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Expos. Medida Cautelar - Ii Unidad

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“FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES”

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

Curso:
PROCESO DE EJECUCIÓN
Tema:
“MEDIDA CAUTELAR”
Profesor:
Dr. WUILBE JAIME GONZALES SANTOS

Alumnos:

CRIBILLEROS MARILUZ MANLIO


CASTILLO CAMPOS CARMEN IDUBI
CHINCHAYAN CARRANZA LIZ
CONCA CONTRERAS MARICIELO
BRIOSO VALLE MARGARETH
ALVARADO MIRANDA DANTE
AROSTEGUI CRESPO MIGUEL ANGEL

Trujillo – Perú
2024
PROCESO CAUTELAR

1. Nociones preliminares.
El proceso cautelar tiene su propia filosofía y razón de ser en el Derecho
Procesal Civil que es por lo que previo al estudio del Proceso Cautelar en sí es
necesario conocer las particularidades de este proceso en la medida que
dichas generalidades son aplicables de una u otra manera al Proceso Cautelar
en general, para que de esa forma dicho proceso cumpla su finalidad.
Ahora bien, teniendo en cuenta que la jurisdicción civil, tiene como finalidad la
de administrar justicia a través del Proceso Civil y siendo considerado a este
último en la doctrina como el continente del derecho material, es digno resaltar
que el Proceso Civil dentro de esta misma orientación cumple con cuatro
formas típicas procesales para resolver los conflictos de las partes involucradas
en el proceso formas que tienen que ver con la de declaración de certeza o de
declaración de cognición, la declaración de la prestación, la declaración
coactiva o simplemente ejecutiva o de condena y finalmente la declaración de
petición cautelar o de aseguramiento.
De acuerdo a la última parte de lo expuesto se debe afirmar que el proceso
cautelar es un proceso autónomo tal como lo diseña la doctrina, la legislación y
la jurisprudencia al concluir que el proceso cautelar sigue su propio camino en
relación con el proceso principal sin dejar de lado la conexidad lógica entre el
proceso llamado principal y el cautelar teniendo en cuenta que este último tiene
un carácter preventivo o precautorio, porque dicho proceso está solamente
destinado a prevenir el cumplimiento de los efectos de la sentencia fundada
que recaiga en el proceso principal.
En conclusión y de lo que se expone precedentemente se puede decir que
nociones preliminares son los conocimientos teóricos, genéricos e
introductorios aplicables a todas las medidas cautelares que como medidas
preventivas se dictan a solicitud de la parte interesada.
El Proceso Cautelar en el Derecho Procesal Civil Peruano está ubicado en el
Título IV, Capítulo I, denominado Medidas cautelares, entre los artículos
seiscientos ocho y setecientos ochenta y siete del Código Procesal Civil.
2. Definición.
A la medida cautelar se la define diciendo que “Es la institución jurídica que
evita la demora procesal y garantiza la seguridad, efectividad y eficacia del
cumplimiento de la sentencia fundada que se dicte en el proceso principal,
siempre y cuando la pretensión conlleve la certeza o verosimilitud del derecho
que se invoca y que se pretende en el proceso principal”.
3. Finalidad.
La medida cautelar tiene por finalidad que se agilice el proceso, porque la
emplazada al ser afectada con la medida se ve obligada evitar los recursos
dilatorios en la secuencia procesal, además, tiene por finalidad asegurar el
cumplimiento de la sentencia que declara fundada la demanda en el proceso
principal y de esta manera contribuye a la seguridad jurídica que implica el
cumplimiento de la ejecución de la sentencia que al declararse fundada la
demanda en el proceso principal dicha sentencia no será ilusoria sino que se
ejecutará conforme a sus propios términos como lo tiene previsto el artículo
cuarto de la Ley Orgánica del Poder Judicial. La finalidad de la medida cautelar
concordante con lo dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Judicial resalta aún
más con lo que la doctrina señala que la cognición (debate judicial) y la
ejecución de la sentencia (cumplimiento de la misma), si bien es verdad que
cumplen sus funciones principales del proceso a estas cabe agregar una
tercera actividad que es auxiliar y subsidiaria pero muy necesaria que se
denomina actividad cautelar, la cual tiene por finalidad asegurar y garantizar el
resultado de las dos primeras. Fundamentalmente, con esta última se garantiza
el cumplimiento de la sentencia. Ahora bien, si efectivamente la medida
cautelar tiene como finalidad asegurar el cumplimiento de la decisión judicial
que favorece al demandante quiere decir y con ello se demuestra que la
medida cautelar tiene conexidad lógica o relación directa con la pretensión
principal en la que se discute el derecho material y si a ello agregamos, como
hecho fáctico, que la medida cautelar se puede interponer antes de iniciarse la
demanda principal o en todo caso, una vez iniciado el proceso principal;
tenemos que admitir que la autonomía del proceso cautelar es puramente
formal y se lo concibe de esta manera con fines exclusivamente pedagógicos y
no por su contenido en sí, ya que la medida cautelar está íntimamente
relacionada con el proceso principal sin el cual no existe, incluso se puede
decir que la medida cautelar es accesoria o dependiente del proceso principal.
