por ejemplo la dirección de un instituto de investigación) están asociados a discursos
que apelan a esta doble condición femenina. (ver G:García y Perez Seldeño 2002; Harding
1996).

Los ciclos vitales tienen una particular incidencia en el desarrollo de las carreras femeninas.
Resultaría obvio destacar que las implicancias de la maternidad en el cuerpo, la cotidianeidad y
las vivencias de las mujeres son de una naturaleza bien diferente a la experiencia de la
paternidad, y que el tránsito por dicha experiencia tiene efectos tan concretos como la ausencia
del lugar de trabajo por el período que establece la licencia por maternidad. También parecería
excesivo recordar las existencia de diferentes límites a la fertilidad-fecundidad en varones y
mujeres relacionados con al edad. Sin embargo, las normas de regulación de la vida académica y
los trayectos más institucionalizados en el desarrollo de la carrera científica, presentan una
rigidez que no se condice con esta diversa posición de varones y mujeres frente a la presencia
de hijos. Las principales presiones para el cumplimiento de “requisitos” considerados
indispensables para el éxito profesional –por ejemplo, la adquisición de doctorados en
instituciones de prestigio internacional, la realización de experiencia posdoctoral en el
extranjero, los viajes internacionales a encuentros científicos- coinciden con la edad fértil
femenina.42

Es necesario conocer la incidencia real de estos requisitos en el éxito profesional y a la vez


evaluar los alcances de una particular visión que considera que el éxito profesional no es
compatible con la dedicación a otros aspectos de la vida, como la crianza de hijos.

42
Esto ha llevado a afirmar que la edad como variable importante para el avance en la ciencia debe ser aun
estudiado con detalle, pues se han asumido demasiados supuestos al respecto que llevan a generar un exagerada
presión laboral en las etapas tempranas de las carreras científicas. Ver Etzcowitz (2000)

78
3. Doctorado e ingreso a la labor de investigación

La formación doctoral es una instancia clave en el proceso de socialización científica. Una vez
superada la primera instancia de formación universitaria, la carrera científica transcurre por la
etapa crítica de adquisición del doctorado, que es la credencial básica para la autonomía
profesional. Hay una serie de momentos claves, o transiciones críticas en la formación doctoral
que pueden coincidir con momentos de la vida personal que afectan las decisiones que se toman.
Entre aquellos cabe mencionar a:

- la admisión al doctorado
- la elección de un director de tesis
- la selección del tema de investigación
- la duración de los estudios

Estos puntos de transición son acompañados por un momento particularmente crucial: el pasaje
de ser estudiante a ser parte de un equipo de investigación. De hecho, muchos investigadores en
las ciencias duras, no se identifican como tales sino hasta después de la adquisición del
doctorado.

Las características de este pasaje sin duda marcan el curso futuro de la trayectoria profesional.
Y pueden encontrarse aquí barreras de acceso a la información, imposiciones de división del
trabajo, no reconocimiento de logros, y otro tipo de obstáculos ya mencionados que componen
un verdadero “sistema informal de formación doctoral” que opera en paralelo al formal, por el
cual se transmite información clave, contactos, confianzas, oportunidades de aprender de los
investigadores formados.

En relación a la realización o no de estudios de doctorado encontramos entre los encuestados


que el 81% de las investigadoras y el 84% de los investigadores consultados han finalizado o se
encuentran cursando estudios en este nivel de formación. Por otra parte, mientras el 15% de los
varones ha realizado dichos estudios en instituciones extranjeras, las mujeres en la misma
situación representan el 8%. Con respecto a la obtención de becas para la realización del
doctorado, encontramos que el 87% de los varones y el 83% de las mujeres han contado con
algún tipo de apoyo o subvención.

Tabla 2 : Duración de los estudios de doctorado, según sexo

Mujeres Varones
Años de duración
Hasta 4 años 9% 20%
5 años 18% 19%
6 años 19% 15%
7 años 10% 7%
8 años o más 11% 6%
en curso 25% 23%
Sin especificar 8% 10%
Total 100% 100%

79
Con respecto a la duración de los estudios de posgrado encontramos algunas diferencias con
relación a la cantidad de años que le toma a mujeres y varones culminar esta etapa de su
formación. Como se puede apreciar en la tablao 2. Mientras el 20% de los varones obtienen su
título de doctorado en un período no superior a los cuatro años, el porcentaje de mujeres en la
misma situación es del 9%. En el otro extremo de la escala, es decir en la categoría donde se
ubican quienes más tiempo demoran en la obtención de dicho título, encontramos al 6% de los
varones y al 11% de las mujeres.

Retomando lo expresado anteriormente con respecto a la etapa de la formación académica con la


que coincide el nacimiento de los hijos y teniendo en cuenta que de manera mayoritaria para las
mujeres ese momento se ubica antes de la iniciación de los estudios de posgrado, podemos
suponer que este es un factor que influye de manera importante en el tiempo de obtención del
título de doctorado, ya que esta es una actividad que se superpone o coincide temporalmente –en
el caso de las mujeres- con la responsabilidad y el cuidado de hijos pequeños.

Otro de los aspectos analizado es la elección del director de tesis del doctorado y la existencia
de dificultades a la hora de realizar esa elección.

Aquí se replica la situación mencionada anteriormente con respecto a la elección de modelos. El


83% de los varones contaron (o cuentan actualmente) con un director de tesis de doctorado
varón y en la misma situación se encuentra el 76% de las mujeres (Gráfico 3.).

Entre quienes admiten haber tenido alguna dificultad respecto a la elección del director de
doctorado, encontramos al 13% de las mujeres y el 8% de los varones dirigidos por directores
varones, mientras que en el caso de quienes fueron dirigidos por mujeres este porcentaje no
supera el 3%.

Al analizar las respuestas donde los consultados especifican el tipo de dificultades que tuvieron
en esta etapa, encontramos que mayoritariamente se refieren a problemas relacionados con: la
falta de profesionales en la disciplina de doctorado, falta de apoyo por parte del director y
dificultad para incorporarse al laboratorio donde se desarrollaría la investigación. Sólo en un
número muy reducido de respuestas hacen mención a temas relacionados con cuestiones de
género o con la preferencia de los directores por doctorando que no estuvieran casados ni
tuvieran hijos.

80
Gráfico 3. Elección de directoras/es de doctorado según género.

100%

80%
83%
60%
76% Director
Directora
40%

20%
24% 17%
0%
Mujeres Varones

Doctorandos

En estrecha relación con el doctorado, una instancia también de alto grado de


institucionalización en la formación científica es el posdoctorado, una estadía de investigación
fueran del lugar habitual de trabajo. Aquí uno de los aspectos claves es el lugar del “posdoc”
dado que se considera preferible la realización de estas actividades en una institución científica
prestigiosa del exterior.

Con respecto al desarrollo de estas actividades, sólo hemos obtenido respuestas de un porcentaje
menor al 35 % del total de la muestra. Considerando esa cantidad de respuestas, observamos que
el 43% de los varones han realizado este tipo de actividades mientras que el porcentaje de
mujeres en la misma situación es del 27%. Al ser consultados sobre la institución y el país en
que realizaron las actividades de posdoctorado se observa que de manera mayoritaria los
varones acuden a instituciones extranjeras (88%), a diferencia de las mujeres que sólo se
desplazan fuera del país para estas actividades en un 56% de los casos.

Al realizar un análisis de las actividades de posdoctorado por país de realización (Gráfico4.),


podemos notar que las diferencias por género se acentúan. Mientras que el mayor porcentaje de
mujeres con actividades posdoctorales realizadas lo han hecho en Argentina, para los varones el
país con mayor representación es Estados Unidos.

81
Gráfico 4. Actividades de posdoctorado según país (*) de realización y género.

50%

40%

30% Mujeres
Varones
20%

10%

0%

SA
ña

do
ia
na

ia

ci
an

al
pa
ti

ni

U
an

It
en

U
Es

Fr
le
rg

no
A
A

ei
R
(*) En el Gráfico están mencionados sólo los países con mayor representación. Entre los países
mencionados por los respondentes, pero no incluidos en el gráfico se encuentra: Bélgica, Brasil,
Canadá, Hawai, Holanda, Suecia y Suiza. Todos ellos con porcentajes menores al 3% del total.

Lo expresado hasta aquí sólo nos permite dar cuenta de una situación diferencial entre varones y
mujeres, pero no nos permite avanzar en el análisis de los factores que pueden estar incidiendo
no sólo en las facilidades para llevar adelante la formación posdoctoral, sino también en otros
aspectos como la accesibilidad de los centros de investigación nacionales y extranjeros y los
subsidios y becas que facilitan la estancia de los investigadores doctorados en centros
especializados en sus respectivas disciplinas.

Cumplidas las fases de formación básicas, el siguiente paso, como ya ha sido señalado es el
ingreso a un equipo de investigación. Sin embargo, por las características de las universidades
públicas argentinas, una forma de ingreso preliminar a la ciencia tiene lugar –en algunas
disciplinas- durante los estudios de grado. El acceso a becas de estudiantes permite a jóvenes
estudiantes ingresar como asistentes de investigación a equipos científicos de los departamentos,
obteniendo así una socialización temprana.

