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Derecho Contractual

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Introducción

La idea sobre la necesidad de elaborar un contrato que reúna los consensos imprescindibles
para fundar un orden social que resguarde la vida en sociedad y sus instituciones,
constituye un planteamiento de larga tradición en el campo de la filosofía, la teoría social y
la teoría política en Occidente. Este artículo recoge algunos de los planteamientos
fundamentales para la comprensión sociológica de la noción de democracia, a luz de la
concepción contractualista contemporánea.

El iusnaturalismo moderno, aporta fundamentos importantes al liberalismo político, como


la idea de que el ejercicio racional de la libertad justifica que los hombres puedan ser
sujetos de derechos. Estos derechos tienen por objetivo resguardar y garantizar la libertad
de cada individuo, así como igualar posibilidades de desarrollo individual y crear vínculos
sociales y éticos de cohesión social.

El contractualismo y sus periodos


El Contractualismo es una doctrina filosófica –jurídica- política, que sostiene que la
Sociedad y el Estado nacen de un pacto, como un contrato original entre humanos, por el
cual se acepta una limitación de las libertades a cambio de leyes que garanticen la
perpetuación y ciertas ventajas del cuerpo social. Este pacto lo establecen los individuos
que comienzan a ser parte de esa sociedad, dirigida por el Estado.

No es una doctrina única o uniforme, sino un conjunto de ideas con un nexo común, si bien
extremadamente adaptable a diferentes contextos, lo que explica su vitalidad y su capacidad
para ir evolucionando y redefiniéndose hasta la actualidad. Como teoría política es
posiblemente una de las más influyentes de los últimos trescientos años, configurando en
mayor o menor grado, la estructura actual de los distintos Estados y Naciones.

Esta doctrina se opone a la idea de que la Sociedad o el Estado son algo natural o
preexistentes a la voluntad de los individuos. El contractualismo se entiende normalmente
como una corriente filosófica que se desarrolla en los siglos XVII y XVIII. No debe
confundirse el contractualismo con la democracia, pues no todas las teorías contractualista
defienden modelos políticos democráticos. Tampoco debe confundirse contractualismo con
nacionalismo, pues, siendo ambos movimientos políticos y casi simultáneos de los estados
modernos, expresan concepciones distintas.
Clases de Contractualismo
El contractualismo examina la naturaleza, el origen y la justificación del poder político. En
su versión Clásica, se basa en la existencia de un pacto para la conformación de la
Sociedad Civil y el Estado. El Contractualismo Contemporáneo, se interesa
fundamentalmente por los principios lógicos e ideológicos que fundamentan el contrato
político, es decir, por los procedimientos de discusión y las condiciones en que tiene lugar
el pacto.

Contractualismo clásico

Los nombres más conocidos de la tradición contractualista son los de Hobbes, Locke y
Rousseau.

Thomas Hobbes (1588-1679)

La estructura básica del contractualismo fue establecida por el filósofo ingles Thomas
Hobbes. En realidad el objetivo de este pensador era justificar ideológicamente la
monarquía absoluta, pero al hacerlo propuso el armazón teórico que provocaría su
derrumbe. Impresionado por los desórdenes de la revolución inglesa de 1651, redactó su
principal obra: “Leviatán”, que es una explicación sobre el origen del Estado.

Estado de Naturaleza: Hobbes intenta imaginar cómo sería la vida de los seres humanos
antes de la aparición de la Sociedad. Apelando a una concepción pesimista del ser humano,
que según el autor es un ser dominado por sus pasiones, establece que el estado de
naturaleza se caracteriza por la precariedad y la violencia, pues no existiendo Ley ni
autoridad nada es justo ni injusto, y todos tienen derecho a todo. Ya que los seres humanos
son aproximadamente iguales en fuerza y maldad, ninguno prevalece sobre otro,
generándose lo que él llamaba “bellum ómnium contra omnes” (una guerra civil
permanente de todos contra todos), en la que la vida es breve e insoportable. Hobbes lo
resume con la expresión latina “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el
hombre).

