Tipos y características de géneros dramáticos
Tipos y características de géneros dramáticos
El teatro comprende siete géneros mayores, se les denomina así por considerarlos con una estructura
más completa, es decir, desarrollan de tres a cinco actos. En cambio los menores son representaciones
breves que comprenden un acto o una parte de éste.
TRAGEDIA
Definición
Del griego tragodia canción del macho cabrío, uno de los grandes géneros de la poesía dramática. Es
una obra dramática extensa, en la que el diálogo, la acción y los caracteres están revestidos de
solemnidad y cuyo desenlace es funesto. De origen religioso, representa el conflicto del carácter
humano contra el destino y los dioses.
Características
1. El propósito de la acción trágica es provocar entre los espectadores los sentimientos de horror y de
compasión, ante la grandeza de la acción.
2. Sus personajes son siempre nobles y superiores; víctimas de terribles pasiones que no pueden
dominar, cual si estuvieran gobernados por la fatalidad.
3. Es primordial la crisis a que ha conducido la postura del protagonista.
4. La tragedia encierra una finalidad aleccionadora.
5. Por medio de la compasión purga los ánimos de las pasiones (catarsis).
6. Estructuralmente tiene un prólogo que precedía al coro, el párodo o cántico de entrada del coro. El
cántico con el que el coro se retiraba: éxodo. Los episodios o partes completas dentro de la obra, se
intercalaban con cantos del coro (párodo y éxodo).
Dentro de la dramaturgia, se denomina tragedia a las obras teatrales de tono solemne que se
caracterizan principalmente por los desenlaces fatídicos de sus protagonistas. Cultivada desde la Grecia
Antigua, la tragedia representa personajes que se ven enfrentados contra un destino inevitable (fatum o
anaké) a causa de un error fatal o una condición de su carácter como ser el orgullo (hybris). El
desenlace funesto es inevitable y los personajes son castigados por los dioses, por lo general, con la
locura o la muerte. Por ejemplo: Edipo Rey, de Sófocles.
La palabra tragedia proviene del griego tragoedia, que significa literalmente ‘canto del macho cabrío’ y
refiere a la canción que se entonaba durante las fiestas Dionisias. Los griegos fueron los primeros en
representar tragedias para todos sus ciudadanos, ya que a través de ellas eran formados moral, ética y
cívicamente.
Aristóteles fue el primero en estudiar el género trágico en su Poética (IV a.C.), donde lo definió como
la más elevada de las formas de representación artística, ya que mostraba los eventos directamente al
espectador (sin mediación de narradores) y porque mostraba a los hombres más elevados de lo que
realmente son, para que su caída en desgracia generara una catarsis en la audiencia y, mediante ella, se
purgaran las emociones bajas del ser humano. De esta forma, el público salía del teatro siendo mejores
personas.
Si bien la tragedia ya no se cultiva como género literario, se considera que dio pie a la aparición del
teatro moderno y de la dramaturgia como la entendemos hoy.
Tipos de tragedia
Tragedia clásica. Fue cultivada en la Grecia Antigua y, posteriormente, en el Imperio romano. Sus
máximos exponentes griegos fueron Esquilo, Eurípides y Sófocles; y los latinos fueron Livio Andrónico,
Ennio, Pacuvio y Accio, y posteriormente Séneca.
Tragedia moderna. El género volvió a emerger en el Renacimiento. Sus máximos exponentes del
llamado Siglo de Oro español fueron Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca; los de la
dramaturgia victoriana fueron Shakespeare, Marlowe, Ben Jonson, Otway; los del prerromanticismo
alemán fueron Goethe, Schiller y, por último, los del preludio a la Ilustración francesa fueron
Lemercier, Corneille, Voltaire, Racine.
Componentes de la tragedia
Coro. Representa la voz del pueblo, quien aconseja, da explicaciones e informa acerca del dilema
moral. Sus intervenciones se estructuran en: estrofa, antístrofa y párodo.
Corifeo (conductor del coro). Sale del coro y cuestiona a los otros miembros o a los personajes.
Personajes. Juegan su papel en la obra. Tanto héroes como antagonistas o personajes secundarios son
representados por actores hombres, pues las mujeres no podían participar de las obras teatrales en
ese entonces.
Estructura de la tragedia
Prólogo. Unos dos o tres personajes informan al público sobre el contexto de la obra: dónde ocurre, a
quién y qué hechos del pasado deben manejarse. Antecede al coro.
Párodos. El coro ingresa a la obra para, mediante cantos líricos y danzas, crear la atmósfera de la
tragedia. Antecede a los protagonistas.
Episodios. Suele haber cinco episodios (o menos) que expresan el contenido filosófico o de
pensamiento de la obra, en un diálogo entre los personajes o entre estos y el coro.
Éxodo (final). El héroe tiene su revelación, reconoce sus errores y es castigado por los dioses dando pie
a la enseñanza moral.
Ejemplos de tragedia
1. Antígona, de Sófocles (441 a. C.). Narra la historia de Antígona, quien al comienzo de la tragedia se lamenta por las
muertes de sus hermanos Polinices y Eteocles. Ambos murieron batallando entre sí para ganar el trono de Tebas.
Su tío y actual rey de Tebas, Creonte, ordena que no se le dé sepultura a Polinices, por lo cual su espíritu vaga por la
tierra. Ante esta disposición, Antígona busca llevar a cabo el deber familiar frente al cívico y le da sepultura.
