¿Cuántos de nosotros nos detenemos a comprender el verdadero sentido de la vida?
Todos vivimos, pero pronto morimos. Muy pocos descubren el propósito de la vida:
¿por qué hemos venido al planeta Tierra?, ¿por qué nos dieron este nacimiento
humano?, ¿qué es la vida? Respiramos, pero ¿qué nos hace respirar? ¿Cuál es el
poder que nos permite caminar y hablar? ¿Cómo se produjo esta asombrosa creación
del cuerpo humano? ¿Cuántos de nosotros nos detenemos a hacer preguntas?
¿Investigamos para descubrir la verdad?
Cuando nace un niño, celebramos la llegada de una nueva vida. Pero ¿de dónde viene
esta vida? Creemos que hemos sido creados por nuestros padres, pero ¿es eso cierto?
No cabe duda de que hubo un acto de procreación, pero ¿qué hace que la fecundación
de dos células se convierta en un cigoto que finalmente llega como un pequeño bebé
al cabo de nueve meses? ¿Quién es el responsable de toda la magia que ocurre en el
vientre de nuestra madre? ¿Cómo se formaron nuestro corazón, nuestros pulmones,
nuestros riñones y nuestro cerebro? Y la pregunta más importante: ¿quién dio poder
a la vida que nació el día de nuestro cumpleaños? A menos que descifremos el
misterio del nacimiento y comprendamos la realidad de la muerte, nunca llegaremos a
comprender realmente qué es la vida.
Un día moriremos, pero ¿quién muere realmente? El cuerpo muere, pero la gente dirá
que hemos fallecido. ¿Quién murió y quién se fue? ¿Adónde fue el que partió? ¿Qué
pasó con la vida que latía en nuestro interior? ¿Por qué dejó de latir el corazón?
¿Qué causó la muerte, ese momento en que perdimos el aliento? ¿Tenemos respuestas a
todas estas preguntas?
El viaje de la vida se entiende comúnmente como el trayecto que comienza en el
momento del nacimiento y termina con la muerte. Pero el origen y el significado de
la vida siguen siendo un misterio para la mayoría de la humanidad. Muy pocas
personas se adentran en la búsqueda de la verdad.
Creemos en un Dios que nos da la vida, pero no entendemos quién es, dónde está ni
qué es. Creemos en el cuento de hadas de que iremos al cielo, pero ¿quiénes irán al
cielo? ¿Acaso nuestros seres queridos no destruyen nuestro cuerpo al quemarlo o
enterrarlo? ¿Qué hacemos todos? Rezamos, pero no entendemos lo que decimos cuando
lo hacemos. Deseamos buena suerte, pero no comprendemos que la vida no es cuestión
de suerte. No comprendemos que todo lo que ocurre en nuestra vida es el resultado
del karma, la ley de acción y reacción. Existen Leyes Universales que gobiernan la
Tierra y controlan nuestra vida. Nada sucede por casualidad. Tenemos la opción de
controlar nuestro destino. Pero, a menos que busquemos la verdad, nunca nos daremos
cuenta del verdadero significado de la vida.
La vida es karma. Karma significa acción. Todo en la vida se desarrolla como una
reacción a nuestra propia acción. Al igual que la semilla que plantamos decide el
fruto del árbol, la acción que plantamos decidirá nuestro destino. Nuestro
nacimiento es el resultado del karma pasado, y nuestra muerte estará determinada
por la ley kármica. Todo lo que sucede en la vida está sucediendo debido al karma,
a nuestras acciones. Desafortunadamente, no somos conscientes de la verdad más
simple: la vida es karma.