ISTITUTO TECNOLOGICO
SUPERIOR DE JESUSCARRANZA
INGENIERIA EN
AGRONOMIA
UNIDAD V - EMFERMEDADES
CAUSADAS CAUSADAS
POR NEMATODOS
FITOPLASMA
EXTENSION MATIAS ROMERO -
GRUPO 705-E
VALERIA GUICEL HERNANDEZ DURAN-21180091
FITOPATOLOGIA
DOCENTE: INGENIERO ARMANDO VASQUEZ RAMIREZ
INTRODUCCIÓN
Los nematodos fitopatógenos de plantas se encuentran siempre presentes y
están asociados con el crecimiento de la planta y la producción del cultivo.
Constituyen una limitación significativa para la agricultura de subsistencia y
pueden ser difíciles de controlar. La determinación de la importancia de ciertas
especies de nematodos, comunidades de nematodos y la de los nematodos en
combinación con otros problemas no es una tarea simple en el mejor de los
casos, siendo más difícil de conseguir en climas tropicales que en climas
templados (Talavera, 2003). Los nemátodos presentan altos niveles
reproductivos, con cinco y seis generaciones anuales. Pueden depositar miles de
huevos, formando paquetes. Los nemátodos no participan directamente en la
descomposición de la materia orgánica. Por el contrario, son saprófitos o
depredadores. Los nemátodos de vida libre consumen microorganismos,
mientras que los otros se alimentan de rotíferos y protozoos. Estos patógenos
pueden consumir hasta 5,000 células por minuto, ayudan a regular las
poblaciones microbianas del suelo y son parasitados, a su vez, por otros
organismos del suelo, es decir son consumidos como parte de la cadena
alimenticia en el suelo.
MARCO TEÓRICO
Los fitoplasmas son patógenos de plantas, generalmente habitan el floema y son
transmitidos de planta a planta por insectos que se alimentan de floema. Los
fitoplasmas, llamados formalmente organismos parecidos a micoplasmas, están
asociados con enfermedades en varios cientos de especies de plantas. El uso de sondas
moleculares, DNA clonado de fitoplasmas específicos y anticuerpos monoclonales han
hecho posible clasificar a los fitoplasmas con base en la homología DNA–DNA y los
datos serológicos. Recientes investigaciones, particularmente el análisis de secuencias
de rDNA 16S han revelado que los fitoplasmas constituyen un taxón coherente a nivel
de género. En el clado monofilético fitoplasma, se han delineado grupos y subgrupos,
muchos de ellos están siendo considerados como especies putativas bajo el estatus
provisional de 'Candidatus' para procariontes incompletamente descritos.
5.1 CARADTERISTICAS DE LOS NEMATODOS
FITOPATOGENOS
Los nematodos fitopatógenos son organismos multicelulares, pseudocelomados,
pertenecientes al Phylum Nematoda, poseen una simetría bilateral, son
vermiformes en su mayoría, carecen de apéndices, su tamaño varía entre las
300 µm -1000 µm, cuentan con sistema digestivo, excretor, nervioso, muscular y
reproductor, carecen de sistema circulatorio y respiratorio (Perry and Moens,
2011). El sistema digestivo encargado de succionar y absorber los alimentos,
incluye la cavidad bucal, el esófago, el tracto digestivo, incluyendo recto y ano.
El sistema excretor tiene una función secretora y de osmorregulación, consiste
en una glándula ventral conectada por un ducto a un poro ventral. El nematodo
foliar o de los bulbos Ditylenchus sufre la primera muda en el huevecillo,
emergiendo como J2 de este y rápidamente sufre la segunda y tercera muda
hasta J4, esta puede resistir condiciones adversas de congelación y desecación
durante periodos largos en segmentos de tejido o en el suelo. En condiciones
favorables Ditylenchus ataca las partes superior e inferior de las plantas, por
medio de películas de agua migra hasta el tallo, por lo cual son más perjudiciales
en condiciones húmedas. Los J4 vuelven a la actividad penetrando al
hospedante, sufren la cuarta muda desarrollándose en machos y hembras.