En esta línea está el pronunciamiento del artículo seiscientos nueve del Código
Adjetivo, al disponer que ante el impedimento, recusación o abstención del
Juez que conoce el proceso principal la medida cautelar se procesa ante el
mismo Juez que asume competencia jurisdiccional del proceso principal.
4. Requisitos de la solicitud o de la demanda cautelar.
El escrito de la demanda, de la medida cautelar como toda pretensión deberá
contener los presupuestos procesales, que se relacionan con la forma del
escrito o sea con los elementos extrínsecos sintetizados en el juicio de
admisibilidad, y las condiciones de la acción o intrínsecos, es decir con la
legitimidad y el interés para obrar que como en toda demanda se sintetizan en
el principio de la procedibilidad. La demanda cautelar además de los requisitos
ya mencionados tiene sus propias características y que conforme al artículo
seiscientos diez del Código Adjetivo son los siguientes:
a.- Exponer los fundamentos de la pretensión cautelar,
b.- Señalar la forma de la medida cautelar que se pretende,
c.- Indicar, si fuera el caso, los bienes sobre los que debe recaer la medida
cautelar, y el monto de su afectación.
d.- Ofrecer la contracautela.
e.- Designar el órgano de auxilio judicial correspondiente, si fuera el caso,
cuando se trate de persona natural se acreditará su identificación, anexando
copia legalizada de su documento de identidad personal.
Como se puede apreciar en los acápites c y d se emplea la frase, si fuera el
caso, precisamente porque la medida cautelar tiene como característica la de
ser variable, en este caso el Juez ejercita el principio procesal Inquisitivo y
como director del proceso puede señalar según sea pertinente, los bienes
sobre los que puede recaer la medida o designar el órgano de auxilio judicial.
En cuanto a los fundamentos de la pretensión, formalmente es la exposición de
hecho y de derecho que corresponde a esta demanda como a cualquier
demanda.
En el caso sub-judice la exposición de hechos y de derecho será de acuerdo a
la naturaleza e interés de quien pretende la medida cautelar, es decir que le
favorezca la previsión y la eficacia del cumplimiento de la ejecución de la
sentencia que declare fundada la demanda interpuesta en el proceso principal,
y como las medidas cautelares son de diversas clases, el demandante en la
medida cautelar deberá proponer la que sea pertinente y la que esté de
acuerdo a la naturaleza de la pretensión principal.
Que, en cuanto a la contracautela, por contradicción podemos afirmar que la
medida cautelar puede afectar o hacer daño al afectado con dicha medida, por
lo que la norma previene este supuesto y lo resuelve con la contracautela o
caución judicial como también se la conoce en la doctrina. En este sentido la
contracautela constituye en sí, la garantía que otorga quien solicite medida
cautelar como previsión a los daños que pudiera causarse al afectado con la
efectividad de la medida cautelar. La contracautela la ofrece el accionarte y es
el Juez, quien, al calificar la demanda, la admite o la puede modificar incluso
puede cambiarla por la que considere pertinente.
La contracautela ofrecida puede ser de carácter real o personal, en este último
caso forma parte de la contracautela la caución juratoria que para ser tenida en
cuenta debe cumplir con el requisito de la legalización de la firma por ante el
secretario del Juez. Asimismo, la contracautela puede ser a plazo
indeterminado o determinado en este último supuesto vencido el plazo de la
contracautela, queda sin efecto la medida cautelar, ya que ésta última respecto
a esta condición también se insume dentro de dicho plazo, salvo que haya sido
prorrogada. En el supuesto que la pretensión principal le sea adversa al
demandante y con anterioridad haya obtenido medida cautelar favorable al
perder en la pretensión principal ha causado daños al afectado con la medida
cautelar. En este supuesto la contracautela permite al afectado resarcir los
daños y perjuicios causados, incluso con la contracautela se resuelve el pago
de los honorarios al órgano de auxilio judicial que hubiese intervenido.
