Santiago, diecinueve de mayo de dos mil quince.
Vistos:
De la sentencia en alzada se reproduce únicamente la
parte expositiva.
Y teniendo en lugar de las consideraciones eliminadas
y además presente:
Primero: Que en la especie se ha ejercido esta acción
cautelar por la parte recurrente en razón del acto de la
Isapre recurrida que califica como ilegal y arbitrario
consistente en la modificación unilateral del precio base
de su plan de salud, ofreciéndosele, entre otras opciones,
mantener el existente, pero incrementando su costo. Funda
la ilegalidad y arbitrariedad del acto que reclama en que
la recurrida está modificando unilateralmente un contrato
bilateral sin precisar los motivos que sustentan el alza
del precio base del plan, y en que tampoco se divisa la
causa de la cual pudiere colegirse que es necesario
aumentar el costo del plan pactado originalmente.
Segundo: Que al informar la Isapre recurrida
manifiesta que no ha incurrido en acto arbitrario o ilegal
alguno, pues el alza del precio base del plan de salud
contratado por la parte recurrente se encuentra justificada
conforme a lo dispuesto en los artículos 197 y 198 del
D.F.L. N° 1 de 2005, del Ministerio de Salud. Además,
asegura que ha entregado suficiente información respecto al
alza del precio base en comento.
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Tercero: Que ha de entenderse que la facultad revisora
de la entidad de salud exige una razonabilidad en sus
motivos, esto es, que la revisión responda a cambios
efectivos y verificables de los precios de las prestaciones
cubiertas por el plan. Para cumplir con esta exigencia, la
recurrida ha expresado en la carta de adecuación una serie
de datos mediante los cuales pretende justificar su
decisión, informando al reclamante la metodología empleada
por la Isapre en el proceso de reajuste de precios de los
planes de salud.
Cuarto: Que la carta a que se ha hecho referencia y
con la cual la recurrida pretende justificar su decisión de
adecuar el plan de salud de la parte recurrente no
satisface la exigencia de razonabilidad referida en el
motivo anterior. En efecto, ésta se circunscribe a afirmar
con cifras y criterios generales que los costos de la
institución recurrida para otorgar las prestaciones a que
está obligada han aumentado, sin que ello se demuestre o
justifique de manera cabal, pormenorizada y racional, por
lo que no puede pretenderse reajustar los precios con los
únicos antecedentes que se invocan por quien está obligado
a brindar por un contrato, que reviste características de
orden público y jerarquía constitucional, las prestaciones
de un bien como la salud.
Quinto: Que la interpretación y aplicación restrictiva
de las circunstancias que justifican una revisión objetiva
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se apoya en el carácter extraordinario de la facultad de la
Isapre y la particular situación en que se encuentran los
afiliados a un plan frente a la nombrada institución a la
hora de decidir si se mantienen o no las condiciones de
contratación. De este modo se salvaguardan, por una parte,
los legítimos intereses económicos de las instituciones
frente a las variaciones de sus costos operativos y, por
otra, se protege la situación de los afiliados, en la
medida que la revisión de los precios sólo resultará
legítima por una alteración objetiva y esencial de las
prestaciones, apta para afectar a todo un sector de
afiliados o, a lo menos, a todos los que contrataron un
mismo plan. Lo anterior sin perjuicio de que, en su caso y
libremente, se puedan pactar modificaciones de las
condiciones particulares si todos los interesados convienen
en ello.
Sexto: Que, por lo expuesto, la facultad revisora de
la Isapre debe entenderse condicionada en su esencia a un
cambio efectivo y plenamente comprobable del valor
económico de las prestaciones médicas, en razón de una
alteración sustancial de sus costos y no por un simple
aumento debido a fenómenos inflacionarios o a la
injustificable posición de que la variación pueda estar
condicionada por la frecuencia en el uso del sistema, pues
es de la esencia de este tipo de contrataciones la
incertidumbre acerca de su utilización.
