La Participacion de La Mujer en Ciencia en La Arg
La Participacion de La Mujer en Ciencia en La Arg
PROYECTO GENTEC
INFORME FINAL
GRUPO REDES
Daniela De Filippo
Alejandra Serial
E-mail: [email protected]
WEB: www.centroredes.org.ar
Indice
Presentación
VII. Conclusiones
IX. ANEXOS
1
Presentación
El presente trabajo consiste en el informe final del capítulo argentino para la Fase II del
Proyecto GenTEC- Proyecto Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género, una iniciativa
de la UNESCO- Oficina Montevideo (Programa de Ingeniería y Ciencias Básicas) con el
apoyo de la OEI. GenTEC procura apoyar el conocimiento de la situación de la mujer en las
actividades científicas de la región, y sensibilizar a los responsables de las políticas científicas
y tecnológicas acerca de la necesidad de incorporar un enfoque de género en el proceso de
toma de decisiones. En la actual etapa de ejecución, el Proyecto produjo un estudio
comparativo internacional en la región iberoamericana realizado en dos fases entre los años
2000 y 2002. En este informe presentamos una ampliación y profundización de los resultados
obtenidos en la fase I del Proyecto para el caso argentino.
1
Ver en bibliografía las referencias específicas de la literatura consultada y de las bases de datos u
fuentes de información consultadas.
2
mencionados, sino también indagar aspectos subjetivos, tales como opiniones personales y
valoraciones. En total respondieron 290 investigadores e investigadoras de todo el país.
Si bien la muestra no fue seleccionada al azar y se reconoce que puede no ser estadísticamente
representativa de la población total de investigadores/as, constituye una primera aproximación
para conocer los elementos que actúan facilitando u obstaculizando el desarrollo de las
carreras profesionales científicas para mujeres y varones.
La cuarta sección trata sobre un aspecto central: la participación de las mujeres en actividades
de investigación y desarrollo. Se abordan cuestiones tales como el ámbito de trabajo, el sector
institucional de ejecución de actividades (empresas, gobierno, educación superior, ONGs) y la
región geográfica. La hipótesis que subyace a la elección de estos factores es que la
conformación social de los ámbitos de trabajo – incluyendo el patrón de género – es, en parte,
resultado de la transferencia de valores, hábitos y otros elementos socioculturales de los
entornos institucionales y de la sociedad local de inserción. También se ha considerado la
caracterización de la participación femenina según la función de I+D (investigadora, becaria,
personal de apoyo) y según categoría jerárquica en la carrera de investigación (diferentes
niveles de calificación laboral), que habilita al análisis de los procesos de segregación vertical.
En estos casos la hipótesis subyacente es que, por diferentes causas, existe un proceso de
estratificación en las actividades de I+D que genera una mayor concentración de mujeres en
los estratos inferiores de la pirámide social, y que esa participación desciende a medida que se
consideran los status jerárquicos superiores. Como complemento de este tipo de análisis, se
realiza una la identificación de patrones de participación según sexo en la dirección de
instituciones científicas. Luego, en la sección “Las mujeres y la empresa científica” se realiza
un estudio específico sobre género y producción, que constituye una de las áreas de menor
desarrollo y accesibilidad en la información secundaria disponible. En la sección VI se realiza
una focalización particular sobre una selección de problemáticas que afectan el desarrollo de
la carrera científica en las mujeres en Argentina. Finalmente se exponen las conclusiones.
3
I. Las mujeres y la ciencia: algunos elementos para el análisis2
Estos sucesos ocurren por igual en países de diferente desarrollo socioeconómico, con
independencia del nivel de recursos en ciencia y tecnología, aún en aquellos que tienen una
legislación de vanguardia en materia de equidad de género. La consideración de que su
ocurrencia obedezca a factores sociales y culturales vinculados a la discriminación de género
que operen como procesos de exclusión de las mujeres en la profesión científica, y que ello
produzca una perdida de potencial humano que afecte el desarrollo integral de la ciencia, ha
orientado diversas iniciativas académicas y políticas. A partir de aquí se ha tomado conciencia
del escaso desarrollo de estadísticas de ciencia y tecnología desagregadas por sexo o de la
inexistencia de un sistema “armonizado” que permita comparar la situación de las mujeres
entre diversos países, requisito indispensable para la realización de diagnósticos apropiados
y, consecuentemente, para la definición de acciones que reparen situaciones de inequidad y
que eviten la pérdida de talentos para la ciencia. Esto supone una redefinición teórica, y
política, del concepto de sexo.
El concepto de género no solo designa a las categorías “femenino y masculino” como sistema
de organización de la diferencia sexual, sino también permite explicitar las funciones
normativas y descriptivas de esa clasificación, y el carácter relacional de las identidades de
género3. En los actuales estudios de género, como en buena parte de los estudios sociales
sensibles a la diferencial situación de las mujeres en la vida social, cultural, política,
científica, etc., se utiliza el concepto “género” (en lugar de “sexo”) como categoría
2
Para la elaboración de esta sección se incorporó Débora Schneider.
3
Richard, Nelly (2002)
4
desarrollada para explorar aquello que se entiende como “mujer” y como “varón”. Sin
embargo, este concepto es aún hoy objeto de controversias y discusiones (especialmente
dentro de las teorías feministas) y los significados que se le atribuyen dan cuenta de diferentes
perspectivas teóricas. 4
De los “estudios de la mujer en la ciencia” a los estudios “ciencia y género” hay un repertorio
variado de posturas y orientaciones que en todo caso contienen una insoslayable impronta
política.
A continuación realizaremos una breve exposición de las principales líneas de reflexión sobre
la mujer en la ciencia y la tecnología, incluyendo la lectura feminista sobre la ciencia que ha
cumplido un rol importante en la diversificación de los estudios respectivos. Luego nos
ocuparemos en particular de los enfoques que se ocupan de la cuestión de la participación
diferencial de varones y mujeres en los sistemas científicos, centralmente vinculada al
desarrollo de las carreras científicas. De estos enfoques nos interesa rescatar las principales
dimensiones conceptuales que aparecen en juego en diferentes estudios realizados y las
formas en que son pensados los problemas de la participación diferencial de las mujeres en la
ciencia. En tercer lugar exponemos algunas de las principales evidencias empíricas
encontradas en diversos estudios e incluiremos el análisis de políticas públicas aplicadas para
4
Esquemáticamente podemos mencionar tres aproximaciones arquetípicas: el determinismo biológico, el
constructivismo y el deconstructivismo (Squires, 1999). El determinismo biológico utilizará el concepto “sexo”
para indicar el status biológico de los sujetos, asumiendo el supuesto teórico de que es el sexo biológico el que
determina las características y roles sociales. Esta concepción teórica es evidente en gran parte de los estudios
sociales y representa la perspectiva privilegiada hasta la aparición de las primeras críticas, argumentadas por las
teorías constructivistas en los años 60’s. Desde este segundo punto de vista, es posible identificar un sistema
sexo/género (Rubin, 1975), que asume una dicotomía entre el sexo biológico y los patrones de sexualidad y
comportamiento impuestos por normas sociales y culturales, o género. El sexo es aún asumido como un dato
biológico inalterable, pero el interés para esta perspectiva será la comprensión de lo “femenino” y lo
“masculino” como identidades genéricas socialmente construidas. Hacia fines de los 80’s y principios de los
90’s, distintas teorías (Butler, 2001; Haraway, 1990) evidencian que son las propias prácticas sociales las que
construyen las diferencias sexuales, al convertir las diferencias promedio en diferencias categoriales. En este
sentido, afirman, si es la biología una construcción social y por lo tanto lo son las categorías que utiliza (el sexo,
entre ellas) y si la sociedad es a la vez sensible a las construcciones biológicas, la distinción sexo/género pierde
sentido dicotómico, pues ambas son categorías socialmente construidas. Las teorías deconstructivistas retoman la
noción foucaultiana de discurso (Butler, 2001), y proponen que el género es un medio por el cual el “sexo
natural” es producido y establecido como prediscursivo y previo a la cultura.
5
Para una revisión ver: Fox, Mary Frank en Handbook of Social Studies of Science and Technology (1995)
(sobre el desarrollo de carreras científicas en las mujeres y su relación con el ambiente social y cultural de la
ciencia en los países desarrollados); en el mismo libro también puede consultarse el análisis feminista de Evelyn
Keller sobre la relación género y ciencia, y el de Judy Wajcman referido específicamente a tecnología.
5
atender la problemática de la equidad en la participación en los sistemas de ciencia y
tecnología.
Como se dijo anteriormente, los estudios que abordan las cuestiones vinculadas a la ciencia y
la tecnología desde una perspectiva de género se hallan presentes en el campo
multidisciplinario de los estudios CTS. Esta inclusión obedece a diversas razones, en parte
vinculadas al propio desarrollo teórico de estos estudios, en parte al contexto histórico en el
cual se constituyen. En general se acepta que el surgimiento de este tipo de estudios es
contemporáneo con lo que habitualmente se denomina “segunda ola del feminismo”, durante
las décadas del ’60 y ’70 que coincide a su vez con un momento clave en la historia de la
lucha de las mujeres por acceder al conocimiento.7 La inclusión de los estudios de género en
el campo CTS no implicó necesariamente una postura “feminista” o un “enfoque” de género8.
Dentro de esta perspectiva se ubican los estudios sociohistóricos que procuran caracterizar la
subrepresentación femenina en la ciencia, así como también la identificación de las
modalidades históricas en que se produce la participación de las mujeres en actividades
científicas, en términos de roles y tareas desempeñadas; los diagnósticos para la
caracterización socio-demográfica de los sistemas de ciencia y tecnología de los países,
conteniendo indicadores específicos para identificar las particularidades de la representación
masculina y femenina; el análisis de la participación de mujeres en el mundo laboral y
educativo, tomando la especificidad del complejo institucional de CyT de un país como
ámbito de trabajo, y tomando la especificidad del sistema de educación superior y de la
formación de posgrado (particularmente doctoral) como indicador de inserción social.
Por otro lado, corresponden a este enfoque las investigaciones que refieren a la problemática
de la “equidad”. En este tipo de investigaciones convergen por un lado, el objetivo de lograr
mayor equidad para las mujeres en el ámbito científico y por otro, bajo el convencimiento de
que aquellos aspectos que obstaculizan alcanzar dicha equidad pueden ser modificados, el
objetivo de diseñar estrategias que permitan la eliminación de distintas formas de
discriminación.
6
Tomado de Harding (1996), González García y Pérez Sedeño (2002 ) y Barral y otros (1999).
7
Pérez Sedeño (2002) señala éste como un 3er. momento, que es antecedido por un primer momento que va
desde el Renacimiento hasta el siglo XVII caracterizado por el acceso de las mujeres a la educación elemental,
y un segundo momento en la segunda mitad del siglo XIX cuando se plantea el acceso de las mujeres a las
instituciones de educación superior y a las academias científicas
8
Pérez Sedeño (2002 op. cit.), señala que respondió en la mayoría de los casos a un intento de ser “políticamente
correctos’
6
Forman parte de los esfuerzos realizados en este sentido iniciativas tales como: rescatar
figuras de mujeres científicas, olvidadas por la historia de la ciencia; propuestas educativas
tendientes a lograr reformas curriculares que contemplen, tanto en los contenidos, materiales,
estrategias didácticas, etc. (aspecto formal del currículum) como en las actitudes,
comportamientos y expectativas de los profesores (currículum oculto), los intereses,
experiencias y modelos para niñas y niños; investigaciones sobre los distintos mecanismos de
exclusión y/o discriminación de las mujeres en las instituciones científicas, así como también
la caracterización de las barreras de acceso, explícitas o implícitas; y una importante cantidad
de estudios que dan cuenta de la inferioridad numérica de las mujeres en ciencia.
Otras investigaciones pueden ser ubicadas en el ámbito del análisis sociológico de la ciencia
en diferentes etapas del proceso del conocimiento. Los estudios constructivistas referidos al
“momento” de la producción han dado cuenta de la particularidad del género en la
conformación social del conocimiento científico y tecnológico. En esta dirección se ha hecho
referencia a la masculinización o feminización del conocimiento científico y tecnológico.
Desde el feminismo, se ha focalizado en los sesgos sexistas y androcéntricos en las teorías y
prácticas científicas presentes en todas las etapas del proceso de investigación y se ha puesto
en tela de juicio la posibilidad misma de existencia de las ciencias puras, es decir, libre de
valores. Partiendo de la constatación de que la investigación científica se ha desarrollado de
manera sesgada, atravesada por los valores habitualmente asociados al género masculino,
desde esta perspectiva se plantea, ya no la disyuntiva entre investigación independiente de
valores o marcada por éstos, sino la posibilidad de diferenciar entre valores sociales que
incrementan la objetividad y los que la disminuyen. Así, algunos tipos de investigaciones
explícitamente marcadas por valores que conllevan fines emancipadores, serían deseables.
Por otro lado los estudios sobre usos sociales, de impacto social de la ciencia y la tecnología o
referidos al “momento” de la aplicación de resultados incursionan en las consecuencias
específicas y diferenciales en hombres y mujeres. Desde una mirada feminista, focalizando
las consecuencias sociales del antropocentrismo en la ciencia, Harding se refiere a “usos y
abusos sexistas de la ciencia y la tecnología” para conceptuar a las investigaciones orientadas
a mostrar la forma en que la ciencia y la tecnología son, a menudo, utilizadas como
instrumentos para llevar adelante proyectos sexistas, clasistas y racistas (políticas
reproductivas, formas de discriminación laboral, modelos de maternidad y roles familiares
respaldados científicamente). Cuestiones tales como la distinción entre usos adecuados e
inadecuados de la ciencia, la posibilidad de existencia de una investigación científica pura y
libre de valores, que pueda diferenciarse de sus usos sociales han estado emparentadas con
esta mirada sociológica.
7
en sí sino su aplicación y por esa razón el problema queda circunscripto a la ‘mala ciencia’.
También se sostiene que las normas metodológicas se aplican sólo a la comprobación de
hipótesis e interpretación de datos –contexto de justificación- y no al contexto de
descubrimiento, por lo cual se le critica no considerar que el sesgo androcéntrico está desde la
selección de los problemas a investigar y en la definición de qué es lo problemático de esos
fenómenos. Desde esta línea teórica se presupone que el método científico es capaz de
eliminar los sesgos.
- Punto de vista feminista: En su formulación original encontramos dos supuestos: que todo
conocimiento es situado y que el sistema de referencia que parte de la experiencia de las
mujeres es privilegiado porque proporciona un punto de vista que permite lograr un
conocimiento más profundo del mundo natural y social.9 De esta manera, la posición
dominante de los hombres en la vida social se traduce en un conocimiento parcial y perverso
mientras que la posición subyugada de las mujeres abre la posibilidad a un conocimiento más
completo y menos perverso. Análisis posteriores en esta misma línea han reconocido la
necesidad de incorporar también otros factores que intervienen y se entrecruzan en las
relaciones sociales, como raza, clase y cultura. El empirismo feminista y el punto de vista
parecen afirmar que la objetividad no ha podido ni podrá incrementarse mediante la
neutralidad de los valores, pero sí con un compromiso con valores y proyectos
emancipadores.
- Posmodernismo feminista: Desde este enfoque teórico se niegan los supuestos de las dos
posturas anteriores e impera un profundo escepticismo respecto de los enunciados universales
acerca de la ciencia y del sujeto, entre otros. Se propone adoptar un enfoque adecuado para
investigar las fragmentadas identidades que crea la vida moderna, basado en la solidaridad
entre esas identidades y entre las políticas que crea, que han permitido formular nuevas
cuestiones sobre la ciencia y han abierto un espacio para la reflexión y discusión, y a la vez de
mayor escepticismo respecto de la posibilidad de reforma de la empresa científica.
