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PREHISTORIA I

Las primeras etapas de la Humanidad

Segunda Prueba de Evaluación Continua


(PEC):
referida al Arte Paleolítico, Prehistoria de América,
Epipaleolítico/Mesolítico y Neolítico.

IVAN FERNANDEZ GOYA

CENTRO ASOCIADO MADRID SUR

CURSO 2021-2022
Iván Fernández Goya Centro Asociado Madrid Sur

EJERCICIO 1. Comentar la siguiente lámina:

La presente lamina nos muestra una manifestación de industria ósea con


una figura de unos 31 centímetros de longitud con una cabeza de un felino que
pudiera ser un león o una leona, un cuerpo masculino de pie con los brazos en
paralelo, con atributos claramente humanos como ombligo, pubis, piernas e
incluso la presencia de siete rayas horizontales en el brazo izquierdo que se han
interpretado como un tatuaje. La posición de los brazos en paralelo junto a la
posición alzada sobre los tobillos genera la sensación de dinamismo y
movimiento. La falta de proporcionalidad entre el tronco y las piernas de la figura,
sumado a la ondulación en la parte trasera que pudiera representar el pelaje de
un animal, impide poder considerarlo un antropomorfo, siendo más
probablemente un teriántropo, esto es, un humano que se bestializa, si bien de
manera matizada a la vista expresión facial relajada, para algunos autores casi
sonrisa, que lo alejan de un carácter fiero.
Probablemente el animal en cuestión sería el León de las Cavernas (Panthera
leo spelaeus) que aparece el suelo europeo de origen asiático a partir del
pleistoceno medio, dentro de un contexto climático de intenso frio propio de la
última glaciación. En cuanto al sexo del mencionado animal, inicialmente se
mantuvo su carácter masculino, planteándose posteriormente la posibilidad de
su carácter femenino atendiendo a la forma de las orejas que recuerda a las
actuales leonas. Sin embargo, tras las últimas restauraciones de esta figura,

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donde la zona genital queda más detallada, ha llevado a la mayoría de los


autores a afirmar su carácter masculino (Ebinger-Rist et alii, 2018).
Esta escultura es el “Hombre-León de Stadel”, hallada de manera
fragmentaria en el interior de la cueva de Hohlenstein-Stadel, en el sur del Valle
de Lone, en la Jura de Suabia, situado en el Sur de Alemania, escasos días antes
de comenzar la Segunda Guerra Mundial, junto a material lítico, adornos y restos
óseos. Tendrán que transcurrir más de tres décadas para que fuera reconstruida,
y tras varias nuevas excavaciones en dicha cueva con el hallazgo de nuevos
fragmentos pertenecientes a la figura, motivaron la realización de nuevas
reconstrucciones hasta alcanzar la actual forma que aparece en la figura,
incrementando su altura en más de un centímetro.
Esta figura datada entre el 41 y 39 ka cal BP (Kind C.J. et alií, 2014)
encuadrándose por lo tanto en el Paleolítico superior del continente europeo que
se extendió entre el 40 ka y 10 ka BP, que junto a una importante industria lítica,
destacó por la aparición del extraordinario fenómeno del llamado arte paleolítico,
sin perjuicio de que en periodos anteriores pudieran haber existido primitivas
formas de arte (v.gr. danza, canto…etc). Esta escultura no solo es una de las
primeras manifestaciones del arte mueble del Paleolítico superior inicial en el
continente europeo sino de la humanidad según algunos autores,
encuadrándose en el Auriñaciense, primera cultura del referido periodo,
atendiendo a su elaboración en marfil y cuya temática principal era la de
animales de tamaño grande y fieros (osos, leones de las cavernas, mamuts,
rinocerontes, lanudos...etc). El león es un animal recurrente en la temática del
arte mueble de este periodo, pues además del “Hombre-León de Stadel”,
encontramos otras representaciones del auriñaciense de esta región como la
cabeza de este felino hallada en la Cuevas de Vogelherd, y la miniatura le
Hombre León hallada en la Cueva de Hohle Fels de 26 mm. cuya posición del
brazo y de la cabeza dentro del estado parcial en que se encuentra nos recuerda
poderosamente a la figura objeto de análisis.
Dentro de este tecno complejo se encuadran algunas de las primeras
manifestaciones artísticas en el continente europeo e incluso de la humanidad,
concentrándose muchas de ellas en el Valle de Dordoña y en el mencionado
Valle del Lone, donde además de la citada cueva donde se halló la figura objeto
de análisis, en otras cuevas cercanas (Geibenklösterle, Hohle Fels, Vogelherd)
han aparecido otras manifestaciones importantes de arte mueble realizadas en
marfil de Mamut, que en su conjunto han sido datadas entre el 43 y 40 ka cal BP,
por lo que estaríamos ante algunos de los ejemplos más antiguos de arte mueble
a nivel mundial (Kind C.J. et alií, 2014), de los cuales esta escultura sería la más
grande conocida con sus 31 centímetros.

