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Los Padres y Los Hijos Dependen Uno de Otro

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ARTICULOS DE FE JAMES E.

TALMAGE
revelaré el sacerdocio por la mano de Elias el Profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor ... Y
él plantará en los corazones de los hijos las promesas hechas a los padres, y los corazones de los hijos se
volverán a sus padres. De no ser así, toda la tierra sería destruida totalmente a su venida."
En una manifestación gloriosa concedida a José Smith y a Oliverio Cówdery en el templo de Kírtland, el
día 3 de abril de 1836, aparecióseles Elias el Profeta, el mismo que había sido llevado de la tierra sin gustar la
muerte, quien les declaró: "He aquí, ha llegado el tiempo preciso anunciado por boca de Malaquías—quien
testificó que él (Elias) sería enviado antes que viniera el día grande y terrible del Señor, para convertir los
corazones de los padres a los hijos, y los hijos a los padres, para que no fuera herido el mundo entero con una
maldición—por tanto, se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación, y por esto podréis saber que
el día grande y terrible del Señor está cerca, aun a las puertas."™
Los Padres y los Hijos Dependen Mutuamente Uno del Otro,—Uno de los grandes principios que sirve
de fundamento a la doctrina de la salvación para los muertos es el de la dependencia mutua de los padres y los
hijos, de antepasados y posteridad. Como el profeta José Smith enseñó a los santos," si no fuera por el estableci-
miento de un eslabón comunicante entre los padres muertos y los hijos que viven, la tierra sería herida con una
maldición. El plan divino dispone que ni los hijos ni los padres pueden perfeccionarse solos; y se efectúa la
unión necesaria por medio del bautismo y otras ordenanzas asociadas que los vivos administran a favor de los
muertos. Queda aclarada en estas Escrituras la manera en que los corazones de los hijos y los de los padres se
vuelven unos a otros. Al paso que los hijos van aprendiendo que sin sus progenitores ellos no pueden alcanzar la
perfección, se abrirán sus corazones, se fortalecerá su fe y procurarán las buenas obras para la redención de sus
muertos; y éstos, por lo que han aprendido de los ministros del evangelio que obran entre ellos, sabiendo que
dependen de sus hijos como salvadores vicarios, procurarán sostener a sus representantes mortales con fe y ora-
ciones, para la perfección de esas obras de amor.
De esta manera, el amor, en sí un poder, se intensifica. Aparte de las emociones que en el alma suscita la
presencia de lo divino, pocos son los anhelos más fuertes y puros que el amor hacia los parientes. El cielo no
podría ser todo lo que deseamos si no se conociera allí el amor de la familia.o La afección allá se distinguirá de la
terrenal, porque será más profunda, más fuerte y más pura. De modo que en la misericordia de Dios, sus hijos
mortales errantes que han tomado sobre sí el nombre de Cristo en la tierra pueden, cada cual, llegar a ser, dentro
de una esfera limitada, un salvador en la casa de sus padres mediante una labor y sacrificio vicarios, efectuados
en humildad y como están representados en la ordenanza bautismal, típica de la muerte, sepultura y resurrección
del Redentor.
La Obra Por los Muertos Tiene Doble Propósito.—Lo que se hace en la tierra quedaría incompleto si
no fuera por un suplemento y obra análoga allende de la tumba. Allá se está efectuando un trabajo misionero por
medio del cual se llevan las nuevas del evangelio a los espíritus de los difuntos, quienes por este medio se
enteran de la obra que por ellos se ha hecho sobre la tierra. En lo que toca a la ley divina que ha sido revelada, se
requiere que las ordenanzas exteriores como el bautismo en el agua, la imposición de manos para conferir el
Espíritu Santo y las investiduras más avanzadas que siguen, se hagan en la tierra, obrando vicariamente por los
muertos un representante apropiado en la carne. Los resultados de estas obras se deben dejar al Señor. No se
debe suponer que por motivo de estas ordenanzas los espíritus de los difuntos se verán precisados en modo
alguno a aceptar la obligación, ni que se les va a estorbar en lo más mínimo en el ejercicio de su libre albedrío.
Aceptarán o rechazarán, según su estado de humildad u hostilidad, en lo que toca al evangelio pero la obra ya
hecha por ellos en la tierra estará a su disposición cuando la enseñanza sana y la contrición efectiva les hayan
mostrado su posición verdadera.

TEMPLOS
Templos u Otros Lugares Sagrados son necesarios para la administración de las ordenanzas que atañen a
la salvación de los muertos, y ciertas ordenanzas para los vivos. No es sino propio que estos edificios sean lo
mejor que la gente pueda construir. En todas las edades del mundo el pueblo del convenio ha construido templos.
Poco después de emanciparse Israel de la esclavitud egipcia, el Señor mandó que el pueblo construyera un san-
tuario en su nombre, el plan del cual él especificó minuciosamente. Aunque no fué más que una tienda, se
amuebló y se diseñó elegantemente, empleándose lo más escogido de las posesiones del pueblo en su
construcción. El Señor aceptó esta ofrenda manifestando en ella su gloria y revelándose allí. Después que el

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