Memoria de Esclavitud en Tacuarembó
Memoria de Esclavitud en Tacuarembó
La memoria de la esclavitud
en relatos orales y
relatos biográficos de Tacuarembó
unos años recitaba una gran canti- dentro de un marco definido jurídica-
dad de décimas creadas por otros mente o como condición de una es-
autores, aunque tiene algunas de su trategia económica, el hombre some-
autoría. te a los de su propio género, es decir
Albérico Da Cunha es descendiente al ser humano, a partir de la elabora-
de charrúas, tiene sesenta y siete ción e imposición de una diferencia
años. Es un gran conocedor de la diversamente legitimada.
historia nacional, por haber leído y por Esta esclavitud existía en África y
haber recibido informaciones e his- América antes de la llegada del hom-
torias de sus ancestros. Generalmen- bre europeo, en la Europa de la Anti-
te recita versos de su autoría, pero güedad4 y aún existe, legalizada o no.
en esta ocasión nos recitó «La yerra Persiste como tráfico y confinamien-
humana», cito aquí versos de la cuar- to de personas para trabajos agríco-
ta y quinceava estrofa: las, fabriles, sexuales. Existen varios
................................................. tratados internacionales que preten-
/ /siendo su madre la peona
también fue peona a la juerza3 den controlar o desmantelar estas
/.../ redes internacionales de explotación.
¡Ay! que nueve hombres fornidos Para la interpretación y análisis de la
tu pequeño cuerpo aprietan
y que una marca candente esclavitud desde la antropología,
se hunde en tu espalda morena Claude Meillassoux, recurre a las teo-
..................................................
rías que la definen más desde las
Son versos que denuncian no sólo la
condiciones económicas de su fun-
injusta «herencia» familiar del some-
cionamiento, que desde el derecho.
timiento al patrón, sino también la
Define el esclavismo como:
aceptación social de la opresión de
un grupo (blanco) sobre algunos in- Un sistema social basado en la explota-
ción de una clase sometida cuya repro-
dividuos (negros). ducción se realiza mediante la adquisi-
ción (captura, compra) de seres huma-
La situación de esclavitud nos. Se distingue de la servidumbre, que
se reproduce por crecimiento de la clase
«Los galos blancos, sometida, y de las formas ocasionales de
de ojos azules y cabellos de oro, sumisión (rehenes de guerra, personas
se vendieron como siervos, vendidas, obligación, clientelismo, etc.)
con la argolla al cuello, (Diccionario Akal de Etnología y Antro-
en los mercados de Roma.» pología, 1996: 239- 240).
José Martí en «Mi raza»
las características más importantes Erico Berrutti tenía ciento dos años
que señala este autor para recono- cuando fue entrevistado y si bien él
cer la esclavitud es la forma en que nació con posterioridad a 1888 (fe-
se reproduce, es decir, cómo aumen- cha de la abolición de la esclavitud
ta el número de individuos de la cla- en Brasil), esas personas que traba-
se o grupo esclavizado: mediante la jaban en la estancia de una tía ha-
adquisición de personas que vienen bían sido esclavas. Según Berrutti
de otro lugar, «de otro país», no me- luego de la Ley Áurea habían queri-
diante la reproducción sexual. El do seguir viviendo ahí, «no se fue-
mercado y la guerra entonces, están ron», «porque eran muy bien trata-
asociados al aprovisionamiento y dos»:
venta de personas esclavizadas, que
Yo conocí una esclava en la casa de una
traídas desde otro lugar, rompiendo parienta, y los otros esclavos que yo co-
todos los lazos de unión a sus cultu- nocí ya estaban libertados por la Ley
Áurea de la Princesa Isabel. Eran escla-
ras, viven una fuerte desestructura- vos de una tía mía. Esos esclavos no se
ción familiar. sirvieron de la ley, no quisieron irse, qui-
Desde el derecho, específicamente sieron quedarse en la casa. Porque cuan-
do vino la ley se iban, porque general-
en el derecho romano primitivo, se mente eran maltratados. Pero en la casa
describe al esclavo como «un objeto de esa tía mía ellos permanecieron, no
se fueron.