Los estudios sobre la participación de las mujeres en los sistemas de ciencia y tecnología han
sido desplazados “políticamente” en las agendas feministas por los estudios de mayor
contenido epistemológico. Sin embargo, en muchos países aún no ha sido resuelta la brecha
informativa que dificulta el conocimiento de la situación de las mujeres, razón por la cual no
se disponen de parámetros actualizados y confiables para elaborar diagnósticos que sean el
soporte de políticas específicas. Esto ocurre particularmente en los países latinoamericanos
9
Magallón Portolés en Barral y otros (1999 op. cit.),
8
que adolecen de una dificultad estructural en la construcción de indicadores que vuelvan
visibles la diversidad de la situación de género.
La profesión científica es sin duda un tipo muy particular de profesión “moderna” a la que se
suma un ethos o idealización específica y una carga simbólica muy fuerte en el proceso de
adquisición de las credenciales básicas para la pertenencia a la comunidad profesional. Junto a
los aspectos representacionales y subjetivos presentes en toda profesión -y que convergen en
la adquisición de una “identidad”- pueden identificarse aspectos biográficos y sociales
objetivados en el recorrido de diversas trayectorias de trabajo, empleo y formación Estos
circuitos educativos y laborales están fuertemente condicionados por diversos factores, entre
ellos, el sexo, particularmente en profesiones históricamente “masculinas”, como es el caso de
la ciencia. 10.
Apelando a la imagen de Athena -figura mítica griega con elementos femeninos y masculinos
en su identidad- se ha procurado representar los dilemas que enfrenta la mujer científica
contemporánea al afrontar sus decisiones como mujer en un mundo dominado por el ethos
masculino.11 De allí que el desarrollo de la carrera profesional científica sea un territorio
paradigmático para el análisis de la situación de la mujer.
10
Respecto al análisis de trayectorias laborales y género, ver el número especial de la Revista Mexicana de
Sociología nro. 2 vol. LXIII de abril-junio 2001, en particular los trabajos de Alfredo Alfaro sobre las ingenieras
de la industria maquiladora, y el de Mercedez Blanco sobre mujeres de sectores medios en la ciudad de méxico,
que incuye algunos casos de mujeres en las ciencias “duras”.
11
Etzkowitz y otros (2000)
12
Etzcowicz op cit
13
González García y Pérez Sedeño (2002 op. cit.)
9
Respecto a la existencia de barreras institucionales, hay una importante acumulación de
estudios sociohistóricos que dan cuenta de un primer nivel de exclusión. Se ha señalado que
hasta fines del siglo XIX y principios del siglo XX, las mujeres no accedían ni permanecían
en las instituciones científicas (universidades y academias europeas y norteamericanas) si bien
no se observaban normas explícitas al respecto. La explicación privilegiada para esta situación
es la de la institucionalización propia de la actividad científica y de las organizaciones que la
componen. Los procesos de institucionalización en cada época son coherentes con las normas
y usos sociales vigentes: en una sociedad política e ideológicamente masculina, las
organizaciones científicas debían serlo también, y allí radica la segregación no explícita pero
sí formal de las mujeres de la actividad científica.
Tal como señalan Gonzalez García y Perez Sedeño (2002) “Con el nacimiento de la ciencia
moderna se repite -y podríamos decir que a partir de aquí toma carta de naturaleza- la
siguiente norma doble: la mujer es admitida en la actividad científica prácticamente como
igual hasta que dicha actividad se institucionaliza y profesionaliza; y el papel de una mujer en
una determinada actividad científica es inversamente proporcional al prestigio de esa
actividad (según el prestigio de una actividad aumenta, disminuye el papel de la mujer en
ella)”. Justamente el proceso de profesionalización de la actividad científica es el argumento
que utiliza Rossiter para explicar la expulsión de las pocas mujeres participantes de la
actividad científica en los Estados Unidos hacia fines del siglo XIX. Según esta autora, la
profesionalización puede ser vista como “...una reacción deliberada de los hombres,
consciente o no, contra la creciente feminización de la cultura norteamericana, incluyendo la
ciencia, hacia el final del siglo” (Rossiter, 1982 en Harding, 1996: 58).
Por otro lado, se ha abordado el problema desde el análisis del proceso de oferta-demanda
de mujeres en la ciencia. Por un lado, existiría un problema en la “oferta” por una menor
presencia de mujeres en los trayectos educativos pre-profesionales que se resolvería
aumentando el reclutamiento de mujeres en las etapas de formación inicial. La difusión de
modelos exitosos de mujeres científicas entre las niñas y mujeres jóvenes podría estimular el
desarrollo de vocaciones científicas. Por otro lado, se enfatiza en problemas de “demanda”
debidos a la existencia de barreras y resistencias organizacionales al cambio, en este caso, a
la inclusión femenina en ámbitos laborales tradicionalmente masculinos, que operan
independientemente del tamaño de la “oferta” de graduados.
Diversos estudios han identificado los mecanismos informales a través de los cuales se
mantiene y legitima la segregación de hecho de las mujeres en la carrera científica. En el
análisis de los procesos de estratificación laboral, los enfoques de género han procurado
detectar la discriminación territorial y la discriminación jerárquica (Gonzalez García y Perez
Sedeño, 2002). Por medio de la primera, las mujeres científicas son relegadas a tareas
específicas dentro de la actividad científica de cada disciplina, y en todos los casos, estas
tareas coinciden con aquellas consideradas de menor relevancia por la propia comunidad para
la producción de conocimiento (por ejemplo, computar datos, clasificar y catalogar, etc.). La
división sexual de tareas también opera como mecanismo no explícito de asignación de
labores de “productividad” en términos de capital científico, interés e impacto. Por medio de
la discriminación jerárquica, las mujeres se topan en su carrera con un “techo de cristal” y de
esta manera es posible observar cómo las científicas permanecen en los grados inferiores de la
10
carrera al tiempo que presentan las mismas credenciales y habilidades que sus colegas
masculinos, ubicados en los grados superiores.
Otros mecanismos de exclusión que intervienen a lo largo de todas las fases de la trayectoria
científica son:
La competencia –en el sentido de lucha, juego por ganar- es uno de los factores de mayor
peso a la hora de evaluar las barreras que operan contra el acceso de las mujeres que se
sienten identificadas con otro tipo de valores sociales. La selección implica la aplicación de
criterios meritocráticos que identifican a “los mejores” para el sistema educativo superior. Las
comunidades disciplinarias se reservan una cuota decisiva en el control de este mecanismo, y
de este modo mantienen el poder de homogeneidad cultural del grupo. En el campo de las
ciencias naturales y exactas, e ingenierías, pareciera ser un mecanismo ampliamente aceptado.
Estos mismos principios parecen también intervenir en la formación doctoral, etapa decisiva
de socialización científica. Una vez superada la primera instancia de formación universitaria,
la carrera científica transcurre por la etapa crítica de adquisición del doctorado, que es la
credencial básica para la autonomía profesional, y a la vez para el ingreso definitivo en el
11
mundo del trabajo científico. De estudiante, el joven doctor pasará a ser integrante de un
equipo de investigación.
Finalmente, los ciclos vitales tienen una particular incidencia en el desarrollo de las carreras
femeninas. Matrimonios o uniones, hijos, proyectos de maternidad/paternidad, edad, vida
familiar en general inciden de manera variada no solo en la mujer científico sino en el varón,
dado que implican la diversificación de situaciones biográficas. Existen afirmaciones
bastante generalizadas respecto a la relación entre el éxito profesional y las estas diversas
situaciones, como por ejemplo la que indica que el éxito no es compatible con el
cumplimiento efectivo de las responsabilidades familiares, o que el avance acelerado en la
carrera científica en la edad temprana es garantía de éxito (Etzcowitz). Como en el caso de lo
señalado para el caso de los procesos de estratificación laboral, afirmaciones de este tipo se
encuentran en la base de las “cuasi” explicaciones acerca de la exclusión de la mujer en la
ciencia. Para el caso, será necesario determinar empíricamente cuáles son las circunstancias
reales de éxito en la carrera científica.
12
implementación efectiva o potencial, como así también modalidades de acción positiva que se
presentan a continuación.
13
través de un tratamiento diferente en los medios de comunicación y la divulgación de los
logros obtenidos por científicas, entre otros, puede colaborar en la tarea de concientizar
sobre esta forma de segregación que hace ver como incompatibles a las mujeres y la
ciencia.
En primer lugar, los relevamientos que incluyen la variable género en actividades CyT rara
vez son completos ya que la ausencia de datos desagregados por género es un factor
generalizado. Históricamente, en la mayoría de los países los institutos de investigación,
organismos nacionales de CyT y entidades educativas no han producido información
diferenciada por sexo. Para el establecimiento de series temporales largas se dispone de
mayor información en las estadísticas referidas a la participación femenina en el sistema
educativo, lo que permite apreciar que por lo general es recién en siglo XX cuando las
mujeres de la región tienen acceso a la educación formal y que sólo luego de mediados de
siglo la población universitaria femenina se incrementó considerablemente. La mayor
participación de mujeres se da en los niveles secundario y universitario donde, por lo general,
tiende a igualar a la de los hombres.
Durante la Fase I del Proyecto Gentec su obtuvo un diagnóstico preliminar de los países que
formaron parte de esta iniciativa.16 Tomando estos antecedentes pueden señalarse algunas
características generales de la situación de la mujer en la ciencia iberoamericana. A pesar de
16
UNESCO-OEI, Informes del Proyecto Gentec Año 2000 de Argentina, Colombia, México, Paraguay, Uruguay
y Venezuela.
14
las particularidades nacionales, el contexto de la región imprime características comunes a
todos los países.
En los últimos años, ha sido posible obtener datos agregados de todos los países, pero para un
reducido número de indicadores (principalmente indicadores de personal). Para el año 2001,
un panorama general de la región realizado sobre la base de 14 países iberoamericanos y, a
modo comparativo, de Estados Unidos, muestra que entre los investigadores de los distintos
países se registra un piso del 20 % en la participación femenina, a partir del cual se presentan
diversas situaciones que en ningún caso lleva el techo de esta participación más allá del 50%.
De todos modos, sólo en tres países (Argentina, Paraguay y Uruguay) se registra una situación
de equilibrio entre la cantidad de investigadores e investigadoras. En el resto de los países, la
presencia masculina es mayoritaria. Países de un alto desarrollo económico como España y
Estados Unidos registran algunas de las participaciones más bajas de mujeres entre su
personal de CyT.
17
Una excepción notable es Estados Unidos, con un patrón de estabilidad particularmente marcado en el sector
de las investigadoras.
15
Investigadores por sexo, 2001*
Estados Unidos
Ecuador
España
Honduras
Panamá
El Salvador
Colombia
Trinidad y Tobago
Brasil
Bolivia
Uruguay
Venezuela
Portugal
Argentina
Paraguay
0% 15% 30% 45% 60% 75% 90%
Tomando la situación específica del personal de apoyo, para aquellos países que lo informan,
se presentan dos situaciones. En 4 casos, hay una mayoría de mujeres entre el personal de
apoyo, o bien, una situación cercana al equilibrio que mejora los niveles de participación
registrados en el sector de investigadores y becarios. En los 4 casos restantes no hay cambios
significativos respecto a la modalidad de participación. Esta observación podría generalizarse
para señalar una tendencia al crecimiento de la participación femenina en el sector del
personal de apoyo en aquellos países donde se registran diferencias respecto al sector de
investigadores.
16
registran, sin embargo, una tendencia al crecimiento de la participación
femenina a lo largo de los últimos años.
Considerando los procesos de segmentación vertical, esto también ocurre en los países de la
región. Resulta llamativo que a pesar de que el incremento del número de mujeres en el
Sistema CyT es sostenido, pocas se desempeñan en mandos medios o superiores ya que la
mayoría de los directivos siguen siendo hombres. Finalmente, otro aspecto de común
ocurrencia es que el sector institucional donde se desempeñan mayor número de mujeres es el
ámbito público en todos los países.
17
II El Contexto nacional
18 Fuentes consultadas para esta sección: Página web del Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos-INDEC; Subsecretaría de la mujer. Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio
Internacional y Culto (1999); Correia, María (1999); Colombo, Di Marco y Gogna (1988) ver
bibliografía .
19 En 1991 alcanzaba los 32.615.528 habitantes
18
reproductivo con el productivo, pero además relacionado con la generalización de formas de
contratación flexibles.
En relación con la escolaridad de la fuerza de trabajo femenina, puede afirmarse que el 20%
de las mujeres integrantes de la PEA tiene un nivel de instrucción superior o universitario
completo, duplicando la participación de los hombres activos en esta franja. En términos
generales diversos estudios han mostrado que las mujeres tienden a tener mejor nivel
educativos que los hombres, pero que las posibilidades de capacitación a lo largo de la vida
laboral son mejores para los varones que para la mujeres, en parte por las limitaciones que
afectan los múltiples compromisos domésticos femeninos, en parte porque a las mujeres se le
asignan tareas de menor importancia o que ofrecen menores posibilidades para la promoción.
De este modo, con el tiempo las mujeres van parte de este perdiendo capital inicial y no van
accediendo al capital “social” que se acumula con el acceso a redes de información
estratégica, derivando en una menor representación en las posiciones de mayor poder y
capacidad de decisión
En líneas generales, la mayor parte de las instituciones de ciencia y tecnología que existen en
la actualidad fueron creadas hacia fines de los años cincuenta. La excepción, sin duda, son las
universidades nacionales, que han constituido el espacio privilegiado para la investigación
científica desde comienzos de siglo, junto con los observatorios y museos (en particular los de
La Plata y Córdoba) fundados a fines del siglo XIX.
19
Así, en 1956, se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto
Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Posteriormente, en 1958, fue creado el Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). A partir de entonces, el
desarrollo del sistema ha seguido un crecimiento discontinuo que refleja los vaivenes
institucionales que han caracterizado la historia argentina contemporánea. A pesar de que la
creación de las instituciones dedicadas a la ciencia y la tecnología ha sido el producto de una
voluntad de planificación y de intervención general del Estado sobre las actividades
científicas y tecnológicas, la lógica de aquellas acciones ha sido interpretada como expresión
de un modelo “espontáneo” de expansión institucional, en el que los elementos de relación y
complementariedad de cada componente no fueron planificados de manera articulada. Así,
cada organismo fue respondiendo a las convicciones que, respecto de cada sector, fueron
expresando ciertos actores significativos en cada área de aplicación y de actuación de las
políticas.
De este modo, el INTA y el INTI fueron creados con la misión de dar apoyo tecnológico al
sector productivo correspondiente. El CONICET es, tal vez, la mejor muestra de un proceso
que ya a finales de los años sesenta fue caracterizado como “imitativo” y posteriormente se lo
denominó “transferencia de modelos institucionales” o, más directamente, como la
importación de formas de organización institucional. El CONICET fue concebido como un
instrumento para promover la investigación científica en las universidades, inspirado en el
modelo del CNRS francés. Al igual que el CNRS, al CONICET se le encargaron diferentes
niveles de actuación de política: planificación y coordinación por un lado, promoción por otro. Y
también, al igual que su inspirador, jamás pudo cumplir con su primer objetivo.
Esta situación es posiblemente el motivo por el cual, diez años más tarde, se creó, en un nivel
más alto que el CONICET, el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (CONACYT). Este
órgano tuvo corta existencia, pero su Secretaría Ejecutiva (SECONACYT) devino, con el
correr del tiempo, en la actual Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECYT), órgano máximo
de política científica y tecnológica. La oscilación política que repercutió en el funcionamiento
general del sistema ha provocado asimismo un ascenso y descenso en el grado de importancia
relativa de ciertas instituciones.
