INTRODUCCIÓN
La historia presidencial del Ecuador refleja las complejidades de un país que ha atravesado
numerosas crisis y transformaciones a lo largo del tiempo. Desde su independencia en
1830, el Ecuador ha vivido períodos de estabilidad y desarrollo, alternados con momentos
de gran inestabilidad política y social. Estos cambios han sido protagonizados por una serie
de presidentes que han tenido que enfrentar desafíos particulares en sus respectivos
mandatos, como crisis económicas, problemas de seguridad, tensiones sociales, y más
recientemente, los efectos de la pandemia de COVID-19.
En los últimos años, Ecuador ha visto un proceso de transición democrática que, aunque
constante, ha estado marcado por la polarización política y el surgimiento de nuevas
corrientes ideológicas. Los presidentes más recientes han gobernado en un contexto de
grandes expectativas sociales, al tiempo que enfrentaban problemas estructurales que han
afectado la capacidad del país para lograr un crecimiento sostenido y equitativo. La
corrupción, la falta de inversión y la inseguridad han sido temas recurrentes en los últimos
gobiernos, lo que ha generado un sentimiento de insatisfacción en gran parte de la
población.
Cada uno de los últimos cinco presidentes de Ecuador ha dejado una huella particular en la
historia del país. Algunos han buscado implementar reformas económicas profundas,
mientras que otros han centrado sus esfuerzos en fortalecer el sistema de salud, mejorar la
infraestructura o combatir la violencia y el narcotráfico. Sin embargo, todos han enfrentado
dificultades significativas en la ejecución de sus proyectos debido a la fragmentación
política, las limitaciones presupuestarias y la presión social.
A lo largo de esta sucesión presidencial, la política ecuatoriana ha experimentado grandes
transformaciones, incluyendo el fin de una era de predominancia de la izquierda con Rafael
Correa, el surgimiento de nuevos actores políticos como Guillermo Lasso, y la más reciente
elección de Daniel Noboa, que marca una nueva etapa de incertidumbre y expectativas en
el futuro del país. A través de estos cambios, la presidencia del Ecuador sigue siendo un
reflejo de los retos y aspiraciones de una nación que busca un futuro más próspero y justo.
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ÚLTIMOS 5 PRESIDENTES DEL ECUADOR
1. Daniel Noboa (2023 – presente)
2. Guillermo Lasso (2021 – 2023)
3. Lenín Moreno (2017 – 2021)
4. Rafael Correa (2007 – 2017)
5. Alfredo Palacio (2005 – 2007)
Los últimos cinco presidentes del Ecuador han gobernado en un contexto de desafíos
económicos, políticos y sociales. Daniel Noboa asumió en 2023, marcando una nueva
etapa en el país. Antes de él, Guillermo Lasso (2021-2023) enfrentó crisis económicas,
aumento de la inseguridad y tensiones políticas que dificultaron sus reformas. Lenín
Moreno (2017-2021) lideró una transición política alejándose del modelo de su predecesor,
Rafael Correa (2007-2017), cuyo gobierno se caracterizó por un fuerte control estatal y
políticas de izquierda. Finalmente, Alfredo Palacio (2005-2007) dirigió el país durante una
etapa de transición tras la destitución de Lucio Gutiérrez. Cada uno enfrentó circunstancias
complejas, dejando una huella distinta en la política ecuatoriana.
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DIFICULTADES Y LOGROS DURENTE EL GOBIERNO DE RAFAEL CORREA
El gobierno de Rafael Correa (2007-2017) estuvo marcado por grandes cambios en el
Ecuador, tanto positivos como desafiantes. Aquí te explico algunas de las dificultades y los
logros de su gestión:
Dificultades en su gobierno:
1. Dependencia del petróleo: Aunque la economía creció durante sus primeros años, gran
parte del éxito se basó en los altos precios del petróleo. Cuando estos cayeron, Ecuador
sufrió una crisis económica que afectó las finanzas del país.
2. Conflictos con los medios y la libertad de expresión: Correa tuvo una relación conflictiva
con la prensa, aprobando leyes que algunos consideraron restrictivas para la libertad de
expresión. Esto generó tensiones entre su gobierno y los medios de comunicación
independientes.
3. Deuda externa: Si bien reestructuró la deuda externa y logró reducirla en ciertos
aspectos, su gobierno aumentó el endeudamiento con China y otros países, lo que generó
críticas por la falta de transparencia en estos acuerdos y la dependencia financiera que dejó.
4. Protestas sociales: Durante su mandato, hubo constantes protestas de sectores indígenas,
ecologistas y trabajadores, que se oponían a ciertas políticas, como la explotación minera y
petrolera en zonas sensibles del país.
5. Acusaciones de corrupción: Aunque Correa prometió luchar contra la corrupción, varios
funcionarios de su gobierno fueron acusados de malos manejos y actos de corrupción, lo
que empañó su legado.
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Logros de su gobierno:
1. Revolución Ciudadana: Bajo este lema, Correa impulsó un proyecto político basado en
una nueva Constitución (2008) que fortaleció el papel del Estado en la economía y
promovió derechos sociales, como la educación y la salud gratuitas.
2. Inversión en infraestructura: Su gobierno llevó a cabo grandes obras de infraestructura,
incluyendo la construcción de hospitales, escuelas, carreteras, puentes y aeropuertos,
mejorando significativamente la conectividad y los servicios en el país.
