Operación Cóndor
Operación Cóndor
La “Operación Cóndor” fue una campaña de represión política y terrorismo de Estado respaldada por varios gobiernos de Estados
Unidos. Esta campaña incluía operaciones de inteligencia para el asesinato de opositores en varios países de América Latina. Fue
implementado oficial y formalmente el 25 de noviembre de 1975 por los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, e implementada luego por las cúpulas de los regímenes dictatoriales y gobiernos
democráticos de América del Sur, a excepción de Surinam, Guyana y Trinidad y Tobago, así como las dependencias francesa y
neerlandesa en esa región. Diversas fuentes han señalado también la participación secundaria, indirecta y esporádica en la Operación
Cóndor de autoridades de Colombia Ecuador y Perú, según lo confirman la agencia DW alemana, el Ministerio Público de Argentina y
el exjefe del Ejército argentino general Martín Balza. A pesar de que algunas fuentes afirman la participación esporádica de Venezuela
en el Plan Cóndor, el país mostró su rechazo y oposición a este plan en reiteradas oportunidades y durante su vigencia se convirtió
en uno de los principales destinos para los exiliados de las dictaduras en el Cono Sur.
Esta coordinación implicó el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios, torturas, traslados entre países, la violación y
desaparición o asesinato de personas consideradas por dichos regímenes como “subversivas” al orden instaurado, o contrarias a su
política y/o ideología. La Operación Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la estrategia del
terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras,
la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política, el peronismo, el sindicalismo, las agrupaciones estudiantiles,
la docencia, el periodismo, el campo artístico, la teología de la liberación y el movimiento de derechos humanos, etc. Los llamados
“Archivos del Terror” hallados en Paraguay en 1992 dan la cifra de 50000 personas asesinadas, 30000 desaparecidas y 400000
encarceladas.
La Operación Cóndor se produjo en el marco de la estrategia de Estados Unidos durante la “Guerra Fría” guiada por la “Doctrina de la
Seguridad Nacional (DSN)” promoviendo para tal fin las dictaduras con el propósito de suprimir o reprimir a sectores políticos
democráticos, populares, de izquierda o nacionalistas, así como a organizaciones juveniles, sindicales, religiosas, barriales y
campesinas. Todo esto para impulsar un nuevo modelo económico basado en el desmantelamiento del poder del estado a nivel
económico y en proporcionarles beneficios a sectores privilegiados tanto nacionales como transnacionales. Antes y durante la
vigencia de la Operación Cóndor el gobierno de Estados Unidos, en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional, la Doctrina Nixon
y la acción de la Escuela de las Américas, proporcionó planificación, coordinación, formación sobre métodos de tortura y terrorismo
de Estado, apoyo técnico, además de suministrar ayuda militar a grupos golpistas y juntas militares, durante las administraciones de
Richard Nixon (1969-1974), Gerald Ford (1974-1977), James Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989). Este apoyo para
violaciones de los derechos humanos se canalizó con frecuencia a través de la CIA y de la Escuela de las Américas.
Antecedentes
Con el antecedente del decreto Nacht und Nebel en la Alemania nazi y similitudes con la “estrategia de la tensión” utilizada en Italia en
los años 1970, la doctrina encarnada en la Operación Cóndor surge en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las
Conferencias de Ejércitos Americanos, en las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales latinoamericanos acciones “preventivas”
(torturas) en la región.
Por otra parte, conviene destacar el contexto en que se pone en marcha la Operación Cóndor. A mediados de los años 1970, tras una
serie de golpes de Estado, se cuenta con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina:
En Paraguay, el general Alfredo Stroessner llega al poder en 1954 tras un golpe de Estado.
En Brasil, los militares derrocan en 1964 al gobierno democrático de João Goulart.
En Bolivia, el general Hugo Bánzer llega al poder en 1971, después de una serie de golpes de Estado.
En Uruguay, se instala una dictadura cívico-militar en junio de 1973. 38
En Chile se instala en septiembre de 1973 una dictadura dirigida por el general Augusto Pinochet tras un golpe de Estado contra
el presidente socialista Salvador Allende.