2. Edipo Rey, de Sófocles (429 a. C.). Narra la historia de Edipo, esposo de Yocasta, en el momento de su mayor
esplendor, como rey de Tebas. Para salvar a la ciudad de la peste que la asola, comienza a investigar la muerte del
rey anterior: Layo. Poco a poco se descubre la verdad: Edipo es el asesino que busca y él fue quien mató a su padre.
3. Orestíada, de Esquilo (472 a. C.). Narra el final de la maldición de la casa de Atreo. Es una trilogía compuesta por
tres obras: Agamenón, Las coéforas y Las euménides. En la primera obra de la trilogía, se relata el regreso de
Agamenón de la guerra de Troya. En su hogar se encuentra su esposa, Clitemnestra, que ha planeado su muerte
como venganza por el sacrificio de su hija Ifigenia. En la segunda parte, se cuenta el proceso de venganza de los dos
hijos de Agamenón, Electra y Orestes. Electra reconoce a Orestes por una marca en la cara durante los funerales de
Agamenón. Acto seguido, Orestes mata a Clitemnestra y a Egisto (primo de Agamenón y amante de su madre). En
la tercera y última pieza muestra cómo Orestes comparece ante un jurado de atenienses conocido como Areópago,
para decidir si el asesinato de Clitemnestra lo hace merecedor del tormento que le infligen las Furias. Orestes es
encontrado inocente gracias a la ayuda de los dioses Apolo y Atenea.
4. Los siete contra Tebas, de Esquilo (467 a. C.). Narra la misión de siete guerreros que deben invadir y tomar el
control de la ciudad de Tebas. Para su defensa, el rey Eteocles manda a sus seis mejores guerreros para luchar
contra ellos, siendo el séptimo el mismísimo rey. Hacia el final, los hermanos Eteocles y Polinices, hijos de Edipo,
arrastran la maldición que pesa sobre su linaje, que conocen pero no pueden eludir, y caen muertos, el uno por el
otro, tras una lucha fratricida.
5. Las suplicantes, de Eurípides (423 a.C.). Narra la historia de las madres de los caídos, que constituyen el Coro de
Suplicantes, que frente al fracaso de la expedición contra Tebas y muertos en batalla, buscan enterrar los cuerpos
de sus hijos según la tradición griega. Ante la negativa de los tebanos, las Suplicantes piden ayuda a Teseo para que
Creonte les permita realizar las honras fúnebres. Finalmente, Etra, madre de Teseo, lo convence de ayudar a las
mujeres para cumplir con las leyes divinas.
6. Ifigenia entre los Tauros, de Eurípides (414 a. C.). Narra la historia de Ifigenia, quien, tras haber escapado de morir
sacrificada por su padre Agamenón, se va a vivir al país de los tauros y se convierte en sacerdotisa del templo de
Artemisa. Hasta allí han viajado Pílades y Orestes, este último hermano de Ifigenia, quienes deben robar la estatua
de la diosa cazadora del santuario para llevarla a Atenas. Sin embargo, corren un gran peligro porque la costumbre
entre los tauros es sacrificar a los extranjeros ante la diosa, e Ifigenia, que en un principio no reconoce a su
hermano, está dispuesta a llevar a cabo el sangriento ritual.
7. El Rey Lear, de William Shakespeare (1608). Narra la historia del rey Lear, quien ya muy anciano, piensa cuál de sus
tres hijas, Goneril, Regan y Cordelia, será la que lo suceda en su reinado, y así poder pasar sus últimos días de vida
en paz. Para tomar esta decisión, son sometidas a una prueba de amor y lealtad. Por las respuestas de las dos
mayores que se llenan de elogios hacia su persona, es que él decide que ellas, junto a sus consortes, comiencen a
reinar. Pero pronto se sentirá amenazado al verse absolutamente abandonado. Hacia el final, las hijas atentan
contra la vida del rey, por lo que Lear se da cuenta de que debió haber elegido a la hija menor, Cordelia, y termina
enloqueciendo.
8. La tempestad, de William Shakespeare (1611). Narra la historia de Próspero, un viejo duque y mago quien,
traicionado y depuesto, tiene que exiliarse con su hija Miranda a una isla desierta en la que pasará doce años. Con
el fin de vengarse de sus hermanos y volver y restituirse en Milán, fabrica una tormenta que los hace naufragar. En
la nave viajan el usurpador Antonio, su aliado Alonso, rey de Nápoles, y Fernando, hijo de este último. Los
pasajeros se salvan, pero creen que Fernando ha muerto, mientras que Fernando piensa que los demás se han
ahogado. Se encuentran Fernando y Miranda, y se enamoran a primera vista. Próspero prepara algunos sustos para
Antonio y Alonso. El primero cae abatido por el terror y el segundo se arrepiente de su crueldad, se reconcilia con
Próspero y recupera a su hijo Fernando.
9. El castillo sin venganza, de Lope de Vega (1631). Narra la historia de Casandra, esposa del Duque de Ferrara, quien
mantiene una relación amorosa secreta con el hijo bastardo del Duque, el conde Federico. Luego de volver de la
guerra, su esposo descubre el adulterio y busca castigar al conde Federico manteniendo su deshonra en secreto.