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Séptimo: Que, de este modo, la recurrida no ha
demostrado factores atendibles que justifiquen revisar la
adecuación del precio base del plan al que se acogió la
parte recurrente, de lo que se sigue que la actuación
observada y que se reprochó, si bien enmarcada en el
artículo 197 del Decreto con Fuerza de Ley N° 1 de Salud,
no corresponde a una aplicación razonable y lógica de la
aludida facultad, pues no se fundó en cambios efectivamente
pormenorizados y comprobados de las condiciones que se
requieren para ello, sin perjuicio de los mecanismos de
arbitraje y mediación a que se refieren los artículos 117 y
120 del referido Decreto con Fuerza de Ley N° 1.
Octavo: Que, coherente con lo expuesto, es dable
colegir que la Isapre recurrida actuó arbitrariamente al
revisar los precios del plan del reclamante y proponer las
modificaciones indicadas en la comunicación que le
dirigiera, sin haber demostrado en los términos exigibles
las modificaciones de precios del plan de salud en razón de
una variación sustancial de costos para asegurar la
equivalencia de las obligaciones del contrato de salud con
un estándar de razonabilidad y justicia que asegure el
equilibrio de las prestaciones, variaciones en cuya única
virtud pudo válidamente obrar.
Noveno: Que dicha arbitrariedad importa afectar
directamente el derecho de propiedad de la parte recurrente
protegido por el artículo 19 N° 24 de la Carta Fundamental,
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desde que lo actuado implica una disminución concreta y
efectiva en el patrimonio de éste al tener que soportar una
injustificada carga derivada del mayor costo de su plan de
salud por este motivo.
Décimo: Que acorde con lo que se ha reflexionado
precedentemente, el recurso debe ser acogido.
Por estas consideraciones y de conformidad con lo que
dispone el artículo 20 de la Constitución Política de la
República y el Auto Acordado de esta Corte sobre la
materia, se confirma la sentencia apelada de veinticuatro
de octubre de dos mil catorce.
Se previene que el Ministro Sr. Pierry estuvo por
disponer en la parte resolutiva de la sentencia que el plan
de salud de la parte recurrente no podrá ser alzado en el
futuro, por las razones siguientes:
1.- Que, como se ha resuelto en fallos anteriores de
esta Corte Suprema, de acuerdo a lo dispuesto en el
artículo 20 de la Constitución Política se puede colegir
que el Constituyente requiere materialmente que la conducta
que motiva el recurso de protección esté sustentada en una
acción u omisión que afecte el legítimo ejercicio de las
garantías constitucionales en que puede fundarse su
interposición y que menciona expresamente, agregando la
forma en que deben ser vulneradas, esto es, mediante
privación, perturbación o amenaza de las mismas. Entre las
regulaciones procesales reglamentó de manera amplia la
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legitimación activa para interponer la acción, precisando
que podrá hacerlo toda persona, por sí o por cualquiera a
su nombre, determinó el tribunal competente, la Corte de
Apelaciones respectiva y las atribuciones de que está
dotada la autoridad judicial, la que podrá adoptar las
providencias que juzgue necesarias, indicando que la
oportunidad en que corresponde disponer tales medidas está
relacionada con la urgencia del amparo, las que podrán
incluso decretarse de inmediato teniendo presente que la
finalidad será siempre asegurar la protección al afectado
en todo cuanto corresponda y sea debido con el objetivo de
detener el agravio o evitar que éste se siga produciendo,
sin restringir la procedencia de otras vías que el
ordenamiento jurídico contemple para el afectado.