Entre los entrevistados se ha registrado una relevante diferencia entre varones y mujeres en
relación a este tipo de ingreso temprano a un equipo de investigación. Mientras que el 37 % de
los varones lo realiza antes de terminar la carrera de grado, en las mujeres esta participación
desciende a 26 %

82
Tabla 3: Investigadoras/es según el momento en que comenzaron a trabajar en proyectos
de Investigación

Respecto al grado Mujeres Hombres


26% 37%
Antes de terminar la carrera de grado
El año en que termina la carrera de grado 24% 23%

Después de terminar la carrera de grado 49% 39%

Total 99% 99%


Nota: Hay 4 personas que no responden a esta pregunta

Respecto al posgrado Mujeres Hombres

Antes de terminar el doctorado 64% 69%

El año en que obtuvo el doctorado 7% 5%

Después de doctorarse 28% 26%


Total 99% 100%

Nota: 4 no responden

La consulta sobre la participación en proyectos de investigación en los últimos cinco años,


arroja distintos resultados. La primera observación es que mientras hay un mayor porcentaje de
mujeres en funciones de investigación (70%) con relación a los varones (63%) que respondieron
la encuesta (pueden estar desarrollando otras actividades científicas y tecnológicas, servicios
CyT o servicios educativos), al indagar sobre el desempeño en tareas de dirección de proyectos
de investigación esta relación se invierte: varones (37%) - mujeres (27%).

Por otra parte, se ha tenido en cuenta además de las distintas funciones desempeñadas, la
cantidad de proyectos en los que mujeres y varones han participado en los últimos cinco años.
En este sentido encontramos que mientras los porcentajes de participación se mantienen muy
similares entre varones y mujeres en cuanto a cantidad de proyectos, cuando se considera la
función de investigador/a, al analizar la misma información pero en relación a las tareas de
dirección las diferencias entre varones y mujeres se van acrecentando a medida que aumenta el
número de proyectos, hasta llegar a la categoría en la que se ubican quienes dirigieron 5 ò más
proyectos, donde se ubican el 11% de las investigadoras y el 26% de los investigadores.

Dado que habitualmente se considera que la realización de una carrera profesional exitosa
implica cumplir con cierto tipo de actividades de intercambio y difusión dentro del ámbito
académico, como por ejemplo, la asistencia a reuniones científicas y congresos para la

83
presentación de trabajos y la visita a otras instituciones científicas, se consideró también este
tema en el relevamiento.

Al respecto, se analizaron las respuestas referentes a la realización o no de este tipo de viajes, el


destino de los mismos (interior del país – exterior) y la frecuencia. La duración promedio de los
viajes no pudo ser analizada debido a la escasa cantidad de respuestas obtenidas.

Los datos surgidos de esta información demuestran que mujeres y varones realizan este tipo de
actividades en proporciones similares y con frecuencias anuales similares también (alrededor de
60% de las investigadoras e investigadores realizan ente 1 y 3 viajes por año), pero encontramos
algunas diferencias al analizar el destino de los viajes. Mientras el 38% de los varones
consultados realizan viajes al exterior, las mujeres en la misma situación representan el 24%.
Con respecto a los viajes al interior del país se da la situación inversa: realizan este tipo de viajes
el 22% de las mujeres y el 10% de los varones.

Esto permite suponer -aunque no se cuenta con la información necesaria para cotejarlo- que
también es posible encontrar diferencias en cuanto a la cantidad de días de duración de estos
viajes, ya que los desplazamientos a instituciones o centros fuera del país demandan, por lo
general, una mayor cantidad de tiempo que los que se realizan a lugares más cercanos.

La influencia de factores personales, como el matrimonio y la crianza de los hijos, sobre todo
cuando éstos se encuentran en edades tempranas, se encuentran habitualmente entre los
argumentos que se utilizan para explicar cómo afectan de manera diferente a varones y mujeres
las responsabilidades familiares y los obstáculos que esto muchas veces puede representar para
llevar adelante ciertas actividades.

Respecto a las presentaciones en congresos y otros centros de investigación, tanto en el país


como en el exterior, encontramos que el 21% de las mujeres participan de este tipo de
actividades, mientras que los hombres en igual situación representan un 28%.

Otro de los aspectos considerados se refiere a los cambios de lugar de trabajo que realizan las
investigadoras/es durante su carrera y los cambios de lugar de residencia asociados a éstos.
Considerando ambos tipos de cambios (lugar de trabajo y mudanzas), encontramos que las
mujeres realizan este tipo de movilidad en un 20% más aproximadamente que los varones. Este
hecho puede estar asociado a una situación diferencial entre mujeres y varones con respecto a la
posibilidad de inserción en centros de investigación y a las respectivas barreras y/o elementos
facilitadores con los que cada uno de ellos se encuentra en el desarrollo de la carrera científica.

Una vez ingresados en el mundo del trabajo científico, la percepción femenina se dirige a
destacar mayores dificultades para el establecimiento en la posición de investigación que sus
colegas varones. En este sentido son ilustrativas las respuestas ofrecidas por los respondentes
cuando se les consultó sobre su apreciación personal respecto del tiempo que les llevó, en
relación a sus colegas, establecerse en la posición que ocupan actualmente en la investigación
(Gráfico 5). Si bien en este punto tenemos porcentajes de respuestas muy similares en la
categoría en la que se encuentran quienes consideran que su situación no difiere en general de la
de sus colegas; distinta es la situación de quienes consideran que les ha llevado más o menos
tiempo establecerse en su actual posición. Mientras que los varones han respondido en un

84
porcentaje muy superior al de mujeres que el tiempo ha sido menor en relación a sus pares, las
mujeres duplican en cantidad de respuestas a los varones al considerar que les ha insumido más
tiempo.

Cabe aclarar que aquí no se está considerando el género de los pares o colegas a los cuáles cada
investigador/a toma como parámetro para realizar la apreciación que estamos comentando.

Gráfico 5. Tiempo que llevó establecerse en la actual posición de investigación

60%
49% 47%
50%
40%
40%
31% Mujeres
30%
21% Varones
20%

8%
10%

0%
Menos tiempo Igual tiempo Más tiempo

Es interesante comparar estas respuestas con los resultados obtenidos en un relevamiento de la


evolución de la carrera del investigador en el CONICET, donde se ha relacionado las
promociones obtenidas en la carrera43. Seleccionando grupos homogéneos por edad y sexo , se
ha hecho un seguimiento de la evolución entre los años 1994- 2002 de los investigadores que
revestían en una misma categoría hacia el año 1994. Los resultados mostraron que:

- los hombres había ascendido a mayores categorías en una proporción mayor


- la mayoría de las mujeres que promocionan de categoría son solteras

De este modo, la percepción antes señalada respecto a las mayores dificultades en el desarrollo
de las carreras mantiene una cierta convergencia con la medición objetiva del caso CONICET.

Un último aspecto considerado en este apartado se relaciona con la dirección de tesis de grado
y posgrado. En ambos casos, es mayor el porcentaje de varones que el de mujeres que han
realizado este tipo de actividad de formación de nuevos investigadores. En este sentido las cifras
obtenidas parecen mantener la misma tendencia observada en las respuestas de estos
investigadores con respecto a su propia elección del director/a de doctorado, confirmando que
siguen siendo los varones quienes más frecuentemente cumplen este rol. Realizando tareas de
dirección de tesis de grado, encontramos al 27% de las mujeres y al 34% de los varones;
mientras que en la dirección de tesis de posgrado se ubican el 23% de las mujeres y el 30% de
los varones.
43
Atrio (2002)

85
Una observación adicional que surge de esta información es que sólo un reducido grupo de
respuestas hacen mención a la figura de co-dirección: un 9% en las tesis de grado y 2% en las de
posgrado, pero todas comparten una característica: son llevadas a cabo por mujeres. Parece, al
menos en la muestra que estamos analizando, que los varones no se encuentran igualmente
inclinados a compartir esta responsabilidad sobre sus dirigidos.

Es importante relacionar estos datos con los aspectos analizados en la Sección II del informe,
respecto a la exclusión de la mujer de puestos de dirección y en general, de puestos de decisión,
en los programas de formación de posgrado. En alguna medida ambos análisis arriban a
conclusiones similares en términos del predominio de los varones (si bien en el caso de la
dirección de tesis un poco más amortiguado).

4. Los espacios de poder

Los ámbitos de poder y de toma de decisiones son a menudo mencionados cuando se habla de
discriminación jerárquica con respecto a las mujeres y el “techo de cristal” con éstas se
encuentran para acceder a determinados cargos o posiciones, aún cuando posean las mismas
credenciales y habilidades que sus pares varones posicionados en niveles superiores.