Luego manda a su hijo para que mate a un traidor disfrazado que resulta ser Casandra y, a su vez, ordena matar a
Federico acusando que este había asesinado a su madrastra porque creía que iba a dar a luz un heredero que le
quitaría el ducado.
10. La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca (1945). Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se
recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años a sus hijas. Angustias, la primogénita y la única hija del
primer marido, hereda una fortuna y atrae a un pretendiente, Pepe el Romano, quien se compromete con ella,
pero simultáneamente se enamora de Adela, la hermana menor. Cuando Bernarda se entera de este amorío, le
dispara a Pepe, pero este logra escapar. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se ha muerto y se
ahorca. Al final de la obra, Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como
en el comienzo de la obra.
11. Fedra, de Jean Racine (1665). Narra la historia de Fedra, quien se enamora de su hijastro, Hipólito, pero combate
esta pasión durante un largo tiempo. Cuando es informada equivocadamente de que Teseo, su marido, ha muerto,
le confiesa su amor a Hipólito, pero este, no correspondiéndolo, huye con Aricia, su verdadero amor. Fedra culpa a
su nodriza Enona, quien le había aconsejado dejarse llevar por la pasión.
12. Fausto, de Goethe (1808). Narra la historia de Fausto, un científico empírico que se ve forzado a enfrentarse a
cuestiones como el bien y el mal, Dios y el diablo, la sexualidad y la mortalidad. En su búsqueda por la verdad y del
sentido de la vida, celebra un pacto con el diablo (Mefistófeles) en el que entrega su alma a cambio de acceder a
este conocimiento.
13. Zaire, de Voltaire (1732). Narra la historia de Zaire, una esclava cristiana que se enamora de su amo, el Sultán. La
pareja está dispuesta a casarse, pero la familia de la joven se lo prohíbe en tanto, de hacerlo, deberá volcarse a la
religión musulmana y olvidar la comunidad cristiana a la que pertenece. Cierto malentendido por parte del Sultán
le añade a la historia desconfianza, lo que provoca que la obra termine con un final trágico.
14. En la ardiente oscuridad, de Antonio Buero Vallejo (1950). Narra la historia de Ignacio que se ve obligado a
ingresar en una institución de ciegos, regentada por Don Pablo. Allí conoce a otros no videntes que dicen ser
felices, pero a los que luego Ignacio contagia su sensación de desgracia por la pérdida del “más maravilloso de los
sentidos». Un día funesto, uno de los internos asesina a Ignacio en los columpios del patio, con el fin de volver a ser
felices con sus antiguas creencias. Sin embargo, la influencia de las palabras de Ignacio ha cambiado su manera de
pensar para siempre.
15. La muerte de un viajante, de Arthur Miller (1949). Narra la historia de Willy Loman, un viajante de comercio de
sesenta años y trabajador incansable que un buen día decide jubilarse y vivir plácidamente con su familia. Durante
toda su carrera, ha vivido con la obsesión de gustar a la gente, pero un día descubre que después de tantos años de
trabajo apenas si lo recuerdan. Hacia el final de la obra, Willy se suicida y, mientras se despide de él, su familia
todavía no comprende por qué, si era un vendedor tan popular, nadie ha asistido a su funeral.
Género dramático
El género dramático es aquel que está destinado a ser representado ante un auditorio y que está escrito
en formato de diálogos. Por ejemplo: Hamlet (William Shakespeare), Edipo Rey (Sófocles), La vida es
sueño (Pedro Calderón de la Barca).
En este género, que tiene sus orígenes en Grecia, se incluyen todas las manifestaciones teatrales: la
comedia, la tragedia, el teatro musical.
En los textos dramáticos no hay narrador ni descripciones, sino que los episodios se representan por
medio de las actitudes, gestos, diálogos y monólogos que mantienen los personajes. Por esto, conviven
distintos códigos en una misma obra dramática: el verbal (palabra), el no verbal (escenografía,
maquillajes, luces, música, iluminación, sonido) y el paraverbal (entonación, pausas, énfasis).
Presentación del conflicto. Ocurre al inicio de la obra, cuando aparecen las posturas opuestas y se
explicita el obstáculo que le impide al protagonista alcanzar su objetivo.
Nudo o desarrollo de la acción dramática. Es el momento de mayor tensión, donde la trama llega al
punto de mayor conflicto.
Desenlace del conflicto. Es el momento en el que se resuelve el conflicto, por lo que desaparecen los
obstáculos que le impedían al protagonista alcanzar sus objetivos.
Comedia
La comedia es un género dramático que busca entretener y hacer reír a su público, y para eso apela a
recursos como el sarcasmo, la parodia, la ironía o la confusión. Por ejemplo: Las preciosas ridículas
(Molière), Las ranas (Aristófanes), El filósofo enamorado (Juan Pablo Forner).
A diferencia de la tragedia, en la comedia los finales suelen ser felices. Además, sus personajes no
tienen un destino inexorable, trazado por los dioses. La noción de libertad humana subyace a lo largo
de la trama, ya que cada personaje puede obrar de acuerdo con su propia voluntad. Esto genera que a lo
largo de la historia se desencadenen sucesos disparatados, absurdos, hilarantes y sorpresivos.
Los protagonistas de las comedias suelen representar arquetipos, es decir, son personajes con
cualidades humanas estereotipadas. Por ejemplo: el seductor, el avaro, el vago, el mentiroso. Sus
acciones, además de estereotipadas, siempre son exageradas para que el público las identifique
rápidamente y se ría de ellas.
