Resoplé con frustración, otro día más saliendo de ese miserable lugar, tarde y molestia frecuente.
Que
más daba si al final no iba a recuperar mi vida ya?
Coloqué mi mochila en mis hombros y comencé a caminar en dirección a la parada del bus, llegaba tarde
a otro día más de tortura en mi casa.
(Letra de Singularity)
Cantaba vagamente la letra de mi nueva canción mirando fijamente la pantalla de mi teléfono. Mirada.
Expresé con enojo al ver mi preciado móvil en el suelo, boca abajo y mis audífonos en un charco de
agua. Genial!!!
— Calma, calama, no te estreses, ya los verás. — Escuché una voz femenina a mi lado susurrar esa frase
una y otra vez mientras palpaba con desesperación el suelo, buscaba algo. Desvíe mi vista hacía mi
derecha encontrado unos lentes, ya entendía.
— Oye niña, ten.— Hablé extendiéndole los lentes, pero está solo se levantó un poco para mirar a hacia
mi dirección ni moverse un poco. Oh, no veía, claro. Me incliné hacia delante y abrí los lentes para
colocárselos.
Escuché un débil gracias, claro lo típico.
— Niña tonta, para la próxima atiende por donde vas, mira lo que hiciste. — Le señalé al charco de agua
en donde nadaban mis articulares. Eso Taehyung, vuelve a ser el imbécil que siempre has sido, te queda
genial.
La vi seguir mi mirada y con velocidad volvió a sus libros. Cool, nerd. Perfecto. Ahora eres el malo.
La vi vacilar un poco pero no muchos segundos después la escuché hablar. — Lo siento, iba algo
distraída.— Su voz salió quebrada. Oh vamos mocosa, ni siquiera te grité. — Le pagaré, se lo prometo.
— Enarqué una ceja mirándola para soltar una risa burlona y levantarme del suelo tomado mi teléfono.
— Olvídalo mocosa, no quiero volver a verte. Gritas a kilómetros ¡DESASTRE! Y eso es lo que menos
quiero en mi vida. — Dije en tono de sorna para tomar mirar hacía mi teléfono dejando salir el aire que
tenía contenido en los pulmones al ver la pantalla de este quebrada. Al menos menos aún funcionaba.
Lo guardé en mi bolsillo derecho y volví mi vista chica quién ya esta de pie frente a mí. — Hasta nunca
mocosa, espero no volver a verte.—
So Yeon.
Bien Si Yeon, eso, perfecto. Eres un repelente de hombres. Aplaudete, increíble.
Suspiré apretando mis libros contra mi pecho con mi brazo derecho mientras ajustaba mis lentes con mi
otra mano libre. Él tenía razón, era un desastre y el patito feo de familia. Quién querría pasar tiempo con
alguien cómo yo? Ni yo misma quería hacerlo, me avergonzaba a mi misma.
Volví a dejar salir el aire con pesadez, era lo que mejor se me daba, suspirar y llorar. Qué más podía
hacer? Comencé a caminar alejándome de ese lugar en dirección a mi casa, no quedaba muy lejos de
donde me encontraba.
Abrí la puerta de casa indicando mi llegada, como siempre nadie contestó. Pasé a la cocina tomando una
manzana y retomando mi caminó inicial, mi habitación, escuché lo típico, gemidos, provenientes de la
recámara de mi hermana.
Siempre era así, tres veces a la semana entrba un chico nuevo por la puerta de la casa, mi casa se
convertía en un prostíbulo cuando mis padres no estaban. Y lo que más me molestaba era que a ella no
le interesaba en lo más mínimo lo que pudieran decir los vecinos de nosotras, porque claro estaba que
nadie pesaría que si han lo hacía la otra se quedaría tranquila, no calro que no.
Abrí los ojos al sentir la alarma, hoy debía empezar en mi escuela nueva. Nuevamente me transfirieron
de universidad. Cómo omo si las cosas fueran a cambiar con esto?
Salí de mi habitación en dirección al baño pero vaya susto que me llevé al ver a un chico semidesnudo
cambiando en dirección hacia las escaleras.
— Shh, puedes despertar a tus padres — Dijo este corriendo hacia mí para hacerme callar.