5.1.1 ANATOMIA
El cuerpo de un nematodo es más o menos transparente. Está cubierto por una
cutícula incolora que a menudo presenta estrías u otros detalles. Esta cutícula
presenta la muda cuando los nematodos pasan a través de sus etapas larvarias
sucesivas. Dicha cutícula se produce por la hipodermis, la cual consta de células
vivas y se extiende en la cavidad del cuerpo a manera de cuatro cordones que
separan cuatro bandas de músculos longitudinales. Estos músculos permiten
que el nematodo pueda moverse. En la boca y a lo largo del tracto digestivo y de
las estructuras reproductoras hay otros músculos especializados (Guzmán et al,
2009). La cavidad del cuerpo contiene un líquido a través del cual se efectúa la
circulación y respiración del nematodo. El sistema digestivo es un tubo hueco
que se extiende desde la boca, pasa por el esófago, el felesino, el recto y el ano.
A menudo seis labios rodean a la teca. Todos los nematodos fitopatógenos
poseen un estilete hueco o lanza el cual es usado para perforar las células
vegetales (Talavera, 2003). Los sistemas reproductores están bien desarrollados,
las nematodos hembras presentan uno o dos ovarios seguidos de un oviducto y
un útero que termina en la vulva. La estructura reproductora del macho es
semejante al de la hembra, pero hay un testículo, una vesícula seminal y
termina en un orificio común con el intestino. El macho presenta también un
par de espículas copulatorias sobresalientes. La reproducción se efectúa por
medio de huevecillos y puede ser sexual, hermafrodita o partenogenica, lo
anterior puesto que en muchas especies faltan los machos (Agrios, 2005).
5.1.2 CICLOS DE VIDA
El ciclo de vida de la mayoría de los nematodos fitopatógenos es, por lo general,
bastante semejante. Los huevecillos se incuban y se desarrollan en larvas, cuya
apariencia y estructura es comúnmente similar a la de los nematodos adultos.
Las larvas aumentan de tamaño y cada etapa larvaria concluye mediante una
muda. Todos los nematodos tienen cuatro etapas larvarias y la primera muda a
menudo se produce en el huevecillo. Después de la última muda, los nematodos
se diferencian en hembras y machos adultos. La hembra puede entonces
producir huevecillos fértiles una vez que se ha apareado con un macho o, en
ausencia de machos, partenogenéticamente, o bien produce esperma por sí
misma (hermafroditismo). La reproducción puede ser, según la especie: Con la
participación de los dos sexos (Hermafrodita, Partenogenica) (Talavera, 2003). El
ciclo de vida comprendido desde la etapa de huevecillo a otra igual puede
concluir al cabo de tres ó cuatro semanas bajo condiciones ambientales
óptimas, en especial la temperatura, pero tardará más tiempo en concluir en
temperaturas frías. En algunas especies de nematodos la primera o segunda
etapa larvaria no puede infectar a las plantas y sus funciones metabólicas se
realizan a expensas de la energía almacenada en el huevecillo. Sin embargo,
cundo se forman las etapas infectivas, deben alimentarse de un hospedante
susceptible o de lo contrario sufren inanición y mueren. La ausencia de
hospedantes apropiados ocasiona la muerte de todos los individuos de ciertas
especies de nematodos al cabo de unos cuantos meses, pero en otras especies
las etapas larvarias pueden desecarse y permanecer en estado de reposo o los
huevecillos pueden permanecer en el suelo en un estado de reposo durante
varios años (Agrios, 2005).
5.1.3 ECOLOGIA Y DISTRIBUCION
La mayoría de los nematodos fitopatógenos viven parte de su vida en el suelo.
La mayor parte de ellos vive libremente en el suelo, alimentándose
superficialmente de las raíces y tallos subterráneos de las plantas,-pero aún en
el caso de los nematodos sedentarios especializados, los huevecillos, las etapas
larvarias y los machos se encuentran en el suelo durante toda su vida o gran
parte de ella (Talavera, 2003). La temperatura, humedad y aireación del suelo
afectan a la supervivencia y al movimiento de los nematodos en el suelo. Los
nematodos se encuentran con mayor abundancia en la capa de suelo
comprendida entre los O y 15 cm de profundidad, aunque cabe mencionar que
su distribución en los suelos cultivados es irregular y es mayor en torno a las
raíces de las plantas susceptibles, a las que en ocasiones siguen hasta
profundidades considerables (de 30 a 150 cm o más). La mayor concentración
de nematodos en la región radical de la planta hospedante se debe
principalmente a su rápida reproducción cuando el alimento es abundante y
también a la atracción que tienen por las sustancias liberadas en la rizósfera. A
esto debe añadirse el denominado efecto del factor de incubación de las
sustancias que se originan en la raíz y se difunden en los alrededores del suelo
estimulando notablemente la incubación de los huevecillos de ciertas especies.