Los temas de la comedia, en general, son los problemas que padecen las personas comunes y
corrientes, con sus vicios, defectos y debilidades.
Tipos de comedia
Comedias griegas. Se denomina así a las obras escritas por los antiguos comediantes griegos,
considerados los creadores del género, como Aristófanes, Crates o Cratinos. Estas obras contienen
poemas satíricos y, a la hora de ser representadas, los actores usaban máscaras.
Comedias de situación. También conocidas como comedias de enredos, su trama incluye la mezcla
azarosa y disparatada de al menos dos relatos que, de forma accidental, convergen y dan lugar a
malentendidos.
Comedias físicas. Llamadas slapsticks en inglés, son obras en las que los protagonistas sufren
accidentes físicos como golpes y caídas hilarantes.
Comedias pastorales o pastoriles. Su trama se centra en la bucólica vida en el campo y suele incluir
amores y romances entre campesinos.
Comedias satíricas. Ridiculizan a ciertos individuos e instituciones por medio del realce de sus defectos
y burlándose de los poderosos.
Comedias de magia. Entre sus protagonistas, se incluyen seres y animales mágicos. Su representación
incluye efectos especiales.
Comedias musicales. Los personajes, además de actuar, cantan y bailan a lo largo de toda la historia.
Tragicomedia
Dentro de la dramaturgia, se denomina tragicomedia a las obras teatrales en las que se intercalan episodios
cómicos y dramáticos, aunque son piezas esencialmente realistas. El término también se aplica al cine y a la
literatura. Por ejemplo: La Celestina.
Su origen se remonta a la cultura grecorromana y, desde entonces, ha evolucionado, conservando algunos rasgos
fundamentales.
Características de la tragicomedia
Las características principales de este género son:
Protagonista. La historia sigue la trayectoria de un héroe tragicómico, quien debe superar una serie de
obstáculos para alcanzar un objetivo, que tiene que ver con el amor, la justicia, la ambición, el poder,
entre otros.
Personajes secundarios. La trama incluye otros personajes que aportan tintes cómicos o dramáticos, y
que pretenden transmitir esa ambigüedad propia de la vida del ser humano. Los personajes arquetípicos
que acompañan al héroe son: su amigo fiel y compañero de aventuras (generalmente, un personaje
humorístico), el antagonista (que suele ser también un galán), el sabio, la dama, los criados.
Tema. El tema, generalmente, narra el camino del héroe, en el que afronta obstáculos para alcanzar un fin
que puede ser político, social o sentimental. Si estos obstáculos son superados, se transforman en pruebas
que lo acercan a su objetivo que se alcanza al final de la obra. En algunos casos, estos obstáculos alejan al
héroe de su meta y la obra concluye de manera trágica.
Fuerzas externas. Otros elementos, además del antagonista, pueden conspirar contra la concreción del
objetivo por parte del héroe. Se trata de fuerzas abstractas como el destino, el azar o la suerte, elementos
de la naturaleza, entre otros.
Contradicciones. Los personajes enfrentan dilemas morales que hacen evidentes las contradicciones del
ser humano. Se hace énfasis en el contraste entre la razón y los sentimientos, por ejemplo.
Sátira y sarcasmo. Los elementos humorísticos introducen en la historia un sentido crítico respecto de
problemáticas sociales como la pobreza, la discriminación, entre otros. Por eso, en muchos casos los
episodios de humor se construyen en base a la sátira y a comentarios sarcásticos.
Estructura de la tragicomedia
Las tragicomedias son composiciones breves y sin estructura fija, y cuyos personajes, simples y algo
estereotipados, facilitan el avance de la obra, que rápidamente introduce el conflicto.
El final casi siempre es de resolución simple y veloz, y tiende a reponer el orden para llevar felicidad al héroe
luego de una larga y sufrida travesía.
Evolución del género de la tragicomedia
La tragicomedia surgió en la antigüedad, pero evolucionó desde entonces y aun hoy está vigente.
Antigua Grecia. En esta época, la tragicomedia solía tratar un tema legendario, vinculado a los mitos
tradicionales. Los efectos cómicos eran introducidos por el coro. Aristóteles fue quien por primera vez
describió las características del género, desde el punto de vista teórico.
Antigua Roma. En esta etapa, el comediógrafo latino Plauto fue el primero en utilizar el término
tragicomedia, de acuerdo a los registros escritos, haciendo énfasis en la alternancia entre drama y
comedia que permite este género. Así lo dejó asentado en el prólogo de su pieza teatral Amphitryon.
En la cultura grecorromana, las tragicomedias se diferenciaban de las tragedias, especialmente, porque
tenían un final feliz.
Renacimiento. En este período, los dramaturgos italianos retomaron y conservaron las características
clásicas del género, con leves variaciones. Se trataba de obras de tono serio que incluían, a veces,
momentos divertidos y cuyo final no incluía la muerte del héroe, gracias a giros repentinos de la
historia.
Siglo de Oro español. En esta etapa, el principal exponente de la dramaturgia española que recuperó el
género fue Lope de Vega, quien propuso romper con las estructuras impuestas por Aristóteles. En su
tratado llamado El arte nuevo de hacer comedias, introduce el interés por la crítica social para que la
obra transmitiera un mensaje a los espectadores.