Como campo de lucha o de juego, en la ciencia se disputa el control de posiciones, lo que


implica en un sentido el monopolio de la autoridad científica (Bourdieu) pero también el
monopolio de los recursos materiales y culturales. Entre los recursos claves del desarrollo de la
carrera científica puede señalarse el reconocimiento de los pares, las recompensas simbólicas, el
acceso a recursos económicos. Gran parte de estos recursos se ofrecen y disputan bajo el marco
institucional de los órganos colegiados de la ciencia. Son aquellos que se hacen cargo de la
evaluación del desempeño de los investigadores e investigadoras, otorgan ascensos académicos,
dan subsidios para la investigación, aprueban proyectos o admiten aspirantes para el ingreso a la
“comunidad”.

Por ejemplo, con relación al acceso a los subsidios a la investigación, es un aspecto clave para
la empresa científica y para la acumulación de capital material. Las respuestas ofrecidas por el
grupo de investigadoras/es consultados con respecto a los últimos cinco años, indican que el
46% de los varones han tenido acceso a este tipo de subsidios, mientras que el caso de las
mujeres esta cifra no supera el 35%.

La situación descripta en otras secciones respecto ya al acceso a cargos docentes de mayor


jerarquía o la dirección de programas doctorales o institutos de investigación, se reitera en el
ámbito de la participación en sociedades científicas, que son los ámbitos que nuclean al
conjunto de investigadores de cada disciplina y conforman una de las interacciones más
significativas de la comunidad científica. Mientras el 65% de las mujeres y el 69% de los
varones consultados pertenecen a alguna de sociedad científica dentro de su disciplina, entre
ellos sólo el 6 % de las mujeres ha sido presidente o directora de la entidad, mientras que en el
caso de los varones asciende al 11%.

86
En relación al acceso a las fuentes de difusión de la “autoría”, que es una de las vías más
importantes para el reconocimiento en la ciencia, encontramos que el 24% de las investigadoras
consultadas afirmar haber participado como editora o referee en publicaciones científicas,
mientras que en el caso de los investigadores esta cifra asciende al 31%.

Otro de los aspectos analizados es la participación en comités de evaluación de pares, selección


de becario e investigadores. En este sentido, las respuestas facilitadas por las investigadoras/es
consultados dan cuenta de una situación diferencial ya que sólo el 34 % de las mujeres han
respondido de manera afirmativa, mientras que los hombres lo han hecho en un 48%.

Tabla 4: Participación en Comités de evaluación de pares, selección de becarios e


investigadores, según género

Participación Mujeres % Hombres %

SI 66 34% 49 50%

NO 122 64% 48 49%

Sin especificar 4 2% 1 1%
Total 192 100% 98 100%

Para complementar la información provista por los investigadores sobre la problemática del
acceso a los puestos de poder en la ciencia, se presenta a continuación un análisis de la situación
de la mujer en el CONICET.

El caso particular del CONICET en la problemática del acceso de la mujer al poder en la


ciencia

En Argentina, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET)


es uno de los organismos más representativos de las labores “institucionalizadoras” de la
ciencia. Un análisis de la situación de la mujer en las instancias de decisión es revelador de los
procesos de exclusión que afectan a las científicas.

El CONICET es el órgano principal de promoción de actividades científicas y tecnológicas y


funciona como un ente autárquico del Estado Nacional en jurisdicción de la Secretaría de
Ciencia y Tecnología, dependiente del Ministerio de Cultura y Educación. También tiene la
particularidad de ser, a través de numerosos centros e institutos de investigación propios, un
organismo de ejecución de actividades de I+D.

Está conducido por un Directorio integrado por 8 miembros y 1 Presidente, designados por el
Poder Ejecutivo Nacional. Hasta la el año 2000, todos los cargos directivos estaban en manos

87
de hombres; a comienzos de 2001 se eligió a una mujer por las Ciencias Sociales y
Humanidades por primera vez en un cargo directivo del organismo. La presencia femenina en
esta institución se evidencia en los puestos jerárquicos administrativos, ya que se cuenta con 13
mujeres en la conducción de gerencias y direcciones sobre un total de 21 cargos (62%).

El CONICET posee, además, un sistema de evaluación y acreditación que permite una selección
de candidatos para el otorgamiento de fondos para investigación, becas y subsidios así como
también para el ingreso a la carrera de investigador. Para realizar estas actividades existen
diferentes instancias orgánicas: la Junta de calificación y Promoción, las Comisiones Asesoras y
las Comisiones Ad Hoc, así como también un banco permanente de pares consultores.

Gráfico 6:
Distribución por sexo en instancias de evaluación

100%

90%

80%

70%

60%
Mujeres
50%

40%
Hombres
30%

20%

10%

0%

Junta de calificación Comisiones Asesoras Comisiones Ad Hoc


y promoción

Fuente: CONICET 2000.

• La Junta de Calificación y Promoción está compuesta por 25 miembros de los cuales


solo 3 (12%) son mujeres. Estas aparecen en las áreas de Ciencias Humanas y Sociales, y dentro
del cuerpo de miembros alternos.

• Las Comisiones Asesoras están integradas por 54 investigadores y la presencia


femenina es nuevamente del 12%. Aquí también aparecen las mujeres en las áreas de Sociales y
Humanas y en menor medida en Exactas y Naturales y Agronomía, Ingeniería y Materiales.

• Las Comisiones Ad Hoc se componen de 773 miembros, de los cuales el 29% son
mujeres. La participación mayoritaria es en Ciencias Sociales y Humanas, que alcanza el 40%,
seguida por ciencias biológicas y de la salud.

88
El siguiente gráfico muestra la presencia femenina en los distintos órganos de evaluación y
acreditación, según las áreas.

Gráfico 7

Distribución por sexo en órganos de evaluación y acreditación


por campos del conocimiento
100%

80%

60%

40% Mujeres
Hombres
20%

0%
Sa

Sa

Sa
at

at

at
ía

ía

ía
M

M
um

um

um
N

N
og

og

og
y

y
H

H
y

y
y

y
g

g
ol

ol

ol
ol

ol

ol
y

y
In

In

In
ac

ac

ac
cn

cn

cn
Bi

Bi

Bi
c

c
r,

r,

r,
Ex

Ex

Ex
So

So

So
Te

Te

Te
Ag

Ag

Ag

Junta de calificación Comisiones Asesoras Comisiones ad hoc


y promoción

Fuente: CONICET 2000.

Por otra parte, el banco de pares consultores está formado por 1830 investigadores, con una
proporción de mujeres que alcanza el 31%. Si bien los mayores porcentajes aparecen en Sociales
y Humanidades (38,5%), la distribución no se modifica sustantivamente por área del
conocimiento. En Ciencias Biológicas y de la Salud se encuentra un 36% de mujeres y cerca del
34% en Ciencias Agrarias, Ingeniería y Materiales, mientras que en tecnología las cifras llegan
al 21% y los menores valores aparecen en Ciencias Exactas y Naturales con el 19%.

89
Gráfico 8: Distribución por sexo del banco de pares consultores

Fuente: CONICET 2000.

Resulta evidente que, si se toma en cuenta la participación global de mujeres dentro del personal
de investigación, éstas se hallan claramente sub-representadas en los órganos de evaluación de
las carreras de investigación, lo cual podría responder tanto a la conformación histórica de
dichas comisiones, como a una suerte de “reproducción ampliada” de los mecanismos de
participación por género, enfatizando la distribución ya existente.

90
VII Conclusiones

1. Es necesario destacar que la participación relativa de mujeres en el total del personal de


I+D en la Argentina es relativamente alta: alrededor de 4 investigadores cada 10 y más
de la mitad de los becarios son mujeres. Los datos no se modifican sustantivamente
cuando se analizan otras categorías ocupacionales, como el personal de apoyo a la
investigación, en donde la participación de mujeres es aún mayor. Estas cifras parecen el
resultado de los procesos de ampliación producidos en los últimos años (en líneas
generales, desde el retorno a la democracia, en 1983), en donde la participación de las
mujeres fue creciendo levemente de un año a otro.

2. La tasa de participación de mujeres en actividades puede parecer aún baja si se considera


que constituyen la mitad de la población argentina (superando a los hombres por una leve
diferencia). Pero si se considera (como debe hacerse) la participación global de la mujer
en el mundo del trabajo, es necesario tomar en cuenta que las mujeres constituyen el 36 %
de la población económicamente activa (PEA). Así, su presencia dentro del personal de
I+D muestra una mayor presencia relativa femenina en este sector laboral.

