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UNIDAD V

PERSONA MENOR DE EDAD. Menor de edad y adolescente. Ejercicio de los derechos


por la persona menor de edad. Emancipación. Actos prohibidos a la persona emancipada.
Actos sujetos a autorización judicial. Persona menor de edad con título profesional
habilitante.
Menores de edad y adolescentes:
La importante novedad del Código Civil Argentino es la incorporación a la normativa en
materia de menores, del principio de la autonomía progresiva (a mayor autonomía, va
disminuyendo la representación de los padres art. 639 inc. b).
La figura del adolescente (a partir de los 13 años), con un sinnúmero de actos de la vida
civil en los que puede participar, junto a sus representantes o frente a éstos (art. 109 inc. a, 596,
608 inc. a, 617 inc. a, 661 inc. b, 677, 678 y 679), con la representación del Ministerio Tutelar
(asesora de menores en San Juan), algunos actos que podrán ejercer libremente, en virtud de la
capacidad de ejercicio que será evaluada en cada caso concreto, según su grado de madurez, que
es una pauta flexible para el Juzgador.
Cuando gocen de edad y grado de madurez suficiente pueden ejercer por sí los derechos
reconocidos en los arts. 64 y 66 (referidos al apellido), 364 (representante en la representación
voluntaria), 595 inc. f (consentir su adopción a partir de los 10 años), 596 (conocer sus orígenes
en la adopción), 608 inc. a y 617 inc. a (carácter de parte en la adopción), 627 inc. d (solicitar se
mantenga el apellido de origen en la adopción simple), 644 (ejercer la responsabilidad parental),
645 (el consentimiento expreso de ambos progenitores que involucren a su hijo respecto a: el
ingreso a comunidades religiosas, fuerzas armadas o de seguridad, salir de la República o cambio
de residencia permanente en el extranjero, estar en juicio, la administración de los bienes de los
hijos, en todos los casos debe completarse con el consentimiento de los hijos si ya son
adolescentes), 661 inc. b (demandar alimentos a sus progenitores), 667 (contraer deudas para
satisfacer sus necesidades de alimentación y otros rubros urgentes) y 680 (defenderse en juicio
criminal y reconocer hijos, sin autorización de sus padres). Tienen derecho a recibir información
en relación a los contratos que celebran sus progenitores con terceros en su nombre (art. 690) y a
pedir que les rindan cuentas por la disposición que hagan de las rentas de sus bienes (697).
La capacidad para ejercer una actividad económica profesional o laboral, bajo relación de
dependencia o en forma independiente, surge de los arts. 30, 681, 682 y 683, sin perjuicio de la
remisión que allí se hace a la legislación especial. Tienen la administración de los bienes
adquiridos mediante trabajo, empleo, profesión o industria (art. 684).
Sin distinción de edad, los contratos de escasa cuantía de la vida cotidiana que celebren se
presumen realizados con la conformidad de los progenitores (art. 684).
En algunos casos, la edad de los niños será una pauta para determinar la cuantificación de
los alimentos entre cónyuges (art. 433 inc. a), el monto de las compensaciones económicas por
motivos de divorcio (art. 442 inc. c) o de cese de la convivencia (art. 525 inc. c), o bien para la
atribución del cuidado personal unilateral del hijo (art. 653 inc. b). En otros casos, se establece
una prohibición específica de hacer donaciones en la convención matrimonial o de elegir el
régimen patrimonial (art. 450) y se prevé el deber de prestar a sus progenitores colaboración
propia de su edad y desarrollo, y cuidar de ellos u otros ascendientes (art. 671 inc. c).
Se es menor de edad desde el nacimiento hasta los 18 años. A su vez, dentro de la categoría
de menores de edad, se encuentran los adolescentes: desde los 13 años hasta la mayoría de edad.
En consecuencia, el discernimiento para los actos voluntarios lícitos ahora se adquiere, en
general, a partir de los trece años (art. 260 y 261 inc. c); en tanto que el discernimiento para los
actos voluntarios ilícitos se sigue adquiriendo a los diez años (art. 261 inc. b).
ARTICULO 25.- Menor de edad y adolescente. Menor de edad es la persona que no ha cumplido
dieciocho años.
Este Código denomina adolescente a la persona menor de edad que cumplió trece años.

Extensión de la incapacidad. Intervención en actos lícitos e ilícitos.


ARTICULO 26.- Ejercicio de los derechos por la persona menor de edad. La persona menor de
edad ejerce sus derechos a través de sus representantes legales.
No obstante, la que cuenta con edad y grado de madurez suficiente puede ejercer por sí los actos
que le son permitidos por el ordenamiento jurídico. En situaciones de conflicto de intereses con
sus representantes legales, puede intervenir con asistencia letrada.
La persona menor de edad tiene derecho a ser oída en todo proceso judicial que le concierne así
como a participar en las decisiones sobre su persona.
Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí
respecto de aquellos tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud
o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física.
Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la
integridad o la vida, el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus
progenitores; el conflicto entre ambos se resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre
la base de la opinión médica respecto a las consecuencias de la realización o no del acto
médico.
A partir de los dieciséis años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones
atinentes al cuidado de su propio cuerpo”.
CUIDADO: Salvo los supuestos específicos en la legislación especial, como el art. 15 de la ley
24.193 (trasplante de órganos y materiales anatómicos), art. 26 de la ley 26.657 (salud mental),
art. 5 de la ley 26.743 (identidad de género).

Nulidad de los actos celebrados por menores de edad y adolescentes.


Relativa: la ley impone esta sanción en protección de su interés. Solo puede declararse a
instancia de parte interesada, se sanea por la confirmación del acto y por la prescripción de la
acción (dice el 388 salvo que el incapaz de ejercicio haya obrado con dolo).
Los actos prohibidos por los artículos 28 y 29, si la persona emancipada los realiza, son nulos de
nulidad relativa. La nulidad puede solicitarla el menor de edad (art. 386) y es susceptible de
confirmación (393)
Responsabilidad por actos ilícitos. Es independiente de la civil. Los menores de 18 años no son
responsables por hechos ilícitos, si son menores de 16 pueden ser sometidos a medidas curativas
y educativas, entre los 16 y los 18 tienen un régimen en el cual pueden ser juzgados pero la
condena la cumplirán en institutos de menores.
Representación. Art. 26 por sus representantes los padres, a falta de estos o incapacidad, por los
tutores que se les designen.
Actos que pueden realizar. Actuación judicial. Representación. (Estudiar articulado que se cita)
A los 16 años puede contraer matrimonio con autorización de sus representantes legales o
dispensa judicial.
A partir de los 13 si cuenta con el grado de madurez suficiente puede participar junto a sus
representantes en un proceso judicial que lo involucre. (Principio de la autonomía progresiva)
En el mismo sentido, el art. 679, reconoce la capacidad del hijo para reclamar contra sus
progenitores por sus propios intereses, sin necesidad de autorización judicial, únicamente
requiriendo que cuente con el grado de madurez adecuada y asistencia letrada.
IMPLICA: ir de un concepto rígido de capacidad a un concepto dinámico, de competencias. La
regla es que todos los actos que pueda celebrar por sí, los debe celebrar él, aún en contra de los
criterios de sus representantes legales, para ello está la figura del abogado del niño (ley 26.061
art. 27). Debe ser oído en los procesos en los que se discutan sus intereses, bajo sanción de
nulidad.
Por último en el ámbito de los procesos de familia, el art. 707 establece que los niños, niñas y
adolescentes con edad y grado de madurez suficiente para formarse un juicio propio, tienen
derecho a ser oídos y a que su opinión sea tenida en cuenta en todos los procesos que los afecten
directamente. No establece un criterio a priori, sino que debe estarse a la realidad de cada menor
y darle participación de acuerdo a su edad y madurez. Una cantidad de artículos a lo largo de
todo el código, regulan en concreto, EJEMPLOS de aplicación del principio de autonomía
progresiva.
ADOPCION: El derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en
cuenta según su edad y grado de madurez, siendo obligatorio su consentimiento a partir de los
DIEZ (10) años
El art. 596 recepta el derecho de todo menor adoptado que cuente con edad y grado de madurez
suficiente (no se establece una edad determinada sino que se estará a la situación particular del
menor) a conocer los datos relativos a su origen y de acceder, cuando lo requiera, al expediente
judicial y administrativo en el que se tramitó su adopción y a otra información que conste en
registros judiciales o administrativos

Emancipación. Concepto. Emancipación por matrimonio. Irrevocabilidad de la emancipación,


excepción. Régimen de capacidad del menor emancipado. Actos prohibidos
“La emancipación se refiere a toda aquella acción que permite a una persona o a un grupo de
personas acceder a un estado de autonomía por cese de la sujeción a alguna autoridad o potestad”

“ARTICULO 27.- Emancipación. La celebración del matrimonio antes de los dieciocho años
emancipa a la persona menor de edad. La persona emancipada goza de plena capacidad de
ejercicio con las limitaciones previstas en este Código”.
La emancipación es irrevocable. La nulidad del matrimonio no deja sin efecto la emancipación,
excepto respecto del cónyuge de mala fe para quien cesa a partir del día en que la sentencia pasa
en autoridad de cosa juzgada.
Si algo es debido a la persona menor de edad con cláusula de no poder percibirlo hasta la
mayoría de edad, la emancipación no altera la obligación ni el tiempo de su exigibilidad.

“ARTICULO 28.- Actos prohibidos a la persona emancipada. La persona emancipada no puede,


ni con autorización judicial:
a) aprobar las cuentas de sus tutores y darles finiquito;
b) hacer donación de bienes que hubiese recibido a título gratuito;
c) afianzar obligaciones”.

“ARTICULO 450.- Personas menores de edad. Las personas menores de edad autorizadas
judicialmente para casarse no pueden hacer donaciones en la convención matrimonial ni ejercer
la opción prevista en el artículo 446 inciso d)”.
“ARTICULO 446.- Objeto. Antes de la celebración del matrimonio los futuros cónyuges pueden
hacer convenciones que tengan únicamente los objetos siguientes: d) la opción que hagan por
alguno de los regímenes patrimoniales previstos en este Código”.
ARTICULO 29.- Actos sujetos a autorización judicial. El emancipado requiere autorización
judicial para disponer de los bienes recibidos a título gratuito. La autorización debe ser otorgada
cuando el acto sea de toda necesidad o de ventaja evidente.

EMANCIPACION POR MATRIMONIO: Si bien la edad legal para contraer matrimonio es a los
18 años, es posible igualmente contraer matrimonio válido antes de esa edad, previa autorización
(art. 404). Entonces, la persona menor de edad que contrae matrimonio antes de los 18 años,
queda emancipada y con ello adquiere plena capacidad de ejercicio, aunque con las limitaciones
que prevé expresamente el Código en sus artículos 28, 29 y 644.
Es decir, la emancipación es causal de extinción de la titularidad de la responsabilidad parental
(638 y 699) y con ello cesa la representación legal que ejercían sus padres a la luz del artículo
101 inc. b.
Como se desprende del articulado, el emancipado adquiere plena capacidad de ejercicio con
algunas limitaciones: a) necesita autorización judicial para disponer de los bienes recibidos a
título gratuito (29), b) le están vedados los actos enumerados en el artículo 28 (aprobar cuentas
de tutores, donar bienes recibidos a título gratuito, afianzar obligaciones); c) en relación a su
propia responsabilidad parental frente a sus hijos menores de edad, el progenitor adolescente
tiene algunas restricciones previstas en el artículo 644 (debe integrar su consentimiento con el
asentimiento de su propio progenitor), d) asimismo el 450 establece que el autorizado
judicialmente para casarse, no puede hacer donaciones en la convención matrimonial y no puede
optar por régimen patrimonial en el matrimonio; e) por último, no tiene capacidad para testar.

Capacidad laboral y profesional.


A los 16 puede celebrar contrato de trabajo y todo lo que ello implica.
“ARTICULO 30.- Persona menor de edad con título profesional habilitante. La persona menor
de edad que ha obtenido título habilitante para el ejercicio de una profesión puede ejercerla por
cuenta propia sin necesidad de previa autorización. Tiene la administración y disposición de los
bienes que adquiere con el producto de su profesión y puede estar en juicio civil o penal por
cuestiones vinculadas a ella”.

Este artículo debe ser interpretado en consonancia con los artículos 681, 682 y 683. El 681
establece que el hijo de menos de dieciséis años de edad no puede ejercer oficio, profesión o
industria, ni obligar a su persona de otra manera sin autorización de sus progenitores. Por
ende, del juego armónico de ambos preceptos debe tenerse a los 16 años como la edad para que
el menor pueda ejercer su profesión u oficio sin autorización.
No puede disponer de los bienes que haya obtenido a título gratuito, salvo autorización judicial
que será otorgada en caso de justificar la necesidad, pero sí puede disponer de los bienes que
adquiera con el producido de su trabajo.
Si es actor o demandado puede actuar en juicio por sí solo, sin tutoría especial ni sus
representantes, en relación a cuestiones de su actividad laboral o profesional.

EL MINISTERIO DE MENORES. Función judicial del Ministerio Publico. Omisión de la


intervención del Asesor de menores.
El Ministerio Público interviene en los asuntos en los cuales median intereses de personas
menores de edad, incapaces y personas con capacidad restringida, tanto en el ámbito judicial
como extrajudicial.
En el extrajudicial lo hace cuando media un supuesto de ausencia, carencia o inacción de los
representantes legales, y en tutela de los derechos sociales, económicos y culturales del menor o
del incapaz en cuestión.
En el judicial, su intervención puede ser complementaria o principal. Es complementaria -de la
actuación del representante legal- en todos los procesos en los cuales se encuentren involucrados
intereses de personas menores de edad, incapaces o personas con capacidad de ejercicio
restringida, siendo tal intervención, necesaria a punto tal que su omisión genera la nulidad
relativa del acto de que se trate.
Es principal cuando hay derechos de dichas personas vulnerables que se encuentren
comprometidos y medie inacción de su representante; cuando el objeto del proceso es exigir a
esos representantes el cumplimiento de los deberes inherentes a su cargo; o cuando los menores
o incapaces carecen de representante y se torna necesario proveer a esa representación. En tales
supuestos, la actuación del Ministerio Público equivale a la del representante del menor o del
incapaz o persona con capacidad restringida.
EL ARTÍCULO 33 INC. D DEL CCyCN LEGITIMA ACTIVAMENTE AL MINISTERIO
PUBLICO para promover el proceso de declaración de incapacidad o capacidad restringida a una
persona humana y el ART. 40 LE IMPONE COMO DEBER, FISCALIZAR el cumplimiento
efectivo de la revisión judicial de la sentencia.
El artículo 103 del CCyCN, inc. a, establece que la omisión de la intervención del Ministerio
Público, genera un supuesto de nulidad del acto jurídico.
Su intervención es principal cuando: 1) Los derechos de los representados están comprometidos
y media inacción de los representantes legales; 2) Cuando el objeto del proceso es exigir a los
representantes legales que actúen en cumplimiento de sus deberes; 3) Cuando el incapaz carece
de representante y es necesario proveer a la misma.

REPRESENTACIÓN Y ASISTENCIA. Disposiciones generales. Principio. Fuentes.


Efectos. Extensión. Limitaciones. Actuación del Ministerio Público Disposiciones generales.
A partir de la clara noción de vulnerabilidad que sustenta y justifica todo supuesto de
incapacidad o de restricción a la misma, el derecho alienta y diseña sistemas tuitivos que los
protejan, tanto en el tráfico negocial como en relación a decisiones vinculadas a su propia
persona.
En general se los suele denominar “sistemas o medios de protección de los incapaces”. Tanto el
código anterior como el actual, con los institutos de la tutela y la curatela, la regulación de la
nulidad relativa por falta de capacidad de ejercicio del predisponente y lo vinculado a la
necesaria intervención del Ministerio Público Pupilar, o la suspensión del curso prescriptivo
entre representante y representado, el tema está normado en los artículos 100 a 140 del CCyCN,
a lo que debieran adicionarse también normas específicas como la del artículo 1000 sobre los
efectos restitutorios de la nulidad de un acto jurídico celebrado por una persona incapaz o con
capacidad restringida; o los relacionados al régimen de las nulidades relativas, como el art. 388;
o los vinculados a la intervención principal o complementaria del Ministerio Público.
Ellos son los más paradigmáticos pero no los únicos ya que la ley civil, desde la vigencia del
Código de Velez, previó la necesidad de resguardar a los vulnerables en su capacidad de
ejercicio, incluso aún con relación al accionar de las personas que ella misma preordenada como
operadores de su propio interés (sus representantes legales, o sus asistentes).
Asimismo, desde el año 2005, la ley naciones 26.061, de Protección integral de los derechos de
las niñas, niños y adolescentes, refiere al accionar de los organismos, entidades y servicios que
diseñan e instrumentan políticas de gestión estatal o privadas, en los ámbitos nacional, provincial
y municipal, destinadas a la promoción, prevención, asistencia, protección, resguardo y
restablecimiento de los derechos de esta categoría de personas, en consonancia con las directivas
emanadas de la Constitución Nacional y de los tratados internaciones sobre la materia (se alude a
las medidas tendientes a la prioridad de la permanencia de los menores dentro del marco de la
contención familiar, a las becas y programas de estudio o permanencia escolar, a la asistencia
integral a la menor embarazada, a los tratamientos médicos que se requieran según los casos, y
hasta la asistencia económica del Estado si fuera necesaria para tales designios, entre otras).

Principio: la regla en materia de incapaces es la representación, la asistencia opera en la


restricción de capacidad y la inhabilitación.

La representación: específicamente, la representación legal de los incapaces es el sistema de


protección de los incapaces -o en ciertos casos de las personas con capacidad restringida- que
funciona en relación a las personas por nacer, los menores y aquellas personas que son
declaradas incapaces de ejercicio por sentencia judicial. Conceptualmente, implica que el
representante actúa por el representado, en su nombre e interés, pero sustituyendo la voluntad de
este último y, obviamente, sometido a los controles que tanto el Ministerio Público como el juez,
ejerzan en resguardo de lo que resulte más conveniente para el representado.
El art. 100 del CCyCN declara como REGLA GENERAL, que las personas incapaces, ejercen
por medio de sus representantes los derechos que no pueden ejercer por sí mismos.
Los caracteres, entonces, de la representación son: 1) Es legal porque emana de la voluntad de la
ley y no de la del propio incapaz ni de la de su representante (arts. 100 y 101, del CCyCN); 2) Es
necesaria, por cuanto su ausencia conlleva un supuesto de nulidad del acto; 3) Es dual y
conjunta, por cuanto el accionar del representante legal se ve acompañado por la intervención
conjunta del MP (art. 103); 4) Es controlada por cuanto la actuación de los representantes legales
de los incapaces está, en definitiva, supeditada a la autorización que respecto del o de los actos a
realizar, otorgue el juez competente en la materia.
También enuncia el CCyCN quienes son los representantes: de las personas por nacer son sus
padres; de los menores de edad no emancipados, son sus padres (en caso de incapacidad o
inhabilidad por privación o suspensión de la responsabilidad parental, los tutores que se
designen); de las personas declaradas incapaces, el curador que se les nombre y de las personas
con capacidad restringida, cuando conforme a la sentencia “…estos tengan representación para
determinados actos”, serán representantes en relación con esos actos el o los apoyos designados.

La asistencia: implica que el asistente actúa no supliendo la voluntad del asistido (como sí lo
hace el representante respecto del representado) sino complementándola o integrándola, vale
decir, requiriéndose para la realización del acto jurídico de que se materialice la confluencia de
voluntades de ambos. En caso de disenso entre los criterios de uno y otro, será el juez quien en
definitiva disponga la conveniencia o inconveniencia de la celebración del mismo.
La asistencia funciona en relación a los inhabilitados por prodigalidad (art. 49) y en todo
supuesto en el cual, fundamentalmente en el caso de las personas con capacidad restringida, se
designen apoyos (art. 43), cuyo rol, conforme lo normado en dicho precepto, radica en asistirlo
en toda medida de carácter judicial o extrajudicial “… que facilite a la persona que lo necesite la
toma de decisiones para dirigir su persona, administrar sus bienes y celebrar actos jurídicos en
general”.
El artículo 102 del CCyCN determina que caen dentro del régimen de la asistencia: “las personas
con capacidad restringida y las inhabilitadas”, siendo asistida por los apoyos designados en la
sentencia respectiva y en otras leyes especiales.
REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA. Caracteres. Forma. Capacidad. Vicios. Actuación
en ejercicio del poder.
ARTICULO 362.-Caracteres. La representación voluntaria comprende sólo los actos que
el representado puede otorgar por sí mismo. Los límites de la representación, su extinción, y las
instrucciones que el representado dio a su representante, son oponibles a terceros si éstos han
tomado conocimiento de tales circunstancias, o debieron conocerlas obrando con cuidado y
previsión.
En esta disposición sobresalen dos aspectos. Uno de ellos se refiere a la oponibilidad de
los límites del mandato. El otro, a la capacidad del poderdante. En cuanto al primer punto, la
norma contiene una directiva análoga a la que indica el artículo anterior.
En cuanto a la aptitud del representante para encomendar la tarea, el CCyC no innova
sobre este punto respecto del CC, sino que sigue con el mismo principio según el cual solo es
posible otorgar representación para aquellos actos que el representado hubiera podido realizar
por sí mismo.
No es posible encomendar al representante la realización de actos que el representado no
puede celebrar por sí. Esta regla encuentra su lógica en que de otro modo se soslayarían las
restricciones que impone la ley en razón de la persona. Piénsese, por ejemplo, el caso del tutor
que confiere poder para que su representante celebre con su pupilo alguno de los actos
prohibidos que menciona el art. 120 CCyC; o el del juez que faculta a otra persona a adquirir
para sí bienes en remate que están involucrados en juicios que tramitan ante su juzgado.
Entonces, lo que no puede hacer el representado por sí, mucho menos podrá hacerlo a
través de un representante. Tampoco puede encomendar al representante la realización de actos
que debe realizar en forma personal. Tal el caso de las obligaciones intuitu personae que hubiere
asumido (por ejemplo, pintar un cuadro), que no son susceptibles de ser delegadas.

ARTÍCULO 363. Forma


El apoderamiento debe ser otorgado en la forma prescripta para el acto que el representante
debe realizar
De este modo se aclara un tópico que en los hechos podía dar lugar a algunas
desinteligencias. La regla es que la forma requerida para otorgar válidamente representación
voluntaria a otro sigue la suerte del acto jurídico que se encomienda y el representante debe
celebrar. Así, el art. 1017 CCyC contiene una nómina de actos que requieren escritura pública.
Entre ellos, los que tienen por objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos reales
sobre inmuebles; o los que tienen por objeto derechos litigiosos o dudosos también sobre
inmuebles.

ARTÍCULO 364. Capacidad


En la representación voluntaria el representado debe tener capacidad para otorgar el acto al
momento del apoderamiento; para el representante es suficiente el discernimiento.

La representación voluntaria supone, por un lado, el otorgamiento de un poder de


representación, y por el otro, la actuación consecuente del representante en nombre del
representado. Este desdoblamiento de actos lleva a preguntarse en qué momento debe evaluarse
la capacidad del representado a los efectos del otorgamiento del acto encomendado al
representante. El artículo en comentario responde esta cuestión sentando la siguiente regla: la
capacidad debe tenerse al momento del apoderamiento y no en uno ulterior, como aquel en que
el representante otorga el acto que se le ha encomendado.
Por otra parte, y en cuanto al representante, la norma refiere que es suficiente el
discernimiento. En este aspecto, la concordancia con otras previsiones del CCyC lleva a señalar
que no puede otorgarse poder a menores de 13 años (art. 261, inc. c, CCyC), y que, en el caso de
personas con capacidad restringida, debe estarse a los términos de la sentencia respectiva, que
determina la extensión y alcance de la restricción y especifica las funciones y actos que se
limitan al causante (arts. 32 y 38 CCyC).

ARTÍCULO 365. Vicios


El acto otorgado por el representante es nulo si su voluntad está viciada. Pero si se ha otorgado
en ejercicio de facultades previamente determinadas por el representado, es nulo sólo si estuvo
viciada la voluntad de éste. El representado de mala fe no puede aprovecharse de la ignorancia
o la buena fe del representante.

La nulidad del acto de apoderamiento prevista en la norma es consecuencia de la


existencia de un vicio de la voluntad del representante. Debe entonces acreditarse la
concurrencia de los presupuestos exigidos para la declaración de la nulidad. Así, por ejemplo, si
el vicio consiste en un error, que sea esencial; si el acto es bilateral, que el error sea reconocible;
etc

De todos modos, se impone el rechazo de la nulidad sí, no obstante, la reunión de los


mencionados presupuestos, el representante obró conforme a instrucciones precisas que le fueron
dadas por el representado con anterioridad. La solución se justifica porque en este caso es tan
estrecho el margen de actuación que tiene el representante —lo único que se espera de él es que
siga las específicas directivas que se le han dado—, que la existencia de un vicio en su voluntad
carece de la relevancia que puede tener en otros actos.
Si la voluntad viciada fue la del representado, el acto es nulo, pero ello encuentra un límite en la
previsión contenida en la última parte de la norma cuando este, obrando de mala fe, intenta
aprovecharse de la ignorancia o la buena fe del representante.

ARTÍCULO 366. Actuación en ejercicio del poder


Cuando un representante actúa dentro del marco de su poder, sus actos obligan directamente al
representado y a los terceros. El representante no queda obligado para con los terceros, excepto
que haya garantizado de algún modo el negocio. Si la voluntad de obrar en nombre de otro no
aparece claramente, se entiende que ha procedido en nombre propio.

TUTELA Y CURATELA. Concepto y principios generales. Intervención del menor de


Edad. Ejercicio de la Tutela. Cuentas de la tutela. Curatela. Normas aplicables. Personas
que pueden ser curadores.
La tutela es una institución de representación, que está destinada a brindar protección a la
persona y los bienes de niños, niñas y adolescentes, cuando no haya quienes puedan ejercer,
respecto de ellos, la responsabilidad parental (por ausencia, incapacidad, privación o suspensión
de su ejercicio). También puede tornarse operativa como tutela especial, en supuestos de
conflicto de intereses entre el menor y sus padres en ejercicio de la responsabilidad parental y,
normalmente para la representación del menor en relación con ese acto en concreto, o varios si se
requiriera la celebración de más de uno.
Son aplicables a esta institución los principios generales regulados para la
responsabilidad parental en el art. 639 CCyC a saber: a) el interés superior del niño; b) la
autonomía progresiva del tutelado conforme a sus características psicofísicas, aptitudes y
desarrollo. A mayor autonomía de los niños, niñas y adolescentes, disminuye la representación
del tutor/guardador en el ejercicio de los derechos de los niños/as o adolescentes; c) el derecho
de los niños a ser oídos y a que su opinión sea tenida en cuenta según su edad y grado de
madurez
Puede ser ejercida por una o mas personas, según el interés superior del niño y las
circunstancias del caso lo requieran, siendo el cargo intransmisible y resultando obligatoria la
intervención del Ministerio Público (art. 103 y 105).
El modo de designación de los tutores puede ser de tres formas: a) la tutela que opera por
designación de los propios padres del menor (cuando no se encuentren privados o suspendidos
en el ejercicio de su responsabilidad parental), la que debe hacerse por testamento o escritura
pública y requiere aprobación judicial (art. 106); b) la tutela dativa: es la dispuesta judicialmente,
en la persona que resulte más idónea para brindar protección al niño, niña o adolescente (art.
107) y; c) la tutela especial: que implica su designación para determinado acto o grupo de actos
que sea menester llevar a cabo en nombre e interés del menor y medien circunstancias que así lo
justifiquen.
Es representativa, subsidiaria, obligatoria e irrenunciable
“ARTÍCULO 104. Concepto y principios generales: La tutela está destinada a brindar
protección a la persona y bienes de un niño, niña o adolescente que no ha alcanzado la plenitud
de su capacidad civil cuando no haya persona que ejerza la responsabilidad parental. Se
aplican los principios generales enumerados en el Título VII del Libro Segundo.
Si se hubiera otorgado la guarda a un pariente de conformidad con lo previsto en el
Título de la responsabilidad parental, la protección de la persona y bienes del niño, niña y
adolescente puede quedar a cargo del guardador por decisión del juez que otorgó la guarda, si
ello es más beneficioso para su interés superior; en igual sentido, si los titulares de la
responsabilidad parental delegaron su ejercicio a un pariente. En este caso, el juez que
homologó la delegación puede otorgar las funciones de protección de la persona y bienes de los
niños, niñas y adolescentes a quienes los titulares delegaron su ejercicio. En ambos supuestos, el
guardador es el representante legal del niño, niña o adolescente en todas aquellas cuestiones de
carácter patrimonial”.
Las funciones de la tutela son:
Cuidado de los bienes: El tutor o tutores es/son el administrador de los bienes del niño/a
o adolescente y quien debe ejercer sus funciones a este respecto de acuerdo con las limitaciones
y prohibiciones legales bajo el estricto contralor judicial y con la intervención del Ministerio
Público.
Representación: El sistema de la representación de origen legal consiste en designar
judicialmente a otra persona idónea, en este caso al tutor o guardador, para que realice en
nombre y por cuenta de la persona tutelada menor de edad y en consonancia con el art. 639 de
este Código, los actos jurídicos convenientes para su cuidado y para la gestión de su patrimonio.
La representación es: 1) legal, porque la investidura del tutor o tutores emana de la ley (arts.
100 y 101, inc. b CCyC) y desde el discernimiento (art. 112 CCyC); 2) necesaria, ya que toda
persona menor de edad que no pueda ejercer por sí sus derechos debe tener un representante
legal, en este caso, un tutor o tutores; 3) sujeta a control judicial para los actos expresamente
mencionados en la Sección 2ª —Tutela— y, en especial, aquellos del art. 121 CCyC, en cuyos
casos el representante debe requerir la autorización judicial.
Intervención del Ministerio Público
La intervención del Ministerio Público es de contralor de los actos que realicen los
tutores porque su función es la de garantizar el reconocimiento de los derechos del tutelado, y
proveerles su representación en caso inexistencia de representación, o por haber cesado la tutela
para el niño o por haberse removido o suspendido al tutor de sus funciones (art. 103, inc. [Link],
CCyC).
Intervención del menor de edad:
El niño/a o adolescente, según su edad o grado de madurez suficiente, debe ser oído y
tiene derecho a que su opinión sea tenida en cuenta por el juez con anterioridad a la apertura de
la tutela dativa y/o durante su tramitación con la intervención del Ministerio Público. El
adolescente puede observar la designación de tutor/es, y el juez puede tomar en cuenta tal
observación como un elemento relevante para apreciar la idoneidad del tutor/es. El adolescente
puede presentarse por sí, con asistencia letrada, y reclamarle al juez de la tutela las providencias
que sean necesarias cuando advierta que la actuación del tutor no le es beneficiosa para sus
intereses.
En las mismas condiciones, puede proponer al juez la designación de un adulto
significativo, de un progenitor afín, o de un allegado afectivo por su superior interés dando
cuenta de los motivos por los cuales pretende el reconocimiento de su preferencia. Si bien la
norma expresamente no lo regula, atento lo que surge de los art. 109, inc. c —Tutela especial—;
113; 673 y 674 CCyC; y del art. 27 de la ley 26.061, no existen óbices legales para admitir este
comportamiento. El niño, se insiste, también puede invocar su derecho a ser oído cuando lo
considere y expresar sus diferencias con la designación de su tutor, aun cuando no tenga la edad
pero resulte de toda necesidad para él expresarlo y lo materialice a través del Ministerio Público
en atención a la doble representación que dicho magistrado inviste para los intereses del niño/a
(arts. 12 CDN y 707 CCyC).

Juez competente: El juez competente es el del centro de vida del niño/a o adolescente. Sus
obligaciones son: a) el juez está obligado a otorgar la tutela de un niño/a o adolescente a aquella
persona que sea “más idónea” para darle protección porque se encuentra en una situación de
desvalimiento frente al mundo adulto; b) debe fundar razonablemente su decisión; c) debe
motivar la decisión justificando la idoneidad de la persona que cumplirá para el futuro con las
funciones propias de la tutela y análogas al ejercicio de la responsabilidad parental.

“ARTÍCULO 108. Prohibiciones para ser tutor dativo


El juez no puede conferir la tutela dativa: a) a su cónyuge, conviviente, o parientes dentro del
cuarto grado, o segundo por afinidad; b) a las personas con quienes mantiene amistad íntima ni
a los parientes dentro del cuarto grado, o segundo por afinidad; c) a las personas con quienes
tiene intereses comunes; d) a sus deudores o acreedores; e) a los integrantes de los tribunales
nacionales o provinciales que ejercen sus funciones en el lugar del nombramiento; ni a los que
tienen con ellos intereses comunes, ni a sus amigos íntimos o los parientes de éstos, dentro del
cuarto grado, o segundo por afinidad; f) a quien es tutor de otro menor de edad, a menos que se
trate de hermanos menores de edad, o existan causas que lo justifiquen”.

“ARTÍCULO 109. Tutela especial. Corresponde la designación judicial de tutores especiales en


los siguientes casos: a) cuando existe conflicto de intereses entre los representados y sus
representantes; si el representado es un adolescente puede actuar por sí, con asistencia letrada,
en cuyo caso el juez puede decidir que no es necesaria la designación del tutor especial; b)
cuando los padres no tienen la administración de los bienes de los hijos menores de edad; c)
cuando existe oposición de intereses entre diversas personas incapaces que tienen un mismo
representante legal, sea padre, madre, tutor o curador; si las personas incapaces son
adolescentes, rige lo dispuesto en el inciso a); d) cuando la persona sujeta a tutela hubiera
adquirido bienes con la condición de ser administrados por persona determinada o con la
condición de no ser administrados por su tutor; e) cuando existe necesidad de ejercer actos de
administración sobre bienes de extraña jurisdicción al juez de la tutela y no pueden ser
convenientemente administrados por el tutor; f) cuando se requieren conocimientos específicos o
particulares para un adecuado ejercicio de la administración por las características propias
del bien a administrar; g) cuando existen razones de urgencia, hasta tanto se tramite la
designación del tutor que corresponda”.

Tutela especial: actos jurídicos. Con relación a esos bienes, el tutor especial
representa al niño en los actos jurídicos que deban realizarse. En los casos de los incs. a y c,
la representación se refiere a cualquier clase de actos y siempre que se manifieste oposición
de intereses.

“ARTÍCULO 110. Personas excluidas. No pueden ser tutores las personas: a) que no tienen
domicilio en la República; b) quebradas no rehabilitadas; c) que han sido privadas o
suspendidas en el ejercicio de la responsabilidad parental, o han sido removidas de la tutela o
curatela o apoyo de otra persona incapaz o con capacidad restringida, por causa que les era
atribuible; d) que deben ejercer por largo tiempo o plazo indefinido un cargo o comisión fuera
del país; e) que no tienen oficio, profesión o modo de vivir conocido, o tienen mala conducta
notoria; f) condenadas por delito doloso a penas privativas de la libertad; g) deudoras o
acreedoras por sumas considerables respecto de la persona sujeta a tutela; h) que tienen pleitos
con quien requiere la designación de un tutor. La prohibición se extiende a su cónyuge,
conviviente, padres o hijos; i) que, estando obligadas, omiten la denuncia de los hechos que dan
lugar a la apertura de la tutela; j) inhabilitadas, incapaces o con capacidad restringida; k) que
hubieran sido expresamente excluidas por el padre o la madre de quien requiere la tutela,
excepto que según el criterio del juez resulte beneficioso para el niño, niña o adolescente.

Ejercicio de la tutela:
Tratándose la tutela de una institución del derecho de familia, el procedimiento a seguir
para la designación de tutor por sentencia judicial coincide con los procesos relativos a los de
reconocimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes, de ahí que se encuentren
modificadas las reglas de competencia para el inicio del proceso resultando en la actualidad
como juez competente el del centro de vida del niño, niña y adolescente, y no el del último
domicilio de los padres. Ello, de conformidad con el art. 716 CCyC.
El discernimiento de la tutela es el acto jurisdiccional por medio del cual se coloca al
tutor designado en posesión de su cargo. La tutela, al tratarse de una institución pública, está
sujeta a controles judiciales; por ende, el discernimiento judicial debe ser cumplido en todas las
clases de tutela.
Pautas sobre el discernimiento:
Juez competente: El discernimiento debe ser otorgado por juez competente. El juez
competente para la tutela es el del lugar donde el niño, niña o adolescente tiene su centro de vida.
Se entiende por centro de vida “el lugar donde las niñas, niños y adolescentes hubiesen
transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia” (ley 26.061).
Entrega de los bienes del niño o adolescente: Una vez discernida la tutela, podrá
procederse a la entrega de los bienes del niño/a, previo inventario y avalúo de aquellos.
Actos anteriores al discernimiento de la tutela: El discernimiento judicial de la tutela
importa la confirmación de todos los actos realizados por el tutor con anterioridad al
discernimiento, e importa la ratificación de todo aquello actuado por el tutor.
Forma del discernimiento: El discernimiento se confiere en el expediente judicial donde
tramita la tutela con posterioridad a la sentencia judicial que ha designado a una persona idónea
como tutor. El discernimiento es el juramento que realiza el tutor ante el juez para desempeñar
fielmente el cometido encargado en legal forma y de acuerdo al mandato de la ley. A partir del
discernimiento, el tutor entra en posesión del cargo de tutor.
A fin de acreditar la condición de tutor, es necesario otorgarle un testimonio de la
sentencia judicial que lo nombró como tal y del juramento que ha prestado ante el juez de la
tutela.
Impugnación del discernimiento: La designación y el discernimiento deben ser objetados
en el tiempo de su realización; en caso contrario, se tendrá por consentida dicha designación. Los
niños/as y adolescentes pueden observar la designación y el discernimiento de la tutela con la
intervención del Ministerio Público. Para el caso del adolescente, puede impugnar la designación
por sí y con asistencia letrada. Si en cambio se trata de un niño, debe el Ministerio Público
hacerse cargo de la objeción expresada y realizar el planteo recursivo ante el juez competente.
“ARTÍCULO 113. Audiencia con la persona menor de edad. Para el discernimiento de la
tutela, y para cualquier otra decisión relativa a la persona menor de edad, el juez debe: a) oír
previamente al niño, niña o adolescente; b) tener en cuenta sus manifestaciones en función de su
edad y madurez; c) decidir atendiendo primordialmente a su interés superior”.

“ARTÍCULO 117. Ejercicio. Quien ejerce la tutela es representante legal del niño, niña o
adolescente en todas aquellas cuestiones de carácter patrimonial, sin perjuicio de su actuación
personal en ejercicio de su derecho a ser oído y el progresivo reconocimiento de su capacidad
otorgado por la ley o autorizado por el juez”

El CCyC circunscribe la actuación del tutor al ámbito patrimonial dejando todas aquellas
cuestiones vinculadas a los derechos personalísimos del niño/a o adolescente a su propia
decisión. La reforma introduce el respeto y el reconocimiento como sujeto de derechos del
tutelado ya que la obligación del tutor es favorecer la autonomía y la toma de decisiones del
niño/a o adolescente en las cuestiones que le atañen, teniendo en cuenta su edad, grado de
madurez y la naturaleza de los actos que en su exclusivo beneficio deben disponerse por parte
del tutor. En la primera edad de un niño existe mayor representación del tutor/es o guardadores,
consolidándose en la adolescencia la celebración por parte de este de distintos actos jurídicos que
podrá realizar por sí solo o con el asentimiento de su tutor.
El tutor es el representante del niño/a o adolescente en todos aquellos actos de carácter
patrimonial que puedan presentarse. Esta representación es otorgada en virtud de la ley y es
imprescindible dado que el niño como sujeto en vías de desarrollo, aún no ha alcanzado la
plenitud de su capacidad civil. Además, la representación del tutor o de los tutores tiene varias
salvaguardas, ya que los actos de la tutela deben ser aprobados judicialmente y el Ministerio
Público con su actuación interviene como contralor o salvaguarda. El tutor es el encargado de la
gestión/administración de los bienes del tutelado, y se aplican en lo pertinente las disposiciones
de la responsabilidad parental. El tutor o guardador es el representante necesario en todos los
actos que el tutelado no puede realizar por sí mismo. El ejercicio de esta función importa que el
tutor/es, guardador/es realiza actos civiles en nombre del tutelado atendiendo particularmente los
principios que surgen del art. 639 CCyC, es decir, teniendo en cuenta su interés superior, su
autonomía progresiva, y el derecho a ser oído. A mayor autonomía, disminuye la representación
de los progenitores en el ejercicio de los derechos de los hijos. Debe entenderse que disminuye la
representación legal de los tutores, o guardadores, según la finalidad prescripta en la norma
mencionada y asimilable a la que se comenta.
Asimismo, el tutor puede delegar a un tercero idóneo el ejercicio de la guarda, en virtud
del interés del tutelado y por razones suficientemente justificadas. El acuerdo con la persona que
acepta la delegación de la guarda —algún pariente del tutelado, el progenitor afín o un allegado
afectivo para el niño—, debe ser homologado judicialmente por el juez de la tutela debiendo
oírse al niño.
Conforme lo establecido en los arts. 555 y 556 CCyC, el tutor debe favorecer el derecho
a la comunicación del tutelado con sus parientes, hermanos y otras personas que justifiquen un
interés afectivo legítimo. Tratándose de un niño de edad menor a los 13 años de edad (art. 25
CCyC), es el tutor quien debe representarlo para adquirir la vivienda propia como también
obtener las rentas, pagar los gastos de subsistencia, de educación, y de crianza. Asimismo, a los
efectos de disponer de bienes del tutelado, el tutor pendiente la niñez, debe solicitar autorización
judicial con el debido contralor del Ministerio Pupilar.
Sin perjuicio de los actos patrimoniales que el niño no puede realizar por sí, cabe destacar
que la ley ha reservado la obligatoriedad del juez de entrevistarse con los niños de 10 años, a fin
de que presten su consentimiento en el procedimiento de su propia adopción. Asimismo, el niño
también adquiere, voluntariamente, una relación de poder sobre una cosa a partir de los 10 años
(art. 1922 CCyC). Dado que la ley establece una nueva modalidad de vinculación entre el tutor y
el niño a su cargo —en clave convencional, porque atiende la escucha del niño/a o adolescente,
establece con ellos un diálogo para las decisiones de la vida cotidiana, y promueve la reflexión
conjunta—, ningún óbice resulta el reconocimiento de los contratos que a diario realice el
tutelado como, por ejemplo, adquirir productos alimenticios por el sistema de delivery, el uso de
internet con la apertura de casillas de correo electrónico, y la obtención de un usuario en las
redes sociales, entendiéndose que cuenta con la autorización de su tutor para realizar estas
contrataciones, sin perjuicio de la responsabilidad que le cabe al tutor ante eventuales reclamos
de los cuales deberá hacerse cargo.

“ARTÍCULO 119. Educación y alimentos. El juez debe fijar las sumas requeridas para la
educación y alimentos del niño, niña o adolescente, ponderando la cuantía de sus bienes y la
renta que producen, sin perjuicio de su adecuación conforme a las circunstancias. Si los
recursos de la persona sujeta a tutela no son suficientes para atender a su cuidado y educación,
el tutor puede, con autorización judicial, demandar alimentos a los obligados a prestarlos”.

“ARTÍCULO 128. Retribución del tutor. El tutor tiene derecho a la retribución que se fije
judicialmente teniendo en cuenta la importancia de los bienes del tutelado y el trabajo que ha
demandado su administración en cada período. En caso de tratarse de tutela ejercida por dos
personas, la remuneración debe ser única y distribuida entre ellos según criterio judicial. La
remuneración única no puede exceder de la décima parte de los frutos líquidos de los bienes del
menor de edad. El guardador que ejerce funciones de tutela también tiene derecho a la
retribución. Los frutos pendientes al comienzo de la tutela y a su finalización deben computarse
a los efectos de la retribución, en la medida en que la gestión haya sido útil para su percepción”

Cuentas de la tutela:
“ARTÍCULO 130. Deber de rendir cuentas. Periodicidad. Quien ejerce la tutela debe llevar
cuenta fiel y documentada de las entradas y gastos de su gestión. Debe rendir cuentas: al
término de cada año, al cesar en el cargo, y cuando el juez lo ordena, de oficio, o a petición del
Ministerio Público. La obligación de rendición de cuentas es individual y su aprobación sólo
libera a quien da cumplimiento a la misma. Aprobada la cuenta del primer año, puede
disponerse que las posteriores se rindan en otros plazos, cuando la naturaleza de la
administración así lo justifique”.

El tutor, como todo mandatario, está obligado a rendir cuentas sobre los ingresos y gastos
que se realizan bajo su administración. Al estar de por medio la defensa y resguardo de los
intereses de un niño/a o adolescente, la ley se ocupa de prever una serie de medidas tuitivas para
garantizar dicha protección. En primer término, ni el testador, ni el propio tutelado pueden
dispensar al tutor de la obligación de rendir cuentas: en concordancia con lo establecido en el art.
106 CCyC “Se tienen por no escritas las disposiciones que eximen al tutor (...) o lo liberan del
deber de rendir cuentas”. En segundo término, la rendición debe ser documentada y aprobada por
el juez de la tutela.
Además, se fija un plazo de un año para que el tutor presente la cuenta periódicamente,
sin perjuicio de que el plazo puede ser posteriormente modificado por el juez para adaptarse a la
naturaleza de la administración. De esta manera, se ejerce un mayor control sobre los actos
realizados por el tutor. El Código prevé que, ante un conflicto de intereses entre representante y
representado, el último, si es adolescente, puede presentarse por sí y con asistencia letrada (art.
109, inc. a, CCyC), sin que sea menester la designación de un tutor especial. Si es un niño/a, el
representado, ante una situación de conflicto con su tutor, igualmente tiene derecho a ser oído
según su edad y grado de madurez por el Ministerio Público o por el juez de la tutela, y
procederse a la designación de un tutor especial para que lo represente y dé solución a ese
conflicto que se ha suscitado (art. 109 CCyC). Por aplicación del art. 862 CCyC, si la rendición
de cuentas del último período de la tutela es aprobada, se presume que también lo fueron las
rendiciones anteriores al último período.
Rendición de cuentas
Por aplicación del art. 858 CCyC se entiende por “cuenta” la descripción de los
antecedentes, hechos y resultados pecuniarios de un negocio, aunque consista en un acto
singular. Entre las principales obligaciones del tutor figura la de rendir cuentas sobre los ingresos
y egresos del patrimonio del tutelado que tienen lugar durante su administración. La cuenta debe
ser llevada de manera regular y detallada y presentarse al juez de la tutela para su aprobación con
intervención del Ministerio Público.
De esta manera, se procura el ejercicio de un mayor control sobre el tutor para evitar
situaciones disvaliosas que puedan perjudicar los intereses patrimoniales de los niños/as y
adolescentes cuya representación inviste. La obligación de rendir cuentas es individual, es decir,
recae únicamente en la persona del tutor, quien debe someterlas a la aprobación judicial, con la
conformidad del Ministerio Público, para tenerlas por bien rendidas y por cumplido su
desempeño por el período transcurrido en oportunidad de la decisión judicial que las impone. Si
hay pluralidad de tutores (art. 105 CCyC) la rendición de cuentas será por cuenta de cada uno de
ellos. La rendición de las cuentas debe ser judicial por cuanto son efectuadas pendiente la menor
edad del tutelado. Ello, para garantizarle al niño/a o adolescente tutelado la protección necesaria
por ser un sujeto en vías de desarrollo y el debido contralor del giro de su patrimonio
administrado por el tutor.
Personas que pueden pedirla. Plazos: El juez de la tutela, el propio tutelado con asistencia
letrada (art. 109, inc. a, CCyC) o el Ministerio Público tienen la facultad de exigir una rendición
de cuentas anticipada al tutor, o que este último les exhiba las cuentas siempre que existan
circunstancias que justifiquen tal pedido. Asimismo, la rendición de cuentas debe realizarse al
cesar el tutor en su cargo y una vez por año. Sin embargo, cuando la primera rendición de
cuentas fuere aprobada, el juez puede fijar distintos plazos al establecido en la norma (de un año)
siempre que lo amerite la naturaleza de los negocios del tutelado.
“ARTÍCULO 131. Rendición final. Terminada la tutela, quien la ejerza o sus herederos
deben entregar los bienes de inmediato, e informar de la gestión dentro del plazo que el juez
señale, aunque el tutelado en su testamento lo exima de ese deber. Las cuentas deben rendirse
judicialmente con intervención del Ministerio Público”.
Todos los gastos que realice el tutor para llevar a cabo la rendición de cuentas sobre la
gestión administrativa realizada sobre los bienes del niño/a o adolescente deben ser adelantados
por él. Sin embargo, los gastos podrán serle rembolsados por el tutelado una vez que el juez
compruebe que las cuentas fueron rendidas en la forma adecuada. Este rembolso es
independiente de la retribución que corresponde al tutor por la gestión realizada en la
administración de los bienes de la persona menor de edad (art. 128 CCyC).

CURATELA: Es una institución preordenada a cuidar de la persona y los bienes de quien ha


sido declarado incapaz por sentencia judicial firme, habiendo quedado reducida dicha
declaración de incapacidad de ejercicio, a casos realmente extremos en los cuales la persona se
encuentra absolutamente imposibilitada para interaccionar con su entorno y expresar su voluntad
por cualquier modo, medio o formato adecuado y el sistema de apoyos resulte insuficiente (art.
32).
Normas aplicables: en lo pertinente, salvo las disposiciones específicas, se aplican las
reglas de la tutela.
El curador puede ser designado por la propia persona mediante una directiva anticipada
(conf. Arts. 60 y 139), por los padres en las mismas circunstancias que pueden proponer tutor, o
bien judicialmente dando prioridad al cónyuge no separado de hecho, al conviviente y a los hijos,
padres o hermanos de la persona a proteger, evaluando a tal fin su idoneidad moral y económica.
Si la persona protegida tiene hijos menores, el curador de ella es a la vez tutor de esos
hijos, aun cuando en función de las circunstancias el juez puede disponer otorgar la guarda del o
de los hijos a un tercero para que los represente en cuestiones de rango patrimonial.