— No te me acerqué! — Grité haciéndolo sobre saltar. Lo vi susurrar algo pero no entendía ni una
mirada de lo que decía. — Qué haces aquí? Quién eres? — Le pregunté esta vez pero con un objetivo de
porcelana. Solo era para asustarle, si llegaba a romper ese jarrón ya podía considerarme mujer muerta.
— Oye chica tranquila, ya me iba. — Se irguió y lo vi colocar su camisa. — Tú nunca me viste, sí? Y dile a
Yasmín que la volveré a buscar. Adiós— Me guiñó un ojo para verlo bajar como flecha por las escaleras y
seguido salir de la casa.
Yasmín. Me haces pasar cada bochornoso.
Dejé nuevamente el objeto sobre la cama y caminé hacia el baño, ya iba tarde.
— Mis padres dicen que volverán mañana. — La escuché decir desde las afueras del baño. Eso habla
como si no fueran mis padres también.
Yasmín, mi hermana mayor. La típica rubia rebuena, que todos chico queire en su cama. Ojos azules,
cuerpo de ensueño, voz de avecilla cantarina. Solo le falta cantar y que los animales le sigan o hablar y
que los animales la entiendan. La odio! La princesas de casa. En cambio yo... Yo era la representación del
patito feo, no tenía anda que ver con ella, era todo lo opuesto. Cabello castaño oscuro, ojos verdes
amarillentos. Sí, vieron al césped cuando se está marchitando, en efecto, de ese color eran mis ojos.
Horribles!!! Voz gruesa, mi cuerpo no están mal, pero no estaba conforme con lo que me habían dado
los dioses. No sabía cantar, usaba lentes enormes. Tenía alergias, era nerviosa y muy poco propensa a
las burlas, además ser un repelente para la los hombres. En pocas palabras era un desastre.
— Recuerda Zoeya, no te me acerques. Tú y yo no tenemos nada que ver. Entendiste?— Volvió a repetir
la oración por decimoquinta vez en el camino hasta la universidad. Nunca estábamos juntas y cuando la
necesitabas nunca estaba, asi que no hacía falta que me dijera lo obvio. No fuimos, no somos y no
seremos jamás hermanas.
— Yasmín, ahórrate las palabras que ya me conozco de memoria, si no quieres que te van conmigo solo
lárgate.— Enarque una ceja señalándole la entrada a la institución a nuestro lado. — Siempre me las he
apañado sola no es como si becutsra de ti ahora.— Resoplé saliendo de donde estábamos y caminando
hacia la entrada con la cabeza gacha y los puños bien apretado.
No otra vez!!
Resoplé colocando las manos en el suelo y buscando como la noche pasada mis lentes. Espero y esto no
se me haga frecuente, joder sin mis lentes no veía ni mis dedos.
— Creo que dije la palabra errónea, tu no gritas desastre, gritas torpeza. Mocosa.—
Capítulo 2
Creo que dije la palabra errónea, tu no gritas desastre, gritas torpeza. Mocosa.—
Quedé estática al escuchsr la voz del chico a mi lado. Como ya había ocurrido, sentí mis lentes ser
colocados en mi rostro y seguido vi su rostro. El chico de ayer.
— Vaya coincidencia. — Susurré poniéndome de pie y sacudiendo mis manos y seguido de mi falda.
— Si una muy desagradable, diría yo.— Balbuceó lo suficientemente alto como para que yo lo
escuchara. Imbécil.
— Bueno fue muy desagradable volver a encontrarte, adiós y espero ahora si no volver a verte, si no mi
pobre móvil perderá la pantalla. — Dijo este último mirándome con algodne desprecio. Lo vi alejarse de
mí haciendo una seña militar para desparece en los pasillos de la universidad, notando como todos me
miraban como si fueses un elemento raro.
Tragué en seco y comencé a caminar bajo las miradas insistente de los que estaban a mi alrededor. Bien
guapa, así se hace. Plan pasar desapercibida, arruinado.
Me detuve en seco al ser interceptada al doblar el pasillo por una chica de cabellos corto y enroscado de
baja estatura y mejillas rellenitas, quién me miraba confundida.
— Eres nueva verdad?— Preguntó mirándome con el ceño levemente fruncido, pero no me dejó
terminar ya que continuó su contestando su propia duda. — Tienes que serlo, nadie se atrevería a
hablar con él.— Dijo en tono obvio, claro para ella.