de propiedad, por lo tanto enajena-
Y tengo idea todavía, porque yo era muy
ble y sometido a su propietario» niño en aquel tiempo, los esclavos, en las
(Monier en Meillassoux et al, 1990: estancias vivían de esta forma: por ejem-
plo no sé si había casamiento entre
11). ellos si se unían un negro con otra en-
La persona en esta situación de es- tonces le hacían un rancho para esa fa-
clavitud, ha sido cosificada, ani- milia. Así que la estancia ´taba rodeada
de ranchos. Porque cada uno que se ca-
malizada, vendida o regalada. En al- saba le hacían.
gunos relatos se compara el trato a Bueno esa gente permaneció, no quiso
hacer uso de la libertad porque eran muy
la persona esclavizada con el que se
bien tratados. Tanto es que cuando esa
daba a los perros (comer las sobras, tía mía se murió, dejó una parte de su
dormir apartado, en el suelo). campo para ellos, para los negros./.../
Apellidos no tenían, tenían nombre: Seu
Francisco Gamio (1909-2005) y Erico Chico, Seu Francisco, Seu esto, seu
Berrutti (1903) describen a «negros aquello, eran los negros viejos. Y a los
viejos» a quienes conocieron en su negros nuevos los llamaban por el nom-
bre.
infancia, que habían sido esclavos o
hijos de esclavos de la familia. Francisco Gamio vivió la mayor par-
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mientras que las mujeres trabajaban ron reconociendo que hacían las ta-
para la casa como cocineras y lavan- reas más duras y no se les pagaba,
deras. Así lo describió anteriormente ni se les enviaba a la escuela. «Me
Erico Berrutti; Francisco Gamio tam- tenían como esclavo», reflexionó en
bién nos aporta su visión: la última entrevista Plinio Suárez.
Ah, cualquier cantidad, esa gente, unos Según su esposa Blanca Ferreira
salían a un lado, porque como los due- «era la época en que los ricos aga-
ños eran todos hermanos, estaban unos
rraban pa´esclavos a los hijos de los
días en una casa, otros días en otra casa,
vagabunda completamente./.../ Y porque pobres.» A Blanca la prestaron, pero
eran así. Si tenían que comer y dormir / sólo fue un tiempo, ya que al ente-
.../ ...el trabajo de ellos era arrear gana-
rarse su familia que no la estaban tra-
do, curar bichos, lazar y carnear, y todo
eso, en lugar de ir el patrón los manda- tando bien la fueron a buscar y re-
ban a ellos, el patrón iba y le indicaba gresó a su casa.
matame a esa vaca. /.../ Ellos se encar-
gaban todos de eso, y las negras viejas, Su familia trabajaba en una estancia
eran todas las mujeres, las sirvientas de en la que el patrón obligaba a los
la casa, ellas tampoco ganaban nada, 3$,
peones a embarrar las paredes de los
4$, 2$, 1$ un real o nada, comida y ves-
tido, ellos precisaban vestido y el patrón ranchos con fariña, para asegurarse
le compraba el vestido. que éstos no se quedaran con el ex-
cedente de la comida. Para dar de
Hay relaciones de trabajo que, encu-
comer pan a sus hijos la madre tenía
biertas en relaciones familiares, co-
que esconderlo:
locan a las personas en situación de
esclavitud. Mi madre escondía un pedacito de la ros-
En varios testimonios los entrevista- ca que hacía para los patrones y para
nosotros probar. No le daban, de lo que
dos asocian «la esclavitud» a su pro-
ella hacía no nos daban nada. Estába-
pia trayectoria de vida. Se trata de mos en la estancia. ... No nos daban nada.
personas que no fueron «criadas» Nos criamos rolando. Para no dejarnos
morir de hambre nos repartían. Me estás
por sus padres biológicos sino en grabando, pero te voy a decir. Nuestra
otras familias a las que fueron entre- madre para nosotros comer, en este tiem-
gadas con unos pocos años de edad. po (enero), así que no daba la flor la
puntita aquella del zapallo, la guía del
Según los relatos y la sensibilidad del zapallo, ella iba y traía la fuente bien
narrador, cuando eran niños fueron llenita, de la chacra. Y hervía y escurría
el agua, ponía sal y grasa y harina y nos
«dados», «prestados», o «puestos»
daba pa´nosotro´comer de almuerzo y
y hasta quitados o «robados». cena. /.../
«Me tenían como hijo», afirmaban al Éramos ocho hermanos pero fuimos cria-
dos muy desparramaos.