“ARTÍCULO 138. Normas aplicables. La curatela se rige por las reglas de la tutela no
modificadas en esta Sección. La principal función del curador es la de cuidar a la persona y los
bienes de la persona incapaz, y tratar de que recupere su salud. Las rentas de los bienes de la
persona protegida deben ser destinadas preferentemente a ese fin.”

“ARTÍCULO 139. Personas que pueden ser curadores. La persona capaz puede designar,
mediante una directiva anticipada, a quien ha de ejercer su curatela. Los padres pueden
nombrar curadores y apoyos de sus hijos incapaces o con capacidad restringida, en los casos y
con las formas en que pueden designarles tutores. Cualquiera de estas designaciones debe ser
aprobada judicialmente. A falta de estas previsiones el juez puede nombrar al cónyuge no
separado de hecho, al conviviente, a los hijos, padres o hermanos de la persona a proteger
según quien tenga mayor aptitud. Se debe tener en cuenta la idoneidad moral y económica.”

RATIFICACIÓN. Tiempo de la ratificación. Manifestación de la ratificación.


“ARTÍCULO 369. Ratificación. La ratificación suple el defecto de representación. Luego de la
ratificación, la actuación se da por autorizada, con efecto retroactivo al día del acto, pero es
inoponible a terceros que hayan adquirido derechos con anterioridad”.
La ratificación es la declaración que emite el representado de tomar para sí mismo el
negocio celebrado en su nombre por quien carecía de un poder de representación, o bien, en caso
de que lo tuviera, por quien obró excediéndose en sus facultades. Es una especie de
convalidación del acto obrado. Una vez producida, la actuación anterior realizada en su nombre
se transforma en actuación plenamente representativa, proyectando sus efectos en cabeza del
representado. Estos efectos no se despliegan desde la ratificación sino que se retrotraen al día de
celebración del acto —ex tunc— que de este modo queda saneado de su inicial imperfección.
Pese a los alcances conferidos, la retroactividad que se impone no puede afectar los
derechos adquiridos por terceros durante el lapso corrido entre que se otorgó el acto y la
ratificación. En otras palabras, entre las partes la ratificación produce efectos hacia el pasado,
pero para los terceros, dicha ratificación es inoponible si perjudica sus derechos. Ello ocurriría si,
por ejemplo: Facundo enajena un inmueble de su propiedad en favor de Francisco, pero celebra
el acto con Valentina, que no cuenta con una representación expresa de este último, y que antes
de que lo ratifique, lo enajena a Joaquina, que constituye un usufructo a favor de Marisa. En este
caso, como se indicó, la ulterior ratificación de Francisco no puede perjudicar los derechos
adquiridos por Joaquina ni por Marisa.
“ARTÍCULO 370. Tiempo de la ratificación. La ratificación puede hacerse en cualquier
tiempo, pero los interesados pueden requerirla, fijando un plazo para ello que no puede exceder
de quince días; el silencio se debe interpretar como negativa. Si la ratificación depende de la
autoridad administrativa o judicial, el término se extiende a tres meses. El tercero que no haya
requerido la ratificación puede revocar su consentimiento sin esperar el vencimiento de estos
términos”.
El principio general que establece este artículo es que la ratificación puede llevarse a
cabo en cualquier tiempo, es decir, no existe plazo para ratificar. Sin embargo, nadie duda que la
falta de ratificación genera una situación de incertidumbre en los terceros, o en la otra parte, en
torno a la eficacia del acto obrado por quien carecía de poder o que obró fuera de sus límites. De
ahí que, si bien no existe un plazo para efectuar la ratificación, nada impide que alguno de los
interesados —que puede ser también el representante— requiera al representado que la efectúe
con el objeto de despejar esa falta de certeza.
El plazo no puede exceder de 15 días. Este es el tope o límite máximo, pero es válida la
fijación de un plazo menor. Quien fija el plazo es el propio interesado que emplaza. Puede
tratarse del representante anómalo o del tercero con quien este contrató. Sin embargo, si la
ratificación dependiese de una autoridad pública —administrativa o judicial, dice la norma— ese
plazo se eleva a 3 meses.
Si la persona requerida no ratifica expresamente lo obrado por otro en su nombre sin
atribuciones suficientes, cabe interpretar que ese silencio importa ratificación del negocio.
Este artículo es un supuesto concreto del valor que tiene el silencio en ciertos casos (art.
263 CCyC), pues se trata de una hipótesis en que se exige el deber de explicarse frente a una
intimación o interrogación, como modo de resolver la falta de certeza de una situación como la
que se describe en la norma.
Debe tenerse presente que la ratificación es solo una alternativa que tiene el tercero, que
también puede, en lugar de solicitar la ratificación, revocar en cualquier tiempo el
consentimiento anterior que prestó con relación al acto no ratificado. Esta facultad de desistir del
negocio tiene un límite: la ratificación por aquel en cuyo nombre se obró.

“ARTÍCULO 371. Manifestación de la ratificación. La ratificación resulta de cualquier


manifestación expresa o de cualquier acto o comportamiento concluyente que necesariamente
importe una aprobación de lo que haya hecho el que invoca la representación”.
El principio general en esta materia es la libertad. De modo que la parte que quiere hacer
suyo lo obrado por otro en su nombre sin representación o con representación insuficiente, puede
elegir cualquier modo de expresión. El único recaudo que se exige es que se manifieste
expresamente o bien de manera inequívoca, esto es, que se traduzca en comportamientos
concluyentes de los que se infiera necesariamente la aprobación del dueño del negocio con lo
obrado por el tercero en su nombre (por ejemplo, el cumplimiento espontáneo por el
representado de las prestaciones a su cargo establecidas en el contrato celebrado por el
representante anómalo).

OBLIGACIONES Y DEBERES: Obligaciones y deberes del representante. Obligaciones y


deberes del representado. Copia. Poder conferido en términos generales y facultades
expresas.

“ARTÍCULO 372. Obligaciones y deberes del representante. El representante tiene las


siguientes obligaciones y deberes: a) de fidelidad, lealtad y reserva; b) de realización de la
gestión encomendada, que exige la legalidad de su prestación, el cumplimiento de las
instrucciones del representado, y el desarrollo de una conducta según los usos y prácticas del
tráfico; c) de comunicación, que incluye los de información y de consulta; d) de conservación y
de custodia; e) de prohibición, como regla, de adquirir por compraventa o actos jurídicos
análogos los bienes de su representado; f) de restitución de documentos y demás bienes que le
correspondan al representado al concluirse la gestión”.
La relación entre representante y representado se basa fundamentalmente en la confianza,
sobre todo cuando la representación es voluntaria. El artículo exige varios deberes de conducta
que debe observar el representante. Estos son el deber de: lealtad, fidelidad y reserva, respetar la
prohibición de autocontrato, y restituir lo debido, que aun cuando están implícitos, no por ello
dejan de tener valor normativo, significado y consecuencias jurídicas. El cúmulo de deberes
previstos en este artículo no es numerus clausus, sino una enumeración abierta.
En sí mismo el apoderamiento implica un acto de confianza por parte del representado
que espera que el representante actúe de una manera diligente en la gestión de sus intereses.
Estas notas no hacen más que acentuar el carácter personal del vínculo entre ambos e inciden en
la determinación de las obligaciones y deberes que pesan sobre este. Existe, en primer lugar, un
deber de fidelidad y lealtad que el CCyC introduce expresamente. En rigor, estos deberes son
propios de toda relación representativa que implique la gestión de negocios ajenos. De ellos se
derivan una serie de reglas de conducta que rigen la actuación del representante, de quien es
dable esperar un comportamiento honesto, en armonía con las directivas recibidas, y que
subordine su propio interés personal al del representado.
Hace al deber de lealtad, por ejemplo, el no aceptar la representación de otra
persona si ello, de acuerdo a las circunstancias del caso, puede resultar incompatible con la
gestión anteriormente asumida con el representado.
El deber de reserva implica no ventilar más allá de lo que corresponda los asuntos
del representado, evitando exponer ante terceros sus asuntos personales o profesionales,
especialmente cuando de ello puede inferirse un daño a los intereses gestionados.
La realización de la gestión encomendada es la más trascendente de todas las
obligaciones que pesan sobre el representante. Por cierto, que en el cumplimiento de su
misión, no puede proceder de cualquier manera. Es preciso que ajuste su actuación a las normas
que rigen la actividad que desarrolla; a las instrucciones recibidas del representado; y a los “usos
y prácticas del tráfico”, de las que puede resultar la manera usual de llevar los asuntos de la clase
del que le ha sido encargado.
El deber de comunicación, comprensivo del de información y consulta, es
consecuencia del referido carácter personal o de confianza de la relación entre ambos. Supone
mantener al tanto al representado de la marcha de la gestión y de las actividades que se
desarrollan. Pero no solo es informarle sobre tales aspectos, sino que a veces implica requerirle
instrucciones específicas cuando, por circunstancias especiales, las más de las veces
sobrevinientes, puede advertirse la posibilidad de que tenga lugar un daño o perjuicio a los
intereses del representado. Este es un deber fundamental. El deber de consulta implica una
manera de legitimar las decisiones más importantes que pueda tomar el representante.
La comunicación que el representante debe al representado tiene básicamente tres
ingredientes: a) las noticias provenientes de la gestión que sean relevantes y que puedan producir
algún cambio en las instrucciones; b) cualquier apartamiento de las obligaciones recibidas o la
confirmación de actos para cuya realización el mandatario tiene dudas, a fin de procurar la
ratificación de lo obrado; y c) la finalización del encargo cuando resulte necesaria para dar
certeza al mandante sobre el tiempo en que fue celebrado.
La conservación y custodia se refiere a los bienes que recibió del representado. Esta
obligación se justifica porque el representante está también obligado a restituir al representado
los documentos y demás bienes que hubiera recibido con causa en la gestión encomendada. Debe
destacarse que, en caso de pérdida o destrucción de tales efectos, podrá el representante ver
comprometida su responsabilidad si tales contingencias se produjeron por un obrar culposo de su
parte.
La prohibición de adquirir los bienes de su representado, sea por compraventa u otro acto
análogo, busca prevenir eventuales maniobras perjudiciales para el representado. Debe
destacarse, sin embargo, que ello no impide que este último venda o transfiera personalmente
dichos bienes al representante, e incluso que ratifique en los términos del art. 369 CCyC el acto
otorgado consigo mismo llevado a cabo por el representante (art. 368 CCyC).
“ARTÍCULO 373. Obligaciones y deberes del representado. El representado tiene las
siguientes obligaciones y deberes: a) de prestar los medios necesarios para el cumplimiento de
la gestión; b) de retribuir la gestión, si corresponde; c) de dejar indemne al representante”.
Estos deberes se aplican a todas las formas de representación (legal, convencional y
orgánica). En efecto, no se duda que son deberes propios de la naturaleza de la representación
facilitar los medios para llevarla adelante, retribuirla, si procede y no causar daños al
representante.
Las obligaciones del representado son agrupadas de la siguiente manera: a) obligación de
brindarle al representante los medios necesarios para el cumplimiento de la gestión. Ello implica
poner a su disposición todo aquello que sea necesario para el debido cumplimiento del encargo
conferido. Podrá tratarse de documentos, dinero u otros bienes y efectos. Todo dependerá de cuál
sea el objeto de la misión que se le hubiere encomendado; b) obligación de retribuir al
representante en los casos en que corresponda. La aclaración “si corresponde” efectuada en el
inc. b se justifica porque nada impide que la representación sea gratuita; c) obligación de dejar
indemne al representante. El representante pudo haber tenido que afrontar gastos, pagar
honorarios, etc., con motivo de su gestión. El representado debe reembolsarle tales gastos, como
así también las pérdidas que pudo haber sufrido. Ello no significa que el representado deba
indemnizar todo perjuicio, sino solamente aquellos que sean susceptibles de indemnización de
acuerdo con el derecho de daños, a cuyas directivas corresponde remitirse. Para ello, habrá que
analizar el daño, el factor de atribución y la relación de causalidad.
“ARTÍCULO 374. Copia. Los terceros pueden exigir que el representante suscriba y les
entregue copia firmada por él del instrumento del que resulta su representación”.
Esta norma tiene gran importancia en la protección de los terceros que contratan con el
representante pero haciéndolo con el representado. La tutela de la buena fe va más allá de la
confianza en las apariencias y autoriza a esos terceros a solicitar la exhibición del instrumento
del que surge su representación como así también a exigir una copia firmada. Si la buena fe no
consiste solamente en la buena fe-creencia, sino que es también diligencia, habrá que admitir que
si el tercero no solicita la exhibición del instrumento de representación no podrá alegar buena fe
en caso de encontrarse con que el representado carecía de atribuciones para el acto o eran
insuficientes.
Los terceros que contratan con el representante tienen derecho a requerirle que les
entregue una copia firmada del instrumento acreditativo de la representación que invoca. Ello les
permitirá constatar la existencia y limitaciones del apoderamiento, lo que resultará trascendente a
los efectos de evaluar la “debida diligencia” a que alude el art. 361 CCyC, o si han obrado con
“cuidado y previsión”, tal como lo apunta el art. 362 CCyC.
De ahí que este derecho sea, en realidad, una verdadera “carga” para tales terceros, y
asimismo constituya una “obligación” que pesa sobre el representante de entregarles una copia
firmada del respectivo instrumento.
“ARTÍCULO 375. Poder conferido en términos generales y facultades expresas. Las
facultades contenidas en el poder son de interpretación restrictiva. El poder conferido en
términos generales sólo incluye los actos propios de administración ordinaria y los necesarios
para su ejecución. Son necesarias facultades expresas para: a) peticionar el divorcio, la nulidad
de matrimonio, la modificación, disolución o liquidación del régimen patrimonial del
matrimonio; b) otorgar el asentimiento conyugal si el acto lo requiere, caso en el que deben
identificarse los bienes a que se refiere; c) reconocer hijos, caso en el que debe individualizarse
a la persona que se reconoce; d) aceptar herencias; e) constituir, modificar, transferir o
extinguir derechos reales sobre inmuebles u otros bienes registrables; f) crear obligaciones por
una declaración unilateral de voluntad; g) reconocer o novar obligaciones anteriores al
otorgamiento del poder; h) hacer pagos que no sean los ordinarios de la administración; i)
renunciar, transar, someter a juicio arbitral derechos u obligaciones, sin perjuicio de las reglas
aplicables en materia de concursos y quiebras; j) formar uniones transitorias de empresas,
agrupamientos de colaboración empresaria, sociedades, asociaciones, o fundaciones; k) dar o
tomar en locación inmuebles por más de tres años, o cobrar alquileres anticipados por más de
un año; l) realizar donaciones, u otras liberalidades, excepto pequeñas gratificaciones
habituales; m) dar fianzas, comprometer servicios personales, recibir cosas en depósito si no se
trata del necesario, y dar o tomar dinero en préstamo, excepto cuando estos actos correspondan
al objeto para el que se otorgó un poder en términos generales”.

El poder de representación es el acto en virtud del cual una persona —representado—


faculta a otra —representante— a obrar en su nombre, asumiendo las consecuencias de los actos
que realice, de manera que los efectos que de él resulten le sean directamente adjudicados. Su
otorgamiento da cuenta de una situación excepcional, pues lo corriente es que las personas obren
sus actos por sí mismas. Por ello, como el apoderamiento constituye una excepción a aquella
regla, y para no perjudicar indebidamente al representante, se impone que en la interpretación de
las facultades contenidas en el poder se adopte un criterio restrictivo.
Cabe tener presente que las facultades dentro del poder pueden abarcar facultades o
instrucciones generales, como poder de administración, por ejemplo, o cláusulas expresas que
confieran facultades especiales.
La norma aclara que el poder conferido en términos generales es aquel que solo incluye
“los actos propios de administración ordinaria y los necesarios para su ejecución”. No explica en
qué consiste la “administración ordinaria”, pero es claro que no son tales los actos enumerados
en los diversos incisos que contiene este artículo, para cuya celebración, si bien se admite que
pueden hacerse por medio de representante, no basta con un poder general sino que, por la
importancia que conllevan, se exige uno con facultades expresas.
Debe aclararse, no obstante, que nada impide que en un poder con facultades generales se
incluyan facultades expresas. Por tanto, la denominación de mandato general o especial es
relativa, porque lo que importa es cuáles son los límites del encargo. Podría tratarse de un
mandato general pero concebido o redactado como uno especial. Es lo que ocurre con la facultad
para aceptar herencias que puede estar incluida en un poder general. La enunciación de este
artículo es ejemplificativa o enunciativa y no cerrada o limitativa.

CASOS DE RESPONSABILIDAD; Responsabilidad por inexistencia o exceso en la


representación. Sustitución. Pluralidad de representantes. Apoderamiento plural.
Extinción. Oponibilidad a terceros.
“ARTÍCULO 376. Responsabilidad por inexistencia o exceso en la representación. Si
alguien actúa como representante de otro sin serlo, o en exceso de las facultades conferidas por
el representado, es responsable del daño que la otra parte sufra por haber confiado, sin culpa
suya, en la validez del acto; si hace saber al tercero la falta o deficiencia de su poder, está
exento de dicha responsabilidad”.
Según esta disposición “contratando en nombre del mandante, no queda personalmente
obligado para con los terceros con quienes contrató, ni contra ellos adquiere derecho alguno
personal, siempre que haya contratado en conformidad al mandato, o que el mandante en caso
contrario hubiese ratificado el contrato”.
En este artículo se regula un supuesto especial de responsabilidad por actuación en
exceso o falta de representación, siempre que se reúnan los presupuestos de la responsabilidad.
La actuación llevada a cabo por el representante que no es tal o que obró en exceso de las
facultades conferidas en el poder es susceptible de comprometer su responsabilidad. Ya se ha
visto que las limitaciones del poder son oponibles a los terceros si estos conocían o “pudieron”
conocerlas actuando con la debida diligencia, o “debieron” conocerlas obrando con cuidado y
prevención (arts. 361 y 362 CCyC), de modo que si no conocían ni podían o debían conocer que
se trataba de un supuesto no autorizado, o que se estaba obrando en transgresión a las
limitaciones impuestas a la representación, o que el poder se hallaba extinguido, la actuación del
representante es eficaz y resulta obligatoria para el representado.
El supuesto que aquí se trata exige ponderar que el tercero que contrata con el
representante puede exigir a este último que suscriba y le entregue una copia firmada del
instrumento del que resulta la representación que invoca (art. 374 CCyC), facultad que,
apreciada desde la perspectiva que resulta de los arts. 361 y 362 CCyC, y que también ofrece la
norma que aquí se comenta, constituye una verdadera “carga”, pues, se insiste, pesa sobre el
representante el deber de actuar con la “debida diligencia” (art. 361 CCyC), “cuidado y
prevención” (art. 362 CCyC) y “sin culpa” (art. 376 CCyC). Es preciso, además, para que pueda
suscitarse la responsabilidad del representante que refiere la norma, que no se haya verificado la
ratificación del acto cumplido en exceso, pues en tal caso el defecto de representación habría
quedado saneado (art. 369 CCyC).
“ARTÍCULO 377. Sustitución. El representante puede sustituir el poder en otro.
Responde por el sustituto si incurre en culpa al elegir. El representado puede indicar la persona
del sustituto, caso en el cual el representante no responde por éste. El representado puede
prohibir la sustitución”.
La regla es que en el mandatario se puede sustituir en otro la ejecución del encargo. Trata
también distintos supuestos de responsabilidad, distinguiendo —por un lado— el caso del
sustituto elegido por el representante y, por otro, cuando es el propio representado quien lo elige.
Ocurre a veces que ciertas gestiones pueden ser llevadas a cabo útilmente por personas
distintas al representante, no siendo indispensable su intervención personal. Más aún, si se
exigiera que los actos sean otorgados únicamente por el representante, sin posibilidad de que otra
persona lo sustituya, podría ocurrir que la atención de los asuntos del representado se vea
resentida o demorada ante la eventual indisposición de aquel.
De ahí que, más allá de la facultad que asiste al representante de designar a varios
representantes (art. 378 CCyC), se presenta como una opción válida la alternativa de la
sustitución que regula la norma. Por cierto que la relación de confianza que existe con el
representante sustituyente importa una limitación a esta posibilidad. De ahí que se priorice la
voluntad del representado, quien puede prohibir la sustitución o bien admitirla, indicando la
persona del sustituto.
En caso de que no se haya prohibido la sustitución ni indicado la persona del sustituto, es
lícito que el representante pueda sustituir en otro la representación conferida, como un modo de
maximizar la eficacia de la gestión encomendada. En caso de que así lo haga, debe responder por
los actos del sustituto. Va de suyo que el artículo se aplica en aquellas situaciones en que el
apoderamiento no ha sido realizado teniendo en cuenta las circunstancias personales del
representante (por ejemplo, cuando se trata de una obligación intuitu personae). De ser así, la
sustitución no sería posible.
“ARTÍCULO 378. Pluralidad de representantes. La designación de varios
representantes, sin indicación de que deban actuar conjuntamente, todos o algunos de ellos, se
entiende que faculta a actuar indistintamente a cualquiera de ellos”.
Si en el mismo instrumento se designan varios mandatarios, se presume que puede ser
aceptado por uno solo, a menos que se indique que el nombramiento es para que actúen
conjuntamente. El representado puede designar a un representante o a varios. A veces, esto
último ocurre con el objeto de asegurarse que, ante la eventual indisposición de alguno de los
designados, siempre haya otro que pueda encargarse de sus asuntos. Si en el acto de
apoderamiento no se indica la manera como habrán de actuar, la norma establece que debe
considerarse que cualquiera de ellos puede hacerlo en forma indistinta. Esa es la regla.
Lo dispuesto, obviamente, es supletorio de las indicaciones que en otro sentido pueda
suministrar el representado, sea en el acto de apoderamiento o en algún momento ulterior. En
cuanto a la responsabilidad, si la actuación es indistinta, cada uno será responsable por los daños
que genere por su propia culpa. Si actúan en forma conjunta, cada uno de los mandatarios
responderá en forma mancomunada.
“ARTÍCULO 379. Apoderamiento plural. El poder otorgado por varias personas para un
objeto de interés común puede ser revocado por cualquiera de ellas sin dependencia de las
otras”.
La pluralidad puede ser no solo de representantes, sino también que los representados por
uno o varios sujetos pueden ser más de uno. Todos ellos designan al representante común y
tienen, a su vez, un interés individual. El CCyC no contiene disposiciones vinculadas a las
distintas contingencias que pueden afectar u ocurrir durante el cumplimiento del poder dado a
varias personas para un interés común. Solamente se ocupa de la revocación. De ello se infiere
que el cumplimiento y desarrollo de la representación se rige por las normas generales.
La norma se refiere a un supuesto distinto de la anterior, que se ocupaba de regular la
hipótesis que se presenta cuando existe una pluralidad de representantes. Aquí, en cambio, hay
una pluralidad de representados. En tal caso, se establece que cada uno de ellos puede revocar el
poder en forma individual, sin necesidad de contar con la conformidad de los demás, aun cuando
el negocio sea común.
“ARTÍCULO 380. Extinción. El poder se extingue: a) por el cumplimiento del o de los
actos encomendados en el apoderamiento; b) por la muerte del representante o del
representado; sin embargo subsiste en caso de muerte del representado siempre que haya sido
conferido para actos especialmente determinados y en razón de un interés legítimo que puede
ser solamente del representante, de un tercero o común a representante y representado, o a
representante y un tercero, o a representado y tercero; c) por la revocación efectuada por el
representado; sin embargo, un poder puede ser conferido de modo irrevocable, siempre que lo
sea para actos especialmente determinados, limitado por un plazo cierto, y en razón de un
interés legítimo que puede ser solamente del representante, o de un tercero, o común a
representante y representado, o a representante y un tercero, o a representado y tercero; se
extingue llegado el transcurso del plazo fijado y puede revocarse si media justa causa; d) por la
renuncia del representante, pero éste debe continuar en funciones hasta que notifique aquélla al
representado, quien puede actuar por sí o reemplazarlo, excepto que acredite un impedimento
que configure justa causa; e) por la declaración de muerte presunta del representante o del
representado; f) por la declaración de ausencia del representante; g) por la quiebra del
representante o representado; h) por la pérdida de la capacidad exigida en el representante o en
el representado”.
Según el CCyC, el apoderamiento se extingue por varias causas. Algunas de ellas tienen
que ver con una decisión personal del representante o representado (incs. c y d), o con
circunstancias que los afectan personalmente (incs. b, e, f, g y h) o que se vinculan con el objeto
del encargo (inc. a). Veamos las causales con un poco más de detalle:
a) Cumplimiento del objeto del encargo: estaba prevista en el art. 1960 CC. Es el modo
natural de extinción de la relación de representación. Si se justificó en una determinada misión
que el representado encomendó al representante, es lógico que, una vez cumplida, la relación
representativa entre ambos se extinga. Se trata de un modo de extinción satisfactivo y tiene
efectos liberatorios.
b) Fallecimiento del representante o representado: la extinción obedece al carácter
personal de la relación establecida entre ambos. Se trata de un contrato intuitu personae, de modo
que el vínculo de confianza que liga a las partes se extingue en casos de muerte. En ciertos
supuestos, sin embargo, se admite que el poder subsista aun luego de la muerte del representado
si fue otorgado para actos “especialmente determinados” (por ejemplo, transferir el dominio de
cierto inmueble a Patricia) y en razón de un interés legítimo (por ejemplo, cumplir con el
compromiso de venta asumido en favor de Patricia y que fuera instrumentado en un boleto de
compraventa).
c) Revocación efectuada por el representado: así como en su momento el representado
otorgó un poder para que el representante obre en su nombre, con la misma libertad que lo hizo
puede revocarlo en cualquier tiempo. La revocación constituye un acto jurídico unilateral y
recepticio, por lo que sus efectos recién se producen una vez que el destinatario —el
representante— conoció sus términos. De todos modos, el margen de arbitrio que se concede al
representado encuentra un límite en los casos en que el poder ha sido otorgado en forma
irrevocable. En tal supuesto, se insiste, no se admite la revocación. Pero para que ello sea así es
preciso que el poder —irrevocable— haya sido conferido: i) para actos especialmente
determinados; ii) limitado en su duración a un plazo cierto —vencido dicho plazo, se produce la
extinción del poder—; y iii) en razón de un interés legítimo. Aun así, el poder irrevocable puede
ser revocado si mediare “justa causa” (por ejemplo, incumplimiento del representante de algunas
de las obligaciones a su cargo; art. 372 CCyC).
d) Renuncia del representante: si la pérdida de la confianza puede ser el móvil que lleva
al representado a revocar el poder otorgado al representante, a la inversa puede ocurrir que esa
misma razón determine al representante a renunciar al apoderamiento que le fuera conferido. El
Código condiciona el ejercicio de esta facultad imponiendo al representante la obligación de
continuar en el ejercicio de su misión hasta tanto notifique la renuncia al representado, salvo que
acredite la concurrencia de una “justa causa”. El artículo no explica qué debe entenderse por tal.
Podría considerarse que el incumplimiento del representado de las obligaciones a su cargo (art.
373 CCyC) constituye una justa causa, más es claro que no cualquier incumplimiento puede
habilitar sin más la cesación inmediata de la actuación del representante sin esperar a la
notificación al representado. Habrá, pues, que examinar la gravedad del incumplimiento, si
medió culpa del representado en su configuración, etc.
e) Declaración de muerte presunta del representante o del representado o de ausencia del
representante: son supuestos que se asimilan al del fallecimiento. Se trata de una causal que fue
agregada por la reforma y se justifica por el carácter intuitu personae de la representación y la
confianza que es característica de ella.
f) Quiebra del representante o representado: la quiebra —no el concurso preventivo—
produce una serie de efectos personales y patrimoniales respecto del fallido (arts. 102 y ss., ley
24.522). El CCyC viene a agregar uno más a la nómina de consecuencias: la extinción del poder
otorgado al representante o por el representado fallido.
g) Incapacidad del representante o representado: si el representante o el representado
sufren una restricción a su capacidad y ella alcanza a los actos que están comprendidos en la
encomienda efectuada por el representado, va de suyo que la representación quedará extinguida
por imposibilidad de desarrollar el cometido.
“ARTÍCULO 381. Oponibilidad a terceros. Las modificaciones, la renuncia y la
revocación de los poderes deben ser puestas en conocimiento de los terceros por medios
idóneos. En su defecto, no son oponibles a los terceros, a menos que se pruebe que éstos
conocían las modificaciones o la revocación en el momento de celebrar el acto jurídico. Las
demás causas de extinción del poder no son oponibles a los terceros que las hayan ignorado sin
su culpa”.
Los efectos de la cesión del mandato y su oponibilidad a los terceros dependen de que los
terceros supieran o hubieran podido saber la causa de extinción del mandato.
La eficacia de las modificaciones del poder, la renuncia del representante o la revocación
manifestada por el representado, desde el punto de vista de los terceros, depende de que se les
comunique tales circunstancias. El artículo no indica cómo debe hacerse esa notificación. Tan
solo refiere que debe cumplirse por “medio idóneo”, lo que abre un abanico amplio de
posibilidades, que van desde la carta documento, la notificación notarial, hasta el aviso verbal
documentado en instrumento privado suscripto por el tercero interesado.
Lo importante es que, si al momento en que se otorgó el acto, el tercero no tenía
conocimiento de la modificación, la renuncia o la revocación del poder, estas circunstancias le
son inoponibles.
El régimen varía respecto de las restantes causales de extinción del poder referidas en
el art. 381 CCyC. En estos casos, ellas son oponibles a los terceros en la medida que las hubieren
conocido o ignorado con culpa
CICLO LECTIVO 2021

DERECHO CIVIL I - UNIDAD 6

1.- PRUEBA DEL NACIMIENTO, DE LA MUERTE Y DE LA EDAD.

Se encuentra regulado en el Cap. 9 del Título I del CCyC, entre los art. 96 y 99.

Por el sólo hecho de existir, nacen en cabeza de las personas un plexo de

derechos. Sin embargo, la atribución de esos derechos se formula a partir del

conocimiento fehaciente de los hechos y actos jurídicos que causan el estado de

familia.

Por eso la importancia que en la vida social y en el derecho reviste la existencia y

el estado de las personas. Así, surge la necesidad de probar todos los extremos en

forma adecuada. Esta prueba se da a partir de la registración de nacimientos, muertes,

matrimonios y toda circunstancia que modifique el estado. Son estos últimos

hechos/actos jurídicos los que deben inscribirse.

+ Evolución del Régimen Jurídico Argentino:

En Argentina, al principio, el Registro del estado de las personas era llevado a

cabo mediante partidas parroquiales, que eran copias expedidas por los párrocos de los

asientos obrantes en los libros de cada parroquia.

Con la sanción del Código Civil, se produjo la secularización de los Registros, es

decir, dejaron de ser llevados por las parroquias y pasaron a ser llevados por el Estado.

Los anteriores artículos 79 y 80 establecían que los nacimientos y las muertes se

probaban a través de las partidas en los Registros Civiles, restándole valor de esta

manera a las partidas parroquiales.

Actualmente, siguiendo la misma solución pero unificando la regulación del

nacimiento y la muerte, el CCyC los trata conjuntamente en el art. 96.

+ Medio de Prueba:

El artículo 96 del nuevo código regula: “El nacimiento ocurrido en la República,

sus circunstancias de tiempo y lugar, el sexo, el nombre y la filiación de las personas

nacidas, se prueba con las partidas del Registro Civil. Del mismo modo se prueba la

muerte de las personas fallecidas en la República. La rectificación de las partidas se

hace conforme lo dispuesto en las legislación especial”.


CICLO LECTIVO 2021

De esta manera, la prueba principal del nacimiento y demás hechos

mencionados en el artículo, la constituyen las partidas expedidas por el Registro del

Estado Civil y Capacidad de las personas.

+ Partidas:

Son un testimonio con rango de instrumento público donde el oficial público

competente da fe de la constancia de hechos o datos (nacimientos, muerte, matrimonio,

etc.), según consta en los libros correspondientes de dicho organismo público.

• Abarca 2 supuestos: por un lado, son asientos extendidos en los libros del

Registro Civil con arreglo a la Ley; por el otro, son las copias auténticas de

esos asientos. Ambos conceptos (tanto los asientos, como las copias de los

mismos) integran el concepto de PARTIDAS.

• Naturaleza Jurídica: Las Partidas son instrumentos públicos destinados a

suministrar una prueba cierta del estado de las personas.

• Fuerza Probatoria: Como ya mencionamos con anterioridad, las partidas son

instrumentos públicos, y por lo tanto poseen los caracteres de éstos. Hacen

plena fe de lo manifestado por las partes, hasta que se demuestre lo

contrario. Crean una presunción legal de la verdad de su contenido.

• Personas intervinientes: En la confección de las partidas, intervienen

distintas personas que ejercen diferentes funciones.

1- OFICIAL PÚBLICO: quien va a confeccionar la partida en sí y dar fe de la misma.

2- PARTES: es la persona a la que le concierne el acta.

3- DECLARANTES: es la persona que hace conocer el hecho.

4- TESTIGOS: es la persona que manifiesta que el hecho le consta.

*Por ejemplo: cuando voy a inscribir a mi hijo al registro, el oficial público es quien va a

redactar el acta, los declarantes van a ser los padres, y la parte es el niño a quien

corresponde el acta de nacimiento.

+ Medio de Prueba Supletorio: Art. 98.

Se da ante aquellos casos en los que resulta imposible la acreditación de los

hechos o actos jurídicos, mediante la partida correspondiente.


CICLO LECTIVO 2021

Implica un proceso breve o sumario: Lo primero que debe hacer el interesado, es

acreditar la imposibilidad de presentar la partida respectiva. Luego de acreditado esto,

debe probar por cualquier medio (instrumental, testimonial, etc.) el hecho o acto jurídico

de relevancia. Por último, si el Juez así lo considera, procede a declarar el hecho y

ordena la inscripción registral correspondiente.

Puede ser por falta del Registro Público o por falta o nulidad del Asiento en el

libro correspondiente.

Cuando hablamos de la Nulidad de las partidas, nos referimos exclusivamente a

la nulidad del instrumento NO DEL ACTO EN SÍ. El acto que es probado mediante la

partida no ve afectada su validez, el mismo puede ser probado por cualquier otro medio

que al igual que la partida acredite que el hecho ocurrió. Son causales de nulidad:

• Ausencia de capacidad o competencia en el oficial público.

• Falta de formalidades.

• Enunciaciones falsas.

• Oficial público parte del acto o hecho jurídico.

• Actas extendidas fuera del libro.

+ Nacimiento o muerte ocurrido en el extranjero: Art. 97

“El nacimiento o la muerte ocurridos en el extranjero, se prueban con los

instrumentos otorgados según las leyes del lugar donde se producen, legalizados o

autenticados del modo que disponen las convenciones internacionales, y a falta de

convenciones por las disposiciones consulares de la república.

Los Certificados de los asientos practicados en los Registros consulares Argentinos son

suficientes para probar el nacimiento de los hijos de argentinos y para acreditar la

muere de los ciudadanos Argentinos."

En Argentina, existen distintas convenciones internacionales que regulan la

materia entre diversos países, por ejemplo: La Convención de la Haya, convenios

bilaterales con Brasil y con Italia.

En caso de que no existan estas convenciones entre los países, se rige la

cuestión por las disposiciones consulares que disponen como suficiente la intervención

de los agentes consulares de la Nación encargados de realizar las legalizaciones

previstas, resultando suficiente la intervención de ellos con su firma, sello aclaratorio y


CICLO LECTIVO 2021

demás recaudos que dispongan las disposiciones administrativas del Ministerio de

Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

En el supuesto que nuestro país no tenga delegación consular en donde se emite

el documento, las funciones antes descriptas las puede ejercer el jefe de representación

diplomática de la República, y a falta de éste el agente diplomático o consular del

Estado con el que la república mantenga relaciones diplomáticas y sede en el país

desde donde emana el documento.

+ Determinación de la Edad:

Cuando no se conoce la edad de una persona, ya sea por falta de inscripción en

el Registro o por falta de identificación de la misma, y es necesario saberla (por ejemplo

para saber si es mayor de edad); DEBE SER establecida judicialmente a través de una

sumaria información ante el juez civil del domicilio de la persona, previo dictamen de

peritos médicos y/o antropólogos. También pueden utilizarse otros medios: Constancias

de hospitales, libreta de familia, testigos, etc.

La declaración judicial que determine la edad se debe inscribir en el Registro de

Capacidad y Estado de las Personas.

+ Partida de Nacimiento:

El artículo 96 del Nuevo Código Civil establece que la prueba principal del

nacimiento está dada por la partida inscripta en el Registro del Estado Civil y Capacidad

de las personas. La Ley Nacional Nº 26413 consagra una regulación detallada y

actualizada del tema estableciendo como puntos principales los que a continuación

mencionamos:

* ¿Qué debe inscribirse? Deben inscribirse en el Registro Civil correspondiente todos

los nacimientos:

a) que ocurran en el territorio de la Nación. Dicha inscripción deberá registrarse ante

el oficial público que corresponda al lugar de nacimiento;

b) Aquellos cuyo registro sea ordenado por juez competente;

c) Los que ocurran en buques o aeronaves de bandera argentina ante el oficial

público del primer puerto o aeropuerto argentino de arribo. Los que ocurran en

lugares bajo jurisdicción nacional;


CICLO LECTIVO 2021

d) Las nuevas inscripciones dispuestas como consecuencia de una adopción plena;

e) Los reconocimientos.

* Plazo: Esta inscripción debe hacerse en un plazo menor de 40 días, contados a partir

del nacimiento. Vencido ese plazo, se inscribirá de oficio dentro del plazo de 20 días

corridos. Si aún así la inscripción no se realiza, sólo podrá inscribirse el nacimiento por

resolución judicial.

* Datos que se inscriben: La partida debe contener los siguientes datos: Nombre y

apellido del recién nacido; Lugar, hora, día, mes y año del nacimiento; Nombre y

apellido del padre y madre; Número de documento del padre y madre; Nombre y

apellido del médico que extiende el certificado de nacimiento y Nombre, apellido y

documento del declarante.

* Personas obligadas a denunciar los nacimientos:

1- Padre, madre, o pariente más cercano.

2- Ministerio Público de Menores en el caso de recién nacidos que hubieran sido

expuestos.

3- Administradores de hospitales, cárceles o establecimientos donde ocurrió el

nacimiento.

4- Persona que lleva registro de hechos ocurridos en buques de bandera argentina.

+ Partida de Defunción:

La prueba del día de la muerte es de interés para los que sobreviven, ya que

sirve para conocer la fecha de apertura de sucesión y de diferentes derechos.

El nuevo código, a través de su artículo 96 unifica la regulación de la prueba del

nacimiento y de la muerte, que anteriormente eran regulados en forma separada.

Asimismo, la Ley Nacional 26413 también alude a las partidas de defunción,

estableciendo las pautas mínimas a tener en cuenta en caso de un fallecimiento, a

saber:

* ¿Qué debe inscribirse? Deben inscribirse en el libro de defunciones:

a) Todas las que ocurran en el territorio de la Nación;

b) Todas aquellas cuyo registro sea ordenado por juez competente;

c) Las sentencias sobre ausencia con presunción de fallecimiento;

d) Las sentencias que declaren la desaparición forzada de personas;


CICLO LECTIVO 2021

e) Las que ocurran en buques o aeronaves de bandera argentina, ante el oficial

público del primer puerto o aeropuerto argentino de arribo;

f) Las que ocurran en lugares bajo jurisdicción nacional.

* Plazo: Los fallecimientos deben inscribirse dentro de las 48 horas posteriores a la

comprobación del fallecimiento, al oficial público que corresponda al lugar donde ocurrió

el hecho. Vencido ese plazo, se podrá inscribir por resolución o disposición de la

dirección general dentro de los 60 días. Si aún así no se hiciese, sólo podrá inscribirse

por disposición del juez.

* Datos: La partida debe contener los siguientes datos: Nombre, apellido, sexo,

nacionalidad, estado civil, profesión, domicilio y documento del muerto; lugar, hora, día

mes y año del hecho; nombre y apellido del cónyuge; nombre y apellido de los padres;

lugar y fecha de nacimiento; enfermedad o causa inmediata de la muerte; nombre,

apellido y documento del denunciante.

* Personas obligadas a denunciar este hecho de vital importancia:

a) El cónyuge del fallecido, sus descendientes, sus ascendientes, sus parientes y en

defecto de ellos, toda persona capaz que hubiere visto el cadáver o en cuyo domicilio

hubiere ocurrido la defunción;

b) Los administradores de hospitales, cárceles, o de cualquier otro establecimiento

público o privado, respecto de las defunciones ocurridas en ellos;

c) La autoridad encargada de llevar el registro de los hechos acaecidos a bordo.

2.- FIN DE LA EXISTENCIA DE LAS PERSONAS:

+ Principio General:

El art. 93 del CCyC dice “La existencia de las personas termina con su muerte”. Es

claro en establecer que el principio general es que la existencia de las personas

humanas culmina con su muerte, cualquiera fuere la causa de la misma: enfermedad,

accidente, suicidio, etc.

La muerte es un hecho jurídico que supone como regla:

1- La extinción de relaciones jurídicas extrapatrimoniales.

2- La transformación subjetiva por sucesión de relaciones patrimoniales. Salvo

algunos casos que sí se extinguen, como: Obligaciones intuito personae,


CICLO LECTIVO 2021

derecho de usufructo, derecho de uso y habitación, beneficios previsionales,

mandato, entre otros.

+ Acerca del concepto de muerte y la necesidad de su replanteo:

El Código derogado hablaba de la muerte natural, refiriéndose a la muerte como

hecho y por oposición a la muerte civil.

• Muerte Civil: Institución que existía antiguamente por el que la persona

subsistía biológicamente pero era privada de todos sus derechos,

produciéndose los mismos efectos jurídicos del fallecimiento.

• Muerte Natural: Cumplimiento inevitable del ciclo vital de toda persona

humana sea por enfermedad, muerte violenta (homicidio, accidente, suicidio,

catástrofe), simple agotamiento de las funciones vitales por la edad o

declaración judicial de muerte presunta.

La noción clásica de muerte relacionada con el cese de funciones circulatorias y

respiratorias se ha relativizado, y las modernas técnicas de reanimación han

demostrado que la muerte es tal, cuando el cese de las funciones vitales primordiales

es irreversible.

+ La muerte como Proceso. Fases. Técnicas de Reanimación.

La extinción biológica de la persona no es un acontecimiento de un instante, sino

que, el tránsito entre un estado y otro implica un proceso que tiene distintas fases, en

las cuales van desapareciendo secuencialmente determinados segmentos de funciones

orgánicas que da cabida a la evolución de las técnicas de reanimación.

Por otro lado, a esas fases podemos diferenciarlas de la siguiente manera:

• Muerte Relativa: Detención de las funciones biológicas. Puede ser reversible

mediante medios instrumentales.

• Muerte Intermedia: Ocurre cuando las funciones biológicas se detienen en

forma irreversible pero subsisten algunos grupos celulares. Por ejemplo: el

estado de coma o la muerte vegetal.

• Muerte absoluta: Es el cese total de cualquier posibilidad de vida celular.


CICLO LECTIVO 2021

+ La denominada muerte cerebral o encefálica:

Se da cuando no hay evidencias discernibles de funciones cerebrales

hemisféricas o de funciones de los centros vitales del tronco cerebral por un período

prolongado.

Es la falta de actividad encefálica, cuando la misma es irreversible.

Para confirmar la existencia de muerte cerebral, la Ley de Trasplante exige la

comprobación de los siguientes signos inequívocos que se deben dar

ininterrumpidamente por 6 horas:

1- Ausencia irreversible de respuesta cerebral, con pérdida absoluta de

conciencia.

2- Ausencia de respiración espontánea.

3- Ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no reactivas.

4- Inactividad encefálica corroborada por medios técnicos adecuados.

+ Técnicas de Ablación y Trasplante de Órganos:

Dentro de los derechos personalísimos sobre la integridad corporal, se encuentra

la disposición de partes no renovables del propio cuerpo con destino a la implantación,

con fines curativos, en el organismo de otra persona.

Existen 3 supuestos:

• Intervenciones realizadas en su propio beneficio para curación.

• Intervenciones realizadas en beneficio de terceros consintiendo la ablación de

ciertos órganos para implantarlos en el receptor.

• Intervenciones vinculadas a experimentos científicos.

La Ley diferencia entre: A) Regulación de trasplantes de órganos entre personas

vivas. B) Regulación de trasplantes de origen cadavérico.

+ Regulación de trasplantes de órganos entre personas vivas:

La Ley establece diferentes disposiciones, entre las que se encuentran:

• El trasplante entre personas vivas implica la ablación de órganos y tejidos de

seres humanos para ser implantados en otros seres humanos.

• No incluye los órganos o tejidos que son renovables o separables como por

ejemplo: la sangre que se rige por una regulación especial.


CICLO LECTIVO 2021

• La ablación e implantación son recursos terapéuticos excepcionales y

extremos.

• Las intervenciones sólo pueden ser realizadas por médicos especializados y

registrados al efecto; y en instituciones especializadas, autorizadas y

registradas.

• La extracción de órganos en vida sólo está permitida cuando se estime

razonablemente que no causará grave perjuicio al dador.

• El consentimiento del donante o su representante puede ser revocado hasta

el instante previo a la intervención.

+ Regulación de trasplantes de origen cadavérico:

Toda persona puede manifestar su voluntad positiva o negativa de modo expreso

en relación a ser donante o no de órganos o tejidos de origen cadavérico. Sin perjuicio

de ello, el art. 19 Bis de la Ley de trasplante genera consentimiento presunto para ser

donante después de la muerte.

La ablación se da una vez comprobada la existencia de muerte cerebral,

conforme a los parámetros a los que ya hemos hecho referencia. La certificación de

muerte cerebral debe ser efectuada por dos médicos, que no pueden luego integrar el

equipo que haga la ablación.

La muerte cerebral permite trabajar en simultáneo la ablación desde un

organismo cuyo corazón ha dejado de latir hace apenas unos instantes, y la

implantación de los órganos y tejidos no necrosados en el cuerpo del receptor.

3.- COMPROBACIÓN DE LA MUERTE.

Está prevista en el art. 94 del CCyC que establece que: “La comprobación de la

muerte queda sujeta a los estándares médicos aceptados, aplicándose la legislación

especial en el caso de la ablación de órganos del cadáver”.

Para tener por fallecida a una persona se necesita: 1) existencia de un cadáver; y

2) su identificación.

Es un médico el que debe corroborar que la persona ha fallecido, y determinar

cuál ha sido su causa.


CICLO LECTIVO 2021

+ Conmoriencia:

Está prevista en el art. 95 del CCyC que dice. “Se presume que mueren al mismo

tiempo las personas que perecen en un desastre común o en cualquier otra

circunstancia, si no puede determinarse lo contrario”.

El código, a través del referido art. busca solucionar la cuestión que se plantea

ante la muerte de 2 o más personas entre las que puede existir transmisión de derecho.

Al morir al mismo tiempo, no hay transmisión de derechos entre ellos. Esta solución, no

obstante, admite prueba en contra.

Ejemplo: un matrimonio sin hijos que fallecen al mismo tiempo: al no haber

transmisión de derechos entre ellos, serán herederos de los bienes de cada uno sus

padres o hermanos. Si se comprueba que alguno falleció antes que el otro, entonces el

último en perecer hereda a su esposo y luego heredan todo los sucesores del fallecido

en último lugar.

4.- AUSENCIA:

Puede ocurrir que una persona desaparezca de su domicilio y del lugar habitual

de sus actividades sin que se tengan noticias de ella. Si esa desaparición se prolonga

en el tiempo, en especial si comporta un abandono de la familia o intereses, no puede

evitarse la sospecha del fallecimiento. A veces, la desaparición suele ocurrir en

circunstancias tales que hacen más que probable tal desenlace, por ej. Naufragio,

hecho de guerra, etc.

El régimen del CC argentino derogado, con el adelanto en las comunicaciones,

resultó en un momento anacrónico, pues establecía plazos prolongados a los fines de

poder declararse la ausencia con presunción de fallecimiento.

Tal régimen fue sustituido por la ley 14.394, cuyas innovaciones más relevantes

fueron legislar sobre el periodo anterior a la presunción de fallecimiento, abreviar los

plazos, autorizar el casamiento del cónyuge presente.

En nuevo CCCN regula este instituto en dos capítulos; por una parte la

“Ausencia” (en el Cap. 6, del Título I del Libro primero, arts. 79 a 84) y por la otra la

“Presunción de fallecimiento” (en el Cap. 6, del Título I del Libro primero, arts. 85 a 92).
CICLO LECTIVO 2021

+ Ausencia Simple:

ARTÍCULO 79. Ausencia simple. “Si una persona ha desaparecido de su

domicilio, sin tenerse noticias de ella, y sin haber dejado apoderado, puede designarse

un curador a sus bienes si el cuidado de éstos lo exige. La misma regla se debe aplicar

si existe apoderado, pero sus poderes son insuficientes o no desempeña

convenientemente el mandato.”

Para poder declararse el fallecimiento presunto de una persona, la ley exige el

transcurso de ciertos términos según los distintos casos que prevé.

Sin embargo desde el momento de su desaparición, aún cuando no hayan

transcurrido los plazos para presumir el fallecimiento, es posible la adopción de

medidas a los efectos de proteger los bienes del ausente a través de la designación de

un curador.

En este periodo todavía no existe una presunción de muerte, sino lo que la ley

llama simple ausencia, por lo que las medidas se limitan a la defensa y conservación de

los intereses del ausente.