Barroco europeo. A comienzos del siglo XVII, en Francia, la tragicomedia se popularizó y a lo largo de
ese siglo, los dramaturgos establecieron plenamente las reglas para su composición. Entre los
escritores destacados se encuentran Moliere, Racine y más adelante, Victor Hugo. En Gran Bretaña
también se destacó este tipo de piezas teatrales, de la mano de William Shakespeare o John Fletcher,
entre otros.
Siglo XX. A lo largo del siglo pasado, el género se transformó una vez más, y se definió como aquella
obra en la que se combinaban ambos elementos (tragedia y comedia) de un modo más simple y
sintético en un mismo episodio, para construir momentos “agridulces”. Se recupera la tragicomedia a
partir del absurdo, en autores como Samuel Beckett y Tom Stoppard, en las que la realidad se presenta
con una naturaleza dual.
Ejemplos de comedia
1. El atolondrado o los contratiempos, de Molière
Es una comedia en cinco actos, estrenada en 1655, que narra los planes de un sirviente para favorecer a su señor. Los
intentos siempre resultan desbaratados por el señor, que termina entrometiéndose en todo, por querer manejar los
acontecimientos que se producen a su alrededor. Esta obra retrata con ironía a los hombres y las mujeres de la alta sociedad.
2. Mucho ruido y pocas nueces, de William Shakespeare
Es una comedia romántica escrita entre 1598 y 1599, que se sitúa en fiestas cortesanas, jardines y aposentos. Su trama gira
en torno a Beatriz y Benedicto de Padua, dos personajes enfrentados entre sí, que se destacan por su sarcasmo e ingenio.
Durante toda la obra, se suceden equívocos, traiciones y hechos imprevistos.
3. Aulularia o La comedia de la olla, de Plauto
Es una obra escrita por Plauto (254 a. C-184 a. C.), ambientada en Atenas, en la que un viejo avaro llamado Euclión encuentra
una olla llena de monedas y se esfuerza obsesivamente por conservarla, aun a costa de llevar una vida sumida en la miseria y
de hacer infeliz a su hija, que está enamorada de un esclavo con quien no la deja casarse. Así, se suceden enredos,
confusiones, engaños y ardides entre los personajes, que conducen a la pérdida del tesoro y su posterior recuperación por
parte del viejo, y a la boda de su hija con su enamorado.
4. Casa con dos puertas, de Pedro Calderón de la Barca
Es una comedia escrita en 1629 repleta de situaciones cómicas y equívocas. Su protagonista es el capitán Lisardo, quien, tras
su estancia en Flandes, vuelve a España y se instala en la casa de su amigo Félix. Sin saberlo, Lisardo se enamora de Marcela,
la hermana de su amigo, mientras que Félix mantiene un amorío con Laura, amiga de su hermana. Los enredos y
malentendidos se producen entre las entradas y salidas por las dos puertas que tiene la casa, para mantener en secreto
ambas relaciones, y por la intervención del padre de Laura, Don Fabio.
5. El nido ajeno, de Jacinto de Benavente
Esta comedia fue estrenada en Madrid en 1894 y consta de tres actos. La historia se centra en dos hermanos, Manuel y José
Luis, que se distancian porque el segundo sospecha que el primero mantiene una aventura con su esposa. José Luis logra
demostrar su inocencia, lo que genera en Manuel una reacción similar a la que había tenido años antes su padre con quien
era su mejor amigo. La obra concluye con la reconciliación de los hermanos.
6. Las nubes, de Aristófanes
Es una comedia ateniense que fue presentada por primera vez en 423 a. C. y años más tarde fue reescrita por su autor. Esa
segunda versión es la que se conoce en la actualidad. La obra narra la historia de un padre que, envuelto en deudas a causa
de los costosos gustos de su hijo, decide enviarlo a aprender de los sofistas los argumentos que lo ayudarán a salir de ese
aprieto. Por medio de recursos humorísticos, Aristófanes critica con dureza a los sofistas y sus enseñanzas. Las nubes es la
referencia histórica de mayor antigüedad sobre la figura del filósofo clásico Sócrates.
7. El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina
Es la primera obra de teatro que incluye en su trama al que luego se convertirá en uno de los personajes por excelencia del
teatro español: Don Juan. La obra, que se le atribuye a Tirso de Molina, gira en torno a un hombre arrogante y vanidoso, que
se dedica a seducir a todas las mujeres que se le cruzan, valiéndose de trucos y engaños, con el único fin de poseerlas. Esto lo
lleva a huir de Nápoles y vivir distintos enredos en diversas ciudades.
8. El perro del hortelano, de Lope de Vega
Es una comedia de 1618, en la que se representa el amor entre dos personas de distintos estratos sociales: Diana, la condesa
de Belflor, y Teodoro, su secretario. Este se debate entre el amor por Marcela, una criada que lo ama genuinamente, y su
deseo de ascenso social a través de la condesa. Diana, a su vez, sufre de celos por Marcela y por su amor prohibido por
Teodoro. De este modo, en la obra se desencadena un conflicto tanto amoroso como social, en la que se suceden los
enredos, los engaños, los celos y las falsas identidades.