Sin embargó, la mayoría de los huevecillos de los nematodos se incuban
libremente en el agua en ausencia de cualquier estímulo especial (Agrios, 2005).
Según Agrios, 2005; Arauz. 1998 y Rivera. 2007. Los nematodos se distribuyen
en el suelo muy lentamente bajo su propia capacidad. La distancia total que
recorre un nematodo probablemente no excede de un metro por estación. Se
mueven con mayor rapidez en el suelo cuando los poros de este están llenos de
una película delgada (de unos cuantos micrómetros) de agua cuando él suelo se
encuentra inundado. Sin embargo, además de su movimiento propio, los
nematodos se distribuyen con gran facilidad a través de todo lo que se mueve y
pueda llevar partículas del suelo. El equipo agrícola, la irrigación, el agua
inundada o de drenaje, las patas de los animales entre otros, distribuyen a los
nematodos en áreas locales, mientras que a grandes distancias los nematodos
se distribuyen principalmente por los productos agrícolas y las plantas de los
viveros. En términos de hábitat manifiesta que los nematodos patógenos son
ectoparásitos, es decir, las especies normalmente no penetran en los tejidos de
la raíz sino que se alimentan únicamente de las células que se localizan cerca de
la superficie de la raíz o endoparásitos, es decir, las especies que penetran en el
hospedante y se alimentan de él. Ambos grupos pueden ser migratorios,
5.1.4 CLASIFICACION
Los ectoparásitos El nematodo permanece fuera de la planta y utiliza su estilete para
alimentarse a partir de las células de las raíces de la planta. Los nematodos que utilizan
esta estrategia pueden alimentarse de numerosas plantas, por lo que es más fácil para
ellos cambiar de alojamiento, pero su movilidad los hace muy susceptibles a las
fluctuaciones ambientales y depredadores. Los nematodos ectoparásitos pueden tener
estiletes extremadamente largos, que les ayudan en la alimentación de las
profundidades de la raíz de la planta de células vegetales ricos en nutrientes. Algunos
de estos nematodos inducen la planta para formar una célula o células ampliadas que
el nematodo se alimenta durante un período prolongado de tiempo (APS, 2013).
Semi-endoparásitos Nematodos que se alimentan como semi-endoparásitos son
capaces de penetrar parcialmente la planta en algún momento de su ciclo de vida. Por
lo general, la cabeza del nematodo penetra en la raíz y le permite formar una célula de
alimentación permanente. Estos nematodos se hinchan y no se mueven una vez que
han entrado en la fase de endoparásitos de su ciclo de vida. Al renunciar a su
movilidad, los nematodos se arriesgan a la muerte si su planta huésped muere, por
otro lado se benefician de la formación de un sitio de alimentación permanente, lo que
aumenta su absorción de nutrientes y la capacidad de reproducción (APS, 2013).
Endoparásitos migratorios Nematodos endoparásitos migratorios pasan gran parte
de su tiempo a través de la migración de los tejidos radicales o células vegetales de las
cuales se alimentan. Estos nematodos causan necrosis masiva en los tejidos de la
planta debido a su alimentación y migración. Cuando se alimentan de la planta,
simplemente chupan el citoplasma de células vegetales utilizando su estilete, matando
a la célula de la planta, y avanzando la lesión. Los nematodos se alimentan, mudan y se
reproducen principalmente en el tejido de la planta. Todas las etapas móviles son
capaces de alimentarse de la planta y pueden moverse en el suelo en busca de nuevas
raíces para invadir. Debido a que estos nematodos crean heridas extensas en la raíz de
la planta, se pueden presentar infecciones secundarias por bacterias y hongos,
generando un mayor daño en el sistema radical de la planta (APS, 2013).