La designación de curador tiene sustento en la existencia de bienes del ausente

que requieran cuidado. No procede entonces si el ausente ya tuviera apoderado que se

encargase de la administración y resguardo de sus bienes, salvo que los poderes

fueren insuficientes.

También es posible la designación de un curador, cuando se remueva al

designado por el ausente, a instancia de las personas interesadas, por no desempeñar

convenientemente el mandato.

+ Legitimados. Personas que pueden pedir la declaración.

ARTÍCULO 80. “Legitimados. Pueden pedir la declaración de ausencia, el

Ministerio Público y toda persona que tenga interés legítimo respecto de los bienes del

ausente.”

La norma es amplia, ya que admite la posibilidad de que cualquier persona que

tenga un interés legítimo respecto de los bienes del ausente puede solicitar la

declaración. La solución se justifica, ya que la finalidad es la protección del patrimonio

del ausente; por lo que no sólo los presuntos herederos pueden tener interés sino

también por ej. Los condóminos, socios, acreedores, etc.


CICLO LECTIVO 2021

El Ministerio de Menores puede instar la declaración sólo en representación de

un incapaz que tenga interés en los bienes.

+ Juez competente:

ARTÍCULO 81. “Juez competente. Es competente el juez del domicilio del

ausente. Si éste no lo tuvo en el país, o no es conocido, es competente el juez del lugar

en donde existan bienes cuyo cuidado es necesario; si existen bienes en distintas

jurisdicciones, el que haya prevenido.”

+ Procedimiento:

Está regulado en los arts. 82 y 83 que establecen:

ARTÍCULO 82. “Procedimiento. El presunto ausente debe ser citado por edictos

durante CINCO (5) días, y si vencido el plazo no comparece, se debe dar intervención

al defensor oficial o en su defecto, nombrarse defensor al ausente. El Ministerio Público

es parte necesaria en el juicio.

Si antes de la declaración de ausencia se promueven acciones contra el ausente,

debe representarlo el defensor.

En caso de urgencia, el juez puede designar un administrador provisional o

adoptar las medidas que las circunstancias aconsejan.”

ARTÍCULO 83. “Oído el defensor, si concurren los extremos legales, se debe

declarar la ausencia y nombrar curador. Para la designación se debe estar a lo previsto

para el discernimiento de curatela. El curador sólo puede realizar los actos de

conservación y administración ordinaria de los bienes. Todo acto que exceda la

administración ordinaria debe ser autorizado por el juez; la autorización debe ser

otorgada sólo en caso de necesidad evidente e impostergable.

Los frutos de los bienes administrados deben ser utilizados para el sostenimiento

de los descendientes, cónyuge, conviviente y ascendientes del ausente.”

1. En primer lugar se presenta el legitimado y debe además acreditar

sumariamente la ausencia y la existencia de bienes.

2. Como primera medida se debe citar por edictos al ausente. Los edictos deben

publicarse en el Boletín Oficial y en un diario local de amplia difusión por cinco

días.
CICLO LECTIVO 2021

3. Si vencido el plazo de cinco días no comparece se dará intervención al

defensor oficial de ausentes o se nombrará a un abogado de la matrícula.

4. En todo el proceso, el juez puede designar un administrador provisional y

adoptar las medidas que estime necesarias si hay peligro para los bienes.

5. Luego de oír al defensor, y si concurren los extremos legales, el Juez dictará

SENTENCIA declarando la ausencia y designando curador definitivo a los

bienes.

+ Curador:

En cuanto a la persona sobre la que debe recaer la designación la norma se

remite a las reglas de la curatela (art. 139 de CCyC. El juez puede nombrar al cónyuge

no separado de hecho, al conviviente, a los hijos, padres o hermanos de la persona a

proteger según quien tenga mayor aptitud. Se debe tener en cuenta la idoneidad moral

y económica).

La principal función del curador es el cuidado de los bienes del ausente, sus

atribuciones se limitan a su cuidado y conservación, cobro de créditos y pago de

deudas, ejercicio de acciones y defensa judicial. No puede innovar en la administración

de los bienes. Aquellos actos que excedan de los permitidos, sólo pueden llevarse a

cabo por autorización del juez en caso de necesidad.

Conclusión de la curatela: Según el art. 84, termina la curatela del ausente por:

a) la presentación del ausente, personalmente o por apoderado;

b) su muerte;

c) su fallecimiento presunto judicialmente declarado.

En todos los supuestos el curador debe rendir cuentas y tiene derecho a percibir

honorarios.

5.- PRESUNCIÓN DE FALLECIMIENTO.

La ausencia de una persona no basta por sí para presumir su muerte; pero si a la

ausencia se le suma el transcurso del tiempo, prolongándose, con abandono de la

familia y bienes sin ninguna noticia de aquella, tales circunstancias crean la presunción

de fallecimiento.
CICLO LECTIVO 2021

El término difiere, según las circunstancias en las que se haya producido la

desaparición de la persona, reduciéndose los plazos en el caso de que la persona haya

desaparecido en acontecimientos que hagan más probable la muerte.

El CCCN prevé dos casos: Ordinario y Extraordinario, subdividiéndose éste en

dos supuestos.

+ Caso ordinario:

Dispone el art. 85.- “La ausencia de una persona de su domicilio sin que se tenga

noticia de ella por el término de TRES (3) años, causa la presunción de su fallecimiento

aunque haya dejado apoderado. El plazo debe contarse desde la fecha de la última

noticia del ausente.”

Este supuesto se refiere a la hipótesis de la desaparición de una persona del

lugar de su domicilio sin que medie ningún accidente u otro hecho del que haya podido

resultar su fallecimiento.- Simplemente la persona se ha ido sin que se tenga noticias de

ella. El fallecimiento se presume a los tres años.

+ Casos extraordinarios:

En cambio, si la desaparición de la persona ha ocurrido a raíz de un accidente u

otro hecho cualquiera del que pudiera derivar la muerte, el plazo se reduce, pues

carecería de sentido tener que esperar el lapso previsto para el caso ordinario.

Para estos supuestos se prevén dos hipótesis:

El art. 86 establece que: “Se presume también el fallecimiento de un ausente:

a) Si por última vez se encontró en el lugar de un incendio, terremoto, acción de

guerra u otro suceso semejante, susceptible de ocasionar la muerte, o participó de una

actividad que implique el mismo riesgo, y no se tiene noticia de él por el término de

DOS (2) años, contados desde el día en que el suceso ocurrió o pudo haber ocurrido;

b) Si encontrándose en un buque o aeronave naufragados o perdidos, no se

tuviese noticia de su existencia por el término de SEIS (6) meses desde el día en que el

suceso ocurrió o pudo haber ocurrido.”

El art. 86 inc a prevé las hipótesis de desaparición en un terremoto, incendio,

acción de guerra u otra empresa riesgosa, presumiendo el fallecimiento a los dos años;

mientras que el inc. b prevé el caso de desaparición en un nave o aeronave naufragada


CICLO LECTIVO 2021

o perdida, presumiendo el fallecimiento a los seis meses. Ambos plazos se cuentan

desde que ocurrió el suceso o pudo haber ocurrido.

+ Declaración judicial de fallecimiento presunto. Juez competente:

Es competente el juez del domicilio del ausente (art. 87 2° parr).

+ Legitimados. Quienes puede pedir la declaración de muerte presunta:

Dispone el art. 87 que son legitimados, cualquier persona que tenga algún

derecho subordinado a la muerte del ausente.

Por ende pueden hacerlo:

a) el cónyuge, sea o no heredero del ausente siempre que demuestre interés

patrimonial o de otro orden en la declaración de fallecimiento presunto. Por ej. interés

patrimonial por ser heredero o de orden extrapatrimonial en la tenencia de los hijos del

matrimonio que hubiere sido adjudicada al cónyuge ausente.

b) Los presuntos herederos, sean legítimos o instituidos en un testamento

abierto.

c) Los legatarios instituidos en testamento abierto.

d) El beneficiario de un seguro de vida, el donante cuando la donación haya sido

hecha con clausula de reversión para el caso de muerte del donatario, el nudo

propietario sobre cuyos bienes pesa un derecho de usufructo de por vida en favor del

ausente y los acreedores de los herederos del ausente en ejercicio de la acción

subrogatoria.

e) Los asesores de menores e incapaces en representación de presuntos

derecho-habiente de los incapaces.

En cambio, carecen de derecho a iniciar juicio los acreedores del ausente, pues

si bien pueden estar interesados en la designación de un curador a los bienes; no lo

están en cambio en que se declare su muerte; tampoco los socios; los amigos. (Borda,

Guillermo, “Tratado de Derecho Civil, Parte General, T. I, pág. 285 y sgte.- Editorial

Perrot- Décima Edición actualizada).


CICLO LECTIVO 2021

+ Procedimiento. Designación de defensor:

Está previsto en el art. 88 del CCyC. Como primera medida, ante el pedido de

declaración de fallecimiento presunto, el juez debe nombrar defensor al ausente o dar

intervención al defensor oficial.

También debe designar un curador a sus bienes, si no hay mandatario con

poderes suficientes, o si por cualquier causa aquél no desempeña correctamente el

mandato.

El defensor tiene como función representar y defender al ausente mientras dure

el proceso.

+ Publicidad legal:

Después de nombrar al defensor el juez ordenará la publicación de edictos UNA

(1) vez por mes durante SEIS (6) meses citando al ausente.

+ Extremos a probar:

Según el art. 87, los legitimados podrán solicitar la declaración, debiendo

justificar los extremos legales y la realización de diligencias tendientes a la averiguación

de la existencia del ausente.

Deberán obviamente demostrar su legitimación, la desaparición del ausente, la

competencia del juez, la búsqueda de información acerca de la existencia del ausente y

que con ella no se obtuvo resultado positivo, que han transcurrido los plazos legales y

en el supuesto que se invoque un hecho extraordinario (por ej. acción de guerra,

naufragio) deberá ser acreditado.

+ Sentencia:

Una vez producida la prueba, pasados los SEIS (6) meses y oído el defensor, el

juez debe declarar el fallecimiento presunto si están acreditados los extremos legales.

Asimismo fijará el día presuntivo del fallecimiento y ordenará la inscripción de la

sentencia (en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las personas (art. 89).

El art. 90 establece las reglas para fijar el día presuntivo del fallecimiento, de

acuerdo a las distintas hipótesis de desaparición del ausente.-

Debe fijarse como día presuntivo del fallecimiento:

a) en el caso ordinario, el último día del primer año y medio;


CICLO LECTIVO 2021

b) en el primero de los casos extraordinarios, el día del suceso, y si no está

determinado, el día del término medio de la época en que ocurrió o pudo haber

ocurrido;

c) en el segundo caso extraordinario, el último día en que se tuvo noticia del

buque o aeronave perdidos;

d) Si fuere posible, la sentencia debe determinar también la hora presuntiva del

fallecimiento; en caso contrario, se tiene por sucedido a la expiración del día declarado

como presuntivo del fallecimiento.

La fijación del día presuntivo de fallecimiento, resulta trascendente, pues en ese

día se abre la sucesión del presunto fallecido y en consecuencia se determinan quienes

son sus herederos.

+ Efectos de la sentencia:

La sentencia que declara la muerte presunta no hace cosa juzgada, puesto que

no es inmutable y puede modificarse, por ej. si el ausente reaparece o se acredita

efectivamente su muerte.

Concluido el proceso de declaración de muerte presunta, quienes tengan

derechos hereditarios deberán abrir el proceso sucesorio, lo que resulta indispensable

para que los herederos puedan gozar de los derechos que emanan de esa calidad.

+ Efectos patrimoniales – Reaparición del ausente.

Dada la situación peculiar que presenta la situación de muerte presunta, no

puede dejar de considerarse que el ausente pueda reaparecer o que se pueda modificar

la fecha de fallecimiento; por lo que la entrega de bienes se rodea de ciertas garantías;

como son el inventario y las limitaciones a los poderes de disposición de los bienes en

el periodo denominado de prenotación.

Establece el art. 91.- Los herederos y los legatarios deben recibir los bienes del

declarado presuntamente fallecido, previa formación de inventario. El dominio debe

inscribirse en el registro correspondiente con la prenotación del caso; puede hacerse la

partición de los bienes, pero no enajenarlos ni gravarlos sin autorización judicial.

El inventario debe ser practicado por escribano público con citación de los

interesados.
CICLO LECTIVO 2021

La prenotación consiste en la constancia que se asienta en los registros

correspondientes como son los de los bienes inmuebles y de automotores, con lo que

se impide la realización de actos de disposición respecto de los mismos como asimismo

constituir gravámenes; manteniéndose de esta forma incólume el capital del ausente.

Excepcionalmente el juez podrá autorizar la disposición de los mismos, la que

será dada en casos indispensables y tratando de evitar perjuicios a los intereses del

ausente.

Si entregados los bienes se presenta el ausente o se tiene noticia cierta de su

existencia, queda sin efecto la declaración de fallecimiento, procediéndose a la

devolución de aquéllos a petición del interesado. (art.91).

Puede ocurrir que luego de hecha la partición y entregados los bienes a los

herederos reaparezca el ausente o se presente un heredero con mejor derecho. Estas

personas pueden reclamar la entrega de los bienes o la participación que le

corresponde (por ej. en caso de que se presente otro heredero).

Los poseedores de la herencia hacen suyo los frutos percibidos mientras dure la

posesión de buena fe.

Una vez que concluye el periodo de prenotación, el heredero tiene plena

disposición de los bienes recibidos, denominándose este periodo de dominio pleno.

Conforme lo dispuesto por el art. 92 la prenotación queda sin efecto transcurridos

CINCO (5) años desde la fecha presuntiva del fallecimiento u OCHENTA (80) años

desde el nacimiento de la persona. Desde ese momento puede disponerse libremente

de los bienes.

Transcurridos los plazos referidos los herederos tiene el goce pleno de los

bienes, sin ninguna restricción. La prenotación queda sin efecto, por lo que los

herederos pueden disponer libremente de los bienes. No obstante el dominio está

sujeto a la condición resolutoria de la reaparición del ausente; en cuyo caso deberán ser

devueltos los bienes en el estado en que se encuentren.

Si el ausente reaparece puede reclamar:

a) la entrega de los bienes que existen en el estado en que se encuentran;

b) los adquiridos con el valor de los que faltan;

c) el precio adeudado de los enajenados;

d) los frutos no consumidos. (art. 92).


CICLO LECTIVO 2021

+ Efectos de la sentencia con relación a la familia. Reaparición del ausente:

Matrimonio: El matrimonio se disuelve por sentencia firme de ausencia con

presunción de fallecimiento (art. 435 inc. b CCCN). Es decir que una vez que la

sentencia que declara la muerte presunta del ausente queda firme, el matrimonio queda

disuelto. La reaparición posterior del ausente no hace renacer el vínculo que por efecto

de la sentencia concluyó. Igualmente cesa la unión convivencial por sentencia firme de

ausencia con presunción de fallecimiento de uno de los convivientes (art. 523 inc. b

CCCN).

Responsabilidad parental: La declaración de muerte presunta extingue la

responsabilidad parental. Lo mismo sucede con la tutela y la curatela. En caso de

reaparición de la persona presuntamente fallecida, la patria potestad renace; no así la

tutela y la curatela, pues en tales supuestos al incapaz debió haberse designado otro

representante.
Ley 26413 (2008) - Registro del estado civil y capacidad de las personas

Ley 26413 HONORABLE CONGRESO DE LA NACION ARGENTINA

10-sep-2008

REGISTRO DEL ESTADO CIVIL Y CAPACIDAD DE LAS PERSONAS


ACTOS O HECHOS QUE DEN ORIGEN, ALTEREN O MODIFIQUEN EL ESTADO CIVIL Y LA
CAPACIDAD DE LAS PERSONAS
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Publicada en el Boletín Oficial del 06-oct-2008
Número: 31504
Página: 1
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Resumen:
ESTABLECESE QUE TODOS LOS ACTOS O HECHOS QUE DEN ORIGEN, ALTEREN O
MODIFIQUEN EL ESTADO CIVIL Y LA CAPACIDAD DE LAS PERSONAS DEBERAN
INSCRIBIRSE EN LOS CORRESPONDIENTES REGISTROS DE LAS PROVINCIAS, DE LA
NACION Y DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES. DEROGASE EL DECRETO LEY
8204/63.
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REGISTRO DEL ESTADO CIVIL Y CAPACIDAD DE LAS PERSONAS

Ley 26.413

Establécese que todos los actos o hechos que den origen, alteren o modifiquen el estado
civil y la capacidad de las personas deberán inscribirse en los correspondientes registros
de las provincias, de la Nación y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sancionada: Septiembre, 10 de 2008.

Promulgada de Hecho: Octubre, 1 de 2008.

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.


sancionan con fuerza de Ley:

CAPITULO I

Disposiciones generales

1
ARTICULO 1º — Todos los actos o hechos que den origen, alteren o modifiquen el estado
civil y la capacidad de las personas, deberán inscribirse en los correspondientes registros de
las provincias, de la Nación y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Corresponde al Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, proporcionar los datos
necesarios para que se elaboren las estadísticas vitales, correspondientes a nacimientos y
defunciones, defunciones de niños menores de un año, defunciones fetales, matrimonios,
divorcios, filiaciones y adopciones.

ARTICULO 2º — El Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas será organizado
por los gobiernos provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y estará a cargo de
un director general, el que deberá poseer título de abogado.

ARTICULO 3º — En los centros donde no existan oficiales públicos encargados del registro,
la dirección general asignará tal carácter a los funcionarios del lugar y/o creará oficinas
móviles, que tendrán a su cargo las inscripciones de los actos y hechos atinentes a este
organismo.

ARTICULO 4º — Cuando para el cumplimiento de las obligaciones emergentes de la


presente ley, fuere menester el auxilio de la fuerza pública, el oficial público del registro está
facultado para requerirla.

CAPITULO II

Sistemas de registro

ARTICULO 5º — El Registro se llevará mediante un asiento en un libro que podrá ser


conformado con folios individuales numerados que resguarden las exigencias de seguridad,
del cual se tomará copia ya sea en forma manual, micro- filme, archivo informático u otro
sistema similar. Esta copia deberá ser suscripta por el oficial público. El original y la copia así
obtenida, tendrán carácter de instrumento público, así como también las fotocopias a partidas
que se expidan sobre la base de dichos asientos originales o sus copias. Las partidas deberán
ser autenticadas por autoridad competente. Los nacimientos, matrimonios, defunciones o
incapacidades se registrarán en libros por separado, sin perjuicio de que por vía
administrativa, se habiliten otros para el asiento de hechos cuyo registro resulte necesario.

ARTICULO 6º — Las inscripciones se registrarán en libros con textos impresos, y las


páginas serán fijas y numeradas correlativamente. De cada tomo se confeccionará un índice
alfabético en el que se consignarán todas las inscripciones tomando al efecto la primera letra
del apellido del inscrito; en los matrimonios el apellido de cada contrayente por separado; y
en las defunciones de mujer casada, el apellido de soltera.

ARTICULO 7º — El último día hábil de cada año, o el último día del año en las guardias de
nacimiento, matrimonio o defunción, se cerrarán los libros de Registro, certificando el oficial
público correspondiente, al final de los mismos el número de inscripciones y páginas útiles e
inutilizadas que contienen. Se procederá a copiarlos en la forma establecida en el artículo 5º.
El original deberá permanecer en la dirección general y la copia en un lugar diferente.

ARTICULO 8º — Si el ejemplar original o la copia a que se refiere el artículo 5º resultare


extraviado o destruido total o parcialmente, la dirección general dispondrá de inmediato se

2
saque copia de la copia de seguridad del archivo informático o del ejemplar que quede según
corresponda, firmándose la inscripción por el oficial público competente. Si resultaren
extraviados o destruidos total o parcialmente los dos ejemplares, la dirección general deberá
dar cuenta inmediata del hecho al juez competente, sin perjuicio de lo cual dispondrá todas las
medidas tendientes a la reconstrucción de las inscripciones destruidas o extraviadas,
utilizando para ello las pruebas que constaren registradas en reparticiones públicas o privadas.
Asimismo, se publicarán las fechas correspondientes a los ejemplares destruidos o
extraviados, de modo tal que los interesados o sus derechohabientes puedan colaborar en la
tarea de reconstrucción aportando los datos que obrasen en su poder.

ARTICULO 9º — Los libros, microfilmes, archivos informáticos u otro sistema similar que
se adopte, no podrán ser entregados a persona alguna. Para ser exhibidos a terceros deberá
acreditarse un interés legítimo. La autoridad competente encargada de su custodia será
responsable de la destrucción o pérdida de los mismos, si le resultare imputable.

CAPITULO III

Inscripciones

ARTICULO 10. — Las inscripciones se registrarán, una después de la otra, en orden


numérico y cronológico, debiendo ser suscriptas por el oficial público y los intervinientes,
previa lectura de su texto a los legítimamente interesados y exhibición, en caso de ser
solicitadas. Si alguno de los comparecientes no supiere o no pudiere firmar, deberá hacerlo
otra persona en su nombre dejándose debida constancia. En este supuesto deberá acreditarse
identidad conforme lo establecido en el artículo 18, previa colocación de la impresión del
dígito pulgar derecho del compareciente al pie del acta.

ARTICULO 11. — En las inscripciones podrán usarse abreviaturas y guarismos con


excepción de los datos esenciales, que deberán consignarse íntegramente.

ARTICULO 12. — No podrán hacerse raspaduras y las enmiendas, testados y entre líneas
serán salvados antes de firmar, de puño y letra, por el oficial público interviniente.

ARTICULO 13. — No podrán consignarse en las inscripciones enunciaciones improcedentes


o que no deban declararse con arreglo a la ley.

ARTICULO 14. — Los oficiales públicos no podrán autorizar las inscripciones que se
refieran a sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.
Serán reemplazados por el Subrogante legal y, a falta de éste, por un funcionario designado al
efecto.

ARTICULO 15. — Registrada una inscripción, la misma no podrá ser modificada sino en
virtud de resolución o disposición de autoridad competente.

ARTICULO 16. — Para registrar inscripciones en representación de otra persona, deberá


acreditarse la personería mediante documento idóneo, cuyas características serán
determinadas por cada dirección general, el que será rubricado por el oficial público y firmado
por el representante.

3
ARTICULO 17. — Cuando se suspenda una inscripción se expresará la causa de la
suspensión y para continuarla se efectuará una nueva poniéndose notas de referencia.

ARTICULO 18. — En las inscripciones se debe consignar nombre, apellido, domicilio y


número de documento nacional de identidad de todo interviniente.

Si alguno de ellos careciere de este último se dejará constancia agregando su edad y


nacionalidad, debiendo suscribir la inscripción DOS (2) testigos que lo posean y declaren
sobre la identidad de aquél. Asimismo, se consignará la impresión del dígito pulgar derecho
del indocumentado.

ARTICULO 19. — Cuando a juicio del oficial público no pueda registrarse una inscripción,
por no llenar los requisitos legales, deberá darse al interesado una constancia de la
presentación y se formulará de inmediato la pertinente consulta a la dirección general para su
resolución definitiva.

ARTICULO 20. — Si el oficial público tuviese conocimiento de la existencia de un hecho


que debió ser inscripto y no lo fue dentro del término legal, lo hará saber de inmediato a la
dirección general, a los efectos previstos en los artículos 87 y 89 de la presente ley.

ARTICULO 21. — Todo documento que sirva de base para registrar o modificar una
inscripción deberá ser archivado bajo el número de la misma.

ARTICULO 22. — La documentación que haya servido de base para registrar inscripciones
deberá conservarse a perpetuidad. La que no fuere esencial para su validez podrá ser destruida
mediante resolución o disposición de la dirección general; el tiempo de su conservación será
fijado por la reglamentación no pudiendo ser ésta menor de CINCO (5) años.

CAPITULO IV

Constancias de las inscripciones

ARTICULO 23. — Los testimonios, copias, certificados, libretas de familia o cualesquiera


otros documentos expedidos por la dirección general y/o sus dependencias que correspondan
a inscripciones registradas en sus libros o en las copias a que se refiere el artículo 5º y que
lleven la firma del oficial público y sello de la oficina respectiva, son instrumentos públicos y
crean la presunción legal de la verdad de su contenido en los términos prescritos por el
Código Civil. Esta documentación no podrá retenerse por autoridad judicial o administrativa
ni por entidades o personas privadas debiendo limitarse a tomar constancias o certificar, por
cualquier medio fehaciente, el contenido de los mismos, a los efectos a que hubiere lugar. La
única excepción a esta disposición, será la referida al acto de identificación, en que el acta de
nacimiento podrá ser retenida por el Registro Nacional de las Personas para acreditar la
matrícula individual de la persona identificada.

ARTICULO 24. — Ninguna constancia extraída de otro registro que el del estado civil y
capacidad de las personas, tendrá validez en juicio para probar hechos o actos que hayan
debido inscribirse en él, salvo los documentos que expida el Registro Nacional de las
Personas, en ejercicio de sus facultades.

CAPITULO V

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Notas de referencia

ARTICULO 25. — Toda modificación del contenido de las inscripciones deberá ser
suscripta por el oficial público, y se registrará mediante nota de referencia, correlacionándola
con sus antecedentes. Las comunicaciones pertinentes, deberán efectuarse a las direcciones
generales, provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se encuentre
inscripto el asiento de origen dentro del plazo de VEINTE (20) días hábiles.

CAPITULO VI

Libretas de familia

ARTICULO 26. — El Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas donde se
hubiere celebrado o inscripto el matrimonio origen de la familia de que se trate, expedirá
libretas de familia numeradas de las cuales no habrá sino un solo tipo, sin distinción de
categorías. Su texto lo establecerá la dirección general, debiendo preverse en su contenido el
asiento del matrimonio, el nacimiento de los hijos del mismo y las defunciones. No se
entregarán libretas en las que no se hubiere asentado el matrimonio de sus titulares.

CAPITULO VII

Nacimientos

ARTICULO 27. — Se inscribirán en los libros de nacimientos:

a) Todos los que ocurran en el territorio de la Nación. Dicha inscripción deberá registrarse
ante el oficial público que corresponda al lugar de nacimiento;

b) Aquellos cuyo registro sea ordenado por juez competente;

c) Los que ocurran en buques o aeronaves de bandera argentina ante el oficial público del
primer puerto o aeropuerto argentino de arribo. Los que ocurran en lugares bajo jurisdicción
nacional;

d) Las nuevas inscripciones dispuestas como consecuencia de una adopción plena;

e) Los reconocimientos.

ARTICULO 28. — La inscripción de los nacimientos con intervención de los progenitores


deberá efectuarse dentro del plazo máximo de CUARENTA (40) días corridos contados desde
el día del nacimiento. Vencido dicho plazo se inscribirá de oficio dentro del plazo máximo de
VEINTE (20) días corridos. En el supuesto de nacimientos ocurridos fuera de
establecimientos médico-asistenciales sin intervención de profesional médico, la dirección
general podrá por disposición o resolución motivada, admitir la inscripción cuando existan
causas justificadas fehacientemente, hasta el plazo máximo de UN (1) año, previa
intervención del Ministerio Público.

ARTICULO 29. — Vencidos los plazos indicados en el artículo precedente, la inscripción


sólo podrá efectuarse por resolución judicial para cuyo dictado los jueces deberán
cumplimentar los siguientes recaudos:

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a) Certificado negativo de inscripción de nacimiento emitido por el registro civil del lugar de
nacimiento;

b) Certificado expedido por médico oficial en el que se determine la edad y la fecha presunta
de nacimiento;

c) Informe del Registro Nacional de las Personas, en su caso, donde conste si la persona cuyo
nacimiento se pretende inscribir está o no identificada, matriculada o enrolada;
determinándose mediante qué instrumento se justificó su nacimiento;

d) Declaración bajo juramento de DOS (2) testigos respecto del lugar y fecha de nacimiento y
el nombre y apellido con que la persona es conocida públicamente;

e) Otras pruebas que se crea conveniente exigir en cada caso.

ARTICULO 30. — Están obligados a notificar el hecho del nacimiento en forma inmediata,
remitiendo al registro civil del lugar el certificado médico de nacimiento, con las
características previstas en los artículos 33 y 34:

a) Los directores, administradores, o persona designada por autoridad competente del


establecimiento asistencial, hospicios, cárceles u otros establecimientos análogos de gestión
pública o privada, respecto de los nacimientos ocurridos en ellos;

b) La autoridad encargada de llevar el registro de los hechos acaecidos a bordo, a los que se
refiere el articulo 27 inciso c), mediante copia certificada de libro de abordo que deberá
presentar al registro civil del primer puerto o aeropuerto argentino de arribo, dentro de los
CINCO (5) días hábiles.

ARTICULO 31. — Están obligados a solicitar la inscripción de nacimiento:

a) El padre y/o la madre;

b) A falta de ellos, los parientes directos de la madre o cónyuge en primer grado ascendente o
colateral;

c) El Ministerio Público de Menores en el caso de recién nacidos que hubieran sido expuestos.

ARTICULO 32. — El hecho del nacimiento se probará:

a) Los nacimientos ocurridos en establecimientos médicos asistenciales de gestión pública o


privada, con certificado médico con las características de los artículos 33 y 34 de la presente
ley, suscripto por el médico, obstétrica o agente sanitario habilitado al efecto que hubiere
atendido el parto;

b) Los nacimientos ocurridos fuera de establecimiento médico asistencial, con atención


médica, del mismo modo que el anterior;

c) Los nacimientos ocurridos fuera de establecimiento médico asistencial, sin atención


médica, con certificado médico emitido por establecimiento médico asistencial público con
determinación de edad presunta y sexo, y en su caso un certificado médico del estado

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puerperal de la madre y los elementos probatorios que la autoridad local determine. Se
requerirá además, la declaración de DOS (2) testigos que acrediten el lugar de nacimiento en
la jurisdicción de que se trate, el estado de gravidez de la madre y haber visto con vida al
recién nacido, los que suscribirán el acta de nacimiento.

ARTICULO 33. — A los efectos de completar la identificación descripta en el artículo


anterior las direcciones generales deben implementar un formulario, prenumerado,
denominado "Certificado Médico de Nacimiento" en el que constará:

a) De la madre: nombre; apellido, tipo y número de documento nacional de identidad, edad,


nacionalidad, domicilio, la impresión dígito pulgar derecha;

b) Del recién nacido: nombre con el que se lo inscribirá, sexo, edad gestacional, peso al nacer
e impresión plantal derecha si el nacimiento ha sido con vida;

c) Tipo de parto: simple, doble o múltiple;

d) Nombre, apellido, firma, sello y matrícula del profesional médico u obstétrica o el agente
sanitario habilitado que atendió el parto;

e) Fecha, hora y lugar del nacimiento y de la confección del formulario;

f) Datos del establecimiento médico asistencial: nombre y domicilio completos;

g) Observaciones.

ARTICULO 34. — Los gobiernos locales proveerán a las direcciones generales del registro
civil los formularios de certificados médicos de nacimientos, prenumerados y que reúnan en
su estructura e impresión los requisitos de seguridad que garanticen su inviolabilidad, para su
remisión a los registros civiles. Las direcciones generales llevarán el control de su utilización.

ARTICULO 35. — Si al momento del parto la madre no presentare documento que acredite
su identidad, deberá hacerlo al dársele el alta médica. En caso de no presentarlo en esa
oportunidad se deberá dejar constancia de ello en el formulario de certificado médico.

ARTICULO 36. — La inscripción deberá contener:

a) El nombre, apellido y sexo del recién nacido;

b) Localidad y provincia, hora, día, mes y año en que haya ocurrido el nacimiento;

c) El nombre y apellido del padre y de la madre o, en el caso de hijos de matrimonios entre


personas del mismo sexo, el nombre y apellido de la madre y su cónyuge, y tipo y número de
los respectivos documentos de identidad. En caso de que carecieren de estos últimos, se dejará
constancia de edad y nacionalidad, circunstancia que deberá acreditarse con la declaración de
DOS (2) testigos de conocimiento, debidamente identificados quienes suscribirán el acta;
(Inciso sustituido por art. 36 de la Ley N° 26.618 B.O. 22/7/2010)

d) Nombre, apellido, documento y domicilio del declarante;

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e) Marginalmente se consignará el número del documento nacional de identidad del inscripto.

ARTICULO 37. — En el supuesto previsto en el artículo 31 inciso c), se registrará la


inscripción del nacimiento por orden judicial consignándose como lugar de nacimiento aquel
en el que hubiera sido encontrado y como fecha la que determine el informe médico forense.

ARTICULO 38. — Si se tratare de un hijo extramatrimonial, no se hará mención del padre a


no ser que éste lo reconociese ante el oficial público.

ARTICULO 39. — Si naciera más de un hijo vivo de un mismo parto, los nacimientos se
registrarán en inscripciones separadas y correlativas, haciéndose constar en cada una de ellas
que de ese parto nacieron otras criaturas.

ARTICULO 40. — Si del certificado médico surgiera que se trata de una defunción fetal se
registrará la inscripción en el libro de defunciones; si del mismo surgiere que ha nacido con
vida, aunque fallezca inmediatamente, se asentarán ambos hechos en los libros de nacimientos
y de defunciones, respectivamente.

CAPITULO VIII

Reconocimientos

ARTICULO 41. — Todo reconocimiento se registrará en un acta, en un libro especial, con


los requisitos prescriptos en el artículo 36, consignándose notas de referencia en la misma y
en el acta de nacimiento. Se podrá inscribir el reconocimiento en el lugar donde el/la
reconociente se encontraren.

ARTICULO 42. — Si el nacimiento no estuviera registrado, el oficial público comunicará el


reconocimiento dentro de los DIEZ (10) días hábiles a la dirección general, a los efectos de la
inscripción de oficio o del artículo 81 si correspondiera.

ARTICULO 43. — Los instrumentos públicos que contengan reconocimientos de hijos, se


remitirán a la dirección general, dentro del término de DIEZ (10) días hábiles para su
inscripción.

ARTICULO 44. — En el supuesto del artículo 286 del Código Civil, el oficial público
deberá comunicar el acta de reconocimiento a los organismos competentes creados por la Ley
26.061.

ARTICULO 45. — No podrán inscribirse reconocimientos sucesivos de una misma persona,


por presuntos progenitores de un mismo sexo.

Cuando en más de un registro civil se han labrado actas de reconocimiento de una misma
persona, por presuntos progenitores de un mismo sexo en los libros de nacimiento donde se
encuentre registrado el menor, se inscribirá solamente el primer reconocimiento, dándose
intervención a la autoridad judicial competente y haciéndose saber a las partes interesadas la
resolución adoptada.

ARTICULO 46. — No podrá otorgarse constancia de los reconocimientos en forma aislada,


salvo pedido de autoridad competente. Se otorgará constancia de reconocimiento

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correlacionada con el acta del nacimiento si fuera solicitada por quien acredite interés
legítimo.

CAPITULO IX

Adopciones

ARTICULO 47. — Las adopciones simples así como también sus anulaciones y
revocaciones se inscribirán por nota de referencia con relación a inscripciones de nacimiento,
transcribiéndose la parte dispositiva de la sentencia, lugar, fecha, juzgado interviniente y
carátula del expediente.

ARTICULO 48. — En los casos de adopciones plenas se procederá a inmovilizar mediante


nota marginal el acta de nacimiento original y a practicar una nueva inscripción de nacimiento
en los libros respectivos con todos los recaudos del artículo 36.

En el asiento original deberá dejarse constancia de la disposición u oficio qué ordena la nueva
inscripción, de acuerdo a la normativa vigente en cada jurisdicción, siendo suscripto el
nacimiento por el o los adoptantes, si fuera esto posible.

ARTICULO 49. — La inscripción a que se refiere el artículo anterior se realizará en el


registro en el que se encuentra la inscripción original del nacimiento. Cumplido, podrá
inscribirse el nuevo asiento en el lugar del domicilio de los adoptantes, agregando al oficio
que la ordene, copia de la inscripción originaria inmovilizada y con transcripción del auto que
ordena la nueva inscripción.

ARTICULO 50. — El testimonio de la sentencia que disponga la adopción, a los fines de


garantizar la identidad y la identificación del menor deberá contener los siguientes recaudos:

a) Nombre y apellido de origen y sexo del adoptado;

b) Lugar, día, hora, mes y año del nacimiento;

c) Nombre, apellido y domicilio del o de los adoptantes y el número de sus respectivos


documentos de identidad;

d) Número de acta o inscripción, folio, libro, lugar y año, donde figure inscripto el nacimiento
del adoptado y el número del documento nacional de identidad;

e) Nombre y apellido que llevará el adoptado;

f) Nombres y apellidos de los padres del adoptado;

g) Indicación sobre si la adopción es plena o simple.

CAPITULO X

Matrimonios

ARTICULO 51. — Se inscribirán en los libros de matrimonios:

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a) Todos lo que se celebren ante la autoridad competente en el territorio de la Nación;

b) Aquellos cuyo registro sea ordenado por juez competente;

c) Las sentencias sobre nulidad, separación personal, divorcio y las reconciliaciones


comunicadas judicialmente. Dichas inscripciones se efectuarán por nota de referencia en el
acta de matrimonio respectiva;

d) Los que se celebren por funcionarios judiciales en el caso del artículo 196, segunda parte
del Código Civil;

e) Los celebrados in extremis que se realicen por capitanes de los buques y aeronaves de
bandera argentina, asentándose ante el oficial público del primer puerto o aeropuerto
argentino de arribo.

ARTICULO 52. — El matrimonió se celebrará en la forma establecida en el Código Civil,


debiendo los contrayentes presentarse provistos de la documentación necesaria ante la
autoridad competente para celebrarlo, con la antelación que fije la reglamentación respectiva.
Si el matrimonio anterior hubiere sido disuelto por divorcio vincular, nulidad o en el caso
previsto por el artículo 213 inciso 2 del Código Civil, deberá acreditarse la habilidad nupcial
con testimonio del acta debidamente referenciada. Si alguno de los contrayentes fuere viudo,
o su cónyuge hubiera sido declarado ausente por presunción de fallecimiento, o por
desaparición forzada, deberá acompañar el testimonio del acta de defunción o de la sentencia
dictada respecto de su anterior cónyuge, así como también acta de matrimonio.

CAPITULO XI

Sección matrimonio a distancia

ARTICULO 53. — Créase un libro o registro de "Recepción de Consentimiento para


Matrimonio a Distancia" en el que se consignarán los consentimientos que se recepcionen de
conformidad con lo establecido en el artículo 173 del Código Civil. Dichos libros contendrán
textos impresos y se regirán por lo dispuesto en los artículos 5º, 6º, 8º y 9º de la presente ley.

ARTICULO 54. — La inscripción a que alude el artículo anterior deberá contener:

a) Lugar y fecha de otorgamiento;

b) Respecto del presentante: nombre, apellido y número de documento nacional de identidad,


si lo tuviere, edad, nacionalidad, domicilio y lugar de nacimiento, profesión, nombres y
apellidos de sus padres; sus nacionalidades, si antes ha sido o no casado, y en caso afirmativo
el nombre y apellido de su anterior cónyuge, el lugar de casamiento y la causa de su
disolución;

c) Respecto de la persona con la que ha de contraer matrimonio, iguales datos a los requeridos
en el inciso b) del presente artículo;

d) El lugar donde se celebrará el matrimonio;

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e) La causa que le impide la concurrencia personal al acto del matrimonio, que deberá
acreditarse fehacientemente dejando constancia;

f) La declaración prestada plena y libre de que quiere tomar por marido o mujer a la persona
indicada en el inciso c);

g) El término de validez; del acta que acredita el consentimiento del ausente es de NOVENTA
(90) días a contar desde la fecha de su otorgamiento.

ARTICULO 55. — Cuando a juicio del oficial público, la persona que pretende otorgar el
consentimiento para contraer el matrimonio a distancia, pudiera estar comprendida dentro de
los impedimentos establecidos en el artículo 166 incisos 5, 8 y 9 del Código Civil, dicho
funcionario se negará a recibir el consentimiento, dando al interesado constancia de la
negativa para recurrir al juez competente.

ARTICULO 56. — Cuando el futuro contrayente no tuviera la edad legal para contraer
matrimonio, deberá presentar el correspondiente testimonio de la dispensa judicial de edad, de
lo que deberá dejarle constancia en el acta aludida en el artículo 54, agregándose a la mima
copia certificada de dicho testimonio y archivándose el original.

ARTICULO 57. — Cuando el futuro contrayente fuese menor de edad deberá cumplir en el
acto por el que presta su consentimiento con lo dispuesto por el inciso 2 del artículo 187 del
Código Civil, salvo que manifestare que lo hará en la oportunidad de la celebración del
matrimonio, de lo que el oficial público dejará constancia en el acta a que se refiere el artículo
54 de la presente ley.

ARTICULO 58. — Cuando se celebrare un matrimonio de acuerdo con lo establecido en el


artículo 174 del Código Civil, el futuro contrayente deberá presentar la documentación que
acredite el consentimiento del ausente a que alude el artículo 173 de la citada norma,
debiendo el oficial público verificar que la presentación sea efectuada en el tiempo legal
previsto por el mismo y cumpla con los requisitos formales y que los contrayentes no se
encuentran afectados por los impedimentos legales para contraer matrimonio, en cuyo caso
deberá elevar a la dirección general respectiva las actuaciones pertinentes a fin de que la
resolución, en caso de ser negativa, habilite al interesado a recurrir al juez competente.

CAPITULO XII

Defunciones

ARTICULO 59. — Se inscribirán en los libros de defunciones:

a) Todas las que ocurran en el territorio de la Nación;

b) Todas aquellas cuyo registro sea ordenado por juez competente;

c) Las sentencias sobre ausencia con presunción de fallecimiento;

d) Las sentencias que declaren la desaparición forzada de personas;

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e) Las que ocurran en buques o aeronaves de bandera argentina, ante el oficial público del
primer puerto o aeropuerto argentino de arribo;

f) Las que ocurran en lugares bajo jurisdicción nacional.

ARTICULO 60. — Dentro de los DOS (2) días hábiles del fallecimiento, deberá hacerse su
inscripción ante el oficial público que corresponda al lugar en que ocurrió la defunción.
Transcurrido este plazo y hasta el plazo máximo de SESENTA (60) días podrá por resolución
o disposición de la dirección general autorizarse su inscripción, cuando existieren motivos
fundados. Vencido dicho plazo la inscripción deberá ser ordenada judicialmente.

ARTICULO 61. — Están obligados a solicitar la inscripción de la defunción:

a) El cónyuge del fallecido, sus descendientes, sus ascendientes, sus parientes y en defecto de
ellos, toda persona capaz que hubiere visto el cadáver o en cuyo domicilio hubiere ocurrido la
defunción;

b) Los administradores de hospitales, cárceles, o de cualquier otro establecimiento público o


privado, respecto de las defunciones ocurridas en ellos;

c) La autoridad encargada de llevar el registro de los hechos acaecidos a bordo a que se refiere
el artículo 59, inciso e), mediante copia de la inscripción que deberá hacerse dentro de los
DOS (2) días hábiles posteriores al arribo al primer puerto o aeropuerto argentino.

ARTICULO 62. — El hecho de la defunción se probará con el certificado de defunción


extendido por el médico que hubiera asistido al fallecido en su última enfermedad y, a falta de
él, por otro médico o agente sanitario habilitado al efecto, que en forma personal hubiere
constatado la defunción y sus causas y el de la obstétrica en el caso del artículo 40.

El certificado de defunción extendido por agente sanitario deberá ser certificado por la
autoridad sanitaria de la jurisdicción respectiva.

ARTICULO 63. — La inscripción deberá contener en lo posible:

a) Nombre, apellido, sexo, nacionalidad, domicilio real, tipo y número de documento de


identidad del fallecido. A falta de la presentación de este documento, se procederá en la forma
prevista en el artículo 46 de la Ley 17.671.;

b) Lugar, día, hora, mes y año en que hubiere ocurrido la defunción y la causa de
fallecimiento;

c) Nombre y apellido de los padres;

d) Lugar y fecha del nacimiento;

e) Nombre y apellido y número de matrícula del profesional que extendió el certificado de


defunción.

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ARTICULO 64. — El certificado médico de defunción deberá ser extendido de puño y letra,
firmado y sellado por el profesional interviniente, con indicación del establecimiento público
o privado donde ocurrió el fallecimiento si correspondiere.

En lo posible deberá contener:

a) El nombre y apellido del fallecido;

b) Lugar y fecha de nacimiento;

c) Sexo;

d) Nacionalidad;

e) Domicilio real;

f) Tipo y número de documento nacional de identidad del fallecido.

Deberá indicarse si estas circunstancias constan por conocimiento propio o de terceros.

Asimismo el profesional certificará la causainmediata, mediata y originaria de la defunción, o


su imposibilidad por desconocimiento, lugar, día, hora, mes y año en que acaeció la
defunción, consignando nombre, apellido y número de matrícula del profesional que lo
suscribe y lugar, fecha y hora de expedición del certificado.

Si el profesional tuviese la imposibilidad de conocer la causa originaria de la defunción


deberá consignar expresamente esta circunstancia en el certificado.

Sí se desconoce la identidad del fallecido, el certificado médico deberá contener el mayor


número de datos conducentes a su identificación.

ARTICULO 65. — El certificado médico debe reunir en su estructura e impresión los


requisitos de seguridad que garanticen su inviolabilidad, debiendo ser provisto por los
gobiernos locales. La dirección general deberá crear y mantener actualizado un registro de
firmas de médicos matriculados o agentes sanitarios habilitados a extender certificados de
fallecimiento.

ARTICULO 66. — Si se ignorase la identidad del fallecido y la autoridad judicial


competente la comprobase posteriormente, lo comunicará a la dirección general para que
efectúe una inscripción complementaria, poniéndose notas de referencia en una y otra.

ARTICULO 67. — La licencia de inhumación o cremación será expedida por el oficial


público del Registro Civil, teniendo a la vista el acta de defunción, salvo orden en contrario
emanada de autoridad competente.

ARTICULO 68. — Para autorizar la sepultura o cremación de un cadáver el encargado del


cementerio o crematorio en su caso, exigirá licencia de inhumación o cremación expedida por
la autoridad del Registro Civil de la localidad donde se produjo el fallecimiento. De igual
forma se procederá cuando se requiere el traslado de cadáveres a otra localidad para
inhumación o cremación.

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ARTICULO 69. — Cuando medien razones de urgencia o imposibilidad práctica para
registrar un fallecimiento, se extenderá la licencia correspondiente siempre que se haya
acreditado la defunción con el certificado médico. La inscripción se registrará dentro de los
DOS (2) días hábiles subsiguientes al otorgamiento de la licencia.

ARTICULO 70. — Cuando el fallecimiento hubiere ocurrido por causa traumática deberá
tomar intervención la autoridad judicial competente, la que dispondrá el destino transitorio o
final de los restos, debiendo comunicar esta circunstancia mediante oficio con transcripción
del auto que lo disponga, al Registro Civil para la posterior expedición de la licencia que
corresponda.

ARTICULO 71. — Si del certificado médico o de otras circunstancias surgieran sospechas


de que la defunción se hubiera producido como consecuencia de un hecho ilícito, el oficial
público deberá dar avisó a la autoridad judicial o policial y no expedirá la licencia respectiva,
hasta que la autoridad judicial competente lo disponga.

ARTICULO 72. — Cuando el fallecimiento sea consecuencia de enfermedad que interese al


estado sanitario, el oficial público comunicará inmediatamente esta circunstancia a la
autoridad competente debiendo otorgarse la licencia de inhumación.

CAPITULO XIII

Documento de extraña jurisdicción

ARTICULO 73. — La extraña jurisdicción es la que excede el ámbito territorial de la


dirección general ante la cual se pretende inscribir el documento.

ARTICULO 74. — Las inscripciones de documentos de extraña jurisdicción se asentarán en


libros especiales que a tal efecto habilite la dirección general, consignando todos los datos que
ellos contengan. No se registrará ningún documento que no se hallare debidamente legalizado
por autoridad competente.

ARTICULO 75. — Las inscripciones asentadas en los libros de extraña jurisdicción, no


podrán ser modificadas sin que previamente lo sean en su jurisdicción de origen.

ARTICULO 76. — Si el documento a inscribirse estuviera redactado en idioma extranjero,


deberá ser acompañado de su correspondiente traducción al idioma nacional, lo que deberá ser
hecho por traductor público debidamente matriculado.

ARTICULO 77. — Podrán registrarse los certificados de matrimonios y sus sentencias


disolutorias realizadas en otros países, siempre que se ajusten a las disposiciones legales en
vigor, tanto en lo que respecta a sus formalidades extrínsecas como a su validez intrínseca.
Este registro deberá ser ordenado por juez competente, previa vista a la dirección general.

CAPITULO XIV

Resoluciones Judiciales

ARTICULO 78. — Todas las resoluciones judiciales que den origen, alteren o modifiquen el
estado civil o la capacidad de las personas, deberán ser remitidas al Registro de origen de la

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inscripción para su registro. En todos los casos, los jueces, antes de dictar sentencia, deberán
correr vista a la dirección general que corresponda. Los registros civiles no tomarán razón de
las resoluciones judiciales que sólo declaren identidad de persona sin pronunciarse sobre el
verdadero nombre y/o apellido de la misma.

ARTICULO 79. — Cuando éstas se refieran a inscripciones ya registradas, los oficios o


testimonios deberán contener la parte dispositiva de la resolución, especificando nombres
completos, oficina, libro, año, folio y acta de la inscripción a la que se remiten. Se dispondrá
se tome nota de la misma, consignando la parte pertinente de la resolución judicial, fecha,
autos, juzgado y secretaría en que éstos hubieren tramitado.

ARTICULO 80. — Cuando la resolución judicial se refiera a hechos o actos atinentes al


estado civil de las personas, que no se hallen inscriptos, se registrará su parte dispositiva en
forma de inscripción, con todos los requisitos que las mismas deban contener, consignándose
fecha, autos, juzgado y secretaría en que éstos hubieren tramitado.