3. El mejor posicionamiento de las mujeres en el mercado laboral de la ciencia y la


tecnología (o “tasa de feminización” de la ciencia y la tecnología) es posible atribuirlo a
un conjunto de factores complementarios:

- Entre las causas que permiten explicar la mayor participación de las mujeres en
actividades de investigación, es necesario señalar que se registra en la Argentina,
desde los años 60 en adelante, un crecimiento sostenido de ellas en la matrícula
universitaria, lugar de formación exclusivo de los nuevos investigadores;

- En segundo lugar, no es posible descartar la incidencia de la estructura salarial en la


Argentina en el sector de CyT. El estancamiento salarial del sector público (unido a
los fenómenos de precarización de las condiciones laborales y desprestigio de la
carrera profesional) expulsa mano de obra masculina, más presionada a sostener el
ingreso familiar. En efecto, durante las últimas décadas los salarios del sector público
han conocido, en el país, una persistente tendencia declinante. En este sentido, vale la
pena tener en cuenta un rasgo característico de los países en desarrollo: más de las tres
cuartas partes del personal de CyT trabaja en organismos públicos, ya sea en
instituciones dependientes de la administración central, o en organismos autónomos,
como las universidades nacionales. Así, los salarios del personal de CyT han
acompañado el deterioro general del valor real del salario público;

- La apertura de mejores oportunidades salariales en el sector empresarial para científicos y


tecnólogos, mayoritariamente aprovechadas por hombres;

- Tomando en cuenta el punto anterior, es posible suponer que los varones, que
tradicionalmente han tenido una mayor presión para contribuir al sostenimiento del
ingreso familiar, se hayan visto menos estimulados hacia carreras con una fuerte impronta

91
en tareas de investigación científica y tecnológica. Este dato se verifica cuando se analiza
la matrícula en las universidades: la mayor parte de los estudiantes de grado son,
efectivamente, mujeres.

- La existencia de una mayor variedad de formas de incorporación laboral en el sector CyT


atrae a las mujeres, más presionadas a compatibilizar su rol reproductivo con el
productivo. Típicamente, la modalidad de tiempo parcial en las obligaciones laborales
que se ofrece en las universidades nacionales puede ser una alternativa de interés para
algunas mujeres. También constituye un factor a considerar la mayor flexibilidad horaria
que admite la realización de algunas actividades CyT, sobre todo cuando éstas se llevan a
cabo en instituciones del sector público.

4. Mirando el problema desde una perspectiva dinámica, resulta particularmente importante


señalar que, cualquiera sea la fuente de financiamiento que se considere, la participación
de las mujeres resulta mayoritaria entre los becarios de investigación. Este dato es
significativo, porque no sólo se refiere a la presencia actual de mujeres en las actividades
de investigación, sino que permite conjeturar que la cantidad total de investigadores
tenderá a revertir la tendencia en cuanto a la participación por sexo en el futuro.

5. Un dato estructural significativo en términos institucionales es que la mayor participación


de las mujeres en actividades de investigación se verifica en las universidades nacionales.
Allí, la participación de mujeres es aproximadamente la mitad del total de personal, frente
al 40% de la media nacional. Resulta evidente, por un lado, que la mayor participación de
mujeres becarias (cuyo lugar de trabajo suele estar en gran medida en las universidades
nacionales) incide en su inserción futura como investigadoras universitarias. Sin embargo,
dos elementos deben ser tomados en cuenta al analizar esta situación: por un lado, la
rigidez en cuanto a su personal que muestra la mayor parte de las otras instituciones
“extra-universitarias” de I+D en cuanto a su estructura. Como dato adicional, debemos
mencionar que esta rigidez no sólo se refiere a la estructura del personal por sexo, sino
también por edad: la mayor parte de las instituciones (excepto el CONICET, que
constituye un caso especial) presenta un notable envejecimiento de su planta de
personal.44 Para dar sólo un ejemplo, el personal de la CONEA (Comisión Nacional de
Energía Atómica) tenía, en 1997, una media de edad superior a los 50 años.45

6. La mayor flexibilidad del personal en las universidades nacionales no debe, sin embargo,
llevar a engaño: si bien es cierto que presenta mecanismos para incorporación de personal
menos engorrosos que las otras instituciones (muchas de las cuales, al regirse por los
estatutos de la función pública, tienen sus plantas de personal congeladas desde hace
muchos años), buena parte del personal ingresa con dedicación simple, y en muy pocos
casos con dedicación exclusiva. Estas diferencias se hacen evidentes cuando se comparan
los datos de personal contado en personas físicas y en EJC (Equivalente a Jornada
44
Por razones de espacio, no consideramos oportuno incluir todas las variables socio-demográficas
correspondientes al personal de I+D de todas las instituciones. Por lo tanto, los comentarios que
señalamos en esta sección tienen sólo un afán ilustrativo.
45
Datos extraídos de la información de base del “Diagnóstico del sistema Nacional de I+D”, elaborado
por Mario Albornoz y Pablo Kreimer, y publicado en “Bases para la discusión de una política de
ciencia y tecnología”. Ministerio de Cultura y Educación, SECYT, Buenos Aires, 1996.

92
Completa). La mayor presencia de mujeres en cargos de menor dedicación se aprecia al
relacionar sexo y dedicaciones en el total del personal CyT del país: se aprecia que el
porcentaje de investigadores varones con dedicaciones completas es mayor que el de las
investigadoras. Sin disponer de cifras específicas del sector universitario se estima que
esta brecha es aún mayor.

7. El caso del CONICET es paradigmático de los mecanismos más tradicionales del


funcionamiento de la I+D en la Argentina. Sus mecanismos de evaluación, en buena
medida la clave del sistema, tienen múltiples instancias de recurrencia: un mismo proyecto
de investigación, pedido de viaje científico, solicitud de ingreso a carrera o pedido de beca
pude ser revisado por 5 o seis organismos diferentes (pares consultores, Comisiones Ad-
Hoc, Comisiones Asesoras, Junta de Calificación, y Directorio). Este esquema
burocratizado, extremadamente lento, ha tendido a reproducir, dentro de los beneficiarios
de los instrumentos de promoción de la investigación, a unos pocos grupos que –
alternativamente- han tenido el manejo de los instrumentos de control burocrático. Por lo
general con prácticas muy conservadoras, estos grupos fueron “filtrando” las innovaciones
que, en términos de personal de I+D, pudieran producirse en la institución. Así, resulta
llamativo cómo, mientras en los últimos años el otorgamiento de becas a mujeres siguió
las magnitudes globales de las otras instituciones (una leve predominancia de becarias
mujeres sobre el total), cuando se observa la carrera de investigador científico sólo en la
más baja de las categorías (Asistente) se verifica una participación importante de
investigadoras. Estas cifras descienden de un modo drástico hasta alcanzar muy poca
representación femenina entre las categorías superiores del escalafón de investigación (en
particular en investigadores principales y superiores), lo cual habla de una correlación
inversa muy evidente entre género y categoría de investigación.

8. A diferencia de una distribución relativamente equilibrada en la mayor parte de las


instituciones en lo que respecta la participación de mujeres en actividades de ciencia y
tecnología, la situación cambia drásticamente cuando se analiza la participación
diferenciada por sexo en instancias de poder. Cuando se observa la distribución por sexo
en los espacios de mayor responsabilidad y/o en lugares con mayor poder de decisión, se
hace evidente que las mujeres están sub-representadas en prácticamente todas las
instituciones y en las diferentes actividades, sean éstas de formación como de
investigación. Tal vez el caso más significativo sea el del CONICET, tanto por la
representatividad que tiene esta institución en el seno del sistema de I+D de la Argentina,
como por el evidente desequilibrio que allí se observa: mientras las mujeres constituyen
alrededor del 40% del total de investigadores, un porcentaje muy bajo participa en las
instancias de poder y evaluación referidas más arriba: 12% tanto en la Junta de
Calificación y Promoción, como en las Comisiones Asesoras, y menos de un 30% en las
Comisiones Ad-Hoc. No se ha registrado, hasta el presente, ninguna mujer en el seno del
Directorio del organismo.

9. Esta situación se extiende a la mayoría de las otras instituciones: el promedio de


participación de las mujeres en instancias de poder en las instituciones de investigación
oscila alrededor del 10%. En muchos de estos organismos, sin embargo, la situación es
menos evidente que en el CONICET, puesto que la participación global de mujeres es
menor que en esta institución, por las razones que ya se apuntaron más arriba.

93
10. Las universidades nacionales presentan, en este sentido, algunos matices diferenciados: la
participación de mujeres en instancias directivas parece depender en mucha mayor medida
del campo disciplinario de que se trate. Así, las ciencias sociales y humanas, en donde la
participación global de mujeres suele ser bastante más alta, presentan correlativamente los
índices más altos de participación de mujeres en tareas directivas. En las ciencias exactas,
por el contrario, a pesar de que en algunos de los campos disciplinarios la participación de
mujeres es alta en términos relativos (química, biología, biotecnología), la participación
de mujeres en cargos tales como dirección de institutos, de maestrías y de doctorados, es
sensiblemente baja.