9. Noche de reyes, de William Shakespeare
Es una comedia en cinco actos escrita entre 1599 y 1601. Cuenta la historia de dos hermanos, Viola y Sebastián, que han
sufrido un naufragio en la costa de Ilia. Este hecho los separa y hace que se pierdan el rastro. A partir de este episodio, Viola
decide vestirse con ropa masculina para servir al duque Orsino, lo que provoca una serie de enredos y malos entendidos. La
trama se complica aun más cuando Sebastián aparece en escena. Se trata de una historia llena de disfraces, cambios de
género, personajes extravagantes, identidades falsas y embustes.
10. El enfermo imaginario, de Molière
Es una comedia ballet en tres actos, representada por primera vez en 1673. La obra cuenta la historia de Argán, un padre de
familia hipocondríaco que se cree muy enfermo, y que quiere concertar un matrimonio de conveniencia para su hija con un
doctor, de modo de poder pagar todos sus tratamientos médicos. A su vez, la segunda esposa de Argán solo quiere que él
muera para quedarse con sus bienes. Así, se suceden escenas absurdas, disparatadas, pero también tiernas y trágicas, que
terminan con la transformación del enfermo en doctor.
Ejemplos de tragicomedias
1. La Celestina, obra anónima, continuada por Fernando de Rojas (1499). Narra la historia de dos enamorados, cuya
relación es posible gracias a la intervención de una alcahueta. Aunque el final es trágico, la obra abunda en episodios
cómicos y personajes burlescos que aportan humor a la trama.
2. El mercader de Venecia, William Shakespeare (1596). Narra la historia de un mercader judío, Shylock, resentido y odiado
por todos, que busca vengarse de un mercader cristiano, que no ha pagado su préstamo. La obra es humorística pero de
un modo oscuro y punzante.
3. La pastora fiel, John Fletcher (1606). Narra la historia de Clorin, una pastora virgen y curandera experta, que se retira a
vivir junto a la tumba de su primer amor. Pero se verá involucrada en las historias de tres parejas a quienes ayudará a
reconciliarse.
4. La dama boba, Lope de Vega (1613). Narra la historia de dos hermanas, Finea y Nise, ambas víctimas del machismo de la
época. En respuesta, una escribe sus pensamientos llenos de odio mientras que la otra finge ingeniudad. Es una obra que
revela el lugar de la mujer en el siglo XVI y la posibilidad de la pedagogía a partir del amor.
5. Fuente Ovejuna, Lope de Vega (1614). Narra la rebelión de un pueblo frente a la injusticia y tiranía de los gobernantes, a
fines del siglo XV. Se destaca por su contenido social y reivindicativo.
6. La vida es sueño, Calderón de la Barca (1636). Narra la privación de la libertad de Segismundo por parte de su padre, el
rey Basilio de Polonia, quien teme que se cumplan las predicciones de un oráculo que sostenían que su hijo lo vencería y
humillaría. El príncipe en cautiverio se pregunta acerca del sentido de la vida y la posibilidad de la libertad.
7. Divinas palabras, Ramón María del Valle Inclán (1919). Narra la disputa familiar entre dos hermanos por quedarse con
un sobrino, ante la pérdida de sus padres. Laureaniño es enano e hidrocéfalo y sus familiares planean exhibirlo en ferias
para obtener dinero a su costa. La obra describe situaciones de crueldad, pero tratadas en tono de tragicomedia.
8. El Cid, Pierre Corneille (1636). Narra las desventuras amorosas de Rodrigo y Jimena, un caballero y una noble que se
aman pero que se ven obligados a enfrentarse a una serie de venganzas.
9. Tragicomedia de Don Duardos, Gil Vicente (1525). Narra las peripecias de un caballero que desafía al hijo del rey frente a
toda la corte reunida, por haber ofendido a una dama. El duelo no se concreta por la intervención de la princesa Flerida,
de quien el protagonista se enamora. A partir de ahí, este comenzará una larga lucha por ganarse su amor.
10. El pastor Fido, Gian Battista Guarini (1585). Narra las desventuras amorosas de Silvio y la ninfa Amarilli, quienes por sus
cualidades piadosas deben casarse para terminar con la maldición que obliga al pueblo a sacrificar a una virgen todos los
años. Sin embargo, ambos descubrirán el amor por separado.
11. El burlador de Sevilla y convidado de piedra, Tirso de Molina (1616). Narra las aventuras de Don Juan, protagonista de
una leyenda sevillana, quien cree en la justicia divina pero que tiene plena confianza en que podrá arrepentirse de su vida
libertina y ser perdonado por Dios.
12. Alcestis, Eurípides (438 a.C.). Narra el momento en que Alcestis, a punto de morir, pide a Admeto que no se case
nuevamente y este lo promete. Al momento de la muerte de la mujer, llega al palacio Heracles, quien desconoce este
episodio e importuna a los dolientes con chistes y comentarios. Cuando un sirviente le explica lo que pasó, Heracles se
siente avergonzado y visita a la muerte para recuperar a Alcestis.
13. Major Barbara, George Bernard Shaw (1905). Narra el conflicto entre una joven idealista, Barbara Undershaft, que ayuda
a los pobres como comandante del Ejército de Salvación en Londres y su padre, Andrew Undershaft, un rico y exitoso
fabricante de municiones, con el que ella se reencuentra luego de varios años. El padre le da dinero al Ejército de
Salvación, lo que ofende a la Mayor Barbara y el debate, entonces, gira en torno a quién está haciendo más para ayudar a
la sociedad: Andrew, que sostiene que su aporte es más valioso porque da a sus trabajadores empleo y un ingreso
estable, o la Mayor Barbara, quien los ayuda dándoles pan y sopa.