Que, en cuanto al órgano judicial, como bien se conoce y como bien lo
previene el artículo cincuenta y cinco del Código Adjetivo concordante con el
artículo doscientos setenta y tres de la Ley Orgánica del Poder Judicial, el
auxilio judicial lo constituye el personal de apoyo y de colaboración con la
administración de justicia y lo integran: el perito, el custodio, el interventor, el
administrador judicial, la autoridad judicial o fuerza pública. El veedor no es
órgano de auxilio judicial, porque la norma no lo señala, pero para los efectos
del pago de sus honorarios se lo considera como a cualquier órgano judicial.
Para la admisibilidad del órgano de auxilio judicial designado en el escrito de la
demanda debe adjuntarse la fotocopia de su documento de identidad.
5. Competencia para conocer la medida cautelar.
La medida cautelar se interpone antes de iniciado el proceso principal o
durante la secuencia procesal cuando ya se inició el proceso. En ambos casos
el Juez competente es quien conoce el proceso principal teniendo en cuenta lo
siguiente:
a.- Si se interpone la demanda cautelar antes de iniciado el proceso principal,
la demanda principal se interpone y se procesa ante el mismo Juez que conoce
de la medida cautelar. Ejecutada la medida cautelar el demandante deberá
interponer la demanda principal dentro del plazo de los diez días posteriores a
dicho acto, días que se cuentan a partir de la fecha que fue ejecutada la
medida, caso contrario, la medida cautelar caduca de pleno derecho tal como
lo previene el artículo seiscientos treinta y seis del Código Adjetivo. Hay casos
en los que previa a la demanda que debe interponerse para el cumplimiento de
la obligación por disposición legal debe acudirse previamente, al procedimiento
conciliatorio y en el supuesto de no conciliar el plazo para interponer la
demanda es dentro de cinco días que se cuentan a partir de la conclusión de
dicho proceso de conciliación.
El Juez ante quien se interpone la demanda es el Magistrado competente
según las reglas de la competencia por el territorio, la cuantía y el grado.
b.- En el supuesto que la medida cautelar se interponga cuando está iniciado el
proceso el Juez competente es el mismo que está conociendo el proceso
principal. Esta norma destaca la relevancia del carácter preclusivo de la medida
cautelar sobre el criterio de la temporalidad.
6. Contenido de la decisión de la medida cautelar.
El primer acto procesal del Juez en el proceso, es la calificación de la
demanda. Al tratarse de la demanda cautelar el Juez la califica y con resolución
motivada da a conocer su decisión, previo análisis pormenorizado de la
pretensión y de los documentos que se recaudan o adjuntan a la demanda,
documentos en los cuales deben aparecer la certeza o verosimilitud del
derecho que se invoca, la certeza porque se vincula con la condena que resulte
de un acto posterior en el proceso ejecutivo. En este caso el Juez con su
resolución admisoria desde ya está previniendo el peligro en la demora del
proceso y otras circunstancias fácticas que pudieran impedir que la sentencia
que se dicte en el proceso principal sea inejecutable. Como lo señala el artículo
seiscientos once del Código Adjetivo, el Juez dispone razonablemente la
medida cautelar solicitada o en todo caso la adecúa modificándola a la
naturaleza del proceso principal, pero siempre con la afectación de los bienes o
los derechos de las partes vinculadas en la relación jurídica pasiva material del
ejecutado o de sus sucesores. Todo esto, siempre y cuando en el escrito de la
demanda y con los recaudos que se adjunten se acredite:
a.- La verosimilitud o apariencia del derecho que se invoca en la demanda,
b.- La necesidad de la emisión de una medida preventiva, ante la posible
demora del proceso o para prevenir que la sentencia recaída en el
proceso principal se ejecute.
En este caso la resolución que admite la medida, precisará los alcances de la
contracautela, para los efectos que se garanticen los daños que pudiese causar
la medida cautelar al afectado. Asimismo, debe quedar lo suficientemente claro
que la resolución que admite o rechaza la demanda cautelar deberá estar
debidamente motivada bajo sanción de nulidad. Estas facultades otorgadas por
la norma citada, es concordante con el ejercicio del principio de orden público,
exclusivo del Magistrado, que se denomina Principio Inquisitivo.