11. Los procesos de segregación vertical se extienden asimismo al acceso de las mujeres a
puestos de mayor jerarquía en las categorías de investigación: se verifica una relación
inversa entre ascenso en la escala jerárquica de la investigación y la participación
femenina En las instituciones de más prestigio, como CONICET, la presencia de mujeres
en la categoría de mayor nivel no supera el 10 % del total de ocupantes de la categoría; en
el sector universitario esta participación aumenta al 28%. Frente a la fuerte presencia de
mujeres en las plantas de investigación que rondan entre el 40 y 60 % estas
participaciones abren importantes interrogantes acerca de las causas que operan contra una
mayor presencia. Las evidencias recogidas por diversos estudios consultados y por la
encuesta realizada por nuestro equipo indican el reconocimiento por parte de las mujeres
de mayores dificultades de ascender en las carrera y afirmarse en los puestos de
investigación, y la verificación de que a las mujeres les lleva más tiempo alcanzar el
mismo cargo que a los hombres, como así también les lleva más tiempo realizar el
doctorado. Si a esto sumamos la baja participación femenina en los cuerpos de evaluación
de las carreras profesionales y en los comités académicos que operan sobre la posibilidad
de alcanzar mayores cargos, obtener subsidios o aceptar incorporaciones, podemos
formular la hipótesis de la intervención de barreras de acceso de diverso tipo al avance de
la mujer en la carrera científica.

12. De manera convergente a los que ocurre cuando se considera a los investigadores, entre el
personal de apoyo profesional y técnicos, a medida que las tareas implican una menor
calificación, la participación de las mujeres va aumentando, en algunos casos de modo
más que proporcional. En el interior de los laboratorios se observa que, aún en disciplinas
con una participación femenina alta es muy frecuente encontrar el siguiente cuadro
(biotecnología, por ejemplo): director varón, alrededor de la mitad de los jefes de grupo
son mujeres, más del 60% de los investigadores son mujeres, más del 75% del personal de
apoyo y prácticamente todo el personal administrativo suele ser femenino. La asignación
de cargos de menor jerarquía o bien de naturaleza dependiente de la labor de investigación
incide asimismo en las posibilidades de publicación, que suele ser un factor de peso en las
evaluaciones de la carrera científica. Sobre esto se volverá más adelante.

13. La participación global de las mujeres que se presentó más arriba varía notablemente a lo
largo de los diferentes campos disciplinarios, tanto en el nivel de la formación de grado y
posgrado, en la participación de los becarios, y también en la planta de investigadores y
personal de apoyo. Así, parece existir en algunos campos del conocimiento cierta

94
tradición de “feminizacion” y/o de “masculinización”, según se trate. Así, dentro de las
ciencias sociales y humanas, el predominio de mujeres se hace evidente, más allá del tipo
de institución considerada. La mayor participación femenina se verifica en disciplinas
como la educación y la antropología (más del 75%), pero es alta también en historia,
geografía y sociología. Del otro lado, las disciplinas que tienen tradicionalmente una
menor participación femenina son las ingenierías y las ciencias físicas. Algunos datos
nuevos, sin embargo, parecen ir modificando algunas de aquellas tendencias. Así, la
biotecnología se diferencia de las otras disciplinas “aplicadas” en la medida en que
presenta una clara mayoría de mujeres investigadoras. Al mismo tiempo, la participación
de las mujeres en disciplinas como la química, que han tenido siempre una fuerte impronta
“femenina”, ven intensificada dicha tendencia. Lo mismo cabe señalar de la psicología, en
donde la participación de mujeres, de por sí tradicionalmente alta, parece haberse
incrementado en los últimos años.46

14. En estos procesos de segregación vertical y horizontal inciden muy diversos factores que
no es posible dar cuenta en su totalidad para dar una explicación precisa que las razones.
Sin embargo, a partir de la encuesta a los investigadores hemos podido detectar algunos
aspectos que pueden ser reveladores del tipo de barreras que juegan en contra de un mayor
acceso de las mujeres en la ciencia: la persistencia de una mayor cantidad modelos de
identificación masculinos en la ciencia tomados como referencia tanto por hombres como
mujeres; la coincidencia de la maternidad con la etapa de formación doctoral (ya ha sido
señalado que a las mujeres les lleva mas tiempo hacer el doctorado que a los hombres) y
acceso a los primeros puestos de investigación (considerando el ingreso a la investigación
durante los estudios de grado, los hombres estudiantes ingresan en mayor proporción que
las mujeres estudiantes); el menor acceso a contactos internacionales medidos por la
menor proporción de viajes al exterior ya sea en congresos como en la realización de
pasantías, como en la menor presencia en publicaciones de carácter internacional.

15. El relevamiento sobre las características de la producción científica según sexos, nos
muestran que existen características y tendencias diferenciales en el modo en que hombres
y mujeres desempeñan sus actividades científicas, características que impactan sobre la
producción científica impregnándola de las particularidades propias de cada género. Estas
diferencias se vinculan sin, lugar a dudas con las especificidades del sistema argentino de
ciencia, tecnología e innovación, en el cual las diferencias de género se pueden percibir,
en la distribución institucional del personal investigador -existe un marcado predominio
de mujeres en el sector universitario- en la disciplina de formación –las mujeres son
mayoría en las Ciencias Humanas y Sociales- y en la función y tipo de trabajo que cada
género realiza. Existe una tendencia a la publicación en disciplinas diversas por parte de
hombres y mujeres, vinculada con las diferencias observadas en la formación de ambos
géneros. Esta diferencia disciplinar se relaciona también con el tipo de escrito ya que en
las Ciencias Sociales y Humanas –donde las mujeres son mayoría- se producen por lo
general, libros y capítulos de alcance local. No hay evidencias que permitan establecer en
forma absoluta que las mujeres son menos “productivas” que los hombres. En cambio, la
diversidad de capital social y simbólico que acumulan hombres y mujeres pueden tener

46
Al no contar con series históricas, estas afirmaciones tienen más bien el valor de conjeturas que
merecerían una mayor indagación ulterior.

95
mayor relación con el logro de publicaciones, que es un resultado ampliamente asociado a
la existencia de redes sociales o posiciones de poder.

16. La mayor parte de los análisis realizados dan cuenta de la situación actual. Hay algunas
conjeturas dirigidas a comprender las tendencias hacia las cuales se fue moviendo la
participación de las mujeres en actividades en CyT pero, al no haberse elaborado series
históricas, resulta imposible avanzar más allá en esta dirección. En este sentido, podría
afirmarse que el mero hecho de no contar con datos históricos confiables es en sí mismo
una muestra de la ausencia de reflexión sobre este asunto hasta hace muy pocos años.

17. Sí es posible, como ya se ha hecho, señalar algunos elementos de tipo prospectivo. Así, la
mayor participación de mujeres en los estratos más jóvenes hace suponer que, hacia el
futuro, su participación global irá en aumento. En este sentido, es necesario tomar en
cuenta que la actual distribución de investigadores en los estratos jerárquicos más
elevados se corresponde con una etapa de enrolamiento en la actividad científica que se
remonta a más de treinta o cuarenta años (según los casos) atrás, cuando el acceso mismo
a la formación universitaria de grado y posgrado tenía una participación mayoritariamente
masculina.

18. Los datos respecto a una leve tendencia al aumento de la participación de las mujeres en la
carrera de investigación del CONICERT, y en el acceso a las categorías más altas es un
signo positivo en términos de la equidad..

19. No obstante lo señalado, en el acceso de mujeres a las instancias de decisión y de poder


del sistema de ciencia y tecnología en los niveles de promoción y definición de políticas,
no se puede establecer un futuro tan optimista. Allí, la menor participación relativa de
mujeres, aún en áreas disciplinarias en donde resultan mayoritarias, sigue siendo bastante
menor que la de sus colegas varones. Sin duda, este problema concierne variables de
orden tradicional y de la cultura prevaleciente en esas instituciones y, de un modo más
general, en la sociedad argentina. Que estas tendencias se modifiquen o no depende tanto
de reglamentaciones políticas como de la propia dinámica de los actores involucrados.

Una reflexión final sobre las perspectivas que se plantean en los estudios sobre participación
femenina en la ciencia y en las implicancias de estos esfuerzos de reflexión en la
concientización y la intervención en las políticas. Somos conscientes de que diversos grupos
de investigación en el país están trabajando en una dirección convergente a la planteada en
este estudio, y probablemente los estudios sobre ciencia y género en la Argentina se encuentre
en los próximos años en condiciones de conformar un área académica de mayor
institucionalidad. Quizás las mayores falencias existentes todavía se encuentren en la esfera
de las políticas públicas, donde aún es preciso recorrer un largo camino para llegar a la
instancia de contar con medidas concretas que tiendan a eliminar la segregación de la que son
objeto las mujeres a lo largo de su carrera científica.

96
VIII - Bibliografía

Atrio, Jorge (2002): La participación de mueres en la Carrera de investigación del CONICET.


Mimeo

Barral, M.J., Magallón, C., Miqueo, C. y Sánchez, M.D. (eds.)(1999) , “Interacciones ciencia
y género”, Icaria Editorial, Barcelona.

BESARÓN, Silvina (2000): “Los indicadores de Ciencia y Tecnología, el género y la


regionalización,” Mimeo

Butler, Judith (2001): El género en disputa, Paidós, México,.