5.4 Endoparásitos sedentarios Los nematodos más dañinos en el mundo tienen un
estilo de vida sedentario endoparásitos. Los dos nematodos principales de este grupo
son los nematodos del quiste (Heterodera y Globodera) y los nematodos de la raíz
(Meloidogyne).
5.1.5 EXTRACCION
El material flotante es capturado sobre tamices de mayor a menor abertura (20, 60 y
100). Lo retenido sobre el tamiz de 20 es descartado, el material del tamiz 60 es
vertido sobre el 100. Con ayuda de agua destilada, adherir papel absorbente sobre la
pared interna del vaso de precipitados de 500 ml, agregar 100ml de agua destilada y
posteriormente verter el material de flotación retenido en el tamiz 100. Cierta cantidad
de material de flotación se adhiere al papel por lo que con ayuda de Tween 20 %
puede romperse la tensión superficial de agua y una mayor cantidad de material se
moverá hacia la superficie del papel. Con mucho cuidado retirar del papel del vaso
jalando lentamente hacia arriba. Es recomendable colocar el papel húmedo sobre una
placa de plástico, vidrio o cartón para agilizar el secado o realizar la revisión
inmediatamente bajo microscopio estereoscópico. Macerado-Tamizado-Centrifugado.
Este método es utilizado para la obtención de huevos, juveniles J2 y otros estadios de
nematodos endoparásitos sedentarios y migratorios que pueden encontrarse en
bulbos, cormos, rizomas, hojas, tallos, y plántulas. El material vegetal es cortado en
segmentos pequeños (1-2 cm), y colocados en una licuadora con alrededor de 100 ml
de agua de la llave. Entonces el material es macerado accionando el dispositivo 4 veces
por periodos de 20 seg cada uno. El producto del macerado es clarificado a través del
tamizado de Cobb, que consiste en hacer pasar el macerado a través de los tamices 20,
60, 100, 200 y 325. El material retenido en 20 es descartado. En el tamiz 60 quedan
capturados los nematodos adultos largos de Anguina, Meloidogyne (hembras
maduras), Hirschmanniella, Belonolaimus, Dolichodours, Longidorus y Xiphinema.
5.1.6 identificación
El muestreo de suelo para la identificación y conteo de nematodos debe
realizarse con el equipo correcto. Todas las submuestras obtenidas en campo se
revuelven en la cubeta y se toma una muestra de suelo de 800 gramos a 1 kg ,
que es la que se enviará al laboratorio para su análisis. Por lo tanto, es
importante tomar muestras de suelo lo más representativas posible del área
donde se establecerá el cultivo para obtener resultados confiables El análisis de
suelo con fines de identificación y conteo de nematodos fitopatógenos debe
realizarse antes de la siembra o en cosecha, donde es recomendable llevar un
registro de los niveles de población de estos organismos en las parcelas para
evaluar la efectividad de los programas de manejo (Davis et al., 2013) En la
naturaleza, estos nematodos suelen detectarse mediante el uso de métodos
directos o indirectos. Los primeros consisten en disecar los insectos muertos
encontrados en el suelo y los segundos en utilizar un huésped auxiliar.
¿Cómo es posible identificar la especie de nematodo presente en la muestra?
“Para confirmar la presencia de nematodos en campo, siempre será necesario el
análisis de muestras de suelo y raíces, debido a que estos organismos no
pueden ser observados directamente en la superficie del suelo” Durante el
análisis de las muestras de planta o suelo, los nematodos son extraídos de cada
matriz Los nematodos que parasitan el sistema radical, se dividen
en ectoparásitos, endoparásitos sedentarios y semi-endoparásitos; y los que
afectan los tejidos aéreos, en ectoparásitos y endoparásitos.