3. Reducción de la pobreza y desigualdad: Durante sus primeros años de gobierno, Ecuador
experimentó una reducción en los niveles de pobreza y desigualdad, en parte gracias a
programas sociales que distribuyeron mejor los ingresos provenientes del petróleo.
4. Educación: Correa realizó importantes reformas en el sistema educativo, modernizando
las universidades, exigiendo mayor calidad académica y ofreciendo becas internacionales,
lo que mejoró los índices de acceso y calidad de la educación en el país.
5. Estabilidad política: Después de varios años de inestabilidad en el país, su mandato
ofreció un periodo de estabilidad política, en el que Correa fue reelegido en varias
ocasiones con amplio apoyo popular.
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El gobierno de Rafael Correa (2007-2017) dejó una marca profunda en la historia
contemporánea de Ecuador, tanto por sus logros como por las controversias que rodearon
su gestión. Bajo su liderazgo, Ecuador experimentó una transformación significativa en
varios aspectos, como el aumento de la inversión en infraestructura, la mejora en la
educación y la reducción de la pobreza y la desigualdad. Correa impulsó la “Revolución
Ciudadana” con una visión de un Estado más fuerte y presente en la vida económica y
social del país, lo que en sus primeros años trajo crecimiento económico y estabilidad
política. A través de una nueva Constitución y reformas estructurales, logró consolidar un
proyecto político que, durante su mandato, contó con el respaldo de amplios sectores de la
población.
Sin embargo, su gobierno también enfrentó serios desafíos y críticas. La economía
ecuatoriana, altamente dependiente de los precios del petróleo, sufrió una importante crisis
cuando estos comenzaron a descender, dejando al país con limitados recursos fiscales y
mayores niveles de endeudamiento. A pesar de las grandes obras y avances sociales, la falta
de diversificación de la economía se convirtió en un problema estructural que afectó a las
administraciones que lo sucedieron. Además, las tensiones con los medios de comunicación
y las restricciones a la libertad de prensa, así como los conflictos con movimientos
indígenas y sociales, evidenciaron un estilo de gobierno confrontativo que generó
divisiones en la sociedad ecuatoriana.
Las acusaciones de corrupción que surgieron contra varios de sus colaboradores cercanos y
las críticas a su manejo de la deuda externa, particularmente los acuerdos con China,
también han dejado sombras sobre su legado. Pese a que Correa se presentaba como un
luchador contra la corrupción, estos casos, que involucraron incluso a altos funcionarios de
su gobierno, afectaron la percepción pública y crearon dudas sobre la transparencia de su
administración.
En el balance, el legado de Rafael Correa es mixto. Por un lado, su gobierno logró avances
tangibles en áreas claves como la reducción de la pobreza, la modernización del sistema
educativo y la infraestructura. Por otro, su estilo de liderazgo autoritario, las tensiones con
sectores opositores y la debilidad económica estructural que heredaron sus sucesores, han
generado una evaluación crítica de su gestión. Los logros en materia de derechos sociales y
desarrollo son innegables, pero los problemas de corrupción, deuda y polarización política
han dejado al país con grandes retos para el futuro. Así, el impacto de su gobierno sigue
siendo un tema de debate, con defensores que elogian sus avances en justicia social y
detractores que señalan las fallas en su modelo económico y político.
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CONCLUSIÓN
En conclusión, la revisión de los últimos cinco presidentes del Ecuador revela un panorama
político complejo y dinámico, marcado por la diversidad de enfoques y desafíos que
enfrentaron cada uno de ellos. Alfredo Palacio, tras asumir en un contexto de inestabilidad,
dirigió una etapa de transición política que preparó el camino para los cambios que
vendrían. Rafael Correa, con su "Revolución Ciudadana", introdujo importantes reformas
económicas y sociales, fortaleciendo la presencia del Estado, pero también generando
divisiones y tensiones debido a su estilo de gobierno confrontativo, la dependencia del
petróleo y los casos de corrupción que surgieron durante su mandato.
Lenín Moreno, sucesor de Correa, tomó un giro inesperado al distanciarse de las políticas
correístas, intentando recomponer relaciones internacionales y lidiar con la crisis
económica heredada. Sin embargo, su mandato estuvo marcado por un creciente
descontento social y protestas masivas, principalmente a raíz de las medidas de austeridad y
el debilitamiento de la cohesión política.
Guillermo Lasso, tras su victoria en 2021, intentó enfrentar los problemas económicos del
país y la creciente inseguridad. A pesar de lograr avances significativos en la vacunación
contra la COVID-19, su gobierno sufrió un alto nivel de polarización política y un entorno
legislativo hostil, lo que obstaculizó varias de sus reformas y desembocó en su salida
anticipada.
Finalmente, Daniel Noboa, al asumir la presidencia en 2023, representa una nueva
esperanza para muchos ecuatorianos, pero también enfrenta un escenario marcado por los
mismos problemas estructurales: crisis económica, inseguridad y fragmentación política.
En conjunto, estos presidentes reflejan los retos persistentes del Ecuador, como la
dependencia de materias primas, la lucha contra la corrupción y la necesidad de reformas
estructurales. Cada uno de ellos ha aportado su propio enfoque y visión para tratar de llevar
al país por un camino de desarrollo y estabilidad, pero los resultados han sido mixtos,
dejando un legado de desafíos que todavía deben ser resueltos. La historia reciente del
Ecuador demuestra que su futuro depende en gran medida de la capacidad de los líderes
para superar estos obstáculos y fomentar un clima de unidad y progreso.