Por su parte, el CONICET ha ido incrementando en las últimas dos décadas su participación
en el presupuesto nacional de ciencia y tecnología, y su volumen. Esto se debe a que, en
términos institucionales, cumplió con eficacia una de sus funciones (la de realizar investigación
a través de sus propios investigadores y centros) en desmedro de otras. En la práctica, esto
significó un giro, desde la promoción hacia la ejecución de I+D, que comenzó con la creación, en
1960, de la “carrera del investigador”. Esta fue concebida inicialmente como un cuerpo de
científicos a los que se asignaba lugar de trabajo en las universidades, permitiendo así que éstas
tuvieran una planta de investigadores a tiempo completo. Aunque más flexible en sus comienzos,
la “carrera” fue adquiriendo con el tiempo la forma rígida de un escalafón similar al de los
funcionarios públicos. El espíritu de cuerpo de los miembros de la “carrera” los fue vinculando
más con la pertenencia al CONICET, que con las universidades de destino.
20
gobierno militar que se instaló en 1976, el organismo creó más de un centenar de institutos
propios, en una estrategia deliberada de sustraer la investigación del mundo universitario, al que
se consideraba contaminado por la actividad política. A partir del retorno del país a la
democracia, en 1983, la tendencia del CONICET hacia la expansión del número de institutos
de su dependencia se ha estabilizado, pero no revertido.
21
Dentro del conjunto de instituciones a cargo de la ejecución de actividades científicas y
tecnológicas, se destacan las instituciones del ámbito público, entre las que se ubican los
institutos y centros de investigaciones gubernamentales y las universidades nacionales. El
gasto total en ciencia en el país ronda los 1.200 millones de pesos, que representa un 0,38%
del Producto Bruto Interno. Hasta fines del año 2001 esta cifra equivalía a la misma cantidad
de dólares. Desde el 2002 una fuerte devaluación del peso triplicó la paridad monetaria.
Universitario
Guberna Privado no
Año Total mental Público Privado Empresarial lucrativo
1997 1466,3 575,3 371 35,8 443,2 41,0
1998 1495,6 588,3 355,2 39,9 467,0 45,2
1999 1481,9 590,9 383,0 32,0 432,9 43,1
2000 1430,0 582,1 397,3 31,4 383,1 36,1
2001 1290,2 534,6 382,5 28,0 309,0 36,1
Los datos de la tabla 1 muestran una característica propia del esquema de desarrollo de la
investigación CyT en la Argentina: la mayor parte de los conocimientos se desarrollan en el
sector público, siendo la participación de las empresas privadas tradicionalmente baja.
Algunas estimaciones recientes, sin embargo, evalúan que el gasto privado en CyT apenas
podría superar el 10% del gasto total. Los problemas de medición (metodológicos, de
definición de conceptos) impiden en este terreno una aproximación más precisa.
Según las cifras oficiales, el personal total dedicado a actividades de ciencia y tecnología es
de casi 53 mil personas. Esta cifra es relativamente alta si se la mide en cantidad de
investigadores por cada mil integrantes de la PEA (2,64 por mil), triplicando el promedio de
la región que es de 0,88 por mil. Si se toma investigadores EJC por cada 1000 integrantes del
PEA la participación baja a 1,67
Respecto de la distribución por función, más del 50% se desempeña como investigador y el
resto se distribuye de manera homogénea entre los becarios, el personal de apoyo y el
personal técnico
22
Función 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Investigadores 21.103 26.484 28.808 30.873 32.544 30.665 32.583 35.015
Becarios 6.361 7.975 8.107 7.381 7.572 7.573 7.183 6.726
Personal de 6.831 6.218 6.996 6.951 7.836 6.157 5.707 5.836
Apoyo
Personal técnico 6.741 4.627 5.510 6.480 7.900 5.276 5.228 5.259
TOTAL 41.036 45.304 49.421 51.685 48.368 49.671 50.701 52.836
Fuente: Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), 2002.
Nota: de 1993-a 1996 datos de la SECYT
Hay una diferencia relevante entre el número de personas físicas y el número de personas en
equivalencia a jornada completa (EJC), dado que una gran parte de los investigadores del
sector universitario fundamentalmente, tienen dedicación a la investigación parcial. Para el
año 2000 se registraron las siguientes diferencias
23
Investigadores por sector, 2001*
100%
75%
50%
25%
0%
Las diferencias de participación del personal según sector de ejecución en personas físicas y
EJC, refuerza la afirmación realizada precedentemente respecto a la presencia de una
relevante proporción de individuos con dedicaciones menores a la investigación en el sector
de educación superior.
En relación con la formación de posgrado, según los últimos datos disponibles, se registran
casi 1000 programas de posgrado en universidades públicas y privadas distribuidos en las
siguientes áreas disciplinarias
24
Tabla 5: Posgrados reconocidos según áreas disciplinarias –año 2002
Areas cantidad
Cs. Sociales 259
Cs humanas 134
Cs. Básicas 67
Cs. De la Salud 299
Cs aplicadas 234
TOTAL 993
Fuente: CONEAU
En los últimos años se han registrado un crecimiento notable de esta oferta, pasando de 792 a
971 en dos años según consta en las solicitudes de acreditación recibidas por la Comisión
Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU)21.
1994 1996
Sector Público Sector Privado TOTAL Sector Sector TOTAL
Público Privado
Especialización 216 87 303 290 130 420
Maestrías 151 94 245 190 125 315
Doctorados 151 93 244 145 91 236
TOTAL 518 274 792 625 346 971
Fuente: CONEAU
Es necesario notar que, así como tradicionalmente la investigación científica estuvo localizada
en las universidades nacionales, lo mismo ocurrió con la formación de posgrado. Sin
embargo, si bien la investigación sigue desarrollándose mayormente en la universidad
pública, durante los últimos años se han expandido de un modo significativo las actividades
de formación de posgrado en las universidades privadas. Por otro lado, si bien los estudios de
posgrado correspondientes a carreras científicas tienen una larga tradición en el país, durante
la última década se ha creado una importante cantidad de posgrados, particularmente en el
nivel de maestría, tanto en las ciencias sociales como en las carreras más técnicas, de
administración. Así, se puede observar que, mientras la cantidad de doctorados permanece
relativamente constante, las maestrías prácticamente duplican su número. Entre 1994 y 1996
la oferta de carreras de especialización creció un 38,60% y la oferta de maestrías un 70%. En
particular, es de destacar que existía, en las últimas disciplinas de las ciencias sociales una
evidente carencia en la disponibilidad de posgrados en el país. Por otro lado, en el mimo
período los doctorados habían disminuido en un 3,27%.
21
Dentro de ese conjunto se cuentan las 176 carreras acreditadas por un órgano de naturaleza
transitoria (CAP) y que fueran refrendadas posteriormente por la CONEAU. Los datos corresponden a
1997.
25
III La formación en ciencias
1. Antecedentes históricos
26
Una breve referencia histórica sobre la incorporación de la mujer en el sistema educativo
argentino permitirá una mayor comprensión de la situación específica de la formación
universitaria actual.22
22
Estas consideraciones se basan Maffia (1998).
23
Según Maffia, a mayor nivel educativo, menor proporción de mujeres docentes (la participación
femenina en el nivel de educación primaria es del 93%, en el nivel secundario desciende al 67%; y en
el nivel universitario desciende aún más: 35%) y menor representación femenina en cargos directivos.
De todos modos debe señalarse que el titulo otorgado por las escuelas normales era habilitante sólo
para la docencia en el nivel primario. En la actualidad dicho título solo se obtiene en institutos
terciarios.
24
Maffia. op. cit., pp. 66.
27
Por último, el acceso de las mujeres al sistema universitario fue un proceso de más difícil
logro. Hacia 1940 sólo el 13% del alumnado de las universidades del país eran mujeres. La
carreras típicamente femeninas eran las ciencias sociales, filosofía y letras y auxiliar de
medicina. Desde entonces, la participación femenina entre el alumnado universitario se
amplió gradualmente: en el período 1941-1978 lo hizo a una tasa de crecimiento anual del
casi el 10 %, mientras que la tasa masculina fue del 5%.25
25
Colombo, Di Marco y Gogna (1988).
28
Estas diferencias están vinculadas, en parte, a la orientación disciplinaria de la oferta
académica de las instituciones. En las universidades que registran porcentajes por debajo del
promedio, tienen una oferta más próxima de las preferencias “masculinas” tradicionales. Es el
caso típico de la Universidad Tecnológica Nacional. También puede mencionarse el caso de
la Universidad Nacional del Centro especializada en ciencias agrícolas y veterinarias con un
48 % de participación masculina. Ver Tabla Nº1.
Al observar las cifras de egresados de las carreras de grado, podemos comprobar que,
globalmente, se repiten los mismos porcentajes que en el caso anterior. (Ver Tabla N° 2). Esto
es significativo porque implica que la participación de mujeres en el sistema universitario se
mantiene relativamente constante en los diversos ciclos hasta su finalización (la deserción se
presenta homogénea por sexos).
Si se compara la distribución porcentual de cada campo del conocimiento sobre el total para
cada nivel de formación (grado y posgrado) se puede advertir que las ciencias básicas -que
concentran el grueso de las carreras típicamente científicas- están proporcionalmente mejor
representadas en el posgrado (11% del total de alumnos de en las universidades nacionales)
que en el grado (3,5 % de los alumnos del mismo sector) en comparación a los otros campos,
por ser carreras con una continuación “natural” en el doctorado. (Ver Tablas Nº3 y Nº5).
Si bien existen datos sobre la matrícula estudiantil de grado discriminada por sexo, no ocurre
lo mismo con la información relativa a carreras de posgrado. No existe información
estadística accesible de egresados de carreras de doctorado por sexo en diversos niveles: tanto
en el Ministerio de Cultura y Educación, como en las universidades que otorgan estos títulos,
sino sólo en las unidades académicas específicas de cada universidad. La falta de información
agregada en el nivel nacional de la cantidad de doctores por sexo no permite establecer el
grado de calificación diferencial -y por ende de profesionalización- de la fuerza de trabajo
científica en mujeres y hombres.
29
representatividad importante de las tendencias nacionales. Entre los 8.809 estudiantes de
posgrado registrados en el año 2.000 (alrededor de l38% de la población estudiantil de
posgrado del total de universidades públicas) hay un 40% de varones y 59% de mujeres. Las
unidades académica con mayor presencia femenina entre su alumnado de posgrado son
Psicología, Filosofía y Letras, Farmacia y Bioquímica y Odontología, en ese orden. Por el
contrario, las unidades académicas con mayor presencia masculina entre su alumnado de
posgrado son: Ingeniería, Agronomía, Cs Económicas y Cs Veterinarias. (Ver Tabla N° 4.)
- Comparando los datos de participación por sexo en el posgrado con el grado se destaca
una mayor participación femenina en ambos casos, pero más acentuada en el caso del
posgrado, lo que parece confirmar lo señalado como una tendencia general en el
comportamiento educativo de las mujeres en Argentina, en el sentido de una mayor
formación relativa.
- Por otro lado, puede establecerse a partir de estos datos un cierto perfil de orientación
disciplinaria preferencial de varones y mujeres en el país en materia de posgrado.
Para analizar la situación específica del doctorado, como muestra se han obtenido datos de la
facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Los datos corresponden a egresados de
programas de doctorado entre 1996 y 1999.
Durante el período 1996-1999 han egresado 413 doctores de los cuales el 55% son mujeres.
La distinción disciplinar muestra que en el período indicado las disciplinas con mayor
cantidad de graduadas fueron Ciencias de la Atmósfera y Biología. En la primera se registró
un 81% de doctoras, aunque su cantidad total al ser tan escasa, resulta poco significativa. En
Biología, en cambio, el 61% de egresadas adquiere relevancia, ya que esta disciplina
concentra casi la mitad de los doctores de la facultad. Se advierte además en la muestra
disponible que matemática y física son las disciplinas con menor cantidad de egresadas. Es
importante retener esta distribución por disciplina para compararla más adelante con la
participación femenina en la investigación en esas mismas áreas. (Ver Tabla N° 6).
30
plano material, simbólico y social) el tipo de interacciones que establezca un joven con sus
profesores y la constitución de lazos de discipulado.
Todo ello confluye en la definición de estos ámbitos como oportunidades estratégicas para
todos quienes allí confluyen. El peso de la representación femenina incidirá,
consecuentemente en la orientación e impacto que presenten estas oportunidades,
particularmente en relación al acceso de las mujeres a este nivel de formación y al éxito en la
obtención del titulo. En dirección a identificar que situación de base se registra en le país en
materia de acceso a las mujeres a estos ámbitos de decisión y poder en la comunidad
científica, se han analizado la composición de los planteles de una muestra de más de 300
carreras de posgrado presentadas para su acreditación ante el Ministerio de Educación.
La distribución por sexo en la dirección de estas carreras indica una participación femenina
que ronda el 25%. Las mayores proporciones aparecen en las comisiones académicas de
doctorados, y las mínimas en la dirección de Maestrías. (Ver Tabla N° 7).
Gráfico Nº 1
31
Participación de mujeres en la dirección de doctorados según
campo disciplinar
Humanidades
Ciencias Sociales
Ciencias Médicas
Hombres
Ingeniería y Mujeres
Tecnología
Ciencias Exactas y
naturales
Agronomía
Gráfico Nº 2:
32
Participación de mujeres en la dirección de
Maestrías según campo disciplinar
Humanidades Hombres
Ciencias Médicas
Ingeniería y Tecnología
Agronomía
Es notorio, además, que en todos los campos del conocimiento la presencia femenina en las
Comisiones Asesoras se da mayoritariamente en los casos en que la dirección está también a
cargo de una mujer profesional. Sólo en dos ocasiones (menos del 1%) se presentan carreras
dirigidas por mujeres y con una comisión íntegramente formada por hombres.
33
ANEXO ESTADISTICO CAPITULO III
34
Tabla N° 2: Egresados de grado en las Universidades Nacionales. Participación porcentual
de hombres y mujeres Egresados por sexo.
35
Tabla N° 3: Alumnos y Egresados de grado por ramas de estudios en las universidades
Nacionales (año 1996) y Privadas (año 1998)
36
Tabla N° 5: Alumnos y Egresados de posgrado por campo del conocimiento en las
Universidades Nacionales (año 1997)
UNIV. NACIONALES
Ramas de estudio Alumnos Egresados %
Ciencias aplicadas 4.131 242 5,85
Ciencias básicas 2.630 269 10,22
Cs. De la salud 6.298 535 8,5
Cs. Humanas 4.256 229 5,4
Cs. Sociales 6.004 398 6,63
TOTAL 23.319 1673 7,17
37
IV. Participación de las mujeres en actividades de investigación y desarrollo
La ciencia y la tecnología implican el desarrollo de una variedad de actividades. Los manuales
metodológicos, como el Manual Frascati de la OCDE, incluyen dentro de las actividades
científicas y tecnológicas (ACT) a:
Cada una de estas actividades son el contenido principal de ámbitos de trabajo. La ciencia, y
la tecnología se constituyen en la actualidad como ámbitos profesionalizados de actividad
laboral, con instituciones específicas donde se llevan a cabo, pautas de desarrollo de las
capacidades requeridas para cumplir eficazmente con sus propósitos, y sistemas
institucionalizados de retribuciones materiales y simbólicas. En definitiva, si bien se
diferencian en muchos aspectos de otras profesiones, estas labores convergen en mayor o
menor medida en un mercado de trabajo. En América Latina ha sido señalado que los
mercados académico y científico observan un desarrollo menor o diferente de lo que ocurre en
los países centrales, con lo cual las prácticas profesionales y las reglas que regulan la
actividad son algo diferente a lo observado en las profesiones modernas.