5.1.7 SINTOMATOLOGÍA
Los síntomas más significativos por nematodos fitopatógenos que atacan el
sistema radical son: Page 4 o Menor cantidad y longitud de raíces. o Desarrollo
anormal de raíces como excesiva ramificación, nudos (Figura 3), agallas, lesiones
necróticas o rosadas, quistes color blanco o castaño. o Pudrición de raíces a
sintomatología en el sistema radical y tejidos aéreos. Los nematodos que
parasitan el sistema radical, se dividen en ectoparásitos, endoparásitos
sedentarios y semi-endoparásitos; y los que afectan los tejidos aéreos, en
ectoparásitos y endoparásitos. Los síntomas pueden variar de acuerdo con el
hábitat para sítico del nematodo, la relación parásito-hospedante y otros
factores tales como la edad de la planta y sus condiciones fisiológicas. Las
infecciones causadas por nematodos fi toparásitos pueden resultar en la
aparición de síntomas en raíces y tejidos aéreos de las plantas. Debido a que los
síntomas en raíces están frecuentemente acompañados por síntomas no
característicos, en los tejidos aéreos de las plantas, es necesario examinar las
raíces y otros tejidos de la planta para establecer una conexión entre los
síntomas del daño y los fi tonematodos. la sintomatología en el sistema radical y
en el tejido aéreo. Aunque los nematodos fi toparásitos pueden atacar raíces,
tallos, troncos, yemas, hojas, flores y semillas, el tejido atacado varía de acuerdo
con la especie de fitonematodo y el hospedante . De acuerdo a investigadores
como Thorne (1961), Guiran (1983) Volcy (1997), Siddiqi (2000), Manzanilla-
López et al. (2004), Luc et al. (2005), Perry & Moens (2006) y Perry et al. (2009),
las estrategias evolutivas desarrolladas por los nematodos permitieron abarcar
un hábitat migratorio amplio, el cual varía desde ectoparásitos hasta
endoparásitos; propiedades de gran utilidad en el diagnóstico, porque los
síntomas asociados al tipo de hábitat pueden ser usados como una guía general
para reducir la lista de agentes potenciales de enfermedades causadas por
nematodos
5.8 MANEJO DE ENFERMEDADES
Las medidas a emplear son los nematicidas (siempre que los plazos de seguridad
así lo permitan), los agentes de control biológico, y las enmiendas orgánicas
entre otras. La eficacia de las medidas correctoras debe considerarse tanto a
corto como medio y largo plazo, es decir, en la propia campaña así como en
campañas sucesivas puesto que las actuaciones llevadas a cabo en un cultivo
pueden repercutir en el cultivo o campaña siguiente dado que los fenómenos de
emigración e inmigración, importantes en el caso de las plagas, no son
significativos cuando se trata de los nematodos ya que se encuentran en el
suelo. El control químico ha sido la medida tradicionalmente utilizada para
combatir los nematodos mediante el uso de fumigantes del suelo y nematicidas
y todavía continúa siendo el principal método utilizado para el control de
nematodos en la mayoría de los países del mundo. Sin embargo, el nuevo
entorno regulatorio tanto a nivel nacional como europeo, reduce cada vez más
la disponibilidad de los productos fitosanitarios para la protección de las
cosechas, factor especialmente patente cuando nos enfrentamos a los daños
ocasionados por los nematodos. Así pues, en un futuro inmediato será
imprescindible, una vez más, el uso de todas las medidas de control disponibles
y su integración para una correcta protección de los cultivos frente a esta
problemática.
5.2 NEMATODOS AGALLADORES
el nematodo agallador, es un microorganismo que afecta a más de 2000
especies de plantas en el mundo e impacta negativamente en la producción de
la mayoría de los cultivos agrícolas. el nematodo agallador se caracteriza por
tener una morfología filiforme que asemeja a un gusano microscópico, y posee
distintivamente en la región de la cabeza un estilete con nódulos basales
mediante el cual penetra los tejidos de las plantas. su infección se limita a las
raíces, donde induce la formación de células gigantes que dan origen a la
formación de agallas. este nematodo inicia su vida como huevecillo, donde se
desarrolla el primer (j1) y segundo (j2) estado juvenil; posteriormente, eclosiona
como juvenil 2 (j2) y se mueve a través del suelo en busca de las raíces de su
planta hospedera. el j2 es la única etapa que puede iniciar infecciones, atacando
las puntas de las raíces en crecimiento e ingresando intercelularmente, donde
inicia su alimentación, causando cambios fisiológicos en las células parasitadas y
transformándolas en células gigantes. durante el proceso de infección, el j2
sintetiza enzimas que libera a través del estilete, las cuales degradan la pared
celular de la raíz, además de proteger al nematodo contra la respuesta de
defensa de la planta. cada j2 induce hasta 10 agallas activas metabólicamente,
que se transforman en una rica fuente de alimento para el desarrollo del
nematodo.