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Figura 1. Cuevas con hallazgos de arte mueble auriñaciense en el Valle del Lone. Modificado
de White, R.: The Oldest Portable Art: the Aurignacian Ivory Figurines from the Swabian Jura

Esta escultura fue realizada probablemente por H. sapiens. Los Hombres


Anatómicamente Modernos (HAM) llegaron a Europa entre el 43 y 40 ka BP
procedentes de Asia, dando comienzo al Paleolítico Superior en dicho continente
que se extendió hasta el 10 ka BP. De los extraordinarios tecnocomplejos que
se desarrollaron en dicho periodo, esta figura la podemos encuadrar en el
primero de ellos, el Auriñaciense, que está asociado a dicha especie, que a lo
largo del comienzo del Paleolítico superior se extenderá por la mayor parte del
continente europeo, hasta entonces dominada por el H. neanderthalensis,
aunque esta especie perduraría de manera marginal hasta el 40 ka BP, y
contribuirían en la aparición del Paleolítico superior a través de las culturas de
transición.
Estamos ante una figura de bulto redondo, realizada en una materia dura
como es el marfil, que, por su dureza y tamaño apreciable, será una de las
materias primas más utilizadas en el Paleolítico Superior, junto a la piedra.
(Sanchidrian, 2009). Para la elaboración de la figura se utilizó el colmillo
izquierdo de un mamut, del que se obtuvo el soporte para su elaboración, su
gran tamaño y el carácter cilíndrico lo adecuaba a la forma final de la figura,
posiblemente mediante su fractura por percusión o aserrado, utilizándose
probablemente toda la circunferencia original del colmillo para trabajarlo. Una
vez obtenido el fragmento cilíndrico del colmillo del soporte se utilizaron varias
técnicas de fabricación: el raspado con un instrumento lítico cortante como
buriles o raspadores (algunos ejemplares fueron hallados en el interior de la
cueva); el serrado en la zona superior de la cabeza mediante como las
hendiduras en la zona del hocico; la perforación de orificios como el ombligo y
los ojos; y el pulido, probablemente con arenisca.

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Iván Fernández Goya Centro Asociado Madrid Sur

En cuanto a la función que tenía esta escultura, descartada la de carácter


instrumental como ocurría en la industria lítica, podemos apuntar la de carácter
religioso. La presencia del León de la cavernas, uno de los carnívoros más
peligrosos durante el Pleistoceno superior en el continente europeo, sumado a
que la figura fue hallada en una cámara interior algo recóndita de la cueva, donde
fue depositada probablemente de manera intencionada (Kind C.J. et alií, 2014),
alejada y separada de las áreas dedicadas a habitación y trabajo próximas a la
entrada, ha llevado a algunos autores a apuntar que la misma venga a
representar un dios de aquellas sociedades cazadoras-recolectoras o incluso
representar la figura de un “chamán” llevando la cabeza y piel de la bestia (Kind
C.J. et alií, 2014) o mostrar un bestiario, que remarcaría la anatomía interna de
los animales facilitando de manera visual la trasmisión de información en los
grupos de cazadores-recolectores (Sanchidirían, 2009).
Señalábamos anteriormente que esta manifestación del arte mueble
estaba situada en la primera cultura del Paleolítico superior inicial europeo. El
Auriñaciense, que se extendió por Europa oriental, central, Francia, penínsulas
itálica e ibérica entre el 43 y el 28 ka BP, surge un contexto paleo climático de
oscilaciones frías y cálidas que marcará el OIS3, previas a la aparición del
segundo pleniglaciar, con un intenso enfriamiento, alcanzándose el 20 ka BP el
máximo glaciar. El frio intenso afectará la subsistencia de las poblaciones
auriñacienses basadas principalmente en la caza de herbívoros de talla media y
grande, como cérvidos, bóvidos, mamuts y rinocerontes lanudos, junto a
recursos vegetales, marinos y fluviales. Volviendo a los mamuts, que habitaron
en gran parte del continente europeo durante el pleistoceno superior, llegando
incluso a la península Ibérica, tendrán gran importancia en este periodo para
estas sociedades cazadoras-recolectoras no solamente por su carne, sus
huesos serán utilizados en útiles óseos como propulsores, en adornos (una
cuenta realizada en marfil fue hallada en la cueva donde se encontró esta
escultura) y en otras manifestaciones de arte mueble como la escultura que
representa a este animal hallada en la citada cueva de Vogelherd.
Se ha distinguido tres fases en este tecnocomplejo, una fase inicial denominada
Auriñaciense arcaico o Protoauriñaciense (42 - 36 ka BP) caracterizada por una
cierta uniformidad cultura. Seguiría el Auriñaciense antiguo (36 – 31,5 ka BP),
culminando con el denominado Auriñaciense evolucionado (31,5 - 28 ka BP),
donde esta cultura alcanza su máxima expansión geográfica. Atendiendo a la
datación de la figura, probablemente se encuadraría en la primera de ellas.
El hábitat durante este periodo se caracterizó por estructuras de habitación en
cuevas y abrigos en la Europa occidental, con espacios diferenciados para
actividades específicas, con una compartimentación en que había una zona
próxima a la entrada para la vida cotidiana, y hacia el interior un área de taller y
otra de almacén, como ocurre en la cueva de Hohlenstein-Stadel. Sin embargo,
a la escasez de útiles líticos hallados, han llevado a los autores a considerar que
la cueva no tuvo una ocupación permanente en el tiempo.