7. Características de la medida cautelar.
Las resoluciones que conceden o levantan las medidas cautelares, por su
propia naturaleza y razón de ser no son definitivas, salvo en los casos que se
resuelva sobre la pérdida de la contracautela, precisamente porque toda
medida cautelar tiene las siguientes características:
a.- Importa un prejuzgamiento.- Se trata de un juicio de probabilidades
sustentado en la verosimilitud, lo cual significa que el Juez al calificar la
demanda cautelar la admite por la verosimilitud del derecho que se invoca
en la demanda, que es lo que determina la convicción del Juez para estar
seguro que el derecho que pretende el actor es cierto y verdadero por lo
que debe otorgársele la medida cautelar para que la sentencia expedida en
el proceso principal no sea ilusoria ni una simple declaración del derecho,
sino más bien que la orden emanada sea efectiva y concreta, decir que la
sentencia se ejecute.
b.- La provisoriedad .- Como característica de la medida cautelar quiere decir
que la resolución recaída en el proceso cautelar tiene solamente una
duración determinada desde el punto de vista temporal. Esto es que, la
medida cautelar tiene por finalidad garantizar solamente un resultado, por
lo tanto, una vez expedida la sentencia en el proceso principal, la medida
cautelar desaparece para dar paso al estadío final del proceso, que es la
ejecución, pudiendo hacerse efectiva a través de de ejecución forzada de
la resolución consentida o ejecutoriada.
c.- Instrumental.- En la doctrina está admitida que la medida cautelar es
instrumental, tal como lo propone Calamandrei al afirmar que la
providencia con la que se admite la medida cautelar es un instrumento
para garantizar la ejecución de la sentencia que declara fundada la
demanda del proceso principal.
Si esto es así, se tiene que aceptar que las providencias que contienen el
derecho de las partes, son en sí instrumentos del derecho material o
sustancial, orientadas a fortalecer el debate del conflicto del proceso
principal; en este caso la medida cautelar garantiza la ejecución de la
sentencia a través del proveído que admite dicha medida. Este proveído,
esta resolución admisoria de la demanda cautelar constituye en un
verdadero instrumento de las providencias del proceso principal, con lo que
se destaca el sentido fáctico y finalista de la medida cautelar, para
categorizarla como un instrumento de instrumento. Carnelutti admitó este
concepto y categorización de la medida cautelar al decirnos que el proceso
de cognición es la tutela del derecho material, mientras que el proceso
cautelar es la tutela del proceso.
d.- Variabilidad. - Es otra de los caracteres de la medida cautelar, que supedita
a esta institución jurídica y que resulta de dos presupuestos bien marcados
que son:
- Como para ser admitida, una medida cautelar es suficiente acreditar la
verosimilitud o la apariencia del derecho invocado, en la secuencia
procesal, puede suceder que esa apariencia varíe o tal vez se haga
inconsistente o se fortalezca mejor, que es lo que lleva a la parte a solicitar
la modificación de la medida cautelar por otra.
- El juzgador tiene también la facultad de variar la medida cautelar,
incrementando el monto de la medida o disminuirlo según el caso. Estos
presupuestos pueden darse como por ejemplo en los siguientes casos:
Cuando la medida cautelar afecta bienes muebles o inmuebles; la parte
interesada puede solicitar la variación de la medida para que recaiga sobre
otros bienes.
Asimismo, el emplazado también puede reemplazar una medida cautelar por
otra, como se da el caso que al afectarse un bien; el afectado con la medida
la puede desafectar depositando una suma de dinero solicitando que se deje
sin efecto la medida que recayó sobre el bien afectado.
Ahora bien, si bien es cierto que la norma procesal considera a este acto del
ejecutado como la sustitución, realmente constituye una variación de la
medida cautelar. El artículo seiscientos diecisiete del C.P.C. sobre este
particular tiene un pronunciamiento claro al decir “ a pedido del titular de la
medida y en cualquier estado del proceso puede variarse ésta, sea
modificando su forma, variando los bienes sobre los que recae o, su monto
o, sustituyendo al órgano de auxilio judicial”.