las hembras adultas tienen morfología en forma de pera y depositan más de
2000 huevecillos en una masa gelatinosa, la cual puede ser observada en la
región posterior de la hembra en la superficie de la raíz. dependiendo de la
temperatura del hospedero y del suelo, el ciclo de vida se puede completar
entre 17 a 57 días. la diseminación de nematodos dentro y entre los campos
puede ser por agua de riego, partes de plantas vegetativas y suelo infestado con
huevos o larvas que se adhieren a implementos agrícolas, animales o humanos.
además del daño directo del nematodo, éste provoca trastornos indirectos,
debido a que disminuye la capacidad de absorción de agua de riego y
fertilizantes en las raíces dañadas. los efectos de los nematodos sobre los
cultivos son generalmente subestimados por los agricultores y técnicos agrícolas
debido a los síntomas no específicos que suelen confundirse con desórdenes
nutrimentales, estrés hídrico, problemas de fertilidad del suelo, y con otras
infecciones secundarias inducidas por hongos y bacterias, cuya entrada suele
facilitarse por la acción del nematodo. los síntomas característicos que este
nematodo provoca en la planta son: achaparramiento, falta de vigor,
deficiencias nutricionales y marchitamiento A través de los años y bajo diversos
estudios, se observó la existencia de una gran variabilidad biológica
de Meloidogyne spp., reportándose más de 60 especies, de las cuales solo
cuatro se consideran las más comunes e importantes y son responsables de más
del 90% del daño a cultivos agrícolas. Las cuatro especies principales son M.
arenaria, M. hapla, M. javanica y M. incognita, distribuyéndose en diversas
áreas agrícolas de todo el mundo y en un amplio rango de hospederos. Estas
especies de Meloidogyne se pueden encontrar juntas infectando
simultáneamente a la misma planta cultivada o en el suelo. Sin embargo, el
daño provocado por éstas en los cultivos es variable debido a su patogenicidad y
virulencia, características asociadas con la especificidad de hospederos, su
interacción de compatibilidad con la planta y el nivel de respuesta de la planta
para inhibir su desarrollo.
Otras especies de Meloidogyne como; M. chitwoodi, M. enterolobii, M. exigua,
M. fallax, M. minor y M. paranaensis recientemente han generado controversia
en el mundo, pues han surgido como especies emergentes con el potencial de
causar daños significativos en los cultivos agrícolas. Algunas de estas especies
pueden pasar desapercibidas si se esperan agallas típicas en la raíz como
síntoma principal, ya que algunas solo las producen muy pequeñas (M.
chitwoodi y M. fallax) o muy pocas (M. paranaensis).
Los diferentes niveles de patogenicidad y virulencia entre las poblaciones
de Meloiodgyne spp. se determinan por su comportamiento diferencial en la
aptitud para desarrollarse y reproducirse en una misma planta. Por lo común, el
nivel de patogenicidad se relaciona con la capacidad del nematodo para invadir
y establecerse en su hospedero, mientras que la virulencia la define la habilidad
del nematodo para reproducirse significativamente en hospederos resistentes.
5.3 NEMATODOS FORMADORES DE QUISTES
En México, los nematodos formadores de quistes (NFQ) están representados por
varias especies en donde destacan Globodera rostochiensis (nematodo dorado)
en la papa y otras Solanaceae. Otras especies de Globodera presentes son: G.
tabacum, G. solanaearum, G. virginiae, G. mexicana y G. bravoae. Punctodera
chalcoensis (nematodo enquistado del maíz) está ampliamente distribuido en el
altiplano central y otras regiones productoras. Heterodera sp. y Heterodera
schachtii están en remolacha en Iztapalapa, D.F. y Chalco, Estado de México; H.