En Argentina, la junta militar presidida por el general Jorge Rafael Videla toma el poder en 1976 tras un golpe de Estado a la
presidenta peronista María Estela Martínez de Perón.
Se le atribuye a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense (como parte defensiva de la Guerra Fría para impedir la
propagación del comunismo en América Latina) la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos
y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos, así como su actuación como intermediaria en las reuniones entre los
dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y agentes uruguayos.
En la Argentina, en el año 1974, tres figuras de pensamiento Nacionalista Católico son asesinadas. Una de ellas, Jordán Bruno Genta,
fue baleado frente a su familia. En 1970 fue asesinado a su vez el expresidente Pedro Aramburu, de un marcado antiperonismo. Ya
retirado de su cargo presidencial, Aramburu fue secuestrado por montoneros. De ahí fue llevado a Timote, desde donde fue “juzgado”
por sus mismos secuestradores que luego pusieron fin a su vida.
Estados Unidos, sin embargo, hizo mucho más que organizar los encuentros: la división de servicios técnicos de la CIA suministró
equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano
puede resistir, según fuentes confiables.
En 2007, la profesora Joan Patrice McSherry, apoyándose en un documento desclasificado de la CIA fechado el 23 de junio de 1976,
confirmó el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Dicho documento explica que ya “a principios de
1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones
coordinadas en contra de blancos subversivos”.
Historia
La “Operación Cóndor” fue establecida el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel
Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena), y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile,
Paraguay y Uruguay, A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor.
El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz cuando José Fernández,
un juez de Paraguay, visitó una comisaría en el Lambaré -conurbano de Asunción- para buscar archivos de un ex preso político. En su
lugar se encontró con lo que se conoció como los “Archivos del Terror”, donde se detalla el destino de miles de latinoamericanos
secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y
Uruguay. Los documentos probaron la existencia del acuerdo entre estos países para intercambio de informaciones y prisioneros, y
que el Operativo Cóndor asesinó a unos 50000 opositores políticos en Latinoamérica (30000 de ellos desaparecidos) y apresó a
alrededor de 400000. Un cable de ANSA, publicado en tapa del matutino ABC Color, de Asunción, dio cuenta el 2 de diciembre de 2012
que no fue una "casualidad" el descubrimiento de los "Archivos del Terror", sino consecuencia, tardía por las difíciles condiciones
políticas de Paraguay, de las operaciones de contrainteligencia relatadas por Alberto Nadra que involucraban a periodistas de la sede
en Buenos Aires de la agencia soviética Tass y un alto oficial del Ejército paraguayo residente en Asunción.
De acuerdo con estos archivos, otros países como Perú cooperaron en diversos grados, proporcionando información de inteligencia
en respuesta a las peticiones de los servicios de seguridad de los países del Cono Sur. A pesar de que Perú no se encontraba en la
reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas que confirman su colaboración con los regímenes del Co no
Sur. Por ejemplo, en junio de 1980, se conoció que el gobierno de Perú colaboró con agentes argentinos del Batallón de Inteligencia
601 en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de Montoneros que se encontraban exiliados en Lima.
Los "archivos del terror", recuperados por jueces argentinos, permitieron conocer que la Operación Cóndor se había caracterizado
por encubrir las operaciones transfronterizas dirigidas contra opositores de los gobiernos integrantes del plan.
Políticas económicas
Durante este período de políticas neoliberales, el nivel de endeudamiento contraído por las dictaduras militares aumentó
considerablemente respecto a los gobiernos anteriores. Bajo la propuesta de Ronald Reagan definiendo que el Estado no es la solución,
sino el problema, Estados Unidos junto con el FMI llevaron a cabo una táctica para implantar el modelo económico en los países de
Latinoamérica, calificado habitualmente como liberal o neoliberal, ya que estos contaban con numerosos recursos y bienes nacionales
que significaban mucho valor para las empresas privadas y que, apropiándoselos, pondrían a funcionar en todo el continente su modelo
capitalista. En Chile el gobierno constitucional de Salvador Allende era un gran peligro para los intereses económicos del gobierno
estadounidense, pues Chile planeaba nacionalizar los bienes del territorio y empezó fuertes relaciones económicas con la URSS.