8. La Contracautela y discrecionalidad.
La contracautela es la garantía que ofrece el demandante para asegurar al
afectado con la medida cautelar y de esa manera se asegura el resarcimiento
por los daños y perjuicios que al ejecutarse la medida pudiera causar a dicho
afectado, que es el demandado en el proceso cautelar. De acuerdo a lo
expresado se tiene que la contracautela es un requisito fundamental de la
demanda sin la cual el Juez, de plano rechaza liminarmente la demanda
cautelar. Como quiera que la garantía implica la seguridad para el ejecutado
por los supuestos daños, la contracautela puede ser real o personal:
a.- La contracautela de naturaleza personal.- Es la caución juratoria es decir,
es el dicho del demandante de la medida cautelar que asume la
responsabilidad por su pedido o solicitud de la medida cautelar si causare
algún daño 1 para lo cual legaliza su firma ante el secretario respectivo como lo
previene la norma contenida en el artículo seiscientos trece el Código Adjetivo.
b.- La contracautela de naturaleza real.- Se constituye por el mérito de la
resolución judicial que la admite, recayendo sobre el bien o bienes de
propiedad del demandante que son señalados en la demanda cautelar, pero la
ejecución de la contracautela tiene lugar con su inscripción en los Registros
Públicos previo oficio del Magistrado, ordenando la efectividad del asiento
registral.
9. La contracautela sometida a plazo.
El ejercicio del Principio Dispositivo de las partes procesales le faculta al
demandante de la medida cautelar para ofrecerla en forma indefinida o por un
plazo determinado solamente, por lo que en el supuesto ofrecerla por un plazo
fijo, vencido el mismo queda sin efecto la medida cautelar ofrecida y por lo
tanto la medida cautelar también queda sin efecto, salvo que se prorrogue
dentro del tercer día de vencido el plazo.
10. Exceptuados de ofrecer contracautela.
Como se ha precisado la contracautela implica garantizar un supuesto
resarcimiento de daños que se pudiera causar con la medida cautelar, pues en
ejercicio del Principio de Vinculación y Formalidad a que se contrae el artículo
IX del Título Preliminar del Código Procesal Civil por mandato expreso del
artículo seiscientos catorce del Código Adjetivo “ están exceptuados de prestar
u ofrecer contracautela al solicitar la medida cautelar los Poderes: Legislativo,
Ejecutivo y Judicial así como el Ministerio Público, los Órganos
Constitucionales Autónomos, los Gobiernos Regionales y Locales y las
Universidades Públicas. También están exceptuadas las personas a quienes se
les ha concedido auxilio judicial “.
11. Improcedencia de la medida cautelar.
Conforme lo señala el artículo seiscientos dieciséis del Código Adjetivo “ no
procede la interposición de demanda cautelar para futura ejecución forzada
contra los Poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial como tampoco procede
contra el Ministerio Público, los Órganos Constitucionales Autónomos, los
Gobiernos Regionales y Locales y las Universidades Públicas. Tampoco
proceden contra los bienes de particulares asignados a servicios públicos
indispensables que presten los Gobiernos Regionales y Locales,
precisamente”, cuando la ejecución de la medida entorpezca el normal
funcionamiento. En conclusión la persona natural o jurídica que tiene en debate
el derecho material con el Estado ( Proceso civil) está impedido de interponer
una demanda de medida cautelar para asegurar el cumplimiento de la
sentencia que declare fundada la demanda interpuesta contra el Estado.
12. Caso especial de solicitar la medida cautelar.
Tiene facultad para solicitar medida cautelar la parte que en un proceso regular
ha obtenido una sentencia favorable, aunque contra dicha resolución se haya
interpuesto recurso de apelación. En este caso, se forma cuaderno cautelar y
no es necesario ofrecer contracautela ni mucho menos es necesario exponer
con mayor detalle los fundamentos de la pretensión. Todo en aplicación del
artículo seiscientos quince del Código Procesal Civil. Lo trascendente en este
caso es la facultad del peticionante de la medida cautelar de no tener
obligación de ofrecer contracautela de ninguna clase. Se trata que en el
proceso principal se ha expedido sentencia que declara fundada la demanda.
13. Variación de la medida cautelar.
Como ya se ha visto anteriormente la medida cautelar es variable a solicitud
del demandante, ya sea modificando la forma, variando los bienes, modificando
el monto o sustituyendo el órgano de auxilio judicial. Asimismo, la parte
afectada con la medida cautelar conforme lo señala el artículo seiscientos
diecisiete del Código Adjetivo, también puede solicitar la variación de la medida
cautelar el demandado. Ante este supuesto el Juez cita a la parte demandante
con dicho pedido antes de resolver y con la absolución o sin ella el Juez
resuelve. Ante el supuesto de una apelación la resolución que admite la
apelación es sin efecto suspensivo.
