La cadena numérica
Contar, numerar, hallar cardinales, subir o bajar por sucesiones de números, etc.,
requiere la posesión de la cadena numérica y capacidad para verbalizarla de
manera correcta. Aprender los nombres de los números, su sucesión, sus normas
de construcción, es algo ineludible y una de las primeras tareas a las que se
enfrenta el niño nada más traspasar el umbral de la escuela. Ahora bien, este
aprendizaje no se hace de una vez. No es de los que o se saben o no se saben, ni
de los que no admiten grados de aproximación. Admite matizaciones y fases de
progreso. Hace ya años Fuson y Hall establecieron que en el dominio de la cadena
numérica el niño pasa por cinco niveles de progresión. Son los que siguen:
NIVEL CUERDA. En este nivel se encuentra el alumno que es capaz
de recitar un trozo de la secuencia numérica empezando a partir del
número 1 y sólo del número 1. Los nombres de los números son
recitados por evocación. El sonido de lo que está diciendo trae
encadenados los sonidos siguientes, de una manera parecida a como
antes el pueblo sencillo cantaba en latín. No hay diferenciación ni
fronteras entre un número y otro. Este conocimiento verbal no puede
aplicarse al conteo. Incluso el niño está excesivamente pendiente de
lo que dice, lo que le impide llevar a cabo otras tareas. Es el nivel
más elemental, y en el que suelen ser iniciados los niños en sus
casas desde tempranas edades. Con poco más de dos años ya es el
niño capaz de decir algunos números en cadena, aunque
naturalmente esto no pasa de ser una “gracia”. En este nivel, el niño
no llega a comprender el sentido de la acción de contar. Cree que
consiste en recitar los nombres de los números y, al mismo tiempo,
señalar los objetos que se cuentan. Evidentemente, sin establecer
una correspondencia mínimamente exacta entre lo que se dice y lo
que se señala. Así, el sujeto puede decir dos números mientras
señala un objeto, señalar dos objetos, pero asignándole sólo un
número, o seguir recitando números aunque se acaben los objetos,
o, finalmente, seguir señalando objetos aunque haya dejado de decir
nombres de números.
NIVEL CADENA IRROMPIBLE. Hay poca diferencia con el nivel
anterior y, sin embargo, se deben realizar muchos ejercicios y mucho
entrenamiento para acceder a este nuevo nivel. El alumno, para
empezar a contar, debe comenzar siempre en el uno. Si no lo hace
así no es capaz. Parece como si al empezar el niño su aprendizaje en
una destreza nueva no almacenara nada, o, dicho en términos muy
gráficos, “se le vaciara todo el agua”. Tienen que pasar muchos
ejercicios para que el alumno parta de lo conocido. Por ejemplo:
cuando cuenta cuántas son 5 y 3, extiende todos los dedos de una
mano y tres de la otra. Naturalmente, cuenta los cinco dedos de la
mano, aunque sepa que tiene cinco. Si el ejercicio siguiente es
averiguar cuántas son 5 y 4, el niño de 5-6 años actuará de la misma
manera. Pero, por contraposición al nivel anterior ya tiene bien
diferenciados los números, sabiendo dónde acaba uno y dónde
empieza otro. Adquirido este nivel, o, para ser más exactos, llegado
el alumno a este nivel, puede comenzar las tareas de contar con
posibilidades de éxito. Gracias a ello, realizará muchos ejercicios que
le permitirán pasar al escalón siguiente.
NIVEL CADENA ROMPIBLE. Supone un salto notable con respecto
al nivel anterior. Aquí el alumno es capaz de ‘romper’ la cadena,
comenzando a contar a partir de cualquier número que se le indique.
El niño que es capaz de cumplir la orden: “Cuenta a partir del
número…”, se encuentra en este nivel.
NIVEL CADENA NUMERABLE. Este nivel supone un dominio
notable de la sucesión numérica. El niño es capaz, comenzando
desde cualquier número, de contar un número determinado de
eslabones y detenerse en el número que corresponda. El niño que,
por ejemplo, es capaz de contar 8 números a partir del 3 y decir en
qué número ha terminado, ha alcanzado este nivel. Desde este
dominio, se afrontan con bastantes garantías la realización de las
operaciones básicas del cálculo. También se ha de tener presente
que este escalón supone un salto en dificultad muy apreciable y que,
por ello, en el caso de los niños con dificultades, debe conllevar un
proceso de aprendizaje muy reforzado y con ayudas de todo tipo.
NIVEL CADENA BIDIRECCIONAL. Es el máximo dominio al que se
puede llegar. En esencia, supone las destrezas del nivel anterior
aplicadas hacia arriba o hacia abajo, e incrementando notablemente
la velocidad. Contar desde 11 ocho números hacia abajo en
aproximadamente el mismo tiempo que hacia arriba y contestar
exactamente el número que alcanza, es una tarea que define al
alumno que ha alcanzado este nivel.
La siguiente figura muestra lo que se quiere señalar.