La ALALC desempeñó un papel importante en la incorporación de América Latina bajo el liderazgo de Estados Unidos. Un importante
acontecimiento que definiría la estrategia de implementar el liberalismo económico/neoliberalismo ocurrió en la región durante 1969,
ya que se reunió en Asunción la Comisión Consultiva de Asuntos Empresariales. Lo más destacado fue la reafirmación de "la orientación
de la economía latinoamericana, en el sentido de que la integración económica de la Zona ha de lograrse con base en el desarrollo de
la empresa privada fundamentalmente". La falta de una regulación conjunta para las inversiones extranjeras impulsó la
complementariedad entre las subsidiarias de las empresas multinacionales que actuaban en América Latina en vez de complementar
las economías de la región de manera integral, profundizando así las asimetrías ya existentes entre los países generando "islas
productivas" en beneficio del capital extranjero y en perjuicio de la integración latinoamericana, incluso dentro de cada país.
En Brasil la embajada de Estados Unidos había participado directamente en el golpe de Estado de 1964. Documentos de esos días
muestran que el golpe tuvo un planificado respaldo material de Estados Unidos, con armamentos y una "fuerza de tareas" de apo yo
enviada en marzo de ese año al Atlántico Sur. La desnacionalización de la economía por parte del Gobierno de Castelo Branco dejó en
condiciones inferiores a las fábricas de capital nacional, pues se les permitía a empresas extranjeras obtener préstamos fuera de
fronteras de 7 a 8 % de intereses, mientras que las empresas nacionales pagaban cerca del 50 % de intereses por los
créditos. Roberto de Oliveira Campos, ministro de Planeamiento de la dictadura y artífice de la política del FMI en Brasil, justificó su
política sosteniendo que “Obviamente, el mundo es desigual. Hay quien nace inteligente y hay quien nace tonto. Hay quien nace atleta y
hay quien nace tullido. El mundo se compone de pequeñas y grandes empresas. Unos mueren temprano, en el primor de su vida; otros
se arrastran, criminalmente, por una larga existencia inútil. Hay una desigualdad básica fundamental en la naturaleza humana, en la
condición de las cosas. A esto no escapa el mecanismo del crédito. Postular que las empresas nacionales deban tener el mismo acceso
que las empresas extranjeras al crédito extranjero es simplemente desconocer las realidades básicas de la economía”.
Bolivia se veía acorralada por las condiciones puestas por los organismos internacionales y créditos de los Estados Unidos, quien le
negaba a Bolivia aceptar ofertas de la URSS, Checoslovaquia y Polonia para la creación de una industria petroquímica que ayudase a
dicha nación. Ante esto, Bolivia se vio obligada en aceptar importar productos exclusivamente de Estados Unidos.
También fue un proceso de invasión bancaria, que desviaba los recursos y ahorros latinoamericanos hacia empresas norteamericanas
y a la vez estrangulaba a las empresas nacionales debido a la falta de crédito. La AID ayudó en la implementación de estas políticas
liberales/neoliberales dejando el camino a capitalistas norteamericanos de diversas maneras.
En Argentina, la política económica de José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, implementada a partir del
2 de abril de 1976, marca el inicio de un proceso de destrucción del aparato productivo y de aumento de la deuda con el FMI para dicho
país. La especulación financiera a corto plazo floreció, mientras que la evasión fiscal crónica y los déficits presupuestarios se
mantuvieron elevados. Los frecuentes decretos de congelación salarial siguieron deprimiendo el nivel de vida en general, y la
desigualdad de ingresos aumentó.
Durante el mandato de Martínez de Hoz, la deuda externa de Argentina se multiplicó por cuatro, y las disparidades entre las clases
altas y bajas se hicieron mucho más pronunciadas. El período terminó con una devaluación diez veces mayor y una de las peores
crisis financieras de la historia argentina.