En conclusión, se puede advertir que esta normatividad entraña, en esencia,
que la medida cautelar no sólo es variable sino también provisional y que se
acomoda a las circunstancias de los eventos procesales del proceso principal.

EFECTOS DE LA MEDIDA CAUTELAR

Si bien es verdad que la medida cautelar tiene por finalidad evitar la demora en
los procesos y garantizar la ejecución de la sentencia que declara fundada la
demanda en el proceso principal, también es verdad que dicha medida puede
causar daños y perjuicios al ejecutado con la medida, al afectarse los bienes
del demandado o de terceros. He ahí que la medida cautelar admitida y
ejecutada genera los siguientes efectos jurídicos y procesales:
1. Eficacia de la medida cautelar y cancelación de la contracautela.
Concluido el proceso principal al expedirse la sentencia que declara
fundada la demanda, el demandante tiene su derecho expedito para
solicitar el cumplimiento o ejecución de la sentencia, bajo apercibimiento de
ejecución forzada, la que se inicia definitivamente, afectando el bien sobre
el que recayó la medida cautelar. En este caso la medida cautelar cumplió
su finalidad, por lo tanto la medida cautelar interpuesta, fue eficaz.
Asimismo, debido a que, para ser admitida la medida cautelar tiene como
requisito el ofrecimiento y para la consiguiente admisión la contracautela
(cuya finalidad es garantizar los daños que pudiese generar la medida
cautelar al afectar los bienes del demandado o de terceros), al ser
declarada fundada la demanda en el proceso principal, es decir a favor del
actor, quiere decir que no hay daños por lo que la contracautela se da por
cancelada de pleno derecho, todo como lo señalan los artículos seiscientos
diecinueve y seiscientos veinte del Código Adjetivo.
2. Responsabilidad por la pérdida o deterioro del bien afectado, con la
medida cautelar.
La ejecución de la medida cautelar implica la disminución de facultades de
disposición y otros con relación a los bienes afectados, a su titular por lo
que a partir del momento de la ejecución de la medida son responsables
del cuidado del bien o bienes el órgano del auxilio judicial nombrado así
como indirectamente el demandante o peticionante de la medida cautelar,
por lo que ante el supuesto del deterioro o la pérdida del bien afectado son
responsables solidarios el órgano judicial y el accionante de la medida
cautelar. La responsabilidad y daños son fijados por el Juez, ante quien se
procesa la medida cautelar. La fijación de los daños se hace efectivo
siguiendo los lineamientos del art.. 621 del Código Procesal Civil.
3. Sanciones por medida cautelar innecesaria o maliciosa y su
cancelación.
Como consecuencia del ejercicio de la probidad y honestidad de las partes
procesales a que se contrae el artículo ciento nueve del Código Procesal
Civil; la medida cautelar debe instaurarse no sólo porque, para el Juez
existe verosimilitud del derecho que se invoca sino porque el peticionante o
demandante al interponerla debe ser consciente que en el proceso principal
está reclamando el derecho material que le corresponde, caso contrario el
demandante de la medida es pasible de sanción como lo prescribe el
artículo seiscientos veintiuno del C.P.C. en la forma que sigue:
a.- Si la demanda principal es declarada infundada, quien solicita la medida
cautelar pagará costos, costas y una multa que no será mayor a las 10 de
Unidad de Referencia Procesal.
b.- El solicitante de la medida cautelar pagará daños y perjuicios a solicitud
de quien fue afectado con la medida cautelar. Como las decisiones
judiciales son mediante resoluciones, el auto que ordena el pago de costos,
costas y multa es apelable y el concesorio es sin efecto suspensivo. Sin
embargo, la resolución que resuelve la indemnización por daños y
perjuicios es apelable y el concesorio es con efecto suspensivo.
4. Cancelación de la medida cautelar.
Además, como consecuencia de haberse declarado infundada la demanda
en primera instancia y aunque hubiese sido apelada la sentencia, la medida
cautelar queda cancelada de pleno derecho, salvo que el demandante de la
medida cautelar ofrezca contracautela de naturaleza real o fianza solidaria,
tal como lo tiene dispuesto el artículo seiscientos treinta del Código
Adjetivo, en este caso el Juez mantendrá vigente la medida cautelar hasta
la revisión de la sentencia a cargo del superior.
5. Afectación con la medida cautelar de un bien de tercero y la
desafectación.
