COLEGIO PABLO LATAPI SARRE
DIRECCIÓN ACADÉMICA
SINTESIS ARGUMENTADA
Autor/a: Ana Karen Rendón Cruz
Asesor/a: EXZAEL CORTES CONTRERAS
Lugar y Fecha: Tula de Allende, Hidalgo a 11 de Diciembre del 2023
La educación representa la base para el desarrollo de competencias de los niños, para
que en un futuro logren ser individuos autónomos.
Antes de adentrarnos en qué consiste un proyecto, veremos cuáles son los
fundamentos o bases en las que se apoya la metodología por proyectos, destacan dos
autores importantes en cuanto al enfoque por proyectos, estos son, Dewey y Kilpatrick.
Ambos autores desarrollaron una serie de ideas que sustentan los supuestos de la
metodología por proyectos. Según el autor George Posner en su libro Análisis de
Currículo, se pueden distinguir los siguientes (Posner, 2001):
• Epistemológico: la existencia de ciclos de desarrollo del conocimiento en
espiral, donde ocurre el proceso pensamiento-acción-reflexión, permite a las personas
generar pautas a la hora de resolver un problema, llevar a la práctica sus ideas para
reflexionar después sobre los resultados. Este proceso permite que las personas aprendan
nuevos conocimientos y actitudes, a reconstruir sus pensamientos y su práctica. Por tanto,
este método de pensamiento-acción-reflexión, característico del método científico, debe
usarse para llevar a cabo experiencias educativas. Además, existe una dimensión social,
ya que este enfoque experiencial, interdisciplinario, centrado en proyectos, permite
adquirir una serie de habilidades y conocimientos para que el alumno se desarrolle en una
sociedad democrática.
• Psicológico: gracias a las actividades significativas planteadas en un proyecto,
las personas adquieren autoconocimiento al dirigir por sí mismas el trabajo, se construye
la propia identidad y se crece personalmente. La educación escolarizada debe educar a la
persona íntegramente desde todas sus dimensiones.
• Propósito educativo: la meta central es el desarrollo y crecimiento del alumno
para que contribuya en la sociedad.
• Currículo: debe existir coherencia entre el currículo, los intereses del
alumnado y las necesidades de desarrollo. El contenido debe ser interdisciplinar, basado
en material real, motivante e importante para las vidas de los alumnos para aplicar los
conocimientos adquiridos en la sociedad actual.
• Desarrollo del currículo: será elaborado entre profesores y alumnos teniendo
en cuenta los intereses del alumnado.
Por tanto, en la conducción de un proyecto, los alumnos participan activamente en la
construcción del conocimiento, buscan soluciones a problemas que les afectan o interesan
para adquirir habilidades intelectuales y sociales, competencias y nuevos aprendizajes que
podrán poner en práctica en situaciones futuras.
La sociedad contemporánea enfrenta a sus actores al desafío de participar a lo largo
de su vida en proyectos de desarrollo, de reestructuración o de innovación no sólo en las
esferas directamente vinculadas con su formación académica o su profesión, sino también
fuera del trabajo y la escuela, en el campo de la cultura, la política o el deporte. En las
instituciones educativas se plantea actualmente asimismo la necesidad de enseñar a los
alumnos por lo menos desde el nivel medio a planear su “proyecto de vida y carrera”, y
aún antes, en la educación primaria, a colaborar en la realización de proyectos escolares,
personales y comunitarios. El discurso en torno a la era de la sociedad del conocimiento
y la globalización de la cultura y la economía también argumenta en favor de que la
escuela asuma el compromiso de formar actores sociales poseedores de competencias
sociofuncionales, de carácter holista, que van mucho más allá de la posesión de
conocimientos declarativos e inertes. (BARRIGA, 2005)
Pero, ¿cómo definen los autores el término de proyecto? Según Knoll, proyecto sería
análogo a experimento. El término proyecto implica una visión sistémica,
multidimensional, incluye una serie de actividades concretas, interrelacionadas entre sí
que se realizan con el fin de resolver un
problema, producir algo o satisfacer una necesidad (Díaz, 2005). Si atendemos a
Kilpatrick, lo relaciona con otro término, llamado acto propositivo que ocurre en un
entorno social determinado. El adjetivo de propositivo se refiere a que el alumno actúa
con total motivación por lo que hace y esta actitud será plasmada en la forma de un
proyecto. Por tanto, según este autor, un proyecto es “cualquier tipo o variedad de
experiencia de vida que se hace por un propósito dominante” (Kilpatrick, 1918). Según
los propósitos, Kilpatrick diferenció entre cuatro tipos de proyectos que hemos podido ver
en el punto anterior. Según Sergio Tobón, un proyecto se define como:
Un conjunto de actividades sistemáticas y elaboradas que se ejecutan para resolver
un problema que puede ser una pregunta, una necesidad de aplicar un método para
solucionar una dificultad, crear un producto, valorar una metodología de trabajo o el
probar una hipótesis (Tobón, 2006,P.1).
