Los objetos aparentemente estáticos, como un bloque sobre una mesa,
tienen actividad interna a nivel molecular, con moléculas que oscilan y
acumulan energía cinética y potencial. Esta energía, vinculada a la
sensación de calor o frío, se llama energía térmica, que es la suma de
las energías molecular cinética y potencial de un objeto.
Cuando dos objetos con temperaturas distintas se tocan, la energía
térmica se transfiere del más caliente al más frío hasta alcanzar el
equilibrio térmico, donde ambos tienen la misma temperatura. La
temperatura, una propiedad fundamental de los objetos, indica si están
en equilibrio térmico entre sí. El calor, por su parte, es la transferencia
de energía térmica causada por una diferencia de temperatura.
La temperatura se mide utilizando propiedades físicas que cambian con
ella, como la dilatación de sustancias o la variación de resistencia
eléctrica. Este cambio se calibra en termómetros, que miden la
temperatura de un objeto al alcanzar el equilibrio térmico. Para construir
un termómetro, se necesitan una propiedad que varíe con la
temperatura y una escala de medición, como la Celsius o la Fahrenheit.
La escala Celsius fue desarrollada por el astrónomo sueco Andrés Celsius
(1701-1744) y se asignó de forma arbitraria al 0°C al punto de
congelación del agua y 100°C al punto de ebullición bajo 1 atm de
presión, dividiendo el intervalo en 100 grados. Fahrenheit fue creada en
1714 por Gabriel Daniel Fahrenheit y el en cambio, fijó 32°F para el
punto de congelación y 212°F para el de ebullición, con 180 divisiones.
Esto da una relación de 5°C = 9°F. Para convertir temperaturas, se usa
tC=5/9(tF−32) o tF=9/5tC+32 donde se expresan intervalos y valores
específicos en grados Celsius o Fahrenheit.
Las escalas Celsius y Fahrenheit presentan limitaciones porque no tienen
un verdadero "cero" de temperatura, lo que hace que aparezcan valores
negativos en ciertas temperaturas. Esto complica la inclusión de la
temperatura como variable en fórmulas físicas, ya que el volumen de un
gas no puede ser negativo. Para definir un cero verdadero, se determinó
experimentalmente que el volumen de un gas a presión constante se
acercaría a cero en —273°C, conocido como cero absoluto.
Lord Kelvin (1824-1907) propuso una escala absoluta (Kelvin), que
empieza en el cero absoluto y usa el kelvin como unidad de
temperatura, con un intervalo igual al del grado Celsius. La escala Kelvin
se define en base al punto triple del agua (273.16 K), donde agua,
vapor, y hielo están en equilibrio.
Otra escala absoluta, la Rankine, comienza también en el cero absoluto,
pero usa intervalos iguales a los de Fahrenheit. La relación entre Rankine
y Fahrenheit es TR=tF+460T_R = t_F + 460TR=tF+460. Las diferencias
de temperatura se miden igual en grados Celsius y kelvins (1 K = 1°C) y
en grados Fahrenheit y Rankine (1°R = 1°F).