— Emm... pregunta. Me hablas a mí?— Cuestioné señalándome algo dudosa, esto era extraño.
De cruzó de brazos y enarcó una ceja. — No, le hablo al aire. Creo que la una loca que se atrevería a
hablarle a Taehyung eres tú.— Sonó burlona y me tomó del brazo halandome junto a ella. Taehyung?
Quién mirada es ese?
— Bueno, me explicas por qué todos me miran como si fuese un fenómeno?— Me solté de su agarre y
comencé a caminar a su lado. — Y quién es Taehyung?—
Suspiró deteniéndose frente a una puerta. — Todos te miran así porque nadie en su sano juicio se
atrevería a hablarle a él. Y Taehyung es el chico con que tropesate.— Contestó s mis preguntas para
abrir la puerta que decía dirección y hacerse a un lado para que entrara.
Gracias a es chica obtuve mi horario y mi casillero, indicándome el directo que mi próximo turno sería
educación física al que tendía que ir al campus ya que tenía que estar al menso una semestre en un
deporte.
Salí de la edificación camino a el espacio abierto donde podía ver a varios chicos practicando, otros
corriendo en la pista y a otros con el profesor que les exigía duramente hacer sentadillas o lagratijas.
Algo me dice que voy a morir antes de que se acabe el semestre.
Taehyung
Reí con diversión al alejarme de la chica. Era tonta y torpe, además cada ver qué me veía se paralizaba.
Era desagradable, no me caía para nada bien, había roto la pantalla de mi teléfono y ahogado mis
audífonos, era lógico que la detestara, pero también lo era que me divirtiera?
Cómo la noche anterior había checado con ella y mi teléfono había caído de cara al suelo. Algo me decía
que estos se volvería costumbre. Fue chistoso ver su cara, pero me arrepentía de haberle hablado, ya
que todos nos miraban, normal, muy normal para mí.
Me había ido de los pasillos y como cada día venía a correr en las mañanas, antes de que se llenará la
pista, solos que hoy quería correr por unos minutos más, no me mostraba el personal a mi alrededor,
pero era incómodo sin mis articulares. Mocosa torpe.
— Hey Kim! — Frené en seco al escuchar mi nombre. Quién mirada me llamaba?. Oh el profesor Whan.
— Acércate chico, tengo un trabajo para ti.— Bien, no me gustaba como sonaba eso.
Hice caso a sus palabras y caminé hacia él. En verdad no podía negar nada de lo que el me pidiera,
gracias a él aún mantenía mi lugar en esta universidad.
— Profesor.— Este sonrío volteándose hacia mí dejando ver un diminuto cuerpo femenino tras él. No
me estaba gustando esto para nada.
— Chico necesito un favor, muchacho. Ella es la señorita Morgan.— Tomo a la chica tras de él y la colocó
a su lado. Vaya, el universo la odia y yo estoy comenzando a hacerlo también. Me etsa comenzado a salir
hasta en la sopa este pedazo de niña. Presento a la chica. — Necesita tú ayuda Kim para poder pasar el
semestre y tal vez, ella pides ayudarte a tí. Ya sabes.— Dijo esto último guiñándome un ojo. No lo puedo
creer, en serio me están proponiendo que le enseñará algún deporte a esta mocosa a cambio de
sexo...con eso? No de coña, yo conseguí a algo mejor tres veces que ella en una esquina, y me salía
grátis. Me negaría, ni nieto me avisan yo con una nerd.
— Gracias Whan, pero esa ayuda me sale gratis en otras partes.— Sonreí falsamente dando media
vuelta para largarme de ahí.
— Kim, no me hagas usar lo que ya sabes, porque de lo contrario serían más años ahí. Se que no estás
yendo cubos te toca y cada vez que vas dosutes con alguien. Así que decide. O mando a que te in...— No
lo dejé terminar ya todos estaban mirando hacia el pequeño espectáculo que estaba haciendo.
Chantajista de mierda.
Me volteé hacia él con ceño fruncido tapándole la boca con rapidez. No necesitaba más chismes sobre
mi. Ya me bastaban los que habían. — Si prometes cerrar la boca en lugares públicos yo prometo ayudar
a la mocosa que tienes al lado.— Lo vi sonreir en vitoria. Cabrón de mierda.