ARTICULO 81. — A los efectos de la inscripción del nacimiento fuera de término y de la


confección del acta respectiva, el juez deberá comunicar mediante oficio al registro
correspondiente, con transcripción del auto que ordene la medida los datos establecidos en el
artículo 35 de la presente, en cuanto sea posible.

ARTICULO 82. — La sentencia que declare ausencia con presunción de fallecimiento se


inscribirá en los libros de defunciones en la forma establecida en el artículo 63. Las que
declaren la aparición del ausente, se anotan como nota de referencia de aquéllas.

CAPITULO XV

Calificación registral

ARTICULO 83. — La dirección general examinará la legalidad de las formas extrínsecas de


los documentos cuya inscripción se solicite u ordene, cualquiera sea su origen, ateniéndose a
lo que resultare de ellos y de los asientos respectivos, rechazando los que adolecieren de
vicios que pudieran determinar la sanción de nulidad absoluta y manifiesta o formulando las
observaciones que la documentación mereciere, fijándose un plazo para su subsanación, en el
lugar de origen.

CAPITULO XVI

Modificación de las inscripciones

ARTICULO 84. — Las inscripciones sólo podrán ser modificadas por orden judicial, salvo
las excepciones contempladas en la presente ley. En todos los casos, antes de dictar
resolución, los jueces deberán dar vista a la dirección general que corresponda. En las
actuaciones respectivas será juez competente el que determine la jurisdicción local del
domicilio del peticionante o el del lugar donde se encuentre la inscripción original. El
procedimiento será sumario con intervención del Ministerio Público.

ARTICULO 85. — La dirección general cuando compruebe la existencia de omisiones o


errores materiales en las inscripciones de sus libros, que surjan evidentes del propio texto o de
su cotejo con otros instrumentos públicos, podrá, de oficio o a petición de parte interesada,

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ordenar la modificación de dichas inscripciones previo dictamen letrado y mediante
resolución o disposición fundada.

ARTICULO 86. — En todos los Casos en que sea necesaria la intervención judicial para
registrar inscripciones o para modificar las existentes en los libros del registro, la dirección
general queda facultada para promover las acciones correspondientes.

ARTICULO 87. — Cuando el director general disponga la iniciación de las actuaciones


judiciales para anular una inscripción, ordenará que de la misma no se expida copia en lo
sucesivo y hasta la resolución definitiva, salvo por orden judicial, debiendo colocarse en la
inscripción de que se trate una nota de referencia.

CAPITULO XVII

Inscripciones de las incapacidades

ARTICULO 88. — Se inscribirá en un libro especial que se llevará en la dirección general


todo hecho o acto jurídico que modifique la capacidad de las personas.

ARTICULO 89. — Sin perjuicio, de lo dispuesto por leyes de fondo de la Nación, los actos
mencionados en este capítulo no producirán efectos contra terceros sino desde la fecha de
inscripción en el registro.

CAPITULO XVIII

Inscripción de emancipaciones por habilitación de edad.

ARTICULO 90. — Los instrumentos públicos y oficios judiciales que se refieran a la


emancipación por habilitación de edad se inscribirán en un libro especial que al efecto llevará
la dirección general.

CAPITULO XIX

Sanciones - Responsabilidades

ARTICULO 91. — Toda persona que sin cometer delito contravenga la presente ley
haciendo lo que ella prohíbe, omitiendo lo que ordena o impidiendo a otro el cumplimiento de
sus preceptos, será reprimida con multa cuyo monto, autoridad de aplicación y procedimiento,
fije la reglamentación local.

ARTICULO 92. — Los oficiales públicos son civilmente responsables de los daños y
perjuicios ocasionados a terceros por incumplimiento de las disposiciones de la presente ley,
sin perjuicio de la responsabilidad penal o disciplinaria que correspondiere.

CAPITULO XX

Organismo coordinador

ARTICULO 93. — Créase el Consejo Federal de Registros del Estado Civil y Capacidad de
las Personas de la República Argentina, el que estará integrado por los directores generales de

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todas las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por un representante del
Registro Nacional de las Personas.

Tendrá por finalidad:

a) Vincular la relación funcional de todos los registros civiles del país;

b) Propender al intercambio de experiencias entre todas las direcciones generales;

c) Establecer y unificar criterios sobre la interpretación e implementación de la legislación


vigente en materia registral;

d) Actuar de nexo en las relaciones ante el Registro Nacional de las Personas y los
organismos nacionales e internacionales que tengan vinculación por su actividad;

e) Propender a la creación de la carrera de registrador civil

Los mecanismos de organización, funcionamiento, administración y designación de


autoridades, entre otros, serán determinados por la mayoría de sus miembros en asamblea
general.

ARTICULO 94. — Los gastos derivados del funcionamiento del Consejo Federal de
Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas de la República Argentina serán
financiados por el Registro Nacional de las Personas.

ARTICULO 95. — Derógase el Decreto Ley 8204/63.

ARTICULO 96. — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS


AIRES, A LOS DIEZ DIAS DEL MES DE SEPTIEMBRE DEL AÑO DOS MIL OCHO.

— REGISTRADA BAJO EL Nº 26.413 —

JULIO C. C. COBOS. — EDUARDO A. FELLNER. — Enrique Hidalgo. — Juan H.


Estrada.

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UNIDAD 7 – DERECHO PRIVADO I – TURNO TARDE - AÑO 2022

-UNIDAD 7-
1. PERSONA JURIDICA:
Definición:
El C.C. define las personas jurídicas en el Título II. Capítulo 1. Parte general Sección 1ª y
con el art. 141 comienza la regulación de las mismas en el código.
ARTÍCULO 141. Definición Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el
ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el
cumplimiento de su objeto y los fines de su creación.
El CCyC ha terminado con la confusión que generaba el CC en cuanto a las diferentes
denominaciones que utilizaba: “personas jurídicas” y “personas de existencia ideal”. Así, la
terminología se ha unificado desde que —excluidas las personas humanas— solo existen las
personas jurídicas. La existencia concomitante de individuos humanos dotados de personalidad,
que con su actividad contribuyen a realizar actos que el orden jurídico imputa al grupo, presenta la
delicada cuestión de distinguir la personalidad del grupo, de la personalidad de los individuos
humanos que lo conforman. En el artículo que analizamos, la persona jurídica es definida como un
ente al cual el ordenamiento jurídico le otorga aptitud para adquirir derechos y contraer
obligaciones “para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación”. De este modo, el
CCyC reglamenta la garantía constitucional de asociarse con fines útiles (arts. 14 y 75, inc. 22,
CN; art. 16 CADH; art. 22 PIDCYP), aclarando que el reconocimiento de la persona jurídica como
ente con capacidad de derecho (según terminología del art. 22 CCyC) es para “el cumplimiento de
su objeto y los fines de su creación”.
Se ha señalado que dicha persona, consiste en un recurso instrumental de técnica jurídica
que refleja una realidad y necesidad social, que a su vez se constituye sobre una organización
humana que persigue una finalidad autónoma que le es común y que en el caso de las personas
jurídicas privadas implica o presupone una declaración negocial común, que amparada por la
ley, genera una división entre el patrimonio de la persona jurídica y de quiénes lo integran o
crean, generando un centro de imputación de normas autónomo y diferenciado de los
componentes individuales.
NATURALEZA JURIDICA (Esquema). Construcción del legislador o implican el
reconocimiento de una realidad biológica, social o natural?
Teorías:
1) Ficción/ Savigny: No existen. solo para el cumplimiento de un fin jurídico. Capacidad
artificial otorgada por el ordenamiento jurídico. Nacimiento y disolución requieren de un acto
estatal. Como no tienen voluntad propia, actúan a través de sus representantes que tienen
mandato para la realización de actos lícitos. No podrían cometer un delito.
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2) Realistas: Realidad que el derecho se limita a reconocer. Dentro de ésta se enrolan: a)


Teoría del órgano: Concibe a las personas jurídicas como un organismo, ente real y concreto. b)
Teoría de la institución: Idea de fuerza que al congregar voluntades, genera una institución.
3) Negatorias: Niegan la personalidad. Atrás de la persona jurídica hay seres humanos. Son
organizaciones patrimoniales especiales, a las cuales el legislador por analogía trata como
personas. Para Planiol - patrimonio colectivo con una regulación distinta que no reconoce el
derecho a provocar una división. Los derechos del ente pertenecen a sus miembros quienes son
los verdaderos sujetos de derecho frente a terceros.
4) Jurídicas/ kelsen: Centro de imputación de derecho y de deberes. concepto jurídico
técnico. La persona jurídica ejerce sus derechos, interviene en las relaciones jurídicas por
intermedio de individuos que integran sus órganos, pero esto no parte de comparar a la persona
ideal con un cuerpo humano, sino de recurrir a un recurso técnico por el cual en algunos casos
será el ente el único responsable y en otros la responsabilidad será compartida con sus
integrantes.
COMIENZO DE LA EXISTENCIA:
El CCYC ha adoptado, como pauta general, el sistema de libre constitución, el art. 142
establece que “la existencia de la persona jurídica privada comienza desde su Constitución. Las
personas jurídicas no necesitan autorización legal para funcionar, excepto disposición legal en
contrario. En los casos en que se requiere autorización estatal, no pueden funcionar antes de
obtenerla”.
El CCyC C.N. adopta como principio general aquel según el cual la personalidad jurídica
nace con el acuerdo de voluntades. Establece, de este modo, el principio de la libre constitución
de las personas jurídicas: nacen desde el acto de su constitución y fruto de la libre voluntad de las
partes, sin otro recaudo, excepto que la ley exija un requisito adicional.
El reconocimiento estatal y el registro —en su caso— son elementos formales necesarios
para la personificación de una entidad, aunque el carácter decisivo es la voluntad privada. La
intervención estatal es un reconocimiento meramente complementario y en función de policía de la
entidad creada por los particulares. Ello no obsta a que, cuando expresamente se requiere
autorización estatal, la personalidad quede condicionada a ese acto de la administración pública.
Nuestro sistema legal, contiene diferentes regulaciones según el tipo de persona jurídica,
aunque la pauta general es el sistema de libre constitución:
1. Sistema de concesión o autorización estatal: El poder de policía del Estado constituye un
acto mixto de autorización de la personería y aprobación de los estatutos de la entidad. Es el caso
de las asociaciones y fundaciones (art. 169 y 193 CCyC).
2. Sistema de disposiciones normativas o sistema de registro: Es un sistema intermedio en
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el cual no se llega a la plena libertad en materia de constitución de las personas jurídicas privadas,
sino que se la reglamenta en base al cumplimiento de recaudos legales por parte de los
fundadores. Es el supuesto actual de las sociedades, Ley 19.550 (Ley General de Sociedades),
según el cual los socios fundadores pueden elegir entre varios tipos sociales preestablecidos
legalmente, cada uno de los cuales tiene requisitos esenciales tipificantes que lo caracterizan
como tal, debiendo inscribirse además en el registro público correspondiente.
3. Sistema de constitución libre: Sin perjuicio de observar ciertas formas legales, la libertad
en materia de constitución de personas jurídicas es mayor. Es lo que ocurre con las simples
asociaciones (art. 187 CCyC).
PERSONALIDAD DIFERENCIADA:
La Constitución de una persona jurídica tiene como finalidad crear un nuevo sujeto de
derecho con distinto patrimonio y responsabilidad. Existe una separación entre la personalidad del
ente y las personas que lo componen.
Artículo 143: Personalidad diferenciada La persona jurídica tiene una personalidad distinta
de la de sus miembros. Los miembros no responden por las obligaciones de la persona jurídica,
excepto en los supuestos que expresamente se prevén en este Título y lo que disponga la ley
especial.
Se le reconoce un estatus jurídico distinto del de sus miembros. Por lo tanto, la persona
jurídica tiene una personalidad distinta de la de sus socios o asociados, y los miembros no
responden por las obligaciones de la persona jurídica, excepto en los supuestos que
expresamente prevé la ley (socios de una sociedad colectiva; art. 125 de la Ley General de
Sociedades, 19.550). De este modo, se le reconoce a la entidad una zona de libertad
jurídicamente relevante en la que no se produzcan interferencias arbitrarias del Estado. Claro que
dicho reconocimiento puede ir desde el otorgamiento formal de la personalidad jurídica mediante
autorización y aprobación del Estado, hasta la simple consideración de la entidad como sujeto de
derecho sin necesidad de autorización estatal expresa.
Como venimos viendo se crea un sujeto de derecho enteramente distinto de sus fundadores,
miembros y administradores, que es titular de un patrimonio. Los terceros que contraten con la
persona jurídica no contratan con sus integrantes, sino con el ente creado por éstos. Tenemos así
patrimonios diversos, por un lado el de la persona jurídica y por otro el de sus miembros.
En cuanto a la responsabilidad, cada persona responde por sus deudas y los acreedores
solo pueden atacar los bienes de la persona jurídica. Aunque pueden existir personas jurídicas y
sus miembros resultar también responsables en forma solidaria, como son las sociedades
colectivas. (Última parte del art.).
INOPONIBILIDAD DE LA PERSONA JURIDICA:
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El reconocimiento de la persona jurídica diferenciada se hace en la medida que ella sea


usada con fines lícitos, y mientras la misma no sea usada para perjudicar los derechos de terceros
o para violar la ley. En estos casos, el ordenamiento jurídico reacciona desconociendo la
personalidad jurídica diferenciada e imputa a las personas físicas que hicieron posible tal
situación, la actuación de aquella.
Art. 144 CCyC: Inoponibilidad de la personalidad jurídica La actuación que esté destinada a
la consecución de fines ajenos a la persona jurídica, constituya un recurso para violar la ley, el
orden público o la buena fe o para frustrar derechos de cualquier persona, se imputa a quienes a
título de socios, asociados, miembros o controlantes directos o indirectos, la hicieron posible
quienes responderán solidaria e ilimitadamente por los perjuicios causados. Lo dispuesto se aplica
sin afectar los derechos de los terceros de buena fe y sin perjuicio de las responsabilidades
personales de que puedan ser pasibles los participantes en los hechos por los perjuicios
causados.
En la actualidad, este instituto se halla expresamente contemplado en la Ley General de
Sociedades 19.550 (art. 54, párr. 3) bajo el rótulo “inoponibilidad de la personalidad jurídica”. Se
trata de la desestimación, prescindencia o inoponibilidad de la personalidad jurídica, como instituto
de excepción al criterio de separación o diferenciación entre la entidad y sus miembros. La nueva
normativa consagra, así, el principio de relatividad de la persona jurídica cuando es usada con
fines contra legem o para perjudicar a terceros.
En efecto, el principio de separación de la personalidad no es absoluto. Cuando la persona
jurídica es usada para obtener finalidades distintas de aquella para la cual ha sido creada, y ello
provoca perjuicio a un tercero, resulta lícito indagar qué hay detrás del ente creado e imputar la
responsabilidad directamente a sus integrantes (socios, asociados, miembros o controlantes
directos o indirectos): a) si se trata de una persona jurídica constituida con causa ilícita o
simulada; b) si la persona jurídica es un mero recurso para violar la ley, esto es, si con su
actuación se transgrede la norma jurídica; c) si a través de la persona jurídica se evita o elude
fraudulentamente la aplicación de la norma imperativa correspondiente. Esta tesis ha sido
ampliamente desarrollada en el ámbito societario y laboral (art. 54 de la ley 19.550), con
abundante doctrina y jurisprudencia.
La novedad del CCyC es que hace extensiva esta teoría a cualquier persona jurídica
privada, ya que el abuso en su constitución y la desvirtuación de su finalidad —tanto genética
como en la posterior dinámica funcional— constituyen manifestaciones de una utilización desviada
del recurso de la “personalidad”, que son susceptibles de producirse en cualquier clase de
persona jurídica, lo cual fundamenta la previsión del instituto en un sistema general.
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2. CLASIFICACION:
El CCyC abandona la denominación de personas de “carácter” público y de “carácter”
privado que contenía el código anterior, y clasifica directamente a las personas en públicas y
privadas.
El estado en sus diversas formas (nacional, provincial, municipalidades etc.) interviene en
relaciones jurídicas del Derecho Privado, por lo que el código enuncia los entes públicos, como
posibles sujetos de las relaciones.
CLASES:
PERSONAS JURIDICAS PUBLICAS:
Las personas jurídicas públicas son reguladas por las normas del derecho público que las
crean, conforme lo dispone el art. 147.
ARTÍCULO 146. Personas jurídicas públicas Son personas jurídicas públicas: a) el Estado
nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los municipios, las entidades
autárquicas y las demás organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento
jurídico atribuya ese carácter; b) los Estados extranjeros, las organizaciones a las que el derecho
internacional público reconozca personalidad jurídica y toda otra persona jurídica constituida en el
extranjero cuyo carácter público resulte de su derecho aplicable; c) la Iglesia Católica.
a) El Estado nacional, provincial, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios
Conforme al sistema federal, el CCyC reconoce personalidad jurídica al Estado nacional, a los
Estados provinciales, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a los Estados municipales. La
personería jurídica del Estado nacional surge de los arts. 1°, 9°, 10, 14 a 18, 20, 21, 23, 31, 44,
87, 99, 108 y 128 CN, normativas que suponen su capacidad para las relaciones jurídicas, tanto
en el derecho interno como en el internacional. La personalidad jurídica de las provincias se infiere
del mismo ordenamiento (arts. 6°, 31, 121 a 127 CN). Por su parte, el municipio es un organismo
político de raíz constitucional cuya creación la Carta Magna impone a las provincias (art. 5° CN).
Lo propio ocurre con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (art. 129 CN). En síntesis, el
ordenamiento jurídico otorga al Estado una personalidad jurídica suficiente para obligarse y para
adquirir derechos, tanto en sus relaciones con los individuos físicos como respecto de otras
personas jurídicas.
b) Entidades autárquicas Las entidades autárquicas son núcleos desprendidos de la
organización administrativa del Estado a las que éste encomienda funciones públicas específicas
para lo cual las dota de un patrimonio propio y de las atribuciones necesarias para su
administración. Como toda persona jurídica, las entidades autárquicas tienen los atributos de la
personalidad, es decir, nombre, domicilio, capacidad y patrimonio. Son ejemplos de entidades
autárquicas el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ejerce la superintendencia de
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las entidades financieras y fija las políticas monetarias; y las universidades nacionales.
c) Las demás organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento jurídico
atribuya tal carácter. Otras personas jurídicas públicas no estatales (art. 146, inc. a, última parte,
CCyC). El ente público no estatal, nos referimos a las personas que, aunque ejercen algún tipo de
función pública, están integradas por particulares y, en su constitución, el Estado puede o no
haber tenido injerencia decisiva. Estas personas desempeñan funciones que, directa o
indirectamente, se vinculan con los fines del Estado, y este carácter “público” las distingue de las
entidades que se rigen exclusivamente por el derecho privado. No están enumeradas en el CC,
pero su existencia está fuera de toda duda. En esta categoría se encuentran, entre otros: a) los
colegios profesionales, que tienen potestades de gobierno de las respectivas matrículas de los
profesionales; b) los sindicatos, que tienen facultades para establecer convenciones colectivas de
trabajo y aportes obligatorios para los trabajadores afiliados; y c) las obras sociales del Estado
nacional, empresas y sociedades del Estado, entre otras.
d) Los estados extranjeros, se les reconoce personalidad para actuar en el marco del
Derecho Privado a los Estados extranjeros reconocidos por nuestro país, a sus provincias y
municipios.
e) Respecto a otras personas públicas extranjeras, el fenómeno de globalización,
regionalización económica e internacionalización de las relaciones entre Estados y de tutela de
derechos personalísimos, como así la proliferación de entidades internacionales, surgidas
singularmente luego del nacimiento de las Naciones Unidas al finalizar la Segunda Guerra
Mundial, requería de una alusión a ellas que no existía en la codificación previa. En tal sentido
entonces es el derecho internacional público, quien determinará la personería de estas entidades,
a las que de modo genérico alude el código civil y comercial.
f) La Iglesia Católica En opinión de algunos autores, la Iglesia Católica es un ente público no
estatal de jerarquía constitucional. Esta doctrina tiene apoyo en el art. 2° CN según el cual “el
gobierno federal sostiene el culto católico, apostólico y romano”. La personalidad jurídica pública
reconocida a la Iglesia Católica —cuya justificación se encuentra en razones históricas y con base
en el derecho canónico— se extiende a cada una de sus extensiones territoriales (diócesis y
parroquias). En cambio, las corporaciones religiosas tienen carácter privado (art. 148 CCyC),
pudiéndose organizar como personas jurídicas privadas (art. 33, segunda parte, CC, o art. 168
CCyC) o como simples sujetos de derecho (art. 46 CC o art. 187 CCyC).
LEY APLICABLE:
ARTÍCULO 147. Ley aplicable Las personas jurídicas públicas se rigen en cuanto a su
reconocimiento, comienzo, capacidad, funcionamiento, organización y fin de su existencia, por las
leyes y ordenamientos de su constitución.
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Tratándose de personas jurídicas públicas, la regulación en sí es propia del derecho público


nacional e internacional, según los casos.

3- PERSONA JURIDICA PRIVADA


Son personas jurídicas privadas las enumeradas en el artículo 148 del Código Civil y
Comercial, que a continuación se transcribe:
ARTICULO 148. Personas jurídicas privadas. Son personas jurídicas privadas: a) las
sociedades; b) las asociaciones civiles; c) las simples asociaciones; d) las fundaciones; e) las
iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas; f) las mutuales; g) las cooperativas; h)
el consorcio de propiedad horizontal; i) toda otra contemplada en disposiciones de este Código o
en otras leyes y cuyo carácter de tal se establece o resulta de su finalidad y normas de
funcionamiento.
El C.C.y C. ha ampliado la enumeración de las personas jurídicas privadas en
relación a la clasificación que hacía el anterior art.33 segunda parte del código derogado. Se
incorporan con la reforma las mutuales, las cooperativas, el consorcio de propiedad horizontal, las
confesiones y comunidades religiosas y una categoría residual en la que ingresa toda otra
persona jurídica contemplada en el código o en las leyes especiales a la cual se le reconozca el
carácter por su finalidad y por las normas que rigen su funcionamiento.
Así en este artículo se enumeran, de manera no taxativa, las personas jurídicas privadas,
confiriéndole personalidad jurídica a entes, que eran objeto de discusión doctrinaria y
jurisprudencial, como es el caso del consorcio de propiedad horizontal.
Se encuentran reguladas:
a) Las sociedades: Hasta la entrada en vigencia del CCyC se reconocía la existencia de
sociedades civiles y comerciales. Pero por efecto de la unificación del CCyC desaparecen de la
legislación las sociedades civiles y la Ley de Sociedades Comerciales, pasó a denominarse “Ley
General de Sociedades”.
b) Las asociaciones civiles: Las asociaciones no solo están mencionadas como personas
jurídicas privadas, sino que son reguladas de manera detallada en el código en los arts. 168 a
186.
c) Las simples asociaciones: Estas no eran mencionadas en el código derogado como
personas jurídicas, pero hoy no cabe dudas que forman parte de la categoría y se encuentran
reguladas en los arts. 187 a192.
d) Las fundaciones: La ley de fundaciones 19.836 fue derogada por la ley 26.994 que el
CCyC, pero sus normas fueron incorporadas, con pequeñas modificaciones, en los arts. 193 a
224.
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e) Las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas: La CN garantiza a todos


los habitantes de la Nación el derecho a profesar libremente su culto (art. 14 y 20 CN). Hasta la
sanción del nuevo código, las iglesias o comunidades religiosas de distintos credos al culto
católico apostólico romano, se constituían generalmente como asociaciones civiles como simples
asociaciones o fundaciones. El CCyC ha reconocido la importancia que estas entidades tienen en
la vida social, les ha otorgado la categoría de personas jurídicas de carácter privado.
f) Las mutuales: son asociaciones mutuales las constituidas libremente sin fines de lucro por
personas inspiradas en la solidaridad, con el objeto de brindarse ayuda recíproca frente a riesgos
eventuales o de concurrir a su bienestar material y espiritual, mediante una contribución periódica.
Son verdaderas asociaciones, de un tipo particular que, dadas sus finalidades particulares, son
regidas por una normativa especial integrada originariamente por la ley 20321 y por la ley 19331
que crea una especial autoridad de aplicación con alcance nacional como el Instituto Nacional de
Acción Mutual.
g) Las cooperativas: Estas son definidas por la ley 20.321 como entidades fundadas en el
esfuerzo propio y la ayuda mutua para garantizar y prestar servicios, que reúnen diversos
caracteres. Son entidades sin fines de lucro y un instrumento de la denominada economía
cooperativa, en estas entidades no hay reparto de utilidades a los socios sino retorno de
excedentes y cada socio tiene un voto al momento de adoptar decisiones asamblearias. Su
organización difiere de las sociedades, por ello la doctrina especializada en la materia ve en las
cooperativas a verdaderas asociaciones de un tipo especial.
h) Los consorcios de propiedad horizontal: El CCyC ha terminado con la discusión
doctrinaria acerca de si el consorcio es o no una persona jurídica, resuelve que lo es, con todos
los derechos y deberes que le otorga el carácter de tal. El art 2037, define el derecho real de
Propiedad Horizontal como el derecho real que se ejerce sobre un inmueble propio que otorga a
su titular facultades de uso, goce y disposición material y jurídica que se ejercen sobre partes
privativas y sobre partes comunes de un edificio, de conformidad con lo que establece este título y
el respectivo reglamento de Propiedad Horizontal. Las diversas partes del inmueble, así como las
facultades que sobre ellas se tienen son independientes y conforman un todo no escindible.
El art. 2044 dispone: el conjunto de propietarios de las unidades funcionales constituye la
persona jurídica consorcio. Tiene su domicilio en el inmueble. Sus órganos son la asamblea, el
Consejo de propietarios y el administrador.
Criterio residual: Luego de la extensa lista de personas jurídicas privadas que detallamos, el
CCyC con el afán de no agotarla establece que quedan incluidas como tales toda otra
contemplada por este código y por la ley.
Los fundamentos exponen que: resulta prudente aventar una inteligencia extensiva de
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cuáles pueden ser las personas jurídicas privadas, estimando por el contrario que la legislación
especial en vigor provee una suficiente variedad de figuras y constituye, por lo tanto, una
razonable reglamentación de la garantía constitucional de asociarse con fines útiles. De ahí la
preferencia por una enumeración de las personas jurídicas, basada en la legislación especial pero
que debe dejarse abierta, ya que la personalidad jurídica es conferida por el legislador como un
recurso técnico según variables circunstancias de convivencia y necesidad que inspiran la política
legislativa y, por consiguiente, otras normas legales pueden crear figuras que amplíen el catálogo
de las existentes.
Participación del Estado
La participación del Estado en personas jurídicas privadas no modifica el carácter de éstas.
Sin embargo, la ley o el estatuto pueden prever derechos y obligaciones diferenciados,
considerando el interés público comprometido en dicha participación (art.149).
De acuerdo al artículo en análisis, no cambia el carácter privado de una persona jurídica
(aquellas enumeradas en el art. 148 CCyC) el hecho de que el Estado tenga algún tipo de
participación. Puede ocurrir que el Estado tome participación activa en empresas en cuyo
desarrollo existe primordialmente un interés público. Es el caso, por ejemplo, de EDEMSA
-Empresa Distribuidora de Energía Mendoza SA-. En dicha sociedad anónima son socios
personas jurídicas privadas y, además, el Estado provincial. Con la solución legal propuesta por el
CCyC queda claro entonces que el régimen jurídico aplicable a la entidad será de derecho privado
(conforme a la normativa pertinente) y no de derecho público.
Sin perjuicio de ello, ponderando el “interés público” comprometido en la participación estatal
se le puede conferir —vía legal o estatutaria— derechos al propio Estado o, incluso, obligaciones
diferenciadas.
Leyes aplicables a las personas jurídicas privadas.
Las personas jurídicas privadas que se constituyen en la República, cfr. art. 150, se rigen:
a) por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto, de este Código;
b) por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y de los reglamentos,
prevaleciendo las primeras en caso de divergencia;
c) por las normas supletorias de leyes especiales, o en su defecto, por las de este Título.
Las personas jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero se rigen por lo dispuesto
en la Ley General de Sociedades.
Se establece un orden de prelación, en la aplicación de principios y normativas, a las
personas jurídicas privadas nacionales. Esto viene requerido en virtud de la existencia de diversos
ordenamientos especiales y de la fuerza jurígena de la voluntad de sus miembros en la creación y
funcionamiento de las personas jurídicas.
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Como las personas jurídicas privadas son de diversa especie, en primer término, serán de
aplicación las normas imperativas del estatuto particular que la regule (por ejemplo, la Ley General
de Sociedades, ley 19.550) o, en su defecto, las imperativas del propio CCyC.
En segundo lugar, y en mérito a la libertad constitucional de asociación, la persona jurídica
se regirá por las propias normas fundacionales, esto es, por el acto constitutivo. Asimismo, y con
el mismo rango de prelación, será de aplicación el estatuto como verdadero acto voluntario el que,
una vez autorizado estatalmente, se erige en norma jurídica fundamental que gobierna la entidad
y bajo la cual están sometidos los miembros de la misma.
Por último, serán de aplicación las leyes supletorias previstas en los estatutos especiales o
en el propio CCyC.
En cuanto a las personas jurídicas constituidas en el extranjero, el CCyC remite a la ley
19.550. Por lo tanto, en estos casos, habrá que echar mano a los arts. 118 al 124 del cuerpo
normativo precitado, que contienen verdaderas normas de derecho internacional privado. Sección
3ª. Persona jurídica privada.
3.1 ATRIBUTOS Y EFECTOS DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA.
En el presente apartado se desarrollará la regulación que el Código Civil y Comercial en
relación con los atributos de la persona jurídica privada NOMBRE, DOMICILIO Y PATRIMONIO.
3.1.a NOMBRE:
ARTICULO 151.- Nombre. La persona jurídica debe tener un nombre que la identifique como
tal, con el aditamento indicativo de la forma jurídica adoptada. La persona jurídica en liquidación
debe aclarar esta circunstancia en la utilización de su nombre.
El nombre debe satisfacer recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, tanto
respecto de otros nombres, como de marcas, nombres de fantasía u otras formas de referencia a
bienes o servicios, se relacionen o no con el objeto de la persona jurídica.
No puede contener términos o expresiones contrarios a la ley, el orden público o las buenas
costumbres ni inducir a error sobre la clase u objeto de la persona jurídica. La inclusión en el
nombre de la persona jurídica del nombre de personas humanas requiere la conformidad de éstas,
que se presume si son miembros. Sus herederos pueden oponerse a la continuación del uso, si
acreditan perjuicios materiales o morales.
Como consecuencia de la distinta personalidad de la entidad y sus miembros, surge la
necesidad de su identificación bajo una denominación propia. Es por eso que se le reconoce a la
persona jurídica un nombre, como atributo inherente a ella que la individualiza y distingue de los
socios.
A continuación, se apuntarán algunas cuestiones que surgen del artículo transcripto:
Toda persona jurídica privada debe tener un NOMBRE
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Ello constituye un DERECHO y DEBER impuesto por motivos de interés general.


Al nombre se le debe adicionar la forma jurídica adoptada (Fundación, Asociación civil, S.A,
S.R.L, etc.).
En principio rige la LIBRE ELECCION DEL NOMBRE. Puede ser un nombre de fantasía, de
una persona física, una expresión en lengua extranjera.
Del segundo párrafo del artículo 151 del CCyC, surgen requisitos: estos son VERACIDAD,
NOVEDAD y APTITUD DISTINTIVA. La finalidad está encaminada a evitar homonimias o la
presencia de datos falsos o distorsionados que pueden llevar a confusión a los consumidores,
causar perjuicio a los competidores, etc.
Veracidad: implica que el nombre no debe tener enunciaciones o indicaciones capaces de
engañar al público.
Novedad: implica que el nombre no debe repetir expresiones o denominaciones ya empleadas por
otra persona jurídica de la misma rama en el ámbito donde aquél alcanza sus actividades
sociales, mercantiles, etc.
Aptitud distintiva: se refiere a la aptitud distintiva del nombre respecto de otros nombres, como de
marcas, nombres de fantasía u otras formas de referencia a bienes o servicios, se relacionen o no
con el objeto de la persona jurídica.
En cuanto a las limitaciones: No puede contener términos o expresiones contrarios a la ley,
el orden público o las buenas costumbres ni inducir a error sobre la clase u objeto de la persona
jurídica.
En caso de optarse por el nombre de una persona física para denominar a la persona
jurídica, se requiere la conformidad de la persona física. La conformidad se presume si la persona
física es miembro de la persona jurídica.
Mutabilidad: El nombre de las personas jurídicas es, en principio, mutable. PERO se deben
tomas precauciones de publicidad para informar adecuadamente a terceros cuando una entidad
cambia su denominación.
3.1.b. DOMICILIO Y SEDE SOCIAL
ARTICULO 152.- Domicilio y sede social. El domicilio de la persona jurídica es el fijado en
sus estatutos o en la autorización que se le dio para funcionar. La persona jurídica que posee
muchos establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos sólo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas. El cambio de domicilio
requiere modificación del estatuto. El cambio de sede, si no forma parte del estatuto, puede ser
resuelto por el órgano de administración.
Como todo sujeto de derecho, la persona jurídica tiene un domicilio.
Tradicionalmente, se ha distinguido entre DOMICILIO y SEDE SOCIAL.
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El DOMICILIO puede encontrarse identificado de manera genérica, designando la ciudad en


la cual se asienta la persona jurídica. Debe constar en el estatuto o contrato social.
La SEDE SOCIAL es el lugar en donde funciona efectivamente la administración de la
entidad. Importa una dirección precisa (calle, número, piso, etc). No es necesario que integre el
estatuto o contrato social.
Si se decide cambiar el domicilio, será necesario modificar el instrumento constitutivo. Si la
sede no se encuentra consignada en el mencionado instrumento, la decisión de modificarla no
conllevará la necesidad de modificar tales instrumentos.
El Código Civil y Comercial regula, como un supuesto de domicilio especial, el domicilio de
las sucursales que podría tener la entidad. Se entiende como sucursales aquellas establecidas en
un lugar distinto del domicilio principal, donde se ejerce la actividad propia del objeto por medio de
agentes locales autorizados para ello. Cuando una persona jurídica cuenta con muchos
establecimientos o sucursales, sus acreedores, para reclamar el cumplimiento de las obligaciones
contraídas pueden promover las acciones extrajudiciales o judiciales en el domicilio de la sucursal
que hubiera intervenido en la contratación.
Alcance del domicilio – Notificaciones
ARTICULO 153.- Alcance del domicilio. Notificaciones. Se tienen por válidas y vinculantes
para la persona jurídica todas las notificaciones efectuadas en la sede inscripta.
Para la tutela de terceros, se requiere que se haga conocer el domicilio preciso-dirección- de
la persona jurídica, dato de fundamental importancia para aquellos, pues es allí donde deber
realizarse las diligencias intimaciones. Es por ello que el C.C.y.C. dispone que se tendrán por
válidas y vinculantes para la persona jurídica todas las notificaciones efectuadas en la sede
inscripta.
Se infiere del citado artículo que la ley presume, sin admitir prueba en contrario, que la
entidad tiene su domicilio en el lugar inscripto y que el mismo subsiste hasta tanto se modifique y
se proceda a la correspondiente inscripción registral.
En consecuencia, de lo antes expuesto, se considera que será eficaz toda notificación hecha
en la sede social inscripta.
3.1.c. PATRIMONIO
ARTICULO 154.- Patrimonio. La persona jurídica debe tener un patrimonio. La persona
jurídica en formación puede inscribir preventivamente a su nombre los bienes registrables.
Como todo sujeto de derecho, la persona jurídica tiene un patrimonio que sirve para el
cumplimiento de sus fines. El patrimonio de la persona jurídica es distinto del de cada uno de sus
miembros, en virtud del principio de personalidad diferenciada.
El patrimonio inicial de la persona jurídica surge de los aportes que realizan sus fundadores.
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Le permite a la persona jurídica llevar adelante su existencia y lograr su finalidad conforme a


la ley y a los estatutos.
Cabe destacar que, como refiere la norma, actualmente se admite una inscripción preventiva
de los bienes registrables de una entidad en formación.
Esta facultad permite a la entidad en formación no sólo contar con los aportes iniciales, si no
ponerlos en resguardo de la acción de los acreedores del disponente, una vez realizado el acto de
dotación. Refuerza la operatividad del principio de separación de patrimonios entre la persona
jurídica y sus miembros.
3.2 EFECTOS DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA
El Código Civil y Comercial regula dos efectos de la personalidad jurídica: la duración y el
objeto.
3.2.a. DURACIÓN.
ARTICULO 155.- Duración. La duración de la persona jurídica es ilimitada en el tiempo,
excepto que la ley o el estatuto dispongan lo contrario.
Con la citada norma, se establece el tiempo durante el cual mantendrá vigencia la persona
jurídica
En relación a la duración, la norma establece un principio muy importante. La regla es que la
duración es ilimitada.
Sin embargo, la vigencia de la persona jurídica puede limitarse por pacto en contrario que
conste en el estatuto/contrato social. También puede limitarse por disposición legal expresa.
3.2.b. OBJETO
ARTICULO 156.- Objeto. El objeto de la persona jurídica debe ser preciso y determinado.
El OBJETO de la persona jurídica privada es un elemento esencial que determina la
capacidad de la misma y por ende los límites a la actividad de la persona jurídica, sus
administradores y representantes.
En cuanto a la CAPACIDAD, se trata asimismo de un atributo de la persona jurídica.
La capacidad es el atributo fundante de la personalidad, el que la califica. Las personas
jurídicas tienen capacidad de derecho, que en lo que se refiere a las personas humanas
reconocen limitaciones puntuales (significa para ellas determinados actos y en determinadas
circunstancias), pero que fuera de ellos es genérica.
Sin embargo, las personas jurídicas tienen limitaciones inherentes a su propia esencia,
dentro de las cuales la más relevante es la conocida como principio de la especialidad.
En opinión de Saux, la capacidad o incapacidad de ejercicio, es una distinción ajena a la
persona jurídica, por cuanto las limitaciones que la ley impone a determinadas personas humanas
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para ejercer por sí misma sus derechos, tiene que ver con la vulnerabilidad que en situaciones
singulares las personas presentan. Pero, como las personas jurídicas no presentan tales
vulnerabilidades, cabe concluir que la capacidad o incapacidad de ejercicio no les es predicable,
siendo una categoría exclusivamente operativa para las personas humanas.
A partir de esta aclaración podemos asumir que las personas jurídicas como regla general
gozan de capacidad de derecho con un triple orden de restricciones: 1) Restricciones impuestas
por su propia naturaleza, ya que no teniendo existencia biológica, como regla general carecen de
la posibilidad de ser titulares de derechos inherentes a las relaciones de familia, como por ejemplo
casarse. 2) Restricciones impuestas por la propia ley. En ciertos casos la ley impide o limita a las
personas jurídicas al ejercicio de ciertos derechos, por ejemplo, el derecho real de usufructo
constituido en favor de una persona jurídica se extingue a los 50 años, si no se pactó plazo de
duración; no puede ser beneficiario del derecho de uso, etcétera. 3) Restricción vinculada al
principio de especialidad que, como lo enuncia el artículo 141, cuando conceptualiza a las
personas jurídicas como aquellas que tienen aptitud para adquirir derechos y contraer
obligaciones “para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación”, implica que las
personas jurídicas, a diferencia de las humanas se constituyen con un objeto predeterminado, que
debe figurar en sus estatutos y que además está vinculado y con ello limitado al tipo de personas
jurídicas de que se trate. La doctrina ha interpretado esta restricción con cierta amplitud, en el
sentido de habilitar a la persona jurídica a la realización de actos que razonablemente estén
vinculados con su objeto social y solo limitar la producción de aquellos que resulten notoriamente
ajenos a él, estando en caso de duda por la admisión de la capacidad para el acto controvertido
por aplicación del principio de conservación.

4. FUNCIONAMIENTO. Modificación del estatuto. Gobierno, administración y fiscalización.


Deber de lealtad y diligencia. Responsabilidad de los administradores. Obstáculos que impiden
adoptar decisiones. Transformación. Fusión. Escisión
El Código Civil y Comercial trae algunas normas vinculadas al funcionamiento de las
personas jurídicas que merecen destacarse.
4.1 MODIFICACIÓN DEL ESTATUTO
Los estatutos son las reglas básicas sobre las cuales se estructura la organización y la vida
de las personas jurídicas. En ellos están determinados el fin u objeto de la entidad, su nombre,
domicilio, sus órganos de gobierno, los derechos y deberes de los miembros, formación e
inversión del patrimonio y finalmente la disolución y el destino de los bienes. Forman la ley
fundamental de las personas jurídicas, cuyas actividades deben ajustarse a sus disposiciones. De
lo dicho se desprende que los estatutos constituyen un requisito necesario para la concesión de la
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personería jurídica.
Los estatutos son la expresión de un acto voluntario, pero este acto voluntario una vez
aprobado por el Estado adquiere el valor de una verdadera norma jurídica que gobierna la entidad
y a la cual están sometidas los miembros.-
Art. 157. Modificación del estatuto. El estatuto de las personas jurídicas puede ser
modificado en la forma que el mismo o la ley establezcan. La modificación del estatuto produce
efectos desde su otorgamiento. Si requiere inscripción es oponible a terceros a partir de ésta,
excepto que el tercero la conozca.
El artículo 157 del Código Civil y Comercial establece la posibilidad de que el estatuto de las
personas jurídicas sea modificado. Cabe recordar, que el estatuto contiene los elementos
esenciales que rigen los destinos de la misma, su organización y funcionamiento (por ejemplo,
identificación de los constituyentes; el nombre; el objeto; la sede social; las causales de extinción;
el régimen de administración y representación; el régimen de ingreso, admisión, renuncia,
sanciones disciplinarias, exclusión de asociados y recursos contra las decisiones; los órganos
sociales de gobierno, administración y representación; el procedimiento de liquidación).
En cuanto a su modificación, aclara que el mismo puede ser modificado en la forma que el
propio estatuto o la ley establezcan.
La referida modificación, como expresa la norma, produce efectos desde su otorgamiento
salvo que requiera inscripción en cuyo caso es oponible a terceros a partir de esta, excepto que el
tercero conozca la modificación no inscripta, o sea, la realidad extraregistral. Se trata de una
aplicación del principio de la buena fe (art. 9º CCyC) parámetro conforme al cual deben ejercerse
los derechos .
De esta forma se mantiene el carácter declarativo y no constitutivo de las inscripciones.
Va de suyo que la modificación del estatuto tendrá validez interna desde el momento de ser
aprobada, por lo que desde ese mismo momento las modificaciones son obligatorias para la
persona jurídica y sus miembros.
4.2. GOBIERNO, ADMINISTRACIÓN Y FISCALIZACION
Art. 158. Gobierno, administración y fiscalización. El estatuto debe contener normas sobre el
gobierno, la administración y representación y, si la ley la exige, sobre la fiscalización interna de la
persona jurídica. En ausencia de previsiones especiales rigen las siguientes reglas: a) si todos los
que deben participar del acto lo consienten, pueden participar en una asamblea o reunión del
órgano de gobierno, utilizando medios que les permitan a los participantes comunicarse
simultáneamente entre ellos. El acta debe ser suscripta por el presidente y otro administrador,
indicándose la modalidad adoptada, debiendo guardarse las constancias, de acuerdo al medio
utilizado para comunicarse; b) los miembros que deban participar en una asamblea, o los
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integrantes del consejo, pueden autoconvocarse para deliberar, sin necesidad de citación previa.
Las decisiones que se tomen son válidas, si concurren todos y el temario a tratar es aprobado por
unanimidad.
Del transcripto artículo se infieren las siguientes cuestiones:
La norma consagra el principio de la autonomía de la voluntad para el gobierno,
administración y representación de la sociedad: El estatuto debe contener las normas que regulen
dichos aspectos del funcionamiento del ente.
En caso de silencio u omisión en el estatuto, se establecen dos normas supletorias:
1- En primer lugar, se permite expresamente la participación a través de cualquier medio que
permita a los participantes comunicarse simultáneamente entre ellos, en los actos de los órganos
de gobierno. Como único requisito, se establece que el acta correspondiente sea suscripta por el
presidente y por otro administrador, procurando asegurar de esta manera un control de legalidad
interno entre el órgano de administración y el órgano de gobierno.
Por ejemplo: reuniones no presenciales llevadas a cabo por teleconferencia, videoconferencia,
chat o cualquier medio que permita la simultaneidad de recepción e intercambio de mensajes
lingüísticos entre los intervinientes-
2- En segundo lugar, se consagra de manera definitiva la posibilidad de la autoconvocatoria de los
órganos de administración y gobierno de las sociedades. Dicha autoconvocatoria debe cumplir
con ciertos requisitos, a saber: i) presencia de todos los miembros; y i) aprobación del temario por
unanimidad.
La previsión normativa permite agilizar la dinámica societaria sin acarrear perjuicio alguno para los
socios, pues resulta evidente que la presencia de todos los miembros torna irrelevante la
necesidad de convocatoria del órgano competente o la autoridad legitimada; habilitando la
posibilidad de la autoconvocatoria.

4.3 DEBER DE LEALTAD


Y DILIGENCIA

Art. 159. Deber de


lealtad y diligencia. Interés contrario. Los administradores de la persona jurídica deben obrar con
lealtad y diligencia. No pueden perseguir ni favorecer intereses contrarios a los de la persona
jurídica. Si en determinada operación los tuvieran por sí o por interpósita persona, deben hacerlo
saber a los demás miembros del órgano de administración o en su caso al órgano de gobierno y
abstenerse de cualquier intervención relacionada con dicha operación. Les corresponde
implementar sistemas y medios preventivos que reduzcan el riesgo de conflictos de intereses en
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sus relaciones con la persona jurídica.


Las
funciones del administrador abarcan la gestión operativa de los negocios sociales, la organización
y la dirección de la persona jurídica, el cumplimiento del estatuto, la participación en el
funcionamiento interno de la entidad y la representación de la misma frente a terceros. Esto se
explica desde la llamada “teoría del órgano”. Sostener que los administradores de la persona
jurídica son órganos de esta significa que son portadores de la voluntad de la entidad, como si el
ente social obrara por sí, sin el auxilio de la representación. Constituyen el vehículo de la voluntad
única de la persona jurídica. Es así que
cuando una persona jurídica participa de la celebración de un acto jurídico por medio de un
órgano calificado para ello, la figura del órgano absorbe la del representante y el negocio
estipulado por la persona jurídica a nombre propio, a diferencia de lo que ocurre cuando la
persona jurídica se vale de un representante diverso del órgano investido del respectivo poder, en
cuyo caso el negocio lo estipula dicho representante en nombre de otro, es decir, la persona
jurídica. En conclusión, el ordenamiento jurídico argentino sigue la llamada “teoría del órgano”.
Para esta teoría,
las personas jurídicas expresan su voluntad a través de sus agentes, y no hay un dualismo entre
estos y la entidad como polos opuestos. Entre la entidad y sus dirigentes no hay un vínculo
contractual sino una relación institucional, que proviene de la constitución y organización de la
persona jurídica. Los administradores no están fuera de la persona jurídica sino dentro de ella, y
actúan como órganos suyos. De esta manera, lo actuado jurídicamente por los administradores se
imputa (o sea, se atribuye) a la persona jurídica. Las normas constitutivas de la persona jurídica
señalan la órbita de funcionamiento de los órganos, de manera que cuando la actividad de quien
se desempeña en aquel carácter se desorbita, el exceso no es obra del órgano en cuanto tal, sino
del individuo que ha determinado esa irregularidad y, por eso —en principio—, el acto
“notoriamente” extraño al objeto social no puede ponerse a cargo de la entidad (art. 58 de la Ley
General de Sociedades 19.550).
El art. 159 C.C.y C, contiene una
norma imperativa dirigida a los administradores de la persona jurídica sobre cómo deben actuar
en su función.
En primer término, deben obrar
con cuidado y previsión, adoptando las medidas que sean necesarias —según las circunstancias
de persona, tiempo y lugar— a la hora de tomar sus decisiones. En el caso concreto, para
apreciar la responsabilidad del administrador se deben tener en cuenta, entre otros factores: a)
dimensión de la entidad; b) su objeto; c) las funciones genéricas que le incumban, como
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administrador, y las específicas que se le hubieren confiado; d) circunstancias en que debió actuar
(urgencia, acopio de datos, antecedentes e informaciones) y cómo cumplió con su deber de
diligencia.
En segundo término, en caso de
conflicto de intereses, los administradores deben priorizar, en su función, el interés social con
respecto al propio, evitando aprovechar en su beneficio oportunidades que favorecen y
corresponden a la entidad que administran.
El deber de lealtad proscribe todas aquellas conductas de los administradores que, ante una
situación de conflicto entre el interés de la sociedad y el suyo propio, supongan la obtención de
ventajas a expensas de la sociedad (por ejemplo: prohibición de realizar transacciones con la
sociedad, prohibición de explotar la posición de administrador, prohibición de utilizar activos
sociales, prohibición de utilizar información confidencial, prohibición de obtener ventajas de
terceros, prohibición de aprovechar oportunidades de negocio, prohibición de entrar en
competencia con la sociedad).Obrar con lealtad significa actuar con honradez y sinceridad, es
decir, defendiendo los intereses de la persona jurídica en el cumplimiento del objeto.

Si tuvieran un interés particular por sí o por interpósita persona en determinada operación, tienen
la obligación de informar tal situación a los restantes miembros del órgano de administración o de
gobierno, según el caso. Estas disposiciones no resultan aplicables a miembros del ente, ya
que son los administradores quienes están en condiciones de utilizar las informaciones, secretos,
etc. que conocen en ocasión de su función.

4.4 RESPONSABILIDAD DE LOS ADMINISTRADORES SOCIETARIOS

ARTÍCULO 160.- Responsabilidad de los administradores. Los administradores responden en


forma ilimitada y solidaria frente a la persona jurídica, sus miembros y terceros, por los daños
causados por su culpa en el ejercicio o con ocasión de sus funciones, por acción u omisión

Los administradores de la sociedad son funcionarios de la entidad, ellos constituyen el vehículo de


la voluntad única de la persona jurídica.