Se advierte por una parte la íntima relación entre la
afectación del legítimo ejercicio de las garantías y la
debida protección de la persona vulnerada, como por otra la
vinculación entre la acción u omisión recurrida, que da
origen a la interposición del recurso judicial, con la
oportunidad en que se disponen y la intensidad de las
medidas acordadas por el tribunal. Esta proporcionalidad,
que tiene en vista la afectación de las garantías en la
determinación de la Corte, lleva a considerar que la
conducta ilegítima o arbitraria cese, pero igualmente que
no se reitere en el futuro ante iguales supuestos de hecho,
dado que el amparo que en ejercicio de las facultades
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conservadoras se brinda no es temporal, sino definitivo en
lo que se refiere a la justicia constitucional. Es la
persona afectada en sus derechos a quien la Carta
Fundamental le reserva el ejercicio “de los demás derechos
que pueda hacer valer ante la autoridad o los tribunales
correspondientes”, pero en ningún caso a quien ha incurrido
en el obrar impugnado. Declarada ilícita o arbitraria
constitucionalmente una conducta, no es razonable que ésta
se reitere en el tiempo en relación con las mismas personas
a quienes vincula la determinación jurisdiccional, puesto
que los efectos relativos de las sentencias judiciales
están relacionados, precisamente, con la situación de hecho
del proceso judicial y las partes que han concurrido a la
misma.
2.- Que la materia sometida al conocimiento de los
tribunales con motivo del ejercicio de la acción
constitucional de protección dice relación con un contrato
de salud previsional celebrado entre un cotizante y una
Institución de Salud Previsional. Es en relación con ese
contrato de salud que se ha declarado que el alza anual
efectuada unilateralmente por la Isapre vulnera las
garantías constitucionales del afiliado, de modo que, según
se ha dicho, tal proceder resulta arbitrario, por lo que no
es posible que se efectúe nuevamente ante iguales supuestos
de hecho. No resulta admisible que la Isapre reitere esa
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misma conducta, puesto que la protección otorgada por la
jurisdicción es permanente y no transitoria.
3.- Que como es de conocimiento público, son decenas
de miles, literalmente decenas de miles, los habitantes de
la República que año a año ven aumentados sus planes de
salud en forma unilateral por parte de las Isapres,
debiendo recurrir a los tribunales de justicia
interponiendo los correspondientes recursos de protección,
los que, salvo contadas excepciones, invariablemente son
acogidos, ocasionando a los afectados una situación de
angustia y preocupación constante, lo que es el reflejo de
una grave situación que adquiere proporciones nunca antes
vista en el ámbito judicial por su extensión y la cantidad
de personas afectadas año a año, que no ha tenido respuesta
hasta la fecha por la vía legislativa, haciendo recaer en
el Poder Judicial la solución de un grave problema de salud
de carácter nacional, lo que no evita el problema personal
de los afectados recurrentes ya reseñado.
4.- Que por los argumentos anteriores este Ministro
sostiene que debe disponerse que la Institución de Salud
Previsional recurrida deberá abstenerse de alzar el precio
base del plan de salud de la parte recurrente establecido
en el contrato de salud previsional, por el que se acuerda
un plan de salud determinado, y que no podrá ser afectado
en el futuro por alzas anuales unilaterales de la Isapre
sustentadas en la causa que ha sido declarada contraria a
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las garantías constitucionales de la afiliada, esto es, la
adecuación del precio del referido plan de salud sin
atender a los términos de los artículos 197, 198 y 199 del
Decreto con Fuerza de Ley N° 1 del Ministerio de Salud de
2005, que fija el texto refundido, coordinado y
sistematizado del Decreto Ley N° 2.763 de 1979 y de las
Leyes N° 18.933 y N° 18.469.
Regístrese y devuélvase.
Rol Nº 30432-2014.
Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema
integrada por los Ministros Sr. Pedro Pierry A., Sra. Rosa
Egnem S. y Sra. María Eugenia Sandoval G. y los Abogados
Integrantes Sr. Jorge Lagos G. y Sr. Arturo Prado P. No
firman, no obstante haber concurrido al acuerdo de la
causa, los Abogados Integrantes Sr. Lagos y Sr. Prado por
estar ambos ausentes. Santiago, 19 de mayo de 2015.
Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.
En Santiago, diecinueve de mayo de dos mil quince,
notifiqué en Secretaría por el Estado Diario la resolución
precedente.