humuli y H. salixophila en Micranthia spp.; H. cyperi en Cyperus spp. en los
estados de Tlaxcala y Nayarit, Cactodera cacti está en espinaca, otras
Chenopodiaceae y Amaranthaceae en la Mesa Central; C. salita en Salicornia
bigelovii (Chenopodiaceae) en el estado de Sonora; C. evansi en parásita en el
clavel en Villa Guerrero, Ed. de México; C. galinsogae descrita en cebada y otras
arvenses en los Valles Altos del estado de Hidalgo. La presencia en nuestro país
de estas especies de NFQ reviste una importancia fitosanitaria y cuarentenaria
de primer orden, debido a que los quistes pueden ser transportados junto con
productos vegetales que pueden incluso no ser sus hospederos
5.4 LESIONADORES
El nemátodo de las lesiones es un endoparásito migratorio, cuya hembra pone
sus huevos en los tejidos de las raíces o en el suelo. El segundo estado juvenil J2
es el que emerge del huevo. Luego sufre tres mudas antes de llegar al estado
adulto.
Todos los estados son infestivos y capaces de entrar a la raíz, ingreso que es
realizado preferentemente en la zona de elongación radicular. En muchas
especies de Pratylenchus los machos son escasos o desconocidos, lo que sugiere
que la partenogénesis es la principal estrategia reproductiva.
Las hembras ponen de uno a dos huevos por día. La duración del ciclo biológico
depende de la especie de nemátodo y de las condiciones ambientales,
especialmente la temperatura, sin embargo su duración fluctúa entre 30 a 60
días. Síntomas
Al ingresar los nemátodos a la raíz comienzan su alimentación en el parénquima,
produciendo un daño considerable que no sólo se limita a la corteza radicular. La
actividad de nemátodos concentrada en un área de ataque puede provocar
lesiones radiculares necróticas. En la fitomasa aérea, altos niveles de ataque
pueden provocar escaso crecimiento y disminución de la producción.
Métodos de control del nemátodo lesionador
La prevención de la infestación con nemátodos fitoparásitos a un predio agrícola
es fundamental, ya que luego de su ingreso su erradicación es prácticamente
imposible. Para esto, tanto el material vegetal como cualquier elemento
(sustratos, bolsas, macetas, etc.) que se utilizará, debe estar libre de nemátodos
fitoparásitos. Además, se debe evitar el ingreso de material contaminado,
especialmente de suelo adherido a herramientas o maquinarias agrícolas.
En lugares donde haya sido verificada la presencia de nemátodos, se deberán
tomar medidas curativas. Una de ellas es el uso de nematicidas. Además,
existen prácticas agrícolas que contribuyen a contrarrestar el daño por estos
nemátodos, por ejemplo: el uso de cultivos resistentes o tolerantes, cultivos en
cobertera y cultivos trampa.
También son recomendables el barbecho, la solarización, la biofumigación, la
rotación o alternancia de cultivos y las aplicaciones de enmiendas orgánicas.
Una vez que un cultivo ha terminado es conveniente remover raíces, ya que
cientos de inóculos pueden permanecer en ellas. El suelo debe ser arado y
expuesto al sol para bajar la densidad de nemátodos para el cultivo siguiente.
En el caso de nemátodos lesionadores, dado que son muy polífagos, la rotación
de cultivos es difícil de implementar. Existen pocos antecedentes de cultivos
CONCLUSIÓN
Dado que los suelos proporcionan el apoyo físico y biológico básico para la producción
de plantas, son la unidad básica para la dinámica y el funcionamiento de los
agroecosistemas. Aunque los efectos de las prácticas antropogénicas en el suelo están
ampliamente documentados, existen pocas herramientas para evaluar el impacto de
estas prácticas en la biodiversidad del suelo. Los nematodos del suelo son un grupo de
invertebrados del suelo con una gran relevancia ecológica, que presentan atributos
interesantes que los convierten en herramientas útiles como indicadores biológicos. Su
alta diversidad taxonómica y funcional, su abundancia y ubicuidad, y la respuesta
rápida de las comunidades de nematodos a las perturbaciones ambientales como la
labranza o los insumos químicos, han convertido a la comunidad de nematodos en un
indicador clave sobre la evaluación del manejo agrícola de los ecosistemas
Bibliografía
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