principio algunos, aunque luego fue-
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A los nueve años mi madre me emprestó cieron a sus hermanos cuando ya
pa´una mujer cebar mate. Pero me ha-
cía llevar los gansos, que eran como se- eran adultos; otros más desafortuna-
senta, setenta, como a cuatro leguas y dos no llegaron a conocer a sus pa-
tenía que venir corriendo. Siempre co- dres o hermanos biológicos.
rriendo. Tenía que barrer un patio enor-
me, que era como dos de estos, el gal- Las vidas de estas personas, al na-
pón era enorme, y yo tenía nueve años. rrarlas, se transformaron en relatos
Por una tacita de leche y un pancito. Y un
editados, con una composición varia-
platito de comida. Me tenía con un vesti-
dito y descalcita. ble de personajes. Y donde las situa-
ciones cambiaban según el día. La
Hoy tiene cincuenta y ocho años, vive misma historia podía contarse varias
en su casa, rodeada de flores, plan- veces de distinta forma. Algunos de
tas y árboles; después de haber cui- estos narradores (afrodescendientes
dado a su madre durante treinta años. o no) asumen la esclavitud como una
parte de su vida, de su infancia.
Este tipo de testimonios pertenece a
Hay quienes se han basado en su
personas que tienen en común las
propia vida, para dar tintes trágicos
circunstancias de ser separadas de
reales al contar una narración ya le-
su familia biológica y dadas en
yenda, como la del Negrito del Pas-
toreo.
Una de las circunstancias que men-
cionaron constantemente todos los
entrevistados, tanto en zonas rurales
como urbanas, fue la «diferiencia»
que se hacía en los bailes. Se reco-
noce que antes había más
«diferiencia» o discriminación que en
la actualidad. Hasta hace pocos años,
Blanca Ferreira, «Ramona» tanto en el campo como en la ciudad
criación a otras familias más pudien- del norte uruguayo, los bailes «de
tes. Estos niños no tuvieron escuela, negros» y «de blancos» se hacían
hacían tareas que los otros niños de separados.
la casa no hacían, y algunos de ellos Evenida Duarte tiene actualmente
eran cruelmente castigados física o sesenta y ocho años de edad, es
psicológicamente. Generalmente no nativa de Los Malvares y vive en Las
heredaban. En algunos casos cono- Toscas de Caraguatá. Realizó todas
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las actividades rurales que podía ha- para alimentar, vestir y calzar a sus
cer una mujer en las estancias y al- hijos, los prestaban a otras familias.
gunas propias de los hombres. Fue Los padres del niño podían recibir o
partera de campaña y hasta ahora no algún beneficio, en comestibles,
alivia ciertas dolencias con por ejemplo. Evenida no rompió los
benceduras8 u oraciones. En su rela- vínculos con sus padres, ya que cada
to, ella (al igual que Blanca Ferreira), cierto tiempo sus nuevos padres la
no fue «dada» para otra familia, sino llevaban a verlos. «Yo no soy tu pa-
«prestada» : trón, soy tu padre de criación» le de-
cía el señor Echeverría a Evenida
Yo tuve una madre de criación también.
Julia Santa Esteban Echevarría. Porque Duarte.
éramos tantos en la casa, y a veces no... Una vez en la nueva familia, los ni-
lo dificultoso para mantener a todos, ¿no?