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Por último, señalábamos anteriormente la probable función religiosa de


esta figura, reseñando algunas de las interpretaciones al respecto, pero también
nos sugiere que los primeros H. sapiens que habitaron Centroeuropa tenían un
pensamiento abstracto, con capacidad de imaginar y creativa (las flautas de
hueso halladas en cuevas del Valle del Lone están entre algunos de los
instrumentos musicales más antiguos hallados hasta la fecha), e incluso tener
creencias religiosas y sentimientos de pertenencia a un colectivo. De hecho, esta
escultura se considera una de las primeras evidencias de dichas creencias.

BIBILIOGRAFIA
- Ebinger-Rist, N., Wolf, S., y Wehrberger, D. (2018). The lion-man of
Hohlenstein – Stadel. En L´Anthropologie. Vol. 122 (2018). Pág. 415-436.
Consultado en
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S00035521173010
12?via%3Dihub
- Kind, C.J., Ebinger-Rist, N., Wolf, S. et alii (2014). The Smile of the Lion
Man. Recent Excavations in Stadel Cave (Baden-Württemberg, south-
western Germany) and the Restoration of the Famous Upper Palaeolithic
Figurine. En Quartär – Internationales Jahrbuch zur Erforschung des
Eiszeitalters und der Steinzeit. Vol. 61 (2014) Pág. 129-145. Consultado
en https://journals.ub.uni-heidelberg.de/index.php/qu/article/view/78462.
- Menéndez, M., Jimeno, A., y Fernandez, V.M. (2011). Diccionario de
Prehistoria, Alianza. Pág. 31-2.
- Muñoz Ibañez, F.J. (2010): Industria Osea. En Fernandez Vega, A., Ripoll
Lopez, S., Hernando Grande, A., Muñoz Ibañez, F.J., Quesada Lopez, J.M.,
Maíllo Fernández, J.M., Jordá Pardo, J.F.: La Prehistoría y su metodología.
Pág. 165 y ss. Editorial Universitaria Ramon Areces.
- Muñoz Ibañez, F.J. (2020). El Paleolítico Superior en Europa. En Ripoll
López, S. (Coord.), Roberto Bárcena, J., Jordá Pardo, Jesús F., Maíllo
Fernandez J.M., Muñoz Ibáñez, F.J., Quesada López, J. M. Prehistoria I
Las primeras etapas de la Humanidad. (357 y ss) Editorial Universitaria
Ramon Areces.
- Sanchidrían, J.L. (2009). Manual de arte Prehístorico. Ariel Prehistoria,
pág. 106 y ss.
- White, R., y Bourrillon, R.: The Oldest Portable Art: the Aurignacian Ivory
Figurines from the Swabian Jura (Southwest Germany). En Palethnologie,
Revue bilingüe de Préhistoire. Vol. 7 (2015). Pág. 322-336. Consultado en
http://doi.org/10.4000/palethnologie.888

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