Pacto: Siendo los seres humanos, un animal inteligente, además de malvados, en un


determinado momento deciden acogerse a un pacto entre ellos. Ese pacto consiste en la
cesión de todo el poder del individuo a un tercero, a un soberano que habrá de mantener el
orden y la paz. Es importante señalar que el pacto firmado es irrevocable, es decir no
puede romperse, pues al haberse entregado todo el poder, se entrega también la capacidad
de romperlo. Por supuesto que tal pacto en nada cambia la naturaleza de los firmantes, que
siguen siendo egoístas.
El soberano elegido habrá de gobernar, si fuera necesario, mediante el terror y la violencia
para mantener el inseguro orden social. Por supuesto, la división del poder sería absurdo,
dado que debilitaría la soberanía del Estado Leviatán, que es absoluto e indivisible. Es
decir, Hobbes, defiende la Monarquía absoluta !!! La lúgubre concepción antropológica de
Hobbes y el modelo político legitimado por ésta eran incompatible con las
transformaciones políticas de la Europa del siglo XVII. No así la estructura de su
razonamiento (Estado de naturaleza-Pacto- Estado de sociedad), que resultó ser
enormemente útil en los años siguientes.

John Locke (1632—1704)

Fue un filósofo y medico inglés, considerado como uno de los más influyentes pensadores
del empirismo inglés, y conocido como el “Padre del Liberalismo Clásico”. Realizó una
importante contribución a la teoría del Contrato Social. La teoría política de John Locke,
aparece fundamentalmente en su “Ensayo sobre el Gobierno Civil”. En esta obra se
desarrolla una teoría contractualista que aporta originales puntos de vista y que critica
muchas posturas de Hobbes.

Estado de Naturaleza: Locke no prejuzga la maldad o bondad del ser humano. Se limita a
afirmar que antes de la aparición del Estado (es decir antes del Pacto y de la Sociedad) los
seres humanos gozaban de ciertos derechos naturales: vida, libertad y propiedad. Pero lo
cierto es que la inexistencia de una autoridad imposibilita la protección de esos derechos.
Las relaciones entre las personas ocasionan inseguridad, puesto que se actúa buscando el
propio interés, de ahí que se necesite construir un Estado o Cuerpo político que regule de
forma racional el interés propio que guie a los ciudadanos en el respeto a los derechos y a
los bienes.

Pacto: Para garantizar una vida digna y pacífica, los individuos ceden sus derechos a un
soberano (o grupo de soberano), pero teniendo en cuenta que tal cesión no es perpetua ni
irrevocable. Locke reconoce así el derecho a la rebelión si el soberano no cumple con los
límites de lo pactado. De todo esto resulta el modelo moderno de Democracia Liberal en el
cual los individuos eligen a sus gobernantes periódicamente, y éstos tienen como misión
garantizar el orden social.

Bajo este Contrato Social en el que se constituye el Estado, el sujeto individual pasa a ser
un ciudadano con la capacidad de hacer uso de sus derechos. Según Locke, el Estado tiene
como misión proteger esos derechos, así como las libertades individuales de los
ciudadanos. También sostiene que el gobierno debe estar constituido por un rey y un
parlamento. El parlamento es donde se expresa la soberanía popular y donde se hacen las
leyes que deben cumplir tanto el rey como el pueblo. Anticipándose a Montesquieu, a quien
Locke influyó, describe la separación del Poder Legislativo y el Ejecutivo. La autoridad del
Estado se sostiene en los principios de Soberanía popular y Legalidad. El poder no es
absoluto sino que ha de respetar los Derechos Humanos.

Jean Jacques Rousseau (1712—1778)


Estado de la naturaleza: Rousseau afirma que lejos de ser una guerra civil permanente, el
estado de naturaleza se caracteriza por la libertad, la igualdad y la bondad. Los seres
humanos viven en una suerte de inocencia originaria (lo que fundamenta el mito del buen
salvaje) justo hasta que la aparición de la sociedad (y de la noción de propiedad)
promueven el egoísmo y la maldad.

Pacto: El Contrato Social rousseauniano, que en realidad estaba pensado para pequeñas
comunidades de vecinos, como su Ginebra natal y no para Estados con millones de
habitantes, consiste en la eliminación de los egoísmos individualistas mediante la sumisión
de cada ciudadano a la voluntad general, unánime y asamblearia. El modelo político
propuesto por Rousseau seria la Democracia Directa o Asamblearia.

Rousseau piensa que la sociedad, si bien garantiza ciertas necesidades básicas, corrompe a
los humanos al lanzarlos en competencia mutua. Pero se muestra convencido de que una
vez abandonado el estado de inocencia originaria no cabe vuelta atrás, y solamente un
acuerdo entre ciudadanos puede llegar a mitigar las desastrosas consecuencias de una
sociedad corruptora. Nace así la necesidad del Contrato Social. La irrupción del
pensamiento contractualista está en la base del Constitucionalismo moderno.

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