Volteó hacia la chica con una agradable sonrisa. — El Sra ti tutor preciosa, te ayudará a pasar el
semestre. Deberías practicar con él los días escolares en el horario que ustedes escojan, a final de
semestre te citaré para un examen del deporte que hayas decidido aprender. Ahora me voy.— Me miró
con una sonrisa, es ade las que siempre lleva. — Tu y yo hablamos después, no he mal terminado.—
Concluyó para alejarse. Con él los negocios nunca sin justo. Me chantajea y al final me obliga. Genial.
Capítulo 3
Zoe
Suspiré sentada en la cafetería en una mesa del fondo acompañada de una soda de naranja. Sola como
siempre. En verdad pensé que lago cambiaría está vez? Había quedado con Taehyung, sinmal no
recuerdo ese era su nombre, que mis vales comenzarían mañana a partir de las tres de la tarde hasta las
cuatro y treinta.
Yo no lo veía tan malo como todo comentaban, a lo largo del día los comentarios hacia mi crecieron, al
parecer aquí todos le tenían a él y me decían loca a mí.
— Hola chica.— Saludó alguien que dejó su bandeja sobre mi mesa. Levanté mi vista y...Waow el chico
de hoy en la mañana. Nuevamente todas las miradas se acercaron a mí. Que hice ahora? También está
prohibido hablar con él? Qué alguien me digas las normas de este lugar por favor. Además él me habló a
mi yo no le hablado a él. Lo vi sentirse a mi lado sin prestarle atención a las miradas que no se quitaban
de nosotros incluyendo las de mi.... hermana. — Qué no vas ha hablarme? Taehyung te comió la lengua?
— Preguntó en broma tomando mi soda ya aborta y dándole un sorbo. Atrevido. — Bueno ya que no
tienes mucho interés en presentarte lo haré yo. Un gusto me llamo Jeon Jungkook y espero que para ti
sea un placer conocerme.— Me sonrió coqueto extendiendo su mando hacia mi. Vaya ahora entiendo
porque Yasmín se lo llevó a la cama.
Me levanté de la mesa regalándole ni soda, podía estar consciente de que ya no la quería.
Lo vi fruncí el suelo ante mi acción. Cretino. — Lamento decirte quee largo. Y en verdad fue un disgusto
inmenso encontrarme con tu persona dos veces en el mismo días. Hasta nunca.— Le dije para tomar mi
mochila largarme a la biblioteca. Lugar de las ratas de laboratorio, pero completamente libre de las ratas
de alcantarilla.
Me dejé caer con mi cuaderno frente a la sección de letras, tensi que entregar un trabajo para semana
que viene y así recuperar las evaluaciones ya hechas las semanas anteriores. Me parecía bien el
mecanismo. Además como era alumna de transferencia necitaba hacer una prueba para saber si mi
idioma estaba al nivel o necesitaba pasar un año de preparatoria.
Me sorprendió el ver una cabellera platinada deslizándose entre los anaqueles. A caso él? Qué hacía
aquí?
Confirme mis sospechas al verlo salir de entre los anaqueles en mi dirección. Caminaba hacia mí?
Taehyung
Luego del que me aburriera de andar corriendo de un lado a otros en la pista y que el señor Whan me
diera un buen sermón de responsabilidad me di una ducha y caminé a la cafetería para buscar algo de
comer y meterme en la biblioteca a pasar el rato.
Se está comenzado a convertir en una coincidencia detestable, señorita Morgan.
Enarqué una ceja acercándome a la mesa donde se encontraba aquella moscosa, creo que tendría que
ponerme un collar hecho con ajo a ver si así dejaba de aparecerse en mi camino o llevar salar para así
hacer un círculo a mi alrededor y dejar de verla, joder era una aparición.
— Tú, otra vez. — Dejé caer los libros sobre la mesa y me lancé sobre la sillas frente a ella haciendo mi
mejor mueca de desprecio. — Estoy por pensar que estas provocando nuestros encuentros.— Le
reproché cruzandome de brazo y recostándome al respaldo de la silla. La vi mirarme recelosa. Una
mirada diferente, interesante.— Tiene algo qué decir?— Interrogué insidioso, quería ver qué hacía,
Señorita Morgan.
— Lamento decirle que el área de la biblioteca es pública y que si le molesta mi preciosa, pues genial. A
mi también me cabrea la suya. — Culminó su oración con un tono indescriptible. Me estaba retador?