Como se dijo, la persona jurídica actúa frente a terceros a través de los administradores
societarios. No hay dos voluntades, si no una: la de la persona jurídica. Resulta lógico, por lo
antes expuesto, que los actos ejecutados por los administradores se imputen directamente a la
persona jurídica. De esta manera, lo actuado jurídicamente por los administradores se atribuye,
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en principio, a la persona jurídica.

Pero, el Código Civil y Comercial no descarta la responsabilidad de ellos frente a daños que
injustamente causen en su desempeño a la persona jurídica, a sus miembros y a terceros.

El elemento psicológico que la persona física aporta al órgano de la sociedad que integra
constituye el fundamento de la responsabilidad personal de los administradores por los
comportamientos dañinos de su actuación funcional. Se requiere, a los fines de atribuirles
responsabilidad, que hayan actuado con culpa, es decir, en inobservancia de las diligencias
prescriptas por la ley o el estatuto para la actividad reglada. Además, será necesario que hayan
actuado en ejercicio de la función, esto es en desarrollo de los actos previstos en el estatuto o en
ocasión de la función, lo que implica que exista una relación razonable entre las funciones y el
daño provocado, o dicho de otro modo, que el evento dañoso indirectamente se vincule a la
actividad pero que sin ella no se hubiera producido.

Es necesario remarcar que para que nazca el deber de reparación se deben dar cada uno de los
presupuestos del deber según la teoría general del derecho de daños. A continuación, para una
mayor comprensión, se desarrolla cada uno de ellos, según Código Civil y Comercial Comentado
fuente INFOJUS

a. autoría: el daño debe haber sido causado por acción u omisión del o de los administradores. Es
decir, para que sea responsable un administrador es necesario que su acción u omisión hayan
provocado el daño, en tanto este no se habría producido si aquel no hubiera actuado como lo hizo,
o por el contrario, hubiese actuado en vez de haber omitido la conducta debida. Aunque parezca
obvio, por los actos dañosos de los administradores no existe una responsabilidad del órgano de
administración que integran. Este carece de personalidad jurídica, no es un sujeto de derecho, por
tanto no es factible que le sea atribuible algún tipo de responsabilidad como tal. Así las cosas, mal
puede ser autor de un daño la “comisión directiva” de la asociación civil (obviamente que sí lo
serán sus “miembros”);

b. antijuridicidad: proviene de la actuación del administrador contraria a la ley, al estatuto, al


reglamento o a las decisiones del órgano de gobierno que causan un daño a otro, si no está
justificada;

c. factor de atribución subjetivo: la culpa. Como se trata —fundamentalmente— de una actividad


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reglada por el estatuto, la culpa del administrador se configurará normalmente como consecuencia
de la inobservancia de las diligencias prescriptas por la ley o el estatuto para la actividad reglada
desplegada —administración del ente social—, lo que configura uno de los rostros de la culpa:
inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo (“impericia en la profesión”; arg. art. 1724
CCyC; y art. 84 CP). En este sentido, recordemos que la inobservancia de los reglamentos o
deberes a cargo del administrador consiste en no observar las diligencias prescriptas por las
normas jurídicas para una actividad reglada; y, por ello, es fácil confundir esta forma de la culpa
con la antijuridicidad pues dicho “rostro de la culpa” se configura por no observar una diligencia
que el orden jurídico impone (en nuestro caso, el marco normativo lo impone el estatuto y la ley);

d. relación de causalidad: es necesario que —según el curso natural y ordinario de las cosas—
exista cierta vinculación entre la conducta del administrador y el daño. En otras palabras, hay que
acreditar que la acción u omisión del administrador aparece como causa adecuada del daño
según las reglas de la experiencia y razonables criterios de probabilidad y habitualidad (art. 1726
CCyC

e. daño: la conducta del administrador debe haber lesionado un derecho o un interés no


reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio o un
derecho de incidencia colectiva (arg. art. 1737 CCyC). El daño, para responsabilizar a los
administradores como administradores y ante la persona jurídica, sus miembros o terceros, debe
haber sido causado en ejercicio o en ocasión de sus funciones: • ejercicio de la función: implica el
desarrollo de los actos previstos en el estatuto; • ocasión de la función: debe existir una relación
“razonable” —causalidad directa e inequívoca— entre las funciones y el daño. No hay
responsabilidad si la función de quien dirige y/o administra solo ha facilitado el hecho dañoso pero
no resulta indispensable para su comisión. Solo hay responsabilidad si el hecho dañoso no
hubiera podido realizarse de ninguna forma, de no mediar la función.

4.5 OBSTACULOS QUE IMPIDEN TOMAR DECISIONES

ARTÍCULO 161.- Obstáculos que impiden adoptar decisiones. Si como consecuencia de la


oposición u omisión sistemáticas en el desempeño de las funciones del administrador, o de los
administradores si los hubiera, la persona jurídica no puede adoptar decisiones válidas, se debe
proceder de la siguiente forma:

a. el presidente, o alguno de los coadministradores, si los hay, pueden ejecutar los actos
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conservatorios;

b. los actos así ejecutados deben ser puestos en conocimiento de la asamblea que se convoque
al efecto dentro de los diez días de comenzada su ejecución; c. la asamblea puede conferir
facultades extraordinarias al presidente o a la minoría, para realizar actos urgentes o necesarios;
también puede remover al administrador.

El artículo refiere básicamente de remedios o soluciones provisorios para evitar las consecuencias
más dañosas de la eventual situación de bloqueo que pudiera afectar el funcionamiento del
órgano de administración.

Así, frente a la oposición u omisión sistemáticas en el desempeño de las funciones del órgano de
administración, que impida la adopción de decisiones válidas (como ser por ejemplo la
imposibilidad de convocar a los miembros a reuniones del órgano de gobierno), se establecen
ciertas pautas sobre cómo debe proceder la persona jurídica.

En primer lugar, se faculta de manera expresa al presidente o a los coadministradores a ejecutar


los actos conservatorios que consideren convenientes a fin de evitar la pérdida de los activos de la
persona jurídica. La ejecución de dichos actos debe ser puesta en conocimiento de la asamblea
que se convoque a tal efecto dentro de los 10 días de comenzada su ejecución. Por último, se
establece expresamente la facultad de la asamblea de conferir facultades extraordinarias al
presidente o a la minoría para realizar actos urgentes o necesarios, como también remover al
administrador.

4.6 TRANSFORMACIÓN. FUSIÓN. ESCISIÓN

El Código Civil Comercial regula lo relativo a la transformación, fusión y escisión (formas de


reorganización de las personas jurídicas) en el artículo 162.

ARTÍCULO 162.- Transformación. Fusión. Escisión. Las personas jurídicas pueden transformarse,
fusionarse o escindirse en los casos previstos por este Código o por la ley especial. En todos los
casos es necesaria la conformidad unánime de los miembros de la persona o personas jurídicas,
excepto disposición especial o estipulación en contrario del estatuto.

La transformación, fusión y escisión de personas jurídicas se trata de operaciones que requiere la


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conformidad de todos los miembros de las personas jurídicas, salvo excepciones

TRANSFORMACIÓN: Hay transformación cuando una persona jurídica adopta otra de las formas
jurídicas previstas legalmente (por ejemplo, cuando una sociedad adopta un nuevo tipo social). La
persona jurídica modifica su tipo social, su estructura. No hay una sustitución del sujeto de
derecho entre la sociedad a transformarse y la transformada, si no que la sociedad que continúa
operando bajo el nuevo tipo social, es la misma, pero bajo una nueva estructura.

FUSIÓN: cuando dos o más personas jurídicas se disuelven sin liquidarse para constituir una
nueva; o cuando una ya existente incorpora a una u otras que, sin liquidarse, son disueltas. La
nueva entidad o la incorporante adquiere la titularidad de los derechos y obligaciones de las
personas jurídicas disueltas, produciéndose la transferencia total de sus respectivos patrimonios
en la forma y en el momento que dispone la ley.

ESCISIÓN: Hay escisión cuando:

a. una persona jurídica, sin disolverse, destina parte de su patrimonio para fusionarse con otras
entidades existentes o para participar con ellas en la creación de una nueva persona;

b. una entidad, sin disolverse, destina parte de su patrimonio para constituir una o varias personas
jurídicas nuevas;

c. una persona jurídica se disuelve sin liquidarse para constituir, con la totalidad de su patrimonio,
nuevas entidades.
Esta operación, a diferencia de la fusión, lo que busca es la descentralización patrimonial y
funcional de las empresas permitiendo la división entre diversas actividades que forman el objeto
de una sociedad.
5. DISOLUCIÓN. LIQUIDACIÓN. Causales. Revocación de la autorización estatal. Prórroga.
Reconducción. Liquidación y responsabilidades.
5.1. DISOLUCIÓN – LIQUIDACIÓN – CAUSALES
Las personas jurídicas se extinguen por diversas causas. Algunas provienen de la voluntad
de las partes y otras de la ley.
DISOLUCIÓN: La disolución es un acto jurídico que, previa la verificación de alguna de las
causales previstas por la ley, el contrato o el estatuto social, abre el proceso liquidatorio
conducente a la extinción de una entidad como persona jurídica.
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LIQUIDACIÓN: La liquidación es un proceso técnico, prolongado en el tiempo, tendiente a


realizar el activo, cancelar el pasivo y disponer del remanente de acuerdo a lo previsto por la ley,
el contrato o estatuto social.
El artículo 163 del CCYC determina las causales de disolución, que a continuación se
exponen brevemente:
a) la decisión de sus miembros adoptada por unanimidad o por la mayoría establecida por el
estatuto o disposición especial;
En este caso, si la persona jurídica requiere autorización estatal para funcionar, su extinción
también debe ser aprobada por la autoridad competente.
b) el cumplimiento de la condición resolutoria a la que el acto constitutivo subordinó su
existencia;
Cumplida la condición a la que se sujetó el acto constitutivo de la persona jurídica, ésta se
extingue.
c) la consecución del objeto para el cual la persona jurídica se formó, o la imposibilidad
sobreviniente de cumplirlo;
Ello se funda en que, cumplido el objeto, se entiende que se ha perdido la finalidad.
d) el vencimiento del plazo;
Es el supuesto normal de extinción que se produce de pleno derecho.
e) la declaración de quiebra; la disolución queda sin efecto si la quiebra concluye por
avenimiento o se dispone la conversión del trámite en concurso preventivo, o si la ley especial
prevé un régimen distinto;
f) la fusión respecto de las personas jurídicas que se fusionan o la persona o personas
jurídicas cuyo patrimonio es absorbido; y la escisión respecto de la persona jurídica que se divide
y destina todo su patrimonio;
g) la reducción a uno del número de miembros, si la ley especial exige pluralidad de ellos y
ésta no es restablecida dentro de los tres meses;
h) la denegatoria o revocación firmes de la autorización estatal para funcionar, cuando ésta
sea requerida;
i) el agotamiento de los bienes destinados a sostenerla;
j) cualquier otra causa prevista en el estatuto o en otras disposiciones de este Título o de ley
especial.
5.2 REVOCACIÓN DE LA AUTORIZACIÓN PARA FUNCIONAR
ARTÍCULO 164.- Revocación de la autorización estatal. La revocación de la autorización
estatal debe fundarse en la comisión de actos graves que importen la violación de la ley, el
estatuto y el reglamento. La revocación debe disponerse por resolución fundada y conforme a un
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procedimiento reglado que garantice el derecho de defensa de la persona jurídica. La resolución


es apelable, pudiendo el juez disponer la suspensión provisional de sus efecto.
En algunos supuestos que la ley prevé la necesidad de obtener autorización estatal para el
funcionamiento de las personas jurídicas.
Dicho ello, y como el reconocimiento de la personalidad jurídica se funda en la realización
de actividades tendientes al cumplimiento de los fines de una institución, quien ha autorizado su
funcionamiento puede revocar ese acto si ocurren hechos contrarios al sentido del mismo.
El artículo 164 del CCYC establece los supuestos de revocación de la autorización estatal
para funcionar, que debe fundarse en hechos graves que importen la violación de la ley, estatuto o
reglamento.
Es necesario que para tomar la decisión de revocación de la autorización para funcionar se
le haya garantizado a la persona jurídica la posibilidad de defenderse.
5.3. PRORROGA – RECONDUCCIÓN
La disolución de la persona jurídica se puede evitar mediante lo que se denomina prórroga
o reconducción. Ambos institutos están incorporados en el Código Civil y Comercial. Veamos:
ARTÍCULO 165.- Prórroga. El plazo determinado de duración de las personas jurídicas
puede ser prorrogado. Se requiere: a. decisión de sus miembros, adoptada de acuerdo con la
previsión legal o estatutaria; b. presentación ante la autoridad de contralor que corresponda, antes
del vencimiento del plazo.
En la presente norma se regula el instituto de la prórroga en virtud del cual, para el caso de
que el estatuto haya limitado el tiempo de duración de la persona jurídica fijando un plazo, el
mismo se pueda posponer, evitando así el acaecimiento de una causal de disolución con todas
sus implicancias.
Para que la prórroga produzca sus efectos es indispensable: a. la decisión de sus
miembros, adoptada de acuerdo con la previsión legal o estatutaria; b. la presentación ante la
autoridad de contralor que corresponda del pedido de prórroga; que se efectúe antes del
vencimiento del plazo estatutario.
ARTÍCULO 166.- Reconducción. La persona jurídica puede ser reconducida mientras no
haya concluido su liquidación, por decisión de sus miembros adoptada por unanimidad o la
mayoría requerida por la ley o el estatuto, siempre que la causa de su disolución pueda quedar
removida por decisión de los miembros o en virtud de la ley.
Este artículo es relevante en tanto y en cuanto permite evitar la extinción de la persona
jurídica una vez acaecida una causal de disolución, removiendo, en los casos en los que ello es
posible, los efectos propios de la etapa liquidatoria que se inicia tras la disolución.
Para que opere la reconducción es necesario: a. que no haya concluido la liquidación de la
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entidad; b. que exista una decisión de sus miembros adoptada por unanimidad o la mayoría
requerida por la ley o el estatuto, según los casos; c. que la causal de disolución sea susceptible
de ser removida por voluntad de los miembros o por imperio de la ley (por ejemplo, por
vencimiento del plazo). Sin embargo, no sería viable cuando la causal de disolución que se
pretende “remover” tenga carácter sancionatorio.
En realidad, en la reconducción hay un nuevo contrato con idénticas cláusulas que el
anterior pero con una modificación del plazo, y se pacta después del vencimiento del plazo
originario.
5.4. LIQUIDACIÓN
ARTÍCULO 167.- Liquidación y responsabilidades. Vencido el plazo de duración, resuelta la
disolución u ocurrida otra causa y declarada en su caso por los miembros, la persona jurídica no
puede realizar operaciones, debiendo en su liquidación concluir las pendientes. La liquidación
consiste en el cumplimiento de las obligaciones pendientes con los bienes del activo del
patrimonio de la persona jurídica o su producido en dinero. Previo pago de los gastos de
liquidación y de las obligaciones fiscales, el remanente, si lo hay, se entrega a sus miembros o a
terceros, conforme lo establece el estatuto o lo exige la ley. En caso de infracción responden
ilimitada y solidariamente sus administradores y aquellos miembros que, conociendo o debiendo
conocer la situación y contando con el poder de decisión necesario para ponerle fin, omiten
adoptar las medidas necesarias al efecto.
Ante el acaecimiento de alguna de las causales de disolución de la persona jurídica, el
artículo citado dispone que la persona jurídica queda impedida de realizar nuevas operaciones,
quedando su actividad limitada a la conclusión de aquellas operaciones que se encuentren
pendientes al momento de declararse o producirse la disolución.
De esta manera, la liquidación consiste en el cumplimiento de las obligaciones pendientes
con los bienes del activo del patrimonio de la persona jurídica, o su producido en dinero
(realización del activo y cancelación del pasivo).
El remanente de la liquidación será distribuido entre los miembros de la persona jurídica o
entregado a terceros, según lo disponga el estatuto o lo exija la ley en el caso concreto. Previo a
ello, se deberán cancelar los gastos de la liquidación y la totalidad de las obligaciones fiscales
pendientes.
Por último, se establece la responsabilidad solidaria e ilimitada en caso de infracción a lo
dispuesto en el artículo, distinguiéndose entre: (i) los administradores, quienes responden en
términos generales como representantes legales del ente; y (ii) los miembros, quienes sólo
responden si conocían o debían conocer la situación que derivó en la infracción y que, contando
con el poder de decisión necesario para ponerle fin, haya omitido adoptar las medidas necesarias
UNIDAD 7 – DERECHO PRIVADO I – TURNO TARDE - AÑO 2022

al efecto.

PUNTO 6. Simples Asociaciones. Asociaciones. Fundaciones.-


Introducción.
Las llamadas organizaciones no gubernamentales, término que surge desde el derecho
internacional público, sirve para agrupar a los que hoy también se denominan empresas de
economía social, y dentro de esta categoría encontramos las asociaciones, las fundaciones,
las mutuales y cooperativas.
Las organizaciones no gubernamentales son importantes desde su misión y desde la
inserción en la economía general de los estados. Las asociaciones civiles y fundaciones se
encuentran en el mercado y toman de este último sus recursos, la importancia de estas
organizaciones no se centra exclusivamente en su potencialidad económica, sino en su misión. En
la era actual todos los derechos reconocidos a los hombres tienden a ejercitarse a través de
organizaciones supraindividuales, donde el hombre se halla inserto no pocas veces
coactivamente. En las democracias modernas, el papel del individuo se concibe generalmente a
través de organizaciones que lo encuadran, lo sostienen y lo protegen. De esta forma, el
fenómeno asociativo hace posible, de manera eficaz, la lucha del individuo por la obtención de
derechos no reconocidos o la reivindicación de otros. Además, la actuación de las asociaciones
civiles y las fundaciones tiende a trascender las fronteras de cada país, lo que es apoyado por la
globalización que alcanza también a estas entidades. (por ejemplo: La Cruz Roja Internacional o
Cascos Blancos; se relacionan con otras entidades civiles como tendientes a promover la
realización de acciones de cooperación y asistencia entre ellas en las áreas de acción humanitaria
y social).
ASOCIACIONES CIVILES:
La Constitución nacional asegura el derecho a asociarse con fines útiles (Art. 14), El pacto
de San José de Costa Rica (art. 16), y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
(art.22). Dichas garantías son reglamentadas por el CCyC al regular las asociaciones civiles y
fundaciones, otras leyes se refieren a las asociaciones mutuales y cooperativas.
Concepto:
Las asociaciones civiles son personas jurídicas que nacen de la Unión estable de un
grupo de personas físicas o jurídicas que persiguen la realización de un fin que no sea contrario al
bien común o interés general, y principalmente no lucrativo. (art. 168 CCyC).
Regla General: El Código no define a las asociaciones, el art 168 comienza su
regulación solo estableciendo que su objeto no debe ser contrario al interés general o al bien
común.
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ARTÍCULO 168. Objeto La asociación civil debe tener un objeto que no sea contrario
al interés general o al bien común. El interés general se interpreta dentro del respeto a las
diversas identidades, creencias y tradiciones, sean culturales, religiosas, artísticas, literarias,
sociales, políticas o étnicas que no vulneren los valores constitucionales. No puede perseguir el
lucro como fin principal, ni puede tener por fin el lucro para sus miembros o terceros.
En otras palabras, la asociación surge de la unión, con cierto grado de estabilidad, de
un grupo de personas físicas (miembros) que la integran, en virtud de un vínculo jurídico que les
confiere esa posición, ya sea por haber participado en el acto constitutivo o por incorporación
posterior. La asociación tiene sus propios atributos de la personalidad, y su existencia es
independiente del cambio de sus miembros, que pueden ingresar y egresar de la misma en virtud
de la libertad de asociación. Ahora si la asociación se realiza entre personas jurídicas, también
con una finalidad de bien común no lucrativo, estamos en presencia de asociaciones de segundo
grado. Es el caso de las federaciones, que nuclean asociaciones de primer grado (por ejemplo, la
AFA, que se forma con las asociaciones civiles —clubes— que practican fútbol. O las Cámaras
empresarias, que nuclean empresas para defensa de sus derechos corporativos).
Las asociaciones pueden constituirse con fines artísticos, asistenciales, políticos,
culturales, deportivos, educacionales, mutualistas, religiosos, científicos, gremiales, de defensa de
sectores empresariales, de fomento edilicio, profesionales, etc. Como vemos se recepta el
concepto actual de bien común en función de lo establecido por nuestra CSJN. Así, la esencia de
la asociación es el bien común. No hay una interpretación única. El Estado debe hacer un uso
medido de sus facultades discrecionales y de contralor al autorizar el funcionamiento de la
entidad; y la negación de la personería a un grupo debe ejercerse con criterio restrictivo. Por
ejemplo, se ha rechazado el pedido de personería de un grupo que pretendía fundar una
asociación de “espiritismo”, pues no es conducente al bien común ni redunda en beneficio de la
comunidad.
Como ha dicho la CSJN con cita de Bidart Campos, “cuando la Constitución alude a
asociarse con fines útiles, esa utilidad significa que la finalidad social sea lícita, no perjudicial o
dañina. Pero nada más”.
Los términos interés general y bien común, son parecidos, aunque pueden referirse a
conceptos distintos, el interés general se opone al interés particular, el interés público alude al
interés de todos o al menos, al de un grupo en contraposición con los intereses personales.
El bien común también puede contraponerse con el bien particular, pero se presenta
como un concepto más pretencioso o abstracto se mediría, tratando de lograr lo mejor para toda la
comunidad o sociedad, respetando la diversidad de sus miembros.
Debe estar ausente el lucro, aunque ello no obsta a que la entidad despliegue
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actividades que le permitan obtener ganancias para cumplir con su finalidad específica (por
ejemplo, el club que organiza una rifa para ampliar las instalaciones con los fondos recaudados).
Asimismo, el art. 168 CCyC aclara que la asociación no puede tener por fin “el lucro para sus
miembros o terceros”. A los terceros que se vinculan con la entidad no se les puede exigir un fin
altruista (quién vende un bien a una asociación pretende cobrar el precio, lograr un beneficio
económico), pero el legislador ha querido vedar la obtención de ganancias por parte de los
integrantes de los órganos de administración o fiscalización que no formen parte de la asociación,
como así también de los miembros del voluntariado cuando actúan en beneficio de una entidad en
la cual no son socios. Esta es una de las diferencias con LA SOCIEDAD.
CONSTITUCIÓN:
El art. 169 exige que el acto constitutivo de la asociación civil sea otorgado
por instrumento público. Además, se refiere a la autorización estatal.
Si bien se ha señalado que el principio general para todas las personas jurídicas es
la libre constitución, el art. 174 mantiene el requisito de la autorización estatal para funcionar por
parte del órgano de control que corresponda. Esto es un sistema de concesión estatal no se trata
tan solo de registrarlas sino de verificar y controlar que el objetivo que declaran sea real y se
presente así ante toda la sociedad. El art. 169 impone la inscripción del instrumento público en el
organismo correspondiente, una vez otorgada la autorización para funcionar así cada asociación
deberá cumplir con el sistema de registro según su tipo. Ejemplo: las asociaciones de
consumidores están reguladas por la ley 24.240 que impone un registro y autorización de la
autoridad de aplicación, Y con el registro que impone la ley 26047 que está a cargo de la
inspección General de Justicia. Asimismo, el citado artículo refiere que hasta la inscripción se
aplican las normas de la simple asociación.
El artículo 174 establece que las asociaciones civiles se hallan sujetos al control
estatal permanente nacional o local, a sirve para verificar que el objetivo de interés general o bien
común se cumpla.
Requisitos del acto constitutivo: Debe poseer una ley interna que rija los derechos y
deberes de los asociados, el Estatuto, que consiste en las estipulaciones que regulan la
organización y funcionamiento de la asociación, individualizando el objeto de la entidad, los
derechos y deberes de los miembros, las facultades, el funcionamiento de los órganos de la
entidad, la formación y composición del patrimonio, la disolución y el destino de los bienes.
El código define los requisitos mínimos que debe contener el Estatuto. La
identificación de los contribuyentes miembros fundadores de la entidad, el nombre de la
asociación y el aditamento “asociación civil”, El objeto y el Domicilio social, plazo de duración o si
la asociación es a perpetuidad, las contribuciones que conforman el patrimonio inicial, forma de
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obtención de recursos económicos, generalmente será del cobro de las cuotas sociales. Si las
contribuciones son en especie, a asignar valor. régimen de administración y representación, fecha
de cierre del ejercicio económico, clases y categorías de asociados, el régimen de ingreso y
egreso de socios, facultades disciplinarias, órganos de gobierno, administración y fiscalización,
causales de disolución, destino en los bienes luego de la liquidación.
Los órganos de gobierno: estos órganos sirven para manifestar su voluntad y dirigir
sus acciones tanto en el orden interno como sea terceros. El código establece 3 órganos
necesarios: la asamblea, la comisión directiva, y el órgano de fiscalización.
Los miembros tienen derecho a participar en los órganos de gobierno pueden
encontrar límites dentro del Estatuto, por ejemplo pertenecer a una determinada categoría de
socio o tener una determinada antigüedad en la entidad para ser elegido o intervenir con voz y con
o sin voto. Además, los socios están obligados al pago de la cuota social y su no pago puede
impedir su intervención en los actos de gobierno.
El órgano deliberativo, la asamblea, es la reunión de los miembros de la asociación
que según el Estatuto pueden ser convocados para convertirse en la autoridad máxima de la
institución. No necesariamente para aprobar sus resoluciones necesitan la reunión de todos los
miembros de la entidad, sino que el Estatuto puede establecer mayorías necesarias para aprobar
sus resoluciones. Pueden distinguirse entre asambleas ordinarias, para tratar asuntos de rutina,
que se reúnen periódicamente, como la aprobación de balances y las asambleas extraordinarias,
a que se convocan cuando existe algún asunto de suficiente gravedad que lo justifique, por
ejemplo, la modificación de los estatutos, remoción de la Sindicatura por mal desempeño, prórroga
del plazo de duración de la entidad. El código dispone que la participación en las asambleas está
condicionada al pago de las cuotas y contribuciones correspondiente al mes inmediatamente
anterior, pero aclara que en ningún caso puede impedirse la participación del asociado que pague
la mora con antelación al inicio de la asamblea.
El órgano Ejecutivo, la comisión directiva, se encarga del manejo de los asuntos
cotidianos que hacen a la vida de la asociación, llamado comisión directiva según nuestro código.
Además, tiene como misión la ejecución de las decisiones de la asamblea. El código establece
que sus miembros deben ser asociados debiendo existir al menos tres cargos :presidente
secretario y tesorero.
El órgano de fiscalización. Es un órgano de contralor llamado comisión revisora de
cuentas o síndico, cuando se ejerce en forma unipersonal. Su función es vigilar el concreto
cumplimiento de las tareas asignadas al órgano administrador y fiscalizar lo relativo al manejo
patrimonial de la entidad. Es obligatorio este órgano en las asociaciones que cuenten con más de
100 asociados, cfr. art 172. Se necesita título profesional que habilite estas funciones, entre otras
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restricciones.
Por último, algunas asociaciones civiles, mediante su Estatuto prevén un órgano
destinado a mantener la disciplina interna y vigilar el cumplimiento de sus disposiciones llamado
órgano disciplinario.
El poder disciplinario: cada miembro, a la vez que adquiere derechos que le confiere
el Estatuto ,renuncia a una parte de su libertad; en aras de los intereses comunes puntos queda
sometido a la disciplina que le impone el grupo. La institución goza de un poder disciplinario, esto
es la facultad de juzgar y penar la conducta de sus miembros, sin recurrir a la instancia judicial. Asi
la potestad sancionatoria es un derecho implícito de toda asociación. sí la entidad careciera de
poder suficiente para hacer cumplir los estatutos y reglamentos a sus asociados, imponiendo
sanciones necesarias, sería imposible lograr el cumplimiento del objeto. Las sanciones pueden ser
diversas de acuerdo a la falta cometida entre ellas, llamado al orden amonestación, multa,
privación de beneficios inherentes a la calidad de asociado, suspensión, expulsión. El límite a esta
potestad sancionatoria, es que debe cumplir con el debido proceso establecido en el artículo 18 de
la Constitución nacional. Ello, no obsta a que cuando las decisiones de la entidad fueran ilegítimas
o arbitrarias, sus miembros puedan recurrir ante la justicia, agotando los recursos internos que
prevé el Estatuto.
Responsabilidad de los miembros y de los directivos: El Código Civil en el artículo 181
reafirma el principio de que los asociados no responden en forma directa ni subsidiaria por las
deudas de la asociación civil. Por ende refuerza el principio de personalidad diferenciada previsto
en el artículo 143.
Responsabilidad de los administradores: los directivos, miembro de la comisión directiva
son elegidos por Asamblea Ordinaria y rinden cuentas ante ellas por sus actos. La misma es el
órgano máximo de la asociación, el único que puede aprobar la gestión de los integrantes del
órgano ejecutivo, aceptarle su renuncia, ratificar la transacción efectuada sobre aspectos litigiosos
vinculados a su desempeño. Deben responder por los perjuicios causados en el ejercicio de las
funciones de competencia propia del órgano que integran, responsabilidad que cesa por la
aprobación de su gestión, renuncia al cargo o transacción de aspectos derivados de su
responsabilidad resuelta por la Asamblea Ordinaria. ( artículo 177 del CCYC).
DISOLUCION Y LIQUIDACION:
La asociación, para funcionar, debe cubrir los puestos de los órganos de administración y
fiscalización, por ello además de las causales de disolución previstas para todas las personas
jurídicas, la reducción del número de asociados a una cantidad que no permite el funcionamiento
de sus órganos por más de 6 meses determina la disolución de la entidad. (art.183 CCYC).
Disuelta una asociación comienza la liquidación, lo que implica la realización de su activo y
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la cancelación del pasivo, entregando el remanente a quien corresponda. ( artículo 184 CCyC).-
LAS SIMPLES ASOSCIACIONES:
Junto con las asociaciones que conforme el código requiere autorización del Estado para
funcionar, obteniendo así personería jurídica, existen muchas entidades que por la escasa
importancia de sus actividades o de su patrimonio, no gestionan autorización estatal. Ejemplo de
ello, serían un centro de estudiantes, una asociación barrial, que amparados por la Constitución
nacional, gozan del derecho a la libre asociación. Para el Código Civil son personas jurídicas (art.
148), el nuevo código ha regulado el accionar de las simples asociaciones constituidas en forma
fehaciente, pero omitiendo toda referencia a las entidades que desarrollan su actividad sin
constitución por escrito. (simples asociaciones de hecho).
La simple asociación o asociación simple, constituye una especie de asociación,
erigiéndose en una verdadera persona jurídica y, por lo tanto, en un sujeto de derechos aunque
con formalidades más sencillas para su constitución y un régimen de responsabilidad patrimonial
agravada para los administradores de la entidad —de hecho y de derecho— en caso de
insolvencia.
ACTO CONSTITUTIVO – LEY APLICABLE:
El acto constitutivo de la simple asociación y su estatuto deben ser otorgados por
instrumento público o por instrumento privado con firma certificada por Escribano público,
comenzando su existencia desde la fecha de dicho acto constitutivo.
En estas entidades no autorizadas por el estado, a su nombre habrá que agregarle antes o
después, “simple asociación” o “asociación simple”. (art. 187). Al no requerir autorización para
funcionar, tampoco se requiere la inscripción prevista por el art. 169 [Link] les aplica el
régimen propio que disponen los artículos 187 a 192, pero en lo relativo a su acto constitutivo,
gobierno, administración, socios, órgano de fiscalización y funcionamiento, les serán aplicables las
normas sobre asociaciones civiles (art. 188).
Conforme ello, las simples asociaciones, deben en principio, contar con un órgano de
fiscalización que puede estar a cargo de 1 o más revisores de cuentas, sus integrantes deberán
contar con título profesional, y tienen las incompatibilidades que establece el artículo 173. Sin
embargo, el CCyCN —simplificando también las exigencias formales para su funcionamiento—
prevé que las simples asociaciones de menos de 20 asociados pueden prescindir de la comisión
revisora de cuentas. En este caso, y a fin de resguardar un adecuado ejercicio del derecho de
información que le corresponde a todo asociado sobre los asuntos sociales, se le permite ejercerlo
de manera individual —sin intermediarios—, informándose sobre el estado de los asuntos, y de
consultar los libros y registros de la asociación, fulminándose con la nulidad la prohibición
estatutaria en tal sentido.
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La prescindencia del órgano de fiscalización no obsta en manera alguna a la obligación de la


entidad de certificar sus estados contables. Es una manera de dar seriedad al estado de situación
patrimonial de la asociación.
En conclusión, el régimen jurídico aplicable a las simples asociaciones es mixto. Por un lado,
deben ponderarse las disposiciones especiales de esta Sección 2a, referidas exclusivamente a
esta especie de persona jurídica; por el otro, y subsidiariamente, se debe tener en cuenta también
la normativa de las asociaciones civiles (art. 169 CCyC) en lo relativo al acto constitutivo,
gobierno, administración, socios, órgano de fiscalización y funcionamiento de ellas.-
Responsabilidad de los Miembros y administradores:
ARTÍCULO 191. Insolvencia En caso de insuficiencia de los bienes de la asociación simple,
el administrador y todo miembro que administra de hecho los asuntos de la asociación es
solidariamente responsable de las obligaciones de la simple asociación que resultan de decisiones
que han suscripto durante su administración. Los bienes personales de cada una de esas
personas no pueden ser afectados al pago de las deudas de la asociación, sino después de haber
satisfecho a sus acreedores individuales.
Al igual que la asociación civil, los asociados no responden en forma directa ni subsidiaria
por las deudas de la simple asociación. Su responsabilidad se limita al cumplimiento de los
aportes comprometidos al constituirla o posteriormente y, al de las cuotas Sin embargo, para los
casos de “insolvencia” de la simple asociación, el CCyC ha diseñado un régimen de
responsabilidad por las deudas de la entidad, con las siguientes connotaciones: a) dicho régimen
opera solo en caso de insolvencia de la asociación simple entendida como “insuficiencia” de
bienes sociales. Es decir: no basta el mero incumplimiento individual para activar los efectos del
dispositivo legal; es necesario que los bienes sociales sean escasos o insuficientes y no alcancen
a satisfacer las deudas sociales. No necesariamente debe haber cesación de pagos. Sin embargo,
en dicho supuesto, sin perjuicio del concursamiento de la asociación simple y los efectos
particulares de este instituto (ley 24.522), los acreedores sociales podrán ir contra los
administradores acreditando que son obligaciones de la entidad fruto de decisiones suscriptas por
ellos; b) hace pasibles de responsabilidad por las deudas sociales al administrador y todo
miembro que administró de hecho los asuntos de la asociación; c) establece un régimen de
responsabilidad solidaria de los administradores de hecho y derecho con la simple asociación por
las obligaciones de estas, siempre que se trate de obligaciones que resultan de decisiones de la
entidad que han sido suscriptas durante la administración de aquellos. Sin embargo, el acreedor
de la entidad no puede ejecutar directamente los bienes de los administradores: primero deben
ser satisfechos los acreedores personales de estos últimos y, sólo con el patrimonio personal
remanente, el administrador responderá por las deudas sociales. Se crea una suerte de “privilegio”
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a favor del acreedor personal del administrador respecto del acreedor social de la entidad y
contribuciones a que estén obligados (art. 192 CCyC).
ARTÍCULO 192. Responsabilidad de los miembros El fundador o asociado que no intervino
en la administración de la simple asociación no está obligado por las deudas de ella, sino hasta la
concurrencia de la contribución prometida o de las cuotas impagas.
Coherentemente con el régimen general de las asociaciones civiles, el fundador o miembro
de la simple asociación que no la administró, no responde en forma directa ni subsidiaria por las
deudas de la entidad sino hasta la concurrencia de la contribución prometida o de las cuotas
impagas, según lo dispuesto en el estatuto o posteriormente.
FUNDACIONES
Podríamos definir a la Fundación como un patrimonio destinado o afectado a un cierto fin,
por actos inter vivos o mortis causa, con carácter permanente o muy prolongado en el tiempo, al
que la ley le reconoce personalidad jurídica.
ARTÍCULO 193. Las fundaciones son personas jurídicas que se constituyen con una
finalidad de bien común, sin propósito de lucro, mediante el aporte patrimonial de una o más
personas, destinado a hacer posibles sus fines. Para existir como tales requieren necesariamente
constituirse mediante instrumento público y solicitar y obtener autorización del Estado para
funcionar. Si el fundador es una persona humana, puede disponer su constitución por acto de
última voluntad.
Caracteres:
la Fundación solo se concibe como una persona jurídica. No existe posibilidad en nuestro
ordenamiento jurídico de que existan fundaciones que no aparezcan como un sujeto de derecho
independiente de la persona del fundador con capacidad suficiente para adquirir derechos y
contraer obligaciones.
La Fundación nace de un acto jurídico unilateral, y la persona física o jurídica que pretenda
dar vida a la Fundación no necesita más que de su propia voluntad. Carece de miembros, solo
tiene órganos de conducción y beneficiarios.
El fundador puede ser persona de existencia física o jurídica.
Es necesario un acto de disposición a título gratuito por parte del fundador.
Reconoce un fin de bien común no lucrativo. Las fundaciones se distinguen por tender a un
fin altruista y carecer de propósito de lucro. Ello no excluye las actividades económicas lucrativas
que la Fundación realice para la conservación de su patrimonio o la obtención de nuevos
recursos. Así tiene capacidad para realizar operaciones financieras y en general cualquier otro tipo
de negocio, autorizado por el acto fundacional, aunque ese acto tenga finalidad lucrativa. Tampoco
se desnaturaliza la finalidad altruista, por el hecho de que los beneficiarios puedan recibir ventajas
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económicas, descuento en compras, alimentos gratis etc., siempre que estén comprendidas en las
previsiones que haya exteriorizado el fundador en el acto fundacional.
La Fundación se constituye por instrumentos públicos.
autorización y control estatal. Al carecer de miembros, el control de la actividad de la
Fundación no puede estar a cargo de asociados y ello hace necesario que el Estado asuma no
solamente la responsabilidad de autorizar su funcionamiento, sino también la de controlar de
cerca sus actos a fin de vigilar que se cumplan las finalidades.
ACTO FUNDACIONAL: La Fundación se crea mediante un acto jurídico unilateral por medio del
cual el fundador dispone de sus bienes para que pasen a formar parte del patrimonio de la
entidad, redacta el Estatuto y requiere su aprobación al estado.
Sí el negocio jurídico es entre vivos serán aplicables las reglas inherentes a la donación en
cuanto a la capacidad exigida para ser donante, la capacidad exigida para ser fundador es la
misma capacidad que para contratar. El negocio fundacional se realiza por un acto de última
voluntad regirán las normas que regulan la sucesión testamentaria de modo que el fundador
puede mediante institución hereditaria afectar todo o parte de sus bienes a la creación de un ente
que aún carezca de personalidad jurídica, siempre y cuando, no afecte la legítima de sus
herederos forzosos. Los herederos serán entonces quienes, cumpliendo con la manda
testamentaria tendrán la obligación de redactar los estatutos y solicitar la autorización para que
funcione la entidad. El Ministerio público fiscalizará y se encargará de ejecutar el cumplimiento de
esa tarea junto con los herederos y el albacea testamentario. Leer art. 220 CCyC.
El Estatuto deberá contener los requisitos establecidos en el artículo 195:
A) la identificación de los fundadores.
Cuando se trata de personas humanas será necesario los datos de identificación y filiación,
nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, DNI, e idénticos datos de sus apoderados.
Cuando el fundador sea una persona jurídica, se deberá acreditar la existencia de la entidad
presentando el instrumento que así lo acredite con constancia de la inscripción ante el organismo
de contralor, el acta o instrumento que acredite la representación de las personas que se
presenten su nombre, y el acta o instrumento que acredite la voluntad del ente para crear la
Fundación (acta de asamblea o directorio).
B) Nombre y domicilio de la Fundación. Por ser un atributo de la personalidad el Estatuto
deberá establecer de forma clara la denominación y el domicilio de la misma.
C) Determinación del objeto, el que debe ser adecuado al bien común preciso y
determinado.
D) Patrimonio inicial. El Estatuto debe mencionarlo, la forma en que será integrado y los
recursos con los que contará la entidad. El patrimonio debe posibilitar el cumplimiento en los fines
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propuestos estatutariamente.
E) Plazo de duración. Esto es exigido por el código, artículo 195 inciso e.
F) Organización del Consejo de administración. Se debe designar el primer Consejo de
administración en el acto constitutivo, puede estar integrado por el fundador o por terceros. La ley
impone que el Estatuto organice la duración de sus cargos el régimen de reuniones, y el
procedimiento para la designación de sus miembros.
G) Cláusulas atinentes al funcionamiento de la entidad. Esto hace referencia al
desempeño de los distintos órganos de Gobierno de la entidad que son el Comité Ejecutivo y el
Consejo de administración.
H) Procedimiento y régimen para la reforma del Estatuto.
I) Fecha de cierre del ejercicio anual.
J) Régimen de disolución, liquidación y destino de los bienes. La disolución del ente
requerirá salvo disposición del Estatuto, el voto de 2/3 de los miembros del Consejo de
administración y el destino de los bienes de la entidad que deberán entregarse a una institución de
carácter público o a una persona jurídica de carácter privado, cuyo objeto sea de utilidad pública o
de bien común, que no posea fin de lucro y se domicilie en la República, salvo cuando se trate de
fundaciones extranjeras
K) Plan trienal de actividades. Se trata del plan para los primeros 3 años, consistente en una
descripción sintética de los actos que se propone realizar la entidad en dicho periodo. Una
novedad que ha introducido el nuevo código es que tanto el plan trienal como las bases
presupuestarias deben ser presentadas periódicamente ante el órgano de contralor cada 3 años.
Ese requisito ayuda a controlar el cumplimiento de la obra fundacional.
LOS ORGANOS DE GOBIERNO:
El código reglamenta el funcionamiento de dos órganos de Gobierno de la Fundación: el
Consejo de administración y el Comité Ejecutivo.
El Consejo de administración, es el órgano máximo de la Fundación en principio concentra
todas las funciones, para el gobierno de la entidad que le otorgue Estatuto. Los fundadores, al
redactar el Estatuto, pueden reservarse la Facultad de ocupar cargos en el Consejo como la de
reemplazar a los consejeros cuando caduquen sus mandatos o en caso de vacancia. En el acto
constitutivo se debe designar el primer Consejo de administración, que puede estar a cargo de los
fundadores, de terceros o de instituciones públicas o privadas sin fines de lucro. Los miembros
pueden ser permanentes o temporarios, la renovación de los miembros se produce con el voto de
por lo menos las 2/3 partes de sus integrantes. El cargo de consejero es estrictamente gratuito,
teniendo solo derecho al reembolso de gastos. Las obligaciones y derechos de los miembros
surgen del Estatuto.
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En el Comité Ejecutivo el Gobierno se delega el manejo cotidiano de aquello; puede estar


integrado por miembros del Consejo o delegado en una o más personas humanas a quienes se le
otorgue facultades ejecutivas. El Estatuto puede prever alguna forma de retribución pecuniaria a
favor de sus miembros porque supone el cargo. la dedicación propia de un dependiente de la
entidad.
Los beneficiarios: Como se ha señalado una característica de la Fundación, Es que no tiene
miembros pero tiene beneficiarios que son quienes constituyen el sustrato personal de la
Fundación. Su identificación puede ser hecha de distintas maneras , según haya una mayor o
menor individualización. Por ejemplo, se puede constituir una fundación para el sostenimiento de
la cátedra de microbiología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires (individualización precisa);
o para ayudar a los indigentes (individualización por pertenencia a un grupo).
Los beneficiarios no forman parte de la Fundación, constituyen su razón de ser. No tienen
acción para reclamar el cumplimiento de la finalidad de la Fundación, pero poseen un interés
legítimo que los autoriza a denunciar ante la autoridad de contralor el incumplimiento de las
finalidades de la Fundación.
Por último el objeto de la Fundación solo puede modificarse cuando éste ha llegado a ser de
cumplimiento imposible, en este caso la reforma del Estatuto requerirá una mayoría especial de
los miembros del Consejo de administración.
RESPONSABILDAD:
ARTÍCULO 200. Responsabilidad de los fundadores y administradores durante la etapa de
gestación Los fundadores y administradores de la fundación son solidariamente responsables
frente a terceros por las obligaciones contraídas hasta el momento en que se obtiene la
autorización para funcionar. Los bienes personales de cada uno de ellos pueden ser afectados al
pago de esas deudas sólo después de haber sido satisfechos sus acreedores individuales.
El artículo que comentamos tiene como objetivo resguardar los derechos de terceros
acreedores generados con motivo de la actividad desplegada por los administradores y
fundadores de la “fundación en formación”, procurando instar al fundador a cumplir el trámite de
autorización.
Recordemos que, para existir y funcionar como tales, las fundaciones requieren
necesariamente constituirse mediante instrumento público, y solicitar y obtener, a su vez,
autorización del Estado. Ello prueba el carácter constitutivo de la autorización estatal, tanto para
fundaciones cuanto, para las asociaciones civiles, que no pueden actuar como entidades en
formación, lo que constituye una diferencia importante respecto de las sociedades comerciales,
que sí gozan de aptitud en tal sentido. Por lo tanto, hasta tanto la entidad obtenga la autorización
estatal que le permita funcionar como fundación, los acreedores no tendrán “persona jurídica” (ni
UNIDAD 7 – DERECHO PRIVADO I – TURNO TARDE - AÑO 2022

patrimonio) para reclamar la satisfacción de sus acreencias. Así las cosas, la ley confiere
legitimación sustancial como deudores solidarios, para responder por dichas obligaciones
contraídas durante el período en formación de la entidad, a sus propios fundadores y
administradores por las deudas que hayan contraído en el carácter de tales. Sin perjuicio de ello, y
para no perjudicar a los acreedores “personales” de los administradores y fundadores (que no lo
son en razón de la actividad de la fundación en formación), el CCyC dispone que los bienes
personales de cada uno de los administradores y fundadores pueden ser afectados al pago de las
deudas sociales “sólo después de haber sido satisfechos los acreedores individuales”.-
2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN


FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS JURÍDICAS

DERECHO PRIVADO I
TURNO TARDE
UNIDAD N° 8
PATRIMONIO – BIENES

CONTENIDOS MÍNIMOS:
1- DOCUMENTO DE CÁTEDRA
2- BIBLIOGRAFIA ADJUNTA DE EDGARDO IGNACIO SAUX – TRATADO DE DERECHO CIVIL
PARTE GENERAL (extractos pertinentes) y del CÓDIGO COMENTADO DE INFOJUS.-

1
2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8

1- EL PATRIMONIO

Concepto y composición del patrimonio: Bienes y deudas. Derechos comprendidos y


excluidos

El patrimonio constituye una unidad jurídica, una masa abstracta independiente de los
elementos que lo integran, los cuales pueden ingresar o egresar, aumentar o disminuir1.
En un intento de conciliar todas las posiciones que se han planteado a su respecto, decimos
que el patrimonio está integrado por los bienes materiales (cosas), inmateriales (prestaciones,
derechos, etc.) y por las relaciones jurídicas y derechos que se ejercen sobre ellos, existiendo
acuerdo en que integran la categoría de derechos patrimoniales: los derechos crediticios o
personales, reales, intelectuales y de la propiedad intelectual (Kemelmajer de Carlucci - Kiper
- Puerta de Chacón).
El artículo 2312 del C.C. anterior disponía que “los objetos inmateriales susceptibles de
valor, e igualmente las cosas, se llaman “bienes” y que el conjunto de los bienes de una
persona, constituye su “patrimonio".
En este caso la palabra bienes está tomada en su acepción “restringida”, es decir como
objetos inmateriales susceptibles de valor (derechos). La acepción amplia comprende en el
concepto “bienes” tanto a los materiales (cosas) como inmateriales (derechos).

1 El patrimonio aparece como una idea que cohesiona, vincula, liga, los derechos de
contenido económico de una persona (humana o jurídica). Implica unidad de masa (de
bienes) y de gestión. ¿Qué sentido práctico tiene esa vinculación?; ¿Qué función
se asigna a ese patrimonio? La función de identificar un patrimonio, como
conjunto de derechos de contenido económico que pertenecen a un mismo
titular, radica en que ese patrimonio responderá por las deudas de ese sujeto
titular del mismo, cualesquiera sean los derechos actuales o futuros que lo
compongan. Es más, el patrimonio en sí no es objeto de derechos; el individuo
sólo tiene derechos sobre los bienes que lo integran (Enneccerus), por ello no
puede haber transmisiones del patrimonio general de una persona por actos
entre vivos (no puede venderse por ejemplo, aunque sí pueden venderse los
bienes que lo integran).
El patrimonio es, entonces, como conjunto de los derechos de contenido
económico de una persona, la garantía común de todos los acreedores de ese
sujeto, cualesquiera sean los bienes que lo compongan, y ésta es la principal
función de la idea de patrimonio concebida como cohesionante de derechos
diversos sobre bienes distintos.
Ejemplo señalado por Rivera: Si Pedro es titular del dominio de un automóvil y de un
inmueble, a la vez es usufructuario de otro inmueble, locatario de un fondo de comercio
y acreedor prendario de unas acciones de sociedad anónima, todos esos derechos
pueden ser concebidos aisladamente, o pueden ser entendidos como "un patrimonio",
en tanto y en cuanto están unificados en un mismo titular.
De modo que si mañana el patrimonio de Pedro viene a estar integrado por el dominio
de acciones de una sociedad anónima, las joyas heredadas de su madre, y un derecho
de concesión minera, será el mismo patrimonio que antes (aunque los derechos que lo
componen han cambiado), y responderá igualmente por las deudas que Pedro hubiera
contraído.