14. El jardín de los cerezos, Antón Chéjov (1903). Narra la historia de una familia de aristócratas que enfrenta serios
problemas financieros. Un comerciante, hijo de antiguos sirvientes de la familia, propone salvar la hacienda
transformándola en un centro vacacional, lo que implicaría talar el jardín de cerezos que representa una histórica
tradición para la familia. Deberán tomar una determinación y definir el futuro de la finca.
15. Tío Vania, Antón Chéjov (1899). La obra, escrita a fines del siglo XIX, narra la decadencia de la sociedad de la época. En la
antigua casa de campo de una familia aristocrática venida a menos, todos los personajes reflexionan acerca de cuál es su
lugar en el mundo, cuando llega el profesor Serebiakov y su esposa, Elena.
El melodrama. Género no realista, que relata anécdotas complejas protagonizadas por personajes dotados de reacciones
emocionales exageradas, y que acompañadas por música y otros “efectos” teatrales buscan en el espectador una respuesta
emocional superficial. Desde el siglo XVII existe principalmente como un género de ópera, y posteriormente en la radio,
cine y televisión. Un buen ejemplo de ello es el Pagliacci de Ruggero Leoncavallo (1857-1919) o Madame Butterfly de
Giacomo Puccini (1858-1924).
La farsa. Género no realista, que echa mano a elementos de cualquier otro de los géneros dramáticos, para llevar a sus
personajes hacia situaciones caricaturescas o simbólicas, a menudo funcionando como una parodia. Desde cierto punto de
vista, no se trata de un género en sí mismo, sino de un procedimiento de reapropiación de los demás. Un ejemplo de farsa
es Esperando a Godot de Samuel Beckett (1906-1989).
Melodrama: significado y ejemplos
Dentro de la literatura nos encontramos con diferentes géneros que se reconocen por tener unas características y unos
usos muy concretos. Esto es el caso del melodrama, un género en el que la música y el drama van de la mano para
contarnos una historia emotiva y donde las emociones cobran un fuerte protagonismo. En esta lección de unPROFESOR
vamos a descubrirte cuál es el significado de melodrama con ejemplos y detallaremos las características más notorias
del género. De esta manera, podrás aprender a detectar fácilmente cuándo te encuentras ante un texto melodramático.
Empezamos esta lección hablando sobre el significado de melodrama para, así, poder comprender mejor ante qué tipo
de género literario nos encontramos. Si analizamos la etimología de la palabra nos encontramos con que melodrama
viene del griego "melos" y de "drama", por tanto, es la unión de música y acción dramática.
El melodrama empezó en el ámbito teatral, al ser el género más antiguo de representación dramática; sin embargo, hoy
en día podemos encontrarnos con películas, series, óperas y novelas melodramáticas. En realidad, es cualquier tipo de
acción dramática que cuente con un componente sentimental muy exaltado y que persigue el objetivo de emocionar al
público.
En el teatro occidental, el melodrama es un tipo de drama sentimental que nos cuenta las desventuras de sus
protagonistas. El tema sobre el que giran estas obras son sentimentales y amorosos y, normalmente, suelen tener un
final feliz. Es habitual encontrarnos con personajes habituales en la literatura como son el héroe, la heroína y el villano,
personajes-tipo que pueden aparecer modernizados pero que, al final, cumplen la misma función dramática que en las
obras clásicas.
El componente musical del melodrama se caracteriza porque la música se emplea con funciones emotivas: en
momentos clave de la trama, suena un acompañamiento musical que le da mayor profundidad y emoción a la historia
que se está contando.
Vamos a ahondar más en el género del melodrama y, así, conocer su origen. Debes saber que fue en Francia donde se
cultivó por vez primera este tipo de obra dramática; concretamente, Guilbert de Pixérécourt fue el primer autor
melodramático que presentó en el XVIII su "Coelina", una obra traducida en Inglaterra con el nombre de "A Tale of
Mystery" y que supuso la aparición del nuevo género en el Reino Unido.
Aunque en el origen, el melodrama contaba con una importante presencia de la música y del canto, a partir del XIX
estos elementos fueron perdiendo importancia y, a día de hoy, son más un complemento dramático que un elemento
propio del género. Esto ocurrió porque, gracias al desarrollo del teatro, cada vez se lograba un mayor realismo a las
obras y, por tanto, se podían recrear otros sonidos y efectos sonoros sin necesidad de recurrir a la música.
Durante el XX, el género del melodrama en el teatro fue perdiendo popularidad ya que se buscaban obras más
profundas, más reales y menos lacrimosas. Sin embargo, esta forma sigue apareciendo en series televisivas o en escenas
de obras, películas o libros.
Ahora que ya conoces el significado de melodrama, vamos a entrar en detalle en las peculiaridades de este género. Es
importante conocer las características más destacadas para, así, aprender a diferenciar los textos melodramáticos de
los textos que son de otro género. Son las siguientes:
Emoción exacerbada: una de las características del melodrama más básica es que se trata de un género que
lleva las emociones a niveles exaltados para darle una mayor intensidad a la trama y a las vivencias de los
personajes.
