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S. Pío V - 1570 - Bula QUO PRIMUM TEMPORE

Misa

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RC – 2022.05.

05 – Bula QUO PRIMUM TEMPORE

SAN PÍO V: BULA QUO


PRIMUM TEMPORE
Publicado el jueves 5 mayo 2022 por P.VerboVen

BULA QUO PRIMUM TEMPORE

Pío Obispo Siervo de los siervos de Dios


para perpetua memoria

I. Desde el primer instante en que fuimos elevados a la cima del Apostolado,


aplicamos con gusto nuestro ánimo y nuestras fuerzas y dirigimos todos nuestros
pensamientos hacia aquellas cosas que tendieran a conservar puro el culto de la
Iglesia y nos esforzamos por organizarlas y, con la ayuda de Dios mismo, por
realizarlas con toda la dedicación debida.

II. Y como, entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbiera
estatuir sobre la edición y reforma de los libros sagrados –el Catecismo, el Misal
y el Breviario– después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo para
instrucción del pueblo y corregido completamente el Breviario para que se
rindan a Dios las debidas alabanzas, Nos parecía necesario entonces pensar
cuanto antes sobre lo que faltaba en este campo: editar un Misal que
correspondiera al Breviario, como es congruente y adecuado (pues resulta de
suma conveniencia que en la Iglesia de Dios haya un solo modo de salmodiar,
un solo rito para celebrar la Misa).

III. En consecuencia, hemos estimado que tal carga debía ser confiada a sabios
escogidos: son ellos, ciertamente, quienes han restaurado tal Misal a la prístina
norma y rito de los Santos Padres 1. Dicha tarea la llevaron a cabo después de
coleccionar cuidadosamente todos los textos –los antiguos de nuestra Biblioteca

1
Tal era el principio y el fin propuesto por los eruditos encargados por San Pío V de hacer cumplir la
voluntad del Concilio de Trento: hacer lo que se llamaría hoy una “edición crítica”. Llevaron las variedades de
los misales en uso, a la unidad y a la pureza del original. No se trata de ninguna manera de una reforma, sino
de una restauración. No es una reconstitución arqueológica, es una restitución a su forma original. El título
de nuestros misales en uso lo dice claramente: MISSALE RESTITUTUM, RECOGNITUM, es decir, restituido a su
forma original y, con ese fin, simplemente revisado.

1
RC – 2022.05.05 – Bula QUO PRIMUM TEMPORE

Vaticana junto con otros buscados por todas partes, corregidos y sin
alteraciones– y luego de consultar asimismo los escritos de los antiguos y de
autores reconocidos que nos dejaron testimonios sobre la venerable institución
de los ritos.

IV. Revisado ya y corregido el Misal, hemos ordenado tras madura reflexión


que fuera impreso cuanto antes en Roma, y, una vez impreso, editado, para que
todos recojan el fruto de esta institución y de la tarea emprendida. Y
especialmente para que los sacerdotes sepan qué oraciones deben emplear en
adelante, qué ritos o qué ceremonias han de mantener en la celebración de las
Misas.

V. Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha
sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las
demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros
prohibimos 2 que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al
Misal editado por Nos, y esto en todas las Iglesias Patriarcales, Catedrales,
Colegiadas y Parroquiales de las Provincias del orbe cristiano, seculares y
regulares de cualquier Orden o Monasterio –tanto de varones como de mujeres e
incluso de milicias– y en las Iglesias o Capillas sin cargo de almas, donde se
acostumbra o se debe celebrar la Misa Conventual, en voz alta con coro o en voz
Baja, según el rito de la Iglesia Romana.

Aún si esas mismas Iglesias, por una dispensa cualquiera, hayan estado
amparadas en un indulto de la Sede Apostólica, en una costumbre, en un
privilegio (incluso juramentado), en una confirmación Apostólica o en cualquier
tipo de permiso.