COLOMBO, Graciela; DI MARCO, Graciela y GOGNA, Mónica (1988): La situación de la


mujer en la República Argentina. Subsecretaría de la mujer. Dirección Nacional de Estudios,
Proyectos e Investigación Ministerio de Salud y Acción Social. Buenos Aires.
Consejo Nacional de la Mujer (2000). Página Web.

ETAN (2000): “Política científica en la Unión Europea – Promover la excelencia mediante la


integración de la igualdad de sexos”. Comisión Europea. Bruselas

ETZKOWITZ, H. KEMELGOR, C. y UZZI, B. (2000): Athena Unbound. The advancement


of women in science and technology. Cambridge University Press.

FRANK FOX, Mary (1995): Woman and Scientific Careers. En: Handbook of Science and
Technology Studies. Sage, London.

FRINCHABOY, Mónica G. (1998):”La nueva ley federal de Educación: Una mirada desde el
género”. En: Mujeres en los 90.Vol II. Centro Municipal de la Mujer de Vicente Lopez.

González García, Marta y Pérez Sedeño, Eulalia (1992): “Ciencia, Tecnología y Género” en
Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, Número 2 Enero-
Abril 2002

Haraway, Donna (1991): Gender for a Marxist Dictionary, en “Simians, Cyborgs and
Women”, Free Association, Books, London, 1991.

Harding, Sandra (1996): “Ciencia y Feminismo”, Morata, Madrid,

KOCHEN, Silvia; MAFFIA, Diana y FRANCHI, Ana (1998): “La Mujer ante la Revolución
Científico-Tecnológica”. RAGCYT, Mimeo

Kyvik, Svein y Teigen, Mari (1996): “Child Care, Research Collaboration, and gender
Differences in Scientific productivity” en Sciences, Technology and Human Values. Vol. 21
Nº 1 - 1996. Pág 54-71

97
Lemoine,W. “Productivity patters of men and women scientists in Venezuela” en
Scientometrics Vol. 24 (2) 1992. Pág 281-295

MAFFIA, Diana (1998): “Género y Ciencia en la Argentina”, En: Mujeres en los 90.Vol II.
Centro Municipal de la Mujer de Vicente Lopez.

Magallón Portolés, Carmen (1999): “Privilegio epistémico, verdad y relaciones de poder. Un


debate sobre la epistemología del Feminist Stanpoint” en Barral, M.J., Magallón, C., Miqueo,
C. y Sánchez, M.D. (eds.) Interacciones ciencia y género, Icaria, Barcelona, 1999.

Sánchez, M.D. (eds.) (1999): Interacciones ciencia y género, Icaria, Barcelona.

Mahlck, Paula (2001): “Mapping Gender Differences un Scientific careers in Social and
Bibliometrics Space” en Science, Technology and Human Values, Vol. 26 Nº 2 2001. Pág
167-190

Mahlck, Paula and Persson, Olle (2000): “Socio-bibliometric mapping of intra-departmental


networks” en Scientometrics Vol 49 N° 1 Año 2000. Pág. 81 a 91.

Mahlck, Paula and Persson, Olle (2000): “Socio-bibliometric mapping of intra-departmental


networks” en Scientometrics Vol 49 N° 1 Año 2000. Pág. 81 a 91.

MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACIÓN – SECYT (1996): Bases para la discusión de


una política de ciencia y tecnología”. Buenos Aires.

Pérez Sedeño, Eulalia (2000): “Institucionalización de la ciencia: valores epistémicos y


contextuales. Un caso ejemplar” en Cadernos Pagu (15) 2000.

Red Iberoamericana de indicadores de Ciencia y Tecnología – RICYT (2003):


http://www.ricyt.edu.ar/

Richard, Nelly “Género” (2002) en Carlos Altamirano: “Términos críticos de sociología de


la cultura”, Paidos, Buenos Aires 2002.

Rubin, Gayle (1975): The traffic in women en Reiter, Rayna (ed.) “Toward an Anthropology
of Women”, Monthly Review Press, New York,

SÁNCHEZ MARTÍNEZ, Eduardo (ed.) (1999): La Educación Superior en la Argentina.


Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires.

Squires, Judith (1999): Gender in Political Theory, Polity Press, London.

SUBSECRETARÍA DE LA MUJER (1999): Mujeres en Argentina Ministerio de Relaciones


Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y Reflexión para una nueva sociedad Buenos
Aires.

98
SUBSECRETARÍA DE LA MUJER (1999): Mujeres en Argentina. Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Buenos Aires.

The Helsinki Group (2002): National Policies on Women and Science in Europe”. European
Commission. Brussels

UNESCO-OEI, Informes del Proyecto Gentec Año 2000


- Argentina: Estébanez, María Elina, De Filippo, Daniela y Kreimer, Pablo,
Participación de la mujer en el sistema de Investigación y desarrollo en Argentina.
- Colombia: Tovar, Patricia, La situación de la mujer en el sistema de Ciencia y
Tecnología en Colombia, 1990-2000.
- México: Subiera, Judith; Marrero, Patricia; Rosas, Rocío y Sánchez, Benito, “El papel
de la mujer en la Ciencia y Tecnología en México”
- Paraguay: Informe sobre Ciencia, Tecnología y Género
- Uruguay: Bielli, Andrea; Buti, Ana y Viscardi, Nilia, “Participación de mujeres en
actividades de investigación en Biología, Física, Ingeniería, Matemática y Química en
Uruguay. 1990-1999”
- Venezuela: Vessuri, Hebe y Canino, María Victoria, “El género en la ciencia
venezolana (1990-1999)”

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (1996): Análisis global de la investigación en quince


áreas del conocimiento en la Universidad de Buenos Aires. Sec. De CyT, UBA, Buenos Aires.

Webster, Berenika (2001): “Gender in scientific production. Polish women in science: a


bibliometric análisis of Polish science and its publications, 1980-1999” en Research
Evaluation, Vol. 10 N° 3 Dic. 2001. Pág. 185-194.

Fuentes de información consultadas:

• Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT)


• Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)
• Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación universitaria (CONEAU)
• Base de datos sobre actividades de I+D universitaria del Proyecto: Indicadores de
ciencia y Tecnología. Desarrollo metodológico y aplicación al estudio de caso de la
I+D universitaria- IEC-UNQ-FONCYT
• Ministerio de Cultura y Educación-Secretaria de Políticas Universitarias
• Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET)
• Universidad de Buenos Aires – Secretaría de Ciencia y Tecnología
• Universidad de Buenos Aires – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales- Secretaria
de Posgrado
• Secretaría de Ciencia y Tecnología – Dirección de Información y Evaluación.

99
Anexo 1: SIGLAS
Listado de Universidades

Abreviatura Universidad
UBA Universidad Nacional de Buenos Aires
UNC Universidad Nacional de Córdoba
UNCA Universidad Nacional de Catamarca
UNCE Universidad Nacional del Centro de la Provincia de
Buenos Aires
UNCO Universidad Nacional del Comahue
UNCU Universidad Nacional de Cuyo
UNER Universidad Nacional de Entre Ríos
UNF Universidad Nacional de Formosa
UNGS Universidad Nacional de General Sarmiento
UNJ Universidad Nacional de Jujuy
UNL Universidad Nacional del Litoral
UNLM Universidad Nacional de La Matanza
UNLP Universidad Nacional de La Plata
UNLPA Universidad Nacional de La Pampa
UNLR Universidad Nacional de La Rioja
UNLU Universidad Nacional de Luján
UNLZ Universidad Nacional de Lomas de Zamora
UNM Universidad Nacional de Misiones
UNMDP Universidad Nacional de Mar del Plata
UNNE Universidad Nacional de Entre Ríos
UNPA Universidad Nacional de la Patagonia Austral
UNPSJB Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
UNQ Universidad Nacional de Quilmes
UNR Universidad Nacional de Rosario
UNRC Universidad Nacional de Río Cuarto
UNSAL Universidad Nacional de Salta
UNSE Universidad Nacional de Santiago del Estero
UNSJ Universidad Nacional de San Juan
UNSL Universidad Nacional de San Luis
UNSM Universidad Nacional de San Martín
UNSUR Universidad Nacional del Sur
UNT Universidad Nacional de Tucumán
UTN Universidad Tecnológica Nacional

100
ANEXO 2
Encuesta a científicos y científicas del país. METODOLOGIA

Con la intención de obtener información sobre determinados aspectos de la vida personal y


profesional de los investigadoras/es argentinos, se diseñó un instrumento destinado a tal fin.
Dicho instrumento consistió en un cuestionario compuesto por un total de 55 preguntas,
orientadas a relevar información referente a aspectos personales, formación académica de
grado y posgrado, desempeño profesional, producción científica, acceso a subsidios para
investigación y participación en instancias de decisión, por parte del conjunto de los
investigadores consultados. En el diseño del cuestionario se utilizó una combinación de
preguntas cerradas y abiertas con la intención de obtener no sólo información objetiva de los
aspectos antes mencionados, sino también indagar aspectos subjetivos, tales como opiniones
personales y valoraciones.