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El [Link]. actual no define al patrimonio y solamente lo menciona en el art. 15 cuando
establece que “Las personas son titulares de los derechos individuales sobre los bienes que
integran su patrimonio”. Por su parte, el art. 16 establece que los derechos referidos en el
primer párrafo del art. 15 pueden recaer sobre bienes susceptibles de valor económico, y que
los bienes materiales se llaman ‘cosas’. Del juego de estos artículos decimos que el
patrimonio está integrado por derechos cuyo objeto y contenido es susceptible de tener un
valor económico; y que se conforma tanto con bienes materiales (cosas) como inmateriales
(derechos) susceptibles de valor económico.
El patrimonio está integrado por derechos, no por cosas. En todo caso son los derechos sobre
las cosas materiales susceptibles de valor económico los que componen el patrimonio de una
persona. Éstas constituyen sólo en forma mediata, el contenido del patrimonio. Las cosas, en
su sentido estricto, no integran el patrimonio sino los derechos que tenemos sobre ellas. Ej. el
derecho de dominio sobre una cosa (una casa, un auto, etc). Prueba de esto es que si la cosa
le es sustraída (hurtada, robada o usurpada) al titular de ese derecho, éste continúa siendo su
dueño a pesar de no tenerla materialmente, y justamente por ser titular de ese derecho de
dominio, puede intentar la acción reivindicatoria o disponer de ese derecho, cediéndolo a otra
persona.
Qué significa que tienen un valor económico? Que sirven para satisfacer necesidades
económicas y pueden apreciarse en dinero. Pueden, también, ser transferidos a título
oneroso, gratuito o fiduciario.
También se debate en doctrina si aparte de los derechos patrimoniales, las obligaciones
(deudas) forman parte del patrimonio de las personas, distinguiendo el elemento activo del
patrimonio, del “pasivo” constituido por esas deudas. En algunos casos el patrimonio es
tratado por la ley como una unidad, o universalidad jurídica: por ejemplo, en la sucesión. En
este caso, las deudas no solo forman parte de él sino que se transmiten a los herederos. En
cambio, cuando se atribuye al deudor responsabilidad con todos sus bienes por las deudas
que contrae (en el aforismo que expresa que el patrimonio es la garantía común de los
acreedores), parece más bien que ellas cargan sobre el patrimonio y no que forman parte de
él.
Ya veremos que el legislador nos marca en el art. 242 que todos los bienes del deudor están
afectados al cumplimiento de sus obligaciones y constituyen la garantía común de los
acreedores, de donde surge que las deudas gravan al patrimonio entendido como conjunto de
bienes (materiales e inmateriales) de una persona (humana o jurídica).

Los Derechos patrimoniales. Los derechos que lo integran son los derechos subjetivos
patrimoniales, que son aquellos que forman las relaciones jurídicas de contenido económico,
y que por ende, tienen un valor en dinero: se clasifican en derechos personales, reales,
intelectuales (éstos en tanto pueden explotarse pecuaniariamente)
Los derechos que no tienen contenido económico (derechos derivados de relaciones de
familia, el derecho moral de autor, los derechos personalísimos, o sobre el cuerpo humano y
sus partes) no forman parte del patrimonio y por ello se denominan extrapatrimoniales; pero
su violación puede dar lugar a una reparación de contenido económico.

EL PATRIMONIO COMO ATRIBUTO DE LA PERSONALIDAD


Sostiene esta teoría, también llamada “clásica”, que la noción del patrimonio es deducida
directamente de la personalidad; es un atributo de la personalidad. Como consecuencia de
ello, sólo las personas (humanas o jurídicas) pueden tener un patrimonio. Y siendo un atributo
de la personalidad, toda persona tiene un patrimonio.

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Considerando que los bienes heterogéneos que forman la materia de los derechos de una
persona determinada están sometidos a su voluntad, constituyen por esto un todo jurídico,
una universalidad de derecho. Es así un concepto puramente intelectual, en el que caben
tanto los bienes actuales que posee el titular, como los que adquiera en el futuro. El
patrimonio, como universalidad jurídica, seguirá siendo el mismo.
De esas nociones se derivan los caracteres que los partidarios de esta teoría, asignan al
patrimonio: universalidad (el patrimonio es una universalidad jurídica, en la cual no interesan
los derechos concretos que forman parte de él, porque con el tiempo, pueden ir saliendo o
entrando diferentes derechos del patrimonio de una persona); identidad (siempre es idéntico a
sí mismo, aunque se modifiquen los derechos concretos que lo integran); necesidad (Toda
persona tiene necesariamente un patrimonio. Es que, aunque no tenga bienes actualmente,
tiene la aptitud de poseerlos); unidad (Cada persona puede ser titular de un único patrimonio),
inenajenabilidad (Se pueden transmitir los derechos o bienes singulares que lo integran, pero
no el patrimonio en su totalidad por actos entre vivos, aunque sí se puede transmitir
totalmente por causa de muerte – sucesiones-).
El patrimonio está “gravado” por las deudas que contrae el titular; pero los acreedores no
pueden ir contra el patrimonio en sí, sino sólo contra los bienes que lo integran,
individualmente considerados. Esto es una regla general, con excepción del caso de la
quiebra; pues en esa hipótesis todos los bienes del deudor quebrado —salvo los
indispensables para conservar una existencia digna— son objeto de desapoderamiento y se
liquidan para formar, con ello, una masa de dinero que se reparte entre los acreedores, a
prorrata de sus acreencias.

El problema en nuestro Derecho: El patrimonio no es único en todos los casos; de hecho


existen los “patrimonios separados o especiales”, como veremos más adelante.
Los caracteres de “identidad” y de “universalidad de derecho” contribuyen a explicar la
transmisión del patrimonio del fallecido como "herencia"; y es útil cuando los acreedores
pueden perseguir la totalidad de los bienes del activo patrimonial del deudor en un proceso de
ejecución colectiva,(como la quiebra).
El gran defecto práctico de esta doctrina clásica de Aubry y Rau radica en su afirmación de la
necesidad, unidad e indivisibilidad del patrimonio, pues ello impide visualizar una realidad
innegable, como lo es que una persona puede ser titular de más de un patrimonio, cada uno
de ellos "responsable" de distintas obligaciones. Lo que se ha acentuado significativamente
desde que se autoriza a las personas a fraccionar su propio patrimonio, mediante la
constitución de fideicomisos o la creación de sociedades unipersonales con responsabilidad
limitada al aporte. Pero superado este escollo, el patrimonio (aún en el caso de los
patrimonios especiales o separados) es concebido como una universalidad, siempre idéntico
a sí mismo, y compuesto de todos los bienes actuales y futuros. En definitiva, ello es lo que
permite el funcionamiento de la idea de que es garantía común de los acreedores.

LOS PATRIMONIOS SEPARADOS O ESPECIALES. PATRIMONIOS “DE AFECTACIÖN”

El nuevo C.C. y C. consagra en este artículo 242 la categoría de patrimonios separados,


especiales o “de afectación” cuando expresa que “los patrimonios especiales autorizados por
la ley sólo tienen por garantía los bienes que los integran”.
Estos patrimonios son definidos por LLambías como el “conjunto de bienes afectados a un fin
determinado y sometidos a un régimen legal especial”. En otras palabras, son aquellos que
por una autorización legal y en virtud de determinada finalidad a la que se destinan los bienes

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que lo componen, están excluidos de la regla general de responsabilidad por todas las
deudas del titular, para responder sólo a determinadas obligaciones.

CASOS DE PATRIMONIOS SEPARADOS O ESPECIALES:


A) Los que se generan en virtud del contrato de fideicomiso (art. 1685 C.C. y C. al expresar:
“los bienes fideicomitidos constituyen un patrimonio separado del patrimonio del fiduciario,del
fiduciante, del beneficiario y del fideicomisario”) . Habrá contrato de fideicomiso cuando una
persona (fiduciante) transmita la propiedad fiduciaria de bienes determinados a otra
(fiduciario), quien se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe en el contrato
(beneficiario), y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o condición, al fiduciante, al
beneficiario o al fideicomisario (art. 1666). Vale Aclarar que es el contrato por el que una
persona recibe de otra un encargo respecto de un bien determinado o determinable, cuya
propiedad se le transfiere a título de confianza, para que al cumplimiento de un plazo o
condición le de el destino convenido. La transmisión de la propiedad del bien a título de
confianza, significa que no lo recibe a título oneroso ni a título gratuito. El fideicomiso se
caracteriza por su capacidad de proteger determinados bienes, cuya propiedad imperfecta
adquiere el fiduciario para darles el destino final previsto en el contrato constitutivo. Las
instrucciones del fiduciante establecidas en ese mismo acto —causa fuente—, generalmente
son irrevocables, las que habrán de cumplirse sin su interferencia ni la de terceros. Esa es
claramente la razón de ser del fideicomiso, la seguridad tendiente a la consecución del fin
previsto por los contratantes. Es por tal razón que su importancia se acrecienta para la
estructuración de negocios complejos, en proyectos que requieran importantes recursos
financieros, o también en la protección de bienes de personas menores de edad .
La norma precisa con claridad quién es el "fideicomisario", indica que es el destinatario final
de los bienes al cumplimiento del plazo o condición a que se sujeta el contrato.
De modo que se reconoce de manera explícita la posibilidad de que por contrato se transmita
una propiedad fiduciaria que se caracteriza por: a) No ser perpetua —como lo es el dominio
pleno— sino que dura sólo hasta a el cumplimiento de u n plazo o condición (no puede
extenderse más allá de treinta años de la celebración del contrato, salvo que el beneficiario
fuese un incapaz, supuesto en el que puede durar mientras subsista la incapacidad);b) tener
una finalidad de administración; c) constituir un patrimonio separado del patrimonio general
del fiduciario; d) el no sometimiento al poder de agresión de los acreedores del fiduciante y
del fiduciario por lo que los bienes fideicomitidos sólo responden por las deudas que generen
esos mismos bienes (impuestos, tasas, expensas comunes, etc.) o su administración (art
1686); e) al terminar el fideicomiso por cumplimiento del plazo o la condición,los bienes
fideicomitidos se transmiten en propiedad plena a quien haya sido designado en el contrato;
puede ser el mismo beneficiario, el mismo fiduciante o un tercero que, en ese caso, se
denomina fideicomisario.
B) Los bienes con los que se forma el patrimonio de una sociedad unipersonal (que
responden sólo a las deudas que se contraen en el ejercicio de la actividad "social"). En el
nuevo Código Civil se prevén las sociedades de un solo socio. Nace la figura de la Sociedad
Anónima Unipersonal. Esta facilita la asignación del patrimonio e incentiva las inversiones. De
modo que los acreedores cuyos títulos hayan nacido de esa actividad podrán cobrarse sólo
de los bienes que forman el patrimonio de esa sociedad, no pudiendo agredir el patrimonio
general u otros patrimonios especiales del deudor. A la vez, los acreedores del deudor cuyos
créditos se hayan originado en causas ajenas a la gestión social, podrán agredir los bienes
del patrimonio general, pero no los del patrimonio "social". En tal sentido, los autores del
nuevo Código receptan la solución legal de las sociedades unipersonales (constituidas como

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Sociedades anónimas), como medio legítimo de fraccionamiento del patrimonio y limitación
de la responsabilidad por negocios.
C) El patrimonio del declarado presuntamente fallecido durante el denominado
periodo de prenotación
D) El patrimonio del emancipado, constituido con los bienes recibidos a título
gratuito: las restricciones a la capacidad del emancipado en materia patrimonial son las
previstas en los arts. 28 y 29, que pretenden proteger el interés particular de la persona
menor de edad: A la persona emancipada le está vedada la posibilidad de disponer a título
gratuito de los bienes que hubiere recibido a título gratuito (art. 28 inc. b), pero puede
disponerlos a título oneroso si cuenta con autorización judicial para ello (art. 29). Del juego
armónico de los arts. 28 y 29 se interpreta que los bienes recibidos por el emancipado a título
gratuito constituyen -hasta la mayoría de edad- un patrimonio especial o separado, excluido
de la agresión de los acreedores.(Rivera)
E) La constitución del régimen de protección a la vivienda genera un patrimonio “de
afectación” integrado por el derecho real de dominio o condominio sobre el inmueble
afectado.

¿Cuáles son las características de estos patrimonios separados?


- Para su existencia es necesaria una autorización legal, pues se trata de una excepción al
principio general. Ello no descarta que la autorización legal sea ejercida en razón de un acto
de voluntad privada, por ejemplo, mediante la constitución de una sociedad unipersonal;
- Son universalidades jurídicas e idénticos, pero independientes del patrimonio general de una
persona.
- A diferencia del patrimonio general, no son necesarios, no presentan el carácter de ser
indivisibles y pueden ser “enajenables”.
- Responden sólo por determinadas deudas (los acreedores del titular no podrán agredir o
integrar el patrimonio general del deudor).

DERECHOS PATRIMONIALES: CLASIFICACIÓN:


A) LOS DERECHOS REALES: El Libro Cuarto, dedicado a los Derechos Reales, comienza
con un Título I que incluye las "Disposiciones generales", dividido a su vez en dos capítulos:
1) "Principios comunes"; 2) "Adquisición, transmisión, extinción y oponibilidad".
A continuación de las disposiciones generales, el Título II, dividido en tres capítulos, legisla
sobre las relaciones reales, allí denominadas “relaciones de poder”, es decir las relaciones
“de hecho” entre una persona y una cosa: la posesión, la tenencia y ocasionalmente la simple
yuxtaposición, que es el mero contacto físico, escaso en consecuencias jurídicas.
Recién a partir del Título III se reglamentan separadamente cada uno de los derechos reales.
El nuevo Código introduce 4 nuevos derechos reales en su articulado, y clasifica a los
derechos reales en A) Derechos reales sobre cosa propia o ajena: Sobre cosa total o
parcialmente propia : Dominio (el llamado dominio “perfecto” tiene las facultades más
completas de usar, gozar y disponer y los caracteres de ser perpetuo, exclusivo y absoluto.
Sin embargo, tales cualidades existen dentro de los límites previstos por la ley. Todos los
derechos, se admiten conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio; debe tratarse de un
ejercicio regular, siendo especialmente aplicable la normativa de la parte preliminar de este
código en cuanto llama la atención contra el ejercicio antifuncional y abusivo); condominio, la
propiedad horizontal (art 2017), conjuntos inmobiliarios – término que abarca los barrios
cerrados o privados, clubes de campo, etc. - (arts. 2073 y 2074); el cementerio privado (otro
nuevo derecho real que se incluye en el Código en art 2103); el tiempo compartido es también
incorporado en el nuevo Código (art. 2087. Se trata de bienes afectados a su uso periódico y

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por turnos, para alojamiento, hospedaje, comercio, turismo, entre otros fines); y la superfifcie
si existe propiedad supericiaria. Los demás derechos reales recaen sobre cosa ajena: el
usufructo, el uso, la habitación, la servidumbre, el derecho real de superficie cuando no exista
propiedad superficiaria ( según el art 2114 es un derecho real temporario y que otorga a su
titular facultades de uso, goce, disposición material o jurídica (por ej. constituir un derecho real
de garantía) del derecho a plantar, forestar, construir, etc. y hace propio lo construido,
plantado, forestado, pero la propiedad del suelo es ajena. Aquí el derecho del superficiario
coexiste con el derecho de propiedad separada del titular del suelo, durante el plazo de
duración del título constitutivo).
B) También se regulan los derechos reales de garantía (art. 2184) que se constituyen por vía
convencional, es decir por voluntad de las partes de un contrato, con el fin de asegurar un
crédito del cual son accesorios: Son: la hipoteca (art. 2205, se constituye sobre un inmueble
individualizado que sigue en poder del constituyente o deudor, y confiere al acreedor la
facultad de persecución y preferencia para cobrar sobre su producido, el crédito garantizado
que le sirve de base); la prenda (art 2219. El Código regula la prenda con desplazamiento de
créditos o cosas. Puede recaer sobre cosas muebles no registrables o créditos
instrumentados) y la anticresis (art 2212 y ss que ahora recae sobre todas las cosas
registrables individualizadas (ya no solo inmuebles) cuya posesión se entrega al acreedor,
con posibilidad y para percibir los frutos imputándolos a la deuda. Así se incluye una garantía
con desplazamiento respecto de muebles).
c) Otra clasificación es según recaigan sobre cosas registrables o no registrables (art 1890):
En principio son registrables todos los derechos reales sobre inmuebles o muebles
“registrables” como los automotores o caballos pura sangre de carrera.
Todos los derechos reales se ejercen por la posesión excepto las servidumbres y la hipoteca.

Art. 1882. Concepto. El derecho real es el poder jurídico, de estructura legal, que se ejerce
directamente sobre su objeto, en forma autónoma y que atribuye a su titular las facultades de
persecución y preferencia, y las demás previstas en este Código.
El C.C.y Com. define el derecho real como un poder jurídico; es decir: un derecho subjetivo
cuya esencia consiste en un señorío de la voluntad sobre cosas, que se ejerce de propia
autoridad en forma autónoma e independiente de toda otra voluntad. El sujeto titular de este
señorío o potestad detenta un conjunto de derechos que todos deben respetar (oponibles
erga omnes) y que se establece mediante la realización de una formalidad denominada acto
de enajenación en virtud del cual, quien poseía todos esos “poderes” sobre la cosa los
traslada total o parcialmente a otro sujeto de derecho. Además se confiere al titular la facultad
de exclusión respecto a terceros que pudieran perturbar el ejercicio de su derecho
En principio, los derechos reales están regulados por leyes de orden público, por eso en la
definición contenida en el art. 1882 se los describe como "de estructura legal", es decir que la
regulación legal en cuanto a sus elementos, contenido, adquisición, constitución, transmisión,
duración, es establecida SÓLO POR LA LEY. En ese sentido, el art. 1884 recepta el principio
del numerus clausus, que es el principio del número cerrado: Las personas pueden utilizar
sólo los derechos reales autorizados por la ley, y conforme a las reglas tipificantes que ella ha
dado para cada uno de los derechos reales autorizados y por ella establecidos.
En síntesis: La ley impone el marco de los derechos reales, pues no rige aquí el principio de
la autonomía de la voluntad..

- El titular de un derecho real, dispone de acciones reales destinadas a proteger sus derechos
contra cualquier persona que pretenda negar su existencia, plenitud o libertad, sin perjuicio de

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poder ejercer también las acciones posesorias en sentido amplio que, indirectamente,
también preservan el derecho real.
- Otra de las consecuencias de la oponibilidad erga omnes del derecho real es que confiere a
su titular el ius persequendi : facultad de perseguir la cosa que constituye el objeto de su
derecho, cualquiera sea la persona que la tuviera en su poder.
- Otro rasgo distintivo del derecho real es la facultad de preferencia. el ius preferendi como
elemento esencial de los derechos reales, permite hacerla valer con respecto a otros
derechos reales o personales, que hayan obtenido oponibilidad posteriormente, resumido en
el principio prior tempore potior iure (primero en el tiempo, mejor en el derecho) . Esa facultad
de preferencia que conlleva el derecho real puede ser esgrimida por su titular en cualquier
circunstancia de colisión con otros derechos sobre la misma cosa y su mayor o menor rango
dependerá de la fecha de inscripción registral. Pero en el caso de ejecución singular o
universal serán los privilegios legales los que establezcan el rango para el cobro del crédito
(garantizado o quirografario) del producido de la subasta.
- El art. 1883 fija como regla que el objeto de los derechos reales es siempre una cosa
material, independientemente de la extensión en la que se ejercen sobre ella las facultades
que confiere cada tipo.
Pero el segundo párrafo dispone que el objeto de los derechos reales puede consistir —
cuando taxativamente lo señale la ley— en un “bien”, entendido el vocablo como “los objetos
inmateriales susceptibles de valor
económico”. En tal sentido, el art. 1883 no hace más que reconocer lo que ocurre en la
realidad negocial. Es que, si bien las cosas son el objeto por antonomasia de los derechos
reales, éstos también pueden recaer sobre derechos.
La razón del empleo del vocablo “bien” consiste en que él puede abarcar tanto las cosas
corporales como las incorporales (el objeto de aquellos derechos reales en los cuales no hay
una relación directa e inmediata con la cosa, como sucede, por ejemplo en la hipoteca,
prenda (arts. 2219 y 2232 a 2237), o en el derecho real de superficie).
- Uno de los rasgos distintivos de los derechos reales está dado por el grado de
incidencia del orden público; mientras en los derechos personales impera el principio
fundamental de la autonomía de la voluntad, que sólo se detiene ante los límites del orden
público, la moral, las buenas costumbres y la buena fe, los derechos reales, inversamente,
están dominados por el principio del orden público, que deja sólo un estrecho margen para la
voluntad de los particulares.
- El nuevo Código mantiene el principio del numerus clausus, ya que solo la ley
organiza los derechos reales en número limitado y cerrado, fijando el contenido de cada uno
de ellos y dándole un nombre, quedando de tal modo rígidamente fijados los tipos posibles de
derechos reales
El nuevo Código reconoce además, en el art. 18 los “ Derechos de las comunidades
indígenas. “Las comunidades indígenas reconocidas tienen derecho a la posesión y
propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y de aquellas otras aptas y
suficientes para el desarrollo humano según lo establezca la ley, de conformidad con lo
dispuesto por el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional.
La Constitución Nacional establece como facultad del Congreso, la de reconocer la
preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su
identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería
jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que
tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo
humano.” Estipula, también, que ninguna de esas tierras será enajenable, transmisible ni
susceptible de gravámenes o embargos, y asegura a los pueblos indígenas su participación

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en la gestión de sus recursos naturales y demás intereses que los afecten (art. 75, inc. 17
CN).
Hasta el presente, la regulación de la cuestión se efectuó por medio de la ley 23.302,
modificada por la Ley 25.799 de Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes.
Por vía de esa norma se procuró establecer las bases normativas para asegurar la plena
participación de las comunidades indígenas existentes en el país en el proceso
socioeconómico y cultural argentino, con respeto por sus propios valores y modalidades; y se
previó la implementación de planes destinados a posibilitar su acceso a la propiedad, el
fomento de la actividad agropecuaria, forestal, minera, artesanal o industrial, la preservación
de sus pautas culturales en los planes de enseñanza y la protección de la salud de sus
integrantes.
La importancia de la norma sancionada
El moderno concepto del derecho a la igualdad procura establecer medidas de acción
positivas que actúan sobre la realidad procurando morigerar o superar las diferencias
estructurales verificadas.
Si bien el Anteproyecto avanzaba en la regulación de la propiedad comunitaria, en el art. 9º
de la ley 26.994, de sanción del CCyC, se dispuso que “los derechos de los pueblos
indígenas, en particular la propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y
de aquellas otras aptas y suficientes para el desarrollo humano, serán objeto de una ley
especial”; ello en razón de considerarse que la complejidad del tema y su vinculación con
cuestiones de derecho público exigía una regulación autónoma, fuera del Código de derecho
privado.

LOS DERECHOS PERSONALES O CREDITORIOS


a) Concepto
Derechos personales o creditorios (obligaciones si se los mira desde el punto de vista pasivo)
son las relaciones jurídicas establecidas entre dos personas, acreedor y deudor, en virtud de
las cuales el primero puede exigir del segundo una determinada conducta, denominada
prestación.
b) Elementos
La obligación o derecho de crédito tiene tres elementos:
— el sujeto activo, o acreedor, titular del derecho subjetivo;
— el sujeto pasivo o deudor, titular del deber correlativo al derecho subjetivo;
— la prestación, que es la conducta debida, y que puede consistir en dar, suministrar, hacer o
no hacer.
c) Libertad de creación
En materia de derechos personales, rige el principio de la libertad de creación (a diferencia de
los derechos reales), de modo que las partes pueden dar a luz todas las figuras de derecho
personal que sean útiles a la satisfacción de s u s intereses patrimoniales.
Hoy en día los contratos atípicos son probablemente más importantes que los típicos (los
regulados en el código), la complejidad actual de las relaciones económicas impone la
creación de figuras contractuales cada vez más variadas y sofisticadas, y ellas nacen de la
práctica negocial, esto es, en definitiva, de la libre voluntad de las partes (regla de la
autoconfiguración del contrato). No obstante, en el nuevo Código se regulan y unifican
numerosos contratos que se encontraban previstos en el Código Civil y en el Código de
Comercio, como sucede con la compraventa (art. 1123 y ss.), permuta (arts. 1126 y 1172),
suministro (art. 1176), locación (art. 1187), mandato (art. 1319), mutuo (art. 1525), comodato
(art. 1533), donación (art. 1542), fianza (art. 1574), contrato de renta vitalicia (art. 1599), entre
otros. También se incorporan contratos regulados en normas específicas como el leasing (ley

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25.248 y art. 1227 y ss.), fideicomiso (ley 24.441 y art. 1666 y ss.), contratos asociativos
(modificaciones a la Ley de Soc. Comerciales 19.550 incorporadas en el apartado de leyes
complementarias del CCyC). De igual manera, se tipifican contratos con una regulación
mínima, como sucede con la franquicia
(art. 1512), el arbitraje (art. 1649) y el contrato de agencia (art. 1479)
d) Efecto relativo
Significa que los derechos personales sólo producen efectos entre las partes (acreedor y
deudor).
Algunas diferencias importantes entre los derechos reales y personales son entonces: a) Rol
de la voluntad individual: Es en el ámbito de los derechos personales que la voluntad
individual se manifiesta con su esplendor, a través de la facultad de autoconfiguració[Link] los
derechos reales, en cambio, el espacio de la voluntad individual es mucho más reducido. Los
derechos reales que se pueden establecer están enunciados por la ley; y su contenido,
sustancialmente predeterminado por ella. b) Determinación del sujeto pasivo Los derechos
personales tienen necesariamente u n sujeto pasivo, llamado deudor. Ya hemos visto que en
los derechos reales no existe sujeto pasivo individualizado. C) El objeto de los derechos
personales es el cumplimiento de un hecho prometido por la persona obligada (una conducta
del deudor: cumplimiento de la prestación), mientras que en los derechos reales tienen por
objeto cosas o bienes (éstos taxativamente enunciados en la ley) y el poder jurídico se ejerce
directamente sobre su objeto en forma autónoma.

LOS DERECHOS INTELECTUALES


Nuestro derecho positivo siempre ha tutelado los derechos intelectuales, comenzando por la
Constitución Nacional que en su artículo 17 establece que “todo autor o inventor es
propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerde la
ley”, por ello los derechos intelectuales son limitados en el tiempo.
En cumplimiento de la previsión constitucional, en 1864 se sancionó la ley 111 de Patentes de
Invención. En 1910 se dictó la ley 7022 de Propiedad Científica, Literaria y Artística, sustituida
por la ley 11.723 a partir de 1933, también en vigor en la actualidad, (modificada por leyes
24.870 y 26.570). En materia de marcas, la primera ley fue la 3975 sustituida por la 22.362.
El art. 464 del C.C.y Com. incluye entre los bienes propios de cada uno de los cónyuges: la
propiedad intelectual, artística o industrial, si la obra intelectual ha sido publicada o
interpretada por primera vez, la obra artística ha sido concluida, o el invento, la marca o el
diseño industrial han sido patentados o registrados antes del comienzo de la comunidad; y
que el derecho moral sobre la obra intelectual es siempre personal del autor. Cabe señalar
que los derechos patrimoniales relativos a estos derechos se transmiten sólo por setenta años
a los herederos legítimos y testamentarios.
a) Concepto: Se denomina derecho intelectual al derecho patrimonial que tiene el autor de
una creación del intelecto, en virtud del cual puede aprovechar económicamente esa creación
en beneficio propio, dentro de los límites marcados por el ordenamiento jurídico. Ejemplo: el
autor de una novela conserva su derecho de propiedad intelectual, que consiste justamente
en la explotación económica de aquélla, mediante la venta de cada uno de los ejemplares de
su obra; de modo que el dominio de los ejemplares, de cada libro, pasará a quien lo compre,
pero el derecho intelectual lo tiene sin duda el autor.
b) Especies: Dentro del concepto de creación intelectual, quedan comprendidas las obras
literarias, musicales, científicas, así como también pinturas, dibujos, etcétera. Esto es lo que
comúnmente se ha denominado propiedad autoral, derecho de autor o derecho intelectual.
Pero actualmente se extiende la noción a creaciones del intelecto que tienen u n a finalidad
más directamente económica, como lo son las patentes de invención, las marcas y

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designaciones industriales y comerciales, que conforman lo que se ha dado en denominar
propiedad industrial.
Nuevos avances en la materia se producen como consecuencia del impacto tecnológico. Por
ejemplo el reconocimiento de u n derecho intelectual de los bancos de datos sobre sus
propios datos y, el software es materia comprendida en los derechos intelectuales. (Ver art.
1251 que expresamente admite que el contrato de obra incluye tanto la material como la
intelectual con lo que, merced a lo normado en el art. 1252, se integra a la normativa de tutela
de la propiedad intelectual).

d) El derecho moral del autor: Éste es un derecho extrapatrimonial que en la doctrina francesa
es identificado con los derechos personalísimos, y que por lo tanto, se extingue con la muerte
del autor. Pero su voluntad expresada en vida puede ser hecha cumplir por sus herederos.
Además del derecho intelectual, que es de contenido patrimonial y autoriza la explotación
económica de la creación intelectual, se reconoce la existencia del llamado derecho moral del
autor, que consiste en el reconocimiento de la paternidad sobre la obra y el derecho de
oponerse a su deformación por cualquier modo que fuere. Se dice en la doctrina que el
derecho moral comprende las siguientes atribuciones:
— el derecho al inédito, esto es a no publicar o difundir una obra;
----el derecho a la integridad de la obra, impidiendo que otros la deformen, mutilen o
adulteren;
— el derecho al repudio de la obra ajena, cuya paternidad pretenda ser atribuida;
— el derecho al arrepentimiento, que permite modificar la obra ya publicada, o incluso retirarla
de la circulación.
El ejercicio de estas facultades es absoluto, pero puede dar lugar a las indemnizaciones que
correspondan, en favor de quienes tuvieren expectativas de ganancia sobre la base de
relaciones contractuales establecidas con el autor (por ejemplo, el editor de un libro cuyo
autor decide retirarlo de la venta).

2. BIENES.
Bienes y cosas. Concepto. Método del Código Civil. La energía y fuerzas naturales.
En esta Bolilla abordamos el objeto de las relaciones jurídicas. Nuestro Código trata de los Bienes
en el Título III, comenzando el Capítulo 1 con los “Bienes con relación a las personas y los
derechos de incidencia colectiva”.
En ese capítulo, si bien se refiere a los “bienes”, el Código directamente se dirige a conceptualizar y
regular todo lo concerniente a los bienes inmuebles, por lo que es necesario desarrollar
previamente algunos conceptos generales que encontramos ahora en la Parte General del CCyC.

Método del Código

Previamente, podemos señalar que en los fundamentos del Anteproyecto, se sostiene que “En
materia de bienes. La mayoría de los códigos decimonónicos han quedado desactualizados. En
efecto, aparecieron bienes que, siendo de la persona, no tienen un valor económico, aunque sí una
utilidad, como sucede con el cuerpo, órganos, genes, etcétera. La relación exclusiva entre los
bienes y la persona también ha mudado y aparecen las comunidades, como ocurre con los pueblos
originarios. Finalmente, los conflictos ambientales se refieren a bienes que son mencionados en el
Código como del dominio público, pero la Constitución y la ley ambiental los consideran colectivos,
y no solamente de propiedad del Estado. Todo ello requiere una concepción más amplia, que ha
sido receptada en el Anteproyecto”.

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El Código Civil derogado regulaba este tema en el Libro Tercero, con un Título I (artículos 2311 y
ss.) que aludía a las cosas consideradas en sí mismas, desarrollaba la noción de bienes, cosas,
muebles, inmuebles, fungibles, consumibles, divisibles, principales, accesorias y su enajenabilidad.
En los artículos 2339 y ss. se trataba de las cosas en relación a las personas, los bienes públicos y
privados del Estado, y los que son susceptibles de apropiación privada, los bienes municipales, de
las iglesias y de los particulares.
Es importante notar que el Código DEROGADO respondía a otra concepción, más acotada que la
actual. Se ocupaba exclusivamente del vínculo directo entre una persona y un conjunto de bienes
que integraban su patrimonio y que tenían valor económico.
Señalamos entonces que en relación a los conceptos generales ha variado la ubicación
metodológica. En el Código derogado encontrábamos las nociones de “cosa” y “bien” en la parte de
Derechos Reales. Ahora, esas nociones básicas las encontramos en la Parte General del nuevo
Código.
Y esta variación en la ubicación también responde a un paradigma distinto.

El NUEVO CÓDIGO propone mantener la clasificación existente en materia de derechos reales,


que es tradicional, consolidada, y que se basa en derechos individuales de las personas sobre
bienes (susceptibles de valoración económica), y, al mismo tiempo, contemplar otros aspectos que
ya están en la práctica social y en el sistema jurídico, hablamos de: a) Derechos de propiedad
comunitaria de los pueblos originarios. b) Derechos sobre el cuerpo humano y sus partes. c)
Derechos de incidencia colectiva.
La regulación de estos aspectos plantea, a su vez, cuestiones complejas relativas a su tratamiento.

Previamente entonces, analicemos los conceptos generales:


Podemos definir a los Bienes como los objetos materiales e inmateriales susceptibles de valor.
Tradicionalmente dentro de la categoría teníamos que los objetos materiales susceptibles de
valor se denominaban “cosas”. Ahora bien, ¿de qué clase de valor hablábamos entonces? El
Código derogado hablaba de valor como nota característica de las cosas, y parte de la doctrina
entendía que se refería sólo a un valor económico (Salvat, Llambias, Borda, Alterini). Otros, en
cambio, sostenían que ese valor no era necesariamente económico (Spota). Por oposición a las
cosas, el Código derogado nos decía que los “objetos inmateriales” se denominaban “bienes”.
Hasta acá, el diseño clásico, que veremos que se mantiene.

El art. 15 del CCyC nos habla de los bienes que integran el patrimonio de la persona, y la primera
parte del art. 15 nos dice que esos bienes pueden tener valor económico, para pasar
inmediatamente a darnos la definición de “cosas” y se limita a señalar que “los bienes materiales se
llaman cosas”, sin aludir al valor como elemento. De todas maneras no podemos despojar a las
cosas del “valor”. Lo que caracteriza a los bienes es precisamente su valor. Ahora, ese valor ¿debe
ser económico? Parte de la doctrina entiende que SI, porque cuando hablemos de cosas
(específicamente) ese valor es económico, pecuniario, como derecho subjetivo que integra el
patrimonio de la persona.
Y en cuanto a los objetos inmateriales, el actual CCyC no tiene la aclaración de que se denominan
“bienes”, pero se entiende que la categoría existe y no puede desconocerse. En este caso
hablamos de Bienes en sentido estricto, como objetos inmateriales susceptibles de tener un
valor, para el caso también con un valor económico como pueden ser los derechos intelectuales (el
autor sobre una obra científica, literaria o artística).

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Si hablamos de Bienes con un valor económico, tenemos dentro dos especies: las cosas y los
bienes en sentido estricto.
Entonces: dentro de los Bienes susceptibles de valor económico (en sentido amplio)
tenemos:
-Cosas, son los objetos materiales susceptibles de valor económico.
- Bienes (en sentido estricto), son los objetos inmateriales susceptibles de valor económico.
Se trata entonces de una relación conceptual de género a especie, donde Bienes es el género en
sentido amplio, y Cosas la especie. Por su parte, los que no son cosas, se llaman Bienes en sentido
estricto.

Hasta aquí y por el análisis de los arts. 15 y 16 nos hemos encontrado con Bienes susceptibles de
un valor económico, que integran el patrimonio de las personas. Los artículos:

ARTICULO 15.- Titularidad de derechos. Las personas son titulares de los derechos
individuales sobre los bienes que integran su patrimonio conforme con lo que se establece
en este Código.
ARTICULO 16.- Bienes y cosas. Los derechos referidos en el primer párrafo del artículo 15
pueden recaer sobre bienes susceptibles de valor económico. Los bienes materiales se
llaman cosas. Las disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las
fuerzas naturales susceptibles de ser puestas al servicio del hombre.
El art. 16, como vimos se enfoca en los derechos que recaen sobre objetos que tienen un valor
económico, y forman parte del patrimonio del que habla el art. 15.

Sobre la energía y las fuerzas naturales es dable recordar el derogado Código Civil que fue
modificado por la Ley 17.711 mediante la incorporación de una referencia en esta materia, así se
disponía en el art. 2311 que “las disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a
las fuerzas naturales susceptibles de apropiación”. Así se eliminaron dudas sobre la normativa
aplicable a las energías, de modo que la electricidad por ejemplo, tenía el régimen de las cosas, del
mismo modo que las distintas formas de producción de energía (hidroeléctrica, eólica, nuclear,
solar, térmica, etc.). Lo mismo ha receptado el CCyC. Al respecto la doctrina se encontraba
dividida. Algunos sostienen que se trata de categorías distintas que debieran tener diferente
régimen, y que la energía no puede ser soporte de un derecho real (Allende). Otros entienden que
la energía se acerca mucho más al concepto de cosa que cualquier otro instituto y que es
conveniente su tratamiento similar. Por último otros opinan que debiera desarrollarse una categoría
propia. Sin perjuicio de ello el Código las asimila a las cosas a los fines de su tratamiento.

Pero, como advertimos al principio, el CCyC ha variado el sistema y que introduce nuevas
categorías que superan la clasificación anterior, y los encontramos en los arts. 17 y 18. Del análisis
de esos artículos vemos que se ha expandido la noción de Bienes. Aclaremos que la categoría
anterior subsiste, sólo que ahora se ha expandido el concepto genérico de BIENES. Veamos cómo:

ARTICULO 17.- Derechos sobre el cuerpo humano. Los derechos sobre el cuerpo humano o
sus partes no tienen un valor comercial, sino afectivo, terapéutico, científico, humanitario o
social y sólo pueden ser disponibles por su titular siempre que se respete alguno de esos
valores y según lo dispongan las leyes especiales.
Sobre el art. 17 el Código crea una categoría nueva de objeto de derechos que no tiene valor
económico, sino afectivo, terapéutico, científico, humanitario o social. El valor configura un
elemento de la tipicidad de la noción de “bien” y está calificado en este caso porque ese valor es
afectivo (representa algún interés no patrimonial para su titular), terapéutico (tiene un valor para la

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curación de enfermedades), científico (para la experimentación), humanitario (para el conjunto de la
humanidad), social (para el conjunto de la sociedad).
Esto responde a que las posibilidades que abre la biotecnología generan un universo de
alternativas y de problemas que requieren de alguna forma de regulación, para que existan reglas
claras en un área sensible, para que la dignidad de la persona no se vea avasallada por la lógica
del mercado y que no exista un aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad.
Por principio, éste artículo comienza colocando fuera del comercio a todo tipo de acto jurídico
relacionado con derechos sobre el cuerpo humano o sus partes y lo liga a valores extra-
patrimoniales relevantes.
Es decir, para disponer de estos derechos se debe responder en principio a alguno de esos valores
y ajustarse a lo que disponen las leyes especiales (por ej. Sobre ablación y trasplante de órganos).
Es decir que, mediante el art. 17 encontramos una nueva categoría de Bienes, que tienen un valor,
pero no es económico. Son Bienes sin valor económico. Lorenzetti señala que el sujeto tiene
derechos individuales sobre estos bienes, pero no forman parte del patrimonio porque no poseen
valor económico.
Es decir, que en la noción clásica vemos que se ha introducido otra categoría de derechos, esto
es aquellos que también tienen un valor (que es determinante del “bien) pero no ya económico, sino
otra utilidad (órganos y material genético).

Continuando el análisis para poder reconocer un esquema general de la noción de Bienes, veamos
el art. 18:

ARTICULO 18.- Derechos de las comunidades indígenas. Las comunidades indígenas


reconocidas tienen derecho a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que
tradicionalmente ocupan y de aquellas otras aptas y suficientes para el desarrollo humano
según lo establezca la ley, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 75 inciso 17 de la
Constitución Nacional.
Este artículo refiere directamente a la norma constitucional que manda al Congreso de forma
concurrente con las provincias a reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos
indígenas argentinos, garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural, reconocer la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad
comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y
suficientes para el desarrollo humano. Estipula que ninguna de esas tierras será enajenable,
transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos y asegura a los pueblos su participación en
la gestión de sus recursos naturales (art. 75 inc 17 CN).
Existe a la fecha una regulación por Ley 23.302 de Política Indígena y Apoyo a las Comunidades
Aborígenes, que procura asegurar la plena participación de las comunidades en el proceso
socioeconómico y cultural argentino, con respeto de sus propios valores y modalidades, entre otras
cuestiones como la implementación de planes para posibilitar su acceso a la propiedad.
Este artículo pretende generar medidas tuitivas para estas comunidades. De todas maneras el
Anteproyecto inicial avanzaba en la regulación de la propiedad comunitaria, pero por la ley de
sanción del Código se dispuso que “serán objeto de una ley especial” (art. 9) en razón de
considerar que la complejidad del tema y la incidencia de aspectos de derecho público exige una
regulación autónoma.
Entonces, encontramos un nuevo sujeto en la relación con los bienes comunitarios. El sujeto
protegido no es el indígena en cuanto individuo aislado, sino los pueblos aborígenes argentinos a
través de sus comunidades, como sujetos colectivos.

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2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8
Por último, nos detendremos en el art. 14, que reconoce los DERECHOS DE INCIDENCIA
COLECTIVA: estos pueden ser invocados por sujetos que presentan un interés difuso, colectivo o
público. El interés protegido es colectivo, y supera la noción clásica de derecho individual sobre un
bien susceptible de valor económico, puesto que tienen por objeto bienes colectivos. Estos bienes
pertenecen a toda la comunidad, siendo indivisibles y no admiten exclusión alguna. No existe un
derecho de apropiación individual porque sobre ellos no recaen derechos subjetivos individuales. El
ejemplo es el ambiente, el cual es un bien de naturaleza colectiva que corresponde a toda la
comunidad y no a UN sujeto o a UN GRUPO de sujetos. Son bienes que pertenecen a la esfera
social y no individual.

Entonces, habiendo comenzado con el análisis de la Parte General referida a los Bienes, de
acuerdo a los arts. 15 y 16, 17, 18 y 14, podemos diseñar el sistema de Bienes en el CCyC, siendo
aplicable lo dicho hasta aquí para cada categoría, pero a los fines de simplificar el sistema:

-En el CCyC encontramos la noción de Bienes ligada necesariamente a la nota o característica de


VALOR.
-Dentro de ella tenemos Bienes Con Valor Económico (derechos individuales), que son:
- los objetos materiales susceptibles de valor económico o “cosas”
- y los objetos inmateriales susceptibles de valor económico o “bienes en sentido
estricto”
-Y también tenemos Bienes Sin Valor económico (derechos individuales sobre el propio
cuerpo), pero sí afectivo, terapéutico, etc..
-Por otro lado tenemos Bienes Comunitarios (derechos de las comunidades aborígenes);
- Por otro lado también tenemos Bienes Colectivos (derechos sobre bienes comunitarios).

COSAS (materiales)
Del Individuo ECONÓMICO BIENES en sentido estricto
CON VALOR.... (inmateriales)
BIENE S

AFECTIVO, TERAPEUTICO, CIENTIFICO, HUMANITARIO,


SOCIAL (art. 16)

COMUNITARIOS
COLECTIVOS

De esta manera se diseña en el nuevo CCyC la noción de BIENES, que es comprensiva de la


noción clásica (valor económico), pero mucho más amplia, comprendiendo derechos con otro tipo
de valor y con otros sujetos de derecho.

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Clasificación de las cosas. Método del Código Civil para su clasificación. Cosas muebles e
inmuebles. Importancia de la distinción. Subclasificación de los inmuebles y muebles. Los
muebles registrables, análisis de los distintos tipos.

El Código efectúa una clasificación considerando las cosas en sí mismas o por sus características
y trascendencia jurídica en: muebles, inmuebles (por naturaleza, por accesión), divisibles o no,
principales, accesorias, consumibles o no, fungibles o no, frutos y productos.
También según estén dentro o fuera del comercio.
Y finalmente con relación a las personas, teniendo implicancias en su régimen jurídico:
pertenecientes al dominio público del estado, al dominio privado del Estado, Bienes de los
particulares.
Po último, confronta el ejercicio de los derechos individuales con los derechos de incidencia
colectiva, como novedad, que ya hemos analizado en parte.

Cosas muebles o inmuebles.


Las cosas son muebles o inmuebles básicamente, según puedan o no transportarse de un lugar a
otro, ya sea por su propia fuerza o con la intervención del hombre, por lo que se conceptualiza a los
inmuebles a causa de la imposibilidad de trasladarse a otro lugar por hallarse en situación fija,
estable o sedentaria, sin perjuicio de que algunas veces puedan llegar a desplazarse.
Entonces, la clasificación obedece a la constitución física o corporal de la cosa y la ley no la recepta
de forma absoluta, y es tan importante esta clasificación que no ha sido dejada de lado por ningún
ordenamiento jurídico, sin dejar de advertir que también obedece a otras razones socioeconómicas,
como la posibilidad de su individualización, permanente, importancia económica, política, etc.
Efectos de la clasificación
Clasificar las cosas tiene distintos efectos jurídicos en cuanto a la adquisición del dominio,
publicidad, prescripción adquisitiva, modos de adquisición, aptitud para ser objeto de los derechos
reales de garantía según su tipo, ley aplicable, jurisdicción, competencia, restricciones y límites,
frutos, alcance de la transmisión de derechos, etc.

ARTICULO 225.- Inmuebles por su naturaleza. Son inmuebles por su naturaleza el suelo, las
cosas incorporadas a él de una manera orgánica y las que se encuentran bajo el suelo sin el
hecho del hombre.
Retomando lo ya expuesto, entonces son cosas inmuebles aquellas que están inmovilizadas, que
no pueden ser movidas de un lugar a otro, sea por una fuerza exterior o por sí mismas.- La ley
reconoce distintas clases de inmuebles que seguidamente vamos a considerar.
Y el artículo refiere al suelo, las cosas incorporadas a él de manera orgánica y las que se
encuentran bajo el suelo sin el hecho del hombre. Lo clave es la inmovilización y que lo es sin el
hecho del hombre. Los tesoros no quedan incluidos en la categoría, los que serían muebles “el
tesoro es toda cosa mueble de valor, sin dueño conocido oculta en otra cosa mueble o inmueble”
art. 1951 CCyC..
El suelo incluye tanto su composición sólida como fluida y aun lo que se encuentre en su
profundidad, como manantiales, aguas subterráneas y corrientes de agua consideradas en sí
mismas, no el agua propiamente dicha, que es cosa mueble.
Algunos autores distinguen entre el agua ya sacada o canalizada, que es mueble, y la corriente o
curso de agua, que es inmueble.
La norma también comprende minas y canteras, piedras, arenas, yacimientos, etc.-
Asimismo menciona cosas incorporadas al suelo de una manera orgánica: vegetación natural y
árboles, los que son inmuebles aunque hayan sido plantados por el hombre. Siempre que la unión
sea estable, no como los almácigos, pues sólo se encuentran unidos al suelo temporalmente.

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Para López de Zavalía la vegetación que resulte de la siembre o plantación debe ser catalogada
como inmueble por accesión, por su semejanza con los edificios.

ARTICULO 226.- Inmuebles por accesión. Son inmuebles por accesión las cosas muebles
que se encuentran inmovilizadas por su adhesión física al suelo, con carácter perdurable. En
este caso, los muebles forman un todo con el inmueble y no pueden ser objeto de un
derecho separado sin la voluntad del propietario.
No se consideran inmuebles por accesión las cosas afectadas a la explotación del inmueble
o a la actividad del propietario.
Se trata de las cosas muebles que se convierten en inmuebles por encontrarse inmovilizadas por
su adhesión física y perdurable al suelo, o porque han sido puestas por el propietario, como
accesorias de un inmueble, o por los arrendatarios de dichos inmuebles, en ejecución de un
contrato de alquiler y que se encuentran destinadas a formar partes de un inmueble, rústico o
urbano.
1) cosas muebles
2) inmovilizadas por adhesión física al suelo
3) con carácter perdurable.
La norma también se refiere a las cosas muebles que en su origen son tales, como los materiales
de construcción, pero que quedan realmente inmovilizados por su adhesión al suelo de manera
permanente. Ej: edificios, diques, presas, cañerías, etc.
Su adhesión al suelo, en este caso sucede por intervención del hombre y debe tener carácter de
permanente, por lo que quedan fuera las construcciones provisionales o temporarias.
El agua sería un inmueble por naturaleza cuando se encuentre sobre el suelo en forma natural; por
accesión cuando corre por acueductos o cañerías, pero si está almacenada es una cosa mueble.

ARTICULO 227.- Cosas muebles. Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí
mismas o por una fuerza externa.
Kemelmajer de Carlucci ha señalado que son muebles todas las cosas que no son inmuebles. El
artículo define las cosas muebles por su naturaleza. Son ejemplos: el dinero, los animales,
automotores, libros, cuadros, los materiales de construcción mientras no se incorporan a un
inmueble edificado, también lo son cuando se separan, etc. Comprende locomóviles (se trasladan
por un sistema de propulsión propia), semovientes (se mueven de forma autónoma como los
animales) y el dinero.
Quedan comprendidas también aquellas que eran inmuebles mientras estaban incorporadas al
suelo, como la tierra, piedras, que se vuelven muebles cuando son extraídas o separadas. Los
tesoros, por su parte, no pierden su carácter de muebles, dada su individualidad, pese a estar
enterrados, como ya vimos.
Como principio, las cosas muebles no son registrables, sin embargo la evolución de la sociedad
ante nuevas situaciones jurídicas y económicas ha creado la subclasificación: cosas muebles
registrables.
Al hablar de cosas registrables tenemos que señalar que la organización de Registros públicos
tiene por finalidad garantizar la publicidad de la titularidad de derechos y así la seguridad del tráfico
jurídico, cuando se trata de negocios que demandan estos recaudos por su envergadura o capital
que significan.
Es asi que inicialmente se organizaron los Registros Inmobiliarios. Todos los inmuebles son cosas
registrables, puesto que necesariamente deben matricularse, incorporarse al llamado Registro
General Inmobiliario.