Salvo que 3(3) en tales Iglesias, a partir precisamente de una institución inicial
aprobada por la Sede Apostólica o a raíz de una costumbre, esta última o la
propia institución hayan sido observadas ininterrumpidamente en la celebración
de Misas por más de doscientos años. A esas Iglesias, de ninguna manera les
suprimimos la celebración instituida o acostumbrada. De todos modos, si les
agradara más este Misal que ahora sale a la luz por Nuestro cuidado, les
permitimos que puedan celebrar Misas según el mismo sin que obste ningún
impedimento, si lo consintiera el Obispo, el Prelado o la totalidad del Capítulo.
2
Se refiere al rito de la Iglesia Romana. Excluye, por lo tanto, a todas las Iglesias orientales y también a las
occidentales que siguen un rito diferente al romano (Milán, Toledo).

3
Exceptúa dos casos: a) institución aprobada desde el principio. b) en virtud de una costumbre de más de
200 años.

2
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VI. En cambio (4), al quitar a todas las demás Iglesias enumeradas antes (5) el
uso de sus Misales propios, al desecharlos total y radicalmente, y al decretar que
jamás se agregue, suprima o cambie nada a este Misal Nuestro recién editado, lo
estatuimos y ordenamos mediante Nuestra Constitución presente, valedera a
perpetuidad, y bajo pena de Nuestra indignación (6).

(4) Después de haber dado sus órdenes de modo positivo, el Pontífice las
retoma en forma negativa agregando, cuando es necesario, reprobaciones
expresas; esto posee un sentido preciso en Derecho Canónico: el precepto
positivo obliga siempre pero no en todos y cada uno de los casos, el negativo
sí.

(5) Aquellas enumeradas en el párrafo V y que no entran en las


exceptuadas.

(6) Se trata ciertamente de una pena, pero inferior a la excomunión.

Así, en conjunto e individualmente a todos los Patriarcas de tales Iglesias, a sus


Administradores y a las demás personas que se destacan por alguna dignidad
eclesiástica –aun cuando sean Cardenales de la Santa Iglesia Romana o estén
revestidos de cualquier grado o preeminencia– les mandamos y preceptuamos
estrictamente, en virtud de la Santa obediencia:

– que canten y lean la Misa según el rito, el modo y la norma que ahora
transmitimos mediante este Misal, abandonando por entero en adelante y
desechando de plano todos los demás procedimientos y ritos observados hasta
hoy por costumbre y con origen en otros Misales de diversa antigüedad;

– y que no se atrevan a agregar o recitar en la celebración de la Misa ceremonias


distintas a las contenidas en el Misal presente.

VII. Además (7), por autoridad Apostólica (8) y a tenor de la presente,


damos concesión e indulto (9), también a perpetuidad, de que en el futuro sigan
por completo este Misal (10) y de que puedan, con validez (11), usarlo libre y
lícitamente en todas las Iglesias sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir
en castigos, condenas, ni censuras de ninguna especie (12).

(7) Aquí comienza un acto nuevo del Legislador: después del mandato, el
permiso, la prohibición; ahora San Pío V va a conceder un favor,
un INDULTO.

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RC – 2022.05.05 – Bula QUO PRIMUM TEMPORE

(8) La intervención manifiesta del más alto grado del ejercicio de su


autoridad quiere evidenciar al mismo tiempo la firmeza de su voluntad
sobre este punto y la importancia de lo que va a decidir.

(9) En latín: concedimus et indulgemus. Es más que un permiso, es un


indulto, con todas las consecuencias del derecho que se siguen.

San Pío V admite, como hemos visto, excepciones al uso preceptuado de su


Misal. Aquí, a la obligación que impone, otorga, para todos los casos y todos
los tiempos, un indulto que la favorece.

(10) En latín: omnino. El adverbio no se refiere a las partes del Misal sino a
su uso, el cual es declarado sin límite.

(11) Los dos verbos latinos: possint et valeant, distinguen claramente una
simple facultad, de un poder estable adquirido definitivamente… un
derecho.

(12) Enumeración exhaustiva que toca sucesivamente el fuero interno (la


conciencia) y el externo (los Superiores).

VIII. Del mismo modo, estatuimos y declaramos (13):

(13) Este párrafo contiene claramente los sellos de firmeza, solemnidad y


estabilidad que distinguen una verdadera ley (estableciendo una obligación
jurídica), de una simple voluntad del Superior.