Ella simplemente volvió su visita hacia su libro y no dijo ni una sola palabra. Yo también haría lo mismo.
El tiempo pasó y ella no me volvió a dirigir la palabra, yo no estaba interesado tampoco pero debía saber
que deporte le parecía más atrayente a ella para comenzar a prepararme psicológicamente para los
gritos de uñas partidas.
— Morgan, que deporte con balón quieres que te enseñe?— Pregunté con un tono más relajado que de
hace un rato. Creo que el que compartiremos mi mesa no me importaba mucho después de todo. Se
sentía bien.
La vi dudar por unos segundos, no sabía que le parecía mejor. Apostaba a que me pediría bolleibol o
básquet. Típico de las chicas. — Está bien Fútbol americano, que me dices?— Me regalo una sonrisa
burlona al ver como mi cara cambió de una de burla total a una de sorpresa excesiva. Una chica que
quiera aprender fútbol Rudy?
Parpadee varias veces sin quitar la vista de su dirección. — Que deporte me dijiste que querías
aprender?— Atropellé mis palabras miradola aún con sorpresa. Me están tomando el pelo, pero la muy
cabina volvió a repetir lo mismo. Fútbol americano. — Pero donde estás los cojines que te caraga!?— Le
grité llamado la atención de todo el mundo, acto que hizo que ella se encogiers en su lugar y sus mejillas
se sonrojaron. Vergüenza.
Su vista divagó avergonzada hacia todas la direcciones, acto que me cabreo y miré a todos con cara de:
Bien ya se acabó el show cada cual anlo suyo. Cosa que no tardaron en hacer, siempre era así, Taehyung
pasaba todos callaban, Taehyung seguía todos hablaban, pero ya me daba igual, estaba acostumbrado.
Volví mi vista a ella quien como tortuga saliendo de su caparazón se irguió al ver que ya no nos miraban.
— Puedes dejar de gritar o de llamar la atención? Soy el foco de miradas desde que llegué aquí. —
Protestó suspirando con pesadez apoyándose al respaldo de la silla.— Primero tú por la mañana y luego
el cretino de ese....Jeon por la tarde.— Jeon? Genial ahora también tendría que soportar a ese cretino.
Rofe los ojos y me levanté del asiento.— Creo que deberías cuidarte más de mi que de Jeon, pero de él
también debes tener cuidado.— Me incliné hacia ella quedando bastante serca de si rostro.— Joven
suelo robar virginidades yo suelo robar.... vírgenes.— Le guiñe un ojo y me alejé de la hacia la salida.
Cuida tu trasero de Jeon, Morgan.
Capítulo 4
Zoe
El interrogatorio de mi hermana fue asfixiante, quería saber todo lo que me había dicho Jeon y porque
había hablado en la mañana con Kim. Si ella supiera que yo estaba más confundieda que ella. No
entendía el porqué me había hablado Jeon, pero tampoco sabía el porqué Kim me había dicho esa frase.
A quién debía tenerle a Jeon o a Kim?
Caminé con mis libros pegado al pecho por los pasillos de universidad, pegando un grito al ver que en mi
giro maestro escapando de mi hermana me había encontrado con el animal mas peligroso que podía
existir por aquí. Jeon.
Me sonrió quitando mis libros de entre mis manos. — Hola preciosa.— Me estaba comenzado a
repugnar ese apodo. — Ayer te escapaste pero hoy no lograrás huir de mi .— Eso te crees tú. Tomé con
fuerza los libros de sus manos y continúe mi camino seguida de él, no se detendría verdad? — Quiero
que tengas el honor de salir hoy en la tarde conmigo...que dicen?— Preguntó deteniéndose frente a mi
con una sonrisa de extremo a extremo.
Vaya que si habían personas descaradas en este mundo. No hace menos de un día te tiraste a mi
hermana y ahora me pides salir. Cínico.
Me volteé hacia el dejando un suspiro cansado para levantar mi vista y mirarle designada. — Si haces
esto por dinero, el que te lo está ofreciendo, dime cuándo te paga, yo te doy el doble. Si es una apuesta,
sigue tu camino, no reaccionó bien ante estas. Y si lo haces poruer de verdad te gusto.— Cosa que dudo.
— Pierdes tu tiempo, tu a mi no. — Solté las últimas palabras con sumo desprecio en su cara. Cerdo.