La demanda según la pretensión puede generar la acumulación subjetiva
pasiva, como en el caso concreto si el actor demanda a una persona como
titular del cumplimiento de una obligación y a un tercero al mismo tiempo
porque también tiene relación en el debate del derecho material de la
demanda. En este supuesto, la medida cautelar puede afectar ya sea los
bienes del demandado principal o del tercero aún más si el tercero fuera
emplazado con la demanda principal. En este caso el demandante tiene
expedido su derecho para solicitar una medida cautelar que afecte tanto
bienes del demandado principal como del tercero, en relación con este
último siempre y cuando se acreditara la relación o su propio interés con el
interés principal. Este supuesto tendrá lugar si el tercero ha sido emplazado
con la demanda principal en aplicación del artículo seiscientos veintitrés del
Código Adjetivo. Sin embargo si se acredita que el bien afectado con la
medida pertenece a persona distinta del demandado, el Juez ordenará su
desafectación inmediata incluso si dicha medida todavía no se hubiera
formalizado, tal como lo previene el Art. seiscientos veinticuatro del Código
Adjetivo. De ser así el tercero tiene expedito su derecho para intervenir en
el proceso principal tanto como en el proceso cautelar, porque se trata del
tercero legitimado.
En el supuesto de afectarse un bien o bienes de un tercero que es ajeno al
proceso, por cuanto no tiene ninguna relación obligacional para con el
demandante del proceso principal, éste tiene expedido su derecho para
solicitar la desafectación del bien y el Juez sin mayor observación por estar
debidamente probado el derecho, ordena la desafectación inmediata. En
este caso suceden dos situaciones:
a.- El actor o peticionante de la medida cautelar pagará los costos y costas
del proceso cautelar y según las circunstancias hasta perderá la
contracautela a favor del propietario afectado indebidamente.
b.- En el supuesto que el tercero solicite desafectación sin tener el derecho,
o sea que actúe de mala fe, se le impondrá una multa no mayor de
treinta Unidades de Referencia Procesal, sin perjuicio que el Juez Civil
oficie al Ministerio Público para la denuncia penal correspondiente, tal
como lo previene el artículo seiscientos veinticuatro del Código Adjetivo.
6. Extinción de la medida cautelar y la medida cautelar innecesaria.
El artículo seiscientos veinticinco del Código Procesal Civil, ha sido
modificado por la Ley 28473, que es por lo que de acuerdo a la
modificatoria la medida cautelar ejecutada no se extingue, salvo que se
haya ejecutado conforme al Código de Procedimientos Civiles de 1912
cuya extinción tiene lugar al haberse vencido los cinco años. Como
aclaración dejamos precisado que antes del 18 de Marzo de 2005, cuando
se promulgó la Ley 28473, la extinción de toda medida cautelar se vencía a
los dos años, contados a partir que dicha medida fuera ejecutada. La
medida cautelar tiene como finalidad asegurar la ejecución de la sentencia
a favor del demandante en un proceso regular, de tal manera que se
ejecute y no sea ilusoria. En algunos casos, como en los procesos de
ejecución de garantías, el resultado del proceso está garantizado con el
bien ofrecido en garantía, resultando la medida cautelar innecesaria porque
precisamente la sentencia fundada recaída en el proceso regular principal
se ejecuta. En este caso la ejecución de la sentencia está plenamente
garantizada con el bien puesto en garantía, salvo que se acredite que la
garantía haya sufrido una disminución en su valor o la pretensión ha
aumentado durante el curso del proceso.
7. Responsabilidad del Juez y secretario por deterioro o pérdida del bien
afectado con la medida cautelar.
El Juez, al ejercer las facultades que le otorga el Principio Inquisitivo lo
compromete para que sus actos sean necesariamente coherentes, bien
llevados y debidamente motivados ya que su condición de funcionario
público cuando hierra o se equivoca es pasible de responsabilidad tal como
lo prevee el artículo seiscientos veintiséis al decir, “Cuando el Juez designa
al órgano judicial”, asume responsabilidad civil, frente a las partes
procesales. Conforme a lo glosado por la norma procesal el Juez al
designar al órgano de auxilio judicial, también tiene responsabilidad por el
deterioro o la pérdida del bien afectado por cuanto su decisión fue errada al
nombrar como auxilio judicial a una persona no idónea. Todo lo cual
conlleva a establecer que la actuación judicial implica responsabilidad
solidaria entre el Juez y el auxilio judicial, Si bien es verdad que el artículo
seiscientos veintiséis del C.P.C. no lo dice claramente nos permitimos
afirmar categóricamente que existe consecuencia lógica en el supuesto que
el juez nombra a alguien es porque tiene confianza caso contrario asume
responsabilidad he ahí son culpables, quien no tomó precauciones para
nombrar al órgano judicial (el Juez), tanto como el órgano judicial nombrado
(veedor, administrador etc) porque este último no ha cumplido con las
obligaciones a las que debe someterse para ejercer el compromiso, de su
propia función. o sea de auxilio judicial” 3 . El secretario del Juez también
es responsable por los daños y perjuicios que pudieran generarse cuando
por su negligencia no se hizo efectiva la ejecución de la medida cautelar.