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Por oposición y de forma clásica los bienes muebles, por su escaso valor o significación no
requerían registración, y su publicidad estaba dada solamente por la posesión de ellos. Sin
embargo, con el paso del tiempo fueron apareciendo bienes muebles de significativo valor e
implicancias, para los que se hizo necesario también desarrollar un sistema de publicidad registral,
sobre los derechos y sus titulares. De todas maneras la regla general es que los muebles no se
registran. Por excepción, algunos muebles son registrables también, y deben ser inscriptos en
registros especiales que corresponden a ciertas categorías de cosas. Por ej.: registro de aeronaves,
buques, automotores, caballos de pura sangre de carrera. A estos registros los lleva el Estado
(nacional o provincial) o incluso entidades privadas.
Pero también pueden registrarse los bienes, es decir, derechos con valor económico y que para su
protección y publicidad son incorporados a registros, por ej. Los de propiedad intelectual, marcas y
patentes, marcas de comercio e industria, etc.
Sobre los animales, la ley 22.939 establece que los propietarios de la hacienda deben
obligatoriamente tener registrado a su nombre el diseño que emplearen para marcar o señalar,
debiendo individualizar de esa manera sus semovientes.
Los animales de raza tienen un régimen especial y pueden marcarse o señalarse con tatuajes o
reseñas, según especie. Si fueran puros, se inscriben en registros genealógicos, ya que no se
acostumbra a marcarlos. Los equipos de pura sangre se rigen por la leu 20.378.
Todos los sistemas registrales revelan la importancia que han adquirido en orden a la
exteriorización de los derechos frente a terceros sobre las cosas muebles e incluso sobre bienes
que no son cosas, para obtener una adecuada protección jurídica.

Implicancias de la distinción.
Ya reseñamos los efectos que tiene la distinción entre muebles e inmuebles en múltiples aspectos,
pero hay algunos especiales tales como la ley aplicable (la ley a aplicar a inmuebles situados en la
república argentina, la ley a aplicar a los muebles) jurisdicción aplicable, derechos reales de
garantía (hipoteca en caso de inmuebles, prenda en caso de muebles) prescripción (tienen distinto
régimen y plazos).
En materia de jurisdicción, tratándose de inmuebles situados en el país el juez argentino tiene
jurisdicción exclusiva, así como con cualquier bien que se haya registrado en Argentina. No así en
caso de bienes muebles no registrables (art. 2609).
ARTICULO 2663.- Calificación. La calidad de bien inmueble se determina por la ley del lugar de
su situación. (Derecho aplicable)
ARTICULO 2664.- Jurisdicción. Acciones reales sobre inmuebles. Los jueces del Estado en que
están situados los inmuebles son competentes para entender en las acciones reales sobre dichos
bienes. (Jurisdicción)
ARTICULO 2666.- Jurisdicción. Acciones reales sobre bienes no registrables. Los jueces del
domicilio del demandado o del lugar de situación de los bienes no registrables son competentes
para entender en las acciones reales sobre dichos bienes. (jurisdicción)
ARTICULO 2667.- Derecho aplicable. Derechos reales sobre inmuebles. Los derechos reales sobre
inmuebles se rigen por la ley del lugar de su situación. (derecho aplicable)
ARTICULO 2668.- Derecho aplicable. Derechos reales sobre bienes registrables. Los derechos
reales sobre bienes registrables se rigen por el derecho del Estado del registro.
ARTICULO 2669.- Derechos reales sobre muebles de situación permanente. Cambio de situación.
Los derechos reales sobre muebles que tienen situación permanente y que se conservan sin
intención de transportarlos, se rigen por el derecho del lugar de situación en el momento de los
hechos sobre los que se plantea la adquisición, modificación, transformación o extinción de tales
derechos.

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El desplazamiento de estos bienes no influye sobre los derechos que han sido válidamente
constituidos bajo el imperio de la ley anterior.
ARTICULO 2670.- Derechos reales sobre muebles que carecen de situación permanente. Los
derechos reales sobre los muebles que el propietario lleva siempre consigo o los que son de su
uso personal, esté o no en su domicilio, como también los que se tienen para ser vendidos o
transportados a otro lugar se rigen por el derecho del domicilio de su dueño. Si se controvierte o
desconoce la calidad de dueño, se aplica el derecho del lugar de situación.
En cuanto al derecho aplicable en la sucesión: ARTICULO 2644.- Derecho aplicable. La sucesión
por causa de muerte se rige por el derecho del domicilio del causante al tiempo de su fallecimiento.
Respecto de los bienes inmuebles situados en el país, se aplica el derecho argentino.
En cuanto a derechos reales de garantía, sobre el inmueble corresponde el Derecho real de
Hipoteca, y sobre los muebles el derecho real de Prenda.
Prescripción Adquisitiva:
ARTICULO 1898.- Prescripción adquisitiva breve. La prescripción adquisitiva de derechos reales
con justo título y buena fe se produce sobre inmuebles por la posesión durante diez años. Si la
cosa es mueble hurtada o perdida el plazo es de dos años. Si la cosa es registrable, el plazo de
la posesión útil se computa a partir de la registración del justo título.
ARTICULO 1899.- Prescripción adquisitiva larga. Si no existe justo título o buena fe, el plazo es de
veinte años. También adquiere el derecho real el que posee durante diez años una cosa mueble
registrable, no hurtada ni perdida, que no inscribe a su nombre pero la recibe del titular registral o
de su cesionario sucesivo, siempre que los elementos identificatorios que se prevén en el
respectivo régimen especial sean coincidentes.

Cosas divisibles e indivisibles. Concepto.


ARTICULO 228.- Cosas divisibles. Son cosas divisibles las que pueden ser divididas en
porciones reales sin ser destruidas, cada una de las cuales forma un todo homogéneo y
análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma.
Las cosas no pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en antieconómico su uso
y aprovechamiento. En materia de inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento
parcelario corresponde a las autoridades locales.
El artículo trae consigo la definición. Refiere a las cosas que pueden ser fraccionadas sin
destruirse, de manera que cada una de estas fracciones forma un todo homogéneo y análogo tanto
a las otras partes como a la cosa en sí misma.
La divisibilidad está conectada a criterios materiales y económicos, es decir que puede darse el
fraccionamiento, en tanto en cuanto la cosa no se deteriore o provoque costos excesivos. Es la
posibilidad de que la cosa sea dividida en partes que tengan cada una un valor y utilidad
proporcional al todo.
Pero no puede dividirse la cosa que materialmente no pueda ser dividida, o que su fraccionamiento
sea antieconómico o antifuncional.
Es decir que acá la noción jurídica de “divisibilidad” difiere de la noción vulgar, ya que en principio
todas las cosas pueden ser separadas en partes, son divisibles materialmente, pero desde la óptica
jurídica la divisibilidad exige que cada parte real desempeñe una función económica y social
análoga a la del conjunto. Entonces, a pesar de ser fragmentada, la parte se diferenciará del todo,
solamente por su menor cantidad y su proporcional menor valor, y no por su cualidad o su función.
La cosa, por el contrario, es indivisible, si la división está prohibida por ley, si la separación la
destruye como tal, la vuelve inservible, etc.
La segunda parte del art. Se refiere al criterio económico de indivisibilidad: tiende a que cuando la
fracción separada no es homogénea respecto del todo ni su valor representa la alícuota
correspondiente al valor del todo, o se vuelve inepta, la ley impide la divisibilidad. Y en materia de

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inmuebles deja librado a las autoridades locales la reglamentación, dado que hay características
especiales en distintas zonas geográficas del país. Entendiendo que la autoridad zonal es la más
idónea para ponderar las características del lugar en cuanto a la densidad de población, tierras
cultivables, provisión de agua, rendimiento de la explotación, etc, fijando entonces la superficie
mínima de la unidad económica.
La indivisibilidad de una cosa puede provenir de la ley, del acuerdo de partes, de una disposición de
última voluntad y de una orden judicial.
La electricidad, el agua y el gas, son cosas divisibles.

Principales y accesorias. Concepto. Criterio de distinción. Importancia. Frutos. Clases.


Productos.

ARTICULO 229.- Cosas principales. Son cosas principales las que pueden existir por sí
mismas.
ARTICULO 230.- Cosas accesorias. Son cosas accesorias aquellas cuya existencia y
naturaleza son determinadas por otra cosa de la cual dependen o a la cual están adheridas.
Su régimen jurídico es el de la cosa principal, excepto disposición legal en contrario. Si las
cosas muebles se adhieren entre sí para formar un todo sin que sea posible distinguir la
accesoria de la principal, es principal la de mayor valor. Si son del mismo valor no hay cosa
principal ni accesoria.
Son cosas principales aquellas cuya existencia y naturaleza están determinadas por sí mismas por
lo cual tienen su propio régimen, tienen vida jurídica propia, autónoma, y no requieren para ser
percibidas ningún elemento adicional. Puede ser a su vez mueble o inmueble.-
Las cosas accesorias son aquellas que siguen la suerte de la cosa principal, aplicándoles las
mismas disposiciones que se aplican a las cosas principales, excepto que una ley disponga lo
contrario.
Si se trata de cosas muebles adheridas entre sí, formando u todo, sin poder distinguir la accesoria
de la principal, el art. Considera como principal a la de mayor valor. Si los valores fueren iguales no
hay cosa principal ni accesoria.
Esta clase de cosas no tienen un régimen propio y autónomo, sino que siguen la suerte de las
principales. Es accesoria la cosa que en un mueble o inmueble colabora al servicio económico-
jurídico al cual está destinada la principal, encontrándose en una relación de subordinación física,
económica o jurídica.
También el art. reconoce situaciones dudosas, y acoge la jurisprudencia que ha dicho que no hay
normas tan precisas para caracterizar en cada caso lo principal de lo accesorio, y se trata de una
cuestión de hecho que debe resolverse según las modalidades y circunstancias de cada contrato.
Se ha resuelto por ej. Que “constituyen accesorios de un automotor la documentación necesario
para patentarlo, debiendo los vendedores entregarla a los compradores en cumplimiento de una de
las obligaciones principales a su cargo” o que “debe considerarse comprendido en la locación de un
departamento el terreno existente en el fondo del mismo y cuy uso tuvo siempre la locataria, por
cuanto se trata de una cosa accesoria unida a la principal con destino para vivienda, no habiendo
probado el locador que el terreno en cuestión no había sido alquilado”.
También podemos dar como ejemplos de cosas accesorias: los artefactos sanitarios e instalaciones
sanitarias, los medidores de luz y de gas, estatuas y espejos; mientras que no se han considerado
como accesorias los galpones para guardar materiales, techos desmontables, estufas, despensas,
letreros, entre otras.

Cosas consumibles y no consumibles. Concepto. Interés de la distinción. Caso de


incumplimiento contractual.

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ARTICULO 231.- Cosas consumibles. Son cosas consumibles aquellas cuya existencia
termina con el primer uso. Son cosas no consumibles las que no dejan de existir por el
primer uso que de ellas se hace, aunque sean susceptibles de consumirse o deteriorarse
después de algún tiempo.
Esta es una subclasificación de las cosas muebles. Las inmuebles no admiten esta distinción.
El criterio es la extinción con el primer uso. Son consumibles aquellas cuya existencia termina con
el primer uso, cuyo uso o destino normal las destruye física o económicamente, agotan en una sola
vez su aptitud de satisfacer necesidades humanas, por ej. Los medicamentos, los alimentos, el
agua.
Las NO consumibles no dejan de existir por el primer uso, aunque sean susceptibles de consumirse
o deteriorarse después de algún tiempo. Es decir que puede hacerse un uso reiterado, susceptibles
de renovar la satisfacción de iguales o diversas necesidades en épocas distintas., por ej la ropa, un
libro, un auto.
Es importante para la tipicidad de algunos contratos. Las cosas consumibles pueden ser objeto del
contrato de mutuo, donde debe restituirse la cantidad equivalente entregada, pero no la misma. En
cambio, sólo pueden ser objeto de comodato las cosas no consumibles, puesto que se entrega la
cosa y a su término debe ser restituida la misma cosa..
Las cosas consumibles se distinguen de las fungibles pues que una cosa sea consumible o no
depende de la misma naturaleza de la cosa, por ej el dinero es esencialmente consumible. En
cambio el carácter fungible o no de una cosa puede depender de las particulares circunstancias de
uso por parte de su titular: un cuaderno sin uso puede ser cosa fungible y sustituido por otro
idéntico. En cambio, si ya fue utilizado y si se presta, seguramente se pretenderá la devolución del
mismo.
Otra corriente doctrinaria entiende que el ejemplo del consumo del dinero ya no es válido en el
nuevo CCyC, porque se ha eliminado la noción de cosas consumibles “que terminan para quien
deja de poseerlas”. En ese caso se hablaba de consumo civil o relativo. Esta corriente opina que al
haberse eliminado esa referencia, ya no podemos encuadrar al dinero como consumible o no
consumible, y que la noción es solo material: la cosa es consumible si deja de cumplir su función
económico-social. Y que esa alusión se eliminó para encuadrar el dinero sólo como cosa fungible,
considerando que la “individualidad” de la cosa nada tiene que ver con la “consumibilidad”.
Otros, como dijimos, entienden que aunque esa frase haya sido eliminada, ese consumo civil
aplicable al dinero, subsiste y que son categorías distintas.

Cosas fungibles y no fungibles. Concepto. Interés de la distinción. Caso de incumplimiento


contractual.
ARTICULO 232.- Cosas fungibles. Son cosas fungibles aquellas en que todo individuo de la
especie equivale a otro individuo de la misma especie, y pueden sustituirse por otras de la
misma calidad y en igual cantidad.
Las cosas fungibles son aquellas en que todo individuo de la especie equivale a otro individuo de la
misma especia, y que pueden sustituirse las unas por las otras de la misma calidad y en igual
cantidad. Las cosas no fungibles, en cambio, no pueden sustituirse unas por otras pues en esta
clase de cosas un individuo de la especie no equivale a otro de la misma especie. La distinción sólo
es aplicable a los muebles. Los inmuebles siempre son NO FUNGIBLES. Vemos que lo que
caracteriza a las cosas fungibles es su falta de individualidad.
Tiene importancia práctica pues la tipicidad de ciertos contratos exige en su objeto las de una clase
y excluye las de otras. El mutuo por ej tiene por objeto cosas fungibles, en tanto que el comodato
cosas no fungibles.
Lo clave es la posibilidad de sustituir una cosa por otra sin que se afecte el cumplimiento de la
prestación.

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Ej de fungibles.: el dinero, el maíz, etc. No fungibles: edificios, terrenos, una obra de arte.
El deudor de una cosa fungible no estará obligado a devolver la misma cosa, sino que cumplirá su
obligación restituyendo otra del mismo género: así, en el contrato del mutuo, el mutuario deberá
restituir el otro tanto de la misma especie y de la misma calidad; además, en cuanto a la
responsabilidad por incumplimiento de la obligación, como deudor de una prestación genérica, no
pereciendo normalmente el género, no se eximirá de restituir, ni siquiera en circunstancias
constitutivas de caso fortuito: el eventual perecimiento forzoso de la cosa recibida por el mutuario
afecta a éste como propietario, no como tal mutuario; sólo en el caso excepcional e improbable de
que parezca fortuitamente todo el género a que pertenecen las cosas debidas, podría liberarse de
cumplir su obligación. Por el contrario, el deudor de una cosa no fungible está obligado a restituir la
misma cosa, considerada en su individualidad, y no otra distinta, y el perecimiento de la cosa por
caso fortuito o fuerza mayor, exime, por regla general, al deudor de responsabilidad por el
cumplimiento de la obligación. Relaciones jurídicas en las que el deudor se obliga a restituir la
misma cosa que recibió y no otra distinta, son por ejemplo: el comodato, el depósito.

Frutos y Productos.
ARTICULO 233.- Frutos y productos. Frutos son los objetos que un bien produce, de modo
renovable, sin que se altere o disminuya su sustancia. Frutos naturales son las
producciones espontáneas de la naturaleza.
Frutos industriales son los que se producen por la industria del hombre o la cultura de la
tierra.
Frutos civiles son las rentas que la cosa produce.
Las remuneraciones del trabajo se asimilan a los frutos civiles.
Productos son los objetos no renovables que separados o sacados de la cosa alteran o
disminuyen su sustancia.
Los frutos naturales e industriales y los productos forman un todo con la cosa, si no son
separados.
Las cosas producen frutos y productos, el objeto resultante puede serlo de modo renovable o no
renovable y a su vez implicar o no una disminución o alteración de la sustancia de la cosa
generadora.
El Código considera FRUTOS a los que la cosa produce de modo renovable y sin que se altere o
disminuya su sustancia. Es lo que la cosa da por sí (frutos naturales: las manzanas de un árbol) o
por vía de relaciones jurídicas sobre ella o que a ella se refieren (frutos civiles: el canon de un
alquiler).
Lo característico es: a) es renovable y b) una vez extraído del bien fructífero no ve alterada o
disminuida su sustancia. Que sea renovable implica que la cosa vuelva a producir otro en lapso de
variable duración, sea periódico o eventual. Que sea potencialmente renovable, por su naturaleza.
Que no se altere la sustancia, es que no se modifica que materia, forma o destino. Hay casos en
que hay desgaste, por ej en la explotación agrícola, pero es lento o imperceptible.
Frutos naturales: las producciones de la cosa resultado de la acción espontánea de la naturaleza.
Frutasd e los árboles.
Frutos industriales: los que la cosa produce por la actividad el hombre o la cultura de la tierra, por
ej la cosecha de soja.
Frutos civiles: las rentas que produce una cosa, por ej el canos por una servidumbre de paso en
un inmueble, el interés del capital. El Código asimila como frutos civiles las remuneraciones
provenientes del trabajo, incluye relación de dependencia, honorarios profesionales, etc.

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Los productos son objetos NO renovables y a su vez rendimientos de bienes no renovables. El
bien productivo sí se altera, deteriora o destruye con la producción. Y depende únicamente de la
labor humana, su rendimiento siempre es industrial.

Dentro y fuera del comercio. Concepto. Antecedentes. Inenajenabilidad absoluta y relativa.


ARTICULO 234.- Bienes fuera del comercio. Están fuera del comercio los bienes cuya
transmisión está expresamente prohibida:
a) por la ley;
b) por actos jurídicos, en cuanto este Código permite tales prohibiciones.
También podemos clasificar los bienes según estén o no dentro del comercio, siendo el criterio la
posibilidad (o imposibilidad) de ser enajenados. Ahora el código refiere a BIENES, y no sólo cosas.
Son Cosas dentro del comercio aquellas cuya transmisión no se encuentra prohibida y por lo tanto
pueden ser libremente transmitidas.
Por regla general los bienes se encuentran siempre dentro del comercio, y sólo por excepción
existirá la prohibición de transmitirlo, por disposición legal o convencional.
La pauta la da el art. 398 que establece que todos los derechos son transmisibles excepto
estipulación válida de las partes o que resulte de una prohibición legal o que importe una
transgresión a la buena fe, a la moral o a las buenas costumbres.
-Por ley: los derechos inherentes a la persona humana art. 1617, bienes de dominio público, art.
235;
-Por convención: prohibición de enajenar bienes fideicomitidos art 1668. Los particulares pueden
prohibir la enajenación por actos entre vivos o de última voluntad.
Sobre las cláusulas de inenajenabilidad el art. 1972 dispone que en los actos a título oneroso es
NULA la cláusula de no transmitir a persona alguna el dominio de una cosa determinada o de no
constituir sobre ella otros derechos reales. PERO estas cláusulas son válidas si se refieren a
persona o personas determinadas.
Por el contrario, es válida esta cláusula (prohibición de enajenar a cualquier persona) en los actos a
título gratuito si el plazo no excede de diez años. Si no se fijó un plazo, si es incierto o es mayor a
10 años, se entiende que es por ese plazo. Y la prohibición es renovable, de forma expresa, pero
nunca superar 10 años desde un principio.
Inenajenabilidad absoluta y relativa. Eliminación.
Si la prohibición es absoluta, el bien no podrá ser transmitido. Es el caso en que la enajenación está
expresamente prohibida por la ley o por actos entre vivos o de última voluntad, en tanto el Código
las permita.
En cambio es relativa en caso de las cosas para cuya enajenación se requiere autorización previa.
Algunos autores se pronuncian sobre la falta de utilidad de esta distinción, puesto que sólo se trata
de cumplir un procedimiento para poder enajenarla, y esta categoría fue suprimida del régimen
actual. Pero encontramos algún caso, por el el art. 91 se puede hacer partición de los bienes del
presunto fallecido entregados al heredero o legatario, previa formación de inventario e inscripto su
dominio en el registro correspondiente con la prenotación del caso, pero no enajenarlos ni gravarlos
sin autorización judicial.

3. Las cosas con relación a las personas. Dominio público y privado del estado. Caracteres.
Bienes de los particulares. Aguas de los particulares.
El Código se refiere a los BIENES en este caso. Siendo el criterio de distinción la relación entre el
bien y su titular, incluyendo ahora las comunidades, como ocurre con los pueblos originarios.
Asimismo los conflictos ambientales se refieren a bienes que son mencionados en el Código como
de dominio público, pero la Constituciñón y la ley ambiental los consideran colectivos, no sólo de
propiedad del Estado.

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ARTICULO 235.- Bienes pertenecientes al dominio público. Son bienes pertenecientes al


dominio público, excepto lo dispuesto por leyes especiales:
a) el mar territorial hasta la distancia que determinen los tratados internacionales y la
legislación especial, sin perjuicio del poder jurisdiccional sobre la zona contigua, la zona
económica exclusiva y la plataforma continental. Se entiende por mar territorial el agua, el
lecho y el subsuelo;
b) las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, ancladeros y las playas
marítimas; se entiende por playas marítimas la porción de tierra que las mareas bañan y
desocupan durante las más altas y más bajas mareas normales, y su continuación hasta la
distancia que corresponda de conformidad con la legislación especial de orden nacional o
local aplicable en cada caso;
c) los ríos, estuarios, arroyos y demás aguas que corren por cauces naturales, los lagos y
lagunas navegables, los glaciares y el ambiente periglacial y toda otra agua que tenga o
adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general, comprendiéndose las aguas
subterráneas, sin perjuicio del ejercicio regular del derecho del propietario del fundo de
extraer las aguas subterráneas en la medida de su interés y con sujeción a las disposiciones
locales. Se entiende por río el agua, las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la
línea de ribera que fija el promedio de las máximas crecidas ordinarias. Por lago o laguna se
entiende el agua, sus playas y su lecho, respectivamente, delimitado de la misma manera
que los ríos;
d) las islas formadas o que se formen en el mar territorial, la zona económica exclusiva, la
plataforma continental o en toda clase de ríos, estuarios, arroyos, o en los lagos o lagunas
navegables, excepto las que pertenecen a particulares;
e) el espacio aéreo suprayacente al territorio y a las aguas jurisdiccionales de la Nación
Argentina, de conformidad con los tratados internacionales y la legislación especial;
f) las calles, plazas, caminos, canales, puentes y cualquier otra obra pública construida para
utilidad o comodidad común;
g) los documentos oficiales del Estado;
h) las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos.

BIENES DE DOMINIO PÚBLICO DEL ESTADO


Se trata de los bienes que están afectados a la comunidad, para uso y utilización de los
particulares, generalmente de forma gratuita y excepcionalmente con una pequeña
contraprestación (ej cobro de una entrada a un parque nacional o a un museo nacional). Están
fuera del comercio, no se pueden enajenar, ni adquirir por usucapión. Para que los bienes tengan
este régimen propio, deben ser afectados lo que se efectúa por un acto del Poder Ejecutivo o
Legislativo. Igual para su desafectación.
El art. 235 enuncia los bienes que pertenecen al dominio público del Estado, con una enumeración
en principio taxativa. Y no se aparta demasiado de la regulación anterior.
Refiere al mar territorial hasta la distancia que determinen los tratados internacionales y la
legislación especial, sin perjuicio del poder jurisdiccional sobre la zona contigua, zona económica
exclusiva y plataforma continental. Comprende el agua, el lecho y el subsuelo.
No menciona los mares interiores (como el Codigo derogado). Sí recepta las bahías, golfos,
ensenadas, puertos, ancladeros y las playas marítimas –porción de tierra que las mareas bañan y
en extensión que determine la legislación especial aplicable-.
Contnúa con los ríos, estuarios, arroyos y demás aguas que corren por cursos naturales,
lagos y lagunas navegables.

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Se incluyó –siguiendo la ley 26.639- a los glaciares y el ambiente preiglacial y toda otra agua
que tenga o adquiera aptitud para satisfacer usos de interés general, comprendiendo aguas
subterráneas, sin perjuicio del ejercicio regular del derecho del propietario del fundo de extraer las
aguas subterráneas en la medida de su interés y con sujeción a las normas.
Es río el agua, las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la línea de ribera que fija el
promedio de las máximas crecidas ordinarias.
Lago y laguna comprende el agua, sus playas y su lecho.
También las islas formadas o que se formen en el mar territorial, zona económica exclusiva,
plataforma continental, en ríos, estuarios, arroyos, lagos o lagunas navegables, excepto que
pertenezcan a particulares.
También el espacio aéreo suprayacente al territorio y a las aguas jurisdiccionales, conforme
tratados internacionales y leyes.
Asimismo las calles, plazas, caminos, canales, puentes y cualquier otra obra pública
construida para utilidad o comodidad común.
Finalmente, los documentos oficiales (de cualquier Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y
las ruinas de interés científico, eliminando toda duda sobre su régimen y la posibilidad de que los
particulares aleguen derechos sobre ellos.

BIENES DE DOMINIO PRIVADO DEL ESTADO


ARTICULO 236.- Bienes del dominio privado del Estado. Pertenecen al Estado nacional,
provincial o municipal, sin perjuicio de lo dispuesto en leyes especiales:
a) los inmuebles que carecen de dueño;
b) las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas, sustancias fósiles y toda otra de interés
similar, según lo normado por el Código de Minería;
c) los lagos no navegables que carecen de dueño;
d) las cosas muebles de dueño desconocido que no sean abandonadas, excepto los tesoros;
e) los bienes adquiridos por el Estado nacional, provincial o municipal por cualquier título.

Se trata de todos aquellos bienes cuyo titular es el Estado (nacional, provincial o municipal) como
sujeto de derecho privado. Es decir que en estos casos el Estado se conduce como sujeto de
derecho privado, adecuándose el régimen de dominio al de los particulares. No se conduce como
en el art. Anterior como sujeto de derecho público, con un régimen especial, tratándose de bienes
afectados a utilidad y uso común.
Ésta enumeración tiene carácter enunciativo, y comienza con los inmuebles que carecen de
dueño. Esta atribución de propiedad opera siempre que los particulares no invoquen y acrediten
titularidad sobre dichos inmuebles, por vía de la prescripción.
Se trata también las minas de metales y piedras preciosas y de cualquier otra sustancia fósil o
similar de las que no se ocupa el Derecho Minero, donde actúan tres personas, el Estado, el
minero y el superficiario, y la cosa es la mina, distinta al terreno donde se encuentra.
El dominio originario del Estado sobre las minas de primera y segunda categoría está regulado en
el Código de Minería y son bienes privados de la Nación o las Provincias, según el territorio donde
se encuentran, pero con la obligación de otorgar der4echo de explotación a los particulares,
quedando las minas de menor valor en el dominio del superficiario.-
Los lagos no navegables. Para algunos pertenecen al dominio público, y no estarían incluidos allí
porque en materia de derecho de aguas el principio general es que son públicas.
Otros entienden que son del propietario del suelo, pudiendo entonces ser del Estado o de
particulares, y ésta es la corriente que triunfa. Sólo se enumeran como públicos los lagos
navegables: contrario sensu, los no navegables pueden ser de dominio privado del Estado o de

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particulares. Será público sólo si tuviera la aptitud de satisfacer un interés general (clausula
residual). Entonces se incluye siempre que no tengan duelño y no tengan esa aptitud.
Se refiere a las cosas muebles de propietario desconocido, siempre que no fueran abandonados
por éstos, con excepción de los tesoros. Son los bienes denominados “mostrencos” (se los llamaba
así porque debían mostrarse o ponerse de manifiesto para procurar encontrar o individualizar a su
dueño.
Por último, los bienes adquiridos por el Estado nacional, provincial o municipal por cualquier título,
no destinados al uso público de los habitantes, que no tienen afectación a un fin de utilidad o
comodidad común.

ARTICULO 237.- Determinación y caracteres de las cosas del Estado. Uso y goce. Los bienes
públicos del Estado son inenajenables, inembargables e imprescriptibles. Las personas
tienen su uso y goce, sujeto a las disposiciones generales y locales.
La Constitución Nacional, la legislación federal y el derecho público local determinan el
carácter nacional, provincial o municipal de los bienes enumerados en los dos artículos 235
y 236.
Aquí están las notas características del régimen de los bienes de dominio público del Estado:
inenajenables, inalienables e imprescriptibles.
Los particulares no pueden adquirir su dominio. Sí pueden, en cambio, usar y gozar de ellas, de
acuerdo a la reglamentación. Ese uso por parte de la población puede ser directo o indirecto, según
que la utilización se manifieste a través de la prestación de servicios públicos.
El Estado puede otorgar su uso en forma exclusiva a ciertas personas determinadas, mediante
permiso o concesión. Ello no implica modificar su régimen, por el contrario lo afirma: al
estar afectados, aparece la figura del permiso y la concesión.
El servicio público puede tener usuarios indeterminados (defensa nacional) o determinados (gas,
electricidad, telefonía).

RTICULO 238.- Bienes de los particulares. Los bienes que no son del Estado nacional,
provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o municipal, son bienes de los
particulares sin distinción de las personas que tengan derecho sobre ellos, salvo aquellas
establecidas por leyes especiales.
Vemos que esta categoría es RESIDUAL: son bienes de los particulares todos aquellos que NO
SON del Estado (nacional, provincial, municipal o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y se
excluye la posibilidad de trato privilegiado dependiendo de su titular.

ARTICULO 239.- Aguas de los particulares. Las aguas que surgen en los terrenos de los
particulares pertenecen a sus dueños, quienes pueden usar libremente de ellas, siempre que
no formen cauce natural. Las aguas de los particulares quedan sujetas al control y a las
restricciones que en interés público establezca la autoridad de aplicación. Nadie puede usar
de aguas privadas en perjuicio de terceros ni en mayor medida de su derecho.
Pertenecen al dominio público si constituyen cursos de agua por cauces naturales. Los
particulares no deben alterar esos cursos de agua. El uso por cualquier título de aguas
públicas, u obras construidas para utilidad o comodidad común, no les hace perder el
carácter de bienes públicos del Estado, inalienables e imprescriptibles.
El hecho de correr los cursos de agua por los terrenos inferiores no da a los dueños de
éstos derecho alguno.
En este art. El Código se dedica exclusivamente a las aguas. Su importancia está dada por ser un
recurso escaso, primordial en el desarrollo de los seres vivos. La proximidad a los ríos y lagos ha

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sido desde antiguo la razón de las comunidades para establecerse, teniendo una importancia
económica y política innegable.
No hay un régimen uniforme en todos los países. Las características de cada país y sus
necesidades influyen en el carácter público o privado, y condicionan la orientación legislativa.
En nuestro país, el régimen jurídico del agua es complejo, encontrando normas en la Constitución,
el Código, reglamentaciones locales, Derecho Ambiental, Rural, etc.
Jurídicamente el agua es una cosa y hemos visto que puede ser mueble o inmueble, y también
puede ser pública o privada.
Será inmueble por naturaleza el agua incorporada al suelo y la que se encuentra bajo él de
manera orgánica (exteriores y subterráneas, por ej ríos, lagos, vertientes) forman parte integrante
del suelo en su estado natural.
Será inmueble por accesión cuando corre por conductos artificiales (acueductos, cañerías) o
estando almacenada en recipientes artificiales –represas, estanques- inmovilizadas con carácter
perdurable. Se debe analizar en cada caso, es una cuestión de hecho.
Es mueble, el agua extraída y separada del suelo al cual se adherían –raciones obtenidas de un
arroyo-.
Tomando en cuenta la titularidad es publica –o de dominio público- o privada- o de dominio
privado-.
Las aguas que surgen en terrenos de os particulares, pertenecen a sus dueños y siempre
que no formen cauce natural. De lo contrario serán públicas. El hecho de correr por terrenos
inferiores no le da a sus dueños derecho alguno. Se trata de vertientes –agua que se establece y
aún corre no por un cauce natural formado sino por un plano inclinado de origen pluvial o de
deshielo- manantiales, o fuentes –agua que brota o surge al exterior- siempre que no corran por
cauces naturales.
Será privada también el lago no navegable en un terreno de particular si no puede satisfacer interés
general.
Vemos que lo determinante para saber si es de dominio público o priovado es que tenga o no un
cauce natural. El curso del agua es un conjunto de agua que corre por un lecho determinado, es
agua corriente en oposición a la estancada.
El cauce es la superficie de la tierra que las aguas ocupan habitualmente, y también se lo llama
“lecho”. Es una franja o porción de tierra que las aguas corrientes ocupan naturalmente, al alcanzar
sus niveles máximos por efecto de las crecientes ordinarias.

Sobre las aguas de que trata este artículo, los particulares ejercen un derecho real de dominio,
teniendo en principio un uso libre el titular, con un límite: “nadie puede usar aguas privadas en
perjuicio de terceros ni en mayor medida de su derecho” y debe ser “compatible con los derechos
de incidencia colectiva. Debe conformarse a las normas de derecho administrativo nacional y local
dictadas en el interés público, no debe afectar el funcionamiento ni sustentabilidad de los
ecosistemas.

Uso de las aguas de dominio público. Los particulares no pueden adquirir el dominio de las
cosas sujetas al dominio público, pero pueden en cambio usar y gozar de los mismos, de acuerdo a
la reglamentación. Ese uso puede ser directo o indirecto, según que se manifieste por un servicio
público.
Si son aguas públicas, los particulares no pueden modificar su cauce natural.
Si son subterráneas de dominio público, se deja a salvo el derecho regular del derecho del
propietario del fundo de extraer en la medida de su interés.

4. BIENES CON RELACIÓN A LOS DERECHOS DE INCIDENCIA COLECTIVA.

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ARTICULO 240.- Límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes. El
ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes mencionados en las Secciones 1ª y
2ª debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva. Debe conformarse a las
normas del derecho administrativo nacional y local dictadas en el interés público y no debe
afectar el funcionamiento ni la sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, la fauna, la
biodiversidad, el agua, los valores culturales, el paisaje, entre otros, según los criterios
previstos en la ley especial.
ARTICULO 241.- Jurisdicción. Cualquiera sea la jurisdicción en que se ejerzan los derechos,
debe respetarse la normativa sobre presupuestos mínimos que resulte aplicable.
Los derechos pueden clasificarse en tres categorías, dependiendo la legitimación para su ejercicio
de aquella en la que se los incluya: individuales, de incidencia colectiva que tienen por objeto
bienes colectivos y de incidencia colectiva referentes a intereses individuales homogéneos.
La regla general es que en materia de legitimación, los derechos sobre bienes jurídicos son
ejercidos por su titular. Y eso no cambia por el hecho de que existan numerosas personas
involucradas, toda vez que se trata de obligaciones con pluralidad de sujetos activos o pasivos, o
porque aparece un litisconsorcio. Y no hay variación en cuanto a la existencia de un derecho
subjetivo sobre un bien individualmente disponible por su titular.
A esta categoría se refiere el art. 43 de la CN donde encontramos la acción de amparo, para dar
protección a derechos divisibles, no homogéneos y busca reparar un daño esencialmente individual
y propio de cada afectado. La petición debe tener por objeto la tutela de un bien colectivo –
pertenece a toda la comunidad- siendo indivisible y sin exclusión alguna. Se concede una
legitimación extraordinaria al Defensor del Pueblo, las asociaciones que concentran el interés
colectivo y el afectado. No sólo hay pluralidad de sujetos, sino un bien como el ambiente de
naturaleza colectiva. No hay una titularidad indeterminada de sujetos. Son bienes que están en la
esfera social y no son divisibles en modo alguno. La petición tiene que enfocarse en esa incidencia
colectiva.
El 2do párrafo del art. 43 de la CN establece una tercera categoría: derechos de incidencia
colectiva referente a intereses individuales homogéneos: como derechos personales o
patrimoniales derivados de afectaciones al ambiente y la competencia, usuarios y consumidores.
Acá no hay un bien colectivo, ya que se afectan derechos individuales enteramente divisibles, pero
hay un hecho único o continuado que provoca la lesión de todos ellos, y se los ve como
homogéneos, para incluso tramitar en un solo juicio con efectos expansivos de la cosa juzgada que
en él se dicte, salvo en lo que respecta al daño que corresponde a cada sujeto-
Ejemplos: una fábrica que arroja líquidos contaminantes al río, produciéndose diferentes daños:
- 3 personas sufren lesiones al beber el agua: cada una es titular de un interés individual y
promoverá demanda para el resarcimiento de daños;
- Un millón de personas bebe el agua porque penetró en el suministro de agua potable de la ciudad:
es igual al anterior, causa un perjuicio individual, pero con numerosos sujetos. Es un problema de
organización de la justicia y ha dado lugar a acciones de clase para canalizar daños masivos. Si no
hay ley es muy difícil organizar la “clase” y es conflictivo que cada cual actúe por su cuenta.
- Dos pájaros beben el agua y mueren, siendo los dos últimos de la especia. Acá sí se afecta un
interés colectivo, del cual nadie es dueño y no hay derechos subjetivos. Hay legitimación para
defender el bien, tanto del afectado (interés difuso), una organización (interés colectivo) o el
defensor general (interés público). Si hubiera indemnización no ingresa al patrimonio del particular,
porque no hay derechos subjetivos.

Ahora el articulo distingue entre derechos individuales y de incidencia colectiva, pero no desdobla
esta última categoría en colectivos indivisibles e individuales o divisibles homogéneos.

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Lorenzetti señala que “Los Códigos tradicionales regulan únicamente los derechos individuales. En
el Código Civil y Comercial se reconoce la categoría de derechos de incidencia colectiva (art. 14) y
se introducen criterios para armonizar los derechos individuales con la integridad de lo colectivo,
mediante la figura del abuso del derecho y el ejercicio compatible con la sustentabilidad (art. 240). “
El Derecho Ambiental está compuesto por intereses o derechos de incidencia colectiva, difusos en
su titularidad activa, compartidos de manera fungible, impersonal, masiva, o indiferenciados por
grupos sociales, sectores, clases, categorías. Por eso el Derecho ambiental expresa como ningún
otro la necesidad de conjugar la defensa de lo social, el ideal de la comunidad, con el entorno, el
medio ambiente, con la idea de la persona, con el objetivo de lograr el desarrollo sustentable.
El Código actualiza la legislación vigente. La tutela del ambiente importa el cumplimiento de los
deberes que cada uno de los ciudadanos tiene respecto del cuidado de ríos, diversidad de flora y
fauna, etc. Es un Derecho de incidencia colectiva, referido al bien colectivo “ambiente” que se ubica
en la esfera social, supraindividual, no se pueden dividir en partes.
Así, el art. 240 en cuanto establece como límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los
bienes disponibles, “debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva no debe afectar
el funcionamiento ni la sustentabilidad de los ecosistemas, la flora, la fauna, la biodiversidad, el
agua, los valores culturales.
Los arts. 240 y 241 son la columna vertebral del sistema común del Derecho Ambiental dispuesto
en el Código.
El 240 establece que el ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes propios debe ser
compatible o armónico con los derechos de incidencia colectiva. El ambiente es un “macrobien”, es
un sistema que es más que sus partes.
El 241 sobre Jurisdicción establece que “cualquiera sea la jurisdicción en que se ejerzan los
derechos, debe respetarse la normativa sobre presupuestos mínimos que resulte aplicable”, que
por ej en materia ambiental las normas de presupuestos mínimos según el art. 6 de la Ley 25.675
General del Ambiente es “toda norma que concede una tutela ambiental uniforme o común para
todo el territorio de la Nación, y tiene por objeto imponer condiciones necesarias para asegurar la
protección ambiental. Es un mínimo que puede ser ampliado, la base, que pueden tener un plus de
protección en cada jurisdicción.

5. FUNCIÓN DE GARANTÍA: EL PATRIMONIO COMO GARANTÍA COMÚN DE LOS


ACREEDORES:
Fundamento: Quien se emplaza en la situación de acreedor de una persona, a la cual por ejemplo
le presta dinero, normalmente lo hace teniendo en cuenta el patrimonio de su mutuario, de suerte
tal que en la generalidad de los casos no hará entrega del dinero si considera que no existe en
cabeza del solvens un patrimonio suficiente como para hacer frente a la obligación. Y ello es así
porque, si el deudor no cumple voluntariamente, el acreedor tiene la justa expectativa de lograr el
cumplimiento forzado de la obligación a través del embargo y la venta en pública subasta de los
bienes que integran el patrimonio de su contraparte.
De allí la importancia del patrimonio como "prenda común". Todos los acreedores del deudor tienen
el mismo derecho y pueden agredir el patrimonio del solvens (deudor) para cobrarse; allí está la
primera explicación acerca de por qué se dice habitualmente que el patrimonio es prenda o garantía
común de los acreedores.
El principio que ahora tiene consagración expresa en nuestro derecho a través de este artículo,
también encuentra explicación en que todos los acreedores del deudor concurrieron a engrosar el
patrimonio de éste a través del negocio jurídico que los colocó en la condición de acreedores,
siendo por ende razonable que todos estén habilitados a agredir la masa de bienes que
contribuyeron a aumentar si su deudor no cumple las prestaciones a las que se obligó.

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La ley les confiere a los acreedores las acciones tendientes a hacer efectivos sus créditos sobre
todos los bienes del deudor (acciones ejecutivas, preventivas; integrativas del patrimonio, ejecución
colectiva).

El Capítulo II del libro IV se titula: Función de garantía, y comienza con el art. 242: “ Garantía
común. Todos los bienes del deudor están afectados al cumplimiento de sus obligaciones y
constituyen la garantía común de sus acreedores, con excepción de aquellos que este Código o
leyes especiales declaran inembargables o inejecutables. Los patrimonios especiales autorizados
por la ley sólo tienen por garantía los bienes que los integran.”

El artículo 242 en su primer párrafo señala un principio general: “todos los bienes del deudor
están afectados al cumplimiento de sus obligaciones y constituyen la garantía común de sus
acreedores”, incorporando expresamente el principio de la garantía común. Esto significa que los
bienes que componen el activo patrimonial del deudor, o que se incorporen a él en el futuro, deben
responder por el cumplimiento de sus obligaciones, y asegurar así el derecho de los acreedores,
que pueden obtener la venta judicial de los mismos para cobrarse de su producido, en caso de
incumplimiento del deudor. La idea del patrimonio como garantía común tiene su fundamento en la
necesidad de dotar a los acreedores de las acciones legales para lograr su justa expectativa de
lograr el cumplimiento forzoso o compulsivo de las obligaciones, cuando ellas no son extinguidas en
forma voluntaria por el deudor (que es el sujeto pasivo del nexo creditorio). La posibilidad de
coacción frente al deudor se traduce en ese cumplimiento forzoso a través del embargo y la venta
en pública subasta de los bienes que integran el activo patrimonial. El activo patrimonial respalda al
pasivo (deudas), porque todo derecho personal está caracterizado por esa relación dinámica de
garantía y responsabilidad que se concreta en el aforismo de que “el patrimonio constituye la
prenda (garantía) común de los acreedores”. Sin embargo, el mismo artículo 242 trae una
excepción al principio de la garantía común: “… con excepción de aquellos que este Código o
leyes especiales declaran inembargables o inejecutables” indicando que no todos los bienes están
alcanzados por la acción de los acreedores, como lo dispone el art. 744 C.C. y C. al enumerar los
bienes que exceptúan la regla o principio general.

BIENES QUE CONSTITUYEN LA GARANTÍA COMÚN:


Art. 743: “Bienes que constituyen la garantía: Los bienes presentes y futuros del deudor constituyen
la garantía común de sus acreedores. El acreedor puede exigir la venta judicial de los bienes del
deudor, pero sólo en la medida necesaria para satisfacer su crédito. Todos los acreedores pueden
ejecutar estos bienes en posición igualitaria, excepto que exista causa legal de preferencia”.
La idea del patrimonio como prenda común tiene su piedra basal en las acciones que otorga la ley a
los acreedores contra sus deudores para lograr en forma compulsiva el cumplimiento de las
obligaciones, cuando ellas no son extinguidas en forma voluntaria por el sujeto pasivo del nexo
creditorio. De esta manera se pone en práctica la noción de coercibilidad, típica del derecho,
entendida como posibilidad de coacción frente a los deudores, lo que constituye el aspecto activo
de las obligaciones.
En este artículo se aclara que los acreedores pueden embargar y subastar los bienes del
deudor pero no más allá del valor de su propio crédito (es el caso de la venta forzada); y
también se hace referencia, en la última oración, al principio de igualdad de los acreedores
quirografarios o comunes (es decir, los que carecen de causas legales de preferencia) que
cobrarán en proporción al importe de sus créditos (a prorrata), en las ejecuciones colectivas.
Algunas aplicaciones concretas que se derivan de este principio:

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a) El art. 724 que consagra la definición legal de “obligación”, donde puede leerse que ante el
incumplimiento de la prestación destinada a satisfacer el interés lícito del acreedor, este tiene el
derecho “a obtener forzadamente la satisfacción de dicho interés” (la expresión forzadamente se
refiere al cumplimiento forzado de la obligación, o sea al uso de la coacción). Por su parte, el art.
730 regula los efectos de las obligaciones con relación al acreedor y establece que la obligación da
derecho al acreedor a emplear los medios legales para que el deudor le procure aquello a lo que se
ha obligado o la ejecución por un tercero – a costa del deudor- (ejecución in natura (en especie) o
también llamada ejecución forzada específica, que busca la satisfacción de la prestación a la que
originariamente se obligó el deudor); o bien a “obtener del deudor las indemnizaciones
correspondientes”, cuando no se ha logrado o es imposible el cumplimiento “in natura”, por ejemplo,
cuando el bien prometido no se encuentra en el patrimonio del deudor, o cuando se trata de una
obligación de hacer en la que se tuvo en cuenta las características personales del deudor –
obligaciones intuitu personae - caso del pintor que se obliga a retratar al acreedor ). Una disposición
similar se encuentra en el art. 777 referida a las obligaciones de hacer.
b) Constituye el fundamento de la “acción directa” (art. 736), de la “acción subrogatoria (art. 739)
que examinaremos más adelante; y las acciones de simulación y revocatoria, que se estudian en la
unidad XI.
c) Fundamento del derecho de los acreedores a oponerse a la entrega a los herederos de sus
porciones hereditarias hasta ser pagadas sus acreencias; d) pauta para la división entre los
acreedores quirografarios en el supuesto de quiebra;

BIENES EXCLUIDOS DE LA GARANTÍA COMÚN: El principio de la “garantía común” no es


absoluto:
La segunda parte del art. 242 establece que los bienes del deudor son la garantía común de los
acreedores “con excepción de aquellos que este Código o leyes especiales declaran inembargables
o inejecutables”. Así, el art. 744, bajo el título “Bienes excluidos de la garantía común”, realiza
una enumeración de bienes que exceptúan la regla general. Entre ellos se encuentran: las ropas y
muebles de uso indispensable del deudor, de su cónyuge o conviviente y de sus hijos (inc. a); los
instrumentos necesarios para el ejercicio personal de la profesión, arte u oficio del deudor (inc. b);
los sepulcros afectados a su destino, excepto que se reclame su precio de venta, construcción o
reparación (inc. c); los bienes afectados a cualquier religión reconocida por el Estado (inc. d); los
derechos de usufructo, uso y habitación, así como las servidumbres prediales que sólo pueden
ejecutarse en los términos de los arts. 2144, 2157 y 2178 (inc. e); las indemnizaciones que
corresponden al deudor por daño moral y por daño material derivado de lesiones a su integridad
psicofísica (inc. f); la indemnización por alimentos que corresponde al cónyuge, al conviviente y a
los hijos con derecho alimentario, en caso de homicidio (inc. g) y los demás bienes declarados
inembargables o excluidos por otras leyes (inc. h).
La enumeración permite una serie de comentarios en orden a la evolución que debe entenderse
con respecto a los muebles de “uso indispensable” para el deudor y su familia, y puntualmente,
serán las circunstancias de tiempo, lugar y modo las que definan el alcance de la exclusión. Así, a
modo de ejemplo, hoy en día son inembargables los televisores, heladeras y lavarropas, cuando
exista solo uno de estos, y siempre teniendo en cuenta la situación y necesidades de cada familia
en particular.
Por último, agregamos también el supuesto del inmueble afectado a protección de la vivienda:
“ARTÍCULO 244.- Afectación. Puede afectarse al régimen previsto en este Capítulo, un inmueble
destinado a vivienda, por su totalidad o hasta una parte de su valor. Esta protección no excluye la
concedida por otras disposiciones legales.