Porque papá... éramos diez, nosotros y ños adquirían diversas responsabili-
todos estábamos en casa, chiquitaje9. dades, tareas o trabajos, pero esto
Entonces había familias que tenían po- se disimulaba. No se estaba traba-
cas criaturas y querían compañero, otros
querían para ayudar... Entonces ahí fue jando, sino que se era parte de la fa-
que pidieron para papá, que a ver si no milia. Si la persona creía que se en-
le daban para el viejo Juan Echeverría
contraba en un entorno familiar don-
quería una pa´ andar con él, pa´alcanzarle
las cosas y ayudar a la esposa a repartir de se la cuidaba y protegía, era muy
las costuras y eso porque ella era costu- difícil exigir derechos, como el pago
rera. Bueno. Y me fui para... Papá me
prestó, si yo anduviera... Y allí tuve des- por las labores realizadas y jornadas
de cuatro o cinco años, y allá viví hasta de descanso. Este trato disfrazado se
los diecisiete años. Antes de eso yo ha- continúa en la actualidad, asegura la
bía estado con doña Catalina, me olvidé
el apellido, de los Malvares, del pueblo Edila Benítez en un reportaje radial,
los Malvares. Tenían un almacén gran- hablando de la situación de las em-
de. Allí yo estuve, con doña Catalina, era
pleadas domésticas que no reciben
viuda ella. /.../ Pedían, porque cuando
eran de buena familia, no tenían malas aportes sociales10.
costumbres entonces... La persona que Una de las entrevistadas fue «pues-
no tenía malas costumbres ya sabían
cómo era el criado, que era de buena ta» por su padre a los seis años, en
criación, de buena generación. Entonces la casa de una familia a la que sirve
iban, pedían para compañero, para com- hasta el día de hoy. Hace algunas lim-
pañero de los hijos, a veces, que tenían
unas gurisas, u otro. piezas en otras casas, con lo que
gana algún dinero. Pero como nun-
Según cuenta Evenida, las familias ca ha hecho aportes no cobrará jubi-
que no tenían recursos económicos lación.
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«El Moreno»
(Recitada por Aníbal Márquez en 2005)
Si había una vez un moreno porque usté me lo ordenó
en una estancia criado no porque no fuese bueno.
que el patrón lo había tratado Y el patrón como un veneno
igual que a caballo ajeno. le dijo yo te vi´ a dar
El aguantaba sereno y lo quiso castigar
los gritos y los lazazos dando vuelta su talero.
cuando erraba un tiro ´e lazo
o algún potro lo volteaba Pero el negro muy ligero
a veces hasta le daba saltó pa´l lao de enlazar
el patrón algún mangazo. y en una forma tenaz
desenvainando el facón
Los años iban pasando dijo párese patrón
y ya el negro era un mocetón porque lo mato no más
pero siempre aquel patrón ya no me castiga más
lo seguía maltratando. no porque usté tenga dinero
un día estaban trabajando porque sea un estanciero
en marcación de ganado y yo un moreno orejano
cuando el patrón enojado le dijo con mi facón y mi mano
negro trompeta sabré defender mi cuero.
el caballo más maceta
es el que me has ensillado. Y el patrón enfurecido
no comprendía la razón
Y dijo el negro sereno y aunque había mucha reunión
es cierto lo ensillé yo atajarlo no han querido
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le dijo negro atrevido que la pobre ya murió
y fue al darle un lazazo y ella fue quien lo crió
pero el negro de un planchazo con gran cariño y bondad.
lo hizo trastablillar
diciendo lo he de matar El moreno que sintió
sólo en el último caso. que nombra esa señora
se vio en sus ojos que llora
La hija del estanciero y el sombrero se quitó
que tambén allí se hallaba sereno el facón guardó
cuando vio lo que pasaba y cruzándose de brazos
se vino más que ligero dijo no aguanto más lazo
espueleó su parejero pero si quiere patrón
que allí con brillo montaba en medio de esta reunión
y su padre que sacaba puede matarme a balazos.
un revólver homicida
vio que era su hija querida El patrón enmudeció
la que el paso le cerraba. frente a aquel gesto grandioso
y también fue generoso
Papá por qué sos así y su revólver guardó
con ese pobre moreno dispués la mano le dio
que es tan honrado y tan bueno en medio de la reunión
dicen todos los de aquí y se sintió la ovación
si tú te portás así de un fuerte aplaudir de manos
ya más nadie te querrá y se vio más de un paisano
te lo pido por mamá en su rostro un lagrimón.