Esta sanción la aplica el Juez, a solicitud de parte y previo trámite
respetando el Principios del Debido Proceso y de la Defensa. La resolución
que impone la sanción es apelable y el concesorio es con efecto
suspensivo, tal como lo previene la parte in fine del art. seiscientos
veintiséis del Código Procesal Civil.
8. Sustitución de la medida cautelar.
Se trata de un estadío procesal en el cual la medida cautelar ya ha sido
ejecutada. En este supuesto el derecho que le asiste al titular del bien
afectado con la medida cautelar, sustituye dicho bien depositando una
suma de dinero que garantice la ejecución de la sentencia fundada que es
lo que da lugar a la desafectación del bien perjudicado con la medida
cautelar. La suma depositada se mantendrá en garantía de la pretensión y
devengará el interés legal. Esta resolución es inimpugnable.
También se puede ofrecer en sustitución de la medida cautelar que afecta
un bien, cualquier garantía que a criterio del Juez sea suficiente para
asegurar el cumplimiento de la sentencia judicial que recaiga en el proceso
principal. El Juez, previo traslado al peticionante de la medida por tres días
resuelve la sustitución ofrecida. En este caso se aplica lo que previene el
artículo seiscientos veintiocho del Código Adjetivo.
9. Medida anticipada.
La medida cautelar es a solicitud de la parte interesada. Concretamente es
facultad de quien tiene en trámite -o que iniciará-la demanda de una
pretensión para discutir el derecho material de su competencia, cuyo
resultado final con la sentencia que declara fundada la demanda, se
garantice plenamente la ejecución de lo resuelto en la sentencia que
declara fundada la demanda. El Juez también tiene facultades para que su
sentencia expedida no sea ilusoria sino que se cumpla conforme a sus
propios términos, en el caso de haberse declarado fundada la demanda.
Este es el caso de la medida anticipada a que se contrae el artículo
seiscientos dieciocho del Código Procesal Civil al señalar que el Juez
puede dictar medidas anticipadas destinadas a evitar un perjuicio
irreparable o asegurar provisionalmente una sentencia definitiva, siempre y
cuando sea declarada fundada la demanda interpuesta por el actor.
En este sentido puede darse el caso que al haberse dictado una medida
cautelar afectando un bien perecible cuyo valor se deteriore por el tiempo u
otras causas, el Juez a pedido de parte puede disponer su enajenación,
previa citación a la parte contraria.
En este caso la enajenación puede sujetarse a como las partes lo
acuerden, pero el dinero recaudado siempre mantendrá la condición de
medida cautelar, incluso se puede solicitar -y el Juez lo admitirá- la
conversión en moneda de mejor estabilidad. Como todo acto procesal que
implica decisiones se ejecutan a través de resoluciones, la decisión de la
enajenación y la conversión del dinero recaudado en otra moneda son a
través de una resolución, la cual puede ser apelada siendo el concesorio
sin efecto suspensivo.
10. Pluralidad de órganos de auxilio judicial y sus derechos.
La designación de órganos de auxilio judicial está de acuerdo con las
necesidades justificadas para que dicho auxilio judicial cumpla las
funciones propias de su competencia conforme a los bienes afectados,
según su naturaleza y su ubicación respectivamente. Esto quiere decir en el
caso que la medida cautelar recaiga en varios bienes y su cuidado sea
necesario, el Juez nombrará varios órganos de auxilio judicial.
Que en cuanto a los derechos de retribución por sus servicios el auxilio
judicial los percibe como honorarios que los fija el Juez, a su solicitud y los
hace efectivo el demandante de la medida cautelar con cargo a la
liquidación final. La resolución que fija los honorarios es apelable sin efecto
suspensivo, como lo previene el art. seiscientos entiséis.

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