Según Freinet, es un trabajo educativo más o menos prolongado con fuerte
participación del alumnado en su planteamiento, en su diseño y en su seguimiento, y
propiciador de la indagación infantil en una labor autopropulsada conducente a resultados
propios (Lacueva, 1998). Nos quedaremos con esta definición que hace partícipe al
alumnado en todo el proceso de elaboración de un proyecto ya que es una de las
características más importantes.
¿Y cómo se define entonces, una estrategia de proyecto? ¿Qué es el trabajo por
proyectos dentro del currículo?
Existe una fuerte variedad conceptual a la hora de definir el trabajo por proyectos
debido a varios factores: distintas perspectivas y corrientes generadas (podemos encontrar
dos trabajos que se denominan trabajos por proyectos y no tener nada que ver uno con el
otro), simplificaciones, analogías empleadas o falsas identificaciones. Un ejemplo lo
tenemos en los “proyectos” planteados en los libros de texto actuales de Conocimiento del
medio que pretenden denominarse proyectos cuando la metodología planteada no
corresponde con las características comunes de un trabajo por proyectos.
Parece más adecuado pues, centrarse en las características generales que definen a la
metodología por proyectos y no quedarnos con términos engañosos. Veamos que aportan
algunos autores: para el sociólogo Philippe Perrenoud una estrategia de proyectos es una
empresa colectiva dirigida por el mismo grupo, se orienta a una producción concreta
interdisciplinar donde todos los miembros se implican y tienen un rol activo, aprendiendo
al mismo tiempo cómo gestionar el aprendizaje y su gestión (Perrenoud,2000). Para Tobón
consiste en:
La construcción de un problema, el diseño de estrategias de resolución, su ejecución
y valoración, buscando el trabajo en equipo y la participación de otras personas, teniendo
como base la formación y/o consolidación de un determinado conjunto de competencias
definidas dentro del proyecto educativo institucional ( Tobón, 2006,p.1).
Por tanto, el aprendizaje por proyectos es un aprendizaje experiencial, pues se aprende
al hacer y reflexionar sobre lo que se ha hecho en situaciones reales y auténticas en equipo
o a nivel individual. Además, estas experiencias integran contenidos que escapan de
asignaturas aisladas como ocurre en la enseñanza tradicional. Según el autor James A.
Beane, “una organización y desarrollo del currículum en torno a problemas y cuestiones
significativas, definidas colaborativamente entre los educadores y los alumnos, sin
preocuparse por los límites que definen a las áreas disciplinares” (Beane, 2005, p.17).
Así pues, existen algunos aspectos que sirven de base para comprobar que una
experiencia pueda considerarse o no un trabajo por proyectos, características que veremos
a continuación.
En los últimos años la mirada del mundo se ha centrado en la primera infancia.
Esfuerzos gubernamentales en política pública internacional, nacional y local se han
activado para crear las condiciones que permitan el desarrollo integral de los niños y niñas
menores de 6 años. Entre las razones fundamentales se encuentran ventajas económicas
de retorno de inversión a futuro para el Estado, pero especialmente está ligada al corpus
de conocimiento que se ha ido construyendo acerca de los desarrollos y potencialidades
que en lo cognitivo, fisiológico y social suceden en los primeros años de vida y cómo
pueden ser determinantes en el desempeño de un individuo a lo largo de su vida (Bernal
& Camacho, 2010; Simarra & Madariaga, 2011; Comisión Intersectorial de Primera
Infancia, 2011).
En este sentido, la educación es pieza fundamental en la atención integral a la primera
infancia, con especial énfasis la educación pública, dado que el acento está puesto en la
población que atiende, la cual, en la gran mayoría de casos, se encuentra en vulnerabilidad
por condiciones sociales y/o económicas desfavorables. En este sentido, el desafío de la
educación pública está en crear ambientes de aprendizaje que permitan la reducción de las
desigualdades sociales existentes y desarrollen el potencial humano de los menores de 6
años; este camino pasa por la reflexión sobre los múltiples factores que se asocian al
adecuado desarrollo de las dimensiones del ser humano y las competencias que debe
alcanzar para ejercer su ciudadanía.