El lobo:
El lobo, de nombre científico Canis lupus, es un tipo de mamífero carnívoro
cuadrúpedo, emparentado genéticamente con el perro doméstico (de
hecho, se consideran básicamente la misma especie). Vive en manadas y
antes de su encuentro con el ser humano, era uno de los depredadores más
abundantes de Norteamérica, Eurasia y el Oriente Medio.
Los lobos han intrigado al ser humano desde la antigüedad, y muchas
culturas eligieron identificarse con ellos, ya que se caracterizan por su
ferocidad, su espíritu de manada y su tenaz supervivencia en ambientes
hostiles, como las tundras heladas del norte de América y Europa.
La palabra lobo proviene del vocablo latino lupus, que tiene el mismo
significado, y que se empleaba en femenino para referirse a las prostitutas
(tal vez por aquello de trabajar bajo la luna). De allí provienen también
palabras como “lupanar” (prostíbulo).
Así nació también la idea del hombre-lobo (werewolf, en inglés), que sería el
cruce entre las dos especies, cuyas transformaciones obedecen a la luna
llena. El lobo suele además ser protagonista de mitos muy diversos, como el
de Rómulo y Remo, fundadores de Roma, quienes quedaron huérfanos y
fueron amamantados por una loba.
También es un usual antagonista de relatos infantiles, representándosele
siempre hambriento y enfadado, posiblemente porque en las épocas
antiguas llegó a constituir un peligro real para los viajeros, los niños
extraviados o para el rebaño.
Hoy en día, en cambio, si bien siguen abundando en diversos hábitats
salvajes, mucho más pequeños de lo que alguna vez fueron, se les
considera una especie amenazada por el modo de vida del ser humano.
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