En la elaboración del cuestionario se tuvo en cuenta, además de los aspectos mencionados en


el documento metodológico del presente estudio, el instrumento diseñado por la Unión
Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP), aplicado durante el 2001 y la opinión de
diversas investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de
Buenos Aires que fueron consultadas.

Este grupo de investigadoras pertenecen a algunas de las disciplinas que conforman la


estructura académica de dicha facultad (Biología, Ciencias de la Atmósfera, Computación,
Física, Matemática) y participaron además en la difusión del cuestionario, aportando una red
de contactos con investigadores de otras instituciones.

La aplicación del cuestionario se realizó por medio de correo electrónico y página web de la
FCEyN – UBA, es decir que fue autoadministrado por los investigadores/as, lo cual
prácticamente garantizó el anonimato de quienes respondieron. La utilización de medios
electrónicos para su aplicación posibilitó también la participación de investigadores de una
amplia zona geográfica.

Se obtuvieron 290 respuestas. Si bien la muestra no fue seleccionada al azar y se reconoce que
puede no ser estadísticamente representativa de la población total de investigadores/as y, por
la tanto, la imposibilidad de realizar generalizaciones a partir de sus resultados, creemos
igualmente que puede resultar una primera aproximación válida para conocer no sólo la
composición de los distintos sectores y niveles institucionales que conforman el sistema
científico argentino sino también los elementos que actúan facilitando u obstaculizando el
desarrollo de las carreras profesionales científicas para mujeres y varones.

101
Características de la muestra

Como resultado de este esfuerzo se obtuvo un total de 290 respuestas, de las cuales 192
corresponden a mujeres y 98 a varones (Gráfico 1).

Gráfico 1. Distribución por género del cuestionario aplicado a investigadoras/es

Varones
34%

Mujeres
66%

Tal como se puede apreciar en el Gráfico 2, al analizar la edad de los respodentes


encontramos que el mayor porcentaje (37%) se ubica en el grupo de edad entre 30 y 39 años.
Al comparar esta información con la edad de finalización de la carrera de grado, encontramos
que el 89% de los investigadores culminaron esta etapa de su formación antes de los 30 años,
lo cual no ayuda a formarnos una idea del momento de su carrera en que se encuentran al
momento de ser consultados.

Gráfico 2. Investigadoras/es según grupo de edad y género

80%
70%
60%
36%
50%
Varones
27%
40% Mujeres
30% 18%

20% 38%
29%
11% 8%
10% 18%
7% 8%
0%
Hasta 29 Entre 30 y 39 Entre 40 y 49 Entre 50 y 59 60 o más

102
Otro de los aspectos analizados es el lugar de residencia actual. En este sentido, encontramos
que la mayoría de los investigadores encuestados residen en la Ciudad de Buenos Aires (46%)
y si se consideran conjuntamente las localidades del Conurbano Bonaerense y los diferentes
partidos de la Pcia. De Buenos Aires47 esta cifra asciende al 69%. Este porcentaje es
sensiblemente superior al que registra el Ministerio de Educación sobre docentes-
investigadores en universidades nacionales, donde las regiones Bonaerense y Metropolitana
(equivalente a la zonificación realizada con la información del cuestionario) suman alrededor
del 40% del total de investigadores del país. Si bien este dato no es un fiel reflejo de la
distribución geográfica del total de investigadores a nivel país, igualmente puede tomarse
como parámetro debido a que es en ese ámbito (universidad pública) donde se concentran la
mayor cantidad de investigadores.
Lógicamente, esto significa un sesgo en las características de la muestra, pero debido a la
estrategia de aplicación del cuestionario, mencionada anteriormente, no ha sido posible lograr
una distribución más equitativa entre las diferentes zonas del país.

Formación universitaria

Las disciplinas de formación con mayor representación dentro de la muestra que estamos
considerando y tomando la cantidad total de investigadores/as que han respondido son: física
(22%), biología (20%) y matemática y química (11% cada una). Las restantes disciplinas
están representadas en porcentajes menores al 10%. Sin embargo, si consideramos la
representación disciplinar según género encontramos que existen diferencias tales como las
que se observan en el Cuadro 1.

Cuadro 1. Porcentaje de investigadoras/es según disciplina de formación de grado

Disciplina de formación de
grado Mujeres Varones

Biología 22% 16%


Bioquímica 5% 5%
Ciencias Agropecuarias (*) 5% 6%
Ciencias de la Atmósfera 4% 1%
Ciencias de la Salud 3% 1%
Estadística 0% 1%
Física 19% 29%
Geología 3% 2%
Informática 4% 10%
Ingeniería 3% 4%

47
Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la denominación que actualmente recibe la antigua Capital Federal.
La categoría "Conurbano Bonaerense" está formada por los partidos de: Almirante Brown, Avellaneda,
Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham,
Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Malvinas Argentinas, Marcos Paz, Merlo,
Moreno, Morón, Pilar, Pte. Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de
Febrero y Vicente López.

103
Matemática 11% 11%
Química 13% 6%
Ciencias Humanas y Sociales 6% 0%
Sin especificar 3% 7%
Total 100% 100%
(*) En la categoría Ciencias Agropecuarias están incluidos los
siguientes títulos: Ingeniero Agrónomo, Ingeniero en
Recursos Hídricos, Ingeniero Forestal e Ingeniero Agrimensor.

Desempeño profesional

En relación con el desempeño profesional de los investigadores/as se han analizado


distintos aspectos relacionados con el ejercicio de la docencia y con las tareas de
investigación propiamente dichas.

Para la realización de tareas docentes se han considerado aquellos casos en que representa
una actividad adicional para los investigadores respondentes al cuestionario aplicado, pero
no así aquellos en los que representa la única actividad.

Al ser consultados por el ejercicio actual de la docencia universitaria, similares


porcentajes de mujeres y varones han respondido afirmativamente (83% de mujeres y
84% de varones). Cabe aclarar que casi el 75% de los casos mencionados corresponden a
docentes-investigadores categorizados actualmente en el Programa de Incentivos del
Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.

El análisis de los cargos ocupados por estos docentes-investigadores, considerando una


escala que incluye (de menor a mayor rango) las categorías de Ayudante de segunda,
Ayudantes de primera, JTP, Profesor adjunto, Profesor asociado y Profesor titular, nos
permite apreciar como a medida que recorremos la escala de jerarquías el grupo
mayoritario en las categorías más bajas (mujeres) se transforma en grupo minoritario en
las categorías más altas, después de pasar por una instancia intermedia donde
prácticamente se iguala la participación de varones y mujeres (Gráfico 7.).

Gráfico 7. Porcentaje de docentes-investigadores por cargo docente, según género.

104
46% 45%
50%

34% 32%
40%

30% 23%
20% Mujeres
20% Varones

10%

0%
Ayudante de Adjunto Titular
1ra.

Si bien anteriormente se mencionaba una escala de cargos que incluía una cantidad mayor
de categorías que las representadas en el gráfico precedente, en el mismo sólo se ha
considerado una categoría de cada nivel (inferior, medio y superior) por ser las más
representativas y por contar con una participación numérica mayor que en las categorías
intermedias.

La situación descripta con respecto a los cargos docentes se mantiene constante se analiza
conjuntamente con la información referente a la dedicación docente (exclusiva, semi-
exclusiva y simple).

La misma situación se observa al analizar la composición de la muestra por género, según


las distintas categorías ocupadas en el Programa de Incentivos a Docentes-Investigadores
(Cuadro 3.). Mientras que en las categorías inferiores (5 ó C) hay un mayor porcentaje de
mujeres, en el extremo opuesto, es decir en la máxima categoría que se puede obtener (1 ó
A) la relación se invierte y el porcentaje de varones casi triplica al de mujeres. Es
importante esta distinción en la medida en que esta categorización no sólo implica una
diferencia de estatus y reconocimiento a la trayectoria y el desempeño, sino también que
tiene un correlato directo en términos económicos, ya que el monto percibido por los
docentes-investigadores está determinado exclusivamente por la categoría obtenida.

Cuadro 3. Docentes/investigadores según categoría en el Programa de Incentivos y


género

Categorías Programa de Incentivos


Docentes/investigadores
1-A 2-B 3 - 4 -C 5-C
Mujeres 10% 21% 45% 24%

Varones 28% 16% 47% 10%

105
Al indagar sobre los distintos aspectos referentes a las tareas de investigación propiamente
dichas, encontramos en primer lugar que no hay diferencias entre los varones y mujeres de
la población analizada con respecto a la dedicación a las actividades científicas y
tecnológicas, donde el porcentaje mayor está representado por la dedicación exclusiva
(87% tanto de mujeres como de varones). Aquí estamos considerando la dedicación total
real, es decir más allá del aspecto formal que puede estar asociado a un cargo o posición, y
se incluye el tiempo dedicado a tareas de investigación, docencia, extensión y gestión de
unidades CyT.