Notas
1 Con los aportes de: Jacqueline Cunha, Anabel Losa, Francisco Losa, Hilda Francia, José
María Bueno, Celia Semper, Blanca Ferreira, Plinio Suárez, Miriam Madruga, Teresa Suá-
rez, Valentín González, Nery Da Costa, Yola Da Costa, Elmira Coitiño, David Rodríguez,
Miranda, Antonia Silvera, Erasmo Pereyra, Felicia Silva, Lucio Lacerda, Cila Rodríguez,
Juana Píriz, Noe De Souza Leal, Isabel Rodríguez, Hitler Sosa, Alcibíades Fernández, Adela
Pereyra de Texeira, Nelita Formoso, Nestor Formoso, Zulema Pereira, Hugo Pereira, Irma
Rocha (Villa Ansina); Aníbal Márquez, Antonio Márquez, Evenida Duarte, «Gringo», Pabla
Techera, Walter Píriz, Santo de los Santos, Jorgelina, Jovita Pereira, Leonel Verdún, Juan
González, Francisco Gamio, Alcides (Las Toscas de Caraguatá); Maximiliana Coto (Paso
Mariano), Nery Nilo García (Las Arenas), Juana Cabrera, Máxima Ferreira (Los Feos), «Quita»
y «Tana» Castro (8va. Sección de Caraguatá); Elidio Losa (Minas de Corrales); Eda de
Paula, Erico Berrutti (Rivera); Robert Da Silva, Omar Gómez, Victoria Silva, Margarita Pe-
reira, «Yiyo», María Luz Vidal, María Estela Olivera-Prietto (Tacuarembó); Albérico Da Cun-
ha (Rincón de La Aldea); Graciela Colman (Curtina); Virgilio Benítez (Bonilla); Norma Netto,
Nery Fernández, Zair Pereyra, Wilman Machado, Pedro Silva, Estela Bentancur (Piedra
Sola), María Méndez, Santiago Machado, Amaranto López (Tambores).
2 La yerra humana, versos en octavilla compuestos por Carlos Molina, incluidos en su
disco El Canto del Payador.
3 En la letra original de Carlos Molina: «siendo el gurí de la peona/ también fue peón a la
fuerza».
4 En Isola: 1975, se brinda una visión panorámica de la esclavitud en la historia universal.
5 Entrevista realizada en el marco del Proyecto «La figura del negro y el indio en los
versos criollos y algunas canciones de Tacuarembó» (Ana Rodríguez y Robert Da Silva,
2006). Parte de la misma se reproduce en: Da Silva et al: 2009
6 Se refiere a su rostro y al del entrevistador. Ibid. nota 5.
7 Agregado: Antiguamente los agregados eran personas que tenían permiso para vivir en
tierras que no eran de su propiedad, en su rancho. No pagaban alquiler, pero representaban
mano de obra siempre disponible para el estanciero. En algunos casos, el propietario donó
las tierras a los agregados.
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8 Una bencedura es similar al ensalmo. Es un procedimiento curativo que implica un recita-
do secreto, algún elemento vegetal, el toque de la persona afectada y la pronunciación de
su nombre personal. Puede utilizarse también brasas o carbones que se van depositando y
observando en un vaso con agua.
9 Chiquitaje: se denomina así a las plantas más chicas que se han cosechado en las
chacras, que suelen utilizarse como semilla o para el consumo.
10 Nota periodística en Radio Zorrilla de San Martín, Tacuarembó, 2006.
11 Reyuno: un animal viejo, cansado de tanto trabajar en toda su vida productiva, ya sea
una vaca, un buey, un caballo o una yegua.
12 Antes de la forestación actual y coexistiendo con la producción agrícola de algunas
zonas.
13 Durante el año 2006, el Cura Miguel Berriel realizó un reportaje fotográfico de las perso-
nas entrevistadas en el Proyecto. La filmación que se menciona aquí se puede consultar en
el Archivo Audiovisual del Centro de la Memoria, en el Obispado de Tacuarembó.
14 Según el Diccionario de la Real Academia Española, recordar es «despertar al que
está dormido». Vigésima Edición, Madrid.
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