Egipto antigut (Km.
t), ‘tierra negra’, por el color del limo fertilizante que cubría durante la
regular inundación anual el valle que se encuentra a orillas del río Nilo, en oposición a
Deshret (dsr.t, ‘tierra roja’), por la arena del desierto del Sahara, que cubre la mayor parte
del territorio egipcio.
El área del Antiguo Egipto ha variado a lo largo de los siglos, pero en general se acepta que
aaificado. En su peral (en los lagos Victoria Nyanza, Alberto Nyanza y Tana) y desemboca
en el mar Mediterráneo conformando el delta del Nilo.
La geografía del Antiguo Egipto es muy significativa e influyó mucho en su cultura. Egipto
está situado en el noreste de África y está muy aislado de otros países por su situación
geográfica. Sus límites son: por el oeste el desierto de Libia; por el este del mar Rojo y el
desierto de Arabia; por el norte el mar Mediterráneo y por el sur el macizo de Etiopía y el
desierto de Nubia. Ese medio natural circundante limitaba los contactos con el exterior,
permitiendo que una cultura original se desarrollara con menos influencias que otras
civilizaciones.
El primer problema surge por el hecho de que los egipcios no utilizaron un sistema de
datación homogéneo: no tenían un concepto de una era similar al Anno Domini, o la
costumbre de nombrar los años, como en Mesopotamia (véase Limmu). Databan con
referencia a los reinados de los diversos faraones, solapando posiblemente los interregnos
y las épocas de corregencia. Un problema añadido surge al comparar las distintas Listas
Reales de faraones, pues están incompletas o con datos contradictorios, incluso en el
mismo texto. Las obras del mejor historiador antiguo sobre Egipto, Manetón, se perdie