106
ANEXO 3
Formulario de encuesta

Los items marcados con un asterisco son de carácter obligatorio. La


encuesta no podrá ser procesada a menos que se los conteste.

Información general

0*. Es usted:

Hombre
Mujer

1*. Año de nacimiento:

2*. Lugar de residencia habitual (indicar ciudad y provincia):

3. Estado civil:

Soltero/a (pase al punto 5.)


Casado/a o unido/a
Divorciado/a - Separado/a:
Viudo/a:

4. ¿En qué momento de su carrera se casó/unió Ud. ? (referencia al primer


matrimonio o unión)

Antes o durante la realización de los estudios de grado

Después de finalizar los estudios de grado y antes del posgrado


Durante la realización de los estudios de posgrado
Después de finalizar los estudios de posgrado

5. ¿Tiene hijos?


No (pase al punto 8)

6. ¿Cuántos hijos tiene?

7. En qué momento de su carrera nacieron sus hijos? (Indique Nro. de hijos


en cada casillero)

Antes o durante la realización de los estudios de grado


Después de finalizar los estudios de grado y antes del posgrado
Durante la realización de los estudios de posgrado
Después de finalizar los estudios de posgrado

8. ¿En qué momento realizó la elección de la carrera científica?

107
9. En su decisión sobre la elección de la carrera, ¿estuvo presente alguna
de las siguientes influencias? (Puede marcar más de una opción):

Familia
Prof. en la escuela media
Prof. en la Universidad
Intereses personales
Otros Especificar:

10. ¿Ha considerado la figura de algún científico/a como modelo dentro de


su disciplina?


No (pase a 12)

11. Si su respuesta anterior fue Sí, indique si esa persona era:

Hombre
Mujer

12. ¿Alguno de los siguientes factores ha incidido en el desarrollo de su


carrera científica? (Conteste SI, NO, o NO CORRESPONDE)

Matrimonio / unión:
Hijos:

Si su respuesta fue SI, indicar cómo:

13. ¿En que año comenzó a trabajar en proyectos de investigación?

14. Comparando con sus colegas, ¿cuánto tiempo le llevó establecerse en su


actual posición en la investigación después de la obtención de su último
título?

Más tiempo que mis colegas


El mismo tiempo que mis colegas
Menos tiempo que mis colegas

Formación académica de grado

15. Título:

16. Institución en la que realizó la carrera:

17. Año de ingreso: Año de egreso:

Formación académica de posgrado

18. ¿Ha realizado estudios de doctorado? En caso de no poseer título de


doctor, y no tener previsto obtenerlo, conteste esta pregunta y pase
después directamente a la número 26.

108
No

19. Denominación del título de doctorado obtenido (o al que aspira):

20. Institución en la que realizó o realiza el doctorado:

21. Año de ingreso: Año de egreso (si corresponde):

22. ¿Contó o cuenta con algún tipo de beca o cargo rentado para la
realización del doctorado?

Sí ¿Cuál?
No

23. Su director de tesis de doctorado es/fue:

Hombre
Mujer

24. ¿Tuvo dificultades para encontrar director/a de tesis?

Sí Especificar:
No

25. Si ha desarrollado actividad posdoctoral especificar lugar y fecha:

Desempeño Profesional

26. ¿Es docente universitario? En caso afirmativo, indique el máximo cargo


docente que tiene, la dedicación y su categorización, si posee, en el
Programa de Incentivos:

Sí No
Cargo y dedicación:
Universidad:
Categorización en el Programa de Incentivos:

27. ¿Trabaja como no docente en alguna universidad? En caso afirmativo,


indique el cargo que tiene y describa brevemente las tareas que realiza:

Sí No
Cargo:
Tareas:
Universidad:

28. ¿Es miembro de la Carrera del Investigador, de la del Personal de Apoyo


o becario de alguna institución como CONICET, CIC, etc.? En caso
afirmativo, indique la categoría que posee y la institución (CONICET, CIC,
etc)

Sí No
Cargo (investigador, personal de apoyo, becario, etc):
Categoría o tipo de beca:

109
Institución:
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):

29. ¿Trabaja como profesional en un organismo publico (por ejemplo, CNEA,


INTI, INTA)? En caso afirmativo, indique el cargo que posee y el organismo
o institución de que se trata:

Sí No
Cargo:
Institución:
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):
Describa brevemente la tarea que realiza:

30. ¿Trabaja en la actividad privada? En caso afirmativo, diga si hace


docencia, investigación o describa brevemente su actividad en caso de no
hacer ninguna de estas dos tareas.

Sí No
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):
Describa brevemente la tarea que realiza:

31. Si su trabajo no se encuentra comprendido dentro de los descriptos en


los items 26-30, por favor describa su actividad:

32. ¿Cumple o cumplió tareas de gestión o dirección?

Sí ¿Cuáles?
No

33. ¿Participa o participó de comités de evaluación de pares o de comités


de selección de becarios o investigadores?

Sí: Especificar:
No:

34. ¿Fue jurado de concursos docentes?

Sí: Especificar:
No:

35. Dedicación total a las actividades científicas y tecnológicas


(investigación, docencia, extensión y gestión de unidades CyT):

Exclusiva:
Parcial:

36*. Disciplina(s) en la(s) que desempeña actividades de investigación (Se


sugiere tomar como parámetro las disciplinas listadas por el CONICET
(http://www.conicet.gov.ar/normativa/tablas/disciplinas_desagregadas.php)
o, en su defecto, las del Programa de Incentivos).

Disciplina 1* (ej: matemática, física, química, etc):


Disciplina 1, desagregada (incluir hasta 3 opciones):
Disciplina 2 (completar sólo si corresponde):
Disciplina 2, desagregada (incluir hasta 3 opciones):

110
37. Cantidad de proyectos de investigación y desarrollo en los que
participó en los últimos 5 años:

Como investigador:
Como director:

38. ¿Forma parte de alguna asociación científica o profesional?

Sí: Especificar
No (saltear pregunta 39)

39. ¿Cumplió tareas de dirección en esta(s) asociación(es)?

Sí: Especificar
No:

40. En los últimos cinco años,¿debió alejarse de su lugar de residencia


habitual por razones de trabajo (ej., campañas, asistencia a conferencias,
visitas científicas a otras instituciones, etc.)? No incluya mudanzas
asociadas a cambios de lugar de trabajo.

Sí: Indicar cantidad y duración aproximadas de los viajes realizados


por año durante los últimos cinco años, aclarando si se trató de viajes al
interior o al exterior del país:
No:

41. A lo largo de su carrera,¿cambió de lugar de trabajo?

Sí: ¿Cuántas veces?


¿Cuántas veces ese cambio implicó una mudanza de su lugar de residencia?

No:

Las siguientes preguntas son de respuesta voluntaria

42. Cantidad de publicaciones científicas durante los últimos 5 años:

Libros Nacionales:
Libros internacionales:
Capítulos de libros nacionales:
Capítulos de libros internacionales:
Trabajos en revistas nacionales con referato:
Trabajos en revistas internacionales con referato:
Trabajos en revistas nacionales sin referato:
Trabajos en revistas internacionales sin referato:
Trabajos en actas de congresos nacionales:
Trabajos en actas de congresos internacionales:

43. ¿Cuántas de las publicaciones en revistas con referato están incluidas


en algún Index (SCI, SSCI, HSCI, Otros)?:

44. ¿Cuántas charlas invitadas dio en los últimos 5 años en los siguientes
ámbitos:?

111
Centros de Investigación Nacionales:
Centros de Investigación Internacionales:
Congresos Científicos Nacionales:
Congresos Científicos Internacionales:
Otros (Especificar):

45. ¿Ha recibido premios o distinciones en los últimos 5 años?

Sí: Especificar:
No:

46. ¿Ha participado del comité organizador o científico de alguna reunión


científica en los últimos 5 años?

Sí: ¿Cuántas veces?


No:

47. ¿Es editor y/o referee de alguna publicación científica?

Sí: Especificar función y tipo de publicación:


No:

48. ¿Ha recibido subsidios para investigación en los últimos 5 años?

Sí:
No: (Pase a 52)

49. Cantidad de subsidios recibidos:

50. Monto total recibido en pesos:

51. ¿Ha solicitado registro de patentes en los últimos 5 años?

Sí: ¿Cuántas?
No:

52. ¿Cuántas tesis de grado ha dirigido en los últimos 5 años? (incluyendo


las que se encuentran en curso)?:

53. ¿Cuántas tesis de posgrado ha dirigido en los últimos 5 años?


(incluyendo las que se encuentran en curso)?

54. Ingresos totales percibidos en pesos en el último año (2001):

55. Otros comentarios que quiera realizar:

Revise los datos y envíelos por e-mail a: [email protected] indicando en


el subject encuesta individual.
Para que su respuesta sea procesada es de carácter obligatorio responder
los items marcados con *

112
113

También podría gustarte