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La afectación se inscribe en el registro de la propiedad inmueble según las formas previstas en las
reglas locales, y la prioridad temporal se rige por las normas contenidas en la ley nacional del
registro inmobiliario.
No puede afectarse más de un inmueble. Si alguien resulta ser propietario único de dos o más
inmuebles afectados, debe optar por la subsistencia de uno solo en ese carácter dentro del plazo
que fije la autoridad de aplicación, bajo apercibimiento de considerarse afectado el constituido en
primer término.”
La afectación al régimen de protección de la vivienda ocasiona que el inmueble no sea susceptible
de embargo y ejecución por deudas de causa fuente posterior a la constitución de la tutela (art. 249,
párr. 2). En otras palabras, el sometimiento del inmueble a este especial régimen ocasiona la
exclusión del inmueble de la garantía común de los acreedores, siempre y cuando sus créditos
sean posteriores a la inscripción en el Registro. Es decir, que el régimen de protección de la
vivienda produce el mismo efecto principal que el sistema del bien de familia. A tal punto que el art.
38 de la ley 14.394 (hoy derogada) disponía que “el ’bien de familia’ no será susceptible de
ejecución o embargo por deudas posteriores a su inscripción como tal, ni aún en el caso de
concurso o quiebra”.
No obstante, el art. 249 trae excepciones a la inembargabilidad e inejecutabilidad de la vivienda
afectada al régimen descripto en el art. 244, porque dispone: “ARTÍCULO 249.- Efecto principal de
la afectación. La afectación es inoponible a los acreedores de causa anterior a esa afectación.
La vivienda afectada no es susceptible de ejecución por deudas posteriores a su inscripción,
excepto:
a. obligaciones por expensas comunes y por impuestos, tasas o contribuciones que gravan
directamente al inmueble;
b. obligaciones con garantía real sobre el inmueble, constituida de conformidad a lo previsto en el
artículo 250;
c. obligaciones que tienen origen en construcciones u otras mejoras realizadas en la vivienda;
d. obligaciones alimentarias a cargo del titular a favor de sus hijos menores de edad, incapaces, o
con capacidad restringida.
Los acreedores sin derecho a requerir la ejecución no pueden cobrar sus créditos sobre el inmueble
afectado, ni sobre los importes que la sustituyen en concepto de indemnización o precio, aunque
sea obtenido en
subasta judicial, sea ésta ordenada en una ejecución individual o colectiva.
Si el inmueble se subasta y queda remanente, éste se entrega al propietario del inmueble.
En el proceso concursal, la ejecución de la vivienda sólo puede ser solicitada por los acreedores
enumerados en este artículo”.
B) Límite al poder de agresión de los acreedores en el art 243: “Si se trata de los bienes de los
particulares afectados directamente a la prestación de un servicio público, el poder de agresión de
los acreedores no puede perjudicar la prestación del servicio”.
En principio el Código no excluye estos bienes de la “garantía común”, PERO mengua las
facultades de los acreedores, ya que ellos no las pueden hacer valer si con su ejercicio lesionan la
prestación de un servicio público. Es más, si el bien afectado es esencial para la prestación del
servicio, aquel queda excluido, ya que con ello se evitaría un potencial mal mayor derivado de la
misma falta del servicio público(Por ejemplo, se ha establecido que no se puede embargar la finca
en que está instalada la Escuela Nacional de Agricultura y Enología de Mendoza).
Se desprende el carácter social de la norma, ya que las necesidades de los ciudadanos —que son
cubiertas a través de los distintos servicios públicos (agua, luz, gas, educación etc.)— no pueden
quedar insatisfechas en razón de los poderes de los acreedores. En otras palabras, la norma
prioriza el interés social por sobre el interés individual. En suma, no se trata de una protección

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especial dada a los bienes particulares en sí mismos sino en función de su afectación a la
prestación de servicios necesarios para la sociedad en general.

CLASES DE ACREEDORES: Cuando los bienes que integran el activo patrimonial del deudor no
alcancen a cubrir sus deudas, se visualiza el principio de igualdad de los acreedores, ya explicado.
Pero este principio no es absoluto: cede en los casos de acreedores que son titulares de créditos
a los cuales la ley otorga preferencia en el cobro -llamados privilegiados- o bien cuando por
voluntad de acreedor y deudor se constituyen los llamados derechos reales de garantía. Las
razones por las cuales la ley acuerda preferencia a ciertos créditos están vinculadas al interés
general (privilegio en favor de los impuestos debidos al Estado general o particular), o a la tutela de
personas que no pueden reclamar una garantía para el pago de sus créditos (privilegio a favor de
los salarios, de los gastos de última enfermedad, de sepelio).
Por ello, teniendo en cuenta la calidad de sus créditos (y NO las características o cualidades de los
acreedores), los acreedores pueden clasificarse en:
a)Acreedores quirografarios: Son los titulares de derechos creditorios comunes, no acompañados
de ninguna preferencia (privilegio o garantía real). En caso de insolvencia del deudor, perciben sus
créditos después de que han sido satisfechos los créditos preferidos, a prorrata del monto de sus
acreencias. Es el caso del Art. 2581, referido a los “ Créditos quirografarios”, que dispone que “los
acreedores sin privilegio concurren a prorrata entre sí, excepto disposición expresa en contrario de
este Código”. Esta “disposición expresa en contrario” es el caso de los privilegios o preferencias
contempladas en la ley.
b)Acreedores titulares de créditos privilegiados: Estos acreedores cobran siempre con preferencia a
otros como se verá en el punto siguiente.
c) Acreedores que tienen un derecho real de garantía: Los derechos reales de garantía (hipoteca,
prenda etc.), son también una causa legítima de preferencia, por lo que también se traducen en el
derecho a percibir el crédito garantizado excluyendo a los restantes acreedores del producido del
bien afectado a la prenda o hipoteca, hasta el límite de la satisfacción del crédito garantizado.
Pueden ser creados por voluntad de las partes, a diferencia de los privilegios que solo surgen de la
ley.

PRIVILEGIOS:
“Art. 2573. Definición. Asiento. Privilegio es la calidad que corresponde a un crédito de ser pagado
con preferencia a otro. Puede ejercitarse mientras la cosa afectada al privilegio permanece en el
patrimonio del deudor, excepto disposición legal en contrario y el supuesto de subrogación real en
los casos que la ley admite. El privilegio no puede ser ejercido sobre cosas inembargables
declaradas tales por la ley.”

El art. 2573 define al privilegio como la "calidad que corresponde a un crédito de ser pagado con
preferencia a otro". Al definirlo como calidad o cualidad de un crédito y no como un derecho del
acreedor (como lo hacía Vélez) queda claro que no son en realidad ni derechos personales, ni
reales, puesto que no constituyen derechos subjetivos contra el deudor, sino meras cualidades ,
propiedades o modos de ser de ciertos créditos que les permiten ser pagados con preferencia a
otros pero que carecen de autonomía (Llambías, Borda, Alterini, Messineo, etc.). Es el criterio
adoptado por este Código, es decir se tiene en consideración más al crédito que al acreedor. hay
que subrayar que los privilegios sólo confieren "un derecho de preferencia o prelación sobre el
precio de las cosas afectadas al privilegio, y no un derecho sobre las cosas mismas" (Moisset de
Espanés).

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Caracteres: El art. 2574 se refiere a su origen legal, es decir que siempre son establecidos por la
ley (no por voluntad de las partes). Además la doctrina suele afirmar que los privilegios tienen estos
otros caracteres: excepcionalidad; inseparabilidad; objetividad y que otorgan una prelación en
cuanto al pago (Moisset de Espanés). Son excepcionales porque quiebran el principio de igualdad:
Marcan una excepción a la regla de que todos los acreedores están en un plano de igualdad frente
al patrimonio de su deudor común. Y al ser excepcionales los privilegios, es claro que su
interpretación ha de ser, necesariamente, de carácter restrictivo, no pudiéndose crear privilegios por
analogía (Fernández; Fassi - Gebhardt).
También son accesorios de los créditos a los cuales se refieren, y son inseparables, se transmiten
junto a los mismos.
Una característica de los privilegios especiales es que se trasladan de pleno derecho sobre los
importes que sustituyen los bienes sobre los que recaen, sea por indemnización, precio o cualquier
otro concepto que permite la subrogación real (Art. 2584).

Clases: Los privilegios se clasifican en función los bienes que constituyen su “asiento” (es decir los
bienes sobre los cuales recaen) . Se ha dejado sin efecto la clasificación del Código anterior, según
recaigan sobre cosas muebles o inmuebles o solamente sobre los muebles o solo sobre inmuebles.
La clasificación que se mantiene vigente es la de privilegios generales y privilegios especiales,
según que su asiento sea el conjunto de los bienes del deudor, o algún bien determinado,
respectivamente.
Como se explica claramente en los Fundamentos del nuevo Código, las dos leyes fundamentales
que regulan lo relacionado con los privilegios son el Código Civil y la Ley de Concursos y Quiebras.
Pero existen otros ordenamientos que los involucran, como la Ley de la Navegación, el Código
Aeronáutico, el Código de Minería, el Código Penal, la Ley de Entidades Financieras, la Ley de
Contrato de Trabajo.
A partir de la entrada en vigor de este Código los privilegios generales se deberán hacer valer sólo
en los procesos colectivos. Por ello este Código regula sólo los privilegios especiales. Los
generales rigen sólo en los procesos universales, haya o no insolvencia. Es decir que si el
proceso es universal (también en el caso del proceso sucesorio), rige la ley concursal y no el
Código Civil y Comercial. Aunque es claro que la materia de privilegio tiene más interés en los
concursos, es decir "cuando presuntivamente el patrimonio del deudor no alcanza para satisfacer
todas sus deudas, en que el privilegio permite a algunos cobrarse antes que otros" (Fassi –
Gebhardt)

Privilegios especiales:
Los privilegios especiales se ejercitan en las ejecuciones singulares o individuales, mediante la
tercería de mejor derecho. Durante el procedimiento de la ejecución, puede ocurrir que un tercero
quiera objetarla, sosteniendo que tiene un privilegio con relación al acreedor ejecutante, de manera
que no se pagará al ejecutante hasta que se resuelva quién tiene preferencia para el cobro.
Art. 2582. Enumeración. Tienen privilegio especial sobre los bienes que en cada caso se indica:
a) los gastos hechos para la construcción, mejora o conservación de una cosa, sobre ésta. Se
incluye el crédito por expensas comunes en la propiedad horizontal;
b) los créditos por remuneraciones debidas al trabajador por seis meses y los provenientes de
indemnizaciones por accidentes de trabajo, antigüedad o despido, falta de preaviso y fondo de
desempleo, sobre las mercaderías, materias primas y maquinarias que, siendo de propiedad del
deudor, se encuentren en el establecimiento donde presta sus servicios o que sirven para su
explotación. Cuando se trata de dependientes ocupados por el propietario en la edificación,
reconstrucción o reparación de inmuebles, el privilegio recae sobre éstos;

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c) los impuestos, tasas y contribuciones de mejoras que se aplican particularmente a determinados
bienes, sobre éstos;
d) lo adeudado al retenedor por razón de la cosa retenida, sobre ésta o sobre las sumas
depositadas o seguridades constituidas para liberarla;
e) los créditos garantizados con hipoteca, anticresis, prenda con o sin desplazamiento, warrant y los
correspondientes a debentures y obligaciones negociables con garantía especial o flotante;
f) los privilegios establecidos en la Ley de Navegación, el Código Aeronáutico, la Ley de Entidades
Financieras, la Ley de Seguros y el Código de Minería.

VÍAS DE EJECUCIÓN INDIVIDUAL Y COLECTIVA:


Como decíamos arriba, el principio de que el patrimonio es prenda común de los acreedores,
autoriza a éstos a ejercer las acciones judiciales tendientes a hacer efectivos sus créditos. Todos
los acreedores del deudor tienen el mismo derecho y pueden agredir el patrimonio del solvens para
cobrarse. Y en la medida en que el deudor no entre en cesación de pagos (concepto específico del
derecho concursal), los acreedores únicamente pueden agredir su patrimonio individualmente. En
cambio, si se da la situación de cesación de pagos, las "reglas del juego" cambian y, a partir de allí,
la agresión ya no es individual sino colectiva, debiendo todos los acreedores soportar en forma
proporcional a sus créditos, es decir a prorrata , la insolvencia de su deudor, salvo que cuenten con
privilegios que alteren el orden de pago. Y todo ello se lleva a cabo en el concurso del deudor, ya
sea éste preventivo o liquidativo (quiebra).
La ejecución individual y colectiva no sólo tienen presupuestos distintos (mero incumplimiento
obligacional y cesación de pagos, respectivamente) sino que también tienen finalidades y
consecuencias diversas: La ejecución individual únicamente tiene por objeto solucionar un
incumplimiento obligacional específico y las consecuencias de su ejercicio no se extienden a todo el
patrimonio del deudor; la ejecución colectiva, en cambio, tiene por finalidad solucionar una situación
de insolvencia, persigue la satisfacción de todas las deudas del concursado en la medida de lo
posible, y sus efectos se proyectan a la universalidad del patrimonio.

Dijimos que cuando el deudor no cumple, el acreedor puede recurrir a los medios legales para
obtener el cumplimiento forzado o la indemnización. Esto significa que puede recurrir a la vía
judicial para ejecutar el patrimonio del deudor, cobrar y ver satisfecha su pretensión. Los procesos
judiciales de contenido patrimonial persiguen, en primer lugar, declarar el derecho del acreedor, con
lo que se obtiene u n a sentencia de condena que manda al deudor pagar lo debido, bajo
apercibimiento de que si no lo hiciere en determinado plazo, se seguirá contra él una ejecución
sobre sus bienes.
El Código Procesal organiza entonces la ejecución de sentencia, aunque existen también procesos
abreviados denominados "ejecutivos", en los que el derecho del acreedor aparece prima facie
expedito y por ello, limita las defensas del deudor y comienza por el embargo de sus bienes.
La ejecución puede ser:
a) Ejecución individual: cuando el acreedor actúa solo y en su propio interés.
b) Ejecución colectiva: cuando la que actúa contra el deudor es la masa o conjunto de acreedores.
Es el caso del “concurso”
Ejecución Individual.
La ejecución individual procede cuando:
a) Hay una sentencia que condena al deudor a cumplir y ya ha vencido el plazo para hacerlo; o
b) Cuando hay un título que trae aparejada ejecución. Ej. Cheque, pagaré, créditos por alquileres,
etc.
Etapas: en la ejecución individual el trámite procesal consiste en:
1. Trabar embargo sobre bienes del deudor.

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2. Subastarlos.
3. Practicar liquidación de la deuda.
4. Y por último, cobrar el crédito.
Embargo: Es una medida por la cual se afecta uno o varios bienes del deudor al pago del crédito
reclamado. El embargo produce la individualización de los bienes embargados y asegura al
acreedor, que el importe que se obtenga de la venta judicial de los mismos, será destinado a pagar
su crédito.
El Embargo puede ser:
a) Embargo Preventivo: medida cautelar2 que puede solicitarse al juez para asegurar el resultado
de un proceso.
b) Embargo Ejecutivo: es el que se traba en los procesos de ejecución, sea en la ejecución de una
sentencia o en el juicio ejecutivo .
En general, todos los bienes que integran el patrimonio del deudor son embargables, salvo que la
ley establezca su inembargabilidad.
Como se hace efectivo el embargo:
a) si recae sobre inmuebles o bienes registrables: se debe anotar el embargo en el registro
correspondiente. (Ej., Registro de la Propiedad Inmueble, Registro del Automotor, etc.).
b) Si recae sobre un mueble: se depositan los bienes a la orden del juez; si los muebles son los de
la casa del deudor, se puede designar depositario a éste.
c) Si se trata de créditos o bienes que están en poder de un tercero: (Ej., salarios): se le notifica el
embargo al tercero.
d) Si se trata de dinero o de valores: los mismos deben ser depositados en el banco a la orden del
juzgado que dispuso el embargo.

El nuevo Código Civil y Com. en el Art. 745 establece la “Prioridad del primer embargante. “El
acreedor que obtuvo el embargo de bienes de su deudor tiene derecho a cobrar su crédito,
intereses y costas, con preferencia a otros acreedores.
Esta prioridad sólo es oponible a los acreedores quirografarios en los procesos individuales. Si
varios acreedores embargan el mismo bien del deudor, el rango entre ellos se determina por la
fecha de la traba de la medida. Los embargos posteriores deben afectar únicamente el sobrante
que quede después de pagados los créditos que hayan obtenido embargos anteriores Esta
prioridad sólo es oponible a los acreedores quirografarios, motivo por el cual no afecta a los
acreedores con privilegio.
El principio de cobro del primer acreedor embargante, sólo es aplicable a los procesos individuales,
no al caso de los acreedores del concurso.
La efectivización de la traba de esta medida cautelar es lo que determina el orden de preferencia en
el supuesto de sucesivos embargos sobre el bien de un mismo deudor. Se trata de la aplicación del
principio prior in tempore, potior in iure (primero en el tiempo, mejor en el derecho). La prelación

2 Los acreedores pueden emplear medidas precautorias también llamadas medidas cautelares,
tienden a asegurar el cumplimiento de una sentencia futura. Desde antes de la iniciación del
proceso hasta el momento de su conclusión, pueden disponerse por el juez ciertas medidas
autorizadas por las leyes procesales, que persiguen individualizar ciertos bienes en el patrimonio
del deudor que respondan al cumplimiento de esa sentencia (embargo), o a impedir el egreso de
bienes no conocidos (inhibición), al mantenimiento de una situación existente (prohibición de
innovar), a la exteriorización de la existencia de u n proceso judicial (anotación de litis), etcétera.
En el embargo, la orden judicial individualiza un bien determinado del deudor afectándolo al
pago de un crédito, para evitar que salga de su patrimonio. Puede ser preventivo si solo trata de
evitar la salida de ese bien del patrimonio del deudor o bien ejecutivo en cuyo caso es el paso
previo para la posterior venta judicial
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surge de la fecha en que se trabó el embargo con la anotación en el Registro de propiedad
correspondiente en el caso de inmuebles y muebles registrables, y no de la fecha en que el Juez
decretó el embargo .
Los otros acreedores quirografarios y embargantes posteriores, podrán satisfacer su crédito con el
remanente — s i es que queda alguno— una vez que el primero que logró trabar la precautoria
haya percibido la totalidad de su crédito más los intereses y costas, todo según las determinaciones
realizadas en la sentencia judicial .
En el caso en que el deudor titular del bien se concurse o quiebre, gobierna el principio de la par
conditio creditorum y requiere que todos los acreedores concurran en un pie de igualdad a intentar
cobrar sus acreencias.

Subasta y Liquidación: Luego del embargo, viene la etapa de realización de los bines, que se
hace mediante subasta pública, con intervención de un martillero designado-por lo general- de
oficio por el juez.
a) La Subasta Publica: (remate judicial) consiste en la venta de los bienes al mejor postor, venta
que será con base si se trata de inmuebles y sin base si se trata de muebles; en ambos casos, se
publican edictos en el Boletín Oficial.
b) Realizada la Subasta, el acreedor debe practicar la Liquidación de lo que se le adeuda (por
capital, intereses y costas); de ella se corre traslado al ejecutado; aprobada la liquidación, se
pagará de inmediato al acreedor . Cuando lo embargado es dinero, no hay subasta, porque el
acreedor se limita a presentar la liquidación de lo que se le debe y aprobada ésta, cobra su crédito.

Ejecución Colectiva. Régimen Concursal:


Cuando el patrimonio del deudor es insuficiente para cumplir con todas sus obligaciones se abre el
Régimen Concursal durante el cual el deudor será desapoderado de su patrimonio, se liquidarán
sus bienes y se pagará a los acreedores, cobrando primero los acreedores privilegiados y luego –a
prorrata- los quirografarios. Los saldos impagos ya no serán exigibles, pero subsisten como
obligaciones naturales. El “Concurso de acreedores del deudor”, está regulado por la Ley de
Concursos (Ley 24.522).
Presupuesto del Concurso: Para la apertura de un concurso el presupuesto es “el estado de
cesación de pagos” del deudor, es decir, que el deudor se encuentra en un estado de impotencia
patrimonial tal, que no pueda cumplir en forma normal y regular las obligaciones contraídas.
El Concurso Preventivo y la Quiebra.
-Concurso Preventivo: se inicia a pedido del propio deudor insolvente, el cual –con el fin de prevenir
o evitar la quiebra- hará a sus acreedores “una propuesta o acuerdo preventivo” (Ej., hacer quitas,
plazos más largos para cumplir, hacer sociedad con los acreedores, hacerles cesión de bienes,
administrar conjuntamente, etc.). El trámite se inicia a pedido del propio deudor; si están reunidos
los requisitos el Juez declara abierto el concurso y designa a un síndico para administrar los bienes;
se publican edictos comunicando a los acreedores que deben presentarse ante el sindico a verificar
sus créditos. Presentada la propuesta de “acuerdo preventivo”, si los acreedores aceptan y el juez
homologa el acuerdo, se paga a los acreedores de conformidad a lo convenido y se evita la
declaración de quiebra.
Si el acuerdo no es aceptado por los acreedores o no es homologado, se declara la Quiebra del
deudor.

-Quiebra: la declaración de Quiebra puede proceder (Conf. Art.77, Ley 24.522): a pedido del
deudor; a pedido del acreedor, o en diversos casos previstos en la ley, como ser: si el deudor no
presentó acuerdo durante el concurso preventivo, si el acuerdo no fue aceptado por los acreedores
o si no fue homologado por el juez, etc.

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2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8
Efecto de la quiebra: el desapoderamiento: El principal efecto de la quiebra es el desapoderamiento
del deudor, quien es privado de la tenencia material de los bienes que conforman su patrimonio, no
pudiendo realizar ningún acto de administración ni de disposición sobre ellos, pues esos actos
resultarían inoponibles a sus acreedores (art. 109, ley 24.522). La administración de los bienes,
hasta tanto se produzca la liquidación, es llevada a cabo por el síndico.
El desapoderamiento es la privación de la posesión de todos los bienes actuales y futuros del
deudor. Se extiende a los bienes que el deudor adquiera hasta la rehabilitación; pero el
desapoderamiento no implica privación de la propiedad de la que es titular el quebrado. Ésta sólo
se transmitirá a los adquirentes de los bienes cuando se concrete el procedimiento liquidatorio,
mediante la venta judicial de ellos. Hasta tanto el quebrado conserva la propiedad. Finalmente, la
quiebra y el desapoderamiento tampoco afectan la capacidad del fallido. Éste es un sujeto capaz,
aunque los actos que celebre sobre los bienes desapoderados serán, como ya se dijo, ineficaces
respecto de los acreedores
Los bienes son administrados por el síndico (Conf. Art.107, 109, 111, Ley de Concursos).
-Liquidación: la realización de los bines se hace por el síndico y debe tenerse en cuenta este orden
de preferencia (Conf. Art. 204, Ley de Concursos).
a) Enajenación de la empresa, como unidad.
b) Enajenación en conjunto de los bines que integran el establecimiento del fallido.
c) Enajenación singular de todos o parte de los bienes.
Realizados los bienes, se pagara a los acreedores cobrando primero los acreedores privilegiados y
luego –a prorrata- los quirografarios.

ACCIONES INTEGRATIVAS Estas acciones se acuerdan a los acreedores en virtud de la garantía


colectiva constituida por el patrimonio del deudor, porque cuando el deudor se encuentra insolvente
o sometido a la acción de sus acreedores, puede intentar eludir la acción de éstos mediante la
enajenación de s u s bienes, real o ficticia, o bien despreocuparse o dejar abandonados algunos
derechos, con la consecuente disminución de su activo patrimonial. Para evitar el efecto dañoso
que tales conductas producen a los acreedores, se organizan tres acciones: son las acciones
subrogatoria, de simulación y revocatoria.

: Art. 739. Acción subrogatoria. El acreedor de un crédito cierto, exigible o no, puede ejercer
judicialmente los derechos patrimoniales de su deudor, si éste es remiso en hacerlo y esa omisión
afecta el cobro de su acreencia.
El acreedor no goza de preferencia alguna sobre los bienes obtenidos por ese medio.
1. Concepto La acción subrogatoria, también denominada " indirecta" u " oblicua", consiste en una
medida conservatoria que la ley le otorga a los acreedores quirografarios para que hagan valer
derechos y obligaciones que le corresponden a su deudor, ante la incuria, la desidia o inercia del
obligado. Subrogar significa ponerse en el lugar de otro, de modo que por esta vía se le permite al
acreedor que accione en nombre de su deudor, a fin de obtener de terceros la entrega de bienes, o
aceptando una herencia, o también oponiendo la defensa de prescripción liberatoria, etcétera Es
una acción integrativa de carácter conservatorio, porque su producido ingresa al patrimonio del
deudor
2. Requisitos La ley sólo menciona dos características pero elude otros requisitos para su ejercicio.
Indica que debe tratarse de un acreedor de un crédito " cierto" , sea o no exigible, pero da como
presupuestos tácitos que el deudor sea remiso o desidioso o se halle inactivo, y que el acreedor
demuestre un interés legítimo
En cuanto al crédito " cierto", implica que no se encuentre controvertido y sea por sus antecedentes
y documentación pertinente, suficientemente verosímil. No se requiere el carácter de exigible

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2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8
La desidia o inacción del deudor importa que el derecho se encuentre descuidado o casi
abandonado, y sea susceptible de una utilización mas provechosa que la que realiza el deudor
Y por último debe existir un " interés legítimo" del acreedor para poder incursionar en la vida de su
deudor; ello implica alegar y demostrar que no hay otros bienes en cabeza del obligado para
embargar o hacer efectivo su crédito. Esta prueba que no llega hasta la demostración de la
insolvencia, resulta necesaria, ante lo excepcional del ejercicio de la acción indirecta.
3. Efectos El artículo señala los efectos del resultado de la acción subrogatoria, y como bien afirma
Llambías, los derechos son de propiedad del subrogado y no del subrogante .
Por ello, los bienes, cosas o derechos que se obtengan mediante esta acción, van directamente al
patrimonio del subrogado, deudor del acreedor subrogante, y no crean preferencia alguna a su
favor.
Art. 740. Citación del deudor. El deudor debe ser citado para que tome intervención en el juicio
respectivo.
Este requisito que, por otra parte es de suprema utilidad, no se encuentra en el Código Civil de
Vélez .
Art. 741. Derechos excluidos. Están excluidos de la acción subrogatoria: a) los derechos y acciones
que, por su naturaleza o por disposición de la ley, sólo pueden ser ejercidos por su titular; b) los
derechos y acciones sustraídos de la garantía colectiva de los acreedores; c) las meras facultades,
excepto que de su ejercicio pueda resultar una mejora en la situación patrimonial del deudor.
1. Los derechos y acciones que sólo se pueden ejercer por su titular Resulta coincidente con la
expresión que utiliza el Código Civil de " Derechos inherentes a la persona" . Al respecto se ha
indicado que son aquellos que no resultan trasmisibles a los herederos (art. 498 del Cód. Civil), o
bien " ...que por su naturaleza o por la ley, resulta inconcebible su ejercicio por otro que no sea el
titular del derecho”. Ejemplos: la acción de divorcio, de revocación de donación por ingratitud, el de
reclamar la reversión en la donación, el de solicitar la exclusión de heredero por indignidad,
etcétera.
2. Los que están fuera de la garantía común Aquí se trata de derechos de carácter patrimonial que
no integran la porción del patrimonio que es objeto de garantía común de los acreedores. Esto son
los bienes denominados "inembargables", y por las mismas razones que imponen dicha cualidad,
están fuera de la acción de subrogación .
3. Las meras facultades: En principio estas " meras facultades" se encuentran excluidas del
ejercicio de la acción subrogatoria. El problema es saber qué son y de qué se trata. Si bien el tema
tiene alguna dificultad por su parentesco con los derechos subjetivos, se ha indicado que es " la
posibilidad de actuar que tiene una persona por formar parte del contenido de una situación
jurídica" .
Sus características son que tienen como contenido un ámbito libre de actuación y carecen de
independencia por estar unidas a una situación jurídica principal. Como resultan parte de un
derecho subjetivo, o de una situación jurídica o aparecen unidas al sujeto, no son prescriptibles, ni
renunciables, ni embargables, y por ello, muchos menos pueden integrar el objeto de la acción
subrogatoria . Sin embargo, el inciso c) del art. 741 tiene una excepción al impedimento: cuando del
ejercicio de la mera facultad aparecen evidentes ventajas para el deudor subrogado que mejora su
situación patrimonial. Ejemplos: la aceptación de una herencia, el ejercicio del pacto de retroventa
en la compraventa, de promover el pacto comisorio para resolver el contrato, etcétera.
Art. 742. Defensas oponibles. Pueden oponerse al acreedor todas las excepciones y causas de
extinción de su crédito, aun cuando provengan de hechos del deudor posteriores a la demanda,
siempre que éstos no sean en fraude de los derechos del acreedor.
El artículo se refiere a las defensas o excepciones que el demandado puede oponer ante el
ejercicio de la acción subrogatoria. Dichas defensas son las que le corresponde contra su propio
acreedor o el verdadero titular del derecho que se le reclama . Y ello porque, en las relaciones entre

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2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8
el subrogante (que es adversario aparente) y el deudor directo, el demandado debe comportarse
como si lo demandara su verdadero acreedor . Es decir, puede argüir todas las excepciones que
tenga contra su propio acreedor, pero nunca las que, a todo evento, pudieran surgir entre el
subrogante y el deudor directo.
Hechos posteriores a la demanda: El demandado puede oponerle al acreedor aparente que
demanda, defensas fundadas en hechos que acaecieron después de promovida la acción
subrogatoria, siempre y cuando no se demuestre el fraude concertado entre el demandado y el
verdadero acreedor.

LA ACCIÓN DIRECTA
Art. 736. Acción directa. Acción directa es la que compete al acreedor para percibir lo que un
tercero debe a su deudor, hasta el importe del propio crédito.
El acreedor la ejerce por derecho propio y en su exclusivo beneficio. Tiene carácter excepcional, es
de interpretación restrictiva, y sólo procede en los casos expresamente previstos por la ley.
Noción de acción directa: Algunos autores consideran que " se trata de una acción que tienen
ciertos acreedores para reclamar de terceros que son deudores de su deudor ". A diferencia de la
acción subrogatoria, oblicua o indirecta, se ejercita para que el resultado de la pretensión
incremente y beneficie el patrimonio de quien reclama, y no el del deudor.(Es decir que es de
carácter ejecutiva a diferencia de la acción subrogatoria, que es conservatoria)
1. Concepto Hernández Arranz, la caracteriza como “...una figura especial en la que un tercero
puede dirigirse para el cobro de su crédito contra un sujeto (deudor de su deudor) con el que no ha
contratado ".
2. Caracteres: Es una acción que corresponde a ciertos acreedores; se establecen por la ley en
casos de excepción; el deudor está obligado a cumplir a quien no es su verdadero acreedor, y tiene
como límite económico el importe menor entre lo que al reclamante le corresponde y a lo que debe
el demandado.
Por ello se indica que sus características son: ser excepcional, un medio de ejecución (medida
ejecutiva), y la interpretación de los supuestos, es siempre restrictiva .
Art. 737. Requisitos de ejercicio. El ejercicio de la acción directa por el acreedor requiere el
cumplimiento de los siguientes requisitos: a) un crédito exigible del acreedor contra su propio
deudor; b) una deuda correlativa exigible del tercero demandado a favor del deudor; c)
homogeneidad de ambos créditos entre sí;
d) ninguno de los dos créditos debe haber sido objeto de embargo anterior a la promoción de la
acción directa; e) citación del deudor a juicio.
1. Crédito exigible contra el deudor El primer requisito que se enuncia es que el crédito que tiene el
demandante debe ser exigible. Ello es que no puede estar sometido a una condición suspensiva ni
a un término inicial. Como bien afirma Llambías: " No puede iniciar una acción contra un tercero
quién no está habilitado todavía para ejecutar a su propio deudor" .
2. Deuda del tercero demandado a favor del deudor Es de toda necesidad que el demandado sea
deudor del deudor directo, pues si no nadie podría reclamarle el pago .
3. Homogeneidad de los créditos Es importante que ambos créditos sean homogéneos, es decir
fungibles entre sí, porque de contrario el demandante no podría satisfacer su interés, pues lo que
debe el demandado resulta totalmente ajeno a ello . Algunos autores plantean la cuestión por otra
vía, y entienden que los créditos deben ser " líquidos”.
4. Ambos créditos deben encontrarse expeditos Si alguno de los créditos está embargado o bien se
encuentra prendado, no es posible que sea objeto de la acción directa en virtud de su "
indisponibilidad"
5. Citación del deudor a juicio Se trata de traer a juicio al deudor principal que no resulta
demandado en la

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2019 - UNSJ – FACSO. Derecho Privado I - Turno Tarde. Unidad 8
acción directa. En general no se encuentra entre los presupuestos necesarios de ejercicio de este
tipo de pretensión, pero no es posible ignorar su importancia de orden procesal y sustantiva. Es que
la comparecencia al proceso del obligado primario, es de utilidad en cuanto a las defensas que
puede oponer el demandado (deudor del deudor), y la respuesta de su propio acreedor.

Art. 738. Efectos. La acción directa produce los siguientes efectos:


a) la notificación de la demanda causa el embargo del crédito a favor del demandante;
b) el reclamo sólo puede prosperar hasta el monto menor de las dos obligaciones;
c) el tercero demandado puede oponer al progreso de la acción todas las defensas que tenga
contra su propio acreedor y contra el demandante;
d) el monto percibido por el actor ingresa directamente a su patrimonio;
e) el deudor se libera frente a su acreedor en la medida en que corresponda en función del pago
efectuado por el demandado.
1. Notificación de la demanda El primer inciso dispone que la notificación del demanda que se hace
al tercero deudor demandado, causa el embargo del crédito . Ello tiene una consecuencia práctica
evidente, si luego de dicho anoticiamiento el deudor le pagare a su verdadero acreedor, dicho
cumplimiento es " inoponible" al acreedor demandante
2. Monto de procedencia El demandante reclama todo el crédito que tiene como tal, pero el tercero
deudor demandado no puede ser obligado a pagar más de lo que debe; como conclusión de ello y
simplificando, el reclamo prosperará por el importe menor de ambas cantidades
3. Defensas oponibles por el demandado El tercero reclamado no puede ver cercenado su derecho
a oponer todas las excepciones y defensas que tenga, tanto con relación a su propio acreedor,
como con respecto al acreedor que pide el cumplimiento. Con respecto al primer supuesto es de
toda razón, ya que el demandado no puede encontrarse en diferente situación jurídica al ser
demandado por un tercero que si lo hubiera sido por su propio acreedor . Lo mismo en cuanto al
acreedor demandante. La cuestión no ofrece variantes, puesto que no tendría sentido negarle las
excepciones como por ejemplo la compensación, exigiendo una nueva instancia judicial para ese
reclamo.
4. Ingreso de la prestación al patrimonio del acreedor demandante Es éste quizá el principal efecto
del ejercicio de la acción directa, y el que muestra su gran diferencia con la acción subrogatoria. Lo
que el deudor reclamado debe, no pasa por el patrimonio de su propio acreedor, sino que viaja — si
se permite la digresión— hacia el patrimonio del actor
5. Medida de la liberación del deudor demandado El deudor cumple lo que debe, y de esa manera
se libera de la obligación; si por circunstancias del caso particular el reclamo judicial fuere menor,
resta cumplir dicha parte a favor de su propio acreedor.

-Vivienda: Código Comentado de Infojus adjunto arts. 244 a 256)

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

REGIMEN DE PROTECCION DE LA VIVIENDA

El régimen de protección de la vivienda se vincula con el derecho que

tiene todo propietario de afectar el inmueble en el que vive a un régimen

especial, lo que permite proteger ese inmueble de los avatares propios de la

vida.

Cada uno de nosotros contraemos infinidad de obligaciones, como por

ejemplo tener un hijo, ejercer una profesión, realizar una actividad comercial,

contratar empleados, dañar a otros (aun involuntariamente), todo ello es

susceptible de causar obligaciones ya se de dar, de hacer, de no hacer.

Distintas circunstancias, (por ejemplo, la pandemia) pueden ponen en riesgo la

posibilidad de cumplir con nuestras obligaciones, lo que sucede generalmente

por causas ajenas a nuestra voluntad.

Esto nos lleva a la teoría del patrimonio, que responde por todas

nuestras obligaciones. El art. 242 del CCyC, dice que todo el patrimonio del

deudor es garantía común de todas sus obligaciones. Es decir, nuestro

patrimonio responde por todas y cada una de nuestras obligaciones, incluso las

que contraemos sin firmar nada, quedando así nuestro patrimonio afectado al

cumplimiento de las obligaciones, y en consecuencia es susceptible de ser

embargado, ejecutado, o subastado.

El propio inmueble en el que vivimos, por ejemplo, podría subastarse porque

como dijimos, ésta es la garantía de nuestros acreedores. Por ello surge un

sistema de protección especial de la vivienda, (derecho de raigambre

internacional).

1
UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

Anteriormente, existía el Régimen de protección de la vivienda

familiar, regulado por la ley 14.394 del año1955 (antes “BIEN DE FAMILIA” –

Hoy “VIVIENDA”), y hasta agosto del año 2015 (CCyC), se protegía la vivienda

de quienes tenían familia, lo que implicaba que quienes no tenían familia, la

perdieron o eligieron simplemente no tenerla, quedaban sin derecho a la

protección de su vivienda.

Con el nuevo régimen del CCyC, que incorpora toda la normativa de los

tratados de derechos humanos, se regula el régimen protección en los art. 244

al 256, capítulo III dedicado a los bienes, protegiendo así la vivienda del ser

humano, tenga o no familia.

La afectación del inmueble a este régimen significa que el propietario

puede afectar un inmueble, el que destine a vivienda, a este régimen de

protección ya sea todo o hasta un tope determinado de su valor, y a partir de

esa afectación el inmueble queda protegido, es inembargable, inejecutable por

las deudas que el propietario contraiga posteriormente. Deudas de “causa”

posterior, no de fecha posterior a la constitución.

Ejemplo: Juan es titular de dominio, propietario, vive en un inmueble y

decide alquilar otro distinto para instalar un comercio en el mes de diciembre

del año 2018. Posteriormente, en diciembre del año 2019, toma conocimiento

de este régimen y afecta su inmueble al régimen de la protección de la

vivienda. Su comercio funciona bien y puede pagar regularmente sus

alquileres, pero de repente sucede algo imprevisto, por ejemplo, la pandemia, y

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

por lo efectos económicos que ella produce reduce sus ingresos y ya no puede

afrontar sus deudas ni pagar sus alquileres.

¿Puede el locador ejecutar el inmueble? Si, porque la causa de ese contrato

de alquiler se produjo en el año 2018, aun cuando la deuda sea actual (meses

adeudados de alquiler). Entonces ese sistema de protección es inoponible al

locador de Juan. Supongamos que posteriormente restablece su actividad y

comienza a regularizar sus obligaciones, paga el canon locativo, pero hay otras

deudas que no ha podido afrontar… ¿pueden los otros acreedores de causa

posterior ejecutar este inmueble? No, porque existe la protección de la

vivienda, que lo protege de todas las obligaciones de causa posterior.

Incluso en el caso de que algún acreedor subaste el inmueble por una

deuda de causa anterior, el remanente de la subasta cuando hay una

afectación posterior, no ingresa al patrimonio para estar disponible, no ingresa

a la masa, sino que conserva esa protección.

El art. 249 establece: Efecto principal de la afectación. La afectación es

inoponible a los acreedores de causa anterior a esa afectación. la vivienda

afectada no es susceptible de ejecución por deudas posteriores a su

inscripción, excepto: a) obligaciones por expensas comunes y por impuestos

tasas o contribuciones que gravan directamente al inmueble; b) obligaciones

con garantía real sobre el inmueble constituida de conformidad a lo dispuesto

en el artículo 250; c) obligaciones que tienen origen en construcciones u otras

mejoras realizadas en la vivienda; d) obligaciones alimentarias a cargo del

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

titular a favor de sus hijos menores de edad, incapaces, o con capacidad

restringida.

Los acreedores sin derecho a requerir la ejecución no pueden cobrar sus

créditos sobre el inmueble afectado, ni sobre los importes que la sustituyan en

concepto de indemnización o precio, aunque sea obtenido en subasta judicial

coma sea está ordenada en una ejecución individual o colectiva. Si el inmueble

se subasta y queda remanente, éste se entrega al propietario del inmueble en

el proceso concursal, la ejecución de la vivienda solo puede ser solicitada por

los acreedores enumerados en este artículo”.

Para todas las demás obligaciones de causa posterior el inmueble

está protegido a partir de la constitución.

¿Quiénes están legitimados para realizar esta afectación?

Art. 245. Legitimados. la afectación puede ser solicitada por el titular

registral; si el inmueble está en condominio, deben solicitarla todos los

cotitulares conjuntamente. la afectación puede disponerse por actos de última

voluntad, en este caso coma el juez debe ordenar la inscripción a pedido de

cualquiera de los beneficiarios, o del Ministerio público, o de oficio si hay

beneficiarios incapaces o con capacidad restringida. la afectación también

puede ser decidida por el juez, a petición de parte, en la resolución que

atribuye la vivienda en el juicio de divorcio o en el que resuelve las cuestiones

relativas a la conclusión de la convivencia, si hay beneficiarios incapaces o con

capacidad restringida”.

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

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El propio titular del dominio, el titular del derecho real ya sea el titular del

dominio exclusivo o los condóminos en su conjunto, el titular del derecho del

propio horizontal.

Puede ser constituido a través de un ACTA REGISTRAL, o con

intervención notarial POR ESCRITURA PUBLICA, o bien POR TESTAMENTO.

(Muchos deciden esta afectación como una voluntad post mortem para cuando

ya no estén). o por VIA JUDICIAL, la posibilidad de la constitución del régimen

de protección de la vivienda por vía judicial es una novedad ya que no se

encontraba previsto en el anterior sistema. Se abre la posibilidad siempre y

cuando el titular registrar lo solicite en el juicio, de esta forma la afectación

puede ser decidida por el juez a petición de parte, en la resolución que atribuye

la vivienda en el juicio de divorcio o en el que resuelve las cuestiones relativas

a la conclusión de la convivencia, si hay beneficiarios o incapaces o con

capacidad restringida.

Es decir, puede existir una afectación judicial en este caso en el ámbito

del derecho de familia cuando esté comprometido el interés de los menores o

incapaces o cuando existan capacidades restringidas.

¿A quién protege? cuando hablamos de la protección del inmueble

estamos hablando del inmueble destinado a vivienda, evidentemente está

vinculado con el derecho a la vivienda. a diferencia del régimen anterior que

solo protegía a la familia constituida, al matrimonio a los hijos. Hoy, que se ha

dado este gran paso hacia el derecho de las familias, el derecho a elegir entre

distintos tipos de familia, como también el derecho a protegernos a nosotros

5
UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

mismos, aunque no tengamos familia, implica que podemos afectar el régimen

en nuestro propio beneficio (cfr. art. 246). El mismo dispone que son

beneficiarios de la afectación: a) el propietario constituyente, su cónyuge,

su conviviente (algo impensado en el amparo de la vieja ley, porque el

conviviente no era parte de las familias), ascendientes o descendientes del

constituyente (aun cuando no convivan con él). Y b) Inclusive pueden

designarse beneficiarios los colaterales del propietario dentro del tercer

grado, pero es imprescindible que convivan con el constituyente.

En el caso del ejemplo, Juan puede designar como beneficiario a él

mismo, a su papá, a sus nietos por considerar que éstos son los beneficiarios

que deben estar protegidos, porque su hijo tal vez no lo necesita o porque su

hijo no está. Hay una elección del propietario que puede elegir afectarlo o no y

es discrecional afectarlo en beneficio de quienes. Ahora el requisito de la

convivencia únicamente es para el constituyente y los colaterales, fuera de

ellos ascendientes o descendientes no es necesario que convivan.

El art. 247 Habitación Efectiva. En relación a la habitación efectiva dice

el código, si la afectación es peticionada por el titular registral se requiere que

al menos uno de los beneficiarios habite el inmueble. En todos los casos para

que los efectos subsistan basta que uno de ellos permanezca en el inmueble,

viviendo allí.

Subrogación Real: Implica que una cosa por decisión de la ley ocupa el

lugar jurídico que corresponde a otra, esto significa que en caso de que el

inmueble se venda, el precio ocupa su lugar, y el precio conserva la protección.

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

Esto es muy importante porque si Juan ha afectado el inmueble al

régimen de protección de su vivienda, para poder enajenarlo necesita

desafectarlo, y en el momento que lo desafecta puede ingresar un embargo, el

precio percibido ingresa a su patrimonio y de no existir esta protección, pasaría

a ser inmediatamente embargable porque forma parte de su patrimonio. La

característica de este principio es que la afectación de la vivienda que se

enajena se transmite a la vivienda que se adquiere, o a los importes que la

sustituyen, ya sean en concepto de indemnización o en concepto de precio.

Puede suceder también que el inmueble se haya incendiado y aparezca

así el cobro de un seguro de incendios, por lo que ese dinero ingresaría al

patrimonio y sería garantía común de los acreedores, de no existir este

principio.

Ahora la transmisión de la vivienda afectada (art. 250) por acto

oneroso o gratuito, cuando ha sido afectada en beneficio del cónyuge o del

conviviente que vive en una unión convivencial registrada, requiere el

asentimiento o conformidad, (no es consentimiento porque el inmueble es de

Juan, y tiene la disposición material y jurídica del inmueble). Cuando esta

afectación se realizó teniendo como beneficiarios al cónyuge o al conviviente

requerirán su asentimiento.

Es decir, si Juan pretende vender el inmueble que le es propio, sí designó

como beneficiarios a su cónyuge o conviviente entonces requerirá el

asentimiento de ellos. Ahora bien, si no se lo otorgan, la ley protege la

protección de la vivienda, no el abuso del derecho de quien por otras

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

cuestiones pretende impedir esta enajenación, entonces allí se deberá iniciar la

petición judicial, y el juez evaluará la razonabilidad o no de este asentimiento

remiso o no asentimiento.

¿Puede grabarlo? Sí, puede grabarlo con derecho real de hipoteca

porque se desafectaría el régimen de protección al solo efecto de realizar el

gravamen hipotecario, al que le sería inoponible, se requiere también para ese

gravamen el asentimiento.

(Art. 251): Son embargables y ejecutables los frutos civiles que

produce el inmueble, salvo que sean indispensables para las necesidades de

los beneficiarios.

La afectación a este régimen tiene además otros privilegios, así la

vivienda afectada está exenta del impuesto a la transmisión gratuita de bienes

después del fallecimiento del causante, los trámites y actos vinculados a la

constitución e inscripción están exentos de impuestos y tasa, los honorarios

son reducidos tanto para la constitución como para la sucesión o concursos y

quiebras. (art. 254).

(Art. 255) la desafectación y la cancelación de la inscripción, por un

lado, se desafecta y se cancela esa inscripción en el registro en que estén

inscriptas, no olvidemos que tanto la afectación como la cancelación deben ser

inscriptas para la oponibilidad a terceros, es solo allí, cuando el tercero toma

conocimiento de que el inmueble está afectado al régimen de protección.

Entonces esa desafectación procede únicamente según el art.: a) solicitud del

constituyente, con asentimiento del cónyuge o conviviente, en el caso de que

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

ellos hayan sido indicados como beneficiarios, no si lo ha afectado a su propio

beneficio. b) también a solicitud de la mayoría de los herederos, porque este

régimen va más allá de la vida del propietario, cuando él lo afecta en protección

de sus hijos luego del fallecimiento, y mientras uno habite en el inmueble el

régimen subsiste, c) a requerimiento de la mayoría de los condóminos, en su

caso computadas según sus partes indivisas. Ahora, si existiera un menor o un

hijo con capacidades restringidas, evidentemente será una cuestión a resolver

por el juez. d) también a pedido de cualquiera de los interesados o de oficio si

fallece el constituyente y todos los beneficiarios, e) en los casos de

expropiación reivindicación o ejecución.

Y en ocasiones también dice el art. 256 puede afectarse un inmueble

rural cuando no exceda aquello que es previsible o según la normativa local,

para ser considerado una unidad económica de acuerdo con lo que

establezcan las reglamentaciones locales, porque no hay que dejar de tener

presente que el destino es habitacional.

Algunas reflexiones: ¿Nos preguntamos, el acreedor no tiene derecho de

cobrar sus deudas? Vemos que esta afectación afecta el inmueble y lo sustrae,

lo retira de ese conjunto, que es el patrimonio en general, con lo cual disminuye

todo aquello que está afectado a la garantía de los acreedores quirografarios.

Nos preguntamos: ¿Tienen derecho a cobrar estos acreedores? Si, pero ocurre

a veces el derecho nos impone la necesidad de decidir entre distintas

protecciones.

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UNIDAD 8 - PATRIMONIO

DERECHO PRIVADO 1 TURNO TARDE

UNSJ ABOGACIA 2022

No debemos olvidar que esta afectación tiene publicidad registral, de

manera tal que nunca el acreedor diligente será sorprendido en su buena fe

porque antes de dar un crédito obtendrá el informe registral, que dará cuenta

que ese inmueble está afectado al régimen de protección, y por lo tanto es

inembargable, inejecutable. En el ejemplo que usamos, cuando Juan quiera dar

una garantía, una fianza y demuestre que tiene propiedades inmuebles

demostrará que tiene la propiedad de un inmueble que es inembargable e

inejecutable, por lo tanto, no será apto ni para afianzar obligaciones propia, ni

de terceros.

Por lo tanto este régimen de protección de la vivienda tensiona con el

derecho de los acreedores de causa posterior a la constitución, pero en este

caso se ha optado por la protección de la vivienda, inclusive la vivienda propia,

el hogar de ese acreedor, que también por este mismo régimen, estará

protegido de sus otros acreedores, porque la vivienda es el hábitat

imprescindible para el desarrollo de la vida, por eso en la regulación de este

régimen de la protección, no solo se ha tenido en cuenta el interés del

propietario sino de toda la sociedad, porque en definitiva este instituto protege

la vivienda de todos aquellos que han llegado a tenerla. el acceso a la vivienda

es uno de los caminos al acceso a una vida digna.

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