– que no han de estar obligados a celebrar la Misa en forma distinta a la


establecida por Nos ni Prelados, ni Administradores, ni Capellanes ni los demás
Sacerdotes seculares de cualquier denominación o regulares de cualquier Orden;

– que no pueden ser forzados ni compelidos por nadie a reemplazar este Misal;

– y que la presente Carta jamás puede ser revocada ni modificada en ningún


tiempo, sino que se yergue siempre firme y válida en su vigor.

No obstan (14) los estatutos o costumbres contrarias precedentes de cualquier


clase que fueran: constituciones y ordenanzas Apostólicas, constituciones y
ordenanzas generales o especiales emanadas de Concilios Provinciales y
Sinodales, ni tampoco el uso de las Iglesias enumeradas antes, cuando, a pesar
de estar fortalecido por una prescripción muy antigua e inmemorial, no supera
los doscientos años.

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(14) Hasta aquí se hace referencia al futuro. A partir de aquí es el pasado el


que está en juego. Todos los derechos anteriores, sean escritos, sean
costumbres, quedan abrogados. Como la costumbre posee una fuerza
particular, la Bula la menciona explícitamente y según la forma requerida,
a saber: incluyendo la costumbre llamada inmemorial.

IX. En cambio, es voluntad Nuestra y decretamos por idéntica autoridad que,


luego de editarse esta constitución y el Misal, los sacerdotes presentes en la
Curia Romana están obligados a cantar o recitar la Misa según el mismo al cabo
de mes; por su parte los que viven de este lado de los Alpes, al cabo de tres
meses; y los que habitan más allá de esos montes, al cabo de seis meses o desde
que lo hallen a la venta.

X. Y para que en todos los lugares de la tierra se conserve sin corrupción y


purificado de defectos y errores, también por autoridad Apostólica y a tenor de
la presente prohibimos que se tenga la audacia o el atrevimiento de imprimir,
ofrecer o recibir en ninguna forma este Misal sin Nuestra licencia o la licencia
especial de un Comisario Apostólico que Nos constituiremos al efecto en cada
región: él deberá previamente, dar plena fe a cada impresor de que el ejemplar
del Misal que servirá como modelo para los otros, ha sido cotejado con el
impreso en Roma según la edición original, y concuerda con este y no discrepa
absolutamente en nada.

(Nuestra prohibición se dirige) a todos los impresores que habitan en el dominio


sometido directa o indirectamente a Nos y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena
de confiscación de los libros y de una multa de doscientos ducados de oro
pagaderos ipso facto a la Cámara Apostólica; y a los demás establecidos en
cualquier parte del orbe, bajo pena de excomunión latæ sententiæ (automática) y
de otros castigos a juicio Nuestro.

XI. Por cierto, como sería difícil transmitir la presente Carta a todos los lugares
del orbe Cristiano y ponerla desde un principio en conocimiento de todos,
damos precepto: de que sean publicadas y fijadas, según la costumbre, en las
puertas de la Basílica del Príncipe de los Apóstoles y de la Cancillería
Apostólica y en el extremo del Campo de Flora; y de que a los ejemplares de
esta Carta que se muestren o exhiban –incluso a los impresos, suscriptos de
propia mano por algún tabelión público y asegurados además con el sello de una
persona constituida en dignidad eclesiástica– se les otorgue en toda nación y
lugar la misma fe perfectamente indubitable que se otorgaría a la presente.

XII. Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea licito
quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso,

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RC – 2022.05.05 – Bula QUO PRIMUM TEMPORE

estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad,


decreto y prohibición (15).

(15) Ni redundancia ni énfasis en esta enumeración; cada palabra tiene y


debe guardar su valor. La voluntad del Legislador reviste en su Bula
modalidades diversas que son detalladas en la larga recapitulación final.
¡San Pío V sabe lo que quiere y dice eso que sabe y desea!

Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la


indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y
Pablo.

Dado en Roma, en San Pedro en el año mil quinientos setenta de la Encarnación


del Señor, la víspera de los Idus de Julio, en el quinto año de Nuestro
Pontificado.

TOMADO DE:

https://radiocristiandad.org/2022/05/05/san-pio-v-bula-quo-primum-
tempore/

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