Gran expresividad: también es importante saber que, para lograr esa exageración dramática, la interpretación
por parte de los actores y actrices suele ser también exaltada y abunda la gestualidad extrema que se emplea
para recrear los sentimientos.
Temática amorosa: normalmente, las obras melodramáticas suelen explicarnos una historia de amor imposible.
Los amantes deberán sortear una gran cantidad de impedimentos para poder estar juntos.
Final feliz: también es una característica propia del género terminar de forma feliz. Los amantes, después de
una gran lucha y un gran esfuerzo, pueden terminar juntos y felices.
Personajes-tipo: en los melodramas, los personajes cumplen funciones específicas dentro de la obra. Por eso, es
habitual que nos encontremos al héroe, a la heroína y al villano, los tres protagonistas que hacen que exista un
conflicto y que haya una trama.
Lucha entre el bien y el mal: los héroes del melodrama suelen representar el bien mientras que el villano o los
obstáculos del camino representan el mal. Por tanto, la obra no deja de ser una lucha entre ambas fuerzas y, al
final, termina venciendo el bien.
Ahora que ya conocemos el significado y las características del melodrama es importante que hagamos un paréntesis
para ver las diferencias que hay con el género dramático.
En el drama nos encontramos con historias que, si bien son lacrimógenas, son más contenidas. Las emociones y los
personajes se muestran de una manera más sutil y natural. En el melodrama, cualquier hecho o problema es llevado al
extremo del dolor y del sufrimiento y, en el drama, estas emociones se gestionan de una manera más sencilla. Los
actores del drama también llevan a cabo un trabajo más comedido y no emplean gestos exagerados ni sobreactuados.
En el caso del drama, la historia no tiene por qué terminar con un final feliz. El dramaturgo será el encargado de decidir
el devenir de sus personajes y de la trama que ha urdido. Además, los personajes del drama no tienen los papeles tan
prefijados, pueden ser personajes más profundos y con una mayor psicología.
¿Qué es la farsa?
Cuando hablamos de la farsa estamos haciendo referencia a un subgénero dramático menor que forma parte
de la comedia, por lo que se caracteriza por tener momentos divertidos, graciosos y, siempre, con un trasfondo
satírico. Este tipo de texto dramático se basa en la realidad, pero va un paso más allá porque exagera los
hechos para causar la risa y la crítica de lo representado. En esta lección de unProfesor vamos a descubrir qué
es la farsa con ejemplos, analizando las características de este subgénero que tanto éxito tuvo en la
Antigüedad y que, en la actualidad, también sigue triunfando.
Comencemos con la definición del concepto de farsa para comprender mejor ante qué tipo de texto dramático
nos encontramos. La farsa es un texto breve y satírico que presenta personajes fácilmente reconocibles en la
sociedad, pero con comportamientos exagerados que sirven a modo de crítica de su representación en la
sociedad. Un texto burlesco y cómico con el que, no solo se pretende divertir, sino también lanzar un mensaje
social desde la comedia y el humor.
Etimológicamente hablando, la palabra "farsa" proviene del término latín "farcire" que significa "rellenar". Y es
que, en la Antigüedad, estos textos dramáticos de carácter breve se empleaban como relleno en los entreactos
de las obras grandes; un formato que en España Miguel de Cervantes imitaría para crear sus célebres
"Entremeses".
Aunque ya nos encontramos con farsas en el teatro griego, lo cierto es que el género tuvo su máximo
esplendor durante el Renacimiento y, de hecho, era común que estas breves obras fueran los interludios de
las obras más grandes y servían para complementar la función o para "rellenar".
Muchos estudiosos de la literatura ven en la farsa el origen del teatro del absurdo, un subgénero dramático
propio de la Edad Contemporánea y que tiene elementos muy parecidos a la farsa: personajes exagerados,
situaciones llevadas al extremo, crítica social, etc.
Origen de la farsa
Ahora que ya conocemos qué es la farsa, vamos a ahondar en los orígenes de este subgénero dramático para
conocer mejor cuáles son sus raíces.
Como ya hemos indicado, las primeras farsas tuvieron lugar en el teatro clásico de Grecia, la primera
civilización en la que se cultivó el teatro. Las farsas se empleaban para entretener al público en los intermedios
de las obras grandes, cuando tenía lugar el cambio de escenario, de personajes, etc. En estos momentos, las
farsas se encargaban de entretener con risas y situaciones disparatadas que aligeraban las tragedias que se
solían representar en la Grecia clásica.
Aunque en aquel momento no dejó de ser un género menor, lo cierto es que en el Renacimiento es cuando
más se empezó a cultivar y a definir la farsa tal y como la conocemos en la actualidad. Durante el Siglo de Oro,
las farsas nutrieron los intermedios de las obras teatrales e influenció a la creación de un género propio
español como son los entremeses y donde Cervantes destacó con sus piezas breves.
En el siglo XVIII, la farsa también influenció sobremanera en Italia y, hoy en día, hay un género de la ópera que
se conoce como farsa y que hace referencia a una ópera cómica que trata temas sociales desde un punto de
vista satírico e irónico.
Características de la farsa
Para terminar de comprender mejor qué es la farsa, es importante que descubramos los elementos
característicos de este subgénero dramático. Por eso, a continuación, vamos a enumerar las principales
características de la farsa que te ayudarán a detectar más rápidamente los textos que forman parte de este
subgénero: