Apéndice: Réplica de Piaget y Vygotsky
María José Garduño Borjas
El texto aborda la respuesta de Piaget a las críticas de Vygotsky sobre el egocentrismo
intelectual y el lenguaje egocéntrico en los niños.
Piaget empieza por analizar las críticas de Vygotsky sobre el egocentrismo cognitivo.
Coincide con él en la idea de que las actividades del niño, como las de cualquier ser humano,
son adaptativas, pero aclara que la adaptación no siempre es inmediata ni exitosa. Explica que
el desarrollo es un proceso largo, y que el equilibrio entre asimilación y acomodación puede
llevar a errores sistemáticos. Piaget resalta cómo sus estudios posteriores sobre la percepción
y el pensamiento le han permitido desarrollar una concepción más precisa sobre el proceso de
descentramiento, que implica la capacidad de cambiar de perspectiva.
Sobre el lenguaje egocéntrico, Piaget admite que utilizó el término "egocentrismo" para
referirse a la incapacidad de cambiar de perspectiva, aunque señala que habría sido más
adecuado llamarlo simplemente "centrismo". Aclara que el egocentrismo cognitivo, tal como
lo define, no tiene relación con un individualismo consciente, y menciona que Vygotsky no
cometió el error de confundir estos conceptos.
Piaget distingue entre el lenguaje egocéntrico y el lenguaje cooperativo. Explica que el
lenguaje egocéntrico ocurre cuando los niños hablan para sí mismos, sin lograr adecuarse al
punto de vista del otro, un fenómeno que refleja una falta de descentración cognitiva. A
través de varios estudios, Piaget intentó medir la frecuencia de este tipo de lenguaje y su
declive con la edad, encontrando grandes variaciones dependiendo del contexto.
A pesar de críticas a su enfoque, Piaget defiende su concepción del egocentrismo, señalando
que este tipo de comportamiento no solo implica hablar "para uno mismo", sino desde una
perspectiva que no considera otros puntos de vista. Además, destaca que la cooperación
intelectual es clave para superar este egocentrismo.
Piaget también comenta sobre las ideas de Lev Vygotsky respecto al lenguaje egocéntrico.
Aunque está de acuerdo con Vygotsky en varios aspectos, como la evolución del habla
egocéntrica hacia el lenguaje interiorizado, Piaget difiere en cuanto a la función social del
lenguaje egocéntrico. Para él, la falta de diferenciación de puntos de vista es un obstáculo
para la cooperación, un aspecto que, según él, Vygotsky no profundiza.
Piaget argumenta que el desarrollo cognitivo del niño es un proceso continuo, y sugiere que
el aprendizaje debe partir de las construcciones espontáneas del niño para facilitar la
enseñanza formal, un enfoque que también aplica en áreas como la geometría y el desarrollo
de operaciones espaciales.
La principal divergencia entre ambos pensadores radica en cómo se asimilan los conceptos
espontáneos y científicos. Para Piaget, algunos conceptos pueden ser asimilados fácilmente
por el niño cuando se vinculan a su desarrollo natural, pero otros pueden resultar inadecuados
si se introducen fuera de contexto. En contraposición, Vygotsky parece sugerir que los
conceptos científicos siempre se adquieren a través de la instrucción formal, lo que Piaget
rechaza al abogar por una "escuela activa" que promueva la creación espontánea de
conocimiento.
En conclusión, ambos reconocen la importancia de la interacción entre lo espontáneo y lo
aprendido, difieren en la interpretación de los mecanismos subyacentes al desarrollo infantil.
Piaget enfatiza la importancia de las estructuras operacionales espontáneas, mientras que
Vygotsky otorga mayor peso a la intervención social y didáctica en la formación del
pensamiento lógico.