26 En esta misma dirección, también se incorporarán en otras secciones del informe temáticas tales como las trayectorias laborales y profesionales, y la
movilidad ocupacional
27 Vale la pena destacar la ausencia de información diferenciada por sexo o el atraso en su incorporación en las estadísticas nacionales de todo tipo y no
sólo las relativas a CyT.
38
En el país, las mujeres registran una participación importante en el sistema científico y
tecnológico frente a lo que puede observarse en otros países. En la sección I se han presentado
algunas cifras comparativas que ubican la participación femenina en el personal de CyT de
Argentina como uno de las más altas de la región americana, incluyendo Estados Unidos,
llegando casi al 50 %. Aplicando un mirada retrospectiva, se observa que la participación de
las mujeres en actividades de I+D en la Argentina fue creciendo durante los últimos años.
Mientras en 1993 sólo un 37% era personal femenino en la actualidad esta participación ha
observado un importante crecimiento. En el año 2001 entre los investigadores y becarios
había un 49 % de mujeres. (Ver tabla 1)
El sector de becarios ha tenido históricamente una proporción mayor de mujeres que el sector
de investigadores. Los datos disponibles para el período 1997-2001 muestran la misma
tendencia general a un crecimiento de la participación femenina, pero con un crecimiento más
acelerado en el caso de las becarias, ya que en este sector la participación de las mujeres pasó
de un 46% en 1997 a un 53,6% en la actualidad.
Esta mayor presencia femenina en los trayectos formativos iniciales en la ciencia también se
ve reflejada al analizar la composición de las edades del personal científico en el país, con una
moderada tendencia hacia una participación mayor de las mujeres jóvenes en el total del
personal femenino en relación a lo observado en el sector masculino. Esta tendencia puede
revelar un proceso más intenso de envejecimiento de los integrantes masculinos en el plantel
de personal científico del país. (Ver Tabla N° 2).
39
Gráfico Nº 1:
50
40
Porcentajes
30
Investigadoras
20
Becarias
10
Otro aspecto relevante consiste en poder determinar si existen diferencias significativas entre
varones y mujeres en relación a las dedicación temporal a las actividades científicas y
tecnológicas. El interés reside en poder confrontar los datos con la hipótesis que señala que
hay mayor concentración de mujeres en cargos con dedicaciones bajas a la investigación.
Según los datos recogidos, la situación es inversa según se trate del sector de los becarios o el
sector de los investigadores. Entre las investigadoras, se registra un 55% de dedicaciones
completas, mientras que entre los investigadores este porcentaje asciende al 61%. En el caso
de los becarios la mayor participación masculina se registra en las dedicaciones parciales.
(Ver Tablas N° 3 y 4).
La distribución por sexo de los investigadores varía notablemente según el tipo de institución
en que desarrollan las actividades.
Considerando un sector más restringido, el del personal con dedicación completa se han
podido precisar las siguientes relaciones (para el año 2001):
40
- Entre los investigadores, la participación más baja de las mujeres se verifica en las
empresas con un 30%. En este sector la mayor parte de las actividades se inscriben
más en tareas de ingeniería o de perfil tecnológico; de hecho, la cifra total de casi
2.290 “investigadores” en empresas no parece un dato comparable con el de países
más avanzados, sino que debe ser analizado como el personal que realiza ajustes en
productos y procesos y, en general, actividades de innovación menor. Sólo un pequeño
porcentaje (en un puñado de empresas) podría realmente ser considerado bajo los
parámetros de las actividades de I+D. Por el contrario, las universidades públicas, con
un 55% y las organizaciones sin fines de lucro, con un 46% son el sector más
importante en cuanto a participación de mujeres.
41
Cuando se comparan, entonces, las posibilidades que ofrecen los diferentes sectores
institucionales para la carrera de investigación, parece plausible pensar, por lo tanto, en el
fuerte carácter articulador que tiene la institución universitaria puesto que, en la mayor parte
de los casos, los mismos becarios serán luego incorporados como docentes e investigadores
en esas mismas instituciones. Este aspecto, sin dudas positivo, debe ser analizado junto con
otro aspecto que estos datos no muestran, y que se refiere a la escasa movilidad de los
investigadores en el interior del sistema universitario, y más en general, a través del sistema
nacional de investigación. La permanencia en las mismas instituciones tiene, por lo tanto, su
faz positiva en la garantía de continuidad de los trabajos de los becarios y en la fuerte
retención diferencial de investigadoras mujeres frente a otras instituciones. Sin embargo, este
mismo dato expresa cierto esclerosamiento del sistema, en donde la permanencia en esas
mismas universidades se debe más bien a una estrategia defensiva, frente a la falta de otras
instituciones adecuadas y, en última instancia, a un mercado académico infra-desarrollado.
42
El análisis de la información presentada hasta aquí ha girado en torno a la constatación de una
presencia aceptablemente equilibrada entre hombres y mujeres en el sistema científico
nacional, quizás con algunos sesgos negativos, en ciertas instituciones, pero no muy
significativos por el “peso” de dichos sectores en el sistema. Pero los aspectos más
importantes del análisis de la participación femenina se logran al focalizar en los procesos de
estratificación que permiten apreciar la existencia o no de procesos de segregación y
exclusión de mujeres. A través de un análisis de la distribución del personal I+D en el sistema
científico argentino según su categoría de investigación, se evidencian cambios significativos
en relación con la proporción global de mujeres en el sistema que fuera analizado en las
secciones precedentes.
En el caso del sector universitario público, la categoría de investigación esta determinada por
un escalafón de 4 categorías. Los máximos niveles de formación corresponden a las
categorías “I” (“A” en la antigua denominación) y II (“B”); niveles intermedios corresponden
a la III (“C”) y el nivel inicial a las categorías IV y V (“D”) . Estas categorías rigen entre el
personal docente que realiza actividades de I+D y se aplican luego de una evaluación de los
aspirantes.
Los datos recogidos muestran que a mayor categoría la participación femenina desciende
considerablemente. En el siguiente gráfico se pueden apreciar los valores totales para el
sistema universitario. Mientras que dentro del total de investigadores de máxima formación la
participación femenina sólo alcanza el 28 %, en el sector más bajo asciende al 62 %. La
distribución de los hombres en cada una de las categorías de investigación muestra una
pirámide más armónica que presenta una base hiperensanchada. (Ver Tabla N° 11).
Gráfico Nº 2
7000
6000
5000
4000 hombres
3000 mujeres
2000
1000
0
I-A II-B II-C IV-V-D
43
Otra fuente de información para apreciar la estratificación del personal de investigación según
sexo es la distribución jerárquica del personal de investigación del CONICET. En la Tabla
N°12 se han listado las diferentes carreras (investigador, personal de apoyo y becarios) y
categorías de investigación del organismo, por orden descendente en la escala jerárquica en
cada carrera.
En términos generales, si se considera el total del personal del CONICET hay participación
similar de hombres y mujeres con leve mayoría masculina. Sin embargo, en el interior de cada
carrera la distribución es heterogénea a lo largo de las diferentes categorías. Los datos
referidos a la carrera de investigador (un sector que es equiparable con las categorías I, II y
III del Programa de Incentivos) muestran claramente la existencia de marcadas diferencias de
acceso.
En primer lugar, forman parte de dicha carrera 1.556 hombres y 1.043 mujeres. Esto ya
implica un primer nivel de exclusión dado que se considera al acceso como resultado de una
premiación o reconocimiento especial al científico/a. A su vez, la carrera se compone de cinco
segmentos de gradual nivel de excelencia. La participación de las mujeres desciende a medida
que se asciende en la categoría de investigación. La mayoría de las mujeres (casi 70%) en
dicha carrera ocupan los segmentos más bajos (adjunto y asistente), mientras que en el caso
de los hombres esos mismos segmentos son ocupados por un 45%.
Desde otra óptica puede apreciarse que las mujeres sólo constituyen el 9,6% del total de
investigadores que ocupan el segmento de Investigador superior (máxima categoría) y el 24%
del segmento siguiente.
Gráfico Nº 3
500
450
Varones
400
Mujeres
350
300
250
200
150
100
50
0
Investigador Investigador Investigador Investigador Investigador
superior principal independiente adjunto asistente
44
Si se sigue la evolución de la participación femenina y masculina en la carrera de
investigador en la última década, se advierte que, si entre 1994 y el 2002 la participación
femenina se duplicó en el estrato más alto, aunque esto no significara un cambio sustancial en
la presencia de las mujeres29.
El mismo tipo de distribución que lo registrado para el caso de los investigadores se puede
apreciar en carreras de mayor subordinación, como la de técnico, artesano y profesional, si
bien no en forma tan acentuada como en el caso precedente.
Un caso particular es el de los becarios: a diferencia de lo que ocurre con los investigadores y
el personal de apoyo, hay aquí una leve ventaja relativa de las mujeres en todas las categorías.
Esta situación, sin embargo, no parece un fenómeno propio del CONICET sino que hay que
recordar también la preponderancia de las mujeres en el sector de becarios de investigación en
todo el país.
29
Para un detalle mayor de la evolución en el tiempo ver: Atrio, Jorge (2002) .
45
del total del sistema universitario público, que se encuentra diferenciada por disicplina, tipo
de publicación y nombre de autores. 30
Datos convergentes con este panorama se han encontrado en una muestra de 1.105 personas
(entre investigadores y personal de apoyo) de la Universidad de Buenos Aires, que
corresponden a 199 grupos de investigación de 15 disciplinas seleccionadas, permite observar
la participación diferenciada de mujeres en las tareas de investigación, según la disciplina
científica en la que se inscriban.
Los datos muestran, en el caso de los investigadores, que la presencia de mujeres es mayor en
las ciencias sociales y en algunas ramas de la química (bioquímica y especialidades
vinculadas) Estos datos resultan congruentes con lo que ya se ha observado en el caso de la
formación de grado, y la misma distribución se observa en el caso del personal de apoyo (en
el cuadro: profesionales y técnicos) pero combinándose con la característica, también
señalada, de mayor predomino femenino en funciones de mayor “subordinación”. (Ver Tabla
N° 14).
Poco más del 20% de las UE son conducidas por mujeres y aquí nuevamente se notan claras
diferencias según las áreas, ya que casi el 40% de las instituciones cuyas directoras son
mujeres corresponden a Ciencias Humanas y Sociales.
30
Sobre este punto ver capítulo V en este informe
46
Gráfico Nº 4
50
45
Unidades Ejecutoras
40
Dirigidas por mujeres
35
cantidad de UE
30
25
20
15
10
0
Biología y Salud Humanas y Exactas y Agron, Ing y
Sociales naturales Materiales
Gráfico Nº 5
Mujeres
Hombres
47
Dentro de los campos del conocimiento que cuentan con institutos dirigidos por mujeres, los
mayores porcentajes se encuentran en Ciencias Humanas y Sociales. Aunque también es
significativa la presencia de directoras en Ciencias Exactas, ya que llega al 40%.
Gráfico Nº 6
Filosofía y letras
Psicología
Derecho
Ingeniería
Arquitectura
Veterinaria
Agronomía
0 5 10 15 20
Como hemos mencionado anteriormente, las principales entidades que realizan I+D en el país
pertenecen al sector público. En el ámbito gubernamental se encuentran organismos
dedicados a desarrollar actividades en áreas específicas como salud, energía, tecnologías
agropecuarias e industriales. Entre los más relevantes se encuentran:
48
• Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): posee dependencia directa y
exclusiva del Presidente de la Nación y autarquía administrativa y financiera. Posee
competencia para realizar el diseño, la ejecución, la administración y el control de proyectos y
emprendimientos en materia espacial. El cuerpo directivo central está integrado por 1 director
(hombre). Entre los cargos gerenciales el 28% son mujeres.
31 Hasta el año 2000 estaba a cargo de una mujer, quien había obtenido el cargo por concurso en 1996.
49
ANEXO ESTADISTICO del capitulo IV
Tabla N° 1: Personal de CyT por año y función. Personas físicas y porcentaje de mujeres
40 a 49 3.892 2.958 3.835 3.039 4.059 3.424 3.948 3.517 3.885 3.523
50 a 59 2.376 1.453 2.738 1.847 2.811 1.925 2.829 2.106 2.803 2.208
60 a 69 781 321 905 453 925 475 998 541 1.096 547
50
Tabla N° 3: Cargos de Investigadores de jornada completa y parcial, dedicados a
Investigación y Desarrollo, según género y grupos de edad, al 31 de diciembre de 2000
51
Entidades sin 166 135 301
fines de lucro
Fuente: SEPCYT
Universidades Privadas 13 15 28
Tabla N° 7: Cargos de Investigadores de jornada completa y parcial dedicados a I+D según grado académico
alcanzado al 31 de diciembre de 2001.
Grado 2001
Académico
Varón Mujer
alcanzado
TOTAL 17.39116.347
Universitario 10.824 10.196
Maestría 1.325 1.280
Doctorado 4.777 4.309
Otros* 465 562
52
Tabla N° 8: Cargos de Becarios de Investigación de jornada completa y parcial dedicados a I+D según grado
académico alcanzado al 31 de diciembre de 2001.
Grado 2001
Académico
Varón Mujer
alcanzado
TOTAL 3.119 3.598
Universitario 2.403 2.711
Maestría 47 69
Doctorado 330 400
Otros* 339 418
53
UNR 1098 50 23 0
UNRC 708 58 161 57
UNSAL 1442 58 34 56
UNSE 252 52 30 67
UNSJ 593 47 16 19
UNSL 515 58 43 37
UNSM 63 35 8 25
UNSUR 602 50 169 66
UNT 1490 4 179 17
UTN 426 26 1 0
TOTAL 21526 50 2832 50
Tabla N 11: Distribución del personal I+D en universidades por sexo y categoría.
Categorias
I-A % II-B % II-C % IV-V-D %
Hombres 1025 72 1350 52 1982 39 3335 35
Mujeres 407 28 1262 48 3133 61 6277 65
TOTAL 1432 100 2612 100 5115 100 9612 100
54
Tabla N° 12: Personal del CONICET según categoría y sexo
Fuente: elaboración propia en base a Maffia (1998) sobre datos de Fernández Lemonie y
Lértora Mendoza (1993).
55
Tabla N° 13: Distribución del personal I+D del CONICET por sexo, cargo y región
56
Tabla N° 14: Investigadores, profesionales y técnicos de grupos de investigación
seleccionados por disciplina especifica, por sexo. Universidad de Buenos Aires año 1993.
57
Tabla N° 15: Participación de mujeres en la dirección de Institutos de la UBA
Sociales Humanidades
Cs Económicas Cs. Sociales Derecho Psicología Filosofía y letras
Institutos 5 1 1 1 19
Directoras 1 0 0 1 7
58
V Las mujeres y la “empresa científica”. Género y producción
- Es frecuente encontrar que la producción de los hombres es más numerosa que la de sus
colegas mujeres; esto ocurre también considerando diferentes períodos temporales
32
Mählck, Paula (2001)
33
Sobre este tema ver Webster (2001), Mählck (2001), Mälhack y Persson (2002), Kyvik y Teigen (1996) y
Lemoine, W. (1992).
59
- la disciplina es un factor central en el análisis de la productividad
- Los trabajos de hombres son mucho más citados.
- Los trabajos de mujeres son menos citadas por investigadores hombres
- Las redes y vínculos establecidos entre hombres son más numerosos, frecuentes y sólidas
que lo observado entre mujeres.
- Muchos trabajos similares destacan que la edad es un factor importante para determinar
distintos patrones de producción con mucho más peso que el sexo del científico
- Los factores de productividad se encuentran asociados al tipo de tareas llevadas a cabo por
hombres y mujeres. En los institutos de investigación, las tareas administrativas suelen
ser llevadas a cabo por mujeres, mientras que los hombres se concentran en las tareas de
investigación y esto se refleja en la mayor producción que logran los segundos.
- Se ha encontrado en estudios de países periféricos que los hombres tienden a publicar más
en revistas extranjeras mientras que las mujeres lo hacen en medios locales
- Se ha encontrado que los factores con mayor asociación a la diferencia de productividad
según el sexo, son: la participación en las actividades académicas y la presencia de hijos
pequeños.
Las aproximaciones sociológicas como las descriptas anteriormente que incluyen estudios
cualitativos y cuantitativos han demostrado la importancia del género en la construcción y
reproducción del conocimiento. Sin embargo, a pesar de comprobar que las diferencias de
género influyen en la producción, el análisis de los resultados científicos según género
obtenido a partir de estudios bibliométricos exclusivamente, no resulta tan sencillo. Esto se
debe especialmente, a que los estudios bibliométricos orientados al análisis de la literatura
científica utilizan como principales fuentes de información bases de datos como las del
Institute for Scientific Information (ISI) en las que sólo se menciona a los autores a través de
su apellido e iniciales del nombre. Esta información resulta poco valiosa para identificar el
34
Por ejemplo, en un el estudio realizado por Kyvik y Teigen (1996) sobre académicos de Noruega se comprobó
que las investigadoras con hijos de hasta 10 años eran menos productivas que sus colegas mientras que cuando
los hijos son mayores la producción se tiende a estabilizar: si la edad de los hijos no supera los 6 años, las
mujeres son un 60% menos productivas que los hombres en la misma situación; cuando los hijos tienen entre 6
y 10 años la productividad de sus madres es un 30% menor a la de los hombres con niños de la misma edad.
60
género y es necesario complementar estos datos con otros obtenidos generalmente a través de
métodos cualitativos.35
Desde diversos abordajes los estudios sobre las prácticas científicas que incorporan el factor
de género, ponen de manifiesto que efectivamente hombres y mujeres poseen modos diversos
de hacer ciencia. Esto, como vimos, puede obedecer a factores culturales, sociales o
psicológicos pero es evidente que estas diferencias existen y se reflejan tanto en la estructura
de la organización de los grupos de investigación como en la producción y reproducción de
los nuevos conocimientos que generan y es por lo tanto esencial tomar en cuenta esta variable
si se considera que la ciencia es un producto socialmente construido.
Producción y autoría
La planta de docentes investigadores del sector universitario para el año 1998 era de 16.905
personas de las cuales un 56,67% fueron mujeres y el 43,33% hombres. Durante el año
analizado (1997) el total de artículos en revistas científicas de investigadores del Programa de
35
A pesar de estas dificultades existen algunos estudios que han podido analizar la participación de mujeres en
las publicaciones científicas internacionales. Uno de ellos es el realizado por Webster (2001) quien analiza la
autoría de mujeres polacas en publicaciones incluidas en el SCI durante las dos últimas décadas. Esto fue posible
porque en ese país el 60% de los apellidos definen el sexo de cada persona.
61
Incentivos fue de 17477. Sobre este total se identificó el género de los autores del 45,42% de
los artículos. Este porcentaje fue tomado como muestra para el análisis de la información y
resulta relevante ya que las proporciones de investigadores por sexo, universidad, disciplina y
campo del conocimiento son similares a las que presenta el universo total.
En el mismo año se han producido 1804 libros y 3536 capítulos de los cuales se han
podido identificar los autores de un 75% y 79% de publicaciones respectivamente.
Autores
identificado % %
Tipo de Documento s Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Artículos en Revista 13.582 6131 7450 45,14 54,85
Libro 2.236 1058 1178 47,32 52,68
Capítulo 3.824 1544 2280 40,38 59,62
TOTAL 19.642 8733 10908 44.47 55.53
Como puede observarse en la Tabla Nº 1, más de la mitad de los autores de la muestra son
mujeres. Los mayores porcentajes de autoría femenina corresponden a los capítulos donde
casi el 60% de las publicaciones son elaboradas por mujeres.
Tipo de Publicaci
Documento autores ones Pub/Autor
Revista 13582 7938 0.58
Libro 2236 1353 0.61
Capítulo 3824 2794 0.73
Aunque estos datos pueden indicar que existe una productividad reducida, más de un 60%
de los escritos son de autoría única. La mayor productividad por autor único es la de capítulos
donde el 76% de los escritos es realizado por un autor. (ver Gráfico Nº 1).
62
Gráfico Nº 1
80
70
60
Autor único
50
Autores varios
40
30
20
10
0
Artículos en Libros Capítulos
Revista
Sobre el universo total de publicaciones, poco más de un tercio –en promedio- son escritos
en coautoría. A pesar de ser una proporción poco significativa, este tipo de escrito concentra
un gran número de autores. La distribución por género muestra que la mayor proporción de
autoras de artículos en revistas y capítulos elige las publicaciones individuales como modo de
producción mientras que en el caso de los libros las mujeres representan poco menos de la
mitad de las autorías únicas. (ver Tabla 3).
Al tener en cuenta las variaciones de género según el número de autores se observa que, en
el caso de las revistas –teniendo en cuenta las publicaciones más numerosas- las autorías
femeninas disminuyen a medida que aumenta el número de autores.
La autoría de capítulos no parece tener una tendencia definida pero en los libros, en cambio,
la presencia de mujeres se acrecienta a medida que aumenta el número de autores con el
mayor porcentaje de mujeres en publicaciones de 5 autores. (Ver Tabla 4).
%M %M
Cantidad autoras de autoras de % M autoras
de autores artículos libros de capitulos
1 56.62 46.43 59.07
2 55.7 51.69 64.7
63
3 51.85 57.78 50.36
4 49.86 56.91 63.84
5 57.82 67.37 52.25
6 58.23 64.91 58.82
7 55.46 63.27 79.31
8 34.38 60 25
9 56.25
10 0
11 0
Total 54.84 52.68 59.62
% %
Total de % de Autoras % Autoras
Universidad Investiga muje Artícul Autoras Capítul
Nacional de dores. res os Libros os
Tucumán 1255 68.6 68.64 66.47 80.48
Comahue 546 67.9 67 53 70.37
Jujuy 204 66.7 56.14 72.5
La Patagonia
SJB 200 66.0 52.17
Salta 472 65.3 68.9 93.22 80
Misiones 269 64.7 51.47 80
Rosario 1332 64.5 61.87 61.31 64.58
La Patagonia
Austral 114 64.0 46.88 50 50
Entre Ríos 190 63.7 55.04 90 52.63
Catamarca 313 63.6 55.74
Cuyo 792 61.7 70.54 62.5 65.15
Sur 668 61.2 41.42 56.47
San Luis 573 60.9 63.18 52.38
Mar del Plata 830 60.7 52.69 66.86
Luján 207 60.4 56.33 50 71.67
Buenos Aires 2847 59.8 53.87 51.04 56.5
64
*En la Tabla aparecen las universidades cuya planta de investigadores registra, más del 50
% de personal femenino
Los posibles factores que pueden estar interviniendo en estas diferencias deben buscarse en
las disciplinas de investigación, el tipo de publicaciones y la función que ocupan las mujeres
en los equipos de investigación, dado que no necesariamente el estar en la planta de
investigación de una institución implica tener una participación efectiva en las publicaciones
(a pesar de que pueda implicar un trabajo intenso en el proceso de producción).
Teniendo en cuenta que las publicaciones pueden verse notablemente modificada de acuerdo
a la disciplina de pertenencia de los autores, resulta significativo analizar en qué áreas se
concentra la mayor producción femenina.
Autores % de
de autoría
Disciplina Artículos femenina
Lingüística 389 88.95
Biblioteconomía 24 87.50
Contabilidad 68 80.88
Cs. Salud 113 79.65
Educación 926 77.43
Literatura, Filología 965 73.26
Geografìa 233 70.82
Farmacia 45 66.67
Psicología 688 64.53
Medicina 605 63.47
Antropología 595 63.36
Historia 839 61.86
Biología 1043 58.20
Filosofía 712 57.30
Sociología 530 56.79
Odontología 44 54.55
Demografía 19 52.63
65
% de
Autores de autoría
Disciplina Capítulos femenina
Contabilidad 3 100
Ing. Industrial 7 85.71
Lingüística 144 80.56
Administración 14 78.57
Educación 344 77.62
Psicología 107 75.70
Odontología 8 75.00
Literatura, Filología 415 70.12
Geografìa 173 69.36
Historia 439 66.74
Farmacia 9 66.67
Sociología 371 62.80
Antropología 211 61.14
Demografía 9 55.56
Agronomía 47 55.32
Derecho 120 55.00
Arquitectura 164 54.27
Medicina 85 54.12
Matemáticas 26 53.85
% de
Autores de autoría
Disciplina Libros femenina
Biblioteconomía 9 88.89
Lingüística 128 81.25
Química 26 73.08
Cs. Salud 13 69.23
Educación 192 68.75
Literatura, Filología 219 65.30
Derecho 107 63.55
Contabilidad 12 58.33
Sociología 169 56.80
Psicología 102 54.90
Historia 224 54.46
Geografìa 51 50.98
Antropología 85 50.59
Hay una correspondencia entre el peso del sector femenino en el plantel de investigadores
de una universidad y la composición disciplinaria de las actividades de investigación que allí
66
se llevan a cabo. Las universidades con mayor cantidad de mujeres se encuentran
especializadas en ciencias tradicionalmente consideradas “femeninas”. Tal es el caso de la
Universidad de Tucumán -con una planta de casi el 70% de mujeres y porcentajes similares de
producción femenina- que concentra una amplia cantidad de proyectos en Química y
Biología. Otro ejemplo es la Universidad del Comahue con una importante especialización en
Biología y en Educación 36
Además de las variables consideradas anteriormente, existen otros factores como el origen
nacional o internacional de las publicaciones, que pueden estar vinculados con el género de
los investigadores. Como se aprecia en la Tabla Nº 7 la producción de mujeres se orienta
generalmente a la difusión en medios nacionales mientras que los hombres eligen en especial
medios internacionales.
Total
Tipo de resultado Autores %M
Rev. Nacionales 6650 60.42
Rev. Internacionales 6932 49.50
Capítulo Internacional 1029 51.6
Capítulo Nacional 2795 62.58
Libros Nacionales 1942 53.86
Libros Internacionales 294 44.9
El gráfico siguiente también permite observar que la mayor proporción de mujeres autoras se
concentra en los capítulos nacionales mientras que los hombres lo hacen en libros
internacionales.
Gráfico Nº 2
36
Datos extraídos de una encuesta realizada a las universidades Nacionales en el Marco del proyecto “la I+D
universitaria”1997-2000 Anpcyt- grupo REDES- Buenos Aires Argentina
67
Publicaciones nacionales e internacionales por
género y tipo de resultado
70
60
50
40
30
20 Rev. Nacionales
Rev. Internacion.
10
Capítulo Internacional
0 Capítulo Nacional
Mujeres
%M
Hombres
%H
Libros Nacionales
Libros Internacionales
Los datos presentados anteriormente pueden brindar una primera aproximación al análisis
de la producción por género. Sin embargo, solo reflejan determinadas características de las
publicaciones de hombres y mujeres sin tener en cuenta variables vinculadas con aspectos
personales de los investigadores que pueden influir directamente en sus resultados.
¿Está asociada la mayor o menor productividad científica con el sexo de los investigadores
o con la calificación profesional? Son más productivos los jóvenes? Como repercute el
entorno familiar en la producción individual? En dirección a identificar los factores que
pueden incidir en la producción de hombres y mujeres en esta sección se trabajará sobre la
base de una muestra reducida (290 casos) de investigadores de todo el país y sus
publicaciones, principalmente provenientes de las ciencias llamadas “duras”-donde se
concentran los mayores procesos de exclusión de las mujeres en las actividades científicas- a
quienes se consultó mediante una encuesta sobre diversos aspectos vinculados al desarrollo de
sus carreras científicas. Se pudo establecer, de este modo, algunas asociaciones entre
producción científica y edad, estado civil y maternidad-paternidad e hijos de los
investigadores37.
.
37
Se trata de la encuesta realizada en el marco del presente estudio. Ver prólogo y Anexo metodológico. para las
características de la encuesta
68
Tabla 8: Distribución de la producción por género
En primer lugar, teniendo en cuenta la edad se puede apreciar que el mayor número de
respondentes se encuentra en la franja etaria de menores de 39 años con una distribución
porcentual similar entre hombres y mujeres de las diferentes categorías.
Hombre Mujer
Total Con % Con Total Con % con
Edad Encues Public Pub. Encues Public. Public
hasta 39 46 29 63,04 86 47 54,65
40 - 49 26 19 73,08 56 38 67,86
50 - 59 18 12 66,67 35 27 77,14
60 o más 8 4 50,00 15 10 66,67
TOTAL 98 64 65,31 192 122 63,54
En el gráfico siguiente se puede observar que en los grupos más jóvenes la producción de
hombres es superior a la de las mujeres. Esta situación tiende a equilibrarse y se invierte a
medida que la edad aumenta. Esto podría indicar un retraso de las mujeres en el inicio de las
actividades de publicación y al mismo tiempo muestra que aquellas que logran publicar en
medios internacionales son las de mayor rango y categoría, valores generalmente asociados
con la edad.
69
Gráfico Nº 3
90
80
70
60
50
40
30 Hombre Con Pub.
20 Mujer con Public
10
0
hasta 39 40 - 49 50 - 59 60 o más
Al analizar otros aspectos personales de los investigadores como el estado civil, se observa
que dentro del total de respondentes existe un mayor porcentaje relativo de hombres
casados/unidos que de mujeres. (ver Tabla 10)
Los datos aportados por la encuesta permiten comprobar que las proporciones de hombres y
mujeres son muy similares cuando se analiza el momento de la carrera en que se produce el
matrimonio/unión. En ambos casos esto coincide con las primeras etapas de formación
académica (antes y después de la carrera de grado pero con anterioridad al posgrado).38
38
Informe Proyecto Ciencia, Tecnología y Género de Argentina (2002). Grupo REDES
70
Gráfico Nº 4
100
80
Porcentaje
60 %M
40 %H
20
0
Soltero Casado Divorsiado
A pesar de que este resultado podría revertir la hipótesis anterior, lo cierto es que no se cuentan con datos
sobre edad de los hijos para poder añadir información. Sin embargo, teniendo en cuenta que los mayores
porcentajes de mujeres que publican en revistas internacionales corresponden a las edades más avanzadas,
sería posible pensar que no poseen hijos menores. De todas formas este resulta un punto interesante para
profundizar con datos adicionales.
39
Kyvik Svein y Teigen Mari (1996)
71
3. Comentarios finales
Considerando que la publicación de documentos no es sólo un resultado sino una etapa más
en la producción de nuevos conocimientos, es posible advertir ciertas características y
tendencias diferenciales en el modo en que hombres y mujeres desarrollan sus actividades
científicas. Estas diferencias inevitablemente impactan sobre la producción impregnándola de
las particularidades propias de cada género.
Muchas explicaciones sobre esta tendencia se vinculan con la expulsión de hombres que
migran hacia el sector privado donde los salarios más elevados y las mejores condiciones de
trabajo se convierte en factores muy atractivos. Por otro lado la actividad de investigación
universitaria posibilita participaciones de medio tiempo que resultan más compatibles con las
actividades extras que muchas mujeres poseen en sus hogares y esto es un factor que opera
positivamente a la hora de elegir ingresar o permanecer en este ámbito.
Diversos estudios han puesto en evidencia que las pautas culturales influyen en el imaginario
social estableciendo cuales son los roles “esperados” para hombres y mujeres. Esto hace que
se asocie a la mujer con actividades vinculadas a la educación o al cuidado de la salud y ha
llevado a concluir que es posible observar disciplinas “femeninas” y otras “masculinas”.
Dentro de las primeras se encuentran en general las Ciencias Humanas, Sociales y Médicas
así como también la Biología y Química mientras que las segundas son en general las
Exactas, Ingenierías y tecnológicas.
40
Kyvik. S y Teigen M (1996)
72
Todos estos factores y muchos otros asociados con características psicológicas, definen el
modo de hacer ciencia de hombres y mujeres y hacen que la producción de ambos tenga
también características diversas.
A partir de los datos presentados previamente se pudo observar que existe una tendencia a la
producción en disciplinas diversas por parte de hombres y mujeres lo que implica una
correlación directa entre la disciplina de formación y la producción. Esta pertenencia
disciplinar es también relevante a la hora de analizar el tipo de escrito ya que en general en las
Ciencias Sociales y Humanas –donde predominan las mujeres- los resultados se hacen
visibles a través de libros y capítulos generalmente locales. En las ciencias exactas, en
cambio, la internacionalización propia de estas disciplinas hace que el mejor vehículo de
difusión sean las revistas extranjeras.
Teniendo en cuenta estas particularidades se hace evidente la necesidad de contar con datos
adicionales a la hora de analizar la producción por género ya que un simple conteo de
publicaciones no permite sacar conclusiones sobre los factores que están influyendo en la
diversidad de género.
Así mismo, al considerar que la producción científica es tomada como un factor relevante
para la evaluación personal o institucional, resulta muy reduccionista analizar sólo cifras
globales sin tener en cuenta otras variables.
73
VI Problemáticas específicas para el desarrollo de la carrera científica en las
mujeres
A los fines de poder abordar algunas problemáticas específicas para el desarrollo de la carrera
científica de las mujeres se ha analizado una serie respuestas obtenidas en la encuesta a 290
investigadoras e investigadores de todo el país sobre la que ya se ha hecho referencia en este
informe.
Son ampliamente conocidas las evidencias provistas por los estudios sobre el desarrollo
educativo inicial en niños y niñas, que han mostrado la influencia de ideas tradicionalistas, muy
afirmadas en el entorno familiar y en los diversos ámbitos de socialización escolar, en el
establecimiento de una divisoria de aguas entre alternativas educativas apropiadas e
inapropiadas según los sexos. Estas influencias culturales inciden en el tipo de acercamiento
que puedan tener las niñas hacia las carreras de base técnica –en los niveles iniciales y
secundarios de educación- y posteriormente en la elección de una carrera universitaria de base
científica o tecnológica. La incidencia no sólo se da en la elección de una alternativa educativa
sino también en el proceso de aprendizaje, ya que las nociones internalizadas acerca de la
ciencia y la técnica influyen sin lugar a duda en la capacidad de apropiarse de las herramientas
cognitivas que dichos ámbitos del conocimiento proveen a quienes los practican41.
De este modo, una instancia decisiva en el acceso a la carrera científica, se constituye a partir de
la emergencia de un interés por la ciencia y la investigación que conduce en la elección de
una carrera universitaria afín a este proyecto “vocacional”. En la mayoría de los casos
analizados en este estudio, la constitución de esta elección tiene lugar durante los estudios
secundarios (nivel pre-universitario), particularmente durante los últimos dos años. De todos
modos en una cierta proporción la vocación científica se presenta ya iniciados los estudios
universitarios, implicando o no un cambio de plan de estudios según los casos.
Al analizar las respuestas relacionadas con estos tópicos, encontramos una gran similitud entre
mujeres y varones con respecto a haber realizado la elección de la carrera científica durante la
etapa correspondiente a la realización de los estudios secundarios (mujeres: 60% - varones:
63%), como así también con respecto las distintas influencias recibidas. Entre los factores
mencionados por los investigadores/as, el mayor porcentaje corresponde a “intereses
personales” (49% tanto en mujeres como en varones). Los siguientes factores en orden de
importancia están dados por la influencia de profesores en la escuela media (mujeres: 18% -
varones: 16%) y profesores en la universidad (mujeres: 13% - varones: 14%). En este sentido los
datos obtenidos no nos permiten suponer que haya determinados sesgos en cuanto a motivar de
41
Ver al respecto sección III..
74
manera diferencial a mujeres y varones para que elijan una carrera científica. Igualmente, no
podemos perder de vista que estamos hablando de un determinado grupo dentro del conjunto
total de investigadores/as que, a su vez, expresan una opinión o apreciación personal sobre el
tema. Esta información, más allá de lo valiosa o interesante que nos pueda resultar, no nos
permite por sí misma afirmar que en el sistema educativo argentino se hayan eliminado las
diferencias de expectativas y las tendencias a valorar y estimular en mayor medida a los varones
que a las mujeres, temas a los que se alude habitualmente.
Mientras casi el 90% de los investigadores varones han elegido como modelo a científicos
varones con los cuales identificarse, casi el 70% de las mujeres han elegido también modelos
varones. Por otra parte, sólo un porcentaje minoritario de investigadores varones (11%) han
elegido a mujeres como modelo, mientras que la misma elección por parte de las mujeres apenas
pasa el 30%.
100%
80% 89%
60% 69%
Modelo mujer
Modelo varón
40%
20% 31%
11%
0%
Mujeres Varones
75
Estos datos revelan la importancia de la elección de modelos en la ciencia, y por otro lado el
peso de las figuras masculinas en las idealizaciones que se generan en este proceso.
En concreto, sucesos tales como el matrimonio o la unión, y la llegada de hijos tienen una
incidencia efectiva en la medida que implican para el individuo su vinculación con nuevos
“otros significativos”, nuevos compromisos sociales, y rutinas de tiempo y espacio que se
acoplan a prácticas ya establecidas o inciden y transforman estas prácticas. Un análisis más
detallado de cómo se van desarrollando paralelamente los sucesos de la vida familiar y de la
vida laboral de los científicos permite conjeturar sobre los diversos significados e impactos en
varones y mujeres.
Encontramos que más del 60% de los entrevistados se encuentra casado, aunque se aprecia una
diferencia entre mujeres y varones (mujeres casadas: 61% - varones casados: 76%). Sin
embargo, se observan porcentajes muy similares entre mujeres y varones cuando se analiza la
relación con el momento de la carrera con el que coincide el matrimonio/unión de estos
investigadores, sobre todo en las primeras etapas de formación académica (antes y después de la
carrera de grado, pero con anterioridad al posgrado). Esto nos permite suponer que el
matrimonio no es un factor que sea considerado como un obstáculo en la carrera, tanto por las
mujeres como por los varones, al menos en la primera etapa de formación académica.
La situación con respecto a los hijos se muestra un tanto diferente. Mientras que se pueden
observar porcentajes similares al comparar la cantidad de mujeres y varones que tienen hijos
(67% de mujeres y 63% de varones), cuando analizamos el momento de su formación
académica con el que coincide la maternidad/paternidad de estos investigadores (Gráfico 2)
encontramos que dentro del grupo de mujeres el mayor porcentaje se ubica en la etapa
intermedia entre la culminación de la carrera de grado y antes de comenzar el doctorado;
mientras que entre los investigadores varones ese momento aparece aplazado hasta la
76
culminación del doctorado. Podemos suponer, por un lado, que este fenómeno está motivado,
por el condicionamiento que tienen las mujeres en relación a la etapa fértil de su vida y, por otro,
que es probable que esto represente un retraso en la iniciación tanto de los estudios de doctorado
como de las restantes etapas en la vida profesional.
35%
30%
25%
20% Mujeres
15% Varones
10%
5%
0%
Grado (1) Entre Grado Posgrado (3) Despues del
y Posgrado posgrado (4)
(2)
Debe destacarse que, como característica de la muestra que provee esta información, mientras
un 18 % de los encuestados es menor de 29 años (una etapa no signada centralmente por la
situación maternidad / paternidad), entre un 33 y un 37 % según fueran mujeres o varones, no
tienen hijos, lo que indicaría en principio un ingreso más tardío en el ciclo típicamente familiar.
El impacto de la presencia de hijos en el desarrollo de las carreras científicas esta asociado sin
duda, diversos factores, y no simplemente al sexo. Por ejemplo: a la edad del investigador/a, a la
posición laboral y académica y, como ha sido señalado en otra sección, a la edad de los propios
hijos.
77
Tabla 1: Factores que inciden en el desarrollo de la carrera científica, según género
Los datos confirman las observaciones realizadas por diversos estudios acerca del mayor
impacto (o percepción del impacto) de la situación familiar en la vida laboral de la mujer. La
“doble” jornada laboral femenina (profesional y doméstica) se da por descontado cuando una
mujer con responsabilidades familiares ingresa al mercado de trabajo. Este factor incide
claramente en el desempeño de las tareas en cada ámbito. Determinados procesos de división
sexual de tareas que conduce a una segregación de las mujeres de puestos de relevancia en la
ciencia (por ejemplo la dirección de un instituto de investigación) están asociados a discursos
que apelan a esta doble condición femenina. (ver G:García y Perez Seldeño 2002; Harding
1996).
Los ciclos vitales tienen una particular incidencia en el desarrollo de las carreras femeninas.
Resultaría obvio destacar que las implicancias de la maternidad en el cuerpo, la cotidianeidad y
las vivencias de las mujeres son de una naturaleza bien diferente a la experiencia de la
paternidad, y que el tránsito por dicha experiencia tiene efectos tan concretos como la ausencia
del lugar de trabajo por el período que establece la licencia por maternidad. También parecería
excesivo recordar las existencia de diferentes límites a la fertilidad-fecundidad en varones y
mujeres relacionados con al edad. Sin embargo, las normas de regulación de la vida académica y
los trayectos más institucionalizados en el desarrollo de la carrera científica, presentan una
rigidez que no se condice con esta diversa posición de varones y mujeres frente a la presencia
de hijos. Las principales presiones para el cumplimiento de “requisitos” considerados
indispensables para el éxito profesional –por ejemplo, la adquisición de doctorados en
instituciones de prestigio internacional, la realización de experiencia posdoctoral en el
extranjero, los viajes internacionales a encuentros científicos- coinciden con la edad fértil
femenina.42
42
Esto ha llevado a afirmar que la edad como variable importante para el avance en la ciencia debe ser aun
estudiado con detalle, pues se han asumido demasiados supuestos al respecto que llevan a generar un exagerada
presión laboral en las etapas tempranas de las carreras científicas. Ver Etzcowitz (2000)
78
3. Doctorado e ingreso a la labor de investigación
La formación doctoral es una instancia clave en el proceso de socialización científica. Una vez
superada la primera instancia de formación universitaria, la carrera científica transcurre por la
etapa crítica de adquisición del doctorado, que es la credencial básica para la autonomía
profesional. Hay una serie de momentos claves, o transiciones críticas en la formación doctoral
que pueden coincidir con momentos de la vida personal que afectan las decisiones que se toman.
Entre aquellos cabe mencionar a:
- la admisión al doctorado
- la elección de un director de tesis
- la selección del tema de investigación
- la duración de los estudios
Estos puntos de transición son acompañados por un momento particularmente crucial: el pasaje
de ser estudiante a ser parte de un equipo de investigación. De hecho, muchos investigadores en
las ciencias duras, no se identifican como tales sino hasta después de la adquisición del
doctorado.
Las características de este pasaje sin duda marcan el curso futuro de la trayectoria profesional.
Y pueden encontrarse aquí barreras de acceso a la información, imposiciones de división del
trabajo, no reconocimiento de logros, y otro tipo de obstáculos ya mencionados que componen
un verdadero “sistema informal de formación doctoral” que opera en paralelo al formal, por el
cual se transmite información clave, contactos, confianzas, oportunidades de aprender de los
investigadores formados.
Mujeres Varones
Años de duración
Hasta 4 años 9% 20%
5 años 18% 19%
6 años 19% 15%
7 años 10% 7%
8 años o más 11% 6%
en curso 25% 23%
Sin especificar 8% 10%
Total 100% 100%
79
Con respecto a la duración de los estudios de posgrado encontramos algunas diferencias con
relación a la cantidad de años que le toma a mujeres y varones culminar esta etapa de su
formación. Como se puede apreciar en la tablao 2. Mientras el 20% de los varones obtienen su
título de doctorado en un período no superior a los cuatro años, el porcentaje de mujeres en la
misma situación es del 9%. En el otro extremo de la escala, es decir en la categoría donde se
ubican quienes más tiempo demoran en la obtención de dicho título, encontramos al 6% de los
varones y al 11% de las mujeres.
Otro de los aspectos analizado es la elección del director de tesis del doctorado y la existencia
de dificultades a la hora de realizar esa elección.
Entre quienes admiten haber tenido alguna dificultad respecto a la elección del director de
doctorado, encontramos al 13% de las mujeres y el 8% de los varones dirigidos por directores
varones, mientras que en el caso de quienes fueron dirigidos por mujeres este porcentaje no
supera el 3%.
Al analizar las respuestas donde los consultados especifican el tipo de dificultades que tuvieron
en esta etapa, encontramos que mayoritariamente se refieren a problemas relacionados con: la
falta de profesionales en la disciplina de doctorado, falta de apoyo por parte del director y
dificultad para incorporarse al laboratorio donde se desarrollaría la investigación. Sólo en un
número muy reducido de respuestas hacen mención a temas relacionados con cuestiones de
género o con la preferencia de los directores por doctorando que no estuvieran casados ni
tuvieran hijos.
80
Gráfico 3. Elección de directoras/es de doctorado según género.
100%
80%
83%
60%
76% Director
Directora
40%
20%
24% 17%
0%
Mujeres Varones
Doctorandos
Con respecto al desarrollo de estas actividades, sólo hemos obtenido respuestas de un porcentaje
menor al 35 % del total de la muestra. Considerando esa cantidad de respuestas, observamos que
el 43% de los varones han realizado este tipo de actividades mientras que el porcentaje de
mujeres en la misma situación es del 27%. Al ser consultados sobre la institución y el país en
que realizaron las actividades de posdoctorado se observa que de manera mayoritaria los
varones acuden a instituciones extranjeras (88%), a diferencia de las mujeres que sólo se
desplazan fuera del país para estas actividades en un 56% de los casos.
81
Gráfico 4. Actividades de posdoctorado según país (*) de realización y género.
50%
40%
30% Mujeres
Varones
20%
10%
0%
SA
ña
do
ia
na
ia
ci
an
al
pa
ti
ni
U
an
It
en
U
Es
Fr
le
rg
no
A
A
ei
R
(*) En el Gráfico están mencionados sólo los países con mayor representación. Entre los países
mencionados por los respondentes, pero no incluidos en el gráfico se encuentra: Bélgica, Brasil,
Canadá, Hawai, Holanda, Suecia y Suiza. Todos ellos con porcentajes menores al 3% del total.
Lo expresado hasta aquí sólo nos permite dar cuenta de una situación diferencial entre varones y
mujeres, pero no nos permite avanzar en el análisis de los factores que pueden estar incidiendo
no sólo en las facilidades para llevar adelante la formación posdoctoral, sino también en otros
aspectos como la accesibilidad de los centros de investigación nacionales y extranjeros y los
subsidios y becas que facilitan la estancia de los investigadores doctorados en centros
especializados en sus respectivas disciplinas.
Cumplidas las fases de formación básicas, el siguiente paso, como ya ha sido señalado es el
ingreso a un equipo de investigación. Sin embargo, por las características de las universidades
públicas argentinas, una forma de ingreso preliminar a la ciencia tiene lugar –en algunas
disciplinas- durante los estudios de grado. El acceso a becas de estudiantes permite a jóvenes
estudiantes ingresar como asistentes de investigación a equipos científicos de los departamentos,
obteniendo así una socialización temprana.
Entre los entrevistados se ha registrado una relevante diferencia entre varones y mujeres en
relación a este tipo de ingreso temprano a un equipo de investigación. Mientras que el 37 % de
los varones lo realiza antes de terminar la carrera de grado, en las mujeres esta participación
desciende a 26 %
82
Tabla 3: Investigadoras/es según el momento en que comenzaron a trabajar en proyectos
de Investigación
Nota: 4 no responden
Por otra parte, se ha tenido en cuenta además de las distintas funciones desempeñadas, la
cantidad de proyectos en los que mujeres y varones han participado en los últimos cinco años.
En este sentido encontramos que mientras los porcentajes de participación se mantienen muy
similares entre varones y mujeres en cuanto a cantidad de proyectos, cuando se considera la
función de investigador/a, al analizar la misma información pero en relación a las tareas de
dirección las diferencias entre varones y mujeres se van acrecentando a medida que aumenta el
número de proyectos, hasta llegar a la categoría en la que se ubican quienes dirigieron 5 ò más
proyectos, donde se ubican el 11% de las investigadoras y el 26% de los investigadores.
Dado que habitualmente se considera que la realización de una carrera profesional exitosa
implica cumplir con cierto tipo de actividades de intercambio y difusión dentro del ámbito
académico, como por ejemplo, la asistencia a reuniones científicas y congresos para la
83
presentación de trabajos y la visita a otras instituciones científicas, se consideró también este
tema en el relevamiento.
Los datos surgidos de esta información demuestran que mujeres y varones realizan este tipo de
actividades en proporciones similares y con frecuencias anuales similares también (alrededor de
60% de las investigadoras e investigadores realizan ente 1 y 3 viajes por año), pero encontramos
algunas diferencias al analizar el destino de los viajes. Mientras el 38% de los varones
consultados realizan viajes al exterior, las mujeres en la misma situación representan el 24%.
Con respecto a los viajes al interior del país se da la situación inversa: realizan este tipo de viajes
el 22% de las mujeres y el 10% de los varones.
Esto permite suponer -aunque no se cuenta con la información necesaria para cotejarlo- que
también es posible encontrar diferencias en cuanto a la cantidad de días de duración de estos
viajes, ya que los desplazamientos a instituciones o centros fuera del país demandan, por lo
general, una mayor cantidad de tiempo que los que se realizan a lugares más cercanos.
La influencia de factores personales, como el matrimonio y la crianza de los hijos, sobre todo
cuando éstos se encuentran en edades tempranas, se encuentran habitualmente entre los
argumentos que se utilizan para explicar cómo afectan de manera diferente a varones y mujeres
las responsabilidades familiares y los obstáculos que esto muchas veces puede representar para
llevar adelante ciertas actividades.
Otro de los aspectos considerados se refiere a los cambios de lugar de trabajo que realizan las
investigadoras/es durante su carrera y los cambios de lugar de residencia asociados a éstos.
Considerando ambos tipos de cambios (lugar de trabajo y mudanzas), encontramos que las
mujeres realizan este tipo de movilidad en un 20% más aproximadamente que los varones. Este
hecho puede estar asociado a una situación diferencial entre mujeres y varones con respecto a la
posibilidad de inserción en centros de investigación y a las respectivas barreras y/o elementos
facilitadores con los que cada uno de ellos se encuentra en el desarrollo de la carrera científica.
Una vez ingresados en el mundo del trabajo científico, la percepción femenina se dirige a
destacar mayores dificultades para el establecimiento en la posición de investigación que sus
colegas varones. En este sentido son ilustrativas las respuestas ofrecidas por los respondentes
cuando se les consultó sobre su apreciación personal respecto del tiempo que les llevó, en
relación a sus colegas, establecerse en la posición que ocupan actualmente en la investigación
(Gráfico 5). Si bien en este punto tenemos porcentajes de respuestas muy similares en la
categoría en la que se encuentran quienes consideran que su situación no difiere en general de la
de sus colegas; distinta es la situación de quienes consideran que les ha llevado más o menos
tiempo establecerse en su actual posición. Mientras que los varones han respondido en un
84
porcentaje muy superior al de mujeres que el tiempo ha sido menor en relación a sus pares, las
mujeres duplican en cantidad de respuestas a los varones al considerar que les ha insumido más
tiempo.
Cabe aclarar que aquí no se está considerando el género de los pares o colegas a los cuáles cada
investigador/a toma como parámetro para realizar la apreciación que estamos comentando.
60%
49% 47%
50%
40%
40%
31% Mujeres
30%
21% Varones
20%
8%
10%
0%
Menos tiempo Igual tiempo Más tiempo
De este modo, la percepción antes señalada respecto a las mayores dificultades en el desarrollo
de las carreras mantiene una cierta convergencia con la medición objetiva del caso CONICET.
Un último aspecto considerado en este apartado se relaciona con la dirección de tesis de grado
y posgrado. En ambos casos, es mayor el porcentaje de varones que el de mujeres que han
realizado este tipo de actividad de formación de nuevos investigadores. En este sentido las cifras
obtenidas parecen mantener la misma tendencia observada en las respuestas de estos
investigadores con respecto a su propia elección del director/a de doctorado, confirmando que
siguen siendo los varones quienes más frecuentemente cumplen este rol. Realizando tareas de
dirección de tesis de grado, encontramos al 27% de las mujeres y al 34% de los varones;
mientras que en la dirección de tesis de posgrado se ubican el 23% de las mujeres y el 30% de
los varones.
43
Atrio (2002)
85
Una observación adicional que surge de esta información es que sólo un reducido grupo de
respuestas hacen mención a la figura de co-dirección: un 9% en las tesis de grado y 2% en las de
posgrado, pero todas comparten una característica: son llevadas a cabo por mujeres. Parece, al
menos en la muestra que estamos analizando, que los varones no se encuentran igualmente
inclinados a compartir esta responsabilidad sobre sus dirigidos.
Es importante relacionar estos datos con los aspectos analizados en la Sección II del informe,
respecto a la exclusión de la mujer de puestos de dirección y en general, de puestos de decisión,
en los programas de formación de posgrado. En alguna medida ambos análisis arriban a
conclusiones similares en términos del predominio de los varones (si bien en el caso de la
dirección de tesis un poco más amortiguado).
Los ámbitos de poder y de toma de decisiones son a menudo mencionados cuando se habla de
discriminación jerárquica con respecto a las mujeres y el “techo de cristal” con éstas se
encuentran para acceder a determinados cargos o posiciones, aún cuando posean las mismas
credenciales y habilidades que sus pares varones posicionados en niveles superiores.
Por ejemplo, con relación al acceso a los subsidios a la investigación, es un aspecto clave para
la empresa científica y para la acumulación de capital material. Las respuestas ofrecidas por el
grupo de investigadoras/es consultados con respecto a los últimos cinco años, indican que el
46% de los varones han tenido acceso a este tipo de subsidios, mientras que el caso de las
mujeres esta cifra no supera el 35%.
86
En relación al acceso a las fuentes de difusión de la “autoría”, que es una de las vías más
importantes para el reconocimiento en la ciencia, encontramos que el 24% de las investigadoras
consultadas afirmar haber participado como editora o referee en publicaciones científicas,
mientras que en el caso de los investigadores esta cifra asciende al 31%.
SI 66 34% 49 50%
Sin especificar 4 2% 1 1%
Total 192 100% 98 100%
Para complementar la información provista por los investigadores sobre la problemática del
acceso a los puestos de poder en la ciencia, se presenta a continuación un análisis de la situación
de la mujer en el CONICET.
Está conducido por un Directorio integrado por 8 miembros y 1 Presidente, designados por el
Poder Ejecutivo Nacional. Hasta la el año 2000, todos los cargos directivos estaban en manos
87
de hombres; a comienzos de 2001 se eligió a una mujer por las Ciencias Sociales y
Humanidades por primera vez en un cargo directivo del organismo. La presencia femenina en
esta institución se evidencia en los puestos jerárquicos administrativos, ya que se cuenta con 13
mujeres en la conducción de gerencias y direcciones sobre un total de 21 cargos (62%).
El CONICET posee, además, un sistema de evaluación y acreditación que permite una selección
de candidatos para el otorgamiento de fondos para investigación, becas y subsidios así como
también para el ingreso a la carrera de investigador. Para realizar estas actividades existen
diferentes instancias orgánicas: la Junta de calificación y Promoción, las Comisiones Asesoras y
las Comisiones Ad Hoc, así como también un banco permanente de pares consultores.
Gráfico 6:
Distribución por sexo en instancias de evaluación
100%
90%
80%
70%
60%
Mujeres
50%
40%
Hombres
30%
20%
10%
0%
• Las Comisiones Ad Hoc se componen de 773 miembros, de los cuales el 29% son
mujeres. La participación mayoritaria es en Ciencias Sociales y Humanas, que alcanza el 40%,
seguida por ciencias biológicas y de la salud.
88
El siguiente gráfico muestra la presencia femenina en los distintos órganos de evaluación y
acreditación, según las áreas.
Gráfico 7
80%
60%
40% Mujeres
Hombres
20%
0%
Sa
Sa
Sa
at
at
at
ía
ía
ía
M
M
um
um
um
N
N
og
og
og
y
y
H
H
y
y
y
y
g
g
ol
ol
ol
ol
ol
ol
y
y
In
In
In
ac
ac
ac
cn
cn
cn
Bi
Bi
Bi
c
c
r,
r,
r,
Ex
Ex
Ex
So
So
So
Te
Te
Te
Ag
Ag
Ag
Por otra parte, el banco de pares consultores está formado por 1830 investigadores, con una
proporción de mujeres que alcanza el 31%. Si bien los mayores porcentajes aparecen en Sociales
y Humanidades (38,5%), la distribución no se modifica sustantivamente por área del
conocimiento. En Ciencias Biológicas y de la Salud se encuentra un 36% de mujeres y cerca del
34% en Ciencias Agrarias, Ingeniería y Materiales, mientras que en tecnología las cifras llegan
al 21% y los menores valores aparecen en Ciencias Exactas y Naturales con el 19%.
89
Gráfico 8: Distribución por sexo del banco de pares consultores
Resulta evidente que, si se toma en cuenta la participación global de mujeres dentro del personal
de investigación, éstas se hallan claramente sub-representadas en los órganos de evaluación de
las carreras de investigación, lo cual podría responder tanto a la conformación histórica de
dichas comisiones, como a una suerte de “reproducción ampliada” de los mecanismos de
participación por género, enfatizando la distribución ya existente.
90
VII Conclusiones
- Entre las causas que permiten explicar la mayor participación de las mujeres en
actividades de investigación, es necesario señalar que se registra en la Argentina,
desde los años 60 en adelante, un crecimiento sostenido de ellas en la matrícula
universitaria, lugar de formación exclusivo de los nuevos investigadores;
- Tomando en cuenta el punto anterior, es posible suponer que los varones, que
tradicionalmente han tenido una mayor presión para contribuir al sostenimiento del
ingreso familiar, se hayan visto menos estimulados hacia carreras con una fuerte impronta
91
en tareas de investigación científica y tecnológica. Este dato se verifica cuando se analiza
la matrícula en las universidades: la mayor parte de los estudiantes de grado son,
efectivamente, mujeres.
6. La mayor flexibilidad del personal en las universidades nacionales no debe, sin embargo,
llevar a engaño: si bien es cierto que presenta mecanismos para incorporación de personal
menos engorrosos que las otras instituciones (muchas de las cuales, al regirse por los
estatutos de la función pública, tienen sus plantas de personal congeladas desde hace
muchos años), buena parte del personal ingresa con dedicación simple, y en muy pocos
casos con dedicación exclusiva. Estas diferencias se hacen evidentes cuando se comparan
los datos de personal contado en personas físicas y en EJC (Equivalente a Jornada
44
Por razones de espacio, no consideramos oportuno incluir todas las variables socio-demográficas
correspondientes al personal de I+D de todas las instituciones. Por lo tanto, los comentarios que
señalamos en esta sección tienen sólo un afán ilustrativo.
45
Datos extraídos de la información de base del “Diagnóstico del sistema Nacional de I+D”, elaborado
por Mario Albornoz y Pablo Kreimer, y publicado en “Bases para la discusión de una política de
ciencia y tecnología”. Ministerio de Cultura y Educación, SECYT, Buenos Aires, 1996.
92
Completa). La mayor presencia de mujeres en cargos de menor dedicación se aprecia al
relacionar sexo y dedicaciones en el total del personal CyT del país: se aprecia que el
porcentaje de investigadores varones con dedicaciones completas es mayor que el de las
investigadoras. Sin disponer de cifras específicas del sector universitario se estima que
esta brecha es aún mayor.
93
10. Las universidades nacionales presentan, en este sentido, algunos matices diferenciados: la
participación de mujeres en instancias directivas parece depender en mucha mayor medida
del campo disciplinario de que se trate. Así, las ciencias sociales y humanas, en donde la
participación global de mujeres suele ser bastante más alta, presentan correlativamente los
índices más altos de participación de mujeres en tareas directivas. En las ciencias exactas,
por el contrario, a pesar de que en algunos de los campos disciplinarios la participación de
mujeres es alta en términos relativos (química, biología, biotecnología), la participación
de mujeres en cargos tales como dirección de institutos, de maestrías y de doctorados, es
sensiblemente baja.
11. Los procesos de segregación vertical se extienden asimismo al acceso de las mujeres a
puestos de mayor jerarquía en las categorías de investigación: se verifica una relación
inversa entre ascenso en la escala jerárquica de la investigación y la participación
femenina En las instituciones de más prestigio, como CONICET, la presencia de mujeres
en la categoría de mayor nivel no supera el 10 % del total de ocupantes de la categoría; en
el sector universitario esta participación aumenta al 28%. Frente a la fuerte presencia de
mujeres en las plantas de investigación que rondan entre el 40 y 60 % estas
participaciones abren importantes interrogantes acerca de las causas que operan contra una
mayor presencia. Las evidencias recogidas por diversos estudios consultados y por la
encuesta realizada por nuestro equipo indican el reconocimiento por parte de las mujeres
de mayores dificultades de ascender en las carrera y afirmarse en los puestos de
investigación, y la verificación de que a las mujeres les lleva más tiempo alcanzar el
mismo cargo que a los hombres, como así también les lleva más tiempo realizar el
doctorado. Si a esto sumamos la baja participación femenina en los cuerpos de evaluación
de las carreras profesionales y en los comités académicos que operan sobre la posibilidad
de alcanzar mayores cargos, obtener subsidios o aceptar incorporaciones, podemos
formular la hipótesis de la intervención de barreras de acceso de diverso tipo al avance de
la mujer en la carrera científica.
12. De manera convergente a los que ocurre cuando se considera a los investigadores, entre el
personal de apoyo profesional y técnicos, a medida que las tareas implican una menor
calificación, la participación de las mujeres va aumentando, en algunos casos de modo
más que proporcional. En el interior de los laboratorios se observa que, aún en disciplinas
con una participación femenina alta es muy frecuente encontrar el siguiente cuadro
(biotecnología, por ejemplo): director varón, alrededor de la mitad de los jefes de grupo
son mujeres, más del 60% de los investigadores son mujeres, más del 75% del personal de
apoyo y prácticamente todo el personal administrativo suele ser femenino. La asignación
de cargos de menor jerarquía o bien de naturaleza dependiente de la labor de investigación
incide asimismo en las posibilidades de publicación, que suele ser un factor de peso en las
evaluaciones de la carrera científica. Sobre esto se volverá más adelante.
13. La participación global de las mujeres que se presentó más arriba varía notablemente a lo
largo de los diferentes campos disciplinarios, tanto en el nivel de la formación de grado y
posgrado, en la participación de los becarios, y también en la planta de investigadores y
personal de apoyo. Así, parece existir en algunos campos del conocimiento cierta
94
tradición de “feminizacion” y/o de “masculinización”, según se trate. Así, dentro de las
ciencias sociales y humanas, el predominio de mujeres se hace evidente, más allá del tipo
de institución considerada. La mayor participación femenina se verifica en disciplinas
como la educación y la antropología (más del 75%), pero es alta también en historia,
geografía y sociología. Del otro lado, las disciplinas que tienen tradicionalmente una
menor participación femenina son las ingenierías y las ciencias físicas. Algunos datos
nuevos, sin embargo, parecen ir modificando algunas de aquellas tendencias. Así, la
biotecnología se diferencia de las otras disciplinas “aplicadas” en la medida en que
presenta una clara mayoría de mujeres investigadoras. Al mismo tiempo, la participación
de las mujeres en disciplinas como la química, que han tenido siempre una fuerte impronta
“femenina”, ven intensificada dicha tendencia. Lo mismo cabe señalar de la psicología, en
donde la participación de mujeres, de por sí tradicionalmente alta, parece haberse
incrementado en los últimos años.46
14. En estos procesos de segregación vertical y horizontal inciden muy diversos factores que
no es posible dar cuenta en su totalidad para dar una explicación precisa que las razones.
Sin embargo, a partir de la encuesta a los investigadores hemos podido detectar algunos
aspectos que pueden ser reveladores del tipo de barreras que juegan en contra de un mayor
acceso de las mujeres en la ciencia: la persistencia de una mayor cantidad modelos de
identificación masculinos en la ciencia tomados como referencia tanto por hombres como
mujeres; la coincidencia de la maternidad con la etapa de formación doctoral (ya ha sido
señalado que a las mujeres les lleva mas tiempo hacer el doctorado que a los hombres) y
acceso a los primeros puestos de investigación (considerando el ingreso a la investigación
durante los estudios de grado, los hombres estudiantes ingresan en mayor proporción que
las mujeres estudiantes); el menor acceso a contactos internacionales medidos por la
menor proporción de viajes al exterior ya sea en congresos como en la realización de
pasantías, como en la menor presencia en publicaciones de carácter internacional.
15. El relevamiento sobre las características de la producción científica según sexos, nos
muestran que existen características y tendencias diferenciales en el modo en que hombres
y mujeres desempeñan sus actividades científicas, características que impactan sobre la
producción científica impregnándola de las particularidades propias de cada género. Estas
diferencias se vinculan sin, lugar a dudas con las especificidades del sistema argentino de
ciencia, tecnología e innovación, en el cual las diferencias de género se pueden percibir,
en la distribución institucional del personal investigador -existe un marcado predominio
de mujeres en el sector universitario- en la disciplina de formación –las mujeres son
mayoría en las Ciencias Humanas y Sociales- y en la función y tipo de trabajo que cada
género realiza. Existe una tendencia a la publicación en disciplinas diversas por parte de
hombres y mujeres, vinculada con las diferencias observadas en la formación de ambos
géneros. Esta diferencia disciplinar se relaciona también con el tipo de escrito ya que en
las Ciencias Sociales y Humanas –donde las mujeres son mayoría- se producen por lo
general, libros y capítulos de alcance local. No hay evidencias que permitan establecer en
forma absoluta que las mujeres son menos “productivas” que los hombres. En cambio, la
diversidad de capital social y simbólico que acumulan hombres y mujeres pueden tener
46
Al no contar con series históricas, estas afirmaciones tienen más bien el valor de conjeturas que
merecerían una mayor indagación ulterior.
95
mayor relación con el logro de publicaciones, que es un resultado ampliamente asociado a
la existencia de redes sociales o posiciones de poder.
16. La mayor parte de los análisis realizados dan cuenta de la situación actual. Hay algunas
conjeturas dirigidas a comprender las tendencias hacia las cuales se fue moviendo la
participación de las mujeres en actividades en CyT pero, al no haberse elaborado series
históricas, resulta imposible avanzar más allá en esta dirección. En este sentido, podría
afirmarse que el mero hecho de no contar con datos históricos confiables es en sí mismo
una muestra de la ausencia de reflexión sobre este asunto hasta hace muy pocos años.
17. Sí es posible, como ya se ha hecho, señalar algunos elementos de tipo prospectivo. Así, la
mayor participación de mujeres en los estratos más jóvenes hace suponer que, hacia el
futuro, su participación global irá en aumento. En este sentido, es necesario tomar en
cuenta que la actual distribución de investigadores en los estratos jerárquicos más
elevados se corresponde con una etapa de enrolamiento en la actividad científica que se
remonta a más de treinta o cuarenta años (según los casos) atrás, cuando el acceso mismo
a la formación universitaria de grado y posgrado tenía una participación mayoritariamente
masculina.
18. Los datos respecto a una leve tendencia al aumento de la participación de las mujeres en la
carrera de investigación del CONICERT, y en el acceso a las categorías más altas es un
signo positivo en términos de la equidad..
Una reflexión final sobre las perspectivas que se plantean en los estudios sobre participación
femenina en la ciencia y en las implicancias de estos esfuerzos de reflexión en la
concientización y la intervención en las políticas. Somos conscientes de que diversos grupos
de investigación en el país están trabajando en una dirección convergente a la planteada en
este estudio, y probablemente los estudios sobre ciencia y género en la Argentina se encuentre
en los próximos años en condiciones de conformar un área académica de mayor
institucionalidad. Quizás las mayores falencias existentes todavía se encuentren en la esfera
de las políticas públicas, donde aún es preciso recorrer un largo camino para llegar a la
instancia de contar con medidas concretas que tiendan a eliminar la segregación de la que son
objeto las mujeres a lo largo de su carrera científica.
96
VIII - Bibliografía
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Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Buenos Aires.
The Helsinki Group (2002): National Policies on Women and Science in Europe”. European
Commission. Brussels
99
Anexo 1: SIGLAS
Listado de Universidades
Abreviatura Universidad
UBA Universidad Nacional de Buenos Aires
UNC Universidad Nacional de Córdoba
UNCA Universidad Nacional de Catamarca
UNCE Universidad Nacional del Centro de la Provincia de
Buenos Aires
UNCO Universidad Nacional del Comahue
UNCU Universidad Nacional de Cuyo
UNER Universidad Nacional de Entre Ríos
UNF Universidad Nacional de Formosa
UNGS Universidad Nacional de General Sarmiento
UNJ Universidad Nacional de Jujuy
UNL Universidad Nacional del Litoral
UNLM Universidad Nacional de La Matanza
UNLP Universidad Nacional de La Plata
UNLPA Universidad Nacional de La Pampa
UNLR Universidad Nacional de La Rioja
UNLU Universidad Nacional de Luján
UNLZ Universidad Nacional de Lomas de Zamora
UNM Universidad Nacional de Misiones
UNMDP Universidad Nacional de Mar del Plata
UNNE Universidad Nacional de Entre Ríos
UNPA Universidad Nacional de la Patagonia Austral
UNPSJB Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
UNQ Universidad Nacional de Quilmes
UNR Universidad Nacional de Rosario
UNRC Universidad Nacional de Río Cuarto
UNSAL Universidad Nacional de Salta
UNSE Universidad Nacional de Santiago del Estero
UNSJ Universidad Nacional de San Juan
UNSL Universidad Nacional de San Luis
UNSM Universidad Nacional de San Martín
UNSUR Universidad Nacional del Sur
UNT Universidad Nacional de Tucumán
UTN Universidad Tecnológica Nacional
100
ANEXO 2
Encuesta a científicos y científicas del país. METODOLOGIA
La aplicación del cuestionario se realizó por medio de correo electrónico y página web de la
FCEyN – UBA, es decir que fue autoadministrado por los investigadores/as, lo cual
prácticamente garantizó el anonimato de quienes respondieron. La utilización de medios
electrónicos para su aplicación posibilitó también la participación de investigadores de una
amplia zona geográfica.
Se obtuvieron 290 respuestas. Si bien la muestra no fue seleccionada al azar y se reconoce que
puede no ser estadísticamente representativa de la población total de investigadores/as y, por
la tanto, la imposibilidad de realizar generalizaciones a partir de sus resultados, creemos
igualmente que puede resultar una primera aproximación válida para conocer no sólo la
composición de los distintos sectores y niveles institucionales que conforman el sistema
científico argentino sino también los elementos que actúan facilitando u obstaculizando el
desarrollo de las carreras profesionales científicas para mujeres y varones.
101
Características de la muestra
Como resultado de este esfuerzo se obtuvo un total de 290 respuestas, de las cuales 192
corresponden a mujeres y 98 a varones (Gráfico 1).
Varones
34%
Mujeres
66%
80%
70%
60%
36%
50%
Varones
27%
40% Mujeres
30% 18%
20% 38%
29%
11% 8%
10% 18%
7% 8%
0%
Hasta 29 Entre 30 y 39 Entre 40 y 49 Entre 50 y 59 60 o más
102
Otro de los aspectos analizados es el lugar de residencia actual. En este sentido, encontramos
que la mayoría de los investigadores encuestados residen en la Ciudad de Buenos Aires (46%)
y si se consideran conjuntamente las localidades del Conurbano Bonaerense y los diferentes
partidos de la Pcia. De Buenos Aires47 esta cifra asciende al 69%. Este porcentaje es
sensiblemente superior al que registra el Ministerio de Educación sobre docentes-
investigadores en universidades nacionales, donde las regiones Bonaerense y Metropolitana
(equivalente a la zonificación realizada con la información del cuestionario) suman alrededor
del 40% del total de investigadores del país. Si bien este dato no es un fiel reflejo de la
distribución geográfica del total de investigadores a nivel país, igualmente puede tomarse
como parámetro debido a que es en ese ámbito (universidad pública) donde se concentran la
mayor cantidad de investigadores.
Lógicamente, esto significa un sesgo en las características de la muestra, pero debido a la
estrategia de aplicación del cuestionario, mencionada anteriormente, no ha sido posible lograr
una distribución más equitativa entre las diferentes zonas del país.
Formación universitaria
Las disciplinas de formación con mayor representación dentro de la muestra que estamos
considerando y tomando la cantidad total de investigadores/as que han respondido son: física
(22%), biología (20%) y matemática y química (11% cada una). Las restantes disciplinas
están representadas en porcentajes menores al 10%. Sin embargo, si consideramos la
representación disciplinar según género encontramos que existen diferencias tales como las
que se observan en el Cuadro 1.
Disciplina de formación de
grado Mujeres Varones
47
Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la denominación que actualmente recibe la antigua Capital Federal.
La categoría "Conurbano Bonaerense" está formada por los partidos de: Almirante Brown, Avellaneda,
Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham,
Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Malvinas Argentinas, Marcos Paz, Merlo,
Moreno, Morón, Pilar, Pte. Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de
Febrero y Vicente López.
103
Matemática 11% 11%
Química 13% 6%
Ciencias Humanas y Sociales 6% 0%
Sin especificar 3% 7%
Total 100% 100%
(*) En la categoría Ciencias Agropecuarias están incluidos los
siguientes títulos: Ingeniero Agrónomo, Ingeniero en
Recursos Hídricos, Ingeniero Forestal e Ingeniero Agrimensor.
Desempeño profesional
Para la realización de tareas docentes se han considerado aquellos casos en que representa
una actividad adicional para los investigadores respondentes al cuestionario aplicado, pero
no así aquellos en los que representa la única actividad.
104
46% 45%
50%
34% 32%
40%
30% 23%
20% Mujeres
20% Varones
10%
0%
Ayudante de Adjunto Titular
1ra.
Si bien anteriormente se mencionaba una escala de cargos que incluía una cantidad mayor
de categorías que las representadas en el gráfico precedente, en el mismo sólo se ha
considerado una categoría de cada nivel (inferior, medio y superior) por ser las más
representativas y por contar con una participación numérica mayor que en las categorías
intermedias.
La situación descripta con respecto a los cargos docentes se mantiene constante se analiza
conjuntamente con la información referente a la dedicación docente (exclusiva, semi-
exclusiva y simple).
105
Al indagar sobre los distintos aspectos referentes a las tareas de investigación propiamente
dichas, encontramos en primer lugar que no hay diferencias entre los varones y mujeres de
la población analizada con respecto a la dedicación a las actividades científicas y
tecnológicas, donde el porcentaje mayor está representado por la dedicación exclusiva
(87% tanto de mujeres como de varones). Aquí estamos considerando la dedicación total
real, es decir más allá del aspecto formal que puede estar asociado a un cargo o posición, y
se incluye el tiempo dedicado a tareas de investigación, docencia, extensión y gestión de
unidades CyT.
106
ANEXO 3
Formulario de encuesta
Información general
0*. Es usted:
Hombre
Mujer
3. Estado civil:
5. ¿Tiene hijos?
Sí
No (pase al punto 8)
107
9. En su decisión sobre la elección de la carrera, ¿estuvo presente alguna
de las siguientes influencias? (Puede marcar más de una opción):
Familia
Prof. en la escuela media
Prof. en la Universidad
Intereses personales
Otros Especificar:
Sí
No (pase a 12)
Hombre
Mujer
Matrimonio / unión:
Hijos:
15. Título:
Sí
108
No
22. ¿Contó o cuenta con algún tipo de beca o cargo rentado para la
realización del doctorado?
Sí ¿Cuál?
No
Hombre
Mujer
Sí Especificar:
No
Desempeño Profesional
Sí No
Cargo y dedicación:
Universidad:
Categorización en el Programa de Incentivos:
Sí No
Cargo:
Tareas:
Universidad:
Sí No
Cargo (investigador, personal de apoyo, becario, etc):
Categoría o tipo de beca:
109
Institución:
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):
Sí No
Cargo:
Institución:
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):
Describa brevemente la tarea que realiza:
Sí No
Lugar de Trabajo (entidad/localidad):
Describa brevemente la tarea que realiza:
Sí ¿Cuáles?
No
Sí: Especificar:
No:
Sí: Especificar:
No:
Exclusiva:
Parcial:
110
37. Cantidad de proyectos de investigación y desarrollo en los que
participó en los últimos 5 años:
Como investigador:
Como director:
Sí: Especificar
No (saltear pregunta 39)
Sí: Especificar
No:
No:
Libros Nacionales:
Libros internacionales:
Capítulos de libros nacionales:
Capítulos de libros internacionales:
Trabajos en revistas nacionales con referato:
Trabajos en revistas internacionales con referato:
Trabajos en revistas nacionales sin referato:
Trabajos en revistas internacionales sin referato:
Trabajos en actas de congresos nacionales:
Trabajos en actas de congresos internacionales:
44. ¿Cuántas charlas invitadas dio en los últimos 5 años en los siguientes
ámbitos:?
111
Centros de Investigación Nacionales:
Centros de Investigación Internacionales:
Congresos Científicos Nacionales:
Congresos Científicos Internacionales:
Otros (Especificar):
Sí: Especificar:
No:
Sí:
No: (Pase a 52)
Sí: ¿Cuántas?
No:
112
113